lunes, 21 de mayo de 2018

RESEÑA (by MH) ::: LA FELICIDAD CONYUGAL - Lev Tolstói






Título original: Семейное счастье
Autor: Lev Tolstói
Editorial: Acantilado
Traducción: Selma Ancira
Páginas: 172
Fecha de publicación original: 1859
Fecha esta edición (5ª): febrero 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 11 euros
Imagen de cubierta: Habitación de la casa donde nació Lev Tolstói


En esta bellísima historia, Tolstói nos habla del amor y del matrimonio a través de la historia de Masha y Serguéi. Contemplamos su enamoramiento, el candor de los primeros momentos, la dicha de la intimidad compartida, así como las tempranas decepciones que dan paso al verdadero amor. Un texto sobre la generosidad y la ternura que subyacen en toda unión profunda.
El reto Serendipia fue el primer reto anual al que nos unimos al abrir el blog, y desde entonces no hemos faltado a la cita. Para el de este año 2018, nada más ver el listado de las propuestas de los demás compañeros de reto, tuve clarísimo las tres lecturas que iba a hacer. Algunas porque las tengo esperando en la estantería y el reto me viene de perlas, y otras, como esta, porque es Tolstói, y os podréis imaginar que, en lo que a mí respecta, no hay nada más que añadir. La propuesta viene de la mano de la estupendástica Rocío, de Cazando estrellas: Libros y más... y os dejo aquí el enlace a su reseña. La recomendación, como no podía ser de otra manera, es fantástica: qué maravilla de historia.

Acaba de fallecer el padre de Masha y, salvo por su hermana pequeña y la mujer que siempre ha cuidado de las dos, está sola en el mundo. Serguéi, un antiguo amigo de su padre y bastante más joven que él, es el administrador de la herencia. Masha no lo ha visto desde que era una niña, y cuando aparece en la casa se da cuenta de que le sigue profesando el mismo afecto, pero le parece un viejo comparado con ella (en realidad él no tiene más de 35 años, pero le dobla la edad). Serguéi, por su parte, que recordaba a Masha como una niña, se enamora de la jovencita de 17 años en que se ha convertido, aunque contiene sus sentimientos a causa de las reticencias de ella y las suyas propias (en ambos casos por la edad), y simplemente acude a la casa como buen amigo de la familia. Pero Masha poco a poco irá dándose cuenta de que sus sentimientos cambian, que se está enamorando de él... y ahí comienza todo.

Este proceso, el de su enamoramiento paulatino, la consiguiente boda y la convivencia y evolución del matrimonio, es lo que se narra en esta novela. Y vosotros diréis: "Pues vaya, lo mismo de siempre. Esto lo tengo ya más que leído y superado". Pues no, porque esto lo narra Tolstói, y su maestría, su genio, su comprensión y compasión por la naturaleza humana, su forma de ver la vida y de entenderla, lo son todo en la historia. Y son palabras mayores. Hacía tiempo que no lo decía y hoy me permito el lujo: La felicidad conyugal es una joya.

Redundo en ello, pero es que Tolstói basa buena parte de la narración en la diferencia de edad entre los dos protagonistas, y la utiliza para incidir en aspectos que forman parte de su narrativa y de su propia filosofía de vida, que caracteriza muchas de sus obras. Serguéi sabe que él ya lo ha vivido todo y que Masha apenas ha vivido nada. Sabe que eso a la larga será un obstáculo entre ellos, como así ocurre. Tolstói vuelca en Serguéi sus propios ideales, unos ideales basados en el conocimiento, la madurez y la experiencia: el amor por la vida en el campo, el respeto por los hombres y las mujeres que lo trabajan, la tranquilidad de la vida sencilla y carente de lujos, el sacrificio en pos de una vida digna y honesta... A Masha, sin embargo, le insufla todo aquello que él detestaba, lo opuesto a su ideal de una vida digna, culpando de su imprudencia a la falta de madurez y mundología: ansias por la vida urbanita, la frivolidad de la vida en sociedad, el gusto por los falsos halagos y el florecimiento de la vanidad, la negligencia en la atención a la familia en pos de fiestas y reuniones... en pocas palabras, el artificio en todas sus vertientes. Esta dicotomía entre Serguéi y Masha es Tolstói en estado puro, nada de lo que dice es casual.

Esta novela, que apenas llega a las 200 páginas, fue la primera en la que Tolstói otorgó su protagonismo a una mujer y, a pesar de los muchos traspiés que comete a la largo de la historia, también la hace crecer y evolucionar a lo largo de ella hasta que alcanza la madurez emocional e intelectual. Masha es la que nos narra todo en primera persona, es su punto de vista el que conocemos en todo momento, y Tolstói intenta que empaticemos con ella. Así, asistimos a su caminar dentro de la historia, al tiempo que su amor por Serguéi va cambiando. De la pasión y el enamoramiento iniciales pasamos a la dicha gozosa de los dos primeros años juntos, para luego ser testigos del acomodo y la rutina y dar paso al aburrimiento y el deseo de más gente a su alrededor, de conocer personas y cosas, de salir de la burbuja del matrimonio. Sus sentimientos van cambiando, la intensidad se transforma en sosiego, y evoluciona hacia algo que dista mucho de la visión inexperta que ella auguraba en sus primeros días de enamoramiento.

Que el lector comparta o no el ideal del amor de Tolstói no tiene la mayor importancia a la hora de leer esta novela. Que el lector considere que la visión que da el autor sobre qué es el amor y qué es el matrimonio, tampoco. La felicidad conyugal es una reflexión sobre la vida en común donde el color de rosa es una mera quimera y en la que la penetración psicológica, sobre todo en el personaje de Masha, lo inunda todo. El amor a lo largo del matrimonio tiene que pasar por muchas etapas en un recorrido agridulce que unas veces despunta de felicidad y otras se hunde en el reproche y la amargura, hasta encontrar ese punto de maduro equilibrio en el que los dos se perdonan, se entienden y se complementan. Y Tolstói narra todo esto en apenas 170 páginas soberbias en las que su estilo es el de siempre, deslumbrante y realista, sin abrumar en la forma pero apabullando en el contenido, y ofreciendo, al fin y al cabo, su particular visión de una hermosa historia de amor, en la que hermosa, ni mucho menos, quiere decir perfecta.

Por si os lo preguntábais: sí, queda mucho por descubrir en la novela; no os he contado tanto, aunque lo parezca. Es de esas historias sublimes e indispensables que quien la lee siente la necesidad imperiosa de recomendar. Es de esas historias en las que, por muchas décadas de distancia que existan, se demuestra que los sentimientos son atemporales. Es de esas historias en las que un narrador soberbio demuestra su genio y su sabiduría en una pura economía de páginas. Es de esas historias que hay que descubrir porque la buena literatura, la buena de verdad, es necesaria... y hay que leerla. Sin más.


 


Lev Tolstói (Yásnaia Poliana, 1828- Astapovo, 1910). Su destreza narrativa, la profundidad de sus intuiciones y la precisión psicológica con la que describe a sus personajes lo erigen en uno de los pensadores morales más fecundos y más fascinantes. En su obra hay títulos tan relevantes como Guerra y paz (1869), Anna Karénina (1877) o Resurrección (1899). 
En Acantilado han aparecido Sonata a Kreutzer (1889; Acantilado, 2003), la crónica Confesión (Acantilado, 2008) y el relato largo La tormenta de nieve (Acantilado, 2010), así como una selección de sus Diarios (en dos volúmenes, correspondientes a los años 1847-1894 y 1895-1910; Acantilado, 2002 y 2003) a cargo de Selma Ancira, que también se encargó de la edición de su Correspondencia (Acantilado, 2008), y la fabulosa biografía Vida de Tolstói, de Romain Rolland (2010). En 2012, Acantilado publicó La felicidad conyugal.

domingo, 20 de mayo de 2018

JUNIO ::: MES DE LA NOVELA HISTÓRICA

¡Buenos días!

Hacía ya un tiempo que no participábamos en los meses temáticos organizados por Laky porque a ninguna de las dos le cuadraban bien las lecturas, pero este mes de JUNIO, dedicado a la NOVELA HISTÓRICA, ya sí que sí. Además, y sin que sirva de precedente, podemos adelantar como mínimo dos de las lecturas que seguro caerán, y otra que se va a intentar. Las tres serán mías (MH), y si se anima MB con alguna, pues ale, tiraremos la casa por la ventana :)


Por un lado caerá la que yo creo que vamos a reseñar buena parte de los participantes en el mes temático: EL SUEÑO DE CRETA, de José Vicente Alfaro. Todavía no me he puesto con ella, pero en cuanto termine las dos que tengo a medias, le toca.

Por otro reseñaré una de mis actuales lecturas, EL LEGADO DE JIMENA, novela también autopublicada de Nieves Noguera, a la que podéis seguir en su blog, Leyendo con Nieves. De momento me está gustando, así que espero que siga la cosa igual.

Y si puedo también caerá EL ÚLTIMO FARAÓN, de Wilbur Smith. Lo digo siempre, el Antiguo Egipto es uno de mis periodos históricos favoritos. Depende de como vaya de tiempo, pero lo voy a intentar. Aprovecho y os digo que mi autora favorita desde siempre de esta temática es Pauline Gedge, así que a quien le interese la novela histórica ambientada en el AE y no la conozca, ya está tardando.


Y ya está, que no es poco. Hablo a título personal, pero me puedo tirar meses y meses sin leer novela histórica, así que hay que aprovechar el mes temático. ¿Os animáis?





viernes, 18 de mayo de 2018

RESEÑA (by MH) ::: LA SEÑORITA DASHWOOD - Elizabeth Taylor





Título original: Palladian 
Autora: Elizabeth Taylor 
Editorial: Ático de los libros
Traducción: Claudia Casanova 
Páginas: 240
Fecha publicación original: 1946
Fecha esta edición: 26 noviembre 2012
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18,50 euros 
Diseño de cubierta: Taller de los libros
«Incluso antes de verle o de hablar con él, Cassandra había decidido amarle, como una institutriz en una novela. Conocerle simplemente había confirmado su intención, había hecho posibles sus esperanzas».

La joven Cassandra está sola en el mundo después de la muerte de su padre. Cuando llega a Cropthorne Manor como institutriz de la pequeña Sophy, la desgastada mansión y las decadentes estatuas de la propiedad son exactamente como esperaba. Y Marion Vanbrugh es el dueño ideal: viudo, austero, distante, y aficionado a la literatura griega. Marion y Cassandra se sienten atraídos el uno por el otro, pero esta no es una novela del siglo XIX y Marion no es el único inquilino de la mansión. Está Tom, irascible y descontento; Margaret, embarazada y voraz; la inepta tía Tinty y la excéntrica y dominante Nanny.


De la misma forma en que Jane Austen contrastaba con ingenio la vida real de su tiempo con las fantasías góticas de una joven en La abadía de Northanger, Elizabeth Taylor explora con sutileza las realidades de la vida de una Jane Eyre de la posguerra en esta obra repleta de matices, publicada por primera vez en 1946.

Aunque es la editorial Gatopardo la que se ha encargado en los últimos tiempos de recuperar en castellano a la escritora Elizabeth Taylor (se avecina nueva publicación en un mes, por cierto), hace unos años otra editorial, Ático de los Libros, hizo lo propio con un par de novelas de la autora. Uno de ellos es La señorita Dashwood, que posiblemente sea su libro más famoso o representativo, y que tenía pendiente de leer hace mucho, mucho tiempo. Por fin le he sacado hueco (y otro pendiente menos en la estantería).

Cassandra Dashwood se ha quedado huérfana tras fallecer su padre, y la señora Turner, la directora de un internado para señoritas del que Cassandra había sido alumna años atrás, le busca un puesto como institutriz en Cropthorne Manor, una mansión desvencijadada y descuidada que está en un pequeño pueblo de la campiña inglesa. Allí se encontrará con que no solo viven su pupila, Sophy, y su padre, Marion Vanbrugh, sino la tía de este último, Tinty, y sus dos hijos, Margaret y Tom, además de Nanny, que no se sabe muy bien qué puesto ocupa en calidad de persona del servicio pero que es casi la que más manda en la casa. Todos ellos forman una familia peculiar, excéntrica, con un drama que pende sobre sus cabezas de manera constante como es el fallecimiento de la madre de Sophy, Violet, cuando esta era un bebé. Y a esa casa arriba Cassandra con un objetivo ardiendo en su inocente corazón: enamorarse del padre de su pupila y convertirlo en su propio Rochester, cual Jane Eyre ambientada tras la Segunda Guerra Mundial.

A ver cómo digo esto para que se me entienda... a mí me ha gustado mucho, pero tengo muy claro que no es un libro para recomendar alegremente a todo el mundo por muy diversas razones.

Estamos ante una novela costumbrista típica de la autora, pero es una novela pausada, de esas que en apariencia no pasa nada relevante. No es que no pase nada tal cual, porque de hecho ocurre una cosa en el último tercio del libro que te hace leer el párrafo dos veces de lo inesperada que es por si la has entendido mal, pero la narración en sí fluye sin grandes sobresaltos, con cierta languidez y melancolía. Es una novela de personajes, de lo que piensan y sufren, de sus sentimientos, de cómo se relacionan entre ellos, de cómo se enfrentan al pasado o lo que creen saber sobre él, de los secretos que guardan, de cómo se adaptan a una vida y una sociedad en la que no terminan de encajar... Se podría acusar a algunos personajes hasta de sosos, pero son tal y como la autora quiere que sean para contar la historia que quiere contar, y es lo que hay. Para disfrutar de esta novela se tiene que tener afinidad con cierto tipo de literatura agridulce, con regusto clásico y nostálgico, porque si no lo más normal es que la lectura resulte un peñazo. Más clara no puedo ser :)

La mansión es también un personaje en sí mismo con sus estatuas, su cementerio, su distintos edificios medio abandonados, su jardín... Marion no le presta mucha atención desde la muerte de su esposa Violet, y eso confiere a las descripciones sobre el lugar un cierto aire gótico y desamparado. Pocas veces salimos de la casa salvo escenas puntuales, muchas de las cuales tienen lugar en el pub del pueblo, segundo hogar del alcoholizado Tom, quizás (seguro) el personaje más complejo de toda la novela, el que más cosas esconde, el que más sufrimiento lleva dentro y el que solo quiere beber hasta morir, mientras su primo Marion se refugia en la literatura y parece querer buscar lo mismo, la muerte, pero con un libro entre las manos.

En la narración se atisban varias referencias literarias, y para implementarlas la autora otorga a su protagonista una pasión desmedida por la literatura clásica, a poder ser victoriana. Los libros rigen la vida de Cassandra y su forma de afrontarla. Mirad cómo empieza el libro, porque en ese primer párrafo Elizabeth Taylor retrata a su heroína en apenas tres líneas:
Cassandra, gracias a todas las novelas que había leído, estaba segura de experimentar las emociones adecuadas mientras estaba de pie en su dormitorio [...]
Esta es Cassandra: quiere hacer de su vida una novela y vivirla acorde a lo que ha aprendido en ellas. Por eso tiene clarísimo que sea como sea Marion Vanbrugh, se va a enamorar de él, cual Jane Eyre con su Rochester, referencia que no se oculta en la historia. Sin embargo la autora, muy a propósito, otorga a Marion un carácter en las Antípodas del Rochester de Charlotte Brontë: quiere reminiscencias, no copias. Este "parecido marcando distancias" también se aplica al fantasma que sobrevuela Copthorne Manor, que bebe directamente de la Rebecca de Daphne du Maurier, así que os podéis imaginar la situación. Mucho menos evidente es la insistente semejanza que se pretende buscar entre Elizabeth Taylor y Jane Austen en esta novela. Y eso que la protagonista de esta novela, Cassandra, se apellida Dashwood como mis queridas heroínas de Sentido y sensibilidad, pero hasta ahí llegan los parecidos por mucho que se quiera buscarlos. 

En otro orden de cosas, debo decirlo: me ha defraudado mucho la edición, sobre todo porque la traductora es escritora y la propia editora de Ático. Hay cosas mal traducidas (por contexto no tienen sentido, y si al lector le resulta evidente eso, mal asunto), hay construcciones de frases con una sintaxis chirriante  (a ratos te da la sensación de traducción rara, y no es solo opinión mía, que indagando por la red he visto más comentarios en el mismo sentido), y me cuesta entender que aparezcan expresiones como "ves a" (del verbo ir), o "de sobras", así en plural, repetidas veces (vamos, que no son erratas, debemos suponer que son expresiones de la traductora que se han dado por buenas en la corrección). A ver, que se lee sin problemas, pero precisamente la prosa de Elizabeth Taylor se caracteriza por su elegancia, y es difícil no reparar en esas cosas porque la lectura a veces no fluye como debería. Sabéis que soy muy honesta cuando me encuentro cosas de este tipo, y creo sinceramente que este libro necesita una buena corrección de arriba a abajo.

Por lo demás, y dejando aparte lo negativo en cuanto a la edición (que es algo totalmente ajeno a la propia calidad del libro en sí), repito lo dicho arriba: a mí me ha gustado mucho, me encanta el regusto clásico costumbrista que rezuma, pero igual que otros creo que pueden llegar a un amplio abanico de lectores, con este tengo mis dudas. Ya no por la prosa de Taylor, que es totalmente accesible y nada rebuscada, sino por la historia en sí y la forma en que avanza a lo largo de las páginas. Si os gustan las lecturas sosegadas con un toque de romanticismo, otro de drama, otro más de humor e ironía, otro más acusado de retrato social de la clase media-alta de la posguerra... vamos, si os apetece una novela barnizada con pinceladas suaves que avance con mesura, sin apenas brochazos enérgicos que descarrilen la trama, este es vuestro libro. Como busquéis sensaciones fuertes, emoción a raudales, personajes arrolladores y que ocurran montones de cosas... coged otro :)


Elizabeth Taylor (1912-1975) fue una novelista y escritora de relatos británica. Kingsley Amis la describió como “una de las mejores novelistas inglesas nacidas en este siglo”; Antonia Fraser se refirió a ella como “una de las escritoras más injustamente olvidadas del siglo XX” y Hillary Mantel dijo que era “hábil, buena escritora y no se le habían reconocido lo bastante sus méritos”.

Fue brevemente miembro del Partido Comunista y luego apoyó durante toda la vida al Partido Laborista británico. Su primera novela, En casa de la señora Lippincote, se publicó en 1945 y fue finalista del Premio Booker con Mrs. Palfrey at the Claremont. Seguirían once más, entre ellas, La señorita Dashwood (1946), quizá la que muestra más claramente la influencia de Jane Austen en su obra.

Las novelas de Taylor tratan de las situaciones de la vida cotidiana, sobre las que escribe con destreza. Sus agudos pero cariñosos retratos de la vida de la clase media y media-alta inglesa le valieron un fiel seguimiento de lectores con gusto literario, así como leales amigos en el campo de las letras. Fue amiga del novelista Ivy Compton-Burnett y del novelista y crítico Robert Liddell.

Anne Tyler la comparó en una ocasión con Jane Austen, Barbara Pym y Elizabeth Bowen, diciendo que eran las cuatro “hermanas del alma”.

miércoles, 16 de mayo de 2018

RESEÑA (by MH) ::: RÍO REVUELTO - Joan Didion




Título original: Run River 
Autora: Joan Didion 
Editorial: Gatopardo
Traducción: Javier Calvo
Páginas: 312
Fecha de publicación original: 1963
Fecha esta edición: marzo 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 20,90 euros 
Diseño de cubierta: Rosa Lladó
En un caluroso verano de 1959, el matrimonio formado por Everett McClellan y su esposa Lily, bisnietos de una larga línea de pioneros californianos, ven cómo se derrumba su vida bajo el peso acumulado de falsas apariencias, errores y traiciones. La historia comienza y termina con un disparo, cuya detonación lanza al lector veinte años atrás. Tomando el pretexto de un drama doméstico aparentemente inofensivo, Didion traza, con precisión quirúrgica, un fiel retrato de la clase media californiana de la época y retuerce los clichés románticos para retratar como un visionario la imagen de una America que se halla al final de los sueños y se adentra en una temporada crepuscular de la que parece ya no resurgirá.  
 

Ya estoy aquí con una nueva joya de la editorial Gatopardo, y con una primera novela de una autora consagrada que parece cualquier cosa menos una primera novela. No dejo de sorprenderme con algunas obras debut, os lo digo de verdad. Algunos autores parecen estar tocados por la varita mágica del talento cuando se sientan por primera vez a dar forma a una historia.

Agosto de 1959. La historia comienza con un disparo lejano, en el embarcadero. Lilly McClellan lo escucha desde su casa, y de inmediato sabe quién ha disparado el arma y quién ha sido la víctima. Lo sabe, y va al embarcadero para confirmar sus sospechas. Allí encuentra lo que esperaba: ya no hay solución. Y entonces la narración nos hace retroceder en el tiempo hasta 1938, año en que una adolescente Lilly comienza una relación con Everett McClellan que acaba en boda. Ella apenas tiene 17 años, él 22. Se van a vivir al rancho de Everett, donde también viven su padre y su hermana Martha. Pronto llegan dos hijos, y con apenas 20 años ella y 25 él, es como si hubiesen vivido toda una vida, como si su relación hubiese dado todo lo que podía dar de sí. Y empieza el declive, el recorrido lento, agotado pero en línea recta hacia esa noche de agosto de 1959 en la que se oye un disparo en el embarcadero.

Río revuelto es como meterle un dedo en el ojo, retorciéndolo hasta el aullido, al dichoso, absurdo y comercial sueño americano. Los McClellan comienzan una vida juntos que no tienen ni la más remota idea de cómo gestionar, y el declive de este matrimonio y de las personas que le rodean corre paralelo al fin de una época en un lugar como Sacramento, tierra de pioneros que levantaron sus tierras con sangre, sudor y lágrimas para que, varias generaciones después, sus descendientes solo pensasen en venderlas, ganar dinero fácil y dejar a las constructoras camino libre para urbanizarlo todo. Este es el mundo que rodea a los McClelland: desde una Segunda Guerra Mundial que en Sacramento parece no tener demasiada importancia, hasta el deterioro persistente y abocado a la desaparición de un modo de vida obsoleto en el que el triunfo a través del sacrificio se ve apisonado por el color verde de los fajos fáciles de billetes.

Desde que leí el libro, cada vez que pensaba en la reseña me preguntaba: "¿cómo describo la prosa de Didion? ¿Voy a saber explicarla?". Y no, creo que no voy a saber. Didion escribe desapegada, tibia, como si no se involucrase en el enorme trasfondo emocional que tiene la historia ni en la angustia afectiva que sufren casi todos sus personajes... pero esa indiferencia solo es una máscara, porque en realidad es el modo que tiene de situarlos ante el lector sin querer influir en él y en cómo los percibe. Se asegura de que sepas cómo son, lo que les duele, su actitud ante la vida, su naturaleza, sus más que evidentes trastornos y carencias emocionales, pero nunca llega a decírtelo con palabras ni a poner nombres. Sus personajes son muy introspectivos, y como si de personas reales se tratasen, esconden sus sentimientos de cara al lector, y por mucho que les preguntes, no te contestan: tienes que esforzarte en intuir lo que les pasa por destellos, gestos, palabras, acciones. A algunos los calas antes; otros saben protegerse mejor de nuestras miradas indiscretas.

Quizás Lilly es la que más información ofrece al lector, y por eso he tenido mis más y mis menos con ella durante la lectura: la comprendo en algunas cosas, pero en otras no. Es un personaje muy complejo, con muchas aristas; es vulnerable, pero también indiferente; no es buena para moverse en sociedad, no se encuentra cómoda en presencia de otras personas, pero tampoco está cómoda consigo misma. Por eso la entiendes en muchas cosas, percibes lo aislada que está de sí misma y de las personas que la rodean. El problema está en que, al mismo tiempo, se conduce por la vida con una falta de responsabilidad y lealtad apabullante, y ahí es donde choco con ella. Podría hacer las cosas de mil maneras diferentes, pero decide hacerlas mal. Ni siquiera las piensa: es un personaje muy egoísta, sea o no de manera consciente. Y eso que Didion es una narradora extraordinaria y protege a sus personajes con esa tibieza que comento arriba: los presenta como son sin artificio alguno pero sin querer provocar el rechazo hacia ellos. Pero en el caso de Lilly, llega un momento que te resulta imposible no juzgar algunas cosas que hace y la aparente ligereza con que las lleva a cabo.

Si os soy sincera, conforme leía me parecía un libro fantástico, pero no he sido consciente de lo mucho que me estaba calando la historia, de lo mucho que se me estaba metiendo dentro, hasta que he llegado a las páginas finales y me he sorprendido con un nudo en el estómago y una lágrima escapándose del ojo. Me ha pillado totalmente por sorpresa, porque me cuesta un mundo llorar con un libro. Y sí, he acabado enfadada con Everett por unos motivos y más todavía con Lilly por otros, pero son estos enfados que sientes con los personajes cuando ves que se equivocan y te importa, cuando ves que no han sido capaces de hacer nada con su vida y que han tomado muy malas decisiones... he sufrido cuando he visto en qué acaba ese dejarse llevar hacia la nada y la desidia más absolutas, y me ha parecido tan injusto que ha sido como un puñetazo en el estómago que no me esperaba. Lo tengo rumiando en la cabeza.

Río revuelto es una novela sobre la fatalidad, la incapacidad de ser felices, la búsqueda constante de algo que no se encuentra, la falta de carácter para tomar las riendas de la vida, la sensación constante de que todo les queda demasiado grande, la desgana, la dejadez, las decisiones mal tomadas y la aparente falta de consecuencias de esas decisiones... Sí, aparente. Esa es la clave, tal y como demuestra el final de la historia. Porque igual que en un río revuelto, la calma que hay en la superficie del agua no se corresponde con las corrientes que subyacen debajo, y esas corrientes se tragan a las personas poco a poco cuando nadie está mirando. A nadie le importa hasta que ya no hay marcha atrás posible.

Muy recomendable, por si hacía falta el apostillamiento final :)

 

Joan Didion (Sacramento, California, 1934). Periodista y escritora. Graduada en Literatura inglesa por la Universidad de Berkeley, California, su primer trabajo fue en la revista Vogue, donde acabó siendo editora. En 1964 se casó con el escritor John Gregory Dunne, con quien colaboró en la redacción de guiones cinematográficos.

Ha sido colaboradora habitual de The New York Review of Books. Como escritora, debemos destacar: Según venga el juego (1971), Democracy (1984), Una liturgia común (2007), su obra autobiográfica El año del pensamiento mágico (2006), con la que obtuvo el National Book Award y fue finalista del Premio Pulitzer, y Noches azules (2011), un texto sobre la muerte de su hija. Su obra ensayística es muy extensa; de ella cabe señalar The White Album (1979), Salvador (1983), Miami (1987), After Henry (1992) o Political Fictions (2001).

En España se ha publicado una recopilación de sus ensayos, con el título Los que sueñan el sueño dorado (2012).

lunes, 14 de mayo de 2018

RESEÑA (by MB) ::: ANTES DE QUE LLEGARAS - Lisa Wingate




Título original: Before we were yours 
Autora: Lisa Wingate
Editorial: Suma de Letras
Traducción: Laura Vidal 
Páginas: 448
Fecha publicación: 8 marzo 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,90 euros
Diseño de cubierta: Adaptación del diseño original de Lynn Andreozzi (Penguin Random House Grupo Editorial)

 
Memphis, 1939 

Rill Foss y sus cuatro hermanos pequeños disfrutan de una infancia mágica en su casa-barco en el Misisipi. Hasta que una noche de tormenta sus padres tienen que correr al hospital y unos desconocidos llegan para llevárselos a la fuerza al orfanato. Aunque les aseguran que su estancia allí será solo temporal, Rill pronto se dará cuenta de la terrible verdad. Y de que tendrá que luchar con todas sus fuerzas para mantener juntos a sus hermanos en un mundo de crueldad e incertidumbre.

Aiken, Carolina del Sur, en la actualidad 

Avery Stafford ha vivido una vida de riqueza y privilegio, tiene una exitosa carrera política y pronto va a casarse con su encantador prometido. Pero un encuentro fortuito suscita dolorosas preguntas que la empujan a investigar en la historia oculta de su familia... y a destapar secretos que pueden llevarla a la destrucción o la redención.

Una conmovedora novela inspirada en el escándalo real de la organización de adopciones que durante treinta años secuestró y vendió niños desfavorecidos a familias acomodadas por todo el país.

Antes de que llegaras es uno de esos libros que, a bote pronto, sabes que lo vas a pasar mal. Solo con mirar su portada y observar a las dos niñas de espaldas y cabizbajas, intuyes que la historia, de alguna manera, va a involucrar esa materia sensible y frágil, y a veces tan desprotegida, que son los niños. Aun así, al mismo tiempo piensas que, aunque los recorridos lectores sean duros, debe haber una moraleja, una justicia universal y colectiva que intente reparar y reintegrar lo imposible, la vida y la identidad.

Arrancamos la historia en una casa-barco en plena tormenta y con un parto múltiple lleno de complicaciones, donde toda la familia Foss (Briny, el padre y sus cinco hijos) sufren por el desenlace de la madre y su futuro hermano o hermanos. En un caso como este lo más aconsejable es trasladar a la madre al hospital, y esto, que parecerá muy sencillo, para los tiempos que corrían (1939) y para una familia que rondaba la indigencia (desmarcada de la buena sociedad), suponía todo un drama y un cúmulo de difíciles decisiones. Pero al final las circunstancias mandan, padre y madre se van al hospital, dejan a sus cinco niños solos... Y en un momento cambia y  se direcciona el sentido de sus vidas y el de muchas familias.

Los niños pasan a ser tutelados por la Asociación de Hogares Infantiles de Tennessee (me salto todo lo escabroso, ya lo descubrirá el lector de motu proprio). Rill Foss, la mayor de los hermanos, solo tiene el objetivo de mantener unida a su familia, algo complicado porque el destino ya no lo decide ella y está en manos de otros más poderosos e intocables. Pero ella es fuerte, inteligente y capaz, y hará todo lo posible e imposible, con los recursos disponibles, para que su familia sobreviva y logre reunificarse.

Paralelamente al drama de la humilde familia Foss, en otro tiempo y lugar (la actualidad), conocemos a los poderosos Stafford, referente social y político en Aiken, Carolina del Sur. ¿Qué une a estas dos familias? Nada menos que aquel ADN, esparcido y diseminado por diferentes sitios y lugares en el momento en que los niños fueron adoptados y separados.

Su historia familiar la vislumbramos a través de los ojos de Avery Stafford, mujer inteligente y despierta que sabe mirar más allá de las encorsetadas pautas y normas que marca su clase social. Cuando entra en contacto con su sangre por medio de May Crandall en la residencia para ancianos de Magnolia Manor, el anzuelo se lanza y solo le queda tirar del hilo y desenrollar la complicada madeja de más de 70 años de antigüedad, y que le atañe a ella, a tres generaciones de su familia y a todos aquellos que adoptaron a los otros hermanos Foss

A partir de aquí el lector debe caminar solo para descubrir todas las causas con sus porqués y los hechos con sus consecuencias. Al mismo tiempo se nos revela cómo unos niños fueron capaces de aceptar y adaptarse a un destino oscuro e incierto para no rendirse y no perder el contacto vital con los suyos, con su sangre.

Antes de que llegaras es una novela donde los contrastes y claroscuros van de la mano, mientras piensas que todo es una paradoja. La adopción es un mecanismo para salvar a niños de un destino peor, pero no a costa de robarlos y desarraigarlos de sus familias, extirpándolos de sus origines y de sus vínculos naturales.

Lisa Wingate nos dice todo esto y más en su novela, con un lenguaje sencillo y ágil donde magistralmente sabe hilar la ficción con los testimonios reales, los de aquellos niños que sobrevivieron a sus circunstancias y a su destino, sacudiendo la conciencia americana... y también la nuestra, por estos y otros hechos similares que atañen a personas no tan lejos de nosotros. 

Muchísimas gracias a Mª Ángeles (Bookeando), que he podido leer el libro gracias a uno de los sorteos que realizó por el tercer aniversario de su blog. 




Lisa Wingate trabajó como periodista y actualmente es conferenciante y autora de más de veinte novelas de gran éxito en Estados Unidos. Sus obras han ganado o han sido nominadas a numerosos premios, incluyendo el Pat Conroy Southern Book Prize, el Oklahoma Book Award, el Carol Award, el Christy Award y el RT Reviewers' Choice Award. Wingate vive en las Montañas Ouachita del suroeste de Arkansas.

viernes, 11 de mayo de 2018

RESEÑA (by MH) ::: EL CRIMEN DEL CONDE NEVILLE - Amélie Nothomb





Título original: Le crime du comte Neville
Autora: Amélie Nothomb
Editorial: Anagrama
Traducción: Sergi Pàmies 
Páginas: 113
Fecha publicación: junio 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 14,90 euros
Ilustración de cubierta: foto @Stéphane Haskell
El conde Neville acude a la casa de una vidente para recoger a su hija menor. La vidente se la encontró la noche anterior en pleno bosque, en posición fetal y tiritando de frío. Al parecer la adolescente, que responde al singular nombre de Sérieuse, se había fugado del castillo familiar. Pero, antes de llevar al aristocrático progenitor ante su hija, la vidente le toma la mano y le anuncia: «Pronto dará usted una gran fiesta en su casa. Durante esa recepción, usted matará a un invitado.» En efecto, los Neville, excéntrica familia de alcurnia, van a celebrar en breve su fastuosa fiesta anual, a la que invitan a lo más selecto de la sociedad. Esa garden party es una tradición irrenunciable, pese a que los Neville pasan por serios apuros económicos y el conde incluso ha tenido que plantearse vender el castillo y el bosque que lo rodea. Con toda probabilidad ésta será la última gran fiesta que organicen allí. ¿Acabará, tal como anuncia la predicción de la vidente, con un asesinato?

Llevo leyendo sobre Amélie Nothomb lo que no está escrito... y siempre con dualidad de opiniones: los que les apasiona y los que no conectan con ella. Los que piensan que su obra es muy rara y los que encajan con esa rareza. Imagino que también habrá de los que se quedan a medio camino, pero parece que menos, que esta autora es de extremos. Como todo en esta vida, cuando llega el momento, llega, y por fin he leído a Nothomb. Lo he hecho además con esta novelita corta de apenas cien páginas, un poco por tantear... pero ha resultado ser de esos libros que cuando los cierras te das cuenta de que contiene pocas páginas, pero matonas. Os lo digo desde ya: muy fan. Ale, otra autora más de la que coleccionar sus libros, que por cierto son chorrocientos y todos publicados en España por Anagrama. Si es que más vale que no te guste un autor, que luego pasa lo que pasa...

Cuando Henri Neville acude a recoger a su meláncolia hija Sérieuse a la consulta de una vidente, lo que menos espera es que esta le anuncie que en la próxima fiesta que va a celebrar, matará a alguien. Esta vidente metomentodo no sabe lo que ha hecho: a Neville no le importa realmente matar a alguien, le importa hacerlo cuando es anfitrión de una fiesta, él, que se considera un maestro en el arte de recibir y hacer felices a sus invitados. ¿Cómo va a ser tan maleducado como para matar a alguien en SU fiesta? Eso no se hace, no está bien visto. Y encima es la última recepción que va a ofrecer en su hogar, el castillo de Pluvier, situado en el corazón de un bosque y cayéndose a trozos ante la falta de solvencia económica de sus dueños. Nononono... Neville no está dispuesto a que un asesinato arruine la última garden party de la que es anfitrión, así que si tiene que escoger a dedo al invitado al que le va a dar el finiquito para no sentirse culpable, lo escoge. Pero su hija Sérieuse tiene otros planes, planes con los que Henri no había contado.

Para qué os voy a engañar, a mí con un planteamiento así ya me tienen ganada. La clara referencia a El crimen de lord Arthur Savile de Oscar Wilde, de la que la autora no se esconde, no es nada gratuita (a ver si os lo traigo prontito, por cierto). Pero es que además Nothomb lo cuenta de un modo tan caústico, con una mordida hasta el hueso, que no puedes dejar de leer. El modo en que Neville, que se reiría de la predicción si se la hubieran hecho a otro, al ser suya se la cree a pies juntillas, o la adolescencia mustia y deprimida de Sérieuse, y la conclusión vital a la que parece haber llegado, son los dos planetas alrededor de los que orbita la historia. Lo demás son satélites, cumpliendo su función, sea la que sea o las que toque en cada momento.

No puedo decir mucho más de la trama sin desvelar lo que no debo. Ya no solo porque son cien páginas y eso limita mucho a la hora de reseñar, sino porque aunque la narración es magnífica, donde la autora se sale, donde te deja pasmada con una agudeza mental tan punzante que parece un estilete, es en los diálogos... y eso hay que leerlo, no se puede expresar ni hacer justicia en dos frases que yo os ponga aquí. Los diálogos son soberbios.

No sé si ha sido solo sensación mía, pero esta novela es muy teatral. Mucho. Esos duelos verbales entre padre e hija (uno, sobre todo uno... EL diálogo) son dignos de ser representados sobre un escenario. Los leía y me imaginaba un escenario completamente a oscuras, donde la escasa iluminación recayese únicamente en los dos personajes, solo ellos bajo los focos, el uno frente al otro, haciendo magia con las palabras. Tampoco sé si es una característica habitual de la prosa de la autora, pero es que la historia en su conjunto, si no fuese por la última escena, que ya sería más complicada de representar por su complejidad, es teatro puro. En cualquier caso lo descubriré pronto, porque tengo intención de leer todo lo que pueda suyo.

El crimen del conde Neville se queda apuntalado en la memoria... te acuerdas de detalles, de escenas, de conversaciones... los retienes, resisten. Nothomb penetra como un punzón en la mente del lector. Sí, es peculiar, excéntrica, perversa y desvergonzada, pero no superficial o banal. Todo lo contrario. Coloca a sus personajes en unas situaciones incómodas, les otorga el don de cincelar pensamientos en palabras mordaces y trascendentes, y ahí se queda el lector rumiando lo que ha leído una vez se queda sin páginas y llega al final... un gran final, dicho sea de paso, acorde al juego aparente en que se convierte la trama.

Como ya he dicho, es mi primera novela de Nothomb, y dentro de mi desconocimiento e ignorancia sobre su obra, soy plenamente consciente de que este no será su mejor trabajo, lo que no quita para que sea muy bueno. A mí me parece ideal para los que, como yo, quieran empezar con la autora y no sepan por dónde hacerlo. ¿Rara? A mí no me lo ha parecido, o no de un modo peyorativo. Yo diría que desborda una imaginación y una singularidad que no estamos acostumbrados a leer y desde un ángulo que solo ella puede alcanzar. Y que quizás no es para todo el mundo, pero que yo me alegro mucho de pertenecer al grupo que comulga con ella.
 

Amélie Nothomb nació en Kobe (Japón) en 1967. Proviene de una antigua familia de Bruselas, ciudad en la que reside actualmente, aunque pasó su infancia y adolescencia en Extremo Oriente, principalmente en China y Japón, donde su padre fue embajador.

Desde su primera novela, Higiene del asesino, se ha convertido en una de las autoras en lengua francesa más populares y con mayor proyección internacional. Anagrama ha publicado Estupor y temblores (Gran Premio de la Academia Francesa y Premio Internet, otorgado por los lectores internautas), Metafísica de los tubos (Premio Arcebispo San Clemente), El sabotaje amoroso (Premios de la Vocation, Alain-Fournier y Chardonne), Cosmética del enemigo, Diccionario de nombres propios, Antichrista, Biografía del hambre, Ácido sulfúrico, Diario de Golondrina, Ni de Eva ni de Adán (Premio de Flore), Ordeno y mando, Viaje de invierno, Una forma de vida, Matar al padre, Barba Azul y La nostalgia feliz. En especial, el enorme éxito de Estupor y temblores «supone el reconocimiento, no sólo de la crítica sino también del público, de una autora que desde hace tiempo lo merece por la creación de un mundo propio, rico y singular» (Flavia Company, El Periódico).

Esta escritora, que «ha conseguido el prodigio de gustar al mayor número de lectores» (Le Monde), fue elegida, en una encuesta realizada por Le Figaro a treinta y cinco críticos literarios, su escritor menor de cuarenta años favorito. En 2006 recibió el Premio Cultural Leteo por el conjunto de su obra, y en 2008 el Gran Premio Jean Giono, asimismo por el conjunto de su obra.