lunes, 22 de septiembre de 2025

RESEÑA (by MH) ::: LEAVING ATLANTA - Tayari Jones

 


 

Título original: Leaving Atlanta
Autora: Tayari Jones
Editorial: Ediciones El Cobre
Traducción: Juanjo Estrella
Páginas: 296
Fecha esta edición: febrero 2006
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: descatalogado (disponible de segunda mano)
Fotografía de cubierta: Chris Ledochowski


Ambientada en el escalofriante contexto de los asesinatos de niños en Atlanta en 1979, "Leaving Atlanta" entrelaza las conmovedoras historias de tres jóvenes protagonistas. Tasha navega por la tormenta emocional de la separación de sus padres mientras lidia con su primer enamoramiento. Mientras tanto, Rodney se esfuerza por forjar amistades y busca la aprobación de su padre abusivo, y Octavia enfrenta las presiones de encajar con el grupo popular en la escuela. En su novela debut, Tayari Jones ilumina las complejidades de la niñez y la resiliencia durante un oscuro capítulo de la historia.
 


 
 
Creo que ya lo he dicho alguna vez, pero soy lectora habitual de true crime y tengo una balda en la estantería dedicada a este tema. Así que cuando leí entre las propuestas del reto Serendipia esta novela,
Leaving Atlanta, que su recomendadora, Eleea Books, bautizaba como "Tres miradas para un true crime", me hicieron los ojos chiribitas y lo tuve clarísimo. ¿Qué me he encontrado? Pues algo totalmente diferente a lo leído hasta ahora en este subgénero, pero aun así una lectura fantástica. Tampoco es que esperase nada concreto, jamás había oído hablar de esta novela, pero los true crime suelen tener unos patrones que Tayari Jones se salta a la torera porque lo que quiere contar es otra cosa, y el resultado es una lectura muy recomendable y de las que no se olvidan.
 
El aspecto de true crime que tiene la novela es que está ambientada en 1979 en Atlanta. Ese verano empezaron a cometerse unos asesinatos en la ciudad que se alargarían hasta mayo de 1981. Murieron asesinadas 28 personas, todas ellas afroamericanas y en su mayoría niños, aunque también hubo adolescentes y adultos. Sus cuerpos fueron encontrados por toda la ciudad y solo hubo una detención, la de Wayne Williams, a quien solo se le pudo condenar por los asesinatos de los adultos. Él siempre ha negado que tuviese nada que ver con las muertes de los niños (fue sentenciado a dos cadenas perpetuas y sigue vivo en prisión), y de hecho desde entonces y cada pocos años se han ido repitiendo pruebas de ADN por si surgiese algo nuevo. El caso se reabrió en 2019 por si las nuevas tecnologías podían ayudar a esclarecer este aspecto. De momento no ha ocurrido nada.
 
Este es el contexto en el que Tayari Jones ambienta su novela. Ella misma era una niña en Altlanta cuando ocurrieron los asesinatos, y de hecho hay un personaje en la historia que se llama como ella... es ella, vaya, pero no se erige en protagonista ni tiene relevancia alguna, solo es una niña más en el colegio al que van los tres personajes de la novela a la que se nombra de pasada de manera casual. Aun así reafirma su presencia en ese marco temporal y local, nos está diciendo que ella estaba ahí cuando pasó todo y que forma parte de su vida.
 
¿Cómo plantea Jones la historia? Cogiendo a tres niños ficticios de quinto curso que asisten a sus clases en la escuela primaria de Oglethorpe y contándonos un momento muy concreto de la vida de los tres, tanto en el ámbito familiar como en el escolar, siempre con los asesinatos de fondo y la sensación de miedo que existía en la comunidad negra de la ciudad... pero sobre todo y ante todo, centrándose en ellos como individuos que no siempre tenían una situación fácil en casa y que en la escuela no eran los reyes de la función, sino todo lo contrario. Estos tres niños son de esos niños que no llaman la atención, que a veces son el objeto de las burlas de sus compañeros, que no tienen un grupo enorme de amigos, que sufren malos tratos en casa, que tienen obligaciones de adultos que no les corresponden, que en ocasiones el mundo se les echa encima porque ni se sienten queridos en casa ni aceptados en su entorno escolar. Las tres historias son muy diferentes, las tres vidas de estos niños son totalmente distintas, cada uno las afronta de manera completamente diversa, pero al final son niños que deberían ser felices y sentirse seguros, y la vida no se lo pone nada fácil.
 
Tayari Jones divide la novela en tres partes, en cada una de las partes termina la historia individual de cada niño, pero en realidad las tres historias están conectadas porque todos son compañeros de clase y lo que ocurre incide de una manera o de otra en la existencia de los demás. 
 
La primera niña que conocemos es Tasha. Tasha es de esas niñas que se esfuerzan por ser aceptadas por sus compañeras de clase pero que, cuanto más se esfuerza, más rechazo parece provocar. Su hogar es un hogar normal, tanto ella como su hermana son niñas amadas y protegidas, pero parece que sus padres se van a separar, o al menos, su padre se ha ido de casa con otra mujer. Habla con él a menudo por teléfono, pero no es lo mismo. Lo paga con su madre, que es la que menos culpa tiene y hace lo que puede. A Tasha le gusta Jashante, un chico del colegio que debe tener al menos quince años. Jashante es guapo, tiene éxito entre las chicas, y a esas chicas no les parece bien que le preste atención a Tasha. En la tele, cuando se sientan a cenar, hablan sin parar de los niños desaparecidos. 
 
El segundo niño es Rodney. Su historia comienza cuando un compañero de clase lleva un par de semanas desaparecido. Los padres de Rodney no son tan buenos padres como los de Tasha. Su padre le pega palizas; su madre no hace nada por evitarlo. Tiene que desayunar muchos días en el colegio, algo que solo hacen los niños de familias muy pobres y que su hermana y él tienen que hacer porque su madre ni se molesta en prepararles el desayuno. Rodney siempre anda solo, aislado de los demás. Se meten con él, pero no se defiende. Su única amiga, y porque ella le impone su amistad constantemente, es Octavia. Pero se siente solo, muy solo, y es muy muy infeliz. Su hermana canta constantemente la canción de seguridad que les han enseñado en el colegio para que no se vayan con desconocidos y un policía les da una charla sobre como evitar los secuestros. Pero un día ocurre algo en la escuela... y Rodney toma una decisión.
 
Nuestra última niña es, precisamente, Octavia, la amiga de Rodney. Nos cuenta su historia en primera persona, historia que comienza precisamente cuando otro compañero de escuela más ha desaparecido. Octavia vive sola con su madre, una mujer muy joven que deja sola a su hija cuando se va a trabajar todas las noches. Su madre miente a todo el mundo sobre todo, y hace que Octavia también mienta para que los demás piensen que en esa casa está todo muy controlado. Adora a su hija, pero hace lo que tiene que hacer para salir adelante, y si eso implica que se quede sola todas la noches, sea. Se hacen muchas alusiones a un hermano de la madre, algo pasó hace un tiempo con él y Octavia tiene algo que ver. Octavia es también una niña muy solitaria, pero no sufre por ello, no le importa. Su color de piel es muy muy oscuro y eso al parecer no gusta entre sus compañeros también negros. Su única amiga, aparte de Rodney, es la profesora Grier, y a ella acude cada vez que tiene un rato. Octavia es una niña de sobresalientes, muy madura, demasiado, para su edad, que ve el mundo de una manera mucho más adulta de lo que le corresponde.
 
Para que os hagáis una idea, en 1979 solo habían pasado quince años desde que los afroamericanos en EEUU habían adquirido de forma legal la totalidad de sus derechos civiles (incluido el voto). Eso está muy presente en la novela, porque los adultos de esta historia habían vivido antes y después de ese momento. Sus hijos no, sus hijos solo han conocido la vida posterior a la Ley de Derechos Civiles de 1964 y no entienden muchas de las cosas que sus padres les dicen que ocurrían antes, muchas de las limitaciones, cosas tan básicas como no poder probarse ropa en las tiendas antes de pagarlas ni poder devolverlas, solo por ser negros. Esa desconfianza, esa sensación de amenaza constante se traslada a la historia, porque no se fían de que los blancos cambien de opinión y todo vuelva a ser como era antes, y de hecho creen que el asesino tiene que ser blanco; un negro no mata porque sí. Y si alguien tiene que protegerlos en las calles, que sea negro, por favor, no blanco. Se sienten amenazados, y resulta evidente que este tipo de conversaciones eran las conversaciones que se oían en los barrios de Atlanta donde tiene lugar la historia, cuya población era predominantemente afroamericana y veían como todas las víctimas del asesino en serie también lo eran.
  
En cuanto a los tres niños, me quedo sin duda con las dos últimas historias por muy distintos motivos. Con la de Octavia porque es una niña maravillosa, fuerte, inteligente, observadora, buena... es de esos personajes que no se te olvidan, con una personalidad arrolladora a pesar de tener solo once años que deseas fuertemente que le vaya bien en la vida, que sientes que tenga que gestionar mucho más de lo que le corresponde para su edad. Rodney, por otro lado... a Rodney quieres abrazarlo, quieres decirle que todo va a ir bien aunque por dentro no lo creas. Quieres decirle que estás ahí, que intente levantar la cabeza y mirar hacia delante con la convicción de que las cosas van a mejorar. Os lo digo tal cual, la historia de Rodney me ha roto el corazón. Ese final es absolutamente terrorífico, es muy duro no por el hecho en sí, sino por lo que implica, por lo que tiene de voluntariedad, y me acuerdo de él muchos días. Señora Jones, esto no se hace. Duele.
 
En fin, que yo buscaba un true crime y me encontré las vidas de tres niños afroamericanos de once o doce años intentando encajar y sobrevivir a su día a día con las escasas armas de que disponen y una fortaleza mental que por su edad no les corresponde enarbolar. Sí, un asesino en serie va secuestrando y matando niños y adolescentes en su entorno... pero eso es el ruido de fondo más que la noticia de primera plana. Me ha gustado mucho, cuenta historias que no se te olvidan y presenta unos personajes que se quedan contigo. Muy recomendable, de verdad, no será el último libro que lea de la autora. 

 

 
Tayari Jones (1970) es una autora conocida por sus poderosas novelas, entre las que se destacan Leaving Atlanta, The Untelling, Silver Sparrow y An American Marriage. Su obra ha sido presentada en prestigiosos espacios como Tin House, The Believer, The New York Times y Callaloo. Como miembro de la Fellowship of Southern Writers, Jones ha recibido numerosos reconocimientos, incluyendo el Hurston/Wright Legacy Award y el Lifetime Achievement Award en Bellas Artes de la Fundación del Caucus Negro del Congreso. Silver Sparrow fue reconocida como una de las #1 Indie Next Picks en 2011 y se incluyó en la Biblioteca de clásicos del Big Read de la NEA en 2016. 
 
Graduada del Spelman College, la Universidad de Iowa y la Universidad Estatal de Arizona, actualmente trabaja como Profesora Asociada en el programa de MFA de la Universidad Rutgers-Newark.

jueves, 18 de septiembre de 2025

RESEÑA (by MH) ::: LA EXCURSIÓN - Beryl Bainbridge



Título original: The Bottle Factory Outing
Autora: Beryl Bainbridge 
Editorial: Ático de los Libros
Traducción: Julia Cabezas Ortiz
Páginas: 256
Fecha publicación original: 1974
Fecha esta edición: febrero 2011
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: descatalogado (disponible de segunda mano)
Diseño de cubierta: @Compañía
Freda y Brenda pasan sus días trabajando en una fábrica embotelladora de vino dirigida por unos italianos, Vittorio y Rossi, y comparten las noches en un deprimente estudio. No es sorprendente, pues, que la excursión que se ha organizado en la fábrica le haga tanta ilusión a Freda, que está decidida a conquistar a Vittorio, y aterrorice a Brenda, que hace lo imposible por escapar del acoso de Rossi. Fuera de las paredes de la fábrica, las pasiones se desencadenan y después de la excursión, nada volverá a ser igual...
 


 
 
Si algo tengo claro desde que leí a Beryl Bainbridge por primera vez el año pasado (con
La cena de los infieles) es que no es una autora para todo el mundo. Ni siquiera lo es por completo para mí, sus libros me gustan pero no me encantan, y aun así siento la necesidad de seguir leyéndola (de hecho tengo otras dos novelas suyas esperando en la estantería). Una sensación rara, pero creo que el quid de la cuestión está en que adoro esa tendencia al humor negro que destila su narración y los giros un poco retorcidos que suelen tener sus historias (al menos las dos que he leído). Os cuento sobre La excursión.
 
Freda y Brenda viven juntas en Londres y trabajan también juntas en una fábrica embotelladora de vino regentada por un italiano donde los trabajadores son también casi todos del país en forma de bota y apenas hablan inglés. Ambas se conocieron en una empresa de trabajo temporal cuando acudieron al mismo tiempo a buscar empleo y les dieron empleo a las dos en la misma empresa. A Freda le gusta arrojarse en los brazos del caos; Brenda es apocada y no abre la boca por no molestar; Freda esta encaprichadísima de Vittorio, el sobrino del jefe, y ya no sabe qué intentar para llamar su atención; Brenda es perseguida por los hombres sin hacer absolutamente nada y no sabe cómo quitárselos de encima, sobre todo a Rossi, el encargado de almacén. Freda mandonea a Brenda, y Brenda se deja mandonear. Por eso cuando a Freda se le mete entre ceja y ceja organizar una excursión con los demás trabajadores de la empresa para tener una oportunidad de estar a solas con Vittorio, Brenda no dice ni pío. No le apetece nada, pero se mete en el coche con los demás y allá que se van de excursión. Lo que prometen ser unas horas de encuentros y pasiones se convierte en otra cosa distinta... muy distinta.
 
Como digo, este es el segundo libro que leo de Bainbridge, y el patrón es parecido en el sentido de que presenta un situación más o menos ordinaria y normal (en La cena de los infieles era una cena entre dos matrimonios; aquí es una excursión entre compañeros de trabajo) donde tienen lugar una serie de escenas, conversaciones y situaciones que desencadenan en un hecho que lo trastoca  todo, pone la trama del revés y deriva en una situación que de ordinaria y normal tiene poco. Y poco más deberíais saber en este aspecto. Os aconsejo que no leáis la sinopsis oficial (la que he puesto arriba está recortada) porque incomprensiblemente desvela ese hecho que lo pone todo del revés cuando es algo que ocurre cuando ya han transcurrido dos tercios de novela. Cuando empecé el libro no leí la sinopsis (pocas veces lo hago cuando escojo un libro por su autor) y bien que me alegré a posteriori. No es lo mismo que algo te pille por sorpresa a que lo estés esperando toda la historia.
 
El caso es que la autora coge a dos mujeres que son como el blanco y el negro y las ubica en el centro de la trama. Ninguna te cae bien en ningún momento por distintas razones: Freda porque es la típica que avasalla a todo el mundo allá por donde va, no escucha las opiniones de nadie, tiene que salirse siempre con la suya y lo que ella diga y opine es lo que hay que hacer. Le gusta mandar y que le obedezcan, y si quien tiene al lado es una persona sumisa y apocada, se la come con papas para merendar. Es una bully de manual. A priori estoy podría hacer que Brenda contase con nuestras simpatías, porque ella es la parte tímida y apocada a la que se meriendan, pero no, qué va. Es de esas mujeres que se dejan mangonear por la amiga o toquitear por el salido del almacén como si no tuviese sangre en las venas. Se queja con la boca pequeña a posteriori, pero bueno, tampoco mucho. No sabe decir que no a nada y es tan floja, tan medrosa, que tampoco empatizas con ella.
 
Estas dos mujeres están rodeadas de italianos, a quienes la autora llena de estereotipos con su sangre caliente, sus infidelidades, sus manos largas, su obsesión por el fútbol y su genio candente. Esta fábrica es un microcosmos en el que el dueño es italiano, se trae gente de Italia para trabajar allí, están todos emparentados de una manera u otra, se relacionan solo entre sí y darían la vida por el jefe, que los ha sacado de la miseria italiana y los ha traído a la floreciente y próspera Inglaterra. Apenas hablan inglés y las dos inglesas son algo raro, excéntrico, dentro de esas paredes... a excepción de Patrick, el irlandés que conduce la camioneta de reparto y que también tendrá su parte importante en la historia. El caso es que el empuje de Freda, que es como un huracán que lo arrasa todo, les hace mucha gracia, y la excursión que propone un domingo, único día de descanso en la fábrica, para ellos es como una fiesta, una salida de la rutina, algo que jamás se les hubiese pasado por la cabeza en sus vidas dedicadas a trabajar para el señor Paganotti... ¡una excursión! La esperan como agua de mayo, como niños pequeños a los que nunca sacan a ningún sitio. ¡Hasta el señor Paganotti ha donado unos barriles de vino dando su aprobación a la diversión!
 
En fin, que estos son los ánimos cuando se montan en los coches (que esto también tiene drama previo, por cierto). ¿Quiénes van? Que nos interesen: Brenda, Freda, Vittorio, Rossi y Patrick. Hay unos cuantos italianos de por medio, pero los personajes importantes son estos, que son los que cuentan para nuestra historia. Obviamente no os voy a contar nada más, pero tened en cuenta todos estos datos: Freda y Vittorio tienen un rollo que sí-que no, Vittorio es el sobrino del jefe y en apariencia tiene ya una prometida o está destinado a casarse con otra mujer, Rossi está casado y no hace más que tirarse encima de Brenda, Brenda se resiste con muy poca convicción a pesar de que Rossi no le interesa nada, Patrick parece estar embelesado con Brenda, y los irlandeses tienen fama de peleones... mucha sangre caliente en esta excursión, donde tan pronto van de visita monumental como a unos terrenos donde hacer picnic o a una especia de zoo. El día puede dar para mucho y a buen seguro que no va a terminar como empezó... al menos no para uno de estos personajes.
 
Ya os digo al principio que las novelas de Bainbridge me gustan pero nunca las termino con la sensación de que he disfrutado muchísimo de la lectura, y aun así tienen algo que me hacen volver a ella una y otra vez. Tienen un punto maquiavélico que de primeras te sorprende pero que ya reconoces cuando has leído a la autora, y esa conjunción de lo macabro, lo trágico y un humor bastante particular me engancha mucho. Sus obras suelen estar protagonizadas por la clase obrera británica, trabaja los personajes de tal manera que los tienes calados desde el primer segundo y cuando ya la conoces, esperas ese momento clave que revuelque la historia para ver por donde la lleva y como lo resuelve. Buscas la sorpresa en sus libros, el giro, ese punto de inflexión, y quizás me estoy malacostumbrando y si algún día no me da todo esto me voy a sentir decepcionada.
 
En fin, que ni os recomiendo ni os dejo de recomendar a esta autora, porque quizás es un poco aséptica para lo que estamos acostumbrados o buscamos en la literatura inglesa escrita por mujeres de ciertas épocas. O conectas con ella y la acompañas o no lo haces. Ya os digo que yo mismo tengo sensaciones peculiares cuando la leo, me encanta lo retorcida que es aunque sus libros no me parezcan especialmente fascinantes. No sé, es que solo entenderíais lo que digo leyéndola. 

 



 
Beryl Bainbridge (Liverpool,1932-Londres, 2010) fue una de las más importantes novelistas inglesas. Autora de dieciocho novelas, dos libros de viajes, dos ensayos, dos volúmenes de relatos y cinco obras para teatro y televisión, fue candidata al premio Man Booker en cinco ocasiones y su obra literaria es un tesoro nacional. En 2008 The Times la incluyó en la lista de “Los 50 escritores más importantes desde 1945”.