viernes, 26 de febrero de 2021

RESEÑA (by MB) ::: LA MANO IZQUIERDA DE PETER PAN - Silvia Herreros de Tejada


 
 
Título original: La mano izquierda de Peter Pan
Autora: Silvia Herreros de Tejada
Editorial: Espasa
Páginas: 472
Fecha de publicación: enero 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 5,95 euros
Diseño de cubierta: Planeta Arte & Diseño





1916-1937: El escritor James Matthew Barrie, después del enorme éxito cosechado con Peter Pan, cae en una profunda crisis creativa y contrata a una nueva secretaria, lady Cynthia Asquith, aristócrata inglesa. Entablan una relación más allá de lo profesional, convirtiéndose ella en una especie de amante, pariente, colega escritora, compañera de vida. Barrie somatiza su bloqueo en un bulto que le sale en la mano derecha y comienza a escribir con la izquierda. «Lógicamente ―escribe―, por la mano izquierda bajan pensamientos mucho más siniestros».

2010: Dos profesores, David, español, y Moira, norteamericana, investigan los manuscritos originales de Barrie en la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale. Preparan una conferencia para el congreso que celebrará, en varios lugares de Escocia, los 150 años del nacimiento del escritor. Compiten entre sí para obtener la autoría del libro oficial del congreso. Moira es experta en Cynthia Asquith, una escritora menor, apenas conocida. A David, especialista en Peter Pan, se le ocurre una hipótesis aparentemente descabellada: ¿y si Barrie, por amor, escribió la supuesta obra de Cynthia Asquith con la mano izquierda? Moira sostiene completamente lo contrario. Ambos, en la barrera de los cuarenta, se encuentran un tanto desengañados con sus vidas y proyectan en Cynthia y Barrie todo aquello que no se atreven a hacer en la vida real.


Para tener cincuenta y siete años, el hombre diminuto tenía el pelo muy oscuro y unos ojos azules tan brillantes como los de un niño ávido de aventuras. Si no se lo hubieran dicho, Cynthia jamás habría intuido que era uno de los escritores más respetados del país.
¿Qué pueden tener en común Cynthia Asquith, Moira Ann Fitzgerald y David J. Prior, con el dramaturgo y novelista británico James Matthew Barrie? ¿Cuál es la premisa constante que se repite a lo largo de sus vidas en relación con esta figura literaria? Las tres voces narradoras de La mano izquierda de Peter Pan demuestran a lo largo de la novela el apego y la obsesión que sienten por el autor. 

En primer lugar tenemos a lady Cynthia Asquith, mujer contemporánea de J. M. Barrie y testigo de su vida.
―Oh, mon Dieu... ¿Y cómo es que te has hecho secretaria, así de repente? Se supone que los aristócratas no hacen trabajos de plebeyos, ¿no? 
―Ni los plebeyos como Barrie suelen ser jefes de aristócratas, ¿no? ―replicó ella, ligeramente ofendida.

Cynthia Asquith fue la secretaria particular, particular de J. M. Barrie durante más de veinte años.
Fantástico, pensó Cynthia ya saliendo por la puerta. Ahora no solo tenía que preocuparse del cuadro lúgubre del vestido negro, sino también de que Barrie se burlase de ella. ¡Bravo, Cynthia! La grandísima oportunidad de su vida era ser secretaria. Su «momento Barrie definitivo» había sido, sin duda, todo un éxito. Matrícula de honor.
La aristócrata (con ambiciones artísticas, tres hijos y un marido en el frente) se emplea en un principio a regañadientes bajo las órdenes del autor. Es una mujer compleja, llena de caras y aristas, y representante de una época, una clase social y un estilo de vida... una socialité que aplica con método riguroso lo aprendido de sus mayores y que, mirándola con perspectiva, nos devuelve una imagen llena de matices y contrastes. Por un lado, vemos a la madre y esposa que a pesar de su estatus social, y por razones económicas y de supervivencia, se pone a trabajar; por otro lado recibimos reflejos de ambición, manipulación y egoísmo. Y  eso sin sumar la desatención y desafección hacia el hijo que más la necesita, al tiempo que observamos la entrega y dedicación constantes las veinticuatro horas del día a su empleador, poniendo a su servicio su agenda, su red de contactos e influencias,  además de todos sus pensamientos y emociones... todo en pro de su amado amo

En cuanto a Moira Ann Fitzgerald y David J. Prior, ambos son doctores expertos (Moira en la vida de Cynthia Asquith, y David en la de J. M. Barrie). Nos encontramos a estos dos personajes de ficción en el año 2010 en la Universidad de Yale (concretamente en la Biblioteca Beinecke), estudiando, investigando y, sobre todo, compitiendo para un puesto en el 150 Congreso de James Matthew Barrie (que se celebrará en mayo de ese mismo año en Edimburgo) que sin duda catapultaría sus carreras, lanzándolos a los cielos de los eruditos y académicos.

Silvia Herreros de Tejada construye una historia con estos dos personajes ficticios, unos académicos encerrados en sus estudios y saberes que se expresan con sus voces narrando y, sobre todo, transmitiendo sus anhelos, ambiciones, frustraciones y fracasos a lo largo de sus vidas. De alguna forma piensan que su halo, J. M. Barrie, les va a salvar, resucitar y situar en el puesto que ellos piensan y creen que se merecen.

Y en el otro vértice tenemos a Cynthia Asquith, una persona real, contemporánea y testigo de la vida del autor de Peter Pan que participa igualmente de ese halo que la fama y el prestigio dan. Quiere ser una escritora reconocida y afamada, y qué mejor maestro que su amado amo para desarrollar y construir una carrera profesional.

A grosso modo, el que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. Este refrán español contesta a las preguntas que lancé al principio, pues si algo tienen en común estos tres personajes (ficticios o no, contemporáneos o no) es que quieren participar de la vida y la fama de la figura literaria para construir la suya propia, posicionarse y alcanzar el estatus que creen merecerse. En definitiva, tocar su inmortalidad. Una estrategia aplicada a un proceso que no les resultará tan fácil, pues para madurar y avanzar tendrán que aprender a renunciar. Ellos, a diferencia del niño que no quería crecer, no podrán postergar y aplazar más las cosas si quieren que sus vidas y sus carreras despeguen, progresen y evolucionen, por lo que nos le quedará otra que someterse a la ley natural del crecimiento de los seres vivos.

En La mano izquierda de Peter Pan, Silvia Herreros de Tejada despliega toda su maestría y conocimientos en la creación de una historia llena de luces y sombras, mezclando personajes ficticios con otros reales e insuflándoles vida, pensamientos y sentimientos que se transmiten a través de su voz. Es una novela llena de sabiduría, erudición, cultura y datos biográficos sobre J. M. Barrie y aquellos que se relacionaron con él. La autora usa todo esto de manera sabia para dar sentido y profundidad a la historia y, al tiempo que nos contagia y apega a la vida de esta figura literaria, nos sumerge y engancha en una lectura interesante que se hace más adictiva con cada página que pasa.

Una novela para descubrir al autor que, en su inmortalidad, fue superado y absorbido por su personaje.




Silvia Herreros de Tejada (1975) es doctora en Estudios Fílmicos. Autora de un ensayo y de dos obras teatrales, ha recibido becas para estancias de investi-gación en UCLA y en Yale, donde trabajó con el archivo personal de J. M. Barrie. Profesora en la Universidad Nebrija y en la Escuela de Cinematografía y del Au-diovisual de Madrid (ECAM), cofundó la compañía de teatro La Abducción. Colabora en los monográficos literarios del programa de radio Carne cruda.  
 
La mano izquierda de Peter Pan se publicó en 2017 y esta es su segunda novela.

miércoles, 24 de febrero de 2021

RESEÑA (by MH) ::: Y LA NOVIA CERRÓ LA PUERTA - Ronit Matalon


 
Título original:  Ve hakalah sagrah et hadelet
Autora: Ronit Matalon
Editorial: Minúscula
Traducción: Ana María Bejarano
Epílogo: Ana María Bejarano
Páginas: 152
Fecha de publicación: enero 2020
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18,50 euros 
Imagen de cubierta: @Luis F. Conde






El día de su boda, Margui se encierra en el dormitorio de su madre y declara que no se casará. La familia se reúne tras la puerta cerrada, sin saber qué hacer. Su madre, Nadia, perdió hace tiempo a otra hija en circunstancias que no están claras. Su abuela, que oye con dificultad, parece entenderla mejor que nadie. Ilan, un primo al que le gusta vestirse de mujer, se aferra a la abuela. Y luego está Mati, el novio desesperado, que trata de descifrar el silencio de su amada y entender por qué se niega a casarse con él. El problema no se resuelve con la llegada de los padres del novio y de una psicóloga especializada en novias que se echan atrás. Cuanto más tratan todos de convencer a Margui, mayor empatía siente Mati por ella y más convencido está de que su negativa debe respetarse. Pero ¿acaso significa eso que ella no lo ama? Tal vez esté rechazando las demandas sociales y familiares, en una suerte de rebelión femenina contra el papel que el mundo le ofrece.
Hoy es el último miércoles del mes de febrero, y eso quiere decir que es el turno del proyecto de Reseñas Cruzadas que comparto con mi queridísima Undine, de Lecturas de Undine. Antes de seguir os recuerdo que la peculiaridad de este proyecto es que leemos el libro de manera totalmente independiente y no comentamos nada sobre él entre nosotras ni compartimos impresiones; la única premisa fija es que hay que leer determinado libro cada mes y que la reseña se cuelga determinado día, y solo entonces descubrimos la opinión que la otra tiene sobre la lectura
 
Ahora, vamos... al mismo tiempo que vosotros.

Dicho todo esto, la lectura para el mes de febrero ha sido Y la novia cerró la puerta que, si no me equivoco, es el único libro contemporáneo de los escogidos para los seis primeros meses del proyecto (podéis ver el listado de lecturas pinchando aquí). Fue publicado inicialmente en 2016 (un año antes del fallecimiento de la autora), aunque a España nos llegó la traducción el año pasado de la mano de la editorial Minúscula. ¿Su autora? Ronit Matalon, una de las voces de la literatura israelí más prominentes desde finales del siglo XX. No sé si vosotros tendréis curiosidad por saber qué me ha parecido después del batacazo del mes de enero, pero yo sí tenía muchas ganas de quitarme la espinita. ¿Lo habré conseguido? Os cuento.

Y la novia cerró la puerta es de esos títulos que, sin que sirva de precedente, no engañan, así que la historia comienza tal cual, con una puerta cerrada y dos escenarios que están condenados a no entenderse: por un lado la novia, Margui, atrincherada en su habitación tras haber decidido que no, que se lo ha pensado mejor y no se casa; por el otro su familia y el novio, Mati, que no saben qué hacer ni qué decirle para que salga de la habitación y entre en razón. En un primer momento la familia consta de la madre de Margui, su abuela y su primo, pero pronto entran también en acción los padres del novio y otros personajes de los que no os voy a hablar. Y a todo esto no os he dicho lo más importante: que es el día de la boda, que Margui está vestida de novia en su habitación, que el novio y las familias están ya peinados y a medio arreglar y que, sobre todo, el convite para quinientos invitados ya está pagado y sin fianza que valga (lo pagado, pagado está). ¿Conseguirán que Margui salga de su habitación y dé una explicación de por qué no se quiere casar? Porque se ha cerrado en banda y no ha explicado los motivos. Yendo más allá... ¿conseguirán que salga de su habitación, dé una explicación de por qué no se quiere casar y finalmente cambie de opinión y se case? Pues cosas más imposibles se han visto. 
 
Bien, lo primero es lo primero: la novia ha cerrado la puerta, y si su familia y novio no pueden entrar en ella y hablar con Margui, menos puede hacerlo el lector. Esa habitación está vedada para todo el mundo y lo que Margui hace en ella queda entre la autora y su personaje. La novia es, de hecho, la razón que justifica la existencia de esta historia, pero una vez que abre la caja de Pandora (momento del que nosotros como lectores no somos testigos porque cuando comienza la trama ya llevan horas intentando que salga de la habitación), se queda tras la puerta y hace mutis por el foro presencialmente hablando. Y si la novia nos está vedada, ¿qué nos queda entonces para entender cómo se ha llegado a este punto en el mismísimo día de su boda? Os diría que su familia y su novio, pero no, realmente solo nos queda su novio, porque la familia cumple otro cometido totalmente diferente en la historia.
 
Todo lo que conocemos sobre la relación entre Margui y Mati queda a merced de este último, así que la idea que podemos hacernos de la novia está (para mí) muy sesgada. Y no porque Mati hable mal de ella, todo lo contrario: la adora por encima de todas las cosas hasta el punto de que da la impresión de que vive totalmente dominado por ella. La que manda en esa relación es Margui, y Mati se dedica a seguirle el compás, a tragarse sus opiniones y a hacer todo siempre al gusto de ella aunque no sea de su propio gusto. De hecho en cierto modo dice que él no quería casarse, que la que quería casarse era ella, y ahora lo deja plantado sin explicación alguna. Y aun así la defiende en todo momento: no entiende por qué hace lo que hace, pero lo único que le pide es que le dé una explicación. Como lector piensas que son muchas más las cosas que los separan que las que los unen (a mí ni siquiera me ha caído bien Margui, las cosas como son), y por delante queda averiguar a qué conclusiones llegará el propio Mati.
¿Acaso quería a Margui? ¿La amaba de verdad? ¿Amaba realmente a quien era ella? ¿A ella misma, aislada de él, a ella por sí misma y no en relación a él? («En realidad, ¿qué significa "de verdad"?», se preguntaba).
¿Cuál es entonces el cometido de la familia en toda esta historia? Dejando aparte que ofrecen como grupo escenas realmente geniales cuando predomina la interacción entre ellos, y que resulta muy fácil imaginárselos en ese office con el vaso de cola y el peinado de peluquería intentando encontrar una solución a contrarreloj mientras esquivan las llamadas del salón de bodas, se toman la tensión y dicen algunas cosas que no (¿o sí?) piensan, sobre ellos recae el retrato social de la Israel de hoy en día, y aquí es donde hay que afinar mucho con lo que Ronit Matalon está intentando contarle al lector. Los recuerdos de Mati también ofrecen pinceladas, pero la diferencia resulta mucho más acusada cuando se tiene a los padres de Mati y a la familia de Margui juntos en escena. Y digo que hay que afinar mucho porque resulta complicado entender y captar todas estas pinceladas si no estás enormemente familiarizado con la sociedad israelí; la autora las da por sabidas y conocidas, como es normal.

Un lector medio (mi caso) llega a cosas básicas, como la entrada de un personaje palestino en la trama, todo lo que sucede alrededor de ese personaje y las implicaciones que tiene (por poner un ejemplo sin entrar en más detalles). Pero cosas muy específicas no las he entendido plenamente hasta que no he leído el epílogo de la traductora, como la existencia de dos comunidades como la mizrají (de cultura árabe, a la que pertenece la familia de Margui) y la asquenazí (de cultura occidental, a la que pertenece la familia de Mati), y el enorme abismo que sigue existiendo entre ambas en pleno siglo XXI. Estas diferencias subyacen en la base misma de muchos de los malentendidos y situaciones estrambóticas que se dan en el libro, resulta evidente el lazo con el que la autora intenta salvar las distancias en todo momento entre lo árabe y lo judío, pero hay cosas que, sinceramente, es imposible pillarlas sin ayuda, como cierta alusión a Chéjov.

Todo esto os lo cuento porque creo que Y la novia cerró la puerta es un libro que se puede leer dos maneras. Una es buscar en la historia lo que el libro y la sinopsis prometen y disfrutar en la medida de lo posible de lo que se cuenta en ella, sin más (que no es poco); la otra es intentar ir mucho más allá en la comprensión social de la Israel de hoy en día que nos muestra Matalon, en ser capaz de ver todas las cuestiones que plantea e intentar acompañarla hasta el fondo de todas ellas, pero para eso se necesita un poco de ayuda si no se conoce a fondo la sociedad israelí (al menos es la sensación que a mí me ha dejado). Y diréis "pues lo de siempre con la literatura de cualquier país que desconocemos a fondo". Y sí, claro, tenéis toda la razón, pero creo que en Y la novia cerró la puerta se pasan muchas cosas por alto sin ese conocimiento, y me veo en el deber de avisarlo.
 
Sobre el estilo de la autora, me ha gustado mucho en los diálogos cuando enfrenta a unos personajes con otros, porque tienen mucha verdad, suenan muy auténticos y se puede palpar una dinámica genuina entre todos ellos. Cuando se adentra en los pensamientos de Mati, no tanto. De todos modos admito que llevo un par de semanas que anímicamente no estoy bien y quizás me ha faltado un poco de paciencia con la autora en esas parrafadas sin puntos con cierto tufillo pedante; pretenden dar luz y ofrecer contexto tanto a la relación entre ellos dos como a los antecedentes que podrían haber derivado en la crítica situación del día de la boda, pero estaba deseando que la narración volviese a la cocina y ver lo que se cocía entre los cosuegros. Sé que cuando se dicen estas cosas en las reseñas siempre hay alguien que dice que tal, cual y Pascual, pero no por eso voy a dejar de decirlo si es lo que siento: quizás en otro momento hubiese sabido apreciar la muy galardonada prosa de Matalon, pero en mi momento actual no ha sido así. Os pongo un ejemplo:
Toda esa cháchara que no guardaba ninguna relación ni ayudaba en nada a lo que importaba de verdad, a lo realmente auténtico en profundidad y que manaba por completo de lo que había habido y de lo que había entre él y Margui, entre Margui y él, y que existía y estaba allí presente también ahora, a pesar de la puerta cerrada, aunque puede que precisamente a causa de la puerta cerrada tras la que se escondía Margui y que magnificaba de un modo extraño lo que había entre ellos dos, acentuando lo que los unía de un modo imposible de expresar con palabras, no por lo menos con palabras que él conociera, aunque quizá sí con las que Margui pronunció en una ocasión, hacía aproximadamente medio año, el día en que tomaron la decisión de casarse, sobre todo por Nadia, por su sufrimiento, cuando Margui dijo entonces, en la penumbra del coche (era de noche y estaban sentados en el coche frente a la casa de ella), «Animales en peligro de extinción, es todo esto», y él, que tenía los finos dedos de ella entre sus manos, le preguntó: «¿Quién está en peligro de extinción?», y Margui, sonriente y mirando hacia los oscuros arbustos que tenían delante o quizá hacia otra cosa, dijo: «Nosotros. Tú y yo».

Pues eso, que me parece muy pomposo, sorry (sé que será cosa mía, lo tengo asumido y no pasa nada de nada. Hablan maravillas de este libro). De todos modos tengo que decir que este estilo parece que se va desvaneciendo conforme avanzan las páginas y que durante la segunda mitad no es tan acusado, lo que (no tan) casualmente coincide con la entrada de personajes adicionales en la trama y muchos eventos asociados a ella. Y yo lo he agradecido, lo digo como lo siento.

Por ir terminando, personajes como la abuela de Margui y los padres de Mati me parecen geniales (cada uno por razones muy diferentes), creo que los diálogos son en ocasiones hasta brillantes, y el valor de muchas de esas interacciones radica más en lo que callan que en lo que dicen (y dicen mucho, todo sin desperdicio)... pero luego hay cosas que no me han terminado de entusiasmar, incluyendo una información que se desvela bien avanzado el libro y que me ha parecido metida con calzador. El final es conmovedor, pero no probablemente por las razones que podáis imaginar a priori. La cuestión del derecho de la mujer a decidir si se casa o no se casa y a hacer lo que crea conveniente con su vida resulta evidente, pero no, no esperéis respuestas a muchas de las interrogantes que se plantean en el libro; no leáis este libro esperando tenerlo todo bien cerradito y ordenado porque lo mismo os lleváis un chasco.
 
En resumen, Y la novia cerró la puerta me ha gustado, pero no me ha encantado (sinceridad ante todo). Creo que la reseña de Undine va a ser mucho más entusiasta que la mía. Lo sabré dentro de poco (y os la enlazaré aquí abajo).
 
 



Ronit Matalon (1959-2017) nació en Ganei Tikva (Israel), en una familia de origen judeoegipcio. Después de estudiar literatura y filosofía en la Universidad de Tel Aviv, trabajó como periodista para Israel TV y para el diario Haaretz, y cubrió la zona de Gaza y Cisjordania durante la Primera Intifada. En Haaretz también ejerció la crítica literaria. Profesora de hebreo y literatura comparada en la Universidad de Haifa, impartió seminarios de escritura creativa en esa institución, así como en la Escuela de Cine Sam Spiegel de Jerusalén. Dos de sus novelas están entre las más leídas en Israel en los últimos años y uno de sus libros infantiles se ha llevado al cine. Matalon recibió el Premio del Primer Ministro (1994), el prestigioso Premio Bernstein (2009), el Premio Neuman (2010), el Prix Alberto-Benveniste (Francia, 2013) y el premio EMET (2016). En 2010 se le otorgó un doctorado honoris causa por la Universidad Hebrea de Jerusalén.