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lunes, 22 de julio de 2019

RESEÑA (by MB) ::: LAS DAMAS MÁS INTELIGENTES DEL SIGLO XVI - Vicenta Márquez de la Plata





Título original: Las damas más inteligentes del siglo XVI 
Autora: Vicenta Márquez de la Plata 
Editorial: Casiopea  
Páginas: 450
Fecha de publicación: marzo 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros 
Diseño de cubierta: Anuska Romero y Karen Behr



Reinaron, conspiraron, firmaron tratados, manejaron los hilos de la política y las artes entre bastidores, etc. Son las damas más inteligentes del siglo XVI. El trasfondo político del momento que les tocó vivir fue convulso: Luchas intestinas entre las potencias europeas, intereses territoriales, negociaciones, tratados y alianzas con otras casas reinantes, casamientos como prebendas en la política reinante, etc. Todas ellas supieron ingeniárselas para salirse con la suya y ser admiradas y respetadas.
En Las damas más inteligentes del siglo XVI vemos reflejado, a través de sus vidas, cómo los reinos de Europa (Castilla, Aragón, Portugal, Francia, Inglaterra y el Sacro Imperio Germánico) se iban centralizando y afianzando gracias a la creación de unas administraciones poderosas donde las relaciones diplomáticas eran la principal herramienta para equilibrar las fuerzas y declarar la guerra o firmar la paz.

Para que esto fuera posible se utilizaban sin piedad a las hijas de sus reyes, ya que desde su nacimiento se estudiaba cómo se debía y podía disponer de estas piezas de poder para mayor grandeza de sus reinos. Eran educadas para este fin, en sumisión y aceptación de su destino; se pactaban y aprobaban compromisos matrimoniales al mismo tiempo que se hacían y deshacían alianzas políticas. Sus vidas y sus destinos estaban unidos a los de sus países: primero al de origen y después al que recalaban con sus matrimonios.

Fue un siglo convulso por las nuevas reorganizaciones políticas, que se solventaban a través de los diferentes conflictos bélicos entre las distintas potencias emergentes. Esta centralización del poder llegaba también a la cuestión religiosa, con la división de los cristianos, los católicos y los protestantes. Los ingleses en este tema también tenían algo que decir.

De igual modo, el descubrimiento de América seguía su curso, aumentando y generando el comercio y con ello el desarrollo económico siguiendo las rutas de los exploradores y conquistadores. También se refundó un nuevo sistema financiero que sufragaba las distintas guerras políticas y religiosas. La cultura, con sus distintas artes, eclosionó en todas estas potencias: arquitectura, pintura, música, literatura... son cuidadas y mimadas, pues de alguna manera representan la grandeza de estos reinos.

Y toda esta introducción para decir que, en medio de esto, se encontraban las grandes damas, las hijas de los reyes criadas y educadas para ser reinas. Aunque en principio se pueda presuponer que estas mujeres eran simples piezas de ajedrez que se llevaban y se traían por los diferentes países europeos, ellas, desde sus puestos designados, siempre tuvieron mucho decir.

Leyendo sus biografías vemos cómo marcaron y dirigieron de alguna forma los designios de los países que representaban. Sabían y entendían que estaban en medio de todas las políticas y sus diversas polémicas y, por tanto, se defendían como mejor sabían o les dejaban por medio de la diplomacia, las intrigas, los pactos... En fin, un trasiego de idas y venidas, necesarias todas ellas para mantenerse en su poder o simplemente poder sobrevivir.

Vicenta Márquez de la Plata, historiadora y autora de este libro, nos trae a cuatro de estas damas: Margarita de Austria (1480-1530), Ana de Bretaña (1477-1514), Luisa de Saboya (1476-1531) y Catalina de Aragón (1485-1536).

La primera biografía es la de Margarita de Habsburgo, hija del archiduque Maximiliano de Austria y hermana de Felipe el Hermoso. Fue elegida por los Reyes Católicos para ser la reina de Castilla cuando se casó con Juan (su heredero), pero todo se malogró cuando este murió prematuramente. Aun así, Margarita bebió y absorbió todo lo que se manejaba en Castilla y Aragón, lo que le sirvió más tarde cuando se hizo cargo de sus numerosos sobrinos. Entre ellos se encontraba el emperador Carlos V, al que ayudó de las mejores maneras posibles siendo gobernadora de alguno de sus territorios (los Países Bajos), o económicamente para sufragar sus diferentes campañas militares.

A continuación encontramos a Ana de Bretaña, duquesa de Bretaña y reina de Francia, a quien casaban y descasaban dependiendo de los intereses políticos. Luchó durante toda su vida por la independencia política y económica de su ducado, que al final terminó absorbido. Mientras tanto, su segundo-tercer marido, Luis XII, respetó (o más bien toleró) cierto aire de independencia pero, mirándolo con perspectiva, se advierte que la función y el motivo finales de su matrimonio eran unificar y fortalecer Francia.

Después aparece Luisa de Saboya, su consuegra y madre de Francisco I, rey de Francia, quien se casaría con Claudia, hija de Ana de Bretaña Luis XII. Esta sí supo entender lo que era el poder y cómo debía ejercerse para su beneficio y los intereses de su país, que parecían confundirse. En ella ya encontramos cierta clase de despotismo, ese abuso de superioridad no limitado por leyes, pues ni estas se atrevían a llevarle la contraria.

Acabamos el libro con Catalina de Aragón, uno de mis personajes históricos preferidos (ay, Catalina, qué ejemplo de aguante y resiliencia), única esposa de Enrique VIII, rey de Inglaterra, a la que no se atrevió a cortarle la cabeza. Hay que leerla para entender todo el contexto histórico del siglo XVI: olvidada por los suyos y repudiada por los que la acogieron, al final demostró cuánta grandeza  y magnitud tenía. Con Catalina es que me emociono y me salgo de su biografía.

Para no extenderme más y repetir los recorridos vitales que tan magistralmente se recogen en Las damas más inteligentes del siglo XVI, diré que todas ellas, además de sabias, fueron influyentes, pues sus decisiones ayudaron a modelar la Europa que ahora conocemos. Los vaivenes de sus vidas se hilaban al compás de los diferentes cambios políticos, al tiempo que cultivaban y alentaban las diferentes artes, estimulando y sufragando su actividad y siendo por tanto las grandes mecenas de ese siglo.

Lo que más me admira y me sorprende es que ellas sabían y aceptaban el papel que se les daba, conocedoras en todo momento de su destino (ya fuese por su educación o por el devenir de sus circunstancias), y en ningún momento perdían su objetivo o misión en el mundo, dedicando sus vidas y su energías a la consecución del mismo.

Todo esto y más es lo que encontramos en este maravilloso y refrescante libro escrito por Vicenta Márquez de la Plata.



Nacida en España, Vicenta estudió y vivió en el extranjero. Historiadora especializada en la Edad Media, diplomada en genealogía, heráldica y nobiliaria por el Itto. Salazar y Castro, es, además, profesora invitada de la Univ. de Lisboa y profesora de la cátedra Marqués de Ciadoncha de Madrid. Ha sido ponente en varios Simposios Internacionales y Conferencias. Actualmente sigue con la investigación histórica y la escritura de libros y artículos para revistas especializadas. Autora de más de 20 títulos, los de Isabel la Católica y su tiempo han sido obras de consulta  en el Instituto Cervantes y en la Academia de la Historia. Vicenta se estrena con nuestra editorial con: Damas Ilustres en la Historia de España y  este año con Mujeres Creadoras entre el Renacimiento y el Barroco y Las damas más inteligentes del Siglo XVI.

lunes, 25 de marzo de 2019

RESEÑA (by MH) ::: MARÍA ESTUARDO - Alexandre Dumas



Título original: Marie Stuart 
Autor: Alexandre Dumas
Editorial: Gatopardo
Traducción: Teresa Clavel
Páginas: 256
Fecha de publicación original: 1839-41
Fecha esta edición: enero 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 20,90 euros
Imagen de cubierta: María I de Escocia (fotograbado de 1902)


Inteligente, culta y de una belleza hechizan, la joven María Estuardo se educó en la corte de Francia, donde se le auguraba un futuro brillante. Sin embargo, su vida fue un sinfín de calamidades desde su regreso a Escocia para hacerse cargo del trono hasta su prolongada caída en desgracia: abdicación, exilio, cautiverio y muerte por decapitación en el castillo de Fotheringay, tras ser acusada de planear el asesinato de su prima, la reina Isabel I de Inglaterra. Desde entonces, la figura de María Estuardo no ha dejado de ser objeto de interpretaciones ambivalentes: adúltera e investigadora de asesinatos, valiente defensora del catolicismo en un país desgarrado por las guerras de religión, víctima heroica de intrigas políticas y juegos de poder, mujer de pasiones turbulentas que no supo pacificar su propio reino.

Ya he comentado alguna vez (y se me ha notado mucho con lecturas y reseñas tan peculiares como esta que os traje el año pasado), que me apasiona la historia de Inglaterra. Leo todo lo que me caiga en las manos de dinastías como los Lancaster, York, Plantagenet, Tudor, Estuardo... El caso de María Estuardo es especial, porque jamás llegó a ser reina de Inglaterra, pero pasó a formar parte de su historia en el mismo momento en que su prima tomó la inusitada decisión de hacerla prisionera durante casi dos décadas y luego cortarle la cabeza. Si Isabel supiera que algunas de sus acciones ayudaron a convertir a su acérrima enemiga en un personaje rodeado de una aureola casi de leyenda (que sea merecida o no, es una discusión aparte), se volvería a morir del disgusto :)

Entre 1839 y 1841, Alexandre Dumas escribió (en colaboración con otros autores) una colección de 18 libros, compilados en 8 volúmenes, titulada "Crímenes célebres". Estos libros narraban principalmente dos cosas, la vida de criminales famosos y la muerte de personajes ilustres, y uno de ellos fue este que hoy os traigo, dedicado a María Estuardo. La razón por la que María fue incluida en esta colección podría resultar evidente y encuadrada en el segundo grupo, porque, quien más y quien menos, conoce los detalles de su famosa muerte por orden de su prima Isabel I de Inglaterra, pero lo cierto es que para mucha gente en su época, y también para muchos historiadores, María fue además cómplice de asesinato, así que eso la incluiría también en el primer grupo de criminales famosos. Vamos, que en la vida de María Estuardo hay de todo, como en botica, y a día de hoy siguen sin estar claras muchas de las sospechas que recayeron sobre ella.

Dumas decidió comenzar la narración desde el momento en que María, con diecinueve años, reina viuda de Francia y reina de Escocia, abandona el país galo hacia su tierra natal, de la que es soberana pero de la que sabe más bien poco. La corte de Escocia era celosa y salvaje, tal y como se describe en cierto momento en el libro, y poco tenía que ver con el refinamiento y la pleitesía de la corte francesa. En Escocia los nobles estaban acostumbrados a pelear y batallar contra sus soberanos desde hacía siglos, a lo que se sumaba que en aquella época empezaban a librarse las primeras guerras religiosas, así que María, reina católica, ya tenía en contra a media nobleza de religión protestante sin haber puesto siquiera un pie en tierra, así como a buena parte de la población que también profesaba esa religión.

No sé hasta qué punto es conocida la vida de María más allá de la forma en que murió, y me da miedo irme de la lengua y dar por hecho que se saben cosas que no se saben, así que a partir de aquí no quiero entrar demasiado en detalles. Sí que debo decir que las trifulcas con la nobleza fueron una constante en su vida, que perdió y recuperó el poder en incontables ocasiones, pero que fue su vida personal la que hizo (y todavía hace) correr ríos de tinta. Su matrimonio con el vago de Darnley (todo apariencia y lleno de vicios), la envidia que provocaba en la corte escocesa que eligiese a alguien tan mundano como Rizzio como su secretario personal, la aparición de Bothwell en escena, sospechas de complicidad en asesinato, adulterio... Dejándose guiar poco por la cabeza, María Estuardo facilitó paso a paso el camino a sus detractores escoceses hasta que finalmente consiguieron derrocarla, y buscó refugio en quien más deseaba su caída: su prima y "hermana", la reina Isabel de Inglaterra

No es la primera biografía que leo de la Estuardo y Dumas no cuenta en esta novela nada que ya no supiera, así que el interés principal estaba en comprobar cómo lo contaba. Tira mucho de documentación e informes históricos para dar fe de hechos y momentos que forman parte de la historia como tales, y cita como fuentes a personajes que formaron parte de ellos, como sir James Melvil y Thou, indicando incluso cuándo existen contradicciones entre esas diversas fuentes (aunque no tengo claro si las notas al pie son de la propia obra original o de esta edición). Por lo demás, el libro es una novela, y como tal debe tomárselo el lector cuando lo tiene entre las manos, con todo lo que eso conlleva en cuanto a fidelidad histórica cuando se adentra en diálogos, conversaciones y momentos íntimos que, bueno, seguramente nada tuvieron que ver con lo que cuenta Dumas. Además se le notan mucho las preferencias, quién le caía bien y quién le caía mal, o simplemente traslada el sentir de la época en cuanto a los protagonistas de estos hechos, y en base a eso construye personajes que... pues eso, están muy novelados xD.

Por otro lado, y no sé si solo ha sido sensación mía, pasa un poco ligero por los años que transcurrieron entre la llegada de María a Escocia y su caída en desgracia, como si tuviera prisa por llegar a lo que realmente le interesaba: el momento en que María se ve privada de libertad, primero en Escocia y luego en Inglaterra. Además varios personajes desaparecen de la narración y se olvida de ellos: una vez cumplen su misión, o sabes lo que les pasó o te quedas en ascuas (a mí me ha dado un poco igual porque sí lo sé, pero quien no lo sepa y tenga curiosidad le va a tocar tirar de Google xD). De todos modos, solo son cosillas que comento porque creo que debo comentarlas, pero realmente Dumas se las apaña para contar todo lo esencial que hay que contar sin necesidad de aturullar demasiado al lector, y quienes no estén familiarizados con la vida de la Estuardo, o no tengan interés en un ensayo histórico per sé y simplemente quieran acercarse por primera vez al personaje, agradecerán el modo en que está planteado el libro.

A mí me ha parecido una lectura interesante para quien ya conozca lo que se va a encontrar en ella, e instructiva para quien no lo sepa y se acerque por primera vez a su personaje. Es una novela basada en hechos históricos reales, y como tal hay que leerla. Supongo que a los historiadores les rechinarán los dientes solo de pensarlo, pero quien simplemente quiera conocer el personaje (sin importarle las partes ficcionadas) disfrutará mucho de la lectura porque la vida de esta mujer fue apasionante y muy interesante (repito, hablo siempre desde la perspectiva histórica). De hecho, dentro de la novelización inevitable, Dumas no se aleja en ningún momento de los hechos reales y todos los sucesos esenciales aparecen en el libro. Además la edición incluye al final el testamento de María, escrito de correprisas la noche anterior a su ejecución; no lo esperaba, no lo había leído nunca y he agradecido muchísimo su inclusión.

Se dice en cierto momento que María era más mujer que reina, e Isabel más reina que mujer. También se dice que Isabel veía en María no solo una rival religiosa aspirante a su trono, sino una rival como mujer (más hermosa, más encantadora, casada y madre de un heredero...). Aunque hace mucho que leí la biografía de Zweig, si no recuerdo mal ambos, Dumas y él, coinciden en estos dos aspectos. El nombre de María, reina de Escocia, va siempre ligado al de Isabel, reina de Inglaterra, y muchas veces la curiosidad por la vida de María no va más allá. Es cierto que el modo en que murió la convirtió casi en una mártir del cristianismo, y que esa decapitación tiene tanta fuerza como para opacar el resto de su vida, pero creedme, la vida de esta mujer, sin esa muerte, ya daba para muchas novelas, poesías, óperas y obras de teatro.

Buena prueba de ello es que lleva siglos captando la atención de grandes novelistas, poetas y dramaturgos (Zweig, Dumas, Victor Hugo, Walter Scott, Lope de Vega, Robert Burns...), así como de músicos y compositores (Wagner, Schumann,...), por no hablar de las numerosas películas que cuentan su vida. María Estuardo es una figura histórica que apasiona, que provoca mucho debate y resulta muy controvertida, y por ello cuenta entre sus filas con tantos acérrimos defensores como encendidos opositores: para unos fue una santa y para otros una sanguinaria. Yo imagino que, como con todo, seguramente la verdad esté en el término medio, en un gris alejado de blancos y negros extremos. Con la figura de la Estuardo me pasa un poco como con Ana Bolena, de la que yo siempre digo que "ni tan mala, ni tan buena", pero a saber. Nos tenemos que fiar de lo que nos ha llegado e intentar sacar las conclusiones más cercanas a la verdad posibles.

Me estoy alargando, lo siento. Es que me pongo a hablar de estas cosas y parece que me dan cuerda. Esta María Estuardo de Dumas compone el retrato de una mujer intensa, apasionada, impredecible y con muchos claroscuros que vivió su vida como solo se podía hacer en una época como la que a ella le tocó vivir: con la certeza absoluta de que todo lo podía porque era reina por la gracia de Dios, y la inconsciencia de que aquí en la tierra reinan los hombres y ellos ni perdonan ciertas cosas ni se arrodillan ante quien no quieren que esté por encima de ellos. Isabel puso su grano de arena cuando cayó el hacha hasta tres veces aquel 8 de febrero de 1587, pero durante toda su vida María hizo méritos propios (de todo tipo) para que se hablase sobre ella en siglos venideros.

Escritor de novelas, folletines y obras de teatro, Alexandre Dumas (1802-1870) fue uno de los autores más famosos de la Francia del siglo XIX, y que acabó convirtiéndose en un clásico de la literatura gracias a obras como Los tres mosqueteros (1844) o El conde de Montecristo (1845). De formación autodidacta, Dumas luchó para poder estrenar sus obras de teatro. No fue hasta que logró producir Enrique III (1830) que consiguió el suficiente éxito como para dedicarse a la escritura. Fue con sus novelas y folletines, aunque siguió escribiendo y produciendo teatro, con lo que consiguió convertirse en un auténtico fenómeno literario. Autor prolífico, se le atribuyen más de 1.200 obras, aunque muchas de ellas, al parecer, fueron escritas con supuestos colaboradores.

miércoles, 5 de abril de 2017

RESEÑA (by MH) ::: ¡QUE VENGAN CUANDO QUIERAN! - Pablo Carnicero de la Cámara



   

Título original: ¡Que vengan cuando quieran!
Autor: Pablo Carnicero de la Cámara
Editorial: Autopublicación
Páginas: 240
Fecha publicación: febrero 2016
Encuadernación: rústica
Precio: 2,99 euros (ebook)
Ilustración de cubierta: Jorge Moreno Tañine
Ilustraciones interiores: Ignacio Tenorio



            
La fortaleza de Castilnuovo, un enclave estratégico situado en la costa adriática, es asediada por un ejército de más de cincuenta mil soldados comandados por el temible corsario turco Barbarroja. El Tercio Nuevo de Castilnuovo, compuesto por tres mil soldados, se dispone a afrontar un cruel asedio liderado por el Maestre Don Francisco de Sarmiento y Mendoza. Ésta es la historia de los hombres que hicieron frente al Turco desde las atalayas de una pequeña fortaleza situada a miles de kilómetros de sus hogares, donde escribieron uno de los capítulos más heroicos de su época, y cuyo valor no fue olvidado con el transcurso de los años. Una aventura en la que la traición y el honor caminan de la mano junto al dolor y la esperanza de una pequeña cuadrilla de hombres que formará parte del valeroso Tercio, y cuya sangre será derramada para limpiar el honor mancillado un año atrás.

Después de sufrir en sus propias carnes la furia de los soldados españoles durante las primeras jornadas del asedio, Barbarroja ofreció una rendición honrosa para aquellos leones enjaulados. La respuesta fue proclamada desde lo alto de las murallas por sus voces roncas y duras como el terreno que defendían: “¡QUE VENGAN CUANDO QUIERAN!”. 


Asi combatieron, fieros y orgullosos, los componentes del Tercio Nuevo de Castilnuovo...

Cuando el año pasado leí y reseñé Una novela negra defectuosa, me quedé con muchas ganas de leer más de Pablo Carnicero, y me decidí por ¡Que vengan cuando quieran! por su componente histórico y porque no se parecía en nada a la novela negra/thriller que había leído suya. Quería ver cómo se manejaba en un género completamente distinto y además difícil. Y no miento si digo que si la primera me gustó, esta última me ha gustado mucho más. Creo que está muy conseguida, y eso que la dificultad que entraña escribir una novela de este tipo es mucho mayor.

La acción nos traslada a un momento histórico real, la caída de la fortaleza de Castelnuovo a mano de los turcos en 1539. La ciudadela, un enclave estratégico situado al sur de la hoy llamada Montenegro, en la costa adriática, había sido conquistada por los turcos en 1482, pero el año anterior a los hechos, 1538, fue tomada por la Santa Liga y ocupada por los españoles. Los turcos, por tanto, se dispusieron a reconquistar la plaza, y con un ejército de cincuenta mil soldados, con el corsario Jeireddín Barbarroja a la cabeza, asediaron la fortaleza. Dentro, unos escasos tres mil soldados españoles, abandonados a su suerte por su propio rey y a pesar de la enorme inferioridad numérica, no solo plantaron batalla hasta el final, sino que destruyeron a la mitad del ejército otomano antes de ser prácticamente aniquilados.

Esto digamos que son los hechos reales, los que sabemos que nos vamos a encontrar en la historia y, por tanto, el final ya sabemos cuál es. Pero como en todas las novelas inspiradas en acontecimientos verídicos, lo que importa no es lo que te cuentan, sino cómo te lo cuentan. Y aquí es donde se luce Pablo. Aunando los hechos reales con los propios de una novela de ficción, descubrimos no solo lo que ocurrió durante aquellos largos días de asedio de un modo bastante ajustado históricamente (desplegando de una manera inteligible el contexto político que había llevado a aquella situación), sino que vemos cobrar vida ante nosotros al que sin duda es el alma de la historia: el Tercio Viejo de Lombardía.

Echando mano de unos personajes ficticios nos encontramos con la historia real de unos soldados que, caídos en desgracia tras amotinarse, humillados por la caída de su bandera, deshonrados a sus propios ojos por la mayor afrenta que puede sufrir un soldado, vieron en la defensa de Castelnuovo su oportunidad de borrar esta mancha en su honra, de redimirse de los actos que les habían llevado hasta Dalmacia tras ser disuelto su tercio. Sabían que iban a morir porque la inferioridad numérica era insuperable, pero en ello estaba su purga. Y hasta que ese día llegase, se llevarían por delante a todos los turcos que pudiesen. Carnicero hace recaer el peso de la trama en ellos para hacer honor a esa expiación, a ese sentido del honor que les hizo elegir la muerte  y recuperar su honor en lugar de vivir y desertar con esa mancha sobre su orgullo de soldado.
 
Ellos, junto a los más de tres mil soldados españoles que murieron allí, fueron protagonistas de sonetos y epopeyas que ensalzaban su valentía, y Pablo nos cuenta al final que su gesta fue comparada con la caída del rey Leónidas y sus 300 soldados espartanos en las Termópilas. La frase que da título al libro, y que surge en cierto momento de la narración, da buena muestra del carácter que está impreso en la historia. Solo sobrevivieron unos cien soldados de los tres mil quinientos que defendían la ciudadela, pero eso no impidió que todos ellos pasaran a la historia por su valentía y arrojo.

Estos mismos componentes del extinto Tercio de Lombardía son parte de una trama secundaria, la única parte de la historia que se aleja de lo que fue el asedio en sí, que no sabes muy bien hacia donde va conforme avanzan las páginas (o por explicarme mejor, no sabes cómo va a hilarla el autor con la trama principal sabiendo como sabes cómo terminó todo)...  pero sí, al final todo tiene su por qué y esa segunda trama es realmente el único rayo de luz que reciben unos personajes que salvo su valentía, arrojo, sentido del deber y el honor, poco más tienen a lo que aferrarse.

Tengo que resaltar uno de los rasgos principales de la novela, y es el lenguaje que Pablo utiliza, totalmente acorde a la época en que está ambientada. Muy pocos autores contemporáneos (y menos autores que se autopublican) se atreven a adecuar ambientación y estilo narrativo con un lenguaje que realmente te haga escuchar a los personajes hablando así. Fue lo primero que me llamó la atención cuando comencé a leer el libro y salvo algún mínimo despiste en el que salta el usted en vez del vos (pero mínimo, creo que solo ocurre en una escena), lo mantiene sin tregua y con pulso durante toda la narración.

Solo voy a poner una pequeñísima pega a la lectura, y es que me costó mucho hacerme con los nombres de tantísimos personajes y distinguirlos, porque además, para que nos entendamos, no se llaman Pepe o Juan a secas, sino que son nombres compuestos de la época, y quien no es de de Lerma, es de Munguía, y quien no es de Maracuyá, y claro, cuando tienes que habituarte a 20 o 25 nombres más o menos parecidos en muy pocas páginas, pues admito que a ratos tenía que ubicarme... Pero vamos, por ponerle algún "pero", porque realmente pocas peguillas más puedo achacarle a la novela, y si la gente en aquella época se llamaba así, pues quien soy yo para criticar tan augustos nombres :))

¡Ah! Hay unos apéndices al final que creo que sería recomendable leer antes de comenzar la lectura. Yo tengo la (buena o mala) costumbre de informarme un poco antes de leer una novela cuando relata hechos históricos, pero a quien no lo haga, quizás no llegue  a  comprender del todo el alcance de lo que está leyendo ni el por qué de la actitud de aquellos soldados.

En Amazon solo está disponible el kindle, pero la edición en papel, que podéis adquirir si escribís a Pablo directamente (o al menos se podía cuando yo me dirigí a él el año pasado... nota mental: ¿por qué no le has preguntado antes de publicar la reseña?) está además ilustrada, tal y como podéis ver en las imágenes. Le doy la enhorabuena a Pablo por el libro porque de verdad que lo he disfrutado un montón.

Pablo Carnicero de la Cámara nació en Madrid en 1978. Apasionado de la literatura desde la infancia gracias a El señor de los anillos, su carrera como escritor amateur comenzó tan pronto como finalizó la lectura del último libro de la trilogía de Tolkien, fascinado por el mundo de fantasía que se abría ante sus ojos. Compagina su pasión por la literatura con sus otras dos pasiones: el baloncesto y la historia, de forma que entre libros, pistas de baloncesto y ordenadores se puede hacer un rápido retrato de su personalidad: autodidacta, apasionado y a la vez arriesgado.

Se inicia como autor con El mundo de las sombras, un marco en el que se ambientan sus cuatro primeras novelas publicadas: Inmortal, El filo de la espada, Tiempos aciagos y Sangre inmortal. Sin embargo no es hasta diciembre de 2013 cuando publica su primera novela negra, Un tipo casi normal en una situación casi anormal, donde se aprecian influencias de Andrea Camilleri, Eduardo Mendoza e incluso algún trazo de Conan Doyle. Más adelante continuó con la novela negra Decisión encadenada para proseguir con la ficción histórica con El secreto de los dedos de Aignes y Operación: La sangre del diablo, en una literatura muy alejada de la fantasía pero que le cautiva de igual manera, no buscando más que entretener al lector con una lectura rápida, entretenida, fresca y apta para cualquier edad, sin más pretensiones.

Más adelante continuó con Decisión encadenada y Una novela negra defectuosa, cosechando un notable éxito entre los lectores. Su última novela, publicada en febrero del 2016, retoma la ficción histórica con ¡Que vengan cuando quieran!, una aventura protagonizada por los soldados del Tercio de Castilnuovo durante el asedio de su plaza en 1539.


Todas las novelas del autor han ocupado los primeros puestos en las listas de más vendidos en Amazon, siendo muy numerosas las reseñas publicadas por los blogueros especializados en literatura. Ha contado desde el inicio de su carrera con el apoyo incondicional de un público que poco a poco ha ido incrementándose a medida que ha sido más conocido.