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lunes, 15 de marzo de 2021

RESEÑA (by MB) ::: JANE (UNA VIDA NOVELADA) - Miguel Ángel Jordán


 

 
Título original: Jane. Una vida novelada
Autor: Miguel Ángel Jordán
Editorial: Ciudadela
Páginas: 352
Fecha de publicación: octubre 2020
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,50 euros
Diseño cubierta: Raúl Ostos




El 16 de diciembre de 1775 nació en Steventon (Inglaterra) la que se convertiría en una de las figuras más relevantes de la literatura universal. Orgullo y prejuicio, Sentido y sensibilidad, Emma... son algunas de las novelas de Jane Austen, que han deleitado a millones de lectores y han sido llevadas al cine y a la televisión en multitud de ocasiones. Una gran escritora y una mujer excepcional. Pero ¿cómo fue su día a día? ¿Qué circunstancias rodearon al nacimiento de sus obras? ¿En qué se inspiró? ¿Qué hay de ella en sus protagonistas? Jane no es solo una novela biográfica. Al leer estas páginas, escuchamos la voz de Austen y nos adentramos en sus sentimientos, en su universo, en los pequeños detalles que forjaron su personalidad y que han logrado que sus obras sigan vigentes más de doscientos años después de su publicación
―Escuche con atención, señorita, porque esta es la última vez que se lo voy a explicar ‒la advirtió Jane con fingida seriedad‒. Cada persona, por simple, aburrida o estúpida que nos parezca, es un mundo digno de ser explorado. Su familia, sus amistades, las cosas que le han ocurrido, la educación recibida, su manera de pensar, su forma de comportarse con los demás, sus palabras, el tono de su voz, los pensamientos que bullen en su cabeza, las emociones que hacen palpitar su corazón... 
Miguel Ángel Jordán
nos sumerge
en Jane. Una vida novelada en ese universo especial donde lo natural y cotidiano se convierte en literatura y donde mirar no es lo mismo que ver. 

Jane Austen, nuestra amada y queridísima autora, nos regaló una nueva visión del mundo, una visibilidad de lo que era invisible. Ella era capaz de descubrir las pequeñas sutilezas cotidianas que hacían de la vida un hecho extraordinario, simplemente alimentada de cosas sencillas y asequibles. Lo que para muchos era simple rutina, para Jane era algo que merecía escribirse y ser convertido en un legado, en su huella y su paso por el mundo. Así pues, no nos ha de extrañar que, al igual que sus personajes, su biografía sea tan o más interesante para nosotros sus lectores, pues sus novelas comulgan de su vida y están unidas a ella, a sus acontecimientos y a su semblanza. Sus personajes se inspiran, se crean y se alimentan de  sus experiencias, de ese costumbrismo cotidiano idóneo y suficiente para hacerlo llegar a algo grande, magnificado, de tal manera que, después de doscientos años, lo recojamos con la misma frescura, espontaneidad y lozanía que en el momento en que fue imaginado.
Ella no destacaba en esa destreza, pero podía pintar con palabras, crear nuevos mundos, cambiar las reglas de la sociedad, inventar personajes y ponerlos sobre el tablero para que jugaran la partida mientras ella los observaba.
Jane Austen, la séptima hija del reverendo anglicano George Austen y su esposa, Cassandra Austen (de soltera Leigh), vino a este mundo el 16 de diciembre de 1775 en Steventon, Hampshire (Inglaterra). Durante veinticinco años, la vida en su casa natal estuvo compuesta de visitas, cenas, bailes, representaciones teatrales y fiestas compartidas con su vasta familia. Los Austen, aun no siendo ricos, pertenecían a una clase rural acomodada y por ello tenían un papel preponderante en su sociedad. Los pilares fundamentales eran la familia, las relaciones sociales y la educación, que cultivaban con esmero y sin descanso y a la que sus hijas también tuvieron acceso.

En sus cartas, al igual que en sus novelas, vemos la preocupación por el dinero, las carreras profesionales de sus hermanos y los posibles matrimonios para darles un estatus y un lugar en la sociedad.
Viernes. Finalmente ha llegado el día en el que coquetearé por última vez con Tom Lefroy y, cuando recibas esta carta, todo habrá terminado. Me brotan las lágrimas mientras escribo ante tan melancólico pensamiento.

Carta [2]. Cassandra Austen, de Steventon a Kintbury. Jueves 14 - viernes 15 de enero de 1796. Cartas, de Jane Austen. Edición Conmemorativa. Editorial dÉpoca, 2017. 
Tal como refleja Miguel Ángel Jordán en Jane. Una vida novelada, Tom Lefroy fue ese amor de juventud en el que depositó ilusiones y esperanzas suficientes para que fraguara y siguiera adelante, pero aunque él le correspondía, su familia, a pesar de mantener unas relaciones excelentes con los Austen, no los consideraban a la altura.

Mirándolo con perspectiva, tenemos que agradecer a Tom Lefroy que Jane Austen no se estancara y se viera obligada a peregrinar por los distintos lugares y domicilios que le ayudaron a crecer y a madurar para poder llegar hasta nosotros e inspirarnos, emocionarnos y también influenciarnos. Si él renunció a Jane, nosotros la recibimos y la recuperamos en su esencia, esa que nos hace conmovernos y apasionarnos. Como el autor nos muestra en este libro, esta desilusión la reafirmó en su carácter, abriéndole las perspectivas y enseñándole que, a pesar de todo, podía seguir adelante.

Seguir adelante... algo que en esa época se vivía y se llevaba implícito y que Jane refleja en sus palabras: educación y decoro, en las grandes pérdidas; acompañamiento, comprensión, amor, dedicación hacia las personas que quería, familiares o amigos. Ella, al igual que su hermana Cassandra, siempre estaban disponibles.

Podemos pensar en Jane y en Cassandra como las hijas o tías solteras a las que había que amparar y proteger como una carga familiar, pero la realidad que ha llegado hasta nosotros indica todo lo contrario. Ellas mantenían unida a  su extensa familia: su correspondencia con todos, la preocupación por sus familias, su disponibilidad, su dedicación y su tiempo por encima de sus apetencias... todo ello hacía posible que los lazos familiares se fortalecieran, incluso a través de los años y a pesar del crecimiento de sus miembros. Ellas cuidaron de sus padres, hermanos, cuñadas, sobrinos... lo dejaban todo para estar allí donde se les necesitaba sin perder el sentido del humor y la ironía que impregnaban las horas y los días que las hermanas Austen pulularon por este mundo. 

A través de sus palabras (ya fuera en sus novelas o en sus cartas), descubrimos y aprendemos cómo se levantaban con cada golpe que la vida les daba, ya fuesen las pérdidas de sus parientes y conocidos, la aceptación de la muerte como algo natural e inherente al ser humano, la alegría de vivir, la madurez pausada... En definitiva, el despertar a una nueva realidad: la posibilidad de la ambición profesional (como un deseo ardiente y vehemente de conseguir lo que uno se propone), situando a la mujer en el mundo y en la sociedad (algo novedoso e impensable en esa época).

Para no extenderme,  solo me queda decir que todo esto y más queda maravillosamente plasmado en Jane. Una vida novelada. En Jane no encontramos simplemente un personaje principal en una narración, sino que los enamorados de esta figura literaria, que nos hemos imbuido de su carácter y sentimientos a través de sus palabras, descubrimos que el autor también ha participado de toda esa inspiración, evolución y reconocimiento. Todo ello lo descubrimos a través de ideas extraíbles, compartidas y perfectamente reconocibles en una novela que ha sido escrita con mimo, cuidado y dedicación.
No; debo mantener mi propio estilo y seguir mi propio camino; y, aunque nunca llegue a triunfar en él, estoy segura de que fracasaría por completo si no lo hiciera. Quedo, señor, su agradecida y leal amiga.
Carta [138(D)] James Stanier Clarke, de Chawton a Brighton. Lunes 1 de abril de 1816. Cartas, de Jane Austen. Edición Conmemorativa. Editorial dÉpoca, 2017.

          

Miguel Ángel Jordán es doctor en Filología Inglesa con la tesis "Análisis del estilo literario de Jane Austen". Actualmente compatibiliza la escritura con su trabajo como profesor del departamento de Filología Inglesa y Alemana de la Universitat de València. Desde 2016 es vicepresidente de la Jane Austen Society en España. Dos de sus pasiones, la educación y la literatura, le llevaron a escribir su primera novela de la trilogía de Erik, hijo de Árkhelan y a la que han seguido otros títulos con gran aceptación por parte del público juvenil. En estos años, ha viajado por toda España para mantener encuentros con miles de lectores, y para impartir talleres y conferencias sobre diversos temas relacionados con la literatura.

viernes, 31 de enero de 2020

RESEÑA (by MH) ::: EL CLUB DE LECTURA JANE AUSTEN - Karen Joy Fowler





Título original: The Jane Austen Book Club
Autora: Karen Joy Fowler 
Editorial: El Aleph
Traducción: Concha Cardeñoso Sáenz de Miera 
Páginas: 322
Fecha publicación original: febrero 2005
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18,90 euros 
Diseño de cubierta: Pilar Gorriz / Manel Font

 
El club de lectura Jane Austen es un puzle literario que gira en torno al valor de la lectura y al compromiso que aceptamos en el momento de empezar a leer cualquier libro. Los lectores amantes de Austen se deleitarán sacando a la luz las resonancias austenianas que pueblan esta novela, y muchos otros lectores disfrutarán sencillamente de la visión y la voz que, a pesar de los dos siglos que nos separan, unen a dos escritoras sublimes de comedia social. Sin duda, ésta es la novela que Jane Austen habría podido escribir de haber vivido en el siglo XXI. Seis personas, cinco mujeres y un hombre, se reúnen una vez al mes para discutir sobre las novelas de Jane Austen. Es gente ordinaria, no son infelices pero tampoco felices; cada uno de ellos arrastra una herida interior y tienen un desorden considerable en sus vidas sentimentales y familiares. A lo largo de los seis meses intentarán, mediante la obra de Austen, entender e interpretar su historia personal. Poco a poco cada uno creará su propia Jane Austen y harán suyas alguna de sus novelas y personajes. 

Al final del libro se incluye un resumen de las seis obras de Jane Austen que aparecen en esta novela y comentarios de gente diversa sobre la autora Austen y sus novelas.

Ayayayay... ¿por dónde empiezo?

Resulta que tengo este libro en la estantería hace... ¿ocho años? ¿Nueve? Vi la adaptación antes de leer el libro (¡sacrilegio!), me pareció muy floja, y decidí dejar languidecer la novela hasta que las ranas criasen pelo... pero me estoy tomando muy en serio lo de los pendientes, y cuando saqué un papelito de la lata de los susodichos, lo abrí y vi el título del libro, supe que mi destino al fin me había alcanzado, que debía enfrentarme a él en un duelo con desenlace nada incierto y que mi suerte estaba echada. El resultado fue el esperado (seguro que a estas alturas no dudáis si esta reseña va a ser positiva o negativa), y si voy a dedicar parte de mi escaso tiempo a cantar las no virtudes de esta novela es para que aquellos que oigan cantos de sirena al leer "club de lectura" y "Jane Austen", todo junto en la misma frase, no se dejen engañar y corran en sentido contrario. Lo hago por el bien común en detrimento de mi salud mental. Esto de ser bloguera literaria no está pagado (literalmente xD).

La historia, narrada por no se sabe quien (volveré a esto luego), cuenta la idea de este club de lectura dedicado a Jane Austen nacido para tratar de animar a una amiga que se acaba de separar de su marido debido a una infidelidad (él se ha ido con una mujer más joven). Para formar el club decide reunir a diversas personas (cinco mujeres y un hombre, no todos se conocen entre ellos antes de comenzar el club), y se juntan una vez al mes en la casa de uno de ellos para hablar sobre cada uno de los seis libros principales de Jane mientras lo divino y lo humano se interponen en el camino... porque eso es lo que realmente hace la autora, usar de excusa el gancho de Jane Austen para contarte otra historia que no interesa ni a las plantas. Pobre Jane, ojalá pudiera demandar en tu nombre a todos esos desalmados que usan tu persona en vano.
Extracto de la sinopsis: Sin duda, ésta es la novela que Jane Austen habría podido escribir de haber vivido en el siglo XXI. Sin cortarse un pelo, oiga... Que no, ni caso a la sinopsis, que no os la cuelen. Jane, querida, deja de revolverte en tu tumba, que vas a espantar a los turistas. Keep calm y deja que despotrique yo.

Ains, en serio, ¿por dónde empiezo?

Venga, por lo obvio: un club de lectura dedicado a Jane Austen. O algo así. O nada así. O... Puntos a considerar:
  • Tenéis que tener una cosa muy clara: esto es un club de lectura de Jane Austen porque a nivel de markéting era un bombón. Jane Austen es un caramelo y una máquina de vender cualquier libro que lleve su nombre. Nada más. En lo que respecta a la novela, a su contenido, al modo en que la autora intenta implementar las novelas de Jane en las historias de los protagonistas, podría funcionar exactamente igual cualquier otro autor porque la narración ofrece un trabajo desganado y carente por completo de talento e ingenio para hilar la obra de Jane con las vivencias de los personajes. Que algunos de esos hilos están cogidos con pinzas es un axioma. Que otros son tan evidentes y facilones que resultan hasta torpes, también.
  • Las valoraciones de este club de lectura son de una profundidad tal que así: ¿Por qué Knightley no es más atractivo?; Con el señor Knightley es difícil imaginar sexo; En realidad, el libro no es tanto sobre la señora Dashwood como sobre sus jóvenes y bellas hijas (¡acabáramos! Veréis qué impresión cuando se enteren de que el caballo blanco de Santiago es blanco). Pues así todo... y eso cuando hablan sobre los libros de Jane, excusa para que este libro exista.
  • MUY IMPORTANTE. Ni se os ocurra leer este libro si no habéis leído los seis libros principales de Jane, porque no hay filtros en cuanto a lo que se cuenta sobre ellos. Dicen poco, pero lo poco que dicen es un destripe detrás de otro sobre acontecimientos esenciales que ocurren en las novelas y los mismísimos finales.
Siguiente: los personajes. Si miráis en el diccionario encontraréis sus nombres en la entrada cliché. Si tenéis un diccionario molón que ponga cliché con patas, ahí estará todo más detallado. Y encima son clichés aburridos y anodinos. Puntos a considerar:
  • Para que entendáis el concepto de la novela, lo que hace la autora es titular cada capítulo con el nombre del mes en que se reúne el club, el libro de Jane que leen, en casa de quien se reúnen y dedicar el capítulo a ese miembro del club haciendo, supuestamente, guiños en la historia de ese personaje con respecto al libro del que se habla ese mes. Esas historias de verdad que son muy aburridas y completamente olvidables... me da una pereza tremenda hablar de libros que no me han gustado, en serio.
  • Los personajes son todos sosos y estereotipados en grado sumo: la solterona que vive para sus perros, la casi septuagenaria que se ha casado treinta veces y es muy marchosa, la profesora de francés estirada y remilgada que mete frases en francés constantemente en su conversación, la que le ha dejado el marido por una jovencita... sus vidas son aburridas, las conexiones con Jane Austen aburridas y, sinceramente, te dan todos igual. Que yo no necesito empatizar con los personajes, pero te tienen que transmitir algo, darte algo, para que conectes con la historia. Estos son todos un pan sin sal y sus vidas un helado sin cucurucho.

El remate: el narrador... seas quien seas. Y la calidad en sí misma del libro, justita y con sifón (ya, ya, para mí... lo de siempre). Puntos a considerar:
  • La autora se puso innovadora cuando se sentó a escribir el libro. Me explico. Tenemos un narrador en primera persona del plural, un "nosotros". En ese "nosotros" no hay nadie detrás que se pueda identificar, no es un personaje concreto que hable en plural porque esté hablando del club de manera colectiva pero que conozcamos su identidad a nivel personal... no, ese "nosotros" habla de todos los demás en tercera persona, es decir, que el narrador habla de sí mismo, sea quien sea, también en tercera persona. Algunos diréis "uy, pues mira, raro de narices, pero qué original...". Sigo.
  • Ese "nosotros" de repente pasa a un narrador omnisciente cuando cuenta las vidas de los personajes porque, evidentemente, si no es así, no puede contártelas. La mezcla, opinión personal, no funciona en absoluto. Porque lo mejor de todo es que de repente te suelta frases tipo "cuando se quedó solo, le habló a no sé quien de nosotras por teléfono" (y cambia a omnisciente para contar la conversación que tuvo lugar por teléfono cuando estaba solo y nadie le estaba escuchando), "esta es la historia de la que nunca supimos nada porque no nos la contó" (y cambia a omnisciente para contar la historia que nunca supieron con pelos y señales)... A ver, cántaro soul, no puedes quedarte dentro de la narración cuando te viene bien y fuera cuando el recurso ya no te funciona. O vas a por todas o no inventes.
  • Estoy muy espesa, no sé si estoy consiguiendo transmitir el despropósito que es este libro. Me pasé la lectura frunciendo el ceño y renegando por lo bajini xD.
Venga, puntos positivos a considerar:
  • Se lee rápido.
  • Lo he terminado, y creedme, este es un punto muy positivo.
  • Ya. Si se me ocurre algo más editaré y lo añadiré. No alberguéis esperanzas al respecto.
Podría enrollarme más, pero he agotado mi reserva sarcástica de hoy. Os diría que este libro es una decepción absoluta, pero si lo he tenido esperando ocho o nueve años en la estantería ha sido porque sabía lo que se me venía encima. De verdad, pensaba ahorrarme la reseña, pero es que me dan un poco de rabia estas cosas: es una historia mediocre que usa el nombre de Jane Austen para atraer, primero, a una editorial, y después al lector que se deja llevar por lo que promete ese uso del nombre de Jane en vano. No lo he odiado porque odiar está muy feo (xD), pero dudo que tengáis alguna duda (redundando...) en lo que concierne a mi opinión sobre el libro. 

Que nadie se ofenda si le gusta esta novela, porfaplis. Cada cual con sus gustos y Jane Austen en la casa de todos :)


Karen Joy Fowler (Indiana, Estados Unidos, 1950) es licenciada en ciencias políticas por la Univerdad de Berkeley y reconocida autora de ciencia-ficción. Hasta el momento ha publicado Sister Noon, finalista del PEN/ Faulkner, Sarah Canary, The Sweetheart Season y de la colección de relatos Black Glass. El club de lectura Jane Austen es su primera novela no enmarcada en el género con el que se dio a conocer. Actualmente vive California.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

RESEÑA (by MB) ::: ¿QUÉ HARÍA JANE AUSTEN? - Laurie Brown





Título original: What would Jane Austen do?
Autora: Laurie Brown 
Editorial: Versátil
Traducción: Patricia Sánchez Maneiro 
Páginas: 300
Fecha de publicación: febrero 2010 
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: descatalogada (hay una edición posterior revisada y a la venta aquí) 
Diseño de cubierta: Eva Olaya

 
Cuando una mujer moderna viaja en el tiempo hasta la época de Jane Austen, debe saberlo…... ¡todo!
Eleanor acepta viajar atrás en el tiempo para evitar un duelo mortal, pero no sabe cómo debe comportarse, qué debe decir, ni, lo más importante…... cómo diferenciar a un villano de un libertino. El cautivador, díscolo y misterioso Lord Shermont es un reconocido libertino y un mujeriego, pero… ¿es también un peligroso asesino y espía? Eleanor deberá acercarse mucho a él para descubrirlo.… De lo contrario, podría acabar envuelta en un escándalo de lo más incómodo.… Afortunadamente, la mismísima Jane Austen entra en escena, y con sabios consejos y un brillo especial en la mirada, ayudará a Eleanor a desenvolverse en la sociedad rural de la Regencia y en el resbaladizo terreno de sus propios sentimientos.…

¿Qué haría Jane Austen? 

Eso me pregunto yo, ¿qué haría y qué pensaría después de leer este libro? Es difícil ponerse en la cabeza de nuestra querídisima autora, o recordar todas sus novelas y poder responder a lo anterior.

Haciendo una pasada superficial, en ningún momento se reconocen como austenitas ni uno solo de los personajes, ambientes, lugares y demás situaciones. Y, si vamos profundizando en su obra, vemos que esta novela es totalmente  diferente y equidistante de todo lo que nuestra Jane nos quiso decir cuando la leemos (independientemente de lo que cada uno de nosotros queramos entender): no se percibe ninguna semejanza con la autora.

Dejando aparte las creencias personales de cada uno, el mundo y los personajes de Jane son reales y fueron retratados a través de sus obras, donde la inteligencia y el carisma siempre se entretejían con una época en la que el papel de la mujer estaba tan encorsetado y limitado que solamente personas como Jane Austen, por medio de sus escritos, fueron capaces de revindicarlo con una ironía y comicidad únicas. Me pregunto si ella encontraría algo de todo eso en ¿Qué haría Jane Austen?... o si más bien se preguntaría si se había adentrado en un universo paralelo y absurdo.

No quiero entrar en el personaje que hace de Jane en la novela. Sin duda pienso que, para construir este personaje, Laurie Brown debería haberse documentado un poquito más y no haberse quedado solamente en un retrato insustancial y líviano (recomiendo las Cartas de Jane Austen para todos aquellos que quieran acercarse y profundizar en su figura).

Si comparamos a Eleanor Pottinger con las heroínas austenitas, vemos que los parecidos son nulos; lo del amor cortés no va con ella, y la espera, el anhelo y la personalidad tampoco forman parte de sus atributos... y así podríamos ir desgranando y comparando lo que no tiene semejanza, símil ni equiparación. En mi humilde opinión, Jane Austen no tiene cabida en esta novela, y no entiendo por qué debe estar en ella; por mucho que se la nombre, justifique o replique, en ningún momento sus personajes, esencias o mensajes se reconocen. Solo me queda pensar lo poco o nada que este libro tiene que ver con su persona, su obra ni nada relacionado con ella.

Dicho esto, arrancamos con ¿Qué haría Jane Austen? 

Centrándome solo en libro, sin comparaciones, alegaciones ni alusiones a la figura legendaria, vemos como Eleanor Pottinger, costurera especializada en trajes Regencia, viaja a ese período junto con sus vestidos por medio de una magia potagia en una misión especial para ayudar a las hermanas Deirdre y Mina Cracklebury.

La buena de Eleanor, sin quererlo, se despierta una mañana en plena Regencia sin más equipaje que sus vestidos y los conocimientos de la época aprendidos en los libros de Jane Austen. En plena vorágine y desconcierto, sus sentimientos se intensifican mezclándose con los paisanos de la época, produciéndose en ella remolinos y fuerzas desenfrenadas que ocupan todo su tiempo y sus pensamientos, convirtiéndose en el centro de todas las situaciones y circunstancias que le toca vivir en la casa de los Clacklebury. Toda la familia la confunde con una prima americana y viuda (posición que le da ciertas licencias), y así, integrándose y camuflándose como puede, comienza su misión especial.

Lo anterior, dicho a modo de sinopsis, puede parecer interesante y hacer presuponer al lector un cúmulo de expectativas, pero la verdad es que creo que Laurie Brown se queda en lo superficial y trillado, y no pasamos de la chica americana que encuentra un lord, se queda deslumbrada y enamorada ipso facto, y enseguida nos dejamos de cortejos y pasamos a mayores en un pis pas. Como nuestro buen lord no se ha visto en otra igual, cae rendido a sus pies sin remedio.
 
Se pierde toda la gracia por el camino, y como este camino es corto, pues no llegamos a saborear ninguno de los preámbulos ni los preludios de un romance decimonónico. Si a lo anterior le añadimos elementos austenitas, ensoñaciones eróticas, juegos de espías y viajes rarunos en el tiempo, el resultado en este caso es  todo un chirriar y un rechinar.

Al final no me he creído nada de la historia, y eso que para estas cosas soy muy facilona... pero qué le vamos a hacer, será una cuestión personal y para gustos están los colores. Pienso que la autora tenía que haberse documentado y recreado más en la época, y haberle insuflado un poco de su espíritu (algo muy difícil de conseguir) para poder saborear y disfrutar de lo que de alguna manera Jane Austen nos quiso transmitir en sus libros... los cuales, por cierto, no solo eran románticos.



Laurie Brown dice que escribe porque le encanta, porque lo necesita para estar cuerda y porque le ayuda a olvidarse de todas las tareas domésticas que tiene que hacer. Durante el día es contable, y por las noches y los fines de semana se dedica a escribir. Le encanta compartir historias con final feliz en las que se narran las alocadas aventuras de héroes enérgicos y de fogosas heroínas. Escribe romances paranormales, históricos y contemporáneos, todos ellos con un tono a la vez cómico y sensual. Además de impartir conferencias de Florida a Washington, ha enseñado en numerosas clases de escritura en College de DuPage.

¿Qué haría Jane Austen? quedó finalista en los prestigiosos premios RITA Romance Writers of America en la categoría de Mejor Romance Paranormal de 2009.

viernes, 24 de agosto de 2018

RESEÑA (by MB) ::: LA MUERTE LLEGA A PEMBERLEY - P.D. James



Título original: Death comes to Pemberley
Autora: P.D. James
Editorial: Bruguera
Traducción: Juanjo Estrella 
Páginas: 335
Fecha de publicación: mayo 2012
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: Descatalogado
Ilustración de cubierta: @Science Museum / Science & Society Picture Library
Pemberley, año 1803. Han pasado seis años desde que Elizabeth y Darcy se casaron para crear un mundo perfecto que parece invulnerable. Pero de pronto, en la víspera de un baile, todo se tuerce.

Un carruaje sale a toda prisa de la residencia, llevándose a Lydia, la hermana de Elizabeth, con su marido, el desafortunado Wickham, que ha sido expulsado de los dominios de Darcy. Sin embargo, Lydia no tarda en regresar, conmocionada, gritando que su marido ha sido asesinado...

En P. D. James reconocemos a la austenita que lleva dentro, pues hay que saber muy mucho de Jane Austen para sacar de sus entrañas una novela como La muerte llega a Pemberley, impresionante tributo-homenaje hacia nuestra Jane. 

Para los conocedores del tema, es nombrarles Pemberley y trasladarse a Orgullo y Prejuicio, así en frío y sin anestesia. En la novela reconocemos todos los lugares, escenarios (sus referencias a Netherfield iluminan mi cara) y ambientes, así como los muy variados y diferentes  personajes que la inspiraron. P. D. James es capaz de, a través de sus letras, reinventar e reinterpretar a nuestra adorada escritora, pues no creo que se le haya pasado ningún detalle de la misma: todo y todos están ahí, plasmados y entretejidos en esta novela.

Aun así, en la obra de P. D. James me falta un no sé qué; tal vez sea porque cada cual, en nuestro interior, tenemos unas percepciones particulares sobre Orgullo y Prejuicio y sobre Jane Austen (solo hay que volver a la reseña conjunta que hicimos MH y servidora para entender las diferentes realidades que inspiran un mismo texto) que hacen que, de alguna manera, yo no haya identificado a aquellos personajes legendarios con los de esta obra, pues me faltan la chispa, la ironía y la comicidad que, unidas a sus grandes pasiones, despiertan ese anhelo y luminosidad que doscientos años después, lejos de apagarse, siguen manteniéndose vivos y saludables.

En La muerte llega a Pemberley el elenco no puede ser más completo, pero todos han salido de su bucle austenita para madurar y avanzar. En cierto modo han perdido el brillo y la gracia que encontramos en la novela primigenia.  Estos parecen diferentes y, como suele pasar con las segundas partes, pueden ser mejores, pero al final son distintos. 

En esta novela, a mi juicio, poseen otro brillo y muy poca gracia, y la ironía y la comicidad brillan por su ausencia debido a su madurez y las circunstancias. Pero con todo y con ello, una vez sacudidos los propios prejuicios, solo me quedaba disfrutar de la novela que llevaba entre manos.

P. D. James nos sumerge de lleno y sin quererlo en un misterio donde la época de la Regencia marcará todos los pasos a seguir. Así, conocemos las connotaciones y consecuencias que ocasiona un hecho tan dramático en una familia donde el buen nombre puede tambalearse por los estrechos márgenes que encorsetan a la buena sociedad, asistiendo con ello a los procesos legales de una época en la que todavía se estaba reescribiéndo el Derecho. 

En el momento en que aparece el cadáver del capitan Denny en el bosque de Pemberley se desencadenan todos los acontecimientos que marcarán la vida de sus habitantes, sean estos los señores o los sirvientes, así como de sus familiares, pues todos ellos desarrollan un derecho de pertenencia hacia ese universo particular que representa la casa en cuestión.

Elizabeth y Darcy, los señores y titulares, se ven enfangados en un asesinato que les toca y salpica por todos los lados. Ha ocurrido en su propiedad, y además el asesinado, el capitan Denny, y el presunto asesino, el señor Wickham (conocido el primero y pariente el segundo), son personas allegadas a la familia que amplifican y magnifican un escándalo ya de por sí muy ruidoso. 

A los habitantes de la propiedad no les queda otra que remangarse y prepararse para una acción larga y conjunta en todos los campos y frentes. No estarán solos, pues contarán con Georgiana, el coronel Fitzwilliam, el señor Henry Alveston, el señor Bennet y demás parientes que, de alguna forma, les harán llegar su apoyo, ya sea este más o menos condicional. De este modo vemos la maestría de la autora al introducir a todos los personajes austenitas y modelarlos para que encajen en una trama perfecta, enriquecida con todo tipo de detalles, datos, observaciones, descripciones... y demás cosas.

Al final, el predominio del ingenio de P. D. James hace que en la lectura nos olvidemos de Jane Austen para así disfrutar de la novela (sin orgullo ni prejuicio) y de su pluma, que vislumbra tal ligereza y creatividad que hace que la reinvención y el reciclaje de unos personajes tan marcados e inamovibles cobren vida construyendo una nueva historia, con unos nuevos sentimientos, de la que sin duda he disfrutado desde la primera hasta la última letra.

Una mente lúcida y brillante que ha construido una gran novela.



Phyllis Dorothy James, conocida como P. D. James (Oxford, 3 de agosto de 1920 - ídem, 27 de noviembre de 2014) fue una escritora británica de novelas policíacas. Estudió en Cambridge. Trabajó como administradora en la Seguridad Social de 1949 a 1968, y después como funcionaria pública del ministerio del Interior de 1968 a 1979. Empezó a escribir relativamente tarde y publicó su primera obra, Cubridle el rostro, en 1963; en ella aparece por primera vez el policía Adam Dalgliesh, su personaje más famoso.

También creó el personaje de Cordelia Gray, investigadora privada que aparece en las novelas: No apto para mujeres (1972) y La calavera bajo la piel (1982). 

Su obra The Children of Men (1992), la primera de sus obras que no pertenece al género detectivesco, es una novela futurista ambientada en un mundo carente de niños, no fue tan bien recibida como sus anteriores títulos pero en 2006 tuvo una elogiada adaptación cinematográfica de título homónimo: Children of Men, con dos nominaciones a los premios Óscar, a cargo del realizador mexicano Alfonso Cuarón. 

En 1994 volvió al género con El pecado original, otro misterio para el inspector Adam Dalgliesh. En 1999 salió a la luz su libro de memorias La hora de la verdad: un año de mi vida. Sus últimas publicaciones fueron El faro, Muerte en la clínica privada (2008) y La muerte llega a Pemberley (2011).

viernes, 15 de diciembre de 2017

RESEÑA (by MB) ::: JANE AUSTEN EN LA INTIMIDAD - Lucy Worsley






Título original: Jane Austen at home
Autora: Lucy Worsley
Editorial: Urano (sello Indicios)
Traducción: Victoria Simó
Páginas: 448
Fecha de publicación: octubre 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 24 euros
Diseño de cubierta: Luis Tinoco


En el año que se cumplen los doscientos años de su fallecimiento, una visión distinta de la genial escritora. Un libro imprescindible para todos los amantes de la escritora, donde se muestra su intimidad y entorno familiar, que permite entender mejor las historias y personajes de sus novelas de la narradora inglesa. Pero no hace falta ser admirador de Jane Austen para disfrutar de este retrato de la sociedad británica de fines del siglo XVIII y principios del XIX con sus clases sociales bien marcadas y sus permanentes fuentes de conflictos. Jane Austen tuvo que sufrir todas las vicisitudes de una mujer soltera en una familia de abolengo pero poco dinero, lo cual implicaba toda una serie de sacrificios y limitaciones, que fue sorteando gracias a su empuje y decisión.

Jane Austen en la intimidad es el tipo de libro del que no sabes qué esperar. Cuando llevas toda tu vida leyendo y redescubriendo a Jane Austen, desde ese ego que todos tenemos, tendemos a pensar: "¿Qué me puede decir Lucy Worsley de esta figura universal que desconozca todavía?". Ay, mísera de mí. Lucy Worsley me ha demostrado, a través de toda la minuciosidad, el detalle y los hechos concretos relatados y aportados en su libro, que Jane Austen es eterna, imperecedera e incombustible.

Lo digo porque aquí entre nosotros, con la boca pequeña y casi susurrando, reconozco que quedé un poco saturadilla después del caluroso homenaje por el bicentenario de su muerte que hicimos en Netherfield, ya sea por los 40º o por los dos meses exclusivos dedicados a Jane Austen. Y si a  todo lo anterior añadimos mi carácter, de por sí empático y persuasivo... hubo momentos que mi realidad se licuaba con el período Regencia de Jane y solo me hubiera faltado ponerme un vestido con mangas de farol y dedicarme a visitar a mis amigos. Lo de las visitas no les hubiera parecido extraño, pero lo del vestido, con el bochorno que teníamos, les habría chocado un rato... jajaja.

Como veréis, necesitaba un tiempo y un libro determinado para retomar a nuestra queridísima autora. El tiempo es el frío y helado invierno de mi ciudad, que despeja y limpia la mente, y el libro sin duda debía ser Jane Austen en la intimidad, de Lucy Worsley. Este libro me ha devuelto a mi Jane, la figura incandescente, una de mis madres literarias. Ella, con su obra, siempre esta ahí: su mundo y sus personajes reales, que como reflejos de espejos evolucionan a través de nuestros ojos a la vez que nos enriquecen y nos sorprenden cada vez que abrimos un libro suyo.

Lucy Worsley me ha conectado con la figura legendaria en cada página, pero también con la persona, esa mujer que tuvo que nacer hace más de doscientos años para decirle a la sociedad que las mujeres no somos una especie diferente con una inteligencia diferente (menor), y que si se nos da la oportunidad y el acceso a la misma educación que a los hombres, nosotras, las mujeres, también somos capaces de todo y de mucho más. Jane Austen rompió con todo lo que su sociedad le permitía, pero no de una manera visceral y ruidosa, sino regulándose con sus reglas sociales contemporáneas y con lo que se esperaba de una mujer que pertenecía a un estamento concreto. 

Leyendo su biografía, reconoces en su cotidianidad a todos los personajes que creó, así como su ironía y su retranca, siempre solapadas bajo el ingenio y la inteligencia. Jane no gritaba, sino que observaba y descubría, poniéndolos a todos en su lugar. Así lo hizo con las que personas con las que convivió: su vasta familia, sus conocidos y vecinos y, en definitiva, todos aquellos que calaron y recalaron en su particular mundo, aquel que conocía y observaba con ojos curiosos y que plasmó en cada uno de sus escritos.

En Jane Austen en la intimidad se nos retrata a la mujer que pudo ser, la real, no solo la que construyeron sus parientes (dulce, laboriosa y dedicada a todos ellos). Segurísimo que poseía esos atributos, pues en sus cartas personales está documentado todo el tiempo que dedicó a realizar labores, visitar hermanos y sobrinos, y cuidar a su familia con una dedicación plena y desinteresada, sin voz, ni opinión... lo normal en esa época para las mujeres con su mismo destino, la soltería. Pero aun así, no se rindió a su suerte: positivó todas las situaciones adversas, las que se escapaban de sus manos, y otras donde tuvo la oportunidad de elegir su destino. En lo más profundo lo sabemos porque nos los transmitió por medio de los diálogos de sus personajes; cuando has leído y releído su obra, percibes toda la reivindicación de su condición de mujer, de su sitio en el mundo y, en definitiva, de su lugar en la sociedad. 

La condición de mujer-escritora es algo que ocultó durante muchos años pero, tal y como Lucy Worsley nos dice, cuando los condicionamientos sociales quedaron supeditados a un escalón secundario, y ya no era tan imperativo casarse y agradar a los demás, fue cuando ella vivió la plenitud, y su inteligencia y su madurez le hicieron dedicarse a lo que quería y le agradaba: escribir. Gracias a su hermana Cassandra y su padre, que siempre le alentaron en su vocación, tomó las riendas de su destino, dirigiéndolo hacia la soñada independencia financiera que le permitió vivir y reconocerse como mujer autónoma e independiente.

Este periodo de su vida es con el que más he disfrutado. En su madurez perfilamos a esa gran mujer que fue Jane Austen, la grandísima escritora que abrió las puertas a todas las que estaban por venir. Al tiempo, también descubrimos que Jane era una persona con virtudes y defectos, con carencias y limitaciones, igual que todos nosotros. En su madurez fue consciente de todo ello y así lo plasmó en sus novelas, y en sus autocorreciones constantes fue perfilando y profundizando en sus distintos personajes, enriqueciéndolos en cada una de sus reflexiones. 

Podemos conocer a Jane Austen por su obra, por sus ambientaciones y lugares, por la época que le tocó vivir, por su ironía y comicidad... cualidades inherentes a su obra, trilladas una y otra vez, pero que siempre digo y diré cuando me refiera a Jane. Lucy Worsley destaca además otras cualidades más humanas en su libro: el tesón, la paciencia e impaciencia para ciertas situaciones y personas y, sobre todo, la búsqueda del silencio y el recogimiento, tan difíciles en una casa siempre llena de gente y tan necesarios para que pudieran aflorar todas sus maravillosas obras.

Jane Austen en la intimidad es el libro que necesitaba para reconocer lo que ya conocía, para redescubrir lo que descubro cada vez que abro un libro suyo, y sobre todo para reencontrar lo que que nunca perdí: mi admiración incondicional hacia Jane Austen... tan incondicional que me estoy pensando lo de ponerme ese vestido de mangas de farol. ¿Te animas para el próximo café, MH?



Lucy Worsley (1973, Reading) es una historiadora inglesa y presentadora de programas de temática histórica de la BBC. Ha escrito varios superventas sobre historia. Es la conservadora jefe de la Historic Royal Places, organización que se encarga de cuidar edificios emblemáticos de Inglaterra. 

Admiradora de Jane Austen, brinda en este libro una perspectiva diferente de la genial escritora.