viernes, 18 de mayo de 2018

RESEÑA (by MH) ::: LA SEÑORITA DASHWOOD - Elizabeth Taylor





Título original: Palladian 
Autora: Elizabeth Taylor 
Editorial: Ático de los libros
Traducción: Claudia Casanova 
Páginas: 240
Fecha publicación original: 1946
Fecha esta edición: 26 noviembre 2012
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18,50 euros 
Diseño de cubierta: Taller de los libros
«Incluso antes de verle o de hablar con él, Cassandra había decidido amarle, como una institutriz en una novela. Conocerle simplemente había confirmado su intención, había hecho posibles sus esperanzas».

La joven Cassandra está sola en el mundo después de la muerte de su padre. Cuando llega a Cropthorne Manor como institutriz de la pequeña Sophy, la desgastada mansión y las decadentes estatuas de la propiedad son exactamente como esperaba. Y Marion Vanbrugh es el dueño ideal: viudo, austero, distante, y aficionado a la literatura griega. Marion y Cassandra se sienten atraídos el uno por el otro, pero esta no es una novela del siglo XIX y Marion no es el único inquilino de la mansión. Está Tom, irascible y descontento; Margaret, embarazada y voraz; la inepta tía Tinty y la excéntrica y dominante Nanny.


De la misma forma en que Jane Austen contrastaba con ingenio la vida real de su tiempo con las fantasías góticas de una joven en La abadía de Northanger, Elizabeth Taylor explora con sutileza las realidades de la vida de una Jane Eyre de la posguerra en esta obra repleta de matices, publicada por primera vez en 1946.

Aunque es la editorial Gatopardo la que se ha encargado en los últimos tiempos de recuperar en castellano a la escritora Elizabeth Taylor (se avecina nueva publicación en un mes, por cierto), hace unos años otra editorial, Ático de los Libros, hizo lo propio con un par de novelas de la autora. Uno de ellos es La señorita Dashwood, que posiblemente sea su libro más famoso o representativo, y que tenía pendiente de leer hace mucho, mucho tiempo. Por fin le he sacado hueco (y otro pendiente menos en la estantería).

Cassandra Dashwood se ha quedado huérfana tras fallecer su padre, y la señora Turner, la directora de un internado para señoritas del que Cassandra había sido alumna años atrás, le busca un puesto como institutriz en Cropthorne Manor, una mansión desvencijadada y descuidada que está en un pequeño pueblo de la campiña inglesa. Allí se encontrará con que no solo viven su pupila, Sophy, y su padre, Marion Vanbrugh, sino la tía de este último, Tinty, y sus dos hijos, Margaret y Tom, además de Nanny, que no se sabe muy bien qué puesto ocupa en calidad de persona del servicio pero que es casi la que más manda en la casa. Todos ellos forman una familia peculiar, excéntrica, con un drama que pende sobre sus cabezas de manera constante como es el fallecimiento de la madre de Sophy, Violet, cuando esta era un bebé. Y a esa casa arriba Cassandra con un objetivo ardiendo en su inocente corazón: enamorarse del padre de su pupila y convertirlo en su propio Rochester, cual Jane Eyre ambientada tras la Segunda Guerra Mundial.

A ver cómo digo esto para que se me entienda... a mí me ha gustado mucho, pero tengo muy claro que no es un libro para recomendar alegremente a todo el mundo por muy diversas razones.

Estamos ante una novela costumbrista típica de la autora, pero es una novela pausada, de esas que en apariencia no pasa nada relevante. No es que no pase nada tal cual, porque de hecho ocurre una cosa en el último tercio del libro que te hace leer el párrafo dos veces de lo inesperada que es por si la has entendido mal, pero la narración en sí fluye sin grandes sobresaltos, con cierta languidez y melancolía. Es una novela de personajes, de lo que piensan y sufren, de sus sentimientos, de cómo se relacionan entre ellos, de cómo se enfrentan al pasado o lo que creen saber sobre él, de los secretos que guardan, de cómo se adaptan a una vida y una sociedad en la que no terminan de encajar... Se podría acusar a algunos personajes hasta de sosos, pero son tal y como la autora quiere que sean para contar la historia que quiere contar, y es lo que hay. Para disfrutar de esta novela se tiene que tener afinidad con cierto tipo de literatura agridulce, con regusto clásico y nostálgico, porque si no lo más normal es que la lectura resulte un peñazo. Más clara no puedo ser :)

La mansión es también un personaje en sí mismo con sus estatuas, su cementerio, su distintos edificios medio abandonados, su jardín... Marion no le presta mucha atención desde la muerte de su esposa Violet, y eso confiere a las descripciones sobre el lugar un cierto aire gótico y desamparado. Pocas veces salimos de la casa salvo escenas puntuales, muchas de las cuales tienen lugar en el pub del pueblo, segundo hogar del alcoholizado Tom, quizás (seguro) el personaje más complejo de toda la novela, el que más cosas esconde, el que más sufrimiento lleva dentro y el que solo quiere beber hasta morir, mientras su primo Marion se refugia en la literatura y parece querer buscar lo mismo, la muerte, pero con un libro entre las manos.

En la narración se atisban varias referencias literarias, y para implementarlas la autora otorga a su protagonista una pasión desmedida por la literatura clásica, a poder ser victoriana. Los libros rigen la vida de Cassandra y su forma de afrontarla. Mirad cómo empieza el libro, porque en ese primer párrafo Elizabeth Taylor retrata a su heroína en apenas tres líneas:
Cassandra, gracias a todas las novelas que había leído, estaba segura de experimentar las emociones adecuadas mientras estaba de pie en su dormitorio [...]
Esta es Cassandra: quiere hacer de su vida una novela y vivirla acorde a lo que ha aprendido en ellas. Por eso tiene clarísimo que sea como sea Marion Vanbrugh, se va a enamorar de él, cual Jane Eyre con su Rochester, referencia que no se oculta en la historia. Sin embargo la autora, muy a propósito, otorga a Marion un carácter en las Antípodas del Rochester de Charlotte Brontë: quiere reminiscencias, no copias. Este "parecido marcando distancias" también se aplica al fantasma que sobrevuela Copthorne Manor, que bebe directamente de la Rebecca de Daphne du Maurier, así que os podéis imaginar la situación. Mucho menos evidente es la insistente semejanza que se pretende buscar entre Elizabeth Taylor y Jane Austen en esta novela. Y eso que la protagonista de esta novela, Cassandra, se apellida Dashwood como mis queridas heroínas de Sentido y sensibilidad, pero hasta ahí llegan los parecidos por mucho que se quiera buscarlos. 

En otro orden de cosas, debo decirlo: me ha defraudado mucho la edición, sobre todo porque la traductora es escritora y la propia editora de Ático. Hay cosas mal traducidas (por contexto no tienen sentido, y si al lector le resulta evidente eso, mal asunto), hay construcciones de frases con una sintaxis chirriante  (a ratos te da la sensación de traducción rara, y no es solo opinión mía, que indagando por la red he visto más comentarios en el mismo sentido), y me cuesta entender que aparezcan expresiones como "ves a" (del verbo ir), o "de sobras", así en plural, repetidas veces (vamos, que no son erratas, debemos suponer que son expresiones de la traductora que se han dado por buenas en la corrección). A ver, que se lee sin problemas, pero precisamente la prosa de Elizabeth Taylor se caracteriza por su elegancia, y es difícil no reparar en esas cosas porque la lectura a veces no fluye como debería. Sabéis que soy muy honesta cuando me encuentro cosas de este tipo, y creo sinceramente que este libro necesita una buena corrección de arriba a abajo.

Por lo demás, y dejando aparte lo negativo en cuanto a la edición (que es algo totalmente ajeno a la propia calidad del libro en sí), repito lo dicho arriba: a mí me ha gustado mucho, me encanta el regusto clásico costumbrista que rezuma, pero igual que otros creo que pueden llegar a un amplio abanico de lectores, con este tengo mis dudas. Ya no por la prosa de Taylor, que es totalmente accesible y nada rebuscada, sino por la historia en sí y la forma en que avanza a lo largo de las páginas. Si os gustan las lecturas sosegadas con un toque de romanticismo, otro de drama, otro más de humor e ironía, otro más acusado de retrato social de la clase media-alta de la posguerra... vamos, si os apetece una novela barnizada con pinceladas suaves que avance con mesura, sin apenas brochazos enérgicos que descarrilen la trama, este es vuestro libro. Como busquéis sensaciones fuertes, emoción a raudales, personajes arrolladores y que ocurran montones de cosas... coged otro :)


Elizabeth Taylor (1912-1975) fue una novelista y escritora de relatos británica. Kingsley Amis la describió como “una de las mejores novelistas inglesas nacidas en este siglo”; Antonia Fraser se refirió a ella como “una de las escritoras más injustamente olvidadas del siglo XX” y Hillary Mantel dijo que era “hábil, buena escritora y no se le habían reconocido lo bastante sus méritos”.

Fue brevemente miembro del Partido Comunista y luego apoyó durante toda la vida al Partido Laborista británico. Su primera novela, En casa de la señora Lippincote, se publicó en 1945 y fue finalista del Premio Booker con Mrs. Palfrey at the Claremont. Seguirían once más, entre ellas, La señorita Dashwood (1946), quizá la que muestra más claramente la influencia de Jane Austen en su obra.

Las novelas de Taylor tratan de las situaciones de la vida cotidiana, sobre las que escribe con destreza. Sus agudos pero cariñosos retratos de la vida de la clase media y media-alta inglesa le valieron un fiel seguimiento de lectores con gusto literario, así como leales amigos en el campo de las letras. Fue amiga del novelista Ivy Compton-Burnett y del novelista y crítico Robert Liddell.

Anne Tyler la comparó en una ocasión con Jane Austen, Barbara Pym y Elizabeth Bowen, diciendo que eran las cuatro “hermanas del alma”.

21 comentarios:

  1. Hola! Creo que este tipo de lecturas merecen mucho la pena si les encuentras el momento, y el punto como te ha pasado a ti. Por mi parte, ahora mismo la dejaré pasar porque tengo demasiadas lecturas pendientes.
    Besitos

    ResponderEliminar
  2. ¡Que malas amigas sois, os boy a desquerer ahora mismo! no tenía que apuntar ninguna novela más esta semana, y sabía que si entraba a veros la liaba, y se lió...apuntada está, es más, ya tengo una pestaña abierta buscándola para comprar...¡Desqueridas quedáis, que lo sepáis!

    Besitos, malotas!!

    ResponderEliminar
  3. Creo que en otro de sus títulos (esta vez de Gatopardo) también leí en una reseña que ese exceso de costumbrismo hace que la lectura sea tranquila, sin sobresaltos. A mí no me importa si lo que me cuenta me gusta, y como le tengo ganas a su autora, me lo llevo ;)

    Besitos

    ResponderEliminar
  4. No he leído nada de la autora, pero por lo que cuentas, a lo mejor, debía empezar por otra novela de ella.
    Besos

    ResponderEliminar
  5. A mí me encanta "Northanger Abbey" porque Austen se rie un ratito de las malas novelas góticas y románticas de su época, pero me parece, por lo que cuentas, que esta señorita Dashwood no es tan paródica, ¿no? Me da la sensación que lo de Jane Eyre es más homenaje, y me hace tilín cuando cuentas que hay referencias literarias, que los libros rigen la vida de Cassandra y que ella quiere vivir como en una novela. Qué penita, por eso, lo de la traducción, te resta disfrute de un buen libro. Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ahí está la clave, Mónica, que la comparan precisamente con "La abadía de Northanger", que es una sátira bastante mordaz, mientras que esta novela de Taylor más que reírse de todo y de todos lo que hay es mucha compasión por los personajes y por lo que ocurre en la historia. El tono es completamente distonto y es todo lo contrario a "La abadía". Solo tienen en común la pasión desorbitada por los libros de las dos protagonistas, pero ya se sabe cómo funciona el marketing :S

      Eliminar
  6. Luego dices que soy una exagerada cuando alabo tus reseñas, pero es que me dejas impresionada... Me ha gustado mucho, tanto la reseña como el libro, y me has llamado la atención, me pica la curiosidad por saber si consigue seducir a su jefe... me da un poco de rabia lo de la edición que comentas, porque a mí me pasa igual, me parece que las ediciones debe estar bien cuidadas, y evitar esos fallos de corrección porque echan para atrás...
    Como siga así me voy a traer toda la Feria del libro, jeje...
    Un besazo

    ResponderEliminar
  7. Siempre pensé, así porque me dio la gana, que esto era como un remake o versión libre de la de Austen así que leí el del puerto.
    Por lo que cuentas me parece que este no es para mí, me ha recordado al que leí de Trollope y lo pesado que se me hizo. Aunque en esa casa vive mucha gente, no parece que sean muy marchoso.
    Lo de peñazo me ha dejado las cosas muy claras y ya con lo de la edición acabamos de rematar el despropósito.
    Besos

    ResponderEliminar
  8. Te has explicado muy requetebien, para algunos muy buena y para otros un peñazo. La verdad es que no he leído nada de la autora y en estos momentos no me veo con ella, pero no porque me importen las novelas pausadas, que también me gustan a veces, pero ahora necesito algo más movidito.
    Besos

    ResponderEliminar
  9. La leí el año pasado ( reseña pendiente), aunque no se porque no me convenció del todo, tal vez mis expectativas eran demasiado altas, ya que todas las reseñas la ponían por las nubes. Me gustó pero esperaba más. Besinos.

    ResponderEliminar
  10. Qué pena lo de la traducción, porque creo que disfrutaría mucho con esta lectura. Esperemos que le hagan una buena corrección.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  11. Esta vez no me animo, necesito otro tipo de lecturas con más garra.
    Besos.

    ResponderEliminar
  12. Mmmm, no me acabo de motivar. Ya de por sí hay ciertas lecturas que no veo para mí, y hago el esfuerzo, con esta no sé si me atrevo.
    BEsos.

    ResponderEliminar
  13. Interesante lo que cuentas.Personalmente no lo leería
    Me ha encantado tu espacio abrazo

    ResponderEliminar
  14. Hola, yo lo voy a anotar pero espero pillar el momento oportuno para ponerme con el, porque si lo hago en mal momento lo dejaré, tengo que tener el momento justo para que este tipo de narración no termine aburriéndome como una ostra y pasando páginas indiscriminadamente. Así pues espero elegir su momento adecuado. Gracias por la recomendación. Besos.

    ResponderEliminar
  15. Pues yo me la llevo. Acumulo lecturas "antiguas" sin leer pero es que me encantan. El libro que he leído de esta autira me gustó mucho aunque la verdad que no veo muchas similitudes con este.
    Un beso

    ResponderEliminar
  16. A mí estas novelas (precisamente por lo que cuentas de ella) son de las que me atraen muchísimo. Hace mucho tiempo que no leo una novela pausada, para degustar. Me la anoto.

    ResponderEliminar
  17. Le tenía el ojo echado. Pero bueno, si cae tendré en cuenta tus advertencias. Un besote!

    ResponderEliminar
  18. No me tienta mucho, sobre todo por lo que comentas de la traducción, que creo es fundamental para una novela de este calado. De esta autora tengo pendiente de lectura Una vista del puerto: espero que se cumplan las expectativas que tengo puestas en esta novela. Besos.

    ResponderEliminar
  19. El que publicó Gatopardo de Taylor me gustó bastante y quiero volver a leer a la autora. Anotado queda.
    Un beso ;)

    ResponderEliminar
  20. No me importa que sea pausada y melancólica, al contrario, creo que puede tener su encanto. Tal vez buscando otra edición que no traiga estos fallos de traducción... No sé, el caso es que no conocía a la autora, y por el momento has conseguido que me llame la atención.

    Un beso ;)

    ResponderEliminar