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lunes, 26 de octubre de 2020

RESEÑA HALLOWEEN #1 (by MH) ::: EL MAYORAZGO - E.T.A. Hoffmann




Título original: Das Majorat
Autor: E.T.A. Hoffmann
Editorial: Nórdica
Traducción: Jorge Seca
Prólogo: Marisa Siguan
Páginas: 160
Fecha de publicación original: 1817
Fecha esta edición: septiembre 2007
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 14,50 euros



«En un paisaje duro y baldío, inhóspito, arenoso, se eleva, cercano al mar, el castillo de R…sitten, sede de la familia de R… Un marco que contiene todos los elementos clásicos de la narración de terror, sitúa al lector de El mayorazgo en un horizonte lleno de amenazas y le abre unas expectativas determinadas: la seguridad de asistir a un suceso terrorífico.

Tranquilizado por el sentimiento de sumergirse en la percepción de algo inquietante que no le atañe, el lector se prepara para una aventura emocionante y desafecta, llena de horrores controlados y previsibles. Pero no cuenta con Hoffmann. No cuenta con que muy pronto, al introducirse en la narración, se reducirá al mínimo la distancia entre lector y novela, desaparecerán los límites que a este le parecían tan evidentes y establecidos entre el mundo real y lo fantástico, entre la cotidianeidad y lo desconocido, entre la realidad controlada y el terror…»

Hoffmann desciende a lo más profundo del ser humano para entender sus acciones y motivaciones. En este relato, en el que se encuentran muchos elementos de la novela gótica, el autor, considerado por Freud como «el maestro sin par de lo siniestro en la literatura», realiza un gran trabajo de profundidad psicológica.
Hoy da comienzo mi tradicional semana de clásicos en Halloween, que este año estará compuesta por seis libros nada menos, así que como vais a tener que soportarme todos los días hasta el sábado he decidido ser inteligente (por una vez) y escoger lecturas muy cortitas y adecuadas para leer (casi todas) la misma tarde-noche del 31 de octubre, y que además, precisamente por su brevedad, me obligan a mí también a ser concisa. Seguro que dais las gracias por ello. No sabía cómo ordenar las reseñas así que finalmente he decidido hacerlo por orden de publicación original, y eso convierte a El mayorazgo, de E.T.A. Hoffmann, publicada inicialmente en 1817, en la primera de la lista.
 
El narrador es nuestro protagonista, un joven de poco más de veinte años que acompaña a su tío en su visita anual a la mansión R, situada en un paisaje inhóspito y yermo, rodeado de un bosque en el que los lobos y los cuervos ponen la banda sonora y con un clima propenso a terribles tormentas. Cuando llegan son informados de que no pueden alojarse en los aposentos de siempre y son trasladados a otros diferentes, en los que, esa misma noche, suceden unos sucesos que aterrorizan a nuestro protagonista. Su tío, una vez informado, no parece demasiado sorprendido: sabe que algo ocurrió en esa misma sala muchos años antes, y sabe cómo exorcizar al espectro y darle descanso. Así lo hace, y cuando pocos días después llega el barón de la mansión junto a su joven esposa y todo su séquito, la casa parece cobrar vida y dejar atrás malas sensaciones... hasta que el protagonista se enamora locamente de la baronesa, y parece ser correspondido.

El mayorazgo pertenece a una serie de cuentos que su autor publicó en 1817 bajo el título de Piezas nocturnas, obras que en el prólogo definen como aquellas que oponen la noche el abismo interior, de la irracionalidad, del subconsciente, al día, al sol de la razón. Con sejemante premisa, huelga decir que en principio pintaba perfecta para el tema que nos ocupa, y desde luego Hoffmann nos introduce en esa mansión y sus alrededores con una ambientación sombría, gris y lóbrega que promete buenos momentos de suspense y escalofrío. De hecho, nada más llegar a ella somos testigos de una aparición fantasmal que pone los pelillos de punta. Pero lo cierto es que la narración y la trama dan a partir de ese momento un giro de ciento ochenta grados y, aun siendo una lectura muy entretenida y bien escrita, se aleja de la prometida premisa inicial.

Sin adentrarme mucho en materia (apenas tiene 150 páginas), y aun teniendo en cuenta que la exposición de la narración es única y no está dividida en ningún tipo de capítulos, podría decirse que la historia se divide en tres partes: la primera es la que os acabo de contar, en la que se llega a esa mansión, se descubre que oculta un terrible secreto y que rondan espectros en ella que no son capaces de encontrar el descanso, pero esta parte pronto llega a su fin para dar entrada a la segunda parte, completamente centrada en el enamoramiento del protagonista por la baronesa, un enamoramiento que su tío intenta quitarle de la cabeza sin demasiado éxito (y poco más). Y luego llegamos a la tercera parte, en la que conocemos la historia de lo ocurrido en esa mansión por boca del tío del protagonista, que vivió esos sucesos en primera persona muchos años atrás.
 
La ambientación me ha gustado muchísimo, desde la primera página te sumerges en ese castillo que se cae a pedazos rodeado por unas tierras que resultan amenazadoras (todo esto en conjunto conforma el mayorazgo del título), y una historia familiar trágica perfilada de secretos y sospechas... pero la forma de estructurar la historia, y sobre todo la parte central del enamoramiento, no me han terminado de encajar. Es como si quisiera introducir literatura gótica por un lado, romanticismo por otro (el movimiento cultural, no me refiero a literatura romántica), y luego algo de romance tal cual, pero todas de manera literal, sin ser capaz de fusionarlas. Si no existiesen esas partes tan diferenciadas y las diferentes subtramas estuviesen más vinculadas unas con otras en vez de resultar tan fragmentadas, podría haber resultado una historia de romanticismo oscuro con toques góticos muy apañada... pero es que para que este subgénero empezase a darnos alegrías aún faltaba un tiempecillo. No se puede tener todo en esta vida.
 
Aun así no quiero que dé la sensación de que no me ha gustado El mayorazgo porque me ha resultado una lectura entretenida; simplemente creo que se beneficiaría de una conjunción diferente de todos sus elementos. Es una novela corta que se puede leer sin problemas la misma noche de Halloween, pero aunque tiene ese puntillo gótico en la ambientación, y las primeras páginas sí que prometen una buena historia de fantasmas, lo cierto es que esa sensación se desvanece pronto y la narración se adentra en derroteros totalmente diferentes. Hacia el final intenta volver a las sensaciones del principio, pero de un modo muy somero y sin mayor repercusión. ¿Merece la pena? Sí, por supuesto, leer a Hoffmann siempre merece la pena. ¿Es la mejor opción para estas fechas? Pues bajo mi punto de vista, no, sobre todo si esperáis un punto gótico de esos que ponen los pelillos de punta y te mantienen alerta toda la lectura. En El mayorazgo esa sensación desaparece transcurridas las primeras veinte páginas; pero en cualquier caso, y dejando a un lado el motivo de su aparición en esta semana especial, si tenéis la oportunidad de leerlo no lo dejéis pasar.

Ernst Theodor Amadeus Hoffmann (Königsberg, 1776 - Berlín, 1822). Escritor y compositor alemán. Hijo de un abogado, su tercer nombre era originalmente Wilhelm, pero más tarde adoptó el de Amadeus en honor a Mozart. Estudió derecho en Königsberg. Vivió en Varsovia, donde creó una orquesta y se dedicó a componer.En 1814 aceptó el cargo de Consejero de Justicia del Tribunal de Berlín, sin que por ello se resintiera su ingente producción literaria de aquellos años.Su fama se debe más a su obra como escritor que a sus composiciones. Adscrito al Romanticismo, donde más destacó su gran personalidad fue en sus cuentos fantásticos, en los que se mezclan el misterio y el horror, y que han alcanzado fama universal. En ellos crea una atmósfera en ocasiones de pesadilla alucinante y aborda temas como el desdoblamiento de la personalidad, la locura y el mundo de los sueños, que ejercieron gran influencia en escritores como Víctor Hugo, Edgar Allan Poe y el primer Dostoievski.

lunes, 9 de marzo de 2020

RESEÑA (by MB) ::: NATURALEZA - Ralph Waldo Emerson





Título original: Nature  
Autor: Ralph Waldo Emerson
Editorial: Nórdica
Traducción: Andrés Catalán 
Páginas: 144
Fecha publicación original: 1836
Fecha esta edición: febrero 2020
Encuadernación: cartoné
Precio: 22,50 euros
Ilustración de portada e interiores: Eugenia Ábalos
Naturaleza es el ensayo más representativo del pensamiento de Ralph Waldo Emerson. En él expone los principios de su filosofía, que fue de gran influencia en otros escritores, como, por ejemplo, su amigo Henry David Thoreau. El escritor, filósofo y poeta estadounidense nos anima a aceptar y apreciar nuestra relación con la naturaleza. La espiritualidad es un tema central de esta obra, germen del trascendentalismo. Además, este volumen incluye, en edición bilingüe, doce magníficos poemas del pensador de Boston. Y las ilustraciones de Eugenia Ábalos aportan un complemento de gran belleza.
Para buscar la soledad un hombre necesita alejarse tanto de su propia alcoba como de la sociedad.
Naturaleza es la obra en la que Ralph Waldo Emerson nos invita a salir de la cáscara confortable y artificial creada por el hombre para realizar una inmersión total en la creación, participando y entendiendo de una forma filosófica e intuitiva de toda la naturaleza que envuelve a nuestro mundo en todas sus versiones y apariencias.

Cuando hablamos de naturaleza en estos términos tenemos en mente un sentido peculiar y extremadamente poético que nos introduce en el trascendentalismo, donde el alma del individuo se identifica con el alma del mundo y con todo lo que este contiene, desde lo mas pequeño hasta lo más grande, hasta componer la grandiosa naturaleza. Esta teoría une lo científico con lo espiritual iniciando y transformando la conciencia, dejando pasar el misticismo, intuición y el romanticismo al tiempo que desaparecen los milagros y las jerarquías. Y es que el milagro está en la esencia de las distintas materias que componen la grandiosa naturaleza, haciendo una inmersión total en ella, observándola  y poniéndola en contacto con el creador, con un Dios que se confunde con el espíritu del mundo, con la energía de la naturaleza y las sensaciones que esta transmite, las cuales se transforman en un gozo místico y romántico que construye esta nueva filosofía transformadora de la conciencia humana.
El amante de la naturaleza es aquel cuyos sentidos internos y externos siguen plenamente ajustados entre sí, alguien que ha conservado el espíritu infantil incluso una vez alcanzada la madurez. 
Emerson compone Naturaleza en ocho capítulos: Naturaleza, Bienes, Belleza, Lenguaje, Disciplina, Idealismo, Espíritu y Perspectivas. No son palabras elegidas al azar; todas ellas están intrínsecamente relacionadas con el sentido que daba a su obra y la visión que él tenía de lo que le rodeaba.
La belleza tiene sentido si, además de la observación, dejamos entrar a la sensibilidad, la intuición y la sutilidad.
Donde el lenguaje es el vehículo de los pensamientos... Al interpretarla y definirla en un objeto, lo que era una verdad inconsciente pasa a formar parte de la esfera del conocimiento: una nueva arma de arsenal de poder.
Después pasa a decirnos:
La naturaleza es una disciplina del entendimiento en las verdades intelectuales. Nuestro trato con los objetos sensibles es un ejercicio constante del indispensable aprendizaje de la diferencia, la similitud, el orden, el ser y el parecer, la progresiva ordenación, del ascenso de lo particular a lo general, de la combinación de diversas fuerzas para lograr un único fin.
El idealismo ve el mundo en Dios.
El mundo procede del mismo espíritu que el cuerpo del hombre. Es una encarnación más lejana e inferior de Dios, una proyección de Dios en el inconsciente.
Y entonces llega a la percepción:
Para el naturalista más leído, aquel que preste una absoluta y devota atención a la verdad, comprobará que aún queda mucho por descubrir en su relación con el mundo, y que no cabe esperar descubrirlo mediante ninguna adición, sustracción o cualquier otra  comparación de cantidades conocidas, sino que es algo a lo que se llega mediante espontáneas agudezas del espíritu, mediante una continua reivindicación de uno mismo y una humildad absoluta.
En el estilo de vida de Henry David Thoreau, amigo y discípulo en su filosofía, encontramos la puesta en práctica y la experimentación de toda esta nueva corriente filosófica, la creencia del individuo en la inmersión y la comunión con la naturaleza, su contemplación gozosa y mística, modelando y trasladándolo todo a su día a día en lugar de quedarse en esas  alcobas a las que se refiere Emerson y de las que parece que no salió lo suficiente. Tal y como Thoreau decía de su protector, "sería incapaz de manejar la carretilla en el jardín".  

La cuidada y preciosa edición de Nórdica (con las maravillosas ilustraciones de Eugenia Ábalos salpicándolo todo) está a la altura de la obra de Ralph Waldo Emerson y su particular visión del mundo, donde todo estaba íntimamente relacionado: lo material con lo espiritual, la observación con la intuición, y la sensibilidad, la belleza y el sentido del individuo en el mundo con el Creador. También incluye doce poemas reflexivos y descriptivos (en edición bilingüe inglés-castellano) que cantan y homenajean el sentido de la vida, la materia, el espíritu y la naturaleza. Por todo ello vemos, sentimos e intuimos que estamos, sin duda, ante un gran libro.


Ralph Waldo Emerson (Boston, 1803 - Concord, 1882) fue un escritor, filósofo y poeta estadounidense. Líder del trascendentalismo a principios del siglo XIX, sus enseñanzas contribuyeron al desarrollo del movimiento del Nuevo Pensamiento, a mediados del mismo siglo. Tras graduarse en Harvard y estudiar allí Teología, se ordenó pastor unitario, pero renunció al sacerdocio tres años después, influido por la muerte de su mujer. Otros grandes pensadores, como Nathaniel Hawthorne y Henry David Thoreau. fueron sus discípulos, y poetas y filósofos, como Whitman o Nietzsche, reconocieron su pensamiento.

viernes, 26 de abril de 2019

RESEÑA (by MH) ::: ¿CUÁNTA TIERRA NECESITA UN HOMBRE? - Lev Tolstói




Título original: Mnogo li cheloveku zemli nuzhno 
Autor: Lev Tolstói
Editorial: Nórdica
Traducción: Víctor Gallego
Páginas: 72
Fecha de publicación original: 1886
Fecha esta edición (6ª): abril 2016
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 3,99 euros (ebook) + 15 euros (papel)
Ilustración de cubierta e interiores: Elena Odriozola






Escrito en 1886, ¿Cuánta tierra necesita un hombre? es una modernísima parábola sobre la ambición del ser humano. Pajom es un campesino al que ninguna extensión de tierra satisface: cuanta más tiene, más necesita. Al conocer que los habitantes de una lejana región, los bashkirios, le ofrecen tanta tierra como pueda recorrer en un día, no lo dudará e intentará abarcar la mayor cantidad posible...

La prosa de Tolstói —decía Nabokov— late al ritmo de nuestro corazón. Elena Odriozola (Segundo Premio Nacional de Ilustración 2006) ha captado ese pulso narrativo y nos lleva con sus imágenes a la tierra que vio nacer a Pajom, permitiéndonos acompañarle en su viaje por la estepa rusa, marcado por el ritmo de su ambición. Las vacas serán testigo de ese afán.
Yo y mis queridos rusos... Hacía tiempo que no os traía ningún ruso por estos lares, así que ya tocaba. Aun así, la reseña de hoy va a ser muy cortita porque muy cortito es también este relato que la editorial Nórdica publicó allá por 2011 en su primera edición, y que fue ilustrado por Elena Odriozola. Bonito el continente, fantástico el contenido, y además es de Tolstói. Doy palmas con las orejas xD.

La historia comienza cuando dos hermanas (la mayor, que vive en la gran ciudad, y la menor, que vive en una aldea en el campo) glorifican las virtudes de la vida que lleva cada una. La de la ciudad, casada con un comerciante, alaba sus buenas ropas, los teatros, la vida elegante y refinada...; la menor, casada con un campesino, afirma que la gente de campo no vive con miedo como los comerciantes, y que en la aldea tienen una existencia tranquila y segura y no tienen que preocuparse de perderlo todo en un abrir y cerrar de ojos. Pajom, el marido campesino de la menor, interviene en la conversación para decir que lo único que lamenta es tener pocas tierras, porque si tuviera muchas, no tendría miedo ni del Diablo... lo que no sabe Pajom es que el mismísimo Diablo en persona, agazapado tras la estufa, ha escuchado la conversación, y acepta la apuesta: decide darle muchas tierras a Pajom, y a ver qué pasa, aunque él está seguro de que Pajom caerá en sus garras y no se conformará con que su suerte mejore.

Poco a poco el Diablo irá sembrando el camino de Pajom de envidia ante la prosperidad de otros y oportunidades para que su patrimonio vaya creciendo, la extensión de sus tierras aumente, sus cosechas sean buenas... y Pajom, ante lo bien que le va todo, siempre querrá más, venderá, comprará, volverá a vender y volverá a comprar, emigrará de un lugar a otro en busca de nuevas tierras a buenos precios y mejores propiedades... cuanto más tiene, más quiere; cuanto mejor le va, más arriesga... hasta que se cruza en su camino la noticia de que los bashkirios, habitantes de una tierra lejana, le venderán por mil rublos toda la extensión de sus tierras que pueda recorrer en un día pero con una condición: tiene que estar de vuelta antes de que se ponga el sol.

Poco más os puedo contar sobre el relato porque decir que esta historia gira en torno a la ambición desmedida se deduce de la sinopsis y resulta evidente con lo que os cuento arriba. Y más allá de ahí no se puede contar nada porque es un relato que se lee en apenas quince o veinte minutos. Tolstói usa al Diablo como impulsor de esa ambición, pero durante toda la narración subyace lo que todos sabemos y que el autor, gran observador de la naturaleza intrínseca del ser humano, plasmó de manera magistral en toda su obra: que cada persona tiene sus debilidades de carácter, y que en ocasiones solo hace falta un empujón, por muy aleatorio que sea, para que esas debilidades florezcan y sean su perdición.

Es un relato breve pero escrito de manera soberbia, fluida y muy al estilo de la narración corta de Tolstói, con esa sencillez aparente que esconde una conexión vibrante con el lector escogiendo casi al milímetro cada palabra y reflexión que quiere transmitirle. A esto hay que añadir la universalidad del tema que trata, la ambición que lleva al ser humano a tomar decisiones que ni siquiera le hacen más feliz porque esa misma ambición jamás se ve satisfecha y siempre le pide y le exige más, y más, y más... Esta historia tiene más de 130 años y podría haber sido escrita ayer mismo aplicándola a mil noticias que vemos o escuchamos en las noticias todos los días. 

El final es fantástico, y la última frase, la frase con la que Tolstói cierra la historia, es sencillamente magnífica: en apenas unas palabras da un palmotazo elegante en la mesa y resume a la perfección cuál es el fin último de todo lo que acumulamos en vida sin ninguna medida, en qué queda realmente toda esa ambición sin tabiques que la moderen. ¿Cuánta tierra necesita un hombre? merece mucho la pena, se lee en un ratito y transmite un mensaje que, a poco que se conozcan la filosofía y el pensamiento del autor, no extrañará a nadie. En sus propias palabras (que no del relato): La ambición no hermana bien con la bondad, sino con el orgullo, la astucia y la crueldad.




Lev Tolstói (Yasnaia Poliana, 1828 – Astapovo, 1910). Novelista ruso, profundo pensador social y moral, y uno de los más eminentes autores de narrativa realista de todos los tiempos.

Después de un breve y poco afortunado intento por mejorar las condiciones de vida de los siervos de sus tierras, se entregó a la disipada vida de la alta sociedad aristocrática moscovita. En 1851 decidió incorporarse al ejército. En el Cáucaso entró en contacto con los cosacos, que influyeron mucho en sus novelas cortas.


Tolstói regresó a San Petersburgo en 1856, y se sintió atraído por la educación de los campesinos. Abrió en Yasnaia Poliana una escuela para niños campesinos en la que aplicó sus métodos educativos, que anticipaban la educación progresista moderna. En 1862, se casó con Sonia Andréievna Bers, miembro de una culta familia de Moscú. Durante los siguientes quince años formó una extensa familia, administró con éxito sus propiedades y escribió sus dos novelas principales, Guerra y Paz (1869) y Ana Karenina (1877).

miércoles, 20 de febrero de 2019

RESEÑA (by MB) ::: EL INVIERNO DE MI DESAZÓN - John Steinbeck





Título original: The winter of our discontent 
Autor: John Steinbeck
Editorial: Nórdica
Traducción: Herederos de Miguel Martínez-Lage 
Páginas: 424
Fecha publicación original: 1961
Fecha esta edición: noviembre 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 22,50 euros

John Steinbeck escribió El invierno de mi desazón en 1961, un año antes de recibir el Premio Nobel de Literatura, y es su última novela. El propio Steinbeck dijo de esta obra que «trata sobre una gran parte de Norteamérica tal como es hoy en día», prestando especial atención a la confrontación entre el dinero producto del trabajo y el heredado.

Steinbeck estudia en esta obra qué es lo que hace que un hombre, Ethan Allen Hawley, empleado y antiguo propietario de una tienda de comestibles, cambie de valores, en apariencia de la noche a la mañana. Ese cambio tendrá lugar, precisamente, el 4 de julio, día de la fiesta nacional estadounidense.

Podemos leer esta novela como una lúcida parábola sobre los valores de Estados Unidos, y de cómo el dinero puede repeler cualquier forma de honestidad.


Un libro grandioso cuyo mensaje sigue plenamente vigente cincuenta años después de la muerte de su autor.

En El invierno de mi desazón, Jonh Steinbeck construye una novela llena de profundidades y capas en la que los personajes poseen esa pátina de mediocridad e intachabilidad que les hace pertenecer a una sociedad, a un pueblo y a una comunidad, y que, conforme se van desprendiendo de sus diferentes envolturas, vemos que hay mucho más. Al final nada o casi nada es lo que parece, pues cuando el dinero es la energía diferenciadora, ella es la que posiciona a las personas en su sociedad, distinguiéndolas en clase y  en pertenencia.

Ethan Allen Hawley es el típico ciudadano medio que vive en la antigua mansión familiar, último vestigio dorado de su poder. Es descendiente de una familia poderosa, los Hawley, balleneros que se asentaron en New Bayton (un pueblo ficticio situado en el estado de Nueva York) y que, junto a otras familias, lograron crecer en prestigio y dignidad a la par que su comunidad.

Todos los Hawley supieron mantener la fortuna de la familia hasta que llegó el padre de Ethan, quien por culpa de su carácter confiado y unos consejos desacertados y desafortunados, perdió todo por medio de unas inversiones desastrosas salvo su mansión, que retuvo y conservó para las siguientes generaciones. Es en este momento temporal cuando conocemos a Ethan Allen Hawley y somos testigos de cómo se encuentran y adónde han llegado los antiguos potentados balleneros: a Ethan solo le quedan la mansión y el puesto de dependiente en el colmado, una tienda de ultramarinos que perteneció a su familia y que también perdió su padre. 

A pesar de su pasado, y ya sea por pereza o confort, Ethan es un hombre felizmente casado junto a su bella esposa Mary, y con dos hijos adolescentes, Ellen y Allen. Su vida transcurre plácida y rutinariamente en el pueblo que lo vio nacer, en su puesto de trabajo y junto a su familia. Las facturas son pagadas cada mes y no siente la necesidad de salir de ese bucle vital, rutinario y diario en el que tanto el trabajo como la familia absorben sus días, y en el que fantasea y se vanagloria de las antiguas hazañas de su abolenga familia. 

Pero este discurrir de días tiene un plazo y un final. Para la familia Hawley supone el clic que les hace despertar y metamorfosearse de una u otra manera; todos participan de este proceso evolutivo del que no sabemos si les encamina hacia un futuro incierto o hacia su pasado dorado. Con este fin se reunen varios elementos, siendo uno de ellos la llegada de un dinero procedente de una herencia. Aunque este dinero no les restituye su fortuna, les transmite un mundo de posibilidades que abarca desde inversiones locales a un colchón de seguridad.

Y así, lo que parece una cuestión nimia de fácil resolución, en el fondo es el resorte que cambia las vidas de esta buena familia, empezando por Ethan, un hombre servicial y atento con su comunidad, que vive investido de una intachabilidad e integridad que utiliza como empoderamiento y pertenencia a una comunidad que, a pesar de su mala fortuna, lo acoge en igualdad de condiciones. Sin embargo, las tentaciones lo rodean con distintas máscaras, ya sean las insinuaciones de Margie Young-Hunt o las proposiciones de algunos agentes comerciales. En su vida comienzan a convivir las corruptelas junto a su honestidad, y estas situaciones no son ajenas a su familia, que participa de ellas en mayor o menor medida. El bueno de Ethan parece que está por encima de todas estas minucias (que reconoce al mismo tiempo que le divierten), pues en su mente ya ha germinado un plan, un gran proyecto que lo devolverá a los vestigios pasados: por fin ocupará el lugar que le corresponde.

Y con todo y con esto, ya sea en su rutina diaria vendiendo productos y comestibles o en su vida interior, acompañamos al protagonista en su camino transformador por medio de sus reflexiones y en los pasos que da, pasos que al final intuimos que lo conducirán hacia la recuperación de su grandeza pérdida. Así es como vamos descarnando capa a capa al personaje hasta quitarle todos sus envoltorios para descubrir que, debajo de esa brillante honestidad, existe y cohabita otro hombre que no se manifiesta entre los suyos y que, al igual que otros, también tiene su precio... precio que está dispuesto a pagar a pesar de todas las elucubraciones y pesadillas. Al final el resultado también justifica sus medios y los sacrificios de otros, ya sean los de su amigo, Danny Taylor o los de su jefe, Marullo.

En El invierno de mi desazón encontramos una novela testamentaria e impresionante en la que John Steinbeck nos señala la pérdida de valores de la clase media en pos de una evolución kafkiana, donde el dinero es el instrumento que mide y posiciona a sus miembros en la sociedad, y donde la integridad y la honestidad todavía emergen de corrientes soterradas que son las verdaderas instrumentalizadoras del cambio que llega para quedarse. En esta novela se reconocen y se dimensionan la magnitud y la profundidad del escritor atemporal y eterno.

Solo queda dar las gracias a la editorial Nórdica por traérnosla y recordárnosla en esta maravillosa y cuidada edición.



  
John Steinbeck (Salinas, 1902 - Nueva York, 1968). Narrador y dramaturgo estadounidense. Estudió en la Universidad de Stanford, pero desde muy joven tuvo que trabajar duramente como albañil, jornalero rural, agrimensor o empleado de tienda. En la década de 1930 describió la pobreza que acompañó a la Depresión económica y tuvo su primer reconocimiento crítico con la novela Tortilla Flat, en 1935.

Sus novelas se sitúan dentro de la corriente naturalista o del realismo social americano. Su estilo, heredero del naturalismo y próximo al periodismo, se sustenta sin embargo en una gran carga de emotividad en los argumentos y en el simbolismo presente en las situaciones y personajes que crea, como ocurre en sus obras mayores: De ratones y hombres (1937), Las uvas de la ira (1939) y Al este del Edén (1952). Obtuvo el premio Nobel en 1962.

viernes, 28 de diciembre de 2018

RESEÑA (by MH) ::: CASCANUECES Y EL REY RATÓN - E.T.A. Hoffmann




Título original: Nußknacker und Mausekönig
Autor: E.T.A. Hoffmann
Editorial: Nórdica
Traducción: Isabel Hernández
Posfacio: Isabel Hernández
Páginas: 128
Fecha de publicación original: 1816
Fecha esta edición: octubre 2018
Encuadernación: cartoné
Precio: 22,50 euros
Ilustración de cubierta e interiores: Maite Gurrutxaga



«Durante todo el día 24 de diciembre los hijos del consejero médico Stahlbaum no habían podido entrar en la sala principal y menos aún en el salón de gala contiguo. Fritz y Marie estaban agazapados en un rincón de la salita de atrás; el oscuro crepúsculo había hecho ya su aparición y sentían mucho miedo, pues, como solía ser habitual ese día, no les habían llevado ninguna luz. Fritz, susurrando en secreto, le contó a su hermana pequeña (acababa de cumplir siete años) que, desde por la mañana temprano, había estado oyendo ruidos, murmullos y suaves golpes en las habitaciones cerradas. Que no hacía mucho un hombrecillo oscuro había pasado por el pasillo a hurtadillas con una gran caja bajo el brazo, pero que él sabía de sobra que no era otro que el padrino Drosselmeier».

Así comienza el cuento clásico que Hoffmann compuso para los hijos de su amigo Julius Eduard Hitzig: Marie y Fritz, quienes, como señala la traductora, Isabel Hernández, en su epílogo, «no son solo niños, sino que como tales representan algo mucho más valioso y que es ni más ni menos la poesía romántica frente al mundo racional de los adultos».

No sé si le pasará a todo el mundo, pero en mi caso, cuando pensaba en el Cascanueces me venían a la cabeza la escena de Navidad, el árbol lleno de regalos, los muñecos cobrando vida en Nochebuena,  el Cascanueces herido, la batalla de los soldados de plomo... y ya. Eso era para mí el Cascanueces. Supongo que también tiene mucho que ver que no he visto el ballet, aunque el ballet no es realmente adaptación de este cuento de Hoffmann, sino de la adaptación que escribió a su vez Alexandre Dumas a partir del cuento original. El caso es que yo me quedaba en la batalla y ya está, así que descubrir la verdadera historia ha sido un lujazo.

La premisa yo creo que es conocida. Marie y Fritz Stalhbaum son dos hermanos que reciben sus regalos en Nochebuena tanto por parte de sus padres como de su padrino Drosselmeier. A pesar de todas las cosas bonitas que recibe, el juguete preferido de Marie es un cascanueces que su hermano, sin consideración alguna y con toda la intención, rompe al usarlo con las nueces más duras. Al llegar la noche todos los juguetes (incluido el cascanueces) son guardados en una vitrina y la familia Stalhbaum se va a la cama... todos menos Marie, que se queda cuidando a su adorado y herido Cascanueces y por ello será testigo, al dar la medianoche, de la cruenta batalla que tiene lugar entre todos los juguetes de la vitrina, que cobran vida y son comandados por Cascanueces, y un ejército de ratones liderado a su vez por el rey Ratón, un horroroso ejemplar de siete cabezas cuyo objetivo es matar al Cascanueces. Desde este momento Marie vivirá aventuras que jamás imaginó al lado de este muñeco vestido de húsar al que comienza a profesar un cariño tierno y auténtico.

Y es que sí, más allá de la batalla entre los muñecos y los ratones, hay más aventuras en esta historia, que lo mismo nos llevan a conocer la verdadera historia del Cascanueces que a visitar un mundo en el que el Prado de Caramelo, el Bosque de Navidad o Bombonilandia conducen hacia la maravillosa Ciudad del Confite, en la que el apuesto Cascanueces ocupa un lugar social preeminente. Por cierto, ¿sabéis cómo se accede a estos maravillosos lugares de fantasía? A través de un armario... supongo que, como cualquier otro autor, C.S. Lewis también tuvo sus referentes para idear sus aventuras en Narnia :)

El cuento tiene en todo momento un pie en la realidad y otro pie en la fantasía, y el autor se mueve entre los dos mundos como si fuesen uno solo y la realidad fuese fantástica y la fantasía fuese real, aunque la única con una sensibilidad especial para percibir ese otro mundo lleno de maravillas es Marie... y quizás el padrino Drosselmeier, aunque sobre esto no puedo ni debo decir mucho más :) Hoffmann escribió este cuento para una Marie y un Fritz reales, hijos de un amigo suyo, y por eso está narrado dirigiéndose a ellos por sus nombres, emanando ese aroma a reunión familiar navideña en la que un adulto narra un cuento a varios niños que, sentados en el suelo a sus pies, escuchan boquiabiertos una historia en la que ellos son los protagonistas y viven aventuras fascinantes, asisten a batallas protagonizadas por soldaditos de plomo y viajan al País de las Muñecas paseando entre flores de caramelo.

Por ello también queda muy claro que en esta historia prevalecen la fantasía, la imaginación y la inocencia romántica de esa edad en la que todavía se es niño pero ya se pueden tener sentimientos poéticos, sobre la rutina, la sensatez y la realidad en la que acabamos ahogados los adultos. Marie es una niña especial que puede ver más allá del mundo que le rodea y que es capaz de retirar el velo que separa ese mundo del otro, ese que esconde tantas historias y lugares maravillosos que visitar y admirar... ese que nos aleja de la cotidianidad y nos envuelve de lirismo, belleza y sensaciones... ese mundo lleno de tantas y tantas prodigiosas posibilidades.

En Cascanueces y el Rey Ratón me he encontrado un cuento con más aristas de las que esperaba, e incluso con algunas ideas o pasajes que me parecen demasiado complicados de entender en toda su extensión y esencia por un lector infantil. No iba muy desencaminada en estos pensamientos porque curiosamente, leyendo el posfacio que incluye la edición (a cargo de Isabel Hernández, la traductora de la obra), se comenta que muchos lectores han considerado desde su publicación que este cuento es más adulto que infantil por las temáticas que aborda y el modo en que lo hace. Hoffmann siempre lo negó, decía que no había que subestimar a los niños... y estoy totalmente de acuerdo (de hecho siempre digo que una lectura infantil-juvenil jamás debe ser condescendiente con el lector potencial al que va dirigida), pero este cuento, como tantos otros, creo que se comprende mucho mejor (o se asimila su contenido mucho mejor, por decirlo de otra manera) cuando se lee en la edad adulta que si se hace siendo un niño-adolescente, por mucho que se empeñase Hoffmann en decir lo contrario.

No quiero extenderme mucho más, que en estas fechas se anda más en turrones que en reseñas. Solo un apunte sobre la edición, que es de un bonito y un buen gusto que saltan a la vista. Simplemente preciosa y muy cuidada, como es habitual en esta editorial. Además incluye el posfacio ya nombrado de la traductora en el que nos da a conocer al autor, su peculiar vida y las características que forman parte de su obra, así que no solo es bonita en continente sino que en contenido va un poco más allá de incluir solo el cuento (que ya de por sí merece muchísimo la pena descubrir). Para los regalos de Papá Noel ya no llegáis a tiempo, pero si para Reyes tenéis pensado regalar un libro muy navideño en cuanto a historia y muy bonito en cuanto a edición, con Cascanueces y el Rey Ratón triunfáis. Palabra de apasionada de las historias navideñas en ediciones bonitas :)

Ernst Theodor Amadeus Hoffmann (Königsberg, 1776 - Berlín, 1822). Escritor y compositor alemán. Hijo de un abogado, su tercer nombre era originalmente Wilhelm, pero más tarde adoptó el de Amadeus en honor a Mozart. Estudió derecho en Königsberg. Vivió en Varsovia, donde creó una orquesta y se dedicó a componer.En 1814 aceptó el cargo de Consejero de Justicia del Tribunal de Berlín, sin que por ello se resintiera su ingente producción literaria de aquellos años.Su fama se debe más a su obra como escritor que a sus composiciones. Adscrito al Romanticismo, donde más destacó su gran personalidad fue en sus cuentos fantásticos, en los que se mezclan el misterio y el horror, y que han alcanzado fama universal. En ellos crea una atmósfera en ocasiones de pesadilla alucinante y aborda temas como el desdoblamiento de la personalidad, la locura y el mundo de los sueños, que ejercieron gran influencia en escritores como Víctor Hugo, Edgar Allan Poe y el primer Dostoievski.