miércoles, 30 de junio de 2021

RESEÑA (by MH) ::: VIDA DE UN BRIBÓN - Wilkie Collins


 

Título original: A Rogue's Life
Autor: Wilkie Collins
Editorial: Eneida
Traducción: Diego Alonso
Páginas: 200
Fecha de publicación original: 1856
Fecha esta edición: noviembre 2014
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 12,95 euros
Imagen de cubierta: Carl Sìtzweg (1808-1885, para revista Fliegende Blätter)


Llegué a este mundo con la gran fortuna de tener por abuela nada más ni nada menos que a lady Mortimer; por madre a una hija de esa honorable señora, y por padre al doctor Juan Federico Turner. (...) Pese a todo, confieso que soy, he sido y probablemente seguiré siendo un auténtico bribón. (...) 

En Vida de un bribón acompañamos, de la mano del incomparable Wilkie Collins, a un encantador truhán a lo largo de sus más humorísticas, emocionantes y grotescas aventuras. 

Una novela optimista y entretenida por la que desfilan una galería de inolvidables personajes e insólitas situaciones con los que el autor de La dama de blanco construye un imperdible fresco y una crítica ferozmente divertida de la moral, de las costumbres y de la sociedad.

 
Qué feliz me hace terminar el primer semestre del proyecto de Reseñas Cruzadas que comparto con mi querida Undine con mi no menos querido Wilkie Collins... La premisa que usamos para definir el mes fue "Autor que leemos cada año", y es una verdad como un templo. De hecho este no es el primer libro que leo de Wilkie este año, hace unos meses leí El público, ese desconocido, un libro de no ficción que recoge algunas reflexiones del autor sobre el arte, la literatura y la cultura que no tienen desperdicio. No lo traje por aquí, igual que no traje la novela corta que leí suya las pasadas navidades, Señora o señorita, pero creedme si os digo que Wilkie forma parte de mi rutina lectora, recurro a él cuando quiero sentirme como en casa con un libro en la mano y sí, soy muy fan de este señor, como ha quedado atestiguado en las cuatro ocasiones en que lo he reseñado anteriormente. Esta es, pues, la quinta, y si los mosquitos me dejan (me están acribillando right now), os hablo de qué me ha parecido Vida de un bribón (aunque tras esta oda a Wilkie no creo que haya dudas al respecto).
 
Desde la primera línea sabemos lo que tenemos entre manos: Francis Turner está decidido a contarnos su vida y cómo las circunstancias lo llevaron a convertirse en un bribón aun siendo de noble familia. Y es que las limitaciones y convenciones sociales de pertenecer a una familia de noble estirpe como la de los Mortimer sin un penique en el banco no le deja muchas opciones: quedan descartados el ejército, la iglesia y el mundo de los negocios, y encima no hay dinero para estudiar como un caballero. Alguien avispado sugiere que mejor sería que se casara con una heredera forrada de dinero, pero por desgracia nadie le hace caso. ¿Qué salida le queda al pobre Francis? Pues tirar de talento con el pincel y ganarse la vida vendiendo divertidas caricaturas, y qué mejor que usar como modelo a su familia y conocidos de la alta sociedad. Cuando le pillan, queda claro que su familia no comparte la diversión y encima le echan de casa, es cuando empieza la existencia de bribón buscavidas de Francis, en la que ejercerá diversas profesiones muy poco legales amén de disfrutar de una breve e instructiva estancia en la cárcel, que a Francis le gusta vivir bien pero pagar poco por hacerlo. ¿Existe algo que pueda reconvenir una vida tan disipada como feliz e inofensiva? Claro que lo hay... l'amour!! Pero no os confundáis, que estamos en una novela de Wilkie Collins, y a este señor le gustaba más el misterio que a mí un té con limón, así que entre tanto jijijaja y romance, aun le da tiempo a sumergirnos en un poquillo de suspense.
 
Vida de un bribón fue publicado inicialmente en 1856 en Household Words, la revista que Charles Dickens editaba semanalmente durante la década de 1850. Aunque esta novela corto gozó de mucho éxito, Collins retrasó constantemente la publicación en formato libro porque su intención era la de continuar las aventuras del protagonista allá donde terminaba la historia original; finalmente se dio cuenta de que era un proyecto que nunca llevaría a cabo y en 1879 volvió a publicarla con algunos ligeros cambios pero manteniendo el mismo desenlace. En el momento de esta reedición, Wilkie Collins confesó que la exhuberante alegría que desprende la historia es fiel reflejo de la etapa en que escribió la novela. Vivía en París, tenía a Dickens de vecino y las compañías que frecuentaba estaban relacionadas con el arte y la literatura. Fue una época muy feliz de su vida y esa felicidad se transmite en el tono festivo, irónico y bullanguero de buena parte de la narración.

¿Qué podemos encontrar entonces en Vida de un bribón? Pues algo que a Wilkie Collins le gustaba mucho hacer y además se le daba muy bien: una mezcla de géneros variopinta que van alternándose y predominando según necesita la trama a lo largo de las páginas. Por eso tenemos un comienzo fuertemente humorístico e irónico no carente de crítica social en el que la presentación que el protagonista hace de sí mismo y de sus circunstancias y avance en el mundo laboral despliega una sonrisa tras otra en la boca del lector. Este tono se mantiene hasta que entra en escena un cambio en su situación afectiva, en el que se pierde parte de esa ironía tan explícita y no solo se nos enamora, sino que Wilkie nos sumerge de lleno en un misterio con un villano maloso y corremos unas cuantas aventuras. Vamos, como decía antes, es Wilkie Collins en estado puro. Romance, humor, suspense, misterio, ironía, crítica social... de todo un poco, y todo bien barajado y repartido por toda la trama: hay espacio para las risas cuando tiene que haberlo y se nos pone misterioso cuando toca darle alas a nuestro héroe (sí, héroe, que nuestro bribón es muy bribón pero nos sale demasiado encantador como para considerarlo otra cosa). Hay quien no gusta de la literatura de este autor por considerarla menor, hay quien dice que su obra es muy irregular y llena de claroscuros... que ya, que sí, pero a mí que me los den de dos en dos (MH, cheerleader de Wilkie hasta los huesos... y mucho, mucho más de su amigo Dickens, pero a Dios no lo reseño por aquí porque me da pánico).

Os decía antes que nuestro bribón no es tan bribón, cosa que no creo que sorprenda a nadie. Es de esos embaucadores llenos de encanto e inteligentes que reconoce cuando le tienen que cantar las cuarenta y ponerle en su sitio y no siente ningún pudor a la hora de contarnos sus diversas aventuras porque sabe que, nos cuente lo que nos cuente, nos va a caer bien. Resulta infatigable en su optimismo y encantador en su insolente picaresca, y como no se guarda nada y reconoce sus debilidades tanto como sus fortalezas e inconstancias, pues lo compras como bribón adorable y te vas con él de correrías. Los primeros capítulos, que sirven sobre todo para establecer de manera firme su estatus de oveja negra dentro de su familia, los utiliza para poner patas arriba las aburridas, hipócritas e insoportables convenciones sociales que regían con pulso firme a la alta sociedad británica de la época. Todo estaba mal visto, todo era indigno de la noble cuna y el buen nombre, y ganarse la vida cumpliendo toda la ristra de condiciones y prohibiciones resultaba casi una quimera. ¿¡Cómo no iba a escoger nuestro protagonista la profesión de bribón!? Tampoco tenía muchas alternativas.
¡Qué felicidad la mía si, en lugar de ser el nieto de un barón, hubiera sido hijo de un destripaterrones y nieto de un labriego!
Y además deja sentencias como esta, que no puedo evitar compartir porque... porque sí, es que me parece brillante e inspirada. Sustituid "que se creen de ilustre cuna" por lo que os pida el cuerpo y seguro que os aparecen multitud de ejemplos aplicables a nuestros días.
¿Habéis reparado alguna vez en la penuria y mediocridad que caracteriza el lenguaje de aquellos que no dicen más que tonterías? Pues bien, en las reuniones de ciertas personas que se creen de ilustre cuna abundan este tipo de conversaciones vulgares.

Me ha resultado curioso encontrarme aquí algo que Collins varios años después desarrolló y usó de una manera mucho más predominante en otra novela suya, Marido y mujer, y no es otra cosa que la ley escocesa del matrimonio, así que debo presuponer que era un tema que o le interesaba mucho a él, o le interesaba mucho a los lectores de la época (y por si a alguno de vosotros también le interesa, la ley matrimonial escocesa de la época eran tan peregrina que si dos personas decían que estaban casadas delante de un testigo, ya estaban casados. Imaginaos la de parejas fugitivas inglesas que tendrían que recibir día sí día también en las aldeas y pueblos escoceses que lindaban con Inglaterra... con cruzar de país y decir delante de alguien que estaban casados, anda que no solucionarían deslices).

Otros temas inherentes a la época que se tratan en la novela son las cárceles de deudores (aunque en eso Dickens no tiene rival... que me perdone Wilkie si me oye), el ya floreciente mercado de la falsificaciòn de cuadros antiguos (Collins era un apasionado del arte y disfruta disertando sobre él) o las deportaciones de reos a Australia, que además es un tema que da para hablar mucho porque esos mismos reos muchas veces rehacían sus vidas en las Antípodas y lo que no habían conseguido en su país de origen lo conseguían en una tierra virgen que era oro puro en cuanto a oportunidades. Los australianos de hoy en día tienen sus orígenes tanto en los británicos que emigraron libre y voluntariamente a sus tierras como en los convictos que, antes la saturación de las cárceles inglesas, fueron deportados y obligados a cumplir sus penas de prisión trabajando en ellas.

En fin, que me voy por las ramas... no diréis que al bueno de Wilkie no le da tiempo a tratar temas en apenas doscientas páginas, ¿eh? Y porque no os he hablado del empeño que tienen ciertos familiares por mantener vivo a nuestro Francis cueste lo que cueste, pero eso ya lo descubriréis por vosotros mismos si abrís el libro. La de risas que se echa el protagonista a costa de este tema...

Resumiendo, si no habéis leído nunca a Wilkie Collins, Vida de un bribón me parece una fantástica alternativa, y si ya lo habéis leído, pues vais a tiro fijo, no tengáis duda alguna de que os va a gustar. Es un libro corto, narrado de manera ágil y guasona que se lee en dos sentadas, y aúna muchas de las características que luego harían famoso al autor, como la mezcla de géneros y el baile continuo entre humor, romance, misterio que tan buenos momentos nos ha dado a sus fervientes admiradores. Aunque es una obra bastante temprana y anterior a los libros que le han hecho más famoso, en el momento de publicar Vida de un bribón ya había escrito varias novelas y se le nota la confianza, el aplomo y, sobre todo, lo bien que se lo pasó dando vida a la historia. Ese disfrute se percibe sobre todo en la primera mitad del libro, en la que es imposible no sonreír constantemente ante el incesante juego de palabras lleno de ironía, sarcasmo y astucia (salvando las distancias, a ratos me recordaba al Dickens de Los papeles póstumos del club Pickwick), y si luego le da por ponerse misterioso y llevarnos a ese terreno que tanto le gustaba abonar y ver crecer florido y hermoso, pues nos vamos con él y punto.

Estos seis meses iniciales del proyecto de Reseñas Cruzadas han sido una montaña rusa porque, a nivel personal, he tenido de todo: lecturas que no me han gustado, lecturas que me han dejado tibia, lecturas que hubiese disfrutado más leyéndolas en el momento adecuado y lecturas que me han gustado mucho. Vida de un bribón pertenece a esta última categoría; no sé si hace falta escribirlo con todas las palabras pero, por si acaso, ahí queda. God save Wilkie!

Venga, lo digo... si alguna pega tengo que poner es a la edición, que traduce los nombres propios o los cambia porque sí, como se hacía en las traducciones antiguas. Es algo que no me gusta nada, lo he dicho muchas veces, y leer Francis (por Frank), Roberto, Pedro o Juan (un Juan Peter aparece por ahí, en el colmo de la extravagancia) en una edición de 2014 me tira muy para atrás. Es que incluso está cambiado el apellido del protagonista, que no es Turner, como aparece en esta traducción, sino Softly, o el de su abuela, que no es Mortimer, sino Malkinshaw (y porque he dejado de mirar, que habrá mucho más). Si es una traducción antigua, que tiene toda la pinta, eso tendría que haberse corregido (y si es nueva, que lo dudo muchísimo, es muy raro, la verdad). Pero bueno, mi reto de Agatha Christie me tiene más que acostumbrada. Las ediciones de Molino curten en el tema :)

Antes de despedirme, os comentaba al inicio que con Wilkie Collins damos fin al primer semestre de este proyecto, que coincide con las seis lecturas que teníamos anunciadas hasta ahora. Aprovechamos la ocasión tanto Undine como yo para anunciar las seis lecturas restantes de la segunda mitad del año, en la que tenemos entre otras cosas una obra de teatro desconocida e inédita hasta hace poco tiempo de una autora consagrada, un libro de relatos para Halloween e incluso un giro diferente, como es reseñar cada una un libro distinto del mismo autor para establecer comparaciones entre su obra de ficción y de no ficción. Tenéis el listado justo abajo, y lo añadiré también en la entrada inicial del proyecto. Ya sabéis que estáis invitados a uniros y leer los libros que proponemos si os apetece y os llaman lo suficiente :) 
 
Reseña en casa de Undine -> aquí
 
 
 
 



Wilkie Collins nació en Londres en 1824. Muy joven entró como aprendiz en una empresa de comercio de té, que abandonó pronto para dedicarse a la literatura, campo en el que rápidamente alcanzó el éxito. Considerado uno de los padres de la narrativa policíaca, durante sus sesenta y cinco años de vida escribió casi treinta novelas y más de cincuenta relatos. Fue amigo íntimo de Charles Dickens desde que se conocieron en 1851, fecha en que comenzó una fructífera colaboración. Su novela de misterio La dama de blanco (1860) y la policíaca La piedra lunar (1868) están consideradas obras cumbres en sus respectivos géneros.

Aquejado de «gota reumatoide», se aficionó al consumo de láudano. Como resultado de esta adicción, experimentó durante toda su vida alucinaciones paranoides y declaraba que se encontraba constantemente acompañado de un doble suyo, invisible para todos los demás, que él apodaba el Fantasma Wilkie.


Collins nunca se casó, pero vivió, a temporadas, con la viuda Caroline Graves. Además, tuvo tres hijos con otra mujer, Martha Rudd. En 1870, volvió definitivamente con  Graves y, hasta su muerte, en 1889, complementó ambas relaciones.


De Wilkie Collins, en 2006, Editorial Funambulista ha publicado La reina de corazones, y, en 2011, Corazón y ciencia.

 

lunes, 28 de junio de 2021

RESEÑA (by MH) ::: LA MUJER DE PÚRPURA - Jeanette Winterson


 
 
Título original: The Daylight Gate
Autora: Jeanette Winterson
Editorial: Lumen
Traducción: Alejandro Palomas
Páginas: 192
Fecha de publicación: mayo 2013
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 16,90 euros
Adaptación de cubierta original: Random House Mondadori

La historia se basa en un hecho real: el juicio a unas mujeres en Lancashire, acusadas de brujería en tiempos de Jacobo I. Basándose en estos datos, Winterson ha recreado la época y ha introducido en aquella realidad truculenta el personaje de Alice Nutter, una mujer que vive de su propio trabajo, pues ha inventado una fórmula para teñir la ropa de un color rojo oscuro que ha despertado incluso el interés y las atenciones amorosas de la reina.

Dueña de sí misma y dispuesta a enfrentarse a las fuerzas de la ley, Alice intenta descubrir qué hay detrás de la acusación de brujería y descubre las miserias de quienes están al cargo de las mujeres encerradas en prisión: madres que venden a sus propias hijas a los guardianes de la cárcel, hombres que casi parecen bestias y chiquillos dispuestos a mentir por un mendrugo de pan y una piel de patata.

Llega el momento en que Alice misma es incriminada, y pronto sabremos que tiene un secreto por el cual está dispuesta a morir, pero a su manera... El Norte es el lugar de la oscuridad pero también del valor, y en la muerte de cada cual a menudo se refleja la vida entera.

Leí por primera vez a Jeanette Winterson en diciembre de 2019 en Días de Navidad, libro de temática obviamente navideña del que no os pude hablar porque un virus estomacal me tumbó por aquellas fechas (de que quise recuperarme ya no tenía mucho sentido hablar de él). Aun así lo recomiendo desde aquí aprovechando la ocasión, porque además me permite hablaros de algo que ya disfruté mucho de su autora en aquel momento: su versatilidad. Cada relato de ese libro era completamente distinto al anterior en tono, estilo, fondo y temática. No se adhiere a una sola forma de contar las cosas, no tiene un estilo de esos que te hacen identificarla al primer vistazo... es una caja de sorpresas y eso hace que adentrarte en su obra sea toda una aventura porque no sabes cómo te va a contar la historia. Por eso tenía muchas ganas de leer La mujer de púrpura, donde Winterson toma los juicios reales por brujería que tuvieron lugar en Lancashire en 1612 como base de su historia:
no sabía cómo me lo iba a contar, pero sabía que fuera como fuese, me iba a gustar. Y no me equivocaba. 
 
Como os decía, estamos en 1612. Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia reina sobre unas tierras en las que es tan malo ser católico como ser tachado de practicar la brujería. Papismo y brujería, brujería y papismo... Este es el lema repetido hasta la saciedad por el representante de la corona en esta historia. Por si fuera poco la trama se ambienta unos años después de la infausta Conspiración de la Pólvora, en la que unos cuantos católicos a las órdenes de Guy Fawkes intentaron saltar por los aires el Parlamento (y de paso buena parte de Londres) para acabar con el rey, su familia y una gran representación de la aristrocracia protestante. La cosa salió mal (Remember, remember, the 5th of November!!) y muchos de los conspiradores huyeron hacia Lancashire, que acoge por tanto dos conspiraciones: la de las Brujas y la de la Pólvora. Y es que en la zona de Pendle se dice que hay brujas, y al comienzo de la historia ya hay unas cuantas acusadas pudriéndose en los calabozos a la espera de juicio, y otras cuantas haciendo planes para sacarlas de allí. También vive en la zona Alice Nutter, una viuda rica, hermosa, muy independiente y con un pasado y un presente que nadie conoce pero que están ligados irremediablemente a todo lo que está ocurriendo. Aun así, y dada su posición social, parece intocable... pero nada es lo que parece, al menos en esta historia.
 
**AVISO: YO HE LEÍDO EL LIBRO SABIENDO EL FINAL DE LOS PERSONAJES PORQUE ESTOY MUY FAMILIARIZADA CON LOS JUICIOS DE LANCASHIRE, PERO SI TENÉIS PENSADO LEER EL LIBRO, NO CONOCÉIS LOS HECHOS  Y NO QUERÉIS SABER DETERMINADOS DETALLES QUE PODÉIS CONSIDERAR SPOILERS, OS RECOMENDARÍA NO LEER LA RESEÑA :) **
 
Tal y como digo al principio, los juicios de Lancashire son reales y de hecho son los juicios por brujería más famosos de la historia de Inglaterra y de los mejor documentados: once personas perdieron la vida en ellos. Cuando os hablé de Cuentos de brujas de escritoras victorianas (1839-1920) os comenté que en la (para mí) mejor parte del libro (la de no ficción), contábamos con las palabras de E. Lynn Linton sobre los juicios por brujería en Inglaterra, donde no podían faltar los de Lancashire. Como no os puedo reproducir todo lo que dice sobre estos hechos, os traigo los que considero más relevantes para la historia y que tienen que ver con Alice Nutter. Esto es lo que dice Linton sobre ella en su crónica:
... y también a ella la ahorcaron; y a continuación, a Alice Nutter -una dama adinerada que vivía en Rough Lee, cuyos familiares esperaban ansiosos su muerte, por cuanto podía reportarles algunas propiedades de las que se veían privados mientras viviese, y que mantenía una antigua disputa con el juez Nowell a causa de una linde entre sus tierras-. Alice Nutter, a quien uno habría considerado muy a a salvo de ese castigo, fue señalada por la joven Jennet como cómplice y llevada a juicio con escasas posibilidades de salir con bien de él [...]; así pues, la pobre Alice Nutter, de Rough Lee, aquella dama distinguida, fue ahorcada junto a aquella cuadrilla de gente andrajosa, y sus familiares pasaron a ocupar su sitio, plenamente satisfechos de su astucia
Y es que la protagonista principal de la novela es Alice Nutter, la acusada y ejecutada que más dudas y preguntas ha despertado siempre al estudiar los juicios por brujería de Lancashire, ya que rompe por completo con el estereotipo de las demás reas.
Como veréis en ese fragmento, la muerte de Alice Nutter se considera fruto de rivalidades y envidias de gente que quería quitársela de encima para obtener un beneficio, y Jeanette Winterson decidió poner el foco sobre ella en su novela y convertirla en su protagonista. De todos modos la propia autora lo dice desde el principio: respeta los hechos históricos y el trasfondo religioso que imperaba en aquel momento, pero también se toma muchas licencias para contar su historia porque, a diferencia de los juicios reales de 1612, aquí sí hay brujas, hechicería y tratos con el Caballero Oscuro. Estamos ante una novela que cuenta hechos reales pero ficcionados y con altas dosis de fantasía y de elementos sobrenaturales, y creo que Winterson hace un muy buen trabajo dándole a cada cosa su sitio.
 
Por tanto, el mundo que Winterson crea tiene varias vertientes. Una es la real, esa en la que el trono inglés estaba ocupado por un rey paranoico cuyas únicas obsesiones eran la brujería y la religión católica, y a erradicar ambas cosas se dedicaba en cuerpo y alma (y si podía conjugar ambas cosas en esos exterminios, tanto mejor). Lancashire fue además refugio y escondite para muchos de los participantes en la llamada Conspiración de la Pólvora, y una de las razones que se esgrimen para la celebración de los famosos juicios por brujería fue precisamente sacar de sus escondrijos a estos conspiradores. En esa vertiente real también tienen una predominancia absoluta los hechos cronológicos y documentados de los juicios celebrados en 1612, a los que la autora se ciñe escrupulosamente aunque los hile y entreteja a su manera. Y luego está la otra vertiente, la que depende por completo de Winterson, la que ella realmente quiere contar y donde despliega una imaginación y una habilidad puntillosas para que todo cuadre en un mundo totalmente paralelo donde los elementos fantásticos y sobrenaturales van de la mano con la alquimia, la ciencia y la superstición. 

Todo esto funciona porque Winterson es una muy buena contadora de historias. Coge todos los personajes reales de los juicios y añade unos cuantos de su cosecha, e imagina relaciones entre estos personajes que no están basadas en ningún hecho real y añade unas cuantas tan improbables como llamativas de cara al lector (¡Shakespeare hace un cameo, oigan!). Si hablamos de la ambientación, las escenas de violencia son una constante durante toda la narración, y por eso me veo en la obligación de avisar que, si sois muy escrupulosos con estos temas, Winterson os puede hacer pasar un mal trago: no ahorra tinta para describir actos que, por muy desagradables que le resulten al lector, no dejan de ser menos reales y acordes a la época, ya sean métodos de tortura, mutilaciones, prostitución de menores o violaciones. Las mujeres (sobre todo si viven en la marginalidad) lo pasan muy mal en esta novela y el lector lo pasa mal con ellas, pero en una historia ya escrita como esta por aquellos que la vivieron en sus carnes hace 400 años no tiene cabida el color de rosa. Hacerle sitio sería faltar a la verdad, y aun así probabalemente las cosas fueron incluso mucho peor de lo que aquí se cuenta. 

Curiosamente la autora otorga el contrapunto a tanta oscuridad verídica con más oscuridad, pero en este caso mágica. No puedo ni debo contaros mucho sobre este aspecto de la novela porque si tenemos en cuenta que la historia real es la que es y que la autora la respeta totalmente (es decir, que mueren quienes tienen que morir y viven quienes tienen que vivir), las sorpresas de la trama vienen del mundo sobrenatural que construye Winterson, de las relaciones personales que sus personajes establecen con figuras históricas reales, y de como todo eso confluye para dar forma a un relato tan sorprendente a ratos como cruento en otros, pero siempre adictivo. 

¿De dónde viene esa mujer de púrpura del título? La Alice Nutter que vemos en la novela es una mujer que guarda muchos secretos: algunos de ellos (como esa juventud que parece no abandonarla nunca a pesar de rondar ya la mediana edad) la llevarían a la horca, y otros son fruto (en su mayor parte) de su inteligencia y sus estudios e investigaciones con elementos químicos: el color púpura que creó hace años le ha hecho rica y lo lleva siempre que puede. Aun así, y esto es una apreciación personal, es una pena que no se haya mantenido el título original del libro porque está lleno de simbolismo con respecto a los juicios de Lancashire originales. Ese Daylight Gate del título original (el Portal del Crepúsculo que luego se nombra muchas veces en la traducción) hace referencia a ese momento entre dos luces, cuando no ha caído del todo la noche, en que la vieja Demdike (primera acusada en los juicios reales) decía que se le aparecía el demonio en forma de niño. Jeanette Winterson asocia este símbolo sobre todo con el personaje de Alice Nutter, pero la referencia está ahí y no se ha mantenido en la traducción del título. Lo dicho, una pena (soy una tiquis de la vida, lo sé, lo llevo lo mejor que puedo).

Capítulos cortos, frases contundentes, ritmo firme, diálogos e interacciones soberbios y una narración que no sabe lo que es dar rodeos: dice lo que tiene que decir cuando lo tiene que decir sin que sobre ni falte ninguna palabra. ¿Lo recomiendo? Sí, por supuesto, sobre todo si os interesa el tema, pero advirtiendo de lo explícito de muchas escenas en cuanto a su crueldad. A mí me ha gustado mucho, y buena parte de la culpa la tiene la propia forma de contar la historia de Jeanette Winterson: directa, estimulante y efectiva. Apenas tiene 190 páginas, y aun así se las apaña no solo para contar todo lo que quiere contar, sino para dar forma a unos personajes que te acaban importando y con los que acabas sufriendo. Vemos mucha miseria en este libro, miseria de esa que se llevaba tatuada en la piel porque no había milagro divino que te sacara de ella, y vemos sobre todo una época llena de claroscuros en la que los desvaríos de un rey sembraron su reino de oscuridad, miedo, ponzoña y muerte, elementos que muchos desalmados usaron de manera inhumana y cruel en su provecho. Si a todo eso le añadimos hechicería, supersticiones y tratos con el demonio contado con agudeza, talento y buen juicio, pues nos sale algo tan meritorio como La mujer de púrpura.


Nacida en Manchester e hija adoptiva de una pareja de escasos recursos económicos, Jeanette Winterson creció en un entorno donde escaseaban los libros y abundaba el fervor religioso.

A los dieciséis años la autora abandonó el hogar para estudiar en Oxford y vivir su primera aventura de amor con una chica. A los veinticuatro años publicó Fruta prohibida, que en su día ganó el Whitbread Award a la mejor primera novela y fue llevada al cine. En 1986 apareció La pasión, a la que siguieron Espejismos (1989), Escrito en el cuerpo (1992), Art & Lies (1994), el libro de ensayos Art Objects (1995), Powerbook (2000) y La niña del faro (2004), la novela con la que Lumen inauguró una biblioteca dedicada a sus obras más destacadas.

En 2012 se publicó ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?, un libro de memorias extraordinario; en 2013, La mujer de púrpura; en 2015 El mundo y otros lugares, un libro que recoge diecisiete piezas de la narrativa breve de la autora, y en 2018, Días de navidad. Frankissstein es su última novela, que ha sido candidata al Premio Booker. En 2019 fue escogida escritora del año por la revista Harper's Bazaar.

jueves, 24 de junio de 2021

RESEÑA (by MB) ::: COMO EL PERRO Y EL GATO - Gilles Legardinier




Título original: Ça peut pas rater!
Autor: Gilles Legardinier
Editorial: Planeta
Traducción: Juan Camargo
Páginas: 416
Fecha de publicación: octubre 2016
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 5,95 euros 
Diseño de cubierta: Planeta Arte & Diseño





 
«―Marie creía que había encontrado el amor de su vida hasta que Hugues la abandona por otra chica más joven. Agotada y abatida, toma una decisión: no confiará nunca más en los hombres y se vengará de ellos.

«―¡Estoy hasta la coronilla de los hombres! ¡Me tenéis harta! ¡Estoy hasta las narices de vuestras jugarretas! ¿Os ha llegado la hora de sufrir!»

La dulce Marie ha desaparecido, perdida en sus lamentos.
¡Cuidado mundo, llega una nueva Marie! La venganza es un plato que se sirve frío, y ella está congelada...
Ciertos días, alrededor todo comienza a moverse como en un temblor de tierra. La sabiduría popular afirma que, si se produce un cambio en la vida, los acontecimientos se precipitan uno detrás del otro, buenos o malos.
En
Como el perro y el gato, Màrie Lavigne debe aprender a desprenderse de lo viejo y permitir entrar a todo lo nuevo que la vida le tiene preparado. 

Los ojos de Hugues, su novio, la pareja con la que comparte su vida desde hace unos años, se han hecho tan invisibles como su memoria, y parece que se ha olvidado de los planes y sueños compartidos. De manera unilateral ha rescindido el acuerdo no escrito de una convivencia en común, y la abandona y desampara dejándola sola con un previo aviso y desahuciando tanto su vida en común como el quinto piso, ese que nuestra protagonista reconocía como casa.
Con mis cajas de cartón, mi cinta de embalar y el miedo en el cuerpo, subí los cinco pisos, giré la llave y empujé la puerta. Me dio la impresión de ser una ladrona; una sensación horrible y perturbadora. Hacía unos días apenas, aquella era mi casa.
De repente Màrie debe abandonar su hogar, desenamorarse de su novio, seguir adelante y ser feliz. Demasiadas cosas cuando ni siquiera sabes cómo ni por qué has llegado a esa situación. Así pues, otra de las lecciones que debe aprender es la evaluación del proceso, el camino, el principio y el fin de su relación, los cimientos con los que fue construida y los sueños e ilusiones con los que, particularmente ella, la revistió.
Debo de tener la edad de alguna de ellas, pero ningún pequeño me coge de la mano y, al ritmo que van las cosas, seguramente eso nunca suceda. Por otra parte, no estoy segura de que todas las mujeres con las que me cruzo sean las madres de los niños. Es probable que sean las cuidadoras, tal vez las empleadas del hogar.
Sin una casa donde vivir y una pareja a la que querer, nuestra protagonista se siente muy pequeña en un espacio muy grande: de una forma u otra, todo lo que antes poseía se le ha escurrido de las manos.

Pero, después de pasar un tiempo lamiéndose la heridas y llorando en el hombro de su amiga Émilie, llega la hora de ser pragmática y preocuparse de dónde va a vivir y de su frágil situación laboral... En definitiva, de enfocarse en un nuevo propósito de vida: mirar de frente al mundo para sentir su utilidad en él. 

Con la ayuda de su hermana encuentra un lugar provisional que le muestra la belleza y el brillo que pueden tener las cosas, algo a lo que muy pronto comienza a acostumbrarse. Y su vida, que se había convertido en un espacio vacío, comienza a llenarse con nuevos proyectos, amigos, vecinos y compañeros de trabajo (Kevin, Sandro, Alexandre, la señora Brémont, el señor Dussart y, en especial, el entrañable señor Alfredo...), sin olvidarnos del nuevo admirador secreto que le escribe cartas de lo más sugerentes y arrebatadoras.
Abro la carta sospechosa con precaución. Sólo contiene una simple hoja escrita a ordenador.
En Como el perro y el gato encontramos una novela divertida donde lo trágico y lo cómico van de la mano. Gilles Legardinier tiene esa pizca de gracia y picardía necesaria para relatarnos que, a pesar de los pesares, del abandono, la pérdida del hogar y el statu quo, siempre existen otros caminos, nuevas oportunidades y otras formas de comprender y enfrentarse a muy diferentes situaciones: solo hay que entreabrir los ojos y querer ver. 

Y Màrie, los abrirá pero que muy mucho.

Una lectura impregnada de ternura, ironía y humor que te llena de positivismo en cada una de sus páginas.
Todo está por construir. Empezamos a quitar los escombros y los ingenieros se preguntan si el subsuelo es lo bastante sólido como para volver a construir encima.

Gilles Legardinier (París, 1965) ha trabajado en el cine como pirotécnico, tanto en Francia como en Estados Unidos y ha dirigido anuncios y documentales a nivel internacional. Actualmente es responsable de comunicación para el cine en varios estudios, labor que compagina con la escritura. 

Legardinier empezó su carrera como escritor en el terreno del thriller con los libros L'Exil des Anges (Prix SNCF du polar 2010) y Nous étions les hommes, hasta que en 2011 escribió Demain j'arrête!, una comedia que se convertiría en todo un fenómeno en Francia. Desde entonces, es uno de los autores más vendidos en su país.

martes, 22 de junio de 2021

RESEÑA (by MH) ::: EL MISTERIOSO SEÑOR BADMAN - W. F. Harvey



Título original: The Mysterious Mr. Badman
Autor: W. F. Harvey
Editorial: Siruela
Traducción: Pablo González-Nuevo
Páginas: 224
Fecha publicación original: 1934
Fecha esta edición: abril 2021
Encuadernación: cartoné
Precio: 17,95 euros
Ilustración de cubierta: imagen cortesía de The Advertising Archives





Contra todo pronóstico, cuando un amigo librero pide al distinguido Athelstan Digby que lo reemplace por un día en su tienda, este acepta de buen grado. Esto le permitirá cambiar de aires y visitar a su sobrino Jim, un joven médico que ejerce en el pueblo de la campiña inglesa donde está ubicada la librería. Pero mientras el señor Digby atiende el mostrador, sucede algo de lo más extraño: uno tras otro, tres clientes entran para pedir un ejemplar de un título del que nunca ha oído hablar y que no está disponible: Vida y muerte del señor Badman. Su asombro va en aumento cuando, hacia el final de la jornada, un niño aparece con una pila de libros usados para vender, ¡entre ellos ese título tan solicitado! Pero cuánto mejor para todos si el señor Digby no lo hubiera adquirido nunca… Porque ese aparentemente inofensivo volumen será objeto de varios intentos de robo, pondrá en peligro a un miembro del Parlamento y dejará tras de sí misteriosos asesinatos.

Hacía ya bastante tiempo que nos os traía un misterio clásico de esta colección de la editorial Siruela, así que hoy toca hablar de El misterioso señor Badman, novela calificada como joya del bibliomystery (más abajo os adjunto una definición de este subgénero). Siempre digo que tengo mis más y mis menos con esta colección, me parece un tanto irregular, así que toca averiguar si esta historia entra en el grupo de las que me han gustado mucho o en el grupo de las que me han parecido entretenidas y normalitas sin más.
 
Athelstan Digby es un fabricante de mantas de mediana edad que está pasando unos días de vacaciones en Keldstone, donde su sobrino Jim Pickering ejerce de médico. Digby se aloja en una habitación que poseen los Lavender justo encima de la librería que regentan, y es en esa librería donde tiene lugar el misterioso suceso que da comienzo a todo. Los Lavender tienen que ausentarse y Digby se hace cargo de la librería durante una tarde. Curiosamente en ese escaso lapso de tiempo entran tres hombres diferentes preguntando por un libro muy concreto, Vida y muerte del señor Badman. A lo raro del caso se suma que es un libro muy desconocido y que, por tanto, no explica el súbito interés por parte de tres personas distintas en apenas un par de horas. Pero la tarde aún guarda una sorpresa, y es que de repente aparece un niño vendiendo algunos libros entre los que (sí, lo habéis adivinado), está precisamente Vida y muerte del señor Badman. La cosa no pasaría de anécdota si no fuese porque empiezan a sucederse intentos de robo y apariciones de cadáveres en la zona que pronto son identificados como algunos de los interesados en el libro, así que Digby, junto a su sobrino Jim y Diana, una joven involucrada en el caso por determinadas circunstancais, comienzan una investigación que pronto dará resultados pero también hará peligrar sus integridades físicas.
 
Bueno, antes de nada quizás habría que explicar qué es un bibliomystery, y lo tenemos fácil porque en la contraportada aparece esta definición:
¿Qué es un bibliomystery? El lado más oscuro de las librerías, las bibliotecas y los manuscritos raros.
Vale, ahora es cuando viene la pejiguera de MH a decir que, en base a esa definición, este libro tiene poquito (nada) de bibliomystery, teniendo en cuenta que la librería no tiene ninguna relevancia en absoluto en la historia y el libro con el que comienza todo tampoco (no puedo ser más explícita para no hacer spoilers, pero creedme, el libro en sí mismo no pinta nada). Es decir, que el misterio no tiene nada que ver con libros ni con librerías y mucho menos con sus lados oscuros, pero bueno, yo y mis opiniones impopulares.

Dejando esto a un lado, y teniendo en cuenta que en este tipo de libros se debe contar lo mínimo posible, sí que quiero hacer notar que la historia gira más en torno a encontrar pruebas  que validen las sospechas de los personajes que realizan la investigación que en encontrar al culpable en sí mismo, que es identificado bastante pronto en la trama. Este culpable se nos presenta como carente de escrúpulos pero muy contenido y educado... un villano a lo british, vamos. Compostura ante todo. Y teniendo en cuenta que por diversas circunstancias que no os cuento la policía no representa ningún papel en esta historia, todo el grueso de las indagaciones recae sobre nuestros investigadores aficionados, que forman un trío bien avenido donde cada uno desempeña su papel en base a su edad y posibilidades. Jim Pickering es el joven práctico y resolutivo que despliega todos los conocimientos profesionales del autor (también médico en la vida real más allá de su labor como escritor), mientras Digby es el que pone el lado aventurero, optimista y sagaz de esos solteros de mediana edad británicos que se ponían el mundo por montera y no se detenían ante nada que tan representados están en la literatura de la Golden Age. Diana sirve más bien como nexo de unión entre esta parte de la trama y la otra parte de la que no os puedo hablar, pero igualmente tiene su razón de ser dentro de la trama.

Si me preguntáis a mí, este libro ni me parece un buen ejemplo de bibliomystery, como ya he dicho, ni tampoco una joya, tal y como se publicita (opinión personal, como siempre... habrá a quien sí se lo parezca). Quienes amamos este tipo historias y nos gusta más un misterio clásico que a un tonto un lápiz, lo leemos todo y lo disfrutamos en mayor o menor medida, pero eso no quiere decir que no seamos capaces de ver las virtudes y los defectos de esos disfrutes. En el caso de El misterioro señor Badman, tiene a su favor que se lee fácil y rápido y que resulta entretenido si no se le exige demasiado. Pero en contra tiene que (para mí) a la historia
le faltan carisma y carácter, que es muy previsible, que el ritmo de la narración es algo irregular y que a ratos resulta como muy simple en el desarrollo de las escenas importantes, con lo que el lector no llega a sentir nunca tensión ni intriga por el misterio. La búsqueda de las pruebas y la persecución del asesino nos llevan a diversos escenarios repartidos por zonas de la campiña inglesa y eventualmente a Londres, pero todo se va resolviendo como muy fácil y de manera muy conveniente... le falta chicha, no sé explicarlo de otro modo.

Así que en respuesta a la pregunta que hacía al principio (si este libro sería de los imprescindibles de la colección de misterios clásicos Siruela o de los entretenidillos sin más), no tengo más remedio que colocar El misterioso señor Badman en el segundo grupo. Ameno de leer pero nada memorable ni destacable (que no es poco, oiga... ya quisieran muchos libros ser simplemente amenos). Y la imagen de la cubierta es fantástica: al César lo que es del César.

 

William Fryer Harvey (Leeds, 1885-Letchworth, Londres, 1937) ejerció como médico militar durante la Primera Guerra Mundial e impartió clases en el Fircroft College de Birmingham. Además de El misterioso señor Badman (1934), verdadera joya del bibliomystery, su obra incluye famosos relatos de terror, como La bestia con cinco dedos, llevado al cine en 1946.

 

viernes, 18 de junio de 2021

RESEÑA (by MB) ::: LA INSTITUTRIZ REAL - Wendy Holden


 
 
Título original: The Royal Governess
Autora: Wendy Holden
Editorial: Umbriel
Traducción: Jaime Valero Martínez
Páginas: 448
Fecha de publicación: junio 2021
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 21 euros
Diseño de cubierta: Luis Tinoco

En 1933 la joven Marion Crawford acepta el empleo de su vida como institutriz de las princesas Lilibet y Margarita. La única condición que pone a los padres de las niñas, los duques de York, es poder aportar ciertas dosis de normalidad a sus protegidas y privilegiadas vidas. En el palacio de Buckingham, el castillo de Windsor y Balmoral, Marion desafía el estricto protocolo para llevar a las princesas en metro, a nadar en piscinas públicas y en divertidas salidas para hacer compras navideñas en Woolworths. Desde un lugar privilegiado en el corazón de la monarquía británica, Marion es testigo de los acontecimientos más trascendentales de la historia del siglo xx: el impacto de la abdicación, el glamur de la coronación, el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Ella acompaña a las princesas en esos momentos cruciales y se convierte en una figura tan cercana como una madre. Aun en los días más oscuros de Gran Bretaña, con los aviones de Hitler sobrevolando Windsor, Marion protege a las niñas en las mazmorras del castillo. Incluso está presente cuando Isabel se fija por primera vez en el joven Felipe. Pero ser una querida confidente de los Windsor tiene un alto coste personal. Matrimonio, hijos, los propios puntos de vista. todos están comprometidos por la cercanía a la realeza. 
 
En esta fascinante historia de amor, sacrificio y lealtad, Wendy Holden nos cautiva con una novela sobre los años previos a que la reina Isabel II accediera al trono.

―A mi hermana le gustaría que se ocupara de la educación de sus hijas.
En
La institutriz Real nos sumergimos en la historia británica
a través de la ficción por medio de Marion Crawford, institutriz de la princesa Lilibet y de su hermana Margarita. 

Cuando lady Rose Leveson-Gower informa a Marion del interés de la duquesa de York para que se encargue de la educación de sus hijas, ella entiende que se encuentra ante una disyuntiva: seguir con los sueños y proyectos por los que eligió ser educadora o aceptar el reto y la responsabilidad que conllevan trabajar para la realeza. 
 
Al final la elección resulta sencilla y cree que siendo institutriz de las princesas cumplirá sus sueños y propósitos, pero a lo largo de la novela vemos como esto último no está tan claro y definido en la mente de la institutriz pues, con el transcurrir de las páginas, de una manera o de otra siempre salen a colación las dudas, los prejuicios y el carácter temporal que le otorga su puesto. Un autoengaño que durará varios años, más de una década.
A las cinco menos diez, ni un minuto más ni uno menos, Marion atravesó la verja negra del palacio de Buckingham. Ante la mirada de varios espectadores, se aproximó al policía que parecía estar esperándola; el agente asintió para invitarla a pasar y la guio hacia una puerta negra de doble hoja situada en el lado derecho de la fachada. Conforme se aproximaba, las puertas se abrieron como por arte de magia.
Las puertas de palacio se le abren, la elección ya está hecha y el camino ya se ha definido. Otra cosa es que Marion (Crawfie) sea consciente de lo elegido y los compromisos adquiridos una vez se entra a formar parte del engranaje real: compromiso y lealtad, además de responsabilidad y entrega, a cambio de vivir la vida que otras personas ni sueñan en tener; ser observadora en primera fila de los acontecimientos tan importantes y extraordinarios que tuvieron lugar durante sus años de servicio; convivir con aquellos que manejaban el mundo; educar a una reina, a la persona influyente que fue y sigue siendo... Hechos y experiencias que tardaría años en reconocer. Los lejanos sueños primigenios tiran y juzgan
en su cotidianidad real y hacen que no sea consciente del puesto que ocupa, mientras que otros, terceras personas más avispadas, ven y se aprovechan de lo que ella no ve.

Marion Crawford fue una de esas personas que, por circunstancias del destino, pudo participar desde un lugar discreto de un funeral real, una abdicación, una coronación y una boda real, además de sobrevivir a los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial al lado de la futura reina, ser la responsable de su vida y disponer de su confianza para, después, finiquitarlo todo tan indecorosamente.

La institutriz real recoge y novela las razones y pensamientos que Marion Crawford plasmó en su biografía y en los libros dedicados a Isabel II y a la Reina Madre. A lo largo de las páginas el lector trata, por un lado, de empatizar con todas estas justificaciones, al tiempo que piensa en lo fácil que resulta perder la capacidad de actuar y de conducirse en el futuro en la manera y forma en las que se compromete uno en el presente. La confianza y la creencia de una certeza sobre el otro se sostienen con hilos finos y frágiles que, una vez rotos, ya no serán iguales en el mejor de los casos y, en el peor, resultarán imposibles de reparar. Aparte de hechos y personajes históricos, en La institutriz real somos testigos de cómo se rompieron que estos hilos y cómo sus acciones conllevaron amargas consecuencias.

De pronto se sintió confundida, como si las certezas que tenía hasta hacía apenas unos minutos, hubieran dejado de serlo. Allí estaba ella, sumida en una muchedumbre formada por los más pobres de Londres que vitoreaban a los más ricos.




Wendy Holden es una escritora británica de comedias de costumbres. Es la autora de diez novelas que han sido superventas del Sunday Times y ha vendido más de tres millones de copias de sus libros en todo el mundo. 

La institutriz real
es su novela más reciente, inspirada en hechos reales.