viernes, 15 de febrero de 2019

RESEÑA (by MB) ::: UN AÑO EN LOS BOSQUES - Sue Hubbell




Título original: Living the questions 
Autora: Sue Hubbell 
Editorial: Errata Naturae
Traducción obra: Miguel Ros González
Prólogo: J.M.G. Le Clézio
Traducción prólogo: Regina López Muñoz
Páginas: 304
Fecha publicación original: 1983
Fecha esta edición: mayo 2016
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,50 euros 
Imagen de cubierta: William Britten / Getty Images



Sue Hubbell, bióloga de formación, trabajaba como bibliotecaria en una importante universidad americana y llevaba una vida normal, seguramente demasiado normal. Un buen día, definitivamente harta de la omnipresente sociedad de consumo norteamericana, tanto ella como su marido deciden que quieren otra vida, más rica, más plena, más cercana a sus verdaderos ideales y a la naturaleza salvaje que tanto añoran. Entonces, y con las lecturas de Henry David Thoreau en la cabeza, deciden dejarlo todo y marcharse a vivir a una solitaria y destartalada granja en los bosques de las montañas Ozarks, en el Medio Oeste de Estados Unidos.

Sin embargo, al poco de llegar, el marido de Sue decide abandonarla. Ésta es, por tanto, la historia de una mujer enfrentada a las montañas, al invierno, a los coyotes, a las motosierras y, algunos días, a la soledad, pero sin perder jamás el sentido del humor y una mirada infinitamente curiosa y prendada por la belleza salvaje que la rodea. La historia de una mujer que construye por sí sola una nueva forma de felicidad y que, de paso, nos descubre, como bióloga y amante de la naturaleza, los secretos de todas las criaturas vivas con las que convive cada día. La historia, por tanto, de una verdadera revolución vital: la búsqueda de una nueva existencia en la que es la propia naturaleza quien le ofrece el conocimiento para decidir quién es ella misma.
«A menudo he soñado con un libro en el que cupiera toda la naturaleza y que me hiciera tan feliz como cuando en otros tiempos leía a Virgilio, junto al mar, a la sombra de los olivos. Un libro en el que la poesía fuera como una respiración, en el que el lenguaje nos acercara su música. Creo que Un año en los bosques de Sue Hubbell es ese libro»  J. M. G. Le Clézio, Premio Nobel de Literatura
 Mis trescientos enjambres de abejas están desperdigados por las colinas del sur de Misuri, en colmenares situados en los pastos de los granjeros o en los límites de sus arboledas. Todos los años doy a cada familia que tiene uno de estos colmenares un galón de miel en concepto de alquiler, aunque a la mayoría de granjeros le gusta tener enjambres en sus tierras, pues las abejas polinizan sus plantaciones y los tréboles de sus pastos.
Un año en los bosques, de Sue Hubbell, es una ventana con vistas a la naturaleza más primigenia donde la belleza salvaje encierra todo un universo vivo, simbiótico, en el que todos los seres vivos, ya sean plantas o animales, crean y construyen simplemente por el hecho de realizar sus funciones vitales, y que solo las personas que se detienen a observar tales funciones se maravillan por la grandeza que supone participar en tales procesos.

Sue Hubbell era una bióloga y apicultora ecológica que poseía "una granja de abejas" en las montañas de Ozarks, en el medio oeste de los Estados Unidos. Junto a su marido dejó una vida cómoda en la universidad para vivir su sueño, ser apicultores en las montañas, y cambiaron su estilo de vida por uno donde la belleza y la sencillez de la naturaleza impregnó sus vidas. 

Durante un tiempo compartieron el mismo sueño hasta que su marido lo dejó para recorrer otros caminos, pero a Sue Hubbell, no pareció afectarle esto gravemente, pues ella ya había quedado atrapada en la belleza salvaje de sus montañas convirtiéndose con el tiempo en La Dama de las Abejas, parte importante de la simbiosis estructural que formaba su ecosistema.

Con Sue Hubbell recorremos las cuatro estaciones en su día a día como apicultora (todos sus enjambres estaban desperdigados por las montañas). Además, como buena bióloga que era, Sue, detallaba a aquellos seres, ya fuesen personas, plantas o animales, que pululaban y compartían su espacio, siempre desde ese respeto reverencial que supone observar a la par que se admira tal majestuosidad natural. 

Cada estación del año era un descubrimiento, un renacer cargado de sabiduría que nuestra protagonista absorbía con la humildad y la grandeza de las personas que son capaces de observar y compartir un espacio vital donde tienen cabida todos los seres vivos, incluso aquellos más pequeños como los ácaros y las bacterias. Y así como lo reconocía y lo sentía, Sue también lo trasmitía con sencillez, vitalidad y un sentido del humor que atrapa al lector, que se involucra al tiempo que suspira por esa vida natural. 

Una cosa curiosa del libro es lo actual que es, pues en él encontramos aspiraciones muy presentes y coetáneas a un pensamiento tan contemporáneo como es el de mirar hacia una naturaleza primigenia y salvaje cada vez más frágil porque no hemos sabido observarla con el detalle suficiente que nos haga entenderla y comprenderla. Simplemente la hemos explotado sistemáticamente en aras de nuestro confort. Lo de curioso lo digo porque fue escrito a principios de los 80 y relata las experiencias vividas por la protagonista unos años antes, en la década de los 70. Y aun así, leído cuarenta años después resulta evidente que no ha perdido ni un ápice de esa actualidad y frescura que envuelve a la belleza eterna e imperecedera de esos bosques.

Con todo, y a pesar de lo anterior, es comenzar a leerlo y sumergirte en un universo atemporal y natural donde solo las estaciones del año regulan los ritmos y los procesos de los seres que habitan en ese paraíso terrenal. Y al lector no le queda otra que enredarse y adecuarse a esa naturaleza al tiempo que se involucra con los aprendizajes y descubrimientos que la autora tenga a bien enseñarle, ya sean los azulillos índigo, los mosqueros, los chotacabras o los herrerillos, o plantas, ranas, serpientes, arañas, insectos, ácaros y bacterias. Hubbell fusionaba estos conocimientos con el mundo de las abejas, y por eso conocemos de primera mano todo lo que conllevaba ser una apicultora en las montañas, un trabajo tan real como sensible conectado al respeto y la sencillez. 

Al final,  solo puedo decir que todo este universo físico y natural tiene cabida en Un año en los bosques gracias a una autora que supo ofrecer al lector toda la naturaleza que ocupaba su granja de ciento cincuenta acres al tiempo que conseguía que se interesase por ella. Es un libro para leer y releer cada vez que queramos que la naturaleza en todo su esplendor vuelva a nosotros... y mientras lo digo pienso en alguien muy querido, que cuando leyó a Thoreau, se perdió por Los bosques de Maine, y al que le encantaban las abejas, y que seguramente se reencontrará con Sue Hubbell en este tipo de libros donde el ser humano convive en igualdad con otros seres que son tan diferentes como majestuosos e impresionantes. 

A todo estoy hay que añadir el maravilloso prólogo de J.M.G. Le Clézio, quien supo captar toda la sutileza y sensibilidad de Hubbell. En definitiva, nos encontramos ante una joya valiosa e imprescindible, llena de amor, sabiduría y aprendizaje. 

Y a mí,  solo me queda dar las gracias a la persona que supo ver que este libro encajaba perfectamente conmigo y me lo hizo llegar.




Sue Hubbell nació en Kalamazoo, Michigan, en 1935. Tras licenciarse en Periodismo en la Universidad del Sur de California trabajó como librera y bibliotecaria, mientras desarrollaba su compromiso como activista por la paz en diversas organizaciones. En 1973, sin embargo, decide cambiar radicalmente de vida: abandonar su trabajo y la vida urbana, reducir sus ingresos y también sus gastos, de modo que, además, se redujeran los impuestos que debería pagar a un gobierno que seguía amparando la injustificable Guerra de Vietnam. 

Se marcha entonces a vivir a un remoto lugar de las Montañas Ozarks, en Misuri, donde crea un pequeño negocio de apicultura respetuoso con el bienestar animal y el medio ambiente. Allí escribe Un año en los bosques, considerado hoy en día un libro clásico de la llamada nature writing y del movimiento del decrecimiento, y que ha recibido innumerables elogios a lo largo de varias décadas. 

También es autora de libros como A Book of Bees: And How to Keep Them (1989), Broad Sides from the Other Orders: A Book of Bugs (1993), Far-Flung Hubbell: Essays from the American Road (1995), Waiting for Aphrodite: Journeys Into the Time Before Bones (1999), Shrinking the Cat: Genetic Engineering Before We Knew about Genes (2001) o From Here to There and Back Again (2004). Igualmente, Hubbell ha sido colaboradora habitual de publicaciones como The New Yorker, The New York Times, Times Magazine, Harper’s o Smithsonian.

Falleció el 13 de octubre de 2018, a la edad de 83 años, por causas derivadas de la demencia que padecía.

miércoles, 13 de febrero de 2019

RESEÑA (by MH) ::: LADY MARY - Margaret Oliphant




Título original: Old Lady Mary. A Story of the Seen and the Unseen 
Autora: Margaret Oliphant 
Editorial: El Nadir
Traducción: María Inglés 
Páginas: 101
Fecha publicación original: 1885
Fecha esta edición: 2009
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 15 euros 
Ilustración de cubierta: René Parra



 
Una broma pesada, una muerte imprevista, y unos efectos indeseados, son los materiales de los que Margaret Oliphant se sirve para contar la historia de un malentendido. Un error de tanta envergadura que subsanarlo, implicará que su protagonista atraviese una frontera. Lady Mary es una novela de aparecidos que entronca con la tradición del gótico inglés en el que su autora se mueve como pez en el agua. La novela envuelve al lector en una atmósfera de “visitante”, un invitado en la mansión en la que todo tendrá lugar. Sus personajes son encantadores, en especial la juguetona anciana Mary que da título al relato. Pero Oliphant no se engaña respecto a las pasiones humanas y al irrefrenable deseo de vida de la protagonista, cuyos rasgos de bondad y placidez se ven aplastados por un narcisismo infantil que acarreará graves consecuencias. Diálogos chispeantes, descripciones precisas y bellas y una atmósfera de extraña cotidianeidad, hacen de Lady Mary una pequeña joya literaria en el mundo de los fantasmas.
Hoy os traigo una novela corta clásica de fantasmas... corta la novela y más corta (o esa es mi intención) de lo habitual la reseña, porque la vida en estos días no me da para más. Aun así, hoy miércoles tocaba reseñar, yo soy muy cumplidora (además de cabezona), y mejor o peor, quería traeros algún librete. Su autora, Margaret Oliphant, es de esas escritoras victorianas de las que nos ha llegado más bien poco en castellano (poco, poco). Si os digo que escribió más de cien novelas (habéis leído bien, más de cien... tras quedarse viuda tenía que ganarse la vida y algunos años publicaba hasta cuatro libros), y eso sin contar sus relatos, biografías, artículos... ¿no os parece sorprendente, cuando menos? ¿Por qué siempre vemos en las librerías los mismos clásicos a los que solo les cambian la portada cuando hay tantos y tantos autores clásicos completamente ignorados en castellano? Sé que siempre reivindico lo mismo, soy muy pesada, lo sé. No me lo tengáis en cuenta xD.

La premisa de la historia es sencilla. Lady Mary es una anciana de casi noventa años que tiene tan buena salud que cree que nunca va a morir, así que por mucho que la gente de su alrededor le pide que haga testamento, ella se ríe y dice que ya habrá tiempo de hacerlo, ¿a qué vienen tantas prisas? Con ella vive su pupila, también llamada Mary, a la que ha criado desde que era una niña y que se quedará en la calle si lady Mary no le deja nada en el testamento. Un día le da el puntazo, escribe el dichoso testamento, pero por aquello de genio y figura hasta la sepultura, no le dice a nadie que lo ha escrito y lo esconde bien escondido... ¡qué broma más graciosa le va a gastar a la gente cuando vuelvan a insistirle que escriba el testamento y ella enseñe que ya está escrito!

Sí, estáis imaginando bien lo que pasa. Como no podía ser menos, lady Mary muere de repente, no le ha dicho a nadie que ha escrito el testamento ni dónde está escondido, y se va al otro mundo con remordimientos por lo tonta que ha sido y por una broma tan poco graciosa que ha dejado abandonada a su suerte a su pupila. Debe encontrar el modo de comunicarse con los vivos para que el escondite del testamento sea descubierto, y cuando en una especie de ¿purgatorio? le dan la opción de volver como fantasma, acepta. Lo que no imagina es lo complicado que va a resultar su tarea cuando solo pueden verla seres inocentes como los bebés y los niños, cuando no puede hablar y expresarse, o cuando el tiempo para los vivos y los muertos transcurre de un modo muy diferente, y lo que para ella son minutos para su pupila son años viviendo de la caridad de los demás... incluso se entera de lo que la gente piensa sobre ella una vez muerta y de lo que dicen cuando creen que nadie les está escuchando, y eso a veces duele.

Como veis la novela está dividida en dos partes. En la primera la protagonista absoluta es lady Mary, y en ella la autora nos hace un retrato nítido y categórico de esta mujer que se pone el mundo por montera y que la da igual ocho que ochenta. A sus noventa años y con su posición social, a ver quién es el listo que le tose. En la segunda lady Mary ha pasado a mejor vida, pero sigue en la historia como fantasma compartiendo protagonismo con su pupila, Mary, y en ella vemos sus intentos por hacerle comprender a alguien dónde está escondido el testamento. Si tengo que ponerle una pega al libro es el comienzo. El primer capítulo es muy pesado, muy denso, demasiado introductorio y explicativo y con párrafos de páginas y páginas... se hace un poco cuesta arriba leerlo. Pero si alguien se decide a leerlo, que pase ese trago lo mejor que pueda y siga, que no deje el libro, porque prometo que a partir del segundo capítulo, cuando ya empiezan a ocurrir cosas, la narración y el ritmo mejoran muchísimo (iba a decir que todo mejora cuando lady Mary muere, pero no quiero parecer una bruja desconsiderada xD).

Tal y como os decía arriba, esta es una historia de fantasmas, pero no tanto una historia gótica. Y de serlo, sería con muchos matices que la diferencian de los relatos góticos victorianos a los que estamos acostumbrados. En estos últimos los protagonistas siempre son mortales que se enfrentan a una situación con tintes sobrenaturales, y el fantasma, de haberlo, suele ser malvado, encanta casas, atrae incautos para matarlos del susto... Vamos, en las novelas góticas victorianas habituales, el fantasma está para asustar, matar, o ambas cosas, pero no suele ser el protagonista (dejemos aparte al fantasma de Canterville de Oscar Wilde). Aquí no, aquí el fantasma es una buena mujer que, después de fallecer, quiere remediar un error terrible, y en el purgatorio le es concedido el deseo de volver a la tierra como espectro hasta que consiga solucionarlo. No hay escenas impactantes, no hay sustos de muerte. Todo transcurre con normalidad porque la razón de ser de este fantasma es una buena acción y la finalidad de la historia es saber si consigue llevarla a cabo, y por ello es una de las dos protagonistas de pleno derecho, cosa que ahora nos puede parecer lo más normal del mundo pero en el siglo XIX no era así.

Lady Mary cuenta con solo cien páginas pero muy bien aprovechadas. No es de esas lecturas imprescindibles, pero sí de esas que se leen con gusto y que se disfrutan. Oliphant cogió a una protagonista de armas tomar, una mujer de edad avanzada fuerte y con mucho carácter a la que poco le importaban las habladurías, y construye a su alrededor una historia bonita y curiosa en la que nos da un toque de atención sobre las cosas que hacemos en vida y que cuando morimos poca solución tienen; esto lo salpica con un poco de contexto y denuncial social, con un buen meneo de elemento sobrenatural, y un espolvoreo de buenas intenciones que le dan el punto justo de condimento a una trama que se recupera sin problemas del comienzo farragoso y llega un punto que se lee del tirón. Por poner un ejemplo, toda la parte en la que lady Mary se despierta en un mundo que ya no es el de los vivos, y cómo se da cuenta de que está muerta, la gente que se va encontrando... me parece preciosamente escrito y muy bien narrado.

Si os gustan las historias clásicas victorianas con fantasmas y un punto sobrenatural, pero sin llegar a adentrarse demasiado en el terreno gótico, es una lectura interesante, bonita y agradecida :)





Margaret Oliphant nació en 1828 en Wallyford (Escocia) y falleció en Wimbledon en 1897. Creció en un ambiente que favoreció su interés por los juegos literarios y publicó su primera novela en 1849. A pesar de llevar una vida personal dura, en la que la enfermedad, la muerte y las necesidades económicas, la acuciaron, no se dejó derrotar. Tras la muerte de su esposo en Roma, regresó a Inglaterra para dedicarse a escribir como forma de manutención, y logró gran fama, siendo muy conocida por sus relatos góticos, dotados de una maestría particular. A lo largo de su vida escribió más de cien artículos para el Blackwod´s Magazine, famosa revista en la que escribieran Edgar Allan Poe y Nathaniel Hawthorne.

lunes, 11 de febrero de 2019

RESEÑA (by MB) ::: PRECIOSA POLLY PEMBERTON - Frances Hodgson Burnett




Título original: Pretty Polly Pemberton 
Autora: Frances Hodgson Burnett 
Editorial: dÉpoca
Traducción: Rosa Sahuquillo y Susanna González
Introducción: Blanca Briones 
Páginas: 180
Fecha publicación original: 1878
Fecha esta edición: noviembre 2018
Encuadernación: cartoné
Precio: 18,90 euros 
Ilustraciones interiores: Peterson's Magazine y Journal des Demoiselles






Inglaterra, 1877. El joven Gaston Framleigh, oficial de la Guardia, descubre que al otro lado de la calle, en una pequeña y humilde casita, reside una encantadora y vivaracha joven por la que se siente absolutamente cautivado... hasta que descubre su profesión: la preciosa Polly Pemberton es actriz de teatro, actividad del todo inadmisible a los ojos de un joven de noble cuna tan arrogante y engreído como él. No obstante, y a pesar de la mutua antipatía inicial, pronto empiezan a ser frecuentes sus visitas a la casa de los Pemberton, donde Gaston es bien recibido por la preciosa Polly —que reside junto a su aya y su poco respetable tío— hasta que ambos son advertidos del exceso e inconveniencia de dichas visitas.

Antes de que las habladurías alcancen cotas indeseadas, Polly, de carácter decidido y orgulloso, decide tomar cartas en el asunto, y la tirante relación entre los dos vecinos tomará nuevos derroteros… Sin embargo, las circunstancias y las amistades mutuas no se lo pondrán nada fácil para ignorarse el uno al otro.
De modo que, si tienen ustedes el hábito de dedicar su tiempo a leer historias románticas, habrán sabido al instante que, al anunciar el capitán Gaston Framleigh -en el primer capítulo- que estaba observando a una joven en un jardín, la joven en cuestión no habría aparecido en ese jardín sin el propósito de que sufriera o suspirara, se riera y se alegrara para su propio bien y el del capitán Gaston.
Con este precioso párrafo, Frances Hodgson Burnett nos introduce en otra joya literaria de la colección Delicatessen perteneciente a la editorial dÉpoca.

Preciosa Polly Pemberton es lo mismo que hablar de un romanticismo torticero y retorcido donde los sentimientos y el amor se desenfocan y se redirigen hacia un amor sufrido y de sentido único, donde los encuentros y desencuentros marcan las vidas de los jóvenes protagonistas: ella, la preciosa Polly Pemberton, actriz orgullosa y digna, y él, Gaston Framleigh, orgulloso oficial y supuesto heredero de una gran fortuna.

Los desequilibrios sociales y mentales están dados y, si a ello se añade el orgullo sumado de ambos, resulta muy difícil que el amor, una vez surgido, florezca y crezca en las mejores condiciones. Nuestros protagonistas resultan ser dos seres tan arrogantes y altivos que cualquier pensamiento negativo, por nimio que sea, les hace acerrojarse en unos procesos mentales tóxicos y convencidos que los dejan más ciegos que otra cosa (peyorativamente hablando, claro).

Hay que agradecer que la historia no resulte tan sencilla como la simple fórmula de chico descubre a chica en el jardín de su casa, esta levanta la vista y los dos quedan prendados por la eterna llama del amor. Si hubiera sido así, la reseña solamente hubiera necesitado dos palabras, tralarí, tralará, y entonces, la editorial dÉpoca no se habría molestado en realizar una edición tan cuidada y esmerada con esas preciosas filigranas e ilustraciones. 

Como iba diciendo, las cosas no van a ser tan fáciles para nuestros protagonistas. La preciosa y altiva Polly es una mujer honesta, llena de recursos y sabiduría que utiliza como herramientas que modelan su vida y la de los demás, ya sea en el plano profesional como en el personal. Polly es el personaje activo que marca los ritmos y los procesos de toda la argumentación, posibilitando así todos los encuentros y desencuentros que se suceden en el peculiar romance.

Vamos, por decirlo a grosso modo, y en lo que respecta al joven oficial Gaston Framleigh, es ella la que va a darle la vuelta como a un calcetín, y a él le da lo mismo si lo ve venir o no, porque se une a este proceso aportando toda su energía y frenesí. Y eso que desde el principio nos encontramos con un Gaston más o menos igual de orgulloso y altivo, pero es que además es indolente, lo que le hace encerrarse en procesos mentales que no le dejan ver más allá del quiero pero no debo, y enredarse para dar los pasos adecuados por los que suspira su corazón desoído. 

Frances Hodgson Burnett fabrica dos personajes que, a pesar de todo, son tal para cual, y así nos lo demuestra a lo largo de su narración. Solo falta descubrir cómo los protagonistas, a pesar de todo, se reconocen y hasta dónde son capaces de llegar en sus autotormentos, pues el argumento se va retorciendo con el transcurrir de las páginas, alejándose de la historia sencilla que intuimos cuando leemos la primera página y vemos el sendero hacia la casa de Polly como un camino trillado de vino y rosas. Conforme se va liando el argumento, se va originando un duelo de voluntades donde las mentes de los protagonistas se enrocan en unos pareceres y dictámenes tan negativos y obstinados que les imposibilita ver y hacer lo que realmente desean. 

Como tampoco es cuestión de dejar a los personajes con un frenesí eterno y autodestructivo, para desenredar su liada madeja, la autora hace llegar a sus vidas otras personas más sencillas y blancas que les hacen reflejarse en sus espejos con el fin de que puedan desactivar de alguna manera sus egos dominantes y reconducir con ello la situación, ayudándolos a encontrarse en su felicidad.

Sin quererlo casi lo he dicho todo. Solo me queda por comentar la contextualización de la historia, la ambientación y la época en que fue escrita, donde el rigorismo y las clases sociales encorsetaban a la sociedad. La grandeza de todo esto es cómo una autora imaginó una historia donde se rompía y se recomponía todo al tiempo que debía encajar las piezas de un puzle delicioso, estructurando y reestructurando a unos personajes para que se acoplasen, se articulasen y acabasen ensamblándose con su historia.

Supongo que fue todo un deleite escribir Preciosa Polly Pemberton, al igual que ha resultado todo un placer leerlo. No hay nada como no dejar de sonreír a lo largo de su lectura y, si eso se acompaña de una edición preciosa y unas ilustraciones maravillosas, pues eso: más y mejor.


Frances Hodgson Burnett (Manchester, 1849 - Knoxsville, 1924) Escritora norteamericana de origen británico. Tras la muerte del padre y debido a la situación familiar que carece de medios económicos, la familia emigró a los Estados Unidos en 1895. Allí se ganó la vida escribiendo poemas y relatos cortos para el público juvenil. A los veintitrés años contrajo matrimonio con el doctor Burnett, con quien tuvo dos hijos.

El éxito le llegó con su libro El pequeño lord Fauntleroy (1885), que escribió inspirándose en su propio hijo. Algunas de sus obras más notables: Sara Crewe (1883), La formación de una marquesa (1901), El jardín secreto (1909).


Posee un estilo elegante y buenas facultades de observación, que hacen interesante incluso desde el punto de vista psicológico y social la lectura de sus obras.

viernes, 8 de febrero de 2019

RESEÑA (by MH) ::: LA HERENCIA - Louisa May Alcott





Título original: The inheritance 
Autora: Louisa May Alcott 
Editorial: Siruela
Traducción: María Corniero 
Páginas: 160
Fecha publicación original: 1997 (escrito en 1849)
Fecha esta edición: 1998
Encuadernación: rústica
Precio: descatalogado



 
Enmarcada en el escenario de una aristocrática mansión de la Inglaterra rural decimonónica, ésta es la obra juvenil de la autora del clásico Mujercitas. Escrita en 1849 con la frescura e ingenuidad de los diecisiete años, la novela describe un mundo de románticas ensoñaciones, de personajes arquetípicos y conflictos pasionales, donde, al final, triunfa la virtud. Lady Hamilton, una viuda altiva pero de espíritu ecuánime, preside el hogar donde conviven sus jóvenes hijos, Amy y Arthur, su sobrina Ida, una huérfana pérfida y ambiciosa, y Edith Adelon, una virginal muchachita italiana que lord Hamilton rescató de un orfanato durante un viaje por Italia. Cuando viene a pasar con ellos la temporada veraniega un amigo del joven Hamilton, lord Percy, su entrada en el pequeño mundo de la mansión desatará pasiones y envidias entre las jóvenes habitantes de la casa.

La de hoy es una reseña atípica, y mientras la escribo lo hago con una sonrisa en los labios, porque vengo a deciros, sin rodeos, que no os recomiendo este libro. Y al tiempo que os digo esto, os confieso que yo lo he leído con mucho cariño. Sé que puede parecer contradictorio, o absurdo, pero es que es así: a mí me ha hecho ilusión leerlo porque es la primera novela que escribió Louisa May Alcott con 17 años, pero es tan tontorrona e infantil que no puedo hacer la vista gorda ante el hecho más que evidente de que no es una lectura que se pueda recomendar (si lo hiciese me tiraríais a los leones embadurnada en salsa barbacoa xD). Aun así quería que estuviese en el blog por cariño hacia la autora, simple y llanamente... no todos los primeros libros de grandes autores son obras de arte, y este es un buen ejemplo.

La historia tiene lugar en la casa solariega de una familia aristocrática, los Hamilton, compuesta por lady Hamilton, viuda y un poco borde, y sus dos hijos, lord Arthur y Amy, que deben beber agua bendita desde que nacieron porque tanta bondad junta es casi inconcebible. Junto a ellos vive lady Ida Clare, sobrina y prima respectivamente de los personajes anteriores y mala pécora de diccionario, y Edith Adelon, un dechado de virtudes hermosísimo que comparte el agua bendita anteriormente mencionada, y de la que el fallecido lord Hamilton se hizo cargo durante una estancia en Italia a pesar de desconocer todo sobre su pasado. La historia comienza cuando esperan la llegada de lord Percy, que va a pasar una temporada con ellos y que arrastra un amor trágico a sus espaldas que lo dota de todos los dones románticos habidos y por haber, además de resultar interesante, misterioso, melancólico y todo un caballero. Durante esas semanas, Ida va a intentar pescar a lord Percy, lord Percy solo tiene ojos para el ángel moreno de Edith, y Edith tiene un pasado que vamos a resolver sí o sí para que nuestra heroína sea más heroína (si algo así es posible)... Y es que nunca hay suficientes casualidades en una historia como esta.

Antes de ir más allá permitidme que esboce un poco la historia detrás de esta novela, porque tiene su aquel. Alcott la escribió en 1849 cuando solo tenía 17 años y bajo seudónimo, pero no solo no fue publicada en vida de la autora y se desconocía su existencia, sino que el manuscrito permaneció mal catalogado durante toda una generación hasta que, en 1997, dos profesoras especializadas en Alcott estaban buscando cartas y diarios suyos en la biblioteca Houghton de la Universidad de Harvard y toparon con él de pura casualidad. Su autoría fue reconocida y el libro fue publicado ese mismo año. Imaginaos lo que supuso en aquel momento: nada menos que la primera novela adolescente, desconocida e inédita de una autora de esta talla... es como si hoy día encontrasen de la manera más fortuita una novela inédita de Jane Austen, por poner un ejemplo. Fueron tales el revuelo y el entusiasmo que rápidamente fue traducida a varios idiomas (a España llegó al año siguiente en esta edición que os traigo) y ese mismo año se rodó su adaptación cinematográfica (os dejaré algún vídeo por ahí abajo).

Dicho esto, hay que reconocer (si todos somos honestos por mucho que nos emocione un acontecimiento como este) que esta historia es lo que es: el escrito un tanto infantil e ingenuo de una adolescente que quería contar una de esas historias románticas con una pizca de misterio que tanto se llevaban en la época, pero que todavía no tenía las armas ni los recursos narrativos para hacerlo de una manera adecuada. Aquí los buenos son buenísimos, los malos son malísimos, los que sufren lo hacen en silencio sepulcral y dramático, los que manipulan parecen Maquiavelo, las casualidades campan a sus anchas y se montan una fiesta y tú, como lector, no puedes dejar de sonreír ante el tono tan naive con el que va sucediendo todo. Es como si estuvieras leyendo la primera novela de tu prima adolescente y la estuvieses disfrutando porque la lees con cariño y valoras su trabajo y su esfuerzo, pero no porque el resultado sea realmente bueno.

A ver, que igual que os digo una cosa os digo la otra. La historia está completa, tiene su comienzo-nudo-desenlace, el estilo es sencillo pero está bien escrita, es entretenida y, dentro de lo que cabe, ya quisieran muchos ser capaces de completar un libro así con 17 años. Pero los clichés de la imaginería adolescente de la época sobre una historia romántica son ingenuos, los diálogos resultan inocentones y afectados, y bueno, que el libro es lo que es y da para lo que da. Con todo lo que llevamos leído a la espalda y lo que tenemos pendiente por leer, no puedo venir aquí a deciros que hagáis hueco a esta historia porque luego me pediríais cuentas :)

Eso sí, para quienes les guste mucho la autora y tengan curiosidad por leer todo lo publicado por ella, no deja de ser un lujazo que nos llegó de manera inesperada 150 años después de ser escrito, y realmente se disfruta si se deja a un lado el tono evidentemente simplista e inocente de la historia. No todos los días se encuentran novelas inéditas de autores como estos, y ayudan a vislumbrar y comprender su evolución como narradores. Se nota tanto la diferencia de estilo, la evolución en la complejidad estructural y narrativa y el crecimiento como escritora entre la Alcott de esta novela y la de nouvelles como Tras la máscara y Un susurro en la oscuridad, por poner dos ejemplos y no tirar de sus novelas más famosas como Mujercitas, que hacen bueno el dicho de que no basta con nacer escritor y tener la necesidad de contar cosas, sino que la mayor parte de las veces el autor debe hacerse a base de experiencia, práctica, hábito y recorrido vital.

No os puedo decir más de lo que os he dicho: los caprichos, caprichos son, y me apetecía que esta novela tuviese su espacio en Netherfield, nada más. En cualquier caso, y a pesar de estar descatalogada, si alguien estuviese interesado en leerla puede encontrarla fácilmente de segunda mano tanto en esta edición como en una posterior que sacó Siruela en el año 2000. 

Lo dejo aquí con el comienzo de la adaptación que os comentaba arriba, aunque en youtube se puede ver la peli completa en vose :)





Louisa May Alcott (1832-1888) fue una educadora y novelista estadounidense muy conocida por sus libros para adolescentes. Fue autora de unos 300 títulos de diversos géneros, aunque sus obras más famosas, Mujercitas (1868), novela autobiográfica de su infancia, y sus secuelas, Aquellas Mujercitas (1869), Hombrecitos (1871) y Los muchachos de Jo (1886), están consideradas como clásicos.
 
Comprometida con el movimiento abolicionista y los derechos de la mujer, escribió bajo el seudónimo de A.M. Barnard una colección de novelas en las que se trataban temas tabúes para la época como la sexualidad, el incesto o el adulterio.

miércoles, 6 de febrero de 2019

RESEÑA (by MB) ::: EL CASO TELAK - Zygmunt Miloszewski





Título original: Uwiklanie (Entanglement)
Autor: Zygmunt Miloszewski
Editorial: Alfaguara
Traducción: Francisco Javier Villaverde González
Páginas: 416
Fecha de publicación: enero 2015
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,50 euros
Imagen de cubierta: Jesús Acevedo

Un domingo de primavera, en un antiguo monasterio de Varsovia, se celebra una terapia de grupo. La tranquilidad dura poco tiempo ya que uno de los participantes aparece muerto con un asador clavado en el ojo. El fiscal Teodor Szacki asume las riendas de este «Caso Telak», que casi acabará por superarlo y que lo distraerá de la rutina de su trabajo, de las noticias de Varsovia y del mundo y de su monótono matrimonio. La mecánica de la terapia «de constelaciones» es el punto de partida: ¿puede alguno de los participantes haber caído preso de su propia ficción?

Zygmunt Miloszewski es nuestro imaginario en El caso Telak, una novela negra en la que emerge un nuevo detective, el fiscal polaco Teodor Szacki.

Teo Szacki es un poliedro con infinitas caras que se manifiestan a lo largo de la novela. Así, por un lado tenemos a un hombre impecable para el que la forma y el aspecto son partes intrínsecas de su persona, partes a las que se añaden otras caras como la inteligencia, el rigor y la sagacidad. Por otro lado vemos que su humanidad nace de su lado oscuro, sus inseguridades, su trato con las mujeres, el precio que está dispuesto o no a pagar... una serie de circunstancias y elementos que componen una figura que el autor ha sabido modelar y humanizar de manera magistral, pues el equilibro entre todo esto es la clave que hace que nos creamos al personaje al tiempo que nos engancha a sus circunstancias y al misterio que las rodea.

Adentrándome en la historia, Cezary Rudzki, famoso terapeuta especializado en terapia de las constelaciones familiares, alquila unas habitaciones para una sesión muy especial en un monasterio de Varsovia reconvertido en lugar para negocios y emprendimientos varios. En dicha sesión, además del terapeuta, participarán cuatro personas: Hanna Kwiatkowska, Barbara Jarczyk, Euzebiusz Kaim y Henryk Telak, procedentes de ambientes y mundos diferentes que se unen para, a través de esa singular terapia, poder recolocarse y conectar en sus mundos y con sus vidas.

Después de una primera sesión dedicada a Henryk Telak, este aparece muerto en dramáticas circunstancias que recuerdan a los típicos crímenes en habitaciones cerradas donde el asesino es sin duda uno de los personajes presentes, pero en los que todos los elementos y sus causas son envueltos en una tela de araña laberíntica que, lejos de arrojarnos luz, nos lía para perdernos en sus hilos enredados. 

Aquí es cuando entra en acción Teodor Szacki, fiscal al que se asigna el caso y junto al que procuraremos atisbar la luz que ilumine y esclarezca todo el asunto. A su lado iremos conociendo y participando de su cara, rigorista e impecable, en connivencia con otras caras más íntimas y personales, más cínicas y desapegadas, como su lucha entre una justicia legalista y la justicia moral y universal, los pulsos de poder, su hastío y su cansancio. En el fondo de todo vemos la seguridad e inseguridad que rezuman en su vida así como todos sus vacíos, vacuidades y neuras, justificadas y externalizadas en argumentos un tanto banales y cortoplacistas que, lejos de juzgar, nos ayudan a humanizar e intentar entender a este personaje principal destinado a desenredar toda la trama. Teodor Szacki nos marca los ritmos y con él recorremos las diferentes atmósferas y ambientes al tiempo que intentamos absorber y aspirar lo que nos quiere decir o contar.

Aun así, dejando todo esto a un lado, el verdadero interés radica en el descubrimiento del misterio y la resolución de la muerte de Henryk Telak. Conforme nos sumergimos y profundizamos en el caso vemos que no es nada sencillo, ya que la apariencia de realidad y la auténtica realidad están conectadas con hilos finísimos que mueven personas ajenas que, además, participan de todo y cuyos intereses chocan y modelan una justicia maniatada. La mayoría de las veces nuestro buen fiscal siente nudos que le atan y le impiden poner a cada uno en el lugar que le corresponde; si a esto sumamos su estilo de vida, entendemos los mecanismos que le mueven y remueven, sus procedimientos y sus acciones, su luz y su oscuridad... en definitiva, los claros y oscuros que lo recorren.

Aunque en un principio parezca que todo está enredado,  poco a poco queda claro que ningún hilo queda al azar del investigador y que todo se estudia y se tiene en cuenta, incluso lo más inverosímil. De este modo se reconstruye la vida y la muerte de Henryk Telak, conocemos su pasado, sus conexiones políticas y sociales, sus distintas relaciones, su familia y sus dramas, y todo va quedando ligado a los cuatro personajes que compartieron con él la fatídica terapia para acabar descubriendo el quién, el cómo y el porqué del misterio en cuestión.

Zygmunt Miloszewski envuelve al lector desde la primera página con su atmósfera adictiva en una trama que engancha con cada dosis de suspense, despertando en él el interés por todo, ya sea el caso y su misterio o las vidas de aquellos que rodean al crimen, mientras le invita a recorrer los diferentes ambientes varsovianos y a conocer a la sociedad polaca, tanto la que fue como la que es, en un pasado y un presente integrados magistralmente en la novela.

Queda por decir que me he quedado totalmente enganchada y enredada con el personaje del fiscal Teodor Szacki, así que ya he empezado a salivar con sus secuelas: La mitad de la verdad (2007) y La ira (2014).




  
Zygmunt Miloszewski nació en Varsovia (Polonia) en 1975. Escritor, periodista y escenógrafo, trabajó en la edición polaca de Newsweek. Debutó en 2004 con el relato titulado Historia portfela (Historia de una cartera), publicado en el semanario Polityka, y con la novela de terror Domofon (Interfono, 2005). Un año más tarde publicó Góry Zmijowe (La víbora), una novela para jóvenes. 

El caso Telak (Alfaguara Negra, 2015) alcanzó gran popularidad tanto en Polonia como en el extranjero tras su publicación en 2007, fue galardonada con el Nagroda Wielkiego Kalibru, que premia la mejor novela negra del año, y fue llevada al cine por el prestigioso director Jacek Bromski. En 2011 se publicó la secuela de El caso Telak, La mitad de la verdad (Alfaguara Negra, 2016) que le valió de nuevo el Premio Nagroda Wielkiego Kalibru y una nominación al Passport Polityka, galardón que premia a los mejores autores de menos de cuarenta años, y fue adaptada al cine por el premiado director Borys Lankosz con guion del propio Miloszewski. En 2013 publicó Bezcenny (Inestimable), un thriller que ha tenido un éxito sin precedentes en Polonia. Sus novelas han sido traducidas a más de diez idiomas.