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jueves, 11 de febrero de 2021

RESEÑA (by MH) ::: EL CEMENTERIO DE LAS HESPÉRIDES - Lindsey Davis


 
 
Título original:  The Graveyard of the Hesperides
Autora: Lindsey Davis
Editorial: Ediciones B
Traducción: Gema Moral Bartolomé
Páginas: 464
Fecha publicación: junio 2017
Encuadernación: cartoné con sobrecubierta
Precio: 21,90 euros








LIBROS ANTERIORES EN LA SERIE FLAVIA ALBIA:

De la aclamada Lindsey Davis («Emperatriz de la intriga histórica» para El Periódico de Catalunya, «La Agatha Christie de la Antigua Roma» según Santiago Posteguillo), creadora del queridísimo personaje de Marco Didio Falco, llega la nueva novela protagonizada por la hija de este, Flavia Albia.

La vida les sonríe a Flavia Albia y su pareja, Manlio Fausto. Pero el nuevo trabajo de este como contratista comienza con un problema: en el Jardín de las Hespérides aparecen los huesos de un mozo de taberna desaparecido años atrás.

Albia decide investigar y para ello se interna en la vida real de las calles de Roma, donde las tabernas son burdeles, los trabajadores llevan una existencia brutal y el juego y la extorsión están a la orden del día. Y frente a esa realidad, Albia no puede olvidar que su propia boda y su emocionada familia la esperan a la vuelta de la esquina.

Los dioses, sin embargo, parecen tener otros planes...


Retomo otro de mis retos atemporales, que es leer/releer la serie de los informadores Didio Falco y Flavia Albia (su hija adoptiva), ambas escritas por la británica Lindsey Davis y ambientadas en la Antigua Roma en tiempos de los emperadores de la dinastía Flavia (Vespasiano, Tito y Domiciano). En su momento decidí empezar por la de Albia porque era totalmente nueva para mí y porque su serie era muy reciente y estaba compuesta por menos libros (me he dormido en los laureles y ya va por el octavo camino del noveno, aunque en España creo que solo están publicados hasta el sexto), así que aquí estoy para hablaros del cuarto libro en la serie de los misterios de Flavia Albia, El cementerio de las Hespérides.

Estamos a finales de agosto del año 89 d.C., en tiempos del (odiado por la protagonista) emperador Domiciano. Además de su labor como magistrado, Manlio Fausto decide retomar la profesión de su familia y dedicarse a la construcción, y su primer trabajo será reformar El Jardín de las Hespérides, una taberna situada en el Vicus Longus (en un enclave llamado Decem Tabernae, que ya os cuento luego lo que era) que acaba de cambiar de manos tras fallecer su dueño. ¿Qué tiene de especial esta taberna? Que desde hace años es bien conocido que hay una moza de taberna muerta y enterrada en el patio (sin que nadie se haya preocupado mucho más por el tema, la verdad). ¿Entonces a qué viene tanto alboroto a estas alturas? Pues que cuando empiezan las obras no solo aparece el cuerpo de una mujer, sino otros cinco esqueletos más, y la cosa se complica. Son seis cadáveres nada menos, cinco de ellos desconocidos, y no hay ni una sola denuncia al respecto, nadie parece haberlos echado de menos. Raro, ¿no? Ya sabemos que a Flavia le encantan los retos, así que mientras continúan las obras, ella se hace cargo de investigar qué pasó en esa taberna, la identidad de los cuerpos enterrados en ese jardín y quien fue el autor de semejante escabechina (porque se habló en su momento del dueño fallecido de la taberna, pero si realmente fue él, tuvo que necesitar ayuda para matar a seis personas y enterrarlas en una sola noche). Aun así, y a pesar del tiempo transcurrido, Flavia lo va a tener complicado: pronto se hace evidente que hay personas que, diez años después de los hechos, no quieren que se descubra lo que pasó en la Hespérides.

Os hablo arriba de la Decem Tabernae, que en el libro se traduce como las Diez Tiendas, y es en esta región de Roma en la que tiene lugar todo el grueso de la investigación y, por tanto, el lugar que la autora se esfuerza en darnos a conocer en este cuarto libro. En ese enclave abundaban las tabernas y las casas de comida con una particularidad: que sus mozas y camareras no solo servían comida y bebida, sino que solían subir a las habitaciones de la planta de arriba cuando los parroquianos demandaban otro tipo de servicios más carnales. Si a esto sumamos que los prostitutos y prostitutas de todo sexo y condición ocupaban las mesas libres de la calle esperando a los clientes a plena vista, nos hacemos una idea de lo que era pasear por esas calles a cualquier hora del día. En ese barrio no se engañaba a nadie, todo el mundo sabía de la existencia de burdeles en las tabernas, y la prostitución se ejercía de manera discreta pero nada escondida. Flavia hace sus investigaciones en este ambiente sabiendo que ella podría haber acabado de igual manera en su Britania natal de no haber aparecido Falco y Helena para salvarla y adoptarla, y el hecho de que su hombre (como ella lo llama) no sepa de este pasado comienza a ser una losa. Sabe que tendrá que compartirlo con Fausto, que no supondrá ningún problema entre ellos, pero será cuando ella decida, no antes.

Flavia Albia sigue en su línea, con mucho carácter, mucha ironía y mucho humor, dirigiéndose al lector siempre que lo considera necesario y desplegando una personalidad como personaje que le hace muy interesante de cara al lector. A sus comentarios sarcásticos sobre las normas sociales, etiquetas, calendarios que dejan poco margen de acción, peculiaridades, idiosincrasias e incongruencias de la Antigua Roma, ahora se suman los de su nueva vida junto a Manlio Fausto, su cotidianeidad junto a él, la facilidad con la que ambos se han acoplado a pesar de ser una viuda y un divorciado que no tenían la menor intención de adentrarse nuevamente en una relación seria. A mí estos dos me encantan, os lo digo como lo siento. Cero ñoñerías, humor a tutiplén, normalidad absoluta. Son tal para cual, te los crees juntos y Manlio Fausto es un personaje fetén; me tiene ganada desde el primer libro.

No quiero ir más allá en la vida personal de Flavia Albia, aunque lo cierto es que la sinopsis resulta muy esclarecedora y quien lea la serie en orden y llegue hasta este cuarto libro ya sabrá lo que hay. Aun así no seré yo quien lo escriba negro sobre blanco en esta reseña por si acaso sois de los que pasáis de leer las sinopsis o existe la remota posibilidad de que leáis El cementerio de las Hespérides sin haber leído los libros anteriores. Solo dejo caer que las cosas siguen viento en popa a toda vela en el plano sentimental y dando pasos hacia delante en direcciones que Flavia, pocos años atrás, ni se hubiese planteado. Eso sí, por primera vez en la serie aparece su familia más allá de sus comentarios habituales en plan "aquella noche cené con mis padres y regresé andando a casa". Tampoco es que sea un despendole de apariciones, pero Flavia comparte escenas (contadas... pero haberlas, haylas) con sus padres y hermanos, e incluso en una explosión de generosidad inusitada, se nos regala el placer de leer alguna frase pronunciada por ellos. Mi escena cumbre ha sido el guiño de ojo de Didio Falco a su hija Flavia: tuve que tomarme un respiro para asimilar la emoción (nota aclaratoria: adoro a Didio Falco con toda la fuerza de la muselina de mis vestidos de Regencia. Y que conste que comparto y apoyo la intención de la autora de separar totalmente ambas series para que el padre no le quite ningún protagonismo a la hija, pero echo a Falco muchísimo de menos, qué le voy a hacer, así que estas perlitas esporádicas me dan la vida).
 
El cementerio de las Hespérides sigue dando alegrías a los seguidores de la serie de Flavia Albia en particular y del buen hacer de la escritora Lindsey Davis en general. Sus libros sobre una época tan concreta como la dinastía Flavia (que abarca desde el 69 al 96 d.C.) no dan muestras de agotamiento. Sigue haciéndonos caminar por las calles de Roma, oler todo lo bueno y lo malo que emanaba de ellas y conocer su día a día de una manera que deja poco margen a las idealizaciones y sí mucho espacio a imaginar el caos absoluto que era la capital del mundo. Davis sabe muy bien de lo que habla y su gran virtud radica en desplegar todo ese conocimiento a lo largo de las páginas de sus libros sin que el lector sea apenas consciente de que está asimilando toda esa información entre investigaciones, muertes, asesinatos, interrogatorios, escenas cotidianas, vinos en tabernas y momentos de asueto con los ojos cerrados mientras el sol calienta al mediodía. Y además sabe crear buenos personajes que caen bien al lector, que conectan con él y que desbordan carisma sin un ápice de artificiosidad. De su mano nos transporta a la Antigua Roma y nos guía por un periodo histórico muy concreto que no se prodiga demasiado en la ficción de este género.
 
De la investigación en sí misma ya sabéis que no suelo contar nada en este tipo de libros; cuanto menos sepáis, mejor. Y por si lo dudábais, ya tengo el quinto libro de la serie (El falso Nerón) esperándome. No tardaré en hablaros de él.
 



Lindsey Davis (1949, Birmingham, Reino Unido) estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Oxford. Pronto descubrió que su verdadero talento se desarrollaba cuando escribía novelas detectivescas ambientadas en la Antigua Roma con el inefable Marco Didio Falco como protagonista. Todos los títulos de la serie de este investigador han sido best sellers internacionales.

Entre los premios recibidos por Davis se encuentran el Author's Club First Novel en 1989, el Crimewriters' Association Dagger in the Library, el Ellis Peters Historical Dagger, el Sherlock Award for Best Comic Detective, el Premio de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2009 y el Barcino de Novela Histórica de la Ciudad de Barcelona 2013, otorgado por el conjunto de su obra.

sábado, 18 de abril de 2020

RESEÑA (by MH) ::: EL ENEMIGO EN CASA - Lindsey Davis




Título original:  Enemies at home
Autora: Lindsey Davis
Editorial: Edhasa
Traducción: Monserrat Batista
Páginas: 508
Fecha publicación: mayo 2015
Encuadernación: cartoné con sobrecubierta
Precio: 26 euros
Diseño de cubierta: Salva Ardid Asociados








OTROS LIBROS RESEÑADOS DE LA SERIE FLAVIA ALBIA:

En la Antigua Roma, el número de esclavos era mucho mayor que el de ciudadanos libres y, a menudo, los romanos sentían verdadero miedo de "los enemigos en casa", los sirvientes que vivían bajo su propio techo. Para apaciguar su temor, el gobierno decretó una ley conviniendo que si un romano era asesinado en casa y el culpable no era rápidamente descubierto, sus esclavos -todos ellos, responsables o no- serían inculpados y condenados a muerte. Sin excepciones.
 
Así, cuando una pareja de recién casados es violentamente asaltada y asesinada en su propia habitación, sus esclavos domésticos saben qué es lo que va a suceder... Huyen rápidamente para esconderse en el Templo de Ceres, donde tradicionalmente se respetaba a los refugiados. Y ahí aparece Flavia Albia, hija de Marco Didio Falco. Las autoridades, presionadas por todos los lados, necesitan una solución. Manlius Faustus, al cargo de la investigación, le pide ayuda a Albia mientras intenta persuadir a los fugitivos para que salgan del templo; Albia lo ayudará con su peculiar estilo, distinto pero aún así herencia del de sus padres.


Parezco doña-retos, os traigo cada dos por tres una reseña relacionada con este tema, pero lo de leer/releer en orden las series de Marco Didio Falco y su hija adoptiva, Flavia Albia, es otro de esos retos atemporales que un día me planteé y que voy sacando poco a poco y cuando se puede. En este caso estoy leyendo primero la serie de Flavia Albia, que es más corta (de momento siete libros; se publica el octavo este año), y luego me pondré con la de su padre, Marco Didio Falco, que es el personaje que inspiró el reto y del que sí he leído unos cuantos libros a lo largo de mi vida (su serie ya está finalizada). Pero vamos, por no liaros, que este es el segundo libro de la serie de Flavia Albia, así que vamos allá.

Una pareja de recién casados de mediana edad es asesinada en su noche de bodas mientras están en su cama. Ha desaparecido un juego de plata muy valioso, y el esclavo que guarda la puerta ha recibido una paliza desproporcionada y está muy malherido. No aparecen pruebas de ningún tipo, y los vigiles deciden que, ya que hay que dar carpetazo al asunto, van a culpar a los esclavos de la pareja. A todos. Los esclavos no son considerados personas, pueden ser torturados, acusados y ejecutados sin necesidad de pruebas, y ante la imposibilidad de resolver el caso, ellos son la mejor solución. Cuando estos se enteran, buscan refugio en el templo de Ceres. Allí están a salvo, no pueden tocarles, pero no pueden esconderse ahí para siempre, con lo que urge resolver el problema, y la mejor manera, obviamente, es encontrar al verdadero culpable, sea un esclavo o no, y hacerlo además pronto. Esta patata caliente recae sobre Manlio Fausto, magistrado al que conocimos en la primera entrega de la serie, que recurre a su vez a Flavia Albia para que investigue el asesinato. Flavia se muda a la casa de los sucesos para agilizar las pesquisas, y pronto se da cuenta de que llegar al fondo de este asunto va a resultar muy complicado.

La ambientación en la Roma del déspota emperador Domiciano es, como siempre en la obra de esta autora, fantástica. Lo comento siempre y no quiero repetirme en exceso, pero leyéndola pisas las calles de Roma, las hueles y sin ser apenas consciente asimilas el día a día de la vida en una ciudad que era un caos y que estaba muy alejada del glamour que le suponemos hoy en día. Además la autora utiliza (al igual que en la serie de Marco Didio Falco) la narración en primera persona de Flavia, una narración sarcástica, inteligente y muy personal que de vez en cuando hace guiños directos al lector al tiempo que le mete en vena multitud de detalles sobre la Roma del siglo I d.C., que es, al fin y al cabo, la razón primera y existencial de estas novelas. Y así, siendo ella nuestros ojos, oídos y pies (y estómago, que otra de las características de Flavia es su amor por la buena comida... a diferencia de la mala que suele tener que comer), los lectores nos convertimos en informantes privados de la ciudad de Roma y aprendemos a movernos por la capital del Imperio.

En lo que respecta a la trama en sí, y dejando aparte la investigación del asesinato, Lindsey Davis siempre suele aprovechar sus historias para hacer hincapié en aspectos habituales de la sociedad romana en cualquiera de sus numerosas vertientes, y en El enemigo en casa esa atención recae sobre el estatus de los esclavos dentro de una casa (una pista sobre dicho estatus: inexistente). Un esclavo en la sociedad romana era una propiedad, como podría serlo una cama, una silla o el orinal que vaciaban cada mañana. Eso se traducía en que no tenían ningún derecho (ninguno en absoluto), podían hacer con ellos lo que quisieran sin repercusión alguna y su muerte tenía la misma importancia que la de una rata de alcantarilla.
Deja que te cuente unas cuantas cosas sobre el mundo, hija. No podemos permitir que esa gente tome la delantera. Hay que obligar a los esclavos a proteger a sus amos mediante la amenaza de muerte si no lo hacen. Deben acudir corriendo sin pensar en sí mismos pase lo que pase, incluyendo ahogamiento, estrangulación, ser arrojado por un precipicio o ser alcanzado por cualquier clase de palo, proyectil, espada u otra arma [...] Con el suicidio de un amo, por el momento, la sentencia solo se aplica si los esclavos estaban allí en ese instante y pudieron evitar el intento.
En la época en que se ambientan estos libros lo de ejecutar esclavos sin más explicaciones ya no estaba del todo bien visto, pero dependiendo de las circunstancias su muerte podía estar justificada a ojos de la ley, y ahí es donde nace el embrollo de la historia. Mueren los amos de la casa, unos amos con cierta relevancia social que hace que el caso llame la atención, y los esclavos tienen todas las de perder: si son culpables, cae de cajón, pero si no lo son, si ellos no los han matado, son igualmente culpables porque su obligación como esclavos es auxiliar a sus dueños. El crimen es pena de muerte, la ausencia de auxilio es pena de muerte.

Los esclavos estaban en la casa cuando sucedió todo: ellos dicen que no son culpables, pero que tampoco oyeron nada y por eso no auxiliaron. De todos modos huyen a resguardarse al templo por si acaso, quedando atrás solo el mayordomo (un liberto) y una esclava embarazada a punto de salir de cuentas. Y todo empieza a liarse de mala manera porque las cosas no cuadran, los esclavos parece que mienten, el robo no justifica el modo en que se produjeron los asesinatos ni la brutal agresión al portero, no aparece la mercancía robada, los testamentos de los fallecidos desvelan problemas familiares, el mayordomo liberto no tiene ganas de ayudar, la esclava (que ya ha dado a luz) se comporta de cualquier modo menos como una esclava... Flavia desborda frustración durante buena parte de la novela y duda que llegue a averiguar la verdad, pero es digna hija de su padre: más terca que una mula.

Estoy disfrutando mucho de las novelas de Flavia Albia, y voy tan retrasada que aún me quedan unas cuantas por delante (cuando me ponga con las de su padre, que son unas veinte, me va a dar la risa. ¿Os he dicho que ITV prepara una adaptación de los libros de Falco? Este descubrimiento ha sido una de las alegrías de estos últimos días). El siguiente libro de la serie es Mater Familias, que ya está reseñado porque cometí la osadía de empezar por él allá en los comienzos del blog (reseña aquí), así que el siguiente que traeré será el cuarto, El cementerio de las Hespérides, que espera impaciente en la estantería.
 



Lindsey Davis (1949, Birmingham, Reino Unido) estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Oxford. Pronto descubrió que su verdadero talento se desarrollaba cuando escribía novelas detectivescas ambientadas en la Antigua Roma con el inefable Marco Didio Falco como protagonista. Todos los títulos de la serie de este investigador han sido best sellers internacionales.

Entre los premios recibidos por Davis se encuentran el Author's Club First Novel en 1989, el Crimewriters' Association Dagger in the Library, el Ellis Peters Historical Dagger, el Sherlock Award for Best Comic Detective, el Premio de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2009 y el Barcino de Novela Histórica de la Ciudad de Barcelona 2013, otorgado por el conjunto de su obra.

viernes, 20 de septiembre de 2019

RESEÑA (by MH) ::: LOS IDUS DE ABRIL - Lindsey Davis





Título original:  The Ides of April
Autora: Lindsey Davis
Editorial: Edhasa
Traducción: Mihaela Panayotova
Páginas: 448
Fecha publicación: abril 2014
Encuadernación: cartoné con sobrecubierta
Precio: 24 euros
Diseño de cubierta: Salvardid Asociados







OTROS LIBROS RESEÑADOS DE LA SERIE FLAVIA ALBIA:


Flavia Albia es la hija adoptiva de Marco Didio Falco y Helena Justina, una conocida familia de investigadores. Desafiando a la tradición en un mundo dominado por los hombres, vive sola en la colina del Aventino y se enfrenta a una carrera profesional en solitario. Como mujer y extranjera, Albia tiene un punto de vista diferente de lo mejor y lo peor en la Antigua Roma. Cuando uno de sus clientes muere en circunstancias misteriosas, Albia descubre que mucha gente ha muerto de forma similar por toda la ciudad, y, sin embargo, las autoridades no lo habían advertido. Los guardias son incompetentes. Y, mientras, el magistrado local está dedicado a la organización de los Juegos de Ceres, famosos por el ritual de las antorchas encendidas atadas a las colas de los zorros. También Albia, por su parte, está algo despistada por un amor: Andrónico, un atractivo archivero capaz de ofrecer todo aquello que una joven viuda puede desear. Conforme el festival de Ceres avanza, el barrio se adentra en el caos y se convierte en el territorio de un asesino despiadado. Albia y sus compañeros lo buscan, pero él, a su vez, los acecha entre las sombras, acercando el asesinato cada vez más a sus casas.
 
Los idus de abril sigue la ingeniosa y brillante estela del resto de novelas de la autora británica Lindsey Davis, ofreciendo al lector humor, intriga, accción y una nueva y brillante heroína que promete ser tan alabada como Marco Didio Falco, su predecesor en la ficción.


Hace tres años, y cosa muy rara en mí, me salté a la torera lo de leer las series en orden y comencé mi andadura con el personaje de Flavia Albia por el tercer libro sin leer los dos anteriores. Conocía a la autora, adoraba su serie previa, el libro estaba ahí todo bonico en la mesa de la librería, y fui rebelde porque el mundo me ha hecho así xD. En consecuencia, allá por 2016 os traje la reseña de Mater Familias y os hablé de mi primer encuentro con la hija de mi adorado, adoradísimo, Marco Didio Falco, del que Lindsey Davis escribió veinte libros antes de jubilarlo y pasar a contarnos los avatares de su hija adoptiva. Como no podía ser menos, y como me falta un viaje y medio, este es otro de los retos que me propuse en su momento (leer/releer en orden tanto la serie de Marco como la de su hija), pero como la de su hija es mucho más corta, de momento me pongo con ella al día y ya meteré mano a Marco después (...).Total, que este es el primero libro de la serie de Flavia Albia. Os cuento :)

La historia comienza cuando Flavia Albia, informante de 28 años, es contratada por una empresaria que ha sido denunciada tras morir un niño aplastado por un carro de su propiedad. La misión de Flavia es evitar que tenga que pagar esa indemnización, pero de un día para otro su contratadora aparece muerta. En apariencia la causa podría ser de muerte natural, pero su heredero contrata a Flavia a su vez porque no lo ve claro y cree que alguien podría estar involucrado en su muerte. Pronto Flavia comienza a enterarse que se han producido más muertes inexplicables, más muertes súbitas como la de su contratadora, y que su número empieza a resultar más que sospechoso. Cuanto más investiga, más parece molestar en las altas esferas que lo haga (se acercan las Cerealias y no quieren sembrar el pánico entre la gente), y le cierran sus puertas... pero ella persiste. Durante su investigación se cruzan dos hombres en su camino: por una parte, Andrónico, joven archivero que le da el juego y la vidilla que ella busca; por otra Tiberio, mano derecha del magistrado local, hombre duro y antipático que quizás está más de su parte de lo que ella piensa. Y de fondo los idus de abril y la organización de los Juegos de Ceres, cuyas tradiciones indignan y repugnan a Flavia Albia.

Creo que ya que os voy a traer todos los libros de esta serie, lo mínimo es presentaros a su protagonista, que además narra en primera persona y se dirige al lector muy a menudo. Flavia Albia fue adoptada a los 15 años por los Didio, quienes la sacaron de la calle allá en Londinium, en su Britania natal. Esto es algo que la define por dos razones: la primera es que cuando la lees percibes que no se siente del todo romana, que no se identifica con muchas de las cosas que le rodean; la otra es que tiene un pasado lleno de violencia que hace que a veces hace surgir en ella un carácter agresivo que nace de las mismas entrañas de la supervivencia nata. Flavia se casó a los 17 años por amor, enviudó a los 20 y sigue comparando a todos los hombres con su marido; es informante como su padre (que no detective, eso no existía en el siglo I d.C.), se gana la vida por sí misma desde los 16 años y, pudiendo vivir una vida de lujos en la mansión de los Didio, prefiere hacerlo sola en el antiguo edificio destartalado en el que conocimos a su padre, Marco Didio Falco en su primera novela, La plata de Britania. Flavia Albia tiene mucho carácter, es reservada, independiente, inteligente, atrevida y solitaria. También es mucho más vulnerable de lo que nos quiere dar a entender, muy sarcástica (a mí me hace reír con muchas de las observaciones que hace y las pullas que lanza a diestro y siniestro, porque no se muerde la lengua) y, como no es perfecta ni falta que hace, se comporta como una tonta durante buena parte del libro en algunos aspectos, pero ya llegaré a eso.

Como presentación un poco larga, ¿no? Lo sé,  pero es que así podré ahorrármelo cuando traiga los libros posteriores e ir al grano :)

Volviendo al caso que Flavia debe resolver, hay que recalcar una cosa: Flavia es mujer, y por ello, aunque se gana bien la vida, muchos casos le están vedados y le llega un número muy limitado (y muy concreto) de ellos. A decir verdad, la mayoría de las veces le llegan precisamente los casos que los informantes masculinos han rechazado, y sus empleadoras son precisamente mujeres que necesitan su ayuda por muy diversos motivos. Aunque ella lo acata porque no le queda otra, sabe que está capacitada para mucho más. Por eso se lanza de cabeza a resolver este misterio, siempre con la esperanza de salir lo mejor posible de las oscuridades y zancadillas que le ponen los hombres de la historia. Y todo lo hace además sin involucrar para nada en absoluto a su familia. Todo el rato habla de padre y madre sin dar nombres. Tienen que pasar cincuenta buenas páginas para leer por primera vez el apellido Didio. Y más allá de eso, los pasa de largo. Va a cenar con ellos, va a dormir a su casa de vez en cuando, pero te lo cuenta en plan "dormí en casa de mis padres y a la mañana siguiente me dirigí al templo de Ceres". La autora deja a un lado de manera muy inteligente al protagonista de su otra serie, no lo introduce en la historia, es una sombra. Como debe ser. Aquí hemos venido a hablar de Flavia Albia.

¿Otra cosa a tener en cuenta? Que estamos en el siglo I d. C., y eso quiere decir que los métodos de investigación se basaban, básicamente, en preguntar, preguntar, preguntar, preguntar... y preguntar. Andar de acá para allá recorriendo Roma de punta a punta intentando localizar a tal o cual, consiguiendo a veces que te reciban, otras no, consiguiendo a veces que te cuenten algo si consigues que te reciban, otras veces no... y seguramente teniendo que repetir el mismo proceso a los dos días si crees que puedes sacar más información. Es decir, que en un misterio del siglo I d.C., en el que las notas se toman en tablas de piedra, se anda mucho, muchísimo, con cuidado de no pisar nada inconveniente. Se patea Roma, se huele Roma, se come en Roma y se vive en Roma. Y entre medias, se pregunta o interroga. Quedan avisados aquellos lectores que se aburren si no hay un mínimo de tecnología o avances policiales de por medio.

Entonces, ¿cuál es el plato fuerte de los libros de Lindsey Davis (aparte de sus protagonistas, claro está)? Roma, omnipresente Roma, maravillosa, apestosa, corrupta, caótica y superpoblada Roma. La serie de Flavia empieza en el año 89 d. C., y por tanto estamos bajo el mandato del emperador Domiciano, autócrata que instauró una ola de castigos en el que solo valía el "estáis conmigo o contra mí", con lo que más valía mantener la boca cerrada y que nadie te escuchase hablar mal de él. Marco Didio Falco no se llevaba bien con Domiciano antes de que asumiera el mando del imperio romano, menos se lleva una vez a su cabeza. Su hija, por tanto, intenta permanecer fuera del radar problemático. ¿Y qué son los idus de abril del título? Realmente es una fecha, el 13 de abril, que la autora usa en dos sentidos: por un lado es la fecha del cumpleaños de Flavia, día escogido al azar tras su llegada a Roma al no saber qué día nació exactamente; por otro lado, a mediados de abril se celebraba uno de los numerosos festivales del calendario romano, las Cerealias, dedicadas a la diosa Ceres y consistentes en varios días de eventos públicos en el Circo Máximo. La historia comienza en los días previos a esas celebraciones, con todo lo que eso implica ya no solo a nivel personal sino a nivel de gestión y preparación en una Roma que vivía por y para este tipo de acontecimientos.

Voy abreviando. He sufrido las consecuencias de haber leído el tercer libro antes que el primero, porque una de las sorpresas finales del libro con respecto a un personaje yo la tenía calada desde el principio de la historia (de todos modos sinceramente creo que si se lee el libro con atención, las pistas están ahí muy claras y lo hubiese adivinado con antelación igualmente, pero vamos, que no he tenido la opción de ponerme a prueba. En cuanto sale el personaje sabía quién era por mucho que mareen la perdiz). También he adivinado con bastante antelación la identidad del asesino, y aquí es donde viene lo que os comentaba antes de que Flavia se comporta como una tonta durante buena parte del libro, porque tú como lector lo ves venir de lejos y te sorprende que ella, con lo que lista que es para algunas cosas, sea tan tonta para otras. Pero realmente da igual, en estas novelas es tanto (o más) importante adentrarse en Roma, vivirla en primera persona y empaparse del trabajo que se toma la autora para que el lector conozca cómo se vivía en ella. 

Por cierto, hay una cosa (quiquiricosa) que sinceramente creo que la autora no cierra bien. Y me extraña, porque yo me imagino siendo de la editorial y leyendo este libro antes de su publicación y preguntándole a la Davies: Lindsey, querida, ¿y esto? ¿Lo vas a dejar así sin más? ¿No te parece que queda un poco... colgado? Pero bueno, ya sabéis que soy muy pejiguera y realmente esto es solo una pega que no sé ni para qué pongo porque no la puedo explicar y os va a dar igual. Yo he disfrutado mucho del libro, disfruto mucho de la ambientación y, sinceramente, los libros de esta autora entran para mí en la categoría de "me da igual si este o aquel detalle no es perfecto históricamente hablando, me da igual que digan que son malos... me compensa lo muchísimo que los disfruto". Me pirra el mundo de los Didio que ha creado esta mujer, y Flavia Albia me parece una dignísima sucesora de su padre (y un giro muy inteligente por parte de la Davis cuando Falco ya no le daba para más y se hacía necesario un cambio de aires).

Me callo ya. Bueno, no, otra cosa xD. Al final del libro se informa de que durante el periodo en que transcurre la novela, realmente sucedieron muchos asesinatos con el método que se usa en esta historia, así que por muy peculiar y peregrino que pueda parecer, está basada en hechos reales, y enterarme de estas cosas me encanta :).

Ya. Finito. Perdón por la extensión...
 



Lindsey Davis (1949, Birmingham, Reino Unido) estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Oxford. Pronto descubrió que su verdadero talento se desarrollaba cuando escribía novelas detectivescas ambientadas en la Antigua Roma con el inefable Marco Didio Falco como protagonista. Todos los títulos de la serie de este investigador han sido best sellers internacionales.

Entre los premios recibidos por Davis se encuentran el Author's Club First Novel en 1989, el Crimewriters' Association Dagger in the Library, el Ellis Peters Historical Dagger, el Sherlock Award for Best Comic Detective, el Premio de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2009 y el Barcino de Novela Histórica de la Ciudad de Barcelona 2013, otorgado por el conjunto de su obra.

miércoles, 22 de junio de 2016

RESEÑA (by MH) ::: MATER FAMILIAS - Lindsey Davis



Título original:  Deadly Election
Autora: Lindsey Davis
Editorial: Ediciones B (NB Histórica)
Traducción: Gema Moral Bartolomé
Páginas: 384
Fecha publicación: junio 2016
Encuadernación: cartoné con sobrecubierta
Precio: 21 euros
Diseño de cubierta: Leo Flores (fotografía: Getty Images)


(Lectura válida para el MES TEMÁTICO HISTÓRICO organizado por Laky en su blog, Libros que hay que leer)

En uno de los lotes de la casa de subastas donde trabaja Flavia Albia se ha descubierto un cadáver en descomposición. ¿De quién se trata? ¿Cómo ha llegado hasta ahí? Para ayudarla en la investigación, Flavia Albia cuenta con la ayuda de Manlio Fausto, quien, además, tiene otros asuntos de los que preocuoparse: es época de elecciones para elegir el próximo gobernador de la ciudad y Fausto es responsable de la campaña de uno de los candidatos. En las calles de Roma la tensión es máxima y los obstáculos para la investigación son muchos. Pero la tenacidad de Flavia Albia no conoce límites.

Lindsey Davis vuelve a combinar de manera magistrar humor, misterio y su mirada única sobre la vida en la Antigua Roma.

«Davis combina el humor y la investigación meticulosa con una trama apasionante. Un maravilloso antídoto contra el aburrimiento» The Times

«En esta novela repleta de detalles vívidos y pintorescos de la vida en la Roma del año 89 d.C., durante el periodo del paranoico emperador Domiciano, Flavia Albia demuestra ser una detective tan buena como su célebre padre» Irish Independent

«Mater Familias saca provecho de la combinación de astucia y vulnerabilidad de la protagonista y los profundos conocimientos de la época de que hace gala la autora» Kirkus Reviews


Antes que nada, quería pedir disculpas por lo "abandonadillo" que ha estado el blog estos últimos 10-15 días, pero estamos teniendo problemas: nos han desaparecido los blogs que seguimos en el perfil, durante unos días no nos funcionó nada en la página de diseño, etc... Lo del perfil sigue sin solucionarse, pero lo otro aparentemente se ha resuelto, así que comenzamos a colgar reseñas porque vamos con retraso con algunas cosas en las que participamos.

Una de esas cosas es el Mes Temático de Novela Histórica propuesto por Laky, que estamos ya a 22 y no hemos colgado nada de nada todavía. Y aquí vengo yo a solucionarlo con mi querida Lindsey Davis.

Decir que tengo pasión por la Antigua Roma, el Antiguo Egipto, los celtas, etc... es decir poco. Unas veces apetece leer cosas más sesudas, y otras te llama algo más ligero. Y si te apetece una historia entretenida ambientada durante el imperio romano, con un punto divertido, unos personajes que te caigan bien y que te haga pasar un buen rato sin más profundidades ni recovecos, Lindsey Davis y sus detectives son una elección estupenda.

En realidad sus detectives se reducen a dos (y casi toda su bibliografía gira en torno a ellos): mi adorado (lo pondría en mayúsculas pero me voy a cortar) Marco Didio Falco, protagonista de unas veinte novelas, y su hija Flavia Albia, que ha tomado el relevo ahora que Falco ronda los cincuenta y ha decidido vivir la buena vida (siempre fue más listo que el hambre, mi querido Marco). Y la verdad es que si fuese hija natural (que no lo es), no podría ser más digna sucesora de su padre. Suelen vender las novelas de Flavia Albia con esta especie de lema, pero es que es totalmente cierto. Adoras al padre y adoras a la hija, y realmente no llegas a echar de menos al cabeza de famiia (y jamás creí que diría esto).

Reconozco que yo soy de Didio, y que aunque esta es la tercera novela de Flavia, no había empezado con su saga. Y como soy así de valiente he empezado directamente con esta porque la vi en la librería (acaba de salir y con ella me he saltado a la torera lo de la mesa de los bestsellers, pero iba sobre seguro, que ya son muchos años y muchas novelas a las espaldas de esta autora), y me pareció que era el momento aunque no las leyese en orden. Conozco la literatura de Davis y sabía que se pueden leer sus historias independientemente porque se las apaña para ponerte siempre en situación. Bien es cierto que ahora que conozco la relación que existe entre Flavia y Manlio Tulio (también a sus pies... qué infiel soy, por favor...) pues me muero por leer los dos primeros y ver su evolución, pero este Mater Familias se puede leer sin problemas y sin tener antecedentes sobre los personajes.

Estamos en el año 89 d.C., en la época de Domiciano, de la dinastía Flavia, emperador con muy mala fama (tirano, cruel, etc...). Aunque se dice que todo lo que nos ha llegado sobre él fue escrito por hombres contrarios a su gobierno y que realmente no fue para tanto (como tantos y tantos personajes históricos, de los que su buen o mal nombre depende por entero de lo que nos quisieran contar en su momento), Davis opta por retratarle tal y como se le ha conocido siempre: básicamente como un déspota que se quitaba de encima a todo aquel que osase ser contrario a él de la manera más definitiva posible... de esa de la que no se vuelve. Toda la bibliografía de estos personajes (tanto Didio como ahora Flavia) tiene lugar durante el gobierno de la dinastía Flavia. Didio Falco comienza sus andanzas bajo el imperio de Vespasiano, luego llegó su hijo Tito, y tras su muerte fue proclamado emperador Domiciano, su hermano. Unos 19 o 20 años han pasado temporalmente hablando entre esta última historia y La plata de Britania, aquella donde comenzó todo.

Quien conozca un poco el "modus operandi" de Lindsey Davis sabe lo que se va a encontrar: un misterio que resolver (en este caso un hombre que ha aparecido asesinado dentro de un baúl), y un par de subtramas, que siempre suelen tener una un carácter personal (en este caso la relación entre Flavia y Tulio), y otra de carácter más histórico, que la autora usa y aprovecha para sumergirnos en aquella época en una ciudad, una cultura y una sociedad totalmente apasionantes (al menos para mí, claro). El contexto histórico usado en Mater Familias son unas elecciones, y teniendo en cuenta nuestro propio contexto actual, ver que hacemos las cosas exactamente igual a como se inventaron hace 2.000 años tiene su gracia (o no).

Por ejemplo, cosas que se aprenden: los candidatos se llamaban así porque en los eventos oficiales vestían togas blanqueadas con yeso, y "candidus" significa blanco... Y así los seguimos llamando nosotros, aunque haya perdido totalmente su significado (porque blancos por dentro no eran entonces ni lo son ahora).
En Roma, cuando cosas tales como las elecciones se permitían, los competidores se exhibían ante sus conciudadanos con antelación durante varias semanas. Vestían sus togas blanqueadas y se hacían acompañar de hordas de simpatizantes a los que no se les permitía contratar. En aquellos tiempos, los candidatos tenían que convencer a la plebe de que les votara, lo que suponía visitar ciudades y aldeas fuera de Roma...
Seguiría mucho más, pero ya me he saltado mi norma de no poner citas del libro.

El caso es que Flavia posee la ironía de su padre, su fuerte carácter, te hace sonreír cuando suelta alguna de sus mordaces ocurrencias y es buena gente. A lo largo de muchos capítulos (casi sesenta), aunque muy cortos (algunos no tienen más de un par de páginas), la acompañamos en su investigación, en sus paseos por aquella Roma que hoy muchos veneramos y que en su época debía ser detestable para vivir, en la exposición de  cómo funcionaban las cosas por aquel entonces, y además somos testigos del progreso de su relación con Tulio. Su padre, Didio Falco, está siempre presente pero solo de nombre. Su sombra es muy alargada, y Davis sabe que tiene que contentarnos nombrándolo de vez en cuando.

Una novela al estilo de Davis: ligera, entretenida, divertida, irresistible e ideal para los calores que ya nos martirizan sin piedad. Aunque reconozco que con lo lista que es Flavia, una cosa no me ha llegado a cuadrar del todo (nada importante, pero sí llamativo, porque resulta muy obvio para el lector nada más leerlo, y aunque Flavia siempre va muy por delante del lector, en este detalle se duerme incomprensiblemente en los laureles). También comentaría alguna cosa de la traducción pero lo dejo, que luego me llaman por ahí tiquismiquis :))

Que me lo he pasado muy bien leyéndola, vaya.


Lindsey Davis nació en Birmingham y estudió Literatura Inglesa en la Universidad de Oxford. Pronto descubrió que su verdadero talento se desarrollaba cuando escribía novelas detectivescas ambientadas en la Antigua Roma con el inefable Marco Didio Falco como protagonista. Todos los títulos de la serie de este investigador han sido best sellers internacionales.

Entre los premios recibidos por Davis se encuentran el Author's Club First Novel en 1989, el Crimewriters' Association Dagger in the Library, el Ellis Peters Historical Dagger, el Sherlock Award for Best Comic Detective, el Premio de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2009 y el Barcino de Novela Histórica de la Ciudad de Barcelona 2013, otorgado por el conjunto de su obra. 
 
Miss Hurst