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viernes, 24 de enero de 2020

RESEÑA (by MB) ::: EL DICCIONARIO DE JLFJ - José Luis Fernández Juan





Título original: El diccionario de JLFJ
Autor: José Luis Fernández Juan
Editorial: Círculo Rojo
Prólogo: Fernando Ortega
Páginas: 140
Fecha esta edición: marzo 2017 
Encuadernación: rústica con solapas
Fotografía de cubierta: Fotolia



Ficcionario divertidísimo con casi 1.800 palabras en donde se valoriza la belleza del lenguaje mediante un ejercicio de puro divertimento creativo para alegrarnos los tiempos acelerados, prosaicos y fugaces que vivimos.

Un glosario lleno de lirismo sugerido, acepciones semánticas novedosas, matices apasionados e imaginación poliédrica que configura un nuevo cosmos codificado que irás descubriendo a medida que lo vayas leyendo y saboreando.

En este alucinante libro solo hay dos reglas inquebrantables: la belleza y la comicidad, y el único fuera de juego posible es el de la falta de imaginación. JoseLuismo en estado puro.


O
La humildad simplifica la vida. La vida justifica la alegría. La alegría fortalece la compañía. La compañía favorece la autonomía. La autonomía potencia la inteligencia.
Narrador en "Druso. Zócalos de magnetismo"

Primero fue Pinceladas de Harmonía, una novela llena de imaginación y colorido que en principio me resultó un tanto raruna y chocante. Este es un extracto de mis palabras en la reseña de esa novela...
Reconozco que esta lectura no la he realizado en soledad, pues a mi lado, siempre y en todo momento, he tenido mi móvil. No es algo que suela hacer, más bien al contrario: cuando hay un libro en mis manos, el móvil desaparece de mi vista y, lo más importante, de mi oído. Pero si quería ser justa con el libro y comprender lo que me quería contar, necesitaba a San Google para que diera significado a todos (y eran muchos) los términos que no entendía.
Ahora, José Luis Fernández Juan nos trae una compilación de palabras ordenadas alfabéticamente donde cada capítulo es una letra introducida por un fragmento de su novela Pinceladas de Harmonía. Esta recopilación está recogida bajo el título de El diccionario de JLFJ, aunque no sé si este código lingüístico diferenciado me hubiera servido para no coger el móvil, tal y como dije en la reseña. 

En algunas de sus palabras reconocemos los morfemas derivativos haciendo de prefijos:

In-hospital: Sanatorio desapacible.
Per-fumar: Propagar el humo aromático del tabaco.

También añade sufijos, para los que se ha inventado un significado particular.

Mistér-ico: Enigmáticamente alterado.

Y otras están formadas por los dos, prefijos y sufijos.

Em-vecin-arse: Encapricharse de una moradora limitada.

Algunos términos parecen estar influenciados por los dialectos meridionales del castellano, como aquellos en que se ha sustituido la l por la r:

Averigua(l): Indagar con identidad.

Además, conjuga significados de otras lenguas con la propia:

Ad-kissi-ción: Compra de besos.

Para no convertir la reseña en una clase de gramática del particular lenguaje de nuestro humilde autor, os digo que, al igual que los buenos chefes, descompone y desestructura las palabras para dar y aportar una semántica peculiar, creando una acepción cómica y un sentido gracioso (la mayor parte de las veces ilógico) que sin duda hace sonreír al lector. 

En las, si no he contado mal (que puede ser, porque yo era de letras puras), 1758 palabras, El diccionario de JLFJ combina y juega con las distintas normas gramaticales para construir los vocablos, obteniendo siempre ironía, comicidad y humor en los significados de sus acepciones semánticas, reinterpretándolas y adjudicándoles el sentido más positivo.

Tal y como comento al principio, no sé si esta compilación de palabras ordenadas alfabéticamente me hubiera servido para aligerar la lectura de su novela. De todas formas, hay que reconocerle al autor el vasto léxico que posee, pues solo así se entiende este diccionario, sus palabras y sus acepciones. Me ha encantado leerlo y, si tengo que ponerle algún pero, se lo pongo a la portada, en la que otro marco en la foto (menos dorado y vintage) hubiera dado más protagonismo a las letras que salen de esta gran obra. 

Recomendable cien por cien.



José Luis Fernández Juan. Inclasificable autor. Su peculiar estilo a caballo entre el humor absurdo y el surrealismo retórico envuelve todas sus obras en un universo alucinante que te seduce y te atrapa a las primeras de cambio. Sus contenidos nacen de la impostura de la ficción para acabar aterrizando en la realidad más vigente. La estructura profunda de sus producciones te lleva irremediablemente a la reflexión desde la más inocente y magnética ludolingüística.

Ha dirigido obras de teatro vanguardista colegiales como Abracadabrante (1999), Entremés psicodélico (2002), Entremés caleidoscópico (2003) y Esto no tiene remedio (2005). Ha participado como actor de teatro en Sweet home Transilvania (2015), Pinceladas de Jarmoni en Praga (2016), Prolepsis, analepsis y variedades varias (2016) y en la obra cómico-musical de 11 actos Pinceladas de humor y harmonía (2018). Ha publicado tres libros: Pinceladas de Harmonía (2014) (la primera entrega de la trilogía), El diccionario de JLFJ (2017) y Pinceladas de Harmonía.Con (2019).

El canal de youtube joseluisfernandezjuan da cuenta de sus diferentes actividades artísticas como actuaciones, entrevistas, firmas de libros o presentaciones.


                                    http://www.pinceladasdeharmonia.com/

viernes, 20 de diciembre de 2019

RESEÑA (by MH) ::: EL ÚLTIMO CASO - Francisco Marín





Título original: El último caso  
Autor: Francisco Marín
Editorial: Círculo Rojo
Páginas: 298
Fecha de publicación: 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 2,99 euros (kindle) + 10,40 euros (papel) 
Diseño de cubierta: Ángel Lorenzo

Irina es una bella joven de turbio pasado casada con Miguel Tur, un rico empresario ibicenco. La desaparición de Irina y el inesperado desenlace harán que Ballesteros, el prestigioso abogado, y Álex Zarco, el extravagante detective, colaboren de nuevo para tratar de esclarecer lo sucedido. En esta ocasión se adentrarán en el mundo de la prostitución y de la jet set en Ibiza, en una peligrosa investigación en la que Zarco tendrá que emplear todas sus facultades deductivas para resolver el crimen. Una novela policiaca de corte clásico que sigue las huellas de los grandes maestros del suspense.



El año pasado os traje al blog El caso Demichellis, de Francisco Marín, un thriller ambientado en la (como yo la llamo) Ibiza de los ibicencos, la ciudad que respira tranquila cuando se marchan las hordas de turista. El último caso arranca cuatro años después de los sucesos ocurridos en la primera novela pero con los mismos personajes y la misma ambientación en la isla pitius.

Hace unos años, y siendo prostituta, Irina conoció a Miguel Tur, un rico empresario ibicenco veinte años mayor que se enamoró perdidamente de ella y que, tras abandonar a su mujer, la convirtió en su segunda esposa. Por parte de ella hay más cariño y respeto que amor, pero Miguel le da tranquilidad y seguridad y, aunque la familia de él jamás la acepta, viven tranquilamente su vida de casados durante tres años hasta que ella desaparece, y así comienza el libro. Piden un rescate elevado que Miguel puede pagar sin problemas, pero algo sale mal y cuando va a entregar el dinero, es asesinado. Irina aparece viva cerca de donde encuentran el cadáver de su marido... y se convierte en sospechosa o, al menos, en uno de los sospechosos, porque hay mucho donde elegir. ¿Será el culpable un familiar de Miguel, alguien cercano a él que sabía que disponía de ese dinero sin problemas, o alguien relacionado con el pasado de Irina que quiere ajustar cuentas?

Es aquí cuando entran en acción los personajes que conocimos en El caso Demichellis, la anterior entrega: el pintor y escritor Paco Marín, el abogado Raúl Ballesteros y el detective privado Alex Zarco. El primero porque era amigo y vecino del matrimonio formado por Miguel e Irina, el segundo porque es contratado por Irina como su letrado para así poder estar al tanto de toda la investigación oficial y, el tercero, porque es contratado a su vez por Ballesteros para realizar la investigación extraoficial del caso. Y así, moviéndonos por las calles, zonas y terrazas de Ibiza, iremos avanzando en un caso de asesinato en el que la clave de todo es averiguar por qué un hombre que iba a pagar sin pestañear un rescate astronómico acaba muerto. ¿Qué salió mal? ¿Por qué? ¿Qué querían realmente los secuestradores?

El caso Demichellis, el debut literario de Francisco Marín, podría considerarse un thriller judicial en el que el sistema jurídico español no sale bien parado: un hombre es declarado culpable sin pruebas irrefutables que lo condenen y, dada la inoperancia de la justicia, son personas ajenas a ella y de manera privada las que deben resolver el caso y encontrar al auténtico culpable. En El último caso son otros los temas que subyacen bajo la trama del asesinato: la prostitución (voluntaria o involuntaria), el blanqueo de dinero de mafiosos provenientes del este de Europa, la drogadicción, el modo en que se viven las nuevas relaciones sentimentales en la considerada mediana edad, los prejuicios de las familias antes esas relaciones (sobre todo cuando hay mucho dinero de por medio), la desconfianza, los celos, el maltrato... Muchos temas que no sobrecargan la trama ni están metidos con calzador: cada uno ocupa el lugar que le corresponde y las páginas que necesita para hacer avanzar la historia e ir abriendo vías y esclareciendo puntos.

Y es que Francisco Marín despliega un abanico de vertientes y posibilidades entre las que se mueven y esconden las motivaciones y claves del asesinato, y por eso El último caso es una novela difícil de calificar, porque podría considerarse un thriller pero mucho más pausado y sosegado de lo que podría sugerir actualmente el término. Que nadie busque acción a raudales entre estas páginas porque, en lugar de un ritmo febril que no da respiro al lector, el devenir de la historia tiene su propio tempo y un regusto notable a los inicios del género, donde primaban los personajes, las relaciones entre ellos y el constante intercambio y flujo de información que ofrecen las entrevistas, visitas y pateos arriba y abajo por los distintos escenarios dignos de estudio.  Sabéis que yo soy muy de novelas policíacas clásicas, así que comprenderéis que disfruto mucho de esta singular cadencia narrativa. Ojo, que nadie confunda esto con una lectura lenta; más bien al contrario, es muy fluida, las páginas vuelan y los capítulos, muy breves, te dejan siempre con ganas de seguir leyendo para averiguar qué ocurre en el siguiente. El libro se lee en un suspiro.

También tenemos un aspecto metaliterario curioso. Ya de por sí sorprendía encontrar en el primer libro a un personaje que se llamaba igual que el propio autor, y en esta segunda novela encontramos a ese mismo personaje publicando un libro también llamado El caso Demichellis que narra los sucesos acontecidos en el susodicho primer libro. Libros dentro de libros... pero además el autor (el de verdad, no el literario, aunque lo haga con la voz de su alter ego) no deja pasar la ocasión de dar también voz y poner sobre la mesa (y denunciar en cierto modo) algo que creo que le ocurrió a él realmente con la publicación de su primera novela y que no voy a comentar aquí para no estropear el detalle a otros lectores. Por terminar con el aspecto metaliterario de la novela, me ha surgido una duda a raíz de la última frase del libro y del título de la propia novela... no puedo dejar de comentarla porque me ha llamado mucho la atención, pero tampoco puedo decir más al respecto salvo preguntarme ¿están relacionados? ¿Nos quiere decir algo el autor? xD.

El caso Demichellis me gustó pero creo que, objetivamente hablando, El último caso supone un salto cualitativo considerable y para mejor en muchos aspectos. Yo he notado un Francisco Marín mucho más seguro a la hora de plantear la trama, de desarrollarla, de moverse entre los distintos escenarios y de saber dosificar tanto la información como el modo de repartirla a lo largo de toda la novela para que el culpable dé la cara cuando debe darla, no antes. No hay paja, todo lo que está tiene que estar y tiene un fin determinado. Además los personajes son más sólidos, más tangibles incluso, y la evolución que sufren algunos de ellos con respecto a la primera novela les favorece mucho y los hacen yo diría que incluso más interesantes (estoy pensando sobre todo en Zarco: me gusta mucho este Zarco post-suceso del final de la anterior novela). 

En definitiva, ambos libros proponen buenas lecturas, pero El último caso me ha parecido mejor libro que su antecesor, más maduro y más asentado. Se centra en la investigación, la trama avanza de manera enérgica, está muy bien escrita y los personajes, lejos de estancarse con respecto a la anterior historia, crecen y están más cómodos en el lugar que les toca ocupar. En cuanto a lectura ágil, yo lo leí en apenas dos días y trabajo mañana y tarde, por si os sirve el dato :) Sobre la duda que se suele plantear en estos casos, ¿se pueden leer las dos novelas de manera independiente? Como poder, se puede porque son casos autoconclusivos, pero si de mí depende aconsejar, aconsejaría leerlas en orden porque al fin y al cabo son los mismos personajes con un recorrido vital y en El último caso se hace alusión a hechos y personajes que ocurren y aparecen en El caso Demichellis, y obviamente la única manera de entender el conjunto en su justa medida es conociendo todos los pormenores que se cita en ellos. 

No sé si Francisco Marín seguirá con estos personajes o se adentrará en nuevas aventuras literarias pero, sea como sea, yo seguiré acompañándole como lectora.



Francisco Marín González (Castro-Urdiales, Cantabria, 1962). A los nueve años se traslada con su familia a vivir a Benidorm (Alicante), donde transcurrirá toda su juventud. Posteriormente residirá en Valencia, Bellvís (Lleida), San Sebastián y finalmente se afincará en Ibiza, donde vive en la actualidad. Es licenciado en Derecho por la UNED. Estudió tres cursos de Filosofía en la Universidad de Valencia, pero no acabó la carrera. Durante algunos años trabajó como recepcionista de hotel y camarero. Desde 1992 es funcionario de la Administración de Justicia.

jueves, 28 de noviembre de 2019

RESEÑA (by MH) ::: INSOMNIO - Juan Manuel Peñate





Título original: Insomnio
Autor: Juan Manuel Peñate Rodríguez 
Editorial: Círculo Rojo
Páginas: 334
Fecha de publicación: septiembre 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 15 euros
Imagen y diseño de cubierta: @Fotolia.es / Antonio López Galdeano





Una joven no termina de entender por qué su misterioso nuevo novio la rehúye cada vez que le propone ir a ver una película. Intrigada, lo pondrá a prueba, sin llegar a imaginar lo que su curiosidad desencadena: un escritor falto de ideas que cree haber tocado fondo empieza a padecer un persistente insomnio. Sin embargo, para su desconcierto, en sus largas vigilias extrañas compañías acudirán en su rescate: unos soldados llegan a una pequeña localidad huyendo del horror de la guerra, allí, en lo profundo de la selva, un burdel se convertirá en el último rincón donde burlar a la muerte, un oasis en mitad del infierno; un hombre atrapado entre dos mundos, con el corazón dividido, tendrá que tomar una decisión desesperada con tal de no perder la cordura y dejar de repetirse la misma pregunta una vez tras otra: «¿Es posible amar a dos mujeres cuando una de ellas es...??».
 
Tras Al otro lado del cristal y El niño pájaro, el autor vuelve a abrirnos las compuertas de mundos inquietantes y perturbadores que están aquí mismo, en escenarios en apa-riencia cotidianos como lo pueden ser un cine, la terraza de un ático, el prostíbulo de un pueblo o una colina en mitad del campo, donde la realidad se mezcla con lo sobre-natural y lo ordinario acaba dando paso a lo insólito.


Juan Manuel Peñate es de esos autores que muy probablemente jamás hubiese conocido de no ser por la existencia de este blog y, por tanto, una de las alegrías que me han reportado estos cuatro años que cumple Netherfield justamente mañana. A lo largo de este tiempo he reseñado sus dos primeros libros, Al otro lado del cristal y El niño pájaro, que disfruté muchísimo, y compré su tercer libro, Insomnio, allá por mayo. Era mi intención traerlo por aquí antes de verano, pero echando un vistazo a las dos reseñas anteriores del autor descubrí una cosa muy curiosa que me había pasado totalmente inadvertida hasta ese momento. De manera totalmente inconsciente y fortuita, colgué las dos reseñas justamente el mismo día del año, un 28 de noviembre (de 2016 en el caso de El niño pájaro, y de 2018 en el caso de Al otro lado del cristal). Así que aunque ha significado retrasar la lectura y la reseña bastantes meses, comprenderéis que Insomnio tenía que llegar a esta santa casa también un 28 de noviembre... y así será con todos los libros venideros de Juanma Peñate, porque el azar así lo ha querido. Queda inaugurado el día Peñate en Netherfield :)

Una vez dicho todo esto, entramos en materia. Cuando reseño relatos soy muy críptica y no suelo entrar en argumentos. Juanma se lo curra tanto que creo que hay que atacar sus antologías sin tener mucha idea de por donde van los tiros, así que a ver lo que os cuento sin poder contaros nada :)

En el cine.  Este relato es de esos que te cuentan algo en el momento presente muy misterioso, y luego te llevan al pasado para explicarte la causa del misterio, así que aquí de lo que se trata es de averiguar por qué cierto personaje se niega a meterse en una sala de cine... y lo averiguamos, vaya que si lo averiguamos. La escena donde el lector descubre qué ocurrió en el pasado de este personaje es atmosférica, cruda y de las que se te quedan en la cabeza. Simplemente genial. Y mi alma no spoileadora lucha ahora mismo para no decir más de lo debido, pero este relato para mí es muy especial porque, por esas cosas de meigas que tiene a veces la literatura, leí En el cine al mismo tiempo que otro libro ambientado justamente donde ocurre ese suceso del pasado. No tenía ni idea de qué iba este relato antes de empezar, así que la casualidad fue eso, totalmente imprevista, y estas cosas curiosas del azar son las que establecen conexiones extrañas en la cabeza para siempre entre dos libros totalmente diferentes. No os digo más (pero me quedo con las ganas xD). Ha sido mi favorito hasta que he llegado al final del libro.

Los libros de Juanma Peñate siempre suelen incluir, entre todos los relatos, uno que no lo es tanto y que tira más hacia la novela corta, y que además siempre suele ser el que da nombre al volumen. Eso mismo ocurre con Insomnio, solo que en este caso ha optado por dividirlo en dos partes que forman un todo con Jan como protagonista y eje central, que están relacionadas, pero que realmente cuentan cosas distintas.

En Insomnio (Parte 1) - Fumando con el conejo, conocemos a Jan, un escritor que tras una serie de problemas personales se enfrenta a la temida página en blanco que le quita, literalmente, el sueño. Y a partir de aquí no sé qué carajo contaros porque cualquier cosa que os cuente os destripa lo que viene a continuación. Así que diré solo esto: Sueño azul, un gato con nombre de asesino en serie, ideas fantásticas que se pueden convertir en relatos, ideas fantásticas que se pueden convertir en relatos que por la mañana no se recuerdan, frustración y conversaciones trascendentales a la luz de la luna con... Ray. Evidentemente esto solo puede llevar a un bar para darse a la bebida. Vamos con la parte 2 :)

Insomnio (Parte 2) - Bebiendo con el que salta. Si de la parte anterior poco os podía contar, menos de esta. Digamos que Jan, bebiendo para olvidar en Nochebuena, se topa con alguien que quiere librarle de su bloqueo de escritor. Y le cuenta una historia, la historia del que salta. Y con eso os apañáis :) Solo os puedo decir algo que creo que ya he dicho antes en alguna reseña, pero Juanma escribe historias que si nadie ha pensado en trasladarlas al cine o la televisión será porque no las ha leído, porque son auténticos guiones de cine. Yo firmaría donde fuese para que la subhistoria que se narra en este relato pudiera verse en una pantalla. Es simplemente fantástica, muy visual, muy original y pide a gritos su traslado a imágenes.

Vacaciones en el infierno está directamente relacionada con Insomnio de una manera que no os puedo decir porque al mismo tiempo realmente no tiene nada que ver. En los libros de este autor nunca falta un relato de amigos, de pandillas, de esas que darían la vida unos por otros y que están unidos por lazos que van más allá de una simple amistad (y que tanto beben de la obra del tito Stephen King), y en Insomnio ese relato es este. Dentro de la evidente ficción que encierra es quizás el más realista (por así decirlo... coged esto con una pizca de sal) porque no encierra ningún elemento sobrenatural, fantasía, ciencia ficción ni situaciones que parezcan sacadas de una novela de terror. Es la historia de unos amigos intentando sobrevivir en uno de los muchos infiernos que ha habido sobre la tierra provocados por el hombre. Que el final resulte más o menos plausible es lo de menos porque lo que cuenta es el camino, y esas vacaciones, que son terribles y tiernas al mismo tiempo, esconden un elemento que cualquier lector reconocerá con una sonrisa en la boca: el momento en que un libro nos descubre esa cosa mágica que es la literatura y nos convierte en lectores para siempre.

La casita de piedra sobre la colina. No sé si al autor le va a sorprender o no (yo apostaría a que no... xD) que este relato haya sido mi favorito de todo el libro. Porque sí, me han gustado todos, todos cuentan historias muy diferentes, todos son una muestra más de su imaginación inagotable... pero este es especial. La narración comienza en un pueblecito de la campiña inglesa en la segunda mitad del siglo XIX, y pensaréis "Ay, que ya sabemos por qué te gusta tanto", y sí, qué duda cabe, eso tiene mucho que ver, pero no os dejéis engañar, porque luego ya no estamos en la Inglaterra del siglo XIX, y luego volvemos a estar, y luego la abandonamos otra vez... Nick es el personaje atrapado entre estos dos mundos, y no os voy a contar cómo, ni por qué, pero ¿acaso resulta difícil de imaginar que una inquilina de Netherfield como yo, dama de época en su cuore más profundo (pero de las rebeldes y protestonas, todo sea dicho xD), se vea, SE VEA, cerrando los ojos en su época y abriéndolos en la Inglaterra de 1879? Pues no, no resulta difícil de imaginar. Por eso, y porque me ha encantado en qué termina todo, mi relato ganador de Insomnio es La casita de piedra sobre la colina :)

Como no podía ser menos, pues forma parte del universo narrativo de este autor, nos encontramos con muchas referencias literarias de esas que sabes que forman parte de sus gustos como lector. Lo que no os he recalcado en ningunas de las historias (por no revelar más de la cuenta) es que hace muchas, muchísimas alusiones tanto a algunos de sus relatos como a algunos de sus personajes de sus dos antologías anteriores. Incluso existe alguna referencia a él mismo (no sé cómo llamarla... pero sí, es una autorreferencia muy especial y bastante graciosa por lo surrealista que es, la verdad) que te hace sonreír precisamente por el modo en que está incluida. ¿Se puede leer Insomnio sin haber leído antes Al otro lado del cristal y El niño pájaro? Por supuesto. ¿Lo disfrutarán muchísimo más quienes hayan leído esos dos libros mencionados porque se lo pasarán pipa pillando todas las referencias? Por supuesto a la máxima potencia. Es que hace mucha ilusión ir reconociendo todas esas miguitas que va dejando Pulgarcito Peñate. Pero en cualquier caso lo dicho, se pueden leer todos los volúmenes de manera independiente que el disfrute será  igualmente estupendo.

Os lo digo cada vez que os traigo un libro de este autor: Juan Manuel Peñate tiene una imaginación desbordante que no solo sabe plasmar sobre el papel con una narración de calidad y altamente adictiva, sino que es un explorador de géneros literarios sin miedo a plantar los pies en mundos totalmente alejados entre sí en cuanto a reglas y desarrollo de tramas. Y ese descaro a la hora de contar historias totalmente diferentes hace que el lector nunca tenga la sensación de saber qué se va a encontrar, nunca crea que está leyendo algo que ya le ha leído antes, y que siempre termine un relato pensando en qué se habrá inventado para el siguiente.

Sé que me vais a decir que no sois de relatos. Yo solo os puedo decir que los que escribe Peñate merecen muchísimo la pena y que esperaré con paciencia los siguientes (con paciencia porque no me queda otra, claro está... xD).

Juan Manuel Peñate RodríguezConocido en el mundillo blogger como «Ray», este sevillano amante de la lectura y el cine, la ilustración y la escritura, nos habla de estas y otras pasiones desde su blog Erase una vez
Habiendo recibido el favor del público y de la crítica más exigente con su primer libro, Al otro lado del cristal (2013), y su segundo, El niño pájaro (2016), regresa haciendo lo que mejor se le da con este tercer trabajo, Insomnio, volviendo a demostrar su talento para atrapar a los lectores y conseguir que durante días sueñen despiertos.

miércoles, 17 de julio de 2019

RESEÑA (by MH) ::: VENENO QUE NO LA MATE - Juan Miguel Borrego Cortijo





Título original: Veneno que no la mate
Autor: Juan Miguel Borrego Cortijo
Editorial: Círculo Rojo
Páginas: 104
Fecha de publicación: diciembre 2016
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 7 euros 
Diseño de cubierta: @Fotolia.es







 
Cinco asociadas realizan actividades en el local de una asociación de mujeres durante las tardes. Andrea, verdadero catalizador del colectivo, simpática, decidida y organizadora; Encarna, la mayor, sencilla, vulgar e inducida a la bebida por el maltrato; Elvira, la más joven, coladita por su amiga Diana, una chica arrogante, egoísta, y sobre protegida por Doña Tomasa, su señora madre, tan interesada y ambiciosa como su hija.
 
Un viernes, Andrea anuncia su futura boda con Alfonso, joven bien parecido y rico, antigua pareja de Diana. Perder definitivamente al exnovio adinerado, enfurece a Diana y a su madre por lo que planean impedir ese matrimonio por cualquier medio.
 
¿Lograrán madre e hija su propósito?

Creo que es la primera obra de teatro que traigo a Netherfield, aunque no es la primera que leo en estos tres años y medio de andadura bloguera. El año pasado mismo releí el Otelo de Shakespeare, pero fue una de las lecturas que se tuvieron que quedar sin reseña. Sí que reconozco que es la primera obra de teatro contemporánea que leo en mucho tiempo, soy más de clásicos (creo que no os descubro nada nuevo xD). En cualquier caso las oportunidades que se presentan hay que aprovecharlas y me apetecía mucho leer teatro.

Veneno que no la mate es una obra de apenas cien páginas dividida en tres actos. El escenario es siempre el mismo, el local de una asociación de barrio donde cinco mujeres se reúnen para realizar distintas actividades de la propia asociación, y que siempre suelen ser de motivo benéfico o reinvindicativo (ya sean muñequitos para asociaciones benéficas como pancartas para manifestaciones). Estas cinco mujeres son Andrea (la que realmente organiza a todo el grupo y sus actividades, y además siempre de muy buen carácter y con mucha simpatía), Encarna (que representa a la mujer de mediana edad que vive encerrada en un matrimonio infeliz con malos tratos que le hace sentirse muy poca cosa, y que mientras disculpa al marido bebe más de la cuenta), Diana (una mala pécora para lo joven que es, envidiosa, manipuladora y mimada), su amiga Elvira (chica con poquita personalidad que besa el suelo que pisa Diana y solo mira y respira a través de ella) y doña Tomasa, la madre de Diana (y de la que se podría decir que de tal palo tal astilla, solo mira por su hija caiga quien caiga). La trama recorre varias tardes en este local en el que asistiremos a la dinámica entre estas cinco mujeres y a un complot de envenenamiento casero, por así llamarlo. Porque sí, el veneno del título tiene cabida en la tranquilidad de varias tardes haciendo manualidades.

Decía hace poco mi querida Yolanda (la Trotera xD) que leer teatro escrito no tiene nada que ver con asistir a su representación sobre las tablas, y tiene toda la razón. También decía que el teatro gusta o no gusta, se siente o no se siente, y seguía teniendo razón. Mi trotera es que es muy lista :) Yo a todo eso añado que es mucho más difícil leer (y reseñar) teatro escrito que una obra visionada sobre un escenario, porque el lector tiene que poner muchísimo más de su parte: conforme va leyendo tiene que visualizar el decorado, sus entradas y salidas, las idas y venidas de los personajes, sus gestos e incluso los tonos de voz y la forma en que dicen sus frases. Diréis que eso hay que hacerlo con cada libro, y sí pero no, porque el teatro se escribe como primer medio para acceder a su destino final y real, el escenario, y no se puede leer y disfrutar plenamente si no traduces todo eso en una representación real en tu cabeza. Tienes que visualizar la obra mientras la lees, porque de otro modo te estás quedando a medio camino en la lectura.

Así que con todo esto en la cabeza nos imaginamos el escenario, que como se dice desde el principio es el local de una asociación de mujeres en un barrio cualquiera de cualquier ciudad española. Tampoco se contextualiza el año salvo que es época actual. Y ya nos metemos de lleno en la relación entre estas cinco mujeres, gracias a cuyas conversaciones y diálogos dirimimos sus propias personalidades, sus afinidades dentro del grupo y sus antipatías. Y es que se tiran de la lengua las unas a las otras para que podamos ir perfilando por dónde van los tiros y la dirección que va a tomar la trama. No siempre están las cinco en escena, entran y salen a conveniencia para que avance la intriga hasta que llega un punto en el que las malas pécoras deciden hacer de las suyas contra una de las cinco mujeres y solo nos queda averiguar cómo tienen planeado llevarlo a cabo y si consiguen su propósito.

Así pues, en el primer acto se nos presenta a las mujeres y la circunstancia que provoca la inquina de varias de esas mujeres contra una de ellas. En el segundo acto seguimos conociendo más cosas y se va urdiendo el plan para que esa mujer enferme y deje vía libre (y a lo mejor hay, quizás, quien sabe, algún testigo inesperado del plan xD). Y en el tercer acto viene el desenlace con algún que otro giro que le da vidilla al tema. Y si con lo que os estoy contando os pensáis que se trata de un drama puro, o de una historia oscura, nada más lejos de la realidad. El tono es siempre desenvuelto, con una cadencia desenfadada cuando se habla sin más propósito que el de hablar cuando se juntan varias personas, conversaciones serias cuando toca, o esa forma de hablar que tenemos todo el mundo en nuestro día a día con las personas con las que nos relacionamos normalmente (y que todos sabemos que cambia dependiendo de quienes sean esas personas). Se hacen confidencias, se gritan, se ríen, se intenta que abran los ojos las que no ven, se habla de lo humano y lo divino, y sí, entre medias hay planes chungos, pero de drama-dramón nada, ni siquiera cuando la cosa se pone seria en cuanto a intenciones, porque la propia personalidad de las cinco mujeres lo impide.

Veneno que no la mate es una tragicomedia fresca con los dos pies totalmente asentados en la realidad que nos rodea y el desparpajo espontáneo de las relaciones sociales del día a día entre un grupo de cinco amigas muy diferentes entre sí que se preocupan las unas por las otras en algunos casos, o se envidian en otros, pero que sobre todo desprenden realismo y honestidad con un punto emotivo, simpático, ingenuo o mezquino (dependiendo de cada caso), porque aquí, venenos aparte, lo que importa es la relación entre ellas, la amistad que las une y las diferencias que las hacen más fuertes. Y sí, aunque se llevan algunos sustos, de algún modo sabes que todo tiene que acabar bien :)



Juan Miguel Borrego Cortijo, de Villamartín, Cádiz, ejerció la profesión de docente de Educación Primaria durante treinta y cinco años en pueblos de la Provincia de Barcelona y de Cádiz. Fundó talleres de teatro con sus respectivos grupos de alumnado desde 1973 hasta su jubilación en 2007. Cofundador, actor y director del colectivo teatral de su localidad, Teatro Popular Juan Calvillo, desde su fundación en 1991 hasta la actualidad. Así mismo, fundó en su localidad el grupo juvenil ARLEQUÍN en 1992 y lo dirigió hasta 1999. En varias épocas ha sido director del taller de teatro LASTIGI, de Zahara de la Sierra, (Cádiz) y desde su creación en 1996, del Taller de Teatro EL CAMINO, de Villamartín, que aún dirige.

En su faceta de escritor teatral cuenta con varios títulos de pieza infantiles, comedias de enredo y comedias dramáticas así como de numerosas adaptaciones.


Piezas infantiles: El dragón hambriento, estrena da en mayo de 2008 – La Princesa y el regalo, estrenada en mayo de 2012 – Jaimitadas, estrenada en mayo de 2014 – El Rey Oroko no tiene coco


Comedias dramáticas: Veneno que no la mate – Necesita mejorar – Que sepas lo que hicimos el último verano.


Comedia de enredo: Con celos y a lo loco – Solo para la cena Piezas breves sobre la violencia de género y la igualdad: ¡Cállate, cállate! – ¡A la policía no! – Se acabaron los problemas – El décimo fatídico – ¿Un mundo al revés?


Otras piezas breves: Escuela de brujas – Cariño, ¿nos divorciamos? – La maleta roja – En principio sí.

miércoles, 28 de noviembre de 2018

RESEÑA (by MH) ::: AL OTRO LADO DEL CRISTAL - Juan Manuel Peñate





Título original: Al otro lado del cristal  
Autor: Juan Manuel Peñate Rodríguez 
Editorial: Círculo Rojo
Páginas: 485
Fecha de publicación: octubre 2013
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 15 euros
Imagen y diseño de cubierta: @Fotolia.es / Antonio López Galdeano





En La pala, un ritual es llevado a cabo por los habitantes de un pueblo remoto, un secreto compartido que va saltando de uno a otro; el protagonista de Dios Roco se convierte en testigo involuntario o nexo de unión entre dos mundos destinados a no conocerse nunca; dos mujeres muy dispares tienen que hacerse a la idea de convivir bajo el mismo techo, la situación lo requiere, pues afuera, Al otro lado del cristal... Una lucha encarnizada por la supervivencia es desplegada a través de un macabro juego al que El jugador pesimista, junto con otros, tendrá que hacer frente, algo que lo marcará de por vida; en Tercera planta, por favor acompañaremos a alguien cuya memoria hace mucho que lo abandonó en su descenso al siguiente infierno; una institución mental es siempre lugar de confesiones susurradas cuyas paredes encierran anécdotas misteriosas y leyendas urbanas que nadie creería, sin embargo, es la persona que habita En la celda de colores la que guarda la más inquietante de las historias; ¿hasta qué punto llegarían unos por impresionar a otros? En Touchdown alguien cruzará esa delgada línea, demostrando una vez más que la estupidez humana no conoce límites.

Estos siete relatos —tres de ellos novelas cortas— representan la ópera prima de su autor, un surtido de emociones y escalofríos que abarcan géneros tan diversos como el suspense, la fábula, la ciencia-ficción, el fantástico o el terror.


Pensaba que hacía menos tiempo, pero han pasado ya dos años desde que reseñé El niño pájaro. Ya por aquel entonces me quedé con muchas ganas de leer la primera publicación del autor, Al otro lado del cristal, y aunque tenía el libro desde hace unos meses, lo he estado reservando para este mes temático de la no novela. Hoy por fin os puedo contar qué me ha parecido, aunque desde ya os digo que he disfrutado muchísimo de todos y cada uno de los relatos/novelas cortas que incluye esta antología.

Incluso os confieso una cosa. Mi intención era parar la lectura después de terminar cada relato e ir escribiendo mi opinión justo a continuación para tener frescos todos los detalles y las impresiones, pero al final me resultaba imposible dejar el libro y conforme terminaba uno empezaba el siguiente, y el siguiente, y el siguiente... así que nada, mi pretendida organización al garete: toca escribir reseña al modo tradicional :) 

Sé que muchos ya habéis leído Al otro lado del cristal, así que ¿qué puedo deciros que no sepáis? Juan Manuel tiene un don... bueno, dos dones (a ver, seguro que tiene muchísimos más, pero dos que a mí me interesen aquí xD). Uno es el de tener una imaginación desbordante que además no se encierra ni encapsula en ningún género, con lo que salta de una historia a otra sin que el lector perciba en ningún momento incomodidad ni devaluación en el desarrollo de la trama: se atreve con todo y no le da miedo adentrarse en el camino que le marque la historia. El otro don es, si cabe, más complicado de ostentar, porque es el que define a un escritor: sabe transmitir lo que esa imaginación le dicta. Porque no basta con imaginar una historia, hay que saber plasmarla sobre el papel, hay que saber llegar al lector y hay que saber darle tantas dimensiones como necesite para que adquiera consistencia en la narración.

Son dos dones que no tiene cualquiera y, tras haber leído sus dos primeros libros, Juan demuestra que no solo puede presumir de atesorarlos, sino que además tiene cuerda para rato, porque se toma su tiempo y se nota que mima mucho sus historias antes de que vean la luz. ¿Puedo decir además que se nota que no es demasiado amigo de los finales felices sencillos, que casi siempre les da un toque agridulce, cuando no bastante oscuro, y que eso me encanta? Y me encanta porque eso hace que sus finales sean totalmente impredecibles y que no sepas por dónde van a salir: sí, pueden terminar bien, pero también pueden ser pesimistas, ambiguos, tristes, inciertos... es una lotería y nunca sabes lo que va a tocar hasta que llegas a la última frase. Literalmente.

Dicho todo esto, quiero comentaros un poquillo de cada uno de los relatos/novelas cortas incluidos en el volumen (lo dicho, poco, que sobre todo en los relatos apenas se puede comentar nada sin desvelar de más). Son siete en total con un número de páginas totalmente cambiante entre ellos y temáticas muy distintas.

La pala. A mí este relato me transmitió sensaciones muy a lo Stephen King, que no sé si era la idea inicial del autor o solo cosa mía, pero así fue. Y además es de esos relatos que se te quedan cortos, que no te hubiese importado que tuviese más páginas, pero que al tiempo sabes que tiene la duración que tiene que tener para que el lector se quede con la cara que se tiene que quedar (tal cual xD). No os puedo contar nada sobre esta pala salvo que su historia bien podría estar ambientada en un pueblito de Maine, que pasa de mano en mano y que hay que guardar el turno establecido. Tampoco es que nadie le ponga muchas pegas a ese orden: cuando toca, toca. ¿Y qué toca? Pues para eso hay que leerse el relato, aunque conociendo a Peñate... nada bueno :)

Dios Roco. Este relato es el más original y diferente ya no solo de la antología, sino de los dos libros del autor que yo he leído hasta ahora (el tercero está recién salido del horno). No os puedo desvelar por qué, porque ahí reside todo el quid de la cuestión, pero es el más inocente, el más tierno, y tiene su moraleja y su enseñanza, como todo buen cuento... Mientras lo leía pensaba "esto es carne de cortometraje animado", y sigo pensándolo. Quizás perdería el factor sorpresa, pero igualmente creo que es una historia que en pantalla quedaría genial, así que yo lo dejo caer para los miles y miles de hacedores de cortometrajes animados que estoy segurísima son adictos al blog y no se pierden ni una reseña xD.

Al otro lado del cristal. Esta novela corta es la que da título a la antología, aunque no es la más extensa en páginas. Dos hermanas sobreviviendo en medio de un apocalipsis vírico podría resumir la sinopsis de la historia, y me han gustado especialmente dos cosas de ella. La primera es que sigue el canon de este tipo de tramas, que es no explicar de dónde viene el virus, de dónde surge, quién está detrás... no se explica. Aparece, aniquila a la humanidad y hay que sobrevivir como se pueda. Punto. La otra, y sé que soy un poco retorcida, es cómo termina la historia. No lo puedo evitar, no puedo explicar más porque os estaría dando pistas sobre ese fin, pero cualquier otro no me hubiese gustado tanto. Además, me ha parecido ver un homenaje al cinematográfico Romero (y/o a la posterior secuela de Zack Snyder) a pesar de que no lo hace de una manera obvia, pero lo mismo soy yo fangirleando (que conste que en esta historia no hay zombis... que se sepa).

El jugador pesimista. Iba a llamarla también novela corta, pero con sus 200 páginas yo diría que tiene derecho a ser considerada una novela tal cual, sin adjetivos. Esta historia sería la equivalente a El niño pájaro del segundo libro del autor. Es la más extensa y, por tanto, la más desarrollada a nivel de personajes, de escenas, tramas... y es muy, muy original. ¿Cómo os podría hablar de ella sin desvelar de más? Este autor disfruta usando a pandillas de amigos, ya sean más niños o adolescentes, para contar sus historias. Muchas de ellas comienzan con un grupo de chavales, es una característica recurrente en su obra, aunque luego cada historia tome su propio rumbo. Esta comienza igual, pero uno de esos adolescentes, uno en concreto, quiere morir... desea morir, y una noche casi lo consigue. ¿Casi? Porque lo siguiente que sabemos de él es que está sentado ante un tablero de juego con otros adolescentes que no conoce en medio de una batalla en pleno Japón del medievo y luchando por su vida. Y creedme, solo es el comienzo de muchas, muchas cosas y muchos escenarios diferentes. Este jugador pesimista... ¿a qué juega realmente? ¿Con qué fin? Yo de mayor quiero tener la imaginación de este señor. Así, a grosso modo.

Tercera planta, por favor. Este relato empieza siendo un algo indeterminado que puede ser cualquier cosa o ninguna, y conforme va definiéndose acaba introduciéndonos en algo a medio camino entre la Divina Comedia de Dante y el Jardín de las Delicias de El Bosco. Hasta he visto un personaje que bien podría haber salido de la mente de Guillermo del Toro. Lo mismo me dice el autor que menudo batiburrillo, que veo cosas donde no las hay, pero supongo que cada cual tiene sus referencias y bueno... ya se sabe, cada loco con su tema. No os voy a contar más que con lo de Dante y El Bosco el escenario está más que servido.

En la celda de colores. La tercera y última novela corta de la antología, y en unas 120 páginas cuenta una historia completa que otro autor bien podría haber tardado en contar el doble (y estoy segura de que el resultado sería peor). ¿Qué tendrá la prisión de Alcatraz para ser tan literaria/cinematográfica? La pregunta me ha quedado innecesariamente retórica, creo que todos lo sabemos. ¿Y cómo os explico esta historia sin spoilear nada? Digamos que el autor usa como punto de partida el terror, la locura y la psicopatía de algunos de los indeseables inquilinos que la habitaron hasta su cierre, y consigue sacar un poco (bastante) de todo eso al mundo real en pleno siglo XXI, trastocando primero la vida de una familia y luego la de toda una vecindad. ¿Cómo? Pues no os lo puedo contar. ¿Y cómo comienza realmente esta historia? En un psiquiátrico y con una adolescente que no está loca aunque sus palabras digan lo contrario. Quien quiera saber más, que lea :)

Touchdown. Llegamos al final, y tras leerlo lo primero que pensé es que el autor había elegido como fin de traca un relato que aúna a la perfección dos de las cosas que ya he mencionado como muy particulares de su obra: la pandilla de amigos (en este caso ya en la veintena) y un final inesperado que te sorprende cuando casi estás llegando al último párrafo y crees que ya está todo finiquitado. Menos de veinte páginas para contarte la amistad entre cuatro chicos que ha ido evolucionando en medio de una especie de competición a lo largo de los años en la que, cuando parece que finalmente hay un ganador... las cosas se tuercen (por decirlo suavemente). Y es que, como bien dice la sinopsis, la estupidez humana no tiene límites. Es tan corto que no puedo ni debo contaros más.

Al otro lado del cristal es, al igual que El niño pájaro, una antología de relatos y novelas cortas que merece mucho la pena. Juan Manuel Peñate escribe muy bien, comunica de una manera espléndida y no le da miedo explorar y fisgonear entre géneros, pasando de uno a otro con una facilidad pasmosa y muy lúcida. Quienes gustamos de libros de relatos o cuentos sabemos lo difícil que es mantener una constancia de calidad entre unos u otros, lo complicado que es que no aparezca al menos uno que te haga pensar que es flojo y que desentona junto a los demás, lo mucho que hay que currárselo para que un relato no te suene a otro leído cien páginas atrás o en otro libro del autor. Es muy complicado tener un estilo propio y al mismo tiempo adaptarlo a muchos géneros distintos sin que se resienta la calidad. Pues este señor lo hace en apariencia sin despeinarse, pero bien sabemos los que nos pasamos la vida entre libros que precisamente esa apariencia de facilidad conlleva mucho, muchísimo trabajo y mucha constancia en la trastienda.

Lo voy dejando aquí y no me enrollo más, que me conozco. La casualidad ha querido que con Al otro lado del cristal ya leído y pendiente de escribir esta reseña, Juan nos sorprendiese con su tercer libro, Insomnio, que tal y como comento por ahí arriba acaba de salir a la venta. Si está al nivel de sus dos publicaciones anteriores, cosa que no dudo en lo más mínimo, no cabe esperar más que buenas historias. Le deseo toda la suerte del mundo en esta nueva aventura, porque se la merece :)

Juan Manuel Peñate RodríguezConocido en el mundillo blogger como «Ray», este sevillano amante de la lectura y el cine, la ilustración y la escritura, nos habla de estas y otras pasiones desde su blog Erase una vez
 
Habiendo recibido el favor del público y de la crítica más exigente con su primer libro, Al otro lado del cristal (2013), y su segundo, El niño pájaro (2016), regresa haciendo lo que mejor se le da con este tercer trabajo, Insomnio, volviendo a demostrar su talento para atrapar a los lectores y conseguir que durante días sueñen despiertos.