viernes, 20 de marzo de 2020

RESEÑA (by MH) ::: AGATHA RAISIN Y LA JARDINERA PLANTADA - M. C. Beaton




Título original: The Potted Gardener
Autora: M.C. Beaton 
Editorial: Círculo de Lectores
Traducción: Begoña Prat Rojo
Páginas: 216
Fecha de publicación original: 1994
Fecha esta edición: 2015
Encuadernación: cartoné con sobrecubierta
Precio: 4,74 euros (kindle) + descatalogado en papel (disponible de segunda mano)
Ilustración de cubierta: Pep Boatella






OTROS LIBROS RESEÑADOS DE LA SERIE AGATHA RAISIN:
 
Agatha acaba de llegar de sus vaca­ciones en Nueva York, Las Bermudas y Turquía. Se había marchado para airearse de la claustrofobia que a veces provoca Carsely y, ya de paso, proyectar en sus vecinos una imagen de viajera cosmopolita. ¿Le habrá echado de menos su admirado James? ¿Ha pasado algo en su ausencia? No y sí. James no la ha echado de menos y sí, ha pasado que Carsely tiene una nueva habitan­te: se llama Mary Fortune y, además de tener un tipazo, es una repostera notable y mejor jardinera. No es de extrañar que James le haya echado el ojo... El espíritu competitivo de Agatha fanta­sea con que un nuevo crimen en los alrede­dores le permita demostrar a James su talento como investigadora... Y como a veces el azar escucha las súplicas más raras, Agatha tendrá su caso: una serie de ataques violen­tos contra algunos jardines del pueblo ten­drán su culminación en un horrible asesinato.

Pues ya estoy aquí con una nueva entrega de la serie de Agatha Raisin, esa que ha quedado interrumpida en España porque en papel la editaba Círculo de Lectores en exclusiva y, por tanto, la colección se ha ido al carajo con solo siete libros publicados de treinta.

Sin acritud.

Mentira, lo digo con mucha acritud :)

Al tema. Que tenemos a Agatha volviendo de nuevo de vacaciones al comienzo del libro (esta mujer vive como Dios) y creyendo que nada habrá cambiado en el pueblecito de Carsely donde se retiró hace un tiempo... pero se equivoca. En los dos meses que ha pasado de viaje (¡dos meses! ¡mi heroína!) se ha instalado en Carsely el cúlmen de la perfección. Esta dama perfecta es la sensación del pueblo y se llama Mary Fortune; es guapísima, tiene tipazo, viste con elegancia, es la mejor en todo lo que se propone y, lo que peor sienta a Agatha, se ha camelado que da gusto al objeto de su deseo, el militar retirado James Lacey. Mary Fortune se ha instalado en la casa donde se cometió un asesinato en el libro anterior, cosa que a ella no parece importarle y, sumado a todo, se ha hecho dueña y señora de la sociedad de horticultura del pueblo. Las cosas empiezan a ir mal cuando en vísperas de una competición de jardines algunos son destruidos con nocturnidad y alevosía, y terminan por estropearse cuando, como no, se comete un asesinato. Agatha, ya conocida en Carsely como la miss Marple local, tendrá que ponerse manos a la obra de nuevo.

Agatha Raisin y la jardinera plantada es ya la tercera entrega de la serie, y al abrir sus páginas transitamos por caminos ya conocidos. Por un lado vemos que Agatha, aunque igual de competitiva que siempre, está ya plenamente integrada en el puebo, aunque ella no parece ser muy consciente. Por eso se sorprende cuando sus vecinos se preocupan por ella, cuando le demuestran el cariño que le tienen, cuando hacen un macuto y se presentan en su casa para que no esté sola o cuando se acercan a ella simplemente por amistad o afecto. Ya forma parte de Carsely, y el proceso ha sido tan gradual que a ella se le escapa. También tenemos el desarrollo y evolución de su relación de tira y afloja, de "hoy estoy en casa pero no te abro la puerta; mañana ya veremos con qué pie me levanto", con James Lacey. Agatha lucha todo lo que puede para que no se le note lo coladita que está por James, y James quiere pensar que Agatha sigue siendo una pesada pero ya no le sale tan natural como antes; en el fondo James le va cogiendo aprecio y van limando asperezas... más o menos, que lo mismo están a partir piñas que se hacen la señal de la cruz al verse.

Por otro lado, el asesinato de turno que ocurre en Carsely, y que en este libro tarda en llegar. La historia se lo toma con calma, hay bromillas de que hace tiempo que no se mata a nadie, jijijaja... pero llega, y cuando lo hace, no solo tiene una puesta en escena bastante original, sino que muchas cosas que se estaban callando en Carsely comienzan a salir a la luz y se descubre que no siempre es oro lo que reluce. Ya sabemos que el oficial de policía Bill Wong siempre anda por ahí pero que la que investiga cual elefante en una cacharrería y saca los trapos sucios a base de cañonazos es Agatha, así que ya sabemos a lo que venimos cuando abrimos uno de estos libros :)

¿Se pueden leer los libros independientes? Supongo que sí, pero entonces aspectos de la historia como la relación entre Agatha-James y la relación Agatha-pueblo de Carsely perderían todo su significado; la gracia de la historia está en ver cómo Agatha poco a poco se va adaptando a todo y va amoldando su carácter londinense y brutalmente independiente de tiburón de los negocios a un pueblecito en medio de la campiña inglesa donde sus escasos habitantes forman una comunidad pequeña que interactúa en todo y en la que nunca pasa nada... o casi nunca.

Los libros protagonizados por Agatha Raisin siguen un patrón muy determinado y yo todavía no me he cansado de ese patrón, así que los leo en un suspiro, me entretienen un montón y cuando los cierro ya estoy pensando en leer el siguiente. Además me hace mucha gracia el desparpajo que tiene la autora; las historias, la ambientación, los personajes... todo es muy british, pero la personalidad y el carácter de Agatha son tan opuestos a esa contención y esa prudencia británicas que, cuando de repente Agatha manda a tomar por culo a alguien, literalmente, te tienes que reír. Sí, muy miss Marple y muy St. Mary Mead en el concepto, pero en nada más. A Jane Marple se le atragantaría el té de estar sentada en el mismo saloncito que Agatha Raisin :)

El siguiente en la serie es Agatha Raisin y los paseantes de Dembley, que debe tener las letras capitales bañadas en oro o algo así (luego lo compruebo, no vaya a ser que sea millonaria y esté tan tranquila) porque me ha costado año y medio conseguirlo en papel de segunda mano (los demás de la serie se pueden conseguir sin ningún problema) y a un precio que, sinceramente, no voy a decir por vergüenza... pero ya lo tengo en mi poder y lo leeré muy pronto. En estos tiempos que nos ha tocado vivir se agradecen lecturas que te hagan sonreír y evadirte.

M.C. Beaton es el seudónimo tras el que se esconde Marion Chesney cuando escribe novelas policíacas y de misterio.

Nacida en Glasgow en 1936, trabajó para varios periódicos y revistas como crítica teatral, editora de moda, reportera de sucesos y reportera jefe de la sección "Mujer". Después de casarse y tener un hijo, la familia emigró a Estados Unidos donde, tras unos inicios difíciles, conseguiría trabajo en el nuevo periódico sensacionalista de Rupert Murdoch: The Star.

Ansiosa por pasar más tiempo en casa con su hijo pequeño, Marion comenzó a escribir novelas de forma prolífica. Un curso de pesca durante las vacaciones le inspiró su primera novela policíaca, que daría lugar a la serie del detective Hamish Macbeth. De vuelta a Escocia, Marion y su esposo compraron una granja para dedicarse a la cría de ovejas, pero posteriormente se mudaron a la apacible región de los Cotswolds, donde, en 1992, nacería Agatha Raisin, la carismática investigadora de una de las series de novelas de misterio más populares en el Reino Unido, y de la que hasta la fecha se han publicado más de veinte títulos. 

lunes, 16 de marzo de 2020

RESEÑA (by MB) ::: ADIÓS, PARÍS - Anstey Harris





Título original: Goodbye, Paris
Autora: Anstey Harris 
Editorial: Titania
Traducción: Elizabeth B. Casals 
Páginas: 288
Fecha de publicación: febrero 2020
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 17 euros 
Diseño de cubierta: Luis Tinoco

 
Grace Atherton tenía una prometedora carrera musical por delante, pero tras un suceso traumático, no ha sido capaz de volver a tocar su preciado violonchelo en público. Desde entonces, lleva una vida tranquila en un pueblo de Inglaterra, reparando instrumentos musicales en su pequeña tienda.  

Pero Grace tiene otra pasión: David, un hombre con el que mantiene una relación a distancia y con quien sueña con formar una familia. Hasta que un acontecimiento fortuito hace que su mundo se detenga…. Destrozada, Grace toca fondo y abandona todo cuanto ha sido importante para ella, incluido su sueño de ganar el concurso más importante del mundo de fabricación de instrumentos de cuerda.

Pero, ¿puede una decepción amorosa no ser un final, sino un comienzo? Con la ayuda de un encantador anciano y una joven atrevida, Grace intentará abrir un nuevo capítulo en su vida, mientras descubre que no está sola en el mundo, que ningún error es insalvable y que los triunfos solo llegan cuando nos enfrentamos a la verdad sobre nosotros mismos.  

Y es que, a veces, la felicidad nos espera en los lugares más insospechados… aunque para ello tengas que decir: «Adiós, París».
Un lutier es una persona que construye o repara instrumentos musicales de cuerda (RAE)
Ser lutier es para Grace Atherton la forma de seguir unida a su música, a los instrumentos de cuerda y, en especial, al chelo con el que de forma natural siempre ha sabido interpretar y transmitir sus sentimientos y emociones. Estaba destinada a ser una violonchelista brillante pero, por diferentes circunstancias, se guardó su música para sí.
En el exterior, los pájaros se congregan en el aire cálido y algún que otro coche pasa por la calle. Estoy sola, lista para tocar. 
Mi cabeza se llena de posibilidades, las melodías compiten por ser la principal, por ser la elegida. Pero yo siempre escogeré la «La Follia».
Saco el arco de su estuche.
Con los dedos, giro la nuez de plata en el extremo del arco y las cerdas se acortan y se ajustan.
Con los ojos cerrados, imagino las notas, los primeros acordes de «La Follia».
Grace es una mujer sensible e introvertida que se ha fabricado una coraza difícil de traspasar. Vive un tanto atormentada en su mundo interior y en un destierro autoimpuesto desde el asunto de Nikolai Dernov, al que se unió la traición de su novio Shota cuando era una joven estudiante. Se refugió en su pueblo, en su profesión de lutier, en la interpretación para ella sola y en su tienda.
La tienda es pintoresca. Para mi negocio es esencial que su aspecto haga que los clientes retrocedan en el tiempo, que se sientan conectados con la historia.
La vida de nuestra protagonista transcurre dentro de ese caparazón que se ha fabricado ajena al mundo y a los sentimientos hasta que conoce a David, un hombre cosmopolita e inteligente que sabiamente se introduce en su vida. Es entonces cuando, en vez de romper todas sus ataduras y abrirse al mundo, Grace simplemente lo agranda para adecuar a David en ese caparazón que es su vida donde, a pesar de todo, de su esposa e hijos, lo acomoda y le da un sitio preferente. Ella se amolda a él, eligiendo y aceptando el puesto de segunda que se le ofrece: el de su amante sin exclusividad.
Si yo escuchara mi historia contada por un conocido, si supiera de alguien que estuvo acostándose con el marido de otra, que intentó tener un bebé en mitad del caos de dos vidas, dos casas y dos series de hechos diferentes, creería que esa persona es estúpida. Inocente y estúpida. No soy ninguna de las dos cosas. Nunca lo he sido.
Grace vive una vida donde ha aceptado las reglas y las normas de David, el hombre al que ama. Se conforma con el futuro que tendrá cuando este deje a su mujer y forme una familia con ella. Ese anticipo le parece suficiente para construirse una vida llena de rutinas y esperanzas hasta que un día un incidente provoca que los acontecimientos se precipiten y que todo salga a la luz. Las verdades y realidades se sucederán una tras otra y destruirán a una mujer que ha vivido aislada en su mundo interior y en sus rutinas, para así poder volver a recomponer y sanar todas las etapas que de alguna forma ha malinterpretado o aceptado sin más.

Para Grace, que ha fabricado un violonchelo donde se reflejan su técnica y su artesanía, el concurso de Cremona es el camino para encontrarse a sí misma y comenzar a crecer, a desarrollarse y, en definitiva, aprender a elegir y a decidir por sí misma. Será la oportunidad de un nuevo comienzo en el que no estará sola; le acompañarán su joven ayudante Nadia y el anciano señor Wiliams, quienes la insuflarán de amistad, positivismo y amor, despejando esas nubes negras que la atormentan y no le dejan ver el sol.

En Adiós, París, Anstey Harris ha escrito una novela maravillosa que te transporta y te envuelve gracias a las notas y melodías que la componen. Me ha encantado sumergirme en el mundo de los lutieres y en la construcción y nacimiento de un instrumento musical. Tal y como la autora dice en su novela:
El chelo es uno de los pocos instrumentos que posee el registro vocal de un ser humano.






Anstey Harris es profesora de escritura creativa en la Universidad Christ Church de Canterbury y en su propia escuela, Writing Matters. Ha participado en diversas publicaciones literarias y antologías. En 2015 ganó el premio de relatos H. G. Wells, y ha sido preseleccionada para el certamen de relatos cortos de la National Gallery. Anstey vive en Kent, Reino Unido, y es madre de la cantante y compositora Lucy Spraggan.

domingo, 15 de marzo de 2020

RESEÑA (by MH) ::: LA SIRENA NEGRA - Emilia Pardo Bazán



Título original: La sirena negra
Autora: Emilia Pardo Bazán
Editorial: Uve Books
Páginas: 160
Fecha publicación original: 1908
Fecha esta edición: enero 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19 euros
Imagen de cubierta: Uve Books
Ilustraciones interiores: Harrison Fisher / François-Louis Calame / Brigantine


Gaspar es un aristócrata acaudalado y refinado, especialmente desencantado de la vida, presa de una obsesión con la muerte y con un oscuro pasado que le atormenta. En una consulta médica, conoce a una mujer enferma de tuberculosis y a su pequeño hijo Rafaelín, al cual, cuando aquella fallece, adopta como hijo suyo. Gaspar adora a este niño, que le parece más hijo suyo que si lo fuera de verdad, se traslada, se aparta de su hermana y de la mujer con la que planeaba contraer matrimonio para dedicarse por entero al niño. Pero, en un giro dramático, mira a la muerte a los ojos y ya no volverá a ser el mismo.
El naturalismo, el simbolismo, la decadencia y el esoterismo se entremezclan dando forma a esta novela en la que el protagonista busca la redención en un marco de bellos paisajes.

La sirena negra, es una novela corta, publicada por primera vez en 1908 y forma parte junto con La quimera (1905) y Dulce sueño (1911), de las novelas negras de Emilia Pardo Bazán.

Con esta reseña doy por completado el nivel 2 del reto Todos los clásicos grandes y pequeños, y no sé si os sorprenderá o no, pero es la premisa a la que más respeto tenía (y tengo) desde que di forma al reto... y es que la relación entre los clásicos españoles y yo no es demasiado fluida. Mirad que lo siento, o a lo mejor ha sido mala suerte escogiendo títulos, pero me cuesta muchísimo conectar. Así que con este miedo en el cuerpo escogí a Emilia Pardo Bazán pensando que con ella no podía fallar, que seguro que triunfaba, ¡por favor, si es doña Emilia! ¡La mejor novelista española del XIX y principios del XX!... y aquí estoy, escribiendo la reseña sín saber muy bien qué os voy a decir, porque ni yo misma tengo muy claro si me ha gustado La sirena negra o no. Os cuento.

Gaspar de Montenegro es un madrileño de treinta y tantos años que se considera a sí mismo novio de la muerte. Está enamorado de La Seca, sus pensamientos son oscuros, negros, desesperados, pesimistas... umbríos sin ningún motivo ni nada que lo justifique de manera objetiva salvo la fascinación que siente por la parca. Toda esa atracción hacia la oscuridad es directamente proporcional al alto, altísimo concepto que tiene de sí mismo: se considera superior al resto de los mortales en todos los aspectos, los demás solo son puntitos insignificantes que mira desde su pedestal en las alturas, y no siente afecto o empatía por nadie. Cuando conoce a una mujer moribunda se hace su amigo del alma por el simple hecho de que la muerte lleva a esta pobre mujer de la mano, y cuando ella muere decide que su hijo (perfecto, precioso, hermoso, cariñoso) es digno sucesor de su regia figura, y decide quedárselo y criarlo como si fuera su propio hijo para que él sea lo que deje en este mundo tras su partida.

Este es a grandes rasgos el leitmotiv de la historia. Gaspar, que no solo es el personaje principal y absoluto sino que ejerce como narrador en primera persona de la misma, es odioso, completamente odioso de principio a fin, y está creado para ser odioso sin redenciones que valgan.
Estoy desnudo de compasión, desnudo de bondad, soy exaltado en mí mismo, despreciador de los otros... Si he recogido al niño ha sido por instinto egoísta y de conservación; por no dejarme llevar del atractivo que ejerce sobre mí la Guadañadora.
No queráis ver en el hecho de acoger a un huérfano solo en el mundo ningún acto de caridad o bondad, pues en algún momento llega incluso a decir que si ese niño fuese feo se las hubiese tenido que arreglar solo en la vida porque él no lo acoge ni en pintura (un niño feo no puede ser su legado en el mundo, un niño feo y mocoso no puede ser asociado a él). Gaspar no tiene sentimientos y se vanagloria de ello, menosprecia a todo el mundo y se vanagloria de ello, se ríe de la gente por su supuesta inferioridad y se vanagloria de ello. Trata temas profundos y universales como el suicidio, la soledad, la muerte, las relaciones personales, las convenciones sociales y la libertad individual que cada uno tiene el derecho a ejercer a la hora de amoldarse a ellas... pero su personalidad es tan tiránica y denigrante con respecto a los demás que, si tenemos en cuenta que la historia está narrada en primera persona y que, salvo algunos diálogos esporádicos, podría decirse que la trama es una reflexión introspectiva de este personaje de principio a fin, podéis haceros una idea del arduo viaje que supone este libro para el lector... resulta imposible no detestar a este señor en cada palabra que comparte con el mundo.

Hace unos meses os traje Thérèse Raquin, de Émile Zola, libro que dio comienzo al naturalismo en la literatura, y aunque la sinopsis engloba La sirena negra en este mismo movimiento, creo que bascula mucho más de manera evidente hacia el simbolismo y esoterismo (que también se nombran) que al naturalismo puro, del que yo creo que intenta desmarcarse durante toda la novela. De hecho, si tengo que buscar las características inherentes al movimiento las veo más representadas en los personajes secundarios que orbitan alrededor de Gaspar que en el propio personaje principal, y siempre como pinceladas... pero bueno, solo es una apreciación personal y puedo estar equivocada (seguramente lo estaré, vamos xD). El caso es que mis gustos van más por el naturalismo que por el esoterismo y el simbolismo, y en esta novela hay más de lo segundo que de lo primero.

Y dicho todo esto, llegados a este punto, a ver si consigo transmitir lo que me ha pasado con este libro. Si os hablo de sensaciones reales durante el proceso mismo de lectura, el resumen sería que este libro se me ha hecho cuesta arriba. Mucho. Me obligaba a dejar otros libros que estaba leyendo al mismo tiempo y que estaba disfrutando muchísimo más para avanzar en sus 150 escasas páginas porque quería terminarlo sí o sí, pero no porque realmente quisiera volver a esas páginas. Y el caso es que la historia me llamaba mucho la atención, pero buena parte de la narración en sí misma se me ha hecho pesada, con algún capítulo en el que de verdad que me dieron ganas de leer en diagonal y pasar al siguiente (no lo hice, mi conciencia no me lo permite). En definitiva, si me llegáis a preguntar qué me estaba pareciendo el libro mientras lo leía, la opinión hubiese sido bastante regulera.

Ha pasado una semana desde que terminé el libro, y llevo desde entonces intentando aclarar, separar y diferenciar esas sensaciones de las que hablaba antes, y mi conclusión es que, simple y llanamente, la historia en sí misma me parece genial pero no he disfrutado de la lectura. ¿Se puede decir entonces que te ha gustado un libro? Yo creo que no, pero tampoco puedo decir que no me haya gustado (soy una contradicción andante, lo sé). Aun así os confieso que mi sensación final sobre la novela ha mejorado bastante gracias a las últimas 40 páginas (en las que hay un cambio de escenario y circunstancias que favorecen mucho a la historia), y sobre todo gracias a un suceso hacia el final del libro que no vi venir y me pilló totalmente por sorpresa (el final en sí mismo, la última página, no me ha gustado, dicho sea de paso... no me vengas con esas después de todo lo que me has contado, Gaspar).

Soy consciente de todas sus virtudes, no puedo hablar mal porque no tengo motivo y además sería muy injusto, pero os engañaría si os dijese que me ha encantado solo porque parece que es lo que hay que decir por ser una obra de Emilia Pardo Bazán. Si tengo que quedar mal, quedo; lo prefiero a mentir. En fin, supongo que os ha pasado alguna vez eso de coger un libro al que sabes que objetivamente no le puedes poner ningún pero en la forma (el genio literario de esta señora es innegable y la riqueza de la narración indudable), que es considerado como representante de diversos movimientos literarios y que por tanto goza de gran importancia dentro de la literatura, que la autora es de esas a las que no se les puede poner pega alguna... pero que tú, como lector, no conectas con lo que te están contando por mil y una razones que se te escapan. Pues eso me ha pasado con La sirena negra.

Obviamente, y tratándose de una experiencia totalmente personal con la historia, ni recomiendo ni dejo de recomendar. Estoy segura de que para mucha gente La sirena negra será una obra formidable. Aun así, y en base a esa experiencia, sí me atrevo a hacer una afirmación: que para el lector habitual de Emilia Pardo Bazán la lectura de este libro será una lectura más (mejor o peor dentro de su obra pero sin más); sin embargo, para un lector novel en su primer acercamiento a la autora, no lo considero en absoluto el mejor comienzo. El caso es que tengo sus cuentos góticos en la estantería y no los he leído por no repetirme en temática en este nivel después de haber leído y reseñado Cuatro damas del misterio, pero estoy segura, segurísima, de que los voy a disfrutar mucho más que esta novela.






Emilia Pardo Bazán nació en La Coruña en 1852, hija de una familia aristocrática. Ya desde muy niña demostró una gran afición por la lectura y empezó a escribir con gran precocidad. Siempre se mantuvo atenta a las novedades literarias europeas, y en 1881 fue la primera que divulgó y defendió el Naturalismo francés en España. Unos años después fue también una de las primeras en señalar el declive del Naturalismo y su sustitución por nuevas corrientes espiritualistas. Tuvo que esperar hasta 1916 para ser nombrada catedrática de Literatura.

miércoles, 11 de marzo de 2020

RESEÑA (by MH) ::: TODAS LAS CRIATURAS GRANDES Y PEQUEÑAS - James Herriot





Título original: All Creatures Great and Small
Autor: James Herriot
Editorial: Ediciones del Viento
Traducción: Amparo García Burgos 
Páginas: 688
Fecha publicación original: 1972
Fecha esta edición: febrero 2014
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,95 euros

Cuando el joven James Alfred Wight, con 23 años y recién salido de la facultad en Glasgow, tomó posesión de su primer empleo como veterinario rural en Thirsk, Yorkshire, no sabía bien dónde se estaba metiendo. Y literalmente se estaba metiendo dentro de las vacas, desnudo de cintura para arriba, y, sobre todo, dentro de un mundo cerrado, a veces hostil, generoso, humorístico y fascinante, en un marco natural de belleza indescriptible. Desde entonces, en 1939, hasta su muerte en cincuenta años después, su vida se iba a fundir con su trabajo, en una pasión que se materializaría en 1969 en uno de los mayores regalos que los lectores anglosajones podrían recibir. La serie de obras que, bajo el seudónimo de James Herriot, comenzó a publicar, y que inició con ésta que ahora rescatamos. De inmediato sus historias se convirtieron en un éxito de ventas tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos, llevadas al cine y a la televisión (BBC) varias veces, la última de ellas, una precuela titulada El joven James Herriot, en el año 2011. Su obra, como la de Gerald Durrell, ha alegrado la vida de millones de lectores en todo el mundo.

Desde que decidí cómo se llamaría el reto Todos los clásicos grandes y pequeños y el libro que tomaría como base para el título, estuve pensando en qué premisa incluirlo. En el primer nivel me resultó imposible, no cuadraba con nada, pero en el segundo me valía para dos y finalmente voy a usarlo como clásico publicado con seudónimo. Y es que sí, el título del reto proviene de Todas las criaturas grandes y pequeñas, autobiografía encubierta del veterinario y escritor James Herriot, uno de los clásicos más queridos y adorados por los lectores británicos, y aunque no es mi intención traer muchas relecturas al reto (vamos, ni muchas ni pocas, mi intención es hacerlo todo con lecturas pendientes), y este libro es una relectura, tenía que hacer una excepción por lo que significa para el reto y porque lo adoro por encima de todas las cosas.

James Herriot es el seudónimo que James Alfred Wight escogió para contar sus inicios como veterinario en un pequeño pueblo de Yorkshire a finales de los años 30. En 1937 encontrar trabajo como veterinario era muy complicado y aun así, recién salido de la universidad con 23 años, Herriot tuvo la suerte de ser contratado como ayudante de un veterinario rural en Darrowby (Thirsk en la vida real del autor), en los valles de York. No era en absoluto el tipo de trabajo que él prefería (se veía en una clínica haciéndose cargo de animales pequeños), pero no estaba la vida como para desaprovechar oportunidades. Y así es como comenzó su aventura práctica de la mano de su jefe, Siegfried Farnon, un veterinario apenas seis años mayor que él bastante peculiar que tiene enamorada a toda la población femenina de la zona sin ser apenas consciente de ello, que se contradice constantemente y que tiene un quebradero de cabeza constante en la figura de su hermano Tristán, que se muda con ellos poco después de la llegada de James y que también estudia para ser veterinario. Entre los tres viven por y para cuidar de toda la población animal, ya sea doméstica o de granja (todas esas criaturas grandes y pequeñas del título), en muchas millas a la redonda siete días a la semana las 24 horas del día (unos más que otros, claro... no te miro a ti, Tristán, que eres muy puñetero y te gusta trabajar más bien poco xD).

A ver cómo os lo digo... ¿Tenéis un libro que os alegre el alma al leerlo, al que no os importe volver las veces que haga falta, que os haga reír a carcajadas, emocionaros y estar en paz con el mundo mientras os sumergís en sus páginas? Porque eso es Todas las criaturas grandes y pequeñas para mí: un libro que desprende tanta vida, tanto amor por los animales y la naturaleza, por las cosas sencillas de la vida, por los detalles que se agazapan y que muchas veces pasamos por alto, por la gente buena hasta las trancas (que haberla, hayla), por ese momento en que aparcas el coche, te bajas de él y admiras la belleza del paisaje que te rodea... Este es de esos libros que hay que leerlos para comprender la magia que desprenden, porque podría tirarme párrafos y párrafos hablando de todo lo que en él se cuenta y sería como contaros nada porque la forma tan personal, cariñosa, irónica e inglesa que tiene Herriot de contarlo lo es todo. Absolutamente todo.

La estructura de la novela puede asemejarse a un salpicón de anécdotas que nos llevan a mil aspectos diferentes de la vida de James en Darrowby sin orden ni concierto, pero solo es mera apariencia, porque conforme avanzas te das cuenta de que todo está contado de manera correlativa y temporalmente lineal, solo que en vez de hacerlo usando una narración clásica, lo hace cogiendo casos y anécdotas aquí y allá que van encajando al milímetro sin que apenas te des cuenta en el puzle total.

¿Y en qué consiste en ese puzle? Pues en acompañar a James Herriot en el descubrimiento de lo que era en realidad la práctica de la veterinaria en un entorno rural muy sacrificado que poco tenía que ver con lo aprendido en la universidad. Pronto descubre que un veterinario rural no se hace rico en dinero pero sí en experiencias y que su vida es, sobre todo, muy variada: tan pronto está tomando champán en la casa más opulenta de la zona como tiene que salir pitando a las dos de la mañana a ayudar a parir a una cerda cuando todavía no le ha dado tiempo a quitarse el esmoquin alquilado; que cuando hace buen tiempo todo es maravilloso pero cuando le sacan constantemente a las cuatro de la madrugada en plena helada empieza a cuestionarse su vocación; que tiene que seguir trabajando aunque no le paguen porque los animales no tienen culpa de la tacañería de sus dueños ni pueden esperar porque unas horas marcan la diferencia entre la vida y la muerte; que tiene que ganarse el respeto y la confianza de los granjeros, porque todos (creen que) saben mucho más que los veterinarios y no se cortan a la hora de intentar demostrarlo... que la vida de un veterinario rural es, en definitiva, muy dura.

Y aun así sigue emocionándose cada vez que ayuda a nacer a unas crías y las observa correr a agarrarse a su madre; con paciencia consigue ganarse el respeto de la gente de los valles y comienza a ver su otra cara, su generosidad, hospitalidad y ausencia de dobleces; derrocha amor y respeto por los animales, a los que muchas veces consigue sacar adelante a pesar de estar sentenciados y otras veces poco puede hacer salvo aliviar su sufrimiento;... y poco a poco va dejando atrás al veterinario en prácticas para trabajar al mismo nivel que su jefe mientras no deja de repasar en su cabeza todo lo aprendido y se pasa media vida desnudo de cintura para arriba (haga calor o hiele, sean las doce del mediodía o las tres de la madrugada) con brazos metidos hasta el hombro en el interior de vacas, cerdos o lo que se tercie.

¿Dónde está el encanto principal de todo esto? En la propia personalidad de James Herriot, arrolladora y llena de vitalidad, entusiasmo, ternura y mucho sentido del humor de ese tan británico que a mí me chifla. Arriba os decía que me emociono y me río a carcajadas con este libro, y no os miento (y ya lo sabéis, os lo digo siempre, soy muy dura en lo que se refiere a reír con un libro). Cuando se pone a contarte sus aventuras en un coche destartalado sin frenos por carreteras imposibles, las peculiaridades de los granjeros y como intentan sacarle de sus casillas, su papel privilegiado y absurdo como "tío" de Tricky (un pequinés al que su dueña trata como a una persona), los innumerables líos en que se mete Tristán, la contradicción andante y condescendiente que es Siegfried o la batalla psicológica que se trae el propio Siegfried con la desesperada secretaria... tienes que reírte, no puedes evitarlo. Muchas veces, más de las que os podría enumerar. Soy incapaz de imaginar la existencia de un lector que no sonría abiertamente al menos una vez leyendo este libro. Si existe alguno que no me lo diga: me romperá el corazón.

Para mí es una lectura de cinco estrellas y lo será todas y cada una de las veces que la lea. No hay que ser veterinario ni tener intención de serlo para adorar este libro. Basta con amar la naturaleza, el mundo animal y las maravillas que se esconden en cada detalle de ambas cosas. Herriot ya se encarga de contártelo de tal manera que no quieras que se acaben las páginas y que des lo que sea por alquilar una habitación en esa casa de idealistas vocacionales y dinero abandonado tirado por el suelo. Ya sabía lo que me iba a encontrar, era la segunda vez que me sumergía en sus páginas, así que me he esmerado en saborearlo, racionarlo y avanzar poquito a poco. Son casi setecientas páginas de puro encanto, y si todavía no os habéis dado por enterados no pasa nada, lo resumo en tres palabras: tenéis que leerlo. Os lo pongo en negrita y subrayado por si acaso :)

Existe una serie que estuvo en antena doce años (entre 1978 y 1990) basada en los libros (hay unos cuantos más posteriores a este, aunque en castellano que yo sepa solo han traducido hasta el tercero) y una miniserie de 2011 que funciona a modo de precuela contando su estancia en la universidad, pero hace poco me enteré de que se avecina nueva adaptación de esta novela y me llevé la alegría del mes. Que viva James Herriot... algo muy bonito tuvo que hacer para que cincuenta años después sigamos hablando de él y de su historia como veterinario en Yorkshire.




James Herriot, seudónimo de James Alfred Wight, nació en Sunderland en 1916. Con 23 años, tras obtener el título de veterinario en Glasgow, fue contratado como ayudante de un veterinario rural de Thirsk, en el profundo Yorkshire. Allí se quedaría el resto de su vida. Se casó en 1941 con la hija de un granjero cuyas vacas atendía, tal como narra en este libro, y tuvo dos hijos. Durante la segunda guerra mundial, recién casado, sirvió en la RAF. En 1969 inició su aventura literaria, que lo convertiría en uno de los autores más celebrados y vendidos del Reino Unido. Sus obras serían llevadas al cine dos veces y otras dos se convertirían en series de la BBC, la última en 2011. Falleció en Thirsk en 1995.

lunes, 9 de marzo de 2020

RESEÑA (by MB) ::: NATURALEZA - Ralph Waldo Emerson





Título original: Nature  
Autor: Ralph Waldo Emerson
Editorial: Nórdica
Traducción: Andrés Catalán 
Páginas: 144
Fecha publicación original: 1836
Fecha esta edición: febrero 2020
Encuadernación: cartoné
Precio: 22,50 euros
Ilustración de portada e interiores: Eugenia Ábalos
Naturaleza es el ensayo más representativo del pensamiento de Ralph Waldo Emerson. En él expone los principios de su filosofía, que fue de gran influencia en otros escritores, como, por ejemplo, su amigo Henry David Thoreau. El escritor, filósofo y poeta estadounidense nos anima a aceptar y apreciar nuestra relación con la naturaleza. La espiritualidad es un tema central de esta obra, germen del trascendentalismo. Además, este volumen incluye, en edición bilingüe, doce magníficos poemas del pensador de Boston. Y las ilustraciones de Eugenia Ábalos aportan un complemento de gran belleza.
Para buscar la soledad un hombre necesita alejarse tanto de su propia alcoba como de la sociedad.
Naturaleza es la obra en la que Ralph Waldo Emerson nos invita a salir de la cáscara confortable y artificial creada por el hombre para realizar una inmersión total en la creación, participando y entendiendo de una forma filosófica e intuitiva de toda la naturaleza que envuelve a nuestro mundo en todas sus versiones y apariencias.

Cuando hablamos de naturaleza en estos términos tenemos en mente un sentido peculiar y extremadamente poético que nos introduce en el trascendentalismo, donde el alma del individuo se identifica con el alma del mundo y con todo lo que este contiene, desde lo mas pequeño hasta lo más grande, hasta componer la grandiosa naturaleza. Esta teoría une lo científico con lo espiritual iniciando y transformando la conciencia, dejando pasar el misticismo, intuición y el romanticismo al tiempo que desaparecen los milagros y las jerarquías. Y es que el milagro está en la esencia de las distintas materias que componen la grandiosa naturaleza, haciendo una inmersión total en ella, observándola  y poniéndola en contacto con el creador, con un Dios que se confunde con el espíritu del mundo, con la energía de la naturaleza y las sensaciones que esta transmite, las cuales se transforman en un gozo místico y romántico que construye esta nueva filosofía transformadora de la conciencia humana.
El amante de la naturaleza es aquel cuyos sentidos internos y externos siguen plenamente ajustados entre sí, alguien que ha conservado el espíritu infantil incluso una vez alcanzada la madurez. 
Emerson compone Naturaleza en ocho capítulos: Naturaleza, Bienes, Belleza, Lenguaje, Disciplina, Idealismo, Espíritu y Perspectivas. No son palabras elegidas al azar; todas ellas están intrínsecamente relacionadas con el sentido que daba a su obra y la visión que él tenía de lo que le rodeaba.
La belleza tiene sentido si, además de la observación, dejamos entrar a la sensibilidad, la intuición y la sutilidad.
Donde el lenguaje es el vehículo de los pensamientos... Al interpretarla y definirla en un objeto, lo que era una verdad inconsciente pasa a formar parte de la esfera del conocimiento: una nueva arma de arsenal de poder.
Después pasa a decirnos:
La naturaleza es una disciplina del entendimiento en las verdades intelectuales. Nuestro trato con los objetos sensibles es un ejercicio constante del indispensable aprendizaje de la diferencia, la similitud, el orden, el ser y el parecer, la progresiva ordenación, del ascenso de lo particular a lo general, de la combinación de diversas fuerzas para lograr un único fin.
El idealismo ve el mundo en Dios.
El mundo procede del mismo espíritu que el cuerpo del hombre. Es una encarnación más lejana e inferior de Dios, una proyección de Dios en el inconsciente.
Y entonces llega a la percepción:
Para el naturalista más leído, aquel que preste una absoluta y devota atención a la verdad, comprobará que aún queda mucho por descubrir en su relación con el mundo, y que no cabe esperar descubrirlo mediante ninguna adición, sustracción o cualquier otra  comparación de cantidades conocidas, sino que es algo a lo que se llega mediante espontáneas agudezas del espíritu, mediante una continua reivindicación de uno mismo y una humildad absoluta.
En el estilo de vida de Henry David Thoreau, amigo y discípulo en su filosofía, encontramos la puesta en práctica y la experimentación de toda esta nueva corriente filosófica, la creencia del individuo en la inmersión y la comunión con la naturaleza, su contemplación gozosa y mística, modelando y trasladándolo todo a su día a día en lugar de quedarse en esas  alcobas a las que se refiere Emerson y de las que parece que no salió lo suficiente. Tal y como Thoreau decía de su protector, "sería incapaz de manejar la carretilla en el jardín".  

La cuidada y preciosa edición de Nórdica (con las maravillosas ilustraciones de Eugenia Ábalos salpicándolo todo) está a la altura de la obra de Ralph Waldo Emerson y su particular visión del mundo, donde todo estaba íntimamente relacionado: lo material con lo espiritual, la observación con la intuición, y la sensibilidad, la belleza y el sentido del individuo en el mundo con el Creador. También incluye doce poemas reflexivos y descriptivos (en edición bilingüe inglés-castellano) que cantan y homenajean el sentido de la vida, la materia, el espíritu y la naturaleza. Por todo ello vemos, sentimos e intuimos que estamos, sin duda, ante un gran libro.


Ralph Waldo Emerson (Boston, 1803 - Concord, 1882) fue un escritor, filósofo y poeta estadounidense. Líder del trascendentalismo a principios del siglo XIX, sus enseñanzas contribuyeron al desarrollo del movimiento del Nuevo Pensamiento, a mediados del mismo siglo. Tras graduarse en Harvard y estudiar allí Teología, se ordenó pastor unitario, pero renunció al sacerdocio tres años después, influido por la muerte de su mujer. Otros grandes pensadores, como Nathaniel Hawthorne y Henry David Thoreau. fueron sus discípulos, y poetas y filósofos, como Whitman o Nietzsche, reconocieron su pensamiento.