miércoles, 27 de enero de 2021

RESEÑA (by MH) ::: BARCOS QUE SE CRUZAN EN LA NOCHE - Beatrice Harraden


 
Título original:  Ships that pass in the night
Autora: Beatrice Harraden
Editorial: Maclein y Parker
Traducción: Gloria Jurado
Páginas: 172
Fecha publicación original: 1893
Fecha esta edición: febrero 2020
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros
Diseño de cubierta: María Verdugo Althöfer






A mediados del siglo XIX, antes de que la tuberculosis fuese tratada con medicamentos, surgieron una serie de sanatorios en zonas montañosas de Centroeuropa ante la creencia médica de que la alta presión atmosférica podía mejorar el funcionamiento del corazón y los pulmones. En uno de estos sanatorios se encuentra Bernardine, una profesora e intelectual que ve truncadas sus aspiraciones profesionales cuando le diagnostican esta enfermedad. Su guía en este lugar será Robert Allitsen, un hombre especialmente grosero y antipático al que todos llaman el Hombre Desgradable. Bernardine, que se juzga a sí misma y a los demás únicamente por el intelecto, descubre a través de la estrecha relación que forja con Allitsen y otros huéspedes del sanatorio que hay cosas que no se pueden aprender en los libros.

Publicada en 1893, Barcos que se cruzan en la noche es la obra más conocida de la escritora y sufragista Beatrice Harraden, un éxito inmediato entre el público que tuvo 15 ediciones y se tradujo al alemán, al francés, al sueco, al checo, al holandés, al islandés e incluso al braille. Sin embargo, como suele ser común, las obras más vendidas no suelen ser las canónicas, y mucho menos si se trata de una novela sentimental escrita por una mujer feminista.



Con Barcos que se cruzan en la noche inauguramos Undine y yo el proyecto de Reseñas Cruzadas que compartiremos con vosotros mensualmente. La base misma del proyecto es que entre nosotras no hablamos sobre el libro ni compartimos impresiones, así que que cada una va a descubrir si la otra ha disfutado de la lectura al mismo tiempo que los demás: leyendo su reseña. Con esto en mente podéis dar por seguro que no tengo ni idea de lo que os va a contar Undine sobre esta novela de Beatrice Harraden, pero desde que este proyecto comenzó a tomar forma tuve claro que me tocaría más de una vez el papel de poli mala. ¿Os da eso pistas sobre lo que vais a leer a continuación? Seguro que sí. Soy un libro abierto junto a una buena taza de té.
 
La protagonista de la historia es Bernardine Holme, una joven londinense que jamás ha recibido cariño ni muestras de afecto en su hogar (ha vivido casi toda su vida con sus tíos) y que tampoco ha aprendido a darlos. Es una mujer lista y culta que ha vivido por y para su cerebro y su culturización: el saber es su objetivo y sus principales preocupaciones son las del intelecto y las relacionadas con cuestiones sociales. Así vive su vida hasta que la salud se va, desaparece, y debe aparcarlo todo para recuperarla. Acude a Petershof, una especie de balneario en los Alpes suizos donde confluyen residentes y pacientes de todas partes de Europa. Allí debe permanecer unos meses, y es allí donde empieza a empatizar con otros seres humanos y donde aprende a juzgar y comprender a los demás por sus sufrimientos y aflicciones, dejando a un lado su inteligencia. Este es un proceso largo, sobre todo para una persona como ella, que jamás ha tenido consideración por los sentimientos de las personas que le rodean. Pero si hay un residente que destaca sobre todos los demás es Robert Allitsen, un hombre joven pero hosco que no habla con nadie si no es para soltar una grosería. Lleva siete años en Petershof y todo el mundo lo conoce como el Hombre Desagradable... pero Bernardine es diferente, aguanta con una sonrisa sus desplantes y sus comentarios duros y poco considerados, y ambos se convierten en inseparables.

No sé si recordáis que hace cosa de año y medio os hablé de Invierno en los Alpes, de Zofia Nalkowska (¡muy recomendable!), en la que la escritora, basándose en su propia experiencia, narraba su estancia en un sanatorio en los Alpes suizos en el periodo de entreguerras. El contexto social y la intención narrativa de Nalkowska nada tienen que ver con el libro que hoy os traigo, pero el enclave geográfico es exactamente el mismo. Estos sanatorios en los Alpes fueron destino de muchos europeos durante varias décadas (desde finales del siglo XIX hasta la primera mitad del XX), y aunque en un principio estaban destinados para enfermos de tuberculosis, lo cierto es que allí confluían todo tipo de pacientes e incluso personas que simplemente necesitaban aislarse del mundanal ruido, respirar aire puro y convivir con la naturaleza (unas vacaciones, vaya). Pero claro, los enfermos solían ir acompañados de familiares o cuidadores que unas veces vivían en el propio sanatorio y otras alquilaban habitaciones en el pueblo, además de que los visitantes o pacientes que se encontraban bien hacían vida fuera del sanatorio, y eso implica comercios, servicio postal, actividades al aire libre, excursiones... es decir, que estos sanatorios-balnearios, aunque cercanos a pueblos y localidades, en realidad conformaban unas instalaciones que funcionaban y existían para sus visitantes de invierno (en cuanto llegaba la primavera y la nieve comenzaba a deshelarse solo se quedaban los pacientes de larga duración, los que estaban de vacaciones solían volver a sus casas). 

La ambientación, por tanto, y no sé si se nota, me parece muy interesante y además creo que da pie a todo tipo de historias e intrahistorias: las de los trabajadores del sanatorio, las de los pacientes con sus cuidadores y familiares, las de los familiares que llegan allí y se olvidan de que están para cuidar y se dedican a pasárselo en grande, los romances que surgen entre acompañantes o pacientes (muchas veces con adulterio de por medio) y que se ocultan como se puede (cosa harto difícil en una comunidad tan pequeña) y, sobre todo, las historias personales de los enfermos y el modo tan íntimo y diferente con el que cada cual se enfrenta a la enfermedad (con especial atención a los crónicos que viven allí y que, al no estar de paso, son testigos del ir y venir de todo tipo de individuos). Todo esto (y más) es, como digo, el potencial que puede ofrecer un lugar como este... pero por desgracia creo que está muy desaprovechado en Barcos que se cruzan en la noche.

No os quiero contar demasiado de la trama en sí misma más allá de lo que os he dicho porque es una novela muy corta. Sí que os puedo decir que la historia central es, sin duda, la amistad entre el Hombre Desagradable y Bernardine, y el modo en que esa amistad influye en cada uno de ellos y los sitúa en unos puntos diferentes y muy alejados de los que ocupaban al principio. Sus conversaciones sobre todo tipo de temas (enfermedad, muerte, suicidio, literatura, el modo en que se relacionan con los demás huéspedes, sus vidas antes de llegar al sanatorio, sus vidas más allá de él, el egoísmo y el sufrimiento en la enfermedad, la educación universitaria en las mujeres y su implicación en los movimientos sociales...) forman el grueso de la historia y es a ellos dos a quienes acompañamos todo el camino. Pocas veces nos alejamos de su vera y lo hacemos para adentrarnos en las cuitas de un par de trabajadores (una criada y un cartero). En cuanto a los demás huéspedes del sanatorio, solo entrevemos con algo más de profundidad la historia de un matrimonio (él, mayor y enfermo; ella, joven, hermosa y con cero ganas de cuidar de su marido); de los demás poco o nada conocemos salvo algún suceso puntual que apenas sirve para que los dos protagonistas reflexionen sobre él y sigan conociéndose y ahondando en su amistad.

Bien... os digo lo que a mí me ha transmitido esta historia, lo que yo he sentido leyéndola, que puede ser acertado o totalmente equivocado, como es natural, pero si os dijese cualquier otra cosa os mentiría: leyendo Barcos que se cruzan en la noche he sentido que la autora no estaba nada interesada en contar la historia sentimental y/o pseudoromántica que estaba contando... o, reformulando la frase (y abajo os explico por qué), he sentido que ella quería contar otras cosas, cosas que introduce en la historia en cuanto tiene oportunidad, que lo demás es el envoltorio que ella necesitaba para que esas cosas llegasen a más gente pero que no estaba comprometida en darle cariño a ese envoltorio. Y si la autora no siente cariño por su propia historia, difícilmente va a sentirlo el lector. Todo me ha resultado frío, desapegado, distante.
 
Me explico. Yo nunca leo los prólogos antes de leer la novela, siempre los leo al final, y prometo que una vez leído el libro, cuando volví a sus primeras páginas para leer la nota de los editores, pensé: "¡Ya, ya se nota!". En esa breve biografía de la autora de apenas dos páginas, se nos cuenta que ella misma pasó seis meses en el sanatorio de Petershof, que las escritoras feministas padecían enfermedades psicosomáticas causadas por la presión a la que estaban sometidas por enfrentarse al rol de feminidad impuesto por la sociedad de la época.... pero, y a esto es a lo que voy, también se dice que esas mismas escritoras feministas escribían personajes femeninos vulnerables en tramas muy sentimentales para llegar a un mayor número de lectores, y que aprovechaban esa circunstancia para introducir en esas tramas sus ideas feministas (que era realmente su propósito). Harraden hizo uso de esta táctica, se hizo famosa con ella (que no rica) y de hecho el libro fue muy bien acogido (he leído opiniones fantásticas de esta lectura). Me parecería estupendo si creyese que el resultado es bueno, pero si os tengo que dar mi opinión (es a lo que vengo, vaya), Harraden no hace buen uso de esta triquiñuela porque se ve venir de lejos su verdadera intención. No sé cómo explicarlo, perdonadme la torpeza... el único símil que se me ocurre es que no sabe mezclar los ingredientes, y al intentar saborearlos se percibe cada uno por separado sin ningún esfuerzo: no están integrados y algunos saben a "metidos a regañadientes".

Voy a ir más allá. Mis dos capítulos favoritos con diferencia son precisamente dos capítulos que hacen un punto y aparte
(por distintos motivos) en la historia principal romántica que se nota a mil leguas que Beatrice Harraden no tenía ganas de escribir. Son dos relatos simbólicos sobre la búsqueda del conocimiento por un lado, y sobre el fracaso y el éxito por otro. Esos dos capítulos son los que a mí me han demostrado lo que esta escritora era capaz de hacer y su agudeza para ahondar en ciertos aspectos filosóficos. Deja reflexiones e imágenes mentales muy interesantes, y os aseguro que es donde más comodidad me ha transmitido.

De todos modos, y hablando de todo un poco, os confieso una cosa: me he peleado con la traducción/corrección desde la primera página por muchos motivos, y quienes me leéis desde hace tiempo sabéis que es algo que llevo muy mal. Si la narración no fluye con naturalidad y no me parece adecuada a la época en que fue escrito y publicado originalmente el libro, el disfrute de la lectura se me hace cuesta arriba. ¿Hasta qué punto ha influido en mi percepción tan tibia de la historia? Pues no sabría decirlo, pero ayudar a mejorarla tengo claro que no ha ayudado nada, y a ratos estaba más pendiente de lo raras que estaban escritas algunas frases y de tuteos imposibles (entre otras cosas) que de lo que me estaban contando.
 
¿Me ha parecido un mal libro? No, malo no. ¿Me ha parecido bueno? Tampoco. ¿El problema ha sido mío, solo mío y nada más que mío? Seguramente. Esta novela tiene muy buenas críticas, así que no me hagáis mucho caso; no me extrañaría nada que fuese culpa de mi falta de conexión con la historia y con la traducción. A lo mejor Undine os habla maravillas sobre ella (tanto como "maravillas" me cuesta imaginarlo, la verdad, pero nunca se sabe) en cuyo caso tendréis una de cal y otra de arena. A título personal, sé que con otra edición la experiencia lectora hubiese sido mejor, pero la base y el desapego de la historia seguirían siendo los mismos y dudo mucho que mi conexión con ella mejorase hasta el punto de decir que me ha gustado.

Me apena cuando no conecto con un clásico, os lo digo de corazón, porque además siempre intento aprender de ellos y de la época y contexto social que muestran... pero no siempre lo consigo. Obviamente, si os interesa la novela no dudéis un instante en leerla y no hagáis ni caso de esta parrafada; ojalá la disfrutéis mucho más que yo (de hecho, todo el mundo parece disfrutarla más que yo xd).

 


 
 
Os invito a leer la reseña de Undine en su blog, Lecturas de Undine... al final no hemos diferido mucho en nuestras opiniones salvo en la elegancia a la hora de ofrecerlas, algo en lo que ella siempre me ganará por goleada :)


Beatrice Harraden (Londres, 1864 – Barton-on-Sea, 1936). Escritora y sufragista británica, su obra la componen principalmente novelas y obras de teatro, además de libros infantiles y artículos para periódicos. Se dice que escribía solo noventa minutos al día para dedicar el resto de la jornada al activismo sufragista, en el que participó como miembro de la Women’s Social and Political Union (WSPU) y como vicepresidenta de la Women Writers’ Suffrage League. En 1913 el gobierno le embargó sus bienes por negarse a pagar impuestos como parte de las protestas de la Women’s Tax Resistance League. 
 
A pesar del éxito de su novela Barcos que se cruzan en la noche, que se convirtió en un bestseller, sus últimos años fueron difíciles y tuvo que vivir con una pensión del gobierno de 100 libras hasta que murió de delirium tremens.

lunes, 25 de enero de 2021

RESEÑA (by MB) ::: HISTORY JONES Y EL CETRO MALDITO - S. T. Queen


 
 
 
Título original: History Jones y el cetro maldito
Autor/a: S. T. Queen
Editorial: Click Ediciones
Páginas: 512
Fecha de publicación: septiembre 2020
Encuadernación: ebook
Precio: 4,99 euros 
 
 
 
 
 
 

Londres 1888. En una sociedad fundada sobre los pilares del tradicionalismo, se educa a las jóvenes de buena cuna con tres propósitos; casarse, tener hijos y servir a su esposo. ¡Un muermo! History Jones, una muchacha alocada, vegetariana, y dotada de gran aplomo, sueña con desempeñar las mismas funciones que los hombres, y así convertirse algún día en arqueóloga, como su padre. 

Con tan solo veinte años, rehúsa los flirteos y los pasatiempos que se les impone a las damas de su condición; unas pusilánimes de manual. Por las noches se escapa de su dormitorio y recorre la ciudad en busca de acción. Sabe pelear como un ninja, sabe rastrear como un sabueso y sabe cómo pasar desapercibida, pues disfrazarse es su único recurso para sortear los convencionalismos de su época.

Sus anhelos de una gran aventura se cumplirán cuando un cetro egipcio desaparece del Museo Británico. El suceso desencadenará una serie de muertes cuyo misterioso causante alterará la metrópoli. Su álter ego le ofrecerá ayuda a Scotland Yard a fin de desentrañar innumerables enigmas, asesinatos y mentiras. No obstante, su investigación suscitará un encuentro fortuito con un joven apuesto. Este turbará todo su mundo y le hará replantearse sus designios, los cuales implican nunca enamorarse y nunca asemejarse a las otras ovejitas felices del sistema matrimonial. Oliver Ravenscroft, un redomado seductor, le robará la cordura y… ¿quizás el corazón? 

Una mezcla de Sherlock Holmes, de Lara Croft, y de Adèle y el secreto de la momia.

History Jones había venido al mundo en extrínsecas circunstancias, anteponiéndose a la fecha prevista por la comadrona. Su bendita madre, Eleanor, dio a luz en un pasillo en remodelación del Museo Británico en el año 1868...
Nuestra protagonista es una joven nacida y crecida en plena era victoriana, y por ello ha absorbido la tradición, educación y principios (férreos y regios) que sustentan la británica sociedad decimonónica. Su padre, Robert Jones (funcionario del Museo Británico) le ha transmitido la pasión y el amor por la arqueología, los descubrimientos y los misterios que estos últimos encierran.

History Jones tiene con solo veinte años la mente y las cosas de la vida muy claras: sabe lo que quiere y lo que no, y además posee la fuerza suficiente para luchar por lo que cree que es mejor para ella. Ha decidido apartarse del destino determinado de las jóvenes de su época (el matrimonio) para dedicarse a su pasión: recorrer el mundo antiguo en distintas expediciones arqueológicas, descubrir sus secretos y desvelar sus misterios.

Además, nuestra protagonista se nutre de cualidades como la inteligencia, la curiosidad y la proactividad, a las que aplica un riguroso método científico: observación sistemática, recogida y medición de datos y formulación y reformulación de hipótesis. Hace uso de este mismo método cuando su padre le informa de que han robado en el museo un cetro egipcio hallado en la última expedición; además parece que este objeto está maldito, pues comienzan a morir aquellos que participaron de algún modo en esa expedición. Así pues, encontramos y conocemos a History en plena investigación de este suceso, disfrazada y haciendo uso de los útiles y necesarios artefactos que su amiga y confidente Jade de la Garza le fabrica para sus investigaciones.

Tenemos a una joven intrépida y curiosa, tenemos un misterio (la desaparición del cetro egipcio y la muerte en extrañas circunstancias de alguno de los que participaron en su hallazgo), y también tenemos a la joven, bella y rica inventora que fabrica instrumentos dignos del laboratorio de Q. El ingrediente romántico lo encontramos en el joven y guapo Oliver Ravenscroft, a quien no sabe cómo meter en su riguroso método científico y quien consigue que los planteamientos que establece con respecto a él acaben viniéndose abajo.

Ya metidos en harina, sea de día o de noche, recorremos las calles de la capital inglesa, registramos sus parques, pavimentos y aceras, subimos a los tejados de sus edificios, sacamos huellas de sus jardines y nos movemos por todos sus círculos sociales: igual nos presentamos ante su majestad la reina Victoria que bajamos a los submundos tabernarios de la ciudad... encontrándonos con cadáveres y algunos fantasmas venidos de otros tiempos.

El lector, entretenido como acompañante y mero espectador de la vida de esta joven e intrépida investigadora, se sumerge en el mundo y los enredos creados por S. T. Queen. Lo más acertado (en mi opinión) es no desvelar nada relacionado con los gagets, los disfraces y los misterios... que sea el lector quien descubra en cada página a personajes como Harchibald Jones, el inspector Chamberlain, Bagott...  

Reunidos los elementos solo queda divertirse con History Jones y el cetro maldito. La verdad es que me ha entretenido y la he disfrutado. ¿Cómo resistirse a un misterio, un romance y, sobre todo, un Londres victoriano (con lo facilona que soy)? Con estas premisas era muy difícil que no me gustase.

A falta de un lector de libros electrónicos tengo mi ordenador y una taza de café con leche; miro hacia la ventana, observo la borrasca Hortensia completamente desatada, me vuelvo y leo en la pantalla: Tower Hamlets,  Londres, 1888... una cochambrosa taberna de Whitechapel... 





Desde que S.T. Queen desempolvó unos viejos libros escondidos en el ático de la casa de campo donde creció, la literatura ha ocupado gran parte de su vida. Se ha dejado envolver por historias de todo tipo, sintiendo una inmensa atracción por las que transcurrían en la época victoriana. Su curiosidad e interés creciente le hicieron dedicarse a indagar sobre aquel fascinante período; la vestimenta, las medicinas y los avances policiales, las costumbres y el pensamiento social… atesorando cada detalle como si de un duende con su caldera de oro se tratara. 

Su afición por Sherlock Holmes y por Tomb raider, así como su indignación por la falta de consideración hacia las mujeres de antaño, han contribuido a la creación de un personaje genuino; History Jones. Se acrecentaba con el tiempo el esbozo del personaje en su subconsciente, y crecía su necesidad por leer relatos donde la protagonista reuniera una serie de valores más allá de lo permitido. Emergiendo al fin la voz de History, S.T. Queen se ha aventurado a relatar sus hazañas.

Cuando mejor perfila sus historias es en días de tormenta. 

Poco más se sabe de S.T. Queen, pues es tan misterios@ como la trama de sus novelas. 

Ha llegado a Click Ediciones la primera entrega de esta serie de volúmenes independientes que promete atrapar al lector generando verdadera adicción.
 

viernes, 22 de enero de 2021

RESEÑA (by MH) ::: LA BRUJA DEL ÁMBAR - Johann Wilhelm Meinhold


 

Título original: Maria Schweidler, die Bernsteinhexe
Autor: Johann Wilhelm Meinhold
Editorial: Valdemar
Traducción: Rafael Lassaletta
Páginas: 224
Fecha publicación original: 1838
Fecha esta edición: 1998
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 11,30 euros 



Sirviéndose del recurso literario de limitarse a preparar para su publicación un documento del siglo XVII encontrado casualmente en su parroquia, Wilhelm Meinhold, teólogo y pastor protestante alemán (1797-1851), da a la luz en 1842 La bruja del ámbar, crónica de un célebre proceso por brujería a Mary Schweidler, hija de un pastor que ocupó el mismo cargo parroquial en el pasado.

Con La bruja del ámbar, Meinhold quiso inaugurar un nuevo género literario al que dio el nombre de «narraciones de crónicas», un género que despertó un interés inusitado, sobre todo en Inglaterra, donde sus obras, alguna traducida al inglés por la madre de Oscar Wilde, entusiasmaron a los prerrafaelistas Rossetti, Burne-Jones y William Morris.

La bruja del ámbar, al margen de suponer un brillante argumento religioso contra algunos aspectos del protestantismo, aparte de su carácter de novela histórica o de su contenido literario terrorífico o sobrenatural, puede leerse como una novela de suspense, pues la historia de Mary Schweidler pone en el tapete una denuncia falsa de brujería por venganza, un proceso judicial amañado en el que se intenta comprar o presionar testigos, la búsqueda de pruebas exculpatorias y un elemento de suspense, la sentencia, propio de las novelas y películas de procedimiento judicial.


Para quienes no hayan visto la entrada sobre el #RetoHermanasFatídicas, Mónica (Serendipia) y yo vamos a dedicar 2021 a leer sobre brujas y brujería en libros y literatura de muy distintos tipos y géneros. Hemos propuesto para cada mes un mínimo de dos lecturas (cuando ha sido posible hemos incluido siempre al menos un clásico), y el reto consiste en leer al menos una de esas propuestas (y de ahí para arriba... como si queremos leer todos los libros cada mes). El caso es que en enero tenía claro que quería leer las dos novelas propuestas y os voy a hablar de ambas en el blog (spoiler: ninguna estaría en mi lista de favoritas del año, pero tampoco en la de peores. El reto ha empezado tibio). Hoy os hablo del clásico, La bruja del ámbar, publicado en 1838, que supuso en su época el precursor de un nuevo género literario.
 
¿Qué género literario es ese? El de "narraciones de crónicas", que a grosso modo consiste en narrar cronológicamente unos sucesos que están supuestamente basados en hechos reales (pero que no lo están, obviamente). Así pues, La bruja del ámbar, partiendo en todo momento de una historia de ficción, presenta a Meinhold, el propio autor (del que solo tenemos noticias en la primera página para introducir la historia y en la última para despedirse), contándonos que ha encontrado un manuscrito escondido en su iglesia y que ha decidido compartirlo con el lector... y a partir de ahí toda la narración consta de las entradas de ese manuscrito. Y ahora diréis: pues vaya cosa, ficción novelada que quiere hacer pasar por reales hechos que no lo son. Sí, pero es que estamos hablando de hace casi doscientos años, las cosas tienen que inventarse y nacer en algún momento, y en aquella época supuso algo totalmente novedoso. Hay que darle al libro los méritos que tiene, que para sacarle los puntos flojos aún me queda reseña :)
 
A ver, vuelvo a la historia. Meinhold reflexiona un poco sobre el desconocido autor del manuscrito, de dónde será, las palabras que usa, su origen noble... y una vez que parece concluir que este buen señor vivía en Pomerania pero que era extranjero y que nos encontramos inmersos en la Guerra de los Treinta Años en la isla de Usedom, entramos en materia (para situarnos, la acción se sitúa entre 1618 y 1649). Como al parecer el manuscrito no está completo, nosotros leemos a partir del (supuesto) capítulo siete, y nos sumergimos en un pueblo que acaba de ser saqueado y destruido por los soldados y con muchos de sus habitantes escondiéndose en un bosque cercano. 
 
El narrador (el segundo, el que realmente nos va a contar la historia a través del manuscrito) es un pastor protestante, viudo y con una hija, Mary, que está pasando bastantes penurias junto a muchos de sus vecinos en el bosque en el que están escondidos. Sus casas, sus pertenenecias, sus animales... todo ha desaparecido y no tienen qué llevarse a la boca. Tras muchos días en los que van tirando hacia delante ya sea por golpes de suerte, caridad de vecinos a los que les va mejor o circunstancias varias  sin más relevancia, Mary halla por casualidad un yacimiento de ámbar. Lo van sacando poco a poco entre su padre y ella para venderlo a escondidas y usar ese dinero para alimentar a todo el mundo, pero jamás dicen de donde sacan esa enorme cantidad de dinero, lo que ya resulta sospechoso para algunos. Si a eso se suma que hay un personaje que se la tiene jurada al pastor y a su hija, que un noble pretende a Mary y solo sufre su rechazo, que Mary hace excursiones nocturnas a solas, que empiezan a enfermar los niños y los animales y Mary, que tendría que ser capaz de sanarlos, solo consigue que mueran... pues que se juntan el hambre y las ganas de comer: Mary es acusada de bruja para beneficio de unos y venganza de otros. Acusar es la parte fácil, solo requiere maldad; demostrar que no eres bruja ya es otro cantar, porque hasta los fenómenos metereológicos parecen decididos a sembrar la duda.
 
Mirad, nunca hago las reseñas así, pero creo que voy a deciros sin más en un párrafo lo que me ha gustado y en otro lo que no, porque hay de todo. Es lo que más me apaña para hablaros de este libro y creo que va a quedar más claro.
 
¿Qué me ha gustado? Leer un clásico siempre me aporta cosas positivas porque aprendo un montón sobre la época, la sociedad que se retrata dependiendo del país en que se ambiente, el movimiento cultural al que representa (o del que se intenta alejar), el estilo narrativo... y esto es algo totalmente independiente de que ese libro luego me guste más o menos: simplemente me enriquece y disfruto aprendiendo cosas, así que solo por eso ya me ha merecido la pena su lectura. Sobre la historia en sí misma, la segunda mitad es con diferencia la mejor, la más interesante, la más emocionante en cuanto a los hechos que se producen en ella y la que realmente hace que este libro destaque y ofrezca un acercamiento a la brujería y su enraizamiento en las clases populares a mediados del siglo XVII en Alemania. Este libro cobra vida a partir de la acusación de brujería y de todo lo que sucede después, y a pesar de sus defectos, que los tiene, creo que el autor hace un buen trabajo cuando plasma por qué entre los vecinos de Mary los hay que no creen en la existencia de las brujas y también los hay que ven señales de esa brujería hasta en las piedras. Esa dicotomía representa el sentir de una época que daba dos pasos adelante y uno atrás y no terminaba de quitarse las supersticiones de encima.
 
¿Qué no me ha gustado? Lo primero es la sinopsis, creo que promete algo que luego no encuentras en la lectura. El suspense, por ejemplo. No existe ese suspense, porque
durante la narración se adelanta en varias ocasiones cómo va a terminar la historia e incluso se dice qué personaje va a propiciar ese fin, con lo que das por segura su aparición estelar por mucho que el autor intente rizar el rizo y hacerte creer que puede pasar algo más de lo que realmente pasa. Siguiendo con la edición, me ha molestado bastante que el numeroso texto que hay en latín no esté traducido, porque cuando son citas las puedes sacar por contexto, pero es que hay hasta cartas que tienes que saltarte e intuir. No costaba tanto poner notas a pie de página con las traducciones (dirán que culpa mía por no haber aprovechado mis clases de latín en el instituto, y a lo mejor tienen razón... o no). Por otro lado, y volviendo al libro, las primeras setenta páginas dan vueltas sobre sí mismas como una peonza; repiten la fórmula "Dios nos cuida y nos da de comer, damos gracias, pasa algo malo y vuelve el hambre.... empezamos de nuevo: Dios nos cuida y nos da de comer, damos gracias, pasa algo malo y vuelve el hambre... empezamos de nuevo: Dios...". Entendéis a lo que me refiero, ¿no? Pues así setenta páginas. Me costó mucho meterme en el libro, lo admito, y seguí adelante porque sabía de lo que iba y sabía que, aunque ese primer tercio no me estuviese contando absolutamente nada, en algún momento entrarían la acusación de brujería y el juicio y la historia evolucionaría.
 
Antes de acabar se me ha ocurrido un tercer apartado. ¿Qué cosillas creo que pueden molestar a otros lectores aunque a mí no me hayan molestado? Pues que es un libro muy de su época, mucho, y eso quiere decir que las reacciones son muy exageradas y todo se cuenta con mucho dramatismo y exceso. Para que nos entendamos, si hubiese echado un euro en una hucha (las damas de Regencia no tomamos chupitos) cada vez que alguien se desmaya en esta historia, me habría comprado una de esas ediciones anotadas de Akal que solo se pueden pagar tras hipotecar tu casa. Los desmayos se suman por decenas, ya sean hombres o mujeres. Es todo como muy intenso. Si sois de los de poner los ojos en blanco ante estas cosas, avisados estáis. ¿Más? Pues el uso indiscriminado de nombres que no vienen a cuento, no pintan nada en la historia y estorban mucho la lectura. Como cuando alguien te quiere contar que vio a su amigo Pepe y para eso te desgrana todo el árbol familiar remontándose a la época de los celtíberos. Ah, y la religión, que es casi un personaje más en el libro. Se dice que esta historia es una crítica al protestantismo (o cuando menos a ciertos aspectos), pero ahí no voy a entrar, que bastante largo me está quedando esto.

La bruja del ámbar me ha parecido una curiosidad, y no me arrepiento en absoluto de haberla leído (lo mismo parece lo contrario pero no, no me arrepiento...), pero no me atrevo a recomendarlo salvo a aquellos lectores que gusten de leer todo clásico que caiga en sus manos y estén además muy interesados en literatura sobre brujería. Eso sí, quien decida leerlo y se le hagan cuesta arriba esas setenta páginas que comento arriba, que tenga paciencia y no tire la toalla. La historia mejora, coge ritmo y se vuelve muy interesante, prometido (aunque ni es terrorífica ni sobrenatural... no escojáis esta lectura en base a eso que promete la sinopsis). La segunda mitad del libro merece realmente la pena, los interrogatorios son fantásticos, y su único lastre es el adelanto constante durante la narración en cuanto al resultado de lo que se cuenta porque perjudica el misterio en sí mismo.

Whilelm Meinhold (1797-1851). Teólogo y pastor protestante alemán. Sirviéndose del recurso literario de limitarse a preparar para su publicación un documento del siglo XVII encontrado casualmente en su parroquia, dio a la luz en 1842 La bruja del ámbar, crónica de un célebre proceso por brujería a Mary Schweidler, hija de un pastor que ocupó el mismo cargo parroquial en el pasado. Con La bruja del ámbar, quiso inaugurar un nuevo género literario al que dio el nombre de "narraciones de crónicas", un género que despertó un interés inusitado, sobre todo en Inglaterra, donde sus obras, alguna traducida al inglés por la madre de Oscar Wilde, entusiasmaron a los prerrafaelistas Rossetti, Burne-Jones y William Morris. La bruja del ámbar, al margen de suponer un brillante argumento religioso contra algunos aspectos del protestantismo, aparte de su carácter de novela histórica o de su contenido literario terrorífico o sobrenatural, puede leerse como una novela de suspense, pues la historia de Mary Schweidler pone en el tapete una denuncia falsa de brujería por venganza, un proceso judicial amañado en el que se intenta comprar o presionar testigos, la búsqueda de pruebas exculpatorias y un elemento de suspense, la sentencia, propio de las novelas y películas de procedimiento judicial.

miércoles, 20 de enero de 2021

CUANDO PROUST VISITÓ NETHERFIELD #18 ::: DOLORES CONQUERO

¡Hola a todos! 

Hacía ya un tiempo que no os traíamos un Cuestionario Proust-Netherfield, y ya tocaba, ¿verdad? En este que hace el número 18 de la lista contamos con la participación de la escritora y periodista Dolores Conquero, que amablemente ha accedido a contestar a nuestras preguntas sobre lo divino, lo humano y, faltaría más, los libros. El año pasado fue el año Conquero en el blog (abajo enlazamos las dos reseñas que compartimos en los meses de abril y agosto), así que ha sido todo un placer y un honor leer sus respuestas y conocerla un poquito más.

¡Esperamos que os guste y muchísimas gracias a Dolores por su amabilidad!



DOLORES CONQUERO
(Castro Urdiales, Cantabria)

-Periodista licenciada en Ciencias de la Información.
-Especializada en reportajes y entrevistas, escribió durante diez años en todos los suplementeos de El País.

-Ha sido jefa de sección en revistas como Marie Claire y ha trabajado puntualmente como guionista de televisión.
-Los poetas José Hierro y Claudio Rodríguez le concedieron en 1997 el accésit del Premio Gerardo Diego de Poesía.
-A raíz de su experiencia personal creó en 2014 el blog Mi novio es + joven que yo para contar lo que se le pasa a una mujer por la cabeza cuando sale con un hombre más joven -> aquí
-Twitter -> aquí         -Instagram -> aquí



BIBLIOGRAFÍA




¡FILMANDO! SEIS MANERAS DE HACER CINE EN ESPAÑA (2002)
NUER EDICIONES
Se trata de un libro de entrevistas que la autora ha realizado a seis cineastas españoles, cada uno de los cuales plantea sus films de una manera radicalmente distinta, de tal modo que el libro expone sendos conceptos de producción, sendos credos artísticos. Son Montxo Armendáriz, Agustín Díaz Yanes, Juan Carlos Fresnadillo, Manuel Gómez Pereira, Miguel Hermoso y Felipe Vega. 
 

 
AMORES CONTRA EL TIEMPO (2018)

PLANETA

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Oposición familiar, críticas —a veces implacables— del entorno, conflictos laborales… Son muchos los problemas a los que estas mujeres tuvieron que hacer frente, en diversos momentos históricos, por saltarse uno de los prejuicios más firmemente instalados en la sociedad: que una mujer no puede (o no debe) enamorarse de un hombre más joven que ella. Con un estilo ameno y riguroso, lleno de ritmo, la autora intenta ir más allá de los lugares comunes y a la vez ser escrupulosamente fiel a sus heroínas para contarnos sus historias de deseo, aventuras, amor, lágrimas, inevitables catástrofes y finales felices.

 
SOÑÉ EN LA HABANA (2019)

AUTOPUBLICACIÓN

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Tras muchos años deseando conocer Cuba, Alicia, acompañada de su hija, viaja a La Habana de vacaciones. Allí conoce a Yodiel, un joven de quien no puede evitar enamorarse. Pese a los tópicos que rodean este tipo de relaciones, Alicia le da una oportunidad, pero a la vez, como si de una detective se tratase, decide investigar por su cuenta. ¿Quién es él realmente? ¿La quiere de verdad? ¿Qué hace cuando ella no está? En su afán por averiguarlo todo, Alicia irá descubriendo poco a poco quién es su amor, pero también la compleja realidad de un país fascinante que poco tiene que ver con el de los tópicos.
 

1. Rasgo principal de mi carácter. La calma.

2. Cualidad que prefiero en un hombre. Dos: la inteligencia y la bondad.

3. Cualidad que prefiero en una mujer. Lo mismo.

4. Lo que más aprecio de mis amigos. Que lo sean de verdad.

5. Mi principal defecto. El exceso de empatía.

6. Mi ocupación preferida. Leer, ir al cine, bañarme en el mar, estar con la gente que quiero.

7. Mi idea de felicidad perfecta. Estar en paz conmigo misma.

8. Mi mayor desgracia sería… No poder disfrutar de la música.

9. Mi color y flor favoritos. El azul y la flor silvestre.

10. Si pudiese ser otra persona o un objeto, me gustaría ser… Nadie.

11. País en el que me gustaría vivir. Este, con todos sus defectos. La sensación de extranjería solo me gusta para las vacaciones.

12. Mi mayor extravagancia. Cruzar el charco para dar una sorpresa a alguien.

13. Mi compositor y pintor preferidos. Bach, por encima de todo. En pintura no tengo favoritos.

14. Palabra o frase que repito a menudo. “Y luego, cántale a Gardel”. Me la pegó alguien que viajó a Argentina y la hizo suya.

15. Mis héroes y heroínas de la vida real. Los anónimos, esos que ni siquiera saben que lo son.

16. Mi nombre favorito. No lo sé. De niña no me gustaba el mío, pero acabé por quererlo.

17. Lo que odio por encima de todo. La violencia.

18. Personajes de la historia que más desprecio. Josef Mengele y Leopoldo II de Bélgica.

19. Cómo me gustaría morir. Dueña de mis actos.

20. Mi estado habitual de ánimo. Un feliz término medio.

21. Don de la naturaleza que me gustaría poseer. Tener la capacidad de olvidar algunas cosas.

22. Faltas que me inspiran la mayor indulgencia. Las que se hacen sin intención.

23. Ocasiones en que suelo mentir. Lo hago fatal, así que procuro evitarlo.

24. Mi lema favorito. Todo se pasa. También lo malo.

25. Mis autores favoritos en prosa. Cortázar, Marías, Joyce Carol Oates, Patricia Highsmith, William Irish, Cristina Fernández Cubas, Doris Lessing, Carver...

26. Mis poetas favoritos. Lorca, José Hierro.

27. Mis héroes preferidos de ficción. Philip Carey, el protagonista de Servidumbre humana (Somerset Maugham); Henry Durie, el hermano bueno de El señor de Ballantrae (Stevenson).

28. Mis heroínas favoritas de ficción. Pippi Calzaslargas, Ana Karenina y las dos protagonistas de La edad de la inocencia, pese a ser tan distintas.

29. Libro que siempre recomiendo a quien me pregunta. Depende, pero si creo que va a ser receptivo, la trilogía de Primo Levi.

30. Prejuicios como lectora. Más de los que me gustaría, pero no perdono a quien no respeta la escritura, esa gente que en vez de publicar libros podría fabricar chorizos, con perdón de los fabricantes de embutidos.

31. Manías como escritora. El silencio absoluto, sobre todo para las revisiones.

32. Lo primero que hago al entrar en una librería. Sonreír.

33. Lo más bonito que me ha dicho un lector. Más que un halago, me gusta cuando alguien se detiene en ese detalle que otros no ven y que para ti lo es todo.

34. Libro que estoy leyendo. El último de Care Santos y Fin de temporada, de Ignacio Martínez de Pisón.

35. Libro que no leería nunca. Cualquier entrega de El señor de los anillos. Con la primera me bastó.

36. Autor del que siempre espero su próxima novela. Javier Marías, Javier Cercas, J. C. Oates, Ian McEwan…

37. Locura que he hecho por un libro. Escribir al autor de un relato que había en mi libro de sexto de EGB y que nunca encontré en las librerías. Se llamaba Ramón Nieto.

38. Clásico imprescindible. Madame Bovary, Crimen y castigo, Rojo y Negro.

39. Clásico que me ha defraudado. El guardián entre el centeno.

40. Libro que me hubiese gustado escribir. El túnel, de Ernesto Sábato

41. Mi sueño como escritora. Publicar un libro que encandile por igual a crítica y público.

42. Personaje favorito de toda mi obra literaria. La protagonista de mi novela Soñé en La Habana. Hay muchas Alicias, o potenciales Alicias, a nuestro alrededor.

43. Si mi última obra fuese un estado de ánimo sería… Asombrado.

44. Mi última obra publicada le gustará a quien le guste… Mejor que eso lo digan otros.

45. Despedida libre. Gracias y un fuerte abrazo.



¡MIL GRACIAS A DOLORES POR TODO!