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lunes, 6 de octubre de 2025

RESEÑAS MINUS by MH (2025) #11 ::: MISTERIO (EN SUS MUY DIVERSAS FORMAS... #4)

 ¡Hola a todos!

Hoy en esta sección de opiniones breves toca una nueva tanda de misterios en sus muy diversas formas. Se me acumulan las reseñas breves, pero al final las que menos me cuesta agrupar son estas porque es uno de los género que más leo y del que apenas traigo entradas largas. En fin, que vamos por la cuarta entrega y ya he leído libros para la mitad de otra. No me da la vida.
 
 
 
 
Como siempre hay de todo e incluso he leído dos libros de la misma serie casi seguidos, cosa que no suelo hacer habitualmente (son libros muy cómodos para llevártelos de vacaciones, esa es la verdad). Os cuento.
 
 
 

  


 

Título original:
 Red Mandarin Dress
Autor: Qiu Xiaolong 
Editorial: Tusquets
Traducción: Victoria Ordóñez Diví
Páginas: 360
Fecha esta edición: junio 2010
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19 euros

Un asesino en serie acecha a las jóvenes de Shanghai. Sus crímenes han creado gran revuelo en la prensa y entre los ciudadanos, sobre todo porque suele abandonar los cadáveres de sus víctimas enfundados en un vestido muy llamativo, rojo y de estilo mandarín. Precisamente cuando el caso empieza a cobrar dimensiones alarmantes, Chen Cao, el inspector jefe del Departamento de Policía de Shanghai, está de permiso: acaba de matricularse en un máster sobre literatura clásica china en la Universidad de Shanghai. Pero en el momento en que el asesino ataca directamente al equipo de investigadores del Departamento, a Chen no le queda más remedio que volver al trabajo y participar en las pesquisas. Mientras intenta atrapar al asesino antes de que se cobre nuevas víctimas, irá descubriendo que la raíz de estos asesinatos se remonta al trágico y tumultuoso pasado reciente del país.
 
 
Algún año me he saltado mi propósito, pero hace ya un tiempo me propuse leer un libro de esta serie al año, y el reto de Undine de La vuelta al mundo en doce libros me está dando la oportunidad de mantener mi objetivo. Soy fiel devota de estos libros protagonizados por el inspector Chen Cao, una serie difícil de catalogar y etiquetar y, sobre todo, de recomendar. Ambientados en la China de los 90 en plena recuperación de la Revolución Cultural, nos muestra a un país que intenta en apariencia abrirse al mundo (conviven el socialismo y el capitalismo en un equilibro delicado) pero que realmente esconde la mugre debajo de la alfombra y se revuelca en una corrupción que nace en los mismos cimientos del país.

Chen Cao, el inspector protagonista, es policía porque en aquella China no podías elegir tu profesión, te la imponían. Es poeta, traductor de novela negra inglesa, reflexivo, íntegro, introspectivo… y los casos los afronta con un enfoque demasiado psicológico y académico (al menos para sus compañeros, que no siempre entienden sus peculiaridades), llegando a introducir en este libro la teoría del psicoanálisis.

En esta quinta entrega nos enfrentamos por primera vez a un asesino en serie, algo que los altos cargos del partido y de la policía no puede admitir políticamente y se niegan a reconocer porque esas cosas "no pasan en China" (según ellos solo ocurre en la sociedad occidental decadente). Un caso lleno de contradicciones en el que aparecen asesinadas chicas de triple alterne vestidas con un qipao (vestido mandarín) con un diseño muy concreto y ya en desuso.

Como en todas las novelas de la serie se alude constantemente a platos tradicionales de la cocina china (esto merecería una entrada propia) y a la literatura clásica del país (en esta entrega Chen se dedica a estudiar y deconstruir la contradicción temática en las historias románticas tradicionales, nada menos). Además se introduce cierto debate sobre la salud mental, que también era delito político grave y sobre lo que no se hablaba en China.

Son libros que avanzan de manera muy pausada donde la vida privada de los personajes ocupa muchas páginas y reflexiones, y en este caso realmente podría acusar a la novela de que la investigación no arranca hasta el último tercio cuando Chen se hace cargo del caso (porque hasta ese momento ha estado dedicado a sus asuntos y lo ha llevado su ayudante), pero me ha gustado bastante más que la anterior,
El caso de las dos ciudades.

 
Puntuación: 4/5
 


 

Título original:
The Scroll
Autora: Anne Perry
Editorial: RBA
Traducción: Ana Isabel Sánchez
Páginas: 96
Fecha de publicación: noviembre 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 12 euros

Monty Danforth encuentra una lata enterrada debajo de una montaña de libros clásicos. En el interior hay un pergamino milenario escrito en un idioma desconocido. Danforth intenta fotocopiarlo y fotografiarlo, pero termina con imágenes en blanco, como si la tinta estuviera hecha de algo impermeable a la tecnología moderna.
 
Mientras el misterio del pergamino lo cautiva, el librero se ve envuelto en una extraña conspiración. Un anciano y su nieta aparecen interesándose por la reliquia. No serán los únicos: fuerzas poderosas anhelan los secretos encerrados en ese antiguo rollo, y Danforth sobrevivirá solo si logra dominar su poder.
 
 
Este es el tercer relato de la colección llamada Bibliomisterios de RBA que os traigo por aquí, y tal como os he comentado en otras ocasiones, son narraciones breves sobre misterios dentro del mundo de los libros publicadas originalmente por The Mysterious Bookshop, una librería y editorial independiente neoyorquina especializada en ficción de misterio. La colección en inglés se llama igual, Bibliomystery, y contiene tanto autores clásicos como contemporáneos.

El pergamino fue publicado originalmente en 2012 y su autora es Anne Perry, a quien leo desde hace años y que os traigo habitualmente (con mayor o menor constancia) al blog porque en 2018, viendo que estaba abordando todas sus series en desorden, decidí organizarme y empecé mi reto atemporal de leer/releer toda la serie de Thomas Pitt... y en esas sigo. Luego vendrá lo mismo con Monk. Es decir, que es una autora con la que estoy familiarizada y de la que os hablo a menudo.

Este relato no tiene nada que ver con sus detectives victorianos. En él nos habla del descubrimiento de un pergamino escrito en arameo tras la compra de un lote de libros. Resulta imposible fotocopiarlo o fotografiarlo y apenas Monty Danforth lo ha desenrollado cuando ya hay gente llamando a la puerta interesándose por él y metiéndole miedo sobre su importancia. Tres son los potenciales compradores. ¿Por qué es tan valioso? Porque puede tirar por tierra todos los cimientos del cristianismo.

Como veis es un tema que ya se ha tratado muchas veces en la literatura y el cine y quizás aquí el interés radica no solo en qué es ese pergamino (se dice en cierto momento) sino en la identidad de uno de los interesados en comprarlo. Poco más os puedo decir. El final es… a ver, no me importan los finales ambiguos, pero es que este no es ambiguo, es un “ahí lo llevas que yo no te voy a explicar nada más por muy pillado con pinzas que esté”. Perry, con todos mis respetos, pero no xD.

Por si os sirve de algo, a falta de leer el de Joyce Carol Oates (que caerá antes de que acabe el año....
no sé si seguirán con esta colección o no), mi favorito es El museo de las almas literarias de John Connolly.

 
Puntuación: 3/5
 

 

Título original:
 
Agatha Raisin and the Witch of Wyckhadden
Autora: M. C. Beaton
Editorial: Salamandra
Traducción: Vicente Campos
Páginas: 240
Fecha de publicación original: 1999
Fecha esta edición: marzo 2025
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros

Después de que una peluquera vengativa le aplicara crema depilatoria en lugar de champú, y siempre aquejada de mal de amores, Agatha Raisin decide pasar una temporada lejos de su idílico hogar de Carsely y refugiarse en el exclusivo y algo lúgubre Garden Hotel de la localidad costera de Wyckhadden. Pero lo que comienza como un retiro espiritual se convierte muy pronto en un auténtico suplicio para la pobre Agatha, que tiene que lidiar con gente de la tercera edad que no cesa de inmiscuirse en sus penurias capilares. Desesperada por recuperar su cabello cuanto antes, nuestra heroína decide seguir el consejo de una huésped del hotel y acude a la casita de Francie Juddle, una bruja local especializada en pociones mágicas, en busca de un tónico milagroso. Por desgracia, lejos de mejorar, todo acaba de torcerse cuando Francie es asesinada con un fuerte golpe en la cabeza y Agatha, la última persona en verla con vida, se convierte en la principal sospechosa. ¿Quién puede haber cometido un crimen tan atroz? A medida que profundiza en su investigación, Agatha Raisin descubre profundas ansias de venganza y secretos inconfesables entre el extraño grupo de ancianos con el que, muy a su pesar, comparte interminables partidas de Scrabble y bailes de salón.

 
Empecé a leer la serie de Agatha Raisin hace años en las ediciones que Círculo de Lectores publicaba en exclusiva (de hecho reseñé algunos de esos libros). Como bien sabéis, este club de lectura (que así se denominaba) desapareció y la serie quedó parada en la octava entrega (a excepción de un libro que se saltaron por vaya usted a saber el motivo). El caso es que Salamandra se hizo cargo de estas novelas desde el principio y como van lentísimos (dos anuales.. a este ritmo con lo larga que es van a necesitar diecisiete años para publicarla entera, literalmente) he tenido que esperar varios años para retomar la serie por donde me quedé. Como soy una ansiosa estas vacaciones he leído los dos libros que han publicado este 2025 (el noveno y el décimo), así que ahora toca esperar otro año a que publiquen más.
 
En Agatha Raisin y las brujas desdichadas tenemos a Agatha viviendo en un hotel en un lugar de veraneo (con un tiempo de mil demonios) intentando recuperarse de lo que ocurrió en el anterior libro, y allí como no, empieza a morir gente. En este caso son mujeres que fabrican elixires para casi cualquier cosa (desde la caída del pelo a pociones amorosas... de ahí lo de brujas). Agatha está siempre en el meollo del asunto, parece que existe cierto interés mutuo con el inspector de policía que lleva el caso y encima el resto de huéspedes fijos del hotel, con los que suele pasar mucho tiempo aunque no los soporte, tienen toda la pinta de estar entre los sospechosos.
 
A ver, disfruto mucho de estas historias, me parecen ideales para esos momentos en los que quieres leer algo de misterio pero no quieres muchas complicaciones porque entran muy fácilmente (de hecho recurría a estos libros cuando estaba malucha), pero debo reconocer que la Agatha de los últimos libros, esa Agatha desesperada por pillar a un hombre (el que sea) choca mucho con la Agatha independiente y autosuficiente que nos presentaron al principio de la serie.  Y lo de su obsesión con James Lacey, un personaje tóxico e imbécil donde los haya, se me está haciendo muy cuesta arriba. Y como está p'arriba y p'abajo todo el rato hay personajes buenísimos de Carsely a los que vemos muy poco, como Bill el policía y la señora Bloxby, la mujer del vicario (aunque con ella habla Agatha habitualmente por teléfono y la tenemos un poco más presente).
 
 
Puntuación: 3/5

 


 
 
Título original: Agatha Raisin and the Fairies of Fryfam
Autora: M. C. Beaton
Editorial: Salamandra
Traducción: Vicente Campos
Páginas: 256
Fecha de publicación original: 2000
Fecha esta edición: julio 2025
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros

Dolida tras el enésimo desaire de su amado coronel James Lacey, la irreductible Agatha Raisin se encomienda a los augurios de una adivina: encontrará el amor verdadero en Norfolk. Sin dudarlo ni un segundo, y decidida a romper amarras con su apacible vida en Carsely, Agatha abandona el pueblo y se instala en una encantadora casita de campo en Fryfam. Allí, espera la llegada del príncipe azul disfrutando del caluroso recibimiento de las damas de la localidad, a las que engatusa fingiendo escribir una novela policíaca titulada Crimen en la mansión.
 
Sin embargo, una serie de sucesos curiosos alteran su tranquilidad y la de su nuevo lugar de acogida: se ven lucecitas extrañas bailando en los jardines, sus queridos gatos desaparecen y se producen robos de piezas de cerámica y cuadros, como un famoso lienzo del afamado pintor George Stubbs. Pronto empiezan incluso a circular historias sobre la presencia de hadas…
 
Por desgracia, la propensión de nuestra heroína a meterse en problemas la lleva a establecer una serie de relaciones peligrosas y, cuando el terrateniente local Tolly Trumpington-James es hallado muerto de la misma manera que Agatha había concebido en su novela, ella se convierte en la principal sospechosa. Aunque está en condiciones de volver a Carsely, decide quedarse y, en compañía de Charles Fraith, intentar resolver un misterio tan sumamente enrevesado que parece imposible de aclarar.
 
Y aquí tenemos el siguiente libro en la serie, Agatha Raisin y el crimen de la mansión, en el que Agatha vuelve a hacer gala de su estupenda cuenta bancaria y se marcha una vez más de Carsely, el lugar en el que vive, porque su vecino James ha sido un borde (para no variar) y necesita alejarse. Acaba alquilando un cottage en Fryfam, ese tipo de sitios pequeños donde las mujeres no entran en el pub porque a sus maridos les parece mal mientras ellos se pasan el día allí porque la dueña está de muy buen ver. También hay una mansión cerca donde vive un matrimonio de nuevos ricos que miran un poco por encima del hombro a los lugareños. Allí va Agatha a tomar el té una tarde y poco después muere alguien, como no podía ser menos. Agatha se convierte en sospechosa porque da la casualidad de que se inventa que es una escritora de novelas de misterio y la trama de su supuesta novela se parece sospechosamente a lo que ha ocurrido en realidad. Encima ve lucecitas en el jardín, lucecitas de las que nadie en el pueblo parece querer hablar. Mira que si hay hadas en Fryfam...
 
El compañero investigador en este libro es sir Charles Fraith, un personaje recurrente en esta serie desde hace ya unas cuantas historias y que es algo así como el amigo con derecho a roce de Agatha. Siempre se jura no volver a acostarse con él y siempre acaban juntos en la cama en todos los libros. Bueno, pues sir Charles, que es un jeta que siempre espera que lo inviten a todo y que tiene mujeres en cada puerto, va siguiendo a Agatha allá donde va y al final siempre le demuestra que se preocupa más por ella que su querido James, y aquí la finalidad es salvar a Agatha de la encerrona que le han hecho y de la policía.
 
Por eso no deja de resultar una sorpresa el final de esta novela... sobre el que no os puedo hablar, obviamente. Sinceramente creo que la autora decidió que ya estaba bien de tanta tontería en la vida personal de Agatha y que esto, que parece el principio de algo, será realmente el fin (o eso espero yo), así que a pesar de lo ojiplática que me quedé cuando lo leí, creo que tiene su finalidad y esa finalidad será por el bien de nuestra protagonista.
 
Sobre los misterios en sí mismos no os cuento nada en ninguno de los dos libros porque son sencillos y sus investigaciones son muy de hablar con uno, hablar con otro, darle vueltas a sus problemas con los hombres y sus cruzadas personales para espabilar a las mujeres que se encuentra allá donde va. 
  
 
Puntuación: 3,5/5
 
 

miércoles, 30 de octubre de 2024

RESEÑA (by MH) ::: CÓMO SOBREVIVIR A TU PROPIO ASESINATO - Kristen Perrin


 
 
Título original: How to Solve your own Murder
Autora: Kristen Perrin
Editorial: Salamandra
Traducción: Patricia Antón de Vez
Páginas: 384
Fecha publicación original: 2024
Fecha esta edición: septiembre 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 21 euros
Ilustración de cubierta: Amanda Hudson / Faceout Studio

Corre 1965, y la adolescente Frances Adams está en una feria rural inglesa en la que una adivina hace una prediccion escalofriante: un día, será asesinada. Frances se pasa la vida intentando resolver un crimen que aún no se ha producido y, durante décadas, nadie la toma en serio, hasta que, casi sesenta años después, aparece asesinada.

En el presente, Annie Adams ha sido convocada a una reunión en la extensa finca de su rica y recluida tía abuela Frances. Pero cuando Annie llega, Frances ya está muerta. Annie está decidida a atrapar al asesino. Y, a medida que Annie se acerca a la verdad, empieza a temer heredar el destino de su tía en lugar de su fortuna.

 

No sé si lo he comentado por aquí, pero veo y consumo mucho Booktube en inglés (bastante más que en español, todo sea dicho), y eso hace que cuando ciertos libros llegan a España yo ya lleve meses (a veces incluso años) escuchando opiniones sobre ellos. How to Solve your Own Murder pertenece a este grupo. Empecé a verlo aparecer por muchos canales allá por marzo de este año, y siendo como soy una fanática del cozy crime y de los libros que beben mucho del misterio clásico tanto en su forma como en su fondo, lo tenía requeteapuntado y a la espera de verlo aparecer por estos lares. Afortunadamente este es de esos libros con los que apenas hemos tenido que esperar para su publicación en español, así que os cuento qué me ha parecido.
 
En 1965, Frances, de apenas dieciséis años, se aventura en la caseta de una adivina en una feria rural y recibe una buenaventura que le obsesiona durante toda su vida. La última frase vaticina que quizás muera asesinada, pero quien desaparece sin dejar rastro meses después es su amiga Emily. Muchos años después, Frances sigue viva... aunque no por mucho tiempo, como pronto averiguaremos. A su setenta y tantos años, sigue obsesionada con aquella buenaventura y ha dedicado toda su vida a investigar los secretos y miserias de todos sus vecinos en busca de cualquier pista que le ayude no solo a descubrir qué pasó con Emily, sino a intentar averiguar a manos de quien podría morir asesinada. Después de tantas décadas nadie la toma en serio, pero justo cuando decide hacer cambios en su testamento y reunir en su casa a su abogado, a una nueva heredera (Annie Adams) y algunos familiares que también recibirán su tajada cuando muera, mira por donde, aparece muerta en sospechosas circunstancias. La parca se ha tomado su tiempo para dar buena cuenta de la profecía, pero ahí está al fin su anticipado asesinato, y Frances tenía tan claro que iba a morir por mano ajena que lo había dejado todo bien atado en su testamento: quien descubra al asesino en menos de una semana entre Annie y su sobrino, Saxon, se lleva la herencia; si es la policía quien lo resuelve, no ven un duro y se venderá toda la heredad para hacer pisos turísticos y horrores varios. Huelga decir que todo el mundo se pone manos a la obra, y la pobre Annie, que no conoce a nadie ni a nada en el pequeño pueblo de Castle Knoll, solo cuenta con ella misma y su ingenio para resolver el crimen... bueno, y con el diario de Frances, que birla como quien no quiere la cosa y le será de mucha mucha ayuda

Sinopsis larga en la que no desvelo nada pero necesaria para sentar las bases de la historia, porque como bien digo son dos crímenes en realidad los que tenemos entre manos en esta novela y nos vamos a mover durante casi todas las páginas entre dos marcos temporales, pero sobre eso os hablaré dentro de un momento. Primero voy a desglosaros un poco a los personajes, porque son unos cuantos y en la sinopsis me resultaba imposible hablaros sobre ellos.

Si hablamos del marco temporal actual, la protagonista absoluta, porque además es la narradora en primera persona de la historia, es Annie Adams. Annie quiere ser escritora pero mientras tanto, como muchos otros en su situación, trabaja de lo que puede para ganarse la vida. Cuando comienza la novela acaba de perder su trabajo y tiene previsto mudarse a casa de su madre, que además resulta ser la heredera de su tía, Frances Adams, una anciana excéntrica que vive en una mansión en el pueblo de Castle Knoll. El caso es que Annie jamás ha visto a Frances, y por eso no deja de resultar sorprendente que reciba una carta donde se le notifica que ha pasado a ser una de sus herederas en detrimento de su propia madre. Cuando llega a Castle Knoll es cuando se descubre el cadáver de Frances, así que pierde la ocasión de conocer a su tía abuela en vida y encima se ve obligada a resolver su asesinato. El resto de personajes que comparten estos días de indagaciones y sustos varios son: Saxon, sobrino del difunto marido de Frances, y su odiosa mujer, Elva; Walter Gordon, abogado y amigo personal de Frances, y su sobrino, Oliver, que se dedica al mercado inmobiliario; Rose, amiga de Frances desde la adolescencia; Archie Foyle, el jardinero, y su hija Beth; Magda y Joe, los paramédicos; y el atractivo inspector Walter Crane, con su presencia calmada e imponente y su voz maravillosa (ay, ¿qué sería de estos libros sin personajes con un objetivo obvio como este? xd).

Y luego tenemos a Frances, la mujer asesinada alrededor de la cual gira toda la trama, a la que no tenemos tiempo de ver viva en la novela... pero a la que leemos en primera persona gracias a su diario y al marco temporal que se ambienta entre los años 1965 y 1966. Ahí vemos a la adolescente de dieciséis o diecisiete años con su novio John, sus amigas Emily y Rose, y los sucesos que tienen lugar varios meses después de escuchar la buenaventura que condicionaría su vida. Estos sucesos tienen mucho que ver con los terrenos que rodean a la finca Gravesdown (donde viven Ford, el veinteañero dueño y señor de todas esas tierras, y su sobrino Saxon, de apenas diez años), con las idas y venidas que tienen lugar entre el grupo de amigos y la gente de la mansión y, sobre todo, con la relación que se establece entre Frances y Ford... y Emily, como pronto descubriremos. No os voy a desvelar aquí la dinámica entre todos estos personajes porque ahí radica el misterio y el interés de las entradas de este diario, pero digamos que esta parte del pasado tiene como propósito principal plantear el misterio que conduce a la desaparición de Emily y que, como es de esperar, todo lo que se narra en él está muy relacionado con el presente (unos cuantos secretos verán la luz a lo largo de las páginas).

A todo esto, no he compartido con vosotros la dichosa buenaventura que trae de cabeza primero a Frances y luego a quienes quieren resolver su asesinato. Pues nada, pongo remedio ipso facto:
 
Veo huesos en tu futuro. Tu lento fallecimiento dará comienzo justo cuando tengas a la reina en la palma de la mano. Desconfía del pájaro, porque te traicionará, y a partir de ahí ya no habrá vuelta atrás. Pero las hijas son la clave de la justicia: encuentra la adecuada y mantenla cerca de ti. Todas las señales indican que morirás asesinada.

 

Bueno, os voy a contar el secreto peor guardado del mundo: cuando me encuentro libros con dos marcos temporales, las probabilidades de que me guste mucho más la trama del pasado que la del presente es de cien a uno, y Cómo sobrevivir a tu propio asesinato no ha sido diferente. Sí, sé que la investigación tiene realmente lugar en el presente, pero es que las claves de todo están en el pasado, y como lector resulta mucho más interesante leer ese diario del mismo modo en que lo lee Annie para intentar descubrir pistas, conversaciones, hechos, loquesea... que asistir a una investigación en presente que no avanza realmente hasta el último tercio porque la autora le da muchas páginas a Annie para ubicarse, conocer a la gente que le rodea, a los potenciales asesinos, a intuir quien puede hacerle daño, quien le está mintiendo, quien le está manipulando, quien está de su parte... debo recordar que todos se conocen entre sí y la única nueva en el pueblo es ella, así que tiene mucho trabajo por delante. Eso, como digo, no solo hace que la trama del pasado sea mucho más reveladora, sino que los personajes y sus interacciones me han parecido bastante más trabajados y complejos que los del presente (algunos repiten en ambas épocas, como Rose, Saxon, John o Walter Gordon, y otros no por motivos evidentes que no os voy a desvelar aquí). Supongo que por todo esto también me ha parecido más interesante el misterio que rodea a Emily que el de Frances, porque además intuyes que ambos hechos, aunque estén separados por casi sesenta años, están obviamente relacionados, y en cuanto se resuelva ese, el otro será pan comido. Vamos, que yo soy del team "marco temporal en pasado" por siempre jamás.

La novela en sí misma resulta muy coral en cuanto a personajes, pero realmente todo gira alrededor de Frances y Annie y no se profundiza demasiado en ninguno de ellos. Al estar ambientado en un pueblo pequeño de Inglaterra donde todos se relacionan de alguna manera la autora juega con la baza de lo mucho y bien que se conocen todos los vecinos, porque la afición/obsesión de Frances durante toda su vida ha sido la de investigarlos a todos ellos. Se ha pasado décadas llenando archivadores con carpetas e historiales divididos según los actos execrables que han cometido esas personas (desfalcos, infidelidades, drogas...) y, en definitiva, sus vecinos estaban hasta el moño de ella porque se dedicaba a desenterrar secretos ajenos y airear trapos sucios. Quizás esto podría haber dado mucho más juego y servido para ampliar mucho, muchísimo, el rango de sospechosos, pero salvo un par de intentonas que se plantean y se resuelven, pronto se deja a un lado y se centra en las personas cercanas a la fallecida.

Con respecto a la investigación, ya sabéis que en este tipo de lecturas intento desvelar lo mínimo posible, pero sí puedo decir que aun cuando hay varias personas investigando al mismo tiempo dadas las indicaciones del testamento (Saxon y su mujer 
por un lado, Annie por otro, la policía porque es su obligación y Oliver que no se sabe muy bien qué hace), lo cierto es que al estar narrado en primera persona por Annie y desde su punto de vista, realmente solo sabemos lo que ella hace, los pasos que da, lo que va descubriendo y su propia forma de ir atando cabos y procesando la información. Del resto y lo que hacen solo vemos lo que ella ve cuando se los cruza. La complicidad entre Annie y el inspector Rowan también hace que sepamos algo de la investigación policial, pero vaya, que aquí la que cuenta es Annie y sus andanzas mientras se lleva algún que otro susto. Los demás, como diría aquel, están de más... al menos hasta cierto momento xD.
 
La resolución para mí es correcta, aunque me ha gustado más el desarrollo de la historia (con sus altibajos de ritmo, que alguno hay) que el desenlace propiamente dicho. No sé si será porque he leído mucho, muchísimo, de este género, pero adiviné los asesinos de ambos marcos temporales, y creo que hay un sobreúso de cierto... ¿planteamiento? que podría haberse evitado para darle un poco de originalidad a esa resolución y no repetir algo ya usado anteriormente en el propio libro (es difícil hablar de esto sin hacer spoiler, sorry). En todo caso ya digo que esto es algo muy personal que no quita méritos al resto de la novela, que resulta entretenida, se lee fácil y cumple su cometido.

Cómo sobrevivir a tu propio asesinato es el primero de una serie cuya segunda entrega ya está anunciada para marzo del año que viene, así que supongo que tendremos oportunidad de conocer mejor a Annie y profundizar en el personaje. Ahí estaré yo para seguir leyendo sobre este pueblo, estos personajes... y un nuevo asesinato, como debe ser.
 
Por cierto, ¿no hubiese tenido más sentido mantener el título original del libro si nos atenemos a la propia historia y a la obsesión de Frances por resolver su propio y venidero asesinato?
 
 


 

Kristen Perrin es originaria de Seattle, donde pasó varios años trabajando como librera antes de trasladarse al Reino Unido para hacer un máster y un doctorado. Vive con su familia en Surrey, donde se la puede encontrar curioseando por librerías de viejo, pisando el barro con sus dos hijos y coleccionando demasiadas plantas. Cómo sobrevivir a tu propio asesinato es su debut literario.

jueves, 13 de abril de 2023

RESEÑA (by MH) ::: MUERTE EN EL CEPO - Georgette Heyer


 
Título original: Death in the Stocks
Autora: Georgette Heyer
Editorial: Salamandra
Traducción: Gema Moral Bartolomé
Páginas: 288
Fecha publicación original: 1935
Fecha esta edición: noviembre 2008
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: descatalogado
Imágenes de cubierta: @The Advertising Archives

En el tranquilo pueblo de Ashleigh Green, bajo la plateada luz de la luna, aparece un cadáver en medio del parque. Cuando el inspector Hannasyde se hace cargo del caso se encuentra con una situación inaudita, pues no sólo ninguna de las personas cercanas al acaudalado Arnold Vereker lamenta su muerte, sino que nadie parece tener una coartada, ni muestra el menor interésen simularla. ¡Y muchos tenían por lo menos un motivo! El inspector se encontrará pronto envuelto en el «torbellino Vereker», esa impetuosa y rebelde forma de comportarse de esta excéntrica familia. Giros inesperados y revelaciones sorprendentes exigirán toda la paciencia y la sagacidad de Hannasyde para desenredar la maraña.

Para quienes se hayan deleitado con Aquí hay veneno, la primera entrega de la serie de suspense de Georgette Heyer ambientada en los años treinta, Muerte en el cepo es sin duda una lectura esperada. Humor ácido, diálogos vertiginosos, enredos románticos y todo el glamur de una época brillan en las páginas de esta gran autora que, sobre todo, sabe atrapar al lector con sus inolvidables personajes.

Georgette Heyer es de esas autoras que conozco desde hace siglos, que tengo varios libros suyos esperando en la estantería esos mismos siglos (y además todos buscados y cazados intencionadamente porque están descatalogadísimos), y que por razones que se escapan a mi escaso entendimiento todavía no había leído. He empezado con
Muerte en el cepo porque la vida así lo ha decidido y espero ponerme las pilas a partir de ahora y seguir a buen ritmo con sus novelas.
 
La historia (ambientada a comienzos de los años 30) comienza tal cual reza el título, con un muerto atrapado en un cepo a la luz de la luna en medio de un parque. Resulta poco probable que él se haya colocado en semejante situación, así que damos por hecho que es un asesinato. Lo curioso viene cuando se descubre su identidad, Arnold Vereker, y llega el momento de comunicar la noticia a sus familiares y allegados y comprobar sus coartadas, porque a todo el mundo le importa un pimiento la muerte de este señor y les da igual si tienen coartada o no, e incluso se la inventan descaradamente para darle vidilla al asunto. ¿Quiénes son estos dos allegados? Sus hermanastros, Antonia y Kenneth, que viven juntos, no tienen ni un penique, no se hablaban con Arnold por diferentes motivos y forman un dúo la mar de exasperante: nunca dicen nada claro, mienten como bellacos, juegan con la policía solo por comprobar si pueden hacerlo y al mismo tiempo derrochan un aire de buena gente caprichosa pero legal bastante irritante... pero claro, es que Kenneth hereda todo a la muerte de su hermanastro, y eso quieras que no lo convierte en sospechoso, y él encantado de la vida de que así sea. A este dúo se suma Giles Carrington, primo que ejerce las funciones de abogado de los dos hermanos; la señorita Williams, prometida de Kenneth y no muy apreciada por su futura cuñada; y Leslie, amiga de los dos hermanos de toda la vida que va y viene de la casa de ambos como Pedro por su casa. El caso es que el inspector Hannasyde lo tiene complicado y solo encuentra algo de cordura en el abogado Carrington, que tiene sus propios motivos para limpiar el nombre de los Vereker... o al menos el de Antonia.
 
No sé si conocéis a Georgette Heyer, pero llegó a la literatura de manera casual (el primer libro que publicó fue originalmente un cuento que escribió para su hermano pequeño cuando estaba enfermo), pero que luego, estando ya casada, se dedicó incansablemente a escribir y publicar durante muchos años, y además con una peculiaridad muy notoria. Heyer se volcó  sobre todo en dos tipos de géneros literarios: el de suspense o misterio (al que pertenece el que hoy os traigo), y el de romance, y durante unos cuantos años publicó uno de cada anualmente. Fue pionera en el género de romance histórico en general (y del de Regencia en particular, siendo considerada  en su época como la sucesora de Jane Austen... se dice que se documentaba de manera casi obsesiva sobre este periodo para no cometer equivocaciones en la ambientación de sus libros), pero también escribió romance contemporáneo, ficción histórica, y bueno, que estuvo en activo más de cuarenta años, así que imaginad la producción literaria que nos dejó. Fue una autora bestseller en su día, pero tuvo problemas financieros, le plagiaban los libros y fue sistemáticamente ignorada por los críticos (desprecio que se sigue manteniendo hoy en día en su tierra, dicho sea de paso). Y como rasgo anecdótico, no le gustaba la publicidad, la atención sobre ella ni hablar sobre sus libros (lo consideraba pretencioso y vulgar), así que solo concedió una entrevista durante toda su carrera literaria.

Dejando todo esto a un lado (que os comento a grandes rasgos más que nada porque yo creo que es una autora con muy poca presencia a nivel general por estos lares blogueros), si algo me ha quedado claro con Muerte en el cepo es que a Heyer le interesaban, sobre todo y ante todo, sus personajes. Esta novela arranca con un cadáver desde la primera página, tenemos el misterio, tenemos los sospechosos, tenemos las pistas falsas, a los detectives haciendo lo que pueden, personajes y hechos del pasado que cobran importancia en el presente... pero cuando cierras el libro, cuando piensas en él pasados un par de meses desde su lectura (que es cuando yo estoy escribiendo todo esto), lo que te viene a la cabeza no es el misterio en sí mismo, sino la singularidad de sus personajes, la construcción de las relaciones entre ellos y cómo esa peculiaridad, ese histrionismo despampanante (no se me ocurre otra manera de describirlo) y esa excentricidad voluntaria e intencionada (porque a ellos les encanta ser así) son realmente los reyes de la función. De hecho resulta factible adivinar la identidad del culpable desde bastante antes de su descubrimiento oficial, pero da igual, porque lo importante es el espectáculo impredecible que dan los hermanos Vereker tanto de cara al lector como delante del inspector Hannasyde. Son así y así se comportan, sin vergüenza y sin mala intención, ellos mismos son muy conscientes de su peculiar forma de ser, pero hay que tomárselos con una pizca de sal; definitivamente no son el tipo de persona que yo soportaría más de cinco minutos en mi presencia en la vida real (son agotadores, en serio, y muy egocéntricos y extravagantes), pero leerlos sobre papel es otra cosa. 
 
Todo esto se traduce en diálogos muy inteligentes y rápidos (a veces parece una película de los años 30 o 40), en pistas falsas intencionadas y mucho hablar pero dar poca información (Hannasyde se lo toma con filosofía pero no le ayuda en nada) y en personajes que se saben el centro de atención y lo explotan al máximo. De todos modos Georgette Heyer se apiada del lector y usa al primo abogado, Giles, como catalizador de toda esa energía desbordante: planea con elegancia entre la particularidad y los genes excesivos de sus primos y el sosiego inteligente y curioso de Hannasyde, y gracias a él podemos tener una perspectiva más amplia de todo sin querer tirar a ningún personaje por la ventana. Ah, y además hay una sorpresa a mitad de libro bastante inesperada, que nunca viene mal y añade pimienta a la trama. Tampoco quiero deciros mucho más porque a estos personajes hay que leerlos para entenderlos (y entenderlo para disfrutarlos).
 
Muerte en el cepo es el primero de los libros protagonizados por el inspector Hannasyde, y la verdad es que el pobre se luce más bien poco. Sí, aparece de vez en cuando, se lleva bien con todo el mundo, se codea con todos los personajes hasta el punto de pasar veladas con ellos en buena compañía, pero la verdad es que el misterio no lo resuelve él y eso, quieras que no, resulta algo decepcionante. Pero al parecer en el siguiente libro de la serie, Aquí hay veneno (que también tengo esperando alegremente en la estantería), la cosa se pone más profesional y demuestra por qué le pagan un salario en Scotland Yard. Ya os contaré.





Georgette Heyer nació en Wimbledon, Londres, en 1902. Animada por su padre y para entretener a su hermano convaleciente, con solo diecinueve años, publicó su primera novela, The black moth (La polilla negra, 1921), dando comienzo a una carrera literaria colmada de éxitos. Autora de más de cincuenta novelas, escribió sin descanso un bestseller tras otro, la mayoría ambientados en el periodo de la Regencia. Su éxito constante a lo largo de medio siglo y su vigencia actual la confirman como un fenómeno literario único en la literatura del siglo XX, admirada por escritoras de la talla de A. S. Byatt y Margaret Drabble.