lunes, 19 de mayo de 2025

RESEÑA (by MH) ::: MAIGRET TIENE MIEDO - Georges Simenon


 
Título original: Maigret a peur
Autor: Georges Simenon
Editorial: Anagrama & Acantilado
Traducción: Núria Petit
Páginas: 168
Fecha publicación original: 1953
Fecha esta edición: octubre 2022
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 16,90 euros
Ilustración de cubierta: Maria Picassó


 
Tras asistir a un congreso de la policía en Burdeos, Maigret decide visitar a un antiguo compañero de estudios en la pequeña ciudad de Fontenay-le-Comte. Durante el trayecto en tren, un pasajero se le acerca y le pregunta si su presencia allí tiene alguna relación con los brutales asesinatos que han sacudido a la población recientemente y una de cuyas víctimas era su cuñado, hallado sin vida con un fuerte golpe en la cabeza. La estancia, que se auguraba apacible, guarda aún más sorpresas para Maigret: apenas ha llegado a la ciudad cuando se produce un nuevo asesinato, y los principales sospechosos son dos aristócratas de una de las familias de mayor raigambre en el lugar. Para resolver el caso, el comisario deberá familiarizarse con los viejos rencores que dividen a la comunidad y lidiar con un clima de sospecha que sólo él podrá disipar.
 

  
 

Resulta curioso que desde bien pequeña (pero pequeña, en plan ni siquiera adolescente) ya leía tanto a Agatha Christie como a Georges Simenon y, sin embargo, he sido siempre fiel a tita Agatha mientras que con tito Georges he sido mucho más inconstante. Me recuerdo leyendo esos volúmenes antiguos que incluían hasta tres libros de misterio de cada autor (los de Agatha eran verdes y los de Simenon eran rojos... ¿os suenan? ¿Los habéis visto? Las páginas de segunda mano están llenas de ellos), pero disfrutaba menos de las historias del comisario Maigret y llegó un punto en que lo dejé en el olvido. Cuando he retomado la lectura de sus novelas en la adultez me he dado cuenta de que quizás era demasiado joven para apreciarlas como es debido... o simplemente no era el momento y ya está. Pero el caso es que estoy disfrutando mucho de mi redescubrimiento de este autor belga tanto en sus novelas archifamosas de Maigret como en sus obras norteamericanas totalmente independientes del comisario. Sé que hace años que Acantilado tiene publicada la obra de Simenon, pero yo estoy haciendo la colección que está publicando al alimón con Anagrama. Es visualmente mucho más bonita y, como avanzan muy poco a poco (empezaron a finales de 2021 y llevan siete libros publicados hasta el momento), me da tiempo a leerlos tranquilamente y disfrutar mucho de la experiencia. En fin, me dejo de rollos, que aquí hemos venido a hablar de libros. Os cuento de qué va Maigret tiene miedo.

Maigret regresa de un congreso internacional de policías en Burdeos. Está harto, se ha dedicado a beber vino y a sentirse viejo entre tanto policía joven, y sinceramente lo único que le apetece es volver a París junto a su mujer y descansar de tanto ajetreo inútil... pero hace años que promete a un viejo amigo de su época universitaria que lo visitará en su ciudad, Fontenay.le Comte, y le pilla de camino en el tren de vuelta a París, así que decide hacer un alto en el camino y quitarse eso de encima. Su amigo, Julien Chabot, es juez de instrucción, y cuando Maigret llega lo pilla en medio de un situación muy complicada: se han producido dos asesinatos en apenas un par de días, y esa misma noche se producirá un tercero. Tres crímenes con una misma arma en apenas tres días en una ciudad de 8000 habitantes es demasiado... pero ese no es el principal problema: lo es el enrarecido ambiente que hay en la ciudad (ciudadanos obreros contra la familia Vernoux-Courçon, algo así como aristócratas rurales que siguen siendo eminentes en la ciudad) y la hostilidad latente contra el juez por frecuentar la amistad de esta familia. Vamos, que Maigret se encuentra un panorama muy complicado, y encima todo el mundo cree que ha llegado para investigar los asesinatos, y nada más lejos de la intención del comisario.

Según Goodreads, Maigret tiene miedo hace la número 42 dentro de las historias protagonizadas por este personaje, así que a estas alturas el comisario no solo es archiconocido para el lector, sino que en su propio mundo ficticio también es famoso y le reconocen allá por donde va. Eso mismo le ocurre cuando llega a Fontenay-le-Comte: en cuanto baja del tren no solo saben quien es y siguen cada paso que da (hasta tiene a gente a las puertas de su hotel siguiendo sus movimientos cual estrella de Hollywood), sino que dan por hecho que ha llegado a la ciudad para investigar de incógnito o extraoficialmente los asesinatos que se están produciendo, y por mucho que él lo niegue, por mucho que insista en que solo es una visita privada a un antiguo amigo, nadie le cree. Qué casualidad que llegue el reconocido y laureado Maigret cuando están matando a gente, ¿verdad? Pues sí, azar puro y duro, pero ya sabemos lo que pasa con las casualidades: que no todo el mundo cree en ellas. A decir verdad, ni siquiera su amigo se muestra muy entusiasmado cuando lo ve aparecer y no es del todo bien recibido... vamos, que si Maigret pudiera dar marchas atrás en el tiempo, hubiese seguido en su tren hasta París y hubiese dormido esa misma noche en su cama.

¿Qué tenemos entonces en la novela? Pues una ciudad relativamente pequeña y tranquila en la que nunca suele pasar nada pero en la que se producen tres asesinatos en tres días y todos con la misma arma
homicida, con lo que la autoría única parece clara. Pero por si esto no fuera poco, se añade el componente social, y realmente es la baza que usa
Simenon para acentuar no solo el misterio de los asesinatos, sino la ambientación que los rodea, porque además de un asesino suelto también hay cientos de personas muy descontentas que pueden liarla muy gorda durante la investigación. Digamos que la primera víctima pertenece a la familia Vernoux-Courçon, una especie de aristócratas rurales que viven en una casa señorial que domina el resto de a ciudad a la vieja usanza, y esa familia es odiada profundamente por el resto de sus vecinos, gente de a pie trabajadora y de izquierdas que no solo deplora lo que representan, sino que sigan siendo algo así como la alta sociedad de la ciudad. El ambiente durante toda la novela es extraño y opresivo, enrarecido, la violencia reprimida es latente, el odio es explícito y llega un momento en que las cosas se ponen muy turbias. A esto se suma que todo aquel que suela frecuentar a los Vernoux-Courçon también está en el punto de mira, y eso incluye a Julien Chabot, juez de instrucción y motivo de la presencia de Maigret en la ciudad. Si os digo además que todos estos ciudadanos tienen claro que el asesino pertenece a los Vernoux-Courçon y que, por tanto, dudan mucho que el juez se atreva a hacer bien su trabajo porque no va a tener las narices de acusar a ninguno de ellos, pues os haréis una idea de lo complicado que está todo. Que a todo esto, resulta curioso que esta gente odie a la familia de la gran casa por ser ricos... si supieran que los habitantes de esa gran casa se odian entre ellos porque realmente no son ni tan ricos ni viven tan bien como los demás creen...

Yo creo que el giro importante que afronta la novela, lo que la diferencia de otras del género o de  este mismo personaje, es que Maigret no actúa como investigador, solo como observador que decide dar un paso atrás voluntariamente. Sí que hace alguna visita por su cuenta, habla con gente a nivel personal, pero fuera de la investigación y sin compartir esos datos con los que sí están investigando oficialmente los asesinatos. Incluso cuando le piden su opinión de manera directa no se moja, se limita a guardar silencio o a decir que no tiene nada que comentar al respecto, que no es cosa suya. Y creedme, estos intentos de pedirle ayuda son constantes porque tanto la policía de Fontenay-le Comte como el juez de instrucción están muy, muy perdidos. Las víctimas no guardan aparentemente ninguna relación entre ellas, no parece que se defendieran en ningún momento ni se entiende como en una localidad tan pequeña han podido llevarse a cabo los asesinatos sin que nadie viera ni oyera nada. Pero Maigret se mantiene en sus trece: le fuerzan constantemente a entrar en la investigación y él se revuelve de todas las maneras posibles. Su amigo Chabot busca su mirada, su aprobación, su opinión, pero el comisario mantiene su mutismo y su hermetismo. Y es que Chabot tiene miedo, por un lado, de la opinión pública y de la población si decide no actuar contra los aristócratas, porque los disturbios están garantizados y su integridad física en jaque; pero por otro, si actúa y hace lo que debe hacer, tiene miedo de la reacción de los Vernoux-Courcçon y los que son como ellos... Pero bueno, todo esto no es asunto de Maigret. Él tiene claro que no piensa entrometerse ni va a facilitarle el camino a su amigo. ¿Resuelve Maigret el caso? Por supuesto, a eso hemos venido, pero por su cuenta y sin mover un dedo por la autoridades locales.

Resulta curioso lo que Simenon nos muestra en estas páginas: que todo aquello que fue caldo de cultivo y pólvora para la Revolución Francesa seguía latente en muchas ciudades de provincias a mediados del siglo XX, porque además esa agitación social es como una segunda piel durante toda la historia. También da peso en la novela a las reflexiones de Maigret con respecto a su edad (se siente viejo y desfasado) y cómo percibe a estas nuevas generaciones de policías que se creen que lo saben todo, que como gallos en un corral intentan desprestigiar a la vieja guardia que él representa y cómo con sus imprudencias y sus ganas de llamar la atención suelen cometer errores catastróficos en la resolución de los casos. Y por si fuera poco también nos adentramos en ese triste sendero que es la idealización de las amistades juveniles, que en nuestra memoria brillan como rayos de sol y que suelen cubrirse de nubes si por casualidad nos reencontramos con ellas décadas después y ya no se benefician de la ingenuidad y la falta de experiencia vital. Vamos, que el libro es muy cortito pero, como suele pasar con los buenos escritores, le da tiempo a hablar de todo lo que quiere hablar, y además lo hace bien.

En definitiva, me ha gustado mucho Maigret tiene miedo. En este libro las pesquisas no se hacen según las reglas ni por parte de quienes están obligados oficialmente a hacerlo (policías y juez de instrucción) ni por parte del propio Maigret, que ni siquiera forma parte de todo eso. Hay escenas geniales, buenísimas, como la del interrogatorio al maestro, y vemos como Maigret ya es una celebridad venerada por su conciudadanos de todo el país. Aun así los libros del comisario Maigret se pueden leer independientes unos de otros, no necesitan un contexto ni una trayectoria vital del personaje para disfrutarlos como se merecen. Maigret tiene miedo, en concreto, aporta un caso diferente de lo habitual en el canon de este personaje, un punto de vista diferente en cuanto a la propia integración del comisario en la investigación, porque realmente lo de menos son los asesinatos: lo importante es si la justicia irá a por quien debe ir por mucha influencia que tengan los sospechosos o si estos disfrutarán de sus privilegios de ricos y serán protegidos por la justicia. El resultado es muy disfrutable.




Georges Simenon (Lieja, Bélgica, 1903 – Lausana, Suiza, 1989) escribió ciento noventa y una novelas con su nombre, y un número impreciso de novelas y relatos publicados con pseudónimo, además de libros de memorias y textos dictados. El comisario Maigret es el protagonista de setenta y dos de estas novelas y treinta y un relatos, todos ellos publicados entre 1931 y 1972. Célebre en el mundo entero, reconocido ya como un maestro, hoy nadie duda de que sea uno de los mayores escritores del siglo XX.

lunes, 12 de mayo de 2025

RESEÑAS MINUS by MH (2025) #4 ::: NO FICCIÓN

 ¡Hola a todos!

Hoy en esta sección de opiniones breves toca una tanda de libros de no ficción. Cada poco tiempo tengo alguno entre las manos, pero por lo que sea apenas los traigo al blog (antes sí lo hacía de vez en cuando, la verdad... pero desde que he reducido las reseñas a lo imprescindible han sido unos de los grandes damnificados y apenas asoman la patita por aquí xD). ¿Mis intereses? Pues casi siempre sobre cosas muy concretas: Londres, siglos XVIII y XIX, cine, libreros/librerías, metaliteratura, medieval, Antiguo Egipto y Antigua Roma, dinosaurios, la conquista de los polos, true crime, hechos reales, escritores, viajes, biografías/autobiografías...
 



Hoy os traigo los cuatro primeros libros de no ficción que he leído este año (alguno más ha caído ya, pero lo dejo para futuras entradas). Veréis que cumplen varias de las premisas que os comento arriba y lo cierto es que de momento está siendo un buen año en este terreno.
 
¿Soléis leer no ficción? ¿Qué temas os gustan? Porque lo cierto es que un tipo de libros que se ven poco por la blogosfera.

 
 
 
  
 

Título original:
London Under
Autor: Peter Ackroyd
Editorial: Edhasa
Traducción: Gregorio Cantera
Páginas: 224
Fecha de publicación: mayo 2012
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 14 euros

Cuando Peter Ackroyd publicó el impresionante libro Londres, una biografía pareció que ya poco más de interés podría decirse sobre esta fascinante ciudad. Desde sus orígenes hasta nuestros días, de los suburbios a los barrios residenciales, Acroyd parecía haber agotado el tema por completo y no haber pasado nada por alto. Sin embargo, faltaba una mirada hacia abajo, y si Ackroyd demostró ya conocer Londres de cabo a rabo, en este nuevo libro pone de manifiesto hasta qué asombroso punto lo conoce en profundidad, de arriba abajo, de las chimeneas a las alcantarillas… ¿Qué oculta el subsuelo de Londres al paseante curioso? Todo un mundo, una asombrosa fauna (animal y humana), todo tipo de olores y hedores, una impresionante retahíla de leyendas urbanas (algunas incluso bien fundamentadas), los más sorprendentes vestigios del pasado.
 
 
Son unos cuantos los libros que tengo sobre Londres que enfocan la ciudad desde puntos de vista muy distintos, y Peter Ackroyd es uno de los autores más reconocidos por sus ensayos sobre esta ciudad que adoro con la fuerza de los mares (y que visito cuando puedo con la escasez de mis recursos económicos xD). Londres bajo tierra nos narra la historia de a ciudad de manera cronológica no por lo que está a la vista, sino por lo que hay bajo ella, y creedme, hay mucho donde rascar... como unos nueve metros  de tierra apretada y compacta asentada sobre rocas de más cien millones de años. Eso son capas y capas que nos hablan de una ciudad cuyo pasado se despliega bajo sus pies, con un microclima propio y una extensión descomunal que se transformó tanto durante la época victoriana que ni siquiera ha podido ser cartografiada por completo a día de hoy.
 
¿Qué encontramos dentro de este libro? Pues de todo. Empezamos por lo que se ha podido averiguar gracias a la arqueología sobre los distintos asentamientos desde la Prehistoria (curiosamente fueron los bombardeos de la segunda Guerra Mundial los que permitieron estudiar en profundidad los restos arqueológicos de la ciudad). A partir de ahí conocemos los ríos que en un momento u otro han cruzado la ciudad y que determinaron en su momento el trazado de calles, la multitud de arroyos que hoy en día ya han desaparecido, el sistema de alcantarillado desde la Edad Media hasta nuestros días (da un miedo atroz, no se os ocurra meteros ahí, seguramente no volváis a encontrar la salida xD), los aljibes que en su día transportaban el agua en la ciudad y la progresiva modernización e industrialización de las estructuras... también nos habla de los hombres topo, ciudadanos londinenses que bajo sus casas horadaban complejos sistemas de túneles en ocasiones solo para esconderse del mundanal ruido y en otras para moverse por debajo de la ciudad sin tropezarse con nadie. Esto derivó en empresas mucho más descomunales, como la de construir un túnel bajo el Támesis (cosa que se consiguió a costa de muchas penalidades). Y si hablamos de túneles, realmente se puede cruzar la ciudad de un lado a otro y en múltiples direcciones, pero la gran obra subterránea de Londres es sin lugar a dudas el metro, una proeza de la ingeniería que a mediados del siglo XIX ya usaba Dickens (Ackroyd se aventura a decir que hasta Jack el Destripador podría haberse desplazado de esta manera cuando cometía sus crímenes... y realmente, ¿por qué no? No tenemos ni idea). Hay muchas leyendas, secretos y cuentos de terror asociados a la oscuridad bajo tierra de Londres, mucha mitología también, y ese submundo fue clave durante la Segunda Guerra Mundial como refugio para miles de londinenses en el Blitz. 
 
En fin, que me podría extender mucho sobre todo lo que se explica en estas páginas, y eso que el libro es muy cortito. Precisamente es la única pega que puedo ponerle, que podría haber ahondado más en algunos aspectos y se queda un poco en la superficie. Pero todo lo que cuenta es muy muy interesante si sentís curiosidad sobre este tema.

 
Puntuación: 3,5/5


 

Título original:
The Butchering Art
Autora: Lindsey Fitzharris
Editorial: Debate
Traducción: Joaquín Chamorro Mielke
Páginas: 320
Fecha de publicaciónmarzo 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 22.90 euros

Tras la pista de un héroe perdido de la ciencia, este libro nos desvela el truculento mundo de la cirugía victoriana conjurando el ambiente de las primeras salas de operaciones y sus admirados «matasanos»: hombres sin miramiento elogiados por su habilidad y fuerza bruta al operar, antes de la invención de la anestesia.
En vísperas de una profunda transformación de la medicina, estos pioneros, conscientes de que las secuelas de la cirugía eran más peligrosas que las dolencias mismas, estaban desconcertados por las recurrentes infecciones que se producían tras las intervenciones y que mantenían las tasas de mortalidad obstinadamente altas. Pero, en un momento en que la cirugía no podría haber sido más peligrosa, una figura emergió inesperadamente de las sombras: un joven médico, un cuáquero de talante melancólico llamado Joseph Lister, que resolvería el mortal enigma de la causa de las infecciones y cambiaría el curso de la historia de la medicina.
A lo largo de estas páginas, Fitzharris nos retrata el siniestro período comprendido entre 1850 y 1875, presentándonos a un elenco de personajes -algunos de ellos brillantes, otros directamente criminales- que frecuentaron las sucias escuelas de medicina y lúgubres hospitales donde aprendieron su oficio, las macabras morgues donde estudiaron anatomía, y los cementerios ocasionalmente saqueados en búsqueda de cadáveres que diseccionar.

 
 
El siglo XIX fue revolucionario en muchos aspectos, pero si hay algo de lo que creo que no somos conscientes es de cómo era el mundo de la medicina y de la cirugía hasta no hace tanto tiempo. No existía la anestesia, las cirugías se realizaban a lo bruto con el paciente completamente despierto, no existían conceptos tan básicos como la limpieza de material quirúrgico ni la mínima higiene en las salas de hospital; daba igual que sobrevivieras a la operación, probablemente morirías de infección por las penosas condiciones y la suciedad en la que debías recuperarte y sanar. Los cirujanos eran la rama más baja y denostada de la medicina por debajo incluso de lo que hoy podríamos denominar celadores. Apenas ganaban dinero, no estaban bien vistos ni eran valorados, y las carnicerías, literalmente, que eran cada una de esas intervenciones, derivaban en una tasa de mortalidad enorme ya fuese encima de una mesa de operaciones o en una cama posterior de hospital. Y de todo esto hace poco más de 150 años.
 
De matasanos a cirujanos pone en contexto toda esta situación de una manera muy interesante, amena y fácil de comprender para cualquier lector profano en la materia a pesar de la terminología científica, pero sobre todo esta obra nos habla de Joseph Lister, el cirujano británico cuya mayor preocupación durante toda su vida profesional fue la alta tasa de mortalidad en los procesos quirúrgicos y los posoperatorios que, partiendo de los descubrimentos de Louis Pasteur, introdujo en las cirugías y los quirófanos la asepsia (conservación de la esterilidad) y la antisepsia (uso de medicamentos y productos químicos para prevenir infecciones y gangrenas). Descubrió los antisépticos, en definitiva, e impuso la esterilización de los elementos y la ropa quirúrgicos, convirtiendo la medicina y la cirugía en lo que conocemos hoy en día. Pensaréis que esto hizo que le cantaran alabanzas en su momento y que se le reconociera el genio que era... pues no, tuvo que enfrentarse a envidias y ataques a su honor y a su trabajo porque los médicos, como en cualquier otro ámbito, solo miran su ombligo y su reputación, y Lister tuvo que tirar por tierra muchas teorías y prácticas absurdas, ganándose muchos enemigos en el camino.
 
Este libro es muy muy interesante, se aprenden muchísimas cosas, te da una perspectiva inédita sobre la cirugía y poscirugía de mediados del siglo XIX (te mete de lleno en ella, a decir verdad, con toda su sangre, sus amputaciones y sus gangrenas)  y te acerca a un personaje que cambió por completo la esperanza y calidad de vida del ser humano. Como anécdota, conocéis el Listerine, ¿verdad? El enjuague bucal... pues ya sabéis de donde viene: de don Joseph Lister.
 ´
 
Puntuación: 4/5



 

Título original:
Beyond the Wand: The Magic and Mayhem of Growing Up a Wizard
Autor: Tom Felton
Editorial: Neo Person
Traducción: Blanca González Villegas
Páginas: 288
Fecha de publicaciónoctubre 2023
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,90 euros

Desde los momentos mágicos en el plató de Harry Potter como Draco Malfoy hasta los retos de crecer bajo los focos, descubre la vida de Tom Felton dentro y fuera de la gran pantalla.
 

La infancia de Tom fue de todo menos normal. Su temprano acceso al mundo del cine con Los Borrowers, una gran aventura le hizo famoso, pero conseguir el icónico papel de Draco Malfoy, el villano rubio de las películas de Harry Potter, le cambió la vida. Con gran franqueza y su característico humor, Tom cuenta lo que significó para él crecer bajo los focos y formar parte del mundo de los magos por primera vez. También comparte anécdotas sobre sus comienzos en la interpretación, desvela cómo fueron realmente los rodajes para él y habla de las relaciones duraderas que entabló durante esa década en los sets de filmación, los altibajos de la fama y la realidad de surcar la vida adulta después de una experiencia tan especial.

Prepárate para conocer a un mago de la vida real.

 
 
Tengo un montón de autobiografías sin leer en la estanterías. Las compro porque obviamente me interesan, pero luego remoloneo mucho a la hora de leerlas. Aun así, no sé por qué, desde que me hice con la de Tom Felton estaba detrás de hacerle hueco lo antes posible. No sé si hay que tener un cariño especial a las películas de Harry Potter o no para que te interese lo que este chico tiene que contar sobre sí mismo. Supongo que sí. Porque el caso es que yo no soy nada mitómana con los actores de estas películas, no sé sobre ellos más que lo que te puedes encontrar en todas partes, no es que siga sus vidas ni nada parecido... pero quería saber lo que tenía que contar sobre sus años dando vida a Draco Malfoy. Tuve una experiencia maravillosa leyendo a Cary Elwes hablar sobre el rodaje de La princesa prometida en Como desees (¡leedlo si amáis la película con la fuerza de los mares!) y quería ver si repetía la experiencia. Lo que he encontrado en Más allá de la varita ha ido mucho más allá de mis expectativas, y creo que precisamente la clave ha estado en no conocer nada de la vida de este actor. No esperaba lo que he encontrado porque no sabía por lo que había pasado, y sinceramente ha merecido mucho la pena su lectura.
 
Felton empieza hablándonos de su familia, de sus padres (que acabarían divorciándose durante el rodaje de las películas), de sus hermanos (varios de ellos han atravesado problemas de salud mental a lo largo de su vida, algo que el actor recalca desde el principio que parece estar en la sangre de la familia), de sus comienzos en el mundo de la interpretación desde muy pequeño presentándose a castings que no se preparaba en absoluto y si salía bien, pues bien, y si no pues también (antes de ser Draco apareció en Ana y el rey junto a Jodie Foster o en Los Borrowers, por poner dos ejemplos) y de como llegó Draco Malfoy a su vida, cambiándolo todo. La aparición de Felton en las películas es bastante menor de lo que nos pueda parecer, con lo que él nunca tuvo que dejar de asistir al colegio o al instituto como le pasó a los tres protagonistas, así que compaginaba ir a clase con los rodajes, con todo lo que eso conlleva durante un periodo como la adolescencia. Cuenta muchísimas anécdotas de los rodajes, de los actores, de como se sentía con respecto a muchas de las cosas que le rodeaban, de como tener tres hermanos mayores no le permitió en ningún momento que se le fuera la pinza... y habla del fin de Harry Potter y tener que volver a audiciones y a tener que pelear para seguir trabajando. Y Hollywood, también habla de Hollywood y de todos los demonios que allí intentaron acabar con él. No os voy a hablar de esto porque es algo que yo no conocía, de lo que no tenía ni idea y prefiero que lo descubra quien se acerque a leer la biografía (que supongo que es de sobra conocido, pero ya digo que yo estoy muy pez en la vida de esta gente).
 
En esta autobiografía he descubierto a una persona honrada, honesta, con defectos como todo el mundo, que es muy consciente de los problemas d salud mental que tiene, que vive el día a día intentando convivir con todo lo que ha descubierto sobre sí mismo dándose un respiro, alejándose de lo que sabe que le hace daño, y sobre todo he visto a una persona que jamás habla mal de nadie en todo el libro. De nadie. Para todo el mundo tiene una palabra amable, y si te narra algún encontronazo, algún momento tenso, lo hace con muchísimo respeto y quitando hierro al asunto. Solo es duro en ocasiones consigo mismo, y también intenta hacerlo con amabilidad y con mucho autoconocimiento y madurez. Por cierto, el prólogo es de su amiga del alma, Emma Watson.
 
 
Puntuación: 4/5
 


 

Título original:
 Desde el ojo del huracán
Autora: Marina Sanmartín
Editorial: Ariel
Páginas: 216
Fecha de publicación original: abril 2023
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18,90 euros

«¿Cuántos libros existen que hablen sobre los libros y las librerías? Algunos son realmente fantásticos, sin embargo, qué pocos son los libreros que se han atrevido a convertirse en narradores de su propia experiencia. ¿Qué historia contarían? Esta, que es la mía, es una descripción del paisaje narrado desde el ojo del huracán: una historia de las librerías, un recorrido personal que sin la literatura sería incomprensible».
 
Esta obra, íntima a la par que universal, arroja luz sobre cómo estos objetos extraordinarios han cambiado a la humanidad y a cada uno de nosotros. Así, la autora nos propone un viaje que empieza en las imágenes de las cuevas prehistóricas y las tablillas de arcilla, que pasa por la biblioteca de Alejandría y llega hasta el presente.
 
Marina Sanmartín describe una odisea que se dibuja en tres círculos concéntricos: la trayectoria vital de una lectora apasionada, las librerías en la actualidad como espacios de resistencia y cuidado y la historia universal de estas últimas. Una prueba flagrante de la indestructibilidad del libro como objeto y de la narración como tabla salvavidas.

No sé si lo he dicho alguna vez por aquí (seguramente sí), pero colecciono libros sobre librerías, y si son ensayos, mejor que mejor. Me encanta leer a libreros y libreras (casi siempre son libreras las que se deciden a plasmar por escrito sus experiencias) sobre sus experiencias en torno a ese fascinante (y duro, durísimo... y complejo, complejísimo... y maravilloso, maravillosísimo) mundo que son las librerías. Muchos de estos abigarrados y sufridos narradores siguen siendo libreros, pero otros muchos han visto su sueño pasar de largo y han tenido que colgar las botas (o cerrar la persiana, si nos ponemos pragmáticos) muy a su pesar. Y me gusta leer sobre esto, lo disfruto, lo absorbo... por eso lo mismo os sorprende que os diga que es una temática en la que me cuesta muchísimo encontrar libros que me apasionen. Me gustan, aprendo, me haré con todos los que pueda y mi salario (penoso) permita, pero me cuesta muchísimo entusiasmarme con estos libros porque en muchas ocasiones (más de las que me gustaría) la vida personal del escritor en cuestión se come por completo la versión librera. Hay mucho yo-yo-yo en este tipo de libros, y yo aquí he venido a leer sobre librerías, no sobre como te casaste con Perico, lo duro que es ser madre trabajadora o como olían las nubes en tus vacaciones en Benidorm. Ya, ya sé que soy muy mala persona, pero es lo que hay.
 
Por eso ha sido un soplo de aire fresco este ensayo de Marina Sanmartín. Porque sí, sigue habiendo mucha vida personal e íntima en sus páginas, pero también habla mucho sobre librerías, tipos de librerías, historia de las librerías y la evolución... sí, de las librerías. No me entendáis mal, yo entiendo que si narras como han llegado a estar al frente de un establecimiento como este es inevitable contar los pasos vitales que te han llevado hasta ahí (no soy tan obtusa xD), pero a veces estos libros se convierten más en autobiografías encubiertas que en lo que realmente le importa al lector. Así que he disfrutado mucho de estas páginas escritas en plena pandemia, reflexionando desde un mundo que nos puso patas arriba hace solo cinco años pero que, por extraño que parezca, fueron un revulsivo para los libros y su venta. Mucha gente que no podía salir de casa se enganchó a la lectura, y muchas librerías que no se aventuraban al comercio online tuvieron que ponerse las pilas porque era eso o morder el polvo. Marina Sanmartín es una de las libreras al frente de Cervantes y compañía, en el barrio madrileño de Malasaña, y no me importaría nada visitarla cuando vuelva a la capital. Quienes se hicieron cargo de esta librería no hace tantos años no se han hecho millonarios, casi todos conservan sus otros trabajos, pero ahí están, con los dos pies dentro de lo que les apasiona. A veces con eso basta para ver el lado bonito en esta vida.
 
 
Puntuación: 3,5/5
 


lunes, 5 de mayo de 2025

RESEÑA (by MH) ::: MUERTE DE UN LIBRERO - Bernard J. Farmer


 
Título original: Death of a Bookseller
Autor: Bernard J. Farmer
Editorial: Duomo
Traducción: Miguel Alpuente
Introducción: Martin Edwards
Páginas: 320
Fecha publicación original: 1956
Fecha esta edición: septiembre 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros





Una noche de verano el sargento Wigan acompaña a un hombre ebrio, un viejo librero hasta su casa. Impresionado por su colección, decide empezar la suya propia con la ayuda de su nuevo amigo. Sin embargo, la relación pronto se verá interrumpida cuando el librero aparece muerto. 
 
Publicada por primera vez en 1956, es una investigación apasionante sobre el mundo del coleccionismo de libros que deleitará tanto a los ávidos bibliófilos como a los amantes del misterio.
 
 
 
Sigo adelante leyendo los misterios clásicos que Duomo está publicando dentro de su colección de novela negra de la British Library, y hoy le toca el turno a
Muerte de un librero. La temática a priori es la debilidad de cualquier lector, ¿verdad? Coleccionistas y corredores de libros, librerías de segunda mano, ediciones raras, incunables, venta a pie de calle... pues en este mundo, que es más cruel y desalmado de lo que parece, decidió Bernard J. Farmer ambientar su novela. Os cuento.
 
La historia comienza conociendo al sargento Wigan, que, como otros muchos policías, tiene hobbies que alterna con su devoción a la ley: jardinería, escultura, carpintería... hasta que por casualidad conoce una noche a Michael Fisk, un corredor de libros que está celebrando que ha encontrado un ejemplar de Endimión, de John Keats, que perteneció al propio poeta y que se dedicó a sí mismo en 1818. El libro saldrá a subasta en Sotheby's y es algo único en la vida, pero el propio Fisk le dice al sargento que el mundo del coleccionismo de libros es despiadado y obsesivo, y que habría gente que mataría (LE mataría) para hacerse con esa edición... pues dicho y hecho: Fisk aparece asesinado y el ejemplar de Keats ha volado. Wigan y Fisk se habían hecho muy amigos (hasta el punto en que Wigan mismo se ha convertido en coleccionista de libros y resulta ser el heredero único de Fisk), así que se propone encontrar al asesino de su amigo cueste lo que cueste. Y sí, aparece un sospechoso, y tan claras están las cosas que pronto es declarado culpable y condenado a muerte... y aquí es donde empieza realmente la historia, porque Wigan cree que se va a ejecutar a un inocente.
 
El coleccionismo de libros, sargento, es la ocupación más interesante del mundo. Nunca te cansas de ella. Nunca sabes lo que te deparará la suerte. Cada vez que te detienes en un puesto de libros antiguos y echas un vistazo, comienza una nueva aventura. El coleccionismo de libros es...
 
Como os decía arriba, esta novela nos mete de lleno en el mundo de los coleccionistas de libros (millonarios, claro, no como menda, que sí, colecciona libros pero a costa de comer arroz cinco días a la semana) y de los corredores de libros que se los proporcionan. Estos corredores van de un lado a otro rebuscando, desenterrando y descubriendo primeras ediciones que luego venden a otros comerciantes o directamente a coleccionistas (algunos de estos tratantes de hecho trabajan en exclusiva para un solo coleccionista que está dispuesto a pagar lo que sea por determinados ejemplares y puede permitirse el lujo de tener a un corredor a sueldo). En este mundo, como en todas partes, hay gente honesta, pero también hay mucho personaje sin ética ni escrúpulos, y esos tipejos harían lo que sea, cualquier cosa, con tal de conseguir un libro... hasta asesinar a aquel que no quiere vender o se niega  a deshacerse del ejemplar soñado. Y a la vista está, porque la novela gira alrededor de la muerte de uno de estos tratantes. Aquí se pinta el comercio de libros como un sector despiadado en el que se mueve muchísimo dinero y tonterías, las mínimas. Sí, también hay vendedores callejeros que se las saben todas ganándose la vida honradamente, pero en general es un mundo en el que no apetece adentrarse mucho, visto lo visto xD.
 
La gente, señor Wigan, piensa que el coleccionismo de libros es un pasatiempo agradable e inofensivo propio de viejos seniles. Y puede serlo, pero no siempre. También puede ser despiadado.
 

¿Cómo plantea Farmer la novela? Pues en realidad en el primer tercio de páginas ya tenemos un sospechoso detenido, juzgado y condenado a morir en la horca, y no consideréis esto spoiler, es que la investigación empieza realmente a partir de ahí. El sargento Wigan no está nada conforme, tiene conciencia, cree que quien espera en el corredor de la muerte es inocente y no se olvida de él ni un solo momento. No deja de decir que tiene dudas, de expresar sus temores, pero el trabajo de un policía no es cuestionar, sino presentar pruebas, y de eso tiene más bien poco, así que no solo nadie le hace caso, sino que se le recomienda encarecidamente desde las alturas policiales que lo deje estar. Solo insistiendo mucho le permiten hacer las averiguaciones que considere necesarias en su tiempo libre y fuera del horario de trabajo, y ahí es donde realmente empiezan las pesquisas en serio y contrarreloj. Por cierto, que el sospechoso es de esos histéricos y antipáticos que al lector, honestamente, ni le van ni le vienen. Tiene una personalidad muy difícil de defender, se lo comen los nervios, es un desagradecido, vuelve loco a todo el mundo con sus gritos y sus rabietas... pero eso es lo de menos: aquí lo importante es librar a un posible inocente de la horca, te caiga bien o te caiga mal.
 
Como os decía arriba, la ambientación de la historia, para los amantes de los libros, es un caramelo, no me digáis que no. El propio autor dice en una nota inicial que las librerías y los personajes son ficticios, pero que el escenario de la novela es el mundo londinense del comercio de libros usados (miedito da). Y claro, teniendo en cuenta que este libro se publicó en 1956, todo lo que se nombra son autores y novelas clásicos: el poeta John Keats (cuyo raro ejemplar es el pistoletazo de salida para todo), Dickens, Trollope, Maugham, El progreso del peregrino (de John Bunyan, publicado en 1678)... incluso se habla de la primera edición en tres tomos de La tumba de Tutankamón, de mi adorado Howard Carter. Autores como Kipling o H.G. Wells se cotizan a la baja en este mundo, pero Chesterton y Marie Belloc Lowndes valen la pena. Y si un autor se valora muchísimo en estas páginas es G. A. Henty, novelista y corresponsal de guerra por el que se pagan auténticas sumas de dinero y que, a día de hoy, yo diría que ni siquiera está traducido al castellano (o no al menos en las últimas décadas). También aparecen clásicos del siglo XVI sobre fantasmas, como el Of Ghosts and Spirits Walking at Night (de Lewes Lavater, publicado en 1572) o pioneros en el mundo del oscurantismo, como el ejemplar de Demonología del rey Jacobo I (muy aficionado a estos temas).
 
Por lo que estaréis viendo a tenor de los últimos ejemplares que os comento, la trama se adentra en otro tipo de cosas, y ahí es donde la historia me perdió bastante. Desde el principio se dice que el corredor de libros fallecido era muy MUY aficionado a los libros sobre ocultismo, satanismo, misas negras, etc... y lo que puede ser una afición más o menos sana (cada cual con sus gustos, ¿no?), torna en algo bastante ridículo en cierto momento de la historia y no es que no te lo creas porque te parezca una tontería (que lo es), es que un policía jamás haría lo que hace Wigan aquí ni presentaría lo que presenta ante sus superiores. No voy a entrar mucho en esto, pero vaya, que si toda la novela estuviese escrita de cierta manera, con cierto tono, buscando determinadas cosas, y esto estuviera integrado en esa particular forma de afrontar la historia, pues vale. Pero no, este es un misterio clásico detectivesco de toda la vida con un pegote absurdo del tamaño de un camión. Aparte hay algún personaje secundario que también roza el histrionismo. No sé, es que estás leyendo algo muy estándar para la época y de repente te encuentras con algunas excentricidades de un autor con ganas de gamberrear un poco... y yo apoyo al cien por cien tanto las ganas de gamberrear como las excentricidades, pero si encajan bien con todo lo demás. No es el caso (para mí, claro). A todo esto se añade que Wigan es muy buena persona, pero como investigador, objetivamente hablando, no es que sea la gran cosa…. Todas las papeletas las resuelven los demás.
 
Así que el veredicto es que resulta muy entretenida, la ambientación en el coleccionismo de libros de segunda mano de mediados del siglo XX es muy muy interesante, pero a partir de la mitad del libro se vuelve en ocasiones un poco tontorrona y absurda. ¿Recomendable? Pues no os vais a arrepentir de leerla, pero tampoco la vais a cerrar entusiasmados de la vida. Yo creo que Farmer se lo pasó muy bien escribiendo y metió en ella lo que le apeteció y le hizo gracia, sin más, a modo de travesura literaria. El resultado queda a gusto del consumidor. A mí me ha estropeado un poco la lectura, pero supongo que habrá lectores que lo asuman sin más y lo disfruten sin tanta ceremonia. El primer tercio sí lo he leído del tirón, me ha gustado mucho y la parte concerniente al juicio es muy ilustrativa (ejemplifica muy bien como funciona el sistema judicial británico). No os he hablado de ninguno de los personajes secundarios porque creo que debéis conocerlos durante la lectura, pero son unos cuantos corredores, libreros y millonarios varios, cada uno de su padre y de su madre y representando tanto lo mejor como lo peor del mundillo. Unos ayudan, otros mienten y otros tienen su propia agenda... lo habitual en estos casos.
 
De los libros publicados hasta ahora en esta colección, que en mi cabeza están divididos de manera muy clara en dos grupos, Muerte de un librero estaría en el grupo de los "entretenidos pero con unas cuantas pegas que lastran". El otro grupo, por si a alguien le interesa, lo denomino "entretenidos con algunas pegas que no me estropean para nada la lectura" xD.

 
º



Bernard J. Farmer (1903-1964) fue un escritor británico. Autor de novelas de misterio, Farmer une en sus obras la pasión por el género policiaco y el amor hacia los libros raros. Muerte de un librero combina extraordinariamente sus dos grandes aficiones en una historia fascinante y repleta de golpes de escena.