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lunes, 6 de octubre de 2025

RESEÑAS MINUS by MH (2025) #11 ::: MISTERIO (EN SUS MUY DIVERSAS FORMAS... #4)

 ¡Hola a todos!

Hoy en esta sección de opiniones breves toca una nueva tanda de misterios en sus muy diversas formas. Se me acumulan las reseñas breves, pero al final las que menos me cuesta agrupar son estas porque es uno de los género que más leo y del que apenas traigo entradas largas. En fin, que vamos por la cuarta entrega y ya he leído libros para la mitad de otra. No me da la vida.
 
 
 
 
Como siempre hay de todo e incluso he leído dos libros de la misma serie casi seguidos, cosa que no suelo hacer habitualmente (son libros muy cómodos para llevártelos de vacaciones, esa es la verdad). Os cuento.
 
 
 

  


 

Título original:
 Red Mandarin Dress
Autor: Qiu Xiaolong 
Editorial: Tusquets
Traducción: Victoria Ordóñez Diví
Páginas: 360
Fecha esta ediciónjunio 2010
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19 euros

Un asesino en serie acecha a las jóvenes de Shanghai. Sus crímenes han creado gran revuelo en la prensa y entre los ciudadanos, sobre todo porque suele abandonar los cadáveres de sus víctimas enfundados en un vestido muy llamativo, rojo y de estilo mandarín. Precisamente cuando el caso empieza a cobrar dimensiones alarmantes, Chen Cao, el inspector jefe del Departamento de Policía de Shanghai, está de permiso: acaba de matricularse en un máster sobre literatura clásica china en la Universidad de Shanghai. Pero en el momento en que el asesino ataca directamente al equipo de investigadores del Departamento, a Chen no le queda más remedio que volver al trabajo y participar en las pesquisas. Mientras intenta atrapar al asesino antes de que se cobre nuevas víctimas, irá descubriendo que la raíz de estos asesinatos se remonta al trágico y tumultuoso pasado reciente del país.
 
 
Algún año me he saltado mi propósito, pero hace ya un tiempo me propuse leer un libro de esta serie al año, y el reto de Undine de La vuelta al mundo en doce libros me está dando la oportunidad de mantener mi objetivo. Soy fiel devota de estos libros protagonizados por el inspector Chen Cao, una serie difícil de catalogar y etiquetar y, sobre todo, de recomendar. Ambientados en la China de los 90 en plena recuperación de la Revolución Cultural, nos muestra a un país que intenta en apariencia abrirse al mundo (conviven el socialismo y el capitalismo en un equilibro delicado) pero que realmente esconde la mugre debajo de la alfombra y se revuelca en una corrupción que nace en los mismos cimientos del país.

Chen Cao, el inspector protagonista, es policía porque en aquella China no podías elegir tu profesión, te la imponían. Es poeta, traductor de novela negra inglesa, reflexivo, íntegro, introspectivo… y los casos los afronta con un enfoque demasiado psicológico y académico (al menos para sus compañeros, que no siempre entienden sus peculiaridades), llegando a introducir en este libro la teoría del psicoanálisis.

En esta quinta entrega nos enfrentamos por primera vez a un asesino en serie, algo que los altos cargos del partido y de la policía no puede admitir políticamente y se niegan a reconocer porque esas cosas "no pasan en China" (según ellos solo ocurre en la sociedad occidental decadente). Un caso lleno de contradicciones en el que aparecen asesinadas chicas de triple alterne vestidas con un qipao (vestido mandarín) con un diseño muy concreto y ya en desuso.

Como en todas las novelas de la serie se alude constantemente a platos tradicionales de la cocina china (esto merecería una entrada propia) y a la literatura clásica del país (en esta entrega Chen se dedica a estudiar y deconstruir la contradicción temática en las historias románticas tradicionales, nada menos). Además se introduce cierto debate sobre la salud mental, que también era delito político grave y sobre lo que no se hablaba en China.

Son libros que avanzan de manera muy pausada donde la vida privada de los personajes ocupa muchas páginas y reflexiones, y en este caso realmente podría acusar a la novela de que la investigación no arranca hasta el último tercio cuando Chen se hace cargo del caso (porque hasta ese momento ha estado dedicado a sus asuntos y lo ha llevado su ayudante), pero me ha gustado bastante más que la anterior,
El caso de las dos ciudades.

 
Puntuación: 4/5
 


 

Título original:
The Scroll
Autora: Anne Perry
Editorial: RBA
Traducción: Ana Isabel Sánchez
Páginas: 96
Fecha de publicaciónnoviembre 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 12 euros

Monty Danforth encuentra una lata enterrada debajo de una montaña de libros clásicos. En el interior hay un pergamino milenario escrito en un idioma desconocido. Danforth intenta fotocopiarlo y fotografiarlo, pero termina con imágenes en blanco, como si la tinta estuviera hecha de algo impermeable a la tecnología moderna.
 
Mientras el misterio del pergamino lo cautiva, el librero se ve envuelto en una extraña conspiración. Un anciano y su nieta aparecen interesándose por la reliquia. No serán los únicos: fuerzas poderosas anhelan los secretos encerrados en ese antiguo rollo, y Danforth sobrevivirá solo si logra dominar su poder.
 
 
Este es el tercer relato de la colección llamada Bibliomisterios de RBA que os traigo por aquí, y tal como os he comentado en otras ocasiones, son narraciones breves sobre misterios dentro del mundo de los libros publicadas originalmente por The Mysterious Bookshop, una librería y editorial independiente neoyorquina especializada en ficción de misterio. La colección en inglés se llama igual, Bibliomystery, y contiene tanto autores clásicos como contemporáneos.

El pergamino fue publicado originalmente en 2012 y su autora es Anne Perry, a quien leo desde hace años y que os traigo habitualmente (con mayor o menor constancia) al blog porque en 2018, viendo que estaba abordando todas sus series en desorden, decidí organizarme y empecé mi reto atemporal de leer/releer toda la serie de Thomas Pitt... y en esas sigo. Luego vendrá lo mismo con Monk. Es decir, que es una autora con la que estoy familiarizada y de la que os hablo a menudo.

Este relato no tiene nada que ver con sus detectives victorianos. En él nos habla del descubrimiento de un pergamino escrito en arameo tras la compra de un lote de libros. Resulta imposible fotocopiarlo o fotografiarlo y apenas Monty Danforth lo ha desenrollado cuando ya hay gente llamando a la puerta interesándose por él y metiéndole miedo sobre su importancia. Tres son los potenciales compradores. ¿Por qué es tan valioso? Porque puede tirar por tierra todos los cimientos del cristianismo.

Como veis es un tema que ya se ha tratado muchas veces en la literatura y el cine y quizás aquí el interés radica no solo en qué es ese pergamino (se dice en cierto momento) sino en la identidad de uno de los interesados en comprarlo. Poco más os puedo decir. El final es… a ver, no me importan los finales ambiguos, pero es que este no es ambiguo, es un “ahí lo llevas que yo no te voy a explicar nada más por muy pillado con pinzas que esté”. Perry, con todos mis respetos, pero no xD.

Por si os sirve de algo, a falta de leer el de Joyce Carol Oates (que caerá antes de que acabe el año....
no sé si seguirán con esta colección o no), mi favorito es El museo de las almas literarias de John Connolly.

 
Puntuación: 3/5
 

 

Título original:
 
Agatha Raisin and the Witch of Wyckhadden
Autora: M. C. Beaton
Editorial: Salamandra
Traducción: Vicente Campos
Páginas: 240
Fecha de publicación original: 1999
Fecha esta edición: marzo 2025
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros

Después de que una peluquera vengativa le aplicara crema depilatoria en lugar de champú, y siempre aquejada de mal de amores, Agatha Raisin decide pasar una temporada lejos de su idílico hogar de Carsely y refugiarse en el exclusivo y algo lúgubre Garden Hotel de la localidad costera de Wyckhadden. Pero lo que comienza como un retiro espiritual se convierte muy pronto en un auténtico suplicio para la pobre Agatha, que tiene que lidiar con gente de la tercera edad que no cesa de inmiscuirse en sus penurias capilares. Desesperada por recuperar su cabello cuanto antes, nuestra heroína decide seguir el consejo de una huésped del hotel y acude a la casita de Francie Juddle, una bruja local especializada en pociones mágicas, en busca de un tónico milagroso. Por desgracia, lejos de mejorar, todo acaba de torcerse cuando Francie es asesinada con un fuerte golpe en la cabeza y Agatha, la última persona en verla con vida, se convierte en la principal sospechosa. ¿Quién puede haber cometido un crimen tan atroz? A medida que profundiza en su investigación, Agatha Raisin descubre profundas ansias de venganza y secretos inconfesables entre el extraño grupo de ancianos con el que, muy a su pesar, comparte interminables partidas de Scrabble y bailes de salón.

 
Empecé a leer la serie de Agatha Raisin hace años en las ediciones que Círculo de Lectores publicaba en exclusiva (de hecho reseñé algunos de esos libros). Como bien sabéis, este club de lectura (que así se denominaba) desapareció y la serie quedó parada en la octava entrega (a excepción de un libro que se saltaron por vaya usted a saber el motivo). El caso es que Salamandra se hizo cargo de estas novelas desde el principio y como van lentísimos (dos anuales.. a este ritmo con lo larga que es van a necesitar diecisiete años para publicarla entera, literalmente) he tenido que esperar varios años para retomar la serie por donde me quedé. Como soy una ansiosa estas vacaciones he leído los dos libros que han publicado este 2025 (el noveno y el décimo), así que ahora toca esperar otro año a que publiquen más.
 
En Agatha Raisin y las brujas desdichadas tenemos a Agatha viviendo en un hotel en un lugar de veraneo (con un tiempo de mil demonios) intentando recuperarse de lo que ocurrió en el anterior libro, y allí como no, empieza a morir gente. En este caso son mujeres que fabrican elixires para casi cualquier cosa (desde la caída del pelo a pociones amorosas... de ahí lo de brujas). Agatha está siempre en el meollo del asunto, parece que existe cierto interés mutuo con el inspector de policía que lleva el caso y encima el resto de huéspedes fijos del hotel, con los que suele pasar mucho tiempo aunque no los soporte, tienen toda la pinta de estar entre los sospechosos.
 
A ver, disfruto mucho de estas historias, me parecen ideales para esos momentos en los que quieres leer algo de misterio pero no quieres muchas complicaciones porque entran muy fácilmente (de hecho recurría a estos libros cuando estaba malucha), pero debo reconocer que la Agatha de los últimos libros, esa Agatha desesperada por pillar a un hombre (el que sea) choca mucho con la Agatha independiente y autosuficiente que nos presentaron al principio de la serie.  Y lo de su obsesión con James Lacey, un personaje tóxico e imbécil donde los haya, se me está haciendo muy cuesta arriba. Y como está p'arriba y p'abajo todo el rato hay personajes buenísimos de Carsely a los que vemos muy poco, como Bill el policía y la señora Bloxby, la mujer del vicario (aunque con ella habla Agatha habitualmente por teléfono y la tenemos un poco más presente).
 
 
Puntuación: 3/5

 


 
 
Título original: Agatha Raisin and the Fairies of Fryfam
Autora: M. C. Beaton
Editorial: Salamandra
Traducción: Vicente Campos
Páginas: 256
Fecha de publicación original: 2000
Fecha esta edición: julio 2025
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros

Dolida tras el enésimo desaire de su amado coronel James Lacey, la irreductible Agatha Raisin se encomienda a los augurios de una adivina: encontrará el amor verdadero en Norfolk. Sin dudarlo ni un segundo, y decidida a romper amarras con su apacible vida en Carsely, Agatha abandona el pueblo y se instala en una encantadora casita de campo en Fryfam. Allí, espera la llegada del príncipe azul disfrutando del caluroso recibimiento de las damas de la localidad, a las que engatusa fingiendo escribir una novela policíaca titulada Crimen en la mansión.
 
Sin embargo, una serie de sucesos curiosos alteran su tranquilidad y la de su nuevo lugar de acogida: se ven lucecitas extrañas bailando en los jardines, sus queridos gatos desaparecen y se producen robos de piezas de cerámica y cuadros, como un famoso lienzo del afamado pintor George Stubbs. Pronto empiezan incluso a circular historias sobre la presencia de hadas…
 
Por desgracia, la propensión de nuestra heroína a meterse en problemas la lleva a establecer una serie de relaciones peligrosas y, cuando el terrateniente local Tolly Trumpington-James es hallado muerto de la misma manera que Agatha había concebido en su novela, ella se convierte en la principal sospechosa. Aunque está en condiciones de volver a Carsely, decide quedarse y, en compañía de Charles Fraith, intentar resolver un misterio tan sumamente enrevesado que parece imposible de aclarar.
 
Y aquí tenemos el siguiente libro en la serie, Agatha Raisin y el crimen de la mansión, en el que Agatha vuelve a hacer gala de su estupenda cuenta bancaria y se marcha una vez más de Carsely, el lugar en el que vive, porque su vecino James ha sido un borde (para no variar) y necesita alejarse. Acaba alquilando un cottage en Fryfam, ese tipo de sitios pequeños donde las mujeres no entran en el pub porque a sus maridos les parece mal mientras ellos se pasan el día allí porque la dueña está de muy buen ver. También hay una mansión cerca donde vive un matrimonio de nuevos ricos que miran un poco por encima del hombro a los lugareños. Allí va Agatha a tomar el té una tarde y poco después muere alguien, como no podía ser menos. Agatha se convierte en sospechosa porque da la casualidad de que se inventa que es una escritora de novelas de misterio y la trama de su supuesta novela se parece sospechosamente a lo que ha ocurrido en realidad. Encima ve lucecitas en el jardín, lucecitas de las que nadie en el pueblo parece querer hablar. Mira que si hay hadas en Fryfam...
 
El compañero investigador en este libro es sir Charles Fraith, un personaje recurrente en esta serie desde hace ya unas cuantas historias y que es algo así como el amigo con derecho a roce de Agatha. Siempre se jura no volver a acostarse con él y siempre acaban juntos en la cama en todos los libros. Bueno, pues sir Charles, que es un jeta que siempre espera que lo inviten a todo y que tiene mujeres en cada puerto, va siguiendo a Agatha allá donde va y al final siempre le demuestra que se preocupa más por ella que su querido James, y aquí la finalidad es salvar a Agatha de la encerrona que le han hecho y de la policía.
 
Por eso no deja de resultar una sorpresa el final de esta novela... sobre el que no os puedo hablar, obviamente. Sinceramente creo que la autora decidió que ya estaba bien de tanta tontería en la vida personal de Agatha y que esto, que parece el principio de algo, será realmente el fin (o eso espero yo), así que a pesar de lo ojiplática que me quedé cuando lo leí, creo que tiene su finalidad y esa finalidad será por el bien de nuestra protagonista.
 
Sobre los misterios en sí mismos no os cuento nada en ninguno de los dos libros porque son sencillos y sus investigaciones son muy de hablar con uno, hablar con otro, darle vueltas a sus problemas con los hombres y sus cruzadas personales para espabilar a las mujeres que se encuentra allá donde va. 
  
 
Puntuación: 3,5/5
 
 

sábado, 30 de enero de 2021

RESEÑA (by MH) ::: LAS BRUJAS DE EASTWICK - John Updike


 

 
Título original: The Witches of Eastwick
Editorial: Tusquets
Traducción: José Ferrer
Páginas: 440
Fecha publicación original: 1984
Fecha esta edición: diciembre 2010
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 21 euros 
Imagen de cubierta: Guillermo-Navares



A finales de los años sesenta, ni siquiera la provinciana Eastwick, una pequeña población de Rhode Island, permanece ajena a los cambios que erosionaban los cimientos de las costumbres y la moral del país. En ese pueblo olvidado, tres divorciadas han descubierto no sólo que tienen dotes artísticas: Alexandra esculpe, Jane toca el violonchelo y Sukie escribe, aunque sea una columna de cotilleos, sino que, además, poseen poderes mágicos y son capaces de desatar tormentas, transformar objetos o provocar accidentes. Las tres parecen malbaratar sus dones en pequeñeces y mezquindades, como acostarse con los maridos infelices del pueblo, hasta la llegada del misterioso Darryl Van Horne, un soltero que las seduce –metafórica y literalmente– a todas. Sin embargo, ciertos hechos acaban enojando de tal modo a las brujas que éstas no dudarán en emplear todo su poder para vengarse.

Hoy toca nuevamente reseña del Reto Hermanas Fatídicas que comparto con mi querida Mónica y que ya sabéis que está dedicado a lecturas sobre brujas y brujería. Hace poquito os hablé de La bruja del ámbar, y hoy le toca el turno a una novela mucho más conocida aunque solo sea por su adaptación cinematográfica de los años 80: Las brujas de Eastwick. Por si queréis saber lo que os vais a encontrar os adelanto que, al igual que La bruja del ámbar, ha sido una lectura interesante con aspectos positivos pero también otros que no lo han sido tanto, así que ha estado bien, pero sin más aspavientos. Esperaba disfrutar mucho más de esta historia. El año lector-retos no ha comenzado para tirar cohetes y me está quedando un mes la mar de regulinchi en mis opiniones por estos lares, así que con esta reseña de hoy voy a intentar dejar opiniones tibias atrás y dar paso a febrero, que se presenta mucho más apañado y positivo en cuanto a lecturas.
 
La acción comienza a principios de septiembre de 1969. La guerra de Vietnam ya lleva casi quince años cobrándose vidas, hace un mes que el festival de Woodstock ha revolucionado a la sociedad norteamericana, y en Eastwick, una pequeña población costera de Rhode Island, la vida sigue su curso sin perder de vista estos cambios. Aun así, en una comunidad tan pequeña, han encontrado su sitio tres brujas (Alexandra, Sukie y Jane) que, tras "divorciarse", han visto crecer exponecialmente su poder. Su nivel de vida es mucho más bajo pero han dejado atrás la vida de amantísimas amas de casa que tanto odiaban y disfrutan de libertad para hacer lo que se les antoja (lo que incluye haber tenido relaciones con casi todos los hombres casados del pueblo y, sinceramente, poco más). Las noches de los jueves es la noche en la que el aquelarre se reúne y forman ocasionalmente su cono de poder y, en definitiva, es una vida tranquila y rutinaria, pero para ellas es suficiente... hasta que el misterioso Darryl van Horne compra la mansión Lenox y se introduce en sus existencias como un vendaval. De aspecto mas bien desagradable, de modales más bien groseros, de gustos más bien chabacanos, parece intentar que las tres lleguen a ser su mejor versión, que se eleven por encima de la mediocridad donde tan cómodas se sienten, y ellas, por tanto, ven en él algo diferente, alguien superior a todo lo que les rodea. La mansión Lenox se convierte en un refugio donde pueden ser ellas mismas, usar sus poderes con libertad y dejarse llevar como si todo lo demás no existiera... pero no es oro todo lo que reluce, eso lo sabemos todos, ¿no?
 
Primer dato que tenéis que tener en cuenta sobre este libro: todos los personajes son antipáticos y mantienen mucho la distancia con el lector. A mí estas cosas me dan igual, pero sé que a otros lectores les estropea la lectura, así que ahí queda el aviso. Segundo dato: olvidaos de la película, en el caso de que la hayáis visto primero (sobre esto me extiendo abajo). Tercer dato: es un libro que hay que leer con calma porque si no corre el riesgo de empachar. Updike es muy descriptivo, muchísimo, y le gusta adornar mucho esas descripciones, así que no hay que meterle prisa a una narración que exige su propio tempo. Cuarto dato: no se sabe muy bien a qué juega Updike en este libro, y eso seguro que lo podréis comprobar si os tomáis el tiempo de leer opiniones sobre él (son muy polarizadas, o encanta o enfada. Yo como siemore  a mi rollo: me he quedado en el medio). Estoy segurísima de que esa era la intención de Updike, pero eso se traduce en que, para mí, no se porta nada bien con sus personajes femeninos. Podría hacer cosas fantásticas con ellas y las deja a la altura del betún. 

Me ha gustado muchísimo que en esta historia la brujería es un hecho, existe y punto
. Nada de marear la perdiz, de intentar adivinar, de andarse con rodeos. En las primeras páginas ya somos testigos del poder de Alexandra, la bruja más poderosa de este aquelarre y la que está en contacto más existencial con la naturaleza, y desde ese momento se nos muestran muchas pruebas de ese poder, ya sea las tres juntas o por separado. Las tres tienen hijos que parecen meros apuntes de su anterior vida de casadas (se sabe que existen, pero no comparten ni una sola escena con ellas), las tres tienen amantes que están casados y que no parecen ser merecedores de mayor atención y las tres tienen fama de lo que son, brujas, pero todas hacen su vida en el pueblo sin mayores problemas. Son tres mujeres normales y brujas, practican magia y tienen que levantarse por las mañanas para preparar el desayuno de sus hijos, sin más; fuera toques de fantasía y misticismo metido con calzador. No lo necesitan. Además, y como pequeños obsequios para el lector avezado en temas brujeriles, se introducen muchos elementos de la mitología y literatura relacionada con las brujas, y hace ilusión ir descubriéndolos por el camino. 
 
Sin embargo, Darryl van Horne es mucho más ambiguo, toda la narración gira en torno a "si es o no es", y para mí ha caído en picado como personaje con el transcurrir de las páginas. La verdad es que resulta complicado hablar de las dudas que surgen al cerrar este libro sin poder hablar del final, pero lo cierto es que las dos últimas páginas te dejan con cara de "¿de verdad hemos leído más de 400 páginas para terminar en esto?". Porque una de dos, la historia es la que es sin más, lo que dice más bien poco de los personajes como tales (a mi parecer, claro), o Updike nos lanza a la cara una sátira sobre la proclama de libertad de la mujer moderna y el (mal) uso que hace de esa libertad (de la supuesta hipocresía que encierra esa proclama), lo que dice más bien poco de la mujer en general (si la historia refleja la opinión personal de Updike o es mera ficción creo que lo dejo para otro día). Desde que cerré el libro me he quedado con la segunda opción, cada día que pasa lo tengo más claro, y solo me queda preguntarme si de verdad esto era lo mejor que podía hacer Updike con tres bombones de personajes como Alexandra, Sukie y Jane. No se porta bien con ellas, las coge en un punto y las abandona en un punto más atrasado aún de aquel en el que empiezan, su evolución como personajes es más bien una involución y, en fin, que yo esperaba otra cosa. Tampoco hay que darle más vueltas :)

En cuanto al propio Updike, este ha sido mi primer acercamiento a su narrativa. No voy a decir que escribe muy bien porque resulta obvio, pero sí voy a decir que a ratos se le va un poco la mano y parece que quiere que resulte muy obvio que escribe muy bien. No sé si me explico. Un poco pomposo, vaya, y estira las descripciones de tal manera que, para que me entendáis con un ejemplo, tenemos que soportar páginas y páginas (y más páginas) en las que se nos describe con todo lujo de detalles un partido de tenis. Y esto lo hace en todos los partidos de tenis que se juegan (que son unos cuantos). Pues así con muchas cosas. No aportan absolutamente nada salvo escribir por escribir para demostrar lo bien que escribe. Y escribe muy bien, me repito, pero oiga usted, a veces menos es más. Por lo que sé y he leído, Las brujas de Eastwick se aleja mucho del resto de su obra, y sé que tarde o temprano me acercaré a alguno de sus otros libros, así que llegado el momento comprobaré qué tal me va con este autor en otro registro. 
 
Al inicio de la reseña os hablaba de la adaptación cinematográfica de 1987 (protagonizada por Jack Nicholson, Cher, Michelle Pfeiffer y Susan Sarandon). Vi esta película hace muchos, muchos años, y cuando me dispuse a leer la novela partí de la base de que no me acordaba de la película de pé a pá pero sí de algunas cosas muy concretas y de las sensaciones que tuve al verla, y creía que conforme fuese leyendo empezaría a recordar escenas... pues difícilmente iba a recordar nada: se parecen lo que un huevo a una castaña. En la adaptación cinematográfica cogieron la base de la historia y se fueron por un camino muy distinto. Incluso algo que en el libro nunca se termina de decir claro (y sobre lo que os confieso que Mónica y yo, que hemos leído conjuntamente el libro, hemos debatido todo el tiempo aunque al final creo que hemos llegado más o menos a un consenso xD), en la película es clarito y cristalino y conforma uno de los puntales de la trama. Mi recuerdo de la película es que se quitó la pretensión de profundidad, complejidad y ambigüedad que tiene el libro y optó por ser mucho más explícita y divertida. Dos conceptos totalmente diferentes que dudo que hagan de la película una buena adaptación pero sin duda la hacen más entretenida. La magia del cine.

En definitiva, Las brujas de Eastwick me ha parecido una lectura interesante, pero esperaba más de ella. Llevaba tanto tiempo detrás de leer este libro que la sensación final no ha sido todo lo buena que me hubiese gustado. Es que si digo que me parece una historia desaprovechada a lo mejor estoy cometiendo sacrilegio (al fin y al cabo estamos hablando de John Updike), pero personajes con potencial de diez se me han quedado con un seis raspadito, y siendo sincera, sus decisiones finales a mí particularmente no me han parecido coherentes con el inicio del libro y lo que se nos cuenta sobre ellas (quizás sí son coherentes con respecto a lo que Updike quería contar, pero me repito: entonces deja en muy mal lugar a sus personajes en particular y a las mujeres en general). En fin, que esta es la historia que Updike nos quiso contar y así nos la contó... pero me reservo mi derecho a pensar lo que considero oportuno: que yo estaba de parte de las tres brujas a pesar de los pesares y creo que se merecían mucho más como personajes.

John Updike (Shillington, Pennsylvania, 1932-Beverly Farms, Massachusetts, 2009) es uno de los grandes maestros de la narrativa norteamericana contemporánea, autor de una vasta obra que abarca poesía y ensayo, narración breve y novela. Galardonado en dos ocasiones con el Premio Pulitzer  (1982 y 1991) y en una con el American Book Award (1982), se le considera uno de los más ácidos cronistas de la sociedad estadounidense de la segunda mitad del siglo XX. Tusquets Editores ha publicado un total de diecinueve obras de este autor, entre ellas Un libro de Bech, el primer título de la trilogía protagonizada por el mordaz y tierno alter ego apenas disimulado del propio Updike.

viernes, 11 de octubre de 2019

RESEÑA (by MH) ::: REENCUENTRO y UN ALMA VALEROSA - Fred Uhlman




Título original: Reunion + No Coward Soul
Autor: Fred Uhlman
Editorial: Tusquets
Traducción: Eduardo Goligorsky y José Manuel de Prada-Samper
Introducción: Arthur Koestler 
Páginas: 220
Fecha publicación original: 1971 + 1985
Fecha esta edición: noviembre 2016
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 16 euros
Ilustración de cubierta: Robin with friend and Trixie (1952, Peter Samuelson)



 
Reencuentro, un clásico contemporáneo de Tusquets Editores que pronto se convirtió en best-seller, narra la intensa amistad, en la Alemania de 1932, que surge entre dos jóvenes de dieciséis años –Hans Schwarz, nacido en una familia judía, y Konradin von Hohenfels, rico aristócrata, miembro de una de las más antiguas familias europeas– cuando coinciden en una selecta escuela de Stuttgart. Sin embargo, al cabo de apenas un año, todo empezará a torcerse.
 
Un alma valerosa narra esa amistad vivida por Konradin, el rico nazi, y en circunstancias dramáticas. En julio de 1944 escribe una carta a Hans para contarle cómo vivió aquellos años de adolescencia.

Hoy os traigo una reseña conjunta de dos novelas cortas porque están las dos incluidas en el mismo volumen, así que de partida, y antes de empezar a escribir, si os soy sincera he dudado mucho sobre cómo plantear esto, porque este es mi dilema: la segunda nouvelle empieza partiendo de la revelación con que termina la primera, así que si os hablo de la segunda y no tengo cuidado, os estoy contando el final de la primera. De todos modos me he apañado para contar sin desvelar nada, y a la sinopsis oficial de arriba le he metido unos cuantos tajos porque destripaba todo-todo-todo lo que pasa en las dos historias. Así que leed sin miedo.

Fred Uhlman, exiliado en Gran Bretaña desde su Alemania natal, publicó Reencuentro en 1971, novela corta ambientada en su ciudad natal, Sttutgart, que narraba la amistad de dos jóvenes de dieciséis años (uno, judío; el otro, de ascendencia noble y afín al partido nazi) en los años en que Hitler comenzaba su ascensión al poder y Alemania empezaba a prepararse para lo que luego desembocó en la Segunda Guerra Mundial. Reencuentro estaba narrado por Hans Schwarz, el joven judío. Catorce años después, en 1985, Uhlman publicó Un alma valerosa, la réplica matizada de la misma historia narrada por el joven aristócrata, Konradin von Hohenfels. En esta ocasión la narración se realiza en plena Segunda Guerra Mundial, aunque se mueve tanto entre hechos de ese presente como en los hechos del pasado que Schwarz narraba en Reencuentro. Dentro de un momento os narraré las circunstancias y el porqué de todo esto.

Reencuentro comienza en 1932, aunque desde el principio sabemos que se cuenta en retrospectiva y que el narrador, Hans Schwarz, tiene 25 años más que cuando comienza la historia. Hans y Konradin son compañeros de clase en Stuttgart; el primero, judío, de familia media normal, hijo de un médico, tímido y un muchacho de 16 años del montón, que no destaca por nada en especial; el segundo, hijo de una familia aristocrática cuyo linaje se remonta a siglos atrás, cuya familia profesa un odio cerval contra los judíos y ve en el floreciente Hitler a su mesías y que, precisamente por su abolengo, es el objeto de deseo de todos los compañeros de clase. Entre Hans y Konradin surge una amistad verdadera, un ideal romántico de amistad (como el propio Hans la denomina), entendiendo romántico en el sentido de una sentimentalidad excesiva, soñadora, sobre todo por parte de Hans, que idealiza demasiado el propio concepto de amistad. Cuando Hans percibe que no es bienvenido en casa de Konradin, que se avergüenza de ser visto con él en público y que no es capaz de hablarle claro, su idealización se resquebraja. Y mientras, Hitler y el comienzo de la persecución a los judíos en Alemania, cuando la guerra todavía era solo un temor, y no una realidad, empieza a ser parte del día a día.
En mi clase no había un solo chico capaz de satisfacer mi ideal romántico de amistad, ninguno que yo admirara de verdad, ninguno por el cual hubiera estado dispuesto a dar la vida, ninguno capaz de entender mi exigencia de confianza, lealtad y abnegación totales.
Un alma valerosa es la réplica a esta historia, pero una réplica ciega: es decir, conocemos la versión de Konradin de todos los hechos que Hans cuenta en Reencuentro pero no a modo de respuesta, pues Konradin en ningún momento tiene conocimiento de lo que se cuenta en Reencuentro. Digamos, y aquí es donde viene el peligro de desvelar el final de Reencuentro, que en esta segunda nouvelle ya estamos en 1944, inmersos en plena Segunda Guerra Mundial, que Konradin está en una situación dramática, y que decide escribirle una carta (que no sabe si recibirá) a su querido amigo Hans, al que hace muchos años que no ve. Así conocemos no solo lo que le ha llevado a la terrible situación en la que está, sino que veremos desde su propio punto de vista los hechos que se narraban en Reencuentro, por qué actuaba como lo hacía, cómo se daba cuenta de que le hacía daño a Hans, cómo el propio apellido y lo que se esperaba de él dentro de la estirpe familiar condicionó muchos de sus pasos en aquel momento y cómo había sido plenamente consciente de que no estaba a la altura de la amistad incondicional de Hans.

La religión, aquello que finalmente acabaría por separarles, forma parte de la vida de ambos, pero mientras que en el caso de Hans, su judaísmo es heredado, nada exarcebado, apenas practicado y abierto a dudas y disgresiones, en el caso de Konradin, su cristianismo es la base de todo y no admite fisuras ni críticas, y la mera duda hace tambalear su mundo. Se ponen serios de vez en cuando y no tienen miedo a debatir y hablar sobre materias importantes, existencialistas (de hecho se revela en ambas novelas que los dos recuerdan a la perfección estas conversaciones), pero también lo hacen sobre otras muchas cosas más mundanas: libros, poesía, arte, coleccionismo, teatro, ópera, chicas... Su amistad al principio es inquebrantable; les llegan ecos de convulsión política, pero ellos creen que están muy lejos del caos, que nada puede afectarles.

La prosa de Uhlman es tan delicada, elegante y refinada que es un auténtico lujo. Dibuja a estos dos personajes con una precisión milimetrada, y por eso su componente humano, sus defectos y virtudes, quedan constantemente asimilados por las decisiones que toman en relación al otro, y les otorga una dimensionalidad tan realista, tan descarnada, que su historia, que pudo ser la historia de muchos jóvenes como ellos, no se olvida una vez leída. La brecha que el nazismo va abriendo poco a poco en la confianza entre dos amigos del alma le duele al lector casi tanto como a los personajes. Hemos leído mucho sobre la Segunda Guerra Mundial, pero sin duda la historia de Hans y Konradin se queda en la consciencia para siempre. Y la última frase de Reencuentro es, simplemente, de las que no se olvidan. Después de todo lo que has leído, duele. De ahí mi insistencia en no revelar más de la cuenta al hablar de Un alma valerosa.

Como os vengo diciendo desde el principio, esta edición de Tusquets recoge las dos nouvelles y, aunque no sé si será el mejor método (o si habrá uno mejor que otro, realmente), yo he preferido no leerlas seguidas. Leí Reencuentro, lo dejé reposar, y pasadas al menos un par de semanas leí Un alma valerosa. Pensé que era la mejor manera de darles a cada una su espacio, de masticarlas, asimilarlas y ser capaz tanto de detectar los distintos recovecos que esconde cada una de ellas, como los hilos que las unen y complementan. No creo haberme equivocado, aunque cada lector es un mundo y cada uno nos enfrentamos a la lectura de una manera diferente. 


Por todo esto, y terminando, recomiendo a quien esté interesado, primero, que ni se le ocurra leer la contraportada si se hace con esta edición, porque le va a destripar absolutamente todo el devenir de la narración; segundo, que a pesar de todo, se haga con esta edición que recoge las dos obras, porque son dos joyas, breves en cuestión de páginas, inmensas en cuanto a la historia. Una vez leídas las dos, creo que forman un todo indivisible y que, si solo se lee Reencuentro, la percepción de la historia se resiente. Sí, Reencuentro es maravillosa por sí sola, pero una vez leída Un alma valerosa, la magnitud que adquieren en conjunto con respecto a la propia historia es infinitamente superior. No solo se complementan: forman un todo.




Fred Uhlman (Stuttgart, 1901-Londres, 1985), de origen judío, abandonó Alemania en marzo de 1933, poco después de que Hitler fuera nombrado canciller. Residió un tiempo en París y posteriormente en España (en Tossa de Mar), de donde también escapó al estallar la guerra civil para, tras regresar unos meses a París, llegar a Londres; allí fundó el Artist’s Refugee Comittee y la Free German League of Culture, entre cuyos miembros se contaban Oskar Kokoschka y Stefan Zweig. En 1971 publicó Reencuentro, y en 1985 su «réplica», Un alma valerosa.