lunes, 23 de octubre de 2017

RESEÑA (by MH) ::: AGONÍA Y ESPERANZA - Fernando García Pañeda





Título original: Agonía y esperanza
Autor: Fernando García Pañeda 
Editorial: Tandaia
Páginas: 322
Fecha de publicación: mayo 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 17 euros (papel)








Frédéric Heywood y Anna Wellesley eran dos jóvenes alegres, ingeniosos y con ganas de comerse el mundo cuando se conocieron. Reconociéndose como hechos el uno para el otro, vivieron su amor incondicional durante unos meses de felicidad sin límite. Pero los condicionantes sociales de ella, perteneciente a una familia acaudalada y aristocrática, la llevaron a romper su relación con un simple aspirante a escritor de clase media. Varios años después, las circunstancias han cambiado. Frédéric se ha convertido en un escritor de éxito y prestigioso. Por su parte, los Wellesley, cuyas empresas han quebrado por efecto de la crisis financiera, se encuentran arruinados y viviendo más de su nombre que de sus escasos ingresos. Al reencontrarse a las puertas de Venecia, donde ambos van a residir durante algún tiempo, Frédéric se debate entre el resentimiento que ha sentido durante todo ese tiempo de separación y un sentimiento que remueve su interior y no sabe interpretar.


Me resulta imposible seguir escuchando en silencio. Debo hablarle con los únicos medios de que dispongo. Usted me atraviesa el alma. Me debato entre la agonía y la esperanza.
Así comienza la carta más famosa de la literatura austenita, la que el capitán Wentworth dirige a Anne Elliot durante la estancia de ambos en Bath. Hablo, como no podía ser menos, de la novela Persuasión, y de esas líneas, creo que puedo afirmar sin equivocarme, sale el título que hoy reseño, Agonía y esperanza, del autor Fernando García Pañeda, que con este libro ha decidido homenajear a Jane Austen en el bicentenario de su muerte.

Quien me conoce un poco (aunque no sé si lo he llegado a comentar alguna vez por aquí) sabe que no soporto esa moda que surgió hace unos años (con fuerza, para mi desgracia) de coger personajes de la literatura clásica e inventarse historias con ellos partiendo de la novela original (respeto mucho a quien le gusten, obviamente, pero yo no puedo con ellos). No me refiero a retellings y demás, que hay algunos muy chulos, sino coger a esos mismos personajes clásicos donde los dejó su autor/a original, y continuar la historia. Por poner un ejemplo: P.D. James y La muerte llega a Pemberley. Cogió a Lizzy Bennet y Darcy, de Orgullo y prejuicio, ya casados, les encasquetó dos hijos, nos contó su vida en Pemberley y se inventó una historia de asesinato. No. Nonononononono. No. Mira que me gusta P.D. James, autora legendaria, pero esos no eran Darcy y Lizzy Bennet, me lo quieran vender como me lo quieran vender. No eran los personajes de Jane Austen. Bueno, es que la pobre Jane creo que es la gran damnificada de este tipo de libros, pobriña. No se libra ni un solo personaje de sus novelas de haber tenido una "continuación".

Creo que la única novela que se salva de esto, que realmente me encantó, fue Ancho mar de los Sargazos, precuela de Jane Eyre escrita por Jean Rhys en 1966, pero para mí es un clásico en sí mismo, maravilloso por muchos y diversos aspectos (aunque a mucha gente no le gusta nada la estructura del libro, pero yo a lo mío, para variar), y ni siquiera la meto en el saco de arriba. 

El caso es que si me he atrevido con Agonía y esperanza es precisamente porque es un retelling de la novela Persuasión pero con otros personajes, otra época, otra ambientación... es la misma historia pero al tiempo totalmente distinta, sin intentar continuar donde Jane Austen lo dejó. De otra manera no creo que hubiese podido leerla, porque encima es mi novela favorita de la autora. Y después de este rollo, que diréis que os importa un pimiento, vamos al tema. Perdonadme que haga alusión de vez en cuando al original, pero es que me resulta imposible no hacerlo.

La historia base es la misma que en Persuasión, solo que ambientada en nuestros días y con Venecia como marco. Anna Wellesley y Frédéric Heywood se enamoran siendo muy jóvenes, están hechos el uno para el otro, pero ella proviene de una familia aristocrática inglesa, y él de una humilde familia de hosteleros. La familia de Anna no considera a Frédéric a la altura de ella (socialmente hablando), así que la persuaden para que deje la relación. Y se reecuentran casi 8 años después en Venecia, sin haber podido olvidarse el uno al otro, pero con muchas cuentas pendientes. Anna vaga sin rumbo por la vida, Frédéric se ha convertido en un escritor de éxito... Y en esas estamos cuando comienza la historia.

Primera novedad, más allá de la ambientación contemporánea y el traslado de la campiña inglesa y Bath a Venecia: el protagonista, el punto de vista. La historia está contada desde la perspectiva masculina, la de Frédéric, no de la de ella, algo que en la novela original es casi inexistente salvo unas breves líneas. Así pues, es a Frédéric a quien acompañamos en sus idas y venidas por Venecia, en sus encuentros con Anna, con su familia, con sus amigos... son los sentimientos de Frédéric los que conocemos en todo momento, pues de Anna poco sabemos salvo cuando coincide con él en escena.

Segunda novedad: que coinciden desde la primerísima página del libro. Nada de marear la perdiz. Llegan los dos al mismo tiempo a Venecia y a partir de ahí empezamos a conocer su historia pasada, algo que me ha parecido muy acertado. Este Frédéric está más perdido en sus sentimientos actuales que en rencores del pasado, no hay animosidad latente hacia Anna Wellesley, o no al menos la que nace del despecho... más bien procede de la confusión, del no saber muy bien qué pasó, del no saber cómo actuar en una situación que jamás había previsto.

En realidad es que todo el planteamiento me ha parecido acertado. Evidentemente el autor utiliza como regleta para la trama el original de Persuasión, pero no tiene miedo de meter cambios cuando le hacen falta, ya sea a nivel de personajes (en ocasiones funde dos personajes de la novela original en uno solo, cambia relaciones entre los personajes, elimina los que no le aportan a la historia), como en el desarrollo de los acontecimientos. Es como si la historia que fluye fuese la misma, pero las semejanzas con ella se van uniendo, separando y bifurcando constantemente del eje principal... siempre rondándolo, pero haciendo contacto solo en los momentos precisos y necesarios que sigan haciendo reconocible la historia en esos puntales que son esenciales de la trama. Sabe introducir cambios donde hay que introducirlos y mantener las similitudes donde tiene que hacerlo para que esta historia no se aparte de lo que es, un homenaje a Persuasión, pero manteniendo su identidad propia.

Aun así hay guiños que, para quien conoce el libro original de memoria, es imposible no reconocer y sonreír mientras los lee. La descripción de la madre de esta Anna es casi calcada a la de la madre original de Anne Elliot, y el cierre final-finalísimo del libro, casi calcado al de Austen, y cuando hablo de estas dos similitudes no me refiero a que cuenten lo mismo, sino a que lo cuentan casi igual. Ah, y la frase que da título al libro no podía faltar dentro de la historia... Son de las pocas concesiones que se toma el autor, porque por lo demás, sigue su propio camino en el devenir de los acontecimientos sin hacer suyas las palabras de la autora original. ¡Ah, y hace un guiño al apellido Elliot!

Y algo que me ha encantado. Que a pesar de que Anna es la que queda un poco tapada en la historia al estar todo contado desde el punto de vista de él, la sientes. Sigues sintiendo al personaje original. No sé cómo se las apaña Fernando para hacerlo, pero en tu cabeza complementas sus silencios, sus palabras dichas a medias, su aparente retraimiento, con todo lo que sabes sobre la Anne Elliot original. Y encaja. Admito que, en esta Venecia austeniana, en algunos momentos clave seguía sintiendo más a Anna que a Frédéric, a pesar de estar contándome la historia desde el punto de vista masculino. Quizás soy yo la que relleno inconscientemente los huecos porque llevo este personaje metido muy dentro, no lo sé, pero os engañaría si os dijese lo contrario.

Ambientado en una Venecia alejada de sestieres turísticos que, si adoras como es mi caso, se te cae la baba, la historia transcurre entre canales, mercados y paseos por una ciudad que tiene mucho más que ofrecer de lo que la gente cree; cuando toca hacer excursión, de la pintoresca Lyme Regis original nos vamos de crucero a las islas griegas y a Corfú (genial y de agradecer la alusión a los Durrell); y en lo que respecta al viaje interno de los protagonistas, el que les ha llevado a la situación en la que están y con el que no saben muy bien qué hacer ni hacia qué destino les lleva, es el que tiene que ser: el de las segundas oportunidades, la madurez emocional y la constancia en los afectos, algo de suma importancia en la novela original.

Ya lo comenté en la novela anterior que reseñé del autor, Operación Black Death. Fernando García Pañeda es un autor elegante, con un tinte muy clásico a la hora de escribir, y muy limpio en la prosa. Da gusto leerle. En el caso de Agonía y esperanza, lo único que he acusado es que quizás le sobran algunas páginas a la historia. El final se alarga un poco más de lo necesario, y a veces los pensamientos, las indecisiones y los miedos de Frédéric, se hacen un tanto reiterativos y para mi gusto se abusa un poco de ellos. En cualquier caso, Fernando escribe tan bien que tampoco es que sea algo que moleste.

En definitiva, yo lo he disfrutado mucho y es una lectura muy recomendable. No hace falta conocer la obra original para disfrutarla porque tiene personalidad propia, son un mundo y una época totalmente distintos y se desmarca de la obra de Austen, aunque, obviamente, quienes sí conozcan Persuasión, y, sobre todo, les guste Persuasión, se lo pasarán pipa relacionando situaciones, personajes y texto de las dos novelas. 

Y no puedo terminar la reseña sin agradecerle al autor, miembro de la Jane Austen Society, el respeto con el que acomete este homenaje, tanto hacia la autora como hacia los personajes y la historia de la novela original, porque se nota que se mueve en un territorio del que conoce las reglas. Nada fuera de tiesto, nada que chirríe, nada que pienses: "esto no lo harían ellos". Y así da gusto.

Fernando García Pañeda (Bilbao, 1964), aterrizó en el mundo de la literatura en 2002, con una novela de aventuras ambientada en el marco de la última guerra carlista, Viento de Guerra, reeditada en 2007 con el título Las lágrimas de Eurídice. Después vinieron de su mano la novela de intriga contemporánea Kismet, y las intimistas Tres Gymnopedias y Sueño y azar, ganando con esta última el Premio Alhóndiga de Narrativa Breve 2014. Con Operación Black Death retornó al género histórico en el marco de la España de posguerra. También ha publicado el libro de relatos de humor british-style Gentes del club.

Por otra parte, ha sido director y coordinador de varios talleres y clubes de lectura en bibliotecas pública, y es socio de número de la Jane Austen Society. Las obras de Fernando García Pañeda se encuadran en lo que podría llamarse literatura en blanco y negro: una escritura blanca, que busca elegancia y poesía, con algunos brochazos y retoques mayores o menores de negro que ofrece la vida real.

jueves, 19 de octubre de 2017

RESEÑA (by MB) ::: UNA ESPOSA PERFECTA - Katherine Scholes



Título original: The perfect wife
Autora: Katherine Scholes 
Editorial: Planeta
Traducción: Julio Hermoso
Páginas: 496
Fecha publicación: octubre 2014
Encuadernación: cartoné con sobrecubierta
Precio: 5,65 euros
Diseño de cubierta: Fotocomposición gama, sl



 
1948. Kitty Hamilton llega a Tanganica con grandes expectativas hacia su nueva vida. Una emocionante aventura al otro lado del mundo puede ser justamente lo que ella y Teo necesitan para recuperarse del escándalo que casi acaba con su matrimonio. 

Ella está dispuesta a adoptar el rol de la esposa perfecta, pero sus sueños pronto se empiezan a empañar. En esta tierra salvaje y extraña, donde se enfrentan distintos poderes, el cerebro no siempre puede controlar al corazón. Las viejas heridas resurgen y se encienden nuevas pasiones, y Kitty y Teo se enfrentan a emociones que les llevan más allá de lo que nunca hubieran pensado. Una lucha entre el deber y el deseo, entre los celos y el amor, entre el compromiso y la libertad. Un canto a la necesidad de seguir los dictados del propio corazón, te lleven a donde te lleven.



Una esposa perfecta es lo mismo que decir una esposa que vive de espaldas a  su realidad. Es la esposa encorsetada, donde el deber ser es antagónico del querer ser, cuyas renuncias son constantes y solo alcanza la perfección cuando cede parcelas de sí misma cada día en pos de un no sé qué llamado respetabilidad y apariencia, pasaportes necesarios para la sociedad en la que quiere encajar.

Kitty Hamilton aspira a ser esa esposa perfecta, título que por lo visto todavía no ha alcanzado y que, por alguna mancha en su expediente matrimonial, está lejos de alcanzar... y más si a ello le sumamos la dificultad de querer ser la esposa de un aristócrata inglés.

Kitty nació muy lejos de las grandes cunas aristocráticas. Australiana, con una sensibilidad especial para la pintura, se queda con toda la herencia de la familia para poder desarrollar esa habilidad o don. Para ello se traslada a Inglaterra, donde durante un tiempo se dedica a su pasión hasta que conoce al piloto Theo Hamilton. Al principio le parece que es la guinda a su maravillosa vida, pero pronto se da cuenta de que intentar encajar en un mundo lejos de tu cuna y ambiente supone un abanico de renuncias, y una de ellas es vivir ajena a todo tipo de sentimientos, pues cada error, por insignificante que parezca, se paga con indiferencia y olvido.

Aun así, siempre hay esperanza para Kitty. La puerta que conduce a ella se le abre cuando viaja a Tanganica para encontrarse con su marido. Allí querrá empezar una nueva vida, lejos de los ambientes claustrofóbicos que la han marcado y borrado. Pero en el momento en que Kitty pone un pie en esta tierra, es consciente, o percibe, que todo lo que había soñado y a lo que había aspirado no se corresponde en nada o casi nada con su nueva o no tan nueva realidad. Al final, ¿no es eso una de las cosas que tiene el colonialismo? Implantar un trozo de tu sociedad, sí o sí, viviendo de espaldas a una realidad, queriendo explotar y dominar en pro de un derecho que tú te das... en fin, no sigo por ahí, que me conozco.

Volviendo a Kitty y su historia, ella cambia de paisaje pero no cambia de sociedad; el marido ausente sigue siendo el mismo, y la sociedad encorsetada y cerrada le ha seguido hasta estas tierras lejanas. Así, aunque viva muy lejos de Inglaterra, Inglaterra no vive lejos de ella, pues el Plan de Maní de Tanganica supone, además de otras cosas, que todos los ingleses que trabajan en él no renuncien a su estilo de vida inglés, a sus normas ni a sus principios, aunque para ello vivan de espaldas a una naturaleza y  a una realidad.

Por tanto, Kitty se ve sumergida en una burbuja, donde su día a día es copia del anterior, su nueva vida es también copia de su vida anterior, y donde la posibilidad de redimirse se ve anulada cada día entre cafés solubles, refrescos, vidas ausentes y los no baños en la piscina del club social.
Pero todavía no está perdida para el mundo; conserva algunas dosis de aquella sensibilidad y creatividad que un día la inspiraron para ser una gran pintora. En el momento en que mira al otro lado de la verja, se despliega ante ella un paisaje inmenso, con una naturaleza primigenia cuyos habitantes viven en relación y sintonía con el mismo. A partir de ahí,  Kitty debe elegir entre el deber de ser una buena esposa o el querer seguir siendo ella misma... la pintora que observa y al mismo tiempo se involucra en una sociedad a la que mira de frente, aunque para ello tenga que renunciar a su jaula de oro.

Reconozco que al principio la protagonista me resultaba un tanto cansina; tanto decir que quiere ser una buena esposa, que está enamorada de su marido, que quiere encajar... todas estas retahílas me aburrían un poco. Pero como lo último que se pierde es la esperanza, esta me decía que al final Kitty encontraría su camino, así como su lugar en el mundo... cosa que se va animando en el momento en que conoce a Taylor, su guía y mentor en ese nuevo mundo.

Nuestra protagonista al final se verá en la disyuntiva de querer seguir con su vida de acuerdo a los cánones marcados o, de alguna manera, ser capaz de desprenderse de esa pátina social y vivir como Kitty, la pintora australiana, libre de corsés y normas que la anulan.

Una esposa perfecta es, por tanto, la historia de una mujer que quiere empezar una nueva vida en un lugar impresionante y lejano, donde se entremezclan hechos históricos con retazos románticos, encajando esta historia en el subgénero romántico de la novela lanscape. Así, al mismo tiempo que conocemos y saboreamos una buena historia romántica, tenemos la posibilidad de viajar a lugares lejanos del pasado, donde Una esposa perfecta, de Katherine Scholes es el vehículo perfecto que nos traslada a esas tierras lejanas, perdidas en nuestra historia y en nuestra añoranza.



Katherine Scholes (1958) nació en Tanzania, hija de un médico misionero y de una pintora. Sus recuerdos de infancia son los largos safaris con sus padres y hermanos hasta zonas remotas donde su padre atendía a enfermos con el Land Rover como clínica. A la edad de diez años su familia abandonó África y se trasladó primero a Inglaterra y luego a Tasmania, donde se quedaron.  
 
Ya adulta, Katherine se mudó a Melbourne con su marido cineasta. Ambos trabajaron juntos durante años, escribiendo libros y rodando películas. Recientemente han vuelto a Tasmania, donde viven delante del mar con sus dos hijos. 
 
Además de Una esposa perfecta, Scholes es autora de cinco bestsellers internacionales, entre los que destaca La reina de la lluvia (2013).

lunes, 16 de octubre de 2017

RESEÑA (by MH) ::: LA HIJA DEL TIEMPO - Josephine Tey




Título original: The daughter of time
Autora: Josephine Tey 
Editorial: RBA
Traducción: Efrén del Valle
Páginas: 200
Fecha de publicación original: 1951
Fecha esta edición: septiembre 2012
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros 
Diseño de cubierta: Tomás Frost


Las largas horas de convalecencia en la cama de un hospital pueden llegar a ser mortales para una mente despierta como la de Alan Grant, inspector de Scotland Yard. Pero sus días de tedio acaban cuando alguien le propone un interesante tema sobre el que meditar: ¿podría adivinarse el carácter de alguien solo por su aspecto? Grant se basará en un retrato de Ricardo III para demostrar que ello es posible: el monarca más despiadado de la historia del Reino Unido podría haber sido, según Grant, inocente de todo crimen.

Aquí comienza una investigación llena de conjeturas acerca de la persona y el reinado de Ricardo III, un controvertido pasaje de la historia británica que, tras haber leído esta novela, indudablemente será visto con otros ojos.


La hija del tiempo (Serie Alan Grant, 4) es, sin duda, un clásico que merece un lugar de honor en la biblioteca de todo amante de la literatura negra.

Hoy toca una detectives del siglo XX investigando un crimen del siglo XV desde la cama de un hospital sin pisar la calle. ¿Resultado? Una maravilla.

Hace poco os hablaba de mi pasión por la estirpe inglesa de los Tudor, pero os decía que en general, me apasionaba la historia de Inglaterra. Los Tudor, dentro de lo interesante que fue su reinado, es una parte sencilla de la historia. Salvo las idas y venidas de católicos y protestantes en el trono (¿para cuándo un libro dedicado a mi adorada e injustamente olvidada Jane Grey?), y la aparición en escena de María Estuardo y su rivalidad con su prima Isabel, digamos que esta parte de la historia inglesa es bastante lineal. 

Pero no se puede decir lo mismo de la situación en Inglaterra antes de que Enrique VII, el primer Tudor, llegase al trono. A finales del siglo XIV la Casa de Plantagenet llegó a su fin, comenzó la guerra de las Dos Rosas que enfrentaba a dos de sus ramas, los York y los Lancaster... y fue entonces cuando vino al mundo Ricardo III, ese personaje histórico lleno de enigmas, de preguntas sin resolver, que ha pasado a la historia como un asesino de niños, que es defenestrado por los propios ingleses hasta el día de hoy, que fue vapuleado por Shakespeare en su obra del mismo nombre... pero que, aun así, sigue siendo un desconocido, porque muchas cosas no cuadran en sus dos escasos años de reinado.

¿Quién fue Ricardo III? ¿Por qué hizo lo que hizo, o lo que dicen que hizo? ¿Por qué pasó de ser una persona adorada por su familia y los ingleses, a ser odiado por sus supuestos crímenes? ¿Realmente se convirtió en el monstruo que dicen llegó a ser? ¿Mató a sus dos sobrinos, dos niños, los hijos de su hermano, para quitarse posibles contrincantes al trono?

Vosotros diréis que a qué viene este rollo histórico. Pues viene a que esta novela, la cuarta protagonizada por el inspector Alan Grant, es una historia de detectives muy, muy especial. Tan especial, que está considerada la mejor de su género. Sí, tenemos trama policial y buscamos a un asesino. Y sí, tenemos asesinatos, crímenes, complots, traiciones, pistas falsas, grandes personajes, mentiras, verdades, misterios, rencores, falsos testimonios... pero ocurridos hace más de 500 años. Cómo me gusta irme p'atrás en el tiempo... los ojos me hacen chiribitas de la emoción :)

El inspector Grant es un detective convaleciente en la cama de un hospital, aburrido hasta el infinito y más allá, y que se considera un experto en el estudio de los rostros. Una amiga suya, Marta, le lleva retratos y fotografías de personajes históricos, hombres, mujeres, niños, para que se entretenga estudiándolos e intentando adivinar su carácter. Pero uno, solamente uno de esos retratos, llama verdaderamente su atención, y decide resolver un enigma que hace cinco siglos que espera a ser resuelto: el de Ricardo III, rey de Inglaterra y señor de Irlanda, aquel que amaba a su hermano, Eduardo IV, y al que fue fiel hasta su muerte, pero que después se obsesionó con acceder al trono y comenzó a cometer barbaridades... supuestamente. Si para ello tenía que decapitar consejeros, tirar el nombre de su madre por los suelos, encerrar a sus dos sobrinos en la Torre de Londres y luego matarlos, lo hizo... una vez más, supuestamente. 

En una sola palabra, fascinante. Grant, pidiendo favores a las enfermeras (geniales los apodos que les pone), a sus amigos, a un becario que le agencian del British Museum (y que será determinante en la investigación, porque acudirá a todos los sitios donde él no puede acudir al estar postrado en la cama además de servirle de contrapunto en todas las teorías), empieza a recopilar, amontonar, leer sin parar, libro de Historia tras libro de Historia, intentando desenredar la madeja de lo que era verdad y lo que era mentira, de lo que se omitía y lo que se exageraba, dónde estaban implicadas animadversiones personales por parte del historiador de turno y dónde el historiador de turno lo que hacía era simplemente no mojarse, hablar de oídas o repetir rumores de portería (Tomás Moro queda a la altura del betún).

Y así, apartando la morralla, desenmascarando las mentiras, tirando de hilos imperceptibles, poco a poco va apareciendo ante nuestros ojos un Ricardo III desconocido, un Ricardo III que, como pasa con muchos personajes históricos, solo conocemos por lo que nos han querido contar. Y la Historia muchas veces está escrita por los vencedores, por los que tenian intereses ocultos, por los que decidían lo que debía pasar a la posteridad. Esto ha sido así desde que el mundo es mundo y desde que el devenir de la historia se plasma por escrito.  

¿Mató realmente a sus sobrinos y los emparedó entre los muros de piedra? ¿Por qué? ¿De verdad le tenía tanto miedo la familia de su hermano? ¿De verdad estaba tan desesperado por acceder al trono? La verdad es la hija del tiempo. De este proverbio antiguo procede el título de la novela, y me parece maravilloso. Solo el tiempo, y no siempre, suele poner las cosas en su sitio, y desde la misma portada ya sabes lo que la autora quiere contarte: la verdad.

Y esto me lleva a explicaros una de las razones fundamentales por las que me ha fascinado este libro: porque me ha hecho admirar profundamente, más todavía, a su autora, Josephine Tey. Esta investigación no es una investigación ficticia. No ha cogido a su detective, ha inventado un caso para él, y lo ha resulto conforme a ella le ha parecido conveniente. No, es una pesquisa real sobre un personaje real, desglosada a base de libros reales de Historia, de investigación de campo, de desenmascarar a aquellos personajes involucrados, sus intereses, lo que hacía cada miembro de la familia en aquel momento, cómo eso cuadraba con lo que luego se contaba en los libros... Es un trabajo de investigación por parte de la autora de esos que te dejan con la boca abierta, un libro de ensayo histórico camuflado, de manera brillante, en una novela policíaca admirable y muy, muy entretenida. Ella, solo ella, es la detective de esta historia. Ella, y solo ella, desenmascara la gran mentira de Ricardo III, y solo le da la palabra a Alan Grant para contárselo al lector... ¿o no? ¿O es todo mentira y nos retrata solo el cuadro que ella quiere? 

Sobre esto último, supongo que quienes pueden hablar con conocimiento de causa son los historiadores. Yo, apasionada entusiasta de la materia (pero profana), teniendo en cuenta que desglosa con todo lujo de detalles la bibliografía utilizada (bibliografía que tira por los suelos en su mayor parte, dicho sea de paso), creo que es muy plausible todo lo que cuenta. Y vale, lo admito, soy del bando pro-Ricardo, y nunca he creído que matase a sus sobrinos, así que conmigo lo ha tenido fácil. Siempre he estado de parte de los historiadores que apuntan hacia otro culpable, el mismo hacia el que se apunta en este libro... porque sí, como en toda novela de detectives, se llega al descubrimiento del asesino (y que no os digo cuál es porque esto sigue siendo, al fin y al cabo, una investigación policial aunque nuestro detective no abandone la cama, y tendréis que leer el libro para enteraros). Quizás por eso me ha fascinado tanto la historia, porque algo que yo veía muy difícil demostrar, se demuestra que sí sería verificable y posible históricamente hablando.

Una cosa que me ha sorprendido mucho. Al menos en aquella época (la novela fue escrita a principios de los años 50), según nos quiere dar a entender la autora, los ingleses de a pie no solo estudiaban Historia... la aprendían, formaba parte de sus conocimientos. La almacenaban. Todo el mundo a quien el inspector Grant le muestra la foto o le habla sobre el tema, sabía quién era Ricardo III, lo recordaba de sus libros del colegio, y sabía que se le acusaba de matar a sus sobrinos, sabía cómo supuestamente habían muerto los niños, sabía incluso a quién se le había enconmendado el asesinato. Y todos, todos tenía su opinión sobre este rey: malvado, vil, asesino. Algo así me resulta impensable por estos lares. Llamadme descreída.

En fin, que nunca es tarde si la dicha es buena, y esta ha sido buenísima no, lo siguiente. He tardado mucho, muchísimo, en leer este libro porque soy un desastre en general y tengo demasiado pendiente esperando. Pero es una joyita para quien le interese una novela de detectives especial y diferente, además de una buena investigación histórica en general. De verdad, una joya. Y encima con la pluma de una escritora como Josephine Tey, que hace fácil lo difícil, y que da gusto leer. La sencillez con la que describe la guerra de las Dos Rosas, la simplicidad con la que nos sitúa en un abrir y cerrar de ojos en la Inglaterra del siglo XV... En escasas páginas resume un conflicto, unas familias, una época de una manera diáfana y sin artificios. Muy fan.

Termino (oigo los suspiros de alivio). Para quien le interese toda esta temática, en cuestión de series y películas hay donde escoger (la mayor o menor verosimilitud histórica de cada producción ya es otra cosa). Por poner solo unos ejemplos, desde la adaptación de la obra de Shakespeare al cine de la mano de sir Laurence Olivier, hasta un documental maravilloso que guardo como oro en paño desde que salió en el que Al Pacino deconstruye la obra del propio bardo, llamado Looking for Richard. En cuestión de miniseries tenemos The White Queen, adaptación de la novela de Philippa Gregory, nos lleva a la época de la guerra de las Dos Rosas, con Ricardo todavía como hermano del rey, Eduardo IV. Incluso hay una película británica de 2005 muy desconocida por estos lares pero que también atesoro hace años, titulada Princes in the Tower y basada en hechos reales, en la que se cuenta cómo apareció un hombre que decía ser uno de los dos niños que Ricardo III encerró en la Torre, dieciséis años después de su supuesta muerte. 

Ale, os dejo material para investigar, ver y disfrutar. Haced el favor de leer el libro quiénes no lo hayáis hecho. Y como hoy estoy que lo tiro, os informo que la editorial Hoja de Lata sacó a principios de verano otra novela de la serie de Alan Grant, El caso de Betty Kane. Yo lo recibí como regalito de cumple, así que espera a buen recaudo en la estantería. A ver si cae este mismo año :)






Aviso a navegantes: tengo una copia repetida de este libro. No es la misma edición que aquí enseño, es de bolsillo sin solapas, pero está completamente nueva (sin una sola lectura). Si alguien quiere leer el libro, se la regalo encantada de la vida. Va en serio. Si no me la pide nadie va a acabar pobre y desgraciada en una librería de segunda mano a la espera de que alguien se digne hacerle mimos, así que, sin vergüenza, si alguien la quiere... ¡¡email al canto!! :)


Josephine Tey (Inverness, 1896 – Londres, 1952) es el seudónimo de la escritora escocesa Elizabeth Mackintosh. Fue una mujer independiente y adelantada a su época; jamás se casó y empezó ganándose la vida como profesora de educación física hasta la muerte de su madre, en 1926, cuando tuvo que regresar a casa para hacerse cargo de su padre inválido. Fue entonces cuando, por pura diversión, comenzó a escribir. 
Entre sus obras más elogiadas por la crítica y el público destaca La hija del tiempo, declarada en 1990 la mejor novela de misterio de la historia por la Crime Writers’Association. 
Fue también autora de una docena de piezas teatrales  (escritas bajo seudónimo distinto: Gordon Daviot), y siempre será recordada por haber creado al inspector Alan Grant de Scotland Yard, protagonista de sus mejores historias.

viernes, 13 de octubre de 2017

RESEÑA (by MB) ::: EL ÚLTIMO REY DE ÁFRICA - José Antonio Quesada





Título original: El último rey de África 
Autor: José Antonio Quesada Coves 
Editorial: Létrame Grupo Editorial
Páginas: 330
Fecha de publicación: abril 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros 
Fotografía + diseño de cubierta: @Fotolia.es / Antonio F. López


 
Unos macabros sucesos están ocurriendo en un hospital del corazón de África. Mientras tanto, un profesor voluntario llega a Mali siguiendo los pasos que diera su padre años atrás. El propósito de Dídac Macià no es otro que el de ayudar a los jóvenes de la zona con el desarrollo de un proyecto educativo. Allí se enamora de los paisajes, de la bondad de la gente, de la alegría de los niños e, incluso, descubre el amor. Sin embargo, se ve involucrado en una truculenta trama de violaciones, guerra y yihadismo que no le permitirá quedarse de brazos cruzados. 
 
Ambientada en el África de las primeras décadas del siglo XXI, esta absorbente novela de José Antonio Quesada Coves se adentra más allá de los hechos y presenta un sólido panorama de las riquezas y de las miserias del continente africano. Con la compra de este libro estás ayudando a la mejora de la educación en África. El 15% de los beneficios de esta novela se destinarán a que CCONG Ayuda al Desarrollo implante programas de enseñanza en este continente.

Didac Macià es uno de esos personajes que posibilita que todos los caminos se abran a la esperanza y la experiencia, facilitando así la llegada de la humanidad a rincones olvidados y blindados por las guerras y miserias de todo tipo.

¿Qué cualidades deben poseer estos personajes? Para realizar esa labor facilitadora considero que deben ser múltiples y variadas, aunque el altruismo y el desapego son dos cualidades sine qua non; sin ellas, uno no deja su zona de confort para instalarse en lo desconocido y peligroso, sin garantías ni redes de seguridad... e incluso pagándose la mayoría de los gastos y llenando la mochila solamente de sueños, lápices y libros...

Todo lo anterior lo digo con verdadera admiración, pues me sorprenden y admiran todas estas personas reflejadas en Didac Macià, que consiguen materializar sus sueños, y al mismo tiempo reciben ese baño de cruel realidad. Él, capaz de identíficar y diferenciar lo bueno de lo menos bueno, y lo menos bueno de lo terrible y sin sentido. 

Pero para desarrollar esa capacidad debe desprenderse de una dosis importante de ingenuidad, esa cualidad que, unida a sus sueños, le ha embarcado en una difícil empresa ubicada en un complicado país.  En el momento en que Didac Macià pone los pies en la tierra, es consciente de dónde y con quién se encuentra; es entonces cuando aparta sus sueños para vivir plenamente la realidad con sus correspondientes experiencias, y cuando hablo de experiencias me refiero a todas las vividas: las buenas y menos buenas.

En sus malos momentos, cuando conoce las peores, injustas y crueles cualidades humanas, también se ve reconfortado por otras que equilibran su realidad y su mente, descubriendo la bondad, la hospitalidad y el desapego en otras gentes, abandonadas y explotadas, pero que saben encontrar fuentes de alegría y cotidianidad en su día a día.

Desde nuestro sillón, aquí recogiditos y acomodaditos, observamos y entendemos, conforme avanzamos en nuestra lectura, la aventura casi suicida de nuestro protagonista... y digo suicida por la dosis de ingenuidad y desconocimiento que atesora. Tiene ilusión, firmeza y propósito, pero todo esto choca con su realidad. Durante las primeras páginas me preguntaba cuál sería el momento en el que nuestro protagonista se sacudiría esa ingenuidad para tomar conciencia del presente y de las distintas presencias de ese nuevo escenario. Aun así, los peores momentos, con las peores personas, le enseñan que incluso ahí hay esperanza... hay humanidad.

(Por cierto, el encuentro con los tuareg ha desempolvado en mi mente uno de los libros con los que tanto disfruté, Tuareg, de Alberto Vazquez-Figueroa, maravilloso libro que me hizo viajar por el desierto...)

Retomando el hilo, El último rey de Africa nos traslada a la realidad de un continente donde, en algunos países, los conflictos y las desigualdades, las guerras y el terror conviven con lo bueno de las personas, con esa inocencia primigenia que es el motor que mueve a los nuevos héroes, personas que se desprenden de su ego y se entregan a causas casi imposibles demostrándonos de alguna manera que siempre hay esperanza.

Esa esperanza queda reflejada en todos los maravillosos y diversos paisajes que proyecta el continente, retratados, en mi opinión, muy acertadamente por José Antonio Quesada Coves, pues, además de viajar, el autor, por medio de sus personajes y la narración en primera persona, teje una trama que sin duda recala en el lector, despertándole de su insensibilidad y haciéndole consciente de las nuevas realidades, aquellas que hay que mirar de frente, no de reojo, para valorar y disfrutar de la novela en todos sus términos.




  
José Antonio Quesada Coves (Elche, 1980) es licenciado en Historia por la Universidad de Alicante y trabaja como profesor de secundaria. Ha estudiado en la Escuela de Escritores de Madrid y en la Escola d’Escriptura de l’Ateneu Barcelonés. Además, es miembro de la Asociación Literaria y Cultural Escritores en su Tinta. 
 
Después de la publicación en 2014 de El tren de los sueños rotos, y de varios relatos cortos, llega su nueva novela: El último rey de África.

martes, 10 de octubre de 2017

SORTEO MAPA LITERARIO ::: LONDRES EN LAS NOVELAS DE JANE AUSTEN

¡Hola a todos!

Tal y como recordaréis, cuando organizamos este verano el MES TEMÁTICO AUSTEN, todos los que participasteis reseñando uno de sus libros tuvisteis un premio. Entre los regalos que se sortearon entre vosotros, había dos mapas literarios, llamados LONDRES EN LAS NOVELAS DE JANE AUSTEN, cedidos amablemente por la editorial Aventuras Literarias.

Pues bien, uno de esos mapas nunca fue reclamado por su ganadora. Intentamos ponernos en contacto con ella, jamás nos respondió... y bueno, han pasado ya casi dos meses y creemos que hemos esperado suficiente, así que tenemos el mapa esperando dueño. Fue un regalo que cedió la editorial para el homenaje y ni se nos ocurre quedárnoslo nosotras. Tampoco creemos que sea buena idea meterlo en futuribles sorteos porque somos conscientes de que no es un libro, que el tema es muy específico y que puede que no interese a todo el mundo.

Así que nada, lo sorteamos en solitario, y así quien se lo lleve, que sea porque realmente le interesa y le hace ilusión tenerlo, que además es una cucada.

Quien no sepa lo que es un mapa literario, o cómo es este en concreto, que PINCHE AQUÍ, y podrá echarle un vistazo.


 
  1. El sorteo es NACIONAL (España).
  2. Se sortea UN MAPA LITERARIO de LONDRES EN LAS NOVELAS DE JANE AUSTEN.
  3. El envío lo realizaremos nosotras. Irá certificado para evitar posibles pérdidas.
  4. El sorteo comienza hoy día 10 de octubre de 2017 y termina el 28 de octubre de 2017 a las 16:30 horas (España). 
  5. Comprobaremos todos los enlaces antes de hacer el sorteo.
  6. El ganador se dará a conocer el lunes 30 de octubre.
  7. No es obligatorio tener un blog. No podrán participar aquellos blogs que solo se dediquen a sorteos. Y si os hacéis seguidores solo para participar en el sorteo y luego os borráis, quedaréis descartados para sorteos futuros, que los habrá.
  • Ser seguidor del blog (por GFC).
  • Hacer un comentario en esta entrada diciendo que queréis participar en el sorteo.
Una vez hayáis rellenado los requisitos obligatorios os aparecerán una serie de requisitos opcionales con los que ganar puntos adicionales (hasta 29 para quien pueda rellenar todos los apartados).



¡SUERTE A TODOS Y GRACIAS POR PARTICIPAR!