lunes, 22 de abril de 2019

RESEÑA (by MH) ::: RITOS FUNERARIOS - Hannah Kent





Título original: Burial rites 
Autora: Hannah Kent 
Editorial: Alba
Traducción: Laura Vidal  
Páginas: 384
Fecha de publicación: abril 2014
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,50 euros 
Ilustración de cubierta: Descanso (Vilhelm Hammershoi, 1905)



Basada en la historia real de la última mujer decapitada en Islandia, acusada del brutal asesinato de dos hombres, Ritos funerarios es una novela de suspense y de pasiones íntimas con el trasfondo del paisaje helado de la Islandia del siglo XIX. Agnes, mientras espera la hora de su ejecución, es confinada en la granja de un matrimonio y de sus dos hijas. Horrorizada, la familia ni siquiera quiere hablar con ella. Tan solo el joven ayudante de un pastor intenta comprenderla y salvar su alma. A medida que sus conversaciones progresan y el invierno deja su huella, el dilema se afianza: ¿fue Agnes culpable o no de los terribles hechos de que la acusan?
En lo que va de año, y en mi cruzada contra los pendientes, he leído dos de esos libros que estaban por todas partes hace un par de años y que, precisamente por ese motivo, yo dejé enfriarse en la estantería. Quería leerlos cuando ya apenas se hablase de ellos. Uno ha sido El cuento de la criada, que todavía no sé si traeré por aquí porque tengo muchísimo pendiente de reseñar y estoy descartando muchos libros (no llego a todos, leo mucho más rápido de lo que puedo reseñar). El otro ha sido Ritos funerarios, que os traigo hoy, y tengo que decirlo, aunque sé que será una opinión impopular y lo mismo alguien se lleva las manos a la cabeza por el olimpo en el que está El cuento de la criada: Ritos funerarios me ha parecido mejor libro en todos los aspectos. No estoy diciendo que me haya parecido malo el de la criada, pero... Da igual, el caso es que hoy estoy aquí para hablar de Ritos funerarios. Maravilloso. Por ir adelantando.

Imagino que la historia ya es conocida. Ritos funerarios es una obra de ficción basada en la historia real de la última persona que fue ejecutada en Islandia en enero de 1830. Esa persona, una mujer, fue Agnes Magnúsdóttir. Tenía unos 34 años cuando murió. Fue acusada, junto a otro hombre y otra mujer, del asesinato de Natan Ketilsson y Pétur Jónsson durante la madrugada de 14 de marzo de 1828. Las otras dos personas acusadas junto a ella corrieron distintas suertes: él, Fridrik Sigurdsson, fue ejecutado minutos antes que Agnes (el penúltimo sentenciado a muerte en Islandia); ella, Sigrídur Gudmundsdóttir, se ganó el favor de sus acusadores por su belleza y juventud y le fue conmutada la pena de muerte por la cadena perpetua. Estos son los hechos reales sobre los que se sustenta este libro, que además aporta la traducción de muchos documentos y cartas oficiales y judiciales de la época sobre los sucesos y el devenir de los reos hasta el momento de su muerte. Estos datos son, por tanto, los hechos históricos inmutables y objetivos.

¿Pero de qué va realmente Ritos funerarios? Aquí es donde Hannah Kent deslumbra como autora novel, porque se adentra en territorios ya transitados y le da una vuelta de tuerca completa a la forma de abordar una historia como esta. Estamos nuevamente ante una historia cuyo final ya conocemos y en el que no hay sorpresa posible, y precisamente por eso el camino hacia ese final lo es todo. Y la autora construye ese camino baldosa a baldosa sin tener apenas bagaje literario, que es lo más sorprendente, como solo son capaces de hacerlo aquellas personas que tienen un talento innato para la literatura y para contar historias... y si puedo ir más allá, diría que como no serían capaces de hacerlo autores con una trayectoria más extensa y laureada y muchos más recursos sustentados por la experiencia.

En aquella época no había prisiones ni celdas en Islandia porque a los sentenciados a muerte los ejecutaban en Dinamarca (a la que Islandia pertenecía por aquel entonces), así que al decidir hacer con Agnes y compañía una excepción para que sirviesen como ejemplo de las consecuencias de cometer un delito grave y ejecutarlos en su propia tierra, la única solución fue la de hacerles esperar en casas particulares hasta el día en que se cumpliese la sentencia. Así es como llega Agnes a la granja de Kornsá, donde tendrá que vivir con el matrimonio Jónsdóttir, formado por Jón y Margrét, y sus hijas, Steina y Lauga, además de los sirvientes y trabajadores de la granja. Haceos una idea de cómo eran estas casas: básicamente una habitación, en la que dormían todos juntos (la familia y los sirvientes) sin intimidad ninguna, y una cocina separada por una tela colgada del techo. Ya está. Ahí tendría que vivir y dormir también Agnes. Así que cuando les dicen que tienen que acogerla, a lo que están obligados al ser Jón alguacil del gobierno, el rechazo y el miedo son absolutos: es una asesina, y no hay que darle muchas vueltas para ponernos en su lugar.

Decía arriba que la virtud de este libro, el todo de este libro, es la aproximación que hace la autora a la historia. Ya llego a eso. Y es que Ritos funerarios no va de saber o descubrir si Agnes fue culpable o no de esos asesinatos, o al menos la narración no gira en torno a eso; sí, conoceremos su versión de la historia, por supuesto, a la que llegará con el transcurrir de las páginas, con cuentagotas y gracias a sus conversaciones con Toti, el joven pastor elegido por ella para prepararla y guiarla hacia la hora de su muerte. Pero el eje central, lo que sustenta la trama, es la relación que se va estableciendo entre Agnes y los Jónsdóttir, la evolución en la percepción que van teniendo de ella a lo largo de los meses los cuatro miembros de esa familia, y que es muy diferente según miremos hacia cualquiera de ellos: unos se resisten más que otros, provoca discusiones entre hermanas, y aunque no la quieren cerca, es inevitable la proximidad casi claustrofóbica por la falta de espacio.

Agnes es una condenada a muerte sin fecha de ejecución, no saben el tiempo que estará ahí y no pueden tenerla atada a la pata de una cama. Así que mientras tanto trabaja como una criada, ayuda en todas las tareas de la granja y vive bajo su techo como un miembro más de la familia. Y cuando el lector cierra el libro, cuando rememora la historia días, semanas después, no es la muerte de Agnes la que le emociona, la que le pone un nudo en el estómago: es el cuadro que se le queda en la retina de los Jónsdóttir, Agnes y Toti en una habitación llena de camas y un frío recorriéndoles el cuerpo que nada tiene que ver con la temperatura inclemente de enero más allá de esas paredes. Y yo lloré con ese cuadro, lo sigo teniendo en la cabeza, y no sé todavía cómo lo hizo Hannah Kent para llevarme hasta ahí, a esa empatía con cada una de las personas hacinadas en esa habitación y sus diferentes puntos de vista.

No sé si es conocida la forma en que nació este libro, pero resumiéndolo mucho, durante unos meses que pasó en Islandia como estudiante de intercambio con una familia de acogida (ella es australiana), Hannah Kent descubrió la historia de Agnes y la última decapitación en Islandia, y se obsesionó tanto con ella que una vez de vuelta en Australia, decidió convertirla en su trabajo de fin de carrera, con toda la labor ingente de documentación e investigación que requieren unos sucesos de los que apenas constan documentos escritos. El siguiente paso fue el libro, pero obviamente hay muchísimos puntos negros imposibles de aclarar por mucha documentación con la que se trabaje. Ella en su momento dijo que no le gustaba que se denominase a su novela como novela histórica porque el escenario histórico no era lo importante, lo importante eran los personajes, y que esto era una biografía hipotética, posible, pero en modo alguno definitiva o certificada. Es su versión de cómo pudieron ser esos meses, de cómo pudo ser Agnes y lo que se le pudo pasar por la cabeza sabiendo que iba a morir pero viviendo en el limbo de la incertidumbre de cuándo llegaría ese día, de lo que pudo o no pudo ocurrir la noche de los asesinatos y los meses anteriores, y de su relación con la familia que la acogió hasta su muerte. 

No es un libro para lectores que necesiten que pasen muchas cosas cuando tienen un libro entre las manos. Aquí no lo van a encontrar porque estamos ante eso que se ha dado en llamar novela de personajes, y a eso se aferra página tras página. La narración es pausada, en primera persona y en presente cuando es Agnes la que habla, en tercera persona y en pasado cuando abordamos los puntos de vista de los demás. Las cartas y documentos son traducciones de los originales; un gran porcentaje de los personajes de este libro, reales. El estilo de Kent es sencillamente fantástico y su visión de la historia muy personal, tanto cuando te mete dentro de la cabeza de Agnes como cuando describe cómo gira la vida a su alrededor, o en la forma en que te traslada a Islandia, a su tierra, su gente, su clima... se nota que lleva el país metido en la cabeza, que lo conoce, y rezuma respeto y conocimiento de lo que habla. Estás en Islandia mientras te sumerges en el libro, no sé otra forma de describirlo.

He leído mucho en lo que va de año, y de momento es mi novela favorita de 2019. Con eso creo que está todo dicho, y aunque me quedo con ganas de hablaros de muchas cosas, porque es de esos libros de los que me sale escribir y escribir, lo dejo aquí y no abuso de vuestra paciencia. No hay nada más bonito que disfrutar con un libro, emocionarte con él y sentir que te llega muy dentro, sea por el motivo que sea.




Hannah Kent nació en Adelaida (Australia) en 1985. Con Kate Morton, es una de las grandes figuras de la literatura australiana actual. Doctorada por la Universidad de Flinders, es cofundadora y subdirectora de la revista literaria Kill Your Darlings. En 2011 ganó con su primera novela, Ritos Funerarios, el Writing Australia Unpublished Manuscript Award y, en 2014, el Premio del Público de los Victorian Premier Awards. Fue traducida a más de veinte idiomas, galardonada con una larga lista de premios y distinciones y publicada en España por Alba (2013) en esta misma colección. Los Buenos es su segunda novela.

domingo, 21 de abril de 2019

RESEÑA (by MH) ::: EL HOMBRE DEL TRAJE COLOR CASTAÑO - Agatha Christie





Título original: The man in the brown suit
Autora: Agatha Christie
Editorial: Molino
Traducción: Guillermo López Hipkiss
Páginas: 256
Fecha de publicación original: 1924
Fecha esta edición: 1985
Encuadernación: rústica
Precio: Descatalogado
https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/p/esta-pagina-la-abro-yo-mh-modo-personal.html
La bella y joven Anne llega a Londres en busca de aventura, y la encuentra rápidamente en los andenes de la estación de metro, donde un hombre flaco, apestando a naftalina, pierde el equilibrio y se electrocuta sobre las vías. El veredicto de Scotland Yard es de muerte accidental, pero Anne no está convencida. Después de todo, ¿quién era ese hombre del traje color castaño que examinó el cadáver? ¿Y por qué desapareció dejando tras de sí este mensaje: 17.1 22 Kilmorden Castle?
Vamos con reseña dominguera y tardía, horario raro en Netherfield, pero es que estoy muy dedicada a la causa (he tenido más tiempo libre estos días, todo hay que decirlo) y mi reto de Agatha está muy retrasado, así que lo importante es avanzar e ir dejando constancia de mis lecturas en el reto :) Hoy toca el cuarto libro publicado por ella, El hombre del traje color castaño, y aunque antes de ponerme con él dudaba si lo había leído ya o no, creo que puedo certificar que no lo había leído nunca. Además me ha parecido muy diferente a cualquier otro libro que he leído de esta autora, y son ya unos cuantos.

Tras un prólogo narrado en tercera persona (en el que asistimos al encuentro entre dos personajes, un hombre y una mujer, de los que no llegamos a saber nada salvo que trabajan para una mastermind criminal apodada el "Coronel", al que, al menos uno de ellos, quiere estafar) pasamos al relato en primera persona de Ana Beddingfeld, que ya será la forma de narración a la que asistamos durante casi todo el libro. Ana es hija del profesor Beddingfeld, una eminencia en el terreno del Hombre Primitivo que no sabe vivir en el mundo del Hombre Moderno de principios del siglo XX. Ana vive supeditada a la vida errante y muy pobre de su padre, y cuando este muere repentinamente, decide que ya es hora de vivir un poco la vida y, a ser posible, que sea con muchas aventuras... Dicho y hecho. Se traslada a Londres a casa de un amigo de su padre, y mientras está esperando el metro en el andén, es testigo de cómo un hombre parece asustarse ante algo, retrocede y cae a las vías muriendo en el acto, y de cómo otro hombre, vestido con un traje de color castaño, dice ser médido y se acerca a él, alejándose después entre el gentío y perdiendo un papel en su aparente huida, papel que será el que sumerja a Ana en la aventura que tanto desea y que hará que se suba a un barco y ponga rumbo a Ciudad del Cabo con la esperanza de desvelar el misterio que se esconde tras esa muerte en el metro y ese escurridizo hombre vestido de marrón.

No puedo explicar la sinopsis en menos palabras, así que perdonad la longitud. Solo añadiré que, tal y como digo, casi toda la narración corre a cargo de Ana en primera persona, pero de vez en cuando aparecen fragmentos del diario/libro de sir Eustace Pedler, uno de los personajes que Ana conocerá a bordo de ese barco, y que son muy curiosos por el punto de vista de la trama que ofrecen. Más allá de eso, tal y como decía al principio, esta novela se aleja de las novelas de detectives e incluso de las novelas de misterio sin detective más famosas de la Christie, porque aunque seguimos estando ante un misterio que resolver, la historia tiene tintes ligeros de espionaje y muy acentuados de aventuras, y por ahí avanzarán los derroteros de la narración.

Así, partiendo de una narradora e investigadora que nada tiene que ver con el mundo de la deducción profesional, nos sumergimos en una historia en la que nunca hay que perder de vista, por mucho que parezca que nos alejamos por otros derroteros, que ya comienza con un prólogo protagonizado por aparentes criminales, y lo recalco porque es fácil olvidarse de ellos tras el incidente del metro y cuando acompañamos a Ana en su aventura de subirse a un barco con destino a Sudáfrica solo porque sí, porque no tiene nada que perder ni nadie que le espere en casa. Los distintos personajes que conoce en ese barco estarán, como pronto descubrirá, y como no podía ser menos, relacionados en mayor o menor medida con el misterio que ella se propone resolver, y a bordo de ese barco ya empezarán a suceder cosas que tendrán su continuación cuando por fin llegue a Ciudad del Cabo. Ana se ha metido en asuntos que le quedan muy grandes y con gente que no tiene escrúpulos, como no tardará en darse cuenta.

Dejando aparte el misterio que rodea al muerto del metro, al hombre misterioso del traje castaño, a los personajes que vamos conociendo en el barco y de los que vamos sospechando uno tras otro... a mí me ha gustado mucho cómo Agatha no desaprovecha la oportunidad de situar la historia en un contexto histórico muy determinado para hablar de la situación en aquella zona de África en los años 20 que, en el momento de publicarse el libro era lugar de destino turístico de los británicos más aventureros (sigue siendo hoy en día la ciudad más turística de Sudáfrica) y lugar de enriquecimiento de los más aprovechados y criminales tras el descubrimiento durante la segunda mitad del siglo XIX de las minas de diamantes y oro que escondía en sus entrañas.

No os debo contar mucho más sobre la historia pero, sobre todo cuando llegan a Sudáfrica, es cuando la narración va dejando atrás los tonos de misterio/espionaje y se adentra en el género de aventuras casi puro y duro. Me ha parecido tan diferente a todo lo que he leído de Agatha que lo he disfrutado mucho. Y eso que cuanto más leo estas ediciones antiguas que tengo de Agatha Christie, más me doy cuenta de lo reguleras que son las traducciones (por no hablar de los nombres traducidos y demás, cosa que me horripila bastante xD).

El siguiente en el turno es Poirot investiga, una colección de relatos de Hercules Poirot, y ese sí que estoy segura de que no lo he leído, así que a ver cómo se apaña el paciente y tranquilo de Poirot ante la escasez de páginas :)





Agatha Christie (1891-1976) es conocida en todo el mundo como la Dama del Crimen. Es la autora más publicada de todos los tiempos, tan solo superada por la Biblia y Shakespeare. Sus libros han vendido más de un billón de copias en inglés y otro billón largo en otros idiomas. Escribió un total de ochenta novelas de misterio y colecciones de relatos breves, diecinueve obras de teatro y seis novelas escritas con el pseudónimo de Mary Westmacott.

Probó suerte con la pluma mientras trabajaba en un hospital durante la primera guerra mundial, y debutó con El misterioso caso de Styles en 1920, cuyo protagonista es el legendario detective Hércules Poirot, que luego aparecería en treinta y tres libros más. Alcanzó la fama con El asesinato de Roger Ackroyd en 1926, y creó a la ingeniosa miss Marple en Muerte en la vicaría, publicado por primera vez en 1930.

viernes, 19 de abril de 2019

RESEÑA (by MH) ::: AGATHA RAISIN Y EL VETERINARIO CRUEL - M.C. Beaton




Título original: Agatha Raisin and the vicious vet
Autora: M.C. Beaton 
Editorial: Círculo de Lectores
Traducción: Vicente Campos González 
Páginas: 240
Fecha de publicación original: 1993
Fecha esta edición: 2014
Encuadernación: cartoné con sobrecubierta
Precio: 5,69 euros (kindle) + descatalogado en papel (disponible de segunda mano)
Ilustración de cubierta: Pep Boatella







OTROS LIBROS RESEÑADOS DE LA SERIE AGATHA RAISIN:
 
Con un chasco. Así empieza la última aventura de Agatha Raisin: se ha ido a las Bahamas persiguiendo a su adorado James Lacey, pero resulta que él, quizá para esquivarla, no está en las Bahamas, sino más bien en El Cairo. ¿En qué momento se le ocurrió a la pobre Agatha dejar Londres por una vida insulsa y sin hombres en la campiña inglesa? La llegada al pueblo de un joven veterinario suscita el interés de muchas mujeres de mediana edad... y también el espíritu competitivo de Agatha, que no dudará en llevar a su gata (sana) para que la visite. Nuestra heroína no se irá con las manos vacías, y con­seguirá que el veterinario la invite a cenar. ¿Despertará ese logro la envidia de sus competidoras? ¿Podrá provocar los celos de James Lacey? Agatha apenas puede saborear las mieles de su modesto triunfo: el veterinario aparece muerto en acto de servicio, justo cuando se disponía a operar a un caballo. Convencida de que se trata de un asesinato, Agatha embaucará a James Lacey para que la acompañe en sus hazañas detectivescas...

Todo el mundo de descanso y yo aquí a lo mío, pero es que tengo mucho pendiente de reseñar y no puedo desaprovechar días. Sé que no me va a leer nadie, pero yo dejo constancia de la lectura :)

Hace un par de años reseñé la primera novela protagonizada por Agatha Raisin, y dejé un poco paradas las lecturas porque el cuarto no lo consigo en papel y no quiero quedarme estancada. Al final ha podido más la curiosidad por seguir con el personaje, y cuando me toque llegar a ese cuarto libro, pues se hará lo que se pueda (aka leerlo en ebook, no me va a quedar otra... salvo que algún alma cándida decida deshacerse de él de aquí a entonces y me dé tiempo a pillarlo. Es que quiero la colección en papel, qué le voy a hacer. Cruzo los dedos).

La historia comienza cuando Agatha regresa a Carsely, el pequeño pueblo en el que vive en plenos Cotswolds, después de unas fallidas vacaciones en las que viajó a las Bahamas tras los pasos de su vecino, James Lacey, mientras que Lacey, que huye de ella cada vez que la intuye, se había imaginado la persecución y había cambiado de destino largándose al El Cairo sin decir ni pío. Vamos, que Agatha está que trina: tal y como se dice en el libro, cuando persigue a un hombre, es tan implacable como lo fue en su momento en los negocios. El caso es que para desquitarse le hace ojitos al nuevo veterinario local, pero no es la única: la consulta está siempre atestada de vecinas con sus mascotas, tengan estas algo que realmente precise de la visita o no. El día en que el veterinario aparece asesinado, empiezan a salir los trapos sucios sobre un hombre que no era lo que aparentaba y que tenía un buen número de mujeres enfadadas a su espalda. ¿Quién lo habrá matado? Porque hay muchos posibles sospechosos... Por circunstancias de la vida, y para sorpresa de ambos, Agatha y Lacey investigarán juntos el asesinato, y esta insospechada colaboración provoca reacciones muy distintas en ellos, porque Agatha vuelve a dejar volar la imaginación y ya se ve camino del altar junto al guapo militar, mientras que Lacey precisamente colabora con ella porque piensa que ya se le ha pasado el enamoramiento y está a salvo de sus nada sutiles avanzadillas.

Pues nada, aquí estamos de nuevo con Agatha en su retiro tras la jubilación en un pequeño pueblo en el que parece que no pasa nada y siempre se cargan a alguien (¡alló, miss Marple!). También tenemos a una Agatha que sigue un pelín (muuuuuy) obsesionada con su vecino, James Lacey, un atractivo militar retirado que huye de ella como alma que lleva el diablo. Además persisten en ella las dudas del primer libro: cree que no tendría que haberse jubilado, que estaba mejor en Londres... aunque al final siempre tiene que admitir que está encantada de la vida en su pueblecito de la campiña inglesa.

Realmente Agatha no pretende resultar simpática en ningún momento, y no lo es, pero tiene de cada cosa, le pasa de cada cosa, que te tienes que reír aunque no quieras. Y lo admito, me gustó el primero, pero con este me he reído a carcajadas en alguna escena (tengo una en concreto en la cabeza ahora mismo, y hace ya sus meses que leí el libro... no se me olvida y me sigo riendo cuando me acuerdo). Si el de la quiche letal me gustó, este lo he disfrutado más, porque entre otras cosas va más al grano al no tener que presentar personajes, ambientación, vecinos, etc... Abrimos las páginas conociendo ya el mundo de Agatha, así que lo que toca es adentrarse sin dilaciones en el misterio y ver cómo va avanzando la relación entre ella y Lacey por un lado, y entre ella y sus vecinos por otro.

Y es que si Lacey acepta colaborar con ella es porque le aburre intensamente el libro que está escribiendo sobre historia militar y decide meterse a detective en busca de un poco acción; por otro lado, y más importante, porque también cree que Agatha ya no le persigue, cuando realmente son las circunstancias las que hacen que lo parezca. Así que Lacey pasa de no abrirle la puerta a Agatha y hacer siempre como que no está en casa cada vez que le visita, a pasarse todo el día junto a ella y fomentar habladurías en el pueblo, cosa que él no se toma bien porque no son verdad y que ella no se toma bien porque se da cuenta de que él no se lo toma bien xD ¿Y qué pareja forman como detectives? Pues horrorosa, una pareja horrorosa, son como elefantes en una cacharrería, pero siempre acaban por averiguar algún indicio aunque sea de rebote y de ahí van tirando para seguir adelante con la investigación.

También recuperamos a Bill Wong, un policía de veintitantos años con mucha guasa y retranca que parece más maduro que Agatha a su cincuenta y tantos. Encima conocemos en este libro a sus padres, escena que no tiene ningún desperdicio tanto por lo particulares que son como por la aparente ignorancia de Bill de esa particularidad :)

No, no os estoy contando nada de la investigación, pero ya sabéis que no suelo hacerlo. En este tipo de libros es normalmente mucho más interesante la dinámica que se forma alrededor del asesinato que el propio asesinato en sí mismo, porque gracias a él las relaciones entre los distintos personajes se modifican en muchos sentidos, conocemos más a fondo a los vecinos del pueblo o nos presentan a otros nuevos, somos testigos de cómo Agatha se va integrando poco a poco en la comunidad muy a su pesar (o eso cree ella), y al final vamos descubriendo a una nueva Agatha, esa que toda la vida lo ha hecho todo sola, que ha salido adelante profesionalmente siendo agresiva y autoritaria, y que poco a poco va cayendo en las redes de la amistad y la convivencia, volviéndose un poco más cálida y cercana.

¿Que todo esto ocurre porque han asesinado a un veterinario? Pues sí, y tela con el veterinario, todo un personaje... un elemento de cuidado que iremos descubriendo conforme Agatha y Lacey van destapando cosas (queriendo o sin querer). ¿Moraleja del libro? Queridas habitantes de Carsely, por muy vista que tengáis a la sección masculina del pueblo, ¡huid de los veterinarios guapos que aparecen de la nada con ínfulas de gigolós y que odian (mucho, muchísimo) a los perros y a los gatos! xD

El siguiente es Agatha Raisin y la jardinera plantada. De este verano no pasa :)


M.C. Beaton es el seudónimo tras el que se esconde Marion Chesney cuando escribe novelas policíacas y de misterio.

Nacida en Glasgow en 1936, trabajó para varios periódicos y revistas como crítica teatral, editora de moda, reportera de sucesos y reportera jefe de la sección "Mujer". Después de casarse y tener un hijo, la familia emigró a Estados Unidos donde, tras unos inicios difíciles, conseguiría trabajo en el nuevo periódico sensacionalista de Rupert Murdoch: The Star.

Ansiosa por pasar más tiempo en casa con su hijo pequeño, Marion comenzó a escribir novelas de forma prolífica. Un curso de pesca durante las vacaciones le inspiró su primera novela policíaca, que daría lugar a la serie del detective Hamish Macbeth. De vuelta a Escocia, Marion y su esposo compraron una granja para dedicarse a la cría de ovejas, pero posteriormente se mudaron a la apacible región de los Cotswolds, donde, en 1992, nacería Agatha Raisin, la carismática investigadora de una de las series de novelas de misterio más populares en el Reino Unido, y de la que hasta la fecha se han publicado más de veinte títulos. 

miércoles, 17 de abril de 2019

RESEÑA (by MH) ::: IQBAL MASIH (LÁGRIMAS, SORPRESAS Y CORAJE) - Miguel Griot






Título original: Iqbal Masih (Lágrimas, sorpresas y coraje) 
Autor: Miguel Griot
Editorial: Oxford University Press
Páginas: 280
Fecha publicación original: 2008
Fecha esta edición (7ª): julio 2016
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 9,30 euros


En 1995, Iqbal Masih, se convirtió en mártir por la lucha contra la esclavitud infantil al ser asesinado en Lahore, su localidad natal. Iqbal denunció su situación ante la opinión pública para concienciar al mundo de una injusticia que afecta a millones de menores en el mundo. A partir de la recreación de los testimonios de los que lo conocieron, lo escucharon o lo odiaron, asistimos a la descripción de un personaje cuya labor ha sido imprescindible en la búsqueda de un mundo mejor.

Tengo este libro en casa desde hace un par de años firmado incluso por el autor porque lo ganamos (y me lo quedé yo) en un sorteo organizado por albanta en su blog, pero justo en aquella época vi el libro reseñado en un montón de sitios y bueno, ya sabéis cómo me funciona a mí la mente: si veo un libro por todas partes, lo dejo reposar y espero a que baje un poco la atención. Ahora, en mi lucha contra los pendientes, me he puesto con él, y que os traiga hoy la reseña no es casualidad: ayer, 16 de abril, fue el Día Mundial Contra la Explotación Infantil. Una fecha, el 16 de abril, que no fue escogido al azar: ese día, pero allá por 1995, murió Iqbal Masih asesinado a la edad de 12 años, y casualidades de la vida, también fue en Semana Santa. 

Supongo que a estas alturas, quien más y quien menos está familiarizado con la estructura del libro. En él se nos narra la corta, muy corta, vida de Iqbal desde que nace hasta que muere, pero no lo hace de manera novelada, o no a modo de novela convencional. Lo que hace es usar testimonios ficticios de personas allegadas a él por muy diversas circunstancias, y con cada testimonio la narración va avanzando en el tiempo hasta llegar a su asesinato. No es que vaya tirando de fechas, si no que con cada cosa que se cuenta sobre él se contextualiza el momento temporal y sabemos en qué punto de su vida nos encontramos, colocando poco a poco las piezas del puzle de su vida, un puzle pequeño en tamaño pero con una imagen impresa en él tan impactante que hace que resulte imposible olvidarte de él una vez le conoces.

¿Y quién fue Iqbal? Un niño presa de las costumbres de su país, y que fue vendido desde los 6 años para poder pagar la boda de su hermano mayor porque eso es lo que tocaba: si eres el pequeño, pagas la boda del mayor. Y si para eso hay que pedir un préstamo a un fabricante de alfombras y dar como pago a tu hijo para que trabaje durante doce horas al día y siete días a la semana, se hace. Jamás se liquidará ese préstamo, y ese niño jamás saldrá de esa fábrica, pero es lo que hay que hacer. Iqbal sueña con otra vida, sabe que eso no está bien, y un día decide pedir su carta de libertad. Lo que llegó después no creo que tuviese cabida en la imaginación de nadie. Y para entonces Iqbal era un niño en el cuerpo desgastado de un anciano, con problemas de crecimiento provocados por la postura en la fábrica sin moverse durante horas, pero mucha esperanza en una vida mejor.

Las personas que dan esos testimonios son tanto ficticias y creadas por el autor como personas reales que formaron parte de la vida de Iqbal. Miembros de su familia, amigos, compañeros de la fábrica, el patrón que le explotaba, europeos que participaban del engranaje mafioso comprando esas alfombras... reales o ficticios, ellos son los que hablan en los primeros años de Iqbal. Pero en el momento en el que decide que no va a trabajar más y que acaba bajo el tutelaje del BFLL, es cuando también toman la palabra personas reales y de carácter público que conforman con sus narraciones el retrato del Iqbal que hemos visto en fotos y vídeos, el Iqbal famoso que se convirtió en el símbolo contra la explotación infantil. 

El BFLL (Frente de Liberación del Trabajo Forzado), creado por el activista paquistaní Eshan Ullah Khan, acogió a Iqbal; allí le enseñaron a leer y a escribir y, amparado por esta organización, comenzó a hacerse escuchar y a convertirse en el rostro reconocible de unas costumbres que, aunque prohibidas en cierto momento por el Parlamento de Pakistán, no se dejaron de practicar. Concedía entrevistas, denunciaba y señalaba, y de ahí a volar a Nueva York para recoger su premio en defensa de los derechos humanos de los niños (rodeado de los típicos ricachones presentes en este tipo de actos y de la hipocresía que todo ello conlleva), pasando por Suecia para unas minivacaciones donde vio por primera y última vez la nieve y vivió durante unas semanas una vida normal. Y mientras tanto, levantando odio allí en su tierra entre los que perdían dinero y prestigio cada vez que abría la boca o aparecía su rostro en la televisión o en un periódico, y convirtiéndose en un objetivo incómodo al que había que eliminar.
Lee lo que te pueden explicar los que le conocieron, quienes estuvieron en sus malos, buenos y otros momentos. Pero no te lo creas todo. Ni siquiera a mí, cuando me toque salir. Seguro que alguno de los personajes de este libro exagera. Quizás alguno incluso mienta. Es probable que la mayoría diga la verdad. O no. En cualquier caso serás tú quien juzgue con libertad. La vida de Iqbal Masih será contada como perlas esparcidas sin ordenar. Serás tú quien las una y convierta en collar.
Así empieza el libro con el testimonio (el primero de sus muchos testimonios) de Mudena, y creo que a pesar de esa interesante premisa de "no te creas todo lo que leas", al final el libro peca un poco de santificación de la persona de Iqbal, y a ver si sé explicarme porque no quiero que se me malinterprete. Iqbal fue un niño excepcional... tan excepcional que murió asesinado a tiros por afrontar luchas que la mayoría de gente adulta ni sabe, ni quiere, ni tiene la valentía o la capacitación para afrontar. Iqbal fue un niño único. Pero a veces leyendo me daba la sensación de que el niño que era, el niño que nunca dejó de ser porque no le dio tiempo a ser otra cosa, se pierde un poco en el personaje en que se ha convertido. Y un niño es un niño. Un niño se pelea alguna vez con otros niños, un niño discute alguna vez con sus hermanos, un niño desobedece alguna vez a su madre, y un niño tiene cosas de niño, porque es lo que es. Sin embargo en este retrato no es así: Iqbal aparece rodeado de una aureola de perfección en todas las facetas de su vida. Me parecería entrever esa exageración de la que se habla en esa cita si fuese algo puntual de algunos testimonios, pero realmente es la tónica de todo el libro, y a ratos me parecía tan poco realista que hubiese agradecido alguna pataleta o algún berrinche que dieran fe de los pocos años que Iqbal siempre tuvo (aunque sus 12 años pesasen como 50), porque eso no le hubiera hecho menos valiente ni especial, ni lo que hizo hubiese significado menos. Al contrario, le hubiese dado impronta de autenticidad.

Más allá de eso, que solo es una preferencia personal, me ha gustado mucho el modo en que está planteado el libro. Es original, se lee casi en un suspiro, y he agradecido que el libro no tenga como objetivo descarado conmover al lector, o no al menos buscar su lágrima fácil. Y teniendo en cuenta que esta es una historia que no acaba bien, que de hecho abres el libro sabiendo que termina con el asesinato de un niño de doce años, creo que hay que agradecerle al autor que no haya tirado por lo cómodo, que hubiese sido meter el dedo en esa atrocidad y empujar al lector a regodearse en ese dolor.

Iqbal murió hace ya 24 años, y los motivos que le llevaron a alzar la voz ni han desaparecido, ni tienen visos de hacerlo siquiera a muy largo plazo. Hoy tendría 36 años y quien sabe lo que hubiese sido de él, de su vida, de su lucha. Nunca lo sabremos, pero cambió la vida de muchas personas y libros como el que hoy os traigo mantienen vivos su recuerdo, su coraje, su esperanza y su perenne sonrisa.


  
Miguel Griot (Salamanca, 1976) ha colaborado en la web del diario El Mundo, elmundo.es, y escribe en divertinajes.com. Su relato El rey de Abría no se llama Guelfi obtuvo el premio de la Asociación Goya de Santander en 2004. Publicó Cuentos de Cura Sanita (Timou Mas) en 2005, lectura recomendada por la asociación de Biblioteques Publiques de Girona en 2006.

Iqbal Masih (Lágrimas, sorpresas y coraje) fue su primera novela.

lunes, 15 de abril de 2019

RESEÑA (by MB) ::: LA NINJA DE LOS LIBROS - Ali Berg & Michelle Kalus





Título original: The book ninja 
Autoras: Ali Berg y Michelle Kalus 
Editorial: Titania
Traducción: Victoria Simó 
Páginas: 352
Fecha de publicación: 18 marzo 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 17 euros 
Diseño de cubierta: Luis Tinoco





 
Frankie Rose desea desesperadamente encontrar el amor. Pero también se conformaría con una relación satisfactoria. O incluso con ligar con alguien más o menos normal. Y no será porque no lo haya intentado: Frankie es la reina de las citas online. Pero todo tiene un límite…

Inspirándose en su empleo en la Pequeña Librería Brunswick, Frankie ha ideado un experimento infalible para dar un empujón a su vida social: recurrir a sus títulos favoritos para encontrar al hombre perfecto. Poniendo en circulación distintos ejemplares en los trenes de cercanías, junto con sus datos de contacto, Frankie espera encontrar al hombre de sus sueños a través de su amor mutuo a los buenos libros. 

Sin embargo, a causa de un beso espontáneo e inesperado, Frankie se queda prendada de un chico llamado Sunny. El único problema es que Frankie idolatra a Jane Austen mientras que Sunny no ha oído hablar de ella… En serio.

¿Será capaz Frankie de superar su esnobismo cultural por el hombre de sus sueños? ¿O seguirá buscando en los trenes a un moderno señor Darcy por siempre?

En La ninja de los libros, novela escrita a cuatro manos por Ali Berg y Michelle Kalus, vemos que los buenos y grandes consejos siempre los encontramos en los libros y en los Grandes Maestros Literarios; de ellos emanan casi todas las vivencias y experiencias vividas e imaginadas, y de los lectores depende extraer aquellos pedazos de sabiduría que encajen y direccionen sus vidas.

Frankie Rose y Cat son amigas y confidentes que trabajan en la librería Brunswick de Melbourne. Las dos se consideran además unas grandes y distinguidas lectoras y creen que están un poquitín por encima de los sencillos lectores de la calle. A este dato tampoco hay que darle demasiada importancia, lo digo simplemente como una nota necesaria que pone en el punto de partida a las protagonistas para así podernos dar cuenta de su evolución a lo largo de la historia que se nos narra en el libro.

Como iba diciendo tenemos a dos amigas, lectoras compulsivas y que además trabajan en una librería. Las dos son jóvenes, dinámicas y divertidas y parecen tener todos los dones necesarios para disfrutar y exprimir sus vivencias pero, como siempre pasa, ya sea en la vida real o en las vidas contadas en los libros, para que las personas y los personajes crezcan deben entrar en el caos, ese que les hace salir de su zona cómoda y les facilita una nueva vida. Así, cuando hablamos de ficción, esta evolución la vemos nacer, crecer y desarrollarse en el transcurrir de las páginas, haciéndonos partícipes de todo el proceso. Y esto os lo cuento más que nada porque, aunque a primera vista parece que las protagonistas lo tienen todo para ser felices (juventud y belleza, curiosidad, arranque e inteligencia), cuando profundizamos en sus vidas vemos que no todo es lo que parece, que existen y cohabitan en ellas zonas oscuras que les impiden ver la luz. 

Así pues, eso es lo que descubrimos cuando entramos en la librería Brunswick y conocemos de primera mano a Frankie y Cat. Esta última es la dueña junto a su marido Claud, y para ellos trabaja la buena de Frankie, una escritora un tanto frustrada y bloqueada que ha encontrado en su trabajo en la librería y en sus dueños el bálsamo necesario para curar y seguir con su vida, esa que quedó truncada después de las críticas maliciosas de su último libro y en la ruptura sentimental que vino después. Nuestra Frankie parece que ha ido cerrando y cicatrizando las heridas, por lo que ahora se encuentra en la mejor disposición para retomar su escritura y hallar de nuevo el amor. 

Pero todo no va a ser tan simple, no se trata de que a primera vista y por arte de magia aparezcan el hombre y el libro de su vida... o tal vez sí. Es cuestión de ver y agarrar la oportunidad, la suya... pero lo que a priori y en un principio parece fácil, en realidad no lo va a ser tanto, pues además de estar llena de prejuicios y resentimientos, va a dar pie a tantas oportunidades que en realidad le va a resultar más difícil descubrir y hallar lo que desea. Aun así, lejos de desanimarse, eso la motorizará y mecanizará para ponerla en marcha y encontrar lo que busca: el amor y la escritura. Para este fin echará mano de lo que le apasiona y además tiene más cerca, sus queridos libros. En ellos encontrará la manera y las vías para llegar (o más bien traer) a lo que tanto ansía y le falta.

Una vez definidos sus objetivos, solo le queda poner los medios y administrar los recursos, que serán los libros y los autobuses y trenes de cercanías de su ciudad. Concretando, Frankie irá dejando libros con un número de contacto en esos medios de transporte, y con ese fin se desprenderá de aquellos que por una u otra razón se identifiquen con las cualidades y atributos que busca en el amor. Con esta idea un tanto revolucionaria y original, parte una trama que lleva a la protagonista a las situaciones más inverosímiles y divertidas y que siempre comparte con su amiga Cat y con los lectores del blog que abre para relatar tales experiencias.

Al final el amor tiene su propio camino y puede que esté más cerca de lo que ella cree, solo tiene que descubrirlo y encontrarlo, y en esta tesitura se hallará Frankie cuando sus acciones comiencen a dar resultados. Por un lado aparecerán los hombres que han encontrado y leído uno de sus libros; por otro, la vida le pondrá delante a un hombre maravilloso que tiene la pega de no compartir con ella los mismos gustos literarios.

Ali Berg y Michelle Kalus han escrito una novela romántica, cómica, divertida y fresca, llena de vitalidad y humor. Los escritores y su literatura son, más que una razón, la excusa para llegar y alcanzar las metas marcadas, aunque para ello haya que vivir todo tipo de situaciones y encuentros un tanto esperpénticos que nunca pierden ese punto de gracia y humor que emana de las diversas interpretaciones literarias.

Reconozco que me he divertido y sonreído con cada uno de los libros citados, pues hay que entender que cada cual es libre de interpretar y aplicar tales citas y sabidurías.



Ali Berg y Michelle Kalus son amigas del alma y comparten una misma pasión ardiente por los libros y la escritura. Juntas crearon el proyecto Books on the Rail en Melbourne y su red abarca ahora toda Australia. Ali es directora creativa y cofundadora de Hedgehog Agency, Melbourne.