viernes, 25 de mayo de 2018

RESEÑA (by MB) ::: EL TURISTA DESNUDO - Lawrence Osborne




Título original: The Naked Tourist 
Autor: Lawrence Osborne
Editorial: Gatopardo
Traducción: Magdalena Palmer 
Páginas: 320
Fecha de publicación: 3 abril 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 20,95 euros 
Imagen de cubierta: Río Menya, Papúa Nueva Guinea




El escritor Lawrence Osborne, pese a saber que por muy lejos que uno vaya siempre habrá un tour operator esperándolo, busca un lugar alejado de la civilización en la isla de Papúa Nueva Guinea. Y decide emprender un viaje distinto a cualquier otro: empezando por uno de los destinos más contaminados de la Tierra, como el Dubái que los jeques están transformando en un inmenso parque temático, las islas Andamán, semiderruidas por el tsunami y en proceso de reconstrucción como las nuevas Maldivas, Tailandia, vista como una enorme ciudad de la salud y del fitness, para concluir en una inmensa isla entre cielos verdes, ríos enrojecidos y volcanes en erupción, donde Osborne se encontrará desnudo y feliz en medio de una orgía tribal, no sin antes haber sabido transmitir al lector su irresistible manía de viajar a todas partes, en un mundo que estamos transformando en una terrible caricatura de nuestras propias fantasías. Lawrence Osborne disecciona las ciudades con la precisión de un cirujano y nos muestra sus tripas como nadie ha sido capaz de hacerlo hasta ahora.





Lawrence Osborne es el turista que ha visto, olido y escuchado todo en todas partes y lugares posibles. El mundo, en toda su grandeza, magnitud y esplendor, se le ha quedado pequeño. Para él, todo está trillado, usado y manipulado. Entiendo que, para un escritor de libros de viajes que ha visitado 204 países distintos y pernoctado en 1.034 habitaciones de hotel, su sentimiento no puede ser otro que el resumido en una frase al principio de su libro:
El deseo sigue ahí, pero el objeto del deseo ha dejado de existir.
El turista desnudo no puede considerarse una novela ni una guía de viajes al uso. Más bien al contrario: es un ensayo a través del cual Lawrence Osborne va rellenando esa cáscara vacía en la que se ha convertido su vida al errar por tantos países diseminados en los diferentes continentes. Todo ello lo pincela con ese sarcástico humor inglés donde chocan las ganas de lo nuevo con la comodidad cotidiana, como esos almohadones que se supone que siempre hay a disposición del turista para hacerlo sentir como en casa sin estar en ella.  

Aun así, al mismo tiempo quiere descubrir algo nuevo, nunca  visto ni imaginado. En fin, toda una serie de paradojas muy bien instruidas y construidas con los argumentos que nos da la historia del turismo. En este caso, el autor hila esos argumentos con su propia experiencia, justificando unas veces (y otras no tanto) el modo en que los ingleses, con su Gran Tour, al tiempo que expandían los limites de su Imperio se replicaban en cada sitio o lugar, barriendo todas las idiosincrasias de los que allí vivían. 

Parece un poco raro que aquellos que llevaban sus comodidades a todos los rincones de su Imperio, ignorando las culturas originales y primigenias, luego se extrañen por tener la sensación de que todos los lugares son iguales. Al fin y al cabo no dejan de ser los mismos hoteles con los mismos servicios en todos los sitios y ambientes... Y así, con este hastío, nos encontramos a Lawrence Osborne al comienzo de este libro.

Él quiere volver a sentir el placer del viajero, sus descubrimientos e incomodidades... adaptarse a los pueblos y a sus territorios, y no lo contrario (que las diferentes gentes se tengan que adaptar al turista, vacío y uniformado). Quiere sentir el placer de lo nuevo, ver el mundo con otros ojos y salir de la zona de confort de los Tour Operators, los nuevos "consulados", que llevan de la mano a sus turistas y sus clientes a cualquier parte del mundo que demanden. Ellos harán todo por ti, todo lo que tu dinero pueda comprar.

En medio de lo que parece una crisis existencial, Lawrence Osborne planifica uno de esos Grand Tour que duran más de seis meses, durante el que recorrerá diferentes países en distintos continentes. La ruta asiática le hará viajar por Dubái, Calcuta, las islas Andamán, Bangkok, Bali y Papúa Nueva Guinea, y acompañaremos al autor en todas esas experiencias que el turista promedio puede encontrar si visita esos lugares y recorre los mismos sitios.

Así, pasaremos del lujo por el lujo de la ciudad de Dubái a las reminiscencias coloniales de Calcuta, para seguir con una pequeña introducción a las culturas primigenias de las islas Andamán. Luego un alto en el camino y una puesta a punto a todos los niveles (sexual, espiritual y de salud), pasando por lo más escatológico posible que puede sentir un ser humano... todo ello en aras de la salud más económica y accesible.

El final de su viaje llegará cuando pase por Bali para llegar a Papúa Nueva Guinea, su destino final y por el que ha recorrido miles de kilómetros. En Papúa Nueva Guinea es donde se desnuda literal y metafóricamente, dándolo y sufriéndolo todo para llegar a la catarsis necesaria, esa que le hará recuperar su pasión por viajar y la ilusión de vivir en este mundo tan cambiante y desconocido (aunque leyéndolo, parece todo lo contrario).

A modo de equipaje le acompañan dos viajeros (que no turistas): los antropólogos Margaret Mead y Lévi-Strauss. El autor recorre los mismos sitios y lugares que ellos recorrieron anteriormente, pero con una variable que Lawrence Osborne no ha tenido en cuenta: los tiempos son otros, y los ojos también son distintos y, por tanto, las percepciones nunca pueden ser las mismas para ningún ser humano.

En definitiva, si la lectura me ha calado es gracias al ansia del autor por descubrirse y reconocerse, porque se ha asemejado a mi ansia lectora por recorrer todas las páginas de su libro y así impulsar mi curiosidad y mi saber, al cual doy gracias. 
El turista desnudo es toda una revelación, donde los distintos caleidoscopios de los pueblos se centrifugan para converger al final y definirse de acuerdo a las  necesidades de los Tour Operators... y Lawrence Osborne nos lo cuenta tal y como él lo percibe.


Lawrence Osborne nació en Inglaterra. Estudió lenguas modernas en Cambridge y Harvard. Vivió en París diez años, ciudad donde escribió su primera novela, Ania Malina (1986), así como el libro de viajes Paris Dreambook (1990). Posteriormente llevó una vida nómada; vivió en Nueva York, México, Estambul y Bangkok, ciudad esta última donde reside en la actualidad.

Es autor de la colección de ensayos The Poisoned Embrace (1993) y del libro de memorias Bangkok Days (2009).


En 2012 publicó su novela The Forgiven, considerado uno de los mejores libros del año por The Economist, Library Journal y The Guardian. En 2013 apareció el libro sobre la bebida, The Wet and the Dry. Un año más tarde publicó su novela The Ballad of a Small Player, y Hunters in the Dark en 2016.

Lawrence Osborne colabora habitualmente en el New York Times Magazine. Escribe también para la edición internacional de Newsweek.

16 comentarios:

  1. ¡Hola!

    Ufff no es que tenga mala pinta pero leer sobre una crisis existencial ahora mismo... me llama la atención sobre los países que visita y eso, pero a mí estas cosas es que me deprimen demasiado xD

    ¡besos!

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  2. En estos momentos queridas mías, este tipo de dudas mejor cuanto más lejos de mí, porque tengo la cabeza y el cuerpecillo para pocos trotes de estos qué época más mala estoy pasando, ejem ejem, no me lo llevo, pero la reseña como siempre estupenda.

    Besazos 💋💋💋

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  3. Hola guapa, la verdad es que leer sobre viajes no estoy segura del todo de que me guste... por un lado por la envidia que me dan, ya que yo no puedo hacerlo, pero por otro si encima se trata de una crisis personal... ainnnsss, no sé, no sé...
    Un besazo

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  4. ¡Hola!

    Este no me llama la atención como para llevármelo con todo lo que tengo pendiente.

    Un beso

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  5. Tengo que decir que de los títulos de la editorial este es uno de los que menos me atrae, pero la verdad es que es un relato curioso y lo del humor inglés sí que me gusta. No descarto del todo probar ;)

    Besitos

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  6. ESte no me lo llevo, no me llama mucho la atención.
    Besos

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  7. Yo este no me lo apunto,no me llsma mucho la atención.
    Un beso

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  8. "Los ojos son otros y los tiempos también son distintos", hala, pedazo frase.
    Oye, este libro me lo llevo. Me chifla todo lo que tenga que ver con viajes, pero no soy muy intrépida y voy a lo seguro.
    Este mochilero no es tampoco pero ver el mundo siempre te abre la mente.
    Me lo apunto en los primeros puestos de la lista.
    Besos

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  9. No, bastante tengo con mi existencia, mis dudas y mi todo como para embarcarme en una lectura así.
    Besos.

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  10. ¿Alejado, Tour y Nueva Guinea en la misma frase? Ayyy, y yo que me iba de viajeeeee.
    ESta vez no me atrae, así que descartado. (me hace hasta ilusión)
    Besos.

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  11. Uys, no, esta vez, como dice Manuela, bastante tengo ya con mis dudas. Y aunque esos viajes son tentadores, esta vez me voy a quedar en casita.
    Besotes!!!

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  12. Este la verdad es que no me atrae nada. Ya tengo bastante con lo que acumulo.
    Un beso ,)

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  13. Me parece que no sería capaz de disfrutar este libro, así que lo dejaré pasar
    Besos

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  14. hola! siempre un buen ensayo es recibido con entusiasmo por las buhas, las de cosas que se aprenden y disfrutan de este modo! fantastica entrada, muchas gracias, saludosbuhos

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  15. No es un tipo de lectura que me atrae, salvo en casos muy puntuales. Y si es un ensayo, más difícil me lo pones. Besos.

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  16. No me veo yo con esta lectura, y con lo espesa que estoy últimamente mejor la dejo pasar. Besos

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