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viernes, 28 de mayo de 2021

RESEÑA (by MB) ::: REVOLUCIONARIO - Clementina Black


 
Título original: An Agitator
Autora: Clementina Black
Editorial: Chamán Ediciones
Traducción: Gonzalo Gómez Montoro
Páginas: 118
Fecha publicación original: 1894
Fecha esta edición: abril 2021
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 12 euros 
Ilustración de cubierta: María José López Cerro



Revolucionario refleja la sociedad inglesa del último tercio del siglo XIX: obreros, empresarios, religiosos, burgueses, periodistas y diputados pueblan sus páginas. La acción transcurre hacia la década de 1880, época de expansión económica y de auge del proletariado, fenómeno este último que capta la atención de los partidos políticos, tradicionalmente ajenos a las míseras condiciones de vida de los trabajadores. Mejorar dichas condiciones es, precisamente, la obsesión del protagonista, Kit Brand, cuya situación de «desclasado» resulta singularmente moderna: Brand es un «extranjero» concebido cuarenta años antes que el Meursault de Albert Camus, además de un visionario («uno de esos hombres que mueren ninguneados y a quienes, después, erigen estatuas en su honor», según su compañero Stanford). Brand es un revolucionario «que no puede dejar de ser coherente». 
 
Revolucionario es, en definitiva, una rara avis de la novela inglesa de finales del siglo XIX, y su rescate, la prueba de que otras autoras —como había sido el caso de Clementina Black— pueden seguir estando olvidadas pese a haber escrito obras reveladoras sobre la condición humana.

Clementina Black
nació en Brighton, Inglaterra, en 1853. Era escritora, tenía siete hermanos y fue huérfana de madre primero y de padre después, convirtiéndose en la cuidadora de su familia en una época en la que la industrialización hacía sus estragos en las capas más vulnerables y sensibles de la sociedad.

La biografía de Clementina Back está marcada por la política, el feminismo y el sindicalismo activista, en particular por su amistad con Eleanor Marx, la hija menor de Karl Marx y Johanna Bertha Julie von Westphalen.
―De acuerdo, señor Pelham ―aceptó―. Te lo agradezco. No sabes cuánto me has ayudado en los últimos diez minutos. Esa carta me tentaba con traicionar a los de mi clase a cambio de dinero y éxito fácil.
Kit Brand es el héroe que nuestra autora crea e imagina, el elegido para liderar primero la huelga en una fabrica de alambre en Mudford y para grandes cosas después.

Vive por y para realizar y materializar las ideas que cree justas, legítimas e íntegras. Cuando es tentado por el brillo del poder y la ascendencia social, entiende que lo más importante en su persona son su integridad, ecuanimidad y coherencia, además de elegir la clase a la que pertenece desde que inicia su lucha reivindicativa.
―Después de mucho debatir ―prosiguió Hammond―, acordamos que ellos nos reducirían la jornada a diez horas si nosotros aceptábamos cobrar seis peniques menos a la semana... A continuación hablamos sobre el sindicato y sobre Kit y Dick. A Kit no lo soportan.
Nuestro revolucionario (como todos los grandes héroes en las grande odiseas) no lo tendrá nada fácil. Tendrá que articular su lucha y exponer sus valores y sus doctrinas a través de la vertebración y consolidación de comités, delegaciones y reuniones informales que se realizarán en suntuosos salones.
―Los de mi edad y mi oficio conocemos muchos secretos, y usted forma parte de ellos ―reveló sir John golpeando débilmente el borde de la mesa con los dedos.
A través de su novela
Revolucionario,
Clementine Black muestra como fueron los inicios de esta nueva corriente, su calado en las distintas capas sociales y la ascensión hasta las altas instancias representativas.
―Faltan ciento ocho votos.
―¿Cómo, cuándo y dónde han desaparecido? ―preguntó Pelham.
Siguiendo el camino del héroe, vemos aparecer las zancadillas cuando la gloria está cerca, haciéndose necesaria una autocritica que evalúe los pasos, las paradas y las relaciones que le han llevado hasta ahí. Es momento de parar, quedarse en silencio y abrazar a la soledad para que le guíe, marque su rumbo y lo refrende en su servicio con el fin de construir su legado.
Durante el encierro al que había sido injustamente condenado se sintió en paz consigo mismo y con los demás. Era completamente feliz.
Publicada en 1894, Revolucionario es una novela visionaria corta pero intensa. En ella la autora supo atisbar y entretejer las nuevas corrientes políticas y sociales de la época, plasmándolas en la piel del protagonista. Kit Brand es un hombre de orígenes inciertos y curtido por las experiencias vitales que, a pesar de todo y de todos, de alguna forma decide por él mismo cuales serán su camino y su sitio en el mundo.
Los gritos y aplausos procedentes del exterior avisaron de la llegada del «héroe del momento»




Clementina Black (Brighton, 1853 – Barnes, Surrey, 1922) Escritora inglesa, feminista y pionera sindicalista, estrechamente conectada con el marxismo y la sociedad fabiana.

Trabajó por los derechos de las mujeres en el trabajo y a favor del sufragio femenino siendo miembro de organizaciones feministas tales como Women’s Trade Union League, Women’s Industrial Council o Women’s Franchise Declaration Committee. La primera de sus siete novelas fue A Sussex Idyll, publicada en 1877. An Agitator (aquí traducida como Revolucionario) se publicaría en 1894. En ella se cuenta la historia de un líder sindical socialista. Novelas posteriores fueron de un corte apolítico, como la última que publicara en 1911: The Linleys of Bath.

lunes, 20 de abril de 2020

RESEÑA (by MB) ::: SOL MEDIEVAL - Enrico Maria Rende






Título original: Sol medieval 
Autor: Enrico Maria Rende
Editorial: Chamán Ediciones
Páginas: 364
Fecha esta edición: diciembre 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 20 euros
Imagen de la cubierta: María José López Cerro





Reino de León, siglo X. Trovadores y caballeros, abadesas y reyes, romances prohibidos, amistades peligrosas y brujería pueblan una novela que nos muestra la vida, costumbres y creencias de la Europa medieval con todo lujo de detalles, recreando una ambientación histórica fruto de una minuciosa investigación.
 
Los personajes son abordados desde un punto de vista psicológico, resultando excepcional como sentimientos y emociones son explicados desde el sentir de la época y nunca como una extrapolación de la forma actual de entender el mundo.
El autor se deja llevar por una sucesión de hechos concretos cuyo resultado es una historia enorme pero sencilla.
 
Buena parte de las bondades de esta obra radica en la escasa contaminación del autor al no decantarse, a no tomar partido en ninguna dirección, dejando al propio lector la tarea de juzgar a personajes cuyas vidas hace mucho tiempo que culminaron.

━El valiente no es el que no tiene miedo sino el que a pesar de su miedo es capaz de hacer lo que tiene que hacer. El que no tiene miedo no es un valiente sino un inconsciente. El valiente es valiente precisamente por hacer algo que le da miedo hacer; en eso es diferente a los demás, solo en eso. Y tú, mi tesoro, eres diferente.
En un tiempo en que Europa no se conocía como la composición e integración de países actual (España, Italia, Francia, Alemania, etc), sino que su demarcación territorial estaba dividida en multitud de reinos, España (o más bien sus distintos reinos cristianos, como León, Castilla, Navarra...) se encontraba inmersa en pleno periodo de reconquista con los árabes. En los reinos cristianos las luchas de poder, las intrigas y la corrupción eran su día a día.

La historia arranca en León en el año 971, cuando Ansur, hijo adoptivo de Doña Gonza, abadesa del floreciente convento de San Miguel (León), vive privilegiado de atenciones y mimos. Como en todo y en todas las épocas, la envidia y la inquina hacen que un día Ansur deba salir a toda prisa del convento, su casa, para salvar la vida, lanzándose así hacia una magnífica odisea. Junto a Munnio (su amigo), e Isidoro (el guardián), inicia un camino de ida con un retorno incierto por los distintos reinos europeos: de León viajarán a Castilla para después ir a Navarra, llegar a Lyon...
El chambelán acompañó a los invitados al lugar donde el obispo estaba jugando una partida de ajedrez con el mayor de Toulouse, monseñor Hugo. Ambos sentados sobre tronos de roble tallado, apoyado el tablero sobre un alto y estrecho trípode, estaban cerca de la única ventana que iluminaba la amplia cámara, agradeciendo así no solo su luz sino también el aire que, soplando de tanto en tanto, les refrescaba.
Ansur, Munnio e Isidoro recorrerán el Reino de Borgoña junto a otro compañero, Ganelón, un trovador provenzal que se unió a ellos en Castilla y les anima el viaje con sus cantares y sus historias de caballeros y damiselas cortesanas. Ansur tiene sueños premonitorios (forma de adivinación conocida como oniromancia) que le revelan que debe ir más allá de los límites cristianos, cruzar las tierras húngaras y llegar a Transilvania donde, paradójicamente, encontrará sus ansiadas respuestas, pues de alguna manera siente vinculación con aquellas tierras y, sobre todo, con el principe que las domina y las gobierna, Árpád.
El bullicio de gente, compradores y vendedores, animales atados, sueltos y enjaulados, gritos y cantos por doquier, discusiones y regateos, vestidos muy variopintos y de múltiples colores, resultaban un escenario totalmente inverosímil y adelantado a su tiempo para los ojos de quienes venían de la tierra de la piedra y la madera, de la tizona y el santoral.
La odisea de Ansur no solo será el recorrido que le dará la oportunidad de conocer multitud de sitios y lugares diferentes, sino que será todo un viaje hacia las profundidades de su ser y de sus orígenes. Las experiencias vividas le otorgarán el mejor regalo, poder elegir su destino y ser libre, algo que no se estilaba demasiado en unos tiempos en los que el señor era dueño de todo lo que corría, volaba y nadaba en sus tierras, incluidas las personas.
Sin pensarlo  más, comenzó a caminar campo a través, pisando la fría nieve que se resquebrajaba bajo sus pies rompiendo el silencio con ese peculiar instinto, y no mirando atrás.
Desde el ya alejado torreón, una figura imponente y sombría, con las piernas abiertas y los brazos en jarras, los puños sobre la cintura y el mentón bien alto, escudriñaba en la nocturnidad.
Nuestro protagonista crece durante su camino, alimentándose de experiencias que en unos casos son terribles y en otros enriquecedoras, y en las que siempre se encontrará ante la misma disyuntiva: elegir entre el bien y el mal, ser capaz de ver más allá de las apariencias y descubrir que, a pesar de todo, existe gente buena que lo da todo, incluso su vida, reconociendo que la amistad, el honor y la palabra dada tienen un valor superlativo por el que merece la pena luchar.

Sol medieval es un recorrido iniciático alimentado por diferentes personajes (reyes, obispos, abadesas, monjes, trovadores, caballeros, artesanos, mercaderes...) que representan a estamentos medievales de la época en los que la corrupción y la maldad conviven con los distintos cantares de los trovadores, inspirados en amores prohibidos y heroísmo. Enrico Maria Rende ha escrito una novela maravillosa y aleccionadora cuya gran colección de seres reales y ficticios se entreteje con las distintas historias y leyendas, donde el romance, la amistad, la corrupción y el ansia descontrolada de poder son observados desde la perspectiva de un niño arrancado de la protección de su madre y al que no le queda otra que crecer y desarrollarse a pesar de toda la perversidad y la injusticia que le rodean. 

Sol medieval es la historia de este crecimiento.
 



Enrico Maria Rende nació en Nápoles, (Italia) en 1972, pero reside en España desde hace más de treinta años. Es escritor y profesor, experto en Historia Antigua por la Universidad Complutense de Madrid. Desde joven volcó su vocación por el conocimiento del pasado escribiendo paralelamente ficción y ensayo. Su primera novela fue La ley de Turan (Premio de novela Ategua de Colmenar Viejo – 1992). Colaboró con revistas de prestigio nacional y su primer artículo, “El pensamiento chino a través de la arquitectura”, fue portada del Nº193 de Revista de Arqueología (1997). En Phaeton – El mito de la inmortalidad (Premio del Certamen Literario Castro del Río de Córdoba – 2000) funde el respeto por la fidelidad histórica con la fantasía. Poco después, publica El color de la naturaleza (2005), una novela con espíritu ensayístico. En La espiga dorada (2012) experimenta con el proceso inverso, novelando su obra de antropología filosófica El origen de dios – Nueva Teodicea (2012). En La caída de los mitos (2017) aboga por la divulgación científica responsable.

miércoles, 12 de febrero de 2020

RESEÑA (by MH) ::: HISTORIA DE UNA TIENDA - Amy Levy




Título original: The Romance of a Shop
Autora: Amy Levy 
Editorial: Chamán Ediciones
Traducción: Gonzalo Gómez Montoro
Prólogo: Gonzalo Gómez Montoro
Páginas: 204
Fecha publicación original: 1888
Fecha esta edición: febrero 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 15 euros 
Ilustración de cubierta: María José López Cerro
 
Historia de una tienda es un retrato de las NEW WOMEN que sobrepasaban los límites del hogar para acceder a las universidades, los clubs y los negocios, espacios que hasta entonces les habían sido vedados. La novela muestra también el conflicto entre los viejos y los nuevos valores, así como las oportunidades que surgían para aquellas mujeres y los obstáculos que les imponían los sectores reticentes a aceptar las innovaciones que pondrían fin al siglo XIX.

Creo que a estas alturas ya lo sabréis, que no será porque no lo digo cada dos por tres: si me ponen por delante un clásico inédito hasta la fecha en castellano, lanzo mi bonete al aire y lo dejo todo... No puedo evitarlo, me hace una ilusión tremenda encontrarme a autores y libros que no habían recibido atención en castellano durante décadas peleando por su hueco en las mesas de las librerías, casi siempre de la mano de editoriales independientes. Así que cuando me topé este libro en mi librería de confianza hará ya cosa de un año, lo abracé cual Gollum a su anillo y corrí al mostrador. Por desgracia no pude asistir a la presentación del libro que Chamán Ediciones realizó en esa misma librería poco después; me hubiese encantado por el acercamiento que sin duda se haría a la autora y a la novela, pero lo de asistir a presentaciones es un lujo que mi trabajo esclavo no me permite.

Historia de una tienda narra la historia de las cuatro hermanas Lorimer (Gertrude, Phyllis, Fanny y Lucy) tras quedar huérfanas. Su padre, fotógrafo, ha fallecido, y la renta que les queda es insuficiente para sobrevivir demasiado tiempo las cuatro. Quizás se espera de ellas que a partir de ahora se ganen la vida como institutrices o damas de compañía, pero ellas tienen claro que quieren permanecer juntas y la solución la tienen delante: ser emprendedoras, dedicarse a los negocios y montar su propio estudio de fotografía. Con ese fin se trasladan de donde viven, Campden Hill (a las afueras de Londres), a la agradable y céntrica (aunque pasada de moda) Upper Baker Street, donde alquilan un estudio y unas habitaciones arriba donde vivir. 

Es a partir de este momento donde asistimos a la visión moderna que la autora tenía del papel de la mujer en una sociedad victoriana que se hallaba inmersa en una metamorfosis constante, donde cada paso que se daba fuera de las convenciones sociales era tan mal visto por aquellas mentes ancladas en el conformismo establecido como celebrado por aquellas que sabían que el mundo estaba cambiando a marchas forzadas y había que romper lazos con costumbres que apestaban a naftalina.

Aquí es donde entra en escena el término que ya desde la sinopsis se apunta y alrededor del cual giran las bases que sustentan la historia: el de las New Women, esas mujeres que a finales del siglo XIX decidieron que no iban a seguir el camino que se esperaba de ellas (casarse y tener hijos) y que iban a acceder a la universidad, a convertirse en profesionales del sector que decidiesen, a ser empresarias, acceder a un empleo fuera del hogar o, simplemente, adentrarse en cualquiera de los campos que hasta entonces estaban vetados a las mujeres y eran de domino exclusivo de los hombres. En pocas palabras, las New Women abandonaron el cascarón exclusivo del hogar al que estaban supeditadas y accedieron a un mundo exterior lleno de posibilidades y pleno de interacciones que antes solo contemplaban desde la ventana. Os  nombro trabajo y cultura, pero esta apertura tuvo relevancia y consecuencias a muchos niveles, y en realidad, sin usar el término, ya os hablé en el blog de las New Women en Reinas de la carretera, de Pilar Tejera,  con el uso de la bicicleta como medio de transporte, el cambio que supuso en la forma de vestir y la independencia y libertad asociadas a ello.

Las cuatro hermanas Lorimer recuerdan en cierto modo a las hermanas March de Mujercitas (a mí me han recordado también a algunos personajes de Jane Austen, pero supongo que solo es cosa mía), y aunque sí que hay aspectos muy concretos en el devenir de la historia que pueden recordar a los personajes de Alcott, lo cierto es que estas hermanas londinenses de finales del siglo XIX tienen un aire cosmopolita, moderno y audaz que les aleja de sus homónimas norteamericanas. 

A todo esto, no os he presentado a las hermanas, ¿verdad? Por un lado tenemos a Gertrude, la que en su fuero interno quiere ser escritora, el alma máter de toda esta revolución empresarial, la más responsable de las cuatro hermanas, la que carga con la responsabilidad de todo mientras las demás viven más despreocupadas, la que no duerme nerviosa por el lento avance de su empresa, la que se olvida de sí misma y vive constantemente con un peso enorme en la espalda (mi favorita... este tipo de personajes siempre son mis favoritos); su hermana Lucy le ayuda en el estudio de fotografía, es la otra mitad en la empresa, pero su carácter es más sosegado que el de Gertrude, más tranquilo y práctico. Ellas dos son las representantes de las New Women de las que os hablo arriba. Luego están las otras dos hermanas: por un lado Phyllis, la más joven de todas con apenas diecisiete años, la más hermosa de todas, la que hace volver miradas, la que fascina a artistas y la que, a causa de su enfermedad crónica, vive entre algodones y mimada por sus hermanas; por el otro, la mayor, Fanny, hermanastra de las otras tres y la que, tal y como se la define en algún momento, representa el anacronismo arcaico y anticuado en un mundo pragmático y en evolución constante; es la que queda al cuidado de la casa, la que al principio le parece que abrir una tienda no es decoroso para unas jovencitas y la que aspira a casarse y formar una familia más pronto que tarde. 

¿A qué mundo abren sus ojos las hermanas Lorimer cuando inaugura su estudio en Upper Baker Street? Pues a un mundo en el que las convenciones sociales no son factibles si quieren realizar su trabajo, llevar a cabo los encargos que les realizan y vivir de ello (tendrán que viajar en transporte público sin acompañante, acudir si carabina a lugares en los que estarán con clientes a solas... cosas, en definitiva, que no debía hacer una jovencita soltera decente en aquella época sin levantar murmuraciones ni sospechas), o un mundo en el que las mujeres empresarias tienen que demostrar que su talento es equiparable al de cualquier hombre realizando el mismo trabajo intentando al mismo tiempo evitar encargos realizados solo por el morbo de ser mujeres fotógrafas. Las relaciones sociales que van estableciendo les van introduciendo en el mundo de la cultura, la pintura, las exposiciones, y a través de los ojos de Gertrude la autora realiza retratos afilados de los especímenes que solían moverse en esos ambientes durante aquella época. Tampoco se deja en el tintero los peligros a los que podían verse expuestas las mujeres por, precisamente, dejar a un lado las etiquetas sociales.

Historia de una tienda es de esos clásicos a los que acercarse si se busca una escritura elegante y agradable pero sencilla y muy accesible; la prosa de Levy es cercana pero notable, y la novela se lee con fruición ya no solo porque te interesa lo que le pase a estas cuatro hermanas, sino porque la autora trata con mucho cariño a sus personajes y lo cuenta de tal manera que te sientes cerca de ellos y lo que les mueve y ocurre día tras día. También vemos el Londres de finales del XIX desde el punto de vista de la mujer moderna e independiente que se mueve por sus calles con una libertad impensable pocos años antes (comparto además el amor de Gertrude por la ciudad de Londres)... y, aun así, veo venir opiniones de lectores que se sientan decepcionados por el final, un final en el que no voy a entrar (obviamente) pero que a mí no solo me ha gustado, sino que en cierto modo me ha parecido justo después de todo lo leído: puede parecer complaciente, pero hay grises en la vida y unas cosas no tienen por qué (no deben) excluir otras. La autora tenía múltiples opciones muy diferentes entre sí para poner fin al libro hasta casi la ultimísima página (epílogo aparte), y entiendo perfectamente la que escogió.

Amy Levy fue en sí misma una New Woman en toda regla (se convirtió, por ejemplo, en la segunda mujer judía en ser aceptada en la Universidad de Cambridge) que sufrió episodios depresivos constantes a lo largo de su vida y tuvo un final trágico a una edad muy temprana, como tantas otras autoras de existencia atormentada. Admirada por genios como Oscar Wilde (quien, tras su suicidio, le dedicó incluso una entrada a modo de homenaje en su revista, Woman's World), concibió en Historia de una tienda, su primera novela, una historia inteligente en la que no sobra nada; ojalá Chamán se anime a recuperar sus otras dos novelas, Reuben Sachs y Miss Meredith, y así podamos tener una perspectiva más amplia de su obra.




Amy Levy (Clapham, 1861 – Londres, 1889) fue una escritora británica. Su obra poética se compone de tres libros: Xantippe and Other Poems (1881), A Minor Poet and Other Verso (1884) y A London Plane Tree and Other Poems (1884). Sus tres novelas fueron The Romance of a Shop (1888) y Miss Meredith (1889), en donde dejaba bien clara su preocupación por los derechos de la mujer, así como la polémica Reuben Sachs (1889), sobre la sociedad judía inglesa. En 1886 conoció en Florencia a la escritora Vernon Lee, con quien mantuvo una relación de amistad y de amor no correspondido. Ambas continuaron explorando los temas del amor sáfico en sus obras. Levy se suicidó inhalando monóxido de carbono en 1889, con apenas 28 años, debido a una terrible depresión causada por su evolutiva sordera y por el escaso éxito de sus libros, que daban de bruces con una sociedad, la victoriana, conservadora y patriarcal. Esta es la primera obra de Levy editada en España.