jueves, 13 de junio de 2019

RESEÑA (by MH) ::: SEGURO DE AMOR - Earl Derr Biggers




Título original: Love Insurance
Autor: Earl Derr Biggers
Editorial: Alba
Traducción: Ismael Attrache y Carmen Francí
Páginas: 320
Fecha publicación original: 1914
Fecha esta edición: marzo 2016
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19 euros 
Imagen de cubierta: Detalle de Portada del catálogo de la compañía de cruceros Chicago, Duluth and Georgian Bay Transit Company (1931)

 
Lord Harrowby, directamente llegado de Londres, se presenta en las oficinas de la compañía de seguros Lloyd’s en Nueva York con una insólita petición: quiere hacerse un «seguro de boda», es decir, quiere suscribir una póliza que le asegure que su inminente boda con la joven Cynthia Meyrick, hija de un magnate neoyorquino, llegará a celebrarse; en caso contrario, la aseguradora habrá de compensarle económicamente. La compañía ya ha atendido otras propuestas inauditas y acepta el reto, con la condición, claro, de que no sea el propio novio quien vaya poniendo impedimentos a la boda. Pero, para mayor seguridad, encarga a uno de sus empleados, el joven y apuesto Dick Minot, vigilar de cerca a la pareja y ocuparse de que el acontecimiento llegue a buen puerto. Nada permitía prever que, al conocer a la novia, el bueno de Dick se quedaría inmediatamente prendado de ella…

Bueno, ya sabéis de mi pasión por la colección Rara Avis de la editorial Alba, así que no hace falta que me extienda mucho más al respecto: los colecciono y los voy leyendo poco a poco. Hoy vengo con Seguro de amor, escrito allá por 1914 antes de la Primera Guerra Mundial, y que resulta tan moderna para su época que bien parece el guión de una comedia de enredos de los años treinta o cuarenta, esas que tanto me apasionan.

Lord Harrowby acude a las oficinas de Lloyds (famosa empresa de seguros) para contratar precisamente eso, un seguro. ¿Un seguro de qué? Pues aquí viene la peculiaridad: Allan (que así se llama el susodicho lord) se casa en una semana con Cynthia Meyrick, hija de un magnate del petróleo, y el seguro que quiere contratar es contra la eventualidad de que ese matrimonio no se lleve a cabo. Él asegura que se muere por casarse, que está enamoradísimo, que hará todo lo posible para que ese matrimonio se celebre, pero... ¿y si ella cambia de opinión? Pues quiere asegurarse contra eso. Una completa majadería, como se llega a decir en el libro, pero si ese matrimonio no se celebra, y la culpa no es de lord Harrowby, la aseguradora perdería una millonada... Aquí es donde entra en acción Dick Minot, que recibe el encargo de la empresa de asegurarse de que ese matrimonio se celebre como sea, llueva, truene o haga sol. Minot pone rumbo a San Marco, ciudad costera donde va a celebrarse la boda, y cuando en el tren conozca a una maravillosa y deslumbrante joven de la que se enamora perdidamente a primera vista y que resulta ser (seguro que no os lo esperáis) Cynthia Meyrick, la futura esposa de lord Harrowby, empezarán los problemas... y digo empezarán, porque problemas, lo que se dice problemas, van a surgir como setas durante toda la novela.

Como os decía arriba, Seguro de amor es una comedia de enredo clásica en toda regla que tiene cierto aire británico pero que en realidad fue escrita por un norteamericano, lo que se traduce en una comedia yanqui que bien podría haber escrito un inglés. Y cuando digo también arriba que fue una novela muy adelantada a su tiempo lo hago porque bien parece una película encantadora de esas que mi admirado Lubitsch o Howard Hawks se sacaban de la manga ya bien adentrados los años 30 o 40. Los productores de Jolibud debieron pensar lo mismo que yo, porque la novela tiene adaptación precisamente de esos años (1940). Todavía no he podido echarle la zarpa, pero tiempo al tiempo... 

¿Y qué nos encontramos en Seguro de amor? Pues enredos, muchos enredos, y de todo tipo. Desde el ya comentado amor fulgurante que siente por la futura esposa el hombre que precisamente tiene como misión impedir que se eche atrás en la boda, hasta identidades sospechosas que podrían dar al traste con el dichoso enlace, pasando por personajes de muy dudosa respetabilidad que no se sabe muy bien qué intenciones tienen en todo este asunto, chantajes y resurrecciones inesperadas o robos cometidos por los personajes más insospechados. Además hay que añadir un publicista que está decidido a dar mucho que hablar y a dos periodistas que acaban de perder su trabajo y que, sin saber muy bien cómo, se hacen con las riendas del periodicucho más sensacionalista de la ciudad en el momento más inoportuno.

A todo esto, los capítulos protagonizados por estos dos periodistas son puro teatro escrito en papel. Lees esas escenas y las ves, literalmente, sobre un escenario. Respiran tablas por los cuatro costados, y son de mis capítulos favoritos sin lugar a dudas. Realmente la novela tiene muchas escenas de exterior (barcos, islotes, trenes, coches...) pero no me extraña su adaptación a Broadway, porque la historia se presta a ello por muchos motivos. Ambiente de lujo, millonarios que viven a todo tren sin nada que hacer en todo el día, cenas espléndidas donde la popularidad se mide por el ingenio (ingenio producto de la pluma de un escritor que les escribe esas frases para que se luzcan)... La ciudad de San Marco es como un gran teatro donde suceden muchas cosas de manera muy rápida y además muy ingeniosa, y todo envuelto en un ambiente de cierto glamour trasnochado en el que los americanos sueñan con los títulos nobiliarios ingleses y los nobles ingleses no tienen un penique y se mueren por el dinero de los americanos.

Y es que la narración ágil del autor, los diálogos chispeantes y rápidos, el juego que se traen la mayor parte de los personajes al interaccionar unos con otros, la sucesión constante de hechos/descubrimientos/malentendidos que van impulsando el avance de la crónica de esta semana previa a la boda... todo se conjuga para otorgar naturalidad, elegancia y humor a la historia. El pobre Minot no ha solucionado un entuerto cuando ya se ha producido otro, y va de acá para allá interactuando con todo este variopinto elenco de personajes y poniendo parches en todos los pinchazos que van surgiendo, mientras está cada vez más enamorado de Cynthia y ella no sabe muy bien a qué atenerse ante un hombre que le mira con ojos arrobados y que al mismo tiempo sería capaz de cualquier cosa con tal de que se casase con otro hombre.

¿En qué termina todo? Os he nombrado a Lubitsch y a Hawks, así que no me voy a hacer la misteriosa porque esta es de esas historias que no tiene ninguna doblez y sabes hacia dónde se encamina. Aun así, como en cualquier película de los maestros, lo importante es pasártelo en grande durante el camino y quedarte con la sonrisa en la boca cuando cierras el libro. Qué pena que este autor luego se hiciese tan famoso con sus novelas policíacas y su personaje Charlie Chan, porque ya no le dejaron volver a este género. Nos perdimos a un autor de comedia de enredos maravilloso.



Earl Derr Biggers nació en Warren (Ohio) en 1884. Licenciado en la Universidad de Harvard, empezó a trabajar como reportero. Entre 1908 y 1912 tuvo una columna diaria y fue crítico teatral en el Boston Traveler. 

Su primera novela fue Seven Keys to Baldplate, publicada en 1913 y adaptada, con éxito, en Broadway y en 1917 al cine (habría otras dos adaptaciones). También Seguro de amor (1914) sería montada en Broadway en 1919 (con el título se See-Saw) y llevada al cine en 1940 (con el título de One Night in the Tropics). Sin embargo, la celebridad de Biggers se debe a la creación del personaje de Charlie Chan, el astuto detective chino de Honolulu que apareció por primera vez en la novela La casa sin llave (1925), a la que seguirían cinco más, entre ellas El loro chino (1926) y El guardián de las llaves (1932). Algunas fueron adaptadas al cine tanto en Estados Unidos como en China. 
Biggers quiso apartarse alguna vez del género y del héroe que tanto éxito le dispensó, pero lo cierto es que no pudo. Moriría en Pasadena (California) en 1933.

miércoles, 12 de junio de 2019

RESEÑA (by MB) ::: EL ALIENISTA - Caleb Carr





Título original: The alienist  
Autor: Caleb Carr
Editorial: Ediciones B
Traducción: Antoni Puigrós
Páginas: 688
Fecha esta edición: noviembre 2018
Encuadernación: bolsillo
Precio: 9,95 euros 
Ilustración de cubierta: Imagen de The alienist, adaptación de la novela a la televisión



Nueva York, 1896. John Schuyler Moore, reportero de sucesos de The New York Times, recibe en plena madrugada la llamada de su antiguo compañero de Harvard, el famoso alienista (como se conocía entonces a los psicólogos) Laszlo Kreizler, quien le cita en el puente de Williamsburg, escenario de un horrible asesinato.
 
Theodore Roosevelt, jefe de policía de la ciudad, solicita la colaboración de ambos amigos para indagar el crimen, una atrevida iniciativa, pues el alienista es visto con desconfianza por una sociedad conservadora, que considera que un asesino nace y no se hace. A ellos se une Sara Howard, primera mujer que trabaja en la comisaría, y los hermanos Isaacson, pioneros en las nuevas técnicas de investigación.
 
Mientras que el grupo intenta trazar el perfil psicológico de un asesino del que lo ignora todo, este parece conocerlos perfectamente...

De acuerdo a la nota del libro:
Antes del siglo XX, a las personas que padecían una enfermedad mental se las consideraba "alienadas", apartadas no solo del resto de la sociedad sino de su auténtica naturaleza. Por tanto, a los expertos que estudiaban las patologías mentales se les denominaba "alienistas".
Con El alienista, de Caleb Carr, recorremos los mundos y submundos neoyorquinos del decimonónico año 96. Los encargados de trasladarnos a este año y época concretos son el Dr. Laszlo Kreizler (científico, alienista y estudioso del crimen), el jefe de policía Theodore Roosevelt y el narrador y periodista John Moore. Ellos serán los magos y guías que nos acompañarán a la bajada a los distintos infiernos que subsisten en esta ciudad.

Cuando unos golpes espantosos despiertan al resacoso John Moore la madrugada del 3 de marzo de 1896, este no sabe hasta qué punto va a sumergirse y descender por las inimaginadas y crueles perversiones humanas. Quien da esos golpes a la puerta es el criado del Dr. Laszlo Kreizler, Stevie Tagger (el Steveporra), quien le conduce a la escena de un espantoso crimen: el de un niño de trece años que ha sido torturado y descarnado. Junto al cadáver se encuentran Theodore Roosevelt y el sargento detective Connor: uno preocupado, el otro impasible y sarcástico. Están reuniendo datos y haciendo conjeturas sobre lo que puede haberle ocurrido al travestido Giorgio Santorelli: la víctima, el niño.

Por la escena del crimen antes ha pasado el Dr. Laszlo Kreizler, el alienista, que desde el principio ha percibido que este no es otro de esos crímenes enterrados en los muros de silencio de la ciudad, tal y como ocurre con los muertos desheredados y olvidados hasta por sus propias familias. El crimen tiene coincidencias con otros sucesos y decesos, con otras víctimas que también eran niños y a los que se enterró y olvidó sin entrar en ningún tipo de investigación ni detalles por culpa de la doble moral ciudadana, esa que se dedica a despojar y a servirse de los seres más frágiles y desfavorecidos mientras se mira hacia otro lado.

En este caso concreto, Theodore Roosevelt no va a consentir que este niño sea otra víctima olvidada, pues se reclama justicia y debe averiguar a qué clase de mente criminal se enfrentan. Conocedor de las corruptelas policíacas, encarga al Dr. Kreizler y al periodista John Moore que investiguen, de manera no oficial, tanto este crimen como los anteriores que reúnen las mismas coincidencias. Se une al equipo la única mujer que trabaja en la policía de Nueva York, Sara Howard, que, junto a los mellizos Isaacson, dos detectives conocedores y practicantes de las nuevas técnicas policíacas (como el análisis de las huellas dactilares), estará bajo la dirección del doctor-alienista, formando todos ellos un equipo de investigación de lo más complejo e interdisciplinar.

Como se irá viendo (y así nos lo narra John Moore desde el comienzo de la recopilación de datos y pruebas), el crimen presente y los crímenes pasados no son casuales y están conectados con las diversas clases sociales que componen la urbe neoyorquina, las cuales comparten una connivencia social y tolerante y son cómplices en la relación de las faltas y los crímenes que se cometen contra los seres más frágiles y desfavorecidos. Nuestro flamante equipo tendrá que manejarse por aguas turbulentas: todos los ojos están puestos en ellos, ya que la oligarquía dirigente teme que, con la investigación, afloren todas las corruptelas sociales.

Mientras tanto, con el transcurrir de las páginas descubrimos a qué se dedicaban esos niños, las vidas tan miserables que llevaban junto a sus hacinadas familias, y que para resolver sus muertes serán necesarios nuevos puntos de vista y enfoques que abran las mentes y de este modo poder entender la maldad o la enfermedad de aquel que comete tales atrocidades.

Así, la muerte de Giorgio no será la última: el equipo tendrá que darse aires para resolver y atajar a quien parece un asesino en serie que ni descansa ni pone límites a su crueldad, al tiempo que deben mostrarse cuidadosos y puntillosos con esas clases sociales poderosas que intentarán torpedear sus investigaciones por todos los medios.

El final, tal y como cabe esperar en una novela de este tipo, es apoteósico y rítmico, pero a cada personaje le deja un sabor y una conformidad diferentes. El lector entiende sus razones y sus diferentes  puntos de vista pues, a estas alturas de la novela, cada uno de los personajes ha tenido tiempo y espacio suficientes para marcarle con sus sentimientos y pareceres.

El alienista es una novela histórica, de misterio y de época. Una obra magnífica con la que recorremos todas las esferas sociales de una gran urbe en construcción, el Nueva York de 1896, donde el principio de legalidad se sustentaba con un finísimo hilo y donde, con indulgencia, se podía comerciar con cualquier cosa. Caleb Carr se sirve de su narración y maestría para ponernos en la cara temas tan comprometidos y horrendos como el infanticidio, la prostitución infantil y su denigrante pobreza que, junto a otras y distintas corruptelas, forman y conforman su pútrido submundo social.

Ya era hora de que leyera esta novela. 



Caleb Carr nació en 1955 en Nueva York y es hijo de Lucien Carr, figura clave de la Generación Beat. Licenciado en Historia por la New York University y reputado especialista en historia política y militar, Carr es el aclamado autor de El alienista, novela traducida a veinte lenguas, así como de El ángel de la oscuridad, El soldado del diablo, Las lecciones del terror, El caso del secretario italiano y La leyenda de Broken. Asimismo, ha trabajo extensamente en cine, televisión y teatro. Sus escritos sobre historia militar y política han aparecido en numerosos medios, incluidos el Washington Post, el New York Times y el Wall Street Journal.

lunes, 10 de junio de 2019

RESEÑA (by MH) ::: EL RECIÉN LLEGADO - Marco Vichi





Título original: Il nuovo venuto
Autor: Marco Vichi
Editorial: Duomo
Traducción: Cristina Zelich González
Páginas: 448
Fecha publicación original: 2004
Fecha esta edición: junio 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18,50 euros 
Ilustración de cubierta: Giancarlo Caligaris







OTROS LIBROS RESEÑADOS DE LA SERIE DEL COMISARIO BORDELLI:
 
Florencia, diciembre de 1965. Se descubre el cadáver de un hombre con unas tijeras clavadas en la nuca. El muerto, el «recién llegado» como despectivamente lo conocen sus vecinos por su procedencia, ejerce de usurero, una profesión tan rentable como desagradable. El comisario Bordelli, dudando entre la necesidad de hacer justicia y una profunda hostilidad hacia la víctima, debe iniciar la investigación en base a los pocos indicios encontrados y con una lista inacabable de enemigos. Diotivede, el forense, ofrecerá la primera pista del rompecabezas. Y Bordelli, ante la ausencia de su compañero sardo Piras, se enfrentará solo a un asunto siniestro que revelará los entresijos más oscuros de la realidad italiana.

Lo digo siempre que os reseño un nuevo libro del comisario Bordelli: sé que no es de las series de novela negra que más entusiasmen en la blogosfera, y sin embargo a mí me gusta mucho. Como todo, es algo muy subjetivo, pero que esté ambientada en mi querida Florencia de los años 60 es un añadido importante porque conozco muchas (no todas, por desgracia) de las zonas por donde se mueve el protagonista.

En este tercer volumen de la saga tenemos dos asesinatos y dos escenarios diferentes, y diferentes serán durante toda la narración, pues no se entrecruzan ni convergen en ningún momento. El motivo es que, en esta historia, el tándem que suele protagonizar los libros formado por Bordelli y su subordinado Piras está separado geográficamente y cada uno se hace cargo de su propia investigación: Bordelli de manera oficial en Florencia y Piras de manera oficiosa en su hogar natal en Cerdeña, todo ello ambientado en los días previos a la Navidad de 1965.

Por tanto tenemos por un lado la narración que se sitúa en Florencia, en la que aparece asesinado en su casa "el recién llegado", sobrenombre que recibe Totuccio Badalamenti, un usurero despreciable cuya muerte es sin duda una buena noticia para la sociedad, aunque para un policía honesto y legal eso no es atenuante y debe descubrir al culpable de su asesinato. De este modo, y muy poco a poco (su estilo, ese que hace que a mucha gente estas novelas le parezcan lentas), Bordelli irá conociendo a los sospechosos, todos ellos muy jóvenes y con toda la vida por delante, pero con motivos más que justificados para poner fin a la vida de Badalamenti. Por eso le cuesta dar un paso adelante y culpabilizar y echar a perder el futuro de cualquiera de ellos... ¿puede en ocasiones justificarse un asesinato como hecho aislado y dejar que el asesino siga con su vida en libertad, una vida que, casi con toda seguridad, jamás volverá a salirse de los márgenes de la ley?

Por otro lado tenemos a Piras en Bonacardo, su pequeño pueblo natal de Cerdeña, recuperándose de las heridas sufridas durante un control policial rutinario en el que aparecieron metralletas de por medio de manera inesperada. La vida allí transcurre entre novelas de Georges Simenon, paseos para recuperar fuerzas en las piernas, noches de cartas con los amigos de la infancia y ratos tranquilos en casa y junto a sus padres ante el televisor, que permiten al lector hacerse una idea de cómo era la televisión pública italiana a mediados de los años 60. Esta parte de la narración avanza más lenta todavía si cabe, parece que no lleva a ninguna parte durante muchas páginas salvo el retrato costumbrista de la vida en la Italia profunda, pero obviamente sabes que está ahí por algo... Cuando un día aparece muerto el primo de una vecina, todo apunta a un suicidio, pero Piras es quien descubre por casualidad el cadáver y hay algo que no le cuadra en la escena de la muerte. Está de baja, no tiene ninguna jurisprudencia en esa zona, pero algo le huele mal en todo ese asunto y empieza a investigar con la ayuda y apoyo de Bordelli, con quien se comunica vía telefónica. A partir de aquí su parte de la trama coge algo más de ritmo.

Bordelli es un personaje peculiar con el que supongo que encajas y te haces adicto a sus historias, o no encajas y te aburres soberanamente ya desde el primer libro. Lo reconozco objetivamente como lectora, y entiendo que haya otros lectores a los que no les cuajen sus andanzas por Florencia. No es mi caso, imagino que resulta evidente, pero lo entiendo. ¿Por qué? Porque este comisario fiorentino es de esos personajes con pensamientos recurrentes, de esos que casi rayan en la obsesión: cada vez que coge un cigarro se acuerda de que quiere dejar de fumar; cada vez que come donde Totó se acuerda de que no debería comer tanto; cada vez que se mira a un espejo piensa que está cumpliendo años, que está solo, que se puede morir de un infarto y que no ha encontrado a la mujer adecuada; cada vez que se acuesta (o se desvela, o se despierta) se pone a recordar sus vivencias durante la Segunda Guerra Mundial... Es un buen hombre que reflexiona demasiado, su vida es un pensamiento constante y circular, y como lectores le acompañamos en todas y cada una de esas repeticiones.

A todo esto sumamos la narración del propio Vichi, que es descriptiva en grado sumo: si llega a un lugar te describe todo lo que Bordelli ve, lo que piensa sobre lo que ve, lo que le recuerda a tal o cual cosa, y si se tercia te cuenta hasta a qué huelen las nubes; cuando Bordelli se pone al volante de su Escarabajo y va de un lado a otro, te nombra cada calle o carretera que coge, si tuerce a izquierda o derecha, hacia qué calle tuerce, en qué zona está de Florencia o alrededores... el ritmo es pausado, persistente, gráfico y puntilloso. Por ejemplo. Si tiene que detener la narración para dedicar todo un capítulo a la cena de Navidad de Bordelli y sus amigos, la detiene, y encima te narra todas y cada una de las anécdotas que se cuentan en esa cena. Si decide que Bordelli le pregunte a cada uno de los personajes con los que se encuentra en la novela cómo se presentan las navidades, pues lo pregunta. A todos ellos. Otro ejemplo.

Supongo que os hacéis una idea con lo que os estoy diciendo, y aun así, a pesar de todo, adoro estos libros. Adoro el modo en que Bordelli afronta sus investigaciones, el modo en que se cuestiona a sí mismo como ser humano y su lugar en el mundo, el modo en que tiene pensamientos recurrentes porque todos los tenemos en la vida real sobre las cosas que nos angustian, y adoro el modo en que, a pesar de su soledad, ha creado una familia, esa familia que le proporcionan sus amigos, esos amigos que conocimos en el primer libro y que en este tercero siguen apareciendo como parte importante de la narración porque son parte importante de la vida de Bordelli: el Botta, ese delincuente buenazo con dotes de chef cinco estrellas; Rosa, la prostituta ingenua y retirada que parece enamorada (no tan en secreto) de Bordelli; Totó, el cocinero un tanto engreído que llena la panza del comisario día sí y día también; Dante, ese inventor solitario que conoció en su primera novela; Diotivede, el forense septuagenario que jamás sonríe y que es feliz entre los muertos... La familia postiza de Bordelli forma parte de sus historias de manera indisoluble y sin ella nada sería igual.

Bordelli es un detective diferente, el tono en que están narradas sus novelas es diferente y el modo en que afronta sus investigaciones también es diferente. Y además su autor, Marco Vichi, se obstina en esa diferencia con cada libro que escribe de su personaje estrella porque sabe que en ella radican esos detalles que pueden enganchar a esos lectores que, como yo, disfrutan de una novela negra pausada en grado sumo y casi diría que intimista y melancólica. Bordelli es un hombre que a veces puede parecer un pobre hombre pero que, al fin y al cabo, es solo un hombre normal al que le ha tocado vivir una época convulsa como la Italia de la posguerra, que vivió una guerra que se le quedó tatuada en el alma y que ve como la vida cambia, se moderniza, mientras él, a sus cincuenta y tantos años, hace lo que puede por adaptarse.

Me gustan mucho estos libros y me lo paso genial acompañando a Bordelli en ellos. Sé que la serie de este comisario italiano no es una serie para recomendar de manera generalizada, e incluso yo diría que son novelas para recomendar sobre todo a quienes no les gusta mucho la novela negra que se escribe actualmente y buscan algo del género más sosegado, reflexivo y personal, y con un tono extremadamente clásico, porque parecen escritas en la época en que están ambientadas. Quien coge un libro del comisario Bordelli se adentra en una investigación de asesinato en la misma proporción que se adentra en el mundo interior de Bordelli, y todo ello aderezado por paseos arriba y abajo por una Florencia alejada de turistas y muy próxima a sus habitantes y rutinarias vidas.

Es el tercer libro de la serie, tal y como digo arriba, y tengo el cuarto y el quinto hace años esperando en la estantería (se publicaron antes que los tres primeros... de esas cosas raras que pasan con las series en España de vez en cuando), así que en unos meses atacaré el siguiente, Muerte en Florencia:)




Marco Vichi nació en Florencia en 1957 y vive en el Chianti. Es escritor de relatos, obras de teatro y novelas, entre las que destaca la serie protagonizada por el comisario Bordelli. 

Vichi imparte talleres de escritura en varias ciuades italianas y es profesor en la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia.

Duomo ha publicado también las novelas Muerte en Florencia (galardonada con el premio Giorgio Scerbanenco-La Stampa 2009) y La fuerza del destino. 

viernes, 7 de junio de 2019

Y EL LIBRO COMIENZA ASÍ... #9 ::: MAYO 2019

¡Hola a todos!
 
Primer viernes de junio, así que vamos con la entrada mensual que recopila las primeras frases de todos los libros reseñados durante MAYO.

La única condición expresa de esta entrada es que se cuelga la primera frase hasta el primer punto y seguido o aparte, sea cual sea la extensión y diga lo que diga (dejando a un lado prólogos, presentaciones o introducciones que no pertenezcan a la propia narración, notas sobre la edición, etc... y comenzando con el propio libro en sí).

Están ordenados según la fecha de publicación de las reseñas, y las imágenes están enlazadas por si alguien está interesado en acceder directamente a la reseña para leerla :)

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/05/resena-by-mh-belgravia-julian-fellowes.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/05/resena-by-mb-la-dependienta-sayaka-murata.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/05/resena-by-mh-el-nino-en-la-nieve-samuel-bjork.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/05/resena-by-mh-annabelle-lisa-bengtsdotter.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/05/resena-by-mb-una-familia-decente-rosa-ventrella.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/05/resena-by-mh-lo-que-maisie-sabia-henry-james.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/05/resena-by-mb-cursum-perficio-irene-r-aseijas.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/05/resena-by-mh-los-gondoleros-silenciosos-william-goldman.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/05/resena-by-mh-la-reina-de-corazones-wilkie-collins.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/05/resena-by-mb-donde-se-alzan-los-tronos-angeles-caso.html

https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2019/05/resena-by-mh-los-diarios-de-tony-lynx-el-libro-del-poder-miguel-griot.html

miércoles, 5 de junio de 2019

RESEÑA (by MB) ::: ROMANTICISMO - Manuel Longares





Título original: Romanticismo 
Autor: Manuel Longares
Editorial: Galaxia Gutenberg
Páginas: 552
Fecha de publicación original: 2001
Fecha esta edición: febrero 2019
Encuadernación: cartoné con sobrecubierta
Precio: 23,90 euros
Ilustración de cubierta: Albert Planas





En el reducto burgués del madrileño barrio de Salamanca, a través de tres generaciones de una familia marcadas por un amor inviable, esta novela nos cuenta unos años cruciales de la vida española, tras la muerte del Caudillo y la transformación política que supone.

Que nada cambie o que a todo se le dé la vuelta, es la cuestión que incide como una amenaza en ese barrio conservador en el que la vida se considera inalterable en sus ritos, costumbres y creencias, y donde los acomodados descartan cualquier alternativa.

Casi veinte años después, Galaxia Gutenberg recupera esta novela, que ganó el premio nacional de la Crítica, y que ya en su momento fue considerada una obra maestra. Una novela imprescindible, situada en la estela de la mejor narrativa europea del siglo xx. Esta edición incluye un texto del autor en el que se desvelan algunas claves de su creación.

Romanticismo, de Manuel Longares, es el pasaporte para entrar a ese microcosmos privilegiado y exclusivo donde un grupo de personas, debido a su estatus social aceptado y reconocido, vive en la creencia y en la realidad (también con la deferencia y el respeto) que les otorga ocupar la cúspide de la jerarquía social.
Aquella mañana, en cuanto Arce partió en el descapotable con la camisa azul bajo el abrigo de piel, Pía quedó como electrocutada y ni bajó a la compra ni hojeó el periódico de Caty Labaig ni despertó a Virucha y Goreti ni quso la tila que le traía Wences, sino que se prendió del televisor con la mirada errática y la imaginación trepidante de las noches bélicas.
Y es que la situación no era para menos. El matrimonio formado por José Luis Arce y Pía Matesanz, domiciliado en el barrio de Salamanca, sentía pendular los cimientos de su posición social pues, de una manera o de otra, se avecinaban tiempos de cambios: el Caudillo había muerto, y con él todo un estilo de vida que abogaba por desaparecer o, en el mejor de los casos, transformarse. Esta transformación es la que viviremos junto a los Arce-Matesanz: los cambios y miedos que llegaron después de cerrar el ciclo vital y político del Caudillo que gobernó España durante cuarenta años.

No es raro que Pía se sienta algo indispuesta cuando visiona el entierro, pues todo su mundo conocido, toda esa pasividad e indolencia teñidas de respetabilidad y privilegio, comienzan a desestabilizarse. En esos momentos no las tiene todas consigo: su posición, adscrita o asignada por haber nacido en el seno de una familia adinerada del madrileño barrio de Salamanca, puede verse alterada por los movedizos e inestables tiempos que se avecinan. Ambos, ella y su marido, vivían protegidos y mimados por su riqueza y las relaciones sociales que les otorgaba el sentido de pertenencia de vivir en el barrio en que vivían. Cumplidores de todas las normas sociales, no aspiraban a otra cosa que perpetuar este sentido con sus vástagos: vivir en el ombligo del mundo les había cerrado los ojos o, más bien, cegado metafísicamente a otras realidades o tipo de justicias.

El autor divide la narración en tres partes (Sepulcro de la memoria-Desajustes-Restauración) que nos sirven para recorrer la vida de los protagonistas y la historia de España durante más de tres décadas (si tenemos en cuenta todas las analepsis o escenas retrospectivas que los diferentes personajes protagonizan y que alteran o suspenden de algún modo la cronología de la historia, al tiempo que nos ayudan a entender y comprender los sentimientos y pensamientos de esos mismos personajes).

La novela comienza con la agonía y muerte del Caudillo y con la preocupación de todos aquellos que han sido mimados por su régimen, entre los que se encuentran los Arce-Matesanz que, junto a su hija Virucha, han vivido y todavía viven cómodamente en su piso del barrio de Salamanca. Ellos, que hasta ahora solo se dedicaban a sacar lustre a su clase por medio de rutinas y ritos sociales (que cumplían a rajatabla ante la creencia y la querencia de que si los modificaban sufrirían graves y temibles consecuencias), son testigos de cómo todas estas ceremonias y liturgias se ven totalmente transformadas con el cambio de régimen y quedan, tal y como titula la primera parte del libro, sepultadas en la memoria. 

En cierto modo debe hacerse una retrospección, lanzar una mirada hacia tiempos pasados para evocarlos y recordarlos y así poder asimilar el incierto tiempo presente y futuro. Hay que soltar y dejar ir por mucho que duela, y eso es lo que hacen nuestros protagonistas, quienes se adaptan a los nuevos tiempos sin perder un ápice de brillo social (más bien todo lo contrario). Aplican el dicho de nobleza obliga a la máxima potencia: si hay que cepillarse la indolencia pues se hace, y si hay que tintarse la camisa, también. Todo siempre en interés de la clase y el estatus que los mantiene y sostiene en el rango de los privilegiados y les permite conservar un estilo de vida de influencias y regalías.

Esta es la evolución que vemos en los protagonistas, al tiempo que el autor va introduciendo los diferentes cambios sociales acaecidos durante treinta años en nuestro país. De este modo somos participes de cómo los diferentes personajes se adaptan a esos cambios, y testigos de cómo, en el fondo, no les resultan tan profundos ni desestabilizares. Como dice Panizo, el administrador-contable de los vecinos del barrio de Salamanca donde transcurre la historia:
Ellos y los que les precedían y los que serían educados en sus principios conforme al sistema de una Casa Real, habían convivido con socialistas y derechas democráticas, con el caudillaje, con monárquicos y republicanos, con la dictablanda y con la regencia, con conservadores, liberales y revolucionarios -por abarcar sólo el periodo iniciado desde la fundación del barrio donde se acogían-, y salvo las excepciones lamentadas por sus biógrafos, nadie les había quitado un duro ni un átomo de grasa.
Para que esto sucediera así, estas gentes debían ponerse en movimiento y fluctuar con los nuevos tiempos que se les avecinaban con el fin de protegerse y estabilizarse. Esto mismo hicieron los Arce-Matesanz durante treinta años para seguir perteneciendo a su estatus privilegiado: adaptarse como las mejores de de las especies para, no solo sobrevivir, sino hacerse más grandes si cabe.

Ese proceso de adaptación y restauración es el que Manuel Longares relata magistralmente en Romanticismo, sin duda un manual y una fuente para aquellos que buscan inspiración e ideas. Esta novela no es de esas que se leen y se aparcan en la estantería para acumular polvo y espacio. Todo lo contrario: por su riqueza y profundidad debe ser considerada como un referente de la literatura española de nuestro siglo.

Impresionante.



Manuel Longares nació en Madrid en 1943. Sus tres primeras novelas: La novela del corsé (1979), Soldaditos de Pavía (1984) y Operación Primavera (1992), pertenecen al ciclo experimental titulado La vida de la letra (Galaxia Gutenberg, 2014). La novela siguiente, No puedo vivir sin ti (1995), sirve de transición al ciclo formado por Romanticismo (2001) y Nuestra epopeya (2006). 
 
Sus últimas novelas son Los ingenuos (2013), El oído absoluto (2016) y Sentimentales (2018). Es autor de dos libros de cuentos: Extravíos (1999) y La ciudad sentida (2007) y de uno de relatos, Las cuatro esquinas (2011). Ha traducido el libro de sonetos de J. V. Foix, Sol, i de dol (Solo y dolido, 1993). Premio Nacional de la Crítica por Romanticismo (reeditado por Galaxia Gutenberg en 2019), ha recibido también el Ramón Gómez de la Serna, el NH de relatos, el Francisco Umbral y el premio de los Libreros de Madrid.

lunes, 3 de junio de 2019

RESEÑA (by MH) ::: LOS CADÁVERES DE CALLANDER SQUARE - Anne Perry




Título original: Callander Square
Autora: Anne Perry 
Editorial: Plaza & Janés  
Traducción: Rosa Sala
Páginas: 345
Fecha publicación: 1980
Fecha esta edición (5ª): septiembre 1998
Encuadernación: bolsillo
Precio: descatalogado
Diseño de cubierta: Judith Commeleran 
Fotografía de cubierta: Mary Evans Picture Library

En Los cadáveres de Callander Square, segunda novela de la serie d el inspector Pitt, éste y Charlotte Ellison forman ya pareja, tanto en la vida como en las investigaciones policiales. El nuevo caso de Pitt se inicia con el hallazgo de dos recién nacidos enterrados en una elegante plaza londinense. Pitt choca con el rechazo del distinguido vecindario, reacio a airear sus oscuros secretos ante un simple policia, y es Charlotte quien, aprovechando su aristocrático origen, debe hurgar bajo el caparazón de respetabilidad de las clases altas. Anne Perry destaca como auténtica experta en la época victoriana. En esta colección se publica la serie completa del inspector Pitt.
Os hablo siempre del reto atemporal de Agatha Christie y lo cierto es que me propuse al menos dos retos atemporales más (¡quién dijo miedo!), pero como el de la Christie es el más largo los otros los tengo un poco abandonados. En cualquier caso uno de ellos es leer toda la serie del inspector Pitt, escrita por Anne Perry, del que os traje el año pasado el primer libro, Los crímenes de Cater Street, y hoy toca el segundo, Los cadáveres de Callander Square.

Dos jardineros municipales están trabajando en el jardín que hay en el centro de Callander Square cuando encuentran los cadáveres de dos bebés que parecen llevar unos años ahí enterrados. El caso recae sobre el inspector Thomas Pitt, ya felizmente casado con su adorada Charlotte (a quien conoció en la anterior y primera novela de la serie). Pitt se dispone a resolver el caso, aunque sabe que será difícil por dos cosas: una, el tiempo que ha transcurrido desde que esos niños fallecieron y fueron enterrados (es de esos casos que tienen toda la pinta de quedar sin resolver); la otra, que Callander Square es un barrio de clase alta y sus habitantes no se lo van a poner fácil para realizar sus averiguaciones. Recibir a la policía en una de estas señoriales casas no está nada bien visto (si puede entrar por la puerta de servicio, mejor, y si ese inspector larguirucho y desaliñado no les dirige la palabra, gloria bendita), pero si encima viene a hacer preguntas indiscretas o a insinuar que una de las criadas, o ¡válgame el cielo!, una de las señores de la casa, podría ser la madre de esos bebés... ni os cuento.

Voy a ser honesta desde el principio, as usual: me he llevado un chasco pequeñín con este libro. Bueno, tampoco chasco... a ver si sé explicarme. No con el libro en sí mismo, porque la historia me ha gustado mucho. Objetivamente hablando, para quienes nos gustan los misterios clásicos ambientados en el XIX, con el salseo de las clases medias-altas inglesas, sus oscuros secretos, la vida arriba y abajo en un hogar victoriano, las apariencias y convenciones sociales y la hipocresía que lo rodeaba todo, etc... nada que objetar, ofrece todo eso y más. Pero claro, no nos engañemos: una servidora está a lo que está y se ha metido en el berenjenal de leer los veintitantos libros de esta serie por enamoramiento desde la adolescencia hacia su protagonista, Thomas Pitt. ¿Y dónde está Pitt en este libro? Pues eso mismo me pregunto yo, porque el pobre anda un poco escaso de páginas (pero su maravillosa voz persiste. Quien no se consuela...).

Yo creo que la Perry se hizo el moño un lío y se olvidó de que Pitt era el protagonista, y se dedicó a escribir... pues un Belgravia de la vida como el que os traje el otro día. Es decir, que en estas páginas tienen mucho más protagonismo los propios habitantes de Callander Square, sus secretos, sus miserias, sus relaciones prohibidas... y por eso es a ellos a quienes acompañamos en buena parte de la novela como protagonistas de los capítulos. Ocasionalmente (muy ocasionalmente) aparece Pitt en escena para ponerlos un poco nerviosos o hacer, simplemente, acto de presencia. Es que si os digo la verdad, su mujer y su cuñada ejercen en realidad más como detectives e investigadoras que él, cosa que me parece un poco chocante (a todo esto, yo no recuerdo a Emily, la hermana de Charlotte, tan fantástica, generosa y cariñosa... en el primer libro era una mala pécora de cuidado).

Creo que me estoy yendo por los cerros de Úbeda. Voy a centrarme. 

¿Me parece recomendable este libro? Sí, es una muy buena lectura para todo aquel que le gusten las novelas ambientadas en el siglo XIX y que ahonden mucho en la alta sociedad de la época y sus miserias: abres el visillo y a disfrutar con los tejemanejes de esta gente y los líos que montan con tal de que sus secretillos y pecadillos no lleguen a oídos de ese metomentodo de Pitt. La investigación se centra tanto en la servidumbre femenina, que son las que más papeletas tienen a priori de ser las madres de esos bebés (ya se sabe que los señores de la casa tienen apetitos que saciar) como en las señoras de la casa y en sus hijas en edad de merecer (que ya se sabe también que en aquella época estaba bien visto echar canas al aire siempre y cuando nadie se enterase... y un embarazo era complicado de ocultar salvo que te mandasen al campo a pasar un año). La sección masculina de esta vecindad también tiene mucho que esconder: la hipocresía campa a sus anchas y los que tienen cargos de conciencia por asuntos de faldas empiezan a ponerse nerviosos, que quien más y quien menos cae en la cuenta de que resulta más que probable que uno de estos señores atildados y bien considerados sea el padre de esos niños.

Es decir, que como retrato de la sociedad victoriana y la mojigatería de cara a los demás que escondía pasiones disimuladas en la intimidad, o el abuso de poder que ejercían estas clases afortunadas cuando no querían sentirse presionados por la policía (a los que consideraban casi escoria, por cierto; resulta curioso el desprecio que generaba la profesión de policía entre la alta sociedad)... como retrato de todo eso, yo creo que la narración es incluso más penetrante y aguda que en la primera novela. Además Pitt es un personaje que cae bien (al menos de momento, ya se verá en próximas entregas) y sin esforzarse demasiado rebosa autoridad, inteligencia, saber estar y elegancia.

Simplemente, y estoy en mi derecho, tengo que quejarme precisamente de la presencia casi testimonial del propio Pitt, porque me he sentido un poco estafada. Ya puede compensarme la Perry en el siguiente libro de semejante negligencia, ya...



Anne Perry nació en Blackheath, Inglaterra, en 1938. Su escolarización fue interrumpida en varias ocasiones por los frecuentes cambios de domicilio y sucesivas enfermedades, que la llevaron a dedicarse apasionadamente a la lectura. Su padre trabajó como astrónomo, matemático y físico nuclear. Él fue quien la animó a dedicarse a la escritura. Tardó veinte años en publicar su primer libro. Durante todo ese tiempo realizó diferentes trabajos para ganarse la vida y dedicarse a lo que realmente era su pasión: escribir. Su primera novela sobre la serie del inspector Pitt, editada en 1979, fue Los crímenes de Cater Street. Anne Perry se ha consagrado como consumada especialista en la recreación de los claroscuros, contrastes y ambigüedades de la sociedad victoriana. Su serie de novelas protagonizadas por el inspector Pitt y Charlotte, su perspicaz esposa, es seguida por millones de lectores en todo el mundo.