Mostrando entradas con la etiqueta Dilatando Mentes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Dilatando Mentes. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de agosto de 2025

RESEÑAS MINUS by MH (2025) #8 ::: TERROR

¡Hola a todos!

Hoy en esta sección de opiniones breves toca una tanda de literatura de terror, género que leo habitualmente aunque por aquí traiga poco y que forma parte desde que tengo memoria de mi bagaje literario.
 
 
 

 
 

Tenemos muy buenas editoriales en España especializadas en este tipo de literatura, y los cuatro libros que os traigo hoy están publicados por tres de ellas: Obscura, La biblioteca de Carfax y Dilatando mentes.

Os cuento. 

 
 
 

 


 

Título original:
 The Ruin of Delicate Things
Autora: Beverley Lee
Editorial: Dilatando mentes
Traducción: José Ángel de Dios
Páginas: 358
Fecha de publicación: junio 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 21,95 euros
Cubierta: Raúl Ruiz

Barrington Hall es un lugar cargado de secretos, algo que Dan Morgan se ha esforzado por olvidar. El fallecimiento de un familiar le lleva de vuelta al lugar donde pasó los veranos de su infancia, y será en ese momento cuando Barrington Hall hará lo que crea necesario para que los recuerdos vuelvan a su mente. Faye Morgan está corroída por la culpa y el pesar desde la muerte de Toby, su hijo adolescente. Se niega a abandonar el hogar donde su hijo vivía, y no puede sino trasvasar parte de su rencor hacia su marido por arrastrarla lejos de su hogar. Una vez instalada en la casa de campo donde pasará unos días, cree ver a un extraño muchacho en el bosque a medianoche, un joven que guarda cierta conexión con Barrington Hall, y su necesidad de saber más hará que se adentre en un mundo de pesadilla en el que el pasado y la venganza van de la mano. La decadencia de las cosas delicadas, es una historia de dolor y horror sobrenatural con tintes góticos y fantasía oscura que explora cómo la pérdida puede dejar un gran agujero en nuestro interior. Un agujero lo bastante grande como para que cualquier cosa pueda colarse.
 
 
La decadencia de las cosas delicadas es la segunda novela que leo de Beverley Lee, y las dos tratan sobre uno de mis temas favoritos en la literatura de terror: las casas encantadas. Si me dais una casa encantada yo soy más feliz que una perdiz (el otro libro es La casa de los huesecillos, por si a alguien le interesa). En la historia que os traigo hoy tenemos a Faye y Dan, un matrimonio (cuyo hijo ha fallecido) que decide pasar unos días en una especie de cabaña que él ha heredado y donde pasó un verano hace mucho tiempo, siendo un adolescente. Poco a poco descubrimos varias cosas: este matrimonio está roto por mucho que ellos intenten seguir adelante, ella lo culpa a él por la muerte de su hijo, él quiere volver a conectar con ella y no sabe cómo, el último verano que él pasó en esa cabaña ocurrió algo terrorífico que parece haber olvidado y todo eso está relacionado con Barrington Hall, una mansión abandonada cercana a la que nadie se acerca si puede evitarlo. A todo esto se suma un pueblo hostil, un bosque más hostil todavía y unos seres que no olvidan lo que Dan hizo muchos años atrás... y que buscan venganza.
 
La historia en sí misma me ha gustado mucho, la ambientación, esa sensación de que da igual lo que hagan, lo que decidan, lo que intenten... que su destino ya está escrito, que van a pasar cosas muy malas y que se enfrentan a algo que los supera en todos los sentidos y que no los va a soltar. Es una historia en la que la pérdida y el dolor supuran en cada página, y eso se convierte en el caldo de cultivo perfecto para la venganza. Barrington Hall, como la casa destino de esta historia y donde pasamos el último tercio de novela, es siniestra, confusa y agotadora, y los seres que elige Lee como ejecutores de la locura (sobre los que no os voy a decir nada... en realidad es un ser principal que comanda a muchos seres) son originales y con un punto muy desagradable. Pero a pesar de todas las cosas buenas, también tiene alguna que me han lastrado un poco la lectura, como el ritmo que pesa durante casi toda la novela; se hace repetitiva a veces, da vueltas sobre las mismas cosas y en ocasiones te da la sensación de que está alargando sin necesidad el momento en que todo explota, que es cuando nos adentramos en Barrington Hall, e incluso esta parte también se hace un poco larga y reiterativa.
 
A pesar de esto último que comento, repito que me ha gustado, pero no tanto como esperaba. En cualquier caso es una autora a quien seguir leyendo, tengo curiosidad porque creo que busca contar cosas diferentes en un género donde ya existe casi todo, y eso siempre siempre hay que aplaudirlo.
  
 
Puntuación: 3,5/5




 

Título original:
 Wild Spaces
Autore: S. L. Coney
Editorial: La Biblioteca de Carfax
Traducción: Carla Bataller Estruch
Páginas: 160
Fecha de publicaciónoctubre 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 17,90 euros
Cubierta: Rafael Martín Coronel
 

Un chico de once años vive una infancia idílica, explorando las llanuras costeras y los humedales de Carolina del Sur, junto a sus padres y su perro Teach. Pero cuando un día aparece el abuelo, una figura turbadora y distante, unas grietas empiezan a formarse en esta familia, puesto que hay muchos secretos ocultos que los adultos se niegan a explicar. La tensión aumenta cada día que el abuelo permanece con ellos. La relación entre los padres se tensa; el chico empieza a notar cambios físicos en su cuerpo que no entiende y que, sin embargo, su abuelo parece ansiar, y su madre, temer. Algo abisal, algo monstruoso.

 
 
Ya lo he dicho muchas veces, La biblioteca de Carfax es una editorial habitual en mis lecturas aunque por aquí no la traiga todo lo que debería gracias a mi inoperancia escribiendo reseñas. Además de sus colecciones de contemporánea y relatos góticos de escritoras clásicas, hace unos años comenzó otra colección llamada Deméter donde incluye novelas cortas de terror contemporáneo en un formato físico también más pequeño. A esa colección pertenece Espacios salvajes, de S. L. Coney, y a ver cómo os cuento algo sobre esta novela sin desvelar demasiado, porque lo que te encuentras hacia la mitad de la historia precisamente debe ser eso: encontrado. Que nadie os destripe lo que ocurre, por mucho que tú lo veas venir conforme avanzas la lectura.
 
Esta es la historia de un niño de once años que vive con sus padres en un hogar aislado pero feliz. Ese verano aparecen en esa casa dos seres que le cambiarán la vida: un perro, Teach, que desde ese momento jamás se separará de él, y su abuelo, que parece que busca algo, que espera algo, que ansía algo... y ese algo está relacionado con su nieto. El niño tiene tanta curiosidad como miedo, ve que algo no va bien, que sus padres ya no se comportan igual, que están deseando que este señor se largue pero no pueden echarlo... Y pronto empiezan a pasar cosas, tanto en el interior del niño como allá fuera, cerca del mar, y ese verano no va a terminar igual que empezó... en absoluto.
 
Es una historia muy corta que avanza lenta, va de menos a más y termina rompiéndote el corazón porque, al fin y al cabo, es un niño. Solo un niño. Y, en fin... Si os digo donde encuadraría la historia, en qué subgénero, os estaría dando pistas sobre lo que vais a encontrar, así que no voy a hacerlo, pero sí os digo que tiene tintes lovecraftianos y que es un coming of age de estos que tanto se habla ahora (y que han existido toda la vida en la literatura, dicho sea de paso) pero con un punto desolador, doloroso y animal. La relación entre este niño y su perro es maravillosa (lo que sufrimos los amantes de los animales en los libros de terror tendría que estar pagado con una pensión) y las páginas tienen su propia banda sonora, ese regustillo a los años 70 que no te abandona en ningún momento.
 
Me ha gustado mucho, aunque no sé si este tipo de terror es para todos los gustos (seguramente no). No os he contado mucho, lo sé, pero es lo que hay.
 
 
 
Puntuación: 4/5

 


 

Título original:
La casa de los cien escalones
Autora: David Jasso
Editorial: Obscura
Prologo: Ana García de Polavieja
Páginas: 368
Fecha de publicación: octubre 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 21,90 euros

Todo comienza con un escritor venido a menos. Cuando Daniel empieza a intercambiar emails con otra escritora aficionada, esta le habla de la existencia de una vieja y misteriosa mansión y de los problemas personales que la tienen al límite. Interesado por averiguar hasta dónde es capaz de llegar, Daniel la convence para que se quite la vida. A partir de ese momento, el escritor se verá acosado por la siniestra figura de una mujer contrahecha y fantasmal que lo seguirá adonde vaya. Mientras, una familia que pasa unos días de vacaciones en una casa rural también comienza a recibir las visitas de esta aterradora sombra de mujer, que vaga por los rincones de la vivienda. Pero ella no es la única que hará lo imposible por convertir lo que había de ser una escapada idílica en un auténtico infierno… El escritor y la familia unirán sus fuerzas para intentar librarse de la presencia de la mujer, pero antes deberán comprender qué ha motivado su aparición y los siniestros acontecimientos de los últimos días. Muy a su pesar, para ello tendrán que encontrar la casa de los cien escalones y adentrarse en ella para poner fin al terror.
 
 

A ver, en La casa de los cien escalones tenemos a una familia (matrimonio y dos hijos preadolescentes más la perrita de turno) que van a pasar las vacaciones a una casa en algún lugar cerca de la costa valenciana. Esa casa tiene lugares, habitaciones, donde la dueña prohíbe entrar... pero da igual que entres o no, porque lo que quiere salir, sale. Y luego tenemos a Daniel, con una discapacidad que le ha cambiado totalmente la vida tras un accidente, y su hijo; Daniel es un capullo y nada de lo que hace durante la primera mitad del libro tiene excusa ni justificación. Lo paga caro, desde luego: ser un capullo conlleva una gran responsabilidad. A Daniel lo soporta su hermana, Martina, que está hasta el moño de todo el mundo. Y nos queda ese personaje que al principio conocemos como Dientes que hace cosas muy creepies y del que poco a poco conocemos su historia... y su presente y su futuro. Intuyes quién es antes de que lo desvele la narración y, en fin, pies para que os quiero. Los capítulos están narrados de forma alterna centrándose en cada uno de los personajes (incluyendo a la perra, Tralalá), y las cosas se ponen muy turbias. Creedme. Porque la casa de los cien escalones no es la misma que os nombro arriba y tarde o temprano entra en escena.
 
No es una lectura apta para lectores sensibles ni para aquellos que les disgusta leer violencia en sus novelas. Aquí hay violencia explícita, brutal, y además dirigida contra niños, así que avisados estáis, porque los malos no son los fantasmas (que también los hay): los malos son, oh sorpresa, los que están vivitos y coleando. Por si no lo sabíais ya. Y una persona de carne y hueso perturbada destrozando a otro ser humano es completamente terrorífico de leer. Jasso no le ahorra detalles al lector, el horror en algunas escenas es tangible, intenso y despiadado... pero este debe ser de los pocos libros del género donde no muere el perro (¡aleluya!), así que una cosa por otra (no lo consideréis spoiler, por favor, bastante tenemos con todo lo demás).
 
Por cierto, muy curiosa la introducción de Ana García de Polavieja (correctora habitual de editoriales como Valdemar) donde cuenta cómo este libro surge (con una intervención muy activa por su parte) tras un periodo de varios años en los que Jasso dejó de escribir muy desencantado del mundo editorial. Yo particularmente espero que sea el primero de muchos por venir, aunque mientras espero pienso tirar de su backlist, que  Jasso cuenta al final que uno de los personajes de este libro ya apareció en otra historia anterior y quiero ver qué sensaciones tengo con él.
 
  
 
Puntuación: 4/5
 


 
Título original:
 Budapest
Autora: Nieves Mories
Editorial: Obscura
Prólogo: Daniel Pérez Navarro
Páginas: 204
Fecha de publicación: julio 2023
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18,90 euros
Cubierta: Marc Vilaplana

Nieves Mories nos retuerce las entrañas lanzándonos en medio de una fábula de terror weird, un relato estremecedor que explora la guerra en toda su crudeza. La Ciudad. La otra orilla. Hace veinte años: La guerra de todas las guerras se gesta en las calles, entre hermosos palacetes art nouveau. Viejos nombres, viejas proclamas, viejas cruces flechadas resucitan. En una villa verde jade, mientras las cenizas de los muertos caen sobre todo el que recorre las calles, presentes y futuras, de la ciudad más hermosa a orillas del Danubio, dos hermanas traen al mundo a dos bebés que les son arrebatados. La Ciudad. Esta Orilla. Esta noche: Cara y Carlo recorren el cadáver plagado de fantasmas de la que fue la ciudad más hermosa a orillas del Danubio. Devoran cuentos con el ansia con que devoran corazones y miran voraces hacia la otra orilla y sus promesas; siempre están hambrientos. No lograrán saciarse hasta que le encuentren a él, al padre del mal y de los horrores de la guerra que lo destrozó todo.
 
 

Esta es la segunda novela que leo de Nieves Mories. De la primera, Asuntos de muertos, os hablé hace ya unos años. No es una autora fácil de leer, ni cómoda ni escribe historias para todo el mundo. Es de esas escritoras que tienes que leer para saber si te quedas con ella o no, porque lo que te ofrece es descarnado, cruel, oscuro, despiadado y rebosante de desasosiego. Pesadillas narradas con un estilo al que, como ya dije en su día, es difícil poner etiquetas. Tampoco las busca, ni las quiere. Rastrilla su propio camino y en las orillas te deja escenas que se asientan en tu cabeza y te horrorizan y fascinan a partes iguales.

Por todo esto, resulta difícil aventurar una sinopsis de esta novela, porque avanzamos a través de recuerdos, flashbacks, cuentos, chispazos y fotografías que componen un escenario, un todo que, tal y como está el mundo hoy en día, no parece tan lejano. De hecho ya hemos estado ahí un par de veces, y Cara y Carlo (los dos personajes que acompañamos a esta orilla del Danubio en busca de algo, de alguien, de la destrucción sanadora y el fin que dé comienzo a algo) no han conocido otra cosa. Devoran corazones, literalmente, en un mundo distópico de pesadilla. Se tienen el uno al otro hasta que llegue el día de la separación y han visto cosas que ni tú ni yo, habitantes de nubes de algodón, podríamos imaginar jamás.

Y luego está el amor, ese tema tan presente en las dos novelas que he leído de Mories, pero que ella retuerce, descompone y contorsiona para que no se parezca a nada de lo que conocemos como amor y al mismo tiempo lo reconozcamos al instante. Amor de muchos tipos, vivido de muchas maneras, expresado de mil formas y que no siempre es recibido como debe aunque está en las tripas de cada paso del camino.

Y poco más os voy a decir. Sé que no entro en muchos detalles pero es que no es un libro que se preste a explicaciones (o intentos de expresarlas). Budapest es un mundo de pesadilla que no tienes que entender por completo para que te alcance su horror y te golpee de lleno. No es el todo lo que importa, son sus partes, esas fotos que Cara lleva en una caja, los recuerdos evocados a medias, las palabras no dichas que retumban en las páginas. Y realmente cuando cierras el libro sabes que has entendido mucho más de lo que piensas aunque te cueste verbalizarlo y que se va a quedar ahí en tu cabeza a media pensión (completa a poco que bajes la guardia).

 

Puntuación: 4/5
 

martes, 26 de noviembre de 2024

RESEÑA (by MH) ::: CUENTOS DE AMOR Y MUERTE - Daria Pietrzak


 
 
Título original: Cuentos de amor y muerte
Autora: Daria Pietrzak
Editorial: Dilatando mentes
Prólogo: Luis Jesús Zapico
Páginas: 218
Fecha de publicación: junio 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,95 euros
Diseño de cubierta: Raúl Ruiz

Entra, no tengas miedo. Puedo sentir tu curiosidad. Has venido a divertirte. Has venido a llorar y a sufrir. Has venido a amar y, tal vez, morir. Entra, déjate llevar. Muéstrame los secretos que guardas en tu interior. Contémplalos bajo la luz de los focos y, esta vez, deja que ellos te devuelvan la mirada. Entra, ya es tarde para volver atrás. Las sombras crecen, las luces se apagan y los primeros compases de la música resuenan en la sala. Toma asiento y abre bien los ojos. No estás solo en esta oscuridad. Comienza una función que no podrás olvidar.
 


He reducido tanto la cantidad de mis reseñas por aquí que apenas os hablo de un veinte por ciento de las lecturas que realizo al año, y casi siempre son para cumplir retos literarios. Es decir, que apenas os hablo de otra cosa que no sean unos cuantos clásicos escogidos. De lo demás (contemporánea, fantasía, thriller/novela negra, histórica, no ficción, terror, etc...) nada de nada: para vosotros es como si no existiera, pero existe. Vaya que sí.  En cualquier caso, hoy quiero traeros a Daria Pietrzak, a quien seguro que conocéis por algunas de sus novelas (El morador, La música del pantano o Inanición), pero de quien yo os traigo su última publicación, un libro de relatos titulado Cuentos de amor y muerte.

Sé que no todos los lectores son afines a los relatos o cuentos, que se les queda la historia a medias, que piensan que les falta chicha, que cuando ya están comprometidos con lo que está pasando se acaba, que terminan con la sensación de que necesitan más, saber más, para que esa historia cale y les haga experimentar ciertas sensaciones y emociones que les son esquivas ante la escasez de páginas... Mil razones. Yo, como lectora habitual de este tipo de literatura, y aun entendiendo que el placer de la lectura es muy personal y que cada historia nace como una por parte del escritor y se convierte en miles cuando llega a manos de los lectores, creo que la narración corta otorga una libertad al autor a la hora de escribir y escoger temas que no solo da una idea de su versatilidad, sino que le permite experimentar de una manera que la narración larga no facilita, y ahí esta la gracia y la sorpresa que esconden muchas de estas historias.

Hablando de Cuentos de amor y muerte, ocho son las narraciones que incluye la edición, algunas tan cortas como para ocupar dos páginas y otras que rozan las treinta. Algunas se cuecen a fuego lento y la autora hace magia al conseguir en muy pocas páginas lo que a muchos les lleva cientos de ellas conseguir, y otras son como un suspiro que te invita a leerlas un par de veces para absorber lo efímero de su existencia. No debo daros muchos datos sobre ellos porque a los relatos hay que acercarse siempre sabiendo lo menos posible, así que os los voy a nombrar pero me voy a limitar a una frase, como mucho dos... un par de pinceladas, sin más.


Dedicatoria: Bailando sobre cenizas. Una niña. Un niño. Un deseo. Una promesa.

Piso compartido. Una joven que se ha quedado sola y no sabe estar sola. Un piso donde parece que está sola, pero no lo está.

El hombre ahogado. Un hombre bajo la lluvia que observa el interior de una casa de luto. Una explicación que nos llevará al principio de todo, el fin de todo.

La cosecha. Un granjero arruinado que se ha pasado la vida solo rodeado de miseria. Un terreno estéril y putrefacto que de repente da vida.

La carretera. Un hombre cruza cada día una carretera solitaria. El mundo que conocemos reducido a estática. La humanidad, perdida en esa sintonía.

Las cosas que no sabemos el uno del otro. Un hombre y una mujer sentados ante la mesa del comedor. Las circunstancias, mortales. Los secretos también.

Supervivientes. Un mundo postapocalíptico que ha obligado a la humanidad a vivir bajo tierra. Sobreviven de dos en dos. Bajo ningún concepto te separes del otro.

Una historia de amor (y algunas muertes). Un nacimiento extraordinario, un bebé rechazado, una familia maldita... la Muerte observando, enamorándose.


Ahora que me leo me ha quedado todo un poco críptico, pero es que no quiero entrar en más explicaciones. Así se va a quedar, tendrá que bastar.

Os decía arriba que muchos lectores se quedan a medias con los cuentos o relatos, que dada la concisión o la parquedad no acaban de entender lo que el autor quería decir en ellos, y en este libro me he encontrado con algo que muy pocos libros de cuentos incluyen y que ha resultado una sorpresa fantástica: una explicación de la autora a esos cuentos, a sus orígenes, a su inspiración para escribirlos y al verdadero significado que esconden. Y esta ventana, el privilegio que nos otorga Daria Pietrzak de poder adentrarnos en las (sus) bambalinas como autora, es una gozada, porque tú como lector proyectas sobre la lectura tus experiencias y sentimientos, tu comprensión sobre lo que estás leyendo y tu interpretación de lo que ocurre en esas páginas, y todo eso puede coincidir con lo que su autora tiene en mente o no. No voy a comentaros nada sobre esto porque el orden es el que es: primero hay que leer los cuentos, vivirlos y sentirlos como propios, y luego conocer lo que Pietrzak tenía en la cabeza a la hora de escribirlos, pero, por poneros un ejemplo, y sin entrar en detalles porque no puedo, uno de los cuentos que a mí me ha parecido más macabro habla de algo tan bonito (a priori, claro) como la familia, que cada uno la encuentra como puede, donde puede y cuando puede con los elementos que le vienen dados y las circunstancias que lo posibilitan... y a mí me ha parecido muy perturbador y me ha dado mucha grima, la verdad (cosa que me encanta, todo sea dicho. Me ha parecido uno de los mejores cuentos del libro).

¿Qué podemos encontrar entonces en estos cuentos? Pues el título es bien claro: amor (no siempre bien entendido, no siempre bien recibido, no siempre bien canalizado) y muerte (representada, sobrevenida, de esa de la que se vuelve convertido en algo o de esa que se busca por mil y una razones... o por ninguna en absoluto). Ocho maneras diferentes de afrontar los dos pilares sobre los que se asienta el ser humano y la razón para tomar tantas y tantas decisiones que no solo nos definen, sino que determinan cualquier paso que damos en la vida. Ocho maneras de describir el modo en que ambas cosas pueden entrelazarse, como el amor puede trascender la muerte y como la muerte puede amar a un humano. Ocho maneras diferentes de amar, ocho representaciones distintas de la muerte. Pero Daria Pietrzak no se queda solo ahí, sino que encuentra espacio, páginas, recovecos para hablar de otras muchas cosas, como la soledad (la que se busca, la que te viene dada, la que no quieres o la que te explota en la cara), la desesperación, la supervivencia o el aislamiento. También hay elementos mucho más complejos que no os puedo revelar aquí para no hacer spoilers, pero estos ocho cuentos son como muñecas rusas en las que los dos temas obvios, esos que les otorgan el privilegio y la razón para estar incluidos en este libro, prevalecen en la muñeca más grande, pero ocultan muchas más cosas que poco a poco se vas desvelando conforme avanzas la lectura y ves hacia donde te quiere llevar cada historia.

Los ocho cuentos de Daria Pietzak son tan diferentes entre sí que creo que dan buena muestra de la versatilidad de su autora y también de la sutileza que imprime a la hora de narrarlos. Nos movemos entre alguna historia que bien podría haber salido de la cabeza de Tim Burton y otras que beben del propio tito King y esos entornos rurales donde puede pasar cualquier cosa; historias postapocalípticas, muertos que vuelven para saldar cuentas, amores que trascienden la razón y personajes que te ponen los pelos de punta porque sabes que haberlos en la vida real, haylos. Se mete de lleno en la cabeza de sus protagonistas, les da su tiempo para que se desnuden ante el lector, impregnando la lectura de imágenes que basculan entre el horror y la delicadeza... y en ciertos momentos ambas cosas están tan unidas, el hilo que las une está tan desdibujado, que todo se preña de una melancolía que no te suelta la mano en todo el libro. Más allá de los distintos lienzos que contemplamos en Cuentos de amor y muerte, de los muy diferentes escenarios por los que nos movemos, hay tristeza, desasosiego y una manera de abrazar el mundo que nos rodea que deja mucho margen al lector para la reflexión. También os confieso una cosa: esta lectura me ha llegado en un momento en el que la muerte está presente y muy reciente en mi vida, y también el amor por quienes me rodean y pelean por seguir en este mundo, y quizás mi experiencia leyendo estos cuentos sea completamente diferente a la vuestra si o acercáis a ellos, pero de eso trata este vasto, íntimo y asombroso mundo que es la lectura.

Por ir terminando, solo puedo deciros unas cosa más: estos cuentos son de los que no se olvidan. Los que leemos mucho metemos tantas historias en nuestra cabeza que las posibilidades de que dentro de un tiempo nos cueste recordar datos específicos sobre lo que leímos un año atrás son muy altas, pero Cuentos de amor y muerte no corre ese riesgo. No solo porque estos breves lienzos son diferentes y personales, sino porque tienen esa individualidad y esa atención por el detalle que nutren las narraciones excepcionales, esas que una vez leídas buscan ese rinconcillo de tu cabeza donde acurrucarse y ahí se quedan. Me acordaré de lo que ocurre en ese piso compartido, lo que cosecha ese buen hombre, lo que se esconde en esos túneles, las carreteras desiertas, la Muerte enamorada, los secretos que nos atrapan ante una mesa de comedor, los vampiros emocionales que trascienden la muerte y los deseos que se piden y se cumplen sobre colinas... todo aderezado con una banda sonora de lo más ecléctica que va desde Mystic Prophecy hasta Bon Jovi, pasando por Alice Cooper y Demons & Wizards, entre otros.

 


 
Daria Pietrzak nació en una remota ciudad del este de Polonia, en una época y un mundo muy diferentes de los que vivimos hoy. Pronto cambió el paisaje blanco y gris que recuerda de su infancia por los verdes y ocres de la sierra de Madrid, de la que no ha podido separarse desde entonces.

Se dedica profesionalmente a la fotografía, pero sin perder nunca de vista su auténtica pasión y el motor de su día a día: el arte de contar historias. Desde que conoció los senderos que recorren los mundos de fantasía y ficción que conviven con el nuestro no ha podido dejar de adentrarse por ellos, aunque tampoco ha querido hacerlo. 

A una temprana edad descubrió el gusto por lo horrendo, por lo depravado y lo sobrenatural y muchos años después continúa sintiéndolo con la misma fuerza que el primer día, y sigue temiendo a la oscuridad con la intensidad y la sinceridad de un niño, la de aquel que conoce lo que se oculta entre sus pliegues, porque se ha asomado al otro lado en sus sueños.