Mostrando entradas con la etiqueta La biblioteca de Carfax. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta La biblioteca de Carfax. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de noviembre de 2025

RESEÑAS MINUS by MH (2025) #14 ::: TERROR (#2)

 

Hola a todos!

Hoy en esta sección de opiniones breves toca una nueva tanda de literatura de terror, género que como ya he comentado alguna vez leo bastante más de lo que mis apariciones por aquí puedan dar a entender.
 
 

Los cuatro libros que traigo hoy son muy distintos entre sí en cuanto al tipo de terror que ofrecen (en algunos casos es sobrenatural, en otros los humanos son los monstruos) y algunos de ellos no son libros que recomendaría alegremente porque he leído opiniones de todo tipo. A mí me han gustado los cuatro, cada uno por cosas distintas y en ocasiones llevando la contraria a la opinión generalizada.

Os cuento. 

 
 


 


 

Título original:
 The Elementals
Autor: Michael McDowell
Editorial: La bestia equilátera
Traducción: Teresa Arijón
Prólogo: Mariana Enríquez
Páginas: 320
Fecha de publicación original: 1981
Fecha esta edición: noviembre 2019 
Encuadernación: rústica sin solapas
Precio: descatalogado
Ilustración de cubierta: M. S. Cotley

Después de un extraño incidente en el funeral de la matriarca Marian, las familias McCray y Savage esperan un tranquilo verano en la costa del golfo de Alabama, donde tres antiguas casas victorianas se elevan en la soledad de una playa abrasadora. Dos de las casas son habitables, mientras que la tercera está siendo invadida por la arena: entre sus paredes, algo desconocido se encuentra al acecho. Algo que ha atemorizado a varios miembros de la familia y que aún los persigue en pesadillas. Algo atroz que parece listo para atacar de nuevo…
 
 
Sé que Blackwater lo petó el año pasado y sí, yo también caí en la avalancha promocional y el delirio colectivo y compré el cofre que incluye todos los libros, pero ahí están sin leer porque antes quería ponerme con este otro, Los elementales, que llegó a mis estanterías antes y tenía preferencia. Y me ha gustado mucho, la verdad. MacDowell escribe muy bien y además maneja de manera excelente tanto los recursos que plantea en la trama como las interacciones entre los personajes.
 
Los elementales cuenta la historia de dos familias, los McCray y los Savage, emparentadas entre sí, que, tras morir la matriarca, deciden trasladarse a Beldame, un lugar aislado al que solo se puede acceder por una franja de tierra que tiene a un lado una laguna y al otro lado un golfo. Beldame en realidad son tres enormes mansiones victorianas idénticas entre ellas, cada una mirando a un lado: dos de ellas todavía son habitables, pero la otra está casi completamente invadida por la arena, cuyas dunas rodean sus paredes. El lugar en sí mismo da escalofríos, esconde secretos y resulta evidente que hay algo en esa tercera casa abandonada... algo que al principio solo percibe India, la única niña del grupo, aunque Odessa, la criada negra de la familia, podría explicarle muchas cosas si le preguntase.
 
Esta novela está encuadrada dentro lo que se denomina gótico sureño, y lo cierto es que el calor asfixiante de Alabama y el entorno de Beldame, con esas tres mansiones góticas en un trozo de tierra rodeado de agua y arena de playa, son dos protagonistas en sí mismos, y aunque la narración empieza poco a poco presentándote a todos los miembros de la familia, la relación entre ellos, lo que supone Beldame en su pasado, el transcurrir de los días en esas casas sin que aparentemente pase nada, notas cómo MacDowell está entretejiendo los hilos de su particular casa encantada. Cuando empieza la fiesta, cuando lo que hay en ese lugar empieza a impacientarse y a reclamar atención, ya estás totalmente inmerso en la historia deseando ver qué te cuentan y cómo te lo cuentan. De entre los personajes, para mí resulta evidente que las que se quedan contigo como lector son India y Odessa, pero todos están ahí por algo... como bien descubrimos tarde o temprano. No sé si este tipo de terror es del gusto de todo el mundo, pero para mí ha sido un fantástico primer acercamiento al autor.
 
  
Puntuación: 4/5



 

Título original:
 True Crime
Autora: Samantha Kolesnik
Editorial: La Biblioteca de Carfax
Traducción: Shaila Correa
Páginas: 196
Fecha de publicaciónabril 2023
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 17,90 euros
Ilustración de cubierta: Kim Martín Humphrey
 

Suzy vive con su hermano Lim y su madre. La niña está fascinada por las historias de crímenes y su pasatiempo favorito es mirar revistas con fotos de asesinatos. Es su forma de evadirse de los horrores cotidianos con los que convive: el abuso constante de su madre y el novio de esta. Hasta que un día, cansada de la humillación y de someterse a los designios de los demás, actúa. A partir de este momento, Suzy y Lim se embarcan en un frenesí violento y mortal. Cuando la policía los atrapa, Lim acaba en la cárcel y Suzy es acogida por Hank Riley y su esposa. Por fin tiene lo que nunca disfrutó, una familia, pero Suzy ya es diferente y le cuesta encontrar su lugar en el mundo.

 
 
Sigo leyendo poco a poco los libros incluidos en la colección Démeter de La biblioteca de Carfax (donde publican novelas cortas de terror contemporáneo), y este verano le tocó el turno a Crímenes reales, novela debut de la autora y una historia que no me atrevería a recomendar porque hay que tener cierto estómago para leerla. A priori si digo que es la historia de dos hermanos que huyen después de asesinar a su madre tras una vida de abusos y que entran en una espiral de violencia que solo puede tener un muy mal final, os parecerá algo ya leído, ya visto, ya trillado. No. Creedme... NO.
 
Como digo, la novela está protagonizada por dos hermanos (Lim y Suzy) un tanto especiales que además viven en un entorno abusivo con una madre que es una hija de... su madre (lo dejaremos así). Suzy llega a su límite y se asegura de que su madre no vuelva a abusar de nadie más y de paso quema la casa. Lim y ella huyen, pero en lugar de ponerse a salvo, huir de la policía y mantener un perfil bajo, convierten la escapada en un cuentakilómetros de violencia y oscuridad. Palpan los límites entre ellos, lo que cada uno estaría dispuesto a hacer por el otro, hasta qué punto les conviene seguir juntos, si son buenos el uno para el otro, si se manipulan emocionalmente, si Suzy sabe que su hermano haría cualquier cosa por ella (cualquier cosa) y está dispuesta a comprobarlo.
 
Crímenes reales es una lectura muy turbia y muy incómoda, con escenas de violencia y abuso muy explícitas y con una línea argumental no apta para lectores muy sensibles o que reaccionan mal ante determinadas circunstancias. Se adentra en temas como la sexualidad, el dolor, la supervivencia, el abuso tanto físico como emocional, las consecuencias de esos abusos y el desarrollo de la personalidad de quienes los sufren... y la relación entre Lim y Suzy es compleja y anómala; son muy diferentes entre sí pero tienen la misma mochila a cuestas, los dos han vivido en un entorno abusivo, están defectuosos en muchos aspectos y también dañados, muy dañados. Suzy pasaba sus días leyendo revistas sobre true crimes, ahora es ella quien los protagoniza y, aunque comienza su andadura huyendo del abuso y la violencia, pronto descubre que eso no acaba fuera de su hogar porque esas situaciones, cuando eres mujer, jamás se terminan. Cambian, mutan... pero siempre están ahí, no se van jamás. Y el modo en que Suzy maneja todo lo que ocurre... bueno, ese es otro melón que aquí no se puede abrir.  
 
 
Puntuación: 4/5

 


 

Título original:
 How to Sell a Haunted House
Autor: Grady Hendrix
Editorial: Minotauro
Traducción: Pilar de la Peña Minguell
Páginas: 440
Fecha de publicación: octubre 2023
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,95 euros

Cuando Louise se entera de que sus padres han muerto, teme volver a casa. No quiere dejar a su pequeña con su ex y volar a Charleston. No quiere enfrentarse al domicilio familiar, donde se amontonan los restos de la vida académica de su padre y de la constante obsesión de su madre por los títeres y los muñecos. No quiere aprender a vivir sin las dos personas que mejor la han conocido y más la han querido del mundo entero. Sobre todo, no quiere tener que lidiar con su hermano, Mark, que nunca ha salido de Charleston, es incapaz de conservar un empleo y no lleva bien el éxito de Louise. Por desgracia, ella lo necesita, porque, para vender esa casa, va a hacer falta algo más que una manita de pintura y retirar los recuerdos de toda una vida. Pero hay casas que no se dejan vender, y la de Louise y Mark tiene otros planes para ellos dos…
 
 
 
Os hablé hace nada de Grady en la entrada de reseñas minus de fantasía y ciencia ficción, y si en aquel caso os traje su primera novela, que se aleja mucho de sus temáticas habituales, hoy os traigo el que probablemente es el libro más controvertido en cuanto a opiniones, porque o gusta mucho o decepciona... o te parece una tontería, que de esas también he leído. A mí me ha gustado mucho, os lo digo desde ya. No creo que sea su mejor libro, no es mi preferido, pero me ha gustado.
 
¿De qué va la historia? Louise es una madre soltera que recibe una llamada de su hermano Mark comunicándole que sus padres han fallecido en un extraño accidente de tráfico. Louise no quiere volver al hogar de su infancia, lleno de los títeres y muñecos a los que su madre dedicó su vida, y no quiere saber nada tampoco de su hermano, pero no le queda otra. Cuando llega allí descubre que Mark ya está intentando vaciar la casa para venderla, pero ella se niega, necesita tiempo y hacer las cosas con cuidado. Pero claro, cuando entra en ella empieza a notar cosas raras, que todo pinta que por alguna razón sus padres salieron corriendo (¿huyendo?) de la casa la noche en que murieron, que tiene la piel de gallina con tanto muñeco observándola y, sobre todo, que algunos de esos muñecos le atacan. Pero si hay algo que pone los pelos de punta es Pupkin... y sobre eso su hermano Mark podría contarle una o dos cosas si le preguntase.
 
Os decía arriba que hay lectores que les ha decepcionado o que directamente piensan que todo este rollo de las marionetas posesas da más risa que otra cosa. Bueno, yo solo puedo deciros que me dan una grima tremenda las marionetas, los guiñoles, las muñecas antiguas de porcelana... no puedo con ellos... os digo más, para que veáis que no exagero: en su día hice un taller de literatura creativa, me pidieron un relato de terror y lo escribí sobre una muñeca de estas. Vaya, que lo que a otros les parece una tontería, a mí me pone los pelillos de punta, así que entiendo su punto de vista pero conmigo, obviamente, Grady ha cumplido. Entrar en una casa como esa llena de cientos de marionetas sería una pesadilla en toda regla, me cagaría de miedo. Por lo demás, tenemos al Grady inteligente de siempre que tan pronto derrocha cierto sentido del humor como se remanga la camisa y empieza a repartir un poco de body horror, que se suele llamar. Lo de las marionetas (lo de una de las marionetas, concretamente) puede resultar grotesco y una ida de olla en cierto momento, pero esa es la intención. No es la novela que recomendaría a quien no haya leído nunca al autor porque es un libro que a muchos de sus lectores habituales no ha entusiasmado, pero oye, cada cual con sus gustos.

 
Puntuación: 4/5
 


 

Título original:
 The Lost
Autor: Jack Ketchum 
Editorial: La Biblioteca de Carfax
Traducción: María Pérez de San Román
Páginas: 416
Fecha de publicación: octubre 2022
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 23 euros
Ilustración de cubierta: Rafael Martín Coronel

En una noche del verano de 1965, Ray, Tim y Jennifer están pasando el rato, bebiendo cervezas en el lago Turner, cerca de la ciudad de Sparta. Es una noche más hasta que Ray decide que va a matar a dos amigas que han acampado en las cercanías del lago, porque sí, porque le da rabia que sean niñas pijas, que tengan dinero, que se estén consolando la una a la otra. Tim, su mejor amigo, y Jennifer, su novia, serán testigos, atónitos, del brutal asesinato. Ray sabe que a partir de ahora los tendrá a su merced. Sparta, 1969. Estados Unidos está cambiando y esta pequeña ciudad a las orillas de un lago, no es ajena a esos cambios. Los crímenes de Lisa Steiner y Elise Hanlon aún siguen sin resolver, a pesar de todos los esfuerzos llevados a cabo por los policías Ed Anderson y Charles Schilling. Ray, impune, no deja en presionar a sus amigos para conseguir lo que quiere en cada momento. Pero sus encantos no dan resultado con Sally y Kath, dos chicas jóvenes que aparecen en su vida y a las que desea. Tampoco Jennifer está dispuesta a seguir aguantando las continuas vejaciones a las que la somete Ray continuamente. Todo esto, sumado a la presión del teniente Schilling, llevará a Ray al límite. Una espiral de violencia y abuso que nadie se vio venir.
 
 
 
Uno de los grandes descubrimientos lectores que he realizado gracias a La biblioteca de Carfax es el escritor norteamericano Jack Ketchum. En sus libros no hay elementos sobrenaturales, el ser humano es el ejecutor de todo tipo de horrores y crueldades, y eso, que queréis que os diga, da más miedo que cualquier fantasma. Perdición es el tercero de sus libros que leo, también es el más actual en cuanto al año en que fue publicado por primera vez y, aunque Ketchum es Ketchum y cuando ya lo conoces sabes lo que vas a encontrar, he visto diferencias con respecto a los otros libros, sobre todo en cuanto al desarrollo de la historia. Me ha gustado, pero quizás el que menos de los tres, aunque el personaje principal, Ray, es un psicópata difícil de olvidar.

Para poneros en contexto, la historia comienza en junio de 1965 con un doble asesinato: el de dos amigas que están acampando por parte de Ray, un joven del lugar. El asesino está acompañado por su novia y un amigo, y aunque las investigaciones apuntan hacia él y los policías encargados del caso tienen claro que es el culpable, no pueden demostrar nada y se va de rositas. La trama en sí misma comienza cuatro años después, en 1969. Ray sigue viviendo en el mismo pueblo haciendo su vida como si nada, mangoneando a todo el mundo, vendiendo drogas y acumulando rencor cuando algo no sale a su gusto. Al tiempo se nos presenta a otro puñado de personajes que serán claves en lo que está por venir... porque eso llegará, podéis estar seguros. 

Como digo, es un libro atípico dentro de lo que he leído del autor porque en sus otras historias digamos que la violencia explícita está presente durante toda la novela de una manera u otra, mientras que aquí empieza con violencia y termina con violencia, pero el restante 85% de las páginas es un trabajo exclusivo de desarrollo de personajes, relaciones entre ellos y acumulación de situaciones que nos llevarán a ese final... y ahí está lo curioso del caso, porque si no has leído nunca a Ketchum te imagino adentrándote en la historia y pensando que no pasa nada y que a ver donde te lleva todo esto, mientras que si has leído ya al autor sabes que esa tranquilidad, ese transcurrir de los días, va a reventar a lo grande en algún momento (como de hecho pasa en las últimas ochenta páginas) y muchos de esos personajes que tanto se esmera Ketchum en presentarnos van a terminar mal, muy mal. Así que aviso como avisaría con cualquier otro libro de este autor: hay mucha violencia explícita, si no os gusta ese tipo de terror no os acerquéis, es muy desagradable (aunque nada puede superar a La chica de al lado... esa lectura es una experiencia de la que jamás podrás olvidarte y de la que difícilmente se puede hablar y explicar). 

Puntuación: 4/5
 

jueves, 11 de septiembre de 2025

RESEÑA (by MH) ::: EL VIENTO EN EL ROSAL Y OTRAS HISTORIAS DE LO SOBRENATURAL - Mary E. Wilkins Freeman




Título original: The Wind in the Rose-Bush, and Other Stories of the Supernatural
Editorial: La Biblioteca de Carfax
Traducción: Shaila Correa
PrólogoAna Morán Infiesta
Páginas: 202
Fecha publicación original: 1903
Fecha esta edición: enero 2021
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 17 euros
Ilustración de cubierta: Rafael Martín Coronel




Mary E. Wilkins Freeman utiliza estas historias sobrenaturales, en las que suelen abundar las casas encantadas, para tratar temas mucho más espinosos como son el dolor, la pérdida, la frustración femenina e incluso el abuso de menores. Se sirve de tranquilas y reconfortantes localizaciones regionales y domésticas para adentrarse en terrenos inexplorados y perturbadores. 

Los relatos son los siguientes:  «El viento en el rosal»,  «Las sombras en la pared», «Luella Miller», «La habitación sudoeste», «El solar vacío» y «El fantasma perdido».
  
 
Poco a poco me voy haciendo con todas las antologías de relatos góticos o sobrenaturales que
La biblioteca de Carfax está publicando de autoras clásicas, y de hecho en leído en pocos días dos de esos volúmenes: Relatos sombríos, de Edith Nesbit, y El viento en el rosal y otras historias de lo sobrenatural, de Mary E. Wilkins Freeman. En formato de reseña larga solo os voy a hablar de este último porque no me da la vida, pero del de Nesbit ya os hablaré en las reseñas minus cuando pueda y corresponda (que menudo atasco llevo también por ese frente...). 
 
En realidad esta es la segunda antología de relatos que leo de esta autora, aunque la otra, Algunas mujeres, publicada en 2018 por La isla de Siltolá, no llegué a traerla al blog (creo que este libro se le escapó a la autora de la introducción, porque dice que hasta la publicación de El viento en el rosal solo se había traducido un relato de Freeman al castellano incluido en una antología de la editorial Valdemar). En todo caso, y por si a alguien le interesa, Algunas mujeres incluye historias costumbristas protagonizadas por mujeres de todo tipo y condición ambientadas en su Nueva Inglaterra natal, y me gustó mucho, igual que el que traigo hoy. ¿Quién era Mary E. Wilkins Freeman? Pues empezó a ganarse la vida como escritora desde adolescente publicando historia y poesías juveniles, y además del tipo de relatos costumbristas que os comento arriba, también se adentró en territorio sobrenatural, que es el que hoy nos ocupa. Solo escribió una novela, Pembroke, que cruzaremos los dedos para poder leer en algún momento en castellano. Su obra suele ambientarse en Nueva Inglaterra, la región estadounidense donde nació, y aunque en realidad su producción no fue demasiado extensa, en 1926 llegaron a concederle la primera medalla William Dean Howellss (otorgada por la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras) para honrar toda su carreraSoltera hasta los cuarenta años, se casó con un señor del que pronto se divorció porque empinaba el codo más de la cuenta (y este dato, el de la prolongada soltería, lo introduzco porque era un tema muy presente en su obra y sus protagonistas eran en muchas ocasiones mujeres solteras de diversas edades).
 
Dicho todo esto, os cuento brevemente sobre cada uno de de los relatos. 
 

El viento en el rosal. Tras fallecer su cuñado, Rebecca va a recoger a su sobrina Agnes al hogar donde vive para llevársela con ella. Allí le recibe la segunda esposa de su cuñado, que se comporta de una manera extraña. Rebecca intenta ser paciente y no darle importancia... de no ser porque dos cosas ocurren desde el primer momento: una es que hay un rosal en el patio delantero que se mueve azotado por un viento inexistente que no sopla en ningún otro sitio; la otra es que en varias ocasiones le parece ver llegar a su sobrina, incluso la oye, pero nada, nunca llega, siempre está en casa de otra persona, visitando a alguien, de viaje a algún sitio... Agnes no aparece y su madrastra no deja de dar excusas sin parecer demasiado preocupada.
 
Las sombras en la pared
. Tres hermanas se reúnen en la casa donde viven dos de ellas ante la muerte de su hermano Edward. Al parecer Edward había discutido con otro de sus hermanos, Henry, la noche antes de morir. De hecho las tres hermanas se comportan de manera muy rara ante su hermano Henry, como si le tuvieran miedo, y además está esa sombra que ha comenzado a aparecer en el estudio en cuanto anochece y encienden las lámparas... y esa sombra se parece sospechosamente a la de su hermano fallecido, Edward.
 
Luella Miller. Luella Miller es una joven que jamás en su vida ha hecho nada porque todo aquel que la conoce, sea hombre o mujer, la idolatra de tal manera que dedican su vida por y para ella, matándose a trabajar y hacer todo tipo de tareas para que no mueva un dedo. Y no solo eso, es que todas esas personas, en pocos meses, acaban muriendo totalmente consumidas mientras Luella cada vez está más sana y radiante. Comienzan las habladurías en el pueblo, Luella sigue engatusando a la gente para que hagan todo por ella y mueran en el proceso, pero finalmente da con la horma de su zapato: una vecina que ha sido testigo de todo y está decidida a poner fin a la situación.
 
La habitación sudoeste. Las señoritas Gill han heredado una casa familiar y deciden alquilar las habitaciones para ganarse la vida. Ya tienen tres inquilinos cuando llega una maestra a pasar el verano, y solo pueden darle la habitación donde murió su tía Harriet. Una hermana tiene pavor a entrar en ese dormitorio porque ha visto cosas raras; la otra es más descreída y no cree en esas cosas. Sea como fuere, lo cierto es que desde el primer momento empiezan a suceder cosas en esa estancia, y uno por uno todos los inquilinos deciden probar suerte y demostrar que ahí no pasa nada... que tengan éxito o no es otra cosa.
 
El solar vacío. Una familia decide mudarse a la ciudad y compran una casa que sorprendentemente está a la venta por un precio mucho menor de lo que debería. En esa casa hay un solar donde se tiende la ropa y pronto empiezan a suceder cosas extrañas tanto en el solar como dentro de la casa: espejos que se rompen, cuadros que se caen, olores que no se sabe de donde vienen, cortinas que se mueven solas... Hasta que una noche, mientras todo están en el salón, se llevan el susto de su vida.
 
El fantasma perdido. Dos ancianas están con su costura cuando empiezan a hablar de casas encantadas y una le cuenta a la otra una experiencia que tuvo de joven cuando se hospedaba en casa de dos hermanas. Llevaba allí unas semanas cuando empezó a ver a una niña que aparecía de la nada buscando a su madre y que volvía a desaparecer. Las hermanas ya la habían visto aunque no hubiesen dicho nada, y sabían que algo había pasado en esa casa antes de que ellas la compraran, pero el vendedor de la inmobiliaria se lo había ocultado... y ese algo estaba relacionado con una madre y su hija.
 
Aunque se cree que fueron escritos en el siglo XIX, estos seis relatos se publicaron juntos en un solo volumen en 1903. Si os fijáis,  las protagonistas son casi siempre mujeres, 
y se repiten ciertas pautas: suelen ser hermanas (dos, tres...), en  ocasiones esas hermanas comparten un negocio juntas (que consiste en alquilar habitaciones en la casa en la que viven), se repite la situación de que estas hermanas son solteronas y jamás se han casado, suelen tener apuros económicos o no andan demasiado holgadas en ese aspecto... en realidad, el único relato que rompe un poco con toda esta tónica es El solar vacío, que no solo está protagonizado por un matrimonio y sus hijos, sino que viven holgadamente y en la opulencia. Luella Miller también va por otros derroteros pero por motivos muy diferentes, y aun así sus protagonistas también son mujeres. Y es que en casi toda su obra Freeman buscaba representar a mujeres excepcionales con vidas ordinarias, que salían adelante a pesar de las dificultades, que no tenían miedo a buscarse la vida ni a salirse de la norma que exigía la sociedad. Freeman construyó su propio arquetipo de heroína literaria y tanto en estas historias sobrenaturales como en las costumbristas que también he leído esquiva cualquier tipo de sentimentalismo o ñoñería.
 
Esta es de esas antologías de relatos en los que no hay ninguno malo, ninguno de relleno, ninguno para "cubrir un cupo". Freeman escribía muy bien, sabía cómo ambientar sus historias y trabajaba mucho la tensión y los diálogos (algo que resulta muy evidente en Las sombras en la pared, que no cuesta nada imaginar sobre las tablas de un escenario teatral). Tenemos hechos sobrenaturales, fantasmas tanto adultos como infantiles, una vampira muy peculiar que no chupa sangre pero sí la energía vital de aquellos que deciden acercarse a ella... Puedes anticipar más o menos lo que está pasando o lo que va a ocurrir (eso ya depende mucho de cada tipo de lector), pero eso no influye absolutamente en nada en la experiencia lectora. Siempre os digo lo mismo, los relatos góticos o sobrenaturales clásicos hay que leerlos en su contexto, no busquéis lo que ofrece el horror literario actual, porque en muchas ocasiones las escritoras lo usaban para dar visibilidad a la situación de las mujeres en la época que en fueron escritos.
 
Freeman es una autora muy recomendable. Tenemos poco para elegir en español pero lo poco que tenemos es variado y da muestra de su versatilidad. Tanto en sus relatos costumbristas como góticos destaca, y es una muestra más del talento femenino que existía a finales del XIX y principios del XX en la narrativa corta. 
  
  
 

 


Mary Eleanor Wilkins Freeman
nació el 31 de octubre de 1852 en Randolph, Massachusetts, pero se mudó con su familia a Brattleboro, Vermont, en 1867.
Se educó en el Seminario Femenino Mt. Holyoke. Tras la muerte de sus padres y su hermana, en 1883 decidió volver a Randolph a vivir con una amiga de la infancia. Fue en esta época cuando comenzó a desarrollar profesionalmente su carrera literaria. Obtuvo una gran acogida, tanto de crítica como de lectores, a los que encandiló con su estilo costumbrista y sus tramas ambientadas en Nueva Inglaterra. Fue una escritora prolífica: quince volúmenes de relatos, tres obras de teatro, tres volúmenes de poesía y ocho libros infantiles.
A través de sus personajes Mary Wilkins Freeman buscó demostrar sus valores feministas y desafiar las ideas preestablecidas de su tiempo respecto a los roles femeninos. En 1926 le fue otorgada la medalla William Dean Howells de la Academia de las Artes y las Letras de EE. UU.
Murió en Metuchen, Nueva Jersey, a la edad de setenta y siete años.

lunes, 11 de agosto de 2025

RESEÑAS MINUS by MH (2025) #8 ::: TERROR

¡Hola a todos!

Hoy en esta sección de opiniones breves toca una tanda de literatura de terror, género que leo habitualmente aunque por aquí traiga poco y que forma parte desde que tengo memoria de mi bagaje literario.
 
 
 

 
 

Tenemos muy buenas editoriales en España especializadas en este tipo de literatura, y los cuatro libros que os traigo hoy están publicados por tres de ellas: Obscura, La biblioteca de Carfax y Dilatando mentes.

Os cuento. 

 
 
 

 


 

Título original:
 The Ruin of Delicate Things
Autora: Beverley Lee
Editorial: Dilatando mentes
Traducción: José Ángel de Dios
Páginas: 358
Fecha de publicación: junio 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 21,95 euros
Cubierta: Raúl Ruiz

Barrington Hall es un lugar cargado de secretos, algo que Dan Morgan se ha esforzado por olvidar. El fallecimiento de un familiar le lleva de vuelta al lugar donde pasó los veranos de su infancia, y será en ese momento cuando Barrington Hall hará lo que crea necesario para que los recuerdos vuelvan a su mente. Faye Morgan está corroída por la culpa y el pesar desde la muerte de Toby, su hijo adolescente. Se niega a abandonar el hogar donde su hijo vivía, y no puede sino trasvasar parte de su rencor hacia su marido por arrastrarla lejos de su hogar. Una vez instalada en la casa de campo donde pasará unos días, cree ver a un extraño muchacho en el bosque a medianoche, un joven que guarda cierta conexión con Barrington Hall, y su necesidad de saber más hará que se adentre en un mundo de pesadilla en el que el pasado y la venganza van de la mano. La decadencia de las cosas delicadas, es una historia de dolor y horror sobrenatural con tintes góticos y fantasía oscura que explora cómo la pérdida puede dejar un gran agujero en nuestro interior. Un agujero lo bastante grande como para que cualquier cosa pueda colarse.
 
 
La decadencia de las cosas delicadas es la segunda novela que leo de Beverley Lee, y las dos tratan sobre uno de mis temas favoritos en la literatura de terror: las casas encantadas. Si me dais una casa encantada yo soy más feliz que una perdiz (el otro libro es La casa de los huesecillos, por si a alguien le interesa). En la historia que os traigo hoy tenemos a Faye y Dan, un matrimonio (cuyo hijo ha fallecido) que decide pasar unos días en una especie de cabaña que él ha heredado y donde pasó un verano hace mucho tiempo, siendo un adolescente. Poco a poco descubrimos varias cosas: este matrimonio está roto por mucho que ellos intenten seguir adelante, ella lo culpa a él por la muerte de su hijo, él quiere volver a conectar con ella y no sabe cómo, el último verano que él pasó en esa cabaña ocurrió algo terrorífico que parece haber olvidado y todo eso está relacionado con Barrington Hall, una mansión abandonada cercana a la que nadie se acerca si puede evitarlo. A todo esto se suma un pueblo hostil, un bosque más hostil todavía y unos seres que no olvidan lo que Dan hizo muchos años atrás... y que buscan venganza.
 
La historia en sí misma me ha gustado mucho, la ambientación, esa sensación de que da igual lo que hagan, lo que decidan, lo que intenten... que su destino ya está escrito, que van a pasar cosas muy malas y que se enfrentan a algo que los supera en todos los sentidos y que no los va a soltar. Es una historia en la que la pérdida y el dolor supuran en cada página, y eso se convierte en el caldo de cultivo perfecto para la venganza. Barrington Hall, como la casa destino de esta historia y donde pasamos el último tercio de novela, es siniestra, confusa y agotadora, y los seres que elige Lee como ejecutores de la locura (sobre los que no os voy a decir nada... en realidad es un ser principal que comanda a muchos seres) son originales y con un punto muy desagradable. Pero a pesar de todas las cosas buenas, también tiene alguna que me han lastrado un poco la lectura, como el ritmo que pesa durante casi toda la novela; se hace repetitiva a veces, da vueltas sobre las mismas cosas y en ocasiones te da la sensación de que está alargando sin necesidad el momento en que todo explota, que es cuando nos adentramos en Barrington Hall, e incluso esta parte también se hace un poco larga y reiterativa.
 
A pesar de esto último que comento, repito que me ha gustado, pero no tanto como esperaba. En cualquier caso es una autora a quien seguir leyendo, tengo curiosidad porque creo que busca contar cosas diferentes en un género donde ya existe casi todo, y eso siempre siempre hay que aplaudirlo.
  
 
Puntuación: 3,5/5




 

Título original:
 Wild Spaces
Autore: S. L. Coney
Editorial: La Biblioteca de Carfax
Traducción: Carla Bataller Estruch
Páginas: 160
Fecha de publicaciónoctubre 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 17,90 euros
Cubierta: Rafael Martín Coronel
 

Un chico de once años vive una infancia idílica, explorando las llanuras costeras y los humedales de Carolina del Sur, junto a sus padres y su perro Teach. Pero cuando un día aparece el abuelo, una figura turbadora y distante, unas grietas empiezan a formarse en esta familia, puesto que hay muchos secretos ocultos que los adultos se niegan a explicar. La tensión aumenta cada día que el abuelo permanece con ellos. La relación entre los padres se tensa; el chico empieza a notar cambios físicos en su cuerpo que no entiende y que, sin embargo, su abuelo parece ansiar, y su madre, temer. Algo abisal, algo monstruoso.

 
 
Ya lo he dicho muchas veces, La biblioteca de Carfax es una editorial habitual en mis lecturas aunque por aquí no la traiga todo lo que debería gracias a mi inoperancia escribiendo reseñas. Además de sus colecciones de contemporánea y relatos góticos de escritoras clásicas, hace unos años comenzó otra colección llamada Deméter donde incluye novelas cortas de terror contemporáneo en un formato físico también más pequeño. A esa colección pertenece Espacios salvajes, de S. L. Coney, y a ver cómo os cuento algo sobre esta novela sin desvelar demasiado, porque lo que te encuentras hacia la mitad de la historia precisamente debe ser eso: encontrado. Que nadie os destripe lo que ocurre, por mucho que tú lo veas venir conforme avanzas la lectura.
 
Esta es la historia de un niño de once años que vive con sus padres en un hogar aislado pero feliz. Ese verano aparecen en esa casa dos seres que le cambiarán la vida: un perro, Teach, que desde ese momento jamás se separará de él, y su abuelo, que parece que busca algo, que espera algo, que ansía algo... y ese algo está relacionado con su nieto. El niño tiene tanta curiosidad como miedo, ve que algo no va bien, que sus padres ya no se comportan igual, que están deseando que este señor se largue pero no pueden echarlo... Y pronto empiezan a pasar cosas, tanto en el interior del niño como allá fuera, cerca del mar, y ese verano no va a terminar igual que empezó... en absoluto.
 
Es una historia muy corta que avanza lenta, va de menos a más y termina rompiéndote el corazón porque, al fin y al cabo, es un niño. Solo un niño. Y, en fin... Si os digo donde encuadraría la historia, en qué subgénero, os estaría dando pistas sobre lo que vais a encontrar, así que no voy a hacerlo, pero sí os digo que tiene tintes lovecraftianos y que es un coming of age de estos que tanto se habla ahora (y que han existido toda la vida en la literatura, dicho sea de paso) pero con un punto desolador, doloroso y animal. La relación entre este niño y su perro es maravillosa (lo que sufrimos los amantes de los animales en los libros de terror tendría que estar pagado con una pensión) y las páginas tienen su propia banda sonora, ese regustillo a los años 70 que no te abandona en ningún momento.
 
Me ha gustado mucho, aunque no sé si este tipo de terror es para todos los gustos (seguramente no). No os he contado mucho, lo sé, pero es lo que hay.
 
 
 
Puntuación: 4/5

 


 

Título original:
La casa de los cien escalones
Autora: David Jasso
Editorial: Obscura
Prologo: Ana García de Polavieja
Páginas: 368
Fecha de publicación: octubre 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 21,90 euros

Todo comienza con un escritor venido a menos. Cuando Daniel empieza a intercambiar emails con otra escritora aficionada, esta le habla de la existencia de una vieja y misteriosa mansión y de los problemas personales que la tienen al límite. Interesado por averiguar hasta dónde es capaz de llegar, Daniel la convence para que se quite la vida. A partir de ese momento, el escritor se verá acosado por la siniestra figura de una mujer contrahecha y fantasmal que lo seguirá adonde vaya. Mientras, una familia que pasa unos días de vacaciones en una casa rural también comienza a recibir las visitas de esta aterradora sombra de mujer, que vaga por los rincones de la vivienda. Pero ella no es la única que hará lo imposible por convertir lo que había de ser una escapada idílica en un auténtico infierno… El escritor y la familia unirán sus fuerzas para intentar librarse de la presencia de la mujer, pero antes deberán comprender qué ha motivado su aparición y los siniestros acontecimientos de los últimos días. Muy a su pesar, para ello tendrán que encontrar la casa de los cien escalones y adentrarse en ella para poner fin al terror.
 
 

A ver, en La casa de los cien escalones tenemos a una familia (matrimonio y dos hijos preadolescentes más la perrita de turno) que van a pasar las vacaciones a una casa en algún lugar cerca de la costa valenciana. Esa casa tiene lugares, habitaciones, donde la dueña prohíbe entrar... pero da igual que entres o no, porque lo que quiere salir, sale. Y luego tenemos a Daniel, con una discapacidad que le ha cambiado totalmente la vida tras un accidente, y su hijo; Daniel es un capullo y nada de lo que hace durante la primera mitad del libro tiene excusa ni justificación. Lo paga caro, desde luego: ser un capullo conlleva una gran responsabilidad. A Daniel lo soporta su hermana, Martina, que está hasta el moño de todo el mundo. Y nos queda ese personaje que al principio conocemos como Dientes que hace cosas muy creepies y del que poco a poco conocemos su historia... y su presente y su futuro. Intuyes quién es antes de que lo desvele la narración y, en fin, pies para que os quiero. Los capítulos están narrados de forma alterna centrándose en cada uno de los personajes (incluyendo a la perra, Tralalá), y las cosas se ponen muy turbias. Creedme. Porque la casa de los cien escalones no es la misma que os nombro arriba y tarde o temprano entra en escena.
 
No es una lectura apta para lectores sensibles ni para aquellos que les disgusta leer violencia en sus novelas. Aquí hay violencia explícita, brutal, y además dirigida contra niños, así que avisados estáis, porque los malos no son los fantasmas (que también los hay): los malos son, oh sorpresa, los que están vivitos y coleando. Por si no lo sabíais ya. Y una persona de carne y hueso perturbada destrozando a otro ser humano es completamente terrorífico de leer. Jasso no le ahorra detalles al lector, el horror en algunas escenas es tangible, intenso y despiadado... pero este debe ser de los pocos libros del género donde no muere el perro (¡aleluya!), así que una cosa por otra (no lo consideréis spoiler, por favor, bastante tenemos con todo lo demás).
 
Por cierto, muy curiosa la introducción de Ana García de Polavieja (correctora habitual de editoriales como Valdemar) donde cuenta cómo este libro surge (con una intervención muy activa por su parte) tras un periodo de varios años en los que Jasso dejó de escribir muy desencantado del mundo editorial. Yo particularmente espero que sea el primero de muchos por venir, aunque mientras espero pienso tirar de su backlist, que  Jasso cuenta al final que uno de los personajes de este libro ya apareció en otra historia anterior y quiero ver qué sensaciones tengo con él.
 
  
 
Puntuación: 4/5
 


 
Título original:
 Budapest
Autora: Nieves Mories
Editorial: Obscura
Prólogo: Daniel Pérez Navarro
Páginas: 204
Fecha de publicación: julio 2023
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18,90 euros
Cubierta: Marc Vilaplana

Nieves Mories nos retuerce las entrañas lanzándonos en medio de una fábula de terror weird, un relato estremecedor que explora la guerra en toda su crudeza. La Ciudad. La otra orilla. Hace veinte años: La guerra de todas las guerras se gesta en las calles, entre hermosos palacetes art nouveau. Viejos nombres, viejas proclamas, viejas cruces flechadas resucitan. En una villa verde jade, mientras las cenizas de los muertos caen sobre todo el que recorre las calles, presentes y futuras, de la ciudad más hermosa a orillas del Danubio, dos hermanas traen al mundo a dos bebés que les son arrebatados. La Ciudad. Esta Orilla. Esta noche: Cara y Carlo recorren el cadáver plagado de fantasmas de la que fue la ciudad más hermosa a orillas del Danubio. Devoran cuentos con el ansia con que devoran corazones y miran voraces hacia la otra orilla y sus promesas; siempre están hambrientos. No lograrán saciarse hasta que le encuentren a él, al padre del mal y de los horrores de la guerra que lo destrozó todo.
 
 

Esta es la segunda novela que leo de Nieves Mories. De la primera, Asuntos de muertos, os hablé hace ya unos años. No es una autora fácil de leer, ni cómoda ni escribe historias para todo el mundo. Es de esas escritoras que tienes que leer para saber si te quedas con ella o no, porque lo que te ofrece es descarnado, cruel, oscuro, despiadado y rebosante de desasosiego. Pesadillas narradas con un estilo al que, como ya dije en su día, es difícil poner etiquetas. Tampoco las busca, ni las quiere. Rastrilla su propio camino y en las orillas te deja escenas que se asientan en tu cabeza y te horrorizan y fascinan a partes iguales.

Por todo esto, resulta difícil aventurar una sinopsis de esta novela, porque avanzamos a través de recuerdos, flashbacks, cuentos, chispazos y fotografías que componen un escenario, un todo que, tal y como está el mundo hoy en día, no parece tan lejano. De hecho ya hemos estado ahí un par de veces, y Cara y Carlo (los dos personajes que acompañamos a esta orilla del Danubio en busca de algo, de alguien, de la destrucción sanadora y el fin que dé comienzo a algo) no han conocido otra cosa. Devoran corazones, literalmente, en un mundo distópico de pesadilla. Se tienen el uno al otro hasta que llegue el día de la separación y han visto cosas que ni tú ni yo, habitantes de nubes de algodón, podríamos imaginar jamás.

Y luego está el amor, ese tema tan presente en las dos novelas que he leído de Mories, pero que ella retuerce, descompone y contorsiona para que no se parezca a nada de lo que conocemos como amor y al mismo tiempo lo reconozcamos al instante. Amor de muchos tipos, vivido de muchas maneras, expresado de mil formas y que no siempre es recibido como debe aunque está en las tripas de cada paso del camino.

Y poco más os voy a decir. Sé que no entro en muchos detalles pero es que no es un libro que se preste a explicaciones (o intentos de expresarlas). Budapest es un mundo de pesadilla que no tienes que entender por completo para que te alcance su horror y te golpee de lleno. No es el todo lo que importa, son sus partes, esas fotos que Cara lleva en una caja, los recuerdos evocados a medias, las palabras no dichas que retumban en las páginas. Y realmente cuando cierras el libro sabes que has entendido mucho más de lo que piensas aunque te cueste verbalizarlo y que se va a quedar ahí en tu cabeza a media pensión (completa a poco que bajes la guardia).

 

Puntuación: 4/5