Mostrando entradas con la etiqueta Libros del Asteroide. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros del Asteroide. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de septiembre de 2025

RESEÑAS MINUS by MH (2025) #10 ::: CLÁSICOS y/o CLÁSICOS MODERNOS (#2)

 ¡Hola a todos!

Hoy en esta sección de opiniones breves toca una tanda de clásicos (y algún clásico moderno) a los que por una razón u otra no les he escrito una reseña más extensa. Ya sabéis que leo mucho clásico y de todo tipo así que no creo que esto necesite mayor explicación.
 
 
 
  
Como veis hay tanto novelas como antologías de relatos, algunos de autores muy conocidos y otros no tanto. Y sí, hay alguno descatalogado, que es marca de la casa, pero qué culpa tengo yo si reeditan los mismos libros una y otra vez y sin embargo muchos se pierdan en los anales de la publicación editorial masiva :(
 
 
  



 
 

Título original:
 Innocence
Autora: Penelope Fitzgerald
Editorial: Impedimenta
Traducción: Pilar Adón
Páginas: 352
Fecha de publicación original: 1986
Fecha esta edición: septiembre 2013
Encuadernación: rústica con sobrecubierta
Precio: 24,95 euros

La joven Chiara Ridolfi acaba de salir del colegio inglés en el que ha pasado su infancia. Al llegar a Florencia, donde viven su padre y su tía, descendientes de una antigua familia de nobles italianos ahora venida a menos, se enamora perdidamente del doctor Salvatore Rossi, un hombre recio, hecho a sí mismo y con una inmensa conciencia de clase. Pero a partir de su primer encuentro, en un concierto para violín de Brahms, el mundo parece confabularse para que sientan que todo se interpone en su camino. El carácter de ambos, insegura ella e inflexible él, ayuda a hacer de su vida algo insoportable. Hasta que alguien decide adoptar una medida sorprendente y extrema, fruto de una peculiaridad ancestral del temperamento familiar. Penelope Fitzgerald, autora de «La librería» y «El inicio de la primavera», vuelve con una novela inteligentísima y tremendamente seductora, que nos recuerda a una comedia de Shakespeare y que crea un universo real y completo, casi tangible, en el que es posible encontrar un auténtico prodigio tras cada esquina.

 
Hacía un tiempo que no leía a Penelope Fitzgerald, y el reto de leer una historia ambientada en Italia con un romance de fondo para el reto de Undine me ha permitido leer Inocencia, novela publicada en 1986 en la que la autora dejó a un lado lo de narrar episodios de su propia vida y decidió contar otro tipo de cosas abandonando las tierras seguras de su Inglaterra. Su primera aventura en suelo europeo la llevó a Florencia, y qué queréis que os diga: a mí me dicen Firenze y lo dejo todo ❤️

Ambientada en 1955, seguimos a la familia Ridolfi, compuesta por apenas un padre y su hija y la hermana del padre. Viven desconectados de la realidad a caballo entre una villa decadente a las afueras de la ciudad y un palacio no menos decadente en la propia Florencia. Por su sangre corre la tendencia a las medidas drásticas (maravilloso primer capítulo contando una leyenda familiar) y ahora Chiara, la hija, ha decidido que se casa con Salvatore, un médico plebeyo al que ha visto dos veces. Y esto, que así contado parece más de lo mismo, no lo es. Creedme. Estamos hablando de Penelope Fitzgerald.

No te gusta (casi) ningún personaje (Salvatore, sobre todo, es insoportable, un ofendidito de la vida que va siempre contra todo, que hace por principios todo lo contrario a lo que se espera de él y es, sobre todo y ante todo, un melodramático), y reconozco que me costó entrar en la historia, pero una vez que te dejas atrapar no sueltas el libro y me he sorprendido riéndome en voz alta un par de veces. Muy inlof con Cesare y Barney, los mejores personajes de la novela (para mí).

En esta historia unos se aferran a una vida de privilegios que ya no existen y otros a unos ideales que no se sostienen, y todos son peculiares pero de modos completamente diferentes, así que siempre encuentran en los demás la tranquilidad y el sosiego a sus rarezas. Un retrato singular de la Florencia de posguerra que en mi opinión va de menos a más. Penelope Fitzgerald es de esas autoras con las que no todo el mundo conecta, e incluso a mí, que sí que me gusta, reconozco que siempre me cuesta un poco entrar en sus novelas, así que os pido paciencia si le dais una oportunidad.
 
 
Puntuación: 3,5/5 
 


 
 

Título original:
 The Enchanted April
Autora: Elizabeth von Arnim
Editorial: Alfaguara
Traducción: Beatriz García Ríos
Páginas: 310
Fecha de publicación original: 1922
Fecha esta edición: 1990
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: descatalogado (disponible en otras ediciones)

Un lugar encantador adonde acudirán cuatro mujeres inglesas, hartas y aburridas, escapando de la rutina. Allí, en primavera y en pleno Mediterráneo, conversan, viven y descubren los mejores matices de su sensibilidad, oculta por la monotonía cotidiana. Y todo empezará a cambiar, quizá para siempre.
 
Esta comedia de Elizabeth von Arnim, una de las escritoras más leídas de principios del siglo XX, brinda tanto placer y fascinación hoy como entonces.


 
Estoy releyendo mucho últimamente, y a veces me da pena por todos los libros que tengo pendientes de leer por primera vez, pero soy una firme defensora de acercarse de nuevo a una historia pasados muchos años y ver qué te encuentras (para bien o para mal), así que pienso seguir haciéndolo. Un abril encantado es fruto de ese afán por releer, y digo desde ya que me ha gustado tanto o más que la última vez. No es una historia de estas que te vuelan la cabeza ni que ahonden en profundidades existenciales: es solo una novela bonita, radiante y rebosante de encanto sobre mujeres que deciden alejarse del mundanal ruido, darse una oportunidad a sí mismas para ser felices, pasar un tiempo a solas para saber si quieren seguir compartiendo su tiempo y su vida con aquellos que les esperan en su hogar y que dan una lección de convivencia, amistad y libertad con el transcurrir de las páginas. No sé qué más queréis en la vida, la verdad.
 
¿Quiénes son esas mujeres? Lotty es la principal impulsora de todo, una ama de casa casada con un señor que no le deja ser ella misma y que la infravalora constantemente. Ve un anuncio en un periódico donde se alquila un castillo medieval en Italia, pero claro, eso cuesta un dineral, así que allí mismo, en esa cafetería, aborda a otra mujer, Rose, para que compartan gastos. Rose está casada con un escritor que ni siquiera sabe que existe y vive volcada en sus labores de voluntaria en su iglesia. Ya están las dos, pero si fuesen cuatro, más barato sería, ¿no? Así que buscan otras dos compañeras de vacaciones: una es lady Caroline, la niña mimada de la socialité londinense que está hartísima de que todo el mundo se acerque a ella buscando algo, y la señora Fisher, que se precia de haber conocido a todo aquel que había que conocer muchas décadas atrás y se da demasiada importancia. No han ido allí en plan de amigas, así que al principio cada cual va a lo suyo, buscan sus momentos a solas, se rehúyen... pero pronto la amistad va encontrando su camino, los diálogos entre ellas son maravillosos, y sí, también aparecen con el tiempo los caballeros, pero eso ya es el postre. Se lee con una sonrisa, se respira y se siente toda la naturaleza que rodea al castillo y el alma se relaja como si también estuvieras con ellas de vacaciones.
 
Ahora en la relectura he sido consciente de cosillas de la traducción que no supe ver hace tropecientos años cuando la leí por primera vez, y sé que se ha publicado recientemente una nueva traducción en otra editorial que será mejor que la mía, pero no pienso cambiar mi edición. Le tengo tanto cariño a esta por darme la oportunidad de disfrutar de esta historia por primera vez que de momento se queda conmigo.
 
 
Puntuación: 4,5/5
  
 


 

Título original:
 'Round the Lamp. Being Facts and Fancies of Medical Life
Autora: Arthur Conan Doyle
Editorial: Alba
Traducción: Gregorio Cantera
Páginas: 304
Fecha publicación original: 1894
Fecha esta edición: marzo 2007
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: descatalogado (disponible en otras ediciones)

Colección de relatos, algunos reales, otros ficticios, en torno al ejercicio de la medicina. Hay entre ellos recuerdos de antiguos médicos desfasados, de la angustia del estudiante, de casos misteriosos, extraordinarios, ridículos o trágicos.

 
 
Quien más quien menos sabe que Arthur Conan Doyle acabó hasta el mismísimo moño de Sherlock Holmes porque el venerable detective opacaba todo el resto de su obra literaria, y es que este venerable escocés escribía de todo, desde novelas de aventuras (de hecho su novela favorita de toda su producción literaria era La compañía blanca) a relatos sobre su profesión, la medicina, y sobre eso versa la antología que traigo hoy. La lámpara roja se publicó en 1894 (Doyle ya era archifamoso) y los relatos que contiene en unos casos están basados en hechos reales y en otros son totalmente ficticios (no te especifican a qué categoría pertenece cada uno... en algunos casos es evidente por el tema, pero en otros no tanto xD).
 
¿Qué tenemos? Pues de todo, y siempre con algún médico o estudiante de medicina de por medio y con mayor o menor protagonismo en la historia. Hay relatos conmovedores, otros te hacen reír, algunos se adentran en el campo de la fantasía y los hay también muy explícitos en cuanto al contenido (en la época victoriana no podías ser muy escrupuloso con las prácticas médicas o quirúrgicas si querías dedicarte a eso porque todo se hacía de una manera bastante gore). También hay algo de ciencia ficción y un relato dedicado a la entrada de la mujer en el campo de la medicina y a como se lo tomaban algunos señores médicos que no veían con buenos ojos esta intrusión. Vamos, lo dicho, de todo. La edición incluye un prefacio del propio Doyle defendiendo algo tan coherente como que la profesión permite a los médicos ver lo mejor del ser humano pero también les hace enfrentarse a pruebas y situaciones muy dolorosas, y que eso es lo que él muestra en estas historias. Que tuviese que defender y justificar algo así da buena muestra de la mojigatería victoriana 
 
Si tengo que escoger mis favoritos, el que más me ha gustado es quizás el más oscuro, cruel y retorcido, El caso de lady Sannox, y también he disfrutado mucho de El lote número 249 porque es totalmente my cup of tea (momias, maldiciones, antiguo Egipto y Oxford). Cambiando un poco el tono, también me ha gustado mucho Cuestión de diplomacia porque es casi todo lo contrario a los dos anteriores: desborda sentido del humor y se lee con una sonrisa en la boca. Y Los médicos de Hoyland, por supuesto, por la visibilidad que le da a la mujeres en un mundo tan masculino como el de la medicina en aquella época.
 
  
Puntuación: 4/5

 


 

Título original:
 Train to Pakistan
Autora: Khushwant Singh 
Editorial: Libros del Asteroide
Traducción: Marta Alcaraz Burgueño
Páginas: 248
Fecha de publicación original: 1956
Fecha esta edición: enero 2011
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 16,95 euros

A comienzos de 1947 los territorios del Indostán que dependían del Imperio Británico alcanzan la independencia. El territorio continental de la India queda dividido en dos países: India y Pakistán (de mayoría musulmana); el odio religioso se extiende por ambos produciendo centenares de miles de muertos y generando un conflicto que todavía perdura. Cuando en Mano Majra, un pequeño pueblo al norte de la India junto a la frontera con Pakistán, el prestamista local es asesinado, todas las sospechas recaen sobre un conocido ladrón sij, enamorado de una musulmana. Las habladurías que provoca el crimen, la llegada de un tren cargado de cadáveres y los rumores de revueltas en otras partes del país terminan enrareciendo la convivencia en el pueblo. Este clásico de la literatura india, publicado por primera vez en 1956, nos recuerda lo sencillo que es incitar al odio y romper la armonía en comunidades que han convivido pacíficamente durante siglos. Tren a Pakistán es una emotiva novela que nos ayuda a comprender la riqueza y complejidad de la India y la de una región de cuya estabilidad depende, en gran medida, la paz mundial.
 
 
En 1947 el Indostán logró la independencia del Imperio británico y quedó dividido en dos: la India (con mayoría hindú y sij) y Pakistán (con mayoría musulmana). Miles de personas de cualquiera de las tres religiones quedaron atrapadas a un lado u otro, el odio se extendió en ambos países y dio comienzo un conflicto que aún hoy perdura (sobre todo por la región de Cachemira).

En este contexto del inicio del conflicto sitúa Singh la historia. Nos lleva hasta la aldea sij de Mano Majra, situada en la India pero fronteriza con Pakistán. Es un lugar humilde, donde todas las religiones conviven en paz y donde la inoperancia del nuevo gobierno todavía no ha hecho mella. La vida de sus habitantes se rige según los horarios de los trenes que cruzan su única vía y es un punto crucial en el desplazamiento de refugiados y evacuados.

Huelga decir que los disturbios en Mano Majra serían desastrosos, pero no hay manera de evitarlos cuando uno tras otro se suceden varios hechos que ponen la aldea patas arriba y la tranquilidad que habían conocido hasta entonces pronto es cosa del pasado. A esto se suma la corrupción y el abuso policial campando a sus anchas y, aunque esperan que su gobierno les proteja, ese gobierno ni está ni se le espera.

Singh nos zambulle de lleno en un momento de la historia muy muy complejo en el que el odio, la sinrazón y la crueldad prevalecen sin apenas esfuerzo donde antes todo era armonía y defensa de la convivencia y respeto vecinales. Su estilo es muy sencillo y directo, mordaz en muchas ocasiones, cuenta con la agudeza del lector y con que sepa ir más allá de la palabra, pero que esa “sencillez” no os engañe: es una novela dura, lo que cuenta es horrible y te quedas con un agujero en el estómago al cerrarla.
 
 
Puntuación: 4/5
 

lunes, 3 de marzo de 2025

RESEÑA (by MH) ::: EL MAESTRO DEL JUICIO FINAL - Leo Perutz


 
Título original: Der Meister des Jüngsten Tages
Autor: Leo Perutz
Editorial: Libros del Asteroide 
Traducción: Jordi Ibáñez
Páginas: 232
Fecha publicación original: 1923
Fecha esta edición: marzo 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 17,95 euros 
Diseño de cubierta: Duró

 
Viena, 1909. El célebre actor Eugen Bischoff aparece muerto en extrañas circunstancias. A pesar de que parece un suicidio, todas las sospechas se centran en el barón Von Yosch, oficial del ejército y antiguo amante de la mujer del difunto. Al verse repentinamente involucrado en el caso, el barón Von Yosch deberá emprender una investigación para poder demostrar su inocencia. Sus pesquisas le llevarán a investigar otras extrañas muertes acaecidas en las mismas fechas y a descubrir el extraño motivo que las relaciona: un misterioso asesino que parece, en realidad, un espectro surgido en tiempos inmemoriales, un «terrible enemigo» que está latente en cada uno de nosotros y siempre dispuesto a despertar de su letargo.
 
Leo Perutz, uno de los grandes narradores del siglo xx, firmó con El maestro del juicio final una apasionante novela, a medio camino entre el relato policiaco y la literatura fantástica, que acabaría dándole fama internacional y lo convertiría en un autor admirado por escritores como Graham Greene, Ian Fleming o Jorge Luis Borges.

  
 
Han pasado casi seis años desde que os hablé de una novela de Leo Perutz. En aquel entonces os traje De noche, bajo el puente de piedra, una novela histórica ambientada en la Praga de finales del siglo XVI y principios del XVII con un elevado componente fantástico. Me gustó tanto que ese mismo año (2019) compré este libro que os traigo hoy,
El maestro del juicio final, y mi intención era leerla enseguida... pero bueno, ya sabéis. La vida. El caso es que ambas novelas son completamente distintas entre sí y al tiempo comparten algunos elementos muy marcados, así que primero os cuento de qué va y después os comento brevemente.
 
Estamos en Viena en 1909. ¿Lugar? La casa del actor Eugen Bischoff, toda una celebridad. Allí también están su esposa, Dina, su cuñado Felix, un ingeniero militar que se presenta a media velada llamado Solgrub y dos amigos que, acompañados de sus instrumentos, están dando un pequeño concierto acompañados de Dina al piano. Uno de estos dos amigos, el barón Gottfried Von Yosch, es el narrador de esta historia, que se tuerce esa misma noche cuando Bischoff aparentemente se suicida mientras todos sus invitados están esperando a que la cena esté preparada. Y digo aparentemente porque justo antes el propio Bischoff les había contado una extraña historia sobre dos hermanos que también se habían suicidado en unas circunstancias muy extrañas y que él creía que había algo más siniestro detrás. La cosa se complica cuando el propio Von Yosch es acusado por Felix de haber sido el causante de ese suicidio, y todo se convierte en una cuestión de honor en la que, si no se descubre pronto qué misterio se esconde tras la muerte del actor, Von Yosch se verá obligado a quitarse su propia vida. 

Puede parecer un resumen un poco enrevesado, pero es la única manera de plantear aunque sea por encima la trama de la novela. 

Se dice en la sinopsis que esta historia anda a medo camino entre el relato policíaco y la literatura fantástica, y entiendo el por qué del símil... tengo que puntualizar y dejar muy claro que NO es una novela policíaca. No lo es y no os acerquéis a ella buscando eso porque os vais a llevar un chasco enorme. ¿De dónde viene entonces esa alusión al relato policíaco? De la búsqueda por parte de varios de los personajes de la razón o los motivos que impulsaron al actor Bischoff a suicidarse. Y sí, investigan, pero de una manera muy particular y muy alejada de los cánones del misterio policial. De hecho por parte de la policía no hay ninguna investigación porque se declara suicidio y ya está; lo que impulsa la novela realmente es la situación en la que queda el narrador, el barón Von Yosch.
 
Por resumir la situación, debéis tener en cuenta que la novela está ambientada en una época en la que el honor lo era todo, y si la persona cuyo honor estaba en cuestión era además militar, la situación se convertía en asunto de vida o muerte. ¿Qué ocurre en la historia? Pues que el barón Von Yosch es militar y, cuando Bischoff muere, es acusado de haber provocado ese suicidio (por circunstancias que no os voy a contar aquí, claro). El cuñado del fallecido está convencido de su culpabilidad y el honor exige el propio suicidio del barón; de hecho le amenaza con contarle a los mandos de su regimiento su "participación" en el suicidio si en el plazo de x días no se ha quitado la vida. Así que, ya sea de un modo u otro, la vida del barón está acabada y, en cualquier caso, él ha empeñado su palabra de honor (que para el caso es lo mismo), así que o averiguan lo que ha ocurrido o, por muy inocente que sea, tendrá que morir por su propia mano. ¿Qué ocurre? Pues que otro de los presentes, el ingeniero militar Solgrub, es el único que parece tener una ligera idea de lo que pasa y de la inocencia del barón, pero demostrarlo en el escaso plazo que tiene es muy complicado. La madeja de la que tirar es la historia que el actor contó antes de morir, y Solgrub pone todo su empeño en ello. ¿Morirá más gente en el camino? Podéis dar por hecho que sí, porque es un asunto muy complicado y de lo más extraño.
 
Claro, contado así puede parecer que los cauces de la investigación, dentro de sus peculiaridades, pueden discurrir de una manera más o menos convencional, pero lo cierto es que lo que convierte esta historia en algo totalmente diferente es precisamente el estilo de Leo Perutz y su forma de abordar una trama que puede sonar a manida. El maestro del juicio final es una novela muy psicológica, introspectiva, en la que, al ser el narrador el objeto de las sospechas y sobre el que recae el peso del honor, asistimos a la espiral que se cierne sobre él en cuanto a lo que piensan de él, las acusaciones, todo lo que se le viene a la cabeza cuando piensa que tendrá que dejar este mundo si no consiguen averiguar qué se esconde tras esos suicidios inducidos. Qué duda cabe que, solo por el hecho de estar narrando su historia con bastante posterioridad (algo que deducimos desde las primeras línea) sabemos que no tuvo que llevar a cabo ninguna acción irremediable, pero el proceso reflexivo de recordar su situación durante aquellos días es el que predomina durante toda las páginas. Y es que por culpa de una acusación absurda y sin sentido se convierte en protagonista de unos hechos con los que no tiene nada que ver, todo le resulta tan sorprendente que de primeras no es capaz de reaccionar ni de defenderse, pero poco a  poco lo vemos pasar de la aceptación pasiva a la acción proactiva, y ahí es donde la trama con tintes policiales se asoma ligeramente por las páginas... pero lo dicho, tomad esto con una pizca de sal.
 
¿La trama fantástica? Pues sobre ella no os puedo decir casi nada porque forma parte de la misma resolución. Sí que se intuye durante toda la novela, fluctúa un aire de algo que va más allá de aquello que conocemos como realidad, se atisba un componente de algo a lo que no se le puede poner nombre pero que al mismo tiempo es lo único que puede explicar tanta muerte en circunstancias parecidas y, sobre todo, con personas relacionadas con el mundo del arte y una sensibilidad muy acusada. Todos parecen haberse suicidado (o intentado hacerlo) porque algo les ha forzado a ello, no porque lo hayan decidido de una manera libre. Todos los casos han sucedido de la misma manera y pronto descubrirán que parece estar detrás la misma persona, aunque el modo en que lo hace no tiene ninguna explicación. Poco más os puedo contar, pero Perutz gustaba mucho de introducir elementos fantásticos en sus novelas; ya fui testigo cuando leí De noche, bajo el puente de piedra, aunque en aquel caso la fantasía era más amable, más cautivadora y ensoñadora, y en El maestro del juicio final tiene fines mucho más siniestros.
 
En resumen, es una novela que comienza de una manera bastante habitual, presentando los hechos, narrando situaciones ordinarias, estableciendo lazos entre los personajes de cara al lector, introduciendo elementos que serán muy importantes en algún momento de la trama, se produce una muerte, unas acusaciones trágicas, unos pensamientos derrotistas... básicamente, un desarrollo normal de la narración, hasta que los factores cambian, aparece el elemento fantástico, la búsqueda casi imposible, el reloj que avanza inexorable, el abatimiento que debe desaparecer en pos de la supervivencia... Y todo contado desde el punto de vista del personaje que está en la picota, del acusado por las causas más peregrinas pero atado por una cuestión de honor que le empuja a la muerte, del que intenta hacerse valer a través de las páginas pero que nos muestra solo su cara buena, la que le interesa, como bien nos queda claro cuando se cuelan las opiniones de otros personajes... Pero que  no sea tan maravilloso como él nos quiere hacer creer no quiere decir que tenga nada que ver con la muerte de su amigo, y ahí radica su objetivo, su reivindicación. Estamos dentro de su cabeza toda la novela, a los demás personajes solo los vemos como él los ve y, aún así, tenemos el cuadro perfecto de cada uno de ellos cuando todo termina. Y a todo esto se suma el retrato de la Viena de principios del siglo XX, cuna y refugio de artistas de todo tipo y en pleno florecimiento cultural.
 
¿Quién es el maestro del juicio final? ¿Hay alguien detrás de ese sobrenombre? Lo hay, pero huelga decir que no puedo comentar nada sobre él. ¿Recomiendo esta novela? Pues dudo. A mí me ha gustado, pero Leo Perutz no es un autor para recomendar así como así. Sus libros son muy cortos pero no lo parece durante la lectura, su narración es melancólica, introspectiva, sobria... se puede hacer lenta pero al tiempo sabes que te están contando algo diferente, original. Yo no lo denominaría apasionante como se dice en la sinopsis del libro porque creo que es un adjetivo que puede llevar las expectativas por derroteros equivocados, pero sí creo que es inteligente y absorbente. Y es un autor muy olvidado al que creo firmemente que hay que leer al menos una vez en la vida. Los dos libros que he leído suyos son completamente distintos entre sí a pesar de sus muchas semejanzas esenciales; este, El maestro de juicio final, es el que le dio fama internacional y que amalgama de una manera personal varios géneros muy distintos entre sí de una manera algo oscura; el otro, De noche, bajo el puente de piedra, es una novela histórica que también mezcla varios géneros pero que me parece más cautivadora y fascinante (y más compleja, si hablamos de arquitectura literaria). Ya decidís vosotros cuál os interesa más (si es que os interesa alguno, claro).
 
 



Leo Perutz (Praga, 1882-Bad Ischl, 1957) nació en una acomodada familia de origen sefardita, estudió matemáticas y trabajó en una compañía de seguros en Viena y Trieste antes de dedicarse por completo a la escritura. Fue uno de los escritores europeos más populares de los años veinte y treinta del siglo XX; sus novelas cautivaron a personalidades tan distintas como Alfred Hitchcock, Italo Calvino, Graham Greene, Theodor Adorno o Jorge Luis Borges, entre otros. Frecuentó a algunos de los escritores e intelectuales más importantes de su época, como Robert Musil, Oskar Kokoschka, Bertolt Brecht, Franz Werfel o Alexander Lernet-Holenia, quien se convertiría en su albacea literario. En 1938, con los nazis en el poder, se instaló en Tel Aviv; en 1950 consiguió regresar por fin a Viena. Desde entonces y hasta su muerte en 1957 viviría a caballo entre Austria e Israel. Entre su obra destacan las novelas Mientras dan las nueve (1918), El marqués de Bolibar (1920), El maestro del juicio final (1923), Turlupin (1924), El caballero sueco (1936) y De noche, bajo el puente de piedra (1953).

lunes, 19 de julio de 2021

RESEÑA (by MH) ::: UNA MUJER DE RECURSOS - Elizabeth Forsythe Hailey

 

 
Título original: A Woman of Independent Means
Autora: Elizabeth Forsythe Hailey
Editorial: Libros del Asteroide
Traducción: Concha Cardeñoso Sáenz de Miera
Páginas: 336
Fecha publicación original: 1978
Fecha esta edición: 2015
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 21,95 euros
Diseño de cubierta: Jordi Duró

A comienzos del siglo XX, cuando la independencia de las mujeres era todavía muy relativa, Bess Steed, la inolvidable protagonista de esta novela, es ya una mujer de armas tomar: una joven llena de voluntad y ambición que, además, acaba de recibir una pequeña herencia. Una mujer de recursos nos cuenta la vida de Bess desde principios de siglo hasta la década de los sesenta, la historia se narra a través de su correspondencia: de las cartas, telegramas y notas que Bess va escribiendo a distintos destinatarios a lo largo de los años. En estos escritos la observamos mientras soporta los golpes y las alegrías de la vida con una valentía inquebrantable y un espíritu indómito; su correspondencia nos va revelando los sacrificios que el amor le exige, los problemas y las recompensas del matrimonio, las complejas relaciones con sus hijos y, sobre todo, su clara voluntad de desafiar a su entorno social, que intenta constantemente someterla a sus convenciones.

Publicada por primera vez en 1978, Una mujer de recursos es el retrato de un personaje memorable y de los grandes cambios que se produjeron en la vida estadounidense durante la primera mitad del siglo XX. Una novela que ha cautivado a millones de lectores en todo el mundo y que se ha convertido en un clásico moderno.


Creo que
he leído el 95% de las novelas epistolares clásicas que tengo en la estantería. En el momento de escoger lectura para esta premisa del reto de Todos los clásicos grandes y pequeños tenía solo tres inéditas y aunque dudé mucho, finalmente me decidí por Una mujer de recursos, de Elizabeth Forsythe Hailey. Y digo que dudé porque aunque cumple el parámetro de la fecha inicial de publicación (1978), su autora sigue viva, y creo que es la primera vez que me pasa en este reto. Me cuesta considerarlo un clásico, pero bueno, con lo que me está costando sentarme a escribir las reseñas (no os hacéis una idea), como para ponerme más piedras en el camino. Cumple el requisito, así que bien escogido está.
 
La autora de las cartas es Bess, de quien leemos su primera misiva en diciembre de 1899, cuando solo está en cuarto curso. Estas primeras cartas solo están para dar fe de que conoce desde que era una niña a su primer marido, Robert Steed, con quien se casa en 1909 con apenas dieciocho años. A partir de aquí, y gracias a la correspondencia que mantiene con sus padres (y con su madrastra cuando su madre fallece), su cuñada Lydia, su cuñado, su suegra, sus cartas a su marido cuando él está lejos, sus amistades... vamos viendo cómo transcurre su día a día, la venida al mundo de sus hijos, sus anécdotas con los criados (tiene criados desde el primer minuto, no pisa una cocina en su vida), las fiestas que da y aparecen en los periódicos locales, sus traslados por el trabajo de su marido, los clubes a los que pertenecen, las relaciones sociales que establecen, lo relevantes e importantes que son allá donde van, lo que piensa de su matrimonio, de la maternidad, de lo que hacen sus conocidos y no le parece bien... También habla, porque así es la vida, de las cosas malas: accidentes, fallecimientos... y aparecen intercaladas cartas a clubes, colegios, residencias, tiendas, etc... además de algunos telegramas. Estas cartas son muy continuas en el tiempo hasta cierto evento que ocurre en 1922, a partir del cual los periodos de tiempo entre una carta y otra son a veces de años y todo ocurre de manera mucho más rápida. Es decir, que el 70% de la novela transcurre desde que se casa en 1909 con dieciocho años hasta 1922, y el el 30% restante abarca desde 1925 hasta 1968, un periodo mucho más amplio y, sin embargo, usa muchas menos cartas para contarlo. En este último tramo lidia con otro tipo de situaciones propias del avance generacional en una familia: los hijos en edad adulta (y como una madre cree que sus niños van a ser sus niños para siempre y esos mismos niños necesitan volar lejos de su madre), los nietos, las limitaciones y deterioro físico y mental propios de la edad, así como reflexiones sobre la vida en pareja, la monogamia, la infidelidad y la rutina en el matrimonio.
 
La edición incluye un prólogo de la autora que data de 1998, veinte años después de la publicación inicial del libro. En ella dice que su intención era la de hacer un homenaje a su abuela y que por tanto esta novela es una recreación de su vida. Según esto, debo presuponer que Betsy, la nieta de Bess (protagonista de la novela) que aparece en el último tramo de las cartas, es la propia autora del libro, e incluso se habla en ese prólogo de una segunda parte que se centraría en el personaje de la hija de Bess y, por tanto, madre de la autora. No tengo constancia de que este libro se haya publicado ni exista realmente, pero tampoco he mirado demasiado a fondo.

A ver, la lectura me ha entretenido (sobre todo de la segunda mitad en adelante), pero quizás esperaba algo más del libro después de reseñas y opiniones tan entusiastas. Además es que tengo clarísimas las dos cosas que han hecho que la lectura se me haya quedado en entretenida y ya. Una es la narración. Como decía al principio, la novela fue publicada en 1978, y así es como se lee la historia, como si estuviese ambientada en 1978, gran defecto de la narración si estamos ante una novela epistolar en la que estamos leyendo la voz de la protagonista durante todo el libro (una protagonista que comienza hablándonos a finales del siglo XIX y durante el 70% de la novela nos habla desde el primer cuarto del siglo XX). Todo suena demasiado moderno, demasiado contemporáneo, y para mí la voz de la narradora no se corresponde en absoluto con la época que representa. Salvo detalles muy puntuales históricos que son los que son y aparecen de vez en cuando, lo mismo podría estar ambientado en 1910 que en 1950 o cualquier otro año. A mí desde luego no me ha llevado a la época en que transcurre todo, pero ya sabemos que estas cosas son muy personales y será solo sensación mía (estoy muy tiquis últimamente, es lo que hay).
 
La otra es la propia protagonista: me ha caído regulero tirando a mal. A ver, siempre lo digo, a mí no me tiene que caer bien un personaje para que me guste si está bien creado, y muchas veces os he hablado aquí de personajes con los que no comulgaba pero que me parecían fantásticos como tales. Pero es que Bess está basada en una persona real, y de verdad que me hacía resoplar cada dos por tres. Esos recursos de los que habla el título hacen referencia a su estatus financiero; Bess una mujer de clase alta que vive nadando en la abundancia económica toda su vida salvo unos escasos meses (y aun así tiene acciones y tiene dinero.. simplemente durante esos meses tiene menos), que hace lo que le da la gana siempre sin pararse a pensar en nadie ni en si hace daño, que tiene libertad absoluta durante toda su vida y que vive obsesionada con la posición social, con ser una figura eminente allá donde vive y con salir en las noticias de sociedad de los periódicos. Lo que no se hace a su manera está mal hecho, le gusta controlar a todo el mundo, se cobra toda las obras filantrópicas que hace (os he donado mucho dinero, ahora dadme esto a cambio que me lo he ganado), es muy egoísta (aunque ella no se considera así, of course) y tiene una obsesión bastante asquerosa con las herencias que le corresponden. Os pongo una muestra de una carta dirigida a la directora de una residencia de mayores donde está ingresada una prima suya muy enferma:
Cuando vuelva a la conciencia, dígale, por favor, que he escrito expresando mi preocupación. En caso de que no se recupere, permítame recordarle que soy la propietaria legal de la cama con dosel que ahora ocupa, y, en caso de fallecimiento, debe enviármela a portes debidos a mi dirección de Texas.
Frases de este estilo pululan durante buena parte de las cartas.
Os decía antes que la intención de la autora era la de homenajear a su abuela... pues no quisiera yo ser su abuela con semejante retrato. Sí, le ocurren desgracias como a todo el mundo, pero las penas con dinero se llevan mejor. ¿Que me quedo sin casa? ¡Me compro otra y mejor! ¿Que tengo que cambiar de ciudad? ¡Pues me construyo otra casa más, que no se diga, si tengo dinero de sobra! ¿Que me canso de la vida rutinaria? ¡Me voy tres meses a Europa! Bess es una mujer totalmente independiente económicamente pero no porque se lo haya ganado trabajando, sino porque lo hereda de su madre, y de invertir bien ese dinero además de la empresa que crea su primer marido vive toda su vida (su segundo marido también tiene mucho patrimonio propio). Así que esta novela hace buena la máxima de que el dinero otorga independencia y libertad, pero claro, tampoco le veo el mérito al tema si no ha hecho nada para ganárselo. A esto se suma que Bess estira demasiado la goma de ir totalmente a lo suyo y tiene gestos verdaderamente egoístas y totalmente faltos de empatía... y es un personaje real, repito, dato muy importante que no debemos olvidar. Lo admito, conozco a una persona que me ha recordado mucho a Bess, y creo que de ahí viene mi falta de tolerancia con sus egocentrismos y egolatrías varios. Las lecturas son consecuencia de las circunstancias del lector que las valora.
 
Pero bueno, dejando todo esto aparte, el libro se lee muy bien, abarca seis décadas en la vida de la protagonista y, aunque ya digo que a mí la ambientación y la voz de la narradora se me han quedado cortas, imagino que aquellos lectores que busquen en estas cartas simplemente conocer la vida y avatares de su protagonista con destellos aquí y allá de momentos históricos (la Primera Guerra Mundial y la gripe española, la muerte de Kennedy, los inicios de Hitler y Mussolini en Europa), disfrutarán mucho con la lectura... y si la narradora no les parece insufrible lo disfrutarán todavía más, qué duda cabe :) Lo dicho, estoy muy tiquis.


Elizabeth Forsythe Hailey nació en Dallas, Texas, en 1938. Estudió en La Sorbona y en el Hollins College. Su primera novela, publicada cuando tenía cuarenta años, Una mujer de recursos (1978), inspirada en la vida de su abuela, se convirtió en un auténtico superventas y se adaptó con gran éxito al teatro y la televisión. A lo largo de su vida, publicó también otras tres novelas: Life Sentences (1982), Johanna’s Husband and David’s Wife (1986) y Home Free (1991).