domingo, 4 de diciembre de 2022

RESEÑA (by MH) ::: MATAR ES FÁCIL - Agatha Christie


 
 
Título original: Murder is easy
Autora: Agatha Christie
Editorial: Espasa
Traducción: C. Peraire del Molino
Páginas: 288
Fecha de publicación original: 1939
Fecha esta edición: junio 2021
Encuadernación: rústica sin solapas
Precio: 14,90 euros



https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/p/esta-pagina-la-abro-yo-mh-modo-personal.html
 

En el transcurso de un viaje en tren, Luke Fitzwilliam se sienta junto a la anciana señorita Pinkerton, quien le explica que en el pueblo de Wychwood están teniendo lugar una serie de asesinatos, aparentemente perfectos, y le confía sus sospechas acerca de que la próxima víctima será el doctor Humbelby.

Fitzwilliam no toma en consideración los temores de la anciana hasta que, al día siguiente, lee en el periódico que el doctor Humbelby ha desaparecido y la señorita Pinkerton ha sido arrollada por un coche cerca de una comisaría.

¿Simple coincidencia? Para averiguarlo, el señor Fitzwilliam decide trasladarse al enigmático pueblo para, una vez allí, descubrir que no solo está repleto de secretos, sino que, escondido entre todos ellos, esperando el momento ideal para volver a actuar, se encuentra el asesino.

 
Penúltima entrada del año dedicada a mi reto de Agatha Christie (sí, aún queda otra... si los dioses me son favorables, claro, que nunca se sabe), y hoy toca Matar es fácil, que está encuadrada dentro de la serie de cierto personaje más o menos habitual de la autora, pero realmente podría considerarse uno de los libros independientes que escribía de cuando en cuando, porque el mencionado personaje tiene menos presencia (e importancia) en el libro que Alfred Hitchcock cuando hacía uno de sus cameos. En cualquier caso, os cuento un poco sobre la premisa.

Luke Fitzwilliam es un joven policía recién retirado con honores y una pensión de su trabajo en una de las colonias británicas en el sudeste asiático. Vuelve a Inglaterra sin saber qué va a hacer con su vida a partir de ese momento, pero el destino le facilita las cosas poniendo en su camino a la señorita Pinkerton. Ambos coinciden en un tren camino de Londres, entablan conversación y la anciana no duda en confesarle que se dirige a Scotland Yard para denunciar una serie asesinatos que no parecen asesinatos pero que ella está convencida de que lo son. Es más, conoce la identidad del culpable, se ha dado cuenta de que los mira de una determinada manera y poco después siempre aparecen casualmente muertos, pero sabe que el policía de su localidad no le hará ni caso si le confía sus sospechas. Luke tampoco le hace mucho caso, piensa que solo son cosas de una solterona aburrida, pero cuando pocos días después se entera de que la señorita Pinkerton murió atropellada de camino a las oficinas de Scotland Yard y que también ha muerto la que ella estaba segura de que sería la siguiente víctima, comienza a entender que no eran imaginaciones de la pobre anciana y que algo raro está pasando en Wychwood. Decide presentarse allí y hacer sus propias averiguaciones bajo la coartada de estar escribiendo un libro, pero las cosas no pueden resultarle fáciles a un extraño que se pone a hacer preguntas sin más en un lugar donde se conoce todo el mundo.
No, no, muchacho. Se equivoca. Matar es fácil, mientras nadie sospeche de uno. Y, además, el culpable es la última persona de quien se sospecharía.
Matar es fácil está ambientada en uno de esos pueblos de la campiña inglesa lleno de personajes que cumplen su función social y que resultan ideales de cara a sembrar la trama de sospechosos, coartadas, posibles móviles para cometer el asesinato y secretos que unas veces tienen que ver con las muertes y otras no. En este caso además se añade que el pueblo en cuestión tiene un pasado de supersticiones locales, ya que al parecer fue uno de los últimos lugares de Inglaterra donde se celebraron aquelarres, así que a tan pintoresca localidad no le faltan visitas de gentes raras que se reúnen por las noches a hacer cosas más raras todavía. Ante tal marabunta de personas e información, Luke cuenta con la ayuda de su anfitriona, Bridget, que va a casarse con el potentado del lugar y no precisamente por amor. Así que, cuaderno de notas en mano y con la excusa de que está escribiendo un libro sobre el folclore local, se pone manos a la obra para, primero, intentar averiguar si todas esas muertes fuera de sospecha son realmente sospechosas, tal y como le dijo la señorita Pinkerton en el tren, y segundo, intentar descubrir qué persona hay en común para todas esas situaciones y circunstancias, ya que todas y cada una de las muertes son completamente diferentes entre sí y no parecer haber un método detrás de ellas. ¿Le durará mucho la coartada del escritor en busca de información para su libro? Pues seguramente no. ¿Podrá escapar del hechizo de Bridget? Pues seguramente tampoco. Nadie dijo que esto iba a ser pan comido.
 
Os comentaba al principio que esta historia está encuadrada dentro de la serie de uno los personajes recurrentes de la autora, y ese personaje es el superintendente Battle, del que ya os he hablado en El secreto de Chimneys, El misterio de las siete esferas y Cartas sobre la mesa (también aparece en otro libro que he reseñado en este reto, pero como su presencia es sorpresa total salvo que ya conozcas la historia, ni os lo dije en su momento ni os lo digo ahora). El caso es que resulta un poco incomprensible por qué Agatha decidió que Luke Fitzwilliam recurriese a Battle en las últimas (pero ultimísimas) páginas, porque solo hace eso, llamarlo: ni resuelve el caso ni pinta absolutamente nada salvo pronunciar un par de frases. Este caso es de Luke y podría haber llamado a cualquier otro policía con el mismo resultado. No sé, cosas fuera de lugar que te encuentras en los libros
de vez en cuando, pero en cualquier caso dejo constancia de que sale Battle, vaya usted a saber por qué.

Por otro lado, estoy segura de que habrá quien diga que Agatha Christie saca un conejo de la chistera en el último momento y que basa toda la investigación en un engaño, pero de eso nada. El lector atento, si de verdad está en lo que tiene que estar, debe darse cuenta del error que comete el protagonista en su investigación. No hay trampa ni cartón y las pistas están ahí desde el minuto uno. No digo más porque no puedo, pero esta es de esas novelas de la autora en la que, si prestas atención, te das cuenta de que vas por delante del investigador porque así quiso ella que fuera, y eso hace que sigas sus idas y venidas con más atención si cabe esperando que caiga del guindo.

Lo dejo aquí. He intentado ser breve, que tenéis que estar hasta el moñete de leerme hablar sobre Agatha Christie, pero os confieso que yo estoy disfrutando muchísimo de la experiencia y que realmente me hace ilusión que vaya quedando constancia en el blog de cada lectura y de las conexiones entre personajes, libros y vida personal de la autora. Así que apelo a vuestra paciencia y comprensión, porque aún queda mucho viaje por delante.
 


Agatha Christie (1891-1976) es conocida en todo el mundo como la Dama del Crimen. Es la autora más publicada de todos los tiempos, tan solo superada por la Biblia y Shakespeare. Sus libros han vendido más de un billón de copias en inglés y otro billón largo en otros idiomas. Escribió un total de ochenta novelas de misterio y colecciones de relatos breves, diecinueve obras de teatro y seis novelas escritas con el pseudónimo de Mary Westmacott.

Probó suerte con la pluma mientras trabajaba en un hospital durante la primera guerra mundial, y debutó con El misterioso caso de Styles en 1920, cuyo protagonista es el legendario detective Hércules Poirot, que luego aparecería en treinta y tres libros más. Alcanzó la fama con El asesinato de Roger Ackroyd en 1926, y creó a la ingeniosa miss Marple en Muerte en la vicaría, publicado por primera vez en 1930.

 

jueves, 1 de diciembre de 2022

RESEÑA (by MH) ::: LOS VECINOS DE LADY CHESTER - Emily Eden


 
 
Título original: The Semi-Detached House
Autora: Emily Eden
Editorial: Libros de Seda
Traducción: Tatiana Marco Marín
Páginas: 256
Fecha publicación original: 1859
Fecha esta edición: septiembre 2022
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,95 euros
Diseño de cubierta: Gemma Martínez Viura



Blanche, lady Chester, una joven bella, recién casada y embarazada, y también un poco engreída, se traslada a regañadientes junto con su hermana Aileen a una casa adosada de las afueras mientras su marido, Charles, se encuentra de misión diplomática en Berlín. Al llegar, descubre horrorizada que sus vecinos, los que ocupan la casa adosada a la suya, son de una clase social inferior a la suya. Sin embargo y a pesar de las reticencias, acabará por entablar amistad con la señora Hopkinson y sus dos hijas. Entre fiestas, pícnics y obras de caridad, ambas familias se irán conociendo y ampliando su círculo social. Pero, al mismo tiempo, deberán guardarse de aquellos que solo las buscan por el interés y la posibilidad de medrar socialmente.

 

Hace cosas de tres años, la editorial dÉpoca publicó Una pareja casi perfecta, de Emily Eden (The Semi-Attached Couple en inglés; MB la reseñó en su día aquí), libro que tenía una especie de companion llamado The Semi-Detached House, que es el que acaba de publicar ahora Libros de Seda bajo el título Los vecinos de lady Chester. Hablo de companions porque se llaman prácticamente igual y en inglés se suelen publicar juntos en un mismo volumen, pero realmente son historias independientes, la autora las escribió en etapas de su vida totalmente distintas y no comparten ningún personaje entre ellas (al menos hasta donde yo he podido ver y recordar). El caso es que tenía muchísimas ganas de leerla desde que la editorial anuncio hace meses su publicación, y ha sido comprarla y ponerme con ella (que me perdonen mis tropecientos pendientes). Os cuento.

Blanche (lady Chester) es una jovencita de apenas dieciocho años que se ha casado muy recientemente, que está embarazada y que acaba de enterarse de que a su marido lo trasladan durante varios meses a Berlín. Este desafortunado hecho implica no solo los celos de la recién casada, que cree que su Arthur se encaprichará de cualquier alemana que se cruce en su camino, sino que debe trasladarse a un lugar donde tenga paz y tranquilidad en su estado de buena esperanza mientras espera el regreso de su marido. El lugar elegido es Pleasance, alejado del bullicio de Londres, cuyo único fallo consiste en ser una casa adosada. Blanche, quisquillosa y llena de prejuicios, ya ha dedicido que habrá un niño insoportable, que la madre del niño será entrometida y también insoportable, que habrá gente tocando el piano molestando a todas horas y que llevarán mitones negros (¡horror!). El caso es que da igual lo negro que vea el futuro que finalmente acaba trasladándose a Pleasance junto a su hermana, Aileen, y pronto es testigo de que efectivamente tiene por vecinos a un niño, a su madre y a unas damiselas que cantan y tocan el piano, pero todo lo demás que ocurre a continuación no lo espera ni por asomo.
 
Quizá debería empezar por comentar qué significa realmente semi-detached house, que no es realmente una casa adosada (o no lo que entendemos por casa adosada en España), y eso es muy importante para entender el concepto mismo de la novela. Aquí, una casa adosada es la que se encuentra adosada a la izquierda por una casa y a la derecha por otra casa, es decir, que comparte ambos costados con otras dos casas correspondientes, formando así una hilera de casas de mayor o menor extensión. En inglés, a eso se le llama terraced houses. Cuando se habla de semi-detached house, lo importante precisamente está en ese semi, es decir, que la casa solo comparte uno de los costados con otra casa, el otro costado queda libre. En resumen, son agrupaciones de solo dos casas (de dos plantas normalmente) unidas por una pared, y son muy típicas en el Reino Unido. Este tipo de casa es la que se describe en la novela y la que tanto disgusta en un principio a lady Chester, porque por mucho que quieras, resulta inevitable relacionarse con la familia que vive pared con pared y con la que muchas veces se comparte incluso jardín trasero y demás. Es como un solo edificio dividido por la mitad, y hay más independencia en vivir en una casa en hilera con otras diez casas que en vivir en un conjunto aislado de dos casas unidas. Espero que entendáis a qué me refiero porque me explico fatal :)

Dicho todo esto, vamos al meollo del asunto :)
 
Los vecinos de lady Chester se asienta sobre todo en tres puntales: los personajes y sus diálogos, el conocimiento que tenía la autora de la aristocracia y la nueva burguesía que se estaba abriendo camino en la sociedad de la época y, por último, el sentido del humor fino y constante que impregna cada página de la historia. Todo esto se combina para dar vida a una historia sencilla pero adorable, de esas que no albergan mayores pretensiones pero que hace falta leer de vez en cuando simplemente por el gusto de leer y disfrutar. Si os digo la verdad, yo he visto a la autora más suelta y confiada en Los vecinos de lady Chester que en Una pareja casi perfecta (algo también normal, se escribieron con unos treinta años de diferencia), como si se lo hubiese pasado en grande escribiéndola, sin presiones, divirtiéndose al recrear a esta gama tan peculiar de personajes y poniéndolos en situaciones y conversaciones donde podía sacar a pasear su ingenio y su ironía. Creo que cuando un autor disfruta dando forma y vida a una historia consigue trapasar el papel y trasladarle al lector ese sentimiento de gozo y satisfacción, y eso he sentido yo leyendo este libro: desde el principio hasta el final he tenido la sonrisa danzando en la boca.

Os hablaba de los personajes, y es que no falta de nada en la novela. En la casa principal de Pleasance tenemos a lady Chester (caprichosa, prejuiciosa pero de buen corazón) y a su hermana Aileen (que es más buena que el pan), con las visitas ocasionales de tía Sarah, que es la voz de la razón y sabe muy bien como llevar a su antojadiza sobrina; luego tenemos a la familia Hopkinson en la casa adosada, compuesta por la señora Hopkinson (matrona que se hace querer por todo el mundo aunque no quiere ir a ninguna parte por no molestar), sus dos hijas, Janet y Rose (educadas, modestas y muy bien avenidas), y el pequeño Charlie, sobrino de ambas e hijo del señor Willis (no os quiero liar con relaciones familiares, pero este señor, que es viudo y jamás amó a su esposa en vida, ahora parece el viudo de Inglaterra... bien le hace falta una mujer que le cante las cuarenta). ¿Quién es el señor de esta casa? El capitán Hopkinson, y como por no faltar no faltan ni las casualidades pilladas con pinzas, resulta que tiene una relación muy directa con lord Chester, el marido ausente de nuestra protagonista. ¿Qué más? Pues también tenemos a los imprescindibles aristócratas arrogantes que les falta cuello para estirarlo cuando están con la plebe y que solo están pendientes de aparentar, a una jovencita que va de frívola y borde cuando es muy sensata y tiene muy buen corazón, un coadjutor rompecorazones (aunque sea de manera involuntaria), un médico de esos que te ayuda a nacer y luego ayuda a nacer a tus hijos, jovencitos encantadores enamorados de jovencitas encantadoras... Hay tanto personaje que esto parece el camarote de los hermanos Marx, pero todos tienen su sitio y, aunque al principio parezca un poco lioso, la madeja se va desenredando adecuadamente.
 
Los vecinos de lady Chester trata, en definitiva, de la relación entre tres familias (los Chester, los Hopkinson y los Sampson, que son los aristócratas estirados esos de los que os hablo), y de las escenas que comparten, las conversaciones y diálogos que cruzan y los enredos que inevitablemente surgen. Entre ellos evoluciona la amistad (en unos casos) y la antipatía (en otros), aprenden a confiar y a saltarse barreras de clase y convenciones sociales, se ayudan los unos a los otros, evolucionan como personas y, al final, cuidan unos de otros como si fueran una sola familia (menos los estirados, claro, no lo digo más veces). Hay romance, es inevitable, pero sin cursilería ni gazmoñería, que en este libro todo tiene encanto; algunos aman en secreto, de manera platónica que luego no lo es tanto; otros amores nacen de no se sabe donde, como en contra de los deseos de uno, pero pisando fuerte y con raíces muy hondas. Hay complicidad, comadreo, un poco de lengua viperina cuando es menester, y hasta se nos cuela una especie de misterio que no lo es tanto porque se ve venir desde la conchinchina, pero da absolutamente igual porque aquí hemos venido a tomarnos un té y unos sándwiches de pepinillo, no a devanarnos los sesos.

Y a todo esto, a mí lo que me ha gustado el estilo de la autora, que como ya digo está menos encorsetado que en su anterior novela. Busca la complicidad del lector, su sonrisa, su camaradería, hacerle pasar un rato entretenido y agradable, y lo consigue con creces. Sé que no todo el humor es igual, que no todo el mundo comulga con la ironía británica sutil y amable, pero Emily Eden lo despliega de una manera natural y deliciosa, nada forzada y con mucho encanto y exquisitez. Los vecinos de lady Chester es de esos libros de los que algunos dirán que no pasa nada, que solo son un grupo de ingleses reuniéndose para tomar el té, celebrando fiestas en el jardín, sorteando malos entendidos, enamorándose en secreto, siendo carismáticos cada vez que abren la boca, descubriendo el amor donde menos se espera, dejando atrás prejuicios, haciendo y devolviendo visitas... y sí, es todo esto, y a mucha honra. Todo se ve según los ojos con que se mire. Si buscas una joya de la literatura universal, pues no, la verdad, mejor abre otro libro. Si te apetece una lectura tranquila, amable, con chispa, personalidad y mucho encanto, la vas a disfrutar sin lugar a dudas, porque la autora te lo pone fácil para conectar tanto con la historia como con los personajes.
 
Y que no se me olvide mencionar la importancia que da Emily Eden a los marinos que comenzaron a hacer carrera y fortuna en Inglaterra desde principios del siglo XIX y que, aun no perteneciendo a la clase alta social británica, tenían lo que muchos de esos aristócratas no tenían: dinero, y creedme si os digo que este dato es muy importante en el devenir de la novela, aunque no pueda decir más al respecto. Con este personaje (el capitán Hopkinson), y dada su admiración por Jane Austen, yo creo (quiero creer) que Emily Eden hace un claro homenaje al capitán Wentworth de Persuasión, que bien recordaréis regresa rico muchos años después a la vida de Anne Elliot tras ser despreciado por no tener oficio ni beneficio... pero vamos, que probablemente me ciegue mi amor por Persuasión... y por el capitán Wentworth.

Si no os ha interesado el libro hasta aquí ya no os va a interesar, así que voy terminando. Qué pena que Emily Eden no escribiese más novelas que Una pareja casi perfecta y Los vecinos de lady Chester, porque estoy segura de que nos hubiese regalado muchos momentos cozy y divertidos. Aun así debemos dar gracias por estas dos obras y por poder disfrutar ya de ambas en castellano. La paciencia es una virtud, y con los clásicos que se alejan de lo trillado hay que tener mucho, pero que mucho aguante mientras se espera. Que por cierto, sus cartas en inglés sí están publicadas, pero no me hago ilusiones de una traducción al castellano.
 




Emily Eden (1797-1859) fue una poeta y novelista inglesa. Séptima hija del barón William Eden y su esposa Eleanor Elliot, permaneció soltera durante toda su vida, algo poco habitual en la época. Sin embargo, su situación económica fue lo suficientemente holgada como para que se lo pudiera permitir, por lo que la escritura no fue para ella una forma de ganarse el sustento, sino algo que hacía por pasión. Cuando estaba cerca de los cuarenta, viajó a la India junto a su hermana Fanny, colonia de la que en aquel entonces su hermano, George Eden, primer conde de Auckland, era gobernador general. De esa época es Up The Country: Letters Written to Her Sister from the Upper Provinces of India (1867). Sin embargo, sus dos obras más exitosas fueron novelas: Los vecinos de lady Chester (The Semi-Detached House,1859) y Una pareja casi perfecta (The Semi-Attached Couple, escrita en 1829 pero que no se publicó hasta 1860). En ambas destaca la ironía y el humor de otras autoras más conocidas, como Jane Austen, su favorita.

martes, 29 de noviembre de 2022

RESEÑA (by MH) ::: MENDEL EL DE LOS LIBROS - Stefan Zweig


 
 
Título original: Buchmendel
Autor: Stefan Zweig
Editorial: Acantilado
Traducción: Berta Vias Mahou
Páginas: 64
Fecha publicación original: 1929
Fecha esta edición: enero 2009
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 9 euros
Ilustración de cubierta: Fragmento de La bibliotèque (1921), de Félix Vallotton



Escrito en 1929, Mendel el de los libros narra la trágica historia de un excéntrico librero de viejo que pasa sus días sentado siempre a la misma mesa en uno de los muchos cafés de la ciudad de Viena. Con su memoria enciclopédica, el inmigrante judío ruso no sólo es tolerado, sino querido y admirado por el dueño del café Gluck y por la culta clientela que requiere sus servicios. Sin embargo, en 1915 Jakob Mendel es enviado a un campo de concentración, acusado injustamente de colaborar con los enemigos del Imperio astrohúngaro. Un breve y brillante relato sobre la exclusión en la Europa de la primera mitad del siglo XX.
Ya lo comenté en la única otra ocasión en que os hablé de Stefan Zweig: es un autor que admiro muchísimo y al que conocí en su faceta biográfica. Luego vinieron las novelas y sobre todo los relatos y cuentos, que son tantos que aún me faltan muchos por leer (y por adquirir, que es el principal problema xD). El caso es que me ha dado por releer lo que ya tengo, y entre esas historias muy cortitas está Mendel el de los libros. Me gusta tanto que
sigo conservando esta edición aislada de Acantilado a pesar de estar incluido en una recopilación de varios relatos del autor que también tengo. No sabía si traerlo o no al blog porque es un relato muy famoso y del que se ha hablado ya muy extensamente, pero bueno, me he decidido a hablaros de él muy brevemente y de paso invito a Zweig a tomar el té en Netherfield por segunda vez.
 
La historia comienza en Viena en los años 30. El narrador nos cuenta como se refugia en un café huyendo de un chaparrón y pronto empieza a tener la sensación de encontrarse en un sitio familiar, conocido, pero que no consigue localizar en su memoria. No es hasta un rato después que recuerda que está en el café Gluck, el cuartel general de Jakob Mendel... Mendel el de los libros, una leyenda de la ciudad, muy admirado y respetado en su día, a quien incomprensiblemente había olvidado por completo. Es entonces cuando empieza a narrarnos cómo conoció a Mendel, a perfilar la figura de tan peculiar personaje, y también lo acompañaremos cuando intente descubrir qué fue de él.

Jakob Mendel es un personaje complejo, excéntrico y trágico, con una de esas personalidades tan literarias en su concepción y tan extraordinarias en su ejecución que, una vez hechas las presentaciones, resulta muy poco probable que el lector llegue a olvidarlo. Un emigrante judío de la Polonia rusa que vive durante décadas (salvo para dormir) en un café, donde se dedica a leer libro tras libro completamente aislado del mundo. Es librero de viejo, pero no tiene una librería ni unas estanterías llenas de libros. ¿En qué consiste entonces su negocio? En su cerebro, literalmente. Quienes acudían a Mendel lo hacían esperando que les diese un listado de libros sobre un tema, o pidiendo que les buscase un libro especial o dificílisimo de encontrar, o que le hablase de tal o cual libro, quien lo vende, quien lo compra... y para todo esto solo disponía de su cabeza y memoria prodigiosas. Apenas se ganaba unas monedas con cada transacción (de hecho se ofendía en asuntos de dinero) y volvía a sus libros. El ensimismamiento era tan omnipresente, tan drástico y tan hermético, que cuando estalla la guerra (la primera mundial) no es consciente de lo que sucede a su alrededor, y cuando van a buscarlo responde a lo que le preguntan con una inocencia y un candor que conmueven por su ingenuidad.

Realmente en este relato largo puede parecer que no hay más trama que el desarrollo negro sobre blanco de un personaje, que no da tiempo a más en apenas unas decenas de páginas, pero quien haya leído alguna vez a Zweig sabe la capacidad que tenía para desarrollar personajes, ambientación y contexto histórico con unas pinceladas de genio y mucha maestría en el recurso narrativo. Por eso, en estas sesenta páginas contadas, Zweig aprovechó para mostrarnos la caída del personaje de Mendel en paralelo con la caída de Europa tal y como se conocía hasta aquel momento. O dicho de otra manera, Europa se quebró ante el estallido de la Primera Guerra Mundial, y Mendel hizo lo propio como ser humano. Es tan corto el relato que no puedo adentrarme más en esto, pero en la ceguera de Jakob Mendel ante lo que se vino encima con la guerra yo veo un símil con la ceguera de muchos millones de personas que al principio no dieron mayor importancia a lo que estaba sucediendo, y la estupefacción posterior de Mendel es la estupefacción de quien vive en una burbuja y de repente ve que esa burbuja no lo protege de nada.

Por ello, para multiplicar la sensación de aislamiento, ignorancia e ingenuidad, para hacer creíble a un hombre adulto que sigue adelante con sus excentricidades en medio de un conflicto bélico del que no es en absoluto consciente, Zweig dibuja un personaje enroscado sobre sí mismo, solitario, cuyo norte es la mesa del café donde ha establecido su cuartel general y que no mantiene ningún tipo de contacto humano salvo las ocasionales peticiones literarias de ayuda. El autor llama la atención al lector sobre las consecuencias de cerrar ojos y oídos a lo que nos rodea, a los tambores que avisan del peligro y las trompetas que llaman a la cautela. Mendel se encierra en sus libros, se cobija en su memoria prodigiosa y cierra a cal y canto su existencia a cualquier estímulo proveniente de la realidad, y eso supone su ruina. Este relato podría ser un canto de amor a los libros si uno se dejase llevar por el romanticismo idealizado que nos lleva a amar la literatura, pero no lo es; Mendel el de los libros es una advertencia a mantener los ojos bien abiertos, a luchar contra la comodidad de vivir en la ficción y la necesidad de tener siempre un pie en el mundo real. Todos sabemos cómo murió Zweig, en qué circunstancias; cuando se publicó Mendel el de los libros todavía faltaban unos pocos años para el ascenso del nazismo en Alemania y la consecuente Segunda Guerra Mundial, pero Zweig ya cargaba en la mochila con la Gran Guerra, el antisemitismo que comenzó a germinar en ella, y seguía alerta (toda su obra fue prohibida en Alemania en 1936 por el gobierno nazi).

Pero además de todo esto, a Zweig aún le da tiempo a lanzar su último mensaje: que toda existencia es transitoria y está abocada al olvido, y que precisamente deberíamos sumergimos en los libros para huir de esa fugacidad y sentir una conexión con otros seres humanos, que es todo lo contrario a lo que hace el propio narrador al olvidar a Mendel en un primer momento, y de lo que hace el propio Mendel durante sus treinta años de existencia en Viena. El bueno de Mendel, el pobre de Mendel, que se hace un hueco en el corazón del lector... porque no puedes sino sentir piedad y dolor cuando entiendes lo desvalido e indefenso que está, lo vulnerable que es y lo doloroso que resulta siempre la injusticia contra los inocentes que nada comprenden y todo lo sufren.
 
Lo voy dejando aquí. Tal y como digo al principio, es una historia tan conocida que simplemente he decidido intentar explicar lo que a mí me dice, lo que yo siento cuando la leo, que puede estar muy equivocado pero cada lector somos un mundo y es mi visión del libro. El final siempre me emociona, siempre consigue transmitirme la agonía tanto de la soledad más absoluta como de la ausencia de huella en este mundo, la melancolía de la existencia vacua sin memoria futura... una posteridad en la que nadie te recuerda y tu estela se desvanece, mientras que los libros siempre permanecen y son testigos de tu esencia efímera.
Dejando a un lado los libros, aquel hombre singular no sabía nada del mundo, pues todos los fenómenos de la existencia solo comenzaban a ser reales para él cuando se vertían en letras, cuando se reunían en un libro y, como quien dice, se habían esterilizado.

 

 


 
Stefan Zweig (Viena, 1881 – Petrópolis, Brasil, 1942) fue un escritor enormemente popular, tanto en su faceta de ensayista y biógrafo como en la de novelista. Su capacidad narrativa, la pericia y la delicadeza en la descripción de los sentimientos y la elegancia de su estilo lo convierten en un narrador fascinante, capaz de seducirnos desde las primeras líneas. En Acantilado se ha publicado la mayor parte de su obra narrativa y ensayística.

viernes, 18 de noviembre de 2022

RESEÑA (by MH) ::: PROBLEMA EN POLLENSA - Agatha Christie


 
 
Título original: The Regatta Mystery and other stories
Autora: Agatha Christie
Editorial: Espasa
Traducción: Stella de Cal
Páginas: 224
Fecha de publicación original: 1939
Fecha esta edición: julio 2020
Encuadernación: rústica sin solapas
Precio: 14,90 euros



https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/p/esta-pagina-la-abro-yo-mh-modo-personal.html
 

Parker Payne desembarca en Pollensa, en la soleada isla de Mallorca, para iniciar unas merecidas vacaciones en un hotel con gran encanto. Pero pronto su relax se ve interrumpido por Lady Chester, una madre angustiada por el bienestar de su hijo. Convencida de que éste está a punto de echar a perder su futuro por culpa de una terrible mujer, pide ayuda a un sagaz investigador para que logre hacer entrar en razón a su hijo antes de que sea demasiado tarde.

Esta historia inicia una serie de aventuras que, con el inimitable sello de Agatha Christie, y con la presencia de sus emblemáticos personajes, Hércules Poirot y Miss Marple, nos brindarán la oportunidad de comprobar que cada detective tiene su propio método de deducción.

 
Sí, otra reseña de mi reto de Agatha Christie... aunque no me salga nada bien este año en el blog, al menos quiero cumplir uno de mis propósitos para este 2022, que era leer una determinada cantidad de libros de esta carrera de fondo que no tiene final a la vista. Hoy comenzamos 1939 (¡cuatro libros publicó Agatha ese año!), y vengo a hablaros de Problema en Pollensa, libro de relatos que tienen la peculiaridad de contar entre sus páginas con varios de los personajes principales de la bibliografía de la autora en una especie de popurrí un tanto extraño. Así que, por variar un poco, os divido esta entrada entre esos personajes y os resumo los relatos que protagonizan.

PARKER PYNE

Parker Pyne es el  protagonista de las dos primeras historias, y aunque he hablado ya de él un par de veces en este reto, es de esos personajes que se suelen olvidar como creaciones de esta autora, así que os recuerdo que la labor de Pyne, más que la de investigador o detective, es la de resolverle la vida a la gente y proporcionales felicidad (se considera especialista en el corazón humano y en desgracias ajenas), y para eso cuenta con una serie de actores que trabajan para él y le ayudan a conseguir los resultados deseados. Siguiendo esta línea, Pyne protagoniza el título que da nombre al libro, Problema en Pollensa, y Misterio en las regatas
 
En el primero, ambientado en la localidad mallorquina de Pollensa, vemos a Pyne confraternizando con unos compatriotas ingleses. Uno de ellos, Basil Chester, está enamorado de una tal Betty Gregg (ordinaria, suelta tacos, ¡bebe alcohol!), y claro, la madre del señor Chester considera del todo inapropiada a su futura nuera. Pide ayuda a Parker Pyne, pero esa ayuda parece innecesaria cuando de repente Basil deriva sus atenciones hacia una descocada mallorquina, Dolores Ramona (¡ahí es nada!), y la señora Chester empieza a pensar que Betty no estaba tan mal.

En Misterio en las regatas (que es realmente la historia que da título a la edición original en inglés... en España usan la de Pollensa para hacer patria xD), durante una reunión de varias personas, una jovencita intenta hacerse la graciosa haciendo como que desaparece un diamante y luego haciendo como que lo encuentra, pero el diamente desaparece de verdad y uno de los presentes es considerado el principal sospechoso a pesar de que él clama por su inocencia. Acude a Parker Pyne para que le ayude, y aunque él le dice que no es detective y solo le interesan las personas, con la mera descripción de los presentes durante el robo y los hechos, resolverá el caso.

Dos relatos muy diferentes entre sí, pero si tengo que elegir me quedo con el primero, es más Parker Pyne y por tanto muy diferente a casi todos los demás relatos incluidos en la antología. Si os preguntáis por qué Agatha Christie decidió ambientar una historia en Pollensa, lo cierto es que pasó quince días en esta localidad a principios de los años 30 (se dice que estuvo allí varias veces más, pero no hay pruebas de ello). Ni siquiera se sabe exactamente en qué hotel se alojó, y hay dos que se disputan tal honor (por diversas circunstancias se han perdido los registros de ambos, así que nos quedaremos siempre con la duda).
 
 
LA SEÑORITA MARPLE
 
Por fin vuelve a asomar la patita la señorita Marple, que desde su nacimiento en Muerte en la vicaría se había retirado a su casita de St. Mary Mead y no había vuelto a dar señales de vida (y aún le quedan años para su regreso en novela larga). El caso es que le vemos el pelo en una historia sencillita, donde le cuentan un asesinato ocurrido en un hotel y ella, con la única información que le dan, resuelve en un periquete el caso sin moverse del sillón y casi ni darle tiempo a tomarse el té. ¿Nombre del relato? Miss Marple cuenta una historia. Sabe a poco, pero menos da una piedra.
 
NARRADOR DESCONOCIDO
 
Solo hay un relato con un narrador del que no conocemos su identidad ni tampoco aparece ninguno de los personajes recurrentes de la autora. Se llama En un enigmático espejo, y en él se nos cuenta la historia de un hombre que, estando en casa de un amigo, ve algo reflejado en un espejo que parece una premonición: una mujer está siendo asesinada por un hombre con una cicatriz en la cara. Cuando se da la vuelta no hay nada, cree que se lo ha imaginado, pero tras conocer a la hermana de su amigo y comprobar que es la misma mujer que ha visto en la premonición y que su prometido tiene una cicatriz en la cara, decide a salvarla a toda costa... aunque en el proceso haga lo contrario. Este relato tiene un personaje masculino principal tóxico, celoso y obsesivo, y el final resulta muy cuestionable y controvertido. Yo leo todo siempre intentando contextualizar las cosas en su época, pero este relato es un no. Para mí es lo peor del libro.

 
HÉRCULES POIROT
 
Cinco son los relatos que protagoniza Poirot en este volumen (él siempre por encima de los demás, que no se diga).

El misterio del cofre de Bagdad, narrado por el capitán Hastings. El señor Clayton aparece muerto en un cofre situado en el salón del comandante Rich, amigo de toda la vida que parece estar enamorado de la esposa de la víctima (y que también parece ser correspondido). ¿Cómo ha llegado el cadáver ahí si se celebró una fiesta en ese mismo salón y no hay manera de cuadrar los tiempos para que pudiese tener lugar el crimen y la ocultación? Y sobre todo, ¿es realmente culpable el comandante Rich?

En ¿Cómo crece tu jardín? se repite una premisa ya usada por la autora en El testigo mudo: Poirot recibe una carta pidiendo ayuda y cuando se presenta en la casa de la solicitante se encuentra con que ya ha muerto y que los familiares resultan un tanto sospechosos. Se dirige a hablar con la policía local y allí le adelantan los resultados de la autopsia: envenenamiento por estricnina. Comienza entonces la caza del ratón en la madriguera.

Iris amarillos comienza con una llamada de teléfono a las once y media de la noche. Una mujer que no se identifica le dice que está en grave peligro y le urge a presentarse en un restaurante inmediatamente y dirigirse a la mesa con los iris amarillos. Cuando llega allí se encuentra con una reunión en torno a un americano muy rico. Al parecer están ahí para celebrar o conmemorar algo, y Poirot no solo tendrá que averiguar quién le ha llamado, sino cual es ese peligro que tanto teme.
 
El sueño es la cuarta historia protagonizada por Poirot, quien se presenta en casa del millonario Benedict Farley a petición suya. Farley le cuenta que todas las noches tiene el mismo sueño: está en su cuarto, mira el reloj y son las tres y veintiocho minutos exactos, saca un revólver de la mesa y se pega un tiro. Esta situación le tiene muy angustiado, ha consultado a varios médicos, ninguno es capaz de ayudarlo, y pide a Poirot que averigüe quién le está sugestionando para que sueñe eso noche tras noche. Poirot lo considera un charlatán y se desentiende... pero evidentemente las cosas no van a quedar así.

Problema en el mar es el relato cortito que cierra la antología, y en él nos encontramos a Poirot a bordo de un barco en Egipto. ¿A que no sabéis qué pasa? Lo inconcebible: ¡un asesinato! Toca averiguar quién es el culpable de entre todos los viajeros de la travesía.
 
Tres curiosidades sobre los relatos de Poirot
 
La primera es que cuando os hablé de El testigo mudo, os dije que era la última aparición de Hastings hasta varias décadas después, y ahora veis que os hablo nuevamente de él... todo tiene su explicación: El misterio del cofre de Bagdad fue publicado originalmente en 1932, varios años antes de El testigo mudo, así que aunque aparezca recopilado en este libro de 1939, realmente vio la luz mucho antes (de hecho en otro de los relatos Poirot habla de Hastings en pasado, como si no fuese a verlo más).  
 
Otra es que Poirot dice en Problema en el mar que es su primer viaje a Egipto, aunque Muerte en el Nilo fue publicado en 1937 (dos años antes que esta recopilación). Estamos ante la misma circunstancia, realmente este relato se publicó originalmente en 1936, un año antes de Muerte en el Nilo, así que debemos suponer que es el mismo viaje pero antes de los hechos que ocurren en su famosa novela. 
 
La última curiosidad: en ¿Cómo crece tu jardín? aparece por primera vez la señorita Lemon como secretaria de Poirot, aunque no es la primera vez que sabemos de ella, porque anteriormente fue secretaria de Parker Pyne y aparece en el libro de relatos Parker Pyne investiga.
 
Aunque los relatos de Agatha Christie no suelen ser de mis libros favoritos de su bibliografía (prefiero con mucho sus novelas largas porque realmente permiten desarrollar tramas, pistas y personajes), siempre viene bien leer a la autora aunque sea a sorbitos pequeños. No es el libro con el que recomendaría empezar con ella, pero es ideal para fans de la Christie que quieran reencontrarse con sus personajes más famosos y leer tranquilamente un misterio al día.
 
 


Agatha Christie (1891-1976) es conocida en todo el mundo como la Dama del Crimen. Es la autora más publicada de todos los tiempos, tan solo superada por la Biblia y Shakespeare. Sus libros han vendido más de un billón de copias en inglés y otro billón largo en otros idiomas. Escribió un total de ochenta novelas de misterio y colecciones de relatos breves, diecinueve obras de teatro y seis novelas escritas con el pseudónimo de Mary Westmacott.

Probó suerte con la pluma mientras trabajaba en un hospital durante la primera guerra mundial, y debutó con El misterioso caso de Styles en 1920, cuyo protagonista es el legendario detective Hércules Poirot, que luego aparecería en treinta y tres libros más. Alcanzó la fama con El asesinato de Roger Ackroyd en 1926, y creó a la ingeniosa miss Marple en Muerte en la vicaría, publicado por primera vez en 1930.