sábado, 20 de enero de 2018

RESEÑA (by MB) ::: CORAZONES REBELDES - Andrea Muñoz Majarrez





Título original: Corazones rebeldes 
Autora: Andrea Muñoz Majarrez
Editorial: Autopublicación Amazon
Páginas: 131
Fecha de publicación: noviembre 2017
Encuadernación: rústica
Precio: 2,99 euros (kindle) + 9,87 euros (papel)
Diseño de cubierta: Álvaro García Bilbao
TRES ROMANCES. TRES HISTORIAS DE AMOR QUE TE CAUTIVARÁN. 


En esta recopilación de relatos conoceremos las historias de tres heroínas muy especiales. 

Una voz en la oscuridad. Kate se reencontrará con el hombre al que ha amado en secreto toda la vida cuando él se queda ciego al ser herido en combate en la Segunda Guerra Mundial y ella se convierte en su enfermera. Decide ocultar su verdadera identidad por miedo al rechazo, y poco a poco ambos estrecharán lazos. Es entonces cuando empiezan las dudas. ¿Qué ocurrirá al final? ¿Podrá su historia tener un final feliz? 

Un misterioso admirador. Ada recibirá las inesperadas atenciones de un admirador secreto durante su estancia en una mansión situada en la campiña inglesa, al tiempo que su corazón ya late por un hombre al que acaba de conocer, el capitán Abbott, un hombre que siempre se muestra frío con ella. ¿Quién es ese atrevido admirador? ¿Podrá Ada conocer por fin el amor verdadero? 

Un encuentro inesperado. Victoria conocerá al hombre de sus sueños en un abarrotado café de Madrid una noche de invierno de 1889, cuando decide marcharse de su hogar huyendo de un matrimonio de conveniencia. Ahora deberá tomar una decisión: quedarse y enfrentarse a su destino, o marcharse para siempre. ¿Qué sucederá entonces?

Leer Corazones rebeldes es lo mismo que invitar a Andrea Muñoz a nuestro saloncito para disfrutar y saborear unos preciosos momentos. En su libro, Andrea nos ofrece una recopilación de tres relatos románticos que se paladean igual que un buen té; sus historias se leen y se saborean en un pis-pas sin percibir ni ser consciente del trascurso de los minutos.

Con el primer relato, Una voz en la oscuridad, ambientado en la Segunda Guerra Mundial, se abre un mundo de posibilidades, pues ya se percibe que esta autora escribe muy bonito, tiene imaginación romántica, y al tiempo dota a sus personajes de las cualidades y características necesarias para empezar a tejer una trama de este género usando los hilos necesarios, llámense estos atracción, prejuicios, malas interpretaciones, renuncias, dolor, sentimientos... todos ellos tienen como fin avivar esa llama que une y atrapa en sus palabras.

En esta historia, Kate es una mujer dulce, sensible y vulnerable, y desde el minuto cero su corazón reconoce a James Bennett, que por circunstancias de la vida se queda físicamente ciego. Pero eso no es obstáculo para Kate; lo que realmente le preocupa a nuestra heroína es la ceguera de su corazón, esa que las vendas y los colirios no son capaces de curar. Al final, los dolores del alma tienen sus propios remedios, y hay que tener fe y paciencia para que surtan los efectos y deseos esperados.

Un misterioso admirador es su segundo relato. En esta historia retrocedemos al año 1818 en Gloucestershire. Ada, nuestra simpática protagonista, tiene que desempolvar sus dotes detectivesca para poder reconocer a su otro yo; estas dotes se caracterizan por ser pocas y torpes, demostrando que como no se lo den blanco y en botella, nada de nada... De las tres heroínas, reconozco que con Ada es con la que menos he empatizado, porque considero que hay que trabajárselo un poquito más, no hay que rendirse a las primeras de cambio y tampoco esperar a que te lo den todo masticado. Pero, con todo y con eso, no deja de ser un relato bonito que se lee y se disfruta igualmente.

Lo bueno siempre se queda para el final. De las tres historias, Un encuentro inesperado es mi favorita. Con este relato he conectado desde el principio.

Victoria engloba las cualidades de nuestras heroínas anteriores: es dulce, sensible, simpática... pero al mismo tiempo posee esa pizca de rebeldía y apasionamiento necesaria para que nuestro souffle romántico empiece a subir y a subir. No abdica y se entrega desde el principio a su destino; lo elige en todo momento. Lucha y busca alternativas poniendo y disponiendo de todos los medios para no rendirse; de este modo, además de todas las cualidades imprescindibles en una heroína romántica, demuestra su carácter y su determinación, pues entiendo que no se puede ser héroe sin lucha, y esto cuenta también en el plano romántico. 

Cuando las batallas que se libran afectan y alteran los sentidos, hay que sacar lo que se lleva dentro y demostrar qué clase de heroína eres; esa que se rinde y se conforma, retirándose y esperando a ver quién le hace el trabajo duro, o la mujer apasionada, rebelde e inconformista que lucha y tiene alternativas. De las tres que nos dibuja Andrea Muñoz, Victoria es la que participa de las cualidades necesarias para ser una verdadera heroína; si a ello añadimos su inquietud intelectual, contagiada por las tertulias madrileñas de finales del siglo XIX, pues todo va sumando.

Andrea Muñoz nos invita a conocer en Corazones rebeldes estos tres relatos, escritos con una narrativa clara y sencilla que nos transporta a diferentes épocas con sus distintas ambientaciones. En ellos se nos retrata a una serie de personajes cuya ausencia de descripciones hace que la autora dé la oportunidad y la libertad al lector de imaginarlos a todos ellos. En el caso de Un encuentro inesperado, bien podría ser el argumento de una gran historia, plasmada en una novela cuya ambientación ya dio en su época para grandes pasiones; solo hay que leer Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdós. Esto, más que una idea, es una simple sugerencia que ahí dejo... quién sabe si un día se convertirá en una semilla que empiece a germinar...





Si alguien está interesado en este libro, la autora sortea un ejemplar en papel y otro en digital AQUÍ


Andrea Muñoz Majarrez es traductora y filóloga nacida en Madrid. Se licenció en Filología Eslava en la Universidad Complutense de Madrid, y después realizó un Máster en Estudios de Traducción en la Universidad de Birmingham, especializándose en traducción literaria EN>ESP. 

En su página oficial, Corazón rebelde, escribe sobre algunas de sus grandes pasiones: viajar, la literatura y la traducción. Ahí habla sobre algunos de los viajes que ha realizado, y sobre ciudades que conoce bien, recomendando rutas y ofreciendo algunos detalles que puedan ser de interés. Escribe también sobre la profesión de traductor, y ofrece algunos consejos para los que empiezan en el mundillo.

Aparte de ejercer como traductora freelance de inglés y español, también forma parte de un canal de Youtube llamado Retrolocatis, donde se habla sobre videojuegos, y los jueves por la noche emiten en directo su podcast, Tertulias in the night, donde hablan sobre diversos temas.

Para comprar Corazones rebeldes -> enlace Amazon

miércoles, 17 de enero de 2018

RESEÑA (by MH) ::: MUERTE DE UN AVIADOR - Christopher St. John Sprigg




Título original: Death of an airman 
Autor: Christopher St. John Sprigg 
Editorial: Siruela (colección Libros del Tiempo)
Traducción: Raquel García Rojas
Páginas: 248
Fecha de publicación original: 1934
Fecha esta edición: septiembre 2016
Encuadernación: cartoné
Precio: 18,95 euros 
Ilustración de cubierta: Japan Air (cortesía de The Advertising Archives)

 
George Furnace, prestigioso instructor de vuelo en el Aeroclub Baston, muere en el acto cuando su avión se estrella en la campiña inglesa. Aunque aquellos que lo conocían están desconcertados, pues era un excelente piloto y el aparato estaba en perfecto estado, la instrucción forense archiva el caso con el veredicto de muerte accidental. Pero un inesperado visitante, el australiano Edwin Marriott, obispo de Cootamundra, que ha llegado al club para aprender a pilotar y poder así ejercer su ministerio en las zonas más remotas de su diócesis, sospecha que la verdadera historia es algo más complicada: podría tratarse de un suicidio o incluso de un asesinato. Junto con el inspector Bray, de Scotland Yard, el intrépido ministro tratará a toda costa de desenmascarar la verdad.

«Una trama ingeniosa y apasionante, repleta de agudos rompecabezas y geniales hallazgos, y resuelta con un variopinto elenco de entretenidos personajes».  DOROTHY L. SAYERS


 **Esta reseña fue colgada hace justo un año, pero por cosas raras de blogger al querer editar una errata la ha actualizado como si fuera una nueva entrada. Por eso a estas alturas vuelve a aparecer aquí en primer plano. Sentimos las molestias**

Desde que Siruela comenzó a lanzar esta biblioteca de clásicos policíacos, en mí tienen a una compradora compulsiva de cada título que saquen en ella, porque los colecciono cual cromos de Panini.

El que hoy os traigo es Muerte de un aviador, de Christopher St. John Sprigg, autor muy admirado por Dorothy L. Sayers que es más conocido por sus textos políticos, y al que solo le dio tiempo a publicar siete novelas de misterio (o whodunit) englobadas en la Golden Age británica antes de morir en la guerra civil española. Si no me equivoco esta es la cuarta de esas siete novelas de detectives publicadas, la primera traducida al castellano, y la primera también que leo suya (algunos de sus libros son casi imposibles de encontrar incluso en inglés). 


La trama de inicio está perfectamente planteada. El doctor Marriott, obispo protestante de Cootamundra (Australia), está en Inglaterra para asistir a unas clases de vuelo para aprender a pilotar (le han ofrecido una avioneta para desplazarse por su diócesis, pero no sabe pilotarla), y para ello acude al Aeroclub Baston, regentado por Sally Sackbut con aparente mano de hierro (y buen corazón). Al poco de llegar allí muere en un accidente uno de los mejores profesores con los que cuenta el complejo (Furnace, antiguo piloto de combate durante la Gran Guerra), y aunque todos lo catalogan como eso, un accidente, nuestro obispo, con conocimientos médicos, detecta algo que le hace ponerlo en duda. Cuando se lo comunica al forense, comienza una investigación que ya solo por la ambientación se antoja bastante más compleja de lo habitual en el género para la época en que fue escrita (sobre esto, y aunque ya sabemos que muchas veces los profanos son más listos que los investigadores en este tipo de historias, en este caso tiene su explicación que el forense no lo hubiese detectado primero por sí mismo).

Los whodunit de la época muchas veces se restringían a asesinatos e investigaciones en casoplones de la campiña, en pequeños pueblos o villas, y con tramas que dentro del enredo y meticulosidad de la trama, seguían un modelo muy predeterminado. En el caso de Muerte de un aviador no solo innova en la ambientación de la trama y la complejidad del mundo del pilotaje de la época, sino que la investigación toca temas poco vistos por aquel entonces en este género (como el tráfico de drogas) y sale del país para trasladarse también a Francia, llegando en algunos momentos a estar implicados en el caso hasta 3 detectives o policías además del obispo (aunque el peso lo llevan sobre todo los dos detectives ingleses). Eso otorga a la trama varios giros que en unos casos son impredecibles y en otros un tanto rocambolescos, aunque mantiene bien la intriga hasta casi el final (con algún bache muy breve y sucinto en cuanto a la agilidad de la trama hacia la mitad de la historia). Y por si fuera poco, una vez resuelto el caso aún nos espera alguna sorpresa (bueno, realmente son dos, aunque una de ellas es de esas que te dejan con cara de ¿ein? ¿a qué viene esto?... la otra sí que está a la altura de la historia y le da un estupendo colofón).

La ambientación, ese aeroclub en el que confluyen tanto pilotos de combate reciclados en profesores de aviación, gente normal que quiere pilotar, miembros de la nobleza cuyo hobby es tener una avioneta privada, así como celebridades del aire conocidas en todo el mundo por sus proezas recorriendo grandes distancias, dan buena muestra de la época en que fue escrita la novela. A mediados de los años 30, los pilotos (tanto hombres como mujeres) copaban titulares por sus marcas de vuelo y existía una gran rivalidad en un mundillo en el que no por conseguir grandes proezas eras considerado mejor aviador. El autor parecía estar muy documentado y conocer bien de lo que hablabla, pues además de Muerte de un aviador escribió dos novelas más con esta temática o ambientación.

En cuanto a los personajes, son muchos, y eso conlleva que algunos estén muy definidos y otros pasen más desapercibidos. A pesar de lo que pueda parecer, el obispo empieza muy fuerte y con mucho protagonismo, pues no obstante es él quien posibilita que haya una investigación por asesinato y que tengamos libro policíaco entre manos, pero una vez llevado esto a cabo, se diluye entre los demás personajes pasando a un plano secundario hasta el mismo final, donde el autor parece que quiere otorgarle el lugar de honor que parecía que iba a tener al comienzo de la historia aunque luego no sea así. Sobre los demás, aparte de los habituales del club de aviación, que conforman un grupo de sospechosos de al menos seis o siete personas, tenemos a los dos investigadores principales: uno local, el inspector Creighton, que se hace cargo de la investigación en primer término, y el inspector Bray, del Scotland Yard londinense, a quien acude Creighton en busca de ayuda en un determinado momento del caso. Este último, Bray, protagoniza alguna de las escenas más inverosímiles de la novela, pero hay que ponerse en el contexto y época en que fue escrita, y tener en cuenta que el género estaba empezando y que realmente esta historia y su ambientación fueron totalmente novedosas para la época.  

A título personal, he disfrutado mucho de la lectura y me ha entretenido, giros rocambolescos incluidos, aunque admito que se me ha quedado por debajo de Un hombre muerto, de Ngaio Marsh, también perteneciente a esta colección y que reseñé hace unos meses. Este último tenia una chispa que lo hacía muy especial, además de contar con un detective muy carismático (Siruela lanza a finales de enero Un asesino en escena, el segundo volumen del inspector Alleyn... muero de impaciencia).

No puedo terminar la reseña sin dejar de comentar que las portadas de esta colección son todas maravillosas. Mi más profunda admiración y reverencia a quien esté encargad@ de seleccionarlas. Y muy prontito, reseñas de Misterio en blanco y Muerte en la rectoría, que forman parte de esta misma colección.

Christopher St. Johnn Sprigg (1907-1937), escritor, poeta, intelectual y teórico político británico. Escribió siete novelas policíacas en los años treinta. Además fue un destacado pensador marxista, cuyas obras políticas publicaría bajo el seudónimo de Christopher Caudwell. La mayor parte de su obra política fue publicada de manera póstuma.

Formó parte del Batallón Británico de las Brigadas Internacionales, que combatieron a favor de la República durante la Guerra Civil española.

Murió en combate en el Frente del Jarama. 

RESEÑA (by MH) ::: UNA DIRECCIÓN EQUIVOCADA - Elizabeth Daly




Título original: Arrow pointing nowhere 
Autora: Elizabeth Daly 
Editorial: Siruela
Traducción: Raquel García Rojas 
Páginas: 232
Fecha de publicación original: 1944
Fecha esta edición: marzo 2017
Encuadernación: cartoné
Precio: 19,95 euros 
Ilustración de cubierta: Christmas Plate (cortesía de Advertising Archives)

 
Si nos situamos en una elegante mansión inglesa, hogar de varias generaciones formadas en la Universidad de Oxford, donde de pronto alguien aparece asesinado misteriosamente, tendremos la quintaesencia de la novela policiaca clásica. Pero si resulta que los herederos estudian en Yale y la propiedad se encuentra en Nueva York, con seguridad nos hallaremos ante su distintiva variante estadounidense, creada por Elizabeth Daly en los años cuarenta. Una dirección equivocada transcurre en Manhattan, donde el singular detective Henry Gamadge; escritor y bibliófilo experto, recibe unos extraños anónimos que parecen sugerir que algo macabro sucede en el conservador hogar de la familia Fenway... 

Además de su bien resuelta trama, que satisfará a los puristas del género, lo que dota de un halo especial a esta novela es su aguda mirada sobre la psicología de los personajes, pues no en vano se considera que Daly siguió la estela de Edith Wharton al ofrecer en sus obras una reveladora semblanza de la sociedad de su época.

Que ganas tenía de volver a reencontrarme con esta colección de clásicos policíacos... y no en el sentido estricto de leerla, sino de disfrutarla. Comencé encantada con Un hombre muerto, después leí Muerte de un aviador que me gustó menos, después vino Misterio en blanco que directamente me aburrió a ratos... vamos, que la cosa iba cuesta abajo. Y sí, sé que voy al revés del mundo porque he ido leyendo reseñas y mi opinión sobre estos libros es inversamente proporcional a la de la mayoría, pero el caso es que si seguía con el orden decreciente, la cosa pintaba chunga... pero no, ¡aleluya!, he disfrutado un montón de Una dirección equivocada.

Vamos con la trama, que es más fácil de leer que de explicar y tampoco puedo entrar en muchos detalles.

La historia comienza cuando un oficial del FBI, amigo de Gamadge (detective aficionado), le entrega una bola de papel encontrada por un cartero ante la puerta de una casa. Esta bola de papel va dirigida a Gamadge pero está escrita en clave, aunque en ella se intuye que alguien pide ayuda. Alguien que tampoco se identifica, con lo que el primer paso de Gamadge es introducirse en la casa con cualquier pretexto e intentar averiguar quién necesita de sus servicios, por qué no puede pedirlos explícitamente o por qué no le visita sin más en su oficina. Así, sin saber quién es su cliente, Gamadge acude a la casa de los Fenway, familia de la alta sociedad neoyorquina en cuyo porche fue encontrada la bola de papel. Pero una vez allí no solo tiene que averiguar quién necesita ayuda, sino que se entera de que ha desaparecido una ilustración de un libro muy antiguo, ilustración muy importante para la familia porque escenifica una antigua casa familiar que ya no existe, y Gamadge se encuentra con un segundo caso que resolver dentro de la misma casa. 

En este punto ya tiene dos clientes dentro del mismo hogar: uno identificado, Blake Fenway, el señor de la casa, que le pide que resuelva el caso de la ilustración, y uno no identificado entre el resto de los habitantes del hogar, y es aquí donde se complica la cosa porque hay mucha gente: la hija de Fenway, el pobre primo de Fenway, la inválida cuñada de Fenway, el enfermo sobrino de Fenway, la cuidadora de la cuñada que no se separa de ella, el cuidador del sobrino que no se separa de él, la sobrina de la cuidadora... Esa casa parece un hotel, toda la familia vive a costa de Blake Fenway, todos parecen llevarse bien y, aunque hay dos bandos diferenciados, reina la armonía... o algo así. El caso es que alguien teme por su vida, alguien que no tiene libertad para pedir ayuda... ¿están los casos de la bola de papel y de la ilustración desaparecida relacionados, o solo ha sido una extraña casualidad? ¿Qué puede temer alguien que vive con todo lujo y sin privaciones en una casa donde el dueño se desvive por todos ellos? ¿Para que querrá alguien la ilustración de una casa que hace años que fue demolida?

Como siempre pasa en este tipo de series en las que un mismo detective protagoniza varios libros, es muy importante precisamente eso, conocer al personaje principal que te traes entre manos. Henry Gamadge es escritor de novelas de misterio, esa es su profesión por la que además es bastante famoso, con la salvedad de que esta novela está ambientada en plena Segunda Guerra Mundial y se intuye que tiene algún cargo militar durante la contienda (esto no queda muy claro por algo que comentaré más abajo, pero tampoco es importante). Actúa como detective aficionado cuando algún amigo le pide que resuelva un caso, y eso se traduce en que ni siquiera cobra por sus investigaciones. 

Es un bibliófilo de manual, coleccionista de primeras ediciones y amante de la literatura clásica (la contemporánea no le interesa nada en absoluto). Y le encantan los puzzles y los rompecabezas, lo dice un montón de veces: es la principal razón por la que tiene esta afición detectivesca. A mí me ha gustado mucho el personaje, no va de sobrado, acude a la policía cuando tiene que hacerlo, delega mucho en otras personas, y vamos, que no va de superhéroe ni de listo por la vida, como les pasa a otro tipo de detectives de la época.

El misterio en sí está llevado de manera magnífica, aunque viene el aviso de siempre: es un clásico policíaco escrito hace más de 70 años... que nadie espere acción trepidante y giros con triple salto mortal. Así se escribe ahora, antes no. Agatha Christie proclamó en su momento que Elizabeth Daly era su autora americana favorita y no es de extrañar, porque aunque está ambientado en Nueva York, es muy british absolutamente en todo. Además nos enteramos de algunas rutinas de la ciudad como consecuencia de la guerra, que aunque no tiene ninguna importancia en la trama, de una manera u otra sale a relucir de vez en cuando. Y sí, hay muertes. Unas cuantas, como está mandao. Admito, y es algo que me hace muy dichosa, que no he visto venir el final... o no de la manera en que finalmente se presenta (ni de lejos). Por mucho que me brillase una lucecita, es una lucecita de mil que componen el final y que además andaba un poco descarriada. Y que me pillen por sorpresa en este tipo de libros me encanta. Muy buen final (para mí... que luego lo leeréis vosotros y diréis que se ve venir desde la página 2. Da igual, yo no lo vi venir, dejadme ser feliz... jajaja).

La única pega que puedo poner no es a la novela en sí, sino a su publicación, porque no es la primera de la serie sobre Gamadge, sino la séptima (nada menos), y se siente sobre todo en cuanto a los personajes. Siendo Gamadge el protagonista principal, te haces un cuadro del personaje con algunos claroscuros en los que no se profundiza nada, aunque más o menos te sitúas... pero hay un par de personajes que entran en escena como Pedro por su casa y supuestamente tenemos que saber quiénes son porque no se molestan en explicar gran cosa (sobre todo en el caso de Arline)... pero no, claro, no lo sabemos porque es el primer libro que leemos (o podemos leer) en castellano sobre ellos. Que no es que moleste ni tiene nada que ver con la trama en sí (y a quien no sea tan tiquis como yo le dará igual), pero se nota que hay cosas que vienen de otros libros y no sabes de qué van.

Abreviando, que es gerundio, que decir más es meterme de lleno en la trama y va a ser que no. Una dirección equivocada me ha dado lo que buscaba desesperadamente en esta colección y había perdido: una buena historia, un buen misterio, un buen detective, unos buenos sospechosos, una buena resolución y mucho entretenimiento. ¡Por fin! Si tampoco pido tanto... palabrita de inquilina :)

Ya puedo afrontar con ánimos el siguiente de estos clásicos policíacos, que será El último caso de Philip Trent. ¡Cruzo los dedos!

**He tenido que pasar a borrador la reseña de Muerte de un aviador, enlazada arriba, porque al releerla he querido arreglar una errata y al actualizarla la cuelga como nueva entrada... la pondremos activa otra vez  el viernes justo antes de colgar otra nueva reseña. Blogger y sus cosas... :S


Elizabeth Daly (Nueva York, 1878-1967). Hija de un juez de la Corte Suprema, su alta posición económica le permitió obtener una amplia formación académica. Se licenció en arte en el Bryn Mawr College, Pensilvania, donde posteriormente fue profesora de inglés y francés, y obtuvo un máster también en arte en la Columbia University. 
 
Su carrera literaria empezó muy tarde, en el año 1940 y cuando ya contaba 62 años. Ese año publicó su primera novela, Unexpected night, la primera entrega del detective Henry Gamadge. Después llegaron otras 15 más, todas protagonizadas por este detective, y en 1951 dejó de escribir.

En 1960 recibió el premio Edgar a toda su trayectoria. Falleció el 2 de septiembre de 1967.