lunes, 17 de diciembre de 2018

RESEÑA (by MH) ::: QUÉ VERDE ERA MI VALLE - Richard Llewellyn





Título original: How green was my valley  
Autor: Richard Llewellyn
Editorial: Edhasa
Traducción: Pedro Ibarzabal 
Páginas: 672
Fecha publicación original: 1939
Fecha esta edición: 2002
Encuadernación: bolsillo
Precio: descatalogado
Diseño de cubierta: Iborra




Qué verde era mi valle concentra la atención del lector en la historia familiar y personal de Huw Morgan , y a través de sus ojos traza una panorámica de las condiciones sociales y laborales de la minería en un valle del sur de Gales. La perfecta exposición del paisaje tanto físico como humano de una zona empobrecida y sometida a los intereses cambiantes de la gran ciudad es uno de los valores más perdurables de esta novela, que ha sido también interpretada como un canto a la lucha por la supervivencia de los signos de identidad de las pequeñas comunidades nacionales.
Este 2018 ha sido un año muy bueno de lecturas tanto en cantidad como en calidad. Unos cien libros leídos, dado el escaso tiempo que tengo para leer (muy escaso, aunque no lo parezca visto el número final de lecturas), son muchos libros. Y muchos muy buenos. Pero he tenido que llegar casi a finales de año para leer EL libro, el que conforme lo estaba leyendo me hizo estar segura de que tenía entre manos mi mejor lectura del año, el que conforme lo estaba leyendo me hacía pensar que no iba a poder ni a saber reseñarlo... el que conforme lo estaba leyendo me hacía pensar lo maravillosa y emocionantes que pueden llegar a ser la literatura y una buena historia.

La historia está narrada en primera persona por Huw Morgan, un galés que ronda los 65 años. Está solo, todos sus familiares y amigos han dejado el Valle o han muerto, la escoria de las minas ha reducido el Valle a una negrura que oculta el verdor que antes lo impregnaba todo... y decide marcharse, dejar atrás su tierra amada. Antes de hacerlo, nos cuenta su historia y la de su familia, trasladándose en el tiempo casi 60 años atrás a su pequeño pueblecito en la cuenca minera de Gales durante la segunda mitad del siglo XIX (nunca se dice la fecha exacta, pero por numerosas alusiones sabemos que transcurre en la época victoriana y en plena Revolución Industrial). Así, a través de los ojos de Huw, conocemos la historia de los Morgan, familia de mineros muy respetada en el Valle que vive un periodo de la historia lleno de cambios, una época tumultuosa en la que todo lo que daban por hecho, todo lo que conocían, se puso en tela de juicio cambiando el orden establecido hasta entonces.

De la mano de este Huw de 6 años, Llewellyn nos sienta en un rinconcito de la casa de esta muy numerosa familia  y nos da asiento de primera fila para vivir entre ellos durante muchos, muchos años, tantos como abarca la historia. Y esa cercanía la consigue narrándolo todo de una manera que resulta tan real, tan auténtica y natural, que realmente te ves tomando asiento junto a ellos y siendo partícipe de sus gestos de cariño, de sus discusiones, de la camaradería entre hermanos, de la complicidad y amor entre el matrimonio, de las charlas triviales, de las conversaciones trascendentales... de cómo los hijos se enfrentan a los padres y los padres intentan hacer comprender a los hijos, y cómo todos siguen unidos a pesar de todo y salvando distancias porque todos, padres e hijos, saben que forman parte de generaciones distintas y cada cual cumple el papel que les ha tocado en suerte. La familia está por encima de todo eso. La familia es mucho más que eso. Y la familia no se toca.

Tal y como comento arriba, estamos en pleno siglo XIX en una cuenca donde casi todo el pueblo vivía del trabajo en las minas y todo gira alrededor de ellas, pero en este libro se habla de muchas cosas, algunas asociadas a la época en que está ambientada y otras mucho más universales: la explotación en las minas (mucho trabajo por poco dinero), la llegada de mano de obra de otros lugares dispuesta a hacer el mismo trabajo por menos dinero, los nacientes sindicatos y las primeras huelgas, los encuentros clandestinos de los trabajadores intentando fortalecerse para presionar a los empresarios, los enfrentamientos generacionales en el seno de las familias (los jóvenes que quieren pelear por un sueldo digno y los mayores que quieren lo mismo pero consideran inadecuado y perjudicial el modo en que quieren hacerlo), los hijos que se ven obligados a emigrar para ganarse la vida, la escoria y la polución que la Revolución Industrial esparció sobre las verdes campiñas británicas pintando de negro la vida y el verdor que refulgían en ellas, los rumores y maledicencias en comunidades pequeñas que acababan con la reputación y la vida de muchas personas, la religión como nexo de unión entre todas las gentes de esa comunidad, la diferente educación que recibían niños y niñas y las diferentes cosas que se esperaban de ellos al llegar a su vida adulta... Os podría enumerar cien cosas más, porque la vida de un pueblo y una familia vista a través de los ojos de un niño conforme se va haciendo adulto a lo largo de más de 650 páginas da para mucho, mucho más que lo que yo os cuento aquí.

Varios de los personajes que pululan por estas páginas se han quedado conmigo para siempre, pero de entre todos ellos destacan dos sobre los demás. Beth Morgan, la matriarca de esta familia, es de esos personajes de llevártelos a casa. Simplemente maravillosa. La admiras en toda su humanidad, en toda su fortaleza e inteligencia, y sufres con ella cuando la ves sufrir por sus hijos, por su marido, o por tener que agachar la cabeza ante las restricciones sobre todo educativas que tenían las mujeres en aquella época y que hacían que se le saltasen las lágrimas (tenían que ser ingenieras matemáticas para llevar la economía del hogar pero se reían de ellas si querían aprender aritmética... eso ya era otro nivel, cosa de hombres). Es la mamá gallina que cuida de todos y que todo lo sabe, el núcleo que lo cohesiona todo con su fuerza y su estabilidad. Beth Morgan es sagrada para cada miembro de esta familia, y acaba siéndolo también para el lector.

El otro personaje inolvidable es su protagonista, Huw, porque sin él este libro no tendría sentido. Sus ojos en esta historia, su forma de ver la vida y transmitirsela al lector lo son todo, nuestra puerta al Valle y sus gentes. Huw es un crío honesto, visceral ante las injusticias, apasionado por su familia y por el Valle que le ha visto crecer y que lleva tatuado en las entrañas, enamorado en silencio y desde que tiene conciencia de su cuñada, observador agudo y nato de todo lo que le rodea y narrador prodigioso de todo eso que observa... Huw se queda contigo al cerrar el libro de una manera que no imaginas cuando comienza la historia

Aun así me siento hasta culpable al nombrarles solo a ellos dos, porque Gwilym Morgan, el cabeza de familia, también es un personaje memorable, un hombre de su tiempo que tiene muchos defectos y no siempre tiene la razón, pero que es un hombre justo y honrado enamorado hasta las trancas de su mujer y que lucha por ponerse en el lugar de sus hijos, aunque no comparta su forma de hacer las cosas; también destaca el padre Gruffydd, muy alejado de perfecciones clericales y con todas las contradicciones y defectos inherentes al ser humano, sea perteneciente a la iglesia o no. Bron, Davy, Ianto, Owen, Angharad, Ivor, Gwilym hijo... todos los personajes tienen su subtrama, todos son importantes, todos le piden al lector un hueco en sus pensamientos cuando cierra el libro.

La frase que da título a la novela aparece, palabra arriba palabra abajo, al menos dos veces durante la narración, las dos veces en reflexiones del protagonista, Huw. Y realmente le pone nombre a la historia, la resume tan bien que hasta que no se ha leído el libro no se comprende en su totalidad ni se percibe su magnitud ni profundidad. Probablemente sea de los títulos mejor escogidos que me he encontrado en una novela. Sé que el autor escribió varias secuelas con Huw emigrando a Argentina y demás, pero no me atrevo a leerlas. No quiero saber nada de ellas. Quiero conservar esta lectura intacta en mi cabeza.

Os quiero confesar el problema que tengo con la reseña de este libro. Me emocionó mucho en algunas escenas, me hizo reír mucho en otras, me hizo llorar incluso al final del libro; y cuando me emocionaba ni siquiera era por cosas tristes (que las hay y además unas cuantas), sino por escenas que de tan bonitas, tan tiernas, tan cautivadoras, me trapasaban la piel y me conmovían, me enternecían... transmitían tanto amor ya fuese por la familia, por la naturaleza, por la vida en sí y por sus costumbres y raíces, que se me ponían los pelos de punta, me daban escalofríos y se me hacía un nudo en la garganta (sí, tan cursi como eso)... me ha llegado muy dentro, pero estoy en un momento personal ahora mismo que no me hace estar especialmente elocuente ni ocurrente para transmitir todo eso en palabras, más bien al contrario, y mirad que lo siento, porque el libro se merece mucho más que esta pobretona opinión.

Así que tendrá que bastar esto: Qué verde era mi valle no solo es mi mejor lectura de 2018, sino que se ha convertido en uno de mis libros favoritos de todos los tiempos. Y creedme, yo no dejo entrar cualquier libro en esa categoría por mucho que me haya gustado; para entrar ahí me tiene que remover mucho por dentro. Recomendaré esta lectura hasta que me muera, aun sabiendo que probablemente mi conexión con el libro sea solo eso, mi conexión personal. Es un libro maravilloso objetivamente hablando, pero creo que yo lo he pillado en un momento de mi vida, por la causa que sea, que lo ha hecho todavía más especial. Hay lecturas que para algunas personas solo son lecturas y que sin embargo para algunos lectores pasan a formar parte de ellos mismos y ya no le abandonan nunca... pues Qué verde era mi valle se queda conmigo para siempre, bien resguardado en mi corazón lector.

Richard Llewellyn, seudónimo de Vivian Lloyd​ (Hendon,​ Londres, Inglaterra; 8 de diciembre de 1906-Dublín, Irlanda; 30 de noviembre de 1983), fue un novelista y guionista británico.

​Nació de padres galeses en Hendon, al norte de Londres, en 1906. Solo después de su muerte se descubrió que, aunque era de sangre galesa, su afirmación de haber nacido en St. David's, Pembrokeshire, Gales Occidental, era falsa.​ Se casó dos veces: su primera esposa fue Nona Sonstenby, desde 1952 hasta 1968, y su segunda mujer fue Susan Heimann, con quien se casó en 1974.

Llevó una vida de constantes viajes. Antes de la Segunda Guerra Mundial pasó un tiempo trabajando en hoteles, escribió una obra de teatro, trabajó como minero en una mina de carbón y produjo su novela más famosa. Durante la Segunda Guerra Mundial, ascendió al grado de capitán de la Guardia Galesa.​ Después de la guerra, se empleó como periodista, informando acerca de los Juicios de Núremberg y luego como guionista de la MGM.​ En sus últimos años de vida, vivió en Eilat (Israel). Murió en la capital irlandesa a los 76 años de edad.

Un elemento recurrente en sus novelas son los protagonistas que asumen nuevas identidades, a menudo porque son trasplantados en culturas que les son extrañas. La más famosa de sus novelas es How Green Was My Valley, que fue llevada al cine por John Ford en Hollywood en 1941. Basada en conversaciones que Llewellyn sostuvo con mineros de Gilfach Goch,​ la novela retrata la vida de las comunidades dedicadas a la minería del carbón en los valles de Gales del Sur.

Posteriormente, Llewellyn escribió tres secuelas de la novela: Up, into the Singing Mountain (1960), And I Shall Sleep... Down Where the Moon Is Small (1966), y Green, Green My Valley Now (1975).2​ Otra de sus novelas, None but the Lonely Heart (1943), fue llevada al cine por Clifford Odets en 1944, cuando fue protagonizada por Cary Grant y Ethel Barrymore, quien ganó el Óscar a la mejor actriz de reparto.

sábado, 15 de diciembre de 2018

RESEÑA (by MH) ::: EL MISTERIOSO SR. BROWN - Agatha Christie





Título original: The secret adversary
Autora: Agatha Christie
Editorial: Molino
Traducción: C. Peraire del Molino
Páginas: 290
Fecha de publicación original: 1922
Fecha esta edición: 1999
Encuadernación: rústica
Precio: Descatalogado
https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/p/esta-pagina-la-abro-yo-mh-modo-personal.html
Autoproponerse como «jóvenes aventureros dispuestos a hacer lo que sea» demuestra ser una jugada inteligente por parte de Tommy y Tuppence. El primer trabajo parece un sueño. Todo lo que Tuppence debe hacer es emprender un viaje con gastos pagados a París y hacerse pasar por una americana llamada Jane Finn. Pero el trabajo se convierte en una amenaza silenciosa y en un riesgo para sus vidas tras la desaparición de la persona que los ha contratado. Ahora, el nuevo trabajo de Tuppence será el de detective, ya que, si en algún lado hay una «Jane Finn» que existe realmente, esta posee un secreto que pone la vida de ambas en peligro...

No es habitual que colguemos reseñas un sábado en Netherfield, pero es que me fue imposible escribirla para ayer viernes (tal y como tenía programado) y estoy empeñada en añadir un nuevo título a mi reto de Agatha Christie antes de que acabe el año, así que la cuelgo ya o me quedo sin días, que diciembre es un mes raro y no se aprovecha en reseñas igual que otros meses. Así que nada, reseña sabatina y cortita (¿me traerá Santa un giratiempos si se lo pido?).

Ya os comenté antes de verano que había comenzado varios retos atemporales, y uno de ellos era releer toda la bibliografía de Agatha Christie por orden de publicación (al menos las novelas). Supuestamente estoy haciendo este reto al alimón de Nitocris, pero no os cuento lo bien que va ella y lo mal que voy yo (solo tenéis que echar un vistazo a su reto). El caso es que hoy vengo con el segundo libro que publicó Agatha, El misterioso Sr. Brown. Si en el primero nos presentaba a Poirot, en este segundo nos presenta a una pareja que también protagonizaría varios libros: Tuppence Cowley y Tommy Beresford que, aunque son más conocidos como matrimonio en posteriores libros, realmente en El misterioso Sr. Brown, el primero que protagonizan, solo son amigos y residentes en Londres.

Tras un prólogo ambientado en 1915 en el que asistimos a un hecho muy concreto durante el hundimiento del RSM Lusitania (hundimiento real, por cierto: el barco fue torpedeado por los alemanes y murieron más de mil personas), pasamos a 1919, año en que transcurre realmente la historia. Han pasado meses desde el final de la Primera Guerra Mundial, y la crisis social y económica sigue sumiendo a los ingleses en la búsqueda de unas libras que llevarse al bolsillo. A la resolutiva y algo alocada Tuppence no se le ocurre otra cosa que proponerle a su amigo Tommy que sean detectives, sin más preparación que la firme voluntad de serlo. Tommy, que se deja llevar por todo lo que Tuppence dice, no se opone demasiado a la propuesta, "fundan" su empresa, Jóvenes aventureros, sociedad limitada, y así, sin comerlo ni beberlo, se ven mezclados en la desaparición de una tal Jane Finn. ¿Quién busca a Jane Finn? Pues una organización con intenciones no demasiado buenas comandada por un misterioso hombre que se esconde tras el seudónimo de señor Brown. ¿Y quién es el señor Brown? Pues la señora Christie nos va a hacer dudar de varios personajes, como está mandao, y, mientras lo averiguamos, Tommy y Tuppence ven cómo su anodina vida se vuelve mucho más... interesante.

Realmente la intención inicial de Tommy y Tuppence es detectivesca, pero este libro tira más hacia el género de espías, al menos en la subtrama que da pie a todo. Las primeras novelas de Agatha Christie hacían mucho uso del contexto histórico, y en esta novela, ese contexto es primordial en la trama. Si la primera estaba ambientada en plena Primera Guerra Mundial y narraba los diferentes modos en que la sociedad inglesa se involucró en aquel periodo, en este libro acaba de terminar la contienda, la estabilidad de Europa en general y la de Gran Bretaña en particular es frágil, y cualquier elemento desestabilizador puede suponer una catástrofe. Eso es precisamente lo que intenta ese grupo de personajes de diferentes nacionalidades comandado por el señor Brown, y en ese embolado es en el que se ven metidos los dos personajes principales, al principio por casualidad, y después a petición del misterioso señor Carter (antiguo conocido de Tommy y perteneciente al Servicio Secreto británico).

La novela pasa por distintas fases, y a partir de que empieza su labor como detectives, Tommy y Tuppence vivirán sus propias subtramas por separado casi todo el tiempo, siendo ocasionales las veces que estén juntos. Por eso esas fases son muy distintas: en las que están por separado lo importante es el desarrollo de sus misiones (que son bastante peligrosas a pesar de la aparente ligereza de la trama), y cuando están juntos prima sobre todo su relación y/o el modo en que interactúan entre ellos. Tuppence es la reina de la función, con su carácter brillante, alocado, irreflexivo e impetuoso, mientras que Tommy es más sereno, tranquilón y reflexivo. Aun así yo creo que Tommy evoluciona mucho a lo largo de la historia y se espabila bastante por la cuenta que le trae (que esta gente no se anda con tonterías), y el Tommy del final es un Tommy evolucionado y más echao p'alante que el del comienzo de la historia.

Sé que el dúo Tommy-Tuppence no despierta demasiadas pasiones entre los seguidores de la Christie (y de hecho creo que son personajes que pasan muy desapercibidos en su bibliografía), pero tengo que reconocer que a mí sí me gustan, me encantan sus diálogos y la dinámica que hay entre ellos (rápida, divertida, irónica), y lo cierto es que hacía siglos que no leía este libro y lo he disfrutado mucho más que la primera vez que lo leí. Agatha Christie diferenciaba muy bien el tono y ritmo de las historias de cada una de sus series de detectives, cada una de ellas tenía unas características muy definidas y específicas, y aunque este par tiene todas las de perder ante Poirot y Jane Marple, creo que merecen más atención y reconocimiento de los que tienen.

Termino. Hay un par de adaptaciones a la televisión. Una de los años 80, y otra algo más reciente (2015) donde cambian muchas cosas (se traen la historia a los años 50, ellos ya están casados y con un hijo adolescente, Carter es tío de Tommy...). Entretenidilla, aunque a mí no me entusiasmó demasiado (el dúo protagonista tuvo mucho que ver). Os dejo el tráiler por si a alguien le interesa:






Agatha Christie (1891-1976) es conocida en todo el mundo como la Dama del Crimen. Es la autora más publicada de todos los tiempos, tan solo superada por la Biblia y Shakespeare. Sus libros han vendido más de un billón de copias en inglés y otro billón largo en otros idiomas. Escribió un total de ochenta novelas de misterio y colecciones de relatos breves, diecinueve obras de teatro y seis novelas escritas con el pseudónimo de Mary Westmacott.

Probó suerte con la pluma mientras trabajaba en un hospital durante la primera guerra mundial, y debutó con El misterioso caso de Styles en 1920, cuyo protagonista es el legendario detective Hércules Poirot, que luego aparecería en treinta y tres libros más. Alcanzó la fama con El asesinato de Roger Ackroyd en 1926, y creó a la ingeniosa miss Marple en Muerte en la vicaría, publicado por primera vez en 1930.

miércoles, 12 de diciembre de 2018

RESEÑA (by MB) ::: EL ÚLTIMO CASO DE PHILIP TRENT - E.C. Bentley




Título original: The Last Case of Philip Trent 
Autor: E.C. Bentley
Editorial: Siruela
Traducción: Guillermo López Gallego
Páginas: 212
Fecha de publicación original: 1913
Fecha esta edición: enero 2018
Encuadernación: cartoné
Precio: 17,95 euros
Imagen de cubierta: Advertising Archives


De poco le servirá su poder al temido magnate estadounidense Sigsbee Manderson cuando el jardinero de su finca en la campiña inglesa lo encuentre muerto de un disparo... El pintor y detective aficionado Philip Trent, que sigue con entusiasmo el caso a través de los periódicos, descubre con su atenta lectura algunos detalles del crimen que parecen habérsele pasado por alto a las autoridades: ¿por qué no llevaba la víctima su dentadura postiza? ¿Y cómo es que su joven y bella viuda parece tan aliviada por la tragedia? A pesar de lo descabellado de algunos de sus razonamientos y de un inesperado interés romántico, la apasionada entrega de Trent al arte de la deducción conseguirá desvelar lo que nadie esperaba que alguien como él fuese capaz de encontrar: la verdad.

La obra maestra de Bentley, fruto del hartazgo que causaba en él la infalibilidad de Sherlock Holmes, marcó el comienzo de la modernidad en el género con un memorable protagonista cuyo encanto reside, precisamente, en su capacidad para reírse de sus propios errores, mientras avanza con jovialidad por una de las más ingeniosas tramas que el lector pueda recordar.

El mundo que conocemos ¿cómo puede separar con conocimiento de causa lo que importa de lo que parece importante?

Solamente por este comienzo merece la pena leer El último caso de Philip Trent, pues desde el principio sabes (no intuyes) que la novela no te va a dejar indiferente. A ese párrafo hay que añadir además la recomendación del Detection Club como la mejor novela policíaca jamás escrita, recomendación que fue firmada, entre otros, por Agatha Christie, Ronald Knox, Dorothy L. Sayers, Freeman Wills Croft y G.K. Chesterton; a este último le dedica Bentley esta historia, entre otras razones para corresponder que Chesterton le dedicase a él El hombre que fue Jueves.

Por todo lo anterior queda meridianamente claro que debemos leer la novela que E. C. Bentley publicó en 1913, según él porque estaba harto de la infalibilidad de detectives como Sherlock Holmes. La edición que nos trae la Biblioteca de Clásicos Policíacos de Siruela desempolva una de las novelas menos convencionales escritas hasta aquel momento, en la que las reglas seguidas por las novelas de detectives se deconstruyeron para crear una magistral obra donde, además del misterio y su resolución, encontramos todo un estudio psicológico ligado al más puro paroxismo romántico.

A partir de la premisa anterior, en El último caso de Philp Trent descubrimos dos partes muy diferentes. La primera es cuando Philip Trent, nuestro infalible detective, pintor y periodista, entra en acción para resolver el asesinato del magnate de los negocios Sigsbee Manderson; gracias a su agudeza, observación y deducción resuelve el caso en un pis pas y, para nuestra sorpresa, nos quedan todavía más de cien páginas sin leer. Ahí comienza la segunda parte y pensamos ¿Y ahora qué?, pues en ese momento es cuando la típica historia de detectives pasa a ser la mejor novela policíaca jamás escrita.

Esta original trama, además de incluir lo característico conocido hasta entonces (el misterio y su resolución por un detective con grandes dotes de inteligencia y sagacidad intuitiva), nos sumerge de lleno en algo tan peculiar y desconocido hasta aquel momento como era el thriller psicológico; en él se retrata a nuestro detective de una manera profunda, sensible y visceralmente romántica... y hasta aquí puedo leer para no levantar las alfombras y dejar salir con ello los spoilers.

La historia comienza cuando Sigsbee Manderson es encontrado muerto en los jardines de su mansión inglesa en unas circunstancias tan peculiares y desconcertantes que obligan a que, además de la policía, se necesite la ayuda del consumado y afamado  detective Philip Trent. Con su entrada en la narración todos los engranajes empiezan a funcionar de una manera imparable, aunque al lector puede parecerle lenta y parsimoniosa ya que Bentley da todos los detalles de una manera minuciosa y pormenorizada, además de enriquecida con alusiones y detalles literarios. En cualquier caso, todo eso no provoca que el lector pierda en ningún momento el ritmo, ya que según se va avanzando en la lectura se van recogiendo las piezas de puzle que permiten que cada cual se haga sus componendas.

Así, se nos dice que la víctima fue encontrada por la mañana en los jardines de su mansión con un tiro en un ojo, vestido con la ropa del día anterior, sin su dentadura postiza y con unos zapatos descoordinados y reventados. Además de estos datos, vemos como su bella y joven viuda, Mabel, no está lo suficientemente desconsolada por el deceso. Con estos y otros razonamientos, llegamos a la misma conclusión que el señor Trent... y es aquí donde la infalibilidad (o la carencia de ella) entra en acción, dándole una vuelta de tuerca que le confiere un giro copernicano a la trama, en la que la prueba-error y el humilde reconocimiento de todo ello harán que nos salgamos de la típica historia para entrar en la genial obra.

A todo ello hay que sumar el retrato de las diferentes clases sociales, un enriquecido estudio psicológico y de caracteres de los personajes principales entre los que se incluye el del afamado detective. Este retrato, lejos de descolgar al lector del suspense, le reegancha con espíritu y ánimos renovados, refrescando y resucitando una trama que el autor dirige y redirige a su antojo.   

El último caso de Philip Trent es una obra magistral donde el misterio y su resolución se descomponen para dejar entrar otros elementos como los estudios psicológicos y el paroxismo romántico (que debe contextualizarse en la época en que se escribió la novela), que abren la puerta a una novela moderna donde A-B-C no tiene por qué seguir el orden establecido, y donde la historia se transforma y revoluciona de tal modo que ha llegado a nosotros en la mejores condiciones. Para comprobarlo solo hay que asomarse un poco a las magistrales adaptaciones cinematográficas de la novela (la dirigida por Howard Hawks, titulada ¿Quién es el culpable?, y la dirigida por Herbert Wilcox, con la intervención de Orson Wells, llamada El Enigma de Manderson) para comprobar cómo esta historia no ha perdido ni una pizca de frescura y contemporaneidad. 



E. C. Bentley (Londres, 1875-1956) estudió en el St. Paul School y trabajó en el Daily News y el Daily Telegraph
La secuela de El último caso de Philip Trent (1913), Trent’s Own Case, no vería la luz hasta veintitrés años después.

lunes, 10 de diciembre de 2018

RESEÑA (by MH) ::: LA APARIENCIA DE LAS COSAS - Elizabeth Brundage




Título original: All things cease to appear 
Autora: Elizabeth Brundage 
Editorial: Duomo
Traducción: Juanjo Estrella 
Páginas: 512
Fecha de publicación: septiembre 2018 
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,90 euros 
Diseño de cubierta: Elsa Suárez Girard






En un anochecer frío, el profesor de universidad George Clare llama a la puerta de su vecino con una noticia terrible: acaba de regresar del trabajo y ha encontrado en la cama de matrimonio a su mujer, Catherine, muerta. Alguien la ha asesinado mientras Franny, la hija de tres años que tienen en común, jugaba sola en su habitación al otro lado del pasillo. No hace mucho que se han trasladado a aquella casa situada en una pequeña comunidad. Una casa que, según los habitantes del lugar, está encantada y que en el pasado fue el escenario de una siniestra vivencia.

Hay libros que cuando los abres y te enfrentas a ellos tienes la corazonada de que serán buenas lecturas y que, una vez los cierras, no solo han resultado tan buenas como esperabas sino todavía mejores. La apariencia de las cosas es de esos libros, y la forma en que la autora estructura la novela y dosifica lo que cuenta lo es casi todo en la novela para conseguir ese magnífico resultado.

La historia arranca cuando Catherine Clare aparece asesinada en su dormitorio con un hacha clavada en la cabeza. Vivía desde hacía menos de un año en una granja apartada en el pequeño pueblo de Chosen junto a su marido George y su hija Franny. El cuerpo es encontrado por su marido cuando vuelve de trabajar, pero por determinadas circunstancias se convierte rápidamente en el principal sospechoso. Él repite una y otra vez su versión y, al no poder deternerlo, acaba marchándose a vivir junto a sus padres. Hasta este momento la historia está narrada desde su punto de vista, un punto de vista de un hombre cansado que se encuentra de repente viudo y con una niña pequeña a la que criar a solas... un hombre que en ningún momento ofrece ni el menor atisbo de ser culpable del asesinato de su mujer por mucho que el sheriff de Chosen sospeche de él.

Es entonces cuando nos vamos atrás en el tiempo y empezamos a conocer a todos los personajes que forman parte de la historia, a todas las piezas de este magnífico puzle. No solo se nos revela la historia de George y Catherine Clare (cómo se conocieron, cómo evolucionó su relación, su matrimonio, su traslado a la granja de Chosen), sino la de la antigua familia propietaria de la granja, formada por el matrimonio Hale (Calvin y Ella), sus tres hijos adolescentes (Eddy, Wade y Cole)... y su propia tragedia. No es una historia de dos épocas, pasado y presente. Apenas transcurren meses entre la tragedia de los Hale y la llegada de los Clare a la granja, y de hecho ambas familias se entremezclan durante el tiempo que los Clare viven allí. Y en medio de todo, como testigo silente y ubicuo, está la granja, que a lo largo de su historia ha sido testigo de maltratos, humillaciones, tristeza, desesperación, sueños rotos, frustraciones... y muerte. Dicen que la granja está maldita, y aunque la autora podría haber tirado a lo fácil en este aspecto, no lo hace. El elemento sobrenatural, aunque está, no es determinante en la historia. La autora lo incluye como un nexo de unión, como una sensibilidad que no puedo explicaros sin desvelar cosas que no debo, pero no influye realmente en nada de lo que ocurre.

La apariencia de las cosas es un thriller atípico, e incluso confieso que a mí cuesta considerarlo un thriller aunque esté catalogado de esa manera. Es una historia de personajes, en toda su amplitud, extensión y profundidad. La trama no está orientada a tratar de atrapar al asesino de Catherine, y en realidad salvo en las primeras páginas tras el propio asesinato, poco más volvemos a saber sobre la investigación. Esto no va de descubrir al asesino... no al menos por la vía habitual, la policíaca, entre otras cosas porque al asesino lo tienes calado casi desde el principio aunque no puedas confirmarlo hasta que la autora quiere que lo confirmes. Ella quiere otra cosa: irse atrás en el tiempo (no demasiado, solo el suficiente para sus propósitos) y sumergirnos en la vida, psicología, relaciones y acciones de varias personas, conduciéndonos a través de todas ellas, sin prisa pero sin pausa, hasta ese momento en el que se inicia la historia con George Clare y su hija en brazos ante la puerta de sus vecinos diciendo que su esposa ha sido asesinada.

Una vez que comienzas la novela no puedes parar de leerla, y no porque el ritmo sea trepidante, que no lo es, sino porque necesitas saber más y más. Brundage dosifica la información de una manera fantástica, con el suspense apropiado, el desasosiego necesario y un plantel de personajes milimetrado no solo en su aportación a la trama sino en su psicología y motivaciones conductuales. Así, saltando de un punto de vista a otro, alternando de un personaje a otro, vamos colocando poco a poco las piezas del rompecabezas que conforma la imagen exacta de los hechos que, sumados uno a uno, condujeron a esa mañana en la que Catherine fue asesinada. El cambio de punto de vista nos ofrece eso que los americanos llaman the big picture, partiendo de pequeños detalles, esbozos y escenas aislados, para ir abriendo ante el lector poco a poco el objetivo hasta componer un complejo mapa de pensamientos, actitudes, situaciones y relaciones causa-efecto que hacen avanzar la trama. Y este camino, la composición de este puzle, se convierte en una lectura apasionante y desasosegante a partes iguales.

Sinceramente creo que cuanto menos sepáis de lo que ocurre en la historia, mejor, sobre todo si tenéis pensado leerla. Sí, comienza con un asesinato, pero cuantas menos cosas concretas, hechos concretos, mejor. Y es que Elizabeth Brundage, que ambienta la novela a finales de los años 70, toca muchos temas: el matrimonio (ya sea feliz o infeliz), la infidelidad, la autodestrucción, la salud mental en diversas variantes, el maltrato (físico y psicológico) dentro del hogar, la importancia de las apariencias y lo que desconocemos sobre lo que ocurre entre las paredes de cada casa, la renuncia de la mujer cuando se casa y/o es madre y las expectativas que debe cumplir de cara a la sociedad... son muchos temas, muchos que pueden parecer ya muy tocados en literatura y que mal usados podrían resultar excesivos, pero que en esta historia están manejados y entremezclados de un modo inteligente, punzante y magistral, dándoles a cada uno su momento y su espacio: todo a su debido tiempo y todo en su sitio exacto. Por eso no es conveniente saber mucho sobre lo que uno puede encontrarse en las páginas. Hay que ir descubriéndolo poco a poco y acompañando los tempos que marca la trama.

Me ha gustado tanto la novela que hasta le he perdonado a la autora ese final para dos de los protagonistas que en otra novela seguramente me hubiese sobrado... pero es que después de todo lo que llevas leído hasta ese momento, que es mucho, sinceramente creo que sobre todo uno de esos dos personajes se merece ese final. Se lo merece porque se lo gana página a página desde que comienza la historia. Es el rayo de esperanza dentro de una historia que resulta trágica por momentos y sobrecogedora en su mayor parte; el resquicio que la autora utiliza para manifestar que los errores no tienen por qué repetirse, que cada cual es libre de escoger su camino y marcar la diferencia si así lo desea.

La apariencia de las cosas es una lectura muy, muy recomendable. Su estructura, estilo narrativo y composición de personajes sencillamente me han parecido fantásticos, y además Brundage demuestra que en la literatura se pueden seguir contando cosas diferentes usando elementos y territorios ya conocidos y explorados.



Elizabeth Brundage se formó en el taller de escritores de la Universidad de Iowa. Trabajó durante algún tiempo como guionista en el prestigioso American Film Institute (AFI) de Los Ángeles y ha dado clases de escritura en diversas universidades. Es también autora de las obras The Doctor’s Wife, Somebody’s Else Daughter y A Stranger Like You.

viernes, 7 de diciembre de 2018

Y EL LIBRO COMIENZA ASÍ... #3 ::: NOVIEMBRE 2018

¡Hola a todos!

Hemos entrado en el último mes del año, y como primer viernes de diciembre toca la entrada que recopila las primeras frases de todos los libros reseñados durante el mes anterior, es decir, los libros reseñados en noviembre, que son 11 en total.

Os recordamos que la única condición expresa de esta entrada es que se cuelga la primera frase hasta el primer punto y seguido o aparte, sea cual sea la extensión, y diga lo que diga (dejando a un lado prólogos o introducciones, notas sobre la edición, etc... y comenzando con el propio libro en sí).

Están ordenados según la fecha de publicación de las reseñas, y las imágenes están enlazadas a su correspondiente reseña por si alguien está interesado en acceder directamente para leerlas :)
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miércoles, 5 de diciembre de 2018

RESEÑA (by MB) ::: PERRO LADRANDO A SU AMO - Javier Sachez






Título original: Perro ladrando a su amo
Autor: Javier Sachez García
Editorial: Eolas Ediciones
Páginas: 206
Fecha de publicación: octubre 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 16 euros


 

VII Premio de Novela Corta Fundación MonteLeón 2018
 
Una empresa necrófaga hambrienta de inmuebles ajenos. Una anciana indefensa que recoge lo que la ciudad detesta. Un joven ultra de ojos violentos que aborrece lo que la sociedad representa. ¿Puede al final el odio transmutarse en ternura? ¿Pueden las zarpas alguna vez acariciar?

Novela urbana que aborda temas de actualidad como la marginación, la violencia de género, la soledad de la vejez y el desprecio de los jóvenes hacia las personas mayores, Perro ladrando a su amo es, a juicio del jurado del VII Premio de Novela Corta Fundación MonteLeón, «una construcción poliédrica con una muy acertada presentación de unos personajes muy bien integrados en la trama, y en un hábitat urbano donde todos confluyen».



En Perro ladrando a su amo se nos dibuja un panorama un tanto desolador. La radiografía social realizada por Javier Sachez nos sitúa a pie de calle, en un universo urbano donde la violencia, la marginación social, la xenofobia, la soledad y, sobre todo, el odio y el desprecio por la raza humana nos van descarnando, separándonos de las partes duras para adentrarnos en lo sensible, afinando nuestros sentidos e impidiéndonos mirar hacia otro lado.

Comenzamos con Casilda, una anciana que ha recibido todos los palos que le puede dar la vida: los de su marido, los de la desesperanza, los de sus vecinos, los de su demencia... todos los golpes le han marcado y le han dejado huellas y secuelas tanto físicas como espirituales. Como uno solo muere cuando le llega su hora, la vida y la esperanza no dejan de sondearle para reencontrar un sentido a su vida, un anhelo que solo con la demencia y el olvido se puede encauzar para esperar lo imposible, consiguiendo con ello la vitalidad suficiente para sobrevivir un día más en su devastada vida.

Fermín, el Sapo, es un escayolista en paro reconvertido en vendedor de seguros. También es revendedor de entradas de fútbol en su tiempo libre, actividad que le ha unido a un grupo de personas en el que la violencia está justificada en defensa de unos idearios xenófobos y radicales que llenan las horas y los espacios de que están compuestos sus vidas. Están organizados en una tribu urbana en la que la violencia y los abusos intentan justificar o llenar de alguna manera sus almas vacías y aburridas.

Eduardo, universitario, es afín al grupo de Fermín. No es ajeno a las complejas energías que pululan por su barrio, pues en él se concentran todas las desesperanzas, miedos y desconsuelos que emanan de esos escenarios, generándole una cólera y una ira contenidas que le anulan e imposibilitan para unos razonamientos inteligentes y serenos. 

En Perro ladrando a su amo vemos cómo estos personajes confluyen en una serie de energías y sinergias conjuntas que modelan y validan la convivencia entre los vecinos, siendo nosotros partícipes de su descomposición, caída y resurgimiento, pues de alguna manera todos ellos necesitan congregar algún tipo de esperanza para creer que pueden salir de su aislamiento social y moral.

Una vez sumergido en el caleidoscopio creado por José Sachez, el lector intuye que concebir esperanzas en la resurrección o reconstrucción de nuestros personajes va a suponer una empresa inútil e infecunda, pues el ambiente está impregnado de una atmósfera enranciada donde todos los vecinos se excluyen y se aíslan, y los buenos días son sustituidos por la violencia y la ira resentida. En este ambiente pocos cuentos de hadas podemos componer pues, miremos donde miremos, la negatividad y la insolidaridad cubren como una sombra la vida de todos ellos.

El autor ha metido en esta novela corta tantos temas y desconsuelos que los personajes se diluyen, perdiendo con ello parte de su definición. El hecho de que tantos dramas y pesares (maltrato, pobreza, vejez, demencia, desahucio...) se concentren en unos hombros tan frágiles como los de Casilda nos lleva de la empatía a la desesperanza y del desconsuelo a la impasibilidad, pues a lo largo de la lectura el lector debe anestesiarse de alguna manera para encajar todos los golpes que vienen y vendrán. 

Con los demás personajes sucede más o menos lo mismo. La deshumanización y la violencia son el código por el que se comunican, todos dan y reciben en mayor o menor medida, y es muy difícil enrolarse con unos u otros porque todos participan de lo mismo. Aquí el lector también debe alejarse para mirarlo todo con perspectiva y distancia, dejándoles hacer sin importarle sus cómos ni sus porqués.

Javier Sachez quiere decir demasiadas cosas en poco espacio, y se solapan unos temas con otros reduciendo los tiempos para poder asimilar los diferentes dramas. Con todo esto no quiero decir que la novela te deje indiferente, todo lo contrario, pues en ella se concentra toda la actualidad que envuelve nuestros días, pero una servidora tiene el alma sensible y necesita más un goteo que un canalón para que le calen y recalen todos los sentimientos.

Javier Sachez García (Campillo de Llerena, Badajoz, 1970). Ha cursado las carreras de Derecho y Trabajo Social y tiene el título de Especialista en Gestión Cultural por la Universidad de Extremadura. Ha desarrollado su tarea profesional en las áreas de cultura, educación y formación. 

Comenzó a escribir en el año 2003 y ha ganado varios premios literarios de ámbito nacional en las modalidades de novela, relato y poesía. Ha colaborado en diversas publicaciones artísticas y literarias  y, hasta el momento, ha publicado siete novelas y dos poemarios. 

En el año 2010 obtuvo una beca a la creación literaria por parte de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Extremadura.

Actualmente reside en la ciudad de Mérida (Badajoz).


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