Título original: Mary Poppins
Autor: P.L. Travers
Editorial: Juventud
Traducción: Marià Manent
Páginas: 200
Fecha de publicación original: 1937
Fecha esta edición: 2017
Fecha esta edición: 2017
Encuadernación: cartoné
Precio: 12 eurosIlustración de cubierta: Jordi Solano
Ilustraciones interiores primera edición 1937: Mary Shepard
Mary Poppins es
la historia de las aventuras de una institutriz que aparece volando
a cuidar a los hermanos Banks. Su relación con los niños,
con la naturaleza, los animales y las estrellas nos llevan a preguntarnos: ¿Quién
es en realidad Mary Poppins? ¿Una institutriz ordinaria? ¿Una
bruja? ¿Un hada? Uno de los primeros relatos modernos que
abandona los cauces narrativos tradicionales por la creación
de mundos imaginarios, la reivindicación del absurdo, de la
fantasía, del humor y la supresión de los límites
entre lo real y lo irreal.
· Mary Poppins supone la irrupción de la figura mágica femenina en la literatura juvenil.
· Edición con las ilustraciones originales de Marie Shepard de la primera edición.
Que levante la manos quienes hayan visto la película de Mary Poppins, o hayan cantado el "supecalifragilísticoespialidoso" mientras doblan las rodillas arriba y abajo y bailan con una sombrilla/paraguas entre las manos, o hayan querido volar agarrados a un paraguas.
Ahora que levanten la mano los que hayan leído el libro en el que se basa esta famosa película (al menos el primero, porque resulta que son unos cuantos, y yo me acabo de enterar O_O).
Me da que la primera opción va a ganar de calle a la segunda. La magia del cine xD.
Pues eso, que jamás había leído la novela infantil en la que se basa este maravilloso clásico del cine, y hace ya un par de meses decidí ponerle remedio. ¿Qué me he encontrado? Pues lo que ya me imaginaba y suponía: algo diferente a la película. Ni mejor ni peor. Diferente.
Mary Poppins llega con el viento del este al número 17 del pasaje de los Cerezos, donde el matrimonio Banks, junto a sus cuatro hijos (Jane, Michael, Barbara y John), necesitan urgentemente una niñera. Pero Mary no es una niñera cualquiera, es una niñera mágica, algo que solo percibirán los cuatro niños (sobre todo los dos mayores, Jane y Michael) y que cambiará por completo sus vidas.
Mary Poppins no es una novela per sé. Más bien consta de varios relatos o aventuras (doce en concreto), sin ningún hilo aparente entre ellas, en la que se nos narra como Mary Poppins llega con el viento del este, se marcha cuando el viento cambia hacia el oeste, y entre medias, en cada uno de esos relatos, sumerge a los niños en mundos imaginarios, les presenta a personajes extravagantes y mágicos, les hace vivir mil y una aventuras, les empapa de fantasías inolvidables... pero siempre negándolo todo. Al terminar cada aventura, ella siempre niega lo que ha sucedido, ante el desconcierto de los niños que, aunque no entienden por qué su niñera es así de antipática, no se perderían una salida a la calle a pasear con ella por nada del mundo.
Y es que esta Mary Poppins no es tan simpática y cercana como la de la película. De hecho es toda una niñera, toda una institutriz de otras épocas, o al menos con la imagen que tenemos de ellas (secas, antipáticas, mandonas...), pero eso lo compensa con su magia y las aventuras que crea alrededor. Que nadie espere la sonrisa maravillosa de Julie Andrews en el libro, porque no la va a encontrar. Solo tenemos un atisbo de ella precisamente en el único relato que comparte con Bert (el personaje de Dick van Dyke en la peli), y leyéndolo da la sensación de que es precisamente la Mary de este relato la que usaron para la película completa.
Ya os digo que el tono es muy diferente a la película, pero a mí me ha gustado mucho descubrir a la Mary original. Y de hecho hay un relato que me ha apasionado, La historia de John y Barbara, porque en él se cuenta algo que en la película ni se intuye: de dónde viene la magia de Mary Poppins. O el por qué de ser como es. Y la explicación me ha parecido tan bonita, tan mágica en sí misma, y en cierto modo melancólica al mismo tiempo, que solo ese relato compensa la lectura del libro. En realidad, acercarse al libro es descubrir muchas facetas desconocidas de Mary Poppins, porque muy pocos de los relatos que aquí aparecen dieron el salto a la adaptación en la gran pantalla, y algunos tienen su enseñanza detrás para los más pequeños (y los no tan pequeños).
Si os soy sincera, lo único que me echa para atrás a la hora de recomendar el libro es precisamente la película, porque su sombra es muy alargada y las expectativas, como bien sabemos, son muy malas. Pero si no tenéis miedo a las comparaciones, si os apetece descubrir a la verdadera Mary Poppins, no lo dudéis: Mary es magia, fantasía, es todas esas cosas que nos gustaría vivir siendo niños y que, aun leyéndolas siendo adultos, nos siguen haciendo volar la imaginación una y otra vez. A mis taitantos años, no me importaría nada de nada introducirme en un cuadro y pasear por él, recorrer sus senderos y sentarme a tomar el té y comer tarta en esa pequeña cafetería al aire libre que se ve al fondo. Culpable de soñar :)
Pues eso, que jamás había leído la novela infantil en la que se basa este maravilloso clásico del cine, y hace ya un par de meses decidí ponerle remedio. ¿Qué me he encontrado? Pues lo que ya me imaginaba y suponía: algo diferente a la película. Ni mejor ni peor. Diferente.
Mary Poppins llega con el viento del este al número 17 del pasaje de los Cerezos, donde el matrimonio Banks, junto a sus cuatro hijos (Jane, Michael, Barbara y John), necesitan urgentemente una niñera. Pero Mary no es una niñera cualquiera, es una niñera mágica, algo que solo percibirán los cuatro niños (sobre todo los dos mayores, Jane y Michael) y que cambiará por completo sus vidas.
Mary Poppins no es una novela per sé. Más bien consta de varios relatos o aventuras (doce en concreto), sin ningún hilo aparente entre ellas, en la que se nos narra como Mary Poppins llega con el viento del este, se marcha cuando el viento cambia hacia el oeste, y entre medias, en cada uno de esos relatos, sumerge a los niños en mundos imaginarios, les presenta a personajes extravagantes y mágicos, les hace vivir mil y una aventuras, les empapa de fantasías inolvidables... pero siempre negándolo todo. Al terminar cada aventura, ella siempre niega lo que ha sucedido, ante el desconcierto de los niños que, aunque no entienden por qué su niñera es así de antipática, no se perderían una salida a la calle a pasear con ella por nada del mundo.
Y es que esta Mary Poppins no es tan simpática y cercana como la de la película. De hecho es toda una niñera, toda una institutriz de otras épocas, o al menos con la imagen que tenemos de ellas (secas, antipáticas, mandonas...), pero eso lo compensa con su magia y las aventuras que crea alrededor. Que nadie espere la sonrisa maravillosa de Julie Andrews en el libro, porque no la va a encontrar. Solo tenemos un atisbo de ella precisamente en el único relato que comparte con Bert (el personaje de Dick van Dyke en la peli), y leyéndolo da la sensación de que es precisamente la Mary de este relato la que usaron para la película completa.
Ya os digo que el tono es muy diferente a la película, pero a mí me ha gustado mucho descubrir a la Mary original. Y de hecho hay un relato que me ha apasionado, La historia de John y Barbara, porque en él se cuenta algo que en la película ni se intuye: de dónde viene la magia de Mary Poppins. O el por qué de ser como es. Y la explicación me ha parecido tan bonita, tan mágica en sí misma, y en cierto modo melancólica al mismo tiempo, que solo ese relato compensa la lectura del libro. En realidad, acercarse al libro es descubrir muchas facetas desconocidas de Mary Poppins, porque muy pocos de los relatos que aquí aparecen dieron el salto a la adaptación en la gran pantalla, y algunos tienen su enseñanza detrás para los más pequeños (y los no tan pequeños).
Si os soy sincera, lo único que me echa para atrás a la hora de recomendar el libro es precisamente la película, porque su sombra es muy alargada y las expectativas, como bien sabemos, son muy malas. Pero si no tenéis miedo a las comparaciones, si os apetece descubrir a la verdadera Mary Poppins, no lo dudéis: Mary es magia, fantasía, es todas esas cosas que nos gustaría vivir siendo niños y que, aun leyéndolas siendo adultos, nos siguen haciendo volar la imaginación una y otra vez. A mis taitantos años, no me importaría nada de nada introducirme en un cuadro y pasear por él, recorrer sus senderos y sentarme a tomar el té y comer tarta en esa pequeña cafetería al aire libre que se ve al fondo. Culpable de soñar :)
Título original: Mary Poppins
Año: 1964
Duración: 140 minutos
País: Estados Unidos
Director: Robert Stevenson
Guión: Bill Walsh, Don DaGradiDirector: Robert Stevenson
Basada en una novela de: P.L. Travers
Reparto: Julie Andrews,
Dick van Dyke,
David Tomlinson,
Glynis Johns,
Ed Wynn,
Hermione Baddeley,
Karen Dotrice,
Elsa Lanchester,
Arthur Treacher,
Reginald Owen,
Matthew Garber
Debut y Oscar para Julie Andrews en este clásico del cine familiar que en su día batió récords de taquilla. Una niñera mágica y canciones pegadizas que harán las delicias de los niños de la casa.
Qué os voy a decir de esta película que no sepáis ya... aun aquellos que no les guste, o no les parezca para tanto, deben reconocer que es de esos clásicos que han pasado a la historia del cine por derecho propio y que contiene escenas, canciones y personajes que forman parte del imaginario cinematográfico de todos los tiempos. Somos muchas las generaciones que hemos crecido con esta película, y que ya adultos, seguimos viéndola de vez en cuando con la misma sonrisa en la cara y la misma ilusión. Hacía tres o cuatros años que no la revisionaba y es que da igual, no pasa el tiempo por ella xD.
Pero yo aquí he venido a hablar de la adaptación, así que manos a la obra.
Una vez leído el libro, no puedo dejar de alabar la decisión de convertirla en un musical, porque sí, los componentes, los elementos, están sacados del libro, pero el encanto que tiene la película quizás no reluce tanto en la novela original. De hecho yo creo que todos estaremos de acuerdo en que son precisamente los números musicales, con o sin animación, los que todos recordamos con claridad cuando pensamos en la película. Huelga decir que nada de todo eso, nada del aspecto musical, está en la novela, así que ya tenemos la diferencia número 1.
¿Diferencia número 2? Tal y como comento arriba, la novela está compuesta de unas 12 historias, relatos o aventuras, como se les quiera llamar. Uno de esos relatos se llama El día de descanso, que es concretamente el segundo. Esa es la única historia, la única aventura en todo el libro, en la que aparece Bert, el dibujante de escenas en la acera con tizas de colores. Huelga decir que en la película hicieron a este personaje principal, que muchas escenas le tienen a él como protagonista, y que por tanto la mayor parte de la película es inventada. Algunas escenas sí están en el libro, como la de la anciana y las palomas, o la del tío de Mary y el té (no doy más detalles para quien no haya visto la película), pero poco más. De hecho, al leer la novela me ha sorprendido que se saltasen alguno de esos relatos, porque son muy cinematográficos.
¿Diferencia número 3? Que como toda peli de Disney que se precie, tiene su moraleja, o su mensaje, o esa lección de vida que siempre esperamos en sus películas... y que en el libro ni se intuye (se intuyen otras cosas, pero esta no xD). En este caso va más dirigido a los padres, a la atención que prestan a sus hijos, a pasar tiempo de calidad con ellos y pensar menos en el trabajo y el dinero, etc... igual, no doy más detalles para quien no la haya visto, pero eso, que todo esta subtrama es cosa de la peli :)
¿Y la cuarta diferencia? Mary. Mary Poppins. Nada más y nada menos. La dulcifican, la hacen achuchable, la convierten en algo maravilloso, toda sonrisas, toda alegría, encantadora, con carácter pero con mucha manga ancha... que vamos, no, no es la del libro... jajaja. Lo dejaremos así. Y da igual. Julie Andrews se sacó de la manga un personaje inolvidable y sanseacabó, no seré yo la que le ponga pegas.
Os hablaría de más cosas, como el invento de que llegue volando con el paraguas, o los cañonazos del vecino, o esas maravillosas escenas dentro de la pintura o la de los tejados y los deshollinadores... incluso os hablaría de ese extraño lado reivindicativo de la señora Banks, que se dedica a ir de manifestación en manifestación para promover el voto femenino o la igualdad entre hombres y mujeres y que en su casa no pinta un comino... pero es que me va a quedar esto muy largo.
Si no habéis visto Mary Poppins no habéis tenido infancia ni adulfancia, así que no sé a qué estáis esperando xD. Por cierto, se avecina secuela estas navidades, que digo yo que qué necesidad hay de hacer estas cosas... aunque claro, iré a verla, igual que millones de personas... con eso cuentan los que inventan estos sacrilegios. Emily Blunt será Mary Poppins, y no habrá Bert (que yo sepa) porque la peli tiene lugar cuando los niños originales, Michael y Jane, ya son adultos. Veremos.
Pamela
L. Travers (1899-1994),
seudónimo de Helen Lyndon Goff,
nació en Australia hija de padres de ascendencia irlandesa.
Una infancia difícil por la mala relación de sus
padres le hizo refugiarse en su imaginación. A los 17 años
se trasladó a Dublín donde su interés por
la mitología y la simbología le hizo entrar en contacto
con sus círculos literarios y, entre otros, con W.B.Yeats.
Una mujer con un vestido pasado de moda que llevaba un paraguas
con una cabeza de pájaro tallado en la empuñadura
le sugirió el aspecto que tendría su personaje Mary
Poppins.
























