viernes, 17 de mayo de 2019

GANADORAS ::: SORTEO "EL VIAJE DE CATULA PRIM"

¡Buenos días a todos!

El miércoles acabó el plazo para participar en el sorteo de 2 ejemplares de "El viaje de Catula Prim", la última novela de Beatriz Alonso, así que hoy toca dar los nombres de los ganadores (o ganadoras, en este caso).


Sin más dilación...



¡Enhorabuena a las dos!

Tenéis 48 horas para reclamar vuestro premio. Mandadnos un email a nuestra dirección lasinquilinasdenetherfield@gmail.com, que en cuanto tengamos vuestros datos nos acercamos a Correos (seremos nosotras las que os enviemos los libros).

Y no nos queda más que darle a Beatriz mil gracias por los ejemplares para el sorteo y desearle la mejor de las suertes en esta nueva aventura, que se la merece toda :)





miércoles, 15 de mayo de 2019

RESEÑA (by MB) ::: UNA FAMILIA DECENTE - Rosa Ventrella





Título original: Storia di una familia perbene 
Autora: Rosa Ventrella
Editorial: Suma de Letras
Traducción: Mercedes Fernández Cuesta
Páginas: 360
Fecha esta edición: febrero 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,90 euros 
Diseño de cubierta: Penguin Random House Grupo Editorial/Carlos Pamplona



En la década de 1980 los veranos en el barrio viejo de Bari transcurren en callejones blancos donde los niños juegan a perseguirse por laberintos de sábanas tendidas entre el aroma de las salsas. Maria, de doce años, es pequeña, morena y de rasgos salvajes, y su actitud insolente le ha valido el apodo de Malacarne. Vive en una tierra sin tiempo, en un barrio donde los abusos se sufren y se infligen y de donde es muy difícil escapar. Y, pese a todo, no está dispuesta a someterse a unas normas que no respeta. Su único apoyo es Michele, el hijo menor del clan de los Sinsangre y, pese a la hostilidad entre ambas familias, entre ellos surge un sentimiento de amistad delicado, casi fraternal, que el tiempo convierte en amor. Un amor que, aunque imposible, les preserva del rencor del resto del mundo.

Rosa Ventrella nos sumerge de lleno en Una familia Decente en el más puro Neorrealismo italiano (aunque con esta historia no nos vamos a los años 40, sino que nos trasladamos a los inicios de la década de los ochenta). Está claro que toda la novela bebe de este movimiento que los autores italianos saben interpretar tan bien con su sentido de cultura y que, en esta narración concreta, se reinterpreta. 

Así pues, en ella reconocemos la característica de la que se nutre: la narración de la cotidianidad italiana. Con ese fin da muestra de toda su crudeza y enfoca la realidad sobre la extrema y deteriorada situación de las mujeres y los niños en su ambiente natural, al tiempo que les hace visibles y les da voz (o más bien un grito de protesta) denunciando en su dialecto y haciendo uso de él como canal informador de sus terribles circunstancias. Tanto el lenguaje como la narración de las vidas de los distintos personajes son austeros, y de este modo nos hace conscientes de su entorno y de sus vidas al tiempo que renuncia a lo innecesario, lo sobrante y, en definitiva, lo superfluo.

Para no alargarme y dispersarme por otros caminos entro de lleno en Una familia decente. Estamos en los años 80 en la ciudad italiana de Bari, capital de la Ciudad metropolitana homónima y de la región de Apulia, limitada por el mar Adriático entre la provincia de Brindisi y la provincia de Foggia. Nos adentramos en su barrio viejo, sus callejuelas y sus casas y, más concretamente, en la de la familia De Santis, cuyos habitantes y moradores viven (o más bien malviven) en una pobreza que solo les da para comer y poco más, y cuya moralidad se enseña y se interpreta a base de golpes y palizas.

La familia la componen los padres, Antonio y Tere, además de Giuseppe, Vincenzo y Maria que, junto a la abuela materna, forman un núcleo discordante y callado frente a los ataque de ira y violencia que emanan del paterfamilias, Antonio. Este, pescador, es el que marca a todos los demás de una manera u otra, sacando lo peor de ellos en la mayoría de las ocasiones y, en contados e incomprensibles casos, lo mejor, pero siempre imponiéndose a través de su férrea disciplina.

Maria De Santis, nuestra protagonista, crece en este ambiente, y nos cuenta en primera persona su vida y la de aquellos que le acompañan en el día a día; la de su madre, sus hermanos, su abuela, sus vecinos y, sobre todo, la de los hijos de estos últimos, que crecen y se desarrollan en similares circunstancias. 

Maria, apodada por su familia como Malacarne, nos relata cómo son y de qué están compuestos sus días, sus ratos de felicidad y tragedia... su realidad, que el lector percibe a través de sus ojos tan cruda y descarnada que acaba sintiendo todos esos golpes y maltratos que minan la voluntad de aquellos que la rodean, y quienes de algún modo apelan a un tipo de esperanza que se presenta por medio de supersticiones, rezos o canciones italianas. 

Todos intentan redimirse o agarrarse a una luz imposible y, en el caso de Maria, el pasaporte para una nueva vida serán la educación y el amor que, increíblemente, germinarán en un terreno casi hostil, pero no imposible. Aunque nuestra heroína cumple con los requisitos necesarios para hacerlos crecer y desarrollarse, serán otros (sobre todo su padre, Antonio) los encargados de que Maria cumpla (o no) todas sus expectativas y sueños. Conociendo el carácter de su progenitor, Maria sabe que no las tiene todas consigo, pero aun así vivirá todos los momentos que se le regalen, ya sean a modo de conocimientos o sentimientos, como si fueran los últimos y exprimiéndolos al máximo.
-Vienes del barrio viejo, ¿verdad, De Santis? -me preguntó al devolverme el trabajo, en el que destacaba un nueve. Asentí, temiendo que lo hubiera considerado demasiado irrespetuoso, un poco fuera de tono-. Para muchos es una condena, pero para ti, De Santis, creo que es un don. No se puede conocer realmente algo si antes no te ha traspasado su exacto contrario. 

Todo lo que es bello, lo que consideramos perfecto y magnífico, llega tras haber probado lo feo y lo imperfecto. Si conoces el mal, sabrás con la misma certeza lo que es el bien. 
Una familia decente es una radiografía de los años 80 en el barrio viejo de Bari, donde por medio de las vivencias de distintos personajes se nos dan a conocer toda una época y un ambiente que, mirándolo bien, no están muy lejos de nuestra actualidad más inmediata, que por desgracia se repite una y otra vez, y que Rosa Ventrella ha sabido crear y recrear magistralmente para transmitírnosla y hacérnosla  llegar. Su final, abierto a todas las posibilidades, rememora aquellos finales neorrealistas que los italianos sabiamente sabían construir y alzar.  

Una novela a tener en cuenta, sin lugar a dudas, y cuya lectura debo agradecer a Inés y el sorteo que ganamos en su blog. ¡Gracias!


Rosa Ventrella nació en Bari pero vive en Cremona desde hace más de veinte años. Estudió Historia contemporánea y cursó posteriormente un master en dirección escolar. Desde hace mucho tiempo escribe en revistas históricas especializadas, de conferencias sobre el papel de la mujer en la historia, imparte cursos de escritura creativa para niños y adultos y enseña literatura.
 
Ha publicado Il giardino degli oleandri (2013) e Innamorassi a Parigi (2015) de gran éxito en Italia. Una familia decente ha sido traducida en 17 países y ya se han vendido los derechos para su adaptación cinematográfica.

lunes, 13 de mayo de 2019

RESEÑA (by MH) ::: ANNABELLE - Lina Bengtsdotter




Título original: Annabelle 
Autora: Lina Bengtsdotter
Editorial: Planeta
Traducción: Martin Lexell y Juan José Ortega Román
Páginas: 416
Fecha esta edición: enero 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,50 euros

Audiolibro: Storytel 
Duración: 10 horas 5 minutos 
Narradora: Silvia Rico


Una cálida noche de verano desaparece la joven de diecisiete años Annabelle Ross en Gullspång, un pequeño pueblo del interior de Suecia, donde todos se conocen y en el que nunca pasa nada.

La peculiar investigadora criminal de la policía de Estocolmo, Charlie Lager, es enviada allí para hacerse cargo del caso junto a su compañero Anders Bratt: es la mejor y nunca abandona un caso. Para Charlie, sin embargo, no se trata de un caso más, sino de un viaje en el tiempo, ya que se ve obligada a regresar al pueblo en el que nació, al lugar que dejó cuando tenía catorce años, a un pasado y a una infancia de la que hizo todo lo posible para escapar. De nuevo en casa, los recuerdos –y las pesadillas– cobran vida. Al tratar de descubrir quién era Annabelle y qué le sucedió, Charlie hará también sorprendentes descubrimientos sobre su pasado. Annabelle es la primera parte de una serie protagonizada por Charlie Lager, una policía sueca que vuelve a Gullspäng, su pueblo natal para investigar la desaparición de la joven Annabelle Ross. Un caso que se complicará hasta límites insospechados y que llevará a Charlie al límite.


Desde que después de verano del año pasado compartí con vosotros una entrada donde os comentaba que había empezado a escuchar audiolibros, ya han sido unos cuantos los que he leído de esa manera, pero no los reseño nunca por aquí porque la verdad es que me cuesta bastante más hacerlo que cuando los leo en papel. Serán manías, no lo sé... Como ya os dije en su momento lo que escucho son sobre todo thrillers y novelas negras, y ese es el caso de Annabelle. ¿Por qué este libro sí lo traigo? Porque es uno de los que nos propusisteis para el reto de Netherfield, así que aunque hoy realmente pensaba traeros otra reseña distinta, cuanto más tiempo deje pasar más me va a costar escribirla, así que al tajo.

Con Annabelle da comienzo una nueva serie de novela negra sueca, en este caso protagonizada por Charlie (Charline) Lager. Policía de unos treinta y tres años, aficionada a las buenas borracheras, los encuentros sexuales ocasionales, liada con un compañero casado, dependiente de fármacos... esta es la Charlie que despunta como una gran profesional pero cuya vida privada deja bastante que desear. Detective con traumas y problemas de alcohol... sí, parece un cliché con patas (lo es), pero en este tipo de novelas, que ya se parecen demasiado unas a otras debido a la sobresaturación del género, la clave muchas veces está en el modo en que te lo cuentan. Annabelle no destaca por nada en especial, pero se lee bien y entretiene, que no es poco.

Aunque parezca raro dejadme que empiece la reseña hablando del final, pero es que haciéndolo así resumo lo que a mí me ha parecido la novela. Cuando se llega a ese final se hace realidad la sensación que se tiene (o que yo he tenido) durante todo el libro, y es que que realmente la desaparición de Annabelle Ross y su resolución no son lo importante en esta historia, solo son el medio que usa la autora para contar lo que realmente quiere contar: la propia historia de Annabelle (o al menos la personalidad de este personaje) y, sobre todo, la historia de Charlie Lager, la niña que vivía en el pequeño pueblo de Gullspång con Betty, su madre, una mujer demasiado liberal, demasiado apegada a la botella y demasiado diferente a las demás madres, y que huyó casi veinte años atrás sin volver a poner un pie en su antigua casa. Esta es la historia de Charlie (en mayor medida) y de Annabelle, aunque haya que vadear el camino y reconstruirla a través de una desaparición.

Tres momentos temporales se entrecruzan a lo largo de la narración. Por un lado el presente y la desaparición de Annabelle, una joven de diecisiete años que desaparece durante una noche de juerga, y que hace que Charlie Lager y su compañero Anders se suban a un coche y abandonen Estocolmo en dirección a Gullspäng para ayudar en la investigación del departamento de policía local. Por otro lado el llamado Ese día/Esa noche, en el que acompañamos a Annabelle durante todo el día de su desaparición y no solo la conocemos a ella sino su círculo de amigos y el momento personal en que se encontraba por diversas circunstancias. Por último, el llamado Allí y entonces, en el que son protagonistas dos niñas de trece años llamadas Alice y Rosa, y del que no sabemos muy bien hacia dónde camina ni qué quiere contarnos, pero que evidentemente sabemos que en algún momento desvelará su relación y conexión con la historia, porque si no poco sentido tendría su existencia :)

Mientras la investigación avanza en Gullspång, los recuerdos de Charlie y su infancia allí se disparan y ella se va desestabilizando ante los ojos del lector. Es un pueblo bonito en apariencia pero enquistado por dentro en el que no hay demasiado que hacer, donde casi todo el mundo trabaja en la misma fábrica, servicios básicos como la farmacia solo están disponibles dos días a la semana, y donde al caer la noche todos acaban reunidos, ya sea en el bar del hotel o en algún sitio abandonado, bebiendo como si no hubiera un mañana. El típico sitio del que se quiere huir cuando se tienen pocos años y muchas esperazas en el futuro pero que al final retiene con mil excusas a esos potenciales desertores y les impide abandonarlo. Todos se conocen, o creen conocerse, pero cada cual tiene sus propios secretos y demonios que esconder, aunque unos saben manejarlos mejor que otros. 

En esa situación, esforzándose por sobrellevar lo mejor que pueden eso que no le han contado nunca a nadie, están todos los personajes de este libro: Charlie, Annabelle, Alice, Rose, Betty... Los tres momentos temporales avanzan casi a la par, todo va confluyendo a un tiempo, y aunque algunas cosas se van intuyendo conforme se acerca el final, el tiempo que maneja la autora es el correcto y equilibrado entre narraciones. No pasan grandes cosas en cuanto a acción se refiere, pero el ritmo es fluido, ágil y entretenido, y acabas teniendo una imagen bastante concreta y pincelada de todos los personajes principales, que realmente creo que es el objetivo final.

¿Ese final? Depende de lo que se espere de él y de la investigación sobre la desaparición de Annabelle. Si hablo a modo personal, me ha parecido un final correcto sin más. No es lo mejor del libro, pero es factible. Sigo pensando que la intención de la autora iba por otros derroteros, y que Annabelle le interesaba por dos razones: como personaje a retratar ante el lector por encima de la propia resolución de su desaparición, y como excusa para presentar a Charlie Lager y su pasado de cara a la larga vida literaria que tiene pensado darle. Lo que le ocurriese a Annabelle aquella noche es, francamente, secundario.




Lina Bengtsdotter creció en Gullspång y, tras vivir en Reino Unido e Italia, en la actualidad reside en Estocolmo junto a su marido y tres hijos. Es profesora de sueco y de psicología y ha publicado artículos en medios suecos.
 
Annabelle es su debut, por el que obtuvo el prestigoso Crimetime Specsavers a Mejor Debut del año y está nominada a Mejor libro del año.
 
La escritura siempre la ha acompañado, pero fue sólo cuando dejó su trabajo que todo cobró sentido. Pronto apareció su personaje principal, la detective Charlie Lager y, con ella, el deseo de explorar su pueblo natal, Gullspång, a través de los ojos de un extraño, en un intento de retratar cómo es crecer en un lugar donde todos se conocen y nadie puede guardar secretos... o tal vez sí.

viernes, 10 de mayo de 2019

RESEÑA (by MH) ::: EL NIÑO EN LA NIEVE - Samuel Bjørk





Título original: Gutten som elsket rådyr
Autor: Samuel Bjørk
Editorial: Suma de letras
Traducción: Martin Simonson
Páginas: 456
Fecha esta edición: febrero 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,90 euros 
Diseño de cubierta: Cover Kitchen
Invierno de 1999. Un hombre regresa a casa. Está oscuro, hace frío y su coche avanza por una carretera solitaria. De repente, los faros iluminan algo que parece un animal. El hombre pisa el freno con decisión. Frente al vehículo encuentra a un niño en shock, casi congelado. Sobre la cabeza lleva una cornamenta de corzo.
 
Catorce años después, una mujer es brutalmente asesinada en un lago de montaña. En un plazo de tres semanas, tres personas han muerto. En cada ocasión, el criminal ha dejado una pista invitando a los investigadores Holger Munch y Mia Krüger a un juego mortal. Comienza una carrera contrarreloj contra el más peligroso y aterrador tipo de asesino en serie: el que elige sus víctimas completamente al azar.


Cuando llegó este libro a mis estanterías caí en la cuenta de que era el tercero de una serie de la que no había leído ninguno de los dos primeros libros, y de verdad que es superior a mis fuerzas empezar una serie policíaca por uno de los libros intermedios. Así que me puse manos a la obra y leí las dos primeras novelas, Viajo sola y El búho, y solo entonces comencé la lectura de El niño en la nieve. Voy muy retrasada en las reseñas, así que solo voy a reseñar este último... y es una pena, porque sinceramente (opinión personal) es el peor de los tres con diferencia. 

El prólogo nos traslada a 1999, y narra cómo un anciano que va conduciendo de noche por una carretera solitaria de repente se topa con un niño solo y aparentemente conmocionado que lleva una cornamenta de corzo sobre la cabeza. Fin del prólogo. Os aviso desde ya que esta escena no tendrá ninguna relevancia en la historia (pero absolutamente ninguna) salvo la obvia intencionalidad de tener un comienzo impactante.

La narración propiamente dicha en el presente (año 2013) comienza cuando empiezan a aparecer cadáveres sin ningún nexo aparente entre ellos y con distintas escenificaciones que tampoco parecen tener nada en común. La pareja de policías que da nombre a esta serie, Holger Munch y Mia Kruger, se encuentran en dos momentos muy distintos de su vida. Munch está de excedencia desde hace unos meses a causa de los eventos que sucedieron en la segunda novela, El búho; Mia Krüger parece que está aprendiendo a convivir con sus demonios y tiene planeadas unas vacaciones muy largas; por su parte, la unidad policial especializada a la que pertenecen está en stand-by ante la ausencia de sus dos ejes principales. Sin embargo, la aparición de estas personas asesinadas pone en marcha de nuevo la unidad y Holger y Mia vuelven al tajo, aunque el asesino no se lo pone nada fácil: son incapaces de encontrar nada que relacione los asesinatos y, por tanto, no pueden anticiparse a ellos.

A ver... esto de leer lo tres libros seguidos ha tenido cosas buenas y cosas malas. Las buenas supongo que son no perder el hilo de la historia de los personajes en ningún momento y saber en qué punto se encuentra cada uno en cada momento. Las malas... pues que ves cosas que con tiempo de por medio se pasarían por alto, los agujeros negros o subtramas que no se cierran o no se explican, y el uso reiterado de los mismos recursos narrativos a lo largo de los tres libros.

Centrándonos en El niño en la nieve, la investigación en sí misma sigue la misma estructura que en libros anteriores. La acción se va narrando desde el punto de vista de distintos personajes, y por eso algunas veces los tenemos a todos juntos (sobre todo cuando son reuniones del equipo y ponen datos en común), y en otros casos los seguimos por separado, ya sean Holger y Mia, u otros miembros de la unidad policial: Gabriel, el hacker informático reconvertido en policía en el primer libro (y el que mejor me cae de todo este plantel); Anette Goli, abogada que funciona como enlace entre la unidad policial de Holger y la unidad central; Curry, policía con problemas severos de alcohol (de los que nadie parece darse cuenta, y no será porque no se lo pone fácil) y que en este libro va por libre... También aparecen los puntos de vista de distintos personajes aleatorios que nos irán propocionando información y que en algún momento serán relevantes para el caso. Así, vamos moviéndonos de la investigación de oficina a la investigación a pie de calle, y entre medias se va intercalando alguna que otra subtrama independiente de la investigación que no aporta nada a la historia.

Debo comentar una cosa sobre los dos personajes principales, y es la falta de evolución en sus tramas personales, y no será porque no tienen páginas para hacerlo. Holger y Mia, sobre todo Mia, viven en un bucle personal del que no salen y que en este tercer libro se vuelve a repetir. Holger y su sueño de volver con su exmujer a pesar de que ella le mandó a tomar viento hace ya diez años; Mia y su sueño de reunirse con su hermana en el más allá... una y otra vez. Y en el caso de Mia se hace muy pesado, porque en cada libro decide quitarse la vida veinte veces para luego olvidarse otras veinte veces de que se quiere quitar la vida en cuanto surge una nueva pista y se emociona. ¿Cuántas veces se repite la frase «Ven, Mia, ven» a lo largo de los tres libros? Cansineo puro. 

Si algo bueno tienen estos libros, los tres, es que vuelan en las manos. Son buenos tochos de más de quinientas páginas (menos este que ronda las 450) y aun así los lees en dos sentadas. Son lecturas muy, muy rápidas, muy entretenidas (sobre todo si no decides darle muchas vueltas a algunas cosas), así que cuando pasa lo que pasa en este, que el final te estropea todo el libro, pues por lo menos tienes el consuelo de que apenas le has tenido que dedicar tiempo. Always look at the bright side of life :)

Y es que no, no me ha gustado nada el final. No hace falta decir que es una opinión personal porque eso se presupone en todas las reseñas (y no solo en las malas, también en las buenas), pero para mí es un final muy malo por varias razones. La primera es que este autor repite el mismo plot twist en el final de los tres libros, así que ya ni es giro ni es nada porque sabes que de una manera u otra se va a inventar algo para introducirlo (y cuando te lo encuentras otra vez en el tercer libro empieza a resultar un poco absurdo). El segundo es que tiene algunas cosas incoherentes y encima se deja otras sin explicar. No puedo ahondar sobre esto por razones evidentes, pero lo de dejar cosas sin explicar es muy típico de este autor. Allá te las compongas, lector. El tercero es que, aunque acerté quién era el asesino desde su primera aparición, ni la pitonisa Lola leyendo los posos del café podría haber adivinado sus motivos ni el por qué con los datos que el libro ofrece. Podría ser lo que te cuentan o podría ser cualquier otra cosa, porque total, se lo saca de la manga. Y cuarto, aparece otro recurso que usa en los tres libros que tampoco puedo destripar aquí y que da muestras de la falta de ideas del autor.

Os voy a ser muy sincera. A pesar de que en su desarrollo el libro tiene cosas que se me han hecho muy repetitivas de los libros anteriores, si el cierre hubiese sido bueno las hubiese pasado por alto solo por lo rápido que se lee y lo que engancha. Al fin y al cabo si un libro entretiene y te hace pasar un buen rato, lo disfrutas y ya. Pero es que ese final hizo que todo el libro se me desplomase. Sé que es algo personal, sé que a veces le pido demasiado a este tipo de libros... pero conforme pasan los días en lugar de atenuarse la mala opinión, se acrecienta. He releído el final antes de escribir esta reseña porque no quería ser injusta, pero he visto lo mismo que vi la primera vez. Y sinceramente creo que esta serie va de más a menos de manera muy evidente: lo que en una primera novela de serie funciona, es novedoso y refrescante, en la tercera cansa por reiterativo y por su aparente incapacidad para no transitar caminos ya visitados en los libros anteriores.


Samuel Bjørk es el seudónimo del noruego Frode Sander Øien. Es novelista, autor de obras de teatro, cantante, ha expuesto obras de arte y ha traducido a Shakespeare. Escribió dos novelas de notable éxito, Pepsi Love (2001) y Speed for Breakfast (2009), pero el reconocimiento masivo le llegó con Viajo sola (Suma de Letras, 2014), bestseller en todos los países en los que se ha publicado y recibido con excelentes críticas. Vive y trabaja en Oslo.

miércoles, 8 de mayo de 2019

RESEÑA (by MB) ::: LA DEPENDIENTA - Sayaka Murata





Título original: Konbini Ningen
Autora: Sayaka Murata 
Editorial: Duomo
Traducción: Marina Bornas  
Páginas: 176
Fecha esta edición: enero 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 16,80 euros 
Diseño de cubierta: Elsa Súarez Girard



Keiko Furukura tiene 36 años y está soltera. De hecho, nunca ha tenido pareja. Desde que abandonó a su tradicional familia para mudarse a Tokio, trabaja a tiempo parcial como dependienta de una konbini, un supermercado japonés abierto las 24 horas del día. Siempre ha sentido que no encajaba en la sociedad, pero en la tienda ha encontrado un mundo predecible, gobernado por un manual que dicta a los trabajadores cómo actuar y qué decir. Ha conseguido lograr esa normalidad que la sociedad le reclama: todos quieren ver a Keiko formar un hogar, seguir un camino convencional que la convierta, a sus ojos, en una adulta.
Con esta visión hilarante de las expectativas de la sociedad hacia las mujeres solteras, Sayaka Murata se ha consagrado como la nueva voz de la literatura japonesa.
Una vez los oí discutiendo sobre cómo podían "curarme", y recuerdo que pensé que era yo quien tenía que arreglar algo.
Sayaka Murata recrea en La dependienta una melodía de la vida donde parece que las notas discordantes no tienen cabida por interpretarse a distinto ritmo. Keiko Furukura es una de esas tantas notas que, por razones desconocidas, no encaja en la sociedad en la que vive, y ese sentimiento es inherente a su biografía. Cuando mira a su alrededor, descubre el estupor y la tristeza que producen en los demás las reacciones que a ella le resultan de lo más naturales.

Por ello, conforme la protagonista va creciendo se despierta en ella un anhelo urgente y devastador, un deseo irrefrenable: la aceptación, sentirse normal. Parece que este proceso articulado llega a su fin cuando entra a trabajar por horas como dependienta en una Konbini, un supermercado japonés abierto la 24 horas del día.

En la tienda le proporcionan un manual práctico de cómo hacer las cosas en cada momento y en cada lugar. En él está todo regulado, desde el lenguaje al comportamiento, la uniformidad... en definitiva, en una Konbini todo esta protocolizado en interés del cliente. Keiko recibe la formación adecuada para llegar a ser la dependienta perfecta y desempeñar su puesto a la perfección, y eso es lo que hace.

Pero con el transcurrir de los años empiezan a llegar los peros y los por qués, y comienzan a crecer esos flecos que la sociedad, con su soberana legalidad, cuestiona sin ningún tipo de rubor ni sonrojo. A Keiko le llegan directa o indirectamente todos estos runrunes que hacen que se desajuste y se descoloque en ese engranaje perfecto que compone la Konbini, su microcosmos particular. Es en este momento de la historia cuando La dependienta entra en acción: se acelera para ajustar todas esas razones y poder seguir siendo parte de la unidad perfecta que es la sociedad normal

Para que todo lo anterior ocurra hay que tener el arrojo y la energía suficientes, y nuestra extraordinaria heroína sin duda los tiene. A pesar de sus peculiares circunstancias sitúa siempre a los demás por encima, y así es como decide en cada momento lo que tiene o no tiene que hacer, lo que parece bien y lo que está fuera de la sociedad normal.

Keiko ha cumplido 36 años y, por tanto, debe encontrar un trabajo fijo o debe casarse y formar una familia. Eso es lo que se espera de ella y es lo que debe hacer. No le queda otra que emparejarse con alguien; el amor, la cooperación o los intereses mutuos no tienen por qué tener cabida en esta ecuación y, además, no tendría que dejar ese universo perfecto que es su querida Konbini. Así, de está manera se ajusta para no desarticularse de la buena sociedad.

Cuando da los primeros pasos en su nueva vida descubre cómo todos aquellos que le rodean, ya sean compañeros, amigos o familias, cambian y transforman su actitud hacia ella. Parecen felices porque, por fin, Keiko Furukura se ha curado, ya forma parte de la normalidad... Su felicidad o infelicidad las dejo aparte: en todas las casas cuecen habas, y estos dos parámetros al parecer no son de gran importancia. Tú simplemente haz lo que debes, Keiko, lo que se espera que tienes que hacer.

Y aquí es cuando la historia se transforma en moraleja... o no. A pesar de todo, Keiko sabrá mirar en su interior y ver lo que realmente le interesa. Si descubre su lugar en el mundo y sigue con su misión y todas las demás cosas y asuntos que el desarrollo personal aconseja, es algo que ya no os puedo revelar. Sería llegar al final de la historia y, aunque sea corta, merece la pena leerla por todo lo que transmite y el torrente de empatía que circula desde la protagonista hacia los lectores, sentimiento que Sayaka Murata ha sabido encajar y diseñar de manera espléndida.





Sayaka Murata (1979, Prefectura de Chiba, Japón) es una de las voces contemporáneas más interesantes de Japón. Su obra ha aparecido en la prestigiosa revista literaria Granta y en 2016 fue Mujer del año según Vogue. Su décima novela, La dependienta, constituye su debut en el mercado internacional gracias al premio literario más prestigioso de Japón, el Akutagawa, que celebra voces tan importantes como la del premio Nobel Kenzaburō Ōe.

lunes, 6 de mayo de 2019

RESEÑA (by MH) ::: BELGRAVIA - Julian Fellowes




Título original: Belgravia
Autor: Julian Fellowes
Editorial: Suma de letras
Traducción: Laura Vidal 
Páginas: 504
Fecha esta edición: mayo 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18,90 euros 
Diseño de cubierta: Adaptación del diseño original de The Orion Publishing Group (Penguin Random House Grupo Editorial)





 
La noche del 15 de junio de 1815 la flor y nata de la sociedad británica se reúne en Bruselas para celebrar una fiesta que se convertirá en una de las más trágicas de la historia: el baile de gala de la duquesa de Richmond en honor del duque de Wellington. Al día siguiente, muchos de los apuestos jóvenes que han acudido a la recepción se encontrarán luchando, y muriendo, en el campo de batalla de Waterloo.

Para la joven Sophia Trenchard, la bella hija de un próspero comerciante, esta es la noche que lo cambiará todo. Pero solo veinticinco años más tarde, cuando los ambiciosos Trenchard se muden al nuevo barrio de moda en Londres, Belgravia, comenzarán a conocerse las repercusiones de ese momento. Porque en este incipiente mundo, en el que los emergentes nuevos ricos se codean con la más arraigada aristocracia, hay quienes prefieren que los secretos del pasado sigan enterrados...


Soy tan ansiosa que, sin haber leído nada de Julian Fellowes hasta ahora, tengo sus tres novelas publicadas en España en la estantería. ¿Y quién es él? (seguro que no soy la única que lee esto con soniquete a lo José Luis Perales xD). Pues por estos lares suele ser conocido por ser el guionista y creador de Downton Abbey, pero para una frikaza como yo de las producciones de época, también es el guionista de películas como Gosford Park, La reina Victoria y La feria de las vanidades, o de series como Doctor Thorne y Titanic.... Andrew Davies me parece mucho mejor guionista de producciones de época que Fellowes (MUCHO, MUCHO mejor), pero Fellowes también tiene buenas cosas en su currículum y al César lo que es del César xD. El caso es que me daba bastante igual por cuál empezar de sus tres libros, y como durante dos años consecutivos lo habéis incluido en el reto de libros a reseñar en Netherfield, aquí vengo con mi opinión sobre Belgravia.

La historia comienza en junio de 1815. Justo antes de la campaña de Waterloo (en la que tuvo lugar no solo la famosa batalla con el mismo nombre, sino las de Ligny, Quatre Bras y Wavre), la ciudad de Bruselas respira el aroma de la guerra pero no permite que eso influya en su agitada vida social, que nada tiene que envidiar a la londinense. En este contexto conocemos a la familia Trenchard, compuesta por el cabeza de familia, James (inteligente comerciante con aspiraciones un tanto obsesivas de ser aceptado en la elitista alta sociedad), su mujer Anne (mucho más sensata y con muchas menos aspiraciones de figurar), su hija Sophia (hermosa jovencita un tanto caprichosa) y su hijo, pequeño, John, que en este punto de la historia no pinta mucho. Lo más importante de esta fase de la historia es que nos enteramos de que Sophia está enamorada de lord Bellasis, que aparentemente él lo está también de ella, y que evidentemente un lord no puede casarse con la hija de un comerciante por muy rico que sea. Así pues, cuando lord Bellasis parte hacia la guerra y muere en ella, en apariencia se pone punto y final a este inconveniente romance.

Huelga decir que si en apariencia esto fuese todo, no habría historia y no estaría aquí hablando de ella. Saltamos 25 años en el tiempo, la familia Trenchard ha regresado a Londres y descubrimos que aquella época en Bruselas tuvo consecuencias trágicas para ellos y por circunstancias de la vida será, más de dos décadas después, cuando esas consecuencias empiecen a asomar la cabeza fuera de la propia familia y a involucrar a otras personas que van a alterar los cimientos que hasta ahora mantenían un secreto muy secretoso a buen recaudo... La sinopsis elude muy acertadamente cuál es el susodicho secreto que esconde todo este misterio, así que yo también lo voy a eludir. Es algo que se pone sobre la mesa sin más rodeos a las treinta páginas, así que en cuanto se empieza a leer el libro se sabe, pero mejor acercarse a él sin saberlo y descubrirlo cuando toca, no antes.

A ver... Belgravia, en pocas palabras, es un culebrón victoriano, y tampoco puede sorprender a nadie porque Downton Abbey, la gallina de los huevos de oro de este autor, se convirtió en otro culebrón tras facturar dos fantásticas primeras temporadas y decidir estirar el éxito a toda costa con tal de seguir ingresando libras... Y si la fórmula fue un éxito mundial, ¿por qué no repetirlo en novela? Dicho y hecho. 

A Fellowes lo que mejor se le da (y se nota que se documenta muy a fondo) es la ambientación de sus historias, la recreación de otras épocas con unas costumbres que hoy en día nos son muy ajenas y que, a mediados del siglo XIX, obligaron a la sociedad imperante a enfrentarse a muchos cambios no solo a nivel estructural, sino también a nivel jerárquico y estamental. En plena Revolución Industrial seguía imperando la alta sociedad, la aristocrática, la que siempre había estado arriba mirando por encima del hombro a todos los demás, pero también empezaban a demandar su espacio los nuevos ricos, los comerciantes, los empresarios, luchando por adentrarse en ese mundo, por ser aceptados en esos salones, por obtener membresías en clubes que hasta ese momento les habían sido vetadas... Los aristócratas miraban por encima del hombro a los que ellos consideraban arribistas, y esos arribistas se tragaban su orgullo y ponían su mejor sonrisa con tal de ser invitados a esas casas y de ascender en estatus social.

Pues todo eso lo vemos representado en el libro con los Trenchard en el lado de los comerciantes ricos, y con los condes de Brockenhurst por el lado aristocrático. Y mientras Fellowes construye sus secretos y misterios alrededor de estas dos familias, aprovecha para meternos en vena todas las peculiaridades, costumbres, etiquetas y eventos sociales de la época. Incluso asistimos al nacimiento de la tan archifamosa hora del té, que aunque parezca mentira no es una costumbre tan antigua como pueda parecernos y data de la época en que está ambientado el libro (1841), e introduce algún personaje real, como Thomas Cubitt, arquitecto y constructor de, entre otros, el barrio londinense de Belgravia, donde viven buena parte de los protagonistas y del que toma su nombre el libro.

Belgravia me ha gustado en su conjunto final sin maravillarme. Siempre acabo disfrutando de este tipo de historias porque la época que recrean me apasiona, pero en el caso de este libro tengo que reconocer que a ratos se me ha hecho un poco pesado. El envoltorio es muy bonito, muy elegante, muy detallado... pero la trama es muy simple y tiene tendencia a dar vueltas sobre sí misma, así que algunos pasajes se resienten un poco. Y los personajes pues son correctos, pero sin llegar a entusiasmar; cumplen su función, pero he echado de menos más chispa en sus diálogos y, de más, menos clichés. No sé cómo hubiese tolerado esta misma historia sin esa ambientación victoriana tan bien recreada. Así que sí, es una lectura agradable para quienes nos gusta este género, pero la trama en sí misma no da para gran cosa. A ver qué me parecen Esnobs y Pasado imperfecto, porque tanto uno como otro tienen también opiniones bastante encontradas.

Por ir terminando, fijaos si Fellowes tenía claro lo que buscaba con este libro que ya se está rodando la adaptación televisiva con guión a su cargo (además de la peli de Downton Abbey). Sabe lo que funciona, sabe lo que le da de comer y se sabe su librillo a la perfección. No me pega nada el casting con lo que yo tenía en la cabeza en cuanto a los personajes, pero con un poco de suerte sacarán lo mejor del libro y eliminarán lo peor. A ver qué sale.



Julian Fellowes (El Cairo, 1949) es un multipremiado actor, escritor, director y productor. Como creador, único guionista y productor ejecutivo de la exitosa serie Downton Abbey, Fellowes ha ganado tres premios Emmy un Globo de Oro. Recibió un Oscar al mejor guión original por Gosford Park. Es autor de dos novelas, Esnobs y Pasado imperfecto, ambas publicadas por Suma de Letras. 

Fellowes entró en la Cámara de los Lores en 2011. Vive entre Londres y Dorset con su mujer, Emma.