lunes, 26 de febrero de 2024

RESEÑA (by MH) ::: MARIE-CLAIRE - Marguerite Audoux


 
Título original: Marie-Claire
Autora: Marguerite Audoux
Editorial: Funambulista
Traducción: Max Lacruz
Páginas: 184
Fecha publicación original: 1910
Fecha esta edición: noviembre 2022
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 17 euros
Imagen de cubierta: La lección (Norbert Goeneutte, 1876)

 
Con una prosa muy directa, que llega al fondo del alma, esta novela autobiográfica, que ganó el prestigioso Premio Femina en 1910 (vendió cien mil ejemplares en múltiples reediciones) y que con mucha probabilidad dio el nombre a la famosa revista de moda Marie Claire, narra la historia de la infancia y de la adolescencia de la autora, desde el fallecimiento de la madre y los años difíciles en el orfanato de Bourges, en Francia, bajo el cuidado de la bondadosa hermana Marie-Aimée, hasta cuando, todavía pequeña, fue mandada, para ser pastora, a una granja en Sologne, donde conocerá al joven Henri... El escritor y crítico de arte Octave Mirbeau escribió en el prefacio de la primera edición: «Lean Marie-Claire... Y, cuando lo hayan leído, sin querer herir los sentimientos de nadie, se preguntarán cuál de nuestros escritores ―y hablo de los más afamados― sería capaz de escribir un libro así, con tal impecable mesura, y una pureza y grandeza tan radiantes».


No sé si os ha pasado alguna vez que compartís tanto el gusto literario con otra persona que en un intercambio de regalos tú regalas un libro y esa persona te regala a ti ese mismo libro, y a las dos os da la risa porque, en fin, ni a propósito. Pues eso me pasó hace dos navidades con una amiga. Nos regalamos
Marie-Claire, un libro que ansiaba tener desde que salió y que si ya no tenía cuando me lo regalaron fue porque en el mes de diciembre suelo comprar mucho para los demás pero nada para mí (si algún día soy millonaria quizás cambie la proporción, pero lo veo crudo xD). El caso es que el año pasado por diversas circunstancias no le saqué tiempo pero de este año no pasaba, y la premisa del segundo mes de La vuelta al mundo en doce días (autor francés y/o libro ambientado en Francia), de mi querida Undine, me lo ha puesto muy fácil. Pero antes de hablaros de la novela debo hacer alusión al prólogo de Octave Mirbeau (cosas de la vida, es el autor que podéis conocer desde la semana pasada en el blog de Undine), porque explica maravillosamente bien quién fue Marguerite Audoux, por qué este libro vio la luz y cómo llegó a convertirse en todo un éxito de ventas. Que puede parecer algo normal, pero no; os daréis cuenta de que no lo es si os hablo un poco de la historia de la autora.

 
Marguerite Audoux quedó huérfana de madre a los tres años, su padre se desentendió tanto de ella como de su hermana, vivieron durante un tiempo con su tía pero finalmente acabaron en el orfanato de Bourges, regentado por las hermanas de Marie-Immaculée, donde Marguerite perdió todo contacto con su hermana (que fue enviada con las niñas más mayores) y terminó pasando nueve años de su vida. Posteriormente fue enviada a trabajar a una granja, donde pastoreaba a las ovejas y hacía labores de criada. Allí pasó también varios años hasta que, ya con diecinueve años, se marchó a París, donde trabajó como costurera. Todo esto que os acabo de contar aquí es lo que se narra en Marie-Claire. Pero de esto os hablaré dentro de un momento. Primero vuelvo a lo que os decía en el primer párrafo: el prólogo de Octave Mirbeau y cómo llegó este libro a ser escrito y publicado.
 
Marguerite desarrolló su gusto por la lectura cuando vivía en la granja, pero en ningún momento se le pasó por la cabeza dedicarse a la literatura (¿cómo se le iba a pasar? Solo era una huérfana que intentaba ganarse la vida como podía). Como digo arriba, cuando llegó a París se dedicó a la costura, pero en cierto momento se quedó sin medios para ganarse la vida: siempre había tenido problemas de visión, pero estos se acrecentaron al pasarse tantos años forzando los ojos y un médico le dijo que o dejaba de coser, o se quedaba ciega. Curiosamente fue entonces cuando decidió ponerse a escribir, y digo curiosamente no solo por el hecho de sentarse y hacer algo tan difícil como escribir un libro sin ningún tipo de formación o bagaje anteriores relacionados con la literatura, sino porque teniendo problemas de visión no parece la decisión más coherente, ¿no? El caso es que así fue, y de ahí surgió Marie-Claire, obra que jamás nació con la perspectiva de ser publicada. 
 
Pero las cosas en la vida vienen como vienen y dio la casualidad de que, por determinadas circunstancias, Marguerite había entrado en contacto con un grupo de artistas franceses entre los que se encontraba Francis Jourdain (pintor, diseñador de muebles, ceramista...), que quedó fascinado con la novela sin pretensiones que le enseño su amiga y se la pasó a Octave Mirbeau, escritor y crítico literario y de arte (entre otras cosas) que compartió el entusiasmo de Jourdain, hasta el punto de conseguir que la editorial Fasquelle publicase la novela con prólogo suyo. Aunque esto a nuestros ojos del siglo XXI puede no parecer gran cosa porque no estamos demasiado familiarizados con Mirbeau, os aseguro que lo fue: Mirbeau detentaba un enorme prestigio en su campo y fue él quien le abrió las puertas al mundo editorial. De hecho, está considerado su descubridor, y Marguerite, a los 46 años y con su primera  novela, pasó de no tener que llevarse a la boca para comer a ser una autora superventas.
Marie-Claire se reeditó en múltiples ocasiones, vendió unos cien mil ejemplares y con ella ganó la séptima edición del Prix Fémina, premio literario con un jurado exclusivamente femenino que nació en contraposición al Goncourt, que solo premiaba a hombres (aclaro que no es un premio dirigido en exclusiva a mujeres escritoras; desde el principio se han galardonado tanto a hombres como a mujeres... simplemente permitía premiar también a mujeres, algo que el Goncourt no hacía).

Diréis que por qué os cuento todo esto, pero es que la historia personal de la autora va íntimamente ligada a la escritura de esta novela, lo que cuenta y la propia intrahistoria que hizo posible que viese la luz y no se quedase en un cajón, como ha pasado y seguirá pasando con tantos manuscritos y borradores que no encuentran su camino hacia la publicación. Pero una vez presentada Marguerite, ahora sí que sí, ¿qué encontramos en Marie-Claire? Como digo arriba, es una autobiografía novelada, así que Marguerite se transforma en Marie-Claire y nos cuenta, en primera persona, todo lo que ocurre en su vida desde que muere su madre cuando ella tiene tres años hasta que se sube a un tren con destino a París dieciséis años después, todo ello ambientado en Francia en la segunda mitad del siglo XIX. La novela en sí misma está dividida en tres partes. Os cuento sin entrar en muchos detalles, aunque realmente, al ser autobiográfica, son hechos constatados y conocidos de la vida de la autora.
 
En la primera vemos como Marie-Claire y su hermana, abandonadas por su padre, acaban en un orfanato regentado por monjas. Allí son separadas y no vuelven a saber la una de la otra durante muchos muchos años, y tampoco parece que les importe, porque Marie-Claire ni vuelve a acordarse de ella ni a nombrarla (salvo en cierto momento hacia el final del libro). Realmente su vida son las amigas que hace en el orfanato, la vida de muchas otras huérfanas que por circunstancias lo tienen muy complicado para abandonar el orfanato, su día a día allí, lo que ve, lo que observa, las rutinas, las peripecias y ocurrencias propias de una niña... todo narrado con una voz que aunque suena infantil por el modo en que muchas veces no es capaz de comprender lo que observa y narra, es muy adulta por el modo en que una niña debe crecer a marchas forzadas si no quiere que el sistema la devore. Y en esta mirada de niña inocente pero que aprende día a día a vivir en un mundo que le ha sido impuesto, recibe lo más parecido al amor de una madre por parte de una de las monjas, la más joven de ellas, Marie-Aimée, a quien Marie-Claire jamás olvida. Que nadie piense en dramas durante esta etapa de su vida, que duró nueve años. No era un orfanato severo, ni se maltrataba a las niñas ni fue una época que ella quisiera dejar atrás; sí se vio envuelta en rencillas de mayores de las que ella pagó un pato que no le correspondía, pero la voz de Marie-Claire es soñadora, inteligente, observadora, cariñosa y en ocasiones con la cabeza llena de pájaros, tal como corresponde a su edad. 

Marie-Claire abandona el orfanato para entrar a trabajar en una granja (la segunda parte de la novela), donde le encargan pastorear las ovejas (que se le da bastante mal, todo sea dicho) y donde encuentra una familia que la acoge desde el principio como a un miembro más y que la trata siempre con cariño y respeto. A partir de aquí ya no os voy a decir nada más, porque la Marie-Claire de estas páginas se convierte en una adolescente, tiene que ganarse la vida, comienza a relacionarse con muchas personas, a tener vivencias más adultas, a ver el mundo desde fuera en lugar de verlo desde dentro como hasta ese momento, y las vertientes por las que transcurre la historia ya deben quedar ignotas a la espera de que os acerquéis al libro. Sí os digo que es en esta etapa en la que descubre algunos libros en la granja que devora a escondidas en cuanto tiene un rato o puede escaquearse de sus labores diarias, y que es aquí donde nace su amor por la literatura, ese amor que luego le llevó a escribir este mismo libro. La tercera parte ni os la desgloso porque depende por entero de cosas que ocurren durante su estancia en la granja.

¿Dónde está la magia del libro, su gran virtud? En la propia narración y la mirada de la autora. Tal y como digo, está narrado en primera persona, y lo primero que destaca es la sencillez y pulcritud con la que está escrito. Que nadie confunda esto con simpleza, que los límites a veces son difusos y llevan a equívocos. Más bien al contrario, la sencillez de Marie-Claire desborda inteligencia, elegancia, sensibilidad, honestidad y un saber describir, narrar y dar vida con palabras a hechos del pasado con la mente muy abierta, límpida y valiente. Sus palabras encierran mucha verdad sobre todos los hechos, circunstancias y personas que hicieron de ella la persona que varias décadas después se sentó ante un papel en blanco con la intención de dimensionarlas y darles su lugar en sus memorias. No tiene una palabra mala para nadie, ni siquiera para quienes le hicieron daño. Es tan sutil en el dolor como radiante en la dicha. Es la historia de una persona que lo miraba todo con ojos esperanzados a quien la vida le pintó bastos desde el principio y con ellos se hizo fuerte y miró siempre hacia adelante. No lo vais a leer pensando que es una obra maestra de la literatura, pero la prosa destila tanta naturalidad y encanto que sí lo vais a acabar pensando que la historia de Marie-Claire (la de Marguerite) no podía ser contada de otra manera.

Existe una segunda parte, L’Atelier de Marie-Claire, publicado diez años después de esta primera novela, que habla sobre el taller de costura en el que se ganaba la vida en París. Creo que hay una traducción al castellano publicada en 1930 (yo no la voy a buscar, prefiero esperar y cruzar los dedos para que Funambulista se decida a publicarla con una NUEVA traducción). Y aún escribió dos novelas más, pero su libro estrella fue siempre Marie-Claire. En la cubierta se dice que esta novela dio nombre a la revista femenina Marie-Claire (la contracubierta es más comedida y matiza con un probablemente xD). No tengo ni idea de si esto es cierto, no he encontrado nada al respecto, pero os lo dejo aquí por si os gustan estos detalles curiosos.



Marguerite Audoux nació en Sancoins, en 1863. Su infancia estuvo marcada por la pérdida de la madre, cuando solo tenía tres años, y por el sucesivo abandono del padre. Tras haber vivido durante nueve años en un orfanato y posteriormente en una granja, en la que ejercía la labor de pastora, se mudó finalmente a París, donde encontró trabajo como costurera y en la lavandería del hospital Laennec. Su vida cambió radicalmente cuando conoció a Jules Lehl, verdadero nombre del escritor Michel Yell, quien, después de descubrir que Yvonne, la sobrina de Marguerite, de la que estaba enamorado, se prostituía, fue a hablar con su tía. Entre ellos se estableció una fuerte relación de amistad y el joven la introdujo en el círculo de intelectuales y artistas que constituían la llamada «Bande de Carnetin». Cuando Yell se enteró de que Marguerite (quien, mientras tanto, había abierto su propio taller de costura) había escrito una novela sobre su vida, propuso el manuscrito al famoso escritor Octave Mirbeau, quien, tras leerlo, recomendó enseguida la publicación a sus editores. El libro, titulado Marie-Claire, vendió más de cien mil ejemplares y recibió el Premio Femina en 1910. Marguerite siguió escribiendo y publicó la segunda parte del libro, El taller de Marie-Claire, además de otras dos novelas y una colección de cuentos. Murió en Saint-Raphaël en 1937.

9 comentarios:

  1. Me encanta todo de libro: la historia, la cubierta, que sea de Funambulista (editorial de la que tengo varios ejemplares) y, sobre todo, la trama, siendo como es una biografía novelada. Además, que no es poco, me ha fascinado el modo en que has transmitido tus impresiones.

    ResponderEliminar
  2. Hola guapísima, pues ni conocía a la escritora ni su historia, no pinta mal... Apuntada queda.
    Un besazo

    ResponderEliminar
  3. Hola, no conocía a la autora y siempre ando a la caza de clásicos pco frecuentes, así que tomo nota. Besos.

    ResponderEliminar
  4. Me gustan mucho las biografías ( y autobiografías); así que se viene conmigo. Un beso.

    ResponderEliminar
  5. Pues me gusta mucho lo que nos cuentas. Apunto, que no conocía ni libro ni a su autora.
    Besotes!!!

    ResponderEliminar
  6. Vaya, pues qué curiosa la vida de esta mujer, casi tanto o más que la propia novela. No sabía que la célebre revista hubiera tomado su nombre de aquí. Una reseña deliciosa, dan ganas de querer hacerse con el libro.

    Un beso ;)

    ResponderEliminar
  7. Apuntadísimo me lo llevo. Me gusta mucho lo que nos cuentas de la prosa de la autora y ya va siendo hora de que mire con cariño los clásicos franceses XD Gracias por descubrirnos joyitas. Besos.

    ResponderEliminar
  8. Hola Mrs Hurst,
    ¡Qué portada tan preciosa! Y si encima le añades que esta historia está en el origen de la revista Marie-Claire, es una recomendación estupenda. Ojalá la editorial Funambulista se anime a publicar la segunda entrega, como tú dices.
    Un abrazo :)

    ResponderEliminar
  9. 1. Me ha parecido muy divertido lo del intercambio de regalos y que os regalarais el mismo libro. Nunca me ha pasado algo así :O
    2. Pues me ha encantado la historia personal de la autora y cómo el libro llegó a publicarse. Gracias por incluir detalles así en tus reseñas^^

    ResponderEliminar