viernes, 18 de diciembre de 2015

RESEÑA (by MB) ::: EL MISTERIO DEL CARRUAJE - Fergus Hume




Título original: The mystery of a hansom cab
Autor: Fergus Hume
Editorial: dÉpoca 
Páginas: 352
Traducción: Eva María Gonzaléz y Rosa Sahuquillo
Introducción: Susanna González
Postfacio: Fergus Hume
Fecha publicación original: 1886
Fecha esta edición: marzo de 2015
Encuadernación: tapa dura con sobrecubierta y lazo de punto de lectura
Precio: 23,50 euros
Ilustración de cubierta: P. Stahl
Ilustraciones interiores: C. Sedano


(Incluye como obsequio marcapáginas y lámina réplica de la ilustración de cubierta)





Cuando un hombre es hallado muerto en el interior de un carruaje de alquiler, uno de los más distinguidos ciudadanos de Melbourne es acusado de asesinato. El ilustre joven proclama su inocencia, pero se niega a dar una coartada. Pronto se descubre la identidad de la víctima: un caballero recién llegado a la ciudad, muy bien relacionado con las altas esferas de la sociedad, y que pretendía en matrimonio a la hija de un rico hacendado, Madge Frettlby, que a su vez está enamorada de Brian Fitzgerald, un apuesto irlandés instalado en Melbourne para hacer fortuna.

Desentrañar el misterio será tarea de un eminente abogado y dos intrépidos detectives que llevarán al lector desde los más distinguidos salones de la alta sociedad, al submundo más miserable de los bajos fondos. 


Fergus Hume quería ser dramaturgo, pero en vista de que los productores teatrales le ignoraban y ninguneaban, decidió escribir un libro y abrirse así camino hacia el teatro. Después de investigar el tipo de novela que se vendía más se decidió a escribir una historia de detectives; el librero de Melbourne que le aconsejó no iba descaminado, pues la novela se convirtió en el primer bestseller de este género de la historia. Siguiendo sus dictados, Hume leyó todos los libros de Émile Gaboriau disponibles en aquel momento; él mismo nos dice en el postfacio que incluye la edición que tardó dos meses en esbozar la estructura de la historia (postfacio que en realidad fue la introducción a la segunda edición de la novela, pero que la editorial ha decidido acertadamente publicar al final, pues desvela detalles muy importantes de la trama).

En la maravillosa introducción que abre el libro se nos narran los datos bibliográficos del autor, un gran desconocido en nuestros días en comparación con alguno de sus contemporáneos, como Arthur Conan Doyle; también nos hace un esbozo de la evolución del libro desde su autopublicación con 5.000 ejemplares (que se vendieron en tres semanas a pesar de ser una publicación a nivel local), hasta los 750.000 ejemplares que se habían vendido a su muerte.

A mi juicio, el título es preciso y efectivo, pues está intrínsecamente relacionado con el argumento central: el asesinato en el interior de un coche de punto, un carruaje. Al autor se le ocurrió cuando viajaba en uno por las calles de Melbourne a altas horas de la noche, creando así una atmósfera de misterio, oscura y típicamente victoriana.


En el primer capítulo, el autor nos presenta el asesinato en su conjunto:

- Cúando y dónde ocurrieron los hechos.
- Los testigos.
- La víctima.
- El presunto autor.

Es a partir del segundo capítulo cuando aparece la figura del primero de los dos detectives que aparecen en la historia, Samuel Gorby, quien nos pondrá en el buen camino para averiguar quién era la víctima, y empezar a desenredar la madeja de este crimen.



Con respecto a la importancia de la labor detectivesca en la novela, es una pena que el autor no viera la importancia y peso que los detectives podían aportar a la trama, tal y como sí hizo el autor en el cual se inspiró, Gaboriau. De todos modos, hay que tratar la historia de acuerdo al espacio y tiempo en que fue engendrada, pues aporta un muy importante granito de arena al género.


Con estilo realista salpicado de tintes melodramáticos, tal y como nos refiere la introducción del libro, el autor nos relata en su libro como era la sociedad en que vivía, y las distintas esferas que la componían. Como buen abogado, el lenguaje es claramente formal, encontrando numerosas referencias a obras de Gaboriau, Anna K. Green, e incluso Cervantes, pues cita a El Quijote
«...el sueño es capa que cubre todos los humanos pensamientos.»
Todas estas referencias son calidoscopio de la sociedad intelectual de la época y sus corrientes de pensamiento; entre los muchos autores que pueblan la novela, y cuyas explicativas notas a pie de página os recomendamos que no os perdáis, Hume otorga gran importancia a Thomas de Quincey (1785-1859), periodista, crítico y escritor británico, y cita especialmente su ensayo, "El asesinato considerado como una de las Bellas Artes", en varias ocasiones a lo largo de la obra.


Dependiendo de la clase a la que pertenece cada personaje (alta, media o baja) la narración es diferente. Entre la clase baja, cabe destacar a las amas de las pensiones y su jerga. Sin embargo, encontramos un lenguaje culto en las clases altas; y cuando se refiere a Brian Fitzgerald, caballero irlandés y representante de la aristocracia, sus valores morales superan a los de todos los demás personajes.

La obra va dirigida a un lector promedio, que sobre todo le apasionen las novelas clásicas de detectives. Al principio el lenguaje nos puede resultar un poco difícil pero, conforme vamos avanzando en su lectura, vamos adaptándonos y, al terminarla, sentimos un desarraigo, pues a los que nos apasiona el  siglo XIX estas estupendas lecturas siempre se nos quedan cortas, nos quedamos con ganas de más.

En definitiva, es un gran descubrimiento para quienes no conocíamos a Fergus Hume, pues con su libro nos sumerge en el Melbourne colonial, en sus inicios florecientes, desde sus rincones más brillantes a los más oscuros y secretos, de la mano de todo el conjunto de personajes que pululaban por allí.


Cabe destacar la edición del libro, habitual en las ediciones de esta editorial. Tapa dura con sobrecubierta, regalo de lámina y marcapáginas en su interior e ilustraciones de la época que hacen de este libro una delicia para los ojos no solo en su lectura, sino en su exterior.



Fergus Hume (1859-1932) fue un prolífico novelista inglés injustamente olvidado en nuestro país. Publicó cerca de 140 novelas, la mayor parte de las cuales son novelas de misterio ambientadas en Inglaterra, pero también en América y África, continentes que visitó con frecuencia.
Sus tramas siempre fueron muy ingeniosas, y aunque ninguna de sus siguientes historias disfrutó de la popularidad de «El misterio del carruaje», el conjunto de su obra ocupa un lugar de importancia histórica en el desarrollo de la novela de detectives

Miss Bingley

8 comentarios:

  1. Disfruté mucho con esta lectura. Y además las ediciones de esta editorial, que son preciosas. Me alegra ver que también te ha gustado.
    Besotes!!!

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    1. ¡Cierto! Unas ediciones preciosas, muy curradas y se nota que piensan muchísimo en el lector. Ojalá todas las editoriales mimasen tanto las ediciones como dÉpoca. El libro es una maravilla, como todos los que he leído de esta editorial. ¡Besote! :)

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  2. Todos los libros de estas editorial son pequeñas joyas. Este en concreto le tengo el ojo hechado, porque disfruté mucho con Valancy Stirling, La princesa Tarakanova y El crimen de Orcival...

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    1. Pues en cuanto puedas hazte con él porque es un libro fantástico, y además se sale de la norma al estar ambientado en Australia, porque gracias a esta novela conocemos un poco la situación de aquel país a mediados del siglo XIX. Está bien salir de Inglaterra de vez en cuando :). ¡Un abrazo!

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  3. Cierto, un libro estupendo y una edición cuidadísima que se completa con unas ilustraciones francamente acertadas.
    También fue un descubrimiento para mi este título
    Besos

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    1. Los libros ilustrados son preciosos en general (casi siempre, porque hay de cada ilustrado...), pero tengo que reconocer que donde estén unas ilustraciones de la época en que fue publicado el libro... Lo ves tal y como lo vieron hace 140 o 150 años, y eso es un valor añadido, además de que suelen ser fantásticas. Sobre el título, como bien dices, todo un descubrimiento. ¡Un beso!

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  4. A mí esta historia no logró convencerme por lo que comentas de los detectives, estoy acostumbrada a encontrarme un personaje principal que lleve un caso, a conocerlo de una forma más personal y aquí se utilizan más como un instrumento superfluo, así que no me enganchó demasiado. En cuanto a las jergas, entiendo su función, pero lo cierto es que me dificultaron un poco la lectura de los diálogos afectados.

    ¡Saludos!

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    1. Quizás es el único "pero" que yo le pondría a la historia, que al final parece más detective el abogado que los dos detectives de la policía. Se dispersa en los dos y ninguno tiene protagonismo real. Es un libro diferente en ese aspecto, pero a mí en concreto no me impidió disfrutar de la historia. Las jergas según comenta Hume en el postfacio están incluso suavizadas con respecto a las reales en algún caso(las originales eran mucho peores de entender, vamos), así que aun tenemos que dar gracias... jajajaja. ¡Un abrazo!

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