sábado, 16 de octubre de 2021

RESEÑA (by MH) ::: LAS BRUJAS DE SAN PETERSBURGO - Imogen Edwards-Jones



 
Título original: The Witches of St. Petersburg
Autora: Imogen Edwards-Jones
Editorial: Ediciones B
Traducción: Mercè Diago Esteva
Páginas: 432
Fecha esta edición: abril 2019
Encuadernación: cartoné con sobrecubierta
Precio: descatalogada (disponible en otras ediciones)
Imagen de cubierta: Basada en un diseño de Head of Zeus


 

Militza y Stana, hijas del empobrecido rey de Montenegro, se ven forzadas a casarse con dos miembros de la aristocracia rusa para que su padre pueda recuperar parte de su poder.

La vida, a pesar del esplendor de la corte del zar Nicolás, no es fácil. Una de ellas, Militza, parece tener poderes ocultos y siente fascinación por todo lo que tenga que ver con la magia y el espiritismo. Ante una influenciable zarina Alexandra, que haría cualquier cosa para darle al país el heredero que está esperando, despliegan su relación con el más allá, y entre sesiones de espiritismo, pócimas engañosas y coqueteos con la magia negra, logran hacerse con un gran poder en la corte.

Sin embargo, cuando den con Rasputín, precisamente en la búsqueda de un hombre con poder espiritual, descubrirán que quizás han ido demasiado lejos.


Vosotros no os habéis dado cuenta, pero llevo sin colgar una reseña del reto de Hermanas Fatídicas desde julio. He ido leyendo los libros mensualmente para el reto, pero lo de las reseñas es un problema que arrastro desde hace tiempo (y le doy las gracias desde aquí a Mónica por su comprensión y por aguantarme). Así que este mes tocan (¡cruzo los dedos!) tres reseñas de brujas: las de los meses de agosto, septiembre y este mismo mes de octubre. Empiezo con la del pasado mes de septiembre (debería hacerlo por orden, lo sé, pero ya me estaríais pidiendo demasiado). El caso es que cuando planteamos las lecturas del año, mi foco de interés para el mes de septiembre era El maestro y Margarita, de Mijail Bulgákov. Ese era el libro que quería leer y que sigo queriendo leer... pero sabía que como leyese esa novela, se iba a quedar sin reseñar. La presupongo muy compleja, y no tengo la cabeza para trasladar esas profundidades al blog. Así que tuve que decidirme por un libro que se coló en el listado inicial porque lo había comprado baratísimo al estar en proceso de descatalogación, y estaba ahí en la estantería haciendo tiempo. ¿Esperaba muchísimo de Las brujas de San Petersburgo? No, la verdad, esperaba entretenimiento y ya, que no es poco. ¿Me ha dado todavía menos de lo que esperaba? Rotundamente sí. No me ha gustado nada, lo siento, y aunque en tiempos mejores esto hubiese dado para una reseña rebosante de ironía y pullas varias, hoy me parece que no va a ser así.

Mirad que la premisa era muy buena: brujas en la corte de los Románov, Rasputín de por medio... Yo leía que la autora estaba licenciada en Estudios Rusos y se había pasado años, y años, y más años documentándose y con la idea de esta historia en la cabeza, y no sé, esperaba una trama un poco más apañada sin que fuese nada del otro mundo. O una trama, ya que estamos. La autora opta por esa mezcla tan de moda desde hace unos años (bueno, esto ya lo hacía Alexandre Dumas, probablemente pionero en el tema, pero últimamente se lleva mucho) de usar personajes históricos auténticos y contar los eventos en que tomaron parte (o que sucedieron en su época) a su estilo e introduciendo elementos que dan un vuelta de tuerca a la historia. En este caso, obviamente, ese elemento es la brujería, la magia negra, los hechizos... para narrar el periodo comprendido entre la llegada al trono de los últimos zares rusos (Nicolás y Alejandra) y los meses previos a su caída. Lo dicho, sin tener que escribir una novelaza, este concepto podría haber quedado muy resultón. Pero no, para mí no lo consigue.
 
¿Qué tenemos? Pues tenemos a dos hermanas protagonistas, Militza y Stana, hijas del rey Nicolás de Montenegro, que llegan a la corte imperial rusa con un único fin: hacer un buen matrimonio, introducirse como sea en el círculo íntimo de la zarina y conseguirle a su padre (al que nombran doscientas veces en el libro como motivación para todo y que, sin embargo, no aparece ni una sola vez como personaje) todo lo que necesite para levantar un país como Montenegro, al que pintan como un barrizal atrasado y degradante. Estas dos hermanas son personajes reales: Militza de Montenegro se convirtió en Gran Duquesa tras su matrimonio con Pedro Románov, y Stana (Anastasia) se convirtió a su vez también en duquesa tras contraer matrimonio con Pedro Maximiliánovich (llegó después a Gran Duquesa, pero ese es otro tema). Estas dos hermanas, muy interesadas por las artes oscuras y el lado místico de la religión ortodoxa, eran conocidas como las "Princesas Negras" o "Arañas Negras", llegaron a formar parte realmente del círculo de la zarina y se les acusa de ser las artífices de introducir a Rasputín en la corte por medio de Anna Vyrubova, dama de confianza de Alejandra.

Vale, con esto mente, seguimos paso a paso todos los eventos históricos de la época, y cuando digo todos me refiero a todos porque a la autora no se le escapa ni uno, pero parece que los nombra de pasada para dejar constancia de la extensa documentación y solo se esmera en dedicarles una escena más destacada si son tan impactantes visualmente que le dan para lucirse sobre el papel (como el asesinato del Gran Duque Sergio Aleksándrovic, tío y cuñado al mismo tiempo del zar Nicolás II, que murió despedazado tras lanzarle una bombra de nitroglicerina al interior del carruaje en que viajaba). Vamos, resulta evidente que lo que realmente interesa es la historia de las dos hermanas y su afán y ambición por ser íntimos del zar y la zarina y tener un lugar eminente en la corte imperial.
 
Lo que voy a decir a partir de ahora habrá quien lo considere spoiler, así que aviso desde ya. Si no queréis saber, no leáis. Muchos son eventos históricos reales, pero como no todo el mundo tiene por qué conocerlos, de ahí el aviso. Me esmero siempre en no destripar nada de la trama y quedarme solo en las páginas de planteamiento de la historia, pero es que cuando un libro no me gusta necesito explicar por qué no me gusta, y decir solamente vaya desperdicio con lo que podría haber contado no me basta. Realizado el aviso, prosigo.
 
Así, el libro está dividido en dos partes casi iguales en cuanto a longitud, la primera dedicada a la llegada de las dos hermanas a la corte, sus matrimonios, los desprecios de que eran objeto por parte de la aristocracia rusa, sus prácticas de magia (negra o blanca según convenga) y su conquista de la amistad de los zares, a los que inician en sesiones de espiritismo (que practican habitualmente) por un lado, y a los que ayudan por medio de hechicería a conseguir un hijo varón que pueda heredar el trono de Rusia por el otro. Teniendo en cuenta que cuando consiguen la amistad de Alejandra solo han nacido sus dos hijas mayores (siendo Tatiana, la segunda, una recién nacida), y que aún quedan por venir otras dos hijas más y un aborto hasta que llega al mundo el pequeño Alekséi siete años después, resulta rídiculo que se adjudiquen el mérito del nacimiento de un varón. Menudas brujas de chichinabo, pero bueno, que eso serán cosas mías.

Total, que yo me decía, venga, va, que cuando llegue Rasputín esto va a mejorar un montón. Rasputín, hombre misterioso donde los haya, con tanto como se ha escrito sobre él, tantas leyendas que rodean su figura, idolatrado por unos y defenestrado por la mayoría, acusado de tantas cosas que dan para veinte vidas enteras... ¡qué mal habría que hacerlo para que la historia no mejorase! Pues no, no mejora. Empeora. ¿Sabéis con cuál, de todas las cosas que se han dicho de Rasputín, decide quedarse la autora? Con el tamaño de su verga. Y utilizo esta palabra porque es la que se usa mil quinientas veces en doscientas y pico de páginas. La verga descomunal de Rasputín, la verga gigantesca de Rasputín, verga p'arriba, verga p'abajo, y entre medias lo vemos constantemente con los pantalones bajados o recién abrochados. Ya. Se nos repite constantemente lo asqueroso que era, la peste a pepinillos de su aliento y las colas de mujeres a la puerta de su casa esperando una de sus "curas" (a base de sexo con su extraordinaria verga, of course, por si no había quedado claro). De sus intrigas varias e influencia política sobre la zarina, esa influencia que finalmente acabó con su vida, no vemos nada de nada porque todo se narra desde el punto de vista de las hermanas y como no están en el palacio imperial cuando él sí lo está, pues eso. Hasta su final, ese final que sigue impactando hoy en día, se narra como un pan sin sal. Qué mal, oigan, qué mal.

No, no me ha gustado porque no hay ninguna trama y porque la autora, teniendo una historia real tan potente como la de los Románov, fascinante por sí misma, y la idea de meter brujería de por medio, que podía haber quedado muy bien, no ha sabido qué hacer con la mezcla. Es que está todo tan desaprovechado... es una repetición, capítulo tras capítulo, del mismo bucle: tenemos que acercarnos a la zarina, tenemos que hacer magia para que confíe en nosotras, tenemos que conseguir que tenga un heredero, hacemos un hechizo, no funciona, tenemos que conseguir que tenga un heredero, hacemos un hechizo, no funciona, tenemos que conseguir que tenga un herederero, que no pierda la confianza en nosotras, hacemos un hechizo, no funciona... Y luego llega Rasputín y solo oímos hablar de su verga y lo imaginamos constantemente siendo asqueroso y con los pantalones en el suelo. Pues vale... pa'lo que hemos quedao, Grigori. De la incongruencia de cómo se relaciona a las hermanas con Rasputín por medio de la brujería no os he dicho nada porque ahí ya sí me meto en spoilers evidentes, pero vamos, que no hay por donde cogerlo. La protagonista principal de las dos hermanas, Militza, insoportable. El retrato de los zares, simplón y plano. El uso de la brujería en la trama, sin pies ni cabeza. Es el peor libro que he leído este año, si eso os resume toda la opinión, y eso que este 2021 estoy siendo generosa y creo que solo he suspendido a tres libros, pero es que cuanto más tiempo pasa, peor sensación tengo (y, ahora que lo pienso, solo he abandonado un libro este año y también ha sido en este reto brujil).

¿Algo bueno? Que se lee muy rápido y que me ha gustado reconocer a muchos personajes y hechos históricos. Por lo demás, no es mi tipo de libro y bien que lo siento, pero estoy segura de que sí habrá entretenido a muchos lectores y además es de esas novelas que se prestan a adaptaciones, ya sean cinematográficas o televisivas. Teniendo en cuenta que la escritora viene de ese mundo, no lo descarto en absoluto. Y que nadie se moleste por la opinión negativa, que las opiniones son siempre subjetivas (las buenas y las malas).



Imogen Edwards-Jones es una reconocida periodista, novelista y guionista británica. Ha colaborado en The Sunday Times, The Mail on Sunday, Arena Magazine, The Independent y The Times. Es autora de la serie Babylon, con más de un millón de ejemplares vendidos. Licenciada en Estudios Rusos por la Universidad de Bristol, es una gran conocedora de la antigua Unión Soviética y de su cultura. Las brujas de San Petersburgo es el resultado de una profunda investigación sobre la corte de los Romanov.

jueves, 14 de octubre de 2021

RESEÑA (by MH) ::: LA FALSA AMANTE - Honoré de Balzac


 
 
Título original: La Fausse Maitresse
Autor: Honoré de Balzac
Editorial: Ediciones Invisibles
Traducción: José Ramón Monreal Salvador
Páginas: 128
Fecha publicación original: 1841
Fecha esta edición: mayo 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 13 euros


El matrimonio formado por Clémentine du Rouvre, una bella heredera parisina, y Adam Mitgislas, un noble polaco tan feo como elegante, vive momentos  de éxito y bienestar. Sin embargo, la buena administración del patrimonio conyugal se debe, según descubre la esposa, al mejor amigo de su marido, Tadeusz Paz, un joven misterioso y atractivo. El joven Tadeusz está enamorado secretamente de Clémentine, pero de ningún modo quisiera traicionar a su mejor amigo. Y como tampoco quiere herir los sentimientos de ella, decide inventarse una falsa amante para justificar su fingida indiferencia ante Clémentine.


Siempre os digo que mi alma clásica es mitad británica mitad rusa porque es la literatura que me hace sentir en casa cuando me sumerjo en ella, pero objetivamente mi alma se divide en muchos, muchos más tantos por ciento. Uno de ellos pertenece a la literatura francesa, de la que ya os he traído unos cuantos ejemplos: Zola, Hugo, Dumas, Voltaire, Verne, Radiguet, Uzanne, Constance de Salm... y, como no podía ser menos, Balzac, de quien os traje hace ya un tiempo Memorias de dos jóvenes esposas que ocupa el tercer lugar en La Comedia Humana), y con quien repito hoy para hablaros de La falsa amante, número trece del mismo proyecto narrativo (y ambas encuadradas dentro de la colección Escenas de la vida privada). Ya os hablé en su día de La Comedia Humana y seguramente me repito en el tipo de información, pero resulta inevitable hablar de ella cuando se habla de Balzac.
 
La Comedia Humana fue un proyecto literario de proporciones tan colosales que, aun a pesar de no haber alcanzado los números inicialmente previstos por Balzac, sigue siendo a día de hoy único y verdaderamente fascinante y encomiable. Considerado el mayor proyecto narrativo de la historia de la literatura con 87 novelas completas, la previsión inicial era de 137, pero el fallecimiento de Balzac truncó la consecución de la empresa en su totalidad. A esas 87 novelas ya previstas hay que sumar 7 que no lo estaban y alguna que se publicó de manera póstuma, con lo que en realidad son más de 95 obras... y lo mejor de todo, lo más sorprendente (si cabe), es que las publicó en el exiguo periodo comprendido entre 1830 y 1850. Veinte años para casi cien novelas de mayor o menor longitud. Para mí son números que impresionan aun viniendo de alguien como él (para mí es uno de los genios de las letras francesas). ¿Cuál era la finalidad de La Comedia Humana? Pues retratar a la sociedad francesa desde la caída del imperio de Napoléon hasta el final de la Monarquía de Julio (1815-1848) en una multitud de novelas interconectadas entre sí y donde diversos personajes se mueven de una obra a otra conformando una estructura en la que cada novela, cada historia, es una pincelada de un enorme cuadro con tantos trazos como personajes. Balzac decidió dividir tan titánica tarea en tres tipos de estudios: filosófico, analítico y de costumbres, estando este último dividido en al menos otras once categorías, entre las que se incluye las Escenas de la vida privada, a las que he aludido en el primer párrafo indicando que pertenecen a ella tanto Memorias de dos jóvenes esposas como La falsa amante. Muchos de los libros más famosos de Balzac de los que habréis oído hablar, por no decir todos, pertenecen a La Comedia Humana, y seguramente si habéis leído algo suyo podéis dar por hecho que forma parte de esta fascinante proeza. 

Dicho todo esto, que nunca está de más recordar cuando se habla de este autor, os comento qué me ha parecido La falsa amante, editado hace un par de años por Ediciones Invisibles dentro de su colección de Pequeños Placeres de la que ya os hemos hablado en el blog varias veces (la última hace nada con Una villa en Florencia).

La historia comienza en París durante la segunda mitad del año 1835 y nos presenta al matrimonio  de recién casados formado por Clémentine du Rouvre y el conde Adam Mitgislas Laginski, un polaco en el exilio. Tras pasar más de un año de luna de miel viajando por Europa vuelven a París, y es entonces cuando Clémentine empieza a escuchar el nombre de Tadeusz Paz constantemente: Paz esto, Paz aquello... Pero, ¿quién es el tal Paz? ¿Por qué no lo ha visto jamás si es tan amigo íntimo es de su marido? El conde le explica a su mujer las circunstancias que los han unido como si fueran hermanos, y como Paz se siente en deuda con él por haberle salvado la vida en varias ocasiones durante la rebelión polaca. Ahora vive con ellos, administra la casa y la economía de los condes, pero es tan austero, modesto y tímido que nunca se deja ver... Y Paz tiene sus motivos, unos motivos que lleva ocultos en el corazón y que no puede compartir con nadie: está perdidamente enamorado de Clémentine, pero jamás hará nada por perjudicar a su amigo del alma ni para ensuciar la reputación de la condesa. Pero un día Clémentine exige que se presente por fin ante ella y forme parte de la vida del matrimonio, y es entonces cuando la vida del apuesto y elegante Paz entra en un torbellino de complicaciones.

Balzac escribió de manera recurrente sobre el matrimonio, ya fuese dentro de la aristocracia parisina o la sociedad rural: la fidelidad, los lazos que unen a los cónyuges, esponsales concertados o esponsales por amor, la dicha o desdicha conyugales... tiene de hecho un libro en el que habla exclusivamente sobre el tema llamado Fisiología del matrimonio, publicado en 1829 (muy al inicio de su carrera como escritor cuando solo contaba 30 años y no había iniciado el proyecto de La Comedia Humana) donde saca a pasear todo su cinismo reduciendo la vida matrimonial a las cuatro paredes de la alcoba. Es decir, que era un tema que le interesaba y que plasmaba continuamente en sus escritos. Memorias de dos jóvenes esposas clama sobre la materia desde su mismo título, y en La falsa amante volvemos a tener un matrimonio en el eje central de la trama, que además ejerce como freno para lo que se pretende evitar y como detonante de lo que acaba pasando... al fin y al cabo ahí está el quid de este triángulo amoroso: que hay un matrimonio y un personaje externo a él, y todos de alguna manera están relacionados con todos. ¿Conseguirá Paz mantener su honor de caballero y no demostrar sus sentimientos hacia Clémentine? ¿Descubrirá Clémentine los sentimientos de Paz? ¿Se enterará Adam de todo este percal que se está cociendo ante sus propios ojos, o no conoce tan bien a su amigo Paz como cree? 
Las parisienses son incomprensibles. Cuando son queridas con locura quieren ser queridas de forma razonable, y cuando se las quiere de forma razonable, entonces le reprochan a su enamorado no saber amar.
Dejando a un lado la trama de los personajes, en las primeras páginas, Balzac también hace un repaso (disfrazado de líos entre familias, parientes y personajes varios) a la situación política de la época ya no solo en Francia sino en parte de Europa.  Así, entre otras cosas, habla de las consecuencias que la alta sociedad francesa seguía pagando a causa de la legislación impuesta por Napoleón en su Código Civil de 1810 (que abolió el derecho de primogenitura, derecho que precisamente Balzac consideraba primordial para la prosperidad social y que en el libro resume de manera tajante: las familias ricas se encuentran entre el peligro de arruinar a sus hijos si tienen demasiados, y el riesgo de extinguirse si solo tienen uno o dos); también habla de la decisión de Luis Felipe I de Francia (penúltimo  monarca francés) de acabar con los republicanos y de los distintos baremos usados entre sus propios partidarios según fuesen más conservadores o reaccionarios, y esto en concreto es muy importante para la historia porque liga directamente con la Cuestión Polaca que afecta a los dos personajes masculinos protagonistas (muy complicado de explicar aquí, pero en lo que nos afecta hace alusión a la revuelta polaca contra Rusia entre los años 1830 y 1831). El caso es que los republicanos más reaccionarios estaban a favor de los polacos pero los más conservadores no, y como Luis Felipe I pertenecía a esta última rama, los exiliados polacos que llegaron a Francia en 1832 estaban muy mal vistos por muchos títulos que cargasen a las espaldas. Como digo antes, Balzac se explaya a gusto sobre estas y otras muchas cosas y además deja sus opiniones muy claras sobre cada uno de los temas, pero lo hace muy sibilinamente entremezclando intrigas familiares y cotilleos varios sobre los personajes que, a quien no quiera mirar más allá, le pueden parecen innecesarios y largos como entradilla para la trama principal... pero no, hay que tener paciencia con esas primeras páginas y leer entre líneas, que si todo eso está ahí es por algo (este periodo histórico concreto es la razón de ser de La Comedia Humana, vaya).

Por cierto, y hablando de todo un poco, la historia está dedicada a la condesa italiana Clara Maffei, casada por aquel entonces con Andrea Maffei, traductor y poeta italiano (se separaron en 1846). Me ha intrigado la dedicatoria y os cuento de donde viene porque tiene mucho que ver con el contenido de La falsa amante. En 1834 el matrimonio Maffei abrió en Milán el conocido como Salotto Maffei, un salón que se convirtió en punto de encuentro para muchos intelectuales del arte, la música y la literatura y que solían frecuentar personajes que abarcaban desde Verdi a Manzoni, claves en el futuro proceso cultural conocido como Risorgimento (Resurgimiento), enclavado dentro del proceso de la Unificación Italiana llevado a cabo a lo largo del siglo XIX en la península itálica. La fama del salón cruzó fronteras, gracias sobre todo al encanto, inteligencia y buen hacer de Clara a la hora de atender a sus invitados. Cuando, en 1837, se enteró de que Balzac llegaba a Milán, le recibió con todos los honores, y Balzac quedó prendado de la condesa. Llegó a decir esto: "H
ubiera dado diez años de mi vida a cambio de ser amado por ella durante tres meses. Sin embargo, en ese momento de mi vida ya había viajado mucho y había vivido con mujeres de casi todos los países de Europa, aunque ninguna había producido una impresión tan vívida, profunda e instantánea en mí". El caso es que Balzac y la condesa Maffei se convirtieron en íntimos (hasta el punto de ser recibido en su casa en horarios fuera de visitas como si perteneciese al propio hogar), y cuando abandonó Milán mantuvo una constante correspondencia con ella que llegó a despertar los celos de Andrea Maffei. Balzac le dedicó La falsa amante porque en la condesa Clémentine quiso honrar a la condesa Maffei y celebrar la amistad entre un hombre y una mujer más allá de los sentimientos románticos que pudiera haber entre ambos. A veces la curiosidad por las dedicatorias de los autores no da frutos interesantes, pero en este caso sí tenía su miga (os dejo aquí a la derecha una foto de la condesa Maffei por si fuera de vuestro interés).

A estas alturas os estaréis preguntando de dónde viene el título, quién es esa falsa amante a la que alude la novela. Pues no os los puedo decir porque hasta aquí os voy a contar, lo demás tendréis que descubrirlo por vosotros mismos. Como todas las delicatessen de esta colección es una historia muy corta en la que no se debe desvelar más de la cuenta. Sí os tengo que confesar, porque si no lo hago reviento, que el final es simplemente maravilloso tanto por inesperado como por mágico (usaría otras palabras, pero entonces os daría pistas... soy maligna, lo sé). A mí me dejó con el corazón pegando brincos, no os digo más.

Balzac era un arqueólogo del alma humana. Vivió mucho, experimentó mucho... mujeriego, jugador, deudor, propenso a los excesos, siempre buscando el camino que evitase la repetición en su vida y virando de ruta en cualquier otra dirección que le ofreciese algo nuevo, y ese conocimiento del alma humana, tanto para lo bueno como para lo malo, unido a su inagotable capacidad de trabajo y su, sobre todo, excelso genio como literato, dieron vida en cada una de sus obras a unos personajes imperfectos a quienes cincelaba a base de agudeza, sutileza, comprensión e ingenio. Si no os atrevéis con una obra más extensa, La falsa amante es una nouvelle ideal para iniciarse con el autor... autor que hay que leer sí o sí, ya que estamos. ¿Habéis leído a Balzac? ¡Ya estáis tardando!



  
Honoré de Balzac nació en Tours en 1799 en el seno de una familia burguesa. Tras trasladarse a París en 1814, empezó los estudios de Derecho y consiguió trabajo en el despacho de un notario amigo de su padre. Sin embargo, el amor que nace en este periodo por la literatura lo lleva a tomar la decisión de emprender la carrera de escritor profesional. 
 
Después de las primeras pruebas artísticas y los primeros fracasos firmados bajo seudónimo, empieza diversos negocios que se revelan todos desastrosos. En 1829 escribe su primera novela de éxito, Les Chouans, que firma con su propio nombre. A partir de ese momento, se convierte en uno de los escritores más prolíficos y más conocidos de su época. En estos años concibe la idea de La comedia humana, ambicioso proyecto que agrupa un total de 137 novelas —entre las cuales, Papá Goriot y Eugenia Grandet— cuyo tema común es el de retratar la sociedad de su tiempo. Tras casarse en 1850 con la condesa Ewelina Hańska, murió cinco meses después y durante el funeral fue homenajeado por su amigo y admirador Victor Hugo.

viernes, 8 de octubre de 2021

RESEÑA (by MH) ::: EL MISTERIO DE LISTERDALE - Agatha Christie


 
 
Título original: The Listerdale Mystery
Autora: Agatha Christie
Editorial: RBA
Traducción: C. Peraire del Molino
Páginas: 174
Fecha de publicación original: 1934
Fecha esta edición: 2010
Encuadernación: cartoné
Precio: descatalogado (disponible de segunda mano)



https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/p/esta-pagina-la-abro-yo-mh-modo-personal.html
Este libro recoge diez relatos cortos con protagonistas que sufren pequeños problemas cotidianos, alejados de la truculencia del crimen, pero llenos de simpatía y ternura, y con los que el lector se identificará hasta el punto de creerse uno de ellos.
Segunda reseña del reto de Agatha Christie en una semana, pero ya dije que yo no daba por perdida mi intención de reseñar ocho libros para el reto en este 2021. Con El misterio de Listerdale (que hace el sexto) pongo fin a 1934, año en que la autora llegó a publicar hasta cuatro libros. Y, al igual que con Parker Pyne investiga, del que os hablé la semana pasada, toca antología de relatos que se alejan de la dinámica habitual de la autora. En este caso no están todos protagonizados por el mismo personaje, como sucedía con Parker Pyne, sino que son totalmente independientes unos de otros.

El libro contiene diez relatos en total, pero el primero es el que da nombre a la antología. En él se nos narra el pobre nivel de vida al que se han visto arrastrados una mujer y sus dos hijos, antes de clase acomodada, tras fallecer el marido. Malviven en unas habitaciones alquiladas que apenas pueden pagar y eso perjudica las posibilidades para hacer un buen matrimonio de la hija mayor. Cuando les ofrecen mudarse de alquiler con una renta antigua paupérrima al número siete de Cheviot Place todo parece demasiado bueno para ser verdad. Es el tipo de palacete en el que ellos vivirían de ser su situación económica la de antaño, y allá que deciden mudarse. Solo hay una pequeña pega: el hijo menor recuerda que esa casa era de lord Listerdale, que desapareció un día misteriosamente, y está seguro de que tiene que estar muerto y enterrado entre los paneles de las paredes de la casa. Nadie le toma demasiado en serio, pero lo cierto es que algo extraño pasa con esa casa, en la que viven como reyes sin apenas pagar nada a cambio y donde parecer reinar de manera majestuosa su mayordomo, Quentin... y hasta aquí puedo contar.

El resto de relatos corren por caminos muy diferentes, pero sí os puedo decir que en ellos no aparece la figura del detective como personaje. Es decir, son relatos con misterios de muy diversos tipos en los que aparecen personajes de lo más variados, ya sean ambiguos para confundir al protagonista, personas del montón a las que les suceden aventuras inesperadas, estafadores, ladrones, gente de la nobleza, famosos del papel couché... Muchas casualidades argumentales totalmente intencionadas que el lector debe tomar como un juego, y realmente nos vamos a encontrar todo tipo de crímenes menores, porque los asesinatos (casi) brillan por su ausencia; alguno hay, pero predominan otro tipo de tramas.
 
Si os digo la verdad, la estructura de los relatos, el tipo de personajes y las tramas en las que se ven inmersos llevan a situaciones que más parecen de una película de enredos de los años 30 o 40 que a una típica trama de misterio, y ahí es donde radica la peculiaridad de estas historias: que no parecen tomarse demasiado en serio a sí mismas y que se nota que están escritas para entretener sin más sin tener que atenerse a los parámetros de una novela de misterio de género en la que nada puede sacarse de la manga ni pueden aparecer casualidades sin sentido. Además varios comparten un final muy parecido: personaje masculino y personaje femenino que no se conocen de nada al principio del relato, el destino les une por tal o cual circunstancia, viven unas cuantas aventuras juntos y al final... pues pasa lo que tiene que pasar (y a veces también sacado de la manga). Quizás es la mayor pega que puedo ponerle a la antología, que en ese aspecto peca de algo repetitiva.

Por lo demás me han parecido relatos entretenidos, diferentes dentro de la bibliografía de la autora y que tienen esa peculiaridad tan característica de Agatha Christie: que te enganchan, que se leen muy fácil y que nunca se va por las ramas, cuenta lo que tiene que contar sin florituras de cara a la galería. Si tengo que nombrar mis preferidos, quizás han sido La aventura de Mr. Eastwood, La esmeralda del rajá y el que da título al libro, El misterio de Listerdale, pero todos cumplen su función.
 
Una curiosidad, hay un personaje llamado James Bond, y teniendo en cuenta que el primero libro de 007 se publicó casi veinte años después que esta antología, voy a fabular con que Ian Fleming cogió el nombre prestado de aquí... total, todo es posible :)
 
Otra curiosidad. Al parecer, la edición original inglesa de The Listerdale Mystery incluía doce relatos, no diez como aparecen en la edición en castellano. Los que faltan son Accident y Philomel Cottage, y precisamente este último es el que más me sorprende que no esté porque es el más famoso de la antología, habiendo sido adaptado a una obra de teatro y a un par de películas... ¿Será cosa de esta edición mía de RBA o también faltan en otras ediciones en castellano? Ya tengo yo mi propio misterio que resolver.




Agatha Christie (1891-1976) es conocida en todo el mundo como la Dama del Crimen. Es la autora más publicada de todos los tiempos, tan solo superada por la Biblia y Shakespeare. Sus libros han vendido más de un billón de copias en inglés y otro billón largo en otros idiomas. Escribió un total de ochenta novelas de misterio y colecciones de relatos breves, diecinueve obras de teatro y seis novelas escritas con el pseudónimo de Mary Westmacott.

Probó suerte con la pluma mientras trabajaba en un hospital durante la primera guerra mundial, y debutó con El misterioso caso de Styles en 1920, cuyo protagonista es el legendario detective Hércules Poirot, que luego aparecería en treinta y tres libros más. Alcanzó la fama con El asesinato de Roger Ackroyd en 1926, y creó a la ingeniosa miss Marple en Muerte en la vicaría, publicado por primera vez en 1930.

 

miércoles, 6 de octubre de 2021

RESEÑA (by MH) ::: MEMORIAS DE UNA SUEGRA - George R. Sims




Título original: Memoirs of a Mother-in-Law
Autor: George R. Sims
Editorial: Siruela
Traducción: Alejandro Palomas
Páginas: 228
Fecha publicación original: 1892
Fecha esta edición: 2015
Encuadernación: cartoné
Precio: 17,95 euros
Imagen de cubierta: Oliver Wendell Holmes Doroth Q Together with A Ballad of the Boston Tea Party and Grandmother's Story of Bunker Hill Battle (1875)




En este clásico, George R. Sims retrata con humor y maestría la figura de la suegra y su sempiterna fama, consiguiendo así una joya satírica que merece la pena saborear.

La señora Jane Tressider nunca ha tenido miedo de decir lo que piensa, ni siquiera para reconocer que al hacerlo haya podido ofender a alguien. En cualquier caso, siendo madre de nueve hijos, no puede permitirse el lujo de que esa pequeña flaqueza interfiera en su labor, que no es otra que la de mantener a raya a su irresponsable marido mientras se encarga de llevar no solo su propia casa, sino también las de sus siete hijos e hijas ya casados. Partiendo de la premisa de que las suegras han sido mal entendidas y nadie se ha puesto jamás de su lado, Jane está decidida a poner las cosas en su sitio y a defender al grupo más difamado que existe sobre la faz de la tierra. El resultado es este diario, una hilarante comedia de modales y una sutil sátira de costumbres y actitudes típicamente eduardianas.

 
Memorias de una suegra llevaba un montón de tiempo esperando a ser leído, y la premisa de novela protagonizada por una familia me venía que ni pintada para el reto de Todos los clásicos grandes y pequeños, así que ya no tuve excusa. Llevo tal retraso en las reseñas que lo leí hace al menos dos meses y aún no os había hablado de él, así que como no tomé notas toca reseña estilo "tiro de memoria", pero al menos dejo constancia de la lectura. Os cuento de qué va (aunque el título no deja lugar a muchas ambigüedades) y qué me ha parecido.
 
Jane Tressider es una señora de mediana edad que tiene la buena o mala suerte de tener nada menos que nueve hijos que no solo le dan los disgustos propios de toda prole, sino que a todos tarde o temprano les da por casarse, mudarse, tener hijos, contratar criados, soportar vecinos y, sobre todo y ante todo, tener opiniones propias que no siempre coinciden con las suyas. ¿Y quién va a saber mejor que ella, madre de familia numerosa y sargenta de su hogar, lo que hay que hacer en cada suceso que acontece en la vida adulta? Pues nadie, obviamente, y como no tiene abuela y está bastante segura de no equivocarse nunca, y encima tiene la sanísima costumbre de evitar úlceras innecesarias y no callarse absolutamente nada, pasa lo que pasa: que se mete donde no le llaman, se sulfura porque no le hacen caso y se pregunta por qué nadie comprende que ella está en posesión absoluta de la verdad y que la experiencia hace que sea mucho más sabia que su marido, yernos, nueras, hijos, nietos, criados, vecinos, y todo aquel que respire a a doscientas millas a la redonda.
 
Lo primero que tengo que dejar claro es que la sinopsis oficial no es correcta (y es una sinopsis que imagino han cogido de ediciones en inglés que tampoco son correctas, que las he visto por ahí). No es una hilarante comedia de modales y una sutil sátira de costumbres y actitudes típicamente eduardianas, básicamente porque este libro se publicó en 1892, cuando todavía estaba en el trono la reina Victoria y a su hijo Eduardo aún le quedaban sus buenos nueve años para ser coronado. Más allá de que se considere o no hilarante, lo sería en todo caso con las costumbres y actitudes típicamente victorianas
 
En cuanto a la novela, creo que la sinopsis que os he hecho resume a la perfección lo que se narra en ella. La señora Tressider va de sufrida, generosa y altruista pero es una metomentodo de cuidado y todo tiene que hacerse como ella diga y a su gusto. Dice que no se mete en nada y se mete en todo; dice que solo quiere ayudar y lo que quiere es imponer su criterio; se exaspera con su marido porque dice que no tiene sangre en las venas y lo que le pasa al marido es que busca a la desesperada momentos de tranquilidad; le saca pegas a casi todas las nueras y los yernos, se mete en su forma de hacer las cosas, en su manera de llevar la casa, en el modo en que deciden ganarse la vida... pero ojo, que a ella lo único que le pasa es que es honesta y si la verdad es como ella la ve, ¿a santo de qué se va a callar? Siempre dice lo que piensa. Punto. Vamos, que el libro comienza con un alegato de la señora Tressider diciendo que quiere dejar el pabellón de las suegras muy alto tras tantos años de escarnio, ridículo y desprecio, y en el proceso digamos que consigue el efecto totalmente contrario
(ahí está la gracia de la novela, vaya). Al final incluso dice que sus hijos se han enfadado al leer las memorias y no se lo explica... ¡si ella solo ha dicho la verdad!

El libro está dividido en capítulos, cada uno de ellos dedicado a uno de sus hijos y a su correspondiente esposo/esposa. También tenemos el inevitable pique entre algunos hermanos, el hijo bohemio que no quiere trabajar y quiere ganarse la vida escribiendo, el yerno excéntrico que vive una guerra sin cuartel con los vecinos, la nuera que se pone a llorar cada vez que la señora Tressider le deja caer que no tiene ni idea de cómo llevar su casa, los nietos... Y ya que estoy aquí lo digo, aunque sé que estas asociaciones mentales mías están pilladas por los pelos: os aseguro que mientras leía y veía la dinámica que creó el autor entre el matrimonio Tressider, no podía dejar de pensar en el matrimonio Bennett de Orgullo y prejuicio... esa madre marimandona y atacada de los nervios que se desespera ante la pachorra impasible de su marido y que cree que lo tiene que hacer todo ella, y ese marido que parece que no le da importancia a nada, cargado de ironía y de una visión de la vida mucho más relajada que la de su mujer, pero que en cuanto tiene que sacar de problemas a alguno de sus hijos actúa sin fisuras como el cabeza de familia que es. No sé si Sims tenía en mente a los Bennett cuando escribió el libro pero lo parece. Y seré la única que lo ve porque no será cierto, pero para eso están los libros, para llevárnoslos a nuestro terreno :)

Si os digo la verdad, tanto como hilarante no me ha parecido porque a ratos peca un poco de repetitiva, de seguir la misma dinámica en el desarrollo de algunos capítulos e incluso de repetir la misma información de un capítulo al siguiente (hasta el punto de que me hizo dudar si se había publicado por entregas, porque en ese tipo de publicaciones se hacía inevitable repetir algunas cosas para recordar la entrega anterior, pero creo que no es el caso). De todos modos este 2021 no se presta preciamente a que me ría mucho con los libros y sé que algunas de las novelas que estoy leyendo me hubiesen parecido mucho más divertidas y las hubiese valorado de otra manera de haberlas abierto en otra época de mi vida. Aun así, la sátira, la mordacidad y el destripe literal de las costumbres victorianas y el papel de la suegra dentro del núcleo familiar están ahí, y resulta inevitable sonreír ante las salidas que tiene la señora Tressider y la buenísima y maravillosísima opinión que tiene la buena mujer de sí misma. Yo creo que todo el mundo conocemos a alguien como ella, y ya no solo en su papel de suegra, sino con un ego como un piano, la estrategia de ser faltonas escudándose en ser sinceras, un afán superlativo de meterse en todo y una visión de humildes sobre sí mismas totalmente irreal. 
 
A modo de resumen diría que me ha parecido muy entretenida pero "con sus cosillas", y en cualquier caso la recomiendo para quien guste de literatura de humor victoriana, de la que tampoco andamos sobradísimos en traducciones al castellano. Además se aprende mucho sobre las costumbres de la época tanto en cuestiones hogareñas como en cosas tan concretas como la búsqueda de una casa y los chanchullos de los que hacían uso muchos caseros, por poner un ejemplo. Que yo todas estas cosillas las voy anotando mentalmente, me parecen muy interesantes.
 
George R. Sims (1847-1922) fue uno de los dramaturgos y escritores de sátiras más reconocidos de su tiempo. Amigo personal de W. S. Gilbert y Ambrose Bierce, fue autor de más de treinta obras de teatro, algunas de las cuales gozaron de una extensa vida a lo largo y ancho del Reino Unido.