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viernes, 2 de abril de 2021

Y EL LIBRO COMIENZA ASÍ... #30 ::: MARZO 2021

¡Hola a todos!

Los meses siguen volando y toca nuevamente el resumen de lecturas mensual, que en este caso corresponde a marzo. Repetimos con once comienzos, los mismos del mes pasado, y esperamos que os gusten.

Os recordamos que pinchando en cada imagen accedéis a la reseña en cuestión.

Esperamos que estéis disfrutando de estos días de descanso semanasanteros. En Netherfield ya hacían buena falta. ¡Un abrazo a todos y a por un buen mes de lecturas!
 



lunes, 15 de marzo de 2021

RESEÑA (by MB) ::: JANE (UNA VIDA NOVELADA) - Miguel Ángel Jordán


 

 
Título original: Jane. Una vida novelada
Autor: Miguel Ángel Jordán
Editorial: Ciudadela
Páginas: 352
Fecha de publicación: octubre 2020
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,50 euros
Diseño cubierta: Raúl Ostos




El 16 de diciembre de 1775 nació en Steventon (Inglaterra) la que se convertiría en una de las figuras más relevantes de la literatura universal. Orgullo y prejuicio, Sentido y sensibilidad, Emma... son algunas de las novelas de Jane Austen, que han deleitado a millones de lectores y han sido llevadas al cine y a la televisión en multitud de ocasiones. Una gran escritora y una mujer excepcional. Pero ¿cómo fue su día a día? ¿Qué circunstancias rodearon al nacimiento de sus obras? ¿En qué se inspiró? ¿Qué hay de ella en sus protagonistas? Jane no es solo una novela biográfica. Al leer estas páginas, escuchamos la voz de Austen y nos adentramos en sus sentimientos, en su universo, en los pequeños detalles que forjaron su personalidad y que han logrado que sus obras sigan vigentes más de doscientos años después de su publicación
―Escuche con atención, señorita, porque esta es la última vez que se lo voy a explicar ‒la advirtió Jane con fingida seriedad‒. Cada persona, por simple, aburrida o estúpida que nos parezca, es un mundo digno de ser explorado. Su familia, sus amistades, las cosas que le han ocurrido, la educación recibida, su manera de pensar, su forma de comportarse con los demás, sus palabras, el tono de su voz, los pensamientos que bullen en su cabeza, las emociones que hacen palpitar su corazón... 
Miguel Ángel Jordán
nos sumerge
en Jane. Una vida novelada en ese universo especial donde lo natural y cotidiano se convierte en literatura y donde mirar no es lo mismo que ver. 

Jane Austen, nuestra amada y queridísima autora, nos regaló una nueva visión del mundo, una visibilidad de lo que era invisible. Ella era capaz de descubrir las pequeñas sutilezas cotidianas que hacían de la vida un hecho extraordinario, simplemente alimentada de cosas sencillas y asequibles. Lo que para muchos era simple rutina, para Jane era algo que merecía escribirse y ser convertido en un legado, en su huella y su paso por el mundo. Así pues, no nos ha de extrañar que, al igual que sus personajes, su biografía sea tan o más interesante para nosotros sus lectores, pues sus novelas comulgan de su vida y están unidas a ella, a sus acontecimientos y a su semblanza. Sus personajes se inspiran, se crean y se alimentan de  sus experiencias, de ese costumbrismo cotidiano idóneo y suficiente para hacerlo llegar a algo grande, magnificado, de tal manera que, después de doscientos años, lo recojamos con la misma frescura, espontaneidad y lozanía que en el momento en que fue imaginado.
Ella no destacaba en esa destreza, pero podía pintar con palabras, crear nuevos mundos, cambiar las reglas de la sociedad, inventar personajes y ponerlos sobre el tablero para que jugaran la partida mientras ella los observaba.
Jane Austen, la séptima hija del reverendo anglicano George Austen y su esposa, Cassandra Austen (de soltera Leigh), vino a este mundo el 16 de diciembre de 1775 en Steventon, Hampshire (Inglaterra). Durante veinticinco años, la vida en su casa natal estuvo compuesta de visitas, cenas, bailes, representaciones teatrales y fiestas compartidas con su vasta familia. Los Austen, aun no siendo ricos, pertenecían a una clase rural acomodada y por ello tenían un papel preponderante en su sociedad. Los pilares fundamentales eran la familia, las relaciones sociales y la educación, que cultivaban con esmero y sin descanso y a la que sus hijas también tuvieron acceso.

En sus cartas, al igual que en sus novelas, vemos la preocupación por el dinero, las carreras profesionales de sus hermanos y los posibles matrimonios para darles un estatus y un lugar en la sociedad.
Viernes. Finalmente ha llegado el día en el que coquetearé por última vez con Tom Lefroy y, cuando recibas esta carta, todo habrá terminado. Me brotan las lágrimas mientras escribo ante tan melancólico pensamiento.

Carta [2]. Cassandra Austen, de Steventon a Kintbury. Jueves 14 - viernes 15 de enero de 1796. Cartas, de Jane Austen. Edición Conmemorativa. Editorial dÉpoca, 2017
Tal como refleja Miguel Ángel Jordán en Jane. Una vida novelada, Tom Lefroy fue ese amor de juventud en el que depositó ilusiones y esperanzas suficientes para que fraguara y siguiera adelante, pero aunque él le correspondía, su familia, a pesar de mantener unas relaciones excelentes con los Austen, no los consideraban a la altura.

Mirándolo con perspectiva, tenemos que agradecer a Tom Lefroy que Jane Austen no se estancara y se viera obligada a peregrinar por los distintos lugares y domicilios que le ayudaron a crecer y a madurar para poder llegar hasta nosotros e inspirarnos, emocionarnos y también influenciarnos. Si él renunció a Jane, nosotros la recibimos y la recuperamos en su esencia, esa que nos hace conmovernos y apasionarnos. Como el autor nos muestra en este libro, esta desilusión la reafirmó en su carácter, abriéndole las perspectivas y enseñándole que, a pesar de todo, podía seguir adelante.

Seguir adelante... algo que en esa época se vivía y se llevaba implícito y que Jane refleja en sus palabras: educación y decoro, en las grandes pérdidas; acompañamiento, comprensión, amor, dedicación hacia las personas que quería, familiares o amigos. Ella, al igual que su hermana Cassandra, siempre estaban disponibles.

Podemos pensar en Jane y en Cassandra como las hijas o tías solteras a las que había que amparar y proteger como una carga familiar, pero la realidad que ha llegado hasta nosotros indica todo lo contrario. Ellas mantenían unida a  su extensa familia: su correspondencia con todos, la preocupación por sus familias, su disponibilidad, su dedicación y su tiempo por encima de sus apetencias... todo ello hacía posible que los lazos familiares se fortalecieran, incluso a través de los años y a pesar del crecimiento de sus miembros. Ellas cuidaron de sus padres, hermanos, cuñadas, sobrinos... lo dejaban todo para estar allí donde se les necesitaba sin perder el sentido del humor y la ironía que impregnaban las horas y los días que las hermanas Austen pulularon por este mundo. 

A través de sus palabras (ya fuera en sus novelas o en sus cartas), descubrimos y aprendemos cómo se levantaban con cada golpe que la vida les daba, ya fuesen las pérdidas de sus parientes y conocidos, la aceptación de la muerte como algo natural e inherente al ser humano, la alegría de vivir, la madurez pausada... En definitiva, el despertar a una nueva realidad: la posibilidad de la ambición profesional (como un deseo ardiente y vehemente de conseguir lo que uno se propone), situando a la mujer en el mundo y en la sociedad (algo novedoso e impensable en esa época).

Para no extenderme,  solo me queda decir que todo esto y más queda maravillosamente plasmado en Jane. Una vida novelada. En Jane no encontramos simplemente un personaje principal en una narración, sino que los enamorados de esta figura literaria, que nos hemos imbuido de su carácter y sentimientos a través de sus palabras, descubrimos que el autor también ha participado de toda esa inspiración, evolución y reconocimiento. Todo ello lo descubrimos a través de ideas extraíbles, compartidas y perfectamente reconocibles en una novela que ha sido escrita con mimo, cuidado y dedicación.
No; debo mantener mi propio estilo y seguir mi propio camino; y, aunque nunca llegue a triunfar en él, estoy segura de que fracasaría por completo si no lo hiciera. Quedo, señor, su agradecida y leal amiga.
Carta [138(D)] James Stanier Clarke, de Chawton a Brighton. Lunes 1 de abril de 1816. Cartas, de Jane Austen. Edición Conmemorativa. Editorial dÉpoca, 2017.

          

Miguel Ángel Jordán es doctor en Filología Inglesa con la tesis "Análisis del estilo literario de Jane Austen". Actualmente compatibiliza la escritura con su trabajo como profesor del departamento de Filología Inglesa y Alemana de la Universitat de València. Desde 2016 es vicepresidente de la Jane Austen Society en España. Dos de sus pasiones, la educación y la literatura, le llevaron a escribir su primera novela de la trilogía de Erik, hijo de Árkhelan y a la que han seguido otros títulos con gran aceptación por parte del público juvenil. En estos años, ha viajado por toda España para mantener encuentros con miles de lectores, y para impartir talleres y conferencias sobre diversos temas relacionados con la literatura.