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lunes, 10 de abril de 2017

RESEÑA (by MB) ::: EL LADRÓN DE VÍRGENES - David de Juan Marcos




Título original: El ladrón de vírgenes
Autor: David de Juan Marcos 
Editorial: Harper Collins
Páginas: 256
Fecha de publicación: marzo de 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18,90 euros
Imagen de cubierta: Arcangel Images

Cómo iba a saber que aquel hombre traía la muerte consigo. Debí darme cuenta por su olor a cebolla rancia. Debí darme cuenta cuando la leche cuajaba a su paso en los cubos de metal. Cuando las palomas morían desplumadas por la tiña, o porque allá por donde pasaba doblaba los racimos y dejaba una pestilencia a plomo de preludios de tormenta de verano.
He de reconocer que en nuestras pesadillas siempre supimos que volvería, que algún día subiría el caminito en forma de culebra cercado de castaños y sus botas embarradas cruzarían con un ímpetu desordenado la única puerta de la casa por donde entraba el sol. Se sentaría en la mesa de tarugos sin pulir con la cuchara de latón y esperaría a que se le sirviera de comer como si nada hubiera pasado. Como si no nos hubiera arrancado la alegría del pecho. Era mi padre.
***
Después de quince años de misteriosa ausencia, Andrés Pajuelo regresa a su casa para proyectar el robo de una serie de valiosas obras de arte religioso. Para ello necesitará la ayuda de sus dos hijos, del melindroso prometido de su hija y de un enigmático gigante experto en teología y en arte sacro. Cuando todo parece estar listo para ejecutar el último y más lucrativo de los robos, es acusado de varios asesinatos. Para sorpresa de toda su familia, Andrés reconocerá al instante su culpa ahorcándose en público.
El ladrón de vírgenes es una reflexión sobre las mentiras que encierra toda religión y sobre la importancia de la religiosidad en la condición humana. Un análisis sobre los límites de la traición, la lealtad y la fuerza de las promesas. Un certero homenaje a la tradición oral de contar historias.


Bueno... a ver por donde empiezo. Con este libro he tenido una relación un tanto ardua y confusa, porque una vez leídas las diez primeras páginas (que son las que casi siempre consiguen que me enamore de la historia o me echan para atrás), me dejaron más bien indiferente y un tanto descolocada, ya que no llegaba a encajar nada, no me situaban en ningún lugar ni en ningún ambiente. Y la prosa... literalmente no la entendía: "Dicen que hacía tanto frío que el calor regresaba al fuego y los pájaros maullaban como demonios en la nieve"; que los pájaros maúllan y el calor regresa al fuego... y así, entendiendo más bien poco, pasé de un ahorcamiento a un secuestro. Todo ello narrado con la lengua de Cervantes, en sentido literal. Reflexionando sobre todo lo leído, me doy cuenta que me han faltado datos y sobre todo guiones; guiones que me acoten los diálogos, necesarios para introducir unos personajes. Así mismo me faltan verbos en las intervenciones de los distintos personajes para saber quién dice y quién comenta... y entonces, de este modo, poder seguir leyendo con naturalidad y entendimiento. Resumiendo, imaginariamente tuve que poner esos guiones y esos verbos, y así, de alguna manera, pude continuar y disfrutar de la lectura. 

Más allá de de lo anterior, David de Juan Marcos nos recrea en El ladrón de vírgenes una historia enriquecida y concentrada de adjetivos y descripciones, donde a través de su peculiar estilo narrativo tejerá una trama con multitud de hilos y colores; participaremos en robos sacros, en cultos paganos, viajaremos por una sierra (posiblemente situada en el norte de España) y bajaremos a sus entrañas, descubriendo sus secretos. Así mismo, conoceremos a sus habitantes y, conociéndolos a ellos, seremos participes de sus vidas, de sus miserias y sus riquezas. El motor de sus celos y sus envidias. Todo ello bajo la percepción de la mirada de Cirilo Pajuelo, un adolescente que, queriéndolo o sin querer, se ve inmerso en todos los acontecimientos que ocurren en su pueblo y en su sierra; y estos no son pocos, ya que el autor va añadiendo y aderezando la historia en cada página con acciones, descripciones y con todos los personajes que participan en la narración, todo ello a mi juicio muy bien definido y acotado.

Cirilo será nuestro narrador omnisciente, pues el autor le otorga el conocimiento absoluto de todo, de los hechos, de lo que saben y piensan todos los personajes, de sus conflictos, sus pensamientos y sus anhelos. Él tiene todas las claves, ya sea porque el autor lo sitúa en los escenarios donde se produce la acción, o porque nuestro protagonista es el depositario de las conciencias de todos los que participan en la historia, ya que lo que sus ojos no ven otros se lo cuentan. Conforme el lector va avanzando en la narración participa de la psicosis y la tensión con la que está impregnada toda la trama. 

Unas veces Cirilo nos la relata con un lenguaje demasiado enriquecido, confundiendo así al autor del libro con el narrador omnisciente que es, en definitiva, un adolescente. También podemos pensar que esta historia nos la narra Cirilo  una vez pasados los años, cuando ya ha adquirido un lenguaje más maduro y rico... pero en mi caso, cuando llegué a la página ciento sesenta y tres me reencontré con Cirilo el adolescente (reconozco que es mi capítulo favorito); ya sea por un lenguaje más acorde a su edad, o por sus veintiocho "Y entonces" introductorios de oraciones, en este capítulo me identifico con el casi-niño que me está contando su historia, con su miedo y su desesperación. En definitiva, con el descubrimiento de la realidad, la toma de conciencia cuando el acaecimiento de los acontecimientos provoca que su mundo se tambalee y caiga sin remedio, desarraigándolo de todo: su familia, su pueblo y sus raíces.

En resumen, me parece una lectura recomendable que ha de leerse despacito para poder conocer y disfrutar de toda la ambientación; de esa naturaleza agreste y serrana impregnada de olores y colores característicos, toda ella excavada de cuevas milenarias llenas de pasadizos y depositarias de leyendas y tesoros de los que todos nuestros personajes participan de alguna forma, pues todos ellos, como las cuevas, comparten una oscuridad que dirige sus destinos inciertos e inapelables; destinos que David de Juan Marcos nos da a conocer a través de Cirilo, el narrador omnisciente.


David de Juan Marcos (Salamanca, 1980) comenzó escribiendo relatos, género en el que ha obtenido varios premios y reconocimientos.

Su primera novela, El baile de las lagartijas (2011) le sirvió para recibir la beca de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores, y fue galardonada con el XXVII Premio Internacional de Novela Ciudad de Valencia Vicente Blasco Ibáñez, convirtiéndose pronto en un éxito de público y crítica.

La mejor de las vidas (2016), obra de corte generacional, fue su segunda novela, a la que ahora sigue El ladrón de vírgenes, su consagración definitiva en el género.