Título original: Se döden på dig väntar
Autora: Maria Lang
Editorial: Bruguera (Ediciones B)
Traducción: Sofía Pascual Pape
Páginas: 245
Fecha de publicación original: 1955
Fecha esta edición: julio 2013
Fecha esta edición: julio 2013
Encuadernación: cartoné con sobrecubierta
Precio: 5,95 euros Ilustración de cubierta: Leo Flores
Puck Ekstedt, doctora en
Literatura, hija de un prestigioso profesor y casada con Einar Bure,
vive rodeada por sus amigos y amigas de la burguesía
adinerada. Ante el asesinato de un componente del elenco protagonista de una famosa ópera de Mozart, la curiosa Puck no podrá por menos
de intentar desenmascarar al asesino, para lo que se aventurará en una
investigación tan compleja como apasionante. Pese a empezar como una
suerte de juego, Puck irá implicándose cada vez más en el caso, y en los
secretos más oscuros que se esconden entre el ambiente cultivado de la
ópera, la placidez de la ciudad y la impostura de sus habitantes,
llevándonos como lectores, a través de un ácido sentido del humor y una
ironía magistral, hacia un final brillantemente resuelto.
Que la novela negra nórdica es la más vendida del mundo es un hecho. Camilla Läckberg, Henning Mankell, Jo Nesbø, el fallecido Stieg Larsson y su sucesor, David Lagercrantz... son algunos de los autores que se imponen en este género desde hace un par de décadas. Se suele considerar al matrimonio Söwall y Wahlöö como a los padres de la literatura nórdica, y sí, con ellos comenzó, en los años 60, la novela negra y la crítica despiadada al sistema y al declive de la sociedad... pero antes que ellos, a finales de los años 40, apareció Maria Lang, la escritora sueca que realmente, de verdad, dio origen al género noir nórdico. Sí, sus misterios eran muy cozy, de estos que siempre ocurren en una comunidad pequeña y sin mucha sangre, y luego el género se tornaría en el negro que hoy tanto triunfa, pero lo que es, es: ella fue la primera. Y como ya sabéis que a mí me gusta irme siempre p'atrás en el tiempo, hoy os traigo a la llamada Agatha Christie sueca, a la que imagino que muchos ya conoceréis.
En La muerte te espera, la narradora, con nombre de duendecillo, es Puck Bure. Nada más empezar sabemos que alguien está intentando asesinarla en ese preciso instante, pero entonces, tras este prólogo, la historia tira hacia atrás, hacia el comienzo de todo lo que nos llevará, a lo largo de las páginas, precisamente hasta ese momento. Se está preparando para el festival de verano la representación de Così fan tutte, la ópera de Mozart, en el teatro de Drottningholm de Estocolmo, y Puck es una vieja amiga del director del teatro, lo que hace que empiece a codearse con todos los cantantes que tomarán parte en ella, así como con el director de orquesta. Y ya se sabe, muchos de estos artistas tienen un pasado en común, amores acabados y tormentosos, amores presentes, rencores, envidias, rencillas... hasta que uno de ellos aparece asesinado, y Puck comience a meter las narices donde no le llaman (por cierto, que en este punto he modificado la sinopsis arriba porque decía claramente a quién se asesina, y eso un error garrafal. Nada, borrado de un plumazo).
La ambientación, como podéis ver, es muy años 50, como muy glamourosa, con el teatro, la ópera de Mozart, las bambalinas, los entresijos del teatro, sus efectos especiales, los cantantes, directores de orquesta... y ya comento arriba que quizás sus libros pueden encuadrarse en la vertiente cozy, sin sangre, muy a lo Christie o a lo Golden Age, pero tienen un algo muy transgresor en cuanto al comportamiento de algunos personajes que quizás es donde más se nota el país del que proceden, porque estos suecos están menos encorsetados que los personajes británicos y todo parece como más realista. La trama avanza al modo habitual en este tipo de novelas, donde vamos conociendo poco a poco las relaciones entre los personajes, quién podía tener motivos para matar, si alguien está encubriendo a alguien, coartadas, qué secretos esconden...
No había leído comentarios muy entusiastas sobre esta novela, pero eso no me echó para atrás porque en misterios clásicos suelo ir un poco a contracorriente y, efectivamente, a mí sí me ha gustado. No es perfecta, tiene sus cosillas, pero yo la he disfrutado y me ha entretenido, que al fin y al cabo era lo que buscaba cuando la leí, y sí, la ambientación en el teatro y la ópera de Mozart me han influido mucho, porque son dos de mis pasiones. El estilo de la trama es clásico y la novela es muy limpia en la muerte, pero a mí eso no me ha impedido en absoluto disfrutar de la historia. No me molesta ese "blancor" que suelen tener estas novelas de mediados del siglo XX, pero entiendo que quien busque más acción u oscuridad esto no le llame nada de nada o se le quede muy corto a estas alturas de la película. Eso sí, admito que ver venir al culpable es bastante difícil porque la autora te oculta información, pero igual que en otros libros me molesta, en este no lo ha hecho. A ver, sí que pensé "Maria, guapa, no somos adivinos", pero lo implementa bien, me pareció creíble y comulgué con todo con los ojos cerrados.
Quizás el principal escollo de la historia sea su protagonista, Puck, que es un poco insufrible, y que narre en primera persona tampoco ayuda demasiado. No te cae mal, tampoco te llega a caer bien. Pero a mí precisamente me ha resultado interesante por lo alejada que está de clichés de esa época en cuanto a personajes femeninos, está muy fuera de la tónica habitual. En sus defectos como persona veo su virtud como personaje. Se comporta de un modo, en cuanto a sus relaciones personales, que quizás el lector no comparta. Esa frivolidad, esa aparente despreocupación por su relación de pareja o las consecuencias de sus actos en una novela escrita a principios de los años 50, no deja de tener su aquel. Dice mucho de su autora, de su actitud transgresora, de lo adelantada que iba a su tiempo... y de que le importaban tres pepinos lo políticamente correcto. Así que no, Puck no emociona, pero el personaje en sí llama mucho la atención por la época en que está escrito.
No puedo decir mucho más porque en este tipo de libros tan cortitos con investigación de por medio, cuanto menos se diga, mejor. Para quien le gusten los misterios clásicos, los whodunit, esos de un asesinato, con sus correspondientes 6 o 7 sospechosos, un inspector de policía que es muy listo, un poco de embrollo entre todos los protas que te hace sospechar a ratos de todos y a ratos de ninguno, una entrometida que hace de vez en cuando de detective, etc... tiene todos los ingredientes, pero la historia es la que es, muy alejada de la novela negra actual y muy próxima a las novelas de misterio de principios de los XX, sin sangre ni giros impactantes. No hay apenas acción, e incluso se toma su tiempo para que suceda el asesinato, porque sus buenas 80-90 páginas tarda. Así que quienes busquen emociones fuertes, no, mejor no acercarse. Pero si te gustan Christie, Sayers, Berkeley, Crispin, Innes, etc... los clásicos policíacos per sé y el regustillo a Golden Age, sí que es una buena opción para pasar un rato entretenidillo.
Ah, y da completamente igual que los personajes pertenezcan a una serie y vengan de libros anteriores, porque no lo parece en absoluto, parece una historia completamente independiente. Punto a favor.
Maria Lang, seudónimo de Dagmar Lange, escribió 42 novelas de misterio. Su debut en 1949 fue seguido de un nuevo libro cada año, hasta 1991.
Doctora en Literatura, trabajó como directora de estudios y profesora en la Escuela Primaria para Chicas de Estocolmo, desde 1948 hasta 1974. Nacida en la ciudad de Nora en 1914, fue uno de los primeros miembros de la Academia Sueca de Escritores de Novela Criminal. Falleció en 1991.
La muerte te espera es uno de los primeros títulos de los 42 que publicó Maria Lang, también conocida como la Agatha Christie sueca y la autora que popularizó el género noir y detectivesco en Suecia. Con La muerte te espera, Ediciones B inaqugura la publicación de la serie de libros escritos por esta mítica autora. Todo un acontecimiento editorial que rescata esta joya vintage de la novela de misterio publicada por primera vez en nuestro país.






