miércoles, 5 de abril de 2017

RESEÑA (by MH) ::: ¡QUE VENGAN CUANDO QUIERAN! - Pablo Carnicero de la Cámara



   

Título original: ¡Que vengan cuando quieran!
Autor: Pablo Carnicero de la Cámara
Editorial: Autopublicación
Páginas: 240
Fecha publicación: febrero 2016
Encuadernación: rústica
Precio: 2,99 euros (ebook)
Ilustración de cubierta: Jorge Moreno Tañine
Ilustraciones interiores: Ignacio Tenorio



            
La fortaleza de Castilnuovo, un enclave estratégico situado en la costa adriática, es asediada por un ejército de más de cincuenta mil soldados comandados por el temible corsario turco Barbarroja. El Tercio Nuevo de Castilnuovo, compuesto por tres mil soldados, se dispone a afrontar un cruel asedio liderado por el Maestre Don Francisco de Sarmiento y Mendoza. Ésta es la historia de los hombres que hicieron frente al Turco desde las atalayas de una pequeña fortaleza situada a miles de kilómetros de sus hogares, donde escribieron uno de los capítulos más heroicos de su época, y cuyo valor no fue olvidado con el transcurso de los años. Una aventura en la que la traición y el honor caminan de la mano junto al dolor y la esperanza de una pequeña cuadrilla de hombres que formará parte del valeroso Tercio, y cuya sangre será derramada para limpiar el honor mancillado un año atrás.

Después de sufrir en sus propias carnes la furia de los soldados españoles durante las primeras jornadas del asedio, Barbarroja ofreció una rendición honrosa para aquellos leones enjaulados. La respuesta fue proclamada desde lo alto de las murallas por sus voces roncas y duras como el terreno que defendían: “¡QUE VENGAN CUANDO QUIERAN!”. 


Asi combatieron, fieros y orgullosos, los componentes del Tercio Nuevo de Castilnuovo...

Cuando el año pasado leí y reseñé Una novela negra defectuosa, me quedé con muchas ganas de leer más de Pablo Carnicero, y me decidí por ¡Que vengan cuando quieran! por su componente histórico y porque no se parecía en nada a la novela negra/thriller que había leído suya. Quería ver cómo se manejaba en un género completamente distinto y además difícil. Y no miento si digo que si la primera me gustó, esta última me ha gustado mucho más. Creo que está muy conseguida, y eso que la dificultad que entraña escribir una novela de este tipo es mucho mayor.

La acción nos traslada a un momento histórico real, la caída de la fortaleza de Castelnuovo a mano de los turcos en 1539. La ciudadela, un enclave estratégico situado al sur de la hoy llamada Montenegro, en la costa adriática, había sido conquistada por los turcos en 1482, pero el año anterior a los hechos, 1538, fue tomada por la Santa Liga y ocupada por los españoles. Los turcos, por tanto, se dispusieron a reconquistar la plaza, y con un ejército de cincuenta mil soldados, con el corsario Jeireddín Barbarroja a la cabeza, asediaron la fortaleza. Dentro, unos escasos tres mil soldados españoles, abandonados a su suerte por su propio rey y a pesar de la enorme inferioridad numérica, no solo plantaron batalla hasta el final, sino que destruyeron a la mitad del ejército otomano antes de ser prácticamente aniquilados.

Esto digamos que son los hechos reales, los que sabemos que nos vamos a encontrar en la historia y, por tanto, el final ya sabemos cuál es. Pero como en todas las novelas inspiradas en acontecimientos verídicos, lo que importa no es lo que te cuentan, sino cómo te lo cuentan. Y aquí es donde se luce Pablo. Aunando los hechos reales con los propios de una novela de ficción, descubrimos no solo lo que ocurrió durante aquellos largos días de asedio de un modo bastante ajustado históricamente (desplegando de una manera inteligible el contexto político que había llevado a aquella situación), sino que vemos cobrar vida ante nosotros al que sin duda es el alma de la historia: el Tercio Viejo de Lombardía.

Echando mano de unos personajes ficticios nos encontramos con la historia real de unos soldados que, caídos en desgracia tras amotinarse, humillados por la caída de su bandera, deshonrados a sus propios ojos por la mayor afrenta que puede sufrir un soldado, vieron en la defensa de Castelnuovo su oportunidad de borrar esta mancha en su honra, de redimirse de los actos que les habían llevado hasta Dalmacia tras ser disuelto su tercio. Sabían que iban a morir porque la inferioridad numérica era insuperable, pero en ello estaba su purga. Y hasta que ese día llegase, se llevarían por delante a todos los turcos que pudiesen. Carnicero hace recaer el peso de la trama en ellos para hacer honor a esa expiación, a ese sentido del honor que les hizo elegir la muerte  y recuperar su honor en lugar de vivir y desertar con esa mancha sobre su orgullo de soldado.
 
Ellos, junto a los más de tres mil soldados españoles que murieron allí, fueron protagonistas de sonetos y epopeyas que ensalzaban su valentía, y Pablo nos cuenta al final que su gesta fue comparada con la caída del rey Leónidas y sus 300 soldados espartanos en las Termópilas. La frase que da título al libro, y que surge en cierto momento de la narración, da buena muestra del carácter que está impreso en la historia. Solo sobrevivieron unos cien soldados de los tres mil quinientos que defendían la ciudadela, pero eso no impidió que todos ellos pasaran a la historia por su valentía y arrojo.

Estos mismos componentes del extinto Tercio de Lombardía son parte de una trama secundaria, la única parte de la historia que se aleja de lo que fue el asedio en sí, que no sabes muy bien hacia donde va conforme avanzan las páginas (o por explicarme mejor, no sabes cómo va a hilarla el autor con la trama principal sabiendo como sabes cómo terminó todo)...  pero sí, al final todo tiene su por qué y esa segunda trama es realmente el único rayo de luz que reciben unos personajes que salvo su valentía, arrojo, sentido del deber y el honor, poco más tienen a lo que aferrarse.

Tengo que resaltar uno de los rasgos principales de la novela, y es el lenguaje que Pablo utiliza, totalmente acorde a la época en que está ambientada. Muy pocos autores contemporáneos (y menos autores que se autopublican) se atreven a adecuar ambientación y estilo narrativo con un lenguaje que realmente te haga escuchar a los personajes hablando así. Fue lo primero que me llamó la atención cuando comencé a leer el libro y salvo algún mínimo despiste en el que salta el usted en vez del vos (pero mínimo, creo que solo ocurre en una escena), lo mantiene sin tregua y con pulso durante toda la narración.

Solo voy a poner una pequeñísima pega a la lectura, y es que me costó mucho hacerme con los nombres de tantísimos personajes y distinguirlos, porque además, para que nos entendamos, no se llaman Pepe o Juan a secas, sino que son nombres compuestos de la época, y quien no es de de Lerma, es de Munguía, y quien no es de Maracuyá, y claro, cuando tienes que habituarte a 20 o 25 nombres más o menos parecidos en muy pocas páginas, pues admito que a ratos tenía que ubicarme... Pero vamos, por ponerle algún "pero", porque realmente pocas peguillas más puedo achacarle a la novela, y si la gente en aquella época se llamaba así, pues quien soy yo para criticar tan augustos nombres :))

¡Ah! Hay unos apéndices al final que creo que sería recomendable leer antes de comenzar la lectura. Yo tengo la (buena o mala) costumbre de informarme un poco antes de leer una novela cuando relata hechos históricos, pero a quien no lo haga, quizás no llegue  a  comprender del todo el alcance de lo que está leyendo ni el por qué de la actitud de aquellos soldados.

En Amazon solo está disponible el kindle, pero la edición en papel, que podéis adquirir si escribís a Pablo directamente (o al menos se podía cuando yo me dirigí a él el año pasado... nota mental: ¿por qué no le has preguntado antes de publicar la reseña?) está además ilustrada, tal y como podéis ver en las imágenes. Le doy la enhorabuena a Pablo por el libro porque de verdad que lo he disfrutado un montón.

Pablo Carnicero de la Cámara nació en Madrid en 1978. Apasionado de la literatura desde la infancia gracias a El señor de los anillos, su carrera como escritor amateur comenzó tan pronto como finalizó la lectura del último libro de la trilogía de Tolkien, fascinado por el mundo de fantasía que se abría ante sus ojos. Compagina su pasión por la literatura con sus otras dos pasiones: el baloncesto y la historia, de forma que entre libros, pistas de baloncesto y ordenadores se puede hacer un rápido retrato de su personalidad: autodidacta, apasionado y a la vez arriesgado.

Se inicia como autor con El mundo de las sombras, un marco en el que se ambientan sus cuatro primeras novelas publicadas: Inmortal, El filo de la espada, Tiempos aciagos y Sangre inmortal. Sin embargo no es hasta diciembre de 2013 cuando publica su primera novela negra, Un tipo casi normal en una situación casi anormal, donde se aprecian influencias de Andrea Camilleri, Eduardo Mendoza e incluso algún trazo de Conan Doyle. Más adelante continuó con la novela negra Decisión encadenada para proseguir con la ficción histórica con El secreto de los dedos de Aignes y Operación: La sangre del diablo, en una literatura muy alejada de la fantasía pero que le cautiva de igual manera, no buscando más que entretener al lector con una lectura rápida, entretenida, fresca y apta para cualquier edad, sin más pretensiones.

Más adelante continuó con Decisión encadenada y Una novela negra defectuosa, cosechando un notable éxito entre los lectores. Su última novela, publicada en febrero del 2016, retoma la ficción histórica con ¡Que vengan cuando quieran!, una aventura protagonizada por los soldados del Tercio de Castilnuovo durante el asedio de su plaza en 1539.


Todas las novelas del autor han ocupado los primeros puestos en las listas de más vendidos en Amazon, siendo muy numerosas las reseñas publicadas por los blogueros especializados en literatura. Ha contado desde el inicio de su carrera con el apoyo incondicional de un público que poco a poco ha ido incrementándose a medida que ha sido más conocido.

lunes, 3 de abril de 2017

RESEÑA (by MH) ::: EL COMISARIO BORDELLI - Marco Vichi




Título original: Il commissario Bordelli 
Autor: Marco Vichi 
Editorial: Duomo (colección Nefelibata)
Traducción: Cristina Zelich
Páginas: 240
Fecha de publicación original: 2002
Fecha esta edición: septiembre 2016
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros 
Ilustración de cubierta: Giancarlo Caligaris



 
Florencia, verano de 1963. El comisario Bordelli soporta el caloren una ciudad desierta por las vacaciones. La banal rutina veraniega se ve interrumpida por la aparición del cuerpo sin vida de una anciana señora en su villa del siglo XVII. Las circunstancias de la muerte y la autopsia realizada por Diotivede, el forense de confianza y amigo de Bordelli, inducen a pensar que se trata de un crimen. El comisario, poco amante de las reglas y más partidario de seguir su propio código ético, inicia una investigación que le va poniendo en contacto con los familiares y personas que solían frecuentar a la víctima.

«La creación más feliz de Vichi es Bordelli, un héroe auténtico y absolutamente inolvidable .» ANDREA CAMILLERI

Tengo varias pasiones confesables, y una de ellas es Florencia. Viví allí un tiempo, y vamos, la llevo metida en el cuore. Así que libro que sale ambientado allí, o que sale algún rincón de la ciudad en la portada o que medio huela a aquello, lo quiero. Sea de lo que sea. Tengo hasta alguno de un asesino en serie que asoló aquellas tierras hace un tiempo. Así que cuando vi este libro en la librería y reconocí el Baptisterio en la portada, ni me lo pensé: era Florencia (bueno, ya os habréis dado cuenta que yo es que no pienso mucho cuando voy a las librerías y me dejo llevar por las cosas más variopintas... un defecto como otro cualquiera que estoy segura de que a las editoriales les viene de perlas).

Luego comenzaron a salir las reseñas y, sin ser malas, casi todas las que he leído han sido un poco tibias... pero yo no me desanimé. Y la verdad es que he disfrutado de la historia. Es una novela negra con cadencia y sabor mediterráneos de los años 60, una historia policíaca en la que Bordelli y sus circunstancias personales son tan o más importantes que el crimen que se comete y la investigación. Es una presentación de Bordelli en sociedad unida a una prosa tan pausada y calma como una tarde de verano en Florencia sentada en una terraza. Más o menos. Y de verdad que me viene la semejanza a la cabeza.

El género de la novela negra ha llegado un punto que tiene tantas ramificaciones como autores con sus propios estilos lo escriben. Todas tienen la base necesaria para ser consideradas dentro del género, pero las líneas que los diferencian de otros grupos son cada vez más difusas, cada vez están más invadidas por otras categorías literarias, y llega ya un punto que cuesta cada vez más definirlos (y ésto yo creo que se aplica a cualquier género literario, no solo a este, y por eso cada vez surgen más géneros nuevos ante la incapacidad de clasificar muchas novelas en los que ya existen). 


En el caso de El comisario Bordelli, sin duda es una novela negra, pero una novela negra sentimental, íntima, sensible, a ratos costumbrista, e incluso enternecedora cuando se tercia. Ambientada en los años 60, es una novela negra muy atípica, diferente y con un regusto muy toscano, que creo que es lo que le da el tempo tan diferente a lo que estamos acostumbrados. Digamos que casi importa más Bordelli que el asesinato que se trae entre manos, y la construcción del personaje es estupenda, pero quizás quien vaya buscando una trama policial pura y dura con este libro no la encuentra. Yo creo que el título de la novela es muy explicativo: en este primer caso el que importa es el comisario, y lo demás es un tanto secundario.

Si nos centramos en la trama policial en sí, Bordelli debe investigar la muerte de la anciana Rebecca Pedretti, fallecida en su cama aparentemente por un ataque agudo de asma. Pero algo no cuadra, no concuerda, el comisario cree que ha sido asesinada. Soltera y sin hijos, su herencia va a parar entera a las monjas de Monte Frassineto. Nadie tenía entonces motivos para matarla... pero al comisario siguen sin cuadrarle las cosas. ¿Sospechosos? De su familia aparecen en escena un extravagante hermano inventor, aparentemente inofensivo, y sus dos sobrinos junto con sus respectivas esposas, que hacen dudar bastante más a Bordelli. 

Así pues, entre reiteradas visitas a Villa Pedretti en busca de ese "algo" que no termina de encajar, e interrogatorios a los sobrinos, con o sin sus mujeres, va transcurriendo la novela. ¿Qué ocurre? Que aun así esto es secundario. Por cada detalle que recibimos sobre el caso,  Vichi nos ofrece cinco sobre Bordelli: conocemos su condición de veterano de la 2ª Guerra Mundial; que ronda la cincuentena; que nunca se ha casado; que se siente terriblemente solo; que dedica pensamientos reiterativos, constantes, a su deseo de encontrar una mujer con la que pasar el resto de su vida; que su relación con los delincuentes es muy peculiar; que le cuida las plantas a una amiga prostituta; que de algunos de esos delincuentes se hace amigo, y que tiene por costumbre organizar cenas en las que prepara la comida (a la altura de un chef) un conocido criminal; que en esas reuniones comparten mantel desde un ladrón que se ha encontrado varios días antes robando en una casa hasta un forense o el joven compañero policía del comisario, porque ante la mesa todos son iguales y no hay lados buenos ni malos de la ley...

Bordelli es peculiar y su mundo también lo es. Es un hombre con un mundo interior taciturno que sin embargo disfruta de la compañía de otros, le gusta hablar con la gente... pero en ocasiones, cuando está solo en su oficina, o tumbado en la cama intentando conciliar el sueño, su cabeza empieza a rumiar sobre su pasado, sobre lo que esperaba de su futuro, sobre lo que a estas alturas le gustaría tener y no tiene. Quizás en esa descompensación de 1 a 5 que comento arriba entre crimen y personaje está la singularidad de esta primera novela de Bordelli, y que ante algunos lectores puede jugar en su contra. No ha sido mi caso, pero entiendo que otros lectores no se hayan visto atrapados por la historia. La resolución del caso admito que no ha sido lo que más me ha gustado de la trama, me ha parecido un tanto particular, pero tampoco me ha molestado. Tal y como empieza el caso no había muchas más opciones plausibles y por lo menos es coherente con lo que se nos cuenta sobre él a lo largo de las páginas.

Quizás mi apego a la historia tenga mucho que ver con mi apego a la ciudad y a aquellas tierras, pero tengo intención sin duda alguna de leer los otros dos libros que Duomo publicó hace unos años sobre Bordelli. Me devuelven a las calles de Florencia, al carácter muy especial de sus habitantes (no siempre para bien, dicho sea de paso, que son muy suyos)... y la cadencia con la que Bordelli transita por la vida tiene un no sé qué que me gusta mucho. Y además creo que sus posteriores entregas habrán mejorado todo aquello que en esta pueda flojear un poco.



Marco Vichi nació en Florencia en 1957 y vive en el Chianti. Es escritor de relatos, obras de teatro y novelas, entre las que destaca la serie protagonizada por el comisario Bordelli. 

Vichi imparte talleres de escritura en varias ciuades italianas y es profesor en la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Florencia.

Duomo ha publicado también las novelas Muerte en Florencia (galardonada con el premio Giorgio Scerbanenco-La Stampa 2009) y La fuerza del destino.