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lunes, 18 de marzo de 2024

RESEÑA (by MH) ::: EL TERCER HOMBRE - Graham Greene


 
Título original: The Third Man
Autor: Graham Greene
Editorial: Punto de lectura
Traducción: José Luis Piquero
Páginas: 150
Fecha publicación original: 1950
Fecha esta edición: enero 2008
Encuadernación: bolsillo
Precio: descatalogado
Imagen de portada: Photocase.de








Poco después de la Segunda Guerra Mundial, Rollo Martins, un escritor de segunda fila, recibe una carta desde Viena de su amigo Harry Lime para que vaya allí a escribir unos artículos periodísticos sobre la ocupación de los aliados. Cuando llega a la ciudad, Rollo se entera de que su amigo ha muerto. El protagonista empieza a investigar y entonces descubre que Harry ocultaba secretos muy sucios y que del chico que conoció en su adolescencia apenas queda ya nada. 
 
Una historia sobre la amistad, la traición y el desengaño que gozó de una genial adaptación cinematográfica, dirigida por Carol Reed y protagonizada por Orson Welles y Joseph Cotten.
 
    
El tercer hombre es de esas películas que todo amante del cine clásico ha visto (o debería haber visto) alguna vez en su vida. Si además adoráis mucho a Orson Welles, como es mi caso, o a Joseph Cotten, como también es mi caso, pues seguramente la habréis visto más de una vez. Lo que no sé si todo el mundo sabe es que el guion/novela es de Graham Greene, porque además es de esos libros que nadie se acuerda de recuperar y al que solo puedes echarle el guante en el mercado de segunda mano y con ediciones que ya tienen sus años (a ver si Libros del Asteroide, que parece que lleva unos años animándose con este autor, se decide a reeditarlo). El caso es que llegó a mis manos en una de esas ediciones hace cosa de un año y por fin le he sacado hueco. Como siempre, comento primero de qué va por si alguien no lo sabe, y os comento cosillas, aunque advierto desde ya que no voy a entrar demasiado en materia porque entre que el libro es muy corto y que cuanto menos se cuente mejor... Es que no quiero confiarme pensando que todo el mundo sabe de lo que va y meter la pata sin darme cuenta con algún spoiler indeseado.

Vamos a lo que nos interesa. Estamos en la Europa de posguerra y la acción se centra en la ciudad de Viena. Hasta ahí llega Rollo Martins, escritor de novelas baratas del Oeste bajo el seudónimo de Buck Dexter, invitado por Harry Lime, amigo de la infancia en su Inglaterra natal. Nada más llegar se entera de que Lime acaba de morir tras un atropello y se está celebrando su entierro en ese momento. Pronto empiezan a ponerse en contacto con él amigos de Harry que le invitan a abandonar la ciudad, la policía le insinúa que Harry no era trigo limpio y estaba metido en el mercado negro... y Rollo empieza a tener dudas sobre la muerte de Harry, si realmente fue un accidente o si fue asesinado. Su confianza en su amigo es inquebrantable y decide quedarse en Viena para hacer averiguaciones. Por si le faltase poco, nada más llegar es confundido con otro escritor también apellidado Dexter, un autor mucho más reputado, prestigioso y sesudo que él, y un representante del círculo cultural de la ciudad no le deja en paz con una charla que debe dar y para la que "supuestamente" se había comprometido antes de llegar a Viena. Todo esto queda relegado a un segundo plano cuando un testigo le dice que había tres hombres con Harry en el momento de morir. Hasta ahora solo se había hablado de dos hombres (amigos de Lime), ni siquiera la policía sabe nada sobre este tema, así que... ¿quién es el tercer hombre y qué tiene que ver con la muerte de Harry Lime? ¿Por qué nadie más, ni siquiera los otros dos amigos, han hablado nunca sobre su presencia en la escena del accidente? Y encima Rollo empieza a enamorarse de la chica de Harry. Si es que todo son complicaciones...
 
Quien no sepa el origen de esta historia de Graham Greene quizás se sorprenda, porque lo normal es pensar que todo siguiese el orden habitual entre libro y película (primero la novela y luego la adaptación), pero no fue realmente así. Ni siquiera es uno de esos casos en los que se hizo la película y después se escribió/publicó el guion novelado... o bueno, tampoco ocurrió exactamente así. Por contarlo brevemente, Graham Greene recibió el encargo de escribir el guion de una película de intriga ambientada en la Viena de posguerra, y él decidió que necesitaba escribir primero una novela y a partir de ahí realizar él mismo el trabajo de adaptarla para el guion cinematográfico. No estaba previsto que el formato novela viese la luz porque el propio Greene pensaba que el guion final era mucho mejor que el libro, pero por la razón que fuese se publicó en 1950 (un año después del estreno de la película en el cine), y esa es la historia que os traigo hoy. Toda la subtrama del mercado negro está basada en hechos reales que llegaron a oídos de Greene, pero no os voy a comentar nada sobre ella. Tendréis que leer el libro o ver la película para saber por donde van los tiros.
 
¿Cuál era el punto de partida a la hora de encargar ese guion? La Viena ocupada por los aliados tras la Segunda Guerra Mundial. No sé si conocéis este dato, pero tras finalizar la guerra, tanto Austria como Alemania quedaron sometidas al gobierno administrativo, militar y policial de las cuatro potencias aliadas (Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y la URSS). Eso quiere decir que ciudades como Viena estaban divididas en cuatro zonas (delimitadas solo con carteles), cada una de ellas administrada por uno de estos cuatro países, lo que a su vez implicaba que cada vez que traspasabas cada una de esas "fronteras" para pasar de una zona a otra, estabas sometido a las restricciones, leyes y jurisdicción de ese país en concreto (por no hablar de que cada una de esas zonas era fiel reflejo del país en cuestión en temas como ocio, tiendas y cualquier cosa de tenor social). Esto quería decir que podías vivir en la zona rusa, británica, americana o francesa, pero que si vivías en una de esas zonas y cometías un delito en cualquiera de las otras, tenían que "extraditarte". Y por si todo esto fuera poco, quedaba el centro de la ciudad, la Ciudad Interior, considerada internacional bajo el mando de las cuatro potencias, con control policial conjunto en el que las patrullas estaban conformadas por cuatro hombres, uno por cada potencia aliada, que se comunicaban entre ellos chapurreando alemán e iban rotando cada cuatro semanas para estar al mando de esa patrulla. Todas las complicaciones administrativas y policiales que podían derivarse de una situación tan rocambolesca son las que usa Greene para mover a sus personajes y ponerlos en determinados bretes.

Quizá todo esto que explico queda mucho más claro en este guion/novela que en la película (de hecho en el guion se pone mucho énfasis en las relaciones muy deterioradas con los soviéticos por parte de las otras tres potencias, y eso en la película pasa muy desapercibido), y aunque es algo que ya había visto plasmado en un libro de ficción (hace unos años leí El día que vendrá, de Rhidian Brook, ambientada en una Hamburgo dividida de la misma manera en la misma época), no deja de parecerme una ventana abierta a un periodo del que realmente creo que sabemos más bien poco. Y aun así, aunque creo que está mejor explicado en papel, la película es en sí misma pura Historia, con mayúscula, y es algo de lo que realmente solo he sido consciente en los revisionados que he hecho. La primera vez (era yo una pipiola muy joven) solo vi la película y la disfruté como la joya que es, sin más; las siguientes veces he visto la Viena de posguerra real, como si fuera un documental, porque es lo que realmente nos están mostrando los fotogramas. Es fácil pasar por alto todo eso que vemos, porque parece un enorme e hiperrealista plató cinematográfico lleno de ruinas, pero no, la película se rodó in situ, esa es la Viena de 1949, la Europa de 1949, y lo que vemos es lo que había, sin trampa, artificios ni esmerados efectos especiales. Y además es un recordatorio de que muchas de las cosas que visitamos en toda Europa hoy en día, que parecen tener siglos de antigüedad, son meras reconstrucciones. Maravillosas, eso sí, dan el pego sin lugar a dudas, pero reconstrucciones al fin y al cabo. Todo lo original desapareció bajo las bombas.
 
No os he hablado mucho sobre la historia en sí misma, pero es que, tal como digo arriba, creo que no debo hacerlo. Sí os puedo decir que el narrador es el coronel Calloway, inspector de Scotland Yard al mando del destacamento policial de la zona británica, que entra en contacto con Rollo Martins cuando este acude al entierro de Harry Lime. Realmente esta historia es como una matrioska: tenemos la voz narradora de Calloway, que a su vez cuenta todo lo que Martins le confiesa sobre sus peripecias desde que llega a Viena, que a su vez intenta bosquejar a un Harry Lime omnipresente todo el libro y que, a su vez, nos sitúa de plano en una Viena en ruinas convertida en una auténtica babel, donde el mercado negro campaba a sus anchas y donde todos los canallas amorales, sin conciencia ni escrúpulos, hacían su agosto a costa de las necesidades y carencias de un sistema que no podía proveer todo lo que necesitaba la población. Rollo Martins es informado desde el principio de que Harry Lime no era trigo limpio, que mejor muerto que vivo, pero Martins se niega a creer que un amigo de la infancia, su mejor amigo, fuese el monstruo que le describe la policía. Sospecha del asesinato pero no cree en la culpabilidad del asesinado, y cuanto más indaga, cuantas más preguntas hace, cuanta más gente pone en peligro a causa de su curiosidad, menos posibilidades tiene de salir indemne.

¿Diferencias con la película? Bueno, primero de todo, no os voy a poner el tráiler de la adaptación como suelo hacer en este tipo de casos. Quien haya visto la película sabe cual es el giro de guion que tanta fama le ha dado, pero para quien no la haya visto, hasta el propio cartel cinematográfico es un spoiler como una catedral. Por eso he evitado meterme a fondo con la trama específica que atañe a Calloway y a Martins, creo que haría un flaco favor a quienes no conocen la historia. En cualquier caso, a priori podríamos pensar que, dado que este libro se escribió como base para el futuro guion, las diferencias no deberían ser grandes, y yo sí las he visto. El argumento es el mismo, todo lo que cuenta el libro está en la película, pero el conjunto resuena diferente: se introducen personajes nuevos, se cambian los que aparecen en la novela, en la película se refuerza muchísimo el personaje femenino y se le da mucho más protagonismo y carácter, hacia la última media hora empiezan a aparecer muchas escenas nuevas y el propio final es diferente aun pareciéndose al original (es más peliculero, con más acción y suspense xD), he visto notas de humor en la peli que en la novela no están e incluso he echado en falta la crítica al esnobismo en la literatura que aparece en cierto momento en el papel. En fin, que son lo mismo pero definitivamente no lo son.

La película es una obra maestra; el libro es el extraordinario cimiento que soporta la historia. No es tan perfecto como el guion final porque Greene tuvo la oportunidad de mejorar, pulir, abrillantar y enriquecer su propia trama, pero de ese genio y de ese talento no tiene culpa la novela :) Una fantástica lectura si no habéis visto la película, y si la habéis visto, también.
En estos tiempos nadie piensa en los seres humanos, hombre. Si no lo hacen los gobiernos, ¿por qué vamos a hacerlo nosotros? Hablan del pueblo y del proletariado, y yo hablo de primos. Es lo mismo. Ellos tienen sus planes quinquenales y yo también.


Graham Greene (1904-1991) fue uno de los escritores ingleses más importantes del siglo xx. Tras licenciarse en Oxford en 1926, empezó su carrera profesional como corrector de The Times y crítico literario y cinematográfico de The Spectator. Durante la segunda guerra mundial trabajó para el servicio secreto británico, fue destinado varios años a Sierra Leona y posteriormente viajó por todo el mundo, experiencias que le servirían de inspiración para sus historias.

Es autor de una amplia y variada obra que comprende desde novelas de intriga hasta otras de corte más literario, muchas de las cuales han sido llevadas al cine. Entre toda su producción destacan especialmente Brighton Rock (1938), El revés de la trama (1948) y El final del affaire (1951), todas publicadas por Libros del Asteroide, además de El poder y la gloria (1940), El tercer hombre (1950), El americano tranquilo (1955), Nuestro hombre en La Habana (1958), Viajes con mi tía (1969), El cónsul honorario (1973) y El factor humano (1978).

miércoles, 11 de octubre de 2023

RESEÑA (by MH) ::: EL ENIGMA DEL GATO GRANDE - Elizabeth Peters


 

Título original: Seeing a Large Cat
Autora: Elizabeth Peters
Editorial: Punto de Lectura
Traducción: Beatriz Frascotto
Páginas: 512
Fecha publicación original: 1997
Fecha esta edición: diciembre 2004
Encuadernación: cartoné
Precio: descatalogado
Diseño de cubierta: Sdl_b



El Cairo, 1903… La intrépida egiptóloga Amelia Peabody se prepara para iniciar una excavación en El Valle de los Reyes… Los augurios son inmejorables: ha soñado con un gato grande, señal egipcia de buena suerte… Por eso apenas se inmuta cuando recibe un amenazador mensaje: «Manténganse alejados de la tumba Veinte-A»… Pero pronto llegan los problemas: su hijo Ramsés y su pupila Nefret ayudan a una joven americana que asegura estar siendo perseguida… Y cuando en la tumba Veinte-A aparece una momia con ropa interior de seda, Amelia comprende que del gato va a necesitar más que la buena suerte… o la próxima tumba que excavará será la suya.
 
Sabéis que soy firme defensora de leer las series en orden, pero en este caso me lo he tenido que saltar. Estoy intentando hacer el reto egipcio con los libros que tengo pendientes en la estantería, y hace un par de años me hice con un box set que incluía tres libros de esta serie, pero claro, eran los libros noveno, décimo y undécimo... así que he tenido que capitular y empezar por la novena publicación de esta serie para conocer a la famosa Amelia Peabody, que a estas alturas de su andadura literaria ni siquiera se apellida Peabody porque se casó hace mil libros. En fin, que de vez en cuando hay que saltarse las reglas por un bien mayor (en este caso, mis libros pendientes y mi desierto bolsillo). Tampoco sé exactamente qué historias anteriores están traducidas al castellano, porque no todas lo están, así que bueno, en fin... whatever. En todo caso, primero os presento a la familia Peabody y luego os cuento de qué va el libro, porque si no me va a resultar complicado... son muchos y todos tienen su parte de protagonismo.

  • Amelia Emerson (Peabody de soltera... su marido sigue llamándola así, por cierto) -> rica heredera que cuando recibió su dinero años ha se dedicó a ver mundo y correr aventuras, y de aquellos barros estos lodos (Egipto en vena, vaya). Está casada con Radcliffe Emerson (creo que se conocen en el primer libro de la serie, publicado en 1984, trece años antes del que os traigo hoy).
  • Radcliffe Emerson (su mujer lo llama Emerson a secas) -> eminente arqueólogo y egiptólogo, macizorro y alto de pelo negro, ojos azules, pestañas negrísimas, músculos marcados y hoyuelo en el mentón al que Amelia conoció en Amarna (qué manía con ponernos los dientes largos y hacernos soñar con cosas imposibles... que no hay egiptólogos así, señora Peters, no quiera usted engañarnos). Ladra mucho, pero no muerde absolutamente nada (sus trabajadores egipcios lo llaman el  Padre de las Maldiciones porque habla muy alto y maldice por todo... dos defectos que debía tener para no ser perfecto, claro xD).
  • Ramsés -> en realidad se llama Walter, pero Ramsés mola más y así le llama su familia. Hijo único de Amelia y Emerson, al parecer este es el primer libro donde ya aparece como adolescente, no como un niño, y no solo ha sido siempre muy precoz, sino que es muy inteligente, muy (MUY) reservado para sus cosas aunque hable mucho, muy independiente y muy... interesante. No sonríe nunca si puede evitarlo y es un maestro del disfraz, como no podía ser menos...
  • David es el único egipcio del grupo y es nieto de Abdullah (capataz de Emerson), pero dadas sus enormes aptitudes para el arte y para que pudiese tener un futuro, fue adoptado en su día por Evelyn, la hermana de Amelia (aunque es con esta última con quien parece vivir habitualmente... o al menos en este libro). Callado y prudente, tiene dieciocho años y es el compañero del alma de Ramsés (van juntos a todos lados como Pin y Pon).
  • Nefret -> Hermosa como un sol, también tiene dieciséis años y fue adoptada por los Emerson cuando tenía trece. Hija de un lord y heredera de una gran fortuna, se crió hasta los trece años en un oasis remoto en el desierto de Nubia junto a su padre por razones que desconozco (y que imagino se contarían en el primer libro en el que aparece, The Last Camel Died at Noon, que no está traducido al castellano, que yo sepa). Si fuera hija natural de Amelia no podría parecerse más a ella en carácter, no se le pone nada por delante.
  • Y me quedan los gatos Anubis y Sekhmet... Anubis es todo un señor gato indignado ante la llegada de la nueva, Sekhmet, zalamera como ella sola y en busca de ganarse el hueco que ocupaba Bastet, recién fallecida y que al parecer, tal como se habla de ella, era un personaje más en los anteriores libros.
Bueno, pues esta es a grandes rasgos la familia Emerson...  solo la familia, que luego hay tropecientos secundarios de los que no os voy a hablar porque me va a quedar esto más largo que el libro... porque encima solo es la familia que aparece en esta entrega, que por lo que he podido deducir en otras anteriores salen tíos, primos, etc.... ¿Os he liado mucho? Bueno, leyendo el libro está más claro, pero en realidad la autora nos lo pone fácil y nos enteramos de todo el salseo familiar en las primeras cinco páginas, así que una vez desglosados sus miembros, os resumo brevemente la sinopsis.
 
1903. La familia Peabody se halla nuevamente en El Cairo justo antes de emprender la campaña de excavación arqueológica de ese año, que han decidido que sea tranquilita y alejada de las grandes tumbas y las masas de turistas. Antes de empezar reciben una nota que les pide (o, más bien, amenaza) que se mantengan alejados de la tumba 20-A. No hacen mucho caso, pero pronto caen en la cuenta de que esa tumba no existe (al menos no oficialmente) y eso hace que les pique la curiosidad, ya que parece haber mucha gente interesada en ese lugar: ya sabéis, si te dicen que  no vayas a un sitio, vas... psicología inversa de toda la vida. Encima una estúpida y caprichosa señoritinga norteamericana, que dice estar siendo acosada por alguien, se encapricha de Ramsés provocando situaciones muy incómodas y nada apropiadas ni para él ni para ella... y por si faltaba algún ingrediente en este pastel, aparece un personaje que (intuyo por el contexto) ya salió en algún libro anterior, solicitando nuevamente ayuda: su esposo está obsesionado con una reina egipcia muerta y se ha llevado a una médium a Egipto para que le ayude a encontrar su tumba... Vamos, que con tanto frente abierto, nuestros protagonistas no tienen tiempo para aburrirse, y menos lo van a tener cuando aparezca un cadáver... ¿Un cadáver?

¡Anda, si es que no os lo he dicho! Bueno, se puede intuir por el título, pero la peculiaridad de esta familia es que resuelve misterios y asesinatos en el contexto de las excavaciones arqueológicas de Egipto de finales del siglo XIX y principios del XX. Estamos, pues, ante detectives aficionados en una ambientación maravillosa. Yo solo puedo hablar por este libro, que ya comento que es el noveno, pero por los comentarios del resto de sus familiares, la que parece encontrarse misterios debajo de las piedras es Amelia, y su familia no se lo piensa dos veces a la hora de sumarse a las investigaciones (Ramsés, Nefret y David son ahora adolescentes, y Nefret y David no aparecen desde el principio de la serie, pero por lo que yo he intuido, Ramsés se involucra y participa en todo estos líos de sus padres desde que era un crío). Aviso desde ya que, al ser novela de misterio, sobre investigaciones relacionadas con los tres frentes en los que trabajan no voy a contar nada de nada; ya sabéis que no suelo hacerlo cuando os hablo de historias de este tipo. Pero sí os cuento otras cosillas.
 
Lo primero que hay que tener presente es que Elizabeth Peters, la autora de esta serie, era egiptóloga, y eso se nota en cada paso del camino que transitamos en esta novela, ya no solo en la ambientación del Egipto de principios del siglo XX, la diversidad de nacionalidades que se había instalado allí (al hecho de que ya era destino turístico famoso en aquella época, se suma que desde 1882 Egipto era un protectorado de Gran Bretaña y la hora del té en el hotel Shepheard's de El Cairo parecía el Gran Savoy londinense), de las rutinas de trabajo en una excavación arqueológica, de la vida durante meses en medio del desierto mientras se trabajaba, de los protocolos cuando se encontraba algo... sino en la proliferación de eminencias de la arqueología y la egiptología de la época en la que está ambientada la novela y que, ya sean nombrados de pasada o como personajes secundarios, aparecen constantemente en las páginas: por ejemplo, tenemos a Gaston Maspero, director del servicio de antigüedades egipcias, que por la época en la que transcurre la trama había otorgado la concesión para excavar en el Valle de los Reyes a Theodore Davis (quien, o mucho me equivoco, o no era del agrado de la autora, porque lo deja bien claro cada dos por tres: pomposo, arrogante xD)... pero si estos dos personajes son nombrados muy a menudo por muchas circunstancias asociadas a la vida de un arqueólogo en el Egipto de 1903, lo que me ha llegado al alma, al corazón, al tuétano egipcio, es que Peters introduce a mi amado, venerado, idolatrado Howard Carter como personaje secundario... ¡Howard Carter es un personaje de la novela! Ya puedo morir en paz (bueno, no, que tengo mucho pendiente por leer... te quiero mucho igualmente, Howie).

A ver, también os digo que el Carter que aparece en este libro (e intuyo que en libros anteriores, aunque lo mismo me columpio) dudo mucho (muchísimo) que se pareciese en carácter y personalidad al Carter real... de hecho me reía a veces cuando leía alguna de sus frases o reacciones porque pensaba: "el Carter real no era así de blandito" (para que nos entendamos, Howard Carter era muy poco diplomático, cabezón, impulsivo... tenía un carácter muy peculiar, nada que ver con el Carter que nos dibuja Peters, y eso me hace pensar que Carter sí le caía bien, porque prefirió convertirlo en un personaje cozy de su novela también cozy a dibujarlo como era realmente)... pero vamos, que me da igual, yo feliz xD. Por si alguien se pregunta qué hacía Howard Carter en Egipto en 1903, diecinueve años antes del descubrimiento de la tumba de Tutankamón, solo puedo decirle que es que Carter es MUCHO más que la tumba de Tut, pero resulta un completo desconocido para mucha gente. En la época de esta novela era Inspector Jefe de monumentos del Alto Egipto, supervisaba excavaciones y restauraciones, mejoró el acceso a las tumbas, puso luz eléctrica en muchas de ellas... y, en 1903, descubrió la tumba de Hatshepsut, ¡nada menos!, algo que incomprensiblemente todo el mundo se olvida de mencionar cuando hablan de él. Bueno, el caso es que la tumba de Hatshepsut es la número 20... ¿os acordáis de la tumba 20-A, esa sobre los que reciben amenazas los Emerson? Pues si es la 20-A debe estar al lado de la 20, ergo trabajan al lado de Carter y su tumba. Por eso sale mucho en este libro. No sé si será así en otros, pero mira, he ido a dar con el bueno.

Más cositas. Volviendo a personajes ficticios, Radcliffe Emerson es un arqueólogo muy, muy prestigioso en la novela, y yo pensaba: ¿Cómo va a justificar Peters que este hombre sea una eminencia de la egiptología cuando todos los descubrimientos de aquella época tienen nombre y apellidos y no se pueden inventar ni manipular? Pues dicho y hecho: lo que hace Peters es inventarse un descubrimiento, el de la tumba (momia y tesoro incluidos) de la reina Tetisheri (de las dinastías XVII y XVIII), que al parecer ocurre en algún libro anterior. Esta reina es real, pero nunca se ha hallado su tumba, así que Peters tiene vía libre para fantasear (e incluso para afirmar que todos estos tesoros están expuestos en el nuevo museo egipcio de El Cairo, que abrió sus puertas en 1902). Por cierto, que los Emerson también se adjudican méritos de más descubrimientos aduciendo que los galones se los han llevado otros (según los Emerson, claro xD).

¿Me estoy enrollando mucho? Lo siento, pero es que no os he hablado de la relación entre todos estos personajes, porque supone el 50% del encanto del libro. No sé cómo habrá sido la evolución en los ocho libros anteriores, porque varios de estos personajes se fueron incorporando conforme la serie avanzaba (como es el caso de David y Nefret), pero lo que yo he encontrado en el noveno libro es la perfecta imperfección de un matrimonio como el de Amelia y Emerson, que mantienen muy viva la llama de su amor (en todos los sentidos... cada vez que pueden) y que te sacan la sonrisa cada dos por tres ante la dinámica de pareja que se traen; un hjjo como Ramsés, que creo que es de esos personajes que para un escritor deben resultar todo un reto, porque es una ostra incluso para su madre, quien no comprende del todo a su hijo, pero que de cara al lector es un bombón (aunque más predecible de lo que él se piensa... y lo dejo así porque tiene mucho que ver con el final de la novela); una hija como Nefret, que parece más hija de Amelia y Emerson que Ramsés tanto en carácter como en sentido del humor, que es encantadora pero que tiene las cosas muy claras y que está mas cómoda en una excavación en pantalones y llena de polvo y arena hasta los ojos que sentada en sociedad tomando el té; y luego está David, que adora a Ramsés y a Nefret (y yo lo he adorado a él) pero que apenas puede meter baza en una familia en la que todos hablan como cotorras. Cuando están todos juntos te los crees en lo que dicen, en como lo dicen, en lo que no dicen... te da la sensación de estar ahí sentada con ellos, y los he adorado mucho mucho a todos.
 
En
El enigma del gato grande
hay mucho sentido del humor, mucha ironía británica, mucho diálogo inteligente, mucho encanto y una sensación constante de estar leyendo algo agradable, entretenido, divertido y, aunque sea cursi, delicioso. Sí, también hay mucha egiptología (¡viva, para eso estamos aquí!), pero de la que no empacha ni se pone cansina ni da lecciones (¡esto va para quienes les aburra el tema!). Te habla de egiptólogos famosos, te los incluye en la trama, te habla de museos, de tumbas, de mil cosas... pero ya.  ¿Que todo eso ya lo sabes y lo conoces? Te hace ilusión encontrártelo y vas a sumergirte a tope en la ambientación. ¿Que no te suena de nada esta gente y piensas que incluso son personajes ficticios como todos los demás? Pues te va a dar igual, el libro va a continuar igualmente y te va contar lo mismo sin que sepas todo eso. Que no os tire para atrás la ambientación en el Egipto arqueológico. Y por cierto, si me hubiese comprado un libro cada vez que Emerson se cag* en los "malditos turistas", me hubiese tenido que comprar una estantería nueva xD. Me he enamorado un poco de Emerson, lo reconozco. Era inevitable. Y sí, el libro a veces se demora en contarnos detalles sobre tal cosa, o esta otra cosa, apartándose un poco de los tropecientos misterios abiertos, pero es que a mí también me interesaban esas digresiones en el camino, así que ningún problema. Por otros lectores no pongo la mano en el fuego :)

Pd. Como digo siempre... ¿os preguntáis de dónde viene el  título del libro? Pues al parecer soñar con un gato grande es sinónimo de buena suerte. Amelia sueña con uno al principio de la novela, pero está claro que los sueños, sueños son, y en vista del devenir de la historia, mejor dejamos las interpretaciones para otro día.

Pd 2. Me lío a hablar y no os digo que la novela está narrada en primera persona por Amelia, y claro, ella llega hasta donde llega, y (muy a su pesar) su recua de adolescentes ya no le cuentan todo lo que hacen... es entonces cuando la autora introduce una especie de interrupciones, una cosa que llama "Manuscrito H", donde alguien (Ramsés, para que nos entendamos) cuenta la versión extendida de la versión breve e incompleta que le cuenta a su madre de sus aventuras secretas (y que muchas veces se parecen como el agua y el vino). Al parecer es la primera novela de la serie donde Peters usa este recurso precisamente porque hasta que los niños no han crecido y han sido más independientes no ha hecho falta. No sé si seguirá usándolo en novelas posteriores. 

Y ya sí que sí me callo.
 
 
 
 

Elizabeth Peters (seudónimo de Barbara Mertz) nació en 1927 en Illinois, EE.UU., donde se licenció en Historia del Arte y obtuvo el doctorado de Egiptología por el afamado Instituto Oriental de la Universidad de Chicago. Conferenciante habitual en museos y bibliotecas, vivió en una antigua granja de Frederick, Maryland, estado en el que fue nombrada Doctora Honoris Causa en Humanidades por el Hood College. Aunque con su nombre real ha firmado ensayos sobre arte e historia egipcios, debe su fama a las novelas de ficción y, principalmente, a la serie protagonizada por la arqueóloga de principios de siglo xx Amelia Peabody, en la que destacan títulos como El enigma del gato grande (1997), El mono que custodia la balanza (1998), Y él hará retumbar el cielo (2000), Hijos de la tempestad (2003) o La serpiente de la corona (2005). Falleció en agosto de 2013.