lunes, 10 de marzo de 2025

RESEÑAS MINUS by MH (2025) #1 ::: MISTERIO (EN SUS MUY DIVERSAS FORMAS...)

Hola a todos!
 
Que llevo unos años lidiando con las reseñas es notoriamente evidente, pero mi ritmo lector es el de siempre, y eso quiere decir que os hablo de una cuarta parte de lo que leo, porque además, visto lo visto, decidí centrar mis esfuerzos en reseñar solo libros que quisiera utilizar para los diversos retos en los que participo. ¿Cuál es el problema? Bueno, dejando a un lado el poco movimiento que hay en el blog, me da mucha pena que luego lleguen algunos retos donde hay que recomendar lecturas que estén reseñadas y tener que dejar fuera mis libros favoritos del año precisamente por no haberlos traído aquí. Así que me he liado la manta a la cabeza y me comprometo a hablaros de casi todo lo que lea durante el año a través de entradas donde agruparé varias opiniones al vuelo con las que intentaré ir un poco al día; en ocasiones serán temáticas (por ejemplo de audiolibros, libros de no ficción, etc...) y otras veces será todo un poco random. Lo que vaya saliendo. Y no os creáis, que lo que puede parecer fácil para mí es un suplicio porque tengo que condensar en apenas dos párrafos lo que normalmente me lleva diez, pero bueno, ya le iré cogiendo el ritmo; esto va de dejar constancia de las lecturas sin más. Es que, para que os hagáis una idea, en el momento en que escribo esto he reseñado cuatro libros y ya llevo leídos unos veinticinco (ahí van incluidos unos cuantos audiolibros, que conste, que paso mucho tiempo en la calle todos los días y eso da para escuchar mucho), así que me da pena que se quede tanta lectura sin comentar. A esto hay que añadir que me da la sensación de que no se me conoce como lectora, porque yo leo de (casi) todo aunque aquí solo traiga clásicos y la gente se sorprende cuando me oye hablar de un libro que no lo es (y yo me sorprendo de que se sorprendan... O_O). En fin, que ya está. Lo hago. En resumen: reseñas algo más largas para lecturas de retos, minirreseñas (por llamarlas de alguna manera) para todo lo demás.

 



He decidido empezar estas miniopiniones con una edición de misterio en sus muy diversas formas y subgéneros (y todos leídos en formato físico). Y por cierto, dado que voy a escribir solo dos párrafos por libro y no me voy a poder extender sobre muchas cosas, voy a dejar la puntuación que les he dado en Goodreads, algo que no hago en las reseñas largas porque no lo considero necesario.
 
¡En marcha! 
 
 
 

  

Título original: The Alienist
Autora: Caleb Carr
Editorial: Ediciones B
Traducción: Antoni Puigrós
Páginas: 679
Fecha de publicación original: 1994
Fecha esta edición: 2017
Encuadernación: tapa dura
Precio: descatalogado

Nueva York, 1896. John Schuyler Moore, reportero de sucesos del New York Times, recibe en plena madrugada la llamada de un antiguo compañero de estudios en Harvard, el famoso psicólogo (o alienista) Laszlo Kreizler. Este le cita en el puente de Williamsburg, donde se ha cometido un horrible crimen. Ambos amigos deberán colaborar con la policía y trazar, utilizando cada uno sus habilidades, el perfil psicológico del asesino.
 
 
No sé la de años que hace que estaba detrás de leer este libro, ni siquiera he visto la serie esperando a leerlo, y el tiempo pasa volando. Pero ya por fin puedo decir que lo he leído, y me ha gustado tanto que me he comprado la segunda parte, El ángel de la oscuridad. ¿De qué va El alienista? Pues creo que es de sobra conocido, de un asesino en serie que a finales del siglo XIX azota Nueva York con unos crímenes horrendos tanto en la ejecución como en la elección de sus víctimas. Un grupo de personas (dos forenses, una mujer policía y un periodista, que es el narrador), bajo el mando del alienista Laszlo Kreiser, se encargan al margen del cuerpo policial de hacer un perfil psicológico del asesino con el fin de averiguar su identidad. ¿Por qué al  margen? Porque los alienistas no estaban bien vistos por la policía (y la sociedad en general) en aquella época y no creían en la psicología dentro de la investigación criminal. ¿Quién es el jefe de policía en ese momento? Theodore Roosevelt nada menos (antes de ser presidente de los EEUU, claro), pero es amigo tanto de Laszlo como del narrador y por eso les pide su colaboración sotto voce.
 
Me ha gustado mucho (tanto como esperaba), pero es un libro que hay que leer con calma, sin prisas y dedicándole tiempo, así que quien busque una novela rápida que se lo piense dos veces. No es una historia que trate la psicología criminal de manera superficial o como reclamo; no, esto va de lo que promete: el nacimiento de una especialidad que en aquella época estaba todavía en pañales, que apenas se usaba y en la que se andaba un poco a ciegas, con la que se teoriza una y otra vez, se avanza un paso y se dan dos atrás, se evalúa, examina y desmenuza toda la bibliografía que existía en aquella época sobre el tema... Hay mucha teoría de la criminología en la novela, y Caleb Carr no le ahorra al lector ni un solo proceso de pensamiento porque quiere que hile todo igual que los personajes. Así que lo dicho, se toma muy en serio el contexto histórico y las muchas trabas que existían en cuanto al tema. Por mi parte, como ya he dicho, lo he disfrutado mucho y tanto los personajes como la ambientación, de diez. El final no me encantó, pero nobody is perfect.
 
 
Puntuación: 4/5


 

Título original:
Elementary, She Read
Autora: Vicki Delany
Editorial: Alma
Traducción: Robert Falcó
Páginas: 336
Fecha de publicación original: 2017
Fecha esta edición: 2024
Encuadernación: rústica
Precio: 16,95 euros

Gemma Doyle regenta, junto a su gato Moriarty, la Sherlock Holmes Bookshop, una librería especializada en el famoso detective y ubicada en el número 222 de Baker Street de Cape Cod. Tras la visita de un grupo de jugadoras de bridge, Gemma encuentra una revista rara y muy valiosa que contiene la primera historia de Sherlock Holmes. Un hallazgo trascendente que deja de parecer fortuito cuando una de las mujeres que visitaron la tienda aparece muerta. Desde el principio, Gemma será la principal sospechosa, pero, con ayuda de su amiga Jayne, que dirige el Salón del Té de la Señora Hudson, se pondrán manos a la obra para investigar y limpiar su nombre siguiendo las pistas de un atractivo experto en libros raros.

 
 
El boom de los misterios cozy que ha invadido España desde hace unos años es un subgénero en sí mismo totalmente asentado desde hace décadas en el mercado anglosajón (vamos, que llegamos tarde a todas las fiestas). Y eso quiere decir que hay mucho, muchísimo donde elegir a la hora de traducir series y traerlas a nuestro idioma... y eso también quiere decir que se está publicando un poco a lo loco y no todo es bueno. Resumen: que si hablo concretamente de lo que he leído de Alma en esta colección, me he encontrado de todo, pero esta serie de Vicki Delany ambientada en una tienda dedicada por completo a Sherlock Homes y toda su memorabilia, situada en la Baker Street de una ciudad costera norteamericana, es quizás de lo que más me ha gustado. 

Muchos de estos libros tienen un patrón muy predecible: la detective aficionada resolutiva y valiente que se mete donde no le llaman y donde le llaman también, los dos intereses amorosos (uno de ellos casi siempre de su pasado), la amiga que finalmente se ve involucrada... a ver, el patrón suele repetirse de unos libros a otros, así que el éxito siempre radica en estos cuatro puntos: que la protagonista te caiga bien y te la creas (que no sea insufrible, vaya... que de esas hay muchas), que el misterio sea apañado y esté bien construido, que no se saque cosas de la manga y que los diálogos y las interacciones entre los personajes sean buenos y tengan chispa. No hace falta que el libro sea fantástico (pocos en este género lo son), pero sí que te entretenga mucho y te mantenga interesada en la historia aunque veas venir de lejos el tomate (que suele pasar siempre cuando ya has leído mucho igual). Elemental, querida lectora cumple, y además me regalaron la segunda parte estas pasadas navidades, así que pronto seguiré con la serie.
 
 
Puntuación: 3,5/5




Título original:
Les Mains d'Orlac
Autora: Maurice Renard
Editorial: Siruela
Traducción: Mauro Armiño
Páginas: 296
Fecha de publicación original: 1920
Fecha esta edición: 2021
Encuadernación: tapa dura
Precio: 19,95

Durante su viaje de regreso a París, el mundialmente reconocido pianista Stéphen Orlac sufre un terrible accidente ferroviario en el que pierde su don más preciado: las dos manos. Será el controvertido doctor Cerral ―héroe de los pioneros trasplantes en heridos de la Primera Guerra Mundial― el encargado de practicar una arriesgada cirugía en la que se le injertarán al virtuoso músico las manos de un hombre recién fallecido. Y si bien en un primer momento la operación se revela como todo un éxito, Orlac no tardará en verse dominado por unos extraños y terribles impulsos: esas manos que ahora ocupan el lugar de las suyas están manchadas de sangre, son las de un convicto ejecutado por asesinato...
 
 
La mayor decepción en lo que va de año, y no sabéis cómo me ha dolido. De hecho lo iba a reseñar para mi reto de clásicos y lo descarté porque tengo tan poco tiempo que no me apetecía malgastarlo en quejarme. Y eso que el comienzo de la novela es muy interesante: todo lo que rodea al accidente ferroviario, lo que la protagonista ve en el escenario del siniestro, los días en los que Orlac se debate entre la vida y la muerte, el Orlac que sobrevive a esos días... Pero conforme avanzan las páginas todo se convierte en un bucle sin fin que no va a ninguna parte y, sobre todo, que aburre (o que a mí me ha aburrido, vaya), y no será porque no se introducen cosas interesantes: los diferentes elementos sobrenaturales, las amenazas de alguien (o algo) desconocido... Pero de verdad, muy pesado. Y luego llega la última parte de la novela, la que podemos denominar policíaca, que lo termina de estropear todo.
 
Una novela que aúna ciencia ficción, fantasía, elementos sobrenaturales, subtrama policíaca, misterio... En definitiva, la idea es fantástica (no me extrañan en absoluto las diversas adaptaciones al cine), pero no me ha gustado la parte central de la historia, en el último tercio aparece un personaje que hace totalmente incoherente toda la narración que ya hemos leído, el final es todo lo que no debe ser una novela policíaca, la totalidad de la historia se sustenta en dos personajes que deciden no comunicarse entre ellos y el elemento paranormal se despacha en unas líneas y chimpún. A estas alturas de la vida tengo muy claro lo que me gusta y lo que no, y este libro no ha sido para mí. Lo que no quiere decir que sea malo, ni mucho menos, seguro que será del gusto de muchos, pero yo le he visto costuras por todos lados.
 
 
Puntuación: 2/5
 



Título original:
The Villa
Autora: Rachel Hawkins
Editorial: Umbriel
Traducción: Icíar Bédmar
Páginas: 320
Fecha de publicación original: 2023
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros

DE NIÑAS, EMILY Y CHESS ERAN INSEPARABLES. Pero, con los años, ese vínculo se ha ido desgastando a causa de las exigencias de la vida adulta. Así que, cuando Chess sugiere hacer un viaje de chicas a Italia, Emily no duda en aceptar, ansiosa por recuperar ese lazo con su vieja amiga. Villa Aestas, en Orvieto, es ahora una casa vacacional de lujo, pero en 1974 era conocida como Villa Rosato. Aquel verano fue alquilada por la infame estrella del rock Noel Gordon, quien, desesperado por recuperar la chispa creativa, invita al músico Pierce Sheldon, a su novia y a su hermanastra a unirse a él. Pero ello desencadena una serie de sucesos que llevan a Mari, la novia de Sheldon, a escribir una de las mejores novelas de terror de todos los tiempos; a Lara, su hermanastra, a componer un álbum, y que acaban con el brutal asesinato de Pierce. A medida que Emily indaga en la complicada historia de la villa, comienza a sospechar que hay algo más detrás de la historia de aquel fatídico verano de 1974. Que, quizás, el asesinato de Pierce no fue solo una historia de sexo, drogas y rock and roll que se fue de las manos, sino que pudo haber ocurrido algo mucho más siniestro. Y que, tal vez, la respuesta se encuentre en los icónicos trabajos de Mari y Lara, que nacieron aquel verano. Cuando los secretos comienzan a salir a la luz, Emily se da cuenta de que la historia tiene una curiosa forma de repetirse y, tal vez, ese verano, Villa Rosato reclame una nueva víctima. 

El marketing de este libro hace alusión al grupo Fleetwood Mac, a los crímenes de la secta de Charles Manson y al verano que pasaron Mary y Percy Shelley con lord Byron, John Polidori y Claire Clairmont en Villa Diodati (ese verano en el que se gestó Frankenstein). Muchos elementos resultan muy obvios en la novela; otros, como lo de los crímenes de Manson, no sé donde salen, la verdad, porque yo no los he visto por ninguna parte, pero bueno, ellos sabrán. El caso es que tenemos dos marcos temporales: uno, el del presente, con las dos amigas escritoras con una historia complicada entre ellas que se van a Villa Rosato de vacaciones y a escribir, y otro, el del pasado, con este grupo de gente que son músicos pero que siguen casi paso a paso a los Byron, Shelley y compañía. ¿Adivináis qué marco temporal me ha gustado más? Sip, seguro que habéis acertado... con diferencia, además. Nada nuevo bajo el sol, soy muy predecible.
 
Realmente las dos partes tienen un misterio. La parte actual de las dos amigas en Villa Rosato (una recuperándose todavía de su divorcio y la otra con mucho cuento que se ha hecho millonaria con los libros de autoayuda) basa su misterio en las dudas que una tiene sobre las buenas intenciones de la otra, si le está intentado robar una idea para un libro y la relación que tiene realmente con su ex y en un manuscrito que aparece de la nada... La del pasado se asenta en un asesinato célebre ocurrido en los años 70 en esa misma villa donde los personajes ejercen la función de alter ego de los Byron, Shelley y compañía pero en un entorno de drogas, rock and roll y sexo libre. Y claro, entre estas dos premisas, me tengo que quedar con la segunda, porque además se nota el esfuerzo de la autora por encajar los hechos y relaciones reales entre los personajes tal y como fueron en el siglo XIX con lo que cuenta en su historia (y creo que lo hace bastante bien). Que por cierto, sabes desde el principio quien va a morir porque solo murió una persona durante la estancia de los escritores en Italia (que no en Villa Diodati, son dos hechos ocurridos en tiempos y lugares distintos, pero no os digo más por si acaso), pero si os hablo de un asesinato podéis imaginar que las cosas en ese aspecto se cuentan en este libro de una manera distinta. En resumen, entretenido y sobresaliendo con diferencia en el marco temporal del pasado.
 
 
Puntuación: 3,5/5
 
 

Título original:
The Last Murder at the End of the World
Autora: Stuart Turton
Editorial: Ático de los Libros
Traducción: Marta Rebón
Páginas: 432
Fecha de publicación original: 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 22,95

Fuera de la isla no hay nada: una niebla que mata todo lo que toca destruyó por completo el mundo. En la isla, sin embargo, ciento veintidós aldeanos y los tres científicos que los gobiernan viven en un paraíso idílico gracias al sistema de seguridad que los protege de la niebla. En la isla, los días son plácidos y los isleños viven felices pescando y cultivando la tierra hasta que, para horror de todos, descubren que uno de sus tres amados científicos ha sido brutalmente asesinado. Y eso no es todo: el asesinato ha desencadenado una cuenta atrás que hará que, si el crimen no se resuelve en las próximas 107 horas, el sistema que los protege se desactive y la niebla inunde la isla y acabe con todos los qu
e están en ella. Para colmo, el sistema de seguridad ha borrado la memoria de todos los lugareños sobre lo que pasó la noche del asesinato, así que ¡uno de ellos es un asesino y ni siquiera lo sabe! Solo tienen 107 horas para encontrar al culpable y salvarse, y el tiempo no deja de correr.

 
 
Que vaya por delante: soy muy fan de Stuart Turton. Escribir los libros que él escribe requiere no solo mucha inteligencia, sino una forma de encajar todo que, sinceramente, no creo que esté al alcance de muchos autores actuales. ¿Su principal talón de Aquiles? Que los finales no siempre están a altura de la genialidad que ha tramado durante el resto de las páginas, pero si le perdonamos esto a Stephen King, no sé por qué no vamos a perdonárselo a Turton xD. En definitiva, tenía muchas ganas de leer El último asesinato en el fin del mundo a pesar de las críticas un tanto dispares que había leído/escuchado. Y qué queréis que os diga, he vuelto a disfrutar mucho leyéndolo: es muy diferente de sus otras novelas (todas sus historias son muy distintass entre sí), pero su arquitectura a la hora de levantar las tramas está ahí.
 
En El último asesinato en el fin del mundo tenemos una novela de misterio de lo más clásica (con su detective aficionada y todo) enmarcada en un mundo postapocalíptico (con aspiraciones de utopía) y con muchos elementos de ciencia ficción. Y sí, como digo me ha quedado alguna cosa un poco colgada sin explicar, pero en el desarrollo te hace trabajar de lo lindo buscando explicaciones a lo que ocurre... Y es que no sé como será leer esta novela del tirón, pero yo la leí conjuntamente con una amiga y avanzábamos solo unas veinte páginas al día (los capítulos son tan cortos que daba para leer varios), y eso nos daba no solo margen para teorizar muuucho (no sabéis la de hipótesis locas que se pueden inventar cuando avanzas tan despacio y con todas las posibilidades que va dando la historia). sino para hilar también todo lo que se iba diciendo buscando cabos sueltos... y al final alguno se cuela. No es extremadamente importante pero si piensas en ellos, están. Pero es que me ha dado igual, os lo digo de verdad. He disfrutado mucho del proceso de lectura, y aunque veo los defectos me pueden las virtudes y el entretenimiento. Siempre con Turton, escriba lo que escriba. Hasta la dedicatoria inicial es buena. Y tengo el libro dedicado por él. Todo bien.


Puntuación: 4/5 
 (quizás un 3,5 sería más ajustado, pero he redondeado a 4, porque me lo pasé pipa durante la lectura a pesar de los flecos sueltos)



lunes, 3 de marzo de 2025

RESEÑA (by MH) ::: EL MAESTRO DEL JUICIO FINAL - Leo Perutz


 
Título original: Der Meister des Jüngsten Tages
Autor: Leo Perutz
Editorial: Libros del Asteroide 
Traducción: Jordi Ibáñez
Páginas: 232
Fecha publicación original: 1923
Fecha esta edición: marzo 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 17,95 euros 
Diseño de cubierta: Duró

 
Viena, 1909. El célebre actor Eugen Bischoff aparece muerto en extrañas circunstancias. A pesar de que parece un suicidio, todas las sospechas se centran en el barón Von Yosch, oficial del ejército y antiguo amante de la mujer del difunto. Al verse repentinamente involucrado en el caso, el barón Von Yosch deberá emprender una investigación para poder demostrar su inocencia. Sus pesquisas le llevarán a investigar otras extrañas muertes acaecidas en las mismas fechas y a descubrir el extraño motivo que las relaciona: un misterioso asesino que parece, en realidad, un espectro surgido en tiempos inmemoriales, un «terrible enemigo» que está latente en cada uno de nosotros y siempre dispuesto a despertar de su letargo.
 
Leo Perutz, uno de los grandes narradores del siglo xx, firmó con El maestro del juicio final una apasionante novela, a medio camino entre el relato policiaco y la literatura fantástica, que acabaría dándole fama internacional y lo convertiría en un autor admirado por escritores como Graham Greene, Ian Fleming o Jorge Luis Borges.

  
 
Han pasado casi seis años desde que os hablé de una novela de Leo Perutz. En aquel entonces os traje De noche, bajo el puente de piedra, una novela histórica ambientada en la Praga de finales del siglo XVI y principios del XVII con un elevado componente fantástico. Me gustó tanto que ese mismo año (2019) compré este libro que os traigo hoy,
El maestro del juicio final, y mi intención era leerla enseguida... pero bueno, ya sabéis. La vida. El caso es que ambas novelas son completamente distintas entre sí y al tiempo comparten algunos elementos muy marcados, así que primero os cuento de qué va y después os comento brevemente.
 
Estamos en Viena en 1909. ¿Lugar? La casa del actor Eugen Bischoff, toda una celebridad. Allí también están su esposa, Dina, su cuñado Felix, un ingeniero militar que se presenta a media velada llamado Solgrub y dos amigos que, acompañados de sus instrumentos, están dando un pequeño concierto acompañados de Dina al piano. Uno de estos dos amigos, el barón Gottfried Von Yosch, es el narrador de esta historia, que se tuerce esa misma noche cuando Bischoff aparentemente se suicida mientras todos sus invitados están esperando a que la cena esté preparada. Y digo aparentemente porque justo antes el propio Bischoff les había contado una extraña historia sobre dos hermanos que también se habían suicidado en unas circunstancias muy extrañas y que él creía que había algo más siniestro detrás. La cosa se complica cuando el propio Von Yosch es acusado por Felix de haber sido el causante de ese suicidio, y todo se convierte en una cuestión de honor en la que, si no se descubre pronto qué misterio se esconde tras la muerte del actor, Von Yosch se verá obligado a quitarse su propia vida. 

Puede parecer un resumen un poco enrevesado, pero es la única manera de plantear aunque sea por encima la trama de la novela. 

Se dice en la sinopsis que esta historia anda a medo camino entre el relato policíaco y la literatura fantástica, y entiendo el por qué del símil... tengo que puntualizar y dejar muy claro que NO es una novela policíaca. No lo es y no os acerquéis a ella buscando eso porque os vais a llevar un chasco enorme. ¿De dónde viene entonces esa alusión al relato policíaco? De la búsqueda por parte de varios de los personajes de la razón o los motivos que impulsaron al actor Bischoff a suicidarse. Y sí, investigan, pero de una manera muy particular y muy alejada de los cánones del misterio policial. De hecho por parte de la policía no hay ninguna investigación porque se declara suicidio y ya está; lo que impulsa la novela realmente es la situación en la que queda el narrador, el barón Von Yosch.
 
Por resumir la situación, debéis tener en cuenta que la novela está ambientada en una época en la que el honor lo era todo, y si la persona cuyo honor estaba en cuestión era además militar, la situación se convertía en asunto de vida o muerte. ¿Qué ocurre en la historia? Pues que el barón Von Yosch es militar y, cuando Bischoff muere, es acusado de haber provocado ese suicidio (por circunstancias que no os voy a contar aquí, claro). El cuñado del fallecido está convencido de su culpabilidad y el honor exige el propio suicidio del barón; de hecho le amenaza con contarle a los mandos de su regimiento su "participación" en el suicidio si en el plazo de x días no se ha quitado la vida. Así que, ya sea de un modo u otro, la vida del barón está acabada y, en cualquier caso, él ha empeñado su palabra de honor (que para el caso es lo mismo), así que o averiguan lo que ha ocurrido o, por muy inocente que sea, tendrá que morir por su propia mano. ¿Qué ocurre? Pues que otro de los presentes, el ingeniero militar Solgrub, es el único que parece tener una ligera idea de lo que pasa y de la inocencia del barón, pero demostrarlo en el escaso plazo que tiene es muy complicado. La madeja de la que tirar es la historia que el actor contó antes de morir, y Solgrub pone todo su empeño en ello. ¿Morirá más gente en el camino? Podéis dar por hecho que sí, porque es un asunto muy complicado y de lo más extraño.
 
Claro, contado así puede parecer que los cauces de la investigación, dentro de sus peculiaridades, pueden discurrir de una manera más o menos convencional, pero lo cierto es que lo que convierte esta historia en algo totalmente diferente es precisamente el estilo de Leo Perutz y su forma de abordar una trama que puede sonar a manida. El maestro del juicio final es una novela muy psicológica, introspectiva, en la que, al ser el narrador el objeto de las sospechas y sobre el que recae el peso del honor, asistimos a la espiral que se cierne sobre él en cuanto a lo que piensan de él, las acusaciones, todo lo que se le viene a la cabeza cuando piensa que tendrá que dejar este mundo si no consiguen averiguar qué se esconde tras esos suicidios inducidos. Qué duda cabe que, solo por el hecho de estar narrando su historia con bastante posterioridad (algo que deducimos desde las primeras línea) sabemos que no tuvo que llevar a cabo ninguna acción irremediable, pero el proceso reflexivo de recordar su situación durante aquellos días es el que predomina durante toda las páginas. Y es que por culpa de una acusación absurda y sin sentido se convierte en protagonista de unos hechos con los que no tiene nada que ver, todo le resulta tan sorprendente que de primeras no es capaz de reaccionar ni de defenderse, pero poco a  poco lo vemos pasar de la aceptación pasiva a la acción proactiva, y ahí es donde la trama con tintes policiales se asoma ligeramente por las páginas... pero lo dicho, tomad esto con una pizca de sal.
 
¿La trama fantástica? Pues sobre ella no os puedo decir casi nada porque forma parte de la misma resolución. Sí que se intuye durante toda la novela, fluctúa un aire de algo que va más allá de aquello que conocemos como realidad, se atisba un componente de algo a lo que no se le puede poner nombre pero que al mismo tiempo es lo único que puede explicar tanta muerte en circunstancias parecidas y, sobre todo, con personas relacionadas con el mundo del arte y una sensibilidad muy acusada. Todos parecen haberse suicidado (o intentado hacerlo) porque algo les ha forzado a ello, no porque lo hayan decidido de una manera libre. Todos los casos han sucedido de la misma manera y pronto descubrirán que parece estar detrás la misma persona, aunque el modo en que lo hace no tiene ninguna explicación. Poco más os puedo contar, pero Perutz gustaba mucho de introducir elementos fantásticos en sus novelas; ya fui testigo cuando leí De noche, bajo el puente de piedra, aunque en aquel caso la fantasía era más amable, más cautivadora y ensoñadora, y en El maestro del juicio final tiene fines mucho más siniestros.
 
En resumen, es una novela que comienza de una manera bastante habitual, presentando los hechos, narrando situaciones ordinarias, estableciendo lazos entre los personajes de cara al lector, introduciendo elementos que serán muy importantes en algún momento de la trama, se produce una muerte, unas acusaciones trágicas, unos pensamientos derrotistas... básicamente, un desarrollo normal de la narración, hasta que los factores cambian, aparece el elemento fantástico, la búsqueda casi imposible, el reloj que avanza inexorable, el abatimiento que debe desaparecer en pos de la supervivencia... Y todo contado desde el punto de vista del personaje que está en la picota, del acusado por las causas más peregrinas pero atado por una cuestión de honor que le empuja a la muerte, del que intenta hacerse valer a través de las páginas pero que nos muestra solo su cara buena, la que le interesa, como bien nos queda claro cuando se cuelan las opiniones de otros personajes... Pero que  no sea tan maravilloso como él nos quiere hacer creer no quiere decir que tenga nada que ver con la muerte de su amigo, y ahí radica su objetivo, su reivindicación. Estamos dentro de su cabeza toda la novela, a los demás personajes solo los vemos como él los ve y, aún así, tenemos el cuadro perfecto de cada uno de ellos cuando todo termina. Y a todo esto se suma el retrato de la Viena de principios del siglo XX, cuna y refugio de artistas de todo tipo y en pleno florecimiento cultural.
 
¿Quién es el maestro del juicio final? ¿Hay alguien detrás de ese sobrenombre? Lo hay, pero huelga decir que no puedo comentar nada sobre él. ¿Recomiendo esta novela? Pues dudo. A mí me ha gustado, pero Leo Perutz no es un autor para recomendar así como así. Sus libros son muy cortos pero no lo parece durante la lectura, su narración es melancólica, introspectiva, sobria... se puede hacer lenta pero al tiempo sabes que te están contando algo diferente, original. Yo no lo denominaría apasionante como se dice en la sinopsis del libro porque creo que es un adjetivo que puede llevar las expectativas por derroteros equivocados, pero sí creo que es inteligente y absorbente. Y es un autor muy olvidado al que creo firmemente que hay que leer al menos una vez en la vida. Los dos libros que he leído suyos son completamente distintos entre sí a pesar de sus muchas semejanzas esenciales; este, El maestro de juicio final, es el que le dio fama internacional y que amalgama de una manera personal varios géneros muy distintos entre sí de una manera algo oscura; el otro, De noche, bajo el puente de piedra, es una novela histórica que también mezcla varios géneros pero que me parece más cautivadora y fascinante (y más compleja, si hablamos de arquitectura literaria). Ya decidís vosotros cuál os interesa más (si es que os interesa alguno, claro).
 
 



Leo Perutz (Praga, 1882-Bad Ischl, 1957) nació en una acomodada familia de origen sefardita, estudió matemáticas y trabajó en una compañía de seguros en Viena y Trieste antes de dedicarse por completo a la escritura. Fue uno de los escritores europeos más populares de los años veinte y treinta del siglo XX; sus novelas cautivaron a personalidades tan distintas como Alfred Hitchcock, Italo Calvino, Graham Greene, Theodor Adorno o Jorge Luis Borges, entre otros. Frecuentó a algunos de los escritores e intelectuales más importantes de su época, como Robert Musil, Oskar Kokoschka, Bertolt Brecht, Franz Werfel o Alexander Lernet-Holenia, quien se convertiría en su albacea literario. En 1938, con los nazis en el poder, se instaló en Tel Aviv; en 1950 consiguió regresar por fin a Viena. Desde entonces y hasta su muerte en 1957 viviría a caballo entre Austria e Israel. Entre su obra destacan las novelas Mientras dan las nueve (1918), El marqués de Bolibar (1920), El maestro del juicio final (1923), Turlupin (1924), El caballero sueco (1936) y De noche, bajo el puente de piedra (1953).

lunes, 17 de febrero de 2025

RESEÑA (by MH) ::: ESPECTROS - Vernon Lee


 
 
Título original: A Phantom Lover and Other Dark Tales
Autora: Vernon Lee
Editorial: Duomo
Traducción: Begoña Prat Rojo
Introducción, selección y notas: Mike Ashley
Páginas: 204
Fecha publicación original: 1890
Fecha esta edición: mayo 2024
Encuadernación: rústica
Precio: 12,90 euros

Cuando la oscuridad es parte de nosotros, huir es un sueño vano. Una partitura maldita lleva a la enajenación a un joven obsesionado con un dotado intérprete. Un crucifijo de poderes desconocidos enferma a turistas y peregrinos, hasta el punto de convertir sus milagros en demoniacos. Un juego, en apariencia inocente, revela espectros abrumadores, presencias que no han llegado a cumplir su misión en la Tierra. En esta selección, Vernon Lee se insinúa entre el crepúsculo de las almas, en un juego de esperas y ambigüedades que empuja a sus protagonistas al borde de la locura. Cuatro siniestros relatos para sumergirse en el abismo del Yo. Y perderse entre las ruinas del inconsciente.
 


Aunque últimamente se está recuperando la obra de Vernon Lee en castellano, lo cierto es que hasta ahora solo he leído algunos relatos suyos (de uno de ellos os hablé en la reseña de
Cuatro damas del misterio, donde era una de las cuatro autoras incluidas en la antología). La editorial Duomo, en su colección de la serie gótica de la British Library (Dark Tales) ha publicado ya dos volúmenes con relatos de esta autora y, aunque el más conocido es el primero, Presencias, yo os traigo el segundo, Espectros (ninguna razón en concreto, ha salido así la cosa xD), que incluye cuatro historias muy diferentes entre sí pero con el denominador común que da nombre al libro. Os cuento brevemente sobre qué trata cada una de ellas.
 
La aventura de Winthrop. En este primer relato, el más largo de los incluidos en la antología (tiene unas 60 páginas) conocemos a Winthrop, un pintor con fama de peculiar, voluble, sensible y con una imaginación desbordante. Durante una velada cualquiera en una villa italiana, la anfitriona canta una melodía encontrada entre un montón de cachivaches cuya partitura es por completo desconocida incluso para los más expertos melómanos. La reacción de Winthrop al escuchar este aire es extraña y un tanto virulenta, y cuando le piden que explique a qué se debe, relata una historia que tiene su origen en un cuadro y la figura representada en él... una figura que lo tiene hechizado desde hace meses y que le llevó a vivir la experiencia más espeluznante de su vida.

La leyenda de Madame Krasinska. En este segundo relato (también segundo en número de páginas), nos trasladamos a Florencia, donde repite un pintor como narrador, aunque aquí simplemnte sirve como cronista de la historia de Netta Krasinska. Nuestro narrador, llamado Cecco Bandini, conoce a madame Krasinska en su estudio, de donde ella se lleva una imagen que reproduce a Sora Lena, una mujer famosa en la ciudad por su excentricidad y por estar considerada loca. En un baile de disfraces Netta se disfraza de Sora Lena, y esa misma noche Sora Lena se suicida... y a partir de ahí empieza lo que realmente nos quiere contar Cecco.
 
Marsias en Flandes. El narrador, de quien nunca conocemos el nombre, está en una iglesia de la localidad de Dunes (en Flandes), donde un anticuario le desvela que una estatua de Cristo, conocida como la Efigie y venerada desde finales del siglo XII en este lugar, ha sido reemplazada. Tras mucho misterio y mucho decir sin decir, finalmente el narrador nos cuenta la historia de esta Efigie sin brazos, que llegó a la costa de Dunes tras una terrible noche de tormenta en 1195 y que protagonizó durante años milagros, sucesos inexplicables y misteriosos y un obvio rechazo a que la colgasen de una cruz.

La hermana Benvenuta y el Niño Jesús. Esta historia comienza hablándonos de la hermana Benvenuta, monja del convento de Santa María del Rosal, en Cividale, fallecida décadas atrás y de quien su familia había solicitado su beatificación. Sin embargo, las pesquisas e indagaciones sobre ella hicieron que en cierto momento el asunto de la beatificación fuese abandonado y jamás retomado. La clave está en el diario de la propia Benvenuta, que abarca desde enero de 1740 hasta la Nochebuena de ese mismo año, y donde conocemos no solo su fervor hacia la figura de un Niño Jesús que solo sale del armario donde está guardado para el día de Nochebuena, sino la opinión que le merece un títere, uno muy concreto, que por diversas causas hace aparición en el convento.
 
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Os doy unas pinceladas sobre Vernon Lee, porque es una gran desconocida. Nacida en Francia e hija de intelectuales, llegó a Florencia con su familia en 1873 cuando contaba 17 años, y allí vivió toda su vida. Amaba el arte y la cultura fiorentinos (ay, Vernon, cómo te entiendo) y sentía un enorme interés por los cuentos y leyendas populares, lo que derivó en que muchas de sus historias fueran reinvenciones o reinterpretaciones personales de esos cuentos (llegó un momento en que ella misma inventó sus propias leyendas populares fusionadas con la cultura local). Buena parte de su obra se circunscribe a ensayos sobre arte e historia y a biografías, pero es conocida, sobre todo, por sus relatos sobrenaturales (en su día fue considerada el mayor exponente de lo sobrenatural en la ficción), aunque ese concepto muchas veces se aleja de lo que normalmente entendemos por relatos de fantasmas o espectros... lo son, pero no. O no siempre. A todo esto hay que sumar que Vernon Lee fue propulsora del esteticismo, un movimiento artístico que apareció a finales del XIX que afirma que el arte existe por y para exaltar la belleza por encima de cualquier otro aspecto como la moral, la temática social... algo así como el arte por el arte, y esto es algo que se aprecia mucho en el estilo de Vernon Lee y que quizás puede ser un factor determinante a la hora de disfrutar de su obra y conectar con ella. 
 
Retomo el título del libro: Espectros. ¿A qué se refiere exactamente con esto? Mirad lo que dice Mike Ashley en su prólogoo:
 
Para Vernon Lee, a todos nos persigue algo: el pasado, nuestros recuerdos, nuestros deseos, nuestras esperanzas y nuestros miedos. Podemos llegar a obsesionarnos con ellos hasta tal punto que nuestros temores acaban manifestándose en forma de una fuerza que nos posee y que tal vez no resulte visible para ningún otro observador. 

 

Esto se traduce en que en ocasiones sí que tenemos un espectro como tal en las tramas y se nos muestra una presencia o un fenómeno paranormal de manera explícita durante la narración (La aventura de Winthrop es buen ejemplo de ello), pero en otros casos no llegamos nunca a saber si esas anomalías o fenómenos son reales o solo están en la mente del protagonista de la historia. De hecho los cuatros relatos que componen Espectros tienen algunas similitudes muy concretas, pero también muchas cosas que los diferencian.

Si hablamos de puntos que conectan los cuatros relatos podríamos hablar en primer lugar del arte y de como influye en la psique humana, porque ya sean los personajes artistas (pintores en muchos casos) o se trate el tema en general (retratos, escultura, arte sacro, etc...), es un punto base recurrente en todas las historias que hoy os traigo, ya sea de manera puntual como algo que define a uno de los personajes o por el modo en que la sensibilidad personal reacciona ante una obra de arte y como eso influye en su psicología y sus emociones. A esto se suma otro de los puntos que comparten casi todos los relatos de Espectros, y es el componente religioso. Salvo el primero, los otros tres están relacionados de una u otra manera con conventos, iglesias o mujeres consagradas dentro de una orden monástica, aunque la manera en que eso resulta de interés en la historia es totalmente distinto. Otro nexo, inevitable dado que era donde ella vivía, es que las historias suelen estar ambientadas en Italia, y de hecho tres de los cuatros relatos que os traigo hoy tienen lugar en suelo italiano. Es decir, que los toques artísticos, religiosos y locales ponen su grano de arena a la ambientación un tanto gótica, un tanto oscura de lo que se narra en estas páginas. Eso sí, una vez te adentras en las historias son todas completamente diferentes entre sí, los miedos a los que se enfrentan son muy personales e íntimos y la manera en la que cada uno se enfrenta a ellos totalmente única: cada cual recorre baldosas encaminadas hacia inquietudes y temores muy dispares.

¿Dónde se nota sobre todo la esencia de Vernon Lee? En su estilo, en la forma de adentrarte en esas grietas que se producen en las vidas de estos personajes. Ya os he comentado arriba que Lee fue una de las primeras exponentes del esteticismo, pero estos relatos son variados en ese sentido. Todos adolecen de una prosa rica, penetrante en cuanto a la psicología de sus personajes y todo aquello que les fascina, les mueve, les obsesiona y les transforma conforme avanzan las páginas, pero sí es cierto que alterna historias más accesibles y expresivas en cuanto a la claridad expositiva con la que están narradas y otras mucho más profusas en cuanto a descripciones, introspección y sutileza, donde resulta evidente que importa el fondo de lo que se cuenta (obviamente) pero también lo hace (y mucho) la forma en la que se hace. Un buen ejemplo de este último caso sería La leyenda de Madame Krasinska, sin poder dar más datos que revelen cosas que no debo.

Y ahora viene la pregunta del millón... ¿son realmente góticos estos relatos? ¿Dan miedo? Bajo mi punto de vista, sí que son góticos (en mayor o menos medida, dependiendo de la historia), pero no dan ningún miedo, así que si eso es lo que buscáis, pelillos como escarpias y el susto en el cuerpo... bueno, hay otros libros que os resultarán más satisfactorios. Sobre esto ya os he hablado muchas veces: que algo sea gótico no quiere decir que sea de terror.  No son lo mismo, no buscan lo mismo, la ambientación es distinta, el estilo es distinto e incluso diría (yendo más allá de lo que es mi intención y sobre lo que no voy a ahondar aquí) que el gótico, aun teniendo en sus raíces autores masculinos, llegó un punto en que se convirtió territorio primordialmente femenino con unos objetivos muy concretos. No, no son lo mismo y no producen en el lector las mismas reacciones. El gótico es sutil, ambiguo (en su desarrollo y en sus finales), dramático en ocasiones, con tragedias sin resolver del pasado y emociones sin resolver del propio yo... en muchas ocasiones no sabes si esos fantasmas son reales o no, si el elemento sobrenatural está ahí o si el misterio tiene su origen en algo tan profundo e inabarcable como son la mente y sus obsesiones, y eso por no hablar de que, aun siendo el elemento sobrenatural real no siempre se revela o se hace visible, siendo solo una sensación, un pálpito, algo que a la mañana siguiente perderá gran parte de su poder. Y por si todo esto fuera poco, muchas escritoras usaban este tipo de narración para denunciar la situación de la mujer en la época en que escribían: mujeres que se sentían prisioneras en sus cuerpos, sus matrimonios, sus familias, sus hogares y la sociedad en la que vivían... así que por favor, no busquéis terror cuando os acerquéis al gótico clásico, sobre todo al gótico femenino de finales del siglo XIX a mediados del siglo XX, porque no encontraréis lo que buscáis y no seréis justos con las historias que tenéis delante.

En definitiva, si sois lectores habituales del gótico clásico y sabéis lo que os vais a encontrar, Espectros es una buena elección, teniendo siempre en mente que no nos pueden gustar todos los relatos por igual en este tipo de antologías. Y además creo que Vernon Lee es de esas autoras que no caen siempre en los mismos tópicos ni cuentan siempre la misma historia, porque a pesar de los elementos comunes son todas tan diferentes entre sí que pasado el tiempo las recuerdas en su individualidad y con todos aquellos matices que las definen y les dan personalidad propia.

 


 

Vernon Lee. Seudónimo de Violet Paget (Boulogne-sur-Mer, 1856 - San Gervasio Bresciano, 1935),​ escritora de nacionalidad británica reconocida actualmente por sus ensayos sobre estética y sus inquietantes narraciones. Desde 1878 decidió firmar sus primeras publicaciones en Fraser’s Magazine con un seudónimo masculino «para ser tratada en serio». Con su libro Studies of the Eighteenth Century in Italy, de temática inexplorada, se presentó al público, y le siguieron innumerables colecciones de ensayos eruditos sobre arte, literatura y viajes. Su larga novela Miss Brown (1884) fue una despiadada sátira del esteticismo inglés de su época. Escribió varias colecciones de relatos fantásticos (Hauntings. Fantastic Stories, de 1890, o Pope Jacynth and Other Fantastic Tales, de 1904); y también algunos dramas (Ariadne in Mantua, de 1903, o su alegoría pacifista Satan the Waster, de 1920). En sus novelas más personales defendió su carácter afirmativo, rebelde y avanzado, y dejó buena muestra en su colección Vanitas. Polite Stories (1892). Desde 1873 tuvo su residencia en Florencia (Italia).