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lunes, 7 de octubre de 2024

RESEÑA (by MH) ::: MUCH DITHERING - Dorothy Lambert


 
Título original: Much Dithering
Autora: Dorothy Lambert
Editorial: Palabra
Traducción: Diego Pereda
Páginas: 256
Fecha publicación original: 1938
Fecha esta edición: enero 2023
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,90 euros
Imagen de cubierta: View from a window in Marienstrasse (Adolph von Menzel, 1867)

Los cotilleos y los enredos amorosos revolucionarán la apacible vida de los habitantes del pintoresco pueblo inglés, Mutch Dithering, en esta novela costumbrista. "Si por algo destacaba Much Dithering era por su tranquilidad. Los pocos que pasaban por el pueblo, por la mañana, por la tarde o por descuido, exclamaban desde sus carruajes: "¡Qué tranquilidad! ¡Qué paz!", y algunos añadían que sería un lugar magnífico en el que reposar para siempre, aunque en vida prefiriesen algo más animado". Jocelyn Renshawe, la joven viuda y singular heroína de esta deliciosa comedia costumbrista, está a punto de protagonizar una serie de hechos que verán amenazada la pacífica vida rural de los habitantes de Much Dithering. La comunidad, reacia a las novedades, recibe con reticencia a una nueva familia: los Murchison-Bellaby, que se ven enredados en ciertos asuntos con los hermanos Hedgecock, Ermyntrude, la madre de la protagonista, y la misma Jocelyn. En esos momentos aparece también el misterioso Gervase Blythe, conocido del coronel Tidmarsh, quien, involucrado de alguna manera en los últimos acontecimientos, contribuirá a alterar definitivamente la vida apacible y monótona del pueblo y de nuestra heroína.

Much Dithering es uno de los taitantos libros que compré el año pasado durante mi visita exprés a la Feria del Libro de Madrid (este año, por desgracia, no he podido ir). Me llamaba muchísimo la atención porque ¿a quién no le va a gustar un clásico de los años 30 ambientado en un pueblo de la campiña inglesa donde todo gira alrededor de los enredos amorosos de varios personajes y que rezuma encanto por los cuatro costados? Pues eso, que apostaba a caballo ganador. Os cuento.

Cuando hablamos de los Ditherings estamos hablando de dos pequeños pueblos colindantes: uno es Much Dithering y el oto es Little Dithering. El pueblo que a los lectores les interesa es Much Dithering, que además da nombre al libro. La señora del lugar es la honorable Augusta Renshawe, que vive en la Abadía, está un poco anticuada, es dueña de muchos de los terrenos y negocios del pueblo y no quiere que nada, absolutamente nada, cambie (la modernidad para los modernos, que diría aquel). Augusta está viuda y su único hijo también falleció muy joven, así que su familia se reduce a Jocelyn, la viuda de su hijo... salvo el heredero de todo su imperio, un joven con muy mala fama a quien no se le ve el pelo hace años y que dejó todo en manos de la vetusta señora. Pero volvamos a la nuera, Jocelyn, que realmente es la protagonista de nuestra historia. Jocelyn tiene solo veinticinco años, pero vive, piensa y se comporta como si tuviese cien. Es tan mansa, tiene tan pocas inquietudes, está tan alejada de su cabeza la mera idea de vivir un poco la vida que todo el pueblo la tiene por un pan sin sal. El lector no solo se da cuenta de que esa es una percepción un tanto errónea, sino que además es muy buena, muy aristocrática y muy guapa, una combinación que tarde o temprano empieza a levantar pasiones. Y por si fuera poco aparece la madre de Jocelyn, todo un personaje a quien nadie en su sano juicio quiere cerca (ni siquiera su hija)... y los hijos del tabernero, que darán problemas porque corre sangre italiana por sus venas (¡pecado mortal!)... y los  Murchinson-Bellaby, que se han trasladado a provincias para iniciar una carrera en el Parlamento para su díscolo hijo (lo que les espera)... y nuestro galán galanzote, Gervase Blythe, del que no se sabe nada y él tampoco hace gran cosa por despejar dudas (pero parece todo un caballero y eso ya abre puertas). En fin, que con lo tranquilo que era este pueblo y como se anima la cosa en un periquete...

Quizá debería empezar diciendo que el título del libro, que es realmente el nombre del pueblo, tiene doble sentido, pues Much Dithering podría traducirse como "grandes titubeos/muchos titubeos" (tal como indica una nota a pie de página nada más comenzar la novela) y, como digo, esto podría interpretarse de dos maneras: una irónica (por la placidez y sosiego del pueblo, que de vacilación y titubeo tiene más bien poco) o de una otra mucho más literal (cuando les llegan estas "hordas de extranjeros" dudan, no se deciden a integrarlos y aceptar los cambios y nuevos aires que traen con ellos). Si lo leéis, ya decidiréis de qué lado estáis.

En cualquier caso, esta es la historia de un pequeño pueblo asentado en sus costumbres, donde nunca pasa nada, donde todos los días son iguales, donde las rutinas forman parte de la existencia misma y donde cualquier cosa que se salga de lo normal divide la opinión del vecindario: unos se llevan las manos a la cabeza y otros se frotan las manos esperando el salseo... y claro, llega tanta gente nueva de repente que la vida se les pone patas arriba y empiezan a pasar un montón de cosas: para algunos personajes será el comienzo de algo maravilloso, mientras que para otros las cosas se complicarán y no saldrán como ellos quieren. La aparición de extraños en comunidades cerradas, ya fuese de paso ya fuese para instalarse, era una temática habitual en las novelas de Lambert, y además una fuente estupenda para que todo tipo de escándalos, amoríos y chismorreos diesen que hablar durante mucho tiempo a los vecinos.

Sin lugar a dudas el plato fuerte de la novela son sus protagonistas principales, porque Lambert los dibuja con cariño pero también, en según qué casos, con mucho humor. La honorable Augusta es una dama severa y cuadriculada que no quiere que cosas tan espantosas como un surtidor de gasolina le estropeen su pueblo, pero luego, en lo que a Jocelyn y su futuro se refiere, es la más sensata y la más moderna de todo el vecindario. La tía Mllicent es una metomentodo que va de celestina cuando lo que a ella le gustaría en el fondo (aunque no lo admita) es buscarse un buen mozo para ella (o un mozo, a secas; las exquisiteces para quienes pueden permitírselas); el coronel Tidmarsh es un aburrido y amargado que dice que está enamorado y lo único que busca es una mujercita joven y guapa que le cuide en la vejez; Jocelyn está aletargada y anestesiada porque jamás ha tenido la oportunidad de ponerse el mundo por montera, pero cuando se presenta la oportunidad la pilla al vuelo y sin sujetarse los pololos; Gervase Blythe es encantador y perfecto y no hay más que decir sobre él; Adrian es un picaflor que está a punto de recibir su merecido al darse cuenta de que en un pueblo no puedes comportarte como en Londres; y Ermyntrude Lascelles, la madre de Jocelyn, es todo un personaje, como no podría ser menos con ese nombre: una señora maquillada como una puerta que viste para matar, persigue jovencitos a quienes miente sobre su edad, se avergüenza del muermo de su hija, vive en una realidad alternativa y peculiar donde todos los hombres le persiguen y están epatados con ella y que, como no, al final es de la que triunfa a su manera y se sale con la suya. No sé si Lambert conocía a alguien así en la vida real que le sirvió de inspiración, pero de ser así, yo creo que la admiraba en la misma proporción en que la despreciaba.

Coged la comparación con pinzas porque en el fondo no se parecen en nada, pero la idea es la misma que en Cranford: quitad todas las muertes y las cosas malas que ocurren en el libro de la Gaskell (que las hay, aunque muchos lectores se queden solo con el lado acogedor y bonito de la historia) y quedaos con la idea de un pueblo pintoresco con unos personajes con mucho encanto que dan mucho juego. A eso añadidle enredos y malentendidos, unos diálogos estupendos, relaciones secretas, algún que otro escándalo, un poco de romance salpicado de triángulos (¡y cuadrángulos!) imposibles, obras de teatro shakesperianas (donde la autora vuelca un poco de su propia vida en la campiña rural) y un par de misterios muy MUY obvios que se ven venir desde la Patagonia pero que ni son el objetivo de la trama ni pretenden impresionar al lector, así que da igual que los adivinéis desde casi antes de abrir el libro. En realidad todo el conjunto del libro es muy predecible, es de esas historias amables y tiernas que sabes perfectamente cómo van a acabar, pero es muy entretenido, tiene ese charm británico que tanto nos gusta a muchos lectores y es una elección estupenda para leer entre libros más densos. No es un librazo, pero cumple con lo que promete, te saca alguna sonrisa, se lee con gusto y se disfruta, y a veces es lo que te pide la vida (realmente es lo que hoy en día denominamos lectura cozy, pero he evitado el término toda la reseña de lo aburrida que estoy de escucharlo... claudico, pero a regañadientes xD).

Y dicho todo esto, también tengo que dejar constancia de que he disfrutado del libro a pesar de su traducción, que no está a la altura y que a ratos deja mucho que desear. Y no lo digo por decir, tiene cosas tan raras que he comprado el kindle en inglés para poder ir comparando y comprobando (y entendiendo lo que no se entiende bien en castellano). No voy a incidir en esto que me pongo siempre muy pesada cuando me encuentro estas cosas, pero vaya, que llevamos una racha de traducciones malas e inadecuadas de clásicos en diversas editoriales que da para hablar largo y tendido. Y se lo pido por favor a futuros traductores de clásicos... en los años 30 del siglo XX no existían ni se usaban expresiones como "chulo de playa". Un poco de seriedad.

Enfados aparte, me he cuidado muy mucho de no contaros realmente nada sobre la trama, porque ya digo que es un poco a la carta y creo que cuanto menos sepáis, mejor. Me extraña muchísimo que ninguna de las cadenas televisivas británicas tipo BBC o ITV se hayan acordado de esta historia para hacer una miniserie de época de esas tan maravillosas que hacen, porque tiene todos los ingredientes para hacer la delicias de los epoqueros de pro como servidora.

Por cierto, la novela no es que sea especialmente navideña pero buena parte de ella transcurre durante la Navidad, que la tenemos a la vuelta de la esquina y sé que a muchos os interesan este tipo de lecturas estacionales. De hecho, tal y como se comenta en la introducción de la novela, Much Dithering surgió a raíz de una pieza teatral escrita por Lambert titulada Fiesta de Navidad, donde aparecían varios personajes como Jocelyn o el coronel Tidmarsh. Cuatro años después de esa representación vio la luz Much Dithering, que incluía no solo a esos dos personajes (junto a otros muchos), sino también esas mismas escenas navideñas de la obra de teatro.

 




Dorothy Lambert nació el 17 de febrero de 1884 en el condado de Cork, en Irlanda, donde vivió hasta su matrimonio. En 1906 se casó con Eric Lambert, un abogado con el que se trasladó poco después a Bombay, donde nació su hija Eileen. Dorothy regresó a Cork en julio de 1913. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, la familia estaba de nuevo en la India, y Eric fue llamado a filas, pero regresaron a Inglaterra al terminar el conflicto. Los Lambert se asentaron en Shepherdswell, a unos kilómetros de Dover. Dorothy y su familia se involucraron en la vida social y cultural de la ciudad, en la que eran frecuentes las representaciones de obras de teatro, escritas en algunos casos por la propia Dorothy. Su carrera como novelista comenzó cuando tenía 43 años, y en 1953 publicó la que sería su vigésimo séptima y última novela. Dorothy Lambert falleció cerca de Dover en 1967.

lunes, 23 de septiembre de 2024

RESEÑA (by MH) ::: SOSPECHA - Francis Iles


 
Título original: Before the Fact
Autor: Francis Iles
Editorial: Who
Traducción: Vera Sánchez Ortiz
Introducción: Andrés Amorós
Páginas: 300
Fecha publicación original: 1932
Fecha esta edición: noviembre 2023
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 21,50 euros
Imagen de cubierta: Cary Grant en un fotograma de la película Sospecha (Alfred Hitchcock, 1942)




A sus 28 años, Lina McLaidlaw vive aburrida con sus padres en un pueblo inglés. Hasta ahora no ha conocido a ningún hombre que le haya interesado. La llegada del encantador Johnnie Aysgarth, un joven de una familia noble venida a menos y con mala reputación, lo cambia todo. Su padre se opone al matrimonio y todo el mundo parece saber que lo único que busca Johnnie es el dinero de Lina. Sin embargo, pronto se casan.

Tras disfrutar de una larga y costosa luna de miel, Lina descubre que Johnnie no tiene dinero ni manera de conseguirlo; que no está dispuesto a trabajar y que no le importa vivir del dinero de su mujer. Pronto comprende que el sentido moral de su esposo es diferente al de los demás: deudas, apuestas, mentiras, estafas…

Un día Lina se da cuenta de que su marido es un asesino.

«No es discutible que Sospecha es una novela de gran atractivo, que capta al lector desde la primera hasta la última página: la inteligencia, la originalidad y la ironía forman una combinación de éxito seguro. Además de proporcionarnos una amenísima lectura, nos hace asomarnos a algunos muy inquietantes abismos de la condición humana. No cabe pedir más». Andrés Amorós

La obra maestra que fascinó a Alfred Hitchcock.

 
La vida literaria te da sorpresas y unas de las mejores del año pasado fue la publicación por parte de Who Editorial de la novela en la que se basó el tito Hitchcock para su película
Suspicion, una de mis favoritas del maestro del suspense. Su autor es Francis Iles, que en realidad es uno de los seudónimos de Anthony Berkeley, uno de los máximos exponentes de la Golden Age literaria británica en tiempos de Agatha Christie, Dorothy L. Sayers, etc... A Berkeley lo he leído en algunas de sus novelas protagonizadas por Roger Sheringham, pero es la primera vez que lo leo en su vertiente Iles, y ciertamente el tono me ha parecido totalmente distinto. Os cuento.
 
Lina tiene ya veintiocho años, es muy inteligente pero ninguna belleza, y eso en la Inglaterra rural de los años 30 no ayudaba mucho a encontrar marido. Su ánimo va por rachas, a veces le gustaría llamar más la atención, otras piensa que ni falta que le hace, su autoestima sube y baja como el Guadiana... hasta que conoce a Johnnie Aysgarth en una fiesta. Johnnie, que debemos decir desde ya que es MUY atractivo, también es la oveja negra de su familia con toda la razón del mundo: mujeriego, jugador, derrochador, vago (no ha trabajado un solo día en su vida), jeta, descarado... vive por encima de sus posibilidades y, aun así, no hay mujer que se resista a sus encantos. Lina cae en el mismo saco, pero con ella Johnnie decide casarse... por la razón que sea. Su familia intenta quitarle la idea de la cabeza, le advierte de que este tipejo va detrás de la cuantiosa fortuna que ella heredará cuando su padre muera... pero Lina cree en Johnnie, confía en Johnnie, ¿cómo va a quererla por su dinero, con todas las cosas bonitas que le dice, con las mariposas que bailan en su estómago cada vez que lo ve? Y si es así, ya le cambiará ella, que su amor todo lo puede. Vamos, señoras y señores, la misma historia de siempre desde que la lluvia cae hacia abajo. Lo que viene a continuación es la confirmación de todos esos avisos y más, mucho más... y la historia de un matrimonio donde los límites no solo son maleables e insólitos, sino que ponen a prueba la empatía del lector.

Y dicho todo esto, el libro comienza con estas primerísimas líneas:

Algunas mujeres dan a luz asesinos, algunas se meten en sus camas y otras se casan con ellos. Lina Aysgarth llevaba viviendo casi ocho años con su marido el día que se dio cuenta de que estaba casada con un asesino.

Si no fuera por ese arranque, porque sabemos desde el inicio hacia donde se encamina la historia, el lector podría pensar que esta es la trillada historia de un matrimonio entre una mujer muy singular y un auténtico sinvergüenza, las muchas perrerías que el señor le hace a su señora y el modo en que ella va capeando el temporal (aunque como lector no estés de acuerdo con ninguna de sus decisiones). Y sí, este libro es todo esto, pero sabes que en el horizonte planea eso mismo, el asesinato, y eso hace que afrontes la lectura de una manera diferente, más... ¿perversa? Yo diría que sí. Y os digo una cosa, si lo leéis os daréis cuenta perfectamente del momento en que Johnnie se convierte en asesino aunque Lina tarde esos ocho años en caer del guindo. El autor no lo dice, obviamente, pero para eso estamos ahí los lectores: es la salsa de leer este tipo de libros y, quien busca, encuentra. 

La narración sigue en todo momento a Lina, es el núcleo alrededor del cual gira la historia y lo único que vemos es lo que ve ella. Eso quiere decir que el autor protege a Jonnnie de la mirada inquisitiva del lector, solo lo vemos cuando interactúa con Lina o cuando ella nos dice algo sobre él, pero jamás sabemos de las andanzas de Johnnie si Lina no está en el cuadro. Y aun así, Berleley lo cuenta todo de tal manera que casi siempre vas por delante de Lina con respecto a su marido, porque ella siempre tarda un poco más que tú en atar cabos... y es algo intencionado por parte del autor: Johnnie es un crápula, no te crees ni media palabra de lo que dice ni confías ni medio segundo en cada gesto que tiene con su muer y, si algo pasa, ten por seguro que es culpa de Johnnie.

Si os digo la verdad, conforme avanzaban las páginas no dejaba de pensar en los muchos detractores de la señora de Winter, en la Rebecca de Daphne du Maurier, y sus críticas hacia la personalidad de ese personaje... porque si leyesen Sospecha y se enfrentasen a las decisiones y razonamientos de Lina, tirarían el libro por la ventana xD. Es totalmente imposible empatizar con ella porque nunca entiendes todo lo que deja pasar, todo lo que perdona, la ceguera consciente, el posicionarse de manera voluntaria a favor de su marido una y otra vez... una y otra vez, una y otra vez, UNA Y OTRA VEZ. Porque si no supiera, si no descubriese, si viviese en la inopia y no se enterase de nada, te parecería tonta pero no podrías echarle en cara más que su sorprendente capacidad para vivir en la nube... Pero no, este es el caso contrario: Lina se entera de todo lo que va haciendo su marido (que no os desgloso aquí, obviamente, pero vamos... un pincel de señor). Y sí, se enfada, se enfrenta a él, le pide explicaciones, pero en cuanto él le hace dos carantoñas, se derrite de gusto, le hace prometer que nunca más y p'alante, como los de Alicante. Y así nos pasamos casi todo el libro. Y a ti, como lector, te llevan los demonios, MUCHO, porque esta mujer sabe donde está metida y le da igual... pero ahí está la gracia de la literatura, de crear buenos personajes, personajes muy grises o muy alejados de ti con los que no estás de acuerdo en absoluto y aun así no puedes parar de leerlos a ver donde te llevan. Y porque no os he contado nada de nada, que os pensaréis que todo esto es spoiler pero no os imagináis realmente todo lo que ocurre en este matrimonio.

¿Por qué se comporta así Lina? Porque está muy "enganchada" a su marido (edito esto y lo pongo más fino, aunque esta novela está muy adelantada a su tiempo y el autor no es nada mojigato al respecto), pero dejando a un lado ese enganche, decide autoconvencerse de que, además de mujercita de su casa, debe ejercer el papel de madre con su marido, y una madre le perdona todo a su hijo, ¿no? Todo lo achaca a que es infantil, crédulo, joven y a que posee una moral defectuosa, una ceguera ética, que siempre justifican sus actos. Si no sabe lo que está bien y lo que esta mal, ¿cómo va a evitar hacer cosas malas? ¡Si es que  no tiene sentido del bien ni del mal, no sabe distinguirlos! Pobrecito... Y chimpún, ya puede Johnnie hacer lo que quiera que su querida esposa/madre lo pasará por alto tras una regañina. Exasperante. ¿Y qué hace Johnnie con el comportamiento de su mujer? Ser encantador, mantener a buena temperatura el fuego matrimonial y abrillantar esa doble y hermosa cara que los dioses le han dado para que le siga funcionando mucho tiempo... porque creedme, tiene doble, triple, cuádruple cara: no ha trabajado en su vida, tiene vicios que le cuestan mucho dinero y le parece estupendo vivir de la renta de su esposa sin dar palo al agua. Y repito, esto no son spoilers, no tarda mucho en la novela en hacer de las suyas.

No sé si se nota, pero a pesar de querer zarandear a Lina durante todo el libro para que espabile y deje de ser tan idiota, y de ponerle veinte velas negras a Johnnie página sí y página también, me lo he pasado genial leyendo la novela. No es perfecta, el libro está dividido en tres partes y a mí la segunda me ha sobrado por completo (no os puedo dar razones porque entonces sí que os estaría diciendo cosas que no debo, pero corta todo el ritmo de la novela, que realmente solo vuelve a ponerse interesante en cuanto comienza la tercera parte), pero es de esas historias que aun sabiendo a lo que te enfrentas desde el principio, no puedes dejar de leer para saber en qué termina todo. Porque llegamos a ese final y...

... y aquí es donde os tendría que hablar de la adaptación del tito Hitch, ¿no? Este señor estuvo iluminado el día que escogió a Joan Fontaine para interpretar a Lina y, sobre todo, al maravillosísimo Cary Grant para hacer de Johnnie (es que el personaje parece escrito para él). Desde la primera escena en que aparece Johnnie las cartas están sobre la mesa (que en sus inicios Hitchcock era mucho de ir al grano), aunque precisamente la escasez de metraje hace que en la película no aparezcan ni el 80% de las sinvergonzonerías del personaje. Tampoco le dejaron terminar la película como termina el libro ni seguir un aspecto esencial de la novela por razones que no puedo desglosar aquí (no puedo ser más explícita), así que poco más puedo decir al respecto. En cualquier caso, ya digo arriba que es una de mis películas favoritas del tito, y si Cary Granr está en pantalla, olvidaos del mundanal ruido y miradlo solo a él (lo demás da todo igual xD), porque en sus gestos, y no en lo que dice, está construida la ambigüedad del personaje.
Solo puedo recomendarla, es fantástica.

Y el libro también, repito. Menos la segunda parte xD.

Ojalá Who Editorial se anime a traernos también Malice Aforethought, otra de las novelas que Berkeley escribió bajo el seudónimo de Francis Iles. Me ha gustado más Berkeley con el estilo que muestra aquí en Sospecha que en sus novelas de Roger Sheringham. Se muestra mucho más desinhibido en ciertos aspectos (más atrevido en cuanto a alusiones sobre el sexo, por poner un ejemplo, que dada la época no deja de ser algo notable) y el tono en sí mismo es diferente, con más empaque y profundizando más en la naturaleza humana, la vida en una sociedad tan restringida como la de las zonas rurales inglesas de los años 30 y todas aquellas cosas que nos llevan a comportarnos de una determinada manera, a perdonar ciertas cosas y a aferrarnos a personas que nos quieren mal aunque sepamos que pueden acabar con nosotros de un modo u otro. El trasfondo de la historia es muy oscuro, aunque la forma de presentarla sea deslumbrante, atractiva y diáfana, y el personaje de Lina es de los que te hacen poner los ojos en blanco, de esos a los que ves correr hacia un precipicio sin frenos, pero a los que no puedes dejar de mirar sin esperanza alguna cruzando los dedos al mismo tiempo... por si acaso consiguen detenerse antes de caer al vacío.

Os dejo el tráiler de la adaptación de Hitchcock... que por cierto, ese monólogo de Joan Fontaine existe solo para el tráiler, no aparece en la película.




Francis Iles es uno de los seudónimos bajo los cuales escribió Anthony Berkeley Cox (1893-1971). Su novela Before the Fact fue adaptada al cine en 1941 por el cineasta Alfred Hitchcock bajo el título Suspicion. Destacan títulos como El caso de los bombones envenenados (The Poisoned Chocolates Case, 1929),  El crimen de las medias de seda (The Silk Stokings Murders, 1928) o Premeditación (Malice Aforethought, 1931)

Sus novelas se caracterizan por la agudeza intelectual y el sentido del humor. Las tramas, siempre apasionantes, se aderezan con diálogos ingenioso e irónicos, que acercan el género policial a la sátira e incluso a la parodia. También experimentó con otras vertientes de la literatura criminal, como la novela de suspense y el policial inverso.

Algunas de sus novelas incluyen agudas reflexiones sobre el género detectivesco y sobre la técnica utilizada por el propio autor. Exhibió gran destreza intelectual y una extraordinaria habilidad para la construcción de sorprendentes rompecabezas criminales.

lunes, 26 de agosto de 2024

RESEÑA (by MH) ::: EL BARRIO SIN ESTACIONES - Shūgorō Yamamoto


 
Título original: 季節のない街 (Kisetsu No Nai Machi)
Autor: Shūgorō Yamamoto
Editorial: Quaterni
Traducción: Kuniko Ikeda & Marta Añorbe Mateos
Páginas: 296
Fecha publicación original: 1962
Fecha esta edición: febrero 2022
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 21,95 euros 
Diseño de cubierta: Roger Navarro



En un barrio sin nombre donde parece que el tiempo se ha detenido, el afamado escritor de ficción histórica Shūgorō Yamamoto retrata la naturaleza tragicómica del ser humano a través de las peripecias de sus habitantes.

El loco cuerdo, el pusilánime dominado, el hijo pródigo, el falso patriota, la hetaira virtuosa, la hija abnegada, el joven enamorado, el sabio pobre o el suicida arrepentido son algunos de estos paradójicos personajes del Japón de posguerra que lucharán cada día por sobrevivir en medio de la pobreza.

El relato desgarrador, a ratos cruel y humorístico, de la vida de los habitantes de un barrio que podría ser el de cualquier ciudad del mundo. Una crítica universal que muestra un rayo de esperanza en un mundo en ruinas.


Me interesa mucho el catálogo de la editorial Quaterni en general, pero sobre todo me interesan los clásicos japoneses que poco a poco voy adquiriendo y trayendo por aquí. Insisto mucho sobre este tema, sé que la literatura asiática no es para todo el mundo (hablando así en general, que si desgloso por países, con sus muchas diferencias, esto no tendría fin), pero yo insisto en traeros de vez en cuando historias que os puedan interesar.
El barrio sin estaciones, la novela de la que hoy os hablo, es un tanto peculiar porque no es realmente una novela al uso, sino un conjunto de historias personales y en gran medida independientes que conforman la personalidad y peculiaridades de todo un barrio.
 
Estamos en una ciudad cualquiera del Japón de la posguerra, y el barrio del título es extremadamente pobre. En ese barrio vive gente de manera permanente, otros solo están de paso, pero todos se aúnan formando una comunidad que apenas tiene contacto con otros barrios, se rige por sus propias reglas y donde la soledad, el amor propio y las individualidades conforman un paisaje el que cada cual hace lo que puede para sobrevivir tirando hacia delante siempre al límite y tomándose la vida tal como viene. Tal como digo arriba, no es una novela al uso, sino que cada capítulo nos narra la historia de los inquilinos de una casa concreta de este suburbio. Algún personaje se repite, alguno salta de un capítulo a otro, pero en general son historias independientes que dibujan las muchas aristas y peculiaridades de personas que difieren mucho entre sí y a las que solo une una situación económica tan extrema que acaban siendo vecinos. Aun así, el propio autor, Shūgorō Yamamoto, nos cuenta en el prólogo que todos los personajes que aparecen en el libro son reales, que los ha visto con sus propios ojos y los ha escuchado con sus propios oídos, pero que lo que se cuenta en él como tal es tan universal como atemporal, y podría estar ambientado en un barrio parecido de cualquier ciudad en cualquier país.
 
En este barrio nadie sabe nada sobre el pasado de sus vecinos, de donde proceden, a qué clase de familias pertenecían ni si esas familias viven o les han repudiado. Aquí solo existe el presente, el pasado no importa, y estas gentes saben bien que si alguien cuenta algo sobre su pasado, lo más probable es que sea inventado y lo aceptan mientras sea cualquier historieta dramática de muchas penalidades y demás. Ahora, como alguien se invente que ha sido rico en el pasado, que ha vivido con comodidades o que le iba bien, eso no lo aceptan ni lo toleran. De hecho existe una norma no escrita en la que de vez en cuando tienes que pedirle algo de sal a tu vecino o ayuda con cualquier excusa, porque así le haces sentirse superior a ti por un rato y con mejor estatus dentro del barrio. Hoy por ti, que mañana lo harán por mí, y así todos tienen su ración de importancia: nadie puede quedar por encima de nadie. Si eres estirado, si no saludas, si te das aires, ten por seguro que te van a poner a parir. Si llevas cualquier prenda o usas cualquier objeto que sobresalga de lo que llevan o usan los demás, te van a poner a parir. Por lo demás, ve a lo tuyo, vive y deja vivir, que los demás harán lo mismo contigo.

¿Qué tipo de historias podemos encontrar entonces en el libro? Pues tenemos de todo, como en botica. La primera historia nos acerca a un hombre que todos los días conduce el tranvía por el barrio... solo que en este barrio no hay tranvía. Peor él se levanta igualmente todas las mañanas, hace su recorrido, comprueba que el tranvía imaginario esté siempre a punto, hay niños que se ríen de él, pero la gente lo conoce y lo deja a su aire... y él es feliz así. Luego saltamos a historias de personas que se dedican a no se sabe muy bien qué y a los que un día se les presenta la policía en su casa y nunca más se supo. Está el anciano sabio al que todo el mundo acude y que reparte soluciones y sabiduría sin despeinarse, familias que ocultan sus secretos en la intimidad del hogar, matrimonios raros (o que no son matrimonios), infidelidades que tarde o temprano se descubren en un lugar donde cada cual va a lo suyo pero donde los chismorreos no tardan en volar, matrimonios que intercambian parejas como la cosa más normal del mundo, pícaros que intentan dar por gato por liebre... y también tenemos historias muy tristes, muchas de distintos tipos de abuso (ya sea sexual, ya sea de adultos irresponsables o desconectados de la realidad que son negligentes con sus hijos con nefastas consecuencias). Picaresca, drama, comedia, infidelidades, delitos, tragedias… la complejidad de la naturaleza humana da para muchas historias. Unas te hacen sonreír, otras te rompen el corazón, pero todas te hacen pensar que la vida da muchas vueltas y nunca sabes de qué lado puedes caer.
 
Yamamoto nos acerca a este cuadro de múltiples existencias con un estilo sencillo y muy japonés, y este es un cliché que debería evitar pero es para que entendáis el tono de la novela. Lo cuenta todo de manera sosegada, directa, sin sentimentalismos, y de hecho en algunas historias hay un humor muy soterrado y una ironía que rebaja la seriedad y la gravedad de lo que está contando. Sí, son pobres, algunos casi mendigos, pero no todos se enfrentan de igual manera a su situación, y muchos lo hacen con humor y con la cabeza muy alta. Hay incluso espacio para conversaciones picantonas y alusiones nada veladas al sexo. Y eso que la temática general del libro, como estáis viendo, es difícil de afrontar sin caer en el drama por el drama, pero Yamamoto sortea ese escollo sin ninguna dificultad. Eso hace que estés leyendo cosas muy crueles en algunos casos, pero tragables y masticables gracias a la pericia del autor, que escribió y publicó esta novela ya casi al final de su carrera y usa esos destellos de humor y de resiliencia de los que os hablaba para abrir una ventana a la esperanza en mundo oscuro, feroz y desolado como era el de la posguerra. De hecho hay varias conversaciones al respecto, ya sea hablando de la presencia norteamericana en Japón después de perder la guerra, ya sea elucubrando y teorizando sobre qué cosas podrían haber hecho de manera diferente para ganar la contienda... con un ojo en el pasado pero los dos pies plantados en el presente y luchando por su supervivencia.

Shūgorō Yamamoto es el más conocido de los catorce seudónimos bajo los cuales escribió el japonés Satomu Shimizu. Escribió para el público infantil y juvenil, así como novelas detectivescas, pero es sobre todo conocido por sus novelas históricas ambientadas después de la Segunda Guerra Mundial. Aun así,
como podéis ver, la novela que os traigo hoy tiene poco que ver con esas temáticas.
El barrio sin estaciones es un libro eminentemente social que critica y pone sobre la mesa temas como la pobreza, la exclusión social, la marginalidad de los suburbios, la falta de trabajo y oportunidades o la situación de abandono y desamparo de los niños en un ambiente del que son las principales víctimas... Sin dramas pero sin excusas, con un rayo de esperanza pero sin blanquear absolutamente nada. Me ha gustado mucho pero, aunque lo recomendaría en general, sé que lo van a disfrutar sobre todo quienes tienen afinidad por la literatura japonesa y su forma de ver las cosas y contarlas. Merece mucho la pena y ya tengo apuntado Las historias del doctor Barbarroja, un libro del relatos publicado también por Quaterni.
 
Por si os interesa, El barrio sin estaciones fue adaptado al cine por Akira Kurosawa (nada menos) en 1970. Fue su primera película en color y no le fue muy bien en taquilla aunque sí en premios y crítica (Kurosawa también adaptó en 1965 el otro libro del que os hablo arriba, Las historias del doctor Barbarroja).







Shūgorō Yamamoto (1903-1967). Nacido en la prefectura de Yamanashi, debutó como escritor en 1926. En 1943 se alzó con el prestigioso premio Naoki (uno de los más importantes de de la literatura japonesa) por su obra Nihon fudōki (Vidas y costumbres de las mujeres japonesas). Sin embargo, rehusó aceptarlo, siendo hasta la fecha el único autor que lo ha rechazado en sus 84 años de historia. Muchas de sus novelas, de temática popular, han sido adaptadas para la pequeña pantalla, el cine y el teatro.
 
En 1988 la editorial Shinchosha creó el premio literario Shugoro Yamamoto que se concede anualmente a las novelas de gran poder narrativo dirigidas al mercado de masas. Algunos de los galardonados han sido Banana Yoshimoto (1989), Miyuki Miyabe (1993) y Natsuhiko Kyogoku (2003), entre otros.

 

lunes, 15 de julio de 2024

RESEÑA (by MH) ::: CUENTOS DEL ANTIGUO EGIPTO - Roger Lancelyn Green

 

 
Título original: Tales of Ancient Egypt
Autor: Roger Lancelyn Green
Editorial: Alba
Traducción: Ismael Attrache
Prólogo: ¿?
Páginas: 280
Fecha publicación original: 1967
Fecha esta edición: diciembre 2001
Encuadernación: cartoné
Precio: descatalogado
Imagen de cubierta: El gran pórtico, Philae (David Roberts, c. 1842)
Ilustraciones interiores: Jordi Sales y Roqueta




Este volumen aúna, en breves relatos, aspectos diversos de la sociedad egipcia, dando así un retrato completo, liviano y nada erudizante de dicha sociedad. No sólo se limita al lado mítico o mitológico, sino que introduce sin esfuerzo aspectos sociales, históricos e incluso antropológicos de este fascinante pueblo.
 
 

Algunos recordaréis que el año pasado lancé el reto egipcio dedicado en exclusiva a literatura egipcia o relacionada con Egipto. Pasé muchos años detrás de lanzar ese reto, gustó mucho más de lo que pensaba, participó en él más gente de la que yo hubiese soñado, y lo cierto es que han sido ya varias las personas que me han preguntado si en algún momento repetiré con él (nunca se sabe, pero no lo descarto). El caso es que detrás de este proyecto estaban los muchos libros sobre el tema que he ido acumulando a lo largo de los años para los que nunca saco tiempo. Es un tema que me apasiona, sobre todo lo relacionado con el Antiguo Egipto, y sí, leí los doce correspondientes al reto, pero sigo teniendo muchísimo pendiente en la estantería (por eso digo que no descarto volver a lanzarlo un año de estos... si sigo por aquí). Uno de esos pendientes del que me hubiese gustado hablaros el año pasado fue este que os traigo hoy, Cuentos del Antiguo Egipto, de Roger Lancelyn Green, editado por Alba hace muchos años y que es uno de los tesoritos que protejo con toda mi alma guardiana lectora. No voy a extenderme demasiado, solo quiero daros a conocer la edición por si os interesa y tenéis la posibilidad de haceros con ella.

Eso sí, antes quiero hablaros brevemente sobre el autor para que entendáis qué ofrece exactamente este libro ¿Quién fue Roger Lancelyn Green? Aunque nos resulte más desconocido que otros literatos coetáneos a su época, perteneció a Los Inklings, el círculo literario de Oxford al que también pertenecían J. R. R. Tolkien y C. S. Lewis, entre otros muchos (seguro que habéis oído esas anécdotas de Tolkien o Lewis juntándose después de cenar con otros compañeros académicos y escritores de la Universidad de Oxford, manteniendo discusiones literarias o leyendo fragmentos inéditos de sus obras para someterlos al escrutinio y crítica del resto de miembros del grupo, etc... pues eso eran Los Inklings, y ahí estaba también nuestro Roger. No solo esto, sino que C. S. Lewis fue el mentor de Green durante su licenciatura en el Merton College). El caso es que, durante su carrera literaria, Roger Lancelyn Green se dedicó sobre todo a la literatura infantil, las biografías (como las del propio C. S. Lewis o J. M. Barrie) y a actualizar o adaptar versiones de mitos clásicos, como los del rey Arturo, Robin Hood, los mitos nórdicos... y sí, habéis adivinado bien, los mitos del Antiguo Egipto. Y en las palabras "adaptar" y "actualizar" se encuentra la base de lo que vamos a encontrar en esta edición.

Porque claro, estamos hablando de cuentos del Antiguo Egipto, originarios de esa época, y no es que estén escritos negro sobre blanco esperando a que alguien los pase a máquina. De hecho, tanto las historias y relatos como la música se transmitían de manera oral, y solo en contadas ocasiones se registraban de manera visual. Uno de estos casos se daba cuando el cuento en cuestión hacía referencia a los dioses o faraones, que entonces, y no siempre, quedaban inscritos en templos o santuarios mediante jeroglíficos o estelas, o también en papiros que luego han sido encontrados en tumbas; en ocasiones ha sido necesario unir fragmentos dispersos en distintos lugares para conseguir una historia completa; ya más adelante en el tiempo, se han hallado transcripciones de estos cuentos realizadas por escribas en los último dos mil años de la civilización egipcia; finalmente hay cuentos de los que solo nos ha llegado su versión griega. Es decir, que el mero hecho de que hoy en día tengamos la posibilidad de leer estos relatos ha sido una labor muy complicada solo posible gracias al afán de los propios egipcios hace miles de años por dejar constancia en sus monumentos y papiros de esas historias y que encontró el modo de perpetuarse en el tiempo gracias a una labor propia de una ardua arqueología literaria.

¿Qué es lo hizo Green entonces? Coger los mejores cuentos de entre todos los que llegaron hasta su época y reelaborarlos, adaptarlos y novelarlos, para facilitar su lectura y comprensión. Eso hace que la lectura sea muy sencilla y accesible para cualquier tipo de lector que esté interesado en esta temática. Huye de florituras y en muchas ocasiones la cadencia del texto hace que tengas la sensación de que te están narrando el cuento en voz alta. El origen de algunas de estas historias puede que se remonte a hace cuatro o cinco mil años, y en ningún momento sientes el peso del tiempo sobre ellas. O puede que me esté dejando llevar por mi pasión por este Antiguo Egipto tan lejano que sigue ejerciendo su fascinación hoy en día, pero el caso es que considero que Green hizo un muy buen trabajo para acercar la mitología egipcia al lector común y profano de a pie, que es lo que al fin y al cabo somos casi todos los que nos interesamos por este tema, y eso es lo que realmente importa. Además introduce aclaraciones sobre la marcha implementadas dentro de la propia narración sobre aquellas cosas que él considera que son necesarias, como nombres actuales de algunas ciudades (por poner un ejemplo).

La edición está dividida en tres categorías: cuentos de dioses, cuentos de magia y cuentos de aventuras. Son veinte historias en total, así que no os puedo hablar de todas y daros mi opinión individual sobre cada una de ellas, pero sí os voy a comentar lo que podéis encontrar en cada una de las divisiones de la antología.

En cuentos de dioses nos vamos a los mismos orígenes de Egipto, cuando los propios dioses eran los faraones del país y las disputas entre ellos por el poder conformaron no solo el altar de deidades veneradas por los egipcios durante miles de años sino sus roles dentro de la mitología egipcia. Horus, Set, Isis, Osiris, Ra... en esto cuentos conocemos su historia, las relaciones familiares entre ellos y como llegaron a ser lo que son y a representar lo que representan. También conocemos la suprema importancia del Nilo, alma, vida y aliento de Egipto, algo muy desconocido para quien no está muy familiarizado con esta tierra y solo lo considera un río (Egipto es el Nilo y el Nilo es Egipto, en pocas palabras), y a su dios, Jnum, más desconocido pero imprescindible para la riqueza y prosperidad del país. Y cuando los dioses decidieron que los faraones fuesen humanos (aunque considerados dioses en la tierra), entonces estos cuentos se encaminaron a contarnos sus historias, como la de la reina Hatshepsut, que según la leyenda era hija de Amón-Ra (que se introdujo en el cuerpo de Tutmosis antes de que este la concibiese junto a su esposa, Ahmose), o nos narran la crónica de cómo Tutmosis IV prometió desenterrar a la que hoy conocemos como esfinge de Gizah, que estaba prácticamente sepultada bajo la arena, y construir en su interior un templo y erigir una lápida constando su historia.

Los cuentos de magia se centran precisamente en eso, en la mística que rodea a la magia, hechicería, supersticiones y amuletos que para los antiguos egipcios eran casi tan importantes como la propia religión. Esta magia se conoce como heka, y aunque ya os he hablado anteriormente en el blog sobre ella, os repito aquí el breve resumen que hice en su día (aunque hoy en día no existe ninguna palabra que englobe lo complejo de su definición). Heka es la palabra egipcia para magia (también se conoce de esta manera al dios de la magia), pero en realidad comprende tanto resultados que pueden considerarse sobrenaturales como el ilusionismo manual puro y duro, al estilo de los trucos que representan los magos actuales. Con esto en mente, en estos cuentos vamos a encontrarnos un poco de todo: textos, reinos y personajes muy tratados posteriormente en la literatura, como el libro de Tot, el reino de los muertos y el hechicero Djedi (de hecho yo he traído algún libro por aquí que habla sobre estos temas y esta época), a rencillas entre Egipto y otros pueblos rivales en relación a qué pueblo manejaba la magia más poderosa pasando por historias como la de Los dos hermanos, que resultan sorprendentemente modernas y que darían para una novela larga de fantasía sin ningún problema. Curiosamente varios de estos cuentos están ambientados durante el reinado de Ramsés II y tienen como protagonista secundario al faraón y como principal a su hijo Setna, un poderoso y erudito hechicero.

Se cierra el volumen con los cuentos de aventuras, y aquí nos encontramos a personajes que hoy en día nos resultan muy conocidos, como Sinuhé, al que el autor finlandés Mika Waltari puso en el olimpo de los personajes inmortales gracias a su novela histórica más famosa, Sinuhé, el egipcio... o el que esta protagonizado (en tiempos de Seti II, nieto de Ramsés II) por Paris de Troya y Helena de Esparta llegando a  las costas de Egipto y siendo perseguidos hasta allí por Menelao, esposo de Helena.  Por otro lado, también es cierto que, al dejar a un lado a las deidades, los faraones y los magos, también dejamos a un lado a los personajes reconocibles del canon egipcio, y buena parte de estas aventuras están protagonizadas por personajes anónimos, como aquel que se encuentra a un sinvergüenza durante su camino o aquel marinero que naufraga y es rescatado por una serpiente enorme (identificada con Ra) y llevado a una isla donde solo habitan serpientes (este cuento, por cierto, está considerado como el primer relato de naufragios en la historia de la literatura).

En fin, como veis, en estas historias hay de todo, como en botica, y muy interesante y entretenido para quienes disfrutamos de esta temática. Como comento arriba, Green aprovecha para introducir en estos relatos datos y descubrimientos reales de la arqueología y la egiptología, y su objetivo resulta claro: contextualizar las leyendas milenarias con los descubrimientos arqueológicos que comenzaron a salir a la luz a partir del siglo XIX y que perduraron durante el siglo XX hasta el momento en que el libro fue publicado... pero igual que os digo todo esto, no sé hasta qué punto se puede recomendar un libro como este, porque imagino que hay que estar muy interesado en el tema para disfrutar de una antología así. Lo que sí tengo claro es que, para quien guste del Antiguo Egipto, es una joya, tanto por contenido como por edición, y es de esos libros que con solo enseñarlos ya despiertan pasiones egiptólogas, así que aunque está requetedescatalogado y no sé como estará para conseguirlo de segunda mano, si se os cruza en el camino ni os lo penséis.


 
La afición de Roger Lancelyn Green (1918-1987) a mitos y leyendas floreció durante sus años de estudiante en la universidad de Oxford, donde se enriqueció con una duradera pasión por Grecia y su cultura. También le fascinaron las obras de teatro clásicas y la reelaboración de los mitos antiguos. A partir de 1946 publicó un gran número de libros: biografías de sus autores favoritos, relatos originales para niños y unos cincuenta volúmenes con su personal visión de las leyendas tradicionales.