domingo, 18 de noviembre de 2018

LISTADO PROVISIONAL PARTICIPANTES "SORTEO UNHAUL"

¡Hola a todos!

Esta noche a las 23:59 acaba el plazo para participar en el SORTEO UNHAUL, así que, a la espera de si se apunta alguien más a lo largo del día de hoy, comparto aquí el listado provisional de los participantes, el orden en que habéis participado y los puntos con los que lo habéis hecho. Solo ha habido un par de incidencias, cosa que os agradezco mucho.
 
Y os informo que aunque en principio iba a dar los resultados este miércoles día 21, traslado el día al viernes 23, porque sinceramente no pensaba que fuese a participar tanta gente y me va a llevar un tiempo preparar los 31 sorteos (curiosamente ahora mismo sois también 31 los participantes xD).

Si veis algo que no está bien y que haya que corregir, o se me ha pasado alguien, os agradecería que me avisaráis antes del miércoles.

Y de verdad que mil gracias a todos por la participación y por la buena acogida que ha tenido el sorteo, sois unos soletes.

Por cierto, que se avecina el tercer aniversario del blog en apenas diez días, quien avisa no es traidora... pero ese, en cuanto a temática de los libros, será muy Netherfield, como siempre xD.

¡Muchísima suerte a todos y que Jane Austen reparta suerte!

 
Álvaro Polo Renedo - 13 puntos*
Carmen CG - 13 puntos
Judith Rodríguez - 15 puntos
Isabel - 11 puntos
Yoli Trotera - 11 puntos
Andrea - 5 puntos
Earthquakemind - 9 puntos
Mª Ángeles Bk - 11 puntos
Marisa Ruiz - 9 puntos
Ángel Luis Romero - 2 puntos
Ful Navalón - 9 puntos
Bajolapieldeunlector - 11 puntos
Clara Rivas - 11 puntos
Nuemiel La habitación azul - 11 puntos
Isabel Aragues - 6 puntos
Miguel S. Martín - 11 puntos
Límites infinitos - 11 puntos
Dumain - 15 puntos
J. Alberto - 11 puntos
Ray - 11 puntos
Sary - 9 puntos
MonTse - 6 puntos
Buscando mi equilibrio - 5 puntos
LuliE - 6 puntos
mar - 11 puntos
Tamara López - 5 puntos
Ana Mª García - 5 puntos
Raquel González - 13 puntos
Rosa - 11 puntos**
Patt9 puntos
LauryMG - 15 puntos

*Álvaro, los 6 puntos en redes son entre Twitter, Facebook e Instagram. Los enlaces a Twitter y FB están bien, pero el otro enlace que pones da error y no es válido, por eso solo puedo sumarte 4 en ese apartado (de todos modos me he asegurado en tu cuenta de IG y he visto que efectivamente ahí no hay nada relacionado con el sorteo).

**Rosa, te he mandado un email.




viernes, 16 de noviembre de 2018

RESEÑA (by MH) ::: AMY FOSTER - Joseph Conrad





Título original: Amy Foster 
Autor: Joseph Conrad
Editorial: Alba
Traducción: Marta Salís
Páginas: 91
Fecha publicación original: 1901
Fecha esta edición: mayo 2011
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 9 euros 
Imagen de cubierta: Detalle de Un barco en un mar con tormenta (Gustave Doré, 1876)





 
Esta peculiar historia de un naufragio se desarrolla no en una isla desierta o en una tierra de salvajes, sino en las civilizadas costas de Inglaterra, donde sin embargo el naúfrago es recibido con una tremenda hostilidad y debe padecer los más tristes efectos del «miedo a lo incomprensible», que troca incluso el amor en desolación. 

En 1997 fue adaptada al cine con el título de El hombre que vino del mar.

La editorial Alba tiene varias colecciones que reúnen joyas de muy diferentes tipos, y una de esas colecciones, quizás de las menos conocidas, es Alba Brevis, dentro de la que, salvo en contadísimas ocasiones, publican clásicos de menos de cien páginas (aunque hace ya unos años que no sacan nada en esta colección y aparentemente está abandonada o en stand-by). Amy Foster, del escritor polaco nacionalizado británico Joseph Conrad, es uno de esos Brevis.

La acción está ambientada en una pequeña localidad de la costa de Inglaterra en los mismísimos albores del siglo XX; en ella aparece de la nada un hombre con ropas extrañas y aspecto de extranjero, que no habla ni una sola palabra de inglés... y solo por este motivo, porque los ignorantes aldeanos ni comprenden a ese hombre ni consideran normal su apariencia, lo encierran en una pocilga hasta saber qué hacer con él. Este hombre, desorientado, confuso, que no entiende nada de lo que le dicen, no sabe en qué parte del mundo está y se ve de la noche a la mañana encerrado sin saber el motivo, solo recibe un gesto amable: el de Amy Foster. A partir de ese momento, y que nadie se lleve a error, comienza en apariencia una atípica historia de amor que no es en absoluto lo que realmente nos quiere contar el autor. Los intereses de Conrad iban por otros derroteros.
Basta mirar esas manos enrojecidas al final de unos brazos tan cortos, y esos ojos castaños, saltones y poco despiertos, para comprender la inactividad de su cerebro... una inactividad que cualquiera habría creído a salvo de todas las sorpresas de la imaginación. Pero ¿quién está a salvo de ellas? En cualquier caso, ahí donde la ves, tuvo suficiente imaginación para enamorarse.
Esta es la definición de Amy Foster, y os la enseño porque es tan rotunda que, leída nada más comenzar la narración, nos deja clara una cosa: esta novela lleva su nombre pero ella no es la protagonista ni la heroína de esta historia. Solo es el detonante de todo lo bueno y lo malo que ocurre en ella, porque quien realmente debe importarnos es ese hombre extranjero que aparece un día en el valle: Yanko... el atractivo, apuesto y enigmático Yanko.

Nuestro narrador nos cuenta la historia que en su día le contó cierto doctor, así que tenemos algo así como dos narradores, aunque el que nos interesa es el segundo, ese médico que relata la llegada de Yanko al pequeño pueblo en el que vive Amy Foster. Desde el comienzo de la narración se advierte de que estamos ante unos hechos desgraciados y no se adivina un final feliz, y aquí reincido en lo que comentaba arriba. Puede dar la sensación de que esta novela va sobre la historia de amor de Yanko y Amy, y esa historia está, aunque sin grandes aspavientos y despachada sin romanticismo alguno, porque solo es el motor que usa Conrad para apuntalar la intención real de la trama.

¿Y cuál es esa intención real? Denunciar la ignorancia, la incomprensión y la intolerancia hacia los inmigrantes, lleguen de la parte del mundo que lleguen. Lo cierto es que Conrad tira en esta novela de biografía personal, pues él mismo fue marino e inmigrante, como lo es nuestro protagonista, Yanko. Conrad mete a Yanko en un barco con destino a América huyendo de la pobreza de su tierra natal en los Cárpatos; le hace naufragar no en cualquier parte alejada de la mano de Dios, sino en las mismísimas costas de la educada, civilizada y avanzada Inglaterra victoriana; y allí le hace enfrentarse a la hostilidad, ignorancia y recelo de unos lugareños supersticiosos de miras cortas y desconfianzas largas que demonizan lo que no comprenden y tratan a este extranjero como si fuese el mismísimo diablo.

Yanko está solo, se siente aislado y acosado, le tratan como a un loco, no es capaz de comunicarse, le embarga la nostalgia, es dolorosamente consciente de que su carácter, sus costumbres y su forma de ver la vida son totalmente opuestos a los de la gente que le rodea... y aun así intenta ser siempre él mismo, adaptarse a su entorno sin perder su propia identidad, aprender el idioma para no seguir aislado y convivir de la mejor manera posible con sus vecinos. Solo tiene dos aliados de su parte: el viejo señor Swaffer, un respetado lugareño que ofrece techo y comida a Yanko a cambio de que le ayude en las tareas diarias, y Amy Foster, que con el simple gesto de ofrecerle algo de pan cuando al inicio le tienen encerrado como a un animal, consigue que tenga una meta en su nueva vida: la de integrarse entre sus nuevos vecinos, cortejarla y casarse con ella. Amy Foster también está enamorada hasta las trancas de Yanko y desafía a todo y a todos por su amor, pero es digna hija de su tierra y de sus gentes, y la cabra siempre tira al monte. Y hasta aquí puedo contar.

En apenas ochenta páginas, Conrad arma una historia completa que merece mucho la pena leer. El lenguaje, aunque sobre todo al principio se detiene en descripciones, no es nada recargado ni pesado, y narra una historia, la del pobre y apuesto Yanko, que se te queda rondando en la cabeza. Me gustaría ahondar más en algunas cosas, pero no puedo contar mucho más dado lo exiguo de las páginas; aun así creo que con lo que os comento os podéis hacer una idea. De hecho me sorprende que la propia sinopsis oficial de la editorial reviente el final del libro sin despeinarse (arriba os he borrado toda esa parte, claro, y quien compre el libro no debería leer la contraportada). De esta nouvelle hay que saber de lo que va, hay que conocer el contexto y hay que entender lo que quería contar Conrad, pero el resto hay que leerlo lo más in albis posible.

Veréis por la sinopsis que hay una adaptación cinematográfica... solo puedo deciros que como peli romántica de un amor incomprendido contra mil impedimentos y tal es muy bonita, pero que la esencia del libro no está por ninguna parte. Cogieron la historia de amor (que en el libro carece por completo de romanticismo y solo es una excusa) y se olvidaron de todo lo demás. Y lo dejo aquí, que estoy decidida a que esta reseña sea más corta de lo habitual.


Józef Teodor Konrad Korzeniowski, Joseph Conrad para el mundo de las letras, nació en Berdiczew (Ucrania) en 1857, bajo el imperio zarista. Sus padres, de la pequeña nobleza rural polaca, murieron cuando era niño, en el exilio impuesto por sus actividades antirrusas, y él quedó bajo la tutela de su tío Tadeusz Bobrowski. En 1874 cedió éste al «quijotesco» anhelo de su sobrino de hacerse a la mar y le envió a Marsella, donde el joven sirvió en la marina mercante francesa (a veces embarcando mercancías clandestinas para los círculos legitimistas) antes de unirse a un buque británico en 1878 como aprendiz. En 1886 obtuvo la nacionalidad británica y la licencia de patrón de la marina mercante de ese país.

Ocho años después, abandonó la vida del mar por la vida de las letras: su primera novela, La locura de Almayer, se publicó en 1895, y un año después se casaba y establecía en Kent, donde en quince años escribió -en inglés, su tercera lengua- relatos y novelas que pronto se convertirían en clásicos, como Lord Jim (1900), Juventud (1902), El corazón de las tinieblas (1902), El agente secreto (1907), Entre tierra y mar (1912), Victoria (1915), La línea de sombra (1917) y La flecha de oro (1919). En 1912 apareció su peculiar volumen de memorias, Crónica personal

Conrad murió en Bishopsbourne (Kent) en 1924.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

RESEÑA (by MB) ::: INDIANA, o LAS PASIONES DE MADAME DELMARE - George Sand




Título original: Indiana
Autora: George Sand 
Editorial: dÉpoca
Traducción: Eva María González Pardo
Prefacio: George Sand
Prólogo: Beatriz Alonso
Páginas: 336
Fecha publicación original: 1832
Fecha esta edición: octubre 2018
Encuadernación: cartoné
Precio: 20,90 euros 
Ilustraciones originales: Tony Johannot y Maurice Sand



Esta apasionante y conmovedora novela narra la historia de Indiana, una bella e inocente joven obligada a contraer un matrimonio de conveniencia con el señor Delmare, un estricto y anciano coronel ya retirado. Bajo el ala protectora de su primo, el fiel y taciturno sir Ralph, la joven e infeliz esposa vive una existencia anodina en una rica mansión de provincias hasta que se enamora perdidamente del apuesto Raymon de Ramière, un aristócrata frívolo y aparentemente encantador que subvierte toda su existencia. Resucitada de una vida desprovista de alegrías, la primera de las pasiones de Indiana es despertada por el hombre equivocado. La inconstancia en los sentimientos de Raymon y su engañosa personalidad harán tambalear el corazón de la señora Delmare entre la indignación y una atracción imposible de dominar, poniendo en peligro su honor.

Cuando este libro fue escrito en el otoño de 1831, se había consumido y finiquitado la Revolución de 1830 en Francia (llamada también Revolución de Julio o Las Trois Glorieuses), una revuelta popular y burguesa que consiguió destronar a Carlos X y a su gobierno autocrático, ascendiendo en su lugar al trono a Luis Felipe I.

Estos años convulsos, revueltos e inestables engendraron Indiana o las pasiones de madame Delmare, novela escrita por la incombustible George Sand en la que Indiana es una mujer que concentra y recoge todas las emociones, pasiones y sentimientos inherentes a los agitados y decimonónicos años 30 franceses.

Indiana, procedente de la antigua isla de Bourbon (isla Reunión), posee un corazón criollo apoderado y depositario de los sentimientos de tres hombres diversos y divergentes que representan las personificaciones de las distintas corrientes políticas, sociales y culturales que caracterizaron esta época francesa.

Así, vemos en su marido, el coronel Delmare, a un hombre maduro y curtido por las guerras napoleónicas que se conduce por medio de un realismo castrense que le incapacita para atisbar ninguno de los anhelos y sentimientos que pueblan en el corazón de su joven y frágil mujer.

Estos sentimientos a los que aspira el corazón de su esposa son recogidos sin pudor ni conciencia por el embaucador noble Raymon de Ramière, que con su labia, empatía y habilidades sociales es capaz de colarse de lleno en el corazón de nuestra heroína, exaltando y enardeciendo todos los sentidos que, como antes he comentado, su torpe marido es incapaz de vislumbrar, provocando con ello tales torrentes de romanticismo que llenan y desbordan el corazón de la joven.

Finalmente encontramos a su primo Rodolphe Brown (sir Ralph), observador-activo en la vida de Indiana. Siempre está a su lado y, aunque se comporta como una estatua fría e inerte, esa indolencia indiferente esconde todo un cúmulo de sentimientos, atenciones, cuidados y detenimientos hacia su prima que le resultan casi imposibles de expresar. 

Estos tres hombres marcan y dirigen los movimientos de Indiana... pero su corazón, rebosante de sensibilidad y primitivismo, ya ha escogido, y merced a esta elección, ese corazón rebota y choca una y otra vez contra la felicidad, infelicidad y las ataduras matrimoniales: ha entregado su alma y su paz mental al noble Raymon de Ramière, y los caprichos y decisiones de este serán los que marcarán los ritmos de su flamante amor, tensionando su convivencia marital y colocando al bueno de sir Ralph en la posición de espectador y observador.

Por otro lado, ella siente que su corazón es libre y que no lo ha ofrecido por medio de ninguna cláusula matrimonial. Por ello, y a pesar de sus ataduras, opta en todo momento por lo que ella cree amor verdadero, ya que ni los prejuicios sociales ni los religiosos son capaces de privarle de una especie de frenesí y éxtasis que le nubla la conciencia y el discernimiento y le impide ver y reconocer a los hombres de su vida tal y como son en realidad, con sus embaucamientos y sus mentiras. También es cierto que vive enamorada de un amor imaginado e idealizado que deforma y magnifica, entregándose a una lucha que, desde el principio, todos intuimos que no va a recalar en buen puerto... todos, menos la protagonista. Y eso que desde el principio los actos del noble hablan por sí solos, pero no hay más ciego que el que no quiere ver

Así, encontramos a nuestra buena Indiana supurando amor romántico y viviendo en una burbuja, obnubilada y girando su vida al ritmo de los antojos y ligerezas de su versátil noble. Todos estos cambios de humor y de sentidos marcan los ritmos y giros argumentales de la novela, y a lo largo de ellos vemos cómo la vida de nuestra protagonista asciende y desciende al mismo tiempo que su corazón y su vida giran y giran en una vorágine de sentimientos incontrolados.

Ya solo nos queda saber el papel del observador-activo, el contrapunto a todo este descontrol y desasosiego. Nuestro buen Ralph se convertirá en un ángel salvador... intermediario, sin opinar ni enjuiciar, entre las dos corrientes centrifugadoras que dirigen el corazón de Indiana: la del deber social y la de sus deseos más íntimos. Y, a partir de aquí, el lector debe descubrir cómo acabará este cuarteto singular lleno de sentimientos profundos y viscerales.

La prolija George Sand supo insuflar a una de sus novelas más tempranas toda la sensibilidad de la época, en la que los movimientos sociales diluían los diferentes estamentos encumbrando y posibilitando a una burguesía cada vez más poderosa, mientras que a la rancia nobleza no le quedaba otra que la connivencia con ellos. Esto lo observamos en alguna de las decisiones de Raymon de Ramière, a quien no le importa sacudirse todos los escrúpulos de su clase si con eso favorece sus intereses y su supervivencia.  

Indiana o las pasiones de Madame Delmare es una novela maravillosa, un acceso perfecto a la vida de su autora, George Sand... una puerta abierta a su grandiosa e ingente labor literaria, legado de todas sus experiencias y de su vida. Toda esta herencia literaria se enraizó con su época, donde su sensibilidad, instinto y feminidad no le impidieron vivir una vida plena, cercana e influenciada siempre por todo cuanto le rodeaba, ya fueran los movimientos sociales y reivindicativos, o la política, las colonias y, sobre todo, la condición y los derechos de la mujer. No me voy a extender sobre la autora, pues podemos encontrarla y descubrirla en la reveladora y significativa introducción de Beatriz Alonso.

Como ya sabéis, soy una ferviente admiradora de todos los libros de la editorial dÉpoca, y en especial de la colección Delicatessen. Son todos tan bonitos y exquisitos en sus detalles e ilustraciones que no me canso de tocarlos y admirarlos, e Indiana o las pasiones de Madame Delmare cumple rigurosamente con todos esos estándares de calidad a los que nos tienen malacostumbrados. 

La novela es conmovedora y enriquecedora; me ha fascinado.




George Sand (1804-1876), pseudónimo de Amantine Aurore Lucile Dupin, baronesa de Dudevant, fue una escritora y dramaturga francesa que se rebeló contra las costumbres y prejuicios de su tiempo, defendiendo los derechos de la mujer y criticando las injustas leyes matrimoniales.

Rebelde y reivindicativa por naturaleza, la autora aborda en sus novelas, y particularmente en Indiana, temas tan controvertidos como el adulterio, la poderosa influencia de la opinión pública y las desigualdades de clase y género a principios del siglo XIX.

lunes, 12 de noviembre de 2018

RESEÑA (by MH) ::: CUERNOS - Joe Hill





Título original: Horns 
Autor: Joe Hill
Editorial: Suma
Traducción: Laura Vidal
Páginas: 460
Fecha de publicación: octubre 2010
Encuadernación: rústica con sobrecubierta
Precio: descatalogado (disponible de 2ª mano) 
Diseño de cubierta: Mary Schuck





 
¿Qué pasaría si una mañana, tras una borrachera horrible, te despertaras con unos incipientes cuernos en la cabeza?

La vida de Ig Perrish es un verdadero infierno desde que su novia Merrin fuera asesinada un año atrás, en un episodio que si bien le fue ajeno, tendió sobre él un manto de sospechas que nunca pudo sacudirse.

Una mañana, después de una fuerte borrachera, se encuentra con unos cuernos creciendo en su frente. Con el pasar de las horas descubrirá que tienen un extraño efecto en la gente: les hace contarle sus más oscuros deseos y secretos. Así, Ig se entera de que todo el pueblo, incluso sus padres, cree que él fue quien mató a Merrin.

Tras el desconcierto de los primeros momentos, Ig aprenderá a sacar ventaja de ser el mismísimo diablo...

Esta reseña de hoy hace la tercera dentro del reto Serendipia, y lo doy por completado con una lectura un poco fruto de la casualidad. Hace años que quiero leer al hijo del tito King, pero estaba empeñadísima en hacerlo con NOS4A2 (a pesar de las variadas y no siempre positivas opiniones), que está completamente descatalogado y ni de segunda mano había suerte (salvo que quisiera pagar 300 euros... de los libros de segunda mano a precio de oro y diamantes hablaré otro día). El caso es que a principios de año encontré Cuernos, nuevo, a 5,95 (imagino que porque también iba camino de la descatalogación). No lo dudé y me hice con él... y unas dos semanas después salieron los libros del reto Serendipia y ahí estaba Cuernos. Y si el destino te lo pone en bandeja, no hay más que hablar :)

Ig se levanta una mañana con una resaca de campeonato y... ¿eso que tiene en la frente son dos cuernos? Pues sí, son cuernos. Y duelen del carajo cuando los toca. Realmente no recuerda nada de lo que ocurrió la noche anterior, pero sea como sea, que te salgan cuernos no es demasiado normal. En la consulta del médico no le solucionan gran cosa y la gente no parece alarmarse mucho por esas protuberancias; más bien al contrario, se ponen a hablarle sin filtros y le dicen todo lo que piensan, sus secretos, sus demonios interiores, le confiesan sus pecados, le piden permiso para cometer más... y si les toca, lo descubre absolutamente todo sobre ellos. Estamos hablando de que la gente (amigos, familia, conocidos) le dice lo que jamás le diría a la cara, y pronto Ig descubrirá que esto tiene su lado negativo pero también su lado bueno: gracias a estos torrentes de honestidad descubre quién mató a su novia un año antes (asesinato y violación de los que todo el mundo le culpa y de los que, obviamente, es inocente), así que, teniendo en cuenta que se está convirtiendo en un demonio, ¿por qué no comportarse como tal? A partir de ese momento el único objetivo de Ig será la venganza... y un diablo vengador no es moco de pavo.

A grosso modo, y sin desvelar demasiado de la trama, este es el argumento. Una de las dudas que tenía con Hill era si tendría su propia personalidad como autor y narrador, o si seguiría la senda de su padre, que está muy bien marcada y continuar con ella parece el camino más fácil. Durante la lectura mi opinión ha ido variando según el momento, aunque la impresión final es que su estilo como narrador sí que es propio y se diferencia del de su padre, aunque ciertas peculiaridades de la historia en sí misma beben de manera muy evidente de las características que han hecho famoso a King. Por decirlo en pocas palabras, y pudiendo opinar solo sobre este libro, Hill tiene su propia voz, pero no puede negar que es hijo de su padre y que la influencia de su obra y de cómo hila las cosas en sus novelas está por todas partes (cosa normal, por otro lado. King debe ser el autor más influyente de los últimos 40 años en el género. Si todos los demás le miran de reojo cuando escriben, ¿por qué no lo va a hacer su hijo?).

A todo esto, creo que no lo he dicho todavía: he disfrutado muchísimo de Cuernos. La historia comienza de un modo muy potente en la primera página, y a partir de ahí no solamente irá la cosa sobre esos cuernos y la gente contándole sus desvaríos mentales en cuanto se lo cruzan, sino que acompañaremos a Ig en su cruzada contra el asesino de su novia metidos plenamente en su cabeza. Y es que Ig lo es todo en este libro. Conoceremos al Ig actual, el que es poco más que un despojo humano desde que Merrin no solo fue asesinada sino que él fue culpado del asesinato, y al Ig de antaño, ese que conoció a Merrin en la iglesia siendo apenas unos críos y el que miraba hacia un futuro en el que ella lo era todo. Con ese fin, Hill tira de pasado y presente, algunas veces de manera clara, otras veces obligándote a no despistarte porque lo hace en destellos que pueden pasar desapercibidos; se mueve entre dos espacios en el que los personajes van evolucionando y no siempre lo hacen en el sentido que el lector espera, y eso hace que lo que lees en el pasado te vaya trastocando lo que has leído hasta ese momento en el presente.

Así, esta novela creo que no puede considerarse de terror per sé porque realmente bebe de otros muchos géneros: sobrenatural, romántico, thriller... y sí, tiene escenas un tanto cruentas (bueno, algunas muy cruentas), y sí, conforme se va consumando la venganza y el archienemigo de la historia demuestra ser bastante duro de roer, nuestro Ig poco a poco va ascendiendo puestos en la escala demoníaca y empieza a echar humo por la nariz, a ponerse rojo pimentón, a tener los cuernos muy grandes y a montarse un harén de serpientes que ya quisiera la Medusa para su testa, pero vamos, que Hill te lo cuenta de una manera que te lo crees todo a pies juntillas y miedo yo no he pasado (aunque puedo entender que esté clasificado como de terror, una cosa no quita la otra).

Y es que el autor hace muy buen trabajo tanto con los personajes (que tienen muchas aristas, que no siempre hacen lo que esperas que van a hacer, y que resultan creíbles, cosa que en un libro de estos es como dar en la diana para no caer en lo esperpéntico...), como con la trama en sí, porque es compleja, mete muchísimos elementos y a ratos te da la sensación de que van a quedar cosas sin explicar porque no va a saber cómo hacerlo y las va a dejar a la buena ventura... pero no, todo queda cerrado, al menos a nivel de trama. El final no es fácil, incluso yo diría que necesita un par de lecturas porque el libro se lee con tanta rapidez que si esa parte se lee también rápido puede no comprenderse como es debido pero, más allá de eso, es una novela que te engancha desde la primera página, que está muy bien planteada (y mira que es difícil con semejante argumento) y que a mí me ha enganchado a Hill, como ya me enganché en su dia a su padre.

De hecho he investigado un poco en la bibliografía del autor y me alegro de haber leído primero Cuernos, porque al parecer sigue la misma estela de King de meter detalles y personajes de unos libros en otros y crear su propio universo y su propia tela de araña en la que las cosas de un modo u otro están relacionadas. Hay elementos sobrenaturales que aparecen en este libro que al parecer luego vuelven a salir en NOS4A2 y el lector recibe más información sobre ellos (por decirlo de algún modo ya que no puedo decir a qué me refiero), así que los he leído en el orden correcto y eso me hace muy feliz.

Resumiendo, que a quien le guste el estilo del tito King es difícil que no le guste el de su hijo (e imagino que también funciona al contrario: si no te gusta Stephen King, dudo que Joe Hill sí porque se asemejan en las peculiaridades), y aunque no cabe duda de que ciertas influencias de su padre campan a sus anchas por las páginas (he obviado a propósito hacer referencia concreta a cuáles son porque esto se alargaría mucho y tampoco aportaría gran cosa a la opinión sobre el libro en sí), Hill demuestra que tiene historias propias que contar y un estilo propio con el que hacerlo. Que lo mismo luego leo otro libro suyo y me horroriza tanto que os digo que me divorcio de él, pero en base a Cuernos, no os puedo decir más que cosas buenas y recomendar el libro a quien le gusten las historias con toques sobrenaturales, con toques de terror, con escenas un poco macabras, una bonita historia de amor de estas americanas de "juntos forever and ever desde los doce años", una venganza que no se detiene ante nada, un malo que es muy maloso y unos, sobre todo, buenos personajes.

No os puedo contar más ni puedo ser más explícita porque este es de esos libros que cuanto menos se sepa sobre lo que ocurre, mejor. Ni siquiera os he hablado de otros personajes más allá de Ig y Merrin, y haberlos, haylos. Y unos cuantos, además. Pero lo dicho, menos es más. Yo sabía más bien poco sobre el libro antes de comenzar a leerlo y lo he agradecido muchísimo. Tanto que ya me he agenciado El traje del muerto y, ¡sí, por fin!, NOS4A2, que después de más de un año alguien ha liberado pensando en el bien común y el de la humanidad (o sea, el mío) y he podido comprarlo sin tener que empeñar la medalla de oro de la comunión. Cruzaremos los dedos para que, por lo menos, no me disgusten mucho, que estoy muy empeñada en adorar a este autor.

Por cierto, que mi intención era hacer una reseña combo porque después de leer el libro quería ver la peli... y eso hice, la vi, pero como la reseña iba a consistir básicamente en despotricar mucho y llamar a Hill vendido por dejar que hicieran eso con sus personajes y su historia, os lo ahorro. Solo es una opinión personal, claro, y no sé qué habría opinado si la hubiese visto antes de leer la novela, pero como la he visto después, ya no tiene remedio...



Joseph Hillstrom King, conocido como Joe Hill (Hermon, Maine, 1972) es un escritor estadounidense y creador de cómics, afamado por renovar los géneros de terror, fantasía oscura y ciencia ficción  es autor de novelas superventas y premiadas como El traje del muerto (Suma, 2007), Cuernos (Suma, 2010), NOS4A2 (Suma, 2013) y Fuego (2016; Nocturna, 2017), traducida a quince idiomas y que va ser llevada al cine próximamente por la 20th Century Fox. 
Además, ha cultivado el género del relato con Fantasmas (2005) y el del cómic con Locke & Key (2009-2013). En Tiempo extraño (2017; Nocturna, 2018) presenta cuatro novelas cortas que debutaron en la lista de best sellers del New York Times. Los derechos cinematográficos de «Instantánea» los ha comprado Universal.

viernes, 9 de noviembre de 2018

RESEÑA (by MH) ::: LADY ALMINA Y LA VERDADERA DOWNTON ABBEY - Lady Fiona Carnarvon, 8ª condesa de Carnarvon




Título original: Lady Almina and the real Downton Abbey (The lost legacy of Highclere Castle)
Autora: Lady Fiona Carnarvon, 8ª condesa de Carnarvon 
Editorial: SUMA
Traducción: María del Mar López Gil 
Páginas: 320
Fecha de publicación: enero 2012
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: Descatalogado (disponible de 2ª mano) 
Fotografías de cubierta: @Highclere Castle Archive (Lady Almina) / @Jeff Gilbert / Alamy

 
Lady Fiona Carnarvon se convirtió en señora de Highclere Castle -escenario de la exitosa serie Downton Abbey- hace catorce años. En este periodo ha llegado a sentir fascinación por la interesante historia de Highclere y por las extraordinarias personas que han residido allí a lo largo de los siglos. Pero una persona en particular captó el interés de Fiona: lady Almina, la quinta condesa de Carnarvon.

Almina fue la hija ilegítima del magnate de la banca Alfred de Rothschild. Fue su única hija y objeto de devoción por su parte. A los diecinueve años, con una inmensa dote, se casó con el quinto conde de Carnarvon. Al principio, la vida en Highclere transcurrió en una vertiginosa sucesión de suntuosos banquetes para quinientas personas e incluso algún que otro invitado real. Almina supervisó a ochenta empleados, muchos de los cuales procedían de familias que llevaban generaciones trabajando en Highclere. Pero el estallido de la Primera Guerra Mundial cambió para siempre la vida en Highclere, tanto arriba como abajo.

Los avatares de la historia hicieron que Almina y el personal de Highclere se vieran envueltos en uno de los periodos más turbulentos del pasado siglo. Almina tuvo que hacer acopio de todo su arrojo para garantizar la supervivencia de su familia, del personal y del castillo.

Esta es la extraordinaria historia de una época desaparecida. Sin embargo, Highclere permanece y en este libro lady Carnarvon narra la andadura de Almina y de su familia, el legado y la historia de una de las casas solariegas victorianas más exquisitas de Inglaterra.

Me da un poco de vergüenza decir que sigo trayendo libros que leí este verano, pero es que llevo muchísimo retraso... y quedan otros cuantos todavía a la espera (algunos de ANTES de verano... no comments). Seguramente saque minirreseñas de ellos y ya está (o los deje pasar sin reseñar, que tampoco sería el fin del mundo), pero este me apetecía traerlo porque es muy de este rinconcillo, muy Netherfield. 

Quienes hayan visto la serie Downton Abbey, o simplemente la conozcan, saben que el castillo/palacete que hace de Downton Abbey es casi un personaje más de la serie. Ese lugar, en la vida real, se llama Highclere Castle, y tiene mucha historia a sus espaldas. Por orientaros un poco, es una casa que ha pertenecido desde su construcción a los Carnarvon, familia de nobles inglesa que ha pasado sobre todo a la posteridad porque uno de sus componentes, el quinto conde de Carnarvon, fue mecenas de Howard Carter y patrocinador durante años de sus excavaciones en Egipto hasta que finalmente tuvieron éxito encontrando la tumba de Tutankamón, pasando a la historia gracias a este descubrimiento.

La actual lady Carnarvon, Fiona, ha decidido desenterrar la historia no solo de su hogar, sino de las mujeres que vivieron en él y contribuyeron a lo que es hoy en día. Dos son los libros que ha escrito hasta ahora sobre esas mujeres, y este es el primero de ellos (el segundo no ha sido traducido al castellano). La protagonista es lady Almina, esposa del quinto lord Carnarvon y artífice del esplendor que acompañó al castillo durante muchas décadas.

Antes de nada debo avisar que este no es un libro novelado, sino una mezcla entre ensayo histórico y chispazos aquí y allá que la autora inserta para ofrecer un retrato lo más cercano posible a los hechos y personajes reales que retrata en él. El libro incluye tres partes muy diferenciadas: los años iniciales del matrimonio y la vida en un castillo como el de Highclere para la familia propietaria y la servidumbre (el famoso arriba y abajo); la Primera Guerra Mundial y la conversión de Highclere Castle en hospital militar, así como la labor de Almina en él; y el descubrimiento de la tumba de Tutankamón en Egipto y la muerte de lord Carnarvon.

La primera parte comienza con el matrimonio entre George, el quinto conde de Carnarvon, y Almina, jovencita de diecinueve años con mucho dinero y procedencia social dudosa. Carnarvon necesitaba un respaldo económico que le permitiese mantener las propiedades de la familia; Almina era hija ilegítima de un potentado banquero que, aunque jamás la reconoció oficialmente como hija suya, siempre ejerció de padre y le otorgó una dote de aúpa que hizo que Almina fuera un partido más que deseable y que a poca gente le importara de donde venia y que no tuviese padre reconocido. Este matrimonio a priori podría parecer interesado, pero lo cierto es que estaban muy enamorados... tanto mejor si además de amor, la boda era conveniente para todos :) 

En esta parte somos testigos de cómo Almina se hizo dueña de Highclere y, mientras la acompañamos en su aprendizaje cómo señora de un castillo con cientos de criados y un prestigio social que mantener, nos enteramos de cómo funcionaba una casa como esta en un periodo como aquel (hay que recordar que se casaron en 1895, así que hasta que estalló la Primera Guerra Mundial, vivimos en el libro el final de la era victoriana, la época eduardiana y el posterior reinado de Jorge V). Así, descubrimos lo que costaba preparar una cena de lujo con invitados o un fin de semana con unos cuantos amigos elegidos, entre los que podían dejarse caer personajes como el propio príncipe de Gales (si las cifras de la época marean, no os quiero contar si hacemos el cálculo en moneda actual); la vida abajo entre los criados, sus rutinas, horarios, su relación con la familia Carnarvon y su fidelidad a ella (en muchas ocasiones los puestos de trabajo pasaban de padres a hijos); cómo se elegía el vestuario adecuado para cada ocasión; los arreglos que se hicieron en la casa para mejorar, facilitar y modernizar el funcionamiento del día a día; la pasión que lord Carnarvon sentía por todos los aparatos modernos y los descubrimientos tecnológicos, con especial preferencia por los vehículos a motor (que le dieron más de un disgusto grave)... 

Esta es la parte más frívola, por así decirlo, la de la vida de lujos, la de los miles de libras en decoración y comida, la de los caprichos de Almina, que eran muchos y variados... pero también es un fiel reflejo de la alta sociedad de la época y de la vida en la campiña de una de estas familias, que era muy diferente a la de una gran ciudad como Londres. Son cientos los detalles que se desglosan en esta parte que me resulta imposible enumerar, pero haceros a la idea de que mucho de lo que habéis visto en Downton Abbey lo vais a leer aquí porque imagino que la autora fue asesora de muchas de las cosas que se cuentan en la serie.

La segunda parte, dedicada a la Primera Guerra Mundial, es quizás la más densa en cuanto a datos históricos se refiere porque la documentación es exhaustiva y los números y pormenores de una guerra, extenuantes. Aun así esta parte me resultó muy instructiva porque durante un tiempo compaginé la lectura de este libro con la de Un verano antes de la guerra, y ante la imagen un tanto naíf que se daba de la guerra en el libro de la Simonson, aquí los datos (los horrorosos datos) son apabullantes, y el contraste fue bastante revelador en el momento de la lectura. 

Esta parte se centra sobre todo en el hospital militar que Almina montó en Highclere (una vez más, quien haya visto Downton Abbey recordará que esta misma circunstancia se plasmó en la serie), y la implicación extenuante de la propia Almina en el hospital hasta que terminó la guerra. Incluso se le quedó pequeño y montó otro en Londres, donde los cirujanos llegaban más deprisa y podían hacerse cargo de casos muy urgentes. Durante estos años dejó a un lado su faceta de mujer superficial, orgullosa y vanidosa (que es la que principalmente se ve durante la primera parte del libro) para mostrar una faceta mucho más desinteresada y humanitaria, usando su título y su nombre para conseguir dinero y convertir Highclere en un entorno donde los soldados sanasen no solo físicamente, sino mental y espiritualmente. La prueba de lo que lady Almina consiguió en esos años está en los cientos de cartas que los soldados y sus familias le escribieron durante aquella época y a lo largo de los años una vez finalizada la guerra, ya fuese dándole las gracias como haciéndole partícipe de cómo les iba la vida... como si fuese una amiga a la que quisieran poner al día (esto, como otras muchas cosas que se narran en el libro, viene acompañado en la edición de fotografías de documentos que forman parte del legado de Highclere, expuesto allí en el propio castillo). 

El estricto control de su equipo de enfermeras (ya no solo en cuestión de aspecto, sino también de moral, pues les estaba totalmente prohibido confraternizar con los soldados); la voluntad de hierro para que todo funcionase como un reloj, sin descansar ni un solo día durante meses; la estricta organización que imperaba en el hospital que le valió la admiración y el reconocimiento de los mejores médicos del país... todo ello intercalado con la muerte en las trincheras, los familiares y amigos que eran llamados a filas, las decenas de hombres miembros del personal de la casa que jamás volvieron de la guerra... Lo mismo, son muchos detalles que no puedo enumerar, pero también muchas de las cosas que aquí se cuentan encuentran su reflejos en muchas escenas de la serie ambientadas en este período.

La tercera parte es la más breve (para mi disgusto), pero aun así es emocionante para alguien apasionado por la arqueología, el Antiguo Egipto y que profese mucha, muchísima admiración, por un señor hosco, reservado y muy, muy inteligente, que vivió por y para su profesión, como fue Howard Carter... y sí, habréis adivinado que ese alguien soy yo :). A lo largo de todo el libro se van ofreciendo pinceladas de cómo iban las excavaciones en Egipto, de los viajes de los Carnarvon al país y sus estancias allí durante meses, etc... pero es en esta última parte donde asistimos al momento mágico del descubrimiento de la tumba de Tutankamón. Después de catorce años de desembolso económico constante sin apenas encontrar nada relevante que compensase la inversión, Carnarvon iba a tirar la toalla y a renunciar a la concesión para excavar que tenía en el Valle de los Reyes... y fue entonces cuando Carter dio con un descubrimiento extraordinario que haría historia.

No entro en detalles sobre el hallazgo en sí porque quien busque puede encontrar mucho sobre el tema; a mí lo que más me ha gustado es la justicia que se hace a Carter en estas páginas, un apasionado de Egipto y de su trabajo que solo quería que le dejasen hacer lo que tenía que hacer, que odió con toda su alma el faranduleo que se montó alrededor del hallazgo de la tumba y que detestaba a la prensa y los visitantes que no le dejaba trabajar en paz y que le mantenían alejado de la tumba durante días y días. Carter siempre me ha producido una admiración y ternura especiales por su carácter introvertido alejado de postureo, por lo mucho que hizo y lo poco que se le reconoció, por la poca gratitud que recibió y buscó cuando cualquier otro se hubiese puesto medallas hasta que se le descolgase la pechera por el peso.

Continuando con la historia, y como buena muestra de lo injusto que es a veces el destino, lord Carnarvon llegó a ver de manera privada la cámara mortuoria, pero jamás asistió a la apertura del sarcófago de Tutankamón. Algo tan simple como el picotazo de un mosquito y hacerse una herida sobre el picotazo mientras se afeitaba, acabó con su vida allí mismo en Egipto. Un hecho fortuito y absurdo se lo llevó por delante cuando solo quedaban días para ver cumplido el sueño que le había costado casi toda su fortuna.

Me voy callando ya, pero antes quiero alabar la labor de investigación de la autora, porque es intachable, encomiable y puntillosa; llega a detalles que demuestran la dedicación por contarlo todo del modo más exhaustivo y verídico posible, y más teniendo en cuenta que ella no es historiadora y que estos libros nacen simplemente de la necesidad de contar la historia de su familia y su casa. Para quien le gusten este tipo de curiosidades históricas, conocer cómo era la vida en un castillo o palacete a principios del siglo XX, que le interese descubrir cómo se vivió la Primera Guerra Mundial en la campiña inglesa y el funcionamiento de los hospitales militares que se instalaron en ella, y quiera saber más sobre la familia que hizo posible el descubrimiento de la tumba de Tutankamón... pues este es su libro. Si no, pues imagino que le parecerá un peñazo (cosa que me parecería faltal-osea porque es súper interesante, palabrita xD).

No puedo terminar sin dejar constancia de la sorpresa que me causó llegar al final y enterarme de que Almina, enamorada hasta las trancas de su conde, que sufrió lo indecible con sus varias enfermedades y su muerte, que se pasó un día entero arrodillada junto a su tumba aturdida de dolor, bladibladibla... se casó con otro a los seis meses contados. Tal cual. A rey muerto rey puesto, y a otra cosa mariposa. Anodadada me quedé después de lo que se cuenta sobre el matrimonio en el libro y lo desolada que había quedado tras la muerte de su marido :)


Lady Fiona Carnarvon se casó con el actual conde de Carnarvon en 1999 y se instalaron en Highclere Castle hace catorce años, donde residen con su hijo. Lady Fiona Carnarvon se convirtió entonces en señora de Highclere Castle, escenario de la exitosa serie Downton Abbey. En este periodo ha llegado a sentir fascinación por la interesante historia de Highclere y por las extraordinarias personas que han residido allí a lo largo de los siglos.