lunes, 26 de agosto de 2024

RESEÑA (by MH) ::: EL BARRIO SIN ESTACIONES - Shūgorō Yamamoto


 
Título original: 季節のない街 (Kisetsu No Nai Machi)
Autor: Shūgorō Yamamoto
Editorial: Quaterni
Traducción: Kuniko Ikeda & Marta Añorbe Mateos
Páginas: 296
Fecha publicación original: 1962
Fecha esta edición: febrero 2022
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 21,95 euros 
Diseño de cubierta: Roger Navarro



En un barrio sin nombre donde parece que el tiempo se ha detenido, el afamado escritor de ficción histórica Shūgorō Yamamoto retrata la naturaleza tragicómica del ser humano a través de las peripecias de sus habitantes.

El loco cuerdo, el pusilánime dominado, el hijo pródigo, el falso patriota, la hetaira virtuosa, la hija abnegada, el joven enamorado, el sabio pobre o el suicida arrepentido son algunos de estos paradójicos personajes del Japón de posguerra que lucharán cada día por sobrevivir en medio de la pobreza.

El relato desgarrador, a ratos cruel y humorístico, de la vida de los habitantes de un barrio que podría ser el de cualquier ciudad del mundo. Una crítica universal que muestra un rayo de esperanza en un mundo en ruinas.


Me interesa mucho el catálogo de la editorial Quaterni en general, pero sobre todo me interesan los clásicos japoneses que poco a poco voy adquiriendo y trayendo por aquí. Insisto mucho sobre este tema, sé que la literatura asiática no es para todo el mundo (hablando así en general, que si desgloso por países, con sus muchas diferencias, esto no tendría fin), pero yo insisto en traeros de vez en cuando historias que os puedan interesar.
El barrio sin estaciones, la novela de la que hoy os hablo, es un tanto peculiar porque no es realmente una novela al uso, sino un conjunto de historias personales y en gran medida independientes que conforman la personalidad y peculiaridades de todo un barrio.
 
Estamos en una ciudad cualquiera del Japón de la posguerra, y el barrio del título es extremadamente pobre. En ese barrio vive gente de manera permanente, otros solo están de paso, pero todos se aúnan formando una comunidad que apenas tiene contacto con otros barrios, se rige por sus propias reglas y donde la soledad, el amor propio y las individualidades conforman un paisaje el que cada cual hace lo que puede para sobrevivir tirando hacia delante siempre al límite y tomándose la vida tal como viene. Tal como digo arriba, no es una novela al uso, sino que cada capítulo nos narra la historia de los inquilinos de una casa concreta de este suburbio. Algún personaje se repite, alguno salta de un capítulo a otro, pero en general son historias independientes que dibujan las muchas aristas y peculiaridades de personas que difieren mucho entre sí y a las que solo une una situación económica tan extrema que acaban siendo vecinos. Aun así, el propio autor, Shūgorō Yamamoto, nos cuenta en el prólogo que todos los personajes que aparecen en el libro son reales, que los ha visto con sus propios ojos y los ha escuchado con sus propios oídos, pero que lo que se cuenta en él como tal es tan universal como atemporal, y podría estar ambientado en un barrio parecido de cualquier ciudad en cualquier país.
 
En este barrio nadie sabe nada sobre el pasado de sus vecinos, de donde proceden, a qué clase de familias pertenecían ni si esas familias viven o les han repudiado. Aquí solo existe el presente, el pasado no importa, y estas gentes saben bien que si alguien cuenta algo sobre su pasado, lo más probable es que sea inventado y lo aceptan mientras sea cualquier historieta dramática de muchas penalidades y demás. Ahora, como alguien se invente que ha sido rico en el pasado, que ha vivido con comodidades o que le iba bien, eso no lo aceptan ni lo toleran. De hecho existe una norma no escrita en la que de vez en cuando tienes que pedirle algo de sal a tu vecino o ayuda con cualquier excusa, porque así le haces sentirse superior a ti por un rato y con mejor estatus dentro del barrio. Hoy por ti, que mañana lo harán por mí, y así todos tienen su ración de importancia: nadie puede quedar por encima de nadie. Si eres estirado, si no saludas, si te das aires, ten por seguro que te van a poner a parir. Si llevas cualquier prenda o usas cualquier objeto que sobresalga de lo que llevan o usan los demás, te van a poner a parir. Por lo demás, ve a lo tuyo, vive y deja vivir, que los demás harán lo mismo contigo.

¿Qué tipo de historias podemos encontrar entonces en el libro? Pues tenemos de todo, como en botica. La primera historia nos acerca a un hombre que todos los días conduce el tranvía por el barrio... solo que en este barrio no hay tranvía. Peor él se levanta igualmente todas las mañanas, hace su recorrido, comprueba que el tranvía imaginario esté siempre a punto, hay niños que se ríen de él, pero la gente lo conoce y lo deja a su aire... y él es feliz así. Luego saltamos a historias de personas que se dedican a no se sabe muy bien qué y a los que un día se les presenta la policía en su casa y nunca más se supo. Está el anciano sabio al que todo el mundo acude y que reparte soluciones y sabiduría sin despeinarse, familias que ocultan sus secretos en la intimidad del hogar, matrimonios raros (o que no son matrimonios), infidelidades que tarde o temprano se descubren en un lugar donde cada cual va a lo suyo pero donde los chismorreos no tardan en volar, matrimonios que intercambian parejas como la cosa más normal del mundo, pícaros que intentan dar por gato por liebre... y también tenemos historias muy tristes, muchas de distintos tipos de abuso (ya sea sexual, ya sea de adultos irresponsables o desconectados de la realidad que son negligentes con sus hijos con nefastas consecuencias). Picaresca, drama, comedia, infidelidades, delitos, tragedias… la complejidad de la naturaleza humana da para muchas historias. Unas te hacen sonreír, otras te rompen el corazón, pero todas te hacen pensar que la vida da muchas vueltas y nunca sabes de qué lado puedes caer.
 
Yamamoto nos acerca a este cuadro de múltiples existencias con un estilo sencillo y muy japonés, y este es un cliché que debería evitar pero es para que entendáis el tono de la novela. Lo cuenta todo de manera sosegada, directa, sin sentimentalismos, y de hecho en algunas historias hay un humor muy soterrado y una ironía que rebaja la seriedad y la gravedad de lo que está contando. Sí, son pobres, algunos casi mendigos, pero no todos se enfrentan de igual manera a su situación, y muchos lo hacen con humor y con la cabeza muy alta. Hay incluso espacio para conversaciones picantonas y alusiones nada veladas al sexo. Y eso que la temática general del libro, como estáis viendo, es difícil de afrontar sin caer en el drama por el drama, pero Yamamoto sortea ese escollo sin ninguna dificultad. Eso hace que estés leyendo cosas muy crueles en algunos casos, pero tragables y masticables gracias a la pericia del autor, que escribió y publicó esta novela ya casi al final de su carrera y usa esos destellos de humor y de resiliencia de los que os hablaba para abrir una ventana a la esperanza en mundo oscuro, feroz y desolado como era el de la posguerra. De hecho hay varias conversaciones al respecto, ya sea hablando de la presencia norteamericana en Japón después de perder la guerra, ya sea elucubrando y teorizando sobre qué cosas podrían haber hecho de manera diferente para ganar la contienda... con un ojo en el pasado pero los dos pies plantados en el presente y luchando por su supervivencia.

Shūgorō Yamamoto es el más conocido de los catorce seudónimos bajo los cuales escribió el japonés Satomu Shimizu. Escribió para el público infantil y juvenil, así como novelas detectivescas, pero es sobre todo conocido por sus novelas históricas ambientadas después de la Segunda Guerra Mundial. Aun así,
como podéis ver, la novela que os traigo hoy tiene poco que ver con esas temáticas.
El barrio sin estaciones es un libro eminentemente social que critica y pone sobre la mesa temas como la pobreza, la exclusión social, la marginalidad de los suburbios, la falta de trabajo y oportunidades o la situación de abandono y desamparo de los niños en un ambiente del que son las principales víctimas... Sin dramas pero sin excusas, con un rayo de esperanza pero sin blanquear absolutamente nada. Me ha gustado mucho pero, aunque lo recomendaría en general, sé que lo van a disfrutar sobre todo quienes tienen afinidad por la literatura japonesa y su forma de ver las cosas y contarlas. Merece mucho la pena y ya tengo apuntado Las historias del doctor Barbarroja, un libro del relatos publicado también por Quaterni.
 
Por si os interesa, El barrio sin estaciones fue adaptado al cine por Akira Kurosawa (nada menos) en 1970. Fue su primera película en color y no le fue muy bien en taquilla aunque sí en premios y crítica (Kurosawa también adaptó en 1965 el otro libro del que os hablo arriba, Las historias del doctor Barbarroja).







Shūgorō Yamamoto (1903-1967). Nacido en la prefectura de Yamanashi, debutó como escritor en 1926. En 1943 se alzó con el prestigioso premio Naoki (uno de los más importantes de de la literatura japonesa) por su obra Nihon fudōki (Vidas y costumbres de las mujeres japonesas). Sin embargo, rehusó aceptarlo, siendo hasta la fecha el único autor que lo ha rechazado en sus 84 años de historia. Muchas de sus novelas, de temática popular, han sido adaptadas para la pequeña pantalla, el cine y el teatro.
 
En 1988 la editorial Shinchosha creó el premio literario Shugoro Yamamoto que se concede anualmente a las novelas de gran poder narrativo dirigidas al mercado de masas. Algunos de los galardonados han sido Banana Yoshimoto (1989), Miyuki Miyabe (1993) y Natsuhiko Kyogoku (2003), entre otros.

 

jueves, 22 de agosto de 2024

RESEÑA (by MH) ::: FRACASO - Aurora Bertrana


 
 
Título original: Fracàs
Autor: Aurora Bertrana
Editorial: Ediciones Invisibles
Traducción: Ana Mata Buil
Páginas: 160
Fecha publicación original: 1966
Fecha esta edición: febrero 2023
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 16 euros




Claudia y Domènec son un matrimonio ejemplar, la pareja perfecta de la burguesía barcelonesa. Jóvenes, atractivos, cultos y ricos... Lo tienen todo. Desde hace mucho tiempo, su mejor amigo es Blai, un pintor con mucho talento. Pero el equilibrio de la relación se pone en peligro cuando Domènec le propone que pinte un cuadro de Claudia... desnuda. Al principio, tanto Claudia como Blai muestran su oposición, pero al final el proyecto se pone en marcha y, con él, un delicado juego de seducción y de celos.


Fracaso, de Aurora Bertrana, es el tercer clásico de la literatura catalana que os traigo en los últimos dos años. No es que sean muchos, pero poco a poco voy cumpliendo el reto que me propuse de ir leyendo y descubriendo autores catalanes clásicos de los que no he leído nada hasta ahora. Como ya ocurrió con Ramon Folch i Camarasa, lo hago de la mano de uno de los Pequeños Placeres de Ediciones Invisibles, y ya sabemos que eso es sinónimo de calidad y buena literatura concentrada en muy poquitas páginas.

La historia está ambientada en la Barcelona de los años 60, y sus tres protagonistas principales pertenecen a la burguesía de la ciudad. Domènec y Clàudia están casados desde hace unos diez años, tienen dos hijos, les va bien en la vida y aparentemente forman un matrimonio muy feliz. Blai, pintor, es amigo íntimo de ambos, y un buen día Domènec le propone que pinte un retrato de Clàudia... y en ese retrato debe aparecer completamente desnuda. Pese a las reticencias iniciales de Blai y Clàudia, el proyecto sigue adelante con una sola condición: Domènec debe estar siempre presente en cada sesión... pero lo que en principio se establece como método de seguridad tanto para el pintor como para la modelo, pronto acaba convirtiéndose en una situación muy incómoda y perturbadora. Domènec no deja de alardear del atractivo y voluptuoso cuerpo de su mujer, y atosiga a Blai para que deje su mirada de artista a un lado y reconozca que se siente atraído por ella (siempre con Clàudia presente). Esta dinámica tendrá sus consecuencias y la relación entre los tres cambiará para siempre.
 
Lo primero que choca al comenzar la historia es lo atrevido y escandaloso que debió resultar este planteamiento en el momento de su publicación, así como la modernidad que se desprende de la situación en la que coloca a los tres protagonistas (esta misma historia podría trasladarse a la actualidad y los actos, decisiones y consecuencias de los personajes probablemente no distasen demasiado de lo que leemos en estas páginas y seguirían siendo creíbles).
 
Cada capítulo de la novela (salvo el último) está dedicado a cada uno de los personajes que intervienen en la historia centrándose en su punto de vista. Os he hablado de los tres principales (Domènec, Clàudia y Blai), pero aparecen varios secundarios que tienen su importancia en los hechos que ocurren en ella y reciben en consecuencia su capítulo propio. De hecho la autora comienza así, hablándonos desde el punto de vista de un personaje que, precisamente por abrir la trama crees que será uno de los personajes principales y no, Bertrana simplemente lo usa para ponernos en situación y narrarnos la fascinación que Clàudia suele ejercer sobre los hombres. Dicho todo esto, voy a dejar de lado a estos personajes que no forman parte del trío protagonista y no voy a decir absolutamente nada sobre ellos. Es una novela muy corta y cuanto menos sepáis, mejor.

En cualquier caso, y a pesar de la economía de páginas, Aurora Bertrana brilla en el modo en que acerca estos personajes al lector. La estructura del libro creo que es simplemente la adecuada para contar la historia, porque precisamente esa decisión de dedicar cada capítulo a un punto de vista permite visualizar y comprender el cuadro completo de lo que está ocurriendo en ella al tiempo que nos adentramos en todas y cada una de las mentes de los personajes de ese cuadro, permitiéndonos ubicar de manera precisa su función en él y porque actúan del modo en que lo hacen sin necesidad de extenderse en la narración. Os hablo muy brevemente de los tres personajes principales.

Clàudia es una mujer hermosa y seductora que, en el momento en que comienza la historia, lleva unos diez años casada con Domènec. Se espera de ella que deslumbre y cumpla su papel de mujer florero dentro y fuera de casa, pero está harta de satisfacer ese rol y atesora sus momentos en soledad, refugiada en esos escasos instantes en los que la vorágine del día a día se detiene y ella se distancia de todo y de todos. Domènec es un hombre atractivo que al comienzo de su matrimonio era todo lo que Clàudia deseaba pero que, con el transcurrir de los años, ha mostrado su otra cara, esa en la que humilla a su mujer delante de otros tratándola como si fuese poco más que un trozo de carne al tiempo que dice estar enamoradísimo de ella y no comprender qué va mal entre ambos. Blai es amigo de ambos desde antes de que se casaran, y de hecho la gente que trataba a los tres cuando solo eran amigos pensaban que sería la elección de Clàudia a la hora de contraer matrimonio. Es quizás el personaje más ambiguo de los tres, el más desapegado; su visión de artista se opone a la visión tradicional de la vida en pareja o el matrimonio, y aunque está en el epicentro de lo que ocurre entre los tres, es el que menos se desnuda ante el lector. La novela comienza en cierto punto existencial de los personajes pero casi de inmediato nos retrotrae cuatro años atrás, al momento en que sucedieron los hechos concernientes al retrato desnudo de Clàudia cuando se encontraba en la plenitud de su belleza... y hasta aquí puedo contar.

Me ha gustado mucho el estilo de Bertrana, con una prosa muy limpia, directa, unos diálogos certeros que en ocasiones derrochan sucinta ironía y un uso de frases más bien cortas que prescinden por completo de florituras y consiguen una cercanía con el lector que de otro modo hubiese difícil conseguir dada la brevedad de la narración. Sentimos la incomodidad de Blai ante la presión por parte de Domènec para que confiese en voz alta su deseo por Cláudia; nos avergonzamos con Clàudia al verla ahí desnuda, totalmente expuesta y vulnerable, mientras su marido alardea de su cuerpo como si ella no estuviese ahí y la estuviese vendiendo en el mercado; y detestamos a Domènec por su egocentrismo (todo debe girar alrededor de él) y su machismo (las mujeres existen para orbitar a su alrededor y puede hacer uso de ellas como mejor le parezca). Entendemos la disconformidad de Clàudia con su rol de mujer en una sociedad que las encorsetaba, observamos las triquiñuelas de Domènec para ir deshaciendo los entuertos que él mismo provoca e interpretamos las acciones de Blai, totalmente disociadas de tanto corsé moral.

Fracaso es una nouvelle fresca y moderna para la época en que fue escrita en la que el deseo, el descontento y las consecuencias de varios tipos de decisiones se dan la mano para conformar una historia que dista mucho de ser un drama a pesar de lo que pueda parecer la premisa inicial... más bien al contrario, el tono es atrevido y en ocasiones punzante, pero nada hiriente. Se lee con fruición porque la forma en la que está narrada se presta a ello, y los encuentros y desencuentros de los que somos testigos (tanto entre los personajes principales como los que protagonizan los secundarios) abren una ventana a una época concreta y a una sociedad determinada que no distan tanto en el fondo de la nuestra. Al fin y al cabo, los seres humanos seguimos viviendo en nuestras carnes el hastío vital, la decepción, el arrepentimiento por decisiones que enjaulan nuestras vidas, el deseo hacia lo prohibido, el amor no correspondido, la necesidad de sentirnos amados, la vejación por parte de personas que dicen respetarnos, la necesidad de momentos que nos hagan vibrar, de provocar admiración, de aprovechar el momento... en fin, que así son las cosas y así nos las cuenta Aurora Bertrana, y a mí me gustado mucho cómo lo hace.

 

 
 

Aurora Bertrana (Girona, 1892 - Berga, 1974). Es, junto a Mercè Rodoreda, una de las escritoras más destacadas de la narrativa catalana contemporánea y el paradigma de la mujer culta, independiente y cosmopolita. Fruto de su experiencia viajera, se dio a conocer con títulos como Paradisos oceànics o El Marroc sensual i fanàtic. La Segunda Guerra Mundial le proporcionó la materia prima para Tres presoners y Entre dos silencis. Trató sobre los cambios en nuestro país en Vent de grop y La ciutat dels joves, y sobre la problemática matrimonial en Fracaso (1966) y Cendres (inédita hasta 2022). Asimismo, publicó una biografía de su padre, el también escritor Prudenci Bertrana, y dos libros de memorias.

lunes, 19 de agosto de 2024

RESEÑA (by MH) ::: CAPITANES INTRÉPIDOS - Rudyard Kipling


 
Título original: Captains Courageous
Autor: Rudyard Kipling
Editorial: Austral
Traducción: J. Novo Cerro
Páginas: 336
Fecha publicación original: 1896
Fecha esta edición: febrero 2019
Encuadernación: cartoné
Precio: 11,95 euros
Ilustración de cubierta: Pep Boatella
Ilustraciones interiores: I. W. Taber

 
Capitanes intrépidos es una de las obras más originales y emblemáticas del premio Nobel Rudyard Kipling. La aventura y el aprendizaje de Harvey, un consentido adolescente norteamericano, hasta llegar a convertirse en un hombre cabal, constituye el eje argumental de esta obra que enseña cómo se entra por derecho propio en el mundo adulto. El joven Harvey se verá obligado a pasar por toda una serie de experiencias amargas antes las que tendrá que sacar lo mejor de sí mismo para sobrevivir y hallar su propio camino. De este modo, este pequeño gran héroe se convertirá en símbolo de la lucha por la superación del ser humano y de la necesidad del esfuerzo y la valentía para hacer frente a las dificultades de la existencia.

 
 
Creo que casi todos los que tenemos una edad (digamos, entre treinta y ochenta años xD) hemos visto alguna vez en la vida la película
Capitanes intrépidos, esa en la que un muchacho era recogido en alta mar por un barco pesquero y allí se tenía que quedar currando como el que más y madurando el proceso. Y es que claro, si es Spencer Tracy el que te recoge del agua, todo es como muy cinematográfico y tiene mucho caché. Como siempre pasa, tardé mucho en saber que muchas de esas pelis clásicas que yo había visto en la tele cuando era pequeña basaban sus historias en libros, y cuando lo supe, tampoco he tenido mucha prisa en leer esos originales en papel porque bueno, ya sabéis, una vez que sabes lo que va a pasar, no es lo mismo. Llevo un par de años intentando poner remedio a esto y acercándome a clásicos de los que ya conozco la historia por adaptaciones cinematográficas también clásicas. Ahora le ha tocado el turno a esta novela de Kipling, considerada una obra maestra de la literatura, y aunque ya os he adelantado de lo que va el tema, os hago una sinopsis un poco más apañada.

Harvey Cheyne es un niño de papá... o más de bien de mamá. Su madre es la que pone los mimos en exceso y su padre el que aporta los millones (muchos, muchos millones) de dólares a la vida familiar. Harvey, a sus quince años, a finales del siglo XIX, dispone de doscientos dólares al mes para sus gastos (tirad de matemáticas para trasladar esta cantidad a 2024 y hacer equivalencias). Está acostumbrado a salirse siempre con la suya y a no hacer nada de nada para tener siempre todo lo que quiere. Lo conocemos a bordo de un enorme barco de pasajeros, donde da por saco a la tripulación y tiene a todo el mundo hasta el moñete... hasta que cae al mar en pleno Atlántico Norte. Oh my God, ¿le servirán de algo los doscientos dólares en tan desagradable brete? Pues no, ya sabemos los pobres que no. Así que debe conformarse con el portugués Manuel, un marinero del barco pesquero We`re Here que lo saca del agua inconsciente y se lo lleva a su barco. Allí Harvey intenta convencerlos de que su papá es millonario, que tiene un tren privado, calesas con ponies, cubiertos de oro y que cuando va al baño, huele a eau de diamantes. No le creen, claro, piensan que le falta un viaje, y le dicen que sí, que vale, pero que están a mitad de campaña y hasta dentro de varias semanas no volverán a tierra. Si va a quedarse (no le queda otra, vaya), Harvey tiene que trabajar muy duro como todo el mundo, cobrará diez dólares por todo su trabajo y que no se le oiga ni rechistar. Harvey no es tonto; más bien al contrario por mucho que se empeñe normalmente en no hacer nada, y aquí empieza su viaje hacia la madurez, la responsabilidad, el valor del trabajo y el esfuerzo, la amistad.... y los callos en las manos.

Capitanes intrépidos se publicó originalmente por entregas entre 1896 y 1897 y apareció ya en 1897 como novela primero en EEUU y luego en el Reino Unido (es la única novela de Kipling ambientada por entero en Usamérica, y los usamericanos deben adorarla porque da voz a muchos de los valores de los que ellos están muy orgullosos desde su nacimiento como país, sean verdad o mentira... pero de eso os hablo luego). De hecho la escribió mientras vivía en un pequeño pueblo de Vermont, Brattleboro, famoso por su estructura ferroviaria a finales del XIX y principios del XX, algo también de mucha importancia en la novela... (y de eso también os hablaré luego).

Y ya metiéndome en materia sobre el libro, estamos una vez más ante un ejemplo de literatura clásica de crecimiento personal del adolescente protagonista. En este caso Kipling sitúa al personaje (que, recordemos, es hijo de un multimillonario y está acostumbrada a mandar, no a que le manden, y a no mover un dedo) en un ambiente tan duro, extenuante, peligroso y sacrificado como es el de un barco de pesca en plena campaña, lo que implica no solo que él tendrá que formar parte de todo eso si quiere comer, sino que al barco aún le quedan varias semanas en alta mar y no será cosa de un par de días y a su casa. Y aquí debo hacer un aviso importante, porque ya he leído alguna opinión en la que se hace alusión a este tema para justificar una opinión negativa sobre el libro, y más vale que lo tengáis en cuenta antes de abrirlo: el 85% de la historia transcurre sobre un barco de pesca, como ya he dicho, y Kipling no se limita a "hacer como que" los personajes están en un barco de pesca... no, se zambulle de lleno en la vida del barco, y eso quiere decir que hay montones de términos náuticos y pesqueros, porque eso es lo que hacen en el libro: pescar, vivir en un barco y relacionarse con los pescadores de otros barcos. Si no os apetece leer un libro así, pues a otra cosa mariposa, que no será por falta de oferta literaria... De hecho K
ipling (obviamente) escribió la novela, pero estuvo asesorado en todo momento por el doctor James Conlan, que sirvió de joven en la flota de Gloucester y se convirtió en el artífice no solo de todos los detalles náuticos y de la rutina en un barco que aparecen en el libro, sino de la propia relación entre los componentes de la flota, las supersticiones, el tipo de hombres que se enrolaba en esos barcos o las costumbres de los pueblos pesqueros y sus gentes. Así que creedme, es muy puntilloso en todo.

El caso es que Harvey es rescatado por este barco, el We're Here, y en él encuentra a Dan, otro chaval de su edad, que es hijo del capitán, un viejo lobo de mar sumamente respetado entre el resto de la flota y que sabe donde hay que faenar en todo momento (los demás barcos también saben que lo sabe y no lo pierden de vista). Dan ha mamado la vida en alta mar desde que era un crío, pero dado que acude al colegio (como debe ser), solo acompaña a su padre en verano. Aun así, será el amigo, el maestro y la compañía constante de Harvey en esta aventura, donde no solo conocemos el pasado del resto de la tripulación (además de sus traumas, en algunos casos) y seguiremos paso por paso el proceso de pesca, limpieza y almacenamiento en el barco, sino que también seremos testigos de los conflictos y rivalidades con otros pesqueros, presenciaremos naufragios y la otra parte menos bonita de la historia (esa en la que las cosas no terminan bien y muere gente... de hecho en el We're Here acaba de fallecer un marinero en un accidente cuando Harvey es rescatado), asistiremos a algo parecido a una reunión de toda la flota pesquera y también nos llevaremos algún susto donde las supersticiones en alta mar hacen de las suyas... la vida a bordo del We're Here es tan intensa que llega un punto en que Harvey siente como suyas tanto las victorias como las tragedias de todo y todos los que le rodean porque, como ya os imaginaréis, no tarda en convertirse en uno más de ellos y en ser aceptado como tal (que por cierto, la historia de su rescate pronto es conocida por toda la flota y Harvey es el centro de atención allá por donde va).

Claro, todo esto es posible porque, salvo tragedia o naufragio del We're Here, tarde o temprano se terminará la campaña, llegarán a tierra y él podrá avisar a sus padres de que esta vivo y volver a su vida normal... o no tan normal, porque realmente la vida a bordo es una prueba que no solo le sirve en el presente para saber lo que es el trabajo duro y en equipo, el esfuerzo sobrehumano y el sacrificio, sino que esos valores serán imprescindibles para ponerse al frente del imperio económico y mercantil que ha amasado su padre y del que él se hará cargo a no mucho tardar... y es que su padre empezó desde la nada, sin formación, sin estudios y sin contactos, y solo a base de trabajo, trabajo y más trabajo ha llegado a ser uno de los hombres más ricos de Estados Unidos. El sueño americano, ya sabéis. A esto se dedica una parte del libro, a poner sobre la mesa toda esta serie de clichés, y aunque no comulgo con ello y, sinceramente, me ha sobrado un poco (en mis carnes sufro lo de que no por mucho trabajar se llega más lejos y se cobra un salario decente), entiendo su razón de ser en la lectura y lo que significa a nivel personal como personaje para Harvey en su camino hacia la madurez y la responsabilidad de ser adulto y tener en sus manos no solo el fruto descomunal del trabajo de su padre, sino la vida y el futuro de mucha gente que depende de que se hagan las cosas bien y de que al mando esté una persona honesta que sepa lo que es trabajar y también valorar a sus trabajadores (que son los que sacan las empresas adelante, no lo olvidemos nunca).
 
Rudyard Kipling escribió esta novela poco después de
El libro de la selva, durante los años en los que vivió en Estados Unidos, y él mismo dijo que en ella quería recuperar un mundo dentro de la sociedad estadounidense que ya se estaba perdiendo en aquella época. Y por si fuera poco incluye un capítulo que está considerado un clásico dentro de la literatura ferroviaria, por así decirlo. El padre de Harvey, en su magnificente opulencia, es dueño de un tren privado, y el viaje que se nos describe en ese capítulo, a contrarreloj, cruzando el país de un lado a otro en un tiempo récord, no solo es fascinante y una aventura en sí mismo, sino que encima es realista, porque Kipling consultó a un magnate ferroviario para escribirlo y los horarios, escalas, cambios, tiempos, número de locomotoras y cualquier evento tecnológico y mecánico está calculado al milímetro (de hecho, al parecer otro magnate ferroviarios, que se ve que había muchos en la época, quedó tan fascinado con lo que se cuenta en ese capítulo que él mismo lo hizo realidad punto por punto y comprobó que, efectivamente, el trayecto que se narra en él, en el tiempo que se dice que se tarda, era totalmente plausible y realizable).

En fin, que como veis en este libro tenemos de todo por mar y por tierra, y encima en esta historia todo el mundo es buena gente a su manera dentro de las muchas diferencias que hay entre ellos, y la solidaridad, la empatía, la generosidad, la amistad y la gratitud forman parte de un universo en el que todo es posible y sabes que las cosas van a salir bien de un modo u otro. Harvey es todo lo que debía ser un buen chaval norteamericano de la época destinado a hacer grandes cosas por su país, y aunque esta visión de las cosas tan usamericana, como ya digo, no comulga mucho conmigo (yo soy más de mirar hacia aquella parte del mundo con los ojos de Dickens en Martin Chuzzlewit xD), he disfrutado de la lectura y tiene escenas memorables, como la de la reunión de toda la flota o la de la pesca nocturna de Dan y Harvey (sobre la que no doy más datos pero me ha gustado mucho). De hecho creo que de esas novelas que se manejan tan bien entre una espectacular ambientación y un esmero en los personajes que parece que fueron escritas para ser adaptadas al cine y que, además, deben ser leídas al menos una vez en la vida... si no os importa meteros terminología náutica en vena, insisto. Luego ya os puede gustar más o menos, pero merece la pena su lectura.

Os dejo el tráiler de la adaptación cinematográfica de 1937, por si acaso alguien tiene más interés en ella que en el libro xD (el ya mencionado Spencer Tracy, Freddie Bartholomew, Mickey Rooney, John Carradine, Melvyn Douglas, Lionel Barrymore... vamos, superproducción de Hollywood de las que hicieron época. Se toman muchas libertades, es mucho más dramática que la novela y pasan cosas que ni de lejos pasan en el libro, pero eso es lo que tiene coger un original y "adaptarlo"... y, de hecho, creo que es de esos casos en los que probablemente sea mejor todavía la peli que el libro original, aunque esto lo digo con la boca pequeña porque es una opinión muy personal).





Rudyard Kipling (Bombay, 1865 – Londres, 1936) Escribió relatos, ensayos, novelas y poesía, aunque la mayor parte de su producción son cuentos, género en el que es un absoluto maestro. Iniciado en la masonería a los veinte años, en la logia «Esperanza y Perseverancia Nº 782» de Lahore, Punjab, India, su literatura abarca todos los territorios y géneros, pero sobre todos en sus primeros años arroja luz sobre la colonización inglesa de la India. Rechazó el Premio Nacional de Poesía y en tres ocasiones la Orden de Mérito del Reino Unido, que conlleva el título de Sir, lo que contradice su supuesto imperialismo colonial. Aceptó, sin embargo, el Premio Nobel en 1907. 

Entre sus obras aparecen libros de relatos como El hándicap de la vida (1891), El libro de la selva (1894), Stalky & Co. (1899), Puck de la colina de Pook (1906), La casa de los deseos (1926) y las novelas La luz que se apaga (1891), Capitanes intrépidos (1896) y Kim (1901). Su autobiografía, Algo de mí mismo (1937) se publicó póstumamente.

lunes, 5 de agosto de 2024

RESEÑA (by MH) ::: PLEAMARES DE LA VIDA - Agatha Christie


 
 
Título original: Taken at the Flood
Autora: Agatha Christie
Editorial: Molino
Traducción: M. Amechazurra
Páginas: 256
Fecha de publicación original: 1948
Fecha esta edición: 1959
Encuadernación: bolsillo
Precio: descatalogado



 
 
Sigo adelante con el reto de mi querida Agatha, y como quien no quiere la cosa nos hemos plantado en 1948 con un nuevo caso de Poirot, aunque como suele ser habitual en muchas de las novelas de este personaje últimamente, aparece ya bien avanzada la historia. Os cuento.

En el breve prólogo de este misterio nos encontramos en pleno Blitz durante la Segunda Guerra Mundial. Un grupo de londinenses se ha resguardado en un club mientras caen las bombas y, para pasar el rato, cierto comandante Porter cuenta una interesante historia en la que un hombre, recién casado con una joven viuda y recién llegado a Londres, ha muerto al caer una bomba sobre su casa. También ha muerto toda la servidumbre, pero su esposa y el hermano de esta han sobrevivido. El fallecido, Gordon Cloade, era un hombre muy rico que jamás había mostrado interés por casarse, así que toda su familia contaba con su ayuda y dinero para sus proyectos, facturas y, por qué no decirlo, futura herencia. Este matrimonio tardío lo cambia todo, porque esa mujer, a la que ni siquiera han tenido tiempo de conocer, va a heredarlo todo... ¿pero qué pasaría si su primer marido no hubiese muerto realmente y ella fuese considerada bígama? Que el matrimonio quedaría invalidado y el dinero pasaría de nuevo a los familiares directos de Gordon. Hay rumores al respecto, y de esos rumores habla el comandante Porter... ¿Quién está entre el público de ese club? Hércules Poirot, naturalmente, que escucha con atención y se olvida del tema hasta que un par de años después, ya terminada la guerra, recuerda la anécdota del club cuando la familia Cloade vuelve a presentarse en su vida y los asesinatos comienzan a sucederse uno tras otro.

Como digo al inicio, en esta novela protagonizada por Poirot tenemos un planteamiento que Agatha Christie usa cada vez más, y es la de centrarse mucho en los personajes, las relaciones entre ellos, sus idas y venidas, sus motivaciones, sus personalidades, etc... e introducir a Poirot en la trama ya muy avanzado el libro porque los asesinatos suelen ocurrir también ya muy avanzadas las páginas. Es decir, que no podía prescindir de Poirot porque era lo que le pedían los editores y los lectores (y, al fin y al cabo, lo que le daba de comer), pero como mujer inteligente que era, usaba sus recursos para compatibilizar todo: sus ganas de desarrollar historias y personajes más allá de las tramas detectivescas e hilarlo todo precisamente con esas tramas detectivescas. Sé que suena raro así escrito y a lo mejor no se entiende bien, pero creedme, al leer todos los libros seguidos en orden se observa claramente cómo ese Poirot omnipresente de sus comienzos va haciendo apariciones más relajadas, con muchas menos páginas... está ahí, obviamente, pero menos, mucho menos. Al menos en este momento de su bibliografía. Ya veremos más adelante cómo van sucediéndose las cosas.

Por tanto, la estructura que escoge Agatha Christie en la novela es la de empezar con un prólogo, que pone sobre la mesa la sospecha de la bigamia cometida por la señora Cloade en forma de chisme para entretener a la gente, pero ese chisme tiene un espectador de excepción, Poirot, que recibe un par de años después, ya terminada la guerra, la visita de una mujer un tanto peculiar que vuelve a poner sobre la mesa a esta familia... y Poirot, que ya sabemos que es pluscuamperfecto (o eso piensa él de sí mismo), no olvida nada, así que recuerda todo el asunto por aquel chisme en el club. En ese momento todavía no ha ocurrido nada, no se ha cometido ningún asesinato y realmente dice que no a lo que le propone esta señora... y ahí queda la cosa hasta que realmente se comete un crimen. Esto hace que Poirot salga en las primeras diez páginas y en la segunda mitad del libro a a partir de una vista judicial, pero entre medias lo que tenemos es una trama familiar muy influenciada por la Segunda Guerra Mundial y la posguerra, y los subsecuentes cambios en la vida y la forma de pensar de muchos británicos.

Para que os hagáis una idea, tenemos una familia compuesta por varios miembros que, aunque tienen sus respectivos trabajos y maneras de ganarse la vida, siempre han contado con la seguridad que daba el patrimonio de Gordon Cloade y su generosidad. Todos recibían dinero en vida cuando lo necesitaban y recibirían más tras su muerte, sobre todo porque no estaba casado. Contrae matrimonio de improviso y muere por una bomba en Londres sin haber tenido tiempo de especificar nada al respecto en su testamento, así que todo va a manos de su esposa, y claro, sus hermanos, cuñadas, sobrinos... tienen que amoldarse a la nueva situación familiar. No solo no van a ver un penique, sino que si quieren dinero tienen que tragarse el orgullo y pedírselo a la viuda, a la que ni siquiera conocían, con la que no demuestran mucha compasión y que encima tiene de perro guardián a su hermano, que pretende evitar que esta panda de aprovechados saque tajada del buen corazón de su hermana.

Y aquí es cuando Agatha presenta algunas de las muy distintas personalidades que tenían cabida en un mundo como el de mediados-finales de los años 40, donde unos fueron a la guerra y otros se quedaron en casa. La protagonista principal del libro es, por así decirlo, Lynn Marchmont, una joven que acaba de volver a su pueblo después de haber sido desmovilizada del Servicio Femenino de la Armada Real (las famosas Wrens, que eran algo así como la rama femenina de la Royal Navy). Lynn dejó atrás a su prometido cuando se marchó a  la guerra; él se quedó trabajando en la granja y no participó de ninguna manera en la contienda. Claro, en una época de escasez como la que se vivió aquellos años en que Inglaterra estuvo asediada por mar y no había alimentos si no los proporcionaban ellos mismos, los servicios agrícolas eran imprescindibles para la subsistencia y se podría decir que Rowley (que así se llama el prometido) cumplió con su función durante la contienda, pero ¿qué puede pensar una joven que se fue a arriesgar la vida de un joven que se quedó tranquilamente en su granja? Pues, como poco, que es un cobarde, como nos queda claro durante la novela...

Y entonces tenemos al hermano de la viuda Cloade, que representa lo opuesto a este granjero: un personaje con una personalidad aceptable en tiempos de guerra pero muy cuestionable en tiempos de paz... ese tipo de hombres tan valioso y aceptado en una guerra, tan peligroso y valiente que no dudaría un segundo en lanzarse en plan kamikaze en medio de una batalla porque no valora en nada su seguridad personal, pero que en una mansión de la campiña no solo parece un elefante en una cacharrería, sino que da un poco de miedo y se entrega sin desenfreno a sus excesos. Temerario, peligroso, de esas personas de las que resulta imposible fiarse, que no tiene filtros y que solo responden ante sus propias leyes. En la guerra, un héroe; en la paz, carne de prisión.

¿Por quién creéis que se sentirá atraída Lynn, recién licenciada de la guerra y que ha vivido más en los últimos años que en toda su vida? ¿Por el atractivo peligroso al que no se le pone nada por delante con mucho mundo a las espaldas o por el granjero que no ve más allá de sus vacas y no ha corrido el más mínimo peligro en su vida? Ella ya no quiere seguridad, no quiere tranquilidad, no quiere la vida para la que estaba predestinada, así que no creo que os equivoquéis si intentáis responder.

Y además se habla de la bomba atómica, de los gravámenes e impuestos posteriores a la guerra y de un ambiente enrarecido entre la gente, un rencor hacia todo y hacia todos, una psicosis morbosa (así se denomina en el libro) que rezuma malevolencia y que costaría mucho quitarse de encima. Lo dicho, Agatha quería hablar de muchas cosas que estaban ocurriendo en aquella época en Inglaterra y usa su nueva publicación sobre Poirot para hacerlo.

No os he contado nada sobre el misterio en sí mismo, como siempre, porque la sinopsis que os he hecho deja claro por donde irán los tiros: si una familia pierde una herencia porque una joven viuda es la nueva destinataria, y existe la posibilidad de que esta mujer jamás fuese viuda de su primer marido y haya cometido bigamia, pues hay que ir a por todas e intentar demostrar que no tiene derecho a esa herencia, ¿no? La pobre parece buena, pero el hermano hace de pitbull con quien se acerca a ella. Y con todo esto entre manos, llega gente nueva al pueblo que va a enturbiar mucho las aguas (y que usa el nombre de Enoch Arden, así que si os gusta Edgar Allan Poe, adivinaréis las segundas intenciones tras ese nombre...). Varias son las muertes en este libro, y no deis nunca nada por sentado porque Agatha siempre se guardaba alguna sorpresa bajo la manga... y ya que hablamos de todo un poco, sin poder extenderme, Pleamares de la vida tiene uno de esos finales que con la mirada de hoy en día puede resultar cuestionable para mucha gente... a mí me ha parecido totalmente coherente con todo lo que hemos leído y conocido de Lynn a lo largo de la novela; eso es lo que busca la nueva Lynn y es con lo que se queda, no me ha sorprendido en absoluto (y no, no creáis que os estoy destripando nada si intentáis hilar esto con cosas que os he dicho arriba, ya he dicho que hay sorpresas... esto de no poder explayarse es un rollo xD). A mí, como personaje, Lynn me ha caído fatal todo el libro, así que bueno, allá ella.

¿Siguiente parada? Testigo de cargo, que nunca he leído pero de la que sí he visto (varias veces) la adaptación protagonizada por Marlene Dietrich, Tyrone Power y Charles Laughton. Muy mal se tiene que dar para que no me guste muchísimo.


Agatha Christie (1891-1976) es conocida en todo el mundo como la Dama del Crimen. Es la autora más publicada de todos los tiempos, tan solo superada por la Biblia y Shakespeare. Sus libros han vendido más de un billón de copias en inglés y otro billón largo en otros idiomas. Escribió un total de ochenta novelas de misterio y colecciones de relatos breves, diecinueve obras de teatro y seis novelas escritas con el pseudónimo de Mary Westmacott.

Probó suerte con la pluma mientras trabajaba en un hospital durante la primera guerra mundial, y debutó con El misterioso caso de Styles en 1920, cuyo protagonista es el legendario detective Hércules Poirot, que luego aparecería en treinta y tres libros más. Alcanzó la fama con El asesinato de Roger Ackroyd en 1926, y creó a la ingeniosa miss Marple en Muerte en la vicaría, publicado por primera vez en 1930.