Título original: The trouble with Harry
Autor: Jack Trevor Story
Editorial: Alba (colección Rara Avis)
Traducción: Concha Cardeñoso Saénz de Miera
Páginas: 160
Fecha publicación original: 1949
Fecha esta edición: noviembre 2014
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 14,90 euros Imagen de cubierta: Fotograma de la película Pero... ¿quién mató a Harry? (Alfred Hitchcock, 1955)
Una mañana de verano, en un bosque que rodea la urbanización de
Sparrowswick Heath, un niño de cuatro años encuentra el cadáver de un
hombre. Al contrario de lo que sucede en las novelas policíacas, no se
trata aquí de encontrar, entre una serie de sospechosos, quién es el
asesino: más bien al contrario, aquí hay toda una serie de personas que
confiesan haber matado a la pobre víctima... con lo que ciertamente se
hace difícil determinar quién lo hizo en realidad.
Pero... ¿quién mató a Harry? (1949), adaptada en 1955 al cine por Alfred Hitchcock, es una fenomenal vuelta de tuerca a los mecanismos de la novela policíaca, una excelente comedia negra elaborada con toda la tranquilidad y mordacidad de la flema británica.
Pero... ¿quién mató a Harry? (1949), adaptada en 1955 al cine por Alfred Hitchcock, es una fenomenal vuelta de tuerca a los mecanismos de la novela policíaca, una excelente comedia negra elaborada con toda la tranquilidad y mordacidad de la flema británica.
Que sí, que sí, que ahora os suelto un rollo de estos míos que aburren a las ovejas, pero que lo tengáis claro desde YA: me parece una joyita. Todo lo que diga a partir de ahora es paja pa'rellenar, porque la idea esencial se reducirá básicamente a esa frase en negrita de este muy poco profesional párrafo de apertura xD.
El caso es que soy muy fan del amigo Hitchcock. Cuando era una cría, en vez de gastarme las pelillas que me daban mis padres en cosas normales de mi edad, yo me iba al Carrefour (iba a hacer el chiste pero no lo hago xD) y me compraba sus pelis. Palabrita. Una vez llegué a juntar mucho dinero, y me compré un pack, ¡un pack! de varias de sus pelis más antiguas. Con unos 13 o 14 años. Si en aquel momento hubiese sabido quién era Gollum, me hubiese sentido como él. Friki se nace. Lo que no sabía era que muchas de esas pelis estaban basadas en libros, de eso me enteré años después. Y desde que la iluminación informativa llegó a mi vida, uno de mis propósitos ha sido leer todos esos libros que Alfie Hitch adaptó y que tantas horas maravillosas me han dado y me seguirán dando a lo largo de mi vida. Y todo esto nos lleva, obviamente, al libro que hoy os traigo.
A ver cómo os lo explico...
Abie es un niño de cuatro años al que le gusta andar por el bosque de una manera que él se ha inventado acechando a sus presas escopeta de plástico en mano, y que de repente oye un disparo, disparo que se pierde por encima de él hacia un lugar donde está escuchando una discusión entre un hombre y una mujer. Después se queda todo en silencio, y sigue andando de esa manera que él se ha inventado... y se encuentra con un hombre despatarrado con sangre en la frente y, digamoslo sin rodeos, muerto. Muy muerto. Súpermuerto. De la mujer no hay rastro. Del que ha disparado tampoco. Abie se marcha en busca de su madre, pero ese bosque está más transitado que el metro en hora punta, y Harry, que así descubriremos que se llama el muerto, recibe muchas visitas de todo tipo: la del nuevo capitán (el disparo que había escuchado Abie era suyo, y aunque sospecha que lo ha matado él, tampoco se le ve muy por la labor de denunciarlo), la guapa madre de Abie (a la que solo le falta dar palmas cuando ve que Harry está muerto y se vuelve a casa a celebrarlo comiendo pasteles), la solterona señorita Graveley (que ve al capitán arrastrando al cadáver y, sin que se le mueva un solo mechón del pelo, le invita a tomar el té y le deja seguir a lo suyo)...
Como veis, nadie parece especialmente preocupado por el hecho de que Harry haya sido asesinado, lo que sin lugar a dudas convierte a todos en sospechosos. Y es que a ver, es un forastero... y total, es un muertecito de nada... y estas cosas de muertos solo dan complicaciones y mucha pereza, ¿no creéis? Con lo tranquilos que estaban ellos, y viene el cadáver de Harry a molestar... pero algo habrá que hacer con el cuerpo, ¿no? Claro, que deshacerse de un muerto nunca fue tan complicado, y mientras lo entierran y desentierran y lo vuelven a enterrar, realmente la duda persiste, porque la cosa no está muy clara, y tú, como lector te preguntas: A ver, que me entere yo de una buena vez. Pero... ¿quién mató a Harry?
Cuando me encuentro un libro que en manos sin talento podría ser una historia más, pero que moldeada por un genio brillante, una prosa magnífica (y mordaz, irónica, punzante...), un humor negrote y una barniz británico que lo cubre todo, se convierte en una novela deliciosa, fantástica y sorprendente, yo doy palmas con las orejas y con lo que haga falta. Es que encima estamos, una vez más, ante la primerísima novela de un autor. ¿Por qué unos tienen tanto talento y otros tenemos tan poco? Lloraré mis penas en otro lado.
Sparrowswick Heath es el lugar remoto y escondido de la campiña inglesa donde tiene lugar la acción. En esta urbanización hay casitas desperdigadas con nombres como El Barco, Caos, El Refugio, Buena Vista... y en estas casitas viven personajes tan excéntricos como excéntrico es el lugar donde a un lumbreras del ladrillo se le ocurrió construirlas. Viven apartados del mundo, y el mundo ignora su existencia, así que cuando se les presenta un muerto a la hora de la comida, pues tienen su propia manera de lidiar con el asunto. Ahí está, ni más ni menos, el meollo de todo el asunto.
En la sinopsis se hace alusión a una vuelta de tuerca a los mecanismos de la novela policíaca... a ver, sí pero no. Quien busque algo remotamente parecido al género policíaco, se va a llevar un chasco, pero esa frase tiene su por qué: imaginaos esa misma sinopsis sin comedia negra ni mordacidad del absurdo ni ironía británica ni personajes extravagantes... imaginadla como en serio. ¿Verdad que sería un planteamiento fantástico para una novela negra? Pues ahí está la clave: que Story planteó una trama de novela negra y lo convirtió en algo diferente, divertido, caústico e inolvidable... pero hay que estar preparado para eso, para la vuelta de tuerca. No busquéis en él tramas policíacas o lo que se entiende por ellas, porque no lo vais a encontrar.
Y encima hay que añadir la referencia a El sueño de una noche de verano de Shakespeare tan obvia, tan latente, tan bien hecha, tan bien implementada... ese bosque mágico, a ratos adormilado, a ratos juguetón, siempre evocador, con sus niditos de amor, sus cazamariposas y sus intrusos que entran y salen de escena de un modo maravillosamente teatral... todo es, hasta el final, una fuente de sonrisa constante. Y de verdad, está muy bien escrito. De esos libros que te transmiten personalidad.
Quería haceros una reseña combo pero no me da la vida para más, así que no he tenido tiempo de revisionar la peli de Hitch. La vi por última vez hace ya años, pero salvo que la recuerde muy mal, es de sus adaptaciones que menos se alejan de la novela original (que ya es mucho decir, porque le echaba mucha imaginación a las adaptaciones). Por eso os he puesto por ahí arriba un fotograma de Shirley MacLaine (que hizo su debut en el cine con esta peli, por cierto, para quien no lo sepa) junto al libro, que para eso sale ella en la portada, y con eso apañamos el intento de combo.
Se acabó, no os cuento más. No diréis que no se me nota cuando algo me entusiasma: subjetividad a tope y la contención en busca y captura. ¿Os he dicho ya que lo tenéis que leer?
El caso es que soy muy fan del amigo Hitchcock. Cuando era una cría, en vez de gastarme las pelillas que me daban mis padres en cosas normales de mi edad, yo me iba al Carrefour (iba a hacer el chiste pero no lo hago xD) y me compraba sus pelis. Palabrita. Una vez llegué a juntar mucho dinero, y me compré un pack, ¡un pack! de varias de sus pelis más antiguas. Con unos 13 o 14 años. Si en aquel momento hubiese sabido quién era Gollum, me hubiese sentido como él. Friki se nace. Lo que no sabía era que muchas de esas pelis estaban basadas en libros, de eso me enteré años después. Y desde que la iluminación informativa llegó a mi vida, uno de mis propósitos ha sido leer todos esos libros que Alfie Hitch adaptó y que tantas horas maravillosas me han dado y me seguirán dando a lo largo de mi vida. Y todo esto nos lleva, obviamente, al libro que hoy os traigo.
A ver cómo os lo explico...
Abie es un niño de cuatro años al que le gusta andar por el bosque de una manera que él se ha inventado acechando a sus presas escopeta de plástico en mano, y que de repente oye un disparo, disparo que se pierde por encima de él hacia un lugar donde está escuchando una discusión entre un hombre y una mujer. Después se queda todo en silencio, y sigue andando de esa manera que él se ha inventado... y se encuentra con un hombre despatarrado con sangre en la frente y, digamoslo sin rodeos, muerto. Muy muerto. Súpermuerto. De la mujer no hay rastro. Del que ha disparado tampoco. Abie se marcha en busca de su madre, pero ese bosque está más transitado que el metro en hora punta, y Harry, que así descubriremos que se llama el muerto, recibe muchas visitas de todo tipo: la del nuevo capitán (el disparo que había escuchado Abie era suyo, y aunque sospecha que lo ha matado él, tampoco se le ve muy por la labor de denunciarlo), la guapa madre de Abie (a la que solo le falta dar palmas cuando ve que Harry está muerto y se vuelve a casa a celebrarlo comiendo pasteles), la solterona señorita Graveley (que ve al capitán arrastrando al cadáver y, sin que se le mueva un solo mechón del pelo, le invita a tomar el té y le deja seguir a lo suyo)...
Como veis, nadie parece especialmente preocupado por el hecho de que Harry haya sido asesinado, lo que sin lugar a dudas convierte a todos en sospechosos. Y es que a ver, es un forastero... y total, es un muertecito de nada... y estas cosas de muertos solo dan complicaciones y mucha pereza, ¿no creéis? Con lo tranquilos que estaban ellos, y viene el cadáver de Harry a molestar... pero algo habrá que hacer con el cuerpo, ¿no? Claro, que deshacerse de un muerto nunca fue tan complicado, y mientras lo entierran y desentierran y lo vuelven a enterrar, realmente la duda persiste, porque la cosa no está muy clara, y tú, como lector te preguntas: A ver, que me entere yo de una buena vez. Pero... ¿quién mató a Harry?
Cuando me encuentro un libro que en manos sin talento podría ser una historia más, pero que moldeada por un genio brillante, una prosa magnífica (y mordaz, irónica, punzante...), un humor negrote y una barniz británico que lo cubre todo, se convierte en una novela deliciosa, fantástica y sorprendente, yo doy palmas con las orejas y con lo que haga falta. Es que encima estamos, una vez más, ante la primerísima novela de un autor. ¿Por qué unos tienen tanto talento y otros tenemos tan poco? Lloraré mis penas en otro lado.
Sparrowswick Heath es el lugar remoto y escondido de la campiña inglesa donde tiene lugar la acción. En esta urbanización hay casitas desperdigadas con nombres como El Barco, Caos, El Refugio, Buena Vista... y en estas casitas viven personajes tan excéntricos como excéntrico es el lugar donde a un lumbreras del ladrillo se le ocurrió construirlas. Viven apartados del mundo, y el mundo ignora su existencia, así que cuando se les presenta un muerto a la hora de la comida, pues tienen su propia manera de lidiar con el asunto. Ahí está, ni más ni menos, el meollo de todo el asunto.
En la sinopsis se hace alusión a una vuelta de tuerca a los mecanismos de la novela policíaca... a ver, sí pero no. Quien busque algo remotamente parecido al género policíaco, se va a llevar un chasco, pero esa frase tiene su por qué: imaginaos esa misma sinopsis sin comedia negra ni mordacidad del absurdo ni ironía británica ni personajes extravagantes... imaginadla como en serio. ¿Verdad que sería un planteamiento fantástico para una novela negra? Pues ahí está la clave: que Story planteó una trama de novela negra y lo convirtió en algo diferente, divertido, caústico e inolvidable... pero hay que estar preparado para eso, para la vuelta de tuerca. No busquéis en él tramas policíacas o lo que se entiende por ellas, porque no lo vais a encontrar.
Y encima hay que añadir la referencia a El sueño de una noche de verano de Shakespeare tan obvia, tan latente, tan bien hecha, tan bien implementada... ese bosque mágico, a ratos adormilado, a ratos juguetón, siempre evocador, con sus niditos de amor, sus cazamariposas y sus intrusos que entran y salen de escena de un modo maravillosamente teatral... todo es, hasta el final, una fuente de sonrisa constante. Y de verdad, está muy bien escrito. De esos libros que te transmiten personalidad.
Quería haceros una reseña combo pero no me da la vida para más, así que no he tenido tiempo de revisionar la peli de Hitch. La vi por última vez hace ya años, pero salvo que la recuerde muy mal, es de sus adaptaciones que menos se alejan de la novela original (que ya es mucho decir, porque le echaba mucha imaginación a las adaptaciones). Por eso os he puesto por ahí arriba un fotograma de Shirley MacLaine (que hizo su debut en el cine con esta peli, por cierto, para quien no lo sepa) junto al libro, que para eso sale ella en la portada, y con eso apañamos el intento de combo.
Se acabó, no os cuento más. No diréis que no se me nota cuando algo me entusiasma: subjetividad a tope y la contención en busca y captura. ¿Os he dicho ya que lo tenéis que leer?
Jack Trevor Story nació en Hertford en 1917, hijo de un panadero y de
una empleada doméstica. Antes de dedicarse a escribir, trabajó como
ayudante en una carnicería y en la fábrica de radios Marconi.
Pero… ¿quién mató a Harry? fue su primera novela, que Alfred Hitchcok llevaría al cine en 1955. A ella siguieron No Protection for a Lady
(1951), una serie de novelas de aventuras, multitud de guiones para
televisión y, entre otras muchas novelas, una trilogía sobre un vendedor
ambulante, compuesta por Live Now, Pay Later (1961), Something for Nothing (1963) y The Urban District Lover
(1964). Autor prolífico y a destajo, casado y abandonado varias veces,
siempre endeudado, las columnas autobiográficas que publicó en The Guardian en la década de 1970 sirvieron de inspiración para una serie de televisión de la ITV, Jack on the Box.
Murió en 1991 en Milton Keynes (Buckinghamshire), después de pasar una temporada en una institución psiquiátrica.









