
jueves, 11 de septiembre de 2025
RESEÑA (by MH) ::: EL VIENTO EN EL ROSAL Y OTRAS HISTORIAS DE LO SOBRENATURAL - Mary E. Wilkins Freeman

martes, 26 de noviembre de 2024
RESEÑA (by MH) ::: CUENTOS DE AMOR Y MUERTE - Daria Pietrzak
Editorial: Dilatando mentes
Páginas: 218
Encuadernación: rústica con solapas
Sé que no todos los lectores son afines a los relatos o cuentos, que se les queda la historia a medias, que piensan que les falta chicha, que cuando ya están comprometidos con lo que está pasando se acaba, que terminan con la sensación de que necesitan más, saber más, para que esa historia cale y les haga experimentar ciertas sensaciones y emociones que les son esquivas ante la escasez de páginas... Mil razones. Yo, como lectora habitual de este tipo de literatura, y aun entendiendo que el placer de la lectura es muy personal y que cada historia nace como una por parte del escritor y se convierte en miles cuando llega a manos de los lectores, creo que la narración corta otorga una libertad al autor a la hora de escribir y escoger temas que no solo da una idea de su versatilidad, sino que le permite experimentar de una manera que la narración larga no facilita, y ahí esta la gracia y la sorpresa que esconden muchas de estas historias.
Hablando de Cuentos de amor y muerte, ocho son las narraciones que incluye la edición, algunas tan cortas como para ocupar dos páginas y otras que rozan las treinta. Algunas se cuecen a fuego lento y la autora hace magia al conseguir en muy pocas páginas lo que a muchos les lleva cientos de ellas conseguir, y otras son como un suspiro que te invita a leerlas un par de veces para absorber lo efímero de su existencia. No debo daros muchos datos sobre ellos porque a los relatos hay que acercarse siempre sabiendo lo menos posible, así que os los voy a nombrar pero me voy a limitar a una frase, como mucho dos... un par de pinceladas, sin más.
Dedicatoria: Bailando sobre cenizas. Una niña. Un niño. Un deseo. Una promesa.
Piso compartido. Una joven que se ha quedado sola y no sabe estar sola. Un piso donde parece que está sola, pero no lo está.
El hombre ahogado. Un hombre bajo la lluvia que observa el interior de una casa de luto. Una explicación que nos llevará al principio de todo, el fin de todo.
La cosecha. Un granjero arruinado que se ha pasado la vida solo rodeado de miseria. Un terreno estéril y putrefacto que de repente da vida.
La carretera. Un hombre cruza cada día una carretera solitaria. El mundo que conocemos reducido a estática. La humanidad, perdida en esa sintonía.
Las cosas que no sabemos el uno del otro. Un hombre y una mujer sentados ante la mesa del comedor. Las circunstancias, mortales. Los secretos también.
Supervivientes. Un mundo postapocalíptico que ha obligado a la humanidad a vivir bajo tierra. Sobreviven de dos en dos. Bajo ningún concepto te separes del otro.
Una historia de amor (y algunas muertes). Un nacimiento extraordinario, un bebé rechazado, una familia maldita... la Muerte observando, enamorándose.
Ahora que me leo me ha quedado todo un poco críptico, pero es que no quiero entrar en más explicaciones. Así se va a quedar, tendrá que bastar.
Os decía arriba que muchos lectores se quedan a medias con los cuentos o relatos, que dada la concisión o la parquedad no acaban de entender lo que el autor quería decir en ellos, y en este libro me he encontrado con algo que muy pocos libros de cuentos incluyen y que ha resultado una sorpresa fantástica: una explicación de la autora a esos cuentos, a sus orígenes, a su inspiración para escribirlos y al verdadero significado que esconden. Y esta ventana, el privilegio que nos otorga Daria Pietrzak de poder adentrarnos en las (sus) bambalinas como autora, es una gozada, porque tú como lector proyectas sobre la lectura tus experiencias y sentimientos, tu comprensión sobre lo que estás leyendo y tu interpretación de lo que ocurre en esas páginas, y todo eso puede coincidir con lo que su autora tiene en mente o no. No voy a comentaros nada sobre esto porque el orden es el que es: primero hay que leer los cuentos, vivirlos y sentirlos como propios, y luego conocer lo que Pietrzak tenía en la cabeza a la hora de escribirlos, pero, por poneros un ejemplo, y sin entrar en detalles porque no puedo, uno de los cuentos que a mí me ha parecido más macabro habla de algo tan bonito (a priori, claro) como la familia, que cada uno la encuentra como puede, donde puede y cuando puede con los elementos que le vienen dados y las circunstancias que lo posibilitan... y a mí me ha parecido muy perturbador y me ha dado mucha grima, la verdad (cosa que me encanta, todo sea dicho. Me ha parecido uno de los mejores cuentos del libro).
¿Qué podemos encontrar entonces en estos cuentos? Pues el título es bien claro: amor (no siempre bien entendido, no siempre bien recibido, no siempre bien canalizado) y muerte (representada, sobrevenida, de esa de la que se vuelve convertido en algo o de esa que se busca por mil y una razones... o por ninguna en absoluto). Ocho maneras diferentes de afrontar los dos pilares sobre los que se asienta el ser humano y la razón para tomar tantas y tantas decisiones que no solo nos definen, sino que determinan cualquier paso que damos en la vida. Ocho maneras de describir el modo en que ambas cosas pueden entrelazarse, como el amor puede trascender la muerte y como la muerte puede amar a un humano. Ocho maneras diferentes de amar, ocho representaciones distintas de la muerte. Pero Daria Pietrzak no se queda solo ahí, sino que encuentra espacio, páginas, recovecos para hablar de otras muchas cosas, como la soledad (la que se busca, la que te viene dada, la que no quieres o la que te explota en la cara), la desesperación, la supervivencia o el aislamiento. También hay elementos mucho más complejos que no os puedo revelar aquí para no hacer spoilers, pero estos ocho cuentos son como muñecas rusas en las que los dos temas obvios, esos que les otorgan el privilegio y la razón para estar incluidos en este libro, prevalecen en la muñeca más grande, pero ocultan muchas más cosas que poco a poco se vas desvelando conforme avanzas la lectura y ves hacia donde te quiere llevar cada historia.
Por ir terminando, solo puedo deciros unas cosa más: estos cuentos son de los que no se olvidan. Los que leemos mucho metemos tantas historias en nuestra cabeza que las posibilidades de que dentro de un tiempo nos cueste recordar datos específicos sobre lo que leímos un año atrás son muy altas, pero Cuentos de amor y muerte no corre ese riesgo. No solo porque estos breves lienzos son diferentes y personales, sino porque tienen esa individualidad y esa atención por el detalle que nutren las narraciones excepcionales, esas que una vez leídas buscan ese rinconcillo de tu cabeza donde acurrucarse y ahí se quedan. Me acordaré de lo que ocurre en ese piso compartido, lo que cosecha ese buen hombre, lo que se esconde en esos túneles, las carreteras desiertas, la Muerte enamorada, los secretos que nos atrapan ante una mesa de comedor, los vampiros emocionales que trascienden la muerte y los deseos que se piden y se cumplen sobre colinas... todo aderezado con una banda sonora de lo más ecléctica que va desde Mystic Prophecy hasta Bon Jovi, pasando por Alice Cooper y Demons & Wizards, entre otros.
Se dedica profesionalmente a la fotografía, pero sin perder nunca de vista su auténtica pasión y el motor de su día a día: el arte de contar historias. Desde que conoció los senderos que recorren los mundos de fantasía y ficción que conviven con el nuestro no ha podido dejar de adentrarse por ellos, aunque tampoco ha querido hacerlo.
A una temprana edad descubrió el gusto por lo horrendo, por lo depravado y lo sobrenatural y muchos años después continúa sintiéndolo con la misma fuerza que el primer día, y sigue temiendo a la oscuridad con la intensidad y la sinceridad de un niño, la de aquel que conoce lo que se oculta entre sus pliegues, porque se ha asomado al otro lado en sus sueños.
lunes, 12 de noviembre de 2018
RESEÑA (by MH) ::: CUERNOS - Joe Hill
Título original: Horns
Autor: Joe Hill
Editorial: Suma
Traducción: Laura Vidal
Diseño de cubierta: Mary Schuck
Una mañana, después de una fuerte borrachera, se encuentra con unos cuernos creciendo en su frente. Con el pasar de las horas descubrirá que tienen un extraño efecto en la gente: les hace contarle sus más oscuros deseos y secretos. Así, Ig se entera de que todo el pueblo, incluso sus padres, cree que él fue quien mató a Merrin.
Tras el desconcierto de los primeros momentos, Ig aprenderá a sacar ventaja de ser el mismísimo diablo...
Ig se levanta una mañana con una resaca de campeonato y... ¿eso que tiene en la frente son dos cuernos? Pues sí, son cuernos. Y duelen del carajo cuando los toca. Realmente no recuerda nada de lo que ocurrió la noche anterior, pero sea como sea, que te salgan cuernos no es demasiado normal. En la consulta del médico no le solucionan gran cosa y la gente no parece alarmarse mucho por esas protuberancias; más bien al contrario, se ponen a hablarle sin filtros y le dicen todo lo que piensan, sus secretos, sus demonios interiores, le confiesan sus pecados, le piden permiso para cometer más... y si les toca, lo descubre absolutamente todo sobre ellos. Estamos hablando de que la gente (amigos, familia, conocidos) le dice lo que jamás le diría a la cara, y pronto Ig descubrirá que esto tiene su lado negativo pero también su lado bueno: gracias a estos torrentes de honestidad descubre quién mató a su novia un año antes (asesinato y violación de los que todo el mundo le culpa y de los que, obviamente, es inocente), así que, teniendo en cuenta que se está convirtiendo en un demonio, ¿por qué no comportarse como tal? A partir de ese momento el único objetivo de Ig será la venganza... y un diablo vengador no es moco de pavo.
A todo esto, creo que no lo he dicho todavía: he disfrutado muchísimo de Cuernos. La historia comienza de un modo muy potente en la primera página, y a partir de ahí no solamente irá la cosa sobre esos cuernos y la gente contándole sus desvaríos mentales en cuanto se lo cruzan, sino que acompañaremos a Ig en su cruzada contra el asesino de su novia metidos plenamente en su cabeza. Y es que Ig lo es todo en este libro. Conoceremos al Ig actual, el que es poco más que un despojo humano desde que Merrin no solo fue asesinada sino que él fue culpado del asesinato, y al Ig de antaño, ese que conoció a Merrin en la iglesia siendo apenas unos críos y el que miraba hacia un futuro en el que ella lo era todo. Con ese fin, Hill tira de pasado y presente, algunas veces de manera clara, otras veces obligándote a no despistarte porque lo hace en destellos que pueden pasar desapercibidos; se mueve entre dos espacios en el que los personajes van evolucionando y no siempre lo hacen en el sentido que el lector espera, y eso hace que lo que lees en el pasado te vaya trastocando lo que has leído hasta ese momento en el presente.
Así, esta novela creo que no puede considerarse de terror per sé porque realmente bebe de otros muchos géneros: sobrenatural, romántico, thriller... y sí, tiene escenas un tanto cruentas (bueno, algunas muy cruentas), y sí, conforme se va consumando la venganza y el archienemigo de la historia demuestra ser bastante duro de roer, nuestro Ig poco a poco va ascendiendo puestos en la escala demoníaca y empieza a echar humo por la nariz, a ponerse rojo pimentón, a tener los cuernos muy grandes y a montarse un harén de serpientes que ya quisiera la Medusa para su testa, pero vamos, que Hill te lo cuenta de una manera que te lo crees todo a pies juntillas y miedo yo no he pasado (aunque puedo entender que esté clasificado como de terror, una cosa no quita la otra).
Y es que el autor hace muy buen trabajo tanto con los personajes (que tienen muchas aristas, que no siempre hacen lo que esperas que van a hacer, y que resultan creíbles, cosa que en un libro de estos es como dar en la diana para no caer en lo esperpéntico...), como con la trama en sí, porque es compleja, mete muchísimos elementos y a ratos te da la sensación de que van a quedar cosas sin explicar porque no va a saber cómo hacerlo y las va a dejar a la buena ventura... pero no, todo queda cerrado, al menos a nivel de trama. El final no es fácil, incluso yo diría que necesita un par de lecturas porque el libro se lee con tanta rapidez que si esa parte se lee también rápido puede no comprenderse como es debido pero, más allá de eso, es una novela que te engancha desde la primera página, que está muy bien planteada (y mira que es difícil con semejante argumento) y que a mí me ha enganchado a Hill, como ya me enganché en su dia a su padre.
De hecho he investigado un poco en la bibliografía del autor y me alegro de haber leído primero Cuernos, porque al parecer sigue la misma estela de King de meter detalles y personajes de unos libros en otros y crear su propio universo y su propia tela de araña en la que las cosas de un modo u otro están relacionadas. Hay elementos sobrenaturales que aparecen en este libro que al parecer luego vuelven a salir en NOS4A2 y el lector recibe más información sobre ellos (por decirlo de algún modo ya que no puedo decir a qué me refiero), así que los he leído en el orden correcto y eso me hace muy feliz.
Resumiendo, que a quien le guste el estilo del tito King es difícil que no le guste el de su hijo (e imagino que también funciona al contrario: si no te gusta Stephen King, dudo que Joe Hill sí porque se asemejan en las peculiaridades), y aunque no cabe duda de que ciertas influencias de su padre campan a sus anchas por las páginas (he obviado a propósito hacer referencia concreta a cuáles son porque esto se alargaría mucho y tampoco aportaría gran cosa a la opinión sobre el libro en sí), Hill demuestra que tiene historias propias que contar y un estilo propio con el que hacerlo. Que lo mismo luego leo otro libro suyo y me horroriza tanto que os digo que me divorcio de él, pero en base a Cuernos, no os puedo decir más que cosas buenas y recomendar el libro a quien le gusten las historias con toques sobrenaturales, con toques de terror, con escenas un poco macabras, una bonita historia de amor de estas americanas de "juntos forever and ever desde los doce años", una venganza que no se detiene ante nada, un malo que es muy maloso y unos, sobre todo, buenos personajes.
No os puedo contar más ni puedo ser más explícita porque este es de esos libros que cuanto menos se sepa sobre lo que ocurre, mejor. Ni siquiera os he hablado de otros personajes más allá de Ig y Merrin, y haberlos, haylos. Y unos cuantos, además. Pero lo dicho, menos es más. Yo sabía más bien poco sobre el libro antes de comenzar a leerlo y lo he agradecido muchísimo. Tanto que ya me he agenciado El traje del muerto y, ¡sí, por fin!, NOS4A2, que después de más de un año alguien ha liberado pensando en el bien común y el de la humanidad (o sea, el mío) y he podido comprarlo sin tener que empeñar la medalla de oro de la comunión. Cruzaremos los dedos para que, por lo menos, no me disgusten mucho, que estoy muy empeñada en adorar a este autor.
Por cierto, que mi intención era hacer una reseña combo porque después de leer el libro quería ver la peli... y eso hice, la vi, pero como la reseña iba a consistir básicamente en despotricar mucho y llamar a Hill vendido por dejar que hicieran eso con sus personajes y su historia, os lo ahorro. Solo es una opinión personal, claro, y no sé qué habría opinado si la hubiese visto antes de leer la novela, pero como la he visto después, ya no tiene remedio...
















