jueves, 9 de julio de 2020

RESEÑA (by MH) ::: CUANDO EL ROJO ES NEGRO - Qiu Xiaolong





Título original: When Red is Black
Autor: Qiu Xiaolong  
Editorial: Almuzara
Traducción: María Fernández Gutiérrez
Páginas: 344
Fecha publicación original: 2004
Fecha esta edición: 2009
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: descatalogado (disponible de 2ª mano)








OTROS LIBROS RESEÑADOS DE LA SERIE CHEN CAO:
El inspector Chen, de la Policía de Shanghai, está temporalmente alejado del Departamento. Trabaja ahora para un acaudalado hombre de negocios que pretende construir un gran complejo residencial, una creación que logre evocar el brillo y glamour de los lejanos años 30. Pero cuando un antiguo miembro de la Guardia Roja, la novelista Yin Lige, es asesinada en su apartamento tras publicar una obra muy crítica con el régimen imperante, Chen deberá regresar al servicio activo para colaborar con su subalterno, el detective Yu, y detener así al culpable. Un caso que dejará entrever a Chen serias implicaciones políticas.  

Qiu Xiaolong, el aclamado autor de "Muerte de una heroína roja" y "Visado para Shanghai", vuelve en su mejor forma para alumbrar una trama apasionante, en la que revela con intenso dramatismo hasta qué punto el pasado proyecta su oscura sombra en la vida cotidiana de la sociedad china de nuestros días.

Descubrí al inspector Chen Cao allá por 2018, y desde entonces me propuse leer al menos uno de los libros de la serie al año, que además me vienen genial para el reto del abecedario. Así pues, aquí vengo con el tercero de ellos, Cuando el rojo es negro, que por razones que se me escapan es el único, junto al cuarto, que no está publicado por Tusquets (la serie la conforman nueve libros en total, al menos por ahora).

Yin Lige, escritora disidente y antigua miembro de la Guardia Roja, es asesinada en el cubículo en el que vive en un edificio de apartamentos. Yin se hizo famosa en su momento tras publicar Muerte de un profesor chino, un libro autobiográdico en el que criticaba la Revolución Cultural y que pasó desapercibido en su país hasta que cruzó el charco y se publicó su traducción en EEUU, y eso ya no le hizo tanta gracia al gobierno chino: los trapos sucios, mejor lavarlos en casa. De todos modos eso ocurrió hace muchos años y no se sabe si tiene alguna conexión con su asesinato. Debido a sus posibles connotaciones políticas, el caso recae en el departamento del inspector jefe Chen, pero este ha decidido cogerse unos días de vacaciones para hacer un trabajo de traducción que le reportará un buen dinero, así que la investigación recae sobre su ayudante, el detective Yu, que así tiene ocasión de demostrar su valía en un momento en el que se plantea seriamente si quiere seguir siendo pobre y policía, o si quiere ganar algo más de dinero y dedicarse a otra cosa.

Os los digo siempre que os hablo de esta serie: en las novelas protagonizadas por Chen Cao comparten protagonismo a partes iguales la investigación del asesinato, la ambientación en la China de los años 90, los datos que se van revelando sobre la Revolución Cultural y sus consecuencias todavía visibles en la sociedad china y la vida privada de los personajes. Puede parecer mucho para las apenas 350 páginas que ocupan este volumen, pero ya estamos en el tercer libro y todo fluye completamente implementado en la narración con sencillez y naturalidad sin que el lector apenas sea consciente de lo dificil que es precisamente hacer eso (y sobre todo hacerlo bien).

Desglosando brevemente esos cuatro aspectos, en lo que se refiere al caso en sí mismo, la gran dificultad estriba en que no parece haber un motivo para el asesinato. Sí, Yin hizo ruido hace muchos años, estaba vigilada por la policía secreta, podía ser un personaje incómodo para las autoridades, pero hacía tiempo que no se sabía nada de ella. ¿Por qué asesinarla ahora y no cuando su existencia era problemática? No tiene sentido, aunque en el dossier que el gobierno tiene sobre ella se habla de un romance en una escuela cadre con un profesor universitario y ese parece un hilo del que tirar. Además, mientras Yu investiga el asesinato conocemos como funcionaban las casas shikumen, bloques de apartamentos divididos una y mil veces para ganar espacio y donde la gente vivía en habitaciones como cajas de zapatos, la cocina y baño eran zonas comunes y la intimidad resultaba casi imposible (en el que protagoniza la novela, hay dieciséis familias en dos plantas sumando un total de cien inquilinos... para que os hagáis una idea).

Y hablando de las escuelas cadre, ya os comento arriba que el autor introduce en cada libro de la serie varios aspectos de la China de Mao que dieron forma socialmente a la China de los años 90, esa China que intentaba abrirse al mundo pero que tenía muchos demonios escondidos bajo la alfombra. En Cuando el rojo es negro nos habla de las escuelas cadre creadas durante la Revolución Cultural, donde sus estudiantes debían autorreformarse trabajando duro en el campo y estudiando política en grupo. Estos estudiantes se dividían en dos grupos: por un lado estaban los antiguos defensores del Partido Comunista que, aun siendo todavía izquierdistas, habían sido reemplazados por los maoístas y tenían que encontrarles una nueva posición (en este grupo estaban los integrantes de la Guardia Roja, que en su momento conformó la élite comunista pero que Mao llegó a considerar una amenaza para sus intereses); por el otro estaban intelectuales, artistas, escritores, profesores universitarios... considerados burgueses y a los que se intentaba lavar el cerebro. En este marco surge la relación amorosa que os comento arriba en una época en la que el amor romántico estaba prohibido al considerarse que impedía dedicarle tiempo a Mao (sip).

Otra cosa menos interesante históricamente pero muy curiosa socialmente es la figura de la xiaomi, que se podría traducir como "pequeña secretaria" y que era un símbolo entre la gente de poder. Si os digo que otra definición de xiaomi es la de "compañera de pasión", deduciréis que el puesto de trabajo de estas chicas iba de la máquina de escribir a la alcoba, y que exigía buena apariencia tanto para actos públicos como privados (la parte pasional), además de un título universitario (o ser estudiante universitaria) para la parte de oficina. Así era como muchas estudiantes se pagaban sus estudios, y a nuestro íntegro y honrado inspector jefe Chen no le hace mucha gracia que el empresario que le ha contratado para la traducción le endose una xiaomi que le ayude, pero al final Nube Blanca resulta mucho más útil de lo que prometía en el apartado secretaril, que es el único que le permite desempeñar el inspector (y el lector occidental tan contento porque otra cosa más que ha aprendido).

Y si hablamos de la vida privada de los personajes, por un lado tenemos al detective Yu, que cobra mucha importancia en este libro al tener que hacerse cargo del caso Yin casi en soligario. Yu admira muchísimo a su jefe, el inspector Chen, le enorgullece trabajar con él, no le importa estar a su sombra, pero sí que le ofende muchísimo que piensen que sin Chen no puede resolver un caso. En el fondo cree que él debería ser inspector jefe y se siente a disgusto con su vida. ¿Y por qué sigue siendo policía? En el momento en que se ambientan los libros, un ciudadano chino ya podía cambiar de trabajo si quería (no, hasta ese momento no se podía, trabajaban en lo que les ordenaba el gobierno, les gustase o no), así que Yu se está replanteando seriamente su futuro. Por el otro lado está Chen, de quien ya os comentado anteriormente que aparte de ser inspector jefe de policía es poeta con libros publicados y traductor famoso de novelas de detectives inglesas, además de miembro de la Asociación de Escritores. Eso posibilita el trabajo de traductor que le aparta del caso durante la novela, aunque está en contacto con Yu continuamente y le va ayudando a lo largo de la investigación. ¿Por qué acepta este trabajo de traductor? Porque aun siendo inspector jefe de policía y miembro importante del partido, el salario no es mucho mejor que el de su ayudante y necesita de otros trabajos para ganar dinero. Quince días de traducción equivalen a un año de trabajo como policía, y aunque esta circunstancia le provoca algunos conflictos personales, es una oportunidad que no puede dejar pasar.

Creo que me las he apañado para contaros un poco de todo lo que os vais a encontrar el libro sin contaros practicamente nada de lo que os vais a encontrar en el libro para no desvelar ni un detalle de la investigación (es lo que siempre intento, en cualquier caso, pero supongo que unas veces se consigue mejor que otras). Por cierto, si os preguntáis qué significado tiene el título, digamos que ese negro hace alusión a individuos de la China socialista que se comportaban y comulgaban con el ideal capitalista: que te hicieses llamar camarada o señor marcaba la diferencia entre ser señalado de un modo o del otro. Tal y como se dice en cierto momento en la novela, la China de los años 90 era una China llena de contradicciones: por fuera, el sistema socialista bajo el mando del Partido Comunista; por dentro, prácticas capitalistas disfrazadas. 

Lo digo siempre, me gusta muchísimo como escribe Qiu Xiaolong, la facilidad y elegancia con la que lo cuenta todo y la genialidad con la que implementa las diferentes subtramas al tiempo que coge de la mano al lector y le mete de cabeza en todo lo que ha sucedido y sigue sucediendo en China de manera encubierta. En estas novelas lo importante no es la identidad del asesino, sino el modo en que se relaciona el caso con la corrupción del partido comunista, las consecuencias todavía evidentes de la Revolución Cultural sobre el pueblo chino y el entorno y ambientación de una época que se hallaba en un periodo muy complejo de transición. A esto se suma que tienen un componente metaliterario muy importante porque Chen respira y vive por y para la poesía y la literatura inglesa, así que no sé qué más se le puede pedir :)


Qiu Xiaolong (Shanghai, 1953) se dio a conocer mundialmente con la serie de novelas policiacas protagonizadas por el inspector jefe Chen Cao, en las que traslada a los lectores a la realidad social y cultural de la China moderna en una época de difícil transición. Tusquets Editores ha publicado: Muerte de una heroína roja, Visado para Shanghai, Seda roja, El caso Mao, El crimen del lago y El enigma de China.

martes, 7 de julio de 2020

RESEÑA (by MH) ::: LAS CRISÁLIDAS - John Wyndham




Título original: The Chrysalids  
Autor: John Wyndham 
Editorial: Runas
Traducción: Catalina Martínez Muñoz 
Páginas: 208
Fecha publicación original: 1955
Fecha esta edición: octubre 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros
Diseño de cubierta: Octavi Segarra




BENDITA SEA LA NORMA. EN LA PUREZA ESTÁ NUESTRA SALVACIÓN. ¡CUIDADO CON LOS MUTANTES!
 
Después de la Tribulación, una catástrofe apocalíptica que da lugar a mutaciones genéticas, las desviaciones de la norma son consideradas Blasfemias. Los animales y plantas que no tengan un aspecto normal son eliminados, y los humanos son expulsados a los Márgenes. Nadie sospecha en su aldea que David y Rosalind también son mutantes, pero a medida que se hacen mayores cada vez les resulta más difícil ocultar su propia aberración y se ven obligados a huir a las Malas Tierras para no ser descubiertos.
Hace dos años y medio compartí con vosotros mi reseña sobre La peste escarlata, novela postapocalíptica de Jack London publicada en 1900 en la que se nos mostraba el mundo tras los efectos devastadores de una pandemia. Durante las últimas semanas, y a pesar de que ya tiene mucho tiempo, esta reseña ha estado entre las diez más leídas del blog (me ha sorprendido más que nada porque hasta ahora era de la opinión de que el trabajo que realizamos al escribir las opiniones en los blogs es, por desgracia, bastante efímero), pero supongo que la situación que hemos vivido invitaba a bucear en internet en busca de historias de esa temática. El caso es que durante estos tiempos raros he leído Las crisálidas, publicada en 1955 y que pensaba que partía de la misma premisa, pero no. En realidad ni leí la sinopsis con antelación, simplemente llevaba tiempo detrás de leer algo de John Wyndham, un autor clásico de ciencia ficción, y me decidí por este libro, sin más. El caso es que sí estamos ante una novela postapocalíptica, pero tanto la causa que provoca este mundo alternativo como lo que sucede en él no tienen nada que ver con La peste escarlata. Os cuento.

No se sabe con exactitud el tiempo que ha transcurrido desde la Tribulación, pero sin duda son cientos de años. David vive en una granja en Waknuk (situada aparentemente en la región de Labrador, lo que ubica al lector en Canadá), y pertenece a la familia más importante del distrito, del que su padre es el mayor terrateniente y algo así como su líder religioso; Joseph Strorm lleva la fe grabada en los huesos y se muestra insensible e intransigente con todo aquello que no cumple la Norma, que define la imagen de Dios. Las cosas que no tienen aspecto normal son Ofensas; las personas que no tienen un aspecto acorde a la Norma son Blasfemias. En conjunto, todas son consideradas Desviaciones, y las Desviaciones son hijas del Diablo y deben ser eliminadas. Algunas están a la vista y no pueden esconderse, otras permanecen ocultas. Si te pillan con una anormalidad física, te esterilizan para que no procrees y te mandan a los Márgenes a  que te mueras de hambre, así que más vale que no te pillen... Cuando David descubre que lo que a él le parece totalmente normal le convierte a ojos de los demás en un mutante, sabe que debe callar para salvar la vida; su propio padre no dudará en entregarlo a las autoridades si se entera. Solo su tío lo sabe, le ruega encarecidamente que nunca hable con nadie sobre el tema, pero las cosas se complican.
Bueno, todas las partes de la definición son igual de importantes, y cuando una niña no encaja en la norma, entonces no es humana, y eso significa que no tiene alma. No está hecha a imagen de Dios, es una imitación, y en las imitaciones siempre hay algún defecto. Únicamente Dios crea seres perfectos, por eso, aunque los desviados se parezcan mucho a nosotros, no son seres humanos auténticos. Son otra cosa muy distinta [...] Las Desviaciones son obra del Diablo: las envía a vivir entre nosotros para tentarnos y alejarnos de la Pureza. A veces es muy listo y hace una imitación casi perfecta, por eso tenemos que estar siempre alertas al defecto, por pequeño que sea, y denunciarlo inmediatamente cuando lo vemos. ¿Lo tendrás en cuenta a partir de ahora?
Jamás se dice en la novela porque sus personajes ni lo saben ni sabrían ponerle nombre, pero si hacemos caso a todos los indicios que aparecen en la historia, la Tribulación que lo cambió todo fue probablemente una guerra nuclear (más que un desastre único, dado que son diversas partes de la Tierra las que parfecen estar afectadas). El modo en que hablan de lo que imaginamos fueron zonas cero (enormes, gigantescas zona cero), el modo en que la situación parece mejorar conforme te vas alejando de esas zonas, cómo el paso de los años parece repercutir en que algunas áreas se vayan recuperando, las mutaciones que afectan tanto a los seres humanos como a la vegetación y la fauna animal, el hecho de que haya lugares alejados de esa zonas cero donde parece que la vida ha transcurrido de una manera totalmente distinta... Todo parece concordar con las secuelas y consecuencias de una confrontación nuclear. A esto mismo me refería en el primer párrafo con lo de que estamos ante una historia postapocalíptica que nada tiene que ver con una pandemia viral. Eso por un lado. Por el otro somos testigos de lo que realmente quería contar Wyndham en la novela: que el ser humano es obtuso, tiene miedo de lo que es diferente y vive en una rueda eterna de ceguera y fanatismo que le hace caer una y otra y otra vez en los mismos errores sin importar catástrofes intermedias ni siglos mediantes.

Aun así Wyndham plantea en Las crisálidas algo sobre lo que London también profundizó en La peste escarlata: la involución del ser humano y de la sociedad tecnológica e industrializada tal y como la conocemos. ¿Qué sería del mundo si todas aquellas personas con los conocimientos científicos necesarios desapareciesen de la faz de la tierra? Se tardarían muchas generaciones, muchos cientos de años, en volver a poner un avión en el aire, un tren sobre unos raíles o un coche sobre una carretera, por poner un ejemplo. De hecho y para empezar, si las personas con los conocimientos adecuados desapareciesen, se tardarían cientos de años en inventar ese avión, ese tren o ese coche. La novela asienta gran parte del misterio que rodea todo lo que no sea el distrito de Waknuk en la incapacidad para viajar a otras zonas del mundo donde no se sabe lo que está pasando, si viven igual que ellos, si sufren las mismas mutaciones... están aislados, y así han estado desde que la Tribulación cayó sobre los Antiguos (los Antiguos=nosotros, nuestra civilización), retornándolos a una época muy anterior al siglo XIX ya industrial. 

Yo diría que la novela está dividida en dos partes muy evidentes. En la primera mitad se nos presenta el marco social en el que viven los personajes, donde unos creen firmemente que la Tribulación fue un castigo divino para los Antiguos y otros, los menos (y siempre en secreto si no quieren ser linchados por blasfemos), se preguntan qué fue realmente la Tribulación, porque algo no cuadra en las explicaciones que les dan. Solo los últimos tres siglos están registrados en dos únicos libros, y más allá de eso todo son leyendas e historias que van pasando de boca en boca. Por eso esta primera parte es una parte más filosófica, con reflexiones a mi modo de ver muy acertadas y coherentes dado el grado de desconocimiento de los personajes, más allá de presentar la trama en sí misma, la mutación de David y la concatenación de hechos que conducen hacia el giro a mitad de historia con una tensión que va in crescendo conforme avanzan las páginas.  La segunda mitad es más aventurera, con más acción y más sorpresas (si cabe). Los personajes centrales salen de Waknuk y se enfrentan a lo desconocido, y de esta parte poco más os puedo hablar. Bajo mi punto de vista las dos partes se complementan a la perfección, pero nada en la primera parte te hace pensar en lo que va a derivar la segunda, y ahí radica uno de sus puntos fuertes: que no sabes hacia donde te va a llevar la historia.
Según mi experiencia, si huyes de una cosa únicamente porque no te gusta, nada de lo que encuentres te gustará. Ahora bien, huir porque buscas algo, eso es diferente, ¿pero qué buscarías?
No os quiero contar mucho más sobre la trama porque debéis descubrirla por vosotros mismos y sorprenderos con lo que va ocurriendo en ella. Ni siquiera os voy a decir qué desviación/mutación tiene David, porque en el libro transcurren sus buenas treinta páginas antes de que se descubra y en la sinopsis han tenido el buen tino de no anticiparlo. Pero sí quiero comentar antes de finalizar que lo que hace Wyndham en el libro es, básicamente, retorcer el supuesto concepto de normalidad precisamente para poner en entredicho el concepto en sí mismo, al tiempo que reflexiona sobre el fanatismo religioso, el miedo de los seres humanos ante lo que no comprenden o no es como ellos, y lo efímera que puede ser la sociedad tal y como la conocemos así como la fragilidad de las bases sobre las que se asienta.

La prosa de Wyndham es ágil, pulcra y muy sugerente en algunos pasajes, y a mi parecer realiza una construcción de personajes fantástica en lo que se refiere sobre todo a los personajes principales. David narra en primera persona y eso hace que él sea el rey de la función, pero hay dos personajes más que no he nombrado que, aún conociéndolos solo a través de David, resultan auténticos y no sufren ninguna distorsión subjetiva. Wyndham quiere entretener al lector pero también quiere hacerle pensar, y por eso la primera mitad del libro está enfocada a enfrentarle con un mundo nada imposible, un mundo intolerante, autoritario y opresivo en el que no se puede expresar el libre pensamiento y en el que no está permitido ver (o querer ver) más allá de lo que se tiene delante... un mundo donde sus habitantes llevan cruces bordadas en la ropa y carecen de la inteligencia suficiente que les permita evolucionar más allá de su sociedad caduca. Quizás, si hablamos de profundidad y calidad literaria, la segunda mitad no esté a la altura de la primera y carezca de su tono reflexivo y laborioso, pero todo nos lleva hacia ese final y es el que tiene que ser. 
En resumidas cuentas, he disfrutado mucho de la lectura y me he quedado con ganas de leer algo más de este autor.
 

John Wyndham Parker Lucas Benyon Harris (1903-1969) es un autor clásico británico de ciencia ficción. Probó distintas profesiones como agricultor o marchante de arte antes de dedicarse a escribir relatos detectivescos y de ciencia ficción. Entre sus obras hay títulos imprescindibles de la ciencia ficción como "El día de los trífidos" (1951), una de las novelas más famosas de catástrofes, "Las crisálidas" y "El kraken despierta", que se desarrollan en escenarios postapocalípticos.

domingo, 5 de julio de 2020

RESEÑA (by MH) ::: ALVES Y COMPAÑÍA - José Maria Eça de Queirós




Título original: Alves & Co.  
Autor: José Maria Eça de Queirós 
Editorial: Alba
Traducción: Javier Coca y Raquel R. Aguilera
Páginas: 128
Fecha publicación original: 1925
Fecha esta edición: 2007
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 11 euros
Imagen de cubierta: Detalle de La declaración (Giacomo Favretto)




«El adulterio es un asunto grave para el marido; los demás lo consideran un fracaso que no exige sangrientos excesos.»
 
El próspero Godofredo da Conceição Alves, comisionista de ultramar, vuelve un 9 de julio a su casa dispuesto a sorprender a su bella mujer con un regalo por su cuarto aniversario de bodas y, en efecto, la sorprende... en salto de cama, en el sofá, con su joven socio Machado. ..¿Cómo afecta esta tragedia del honor a un hombre ridículo que no quiere ser puesto en ridículo? El repudio, el suicidio, el duelo a muerte... todo es considerado por quien ingresa en «la grotesca tribu de los maridos traicionados». Todo es también, a su debido tiempo, descartado. Alves y Compañía, escrita después de 1883 como parte de un proyectado ciclo de novelas cortas, es según algunos la «obra más inmoral» de Eça de Queirós. A partir de este minúsculo episodio conyugal, el genial novelista construye una punzante, distinguida, desencantada pero jamás amarga sátira de la dignidad burguesa: de cómo aparece, de cómo se mantiene, de cómo, cuando parece más viva, muere.
Como ya os he comentado, últimamente tengo la cabeza a por uvas, y esta lectura que hoy os traigo es un buen ejemplo de mi glorioso estado mental. No había leído este libro para la premisa de publicación póstuma, había leído un poemario que me regaló mi amiga Mar y que quería reseñar con todo el cariño del mundo por lo que significa la propia publicación del poemario, pero de repente me fijé en un detalle "técnico" que me hizo dudar si sería una lectura válida para el reto de clásicos. Os soy sincera, si yo no digo nada sobre ese detalle ni os hubiéseis enterado, pero usar lecturas dudosas en mi propio reto, como que no. Así que me encontré con que tenía que leer otro libro publicado póstumamente y que no tenía la cabeza para muchas zarandajas. Y me acordé de una novela corta que leí a finales de 2019 y que no pude reseñar porque mi fin de año también fue glorioso (...). En su momento me pareció una lectura fantástica que se merecía más visibilidad de la que tiene y me quedé con la pena de no hablaros de ella, así que la he vuelto a leer, a disfrutar y aquí vengo con ella. ¿Su título? Alves y Compañía, del escritor portugués José Maria Eça de Queirós.

Godofredo da Conceiçao Alves se presenta en su despacho un caluroso día de julio. Es una jornada normal, habla con su contable de alguna que otra superficialidad y advierte que su socio, Machado, ha vuelto a desaparecer en horario laboral dando cualquier excusa. Pero Godofredo sonríe... ay, este Machado, en qué lío de faldas andará metido... De repente Godofredo recuerda que es su cuarto aniversario de bodas y decide darle una sorpresa a su querida Ludovina, su Lulú, que seguro que no le espera tan pronto. Sale a la calle, le compra una joya, encarga la cena, sube presuroso las escaleras de su amado hogar, abre la puerta del salón, se muere por ver la cara sorprendida y extasiada de su esposa... y lo que se encuentra es a su amada Lulú en salto de cama, recostada en el sofá, en brazos de su socio Machado. Y el mundo se le echa encima. ¿Qué va a hacer? ¿Cómo reparará su orgullo herido? ¿Cómo castigará a su esposa? ¿Cómo pagará Machado por su afrenta?

Se desconoce la fecha en que esta novela corta fue escrita, salvo que se puso negro sobre blanco allá por 1883. Tampoco tuvo título hasta que el propio hijo del autor decidió llamarla Alves y Compañía con vistas a su publicación en 1925, un cuarto de siglo después de la muerte de su padre. Esta nouvelle pertenece a una serie que Eça de Queirós propuso a su editor en 1877 que llevaría por título Escenas de la vida real, y si os cito aquí sus propias palabras en relación a esta propuesta, se entenderá mucho mejor lo que buscaba con estas novelas cortas:
El encanto de estos relatos, que son más difíciles de escribir que una novela, es que no hay disgresiones, ni declaraciones, ni filosofía; todo es expectación y drama, rápidamente contado. Se leen en una noche y la impresión permanece una semana. A mí, esta idea de las novelitas me encanta. Hay muchos asuntos escabrosos que no pueden tratarse en una novela larga, y que se muestran perfectamente en la novela corta.
Cada vez que leo estas palabras no puedo dejar de pensar en que el resultado de sus intenciones, en lo que a Alves y Compañía se refiere, fue todo un éxito. Si voy más allá añadiría que a mí la impresión me dura ya meses, no una semana. De esas historias que las lees y recuerdas los detalles sin ninguna dificultad mucho tiempo después.

La trama gira por completo en torno a Godofredo, un marido engañado y vilipendiado, cuya dignidad, amor propio y orgullo quedan seriamente dañados. No solamente su preciosísima, perfecta y virtuosa esposa, a la que colma de mimos, regalos y devoción, le ha sido infiel, sino que el objeto de sus afectos es nada menos que su socio y amigo, un joven al que Godofredo ha querido y tratado como si fuese su propio hermano y que ha tenido siempre abiertas las puertas de su casa. Pero Ludovina y Machado realmente solo son los instrumentos que usa el autor para tratar el tema de la infidelidad, la dignidad y orgullo de la burguesía de la época y la necesidad de retribución por la afrenta. Más allá de eso, en cuanto a la pareja de amantes, solo atisbamos a una Ludovina que aparentemente solo buscaba en Machado un entretenimiento para sus horas de tedio (y que ahora se arrepiente porque se ha quedado sin todas las comodidades que le proporcionaba su marido), y a un Machado sin sangre en las venas y un tanto pusilánime que agacha la cabeza en cuanto es descubierto y se limita a verlas venir.

El caso es que las cavilaciones de Godofredo empiezan a exigir muerte; muerte de quien sea, pero muerte. Primero piensa en el suicidio, pero eso es mucha molestia, no se encuentra con ganas de planificarlo todo. Luego piensa en un duelo a muerte, pero hay que buscar testigos, se va a enterar todo el mundo, y vaya, que tampoco le acomoda. Así que decide que lo van a echar a suertes, con papelitos si hace falta, y el que salga perdiendo tendrá un año para quitarse de en medio. No es una idea demasiado extravagante, ¿verdad? ¿O sí? ¿Estará Machado de acuerdo? Pues no, obviamente no lo está. Y aquí empieza a liarse la cosa, porque Machado quiere duelo, y prácticamente es el único que lo quiere, así que empieza el juego de sí pero no, ya veremos lo que pasa, a ver si lo que viste no fue para tanto, yo creo que lo has malinterpretado... Y Godofredo empieza a ver enfrentados su dignidad humillada y el amor real y verdadero que siente por su mujer.

No sé si se percibe con lo que os estoy contando, pero Alves y Compañía dista mucho de ser un dramón del quince pese al tema que trata. Más bien al contrario, porque Eça de Queirós introduce elementos que no solo desdramatizan la situación, sino que buscan la complicidad del lector y su sonrisa. La ironía y el sacasmo se hacen dueños y señores sobre todo en la segunda mitad del libro, y para darles alas utiliza a los amigos de Godofredo, un tal Carvalho y un vividor llamado Teles Medeiros, que no tienen ninguna intención de meterse en el berenjenal de ser testigos de un duelo y harán lo que tengan que hacer para salvaguardar el honor de Godofredo sin tener que mancharse ellos las manos y que todos queden contentos.
El adulterio es un asunto grave para el marido; los demás lo consideran un fracaso que no exige sangrientos excesos.
Quizás de primeras no os suene el nombre de José Maria Eça de Queirós, pero si os hablo de El crimen del padre Amaro probablemente sí que ubiquéis uno de sus libros más famosos (aunque solo sea por la adaptación cinematográfica). En cualquier caso, el tono de la nouvelle que hoy os traigo va por otros derroteros. La intención era hablar de algo muy real y mundano en pocas páginas al tiempo que diseccionaba la burguesía lisboeta del último cuarto del siglo XIX, y hacerlo entremezclando cierto tono burlesco y mordaz con el patetismo de la propia situación en que se encuentra el protagonista. La hipocresía, la necesidad de mantener las apariencias y el orgullo personal cuando se detentaba un puesto de importancia en la sociedad, la confrontación entre lo que pide el corazón y lo que exige la posición, la reacción inicial (y en ocasiones desproporcionada) que se tiene ante determinados hechos que nos hacen daño y como esa reacción se va modulando y adaptando conforme esos mismos hechos se difuminan en el tiempo... 

Eça de Queirós plasma todo esto con una prosa sencilla, ágil y bañada de mordacidad que hace que las páginas vuelen en las manos. De todos modos que nos os confunda lo de sencilla; la calidad de la narración del autor es muy notable y la historia es de las que te dejan poso a pesar de su aparente ligereza. Precisamente en eso está su valor, en ofrecer una historia corta sin aparente complicación que esconde un calado que perdura en la memoria. No sobra ni falta nada en cada una de las páginas que la componen, todo lo que leemos en ella tiene un motivo y una finalidad, y todo lo que sucede camina con paso firme hacia una resolución incontestable y acorde a lo que se narra en ella. Para empezar con este autor, Alves y Compañía me parece una novela de lo más recomendable.
José Maria Eça de Queirós nació en Póvoa de Varzim en 1845. Fue inscrito como «hijo de madre desconocida» y entregado a un ama de cría. Sus padres, un magistrado y la hija de un coronel, se casaron cuatro años más tarde, pero sólo lo reconocieron legalmente cuando el novelista, cumplidos ya los cuarenta, decidió contraer matrimonio. En 1861 se matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Coimbra. Fuera de las aulas, muy atento a la cultura europea que llegaba de Francia, forjó su nacimiento intelectual y su inquebrantable deseo de escribir. Después de algunos tanteos con el periodismo y la abogacía, obtuvo el cargo de cónsul de Portugal, que lo llevó por las distintas estaciones de su particular exilio: La Habana (1872), Newcastle (1874), Bristol (1878) y París (1888), en uno de cuyos arrabales, que él llamaba cariñosamente «la remota provincia de Neuilly», murió en 1900.

La definición del protagonista de La correspondencia de Fradique Mendes parece pensada para el mismo Eça: «Un hombre que pasa, infinitamente curioso y atento». Autor de El crimen del padre Amaro (1875), El mandarín (1880) y Los Maia (1888), su actividad literaria se manifestó también en la creación de cuentos y de numerosas crónicas periodísticas, recogidas después en volúmenes como Ecos de París y Cartas de Inglaterra, publicados ambos en 1905.

viernes, 3 de julio de 2020

Y EL LIBRO COMIENZA ASÍ... #20+21 ::: MAYO + JUNIO 2020

¡Hola a todos!

El mes pasado me resultó totalmente imposible preparar la entrada de las lecturas de mayo, así que por primera vez toca hacer entrada conjunta de dos meses. En cualquier caso han sido dos meses muy atípicos en el blog por diversas razones y juntos suman lo mismo que solemos reseñar en uno solo, así que al final queda una entrada muy parecida a la que solemos colgar mensual. 

Así pues, y sin más dilación toca el resumen de reseñas de mayo y junio, que han sido once en total. Ya sabéis que están ordenadas según la fecha de publicación de las reseñas, y las imágenes están enlazadas por si alguien está interesado en acceder directamente a la reseña para leerla.

Un abrazo enorme
http://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/05/resena-by-mh-matrimonio-de-sabuesos-agatha-christie.html

http://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/05/resena-by-mb-hotel-de-las-musas-ann-kidd-taylor.html

http://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/05/resena-by-mb-sucedio-en-larkswood-valerie-mendes.html

http://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/05/resena-by-mh-los-buenos-hannah-kent.html

http://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/05/resena-by-mb-el-tiempo-de-la-luz-silvia-tarrago.html

http://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/05/resena-by-mb-shinrin-yoku-hector-garcia-francesc-miralles.html

http://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/05/resena-by-mh-judith-furste-adda-ravnkilde.html

http://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/06/resena-by-mb-la-princesa-de-hielo-camilla-lackberg.html

http://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/06/resena-by-mb-el-encanto-susana-lopez-rubio.html

http://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/06/resena-by-mb-caminare-entre-las-ratas-david-perez-vega.html

http://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/06/resena-by-mh-un-retrato-de-epoca-gwen-raverat.html

miércoles, 1 de julio de 2020

RESEÑA (by MB) ::: TRES PEQUEÑAS MENTIRAS - Laura Marshall




Título original: Three Little Lies
Autora: Laura Marshall
Editorial: Duomo
Traducción: Gemma Deza Guil
Páginas: 432
Fecha de publicación: junio de 2020 
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18,50 euros
Imagen de cubierta: Maria Yakimova / Trevillion Images


DOS MEJORES AMIGAS. UNA FATÍDICA NOCHE.

Diez años atrás, un horrible acontecimiento sacudió sus vidas, pero no destruyó su amistad. Ahora, Ellen y Sasha comparten piso en Londres, todavía unidas por lo que ocurrió en el pasado. Pero, de repente, un día, Sasha no vuelve a casa. Siguiendo su instinto, Ellen inicia la búsqueda de su amiga, y pronto descubre que quizá no conocía a Sasha tanto como pensaba. Quizá todos estos años, Sasha no haya hecho más que fingir. Cuantos más secretos descubre, más peligro corre su vida. Porque alguien la observa. Alguien que hará todo lo posible para que el pasado quede enterrado para siempre.

NADA ES MÁS PODEROSO QUE UNA MENTIRA. EXCEPTO TRES MENTIRAS.
Es fácil mentirse a uno mismo, porque nadie te va a cuestionar. Nadie te va a decir: espera, eso no es así. Es posible que oigas una vocecilla interior por la noche, en la oscuridad, cuando todos los ruidos se amortiguan, pero no resulta difícil hacerle caso omiso, sobre todo cuando sale el sol y la vida empieza de nuevo.
Tres pequeñas mentiras es un thriller psicológico que nos sumerge en el mundo de Ellen, Karina y los Monkton (la acogida Sasha, los hijos Daniel y Nicholas, y los padres, Olivia y Toni). Usando distintas voces en primera persona, y a través de dos saltos temporales, la autora narra un suceso traumático que trastocó y cambió sus vidas para siempre y que sigue dirigiendo y condicionando el día a día de todos ellos después de diez años.

Ocurrieron unos hechos y hubo una sentencia, pero no ha habido reparación ni superación, y de alguna forma todos ellos siguen viviendo en el pasado marcados por aquello; se truncaron unas vidas que estaban destinadas a ser brillantes y las ilusiones de juventud despertaron a una madurez precipitada y gris. A partir de entonces, los pensamientos, las desazones, los miedos y las dudas pasaron a poblar sus mentes y sus almas, y eso es algo que se observa desde la primera página de la novela: la atmósfera se va espesando con oscuridades y secretos que la impregnan de incertidumbres, vacilaciones, perplejidades y, sobre todo, interrogantes. ¿Quiénes dicen la verdad? 

Cuando un día, diez años después de lo ocurrido, Sasha no vuelve a la casa que comparte con Ellen, a esta última no le queda otra que desprecintar los recuerdos pasados y no superados que rodearon aquella fatídica Nochevieja de 2006; así, conforme pasan las horas sin tener noticias de su amiga y compañera de piso, a Ellen se le agotan las excusas que expliquen por qué su amiga no vuelve a casa ni se pone en contacto con ella... por qué, de repente, se ha esfumado. Aunque en ese momento se siente perdida, asustada y terriblemente preocupada, intuye que la desaparición de Sasha está relacionada con lo que pasó hace diez años, y aunque da parte a la policía para que la encuentren, por otro lado germina en su interior la certeza de que debe desandar todo ese tiempo para descubrir qué ocurrió entonces y qué ocurre ahora.
Soy consciente de mi tendencia al catastrofismo, la cual me impide saber hasta qué punto son realistas mis temores. ¿Se reirá la policía de mí si los llamo ahora? Al fin y al cabo, es una mujer adulta; no tiene por qué explicarle a todo el mundo dónde está. Pero, si no lo hago, ¿la estaré poniendo en un peligro mayor? ¿Se enfadará la policía si no denuncio su desaparición ahora mismo? Tal vez llegue dentro de un rato o me haga saber que está bien.
Las sospechas de Ellen se van tiñendo de incertidumbre conforme pasan las horas y su amiga no da señales de vida. Su móvil sigue desconectado, su novio Jackson tampoco parece tener noticias... circunstancias que hunden a la protagonista en un mar de preocupaciones y perplejidades. Quiere encontrarla, y al mismo tiempo siente que debe despejar todos aquellos fantasmas y sombras que envuelven de secretos la última noche de 2006. Este es el momento y una cosa le llevará a otra, pasaporte imprescindible para encontrar y saber qué le ha ocurrido a Sasha.

Junto a Ellen descubrimos la verdad a través de los distintos capítulos que alternan pasado y presente. En ellos se exponen los sentimientos y pensamientos de todos los personajes, ya sea Ellen, Olivia o Karina, una de los protagonistas de los hechos pasados. Conforme van hablando las distintas voces, el lector intuye que nada quedó definido y claro en su momento, pues existen distintas versiones, argumentos, secretos y peligros que no se resolvieron en el juicio que vino después de la traumática noche.

Sasha es la ausente, la única que no habla en primera persona, y su retrato psicológico y personal se perfila gracias a las relaciones y experiencias que los demás han tenido con ella, retrato que va cambiando dependiendo de la voz que nos la describa.
Porque... ¿qué otra cosa puedo decir? No puedo explicarle que no hay una Sasha de siempre, que es una persona muy volátil y puede ser encantadora un momento y una pesadilla al siguiente. A algunas personas les resulta insoportable.
Con un lenguaje claro y sencillo, Laura Marshall construye en Tres pequeñas mentiras una telaraña de sospechas, recelos, incredulidad e incertidumbre que atrapa al lector y le mueve a través del dilema. La claridad brilla por su ausencia, todo son vacilaciones, preguntas, cuestiones e interrogantes que deben ser respondidos para dilucidar el apoteósico final, y descubrir entonces qué parte de la historia es verdad y cuál es mentira. Una trama que desde el principio te engancha: una vez iniciada la lectura solo quieres saber lo ocurrido con Sasha y lo sucedido durante aquella aciaga Nochevieja de 2006.

Laura Marshall creció en Wiltshire (Reino Unido) y estudió Filología Inglesa en la Universidad de Sussex. En 2015 decidió que era hora de cumplir su sueño de escribir una novela y se matriculó en un curso de escritura. Su primera obra, Maria quiere ser tu amiga, fue finalista del Bath Novel Award y seleccionada para el premio Lucy Cavendish de la Universidad de Cambridge. Con su debut ha conseguido copar las listas de los libros más vendidos durante casi un año.

lunes, 29 de junio de 2020

RESEÑA (by MH) ::: UN RETRATO DE ÉPOCA - Gwen Raverat




Título original: Period Piece
Autora: Gwen Raverat
Editorial: Siglo XXI
Traducción: Richard García Nye
Páginas: 234
Fecha publicación original: 1952
Fecha esta edición: enero 2009
Encuadernación: cartoné con sobrecubierta
Precio: descatalogado (disponible de 2ª mano)
Ilustración de cubierta e interiores: Gwen Raverat

«Un retrato del mundo cuando era joven» 

Así es como Gwen Raverat, nieta de Charles Darwin, describió Un retrato de época, su clásico recuerdo de infancia en Cambridge, que no ha dejado de editarse desde su primera publicación en 1952. Evoca con intensidad una era pasada. Es un retrato agudo, emotivo y cómico de sus excéntricos parientes y de la sociedad victoriana y eduardiana que incluye una abundancia de anécdotas familiares que ayudan a humanizar la imagen del gran sabio victoriano. Tal como explica Raverat en su prefacio, el libro en realidad no tiene un comienzo o final, sino que uno puede zambullirse en él en cualquier punto. Se trata de una auténtica obra maestra del género humorístico, y los dibujos de la propia autora encajan a la perfección en el trato cariñoso, si bien no beato, que da a sus excéntricos tíos y tías. La autora se revela como una hábil caricaturizadora, y el texto, un gran retrato del Cambridge de finales del siglo XIX.
Este libro llegó a mis manos las pasadas Navidades como regalo de una amiga que conoce bien mis gustos. ¿A quién podrían interesarle las memorias de infancia de la nieta de Charles Darwin en Cambridge? Pues a quien iba a ser... ¡A mí, a mí! Tenía reservada su lectura para este verano, pero el nivel 4 de Todos los clásicos grandes y pequeños ha sido una ruleta constante, he cambiado los libros varias veces por culpa del confinamiento, y cuando ya estaba segura, cuando había decidido arriesgar con una lectura complicada gracias al tiempo libre que tenía... me reincorporaron al trabajo sin previo aviso y se derribó el castillo de naipes. Necesitaba volver a cambiar lecturas, y necesitaba hacerlo con algo que me hiciera desconectar del mundanal ruido por muy diversas circunstancias que no vienen al caso (circunstancias que me tienen muy apartada de esta mi casa y de las vuestras, aunque estoy intentando ponerme otra vez en órbita... con paciencia y una caña), y mi mente voló enseguida a Un retrato de época. He aprendido cosas de un periodo que me entusiasma, y era lo que buscaba. Inyecta costumbrismo pintoresco en vena, y era lo que buscaba. Me ha hecho reír, y era lo que buscaba. Benditos sean el humor y la ironía británicos... y la extravagancia amable y peculiar de la familia Darwin.

Gwen Raverat nació en Cambridge en 1885 y fue la hija mayor de sir George Darwin (astrónomo y segundo hijo del eminente naturalista Charles Darwin) y su esposa Maud, una joven americana que se encontraba de visita en la ciudad inglesa cuando conoció a su marido y que nos deleita en estas páginas sobre su punto de vista totalmente yanqui con respecto a las atildadas costumbres británicas. Hablar de los Darwin es hablar de Cambridge, y en los recovecos de esta emblemática ciudad transcurren las memorias de infancia y temprana adolescencia de la autora. Más tarde Gwen se casó con el pintor Jacques Raverat, junto al que perteneció a varios movimientos artísticos y literarios de la época (el archifamoso Círculo de Bloomsbury entre ellos), se abrió camino por sí misma sin hacer uso de su apellido natal y se convirtió en una reputada ilustradora y grabadora de madera. Esa fue su profesión y de la que vivió toda su vida, y no fue hasta 1952, apenas cinco años antes de su muerte, que publicó estas memorias que hoy os traigo. En Gran Bretaña son todo un clásico y se han vendido como churros desde entonces; aquí en España creo que solo existe esta edición que os enseño, que ya tiene sus añitos pero merece muchísimo la pena.
Este es un libro circular. No empieza al principio para terminar al final; todo ocurre al mismo tiempo, y sale como los rayos del cubo de una rueda, y el cubo soy yo. Por eso no importa qué capítulo se lea el primero o el último.
Así presenta Gwen Raverat su libro en un prólogo de apenas unas líneas que lo dicen todo sin necesidad de fanfarrias y que revelan un gusto por contar las cosas sin rodeos y de manera sencilla y cercana. Aun así yo diría que esas líneas se aplican para todo el libro excepto para el preludio, en el que presenta sobre todo a su peculiar madre, cómo conoció a su padre y la confrontación entre la manera directa y avasalladora de los americanos y la retraída y circunspecta de los ingleses. Para contar todo esto que obviamente no vivió en primera persona, la autora tiene que tirar de cartas que reproduce parcialmente y que va introduciendo aquí y allá... pero una vez superada la necesidad de presentaciones y de establecer un punto de partida para la narración, sí que nos adentramos en las memorias puras y duras de Gwen Raverat, y esas, como ella misma dice, no tienen ningún orden concreto.

Esa ausencia de linealidad temporal se traduce en que cada capítulo trata un tema de interés, que puede ir desde la educación que recibían los niños Darwin hasta el tipo de juegos que ideaban junto a sus primos, la sociedad de Cambridge o el decoro, pasando por un capítulo completo dedicado a las muy diferentes personalidades de los cinco hijos varones de Charles Darwin u otro dedicado a Down, casa en la que vivió el propio naturalista hasta su muerte (y en la que escribió El origen de las especies) pero que para ella solo era el hogar familiar, ese donde vivía su abuela y en el que todos los tíos y primos se juntaban en ocasiones especiales cada año (por si a alguien le interesa, Down House pertenece hoy en día al English Heritage y se puede visitar).

Sí que debo incidir en algo. Ese subtítulo español que hace alusión a su relación familiar con Charles Darwin no aparece en el título original del libro, y de hecho en la propia narración apenas da importancia a su pertenencia a una familia ilustre y venerada en la vida universitaria de Cambridge así como tampoco alude apenas a su abuelo Charles, al que ni siquiera llegó a conocer porque murió tres años antes de que ella naciese. Da a entender que cuando era niña sabía que su abuelo era algo así como Dios, pero ya. Habla de sus tíos, tías y primos como cualquiera lo haríamos de los nuestros (si los queremos mucho, claro... y sacándole punta a todo con mucha gracia), e incluso su propio padre George, que era una auténtica eminencia en su campo, aquí no es más que su progenitor, el que ella veía en casa, el que estaba un poco delicado de salud (con tendencia a la hipocondría), que era romántico y apasionado de la historia y los idiomas, al que le encantaba viajar y verlo todo, y que adolecía de un carácter distraído impenitente (al parecer esta entrañable cualidad era compartida por todos los hermanos Darwin... y la no tan entrañable hipocondría también).


De lo que Raverat nos cuenta deducimos que vivió una infancia más libre e independiente de lo que era costumbre en aquellos tiempos (influenciada sin duda por el carácter americano de su madre), rodeada de una familia unida con muchas peculiaridades que los diferenciaban y en la que la sombra del patriarca fue siempre alargada y respetada, y en una época (finales del XIX y principios del XX) en la que el mundo estaba cambiando y evolucionando a marchas forzadas (como en cualquier lectura que se haga sobre aquellos años, no falta la alusión a esa máquina infernal a la que hoy día no le damos ninguna importancia y que marcó un antes y un después en la libertad e independencia de la mujer: la bicicleta). 

Ante todo y sobre todo Gwen Raverat nos narra una infancia feliz, diferente tal y como comento a la de muchos niños de su edad en aspectos muy concretos pero que en otros más generales no deja de ser igual que la de cualquier otro niño... Una infancia que ella en algún momento reconoce idealizada, que narra con mucho sentido del humor y mucha ironía desde la perspectiva que dan los años y la nostalgia, pero que desmenuza con una lucidez, precisión y agudeza verdaderamente encomiables. A todo esto se suma que, tal y como comento arriba, Raverat era ilustradora, y son sus propias (y magníficas) ilustraciones las que acompañan a la narración. No puedo dejar de destacar el pie aclaratorio que añadió a cada una de esas imágenes, porque la mayoría te sacan la sonrisa.

Ya os lo comento al principio, no estoy muy fina y me ha costado un mundo escribir esta pobre opinión que seguramente no le hace justicia, pero espero haber transmitido lo especial, entrañable y divertida que me parece esta lectura. Soy muy consciente de que un libro de memorias infantiles en Cambridge a finales del siglo XIX no va a despeinar flequillos de la emoción, pero si alguien se siente mínimamente tentado a acercarse a sus páginas, dudo que se arrepienta. La forma tan personal en que Raverat acomete esos recuerdos es la que hace de esta una lectura fascinante (educativa e ilustrativa en cuanto a la época y la vida en Cambridge, e informativa y reveladora en cuanto a la propia familia Darwin), y la que consigue que este libro sea mucho más que meras anécdotas de reuniones familiares, visitas a tías singulares, fiestas en el jardín o juegos a orillas del río Cam.






Gwen Raverat nació en Cambridge en 1885. Fue la nieta del naturalista Charles Darwin. Estudió pintura entre 1908 y 1911 llegando a ser una famosa dibujante y escritora. En 1911 se casó con el también pintor francés Jacques Raverat con quien formó parte del Bloomsbury Group. Vivió en el sur de Francia hasta la muerte de su marido en 1925, momento en que regresó a Inglaterra y finalmente a Cambridge, donde en 1952 publicó sus clásicas memorias de infancia que no se han dejado de reimprimir desde entonces. Sus grabados e ilustraciones son en la actualidad muy cotizados en el mercado del arte.