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lunes, 6 de octubre de 2025

RESEÑAS MINUS by MH (2025) #11 ::: MISTERIO (EN SUS MUY DIVERSAS FORMAS... #4)

 ¡Hola a todos!

Hoy en esta sección de opiniones breves toca una nueva tanda de misterios en sus muy diversas formas. Se me acumulan las reseñas breves, pero al final las que menos me cuesta agrupar son estas porque es uno de los género que más leo y del que apenas traigo entradas largas. En fin, que vamos por la cuarta entrega y ya he leído libros para la mitad de otra. No me da la vida.
 
 
 
 
Como siempre hay de todo e incluso he leído dos libros de la misma serie casi seguidos, cosa que no suelo hacer habitualmente (son libros muy cómodos para llevártelos de vacaciones, esa es la verdad). Os cuento.
 
 
 

  


 

Título original:
 Red Mandarin Dress
Autor: Qiu Xiaolong 
Editorial: Tusquets
Traducción: Victoria Ordóñez Diví
Páginas: 360
Fecha esta ediciónjunio 2010
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19 euros

Un asesino en serie acecha a las jóvenes de Shanghai. Sus crímenes han creado gran revuelo en la prensa y entre los ciudadanos, sobre todo porque suele abandonar los cadáveres de sus víctimas enfundados en un vestido muy llamativo, rojo y de estilo mandarín. Precisamente cuando el caso empieza a cobrar dimensiones alarmantes, Chen Cao, el inspector jefe del Departamento de Policía de Shanghai, está de permiso: acaba de matricularse en un máster sobre literatura clásica china en la Universidad de Shanghai. Pero en el momento en que el asesino ataca directamente al equipo de investigadores del Departamento, a Chen no le queda más remedio que volver al trabajo y participar en las pesquisas. Mientras intenta atrapar al asesino antes de que se cobre nuevas víctimas, irá descubriendo que la raíz de estos asesinatos se remonta al trágico y tumultuoso pasado reciente del país.
 
 
Algún año me he saltado mi propósito, pero hace ya un tiempo me propuse leer un libro de esta serie al año, y el reto de Undine de La vuelta al mundo en doce libros me está dando la oportunidad de mantener mi objetivo. Soy fiel devota de estos libros protagonizados por el inspector Chen Cao, una serie difícil de catalogar y etiquetar y, sobre todo, de recomendar. Ambientados en la China de los 90 en plena recuperación de la Revolución Cultural, nos muestra a un país que intenta en apariencia abrirse al mundo (conviven el socialismo y el capitalismo en un equilibro delicado) pero que realmente esconde la mugre debajo de la alfombra y se revuelca en una corrupción que nace en los mismos cimientos del país.

Chen Cao, el inspector protagonista, es policía porque en aquella China no podías elegir tu profesión, te la imponían. Es poeta, traductor de novela negra inglesa, reflexivo, íntegro, introspectivo… y los casos los afronta con un enfoque demasiado psicológico y académico (al menos para sus compañeros, que no siempre entienden sus peculiaridades), llegando a introducir en este libro la teoría del psicoanálisis.

En esta quinta entrega nos enfrentamos por primera vez a un asesino en serie, algo que los altos cargos del partido y de la policía no puede admitir políticamente y se niegan a reconocer porque esas cosas "no pasan en China" (según ellos solo ocurre en la sociedad occidental decadente). Un caso lleno de contradicciones en el que aparecen asesinadas chicas de triple alterne vestidas con un qipao (vestido mandarín) con un diseño muy concreto y ya en desuso.

Como en todas las novelas de la serie se alude constantemente a platos tradicionales de la cocina china (esto merecería una entrada propia) y a la literatura clásica del país (en esta entrega Chen se dedica a estudiar y deconstruir la contradicción temática en las historias románticas tradicionales, nada menos). Además se introduce cierto debate sobre la salud mental, que también era delito político grave y sobre lo que no se hablaba en China.

Son libros que avanzan de manera muy pausada donde la vida privada de los personajes ocupa muchas páginas y reflexiones, y en este caso realmente podría acusar a la novela de que la investigación no arranca hasta el último tercio cuando Chen se hace cargo del caso (porque hasta ese momento ha estado dedicado a sus asuntos y lo ha llevado su ayudante), pero me ha gustado bastante más que la anterior,
El caso de las dos ciudades.

 
Puntuación: 4/5
 


 

Título original:
The Scroll
Autora: Anne Perry
Editorial: RBA
Traducción: Ana Isabel Sánchez
Páginas: 96
Fecha de publicaciónnoviembre 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 12 euros

Monty Danforth encuentra una lata enterrada debajo de una montaña de libros clásicos. En el interior hay un pergamino milenario escrito en un idioma desconocido. Danforth intenta fotocopiarlo y fotografiarlo, pero termina con imágenes en blanco, como si la tinta estuviera hecha de algo impermeable a la tecnología moderna.
 
Mientras el misterio del pergamino lo cautiva, el librero se ve envuelto en una extraña conspiración. Un anciano y su nieta aparecen interesándose por la reliquia. No serán los únicos: fuerzas poderosas anhelan los secretos encerrados en ese antiguo rollo, y Danforth sobrevivirá solo si logra dominar su poder.
 
 
Este es el tercer relato de la colección llamada Bibliomisterios de RBA que os traigo por aquí, y tal como os he comentado en otras ocasiones, son narraciones breves sobre misterios dentro del mundo de los libros publicadas originalmente por The Mysterious Bookshop, una librería y editorial independiente neoyorquina especializada en ficción de misterio. La colección en inglés se llama igual, Bibliomystery, y contiene tanto autores clásicos como contemporáneos.

El pergamino fue publicado originalmente en 2012 y su autora es Anne Perry, a quien leo desde hace años y que os traigo habitualmente (con mayor o menor constancia) al blog porque en 2018, viendo que estaba abordando todas sus series en desorden, decidí organizarme y empecé mi reto atemporal de leer/releer toda la serie de Thomas Pitt... y en esas sigo. Luego vendrá lo mismo con Monk. Es decir, que es una autora con la que estoy familiarizada y de la que os hablo a menudo.

Este relato no tiene nada que ver con sus detectives victorianos. En él nos habla del descubrimiento de un pergamino escrito en arameo tras la compra de un lote de libros. Resulta imposible fotocopiarlo o fotografiarlo y apenas Monty Danforth lo ha desenrollado cuando ya hay gente llamando a la puerta interesándose por él y metiéndole miedo sobre su importancia. Tres son los potenciales compradores. ¿Por qué es tan valioso? Porque puede tirar por tierra todos los cimientos del cristianismo.

Como veis es un tema que ya se ha tratado muchas veces en la literatura y el cine y quizás aquí el interés radica no solo en qué es ese pergamino (se dice en cierto momento) sino en la identidad de uno de los interesados en comprarlo. Poco más os puedo decir. El final es… a ver, no me importan los finales ambiguos, pero es que este no es ambiguo, es un “ahí lo llevas que yo no te voy a explicar nada más por muy pillado con pinzas que esté”. Perry, con todos mis respetos, pero no xD.

Por si os sirve de algo, a falta de leer el de Joyce Carol Oates (que caerá antes de que acabe el año....
no sé si seguirán con esta colección o no), mi favorito es El museo de las almas literarias de John Connolly.

 
Puntuación: 3/5
 

 

Título original:
 
Agatha Raisin and the Witch of Wyckhadden
Autora: M. C. Beaton
Editorial: Salamandra
Traducción: Vicente Campos
Páginas: 240
Fecha de publicación original: 1999
Fecha esta edición: marzo 2025
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros

Después de que una peluquera vengativa le aplicara crema depilatoria en lugar de champú, y siempre aquejada de mal de amores, Agatha Raisin decide pasar una temporada lejos de su idílico hogar de Carsely y refugiarse en el exclusivo y algo lúgubre Garden Hotel de la localidad costera de Wyckhadden. Pero lo que comienza como un retiro espiritual se convierte muy pronto en un auténtico suplicio para la pobre Agatha, que tiene que lidiar con gente de la tercera edad que no cesa de inmiscuirse en sus penurias capilares. Desesperada por recuperar su cabello cuanto antes, nuestra heroína decide seguir el consejo de una huésped del hotel y acude a la casita de Francie Juddle, una bruja local especializada en pociones mágicas, en busca de un tónico milagroso. Por desgracia, lejos de mejorar, todo acaba de torcerse cuando Francie es asesinada con un fuerte golpe en la cabeza y Agatha, la última persona en verla con vida, se convierte en la principal sospechosa. ¿Quién puede haber cometido un crimen tan atroz? A medida que profundiza en su investigación, Agatha Raisin descubre profundas ansias de venganza y secretos inconfesables entre el extraño grupo de ancianos con el que, muy a su pesar, comparte interminables partidas de Scrabble y bailes de salón.

 
Empecé a leer la serie de Agatha Raisin hace años en las ediciones que Círculo de Lectores publicaba en exclusiva (de hecho reseñé algunos de esos libros). Como bien sabéis, este club de lectura (que así se denominaba) desapareció y la serie quedó parada en la octava entrega (a excepción de un libro que se saltaron por vaya usted a saber el motivo). El caso es que Salamandra se hizo cargo de estas novelas desde el principio y como van lentísimos (dos anuales.. a este ritmo con lo larga que es van a necesitar diecisiete años para publicarla entera, literalmente) he tenido que esperar varios años para retomar la serie por donde me quedé. Como soy una ansiosa estas vacaciones he leído los dos libros que han publicado este 2025 (el noveno y el décimo), así que ahora toca esperar otro año a que publiquen más.
 
En Agatha Raisin y las brujas desdichadas tenemos a Agatha viviendo en un hotel en un lugar de veraneo (con un tiempo de mil demonios) intentando recuperarse de lo que ocurrió en el anterior libro, y allí como no, empieza a morir gente. En este caso son mujeres que fabrican elixires para casi cualquier cosa (desde la caída del pelo a pociones amorosas... de ahí lo de brujas). Agatha está siempre en el meollo del asunto, parece que existe cierto interés mutuo con el inspector de policía que lleva el caso y encima el resto de huéspedes fijos del hotel, con los que suele pasar mucho tiempo aunque no los soporte, tienen toda la pinta de estar entre los sospechosos.
 
A ver, disfruto mucho de estas historias, me parecen ideales para esos momentos en los que quieres leer algo de misterio pero no quieres muchas complicaciones porque entran muy fácilmente (de hecho recurría a estos libros cuando estaba malucha), pero debo reconocer que la Agatha de los últimos libros, esa Agatha desesperada por pillar a un hombre (el que sea) choca mucho con la Agatha independiente y autosuficiente que nos presentaron al principio de la serie.  Y lo de su obsesión con James Lacey, un personaje tóxico e imbécil donde los haya, se me está haciendo muy cuesta arriba. Y como está p'arriba y p'abajo todo el rato hay personajes buenísimos de Carsely a los que vemos muy poco, como Bill el policía y la señora Bloxby, la mujer del vicario (aunque con ella habla Agatha habitualmente por teléfono y la tenemos un poco más presente).
 
 
Puntuación: 3/5

 


 
 
Título original: Agatha Raisin and the Fairies of Fryfam
Autora: M. C. Beaton
Editorial: Salamandra
Traducción: Vicente Campos
Páginas: 256
Fecha de publicación original: 2000
Fecha esta edición: julio 2025
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros

Dolida tras el enésimo desaire de su amado coronel James Lacey, la irreductible Agatha Raisin se encomienda a los augurios de una adivina: encontrará el amor verdadero en Norfolk. Sin dudarlo ni un segundo, y decidida a romper amarras con su apacible vida en Carsely, Agatha abandona el pueblo y se instala en una encantadora casita de campo en Fryfam. Allí, espera la llegada del príncipe azul disfrutando del caluroso recibimiento de las damas de la localidad, a las que engatusa fingiendo escribir una novela policíaca titulada Crimen en la mansión.
 
Sin embargo, una serie de sucesos curiosos alteran su tranquilidad y la de su nuevo lugar de acogida: se ven lucecitas extrañas bailando en los jardines, sus queridos gatos desaparecen y se producen robos de piezas de cerámica y cuadros, como un famoso lienzo del afamado pintor George Stubbs. Pronto empiezan incluso a circular historias sobre la presencia de hadas…
 
Por desgracia, la propensión de nuestra heroína a meterse en problemas la lleva a establecer una serie de relaciones peligrosas y, cuando el terrateniente local Tolly Trumpington-James es hallado muerto de la misma manera que Agatha había concebido en su novela, ella se convierte en la principal sospechosa. Aunque está en condiciones de volver a Carsely, decide quedarse y, en compañía de Charles Fraith, intentar resolver un misterio tan sumamente enrevesado que parece imposible de aclarar.
 
Y aquí tenemos el siguiente libro en la serie, Agatha Raisin y el crimen de la mansión, en el que Agatha vuelve a hacer gala de su estupenda cuenta bancaria y se marcha una vez más de Carsely, el lugar en el que vive, porque su vecino James ha sido un borde (para no variar) y necesita alejarse. Acaba alquilando un cottage en Fryfam, ese tipo de sitios pequeños donde las mujeres no entran en el pub porque a sus maridos les parece mal mientras ellos se pasan el día allí porque la dueña está de muy buen ver. También hay una mansión cerca donde vive un matrimonio de nuevos ricos que miran un poco por encima del hombro a los lugareños. Allí va Agatha a tomar el té una tarde y poco después muere alguien, como no podía ser menos. Agatha se convierte en sospechosa porque da la casualidad de que se inventa que es una escritora de novelas de misterio y la trama de su supuesta novela se parece sospechosamente a lo que ha ocurrido en realidad. Encima ve lucecitas en el jardín, lucecitas de las que nadie en el pueblo parece querer hablar. Mira que si hay hadas en Fryfam...
 
El compañero investigador en este libro es sir Charles Fraith, un personaje recurrente en esta serie desde hace ya unas cuantas historias y que es algo así como el amigo con derecho a roce de Agatha. Siempre se jura no volver a acostarse con él y siempre acaban juntos en la cama en todos los libros. Bueno, pues sir Charles, que es un jeta que siempre espera que lo inviten a todo y que tiene mujeres en cada puerto, va siguiendo a Agatha allá donde va y al final siempre le demuestra que se preocupa más por ella que su querido James, y aquí la finalidad es salvar a Agatha de la encerrona que le han hecho y de la policía.
 
Por eso no deja de resultar una sorpresa el final de esta novela... sobre el que no os puedo hablar, obviamente. Sinceramente creo que la autora decidió que ya estaba bien de tanta tontería en la vida personal de Agatha y que esto, que parece el principio de algo, será realmente el fin (o eso espero yo), así que a pesar de lo ojiplática que me quedé cuando lo leí, creo que tiene su finalidad y esa finalidad será por el bien de nuestra protagonista.
 
Sobre los misterios en sí mismos no os cuento nada en ninguno de los dos libros porque son sencillos y sus investigaciones son muy de hablar con uno, hablar con otro, darle vueltas a sus problemas con los hombres y sus cruzadas personales para espabilar a las mujeres que se encuentra allá donde va. 
  
 
Puntuación: 3,5/5
 
 

lunes, 22 de julio de 2024

RESEÑA (by MH) ::: EL CASO DE LAS DOS CIUDADES - Qiu Xiaolong


 
 
Título original: A Case of Two Cities
Autor: Qiu Xiaolong  
Editorial: Almuzara
Traducción: José Luis Moreno-Ruiz
Páginas: 464
Fecha publicación original: 2006
Fecha esta edición: noviembre 2009
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: descatalogado (disponible de 2ª mano)






 
OTROS LIBROS RESEÑADOS DE LA SERIE CHEN CAO:
#1 - Muerte de una heroína roja (2000)
#2 - Visado para Shanghai (2002)
#3 - Cuando el rojo es negro (2004)
 
Una vez más Qiu Xiaolong, el exitoso autor nacido en Shanghai y residente en Washington, nos brinda una obra que es una excelente novela policíaca y al mismo tiempo una ventana desde la que contemplar la China urbana contemporánea. Como en sus anteriores obras, su hechizo seduce a toda clase de lectores, no sólo a los seguidores acérrimos del género negro. «El caso de las dos ciudades" es el cuarto título de la saga que ha hecho célebre a Xiaolong, y uno de los más logrados. 
 
En esta ocasión el inspector Chen Cao, de la policía de Shanghai, ha de investigar la corrupción propiciada por las recientes reformas económicas, que alcanza a las altas instancias del Partido Comunista. El anterior encargado de dicha tarea fue hallado muerto en un burdel, tras ingerir una gran dosis de una variedad de "viagra chino". Las pesquisas de Chen le llevarán hasta Estados Unidos al frente de una delegación de escritores en visita de intercambio cultural, y tras la pista de Xing Xing, un magnate que huyó para evitar su procesamiento. Chen se verá atrapado en su intento por preservar su honradez profesional bajo los condicionamientos de un régimen represivo. Esta novela de Xiaolong es también un feliz tributo a la poesía clásica china. Chen, que fue poeta antes que policía, recita diversos poemas en respuesta a los acontecimientos que se van sucediendo. El resultado es fascinante para el lector occidental, que descubre con arrobo la sutileza y filosofía oriental que encierran esas citas.
 
Cuando conocí la serie de Chen Cao, allá por 2018, decidí leer uno al año y traerlo por aquí para darle visibilidad a un autor y unos libros que creo que pasan más desapercibidos de lo que se merecen. Si no he vuelto a comentar uno de estos libros desde 2020, cuando os hablé del tercero,
Cuando el rojo es negro, no ha sido por mi desidia reseñadora de los últimos años (que tampoco seria de extrañar), sino porque no he leído el cuarto hasta ahora... o algo así, y al final os comento por qué. Primero os hablo de lo que va el libro.
 
¿Qué encontramos en El caso de las dos ciudades? Pues nada más empezar, una muerte, como está mandao. El fallecido es el detective Hua, que aparece muerto en la habitación de un club donde estaba disfrutando de los servicios sexuales de una chica K... o eso parece, porque quien lo conoce no se cree para nada que el detective Hua se dedique a esas cosas, ni tampoco se cree que esa muerte haya sido accidental. Porque además da la casualidad de que Hua estaba investigando un caso de corrupción encargado por el Comité de Disciplina del Partido en el que parecen estar involucrados muchos altos mandos de ese mismo partido. En fin, que el muerto al hoyo y el vivo al bollo, así que otro policía debe hacerse cargo de esa investigación. ¿A quién creéis que se lo endosan? Habéis pensado bien, a nuestro querido inspector Chen Cao, al que le llegan a decir que es un quinchai dachong (algo así como un agente del Emperador con poderes especiales para hacer lo que quiera cuando quiera y arrasando con lo que haga falta)... y él se lo toma al pie de la letra porque a honesto no le gana nadie, lo que no gusta mucho entre los interrogados. Y a todo esto, detrás de esta maraña de corruptela está un tal Xing Xing, empresario que huyó con muchos millones de dólares a Estados Unidos, donde amenaza constantemente con tirar de la manta y ponerse a cantar mientras espera que el gobierno usamericano le dé asilo a costa de un conflicto entre ambos países. Y de alguna manera, que no me enrollo aquí más contando pero ahora desarrollaré, Chen termina en USA... y allí pasarán cosas. En fin, mucha tela que cortar, como siempre en estas historias.

Me da la sensación de que me repito cuando hablo de estos libros, pero es que resulta imposible que os acordéis de opiniones pasadas y, por tanto, resulta inevitable que os ponga nuevamente en contexto para que sepáis a qué ateneros si decidís leer estos libros.

Lo primero de todo un consejo: hay que leer la serie en orden. Ya sé que a mucha gente esto le da igual, y Xiaolong se esfuerza en explicar determinadas cosas cuando hace alusiones a hechos ocurridos en libros anteriores o personajes aparecidos en entregas previas, pero si no leéis los libros en orden os perderéis buena parte de todo aquello que mueve a Chen Cao a comportarse como se comporta y todas las subtramas personales de los personajes principales. Chen, en concreto, es un personaje muy introspectivo, con una forma de conducirse muy concreta, y si realmente queréis entender por qué hace lo que hace y el modo en que su cabeza funciona, tenéis que haberlo acompañado desde el principio. ¿Que queréis leer estos libros al buen tuntún? Pues tampoco se os va a caer el cielo encima, obviamente, pero os estaréis dejando mucho por el camino.
 
Lo segundo es que en las novelas protagonizadas por Chen Cao son tan importantes las investigaciones de los crímenes como la ambientación en la China de los 90, la supuesta apertura del gobierno chino a Occidente, la corrupción que se mueve en el caos interno de una ideología política que predica pero no practica y las secuelas todavía  latentes de la Revolución Cultural, todo ello aderezado con la vida personal de los personajes. Quienes ya vamos por el cuarto libro, como es el caso, sabemos perfectamente lo que vamos a encontrarnos, pero no me cuesta nada imaginar poniendo los ojos en blanco y cerrando el libro a quien coja una novela de esta serie sin empezar por el principio y encontrándose a una China abierta en canal y diseccionada de maneta tan exhaustiva que brilla omnipresente por delante de la investigación policial (os digo desde que ya que, de los cuatro, este es precisamente el que menos centrado he visto en el aspecto policial... no es, en absoluto, un buen libro para conocer esta serie).

Lo tercero (y último) es que cada vez que traigo un libro de esta serie me siento un poco en la obligación de reintroducir al personaje de Chen Cao, un inspector de policía de Shanghai cuya vocación jamás ha sido la de policía, pero en aquella época no podías decidir a lo que te dedicabas y no podías controlar tu carrera profesional: el partido comunista la controlaba por ti, decidía por ti y trabajabas donde ellos te decían, sin más (aunque eso en el último libro de la serie ya había cambiado y un ciudadano chino podía cambiar de trabajo si así lo decidía). El caso es que Chen, que en realidad es un hombre de letras, poeta y traductor de novela policíaca, usa su forma de ser para resolver los casos que se le presentan sin perder de vista sus principios honrados y honestos. Es inteligente, tranquilo, muy introspectivo y con una actitud muy romántica con respecto a su profesión. Se maneja muy mal en su vida amorosa (o no se maneja, sin más, porque tiene pánico al rechazo de la mujer que ama y no da ni medio paso en falso) y tiene una madre que lo único que quiere es que su hijo se case y él no parece estar muy por la labor. La evolución de Chen en los libros es patente, cuanto más asciende dentro del partido más se desencanta con el mundo que le ha tocado vivir, donde todo es un espectáculo de cara a la galería y donde la lucha contra la corrupción es solo una pantomima en la que él se siente utilizado y un mero peón.

Dicho todo esto, ahora sí que sí, vamos al lío. 

Empiezo por el título, que tiene su explicación en que la trama avanza entre Shanghai y Estados Unidos (más de una ciudad estadounidense, a decir verdad, pero el título original hace clara alusión a
Historia de dos ciudades, de Dickens, ya que en lugar de A Tale of Two Cities, Xiaolong tituló su libro A Case of Two Cities). Todo comienza en Shanghai, la investigación inicial de Chen es en su ciudad, empieza a remover el avispero entre cuadros relevantes del partido, recibe amenazas veladas contra su madre, muere gente que se ofrece a ayudarle en la investigación... y de repente surge (le obligan a ir, vaya) un viaje a Estados Unidos cuando es designado, en plena investigación, como jefe de la delegación china de escritores que va a participar en un encuentro entre escritores chinos y norteamericanos que se celebrará en Los Ángeles. No puede negarse a ir (esta gente ni pide ni pregunta: ordena), pero esto puede tomarse de dos maneras: como que quieren quitarlo de en medio para que no siga investigando en Shanghai y darle tiempo a los sospechosos para que pongan tierra de por medio... o como una oportunidad para investigar (de manera extraoficial, claro, porque Chen no tiene jurisdicción en USA y no va, bajo ningún concepto, como policía) en la tierra en la que se oculta el famoso Xing Xing, cabeza de turco del Comité de Disciplina del partido y muy peligroso esté en el país que esté.
 
Y es que claro, hablando del aspecto político, que ya comento que siempre es un aspecto muy muy importante de esta serie criminal, en El caso de las dos ciudades se incide de lleno en el crecimiento económico de China en los años 90, crecimiento indisolublemente unido a la corrupción rampante entre los funcionarios de todo tipo, pero sobre todo entre aquellos en cuyas manos recaía formular las bases de la reforma del sistema económico del país. ¿Por qué? Porque esos funcionarios, esos cuadros del partido, se convierten de la noche a la mañana en empresarios y gestores de compañías. Y claro, aquí es cuando entran en contradicción el sistema socialista y el capitalista. Estas personas tienen que manejar montones de dinero para el gobierno chino, ven moverse cantidades ingentes de dinero que redundan en  prosperidad para el país, cuando ellos siguen cobrando una miseria que no les permite avanzar en ningún sentido. En esas prácticas corruptas ven la compensación al enorme esfuerzo que les pide el partido a cambio de prácticamente nada... y de pronto, como no, unos funcionarios que deberían vivir en un apartamento cochambroso y minúsculo asignado por el gobierno, de repente viven en casoplones en las mejores urbanizaciones de sus ciudades. Todos están en el ajo, todos lo saben, el gobierno sabe perfectamente lo que hay y lo tolera, y solo de vez en cuando, ante las protestas del pueblo, cuando se ven entre la espalda y la pared (como con el tal Xing Xing) impulsa campañas anticorrupción que no son más que cortinas de humo en las que pretenden estar luchando contra la corrupción cuando todo no es más que un show en el que jamás paga quien tiene que pagar.

Por otro lado, y ya cruzando el charco hacia Estados Unidos, Xiaolong quiere trasladarnos tanto la vida de los chinos que emigraron a EEUU en los años 80 y 90 como el modo en que se percibe la literatura china fuera de sus fronteras. Para quien desconozca el dato, Xiaolong vive en Estados Unidos desde 1988 y allí es profesor universitario (muchas de las cosas que cuenta en sus libros sobre la Revolución Cultural las vivió su propia familia en primera persona). Es decir, que conoce de primera mano el exilio de muchos chinos a EEUU, los corruptos que también encontraron allí su vía de escape, como las propias triadas extendieron sus tentáculos también hacia allí, el tipo de negocios que abrían... no es que ahonde mucho, pero sí da pinceladas sobre las mafias chinas plenamente establecidas en suelo norteamericano. Con respecto a la parte literaria, Xiaolong usa la visita de la delegación de escritores para poner sobre la mesa la visión que tienen los norteamericanos sobre la literatura china contemporánea y escribe varias escenas en las que se debaten ciertas cosas sobre este tema (como que los norteamericanos están mucho más interesados en los escritores que se oponen al partido gobernante, lo que entra en conflicto con una delegación china que precisamente tiene que dar cuenta de cada cosa que se dice sobre ese mismo partido en suelo yanqui). También aprovecha para hacer cierto turismo literario relacionado con T. S. Eliot (Chen es conocido como traductor precisamente por haber traducido a este autor al chino) o con Mark Twain... y aunque no os puedo hablar más sobre este viaje, ocurren cosas en esta delegación que hacen que tenga que intervenir la inteligencia norteamericana, lo que posibilita la aparición de Catherine Rohn.

¿Quién es Catherine Rohn? Pues si nos adentramos en el plano personal de los protagonistas (en lo que no puedo ahondar tampoco demasiado por ser el cuarto libro y existir una evolución inherente que se debe conocer desde la primera entrega), sí os puedo comentar que Catherine, la agente federal norteamericana que conocimos en el segundo libro, Visado para Shanghai, sigue muy presente en los pensamientos de Chen, y que en lo primero que piensa cuando sabe que va a USA es en la posibilidad que quizás tenga de verla. No os voy a hablar sobre el reencuentro de estos dos personajes, pero teniendo en cuenta que si en el partido se enteran de que Chen tiene relación personal con una agente norteamericana, puede tener problemas muy serios, lo de estos dos es muy muy complicado. Por otro lado, tenemos a Yu, el compañero policía de Chen, y su familia. Yu ha quedado a cargo de las investigaciones en Shanghai mientras Chen está fuera, y en esta entrega vemos como Peiqin, su mujer, cada vez se involucra más en el trabajo de su marido de una manera proactiva y tomando decisiones sobre la marcha (me flipa que esta señora saque tiempo para esto porque la vida que lleva es la de trabajar de sol a sol como contable en distintos restaurantes, uno como trabajo oficial y otro extraoficial, que es el que realmente le hace ganar algo de dinero). 
 
La madre de Chen también sigue en sus trece de vivir sola, siendo un quebradero de cabeza para su hijo porque es el objetivo evidente cada vez que alguien quiere amenazarle.... pero también descubrimos como el solitario Chen va tejiendo una red de amistades y de personajes que harían lo que fuera por él y que guardan el barco cuando él no puede hacerlo personalmente... y quizás esto de lo más bonito que vamos viendo desarrollarse en estos libros en cuanto al Chen personal, porque él sigue boicoteándose de todas las maneras posibles y sigue rehuyendo cualquier momento de felicidad que la vida le pone por delante, aunque ni él mismo se da cuenta de que lo hace... y a mí me da penica. Me enfado con él muchas veces porque me dan ganas de tirarle una piedra en la cabeza para que deje de autocompadecerse y se quiera un poco más, pero como no puedo hacerlo, pues reniego por lo bajini y sigo leyendo.
 
Ah, que se me olvidaba... brevemente y por ir terminando, también se hace alusión varias veces al negocio emergente de las falsificaciones chinas de todo tipo de productos, algo que hoy en día tenemos más que asumido y que es archiconocido, pero que en los años 90 era un negocio al alza que estaba en sus comienzos y que se estaba produciendo a gran escala. De hecho se comenta en la novela que era más fácil comprar algunos productos originales chinos en Estados Unidos que en la propia China, donde ya no podían fiarse de que no fueran una falsificación.

Dicho todo esto, ¿qué me ha parecido la lectura? Pues debo admitir que es el libro que menos he disfrutado hasta ahora de la serie. Me ha parecido un poco disperso a ratos y no he sido muy fan de la parte estadounidense de la novela. Me da la sensación de que la única intención era la de reencontrar a Chen con Catherine y todo lo demás que ocurre allí queda un poco flojo en comparación con lo que nos tiene acostumbrados estas novelas. NO me malinterpretéis, es una buena novela porque Qiu Xiaolong no sabe escribir un mal libro ni proponiéndoselo, pero a mí se me ha quedado un poco deslavazada... y os decía en el primer párrafo que había tardado unos años en leerlo y os explico por qué: intenté leerlo en 2021, pero se me estaba haciendo un poco cuesta arriba y lo dejé para cuando mi cabeza estuviese más espabilada. A veces da reparo comentar este tipo de cosas porque parece que se intenta desanimar a la gente y no es así, simplemente lo libros tienen su momento y hay que ser honestos al respecto, y no nos pueden gustar todos por igual. En cualquier caso espero que Seda negra, la siguiente entrega, vuelva por sus fueros. 
 
Para terminar, sigue habiendo sobredosis al por mayor de poesía de diversas dinastías así como refranes típicos de la sabiduría china y pinceladas confucianas que los protagonistas insertan, usan e introducen cada dos por tres. Que sé que habrá gente que esto le cargue demasiado, y quien avisa no es traidor.


Qiu Xiaolong (Shanghai, 1953) se dio a conocer mundialmente con la serie de novelas policiacas protagonizadas por el inspector jefe Chen Cao, en las que traslada a los lectores a la realidad social y cultural de la China moderna en una época de difícil transición. Tusquets Editores ha publicado: Muerte de una heroína roja, Visado para Shanghai, Seda roja, El caso Mao, El crimen del lago y El enigma de China.

viernes, 7 de agosto de 2020

Y EL LIBRO COMIENZA ASÍ... #22 ::: JULIO 2020

¡Hola a todos!

Los meses se pasan volando, y ya tenemos aquí el resumen de reseñas/primeras frases publicadas durante el mes de julio, que suman doce en total. Ya sabéis que están ordenadas según la fecha de publicación de las reseñas, y las imágenes están enlazadas por si alguien está interesado en acceder directamente a la reseña para leerla. 

El año pasado nos tomamos ambas dos inquilinas el mes de agosto de asueto, pero menda lerenda (MH) seguirá este año por aquí al pie del cañón intentando recuperar en la medida de lo posible lo perdido durante los meses de mayo y junio (me tomaría también el mes de buena gana, pero si lo hago no me da tiempo material a colgar todas las reseñas que necesito colgar de aquí a finales de año). Sé que somos pocos los valientes que andamos por aquí por estas fechas, que hace un calor infernal, etc... pero con un té frío (o una cervecita) todo se sobrelleva mejor.

¡Un abrazo!
http://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/07/resena-by-mb-tres-pequenas-mentiras-laura-marshall.html

http://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/07/resena-by-mh-alves-y-compania-jose-maria-eca-de-queiros.html

http://inquilinasnetherfield.blogspot.com/2020/07/resena-by-mh-las-crisalidas-john-wyndham.html

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jueves, 9 de julio de 2020

RESEÑA (by MH) ::: CUANDO EL ROJO ES NEGRO - Qiu Xiaolong





Título original: When Red is Black
Autor: Qiu Xiaolong  
Editorial: Almuzara
Traducción: María Fernández Gutiérrez
Páginas: 344
Fecha publicación original: 2004
Fecha esta edición: 2009
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: descatalogado (disponible de 2ª mano)








OTROS LIBROS RESEÑADOS DE LA SERIE CHEN CAO:
El inspector Chen, de la Policía de Shanghai, está temporalmente alejado del Departamento. Trabaja ahora para un acaudalado hombre de negocios que pretende construir un gran complejo residencial, una creación que logre evocar el brillo y glamour de los lejanos años 30. Pero cuando un antiguo miembro de la Guardia Roja, la novelista Yin Lige, es asesinada en su apartamento tras publicar una obra muy crítica con el régimen imperante, Chen deberá regresar al servicio activo para colaborar con su subalterno, el detective Yu, y detener así al culpable. Un caso que dejará entrever a Chen serias implicaciones políticas.  

Qiu Xiaolong, el aclamado autor de "Muerte de una heroína roja" y "Visado para Shanghai", vuelve en su mejor forma para alumbrar una trama apasionante, en la que revela con intenso dramatismo hasta qué punto el pasado proyecta su oscura sombra en la vida cotidiana de la sociedad china de nuestros días.

Descubrí al inspector Chen Cao allá por 2018, y desde entonces me propuse leer al menos uno de los libros de la serie al año, que además me vienen genial para el reto del abecedario. Así pues, aquí vengo con el tercero de ellos, Cuando el rojo es negro, que por razones que se me escapan es el único, junto al cuarto, que no está publicado por Tusquets (la serie la conforman nueve libros en total, al menos por ahora).

Yin Lige, escritora disidente y antigua miembro de la Guardia Roja, es asesinada en el cubículo en el que vive en un edificio de apartamentos. Yin se hizo famosa en su momento tras publicar Muerte de un profesor chino, un libro autobiográdico en el que criticaba la Revolución Cultural y que pasó desapercibido en su país hasta que cruzó el charco y se publicó su traducción en EEUU, y eso ya no le hizo tanta gracia al gobierno chino: los trapos sucios, mejor lavarlos en casa. De todos modos eso ocurrió hace muchos años y no se sabe si tiene alguna conexión con su asesinato. Debido a sus posibles connotaciones políticas, el caso recae en el departamento del inspector jefe Chen, pero este ha decidido cogerse unos días de vacaciones para hacer un trabajo de traducción que le reportará un buen dinero, así que la investigación recae sobre su ayudante, el detective Yu, que así tiene ocasión de demostrar su valía en un momento en el que se plantea seriamente si quiere seguir siendo pobre y policía, o si quiere ganar algo más de dinero y dedicarse a otra cosa.

Os los digo siempre que os hablo de esta serie: en las novelas protagonizadas por Chen Cao comparten protagonismo a partes iguales la investigación del asesinato, la ambientación en la China de los años 90, los datos que se van revelando sobre la Revolución Cultural y sus consecuencias todavía visibles en la sociedad china y la vida privada de los personajes. Puede parecer mucho para las apenas 350 páginas que ocupan este volumen, pero ya estamos en el tercer libro y todo fluye completamente implementado en la narración con sencillez y naturalidad sin que el lector apenas sea consciente de lo dificil que es precisamente hacer eso (y sobre todo hacerlo bien).

Desglosando brevemente esos cuatro aspectos, en lo que se refiere al caso en sí mismo, la gran dificultad estriba en que no parece haber un motivo para el asesinato. Sí, Yin hizo ruido hace muchos años, estaba vigilada por la policía secreta, podía ser un personaje incómodo para las autoridades, pero hacía tiempo que no se sabía nada de ella. ¿Por qué asesinarla ahora y no cuando su existencia era problemática? No tiene sentido, aunque en el dossier que el gobierno tiene sobre ella se habla de un romance en una escuela cadre con un profesor universitario y ese parece un hilo del que tirar. Además, mientras Yu investiga el asesinato conocemos como funcionaban las casas shikumen, bloques de apartamentos divididos una y mil veces para ganar espacio y donde la gente vivía en habitaciones como cajas de zapatos, la cocina y baño eran zonas comunes y la intimidad resultaba casi imposible (en el que protagoniza la novela, hay dieciséis familias en dos plantas sumando un total de cien inquilinos... para que os hagáis una idea).

Y hablando de las escuelas cadre, ya os comento arriba que el autor introduce en cada libro de la serie varios aspectos de la China de Mao que dieron forma socialmente a la China de los años 90, esa China que intentaba abrirse al mundo pero que tenía muchos demonios escondidos bajo la alfombra. En Cuando el rojo es negro nos habla de las escuelas cadre creadas durante la Revolución Cultural, donde sus estudiantes debían autorreformarse trabajando duro en el campo y estudiando política en grupo. Estos estudiantes se dividían en dos grupos: por un lado estaban los antiguos defensores del Partido Comunista que, aun siendo todavía izquierdistas, habían sido reemplazados por los maoístas y tenían que encontrarles una nueva posición (en este grupo estaban los integrantes de la Guardia Roja, que en su momento conformó la élite comunista pero que Mao llegó a considerar una amenaza para sus intereses); por el otro estaban intelectuales, artistas, escritores, profesores universitarios... considerados burgueses y a los que se intentaba lavar el cerebro. En este marco surge la relación amorosa que os comento arriba en una época en la que el amor romántico estaba prohibido al considerarse que impedía dedicarle tiempo a Mao (sip).

Otra cosa menos interesante históricamente pero muy curiosa socialmente es la figura de la xiaomi, que se podría traducir como "pequeña secretaria" y que era un símbolo entre la gente de poder. Si os digo que otra definición de xiaomi es la de "compañera de pasión", deduciréis que el puesto de trabajo de estas chicas iba de la máquina de escribir a la alcoba, y que exigía buena apariencia tanto para actos públicos como privados (la parte pasional), además de un título universitario (o ser estudiante universitaria) para la parte de oficina. Así era como muchas estudiantes se pagaban sus estudios, y a nuestro íntegro y honrado inspector jefe Chen no le hace mucha gracia que el empresario que le ha contratado para la traducción le endose una xiaomi que le ayude, pero al final Nube Blanca resulta mucho más útil de lo que prometía en el apartado secretaril, que es el único que le permite desempeñar el inspector (y el lector occidental tan contento porque otra cosa más que ha aprendido).

Y si hablamos de la vida privada de los personajes, por un lado tenemos al detective Yu, que cobra mucha importancia en este libro al tener que hacerse cargo del caso Yin casi en soligario. Yu admira muchísimo a su jefe, el inspector Chen, le enorgullece trabajar con él, no le importa estar a su sombra, pero sí que le ofende muchísimo que piensen que sin Chen no puede resolver un caso. En el fondo cree que él debería ser inspector jefe y se siente a disgusto con su vida. ¿Y por qué sigue siendo policía? En el momento en que se ambientan los libros, un ciudadano chino ya podía cambiar de trabajo si quería (no, hasta ese momento no se podía, trabajaban en lo que les ordenaba el gobierno, les gustase o no), así que Yu se está replanteando seriamente su futuro. Por el otro lado está Chen, de quien ya os comentado anteriormente que aparte de ser inspector jefe de policía es poeta con libros publicados y traductor famoso de novelas de detectives inglesas, además de miembro de la Asociación de Escritores. Eso posibilita el trabajo de traductor que le aparta del caso durante la novela, aunque está en contacto con Yu continuamente y le va ayudando a lo largo de la investigación. ¿Por qué acepta este trabajo de traductor? Porque aun siendo inspector jefe de policía y miembro importante del partido, el salario no es mucho mejor que el de su ayudante y necesita de otros trabajos para ganar dinero. Quince días de traducción equivalen a un año de trabajo como policía, y aunque esta circunstancia le provoca algunos conflictos personales, es una oportunidad que no puede dejar pasar.

Creo que me las he apañado para contaros un poco de todo lo que os vais a encontrar el libro sin contaros practicamente nada de lo que os vais a encontrar en el libro para no desvelar ni un detalle de la investigación (es lo que siempre intento, en cualquier caso, pero supongo que unas veces se consigue mejor que otras). Por cierto, si os preguntáis qué significado tiene el título, digamos que ese negro hace alusión a individuos de la China socialista que se comportaban y comulgaban con el ideal capitalista: que te hicieses llamar camarada o señor marcaba la diferencia entre ser señalado de un modo o del otro. Tal y como se dice en cierto momento en la novela, la China de los años 90 era una China llena de contradicciones: por fuera, el sistema socialista bajo el mando del Partido Comunista; por dentro, prácticas capitalistas disfrazadas. 

Lo digo siempre, me gusta muchísimo como escribe Qiu Xiaolong, la facilidad y elegancia con la que lo cuenta todo y la genialidad con la que implementa las diferentes subtramas al tiempo que coge de la mano al lector y le mete de cabeza en todo lo que ha sucedido y sigue sucediendo en China de manera encubierta. En estas novelas lo importante no es la identidad del asesino, sino el modo en que se relaciona el caso con la corrupción del partido comunista, las consecuencias todavía evidentes de la Revolución Cultural sobre el pueblo chino y el entorno y ambientación de una época que se hallaba en un periodo muy complejo de transición. A esto se suma que tienen un componente metaliterario muy importante porque Chen respira y vive por y para la poesía de su país y la literatura inglesa, así que no sé qué más se le puede pedir :)


Qiu Xiaolong (Shanghai, 1953) se dio a conocer mundialmente con la serie de novelas policiacas protagonizadas por el inspector jefe Chen Cao, en las que traslada a los lectores a la realidad social y cultural de la China moderna en una época de difícil transición. Tusquets Editores ha publicado: Muerte de una heroína roja, Visado para Shanghai, Seda roja, El caso Mao, El crimen del lago y El enigma de China.