lunes, 20 de mayo de 2019

RESEÑA (by MH) ::: LO QUE MAISIE SABÍA - Henry James




Título original: What Maisie knew
Autor: Henry James
Editorial: Gatopardo
Traducción: Sergio Pitol
Prólogo: Nora Catelli
Prefacio: Henry James
Páginas: 376
Fecha publicación original: 1897
Fecha esta edición: octubre 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 22,95 euros 
Ilustración de cubierta: Detalle de Las hijas de Edward Darley Boit (1882, John Singer Sargent)
Lo que Maisie sabía cuenta la historia de Maisie, una niña que a causa del divorcio de sus padres se ve obligada a vivir un periodo de seis meses con cada uno de ellos. Entre madre, padre, madrastra, padrastro, institutrices y niñeras, Maisie intentará comprender, con mirada inocente y mente perspicaz, el complejo mundo de los adultos, en el que la ambigüedad, la hipocresía, el engaño y la culpa constituyen su entramado emocional y sentimental.

«Maisie, desde los seis hasta los once o doce años, es una sabia administradora de sí misma, y constituye el ejemplo más claro de la función de la curiosidad infantil como mecanismo de control de lo que se quiere saber y de lo que no se soporta saber», señala Nora Catelli en el prólogo a esta edición.

Lo que Maisie sabía es un admirable ejercicio de estilo narrativo que pone de relevancia, una vez más, la maestría de James a la hora de mostrarnos las complejidades y sutilezas de la mente humana.


Llevo semanas dándole vueltas a esta reseña porque no sé por dónde atacarla. Y no tiene nada que ver con la novela en sí, que me ha fascinado, sino con la complejidad casi mayestática que encierra; una complejidad que resulta más fácil asimilar y desentrañar con la propia lectura que con una explicación externa que, por mucho que lo intente, solo va a rozar la superficie de todas las intrincadas capas que envuelven y aprietan el corazón de esta historia.

La historia de Lo que Maisie sabía comienza después de una decisión judicial que detemina, tras el divorcio de unos padres, que su hija de seis años pase seis meses al año con cada uno de ellos. Ninguno de esos padres quiere realmente hacerse cargo de la hija, pero la batalla entre ellos exige un estandarte que enarbolar mientras dure la contienda. Maisie, la hija en cuestión, comienza entonces su periplo, un periplo que durará varios años y que James no duda en complicar y retorcer más allá de las previsibles consecuencias de un divorcio en el que las dos partes se odian y solo usan a la hija común como instrumento de daño y represalia... Y es que, por si no tuviésemos suficiente con estos dos progenitores, digno ejemplo de ese tipo de personas que jamás deberían tener hijos, también se introduce a varios personajes más en torno a los que no solo girará la existencia de Maisie, sino que llegarán a ser mucho más importantes para ella que sus propios padres.

Lo que Maisie sabía es una novela de una estructura que bien podría asemejarse a una matrioshka, una muñeca rusa en la que Maisie es la figura más pequeña de todas, resguardada de todas las que están por encima de ella, siendo el divorcio y sus consecuencias la figura más grande, la que supone el comienzo de esta intrincada historia. Entre medias, las demás figuras representan a las nuevas parejas de sus padres, a las institutrices que se hacen cargo de ella en cada casa... figura a figura vamos descubriendo capas hasta que llegamos a una Maisie que mira hacia arriba, hacia esos entes que dominan sobre su futuro, que tienen poder sobre ella, que deciden sobre su vida y se relacionan entre ellos de maneras que a ella le afectan directamente.

Los padres de Maisie luchan por ella en el juicio, pero en cuanto llegan a un acuerdo desaparecen de su vida. Sí, pasa seis meses al año con cada uno, pero el tiempo que pasa en casa de la madre es un tiempo que pasa sin apenas tener noticias de ella, y el tiempo que pasa en casa de su padre finalmente acaba siendo un pretexto para que su progenitor pueda vivir cierta situación de manera decente de cara a la sociedad. Esos seis meses acaban distorsionándose en periodos más prolongados si a los padres les surge algo que les resulta más interesante que hacerse cargo de su hija. Ninguno se preocupa por su educación, ninguno se preocupa por sus necesidades afectivas, ninguno se preocupa por darle una vida normal. Maisie es un objeto que se mueve de una casa a otra cuando toca, sin más.

Con esto en mente, no puede resultar difícil entender que, para Maisie, los padres acaben siendo conceptos difusos. Ella observa desde fuera el espectáculo de su propia vida, y sabe que ha venido al mundo para ser el eje central de una guerra en la que el primer objetivo era hacerse con su custodia y, después, cuando ambos progenitores encuentran nuevas parejas, el objetivo es quitársela de encima y no tenerla en casa. Así, las institutrices acaban siendo las únicas personas que suponen un anclaje en su vida, aunque, sorprendentemente, el lazo afectivo más fuerte lo establece con sir Claude, el segundo marido de su madre. Él es quien la visita, quien juega con ella, quien la lleva de compras y sale a pasear con ella. Sir Claude parece el único adulto de esta historia que puede salvar la infancia de Maisie, que puede personificar la figura adulta que finalmente se haga cargo de una niña abandonada por todo el mundo, le promete una y otra vez que jamás la abandonará... pero Henry James nunca pone las cosas fáciles a sus personajes. Más bien al contrario: disfruta empujándolos a los límites de la moralidad y la ambigüedad, se regodea cuando los ve revolcados en sus propios defectos y carencias, en anhelos imprecisos y confusos, y les fuerza a tomar decisiones que no están preparados para tomar. Son personajes que, psicológicamente, están defectuosos, y juega con todas las posibilidades que eso le da.

En esta historia Maisie es manipulada una y otra vez, chantajeada emocionalmente y usada de manera egoísta para fines que unos adultos responsables y estables jamás interpondrían en el camino de una niña. Le hablan como a una adulta como si no fueran conscientes de la edad que tiene, cargan sobre sus hombros responsabilidades que no le competen para su propio beneficio, y mientras tanto ella se enfrenta como puede a toda esa falta de amor, a ese abandono, al capricho y volubilidad de quienes deberían cuidarla y protegerla. Con el transcurrir de los años, Maisie se va desplegando ante el lector como un personaje complejo que, a fuerza de sobrevivir en un entorno que se le muestra hostil, aprende  a ocultar muchos de sus pensamientos, de lo que guarda dentro, de la forma que van tomando en su cabeza todas las cosas que le van pasando, para llegar a un final en el que conocemos a la nueva Maisie, la Maisie que se va acercando a la adolescencia y que sabe que tiene que tomar decisiones que le ofrezcan protección y un futuro.

Los adultos de esta historia son egoístas, inmaduros, crueles en su insensibilidad y el abandono afectivo al que someten a Maisie, porque incluso los que se preocupan por ella y prometen cuidarla, tienen mucho que callar y esconder. Maisie va siendo consciente de  todo eso, lo sabe, aunque se escude y se resguarde tras la barrera de su niñez. La vida de Maisie no es una vida normal, y los adultos que deberían protegerla, cuidarla y quererla no se comportan de manera normal. Por eso esta historia discurre por recovecos que en ningún modo son normales, y quizás estoy siendo demasiado críptica, pero es que meterse a fondo en esta historia obliga a adentrarse en aristas tan complejas, laberínticas e intrincadas que no creo que puedan explicarse adecuadamente en unos pocos párrafos.

Lo que Maisie sabía me ha gustado mucho. Muchísimo. La historia que cuenta es de esas historias que se quedan contigo, de esas a las que le das vueltas en la cabeza incluso pasadas semanas de su lectura. La compleja moralidad de los personajes, de todos ellos, es puesta a prueba una y otra vez con resultados que a veces dejan perplejo al lector, y aun así todo transcurre dentro de cauces probables acordes a las experiencias vividas por la protagonista. Con todo, y a pesar de todo, no sé cómo se las apaña James para que la que tendría que resultar una víctima en toda historia, la que debería provocarnos un sentimiento de protección y compasión, parezca rebelarse contra esas sensiblerías. Maisie es una superviviente, es inteligente, se adapta a las nuevas personas y circunstancias que entran en su vida con la elasticidad propia de su edad, asimila sus veleidades y caprichos, y controla toda esa ambigüedad, todas esas mentiras y dobleces cínicas, primero con la intención de entender su situación, y después, tal y como se demuestra al final, con la firme determinación de tomar el control de ella.

Así pues, no, Maisie no se muestra como una niña frágil, sensible y ñoña, si se me permite la palabra. James evita en todo momento que nos centremos demasiado en eso y pasemos por alto el gran mosaico de relaciones humanas y complejidades sentimentales que despliega en las páginas, mosaico que yo he eludido a propósito en la reseña. Los vínculos personales que se establecen entre varios personajes de la novela, y que serán determinantes en el devenir de absolutamente todo lo que acontece en ella, son algo que se debe descubrir cuando se afronta la lectura. Ni siquiera os he dado nombres más allá de sir Claude, porque es una ventana que no quiero abrir aquí. Solo os puedo decir que, conforme cumple años, Maisie va desenredando la madeja de la compleja realidad que rodea a las relaciones que se establecen entre las personas de las que depende, y que el enrevesado cosmos de personajes adultos que rodea a Maisie no existe como un todo ordenado en el que cada cual ocupa su lugar, sino que se altera sacudido por varios caos que serán determinantes en la resolución de la historia.

No quiero terminar sin alabar la fantástica la traducción de Sergio Pitol. A Henry James a veces no le entienden ni los que hablan originalmente su idioma; su narración enroscada sobre sí misma llena de comas, puntos y comas, frases y frases subordinadas que confoman párrafos imposibles de desentrañar, es famosa por ser ininteligible incluso para los que comparten la lengua original en que están escritos. Traducir al James de finales del siglo XIX en adelante, que fue el momento en que empezó a desarrollar este tipo de prosa, debe ser muy, muy complicado, y hacerlo además de tal manera que el texto final se mantenga fiel al original y comprensible al lector, todo un logro. Así que igual que me quejo cuando me encuentro traducciones que dañan la vista, entorpeciendo y estropeando la lectura, también alabo una buena traducción cuando la disfruto, como es este caso :)


Henry James nació en Nueva York en 1843, en el seno de una rica y culta familia de origen irlandés. Recibió una educación ecléctica y cosmopolita, que se desarrolló en gran parte en Europa¬. En 1875, se estableció en Inglaterra, después de publicar en Estados Unidos sus primeros relatos. El conflicto entre la cultura europea y la norteamericana está en el centro de muchas de sus obras, desde sus primera novelas, Roderick Hudson (1875), Washington Square (1880) o El americano (1876-1877), hasta El Eco (1888) o La otra casa (1896) y la trilogía que culmina su carrera: Las alas de la paloma (1902), Los embajadores (1903) y La copa dorada (1904).

Maestro de la novela breve y el relato, algunos de sus logros más celebrados se cuentan entre este género: Los papeles de Aspern (1888), Otra vuelta de tuerca (1898), En la jaula (1898), Los periódicos (1903) o las narraciones reunidas en Lo más selecto. Fue asimismo un brillante crítico y teórico, como atestiguan los textos reunidos en La imaginación literaria.

Nacionalizado británico, murió en Londres en 1916.

24 comentarios:

  1. Buenos días:
    ¡Qué alucine de reseña, enhorabuena! Se nota que Henry James es un autor que dominas y te gusta.
    Con respecto a la novela, vuelvo a decir, ¡qué alucine! Inmenso James, podría decirse que es cronista de la actualidad. Trata el tema con un dominio psicológico, tanto de los personajes como del lector, que parece un malavarista. Adoro a este hombre :)
    Te reitero mis felicitaciones, bravo!!

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  2. La leí hace muchos años y es de las que no he vuelto a releer así que no la recuerdo muy bien aunque si se que me gustó mucho, y es que James tiene esas cosas, o lo amas o lo odias. Yo estoy terminando de releer Las alas de la paloma. Besinos.

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  3. Hola!
    Tomo buena nota me ha gustado muchísimo lo que nos cuentas, así que lo tendré en cuenta para más adelante. Besotes

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  4. Curioso lo de la comparación con una matrioska, y entiendo por qué la utilizas. Yo leí esta novela hace no mucho y me dejó totalmente desubicada, consiguiendo que me reconciliase con este autor.

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  5. Estructura de Matrioshka...cojons que bueno, no sabría explicarlo mejor 😍 Es uno de mis autores de cabecera y la novela de mis favoritas.

    Pedazo reseña!
    Besitos carinyet 💋💋💋

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  6. Hola! Apuntado me lo llevo! Qué maravilla de reseña!!! Besos

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  7. He leído varias novelas de James, La copa dorada, Washington square, La copa dorada, otra vuelta de tuerca, Las alas de la paloma y Retrato de una dama. Cierto es que fue hace años cuando tenía más paciencia y me gustaban más las novelas de época que ahora. Es cierto que James a veces es pesado, así lo digo y te da la sensación de que se le olvida a qué venía y da vuelas sobre si. Pero esta novela me llama mucho la atención porque menudos personajes aunque seguro que me darán mucha rabia y la nena mucha lástima. Pienso como tú, que para eso no tengas hijos.
    Y tengo que decir que la portada me gusta mucho.
    Besos

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  8. Con este autor he tenido mis más y mis menos, es complicado y retorcido y a veces se atraganta un pelín. Con este libro no me animé en su momento pero jolines, después de leerte, vuelve a mi lista de deseos.
    Besos

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  9. Hola guapa, pues me encuentro en una contradicción, ;), por un lado me picas mucho la curiosidad y me dan ganas de ir corriendo a por él para leerlo (no he leído nada de Henry James), pero por otro, me da una pena tremenda lo que le pasa a la pobre Maisie, a pesar de que ella sepa fortalecerse y crecer a pesar de todo... Así que no sé qué haré finalmente.
    Un besazo

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  10. Vale, viendo lo que te ha gustado, otro que me llevo apuntado junto con Otra vuelta de tuerca, que ya estaba en mi lista. Siempre me descubrís lecturas interesantes y atractivas.

    Un beso ;)

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  11. hola! Henry James es un buen psicologo de almas y seres, lo aprendimos en Las Bostonianas, y disfrutamos las perspectivas del autor, lo buscaremos sin duda es lectura especial para las buhas!!

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  12. Me atrae mucho lo que nos cuentas de esta novela; aunque al mismo tiempo me hace dudar sobre su lectura. Quizás esa complejidad narrativa del autor me retrae un tanto a leer esta novela, aunque no lo descarto. Besos.

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  13. Tiene muy buena pinta. Tomo nota. Un beso.

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  14. Ya lo tenía apuntado, que lo he visto hace poco en otro blog. Con vuestra pedazo de reseña sube puestos.
    Besotes!!!

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  15. Hola:
    Pues lo tengo apuntado,y vuestra reseña me ayuda a saber más de él gracias ,y si creo que lo leeré.Saludos.

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  16. Holas guapas,
    No conocía este libro, me ha gustado mucho la sinopsis y me ha encantado que te haya gustado tanto, pero Henri James me parece muy triste, y lo que cuentas de la narración, del trabajo del traductor, me da a mí que es una lectura densa...
    Lo apunto porque confío en tus gusto, pero no sé yo si llegaré a terminarlo ...
    Besitos guapas.

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  17. Yo lo tengo pendiente pero mi edición es la de Valdemar y no sé que tal será su traducción.
    Paso de puntillas por tu reseña porque no creo que tarde en ponerme con él. Eso sí, ya voy con la advertencia de que Henry James es algo complicadillo.

    Besos.

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  18. Del autor solo he leído Los papeles de Aspern y me encantó, pero no he vuelto a animarme con él así que tomo nota de tu recomendación.
    Besos.

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  19. La verdad es que no estoy ahora para lecturas muy sesudas y para tu tranquilidad creo que te has explicoteado muy bien, jajaja. No creo que sea el momento para leerla, pero me resulta una historia dura y a la vez atractiva.
    Besos

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  20. Ahhhh, el tío Henry... (*sale corriendo*)

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  21. No conocía este libro, pero Henry James es un valor seguro tanto en novela como en relatos. Un saludo.

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  22. Una obra a tener en cuenta y oye, una cosa, te alabo que siempre te acuerdes del traductor. A los pobres no le decimos ni mú y anda que no tienen importancia!! Besos

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  23. Sí... bueno.... con este no me atrevo... las lecturas muy densas y yo, ahora mismo, no hacemos muy buenas migas... ;)

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