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miércoles, 7 de noviembre de 2018

RESEÑA (by MB) ::: ¿QUÉ HARÍA JANE AUSTEN? - Laurie Brown





Título original: What would Jane Austen do?
Autora: Laurie Brown 
Editorial: Versátil
Traducción: Patricia Sánchez Maneiro 
Páginas: 300
Fecha de publicación: febrero 2010 
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: descatalogada (hay una edición posterior revisada y a la venta aquí) 
Diseño de cubierta: Eva Olaya

 
Cuando una mujer moderna viaja en el tiempo hasta la época de Jane Austen, debe saberlo…... ¡todo!
Eleanor acepta viajar atrás en el tiempo para evitar un duelo mortal, pero no sabe cómo debe comportarse, qué debe decir, ni, lo más importante…... cómo diferenciar a un villano de un libertino. El cautivador, díscolo y misterioso Lord Shermont es un reconocido libertino y un mujeriego, pero… ¿es también un peligroso asesino y espía? Eleanor deberá acercarse mucho a él para descubrirlo.… De lo contrario, podría acabar envuelta en un escándalo de lo más incómodo.… Afortunadamente, la mismísima Jane Austen entra en escena, y con sabios consejos y un brillo especial en la mirada, ayudará a Eleanor a desenvolverse en la sociedad rural de la Regencia y en el resbaladizo terreno de sus propios sentimientos.…

¿Qué haría Jane Austen? 

Eso me pregunto yo, ¿qué haría y qué pensaría después de leer este libro? Es difícil ponerse en la cabeza de nuestra querídisima autora, o recordar todas sus novelas y poder responder a lo anterior.

Haciendo una pasada superficial, en ningún momento se reconocen como austenitas ni uno solo de los personajes, ambientes, lugares y demás situaciones. Y, si vamos profundizando en su obra, vemos que esta novela es totalmente  diferente y equidistante de todo lo que nuestra Jane nos quiso decir cuando la leemos (independientemente de lo que cada uno de nosotros queramos entender): no se percibe ninguna semejanza con la autora.

Dejando aparte las creencias personales de cada uno, el mundo y los personajes de Jane son reales y fueron retratados a través de sus obras, donde la inteligencia y el carisma siempre se entretejían con una época en la que el papel de la mujer estaba tan encorsetado y limitado que solamente personas como Jane Austen, por medio de sus escritos, fueron capaces de revindicarlo con una ironía y comicidad únicas. Me pregunto si ella encontraría algo de todo eso en ¿Qué haría Jane Austen?... o si más bien se preguntaría si se había adentrado en un universo paralelo y absurdo.

No quiero entrar en el personaje que hace de Jane en la novela. Sin duda pienso que, para construir este personaje, Laurie Brown debería haberse documentado un poquito más y no haberse quedado solamente en un retrato insustancial y líviano (recomiendo las Cartas de Jane Austen para todos aquellos que quieran acercarse y profundizar en su figura).

Si comparamos a Eleanor Pottinger con las heroínas austenitas, vemos que los parecidos son nulos; lo del amor cortés no va con ella, y la espera, el anhelo y la personalidad tampoco forman parte de sus atributos... y así podríamos ir desgranando y comparando lo que no tiene semejanza, símil ni equiparación. En mi humilde opinión, Jane Austen no tiene cabida en esta novela, y no entiendo por qué debe estar en ella; por mucho que se la nombre, justifique o replique, en ningún momento sus personajes, esencias o mensajes se reconocen. Solo me queda pensar lo poco o nada que este libro tiene que ver con su persona, su obra ni nada relacionado con ella.

Dicho esto, arrancamos con ¿Qué haría Jane Austen? 

Centrándome solo en libro, sin comparaciones, alegaciones ni alusiones a la figura legendaria, vemos como Eleanor Pottinger, costurera especializada en trajes Regencia, viaja a ese período junto con sus vestidos por medio de una magia potagia en una misión especial para ayudar a las hermanas Deirdre y Mina Cracklebury.

La buena de Eleanor, sin quererlo, se despierta una mañana en plena Regencia sin más equipaje que sus vestidos y los conocimientos de la época aprendidos en los libros de Jane Austen. En plena vorágine y desconcierto, sus sentimientos se intensifican mezclándose con los paisanos de la época, produciéndose en ella remolinos y fuerzas desenfrenadas que ocupan todo su tiempo y sus pensamientos, convirtiéndose en el centro de todas las situaciones y circunstancias que le toca vivir en la casa de los Clacklebury. Toda la familia la confunde con una prima americana y viuda (posición que le da ciertas licencias), y así, integrándose y camuflándose como puede, comienza su misión especial.

Lo anterior, dicho a modo de sinopsis, puede parecer interesante y hacer presuponer al lector un cúmulo de expectativas, pero la verdad es que creo que Laurie Brown se queda en lo superficial y trillado, y no pasamos de la chica americana que encuentra un lord, se queda deslumbrada y enamorada ipso facto, y enseguida nos dejamos de cortejos y pasamos a mayores en un pis pas. Como nuestro buen lord no se ha visto en otra igual, cae rendido a sus pies sin remedio.
 
Se pierde toda la gracia por el camino, y como este camino es corto, pues no llegamos a saborear ninguno de los preámbulos ni los preludios de un romance decimonónico. Si a lo anterior le añadimos elementos austenitas, ensoñaciones eróticas, juegos de espías y viajes rarunos en el tiempo, el resultado en este caso es  todo un chirriar y un rechinar.

Al final no me he creído nada de la historia, y eso que para estas cosas soy muy facilona... pero qué le vamos a hacer, será una cuestión personal y para gustos están los colores. Pienso que la autora tenía que haberse documentado y recreado más en la época, y haberle insuflado un poco de su espíritu (algo muy difícil de conseguir) para poder saborear y disfrutar de lo que de alguna manera Jane Austen nos quiso transmitir en sus libros... los cuales, por cierto, no solo eran románticos.



Laurie Brown dice que escribe porque le encanta, porque lo necesita para estar cuerda y porque le ayuda a olvidarse de todas las tareas domésticas que tiene que hacer. Durante el día es contable, y por las noches y los fines de semana se dedica a escribir. Le encanta compartir historias con final feliz en las que se narran las alocadas aventuras de héroes enérgicos y de fogosas heroínas. Escribe romances paranormales, históricos y contemporáneos, todos ellos con un tono a la vez cómico y sensual. Además de impartir conferencias de Florida a Washington, ha enseñado en numerosas clases de escritura en College de DuPage.

¿Qué haría Jane Austen? quedó finalista en los prestigiosos premios RITA Romance Writers of America en la categoría de Mejor Romance Paranormal de 2009.

domingo, 28 de febrero de 2016

RESEÑA (by MB) ::: DOS CORAZONES EN WATERLOO - Violeta Otín





Título original: Dos corazones en Waterloo
Autora: Violeta Otín Chánobas
Editorial: Selección RNR
Páginas: 127
Fecha publicación: enero 2016
Encuadernación: ebook
Precio: 1,99 euros






Lord Broomfield, el duro y abnegado comandante de húsares del ejército británico, jamás hubiera esperado reencontrarse con miss Stella Hatton en un elegante salón de Bruselas. La última vez que se vieron fue hace ocho años, cuando el entonces conde de Harding, fanfarrón y egoísta, había apostado en un club de caballeros que sería capaz de enamorar a la dama antes de que terminase la temporada...

Con lo que no había contado era con enamorarse a su vez de la joven. Sin embargo, lo que había comenzado como un simple juego pronto se convirtió en una pasión que provocó la caída en desgracia de Stella.

Ahora, con las tropas de Napoleón amenazando la paz en Europa, lord Broomfield tiene ante sí un reto aún mayor: recuperar el corazón de la dama, que está a punto de contraer matrimonio con un misterioso caballero del que nadie parece saber nada.


El cortejo durante la Regencia inglesa era muy riguroso: la mujer debía mantener, siempre el más estricto decoro, nunca se le podía ver en público sin acompañante y no podía caminar sola sin escolta o carabina. A las parejas no se les permitía abrazarse, besarse, darse la mano, ni tan siquiera intercambiar regalos. Cuando se referían el uno al otro en público utilizaban "señor" y "señora", pues no se les permirtía llamarse por su nombre de pila; solo cuando se comprometían se pronunciaban en privado, pero jamás en público.


Teniendo todo lo anterior en cuenta, en esta su primera novela, Violeta Otín nos propone una "rara avis", miss Stella Hatton, quien se mueve por la sociedad dando palos de ciego, anteponeniendo todos sus ideales, pensamientos y obras al constreñido decoro, viga maestra que sostenía y unía a todos los que pertenecían a ese estatus privilegiado que era la buena sociedad.

El azar (o una apuesta, como se estilaba en aquellos tiempos) será el hilo conductor para unir a nuestra protagonista con lord Harding, un joven inmaduro e imprudente. ¿Qué ocurre cuando unimos una "rara avis" y un lord inconstante? Sucede todo lo que suele suceder en este tipo de historias, y nuestra autora nos lo relata siguiéndolo al pie de la letra.

Pasan ocho años tras el encuentro arriba mencionado, y el conde de Harding ahora es conocido como lord Broomfield, todo un caballero y comandante de húsares del ejercito británico. Hemos cambiado de ciudad y nos situamos en Bruselas, en el año 1815; aun así, bien podría tratarse de nuestra querida Inglaterra, y es en este momento de la historia cuando he empezado a sentirme cómoda con la historia. El baile en el que se reúnen nuestros protagonistas, lord Broomfield me recuerda al Darcy de Orgullo y prejuicio, tanto en su porte, su animosidad como en todo su perfil psicológico en general; miss Stella se comporta en el baile como se debía comportar una señorita en aquellos tiempos. A partir de aquí, si unimos a un lord, caballero, maduro y responsable con una jovencita que posee el bagage y los conocimientos necesarios para moverse y desenvolverse por la sociedad, el resultado puede ser completamente distinto al que fue ocho años atrás...

En definitiva, es una novela de segundas oportunidades, con un toque de misterio y narrada de una manera sencilla y ágil. En algunos momentos me ha recordado a la historia de amor entre el capitán Frederick Wentworth y mi siempre queridísima Anne Elliot, pues la historia entre ambos personajes me ha emocionado de manera parecida. ¿Qué más puedo decir? El periodo de la regencia es fascinante: su moda, costumbres, mansiones, carruajes, y por encima de todas las cosas, el amor cortés... cuánto te puedes emocionar, decir, sentir, reír y llorar con solo una reverencia.

La escritura de Violeta me ha parecido muy bonita y elegante, como el periodo en que está inspirada su novela. Gracias a sus descripciones me sentido transportada doscientos años atrás.




"Nací en Zaragoza en 1980, y allí me quedé hasta terminar la licenciatura de Filología Inglesa. Luego, como buena sagitario, anduve viajando de un lado a otro hasta sentar la cabeza. Durante mis periplos siempre me acompañaron los libros, aunque por entonces solo leía. Empecé a escribir cuando nacieron mis niñas, y tuve que plantearme viajar de otra manera: creando personajes, imaginando tierras lejanas y recreando otras épocas.

Dos Corazones en Waterloo es la primera de mis novelas que va a ver la luz. En ella, como en mí, hay un pedacito de todas las personas que me importan y de todas las experiencias que he vivido. Es un placer compartirlo."

Miss Bingley

jueves, 28 de enero de 2016

RESEÑA (by MH) ::: LADY SUSAN - Jane Austen






Título original: Lady Susan
Autora: Jane Austen
Editorial: Nórdica
Páginas: 152
Traducción: Carme Camps
Fecha publicación original: 1871
Fecha esta edición: mayo 2014
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros
Ilustrador: Javier Olivares






Esta novela epistolar, escrita probablemente en 1794, narra los planes de la protagonista, la recientemente viuda lady Susan, para encontrar un nuevo marido, a la vez que intenta casar a su hija de dieciséis años.

Austen se sirve de este género para construir una obra en donde las distintas cartas se engarzan como piezas de un rompecabezas hasta completar ante los ojos del lector una historia de pequeñas intrigas. La obra subvierte todas las normas de la novela romántica: lady Susan tiene un papel activo; no sólo es hermosa, sino también inteligente e ingeniosa, y sus pretendientes son significativamente más jóvenes que ella.

Hace un par de semanas hablé sobre la edición de Nórdica de Los Watson, y hoy vengo con el otro Austen que tienen en su catálogo, Lady Susan. A diferencia del primero, a pesar de haber sido también escrito a una edad muy temprana, antes de las novelas que luego le dieron fama (se suele dar como fecha 1794, con lo cual ella contaría por entonces unos 18 o 19 años), este sí que fue concluido (aunque no publicado hasta muchas décadas después de su muerte).

Si digo que me ha encantado me quedo corta. Es que además tiene tantas diferencias con el resto de sus novelas que quizás por eso la he disfrutado más. No es lo que suele denominar típicamente austeniano. Ofrece varias rupturas con las dinámicas de sus obras posteriores, y ha sido como saborear algo que sabes que te va a gustar, pero que tiene un sabor que no esperabas y te ha sorprendido al llevártelo a la boca. O algo así.

Empezando con el género, Lady Susan es una novela corta epistolar. Las 41 cartas que la componen son breves en su mayoría, y pronto nos hacemos con los nombres, parentescos y relaciones entre los remitentes y destinatarios de las mismas. Por otro lado, y quizas lo más sorprendente, es la misma protagonista: Lady Susan Vernon. Muy alejada de Anne Elliot o las hermanas Dashwood y Bennet, nuestra lady es una arpía de mucho cuidado. Y lo he disfrutado mucho. Porque además Jane Austen, para lo joven que era, demuestra algo que ya hizo magistralmente después, y es una descripción maravillosa de los personajes. Sus personalidades resultan tan cristalinas a ojos del lector que no puedes dejar de alabarla mentalmente (algo parecido me pasa con Dickens). 

Como decía, nuestra lady es una arpía. De una belleza sin igual, pero mala (muy mala), manipuladora, retorcida, muy egoísta, superficial,  de lo más egocéntrica, incapaz de amar a nadie que no sea ella misma, en constante búsqueda de su bienestar, de salirse con la suya, y de vengarse de todo aquel que ose contrariarle. ¿Su principal "virtud"? Que hace lo que quiere con los hombres. Literalmente. Da igual lo predipuestos que estén a luchar contra sus encantos, da igual los prejuicios que tengan antes de conocerla, que al final danzan alrededor de sus faldas como perritos. Los enamora y desenamora a su antojo, según le convenga y dependiendo de las necesidades del momento. Y cuando va a visitar a sus cuñados (huyendo precisamente de una situación bastante incómoda en la que se encontraba durante otra visita, donde ha conquistado al señor de la casa, casado, y al pretendiente de la hija de dicho señor, provocando la ira de la sufrida esposa y ya no tan futura suegra), se desencadena la historia que leemos en la novela. Así que tenemos a Lady Susan, a su amiga Alicia (igual de arpía que ella), a su pobre y menospreciada hija, a su cuñada (¡grande! la única que la tiene bien calada), al hermano de su cuñada (¡tonto!), y ocasionalmente a los padres de su cuñada. Y dejándolo aquí, para no revelar más de lo que debo, solo me queda recomendarla. Es que me ha gustado mucho. Por si no se nota.

Sobre la edición, ya comenté que a pesar de que Alba había editado en un mismo volumen las dos novelas, a mí me tiraban mucho más las ediciones ilustradas de Nórdica. Reconozco que Nórdica es una debilidad editorial mía. De esas editoriales que si pudiera, tendría todos sus libros en la estantería. Y los miraría una y otra vez embobada y con media sonrisilla en la boca... Pero hablaba de la edición. No sé si os ha pasado alguna vez que unas ilustraciones os parecen feúchas, pero que no te imaginas otras imágenes para la historia que tienes entre las manos. Pues eso me pasa con esta edición. La mano de Javier Olivares en estas ilustraciones no me llama nada la atención. Es que las miro y me parecen eso, feotas. Pero no cambiaría mi edición por ninguna y hasta les estoy cogiendo cariño (y me explico... no feas en ejecución ni en trazado. Las ilustraciones son buenísimas... pero quizás esos rostros son demasiado abstractos para mi Jane y sus personajes. Es el estilo para Jane Austen lo que no me gusta). El caso es que comulgo con ruedas de molino y sigo enamorada de mis ediciones de Nórdica.
(Se avecina adaptación este año, titulada Love and Friendship, con Kate Beckinsale dando vida a Lady Susan. Haciendo un sacrificio enorme, que no me gustan nada estas pelis, habrá que verla...)


Jane Austen (Steventon, 1775-Winchester, 1817). Novelista británica. Séptima hija de una familia de ocho hermanos, su padre se encargó personalmente de su educación. En 1801, los Austen se trasladaron a Bath y luego a Chawton, un pueblo de Hampshire, donde la escritora redactó la mayoría de sus novelas. Apacible, sereno y equilibrado es su modo de escribir, y describe con sutil ironía el ambiente de la clase alta rural del sur de Inglaterra. El interés de sus obras reside en los diferentes matices psicológicos de sus personajes, y en la descripción, con una buena dosis de crítica, del ambiente social en que sitúa a sus protagonistas, que no es otro que el suyo propio, el de la burguesía acomodada.

Miss Hurst

jueves, 21 de enero de 2016

CINE (by MH) ::: SENTIDO Y SENSIBILIDAD (1995, Ang Lee)




 
Título original: Sense and Sensibility
Año: 1995
Duración: 135 minutos
País: Estados Unidos
Director: Ang Lee
Guión: Emma Thompson
Basada en una novela de: Jane Austen

Reparto: Emma Thompson, Kate Winslet, Alan Rickman, Greg Wise, Hugh Grant, Imogen Stubbs, Gemma Jones, Hugh Laurie, Imelda Staunton






Inglaterra, siglo XIX. Dos hermanas completamente distintas: una, pura razón y sentido común (Emma Thompson); la otra, pura sensibilidad y pasión (Kate Winslet), se enfrentan al amor y a las adversidades de la vida. Al morir su padre, deben abandonar su hogar, que pasa a manos de un hermanastro, hijo del primer matrimonio de su padre. Se mudan al campo y, allí, tendrán experiencias amorosas que producirán en ellas un cambio profundo. 


Recuerdo que la primera vez que vi esta película (después han venido muchos, muchos visionados), pensé que el único caballero que había en ella era el coronel Brandon. Por aquel entonces yo era muy cría y tendría que haberme gustado Willoughby. O Ferrars, que para eso estaba (insufriblemente) de moda Hugh Grant. Pues no, a mí me gustaba el coronel Brandon. El que a todas mis amigas les parecía feo y viejo. Ese. Lo mismo me pasó con la versión de Mujercitas de 1994, que todas las crías odiaban a Friedrich Bhaer (protagonizado por Gabriel Byrne) y yo me enamoré por completo de él. El caso es que fue mi primer encuentro con Alan Rickman. El primero de muchos encuentros en los que después he podido disfrutar de él. Y por eso, aunque para casi todo el mundo siempre será Severus Snape, para mí Alan siempre será Cristopher Brandon. 

Así que a pesar de haber visto esta película montones de veces, tenía que volver a verla. Hacerle mi particular homenaje. Verle... escucharle. Esa voz es de las que te resuenan en la cabeza una y otra vez. Maravillosa.

A estas alturas poco se puede decir sobre una película que ya tiene 20 años (¿tantos?). En su día sufrió muchas críticas sobre todo con respecto a la edad de los actores (críticas que en cierto modo tienen razón, porque la señora Dashwood parece más la abuela de Margaret que su madre, y la propia Margaret parece hija de Emma Thompson, que también se pasaba sus buenos 15 o 20 años de edad para lo que debería ser Elinor Dashwood).

Pero a pesar de todos sus defectos, yo no cambiaría ni a uno solo de los actores. Ni uno solo. Me gusten más o me gusten menos, no cambiaría absolutamente nada. El guión de Emma Thompson, por el que se llevó un Oscar, es simplemente maravilloso (que, por cierto, hablando de ella, quien tenga el dvd que no se pierda su audiocomentario, porque no paras de reírte desde que aparece la señora de la Paramount hasta el final). Como adaptación es bastante fiel a la novela de Jane Austen, se nota el gran respeto con el que Thompson afrontó la película. Y se reservó el que para mí es EL personaje tanto del libro como en cualquier adaptación que se ha hecho de la novela: Elinor Dashwood. Esto supongo que va por gustos, pero la contención, el sufrimiento en silencio, la generosidad, el amor por su hermana... Elinor es quien me hace sufrir en esta historia, muy por encima de los avatares de Marianne, que durante ese proceso en pos de la madurez que atraviesa a lo largo de la novela siempre me ha parecido un poco veleta (sé, lo sé, que la finalidad de su historia es precisamente esa, pero qué le voy a hacer, no me acaba de gustar su comportamiento con el coronel Brandon. Es que hasta Willoughby me cae mal, no lo puedo remediar). Pero lo dicho, esto, como todo, irá por barrios (y que no se ofenda quien le guste mucho la historia de Marianne y Willoughby).

Tanto el vestuario como la banda sonora son una auténtica maravilla, y bueno, es que me pasaría el día diciendo lo maravillosa que es porque la he visto muchas veces y las que me quedan. Y eso que "Sentido y Sensibilidad" no es mi novela favorita de Jane (aunque casi). Mi favorita quizás es la que más desapercibida pasa. Pero hay películas que las ves y te transmiten magia, y esta es una de ellas.

Pero bueno, yo realmente venía a hacerle un homenaje a Alan Rickman al tiempo que inaugurábamos la sección de cine y series, así que aquí os dejo unas imágenes suyas de la película. Se nos ha ido un gran actor. Un actor ENORME. Y buena gente. Se le echará mucho de menos, pero gracias al privilegio que nos ofrecen el cine y la televisión, siempre que sintamos ganas de verlo podemos darle al Play y disfrutar. D.E.P.


(próximamente reseñaré la miniserie que la BBC emitió en 2008)

Miss Hurst