Mostrando entradas con la etiqueta sobrenatural. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sobrenatural. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de septiembre de 2025

RESEÑA (by MH) ::: EL VIENTO EN EL ROSAL Y OTRAS HISTORIAS DE LO SOBRENATURAL - Mary E. Wilkins Freeman




Título original: The Wind in the Rose-Bush, and Other Stories of the Supernatural
Editorial: La Biblioteca de Carfax
Traducción: Shaila Correa
Prólogo: Ana Morán Infiesta
Páginas: 202
Fecha publicación original: 1903
Fecha esta edición: enero 2021
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 17 euros
Ilustración de cubierta: Rafael Martín Coronel




Mary E. Wilkins Freeman utiliza estas historias sobrenaturales, en las que suelen abundar las casas encantadas, para tratar temas mucho más espinosos como son el dolor, la pérdida, la frustración femenina e incluso el abuso de menores. Se sirve de tranquilas y reconfortantes localizaciones regionales y domésticas para adentrarse en terrenos inexplorados y perturbadores. 

Los relatos son los siguientes:  «El viento en el rosal»,  «Las sombras en la pared», «Luella Miller», «La habitación sudoeste», «El solar vacío» y «El fantasma perdido».
  
 
Poco a poco me voy haciendo con todas las antologías de relatos góticos o sobrenaturales que
La biblioteca de Carfax está publicando de autoras clásicas, y de hecho en leído en pocos días dos de esos volúmenes: Relatos sombríos, de Edith Nesbit, y El viento en el rosal y otras historias de lo sobrenatural, de Mary E. Wilkins Freeman. En formato de reseña larga solo os voy a hablar de este último porque no me da la vida, pero del de Nesbit ya os hablaré en las reseñas minus cuando pueda y corresponda (que menudo atasco llevo también por ese frente...). 
 
En realidad esta es la segunda antología de relatos que leo de esta autora, aunque la otra, Algunas mujeres, publicada en 2018 por La isla de Siltolá, no llegué a traerla al blog (creo que este libro se le escapó a la autora de la introducción, porque dice que hasta la publicación de El viento en el rosal solo se había traducido un relato de Freeman al castellano incluido en una antología de la editorial Valdemar). En todo caso, y por si a alguien le interesa, Algunas mujeres incluye historias costumbristas protagonizadas por mujeres de todo tipo y condición ambientadas en su Nueva Inglaterra natal, y me gustó mucho, igual que el que traigo hoy. ¿Quién era Mary E. Wilkins Freeman? Pues empezó a ganarse la vida como escritora desde adolescente publicando historia y poesías juveniles, y además del tipo de relatos costumbristas que os comento arriba, también se adentró en territorio sobrenatural, que es el que hoy nos ocupa. Solo escribió una novela, Pembroke, que cruzaremos los dedos para poder leer en algún momento en castellano. Su obra suele ambientarse en Nueva Inglaterra, la región estadounidense donde nació, y aunque en realidad su producción no fue demasiado extensa, en 1926 llegaron a concederle la primera medalla William Dean Howellss (otorgada por la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras) para honrar toda su carrera. Soltera hasta los cuarenta años, se casó con un señor del que pronto se divorció porque empinaba el codo más de la cuenta (y este dato, el de la prolongada soltería, lo introduzco porque era un tema muy presente en su obra y sus protagonistas eran en muchas ocasiones mujeres solteras de diversas edades).
 
Dicho todo esto, os cuento brevemente sobre cada uno de de los relatos. 
 

El viento en el rosal. Tras fallecer su cuñado, Rebecca va a recoger a su sobrina Agnes al hogar donde vive para llevársela con ella. Allí le recibe la segunda esposa de su cuñado, que se comporta de una manera extraña. Rebecca intenta ser paciente y no darle importancia... de no ser porque dos cosas ocurren desde el primer momento: una es que hay un rosal en el patio delantero que se mueve azotado por un viento inexistente que no sopla en ningún otro sitio; la otra es que en varias ocasiones le parece ver llegar a su sobrina, incluso la oye, pero nada, nunca llega, siempre está en casa de otra persona, visitando a alguien, de viaje a algún sitio... Agnes no aparece y su madrastra no deja de dar excusas sin parecer demasiado preocupada.
 
Las sombras en la pared
. Tres hermanas se reúnen en la casa donde viven dos de ellas ante la muerte de su hermano Edward. Al parecer Edward había discutido con otro de sus hermanos, Henry, la noche antes de morir. De hecho las tres hermanas se comportan de manera muy rara ante su hermano Henry, como si le tuvieran miedo, y además está esa sombra que ha comenzado a aparecer en el estudio en cuanto anochece y encienden las lámparas... y esa sombra se parece sospechosamente a la de su hermano fallecido, Edward.
 
Luella Miller. Luella Miller es una joven que jamás en su vida ha hecho nada porque todo aquel que la conoce, sea hombre o mujer, la idolatra de tal manera que dedican su vida por y para ella, matándose a trabajar y hacer todo tipo de tareas para que no mueva un dedo. Y no solo eso, es que todas esas personas, en pocos meses, acaban muriendo totalmente consumidas mientras Luella cada vez está más sana y radiante. Comienzan las habladurías en el pueblo, Luella sigue engatusando a la gente para que hagan todo por ella y mueran en el proceso, pero finalmente da con la horma de su zapato: una vecina que ha sido testigo de todo y está decidida a poner fin a la situación.
 
La habitación sudoeste. Las señoritas Gill han heredado una casa familiar y deciden alquilar las habitaciones para ganarse la vida. Ya tienen tres inquilinos cuando llega una maestra a pasar el verano, y solo pueden darle la habitación donde murió su tía Harriet. Una hermana tiene pavor a entrar en ese dormitorio porque ha visto cosas raras; la otra es más descreída y no cree en esas cosas. Sea como fuere, lo cierto es que desde el primer momento empiezan a suceder cosas en esa estancia, y uno por uno todos los inquilinos deciden probar suerte y demostrar que ahí no pasa nada... que tengan éxito o no es otra cosa.
 
El solar vacío. Una familia decide mudarse a la ciudad y compran una casa que sorprendentemente está a la venta por un precio mucho menor de lo que debería. En esa casa hay un solar donde se tiende la ropa y pronto empiezan a suceder cosas extrañas tanto en el solar como dentro de la casa: espejos que se rompen, cuadros que se caen, olores que no se sabe de donde vienen, cortinas que se mueven solas... Hasta que una noche, mientras todo están en el salón, se llevan el susto de su vida.
 
El fantasma perdido. Dos ancianas están con su costura cuando empiezan a hablar de casas encantadas y una le cuenta a la otra una experiencia que tuvo de joven cuando se hospedaba en casa de dos hermanas. Llevaba allí unas semanas cuando empezó a ver a una niña que aparecía de la nada buscando a su madre y que volvía a desaparecer. Las hermanas ya la habían visto aunque no hubiesen dicho nada, y sabían que algo había pasado en esa casa antes de que ellas la compraran, pero el vendedor de la inmobiliaria se lo había ocultado... y ese algo estaba relacionado con una madre y su hija.
 
Aunque se cree que fueron escritos en el siglo XIX, estos seis relatos se publicaron juntos en un solo volumen en 1903. Si os fijáis,  las protagonistas son casi siempre mujeres, 
y se repiten ciertas pautas: suelen ser hermanas (dos, tres...), en  ocasiones esas hermanas comparten un negocio juntas (que consiste en alquilar habitaciones en la casa en la que viven), se repite la situación de que estas hermanas son solteronas y jamás se han casado, suelen tener apuros económicos o no andan demasiado holgadas en ese aspecto... en realidad, el único relato que rompe un poco con toda esta tónica es El solar vacío, que no solo está protagonizado por un matrimonio y sus hijos, sino que viven holgadamente y en la opulencia. Luella Miller también va por otros derroteros pero por motivos muy diferentes, y aun así sus protagonistas también son mujeres. Y es que en casi toda su obra Freeman buscaba representar a mujeres excepcionales con vidas ordinarias, que salían adelante a pesar de las dificultades, que no tenían miedo a buscarse la vida ni a salirse de la norma que exigía la sociedad. Freeman construyó su propio arquetipo de heroína literaria y tanto en estas historias sobrenaturales como en las costumbristas que también he leído esquiva cualquier tipo de sentimentalismo o ñoñería.
 
Esta es de esas antologías de relatos en los que no hay ninguno malo, ninguno de relleno, ninguno para "cubrir un cupo". Freeman escribía muy bien, sabía cómo ambientar sus historias y trabajaba mucho la tensión y los diálogos (algo que resulta muy evidente en Las sombras en la pared, que no cuesta nada imaginar sobre las tablas de un escenario teatral). Tenemos hechos sobrenaturales, fantasmas tanto adultos como infantiles, una vampira muy peculiar que no chupa sangre pero sí la energía vital de aquellos que deciden acercarse a ella... Puedes anticipar más o menos lo que está pasando o lo que va a ocurrir (eso ya depende mucho de cada tipo de lector), pero eso no influye absolutamente en nada en la experiencia lectora. Siempre os digo lo mismo, los relatos góticos o sobrenaturales clásicos hay que leerlos en su contexto, no busquéis lo que ofrece el horror literario actual, porque en muchas ocasiones las escritoras lo usaban para dar visibilidad a la situación de las mujeres en la época que en fueron escritos.
 
Freeman es una autora muy recomendable. Tenemos poco para elegir en español pero lo poco que tenemos es variado y da muestra de su versatilidad. Tanto en sus relatos costumbristas como góticos destaca, y es una muestra más del talento femenino que existía a finales del XIX y principios del XX en la narrativa corta. 
  
  
 

 


Mary Eleanor Wilkins Freeman
nació el 31 de octubre de 1852 en Randolph, Massachusetts, pero se mudó con su familia a Brattleboro, Vermont, en 1867.
Se educó en el Seminario Femenino Mt. Holyoke. Tras la muerte de sus padres y su hermana, en 1883 decidió volver a Randolph a vivir con una amiga de la infancia. Fue en esta época cuando comenzó a desarrollar profesionalmente su carrera literaria. Obtuvo una gran acogida, tanto de crítica como de lectores, a los que encandiló con su estilo costumbrista y sus tramas ambientadas en Nueva Inglaterra. Fue una escritora prolífica: quince volúmenes de relatos, tres obras de teatro, tres volúmenes de poesía y ocho libros infantiles.
A través de sus personajes Mary Wilkins Freeman buscó demostrar sus valores feministas y desafiar las ideas preestablecidas de su tiempo respecto a los roles femeninos. En 1926 le fue otorgada la medalla William Dean Howells de la Academia de las Artes y las Letras de EE. UU.
Murió en Metuchen, Nueva Jersey, a la edad de setenta y siete años.

martes, 26 de noviembre de 2024

RESEÑA (by MH) ::: CUENTOS DE AMOR Y MUERTE - Daria Pietrzak


 
 
Título original: Cuentos de amor y muerte
Autora: Daria Pietrzak
Editorial: Dilatando mentes
Prólogo: Luis Jesús Zapico
Páginas: 218
Fecha de publicación: junio 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,95 euros
Diseño de cubierta: Raúl Ruiz

Entra, no tengas miedo. Puedo sentir tu curiosidad. Has venido a divertirte. Has venido a llorar y a sufrir. Has venido a amar y, tal vez, morir. Entra, déjate llevar. Muéstrame los secretos que guardas en tu interior. Contémplalos bajo la luz de los focos y, esta vez, deja que ellos te devuelvan la mirada. Entra, ya es tarde para volver atrás. Las sombras crecen, las luces se apagan y los primeros compases de la música resuenan en la sala. Toma asiento y abre bien los ojos. No estás solo en esta oscuridad. Comienza una función que no podrás olvidar.
 


He reducido tanto la cantidad de mis reseñas por aquí que apenas os hablo de un veinte por ciento de las lecturas que realizo al año, y casi siempre son para cumplir retos literarios. Es decir, que apenas os hablo de otra cosa que no sean unos cuantos clásicos escogidos. De lo demás (contemporánea, fantasía, thriller/novela negra, histórica, no ficción, terror, etc...) nada de nada: para vosotros es como si no existiera, pero existe. Vaya que sí.  En cualquier caso, hoy quiero traeros a Daria Pietrzak, a quien seguro que conocéis por algunas de sus novelas (El morador, La música del pantano o Inanición), pero de quien yo os traigo su última publicación, un libro de relatos titulado Cuentos de amor y muerte.

Sé que no todos los lectores son afines a los relatos o cuentos, que se les queda la historia a medias, que piensan que les falta chicha, que cuando ya están comprometidos con lo que está pasando se acaba, que terminan con la sensación de que necesitan más, saber más, para que esa historia cale y les haga experimentar ciertas sensaciones y emociones que les son esquivas ante la escasez de páginas... Mil razones. Yo, como lectora habitual de este tipo de literatura, y aun entendiendo que el placer de la lectura es muy personal y que cada historia nace como una por parte del escritor y se convierte en miles cuando llega a manos de los lectores, creo que la narración corta otorga una libertad al autor a la hora de escribir y escoger temas que no solo da una idea de su versatilidad, sino que le permite experimentar de una manera que la narración larga no facilita, y ahí esta la gracia y la sorpresa que esconden muchas de estas historias.

Hablando de Cuentos de amor y muerte, ocho son las narraciones que incluye la edición, algunas tan cortas como para ocupar dos páginas y otras que rozan las treinta. Algunas se cuecen a fuego lento y la autora hace magia al conseguir en muy pocas páginas lo que a muchos les lleva cientos de ellas conseguir, y otras son como un suspiro que te invita a leerlas un par de veces para absorber lo efímero de su existencia. No debo daros muchos datos sobre ellos porque a los relatos hay que acercarse siempre sabiendo lo menos posible, así que os los voy a nombrar pero me voy a limitar a una frase, como mucho dos... un par de pinceladas, sin más.


Dedicatoria: Bailando sobre cenizas. Una niña. Un niño. Un deseo. Una promesa.

Piso compartido. Una joven que se ha quedado sola y no sabe estar sola. Un piso donde parece que está sola, pero no lo está.

El hombre ahogado. Un hombre bajo la lluvia que observa el interior de una casa de luto. Una explicación que nos llevará al principio de todo, el fin de todo.

La cosecha. Un granjero arruinado que se ha pasado la vida solo rodeado de miseria. Un terreno estéril y putrefacto que de repente da vida.

La carretera. Un hombre cruza cada día una carretera solitaria. El mundo que conocemos reducido a estática. La humanidad, perdida en esa sintonía.

Las cosas que no sabemos el uno del otro. Un hombre y una mujer sentados ante la mesa del comedor. Las circunstancias, mortales. Los secretos también.

Supervivientes. Un mundo postapocalíptico que ha obligado a la humanidad a vivir bajo tierra. Sobreviven de dos en dos. Bajo ningún concepto te separes del otro.

Una historia de amor (y algunas muertes). Un nacimiento extraordinario, un bebé rechazado, una familia maldita... la Muerte observando, enamorándose.


Ahora que me leo me ha quedado todo un poco críptico, pero es que no quiero entrar en más explicaciones. Así se va a quedar, tendrá que bastar.

Os decía arriba que muchos lectores se quedan a medias con los cuentos o relatos, que dada la concisión o la parquedad no acaban de entender lo que el autor quería decir en ellos, y en este libro me he encontrado con algo que muy pocos libros de cuentos incluyen y que ha resultado una sorpresa fantástica: una explicación de la autora a esos cuentos, a sus orígenes, a su inspiración para escribirlos y al verdadero significado que esconden. Y esta ventana, el privilegio que nos otorga Daria Pietrzak de poder adentrarnos en las (sus) bambalinas como autora, es una gozada, porque tú como lector proyectas sobre la lectura tus experiencias y sentimientos, tu comprensión sobre lo que estás leyendo y tu interpretación de lo que ocurre en esas páginas, y todo eso puede coincidir con lo que su autora tiene en mente o no. No voy a comentaros nada sobre esto porque el orden es el que es: primero hay que leer los cuentos, vivirlos y sentirlos como propios, y luego conocer lo que Pietrzak tenía en la cabeza a la hora de escribirlos, pero, por poneros un ejemplo, y sin entrar en detalles porque no puedo, uno de los cuentos que a mí me ha parecido más macabro habla de algo tan bonito (a priori, claro) como la familia, que cada uno la encuentra como puede, donde puede y cuando puede con los elementos que le vienen dados y las circunstancias que lo posibilitan... y a mí me ha parecido muy perturbador y me ha dado mucha grima, la verdad (cosa que me encanta, todo sea dicho. Me ha parecido uno de los mejores cuentos del libro).

¿Qué podemos encontrar entonces en estos cuentos? Pues el título es bien claro: amor (no siempre bien entendido, no siempre bien recibido, no siempre bien canalizado) y muerte (representada, sobrevenida, de esa de la que se vuelve convertido en algo o de esa que se busca por mil y una razones... o por ninguna en absoluto). Ocho maneras diferentes de afrontar los dos pilares sobre los que se asienta el ser humano y la razón para tomar tantas y tantas decisiones que no solo nos definen, sino que determinan cualquier paso que damos en la vida. Ocho maneras de describir el modo en que ambas cosas pueden entrelazarse, como el amor puede trascender la muerte y como la muerte puede amar a un humano. Ocho maneras diferentes de amar, ocho representaciones distintas de la muerte. Pero Daria Pietrzak no se queda solo ahí, sino que encuentra espacio, páginas, recovecos para hablar de otras muchas cosas, como la soledad (la que se busca, la que te viene dada, la que no quieres o la que te explota en la cara), la desesperación, la supervivencia o el aislamiento. También hay elementos mucho más complejos que no os puedo revelar aquí para no hacer spoilers, pero estos ocho cuentos son como muñecas rusas en las que los dos temas obvios, esos que les otorgan el privilegio y la razón para estar incluidos en este libro, prevalecen en la muñeca más grande, pero ocultan muchas más cosas que poco a poco se vas desvelando conforme avanzas la lectura y ves hacia donde te quiere llevar cada historia.

Los ocho cuentos de Daria Pietzak son tan diferentes entre sí que creo que dan buena muestra de la versatilidad de su autora y también de la sutileza que imprime a la hora de narrarlos. Nos movemos entre alguna historia que bien podría haber salido de la cabeza de Tim Burton y otras que beben del propio tito King y esos entornos rurales donde puede pasar cualquier cosa; historias postapocalípticas, muertos que vuelven para saldar cuentas, amores que trascienden la razón y personajes que te ponen los pelos de punta porque sabes que haberlos en la vida real, haylos. Se mete de lleno en la cabeza de sus protagonistas, les da su tiempo para que se desnuden ante el lector, impregnando la lectura de imágenes que basculan entre el horror y la delicadeza... y en ciertos momentos ambas cosas están tan unidas, el hilo que las une está tan desdibujado, que todo se preña de una melancolía que no te suelta la mano en todo el libro. Más allá de los distintos lienzos que contemplamos en Cuentos de amor y muerte, de los muy diferentes escenarios por los que nos movemos, hay tristeza, desasosiego y una manera de abrazar el mundo que nos rodea que deja mucho margen al lector para la reflexión. También os confieso una cosa: esta lectura me ha llegado en un momento en el que la muerte está presente y muy reciente en mi vida, y también el amor por quienes me rodean y pelean por seguir en este mundo, y quizás mi experiencia leyendo estos cuentos sea completamente diferente a la vuestra si o acercáis a ellos, pero de eso trata este vasto, íntimo y asombroso mundo que es la lectura.

Por ir terminando, solo puedo deciros unas cosa más: estos cuentos son de los que no se olvidan. Los que leemos mucho metemos tantas historias en nuestra cabeza que las posibilidades de que dentro de un tiempo nos cueste recordar datos específicos sobre lo que leímos un año atrás son muy altas, pero Cuentos de amor y muerte no corre ese riesgo. No solo porque estos breves lienzos son diferentes y personales, sino porque tienen esa individualidad y esa atención por el detalle que nutren las narraciones excepcionales, esas que una vez leídas buscan ese rinconcillo de tu cabeza donde acurrucarse y ahí se quedan. Me acordaré de lo que ocurre en ese piso compartido, lo que cosecha ese buen hombre, lo que se esconde en esos túneles, las carreteras desiertas, la Muerte enamorada, los secretos que nos atrapan ante una mesa de comedor, los vampiros emocionales que trascienden la muerte y los deseos que se piden y se cumplen sobre colinas... todo aderezado con una banda sonora de lo más ecléctica que va desde Mystic Prophecy hasta Bon Jovi, pasando por Alice Cooper y Demons & Wizards, entre otros.

 


 
Daria Pietrzak nació en una remota ciudad del este de Polonia, en una época y un mundo muy diferentes de los que vivimos hoy. Pronto cambió el paisaje blanco y gris que recuerda de su infancia por los verdes y ocres de la sierra de Madrid, de la que no ha podido separarse desde entonces.

Se dedica profesionalmente a la fotografía, pero sin perder nunca de vista su auténtica pasión y el motor de su día a día: el arte de contar historias. Desde que conoció los senderos que recorren los mundos de fantasía y ficción que conviven con el nuestro no ha podido dejar de adentrarse por ellos, aunque tampoco ha querido hacerlo. 

A una temprana edad descubrió el gusto por lo horrendo, por lo depravado y lo sobrenatural y muchos años después continúa sintiéndolo con la misma fuerza que el primer día, y sigue temiendo a la oscuridad con la intensidad y la sinceridad de un niño, la de aquel que conoce lo que se oculta entre sus pliegues, porque se ha asomado al otro lado en sus sueños.

lunes, 12 de noviembre de 2018

RESEÑA (by MH) ::: CUERNOS - Joe Hill





Título original: Horns 
Autor: Joe Hill
Editorial: Suma
Traducción: Laura Vidal
Páginas: 460
Fecha de publicación: octubre 2010
Encuadernación: rústica con sobrecubierta
Precio: descatalogado (disponible de 2ª mano) 
Diseño de cubierta: Mary Schuck





 
¿Qué pasaría si una mañana, tras una borrachera horrible, te despertaras con unos incipientes cuernos en la cabeza?

La vida de Ig Perrish es un verdadero infierno desde que su novia Merrin fuera asesinada un año atrás, en un episodio que si bien le fue ajeno, tendió sobre él un manto de sospechas que nunca pudo sacudirse.

Una mañana, después de una fuerte borrachera, se encuentra con unos cuernos creciendo en su frente. Con el pasar de las horas descubrirá que tienen un extraño efecto en la gente: les hace contarle sus más oscuros deseos y secretos. Así, Ig se entera de que todo el pueblo, incluso sus padres, cree que él fue quien mató a Merrin.

Tras el desconcierto de los primeros momentos, Ig aprenderá a sacar ventaja de ser el mismísimo diablo...

Esta reseña de hoy hace la tercera dentro del reto Serendipia, y lo doy por completado con una lectura un poco fruto de la casualidad. Hace años que quiero leer al hijo del tito King, pero estaba empeñadísima en hacerlo con NOS4A2 (a pesar de las variadas y no siempre positivas opiniones), que está completamente descatalogado y ni de segunda mano había suerte (salvo que quisiera pagar 300 euros... de los libros de segunda mano a precio de oro y diamantes hablaré otro día). El caso es que a principios de año encontré Cuernos, nuevo, a 5,95 (imagino que porque también iba camino de la descatalogación). No lo dudé y me hice con él... y unas dos semanas después salieron los libros del reto Serendipia y ahí estaba Cuernos. Y si el destino te lo pone en bandeja, no hay más que hablar :)

Ig se levanta una mañana con una resaca de campeonato y... ¿eso que tiene en la frente son dos cuernos? Pues sí, son cuernos. Y duelen del carajo cuando los toca. Realmente no recuerda nada de lo que ocurrió la noche anterior, pero sea como sea, que te salgan cuernos no es demasiado normal. En la consulta del médico no le solucionan gran cosa y la gente no parece alarmarse mucho por esas protuberancias; más bien al contrario, se ponen a hablarle sin filtros y le dicen todo lo que piensan, sus secretos, sus demonios interiores, le confiesan sus pecados, le piden permiso para cometer más... y si les toca, lo descubre absolutamente todo sobre ellos. Estamos hablando de que la gente (amigos, familia, conocidos) le dice lo que jamás le diría a la cara, y pronto Ig descubrirá que esto tiene su lado negativo pero también su lado bueno: gracias a estos torrentes de honestidad descubre quién mató a su novia un año antes (asesinato y violación de los que todo el mundo le culpa y de los que, obviamente, es inocente), así que, teniendo en cuenta que se está convirtiendo en un demonio, ¿por qué no comportarse como tal? A partir de ese momento el único objetivo de Ig será la venganza... y un diablo vengador no es moco de pavo.

A grosso modo, y sin desvelar demasiado de la trama, este es el argumento. Una de las dudas que tenía con Hill era si tendría su propia personalidad como autor y narrador, o si seguiría la senda de su padre, que está muy bien marcada y continuar con ella parece el camino más fácil. Durante la lectura mi opinión ha ido variando según el momento, aunque la impresión final es que su estilo como narrador sí que es propio y se diferencia del de su padre, aunque ciertas peculiaridades de la historia en sí misma beben de manera muy evidente de las características que han hecho famoso a King. Por decirlo en pocas palabras, y pudiendo opinar solo sobre este libro, Hill tiene su propia voz, pero no puede negar que es hijo de su padre y que la influencia de su obra y de cómo hila las cosas en sus novelas está por todas partes (cosa normal, por otro lado. King debe ser el autor más influyente de los últimos 40 años en el género. Si todos los demás le miran de reojo cuando escriben, ¿por qué no lo va a hacer su hijo?).

A todo esto, creo que no lo he dicho todavía: he disfrutado muchísimo de Cuernos. La historia comienza de un modo muy potente en la primera página, y a partir de ahí no solamente irá la cosa sobre esos cuernos y la gente contándole sus desvaríos mentales en cuanto se lo cruzan, sino que acompañaremos a Ig en su cruzada contra el asesino de su novia metidos plenamente en su cabeza. Y es que Ig lo es todo en este libro. Conoceremos al Ig actual, el que es poco más que un despojo humano desde que Merrin no solo fue asesinada sino que él fue culpado del asesinato, y al Ig de antaño, ese que conoció a Merrin en la iglesia siendo apenas unos críos y el que miraba hacia un futuro en el que ella lo era todo. Con ese fin, Hill tira de pasado y presente, algunas veces de manera clara, otras veces obligándote a no despistarte porque lo hace en destellos que pueden pasar desapercibidos; se mueve entre dos espacios en el que los personajes van evolucionando y no siempre lo hacen en el sentido que el lector espera, y eso hace que lo que lees en el pasado te vaya trastocando lo que has leído hasta ese momento en el presente.

Así, esta novela creo que no puede considerarse de terror per sé porque realmente bebe de otros muchos géneros: sobrenatural, romántico, thriller... y sí, tiene escenas un tanto cruentas (bueno, algunas muy cruentas), y sí, conforme se va consumando la venganza y el archienemigo de la historia demuestra ser bastante duro de roer, nuestro Ig poco a poco va ascendiendo puestos en la escala demoníaca y empieza a echar humo por la nariz, a ponerse rojo pimentón, a tener los cuernos muy grandes y a montarse un harén de serpientes que ya quisiera la Medusa para su testa, pero vamos, que Hill te lo cuenta de una manera que te lo crees todo a pies juntillas y miedo yo no he pasado (aunque puedo entender que esté clasificado como de terror, una cosa no quita la otra).

Y es que el autor hace muy buen trabajo tanto con los personajes (que tienen muchas aristas, que no siempre hacen lo que esperas que van a hacer, y que resultan creíbles, cosa que en un libro de estos es como dar en la diana para no caer en lo esperpéntico...), como con la trama en sí, porque es compleja, mete muchísimos elementos y a ratos te da la sensación de que van a quedar cosas sin explicar porque no va a saber cómo hacerlo y las va a dejar a la buena ventura... pero no, todo queda cerrado, al menos a nivel de trama. El final no es fácil, incluso yo diría que necesita un par de lecturas porque el libro se lee con tanta rapidez que si esa parte se lee también rápido puede no comprenderse como es debido pero, más allá de eso, es una novela que te engancha desde la primera página, que está muy bien planteada (y mira que es difícil con semejante argumento) y que a mí me ha enganchado a Hill, como ya me enganché en su dia a su padre.

De hecho he investigado un poco en la bibliografía del autor y me alegro de haber leído primero Cuernos, porque al parecer sigue la misma estela de King de meter detalles y personajes de unos libros en otros y crear su propio universo y su propia tela de araña en la que las cosas de un modo u otro están relacionadas. Hay elementos sobrenaturales que aparecen en este libro que al parecer luego vuelven a salir en NOS4A2 y el lector recibe más información sobre ellos (por decirlo de algún modo ya que no puedo decir a qué me refiero), así que los he leído en el orden correcto y eso me hace muy feliz.

Resumiendo, que a quien le guste el estilo del tito King es difícil que no le guste el de su hijo (e imagino que también funciona al contrario: si no te gusta Stephen King, dudo que Joe Hill sí porque se asemejan en las peculiaridades), y aunque no cabe duda de que ciertas influencias de su padre campan a sus anchas por las páginas (he obviado a propósito hacer referencia concreta a cuáles son porque esto se alargaría mucho y tampoco aportaría gran cosa a la opinión sobre el libro en sí), Hill demuestra que tiene historias propias que contar y un estilo propio con el que hacerlo. Que lo mismo luego leo otro libro suyo y me horroriza tanto que os digo que me divorcio de él, pero en base a Cuernos, no os puedo decir más que cosas buenas y recomendar el libro a quien le gusten las historias con toques sobrenaturales, con toques de terror, con escenas un poco macabras, una bonita historia de amor de estas americanas de "juntos forever and ever desde los doce años", una venganza que no se detiene ante nada, un malo que es muy maloso y unos, sobre todo, buenos personajes.

No os puedo contar más ni puedo ser más explícita porque este es de esos libros que cuanto menos se sepa sobre lo que ocurre, mejor. Ni siquiera os he hablado de otros personajes más allá de Ig y Merrin, y haberlos, haylos. Y unos cuantos, además. Pero lo dicho, menos es más. Yo sabía más bien poco sobre el libro antes de comenzar a leerlo y lo he agradecido muchísimo. Tanto que ya me he agenciado El traje del muerto y, ¡sí, por fin!, NOS4A2, que después de más de un año alguien ha liberado pensando en el bien común y el de la humanidad (o sea, el mío) y he podido comprarlo sin tener que empeñar la medalla de oro de la comunión. Cruzaremos los dedos para que, por lo menos, no me disgusten mucho, que estoy muy empeñada en adorar a este autor.

Por cierto, que mi intención era hacer una reseña combo porque después de leer el libro quería ver la peli... y eso hice, la vi, pero como la reseña iba a consistir básicamente en despotricar mucho y llamar a Hill vendido por dejar que hicieran eso con sus personajes y su historia, os lo ahorro. Solo es una opinión personal, claro, y no sé qué habría opinado si la hubiese visto antes de leer la novela, pero como la he visto después, ya no tiene remedio...



Joseph Hillstrom King, conocido como Joe Hill (Hermon, Maine, 1972) es un escritor estadounidense y creador de cómics, afamado por renovar los géneros de terror, fantasía oscura y ciencia ficción  es autor de novelas superventas y premiadas como El traje del muerto (Suma, 2007), Cuernos (Suma, 2010), NOS4A2 (Suma, 2013) y Fuego (2016; Nocturna, 2017), traducida a quince idiomas y que va ser llevada al cine próximamente por la 20th Century Fox. 
Además, ha cultivado el género del relato con Fantasmas (2005) y el del cómic con Locke & Key (2009-2013). En Tiempo extraño (2017; Nocturna, 2018) presenta cuatro novelas cortas que debutaron en la lista de best sellers del New York Times. Los derechos cinematográficos de «Instantánea» los ha comprado Universal.