viernes, 8 de septiembre de 2017

RESEÑA (by MH) ::: EL COLOR DE LA MALDAD - Armando Rodera




Título original: El color de la maldad
Autor: Armando Rodera
Editorial: Amazon Publishing
Páginas: 440
Fecha publicación: agosto 2017
Encuadernación: rústica (galerada, edición no definitiva)
Precio: 2,99 euros (kindle) + 9,99 euros (papel, edición revisada) 
Diseño de cubierta: lookatcia.com




Booktrailer lanzado en 2013
 

A pesar de sus diferencias, el inspector Bermejo y el sargento Roncero se embarcan juntos en la investigación de un caso relacionado con el secuestro de una joven pareja. Sin embargo, no tardarán en descubrir que se enfrentan a algo aún más inquietante: sus pesquisas los ponen tras los pasos de un frío y meticuloso asesino en serie. De pronto empiezan a sucederse homicidios, uno tras otro, y el único hilo del que pueden tirar son las macabras pistas que el psicópata les deja en los cadáveres que abandona en los escenarios de sus crímenes. Unidos por el deseo de acabar con el salvaje ritual de muerte y destrucción, los agentes intentarán atrapar al monstruo antes de que culmine su maléfica serie de asesinatos.

El color de la maldad es un turbador thriller policíaco donde el eterno combate entre el bien y el mal sumirá al lector en una intensa vorágine de sensaciones que no podrá abandonar hasta el inesperado desenlace final.

Nueva edición: La edición actual de El color de la maldad incluye revisión editorial.


Creo que a lo largo de mi andadura por Netherfield ha quedado claro que voy más perdida que un elefante en una cacharrería en cuanto a best sellers, superventas y demás... No he leído a muchos de los autores que todo el mundo conoce, y de hecho muchas veces ni siquiera he oído hablar de los propios escritores. Algo así me pasaba con Armando Rodera (que me perdone), así que que cuando se me presentó la oportunidad de leer la novela que tantas alegrías ha dado a este autor, con una nueva edición a cargo de Amazon Publishing (en primera instancia fue autopublicado), pues eso, que las oportunidades las pintan calvas.

Una serie de asesinatos comienzan a sucederse en las zonas de Extremadura, Madrid y la propia sierra madrileña, pero sus peculiares características y escenificaciones pronto hacen saltar las alarmas de que no están ante un asesino en serie "normal". El caso recae sobre la Policía Nacional y la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil), y particularmente sobre dos agentes: el inspector Bermejo, cincuentón de la vieja escuela que está pasando una mala racha tanto nivel personal como profesional, y el sargento Roncero, joven, inteligente, licenciado en psicología, centrado, observador y al día de las nuevas tecnologías. Ambos intentarán dar caza al asesino, que pronto se nos presenta con el nombre en clave de Jasón, aunque en un principio les resultará difícil comprender los mensajes que les manda a través de sus cruentas escenografías. Además, no puede faltar en la trama la femme-fatale de toda novela negra clásica que se precie, y en este caso viene de la mano de la periodista Miriam Monfort, a la que se nos describe como un bellezón a la caza de la noticia y con un pasado en común con el sargento Roncero.

Con todos estos ingredientes, resulta evidente que estamos ante una novela negra al uso, con tintes de thriller policíaco, en el que un psicópata mantiene en jaque a varios de los Cuerpos de Seguridad del Estado, estableciendo con ellos un juego psicológico en el que el asesino se siente intelectualmente muy por encima de sus perseguidores, y donde pronto las cosas empiezan a tornarse personales por ambas partes.

Cuando digo "al uso" realmente hablo de la actualidad, porque yo diría que cuando se publicó originalmente esta novela, allá por 2011, no era habitual este planteamiento dentro de la literatura de género en España. El concepto de la historia es muy de novela negra anglosajona, o incluso nórdica, y diría que ahí radica el éxito que ha tenido desde aquel momento dentro de la literatura en castellano.

Volviendo a la trama, la narración se divide en tres partes diferenciadas que se van alternando, siempre con un narrador omnisciente. Por un lado tenemos la parte de la investigación, con Roncero y Bermejo a la cabeza, y la presencia de Miriam para dar el toque femenino; por otro la del asesino, donde nos narra sus andanzas y vamos conociendo datos sobre él; y por último el que de primeras cuesta más ubicar, un camionero que tiene pesadillas recurrentes en las que presencia macabros asesinatos... pero no como espectador, sino como si él mismo fuese el autor de las matanzas, y que naturalmente son los asesinatos que comete nuestro Jasón. De hecho, el autor nunca narra el modus operandi de los asesinatos en las partes protagonizadas por el propio psicópata, sino que lo que sabemos sobre ellos lo averiguamos precisamente gracias a las pesadillas de este camionero.

Por tanto, la trama sigue los estándares de este tipo de novelas, en la que buenos y malos se reparten el cotarro. Tenemos a Jasón haciendo de las suyas y además teniendo la suerte de cara para que todo le salga como él quiere, y tenemos a Bermejo, Roncero y Miriam tras él, unas veces con más acierto que otras, y donde Roncero es realmente el único que parece poder estar la altura de su oponente. También aprovecha el autor para hacer hincapié en el papel que juegan los medios de comunicación ante determinadas noticias, anteponiendo la primicia y el ser los primeros en contar algo a la seguridad de futuras víctimas o la investigación policial en curso.

A pesar de que la estructura en sí no es novedosa (al menos no a día de hoy, tal y como comento arriba), hay algo que no se le puede negar al libro: se lee de una sentada, y sus casi 450 páginas apenas te duran un suspiro entre las manos. Conforme avanza la historia vamos conociendo más sobre el duro pasado de Jasón, sobre lo que le hace comportarse así, y sobre lo que busca conseguir gracias a estos asesinatos y sus posteriores recreaciones y escenarios, de los que no comentaré nada más porque la propia sinopsis, acertadamente, lo omite. La motivación del asesino, o lo que hay detrás de cada asesinato, es original y está muy currado. La identidad real de este asesino en serie realmente es imposible de averiguar hasta que se desvela porque... bueno, porque es imposible de averiguar salvo que seas adivino, lo dejaremos así, pero no desentona.

Sobre los dos agentes de la ley, aunque de primeras se pueda pensar que van a repartirse el protagonismo y su peso dentro de la investigación, llega un punto que Bermejo desaparece un poco y es Roncero quien, gracias a sus idas y venidas con Miriam y su mayor capacidad para meterse en la cabeza del asesino, se lleva la palma en cuanto a presencia en la historia. La sangre joven barre de un plumazo a la vieja, y el pobre Bermejo está un poco a verlas venir, y quizás por ello esté más desdibujado como personaje que Roncero. Son personajes algo estereotipados, no destacan por nada en especial, pero se compenetran bien, que es lo que cuenta.

De todos modos sí que me veo en la obligación de recalcar el punto que más flojea de la novela con diferencia y que menos me ha convencido, y son los diálogos; no son naturales ni creíbles, y más si nos movemos en el ambiente en el que nos movemos durante toda la trama. Nadie habla así, tan impostado, y menos en conversaciones coloquiales o entre dos profesionales como son un guardia civil y un policía en plena investigación en pos de un psicópata. Además se abusa de ciertas expresiones que, palabra arriba palabra abajo, se repiten a lo largo de toda la trama. No sé si El color de la maldad fue la primera novela del autor, pero sí que imagino que estos fallos se habrán ido puliendo en sus obras posteriores. Que no es algo que perjudique en absoluto a la hora de leer y engancharte al libro porque la historia en sí lo compensa, pero hace que el conjunto cojee porque es tan reiterado que es difícil pasarlo por alto mientras lees.

En definitiva, una vez leído resulta fácilmente comprensible el éxito que ha tenido El color de la maldad desde su publicación. Es un libro que entra solo, que engancha, y que bajo mi punto de vista podría ser todavía mejor si los diálogos fuesen más naturales y acordes al contexto, menos remilgados. Aun así, como digo, lo coges y no lo sueltas hasta que lo terminas... ofrece lo que promete, y sabe mantenerte expectante. Me apetece mucho ponerme con El aroma del miedo y ver en qué punto se encuentran Bermejo, Roncero y Miriam, enterarme de qué va el nuevo caso, y comprobar si ha mejorado lo que yo creo que en esta novela es mejorable.



Armando Rodera (1972, Madrid) es escritor y ávido lector desde la infancia. Cursó estudios de Telecomunicaciones y trabajó diez años en el sector tecnológico hasta que comenzó a trabajar como funcionario para poder dedicarle más tiempo a la literatura.

Pionero de la publicación digital en España, desembarcó en Amazon con El color de la maldad, bestseller policial que ahora se reedita, y La rebeldía del alma, thriller intimista que fue número 1 de Amazon.es. Su obra La posada del viajero, editada también por Amazon Publishing, fue el tercer ebook más vendido en Amazon.es en 2016.

Cuenta con una amplia gama de novelas que van desde las aventuras o el misterio, hasta la distopía policial y la no ficción. Su obra ha atraído tanto a editoriales españolas como americanas, gracias a lo cual, la versión en inglés de El color de la maldad ha llegado a lectores de EE. UU., Reino Unido y Canadá.

Ha participado en diversos medios digitales escribiendo reseñas, entrevistas y crónicas de eventos literarios con una gran aceptación. Es además lector editorial, gestor de contenidos y consultor freelance en diversos proyectos, con especial atención al marketing online y las nuevas tecnologías aplicados a temas editoriales y/o culturales. También ha colaborado con Getafe Negro, el festival de novela policíaca de Madrid.

Puedes seguir su obra en www.armandorodera.com y en www.facebook.com/ArmandoRoderaAutor.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

RESEÑA (by MB) ::: HABRÁ VALIDO LA PENA - Daniel Morales





Título original: Habrá valido la pena
Autor: Daniel Morales
Editorial: Cuanto te quiero (colección La cometa)
Páginas: 384
Fecha publicación: abril 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 15,60 euros 
Diseño de cubierta: Josep Serra i Virgili


 

Ganadora del Premio Vuela La Cometa 2017

A sus 18 años Hannah es una chica inteligente, educada y bonita. Lo tiene todo para ser feliz, pero hay demasiadas cosas que no entiende. El sexo, por ejemplo. Todos dicen que no hay nada mejor, pero a ella le está costando cogerle el truco. O las personas. Hablan y hablan y se afanan en tareas grotescas. O la vida, en general. A Hannah le han dicho que debe vivir al máximo, ¿pero en qué consiste tal cosa? Eso no se lo han dicho. Ha nacido en un mundo, el nuestro, donde ya nadie sabe por qué o contra qué luchar. Hoy todo es aburrimiento o diversión, y ni lo uno ni lo otro dan para llenar una vida; nos cansamos de ambas cosas y pensamos: "¿Ahora qué?" Y nadie responde. Hay quien se resigna y hay quien, como Hannah, se lanza a la búsqueda de respuestas.

 
Este libro es la crónica de esa búsqueda, una búsqueda que la llevará a embarcarse en aventuras alucinantes, conmovedoras, divertidísimas, y a conocer a personas inolvidables. No se dejen engañar por las apariencias: Habrá valido la pena les hará llorar de risa, se ganará su afecto y no querrán soltarla, pero es una novela peligrosa. Perderse en sus páginas es perderse en el interior de uno mismo. Y quien se pierde ahí dentro debe estar preparado para cualquier cosa.


Uno de los regalos más intrigantes y venturosos con los que se puede agasajar a una chica de dieciocho años es la libertad para descubrir su cuerpo y su mente. Esto es más o menos lo que se imaginó para sí Hannah cuando eligió un viaje a Málaga como regalo para su entrada en la madurez. Pero si algo hay que tener es un deber de cuidado con el destino, y más con los deseos que se le piden, no sea que al final se te concedan. 

Esta breve introducción la comento más que nada porque Hannah viaja por primera vez sola a un país extranjero (en su caso España, ya que ella como aclaración es alemana) y, una vez aterriza en Málaga, piensa que todas sus frustraciones y anhelos, todas las piezas dispersas en su cabeza, van a encajar por el simple hecho de ser mayor de edad, estar sola y haber elegido una ciudad cosmopolita y alegre.

Lejos de todo esto, Daniel Morales nos va dando pistas al tiempo que pone piedrecitas en nuestro camino lector. Desde el principio compara de una u otra forma a Hannah con Alicia en el país de las maravillas; al igual que Hannah, asistimos y observamos esperanzados su destino, pero pronto vemos el modo en que nuestra protagonista se relaciona con los primeros personajes masculinos, no tanto con Marcos, pues a este le une un halo sentimental, pero sí con Günter, con el que entabla una relación fría y sin corazón donde la reciprocidad brilla por su ausencia... y si algo recuerdo de la protagonista de la novela de Lewis Carroll es precisamente su buen corazón. 

Por ello, pienso que lo que tal vez quiere decirnos Daniel Morales es que, al igual que Alicia cayó a una madriguera y se abrió ante ella un mundo mágico, distinto a todo lo conocido y estudiado, para Hannah, cumplir dieciocho años supone la apertura a ese mundo desconocido y a la vez añorado, aunque este descubrimiento conlleva la desaparición de la tierra que la sujeta, al igual que le ocurrió a Alicia.

Ya sea Alicia, ya sea Hannah, en el momento en que traspasan o transgreden sus realidades hasta entonces conocidas también desaparecen o se transforman las reglas y los deberes, acarreando así unos sentidos y significados distintos de justicia, libertad y pureza. Se modifican sus realidades, las cuales ahora, en su tiempo presente, son muy distintas y divergentes a lo antes conocido.

Saliéndome del símil que el autor realiza con la novela de Lewis Carroll, Habrá valido la pena es la historia, llamémoslo despertar o iniciación, de Hannah, una chica bellísima e inteligente a la que la vida ha agasajado con estas dos prebendas. Pero, lejos de sentirse feliz, ella elige siempre los caminos más largos y retorcidos, y así, en cada etapa de su iter, somos partícipes de cómo al tiempo que su cultura y educación avanzan y maduran, su inteligencia emocional, y sobre todo sexual, se anestesian y se endurecen de tal forma que solo cuando llega a la liberación física en sus relaciones sexuales encuentra la conexión con su vida. Ella recorre su camino alejándose siempre de su zona de confort, buscando un tipo de vida que ella denomina pura y eligiendo en todo momento su destino.

También es verdad que la libertad, ese don tan precioso y escaso para muchos de los habitantes de nuestro planeta, es un verdadero desconocido. Para Hannah es la oportunidad de explorar y buscar algo, un no sé qué que, lejos de calificar como masoquista o dramático, considero que se trata de vivir nuevas experiencias que en principio parece que van a enriquecerla en todos los aspectos de su vida, aunque luego descubrimos que, conforme va cerrando etapas, se le abren otras puertas que la trasladan a realidades más oscuras y cerradas. Hannah no es una víctima. Ella es consciente en todo momento de que puede salir y liberarse de esas madrigueras, pero elige no hacerlo y seguir explorando... al lector solo le queda esperar y observar si le habrá valido la pena salir de su zona de confort, de su familia y de la ruta marcada desde su nacimiento.


La literatura es uno de los pilares principales del libro. Daniel Morales dota a Hannah de una curiosidad y un afán lector que enriquecen su cultura, pero opino que ella, por sí misma, no se deleita al descubrir a los grandes autores, sino que siempre es otra persona quien se los digiere y se los ofrece. Esta transacción, como todo en la vida, no resulta gratuita y, por ello, al tiempo que cultiva la literatura, durante su etapa con Thomas su vida se retuerce y se tambalea entrando en barrena.

En este libro Daniel Morales nos da a conocer su riquísima y descriptiva narrativa, forjada gracias a cultura e inteligencia. Esta se revela en cada página del libro y se descubre en cada uno de los personajes, quienes nos invitan a conocer muchos y diferentes mundos así como sus distintas clases sociales, con sus características e idiosincrasias propias. Así, al tiempo que Hannah va descendiendo a sus diversos infiernos, el autor va construyendo una trama encorsetada en una telaraña que la atrapa, impidiéndole vislumbrar la luz o el sentido de su vida.

Terminando, reconozco que hay momentos en la lectura en los que Hannah, más que una Alicia, me ha parecido una Brunilda, perdida y condenada, descendiendo a los infiernos o cabalgando hacia el Valhalla.

Daniel Morales (1983) estudió Filosofía en Málaga, y desde que terminó la carrera se dedica en exclusiva a escribir. Gaditano de nacimiento (de Villamartín), malagueño de adopción y culillo inquieto por vocación, ha vivido en Santiago de Compostela, París, Salamanca y Granada.

Cuenta en su haber con numerosos premios literarios, entre los que podríamos citar el Premio Caja España de Libro de Cuentos o el Premio Federico García Lorca de Poesía, de la Universidad de Granada. Su primera novela, Habrá valido la pena, le valió el Premio Vuela la Cometa de Novela 2017, cuyo jurado estuvo presidido por Luis Goytisolo.

lunes, 4 de septiembre de 2017

RESEÑA (by MH) ::: LA MALDICIÓN DE HILL HOUSE - Shirley Jackson



Título original: The haunting of Hill House 
Autora: Shirley Jackson
Editorial: Valdemar (colección Gótica nº 72)
Traducción: Óscar Palmer Yáñez
Prólogo: Antonio José Navarro
Páginas: 256
Fecha de publicación original: 1959
Fecha esta edición: diciembre 2008
Encuadernación: cartoné
Precio: 22,50 euros
Ilustración de cubierta: Óscar Sacristán


Considerada una de las principales novelas de horror del siglo XX, narra el inquietante experimento de John Montague, doctor en Filosofía y antropólogo, que lleva años entregado al estudio de "las perturbaciones psíquicas" que suelen manifestarse en las "casas encantadas". Infructuosamente ha buscado una casa idónea, cuando un día oye hablar de Hill House, una mansión solitaria y de siniestra reputación. Montague decide alquilarla y busca ayudantes dispuestos a pasar una temporada en ella: Eleanor, una mujer desdichada que, tras once años cuidando a su arisca madre inválida, se ha vuelto una persona solitaria; Theodora, joven alegre y curiosa, seleccionada por su increíble capacidad telepática; y Luke, vividor y mentiroso, incluido en el grupo por exigencia de la propietaria, su tía. El objetivo: tomar notas de cualquier fenómeno paranormal que se presente para documentar el libro sobre casas encantadas que prepara el doctor. Las alucinantes experiencias que vivirán en la casa será mejor que el lector las descubra por sí mismo.
  

Me enfrenté a esta lectura con un poco de miedo, y no precisamente por su vitola de clásico del terror. En poco tiempo me topé con un par de opiniones algo negativas de personas de las que me fío mucho de su criterio, y bueno, que me pillaron justo con el libro entre las manos. Una vez superado el trance tengo que admitir que a mí sí me ha gustado, aunque tiene sus "peros" y no me ha parecido redondo. Me gustó más Siempre hemos vivido en el castillo, pero no me ha decepcionado tal y como estaba temiendo que podría pasarme, y lo he disfrutado.

La novela tiene como punto de partida algo que ahora nos puede parecer manido pero que en realidad (y es una de las cosas por las que está considerado un clásico del género) comenzó con este libro: un grupo de cazafantasmas en una casa encantada. O más bien un cazafantasmas y unas cuantas cobayas humanas que han demostrado en algún momento de sus vidas facultades parapsicológicas, y que serán los encargados de captar y transmitir todo lo que perciban. Así, junto al doctor Montague, encargado de la investigación basada en métodos del siglo XIX (alojarse en la casa sin más, a ver qué pasa), tenemos a Theodora (atractiva, algo infantil, siempre buscando ser el centro de atención, personalidad arrolladora), Eleanor (complejo de inferioridad, nulas habilidades sociales, encerrada en sí misma, psicológicamente débil) y Luke, sobrino de la dueña de la casa y cuya presencia ha sido impuesta por ella.  Cuando llegan a la casa solo les esperan los Dudley, el matrimonio encargado de cuidarla y que siempre, siempre, la abandonan antes de que anochezca. 

La narración se toma su tiempo. En las primeras cien páginas llegamos a la casa, conocemos su historia y nos adentramos, sobre todo, en la mente de Eleanor. Nada de terror ni sobresaltos salvo la sensación de vileza que produce la casa en ellos... una casa que observa, vigila, y cuyo mal radica en su propio ente como edificio. Tienen que transcurrir otras cuantas páginas más hasta que finalmente pasa algo, y cuando lo hace, algunas escenas de terror, u horror, o como queráis llamarlas, son muy, muy buenas; al principio los participantes del experimento lo disfrutan, su estancia allí por fin da sus frutos, se lo toman como un juego, pero pronto las cosas comienzan a torcerse. Una atmósfera como esa puede sacar lo peor de cada uno de ellos y hacerles pedazos, y eso nos lleva nuevamente a Eleanor.

La autora se centra descaradamente en los personajes femeninos, ya sea Theodora, Eleanor o la señora Dudley, pero de entre todas ellas, destaca Eleanor como reina de la función. Tímida y acomplejada, posee tendencia a fantasear sobre cómo le gustaría que fuese su vida, y esas fantasías son las que les cuenta a los demás como si fuesen su propia realidad. Vive bajo el yugo del recuerdo de su madre, recientemente fallecida y a la que llevaba cuidando once años: lo que diría, lo que opinaría... y es en ella, en Eleanor, donde la casa encuentra un pasillo libre por el que entrar gracias a su incapacidad para soportar un estrés psicólogico extremo. Disfruta, realmente disfruta lo que ocurre en la casa, y pronto comienza a plantearse qué haría de tener que decidir entre la casa y sus compañeros. La narración comienza a volverse muy introspectiva, y aunque al principio resulta muy interesante, es quizás en este punto donde flojea un poco la historia porque se vuelve muy reiterativa... o por explicarlo mejor, cuando la casa se mete en la cabeza de Eleanor, los monólogos interiores del personaje se repiten y la historia da vueltas sobre sí misma y se hace algo más pesada. Estás deseando que la saquen de ahí.

Dicho todo esto, resulta evidente que estamos ante una novela muy psicológica, muchísimo, y muy intimista. Quien busque terror puro y duro que se busque otra cosa, porque esta novela no se lo va a ofrecer. De hecho, me ha dado la sensación leyendo de que la casa encantada es simplemente una distracción que usa la autora para contarnos otras cosas (como diría el amigo Hitchcock, un mero MacGuffin). Porque sí, trata del miedo, del horror, pero de ese que se lleva dentro y que agarrota, del miedo a ser uno mismo, a sentirse libre, terror a lo que opinen los demás de uno mismo. Y además en la novela encontramos algo que ya estaba muy presente en Siempre hemos vivido en el castillo y que parece una de las señas de identidad de la autora: la ambigüedad, el no saber hasta qué punto lo que sucede está en las mentes de algunos de los personajes o si está sucediendo realmente. Cuánto es verdad y cuánto mentira. Cuánto de encantada tiene la casa y cuánto lo ponen los propios personajes.

También aprovecha Jackson para poner sobre la picota a los charlatanes, los timadores de la parapsicología, aunque a mí particularmente el modo en que lo hace no me ha llegado a gustar. Creo que rompe mucho el clímax de la novela y te saca un poco de la historia, aunque el final, coherente y el que tiene que ser, compensa el resbalón.

Como veréis, creo que la novela tiene cosas muy buenas, y otras que lastran un poco el resultado final. Repito que a mí me ha gustado (aunque tampoco me parece una obra maestra como dicen, tiene cosillas que le impiden serlo), pero entiendo que haya gente que se quede un poco igual o que directamente le decepcione. De hecho no es un libro que creo que recomendase alegremente. Y esto me lleva a que ya son varias las personas que conozco o a las que he leído/escuchado decir que esta autora está muy sobrevalorada, y me gustaría conocer vuestra opinión al respecto. Yo disfruto de sus novelas, no puedo decir de ninguna que me haya decepcionado, pero conozco gente muy afin a mí en lecturas que no puede ni verla, y me parece curioso.

Dos cosas y termino. Una: El prólogo de Antonio José Navarro que incluye la edición de Valdemar (preciosa) es fantástico y de obligada lectura. Dos: hay un par de adaptaciones de esta novela. Una de 1999, que yo vi hace un porrón de años sin saber precisamente que era una adaptación, es un truño como una casa que no tiene nada que ver con el libro (Liam Neeson y Catherine Zeta-Jones a la cabeza). La otra, de 1963, es mucho más afín al libro, a su espíritu implícito en lugar de explícito y, aunque no es perfecta, pues eso... que es mucho mejor. Por si os apetece sesión de cine encantado :)

Shirley Jackson (San Francisco, 1916-Bennington, 1965) estudió en la Universidad de Syracuse. En 1948 aparecieron suprimera novela, The road thorugh the wall, y el cuento La lotería, que se ha convertido en un clásico del siglo XX. Su obra incluye otras novelas como Hangsaman (1951), The bird's nest (1954), La maldición de Hill House (1959), Siempre hemos vivido en el castillo (1962) y los ensayos autobiográficos Life among the savages (1953) y Raising demons (1956). Ha ejercido una gran influencia en Stehpen King, Richard Matheson, Jonathan Lethem y Donna Tartt, entre otros escritores.

Precisamente la publicación de Siempre hemos vivido en el castillo obtuvo una valiosa publicidad extraliteraria cuando a su marido se le ocurrió hacer público, en las páginas de un conocido rotativo, que su autora había practicado la brujería, cosa que esta negó rápidamente. No obstante, después de su muerte, se supo que semejante desmentido solo trataba de evitar el rechazo de la opinión pública hacia su persona. Según explicó su hijo, Laurence Hyman, su madre poseía un tablero Ouija y cartas del Tarot y sabía perfectamente cómo utlizarlos, además de unos quinientos libros sobre ocultismo.

viernes, 1 de septiembre de 2017

RESEÑA (by MH) ::: EL CANTO DEL CUCO - Robert Galbraith




Título original: The cuckoo's nest
Autor: Robert Galbraith (aka J. K. Rowling)
Editorial: Espasa
Traducción: Jesús de la Torre Olid
Páginas: 550
Fecha publicación: 2013
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,90 euros
Diseño de cubierta: Adaptación de la original por parte del Departamento de Arte y Diseño (Planeta)


 

Una joven modelo con problemas emocionales cae desde su balcón de Mayfair en plena noche. Su cuerpo yace en la calle nevada. Todo el mundo asume que ha sido un suicidio, excepto su hermano, que contrata los servicios del investigador privado Cormoran Strike para que se encargue del caso.

Veterano de guerra con secuelas físicas y psicológicas, la vida de Strike es un desastre. El encargo le da cierto respiro económico, pero cuanto más profundiza en el complejo mundo de la modelo, más oscuro parece todo y más se acerca Strike a un gran peligro. 
Un elegante misterio impregnado de la atmósfera de Londres, desde las calles más selectas de Mayfair hasta los pubs ocultos del East End o el bullicio del Soho.


Creo que a estas alturas de la vida me ahorro lo de comentar que Robert Galbraith es el seudónimo de J. K. Rowling, y prosigo :)

Llevaba siglos detrás de ponerme con las novelas protagonizadas por el detective Cormoran Strike, pero entre unas cosas y otras lo fui dejando. Hace unos meses me enteré de que habría adaptación de la BBC de los tres libros, y me dije que esta era la mía y que tenía que leerlos antes de que comenzase. Este pasado domingo 28 de agosto se estrenaba el primer capítulo... y yo con los rulos puestos y el libro sin leer.

Pues bien, si os digo que desde el domingo 28 no ha pasado ni una semana, que encima estoy de viaje mientras leéis esto, y que evidentemente estoy colgando reseña y el libro está, por tanto, leído, os haréis una idea de lo que me ha durado en las manos. No más de un par de días en el que no podía dejar de pasar las páginas. Y creedme, me sentí aliviada, porque Una vacante imprevista no llegó a hacerme todo el tilín que me hubiese gustado, y tenía todas mis esperanzas puestas en los libros de este oso detective de 1,90 metros. Muy fan (hasta las trancas) de Cormoran Strike y muy reconciliada con J.K. Rowling más allá de Harry Potter. Esta novela y estos personajes no necesitaban un seudónimo para triunfar. 

Sé que ya lo habréis leído muchos, y además hace mucho tiempo, pero hago mini-resumen. La historia comienza con una súper modelo, Lula Landry, cayendo desde su balcón hacia la muerte una fría y nevada noche de enero. Con un pasado conflictivo, diagnosticada con trastorno bipolar, se concluye que se ha suicidado y se da carpetazo a la historia. Tres meses después el hermano de Lula se presenta en la oficina del detective privado Cormoran Strike para que investigue lo que sucedió; él cree que fue asesinada. 

Este caso coincide con la llegada a la oficina de Robin Ellacott para ocupar el puesto de secretaria temporal. Robin no puede creerse su buena suerte, porque siempre había soñado con trabajar para un detective privado, pero lo que se encuentra es un Cormoran en el peor momento de su vida, que acaba de dejar a su prometida tras quince años de relación, que vive en la oficina y que además no tiene un penique y es incapaz de pagar el préstamo con el que abrió la oficina. Ah, y es hijo de una celebridad rockera al estilo de Mick Jagger y una de sus grupis... tuvo una infancia, como mínimo, complicada, aunque eso, en el mundo del famoseo que desconfía de los detectives y sus preguntas, abre muchas puertas.
El canto del cuco es un comienzo fascinante para esta pareja tan peculiar de detective y secretaria con aspiraciones detectivescas. J.K. Galbraith tira de veteranía para componer dos personajes tan bien escritos que a las cien páginas ya los conoces como la palma de tu mano, y a los que no dejas de ver crecer a lo largo de la novela. Te arrastran con ellos, adoras a Cormoran, adoras a Robin, y en fin, que a mí, como veréis, me han convencido por completo.

El caso en sí está llevado con mano de hierro, al estilo más clásico, sin flipadas varias ni intentos de impactar al lector con disparates sacados de la manga: una investigación con un tempo que a muchos podría parecerle lento pero que a mí me ha encantado, paso a paso, llena de conversaciones, entrevistas, personajes que entran y salen, y sin llegar a saber casi hasta el final qué es lo que le ronda por la cabeza a Strike.

La admiración y cariño que derrocha J.K. Galbraith por la literatura clásica de detectives son evidentes, sobre todo porque sabe traérsela a nuestros tiempos y, cogiendo todo lo mejor de este género, construye unos personajes muy especiales al servicio de una trama sin artificos pero compacta... uno personajes de esos que esperas que protagonicen más libros, porque los haces tuyos, te llegan. Con una sencillez apabullante construye a un Cormoran Strike que se queda en la retina y que deberían estudiar todos aquellos que escriben novela negra o thrillers y tiran de un cliché tras otro para construir otro cliché más con patas.

Y qué puedo decir de Robin... todas somos Robin (o casi todas... bueno, va, yo soy Robin). Es que este personaje, y su pasión por trabajar para un detective privado, me han hecho rememorar cómo me sentí cuando conocí la serie de Doctor Who (Friki alert!! Friki alert!!). Cuando comencé a ver esa maravilla de la ciencia-ficción, donde un Señor del Tiempo viajaba en una cabina telefónica azul en el tiempo y el espacio, hacia delante y hacia atrás, a millones de años luz o a la vuelta de la esquina... yo no quería ser el Doctor, yo quería ser la Companion, la humana que le acompañaba y se emocionaba y maravillaba en cada aventura. Yo QUERÍA ser la Companion (Rose a ser posible... con el Décimo, por el amor de dos). Bueno (que me desvío), pues eso me ha hecho sentir Robin con su pasión por este trabajo. Yo he querido ser Robin en este libro. Y para mí ese es el mayor piropo que le puedo echar a este y a cualquier otro personaje.

No quiero terminar sin comentar la visión que muestra J.K. del mundo del famoseo desde una perspectiva de alguien que entra en él sin llegar a integrarse del todo. La crítica a la superficialidad e idiotez de las clases altas sociales, de los nuevos ricos y sus extravagancias o incapacidades para manejar su fama y sus cantidades ingentes de ingresos... a veces da la sensación que es un punto de vista muy personal, el de una persona que también ha dado el salto de no tener nada a tener millones en el banco y que, a pesar de tenerlo todo, de moverse en un mundo impensable veinte años atrás, ha mantenido los pies en la tierra y una actitud reprobatoria hacia ese mundo con pies de barro.

En fin, que por si os cabía alguna duda, me lo he pasado pipa con El canto del cuco. Es un thriller sencillo en la forma pero que funciona como un reloj, y precisamente en esa sencillez está su encanto en una época en la que desde el género se intenta rizar mucho el rizo, y en la que se quieren contar demasiadas cosas a ver cuál impacta más. Se agradece de vez en cuando una historia que se tome su tiempo, que introduzca perfectamente a los personajes y su investigación y en la que encima no se quede ningún cabo suelto. Estoy deseando ponerme con El gusano de seda, y comprobar cómo les va a este par de íntegros, inteligentes, apasionados y astutos detectives. 

Os dejo con el tráiler de la miniserie de la que os hablaba al principio. Tom Burke se parece al Cormoran Strike literario lo que un huevo a una castaña, pero como resulta que soy muy fan de este hombre, no seré yo la que le ponga pegas :)




Me encontré esta foto por Internet y no puedo remediar ponerla. Robert Galbraith que ni pintao :)
Como no puedo poner biografía del tal Robert, y tengo que hacer como que no pongo la de J.K., os pongo los tres libros publicados hasta la fecha con este seudónimo (y que os aseguro desde ya que no tardaré en traer por aquí).
  • El canto del cuco (2013, Espasa)
  • El gusano de seda (2015, Salamandra)
  • El oficio del mal (2016, Salamandra)