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jueves, 14 de agosto de 2025

RESEÑAS MINUS by MH (2025) #9 ::: MISTERIO (EN SUS MUY DIVERSAS FORMAS... #3)

 ¡Hola a todos!

Hoy en esta sección de opiniones breves toca una nueva tanda de misterios en sus muy diversas formas. Tengo un porrón de reseñas breves que traeros, pero al final las que menos me cuesta agrupar son estas porque es el género que más leo. Ya vamos por la tercera entrega, y las que quedan antes de que termine el año (de hecho ya tengo para una cuarta xD).
 
 
 
 
Como ya he dicho alguna vez (muchas, en realidad), he leído tanto y se está publicando tanto que soy un poco tiquis con este género, y me estoy encontrando mucho cozy que no termina de convencerme. Pero vaya, las opiniones son subjetivas y esas lecturas tienen opiniones estupendas, simplemente no son para mí. Ningún libro es para todo el mundo.
 
Os cuento. 
 
 
 
  

  
 
  

Título original:
 The Caxton Private Lending Library & Book Depository
Autor: John Connolly 
Editorial: RBA
Traducción: Efrén del Valle
Páginas: 128
Fecha de publicación original: 2015
Fecha esta edición: noviembre 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 12 euros

Lector voraz, el señor Berger lleva una vida solitaria pero satisfactoria. Prefiere la compañía de los libros a la de las personas y espera disfrutar de su apacible tiempo en la campiña inglesa, entre las páginas de la literatura clásica. Pero su serena rutina empieza a perturbarse cuando ve a una mujer arrojarse delante de un tren.
 
Si el señor Berger no se equivoca, acaba de ser testigo del clímax de Ana Karénina recreado en el ferrocarril de Exeter a Plymouth. Incapaz de olvidarlo, la investigación lo lleva a la Biblioteca Privada y Depósito de Libros Caxton, donde la línea que separa ficción y realidad se difuminará...
 
 
Hace poquito os hablé de otro esta colección de Bibliomisterios aquí, y hoy os traigo el segundo que leo, El museo de las almas literarias, que me ha gustado mucho. El autor es John Connolly, que sé que todo el mundo conoce por su serie de Charlie Parker pero a quien yo jamás había tenido el placer de leer (pecado mortal dados mis gustos literarios, lo sé, pero no se puede llegar a todo).
 
De la trama os voy a contar poco porque estos libritos son muy breves y además la gracia está en no esperar nada de lo que ocurre hacia la mitad de la historia. Conocemos nada más empezar a nuestro protagonista, el señor Berger, de quien se nos dice desde el principio que lleva una vida en apariencia aburrida, con un trabajo tedioso y sin romances a la vista, pero con una pasión que lo ocupa todo: su amor por los libros y la literatura clásica. Cuando su madre fallece abandona su trabajo y se va a vivir a la pequeña casa de campo donde ella vivía, y allí, en ese lugar anodino y sin nada reseñable, es donde empiezan a ocurrirle cosas peculiares. ¿La primera de ellas? Ver cómo una mujer se arroja delante de un tren. La policía no encuentra rastro que pruebe lo que él dice, pero él sigue viendo a esa mujer con una bolsa roja colgada del brazo arrojándose a las vías... una y otra vez, a la misma hora pero no todos los días. El señor Berger decide tomar la iniciativa e intervenir y averiguar el origen de este misterio, y su vida cambiará por completo.
 
Y poco más os voy a decir. La narración va de menos a más, si tenéis la sensación de que no pasa nada, seguid leyendo. Todo llega, hacia la mitad despega. La historia derrocha amor por los libros en general y, en particular, por la literatura clásica, sus personajes y las historias originales que en su día sus autores quisieron contar. Sí que aviso que destripa finales de muchos clásicos, que da por hecho que ya los has leído o conoces la historia y, afinando mucho, si no queréis saber cómo termina Ana Karénina, os aconsejaría que no leáis este relato. Por lo demás no puedo dejar de recomendarla, el final es el que tiene que ser y me he quedado con muchas ganas de leer otro de esta colección. No tardaré mucho.
 
 
Puntuación: 4/5
 
 


 

Título original:
 Murder at the Feast of Rejoicing

Autora: Lynda S. Robinson
Editorial: Plaza & Janés
Traducción: Gemma Moral
Páginas: 290
Fecha de publicación original: 1995
Fecha esta edición: 1996
Encuadernación: bolsillo
Precio: descatalogado

Meren se retira a su casa de campo para disfrutar de un merecido descanso lejos de las intrigas de la corte de Tutankamón. Allí se halla en misión secreta Kysen, su hijo adoptivo: debe supervisar la construcción de nuevas tumbas más seguras para los antepasados del faraón. Sin embargo, la hermana de Meren organiza una gran fiesta. La masiva afluencia de parientes y amigos es de por sí un riesgo para la misión de Kysen, pero todo se complica cuando los viejos rencores desembocan en un asesinato.

 
Meren es el agente investigador de mayor confianza del faraón Tutankamón. Se retira a su casa de campo con intención de descansar pero en su lugar se encuentra con una reunión familiar y gente que no le apetece ver. Cuando un miembro de su familia muere asesinado no le queda otra que investigar y encontrar al culpable, pero ese culpable es a buen seguro también parte de su familia, así que la tarea que tiene por delante no es sencilla. Ambientada en el quinto año del reinado de Tutankamón, esta novela es la tercera entrega de la serie protagonizada por Meren. Se hace alusión a hechos que pertenecen a los libros anteriores pero se puede leer por sí misma sin ningún problema. 

Hace un par de años lancé un reto lector relacionado con Egipto, así que no pillará de sorpresa que tenga una balda en la estantería dedicada por entero a este tema y que me gusten mucho las novelas de misterio ambientadas en la época de los faraones. Aunque siempre ando a la búsqueda de autores que no conozco relacionados con este tema, me crucé con esta novela por casualidad, y ha sido todo un acierto. La he disfrutado un montón, se trabaja mucho tanto el personaje de Meren como de buena parte de su familia (en las investigaciones le ayuda su hijo adoptivo, Kysen, pero su hija mayor ya tiene madera de investigadora) y se hacen muchas alusiones a su pasado en Amarna (él fue torturado por Akenatón por no abrazar la herejía de Atón y su padre ejecutado). En cuanto a la investigación, avanza como suele ocurrir en este tipo de libros de temática histórica donde todo debe hacerse a base de observación, preguntas y deducción. Al final se abre una subtrama muy interesante relacionada con la muerte de Nefertiti que tendrá recorrido en libros posteriores, y tanto la ambientación como ese tono tan característico de las novelas ambientadas en el Antiguo Egipto son estupendos. Tutankamón hace algunas apariciones estelares en las que se comporta como lo que era: un adolescente con el mundo a sus pies.

Aun así, un pequeño aviso: esta novela sufre el mismo mal que otras muchas publicadas en el siglo XX que tienen como foco al faraón hereje y a su familia. Hasta que en 2010 el ADN demostró quiénes eran los padres de Tutankamón (el faraón Akenatón y una mujer de nombre desconocido pero cuya momia está identificada), se creía que Tut era hijo de la reina Tiy, madre de Akenatón, y que por tanto eran hermanos, no padre e hijo (bueno, Pauline Gedge fue mucho más allá en
El faraón, pero ese es otro tema 🤣). Era la teoría que existía y en base a eso se han escrito muchos libros como el que traigo hoy. Hay que disfrutarlos por lo que son pero hay que contextualizarlos y no aceptar como tal lo que hoy ya se sabe que no es cierto (hay alguna teoría distinta posterior pero ahí ya no me meto).
 
 
Puntuación: 4/5

 


 

Título original:
Her Royal Spyness
Autora: Rhys Bowen
Editorial: Alma
Traducción: Núria Salinas
Páginas: 336
Fecha de publicación original: 2007
Fecha esta edición: abril 2024
Encuadernación: rústica sin solapas
Precio: 16,95 euros

1932. Victoria Georgiana Charlotte Eugenie de Glen Garry y Rannoch — Georgie para los amigos— es la trigésimo cuarta en la línea de sucesión al trono de Inglaterra, una verdadera dama educada en selectos internados suizos, de familia noble y... en la ruina. A sus veintiún años, huyendo de un posible arreglo con un príncipe casadero, decide abandonar el castillo familiar en Escocia y trasladarse a Londres para forjar su destino. Pero no va a ser tan fácil. Como le dice siempre su cuñada: «un miembro de la familia real, por secundario que sea, tiene el deber de no decepcionar a los suyos». Georgie no dudará en honrar su linaje, aunque eso implique ocultar su identidad para procurarse el sustento, espiar al príncipe de Gales por orden de la reina o aclarar cómo ha acabado un muerto en su bañera.
 
 
 
Estamos sufriendo un bombardeo de cozy mysteries bastante importante desde hace unos años. No sé qué criterios se siguen a la hora de escoger estas series (casi todas son estadounidenses o británicas), pero lo cierto es que hay de todo y no todo bueno. Si hablo concretamente de las series que está publicando Alma, que son tropecientas mil y de las que he leído un porcentaje pequeño porque no me da la vida ni el salario, pues me he encontrado de todo. Algunas no me ha han gustado nada, otras me han parecido resultonas, y de pocas, muy pocas, puedo decir que son my cup of tea. Bueno, pues Una espía muy real pertenece a esta última y selecta categoría.   
 
La protagonista es Georgie, que pertenece a la aristocracia británica y ocupa el numero taitantos en la línea de sucesión al trono, pero que sufre de ese mal tan típico de esa gente de tronío: no tiene un penique, no ha aprendido ninguna profesión y, sobre todo, estaría mal visto que se pusiera a trabajar. Pero como hay que comer, pues se mete a limpiadora anónima de gente ricachona (intentando no coincidir con ellos para que no la reconozcan, claro). Todo esto alternándolo con sus reuniones sociales de alto copete, sus intereses amorosos y... ah, sí, un asesinato, porque aparece un cadáver en su propia casa. Su hermano ha huido y parece sospechoso, y ella no quiere que la poli se entere de que el fallecido iba a dejar a su familia en la bendita calle. La vida es muy complicada, qué queréis que os diga, y encima la reina le invita a tomar el té de vez en cuando para charlar y contratarla como espía (que Wallis Simpson está en el horizonte)
  
Como veis, es que es completamente de mi rollo, me ha gustado mucho el personaje de Georgie y el tono que tiene la narración. A pesar de todo lo que comento, y que no voy a dudar en seguir con la serie, sí le he visto un par de pegas a la novela. Una es que es muy introductoria. Nada hace sospechar ni de lejos que estemos ante una novela de misterio hasta casi la mitad de sus páginas. Si no sabes que está etiquetado como un cozy mystery y que debes esperar un asesinato, simplemente parece una novela de ficción con las aventuras y desventuras de esta chica... muy divertida, muy british y con mucho humor, pero ya está. Por otro lado, y esto ya es a nivel tiquismiquis de lectora habitual de este tipo de novelas, hay una cosa que la autora mete en la trama y de la que se olvida por completo (se olvidó ella y su editor, su corrector...). Ese algo sería importante en el modo en que podrían (deberían) haber transcurrido las cosas con la policía... pero se le olvida. Nunca más se supo.  Así que la historia tiene fallos que en una novela de este estilo pesan un poco y por eso no le doy mejor puntuación, pero tanto la protagonista, como el estilo de la autora y su ingenio y buenos diálogos me van a hacer repetir seguro.
 
 
Puntuación: 3,5/5

 


 

Título original:
The Murder Mystery Book Club
Autora: C. A. Larmer
Editorial: Lumen
Traducción: Puerto Barruetabeña
Páginas: 312
Fecha de publicación: noviembre 2023
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,90 euros

Alicia Finlay decide abandonar su aburrido club de lectura y crear uno nuevo dedicado en exclusiva a su género favorito: las novelas de misterio. Tras un arduo proceso de selección, los siete elegidos del club del crimen ―una despistada bibliotecaria, una dueña de tienda de ropa vintage, un paleontólogo, un apuesto doctor especializado en venenos, una rica ama de casa y la propia hermana de Alicia― no quieren perder ni un segundo para zambullirse en sus libros preferidos. Sin embargo, pronto tendrán que enfrentarse a un caso real: uno de ellos será víctima de un intento de asesinato y otro desaparecerá. Nadie mejor que el club del crimen para acometer esta investigación, y no hay ayuda más valiosa que la de sus detectives de cabecera. De la mano de inolvidables personajes como Hércules Poirot o Miss Marple, estos ávidos lectores se lanzarán a la calle, decididos a encontrar las claves que solo un verdadero amante del suspense podría descifrar.
 
 
Aquí vengo con otro misterio cozy de esos que os comentaba arriba que pueblan nuestras estanterías desde hace unos años. En este caso nos trasladamos a Sídney (Australia), lo que ya supone una novedad, y conocemos a Alicia Finlay, que está harta de que los clubes de lectura que conoce sean todos esnobs y de alta literatura que a ella no le gusta. ¿De qué disfruta Alicia? De las novelas de misterio, así que pone un anuncio en un periódico buscando miembros para un club de lectura que guste de unos cuantos asesinatos en su vida (literaria). Aparecen unos cuantos, todos muy distintos entre sí, y el club queda inaugurado dedicado en principio a leer a Agatha Christie. Casi no han hecho más que empezar cuando uno de los miembros del club (una mujer de mediana edad casada con un señor al que parece tener miedo y con una hija que parece que la odia) desaparece. ¿Ha muerto? ¿Dónde está? ¿Qué le ha pasado? ¿Ha sido su marido? ¿Su hija? ¿El profesor de tenis? Los miembros del club del crimen inician sus pesquisas... y no será el último crimen que ocurrirá en estas páginas.
 
A ver, siento dar la nota porque de este libro he leído opiniones buenísimas y al parecer ha gustado mucho y tal... pero yo no he conectado nada con él. Me ha gustado que esté ambientado en Sídney, que así salimos de los sitios de siempre en este tipo de libros, y si estás familiarizado con la obra de la Christie vas viendo las alusiones, pero me he encontrado tres escollos: el primero, los personajes; el segundo, el estilo de la autora; el último, la trama en sí misma. ¿Los personajes? Pues planos, con ínfulas de interesantes y quedándose en ná de ná (la protagonista ni fu ni fa, qué queréis que os diga). ¿El estilo? Muy plano y todo como muy obvio, muy de escritora novel (cuando la autora no lo es); no me ha gustado. ¿La trama? A ver, entiendo que quien no conozca la vida de Agatha Christie se sorprenda con lo que se plantea en este libro, pero si la conoces, el misterio principal termina antes de empezar, porque en cuanto aparece el coche abandonado (y el libro que hay dentro, cuya escritura está asociada a cierto hecho) ya sabes lo que ha pasado... y te queda el 90% del libro por delante. No sé, no he conectado con la historia ni con la forma de narrar de la autora, de verdad que lo siento; ya he comentado arriba que soy muy tiquis con este tipo de libros, la culpa es solo mía. No lo he odiado, si fuera así la puntuación sería más baja todavía, y veo la intención... pero me ha parecido flojito. 
 
Aun así tengo el segundo libro en la estantería porque está ambientado en un barco, y quien bien me conoce sabe que me encantan los misterios en medios de locomoción, así que me lo regalaron en mi cumple el verano pasado. He bajado mucho las expectativas. Ojalá me guste más que este primero, aunque no confío mucho.
 
 
Puntuación: 2,5/5

lunes, 12 de junio de 2023

RESEÑA (by MH) ::: VENENO MORTAL - Dorothy L. Sayers


 
Título original: Strong Poison
Autora: Dorothy L. Sayers
Editorial: Lumen
Traducción: Flora Casas
Prólogo: P. D. James
Páginas: 336
Fecha publicación original: 1930
Fecha esta edición: septiembre 2006
Encuadernación: cartoné con sobrecubierta
Precio: descatalogado (disponible de 2ª mano)
Diseño de cubierta: Nuria Zaragoza


Lord Peter Wimsey, el detective más distinguido de Inglaterra, se enfrenta en esta ocasión a un caso que parece a punto de cerrarse para siempre. Harriet Vane, escritora de novelas policíacas y experta en venenos, ha sido acusada de envenenar y asesinar a su amante. La policía y el juez están persuadidos de su clamorosa culpabilidad. ¿Podrá lord Peter salvar a esa mujer que empieza a ser para él mucho más que la protagonista de otro misterio? Segundo título de la Biblioteca Dorothy L. Sayers, Veneno mortal es una de las novelas policíacas más ingeniosas y originales que se han escrito jamás, además de una hermosa, peculiar y maravillosa historia de amor.
Dorothy L. Sayers es de esas autoras imprescindibles para quienes estamos muy metidos en la época literaria de la Golden Age británica, pero me da la sensación de que es muy desconocida a nivel general entre los lectores. Su presencia en las editoriales españolas tampoco ha ayudado mucho. Sí, hay traducciones muy, muy antiguas en el mercado de segunda mano (de  la editorial Molino, los mismos de las ediciones que os estoy trayendo de Agatha Christie... y ya sabéis mi opinión sobre esas traducciones), y Lumen hace unos 15-20 años recuperó algunas de las novelas pertenecientes a su serie protagonizada por lord Peter Wimsey (pocas y ni siquiera en orden; al buen tuntún... qué novedad), pero esas traducciones están descatalogadas desde hace muchos años y ninguna otra editorial se ha vuelto a acordar de ella. Y creedme si os digo que Sayers no solo es importante para la literatura de género como autora, sino que fue presidenta del Detection Club durante años (club que sigue existiendo hoy en día) y parte de la asociación de escritores que sentó las bases mismas de lo que hoy se conoce como novela de misterio. En fin, que como no hay visos de que alguna editorial se acuerde de ella y la recupere, el año pasado empecé a releer lo que tengo en casa suyo publicado por Lumen. Este que os traigo hoy es el quinto libro protagonizado por Wimsey (de los cuatro anteriores Lumen solo publicó El misterio del Bellona Club), y es muy importante en la cronología de esta serie porque introduce a un personaje que llegó para quedarse. Pero no adelanto acontecimientos y os explico.
 
La trama empieza en pleno juicio, justo cuando el juez está resumiendo todos los hechos para el jurado antes de que se retiren a deliberar y tomen una decisión sobre el veredicto. La acusada es Harriet Vane, escritora de novelas de misterio y novia del fallecido, Philip Boyes, también escritor y envenenado con arsénico. En el momento de su muerte ya no vivían juntos, pero se habían reunido minutos antes de caer él enfermo y, teniendo en cuenta que Harriet está escribiendo una nueva novela donde se usa el envenenamiento con arsénico y que ha investigado y sabe mucho sobre el tema... pues eso, demasiadas coincidencias, ¿no? Todo apunta clarito y hacia Harriet, el jurado se retira y, cuando vuelve, resulta que una sola persona de ese jurado, una señora de mediana edad, dice que no cree que Harriet sea culpable, y se atiene a esa opinión como si le fuera la vida en ello para desesperación del resto de miembros del jurado. No hay acuerdo ni veredicto, así que se suspende el juicio durante un mes. ¿Quién estaba presente entre el público mientras todo esto sucedía? Lord Peter Wimsey, famoso en toda Inglaterra por su afición a resolver crímenes, y Peter no solo está convencido de que Harriet es inocente, sino que se ha quedado prendado de ella así, sin más, con lo que más le vale demostrar su inocencia en el mes que tiene por delante si quiere salvarla de la horca.

El año pasado leí Todo lo que sé sobre novela negra, de P.D. James, así que ya estaba familiarizada con su opinión sobre Dorothy L. Sayers, pero esta edición incluye un prólogo a su cargo que es casi de obligada lectura para quienes quieran conocer un poco más a fondo quién fue Sayers en el mundo de la literatura y lo novedosos que fueron algunos de los aspectos que incluyó en sus novelas. De algunas de esas cosas os hablaré en un momento, pero sí quiero destacar ahora mismo lo siguiente: que Dorothy L. Sayers escribía muy bien, que tenía un estilo propio y divertido donde tiraba de un humor fresco que no pasa de moda, que el fiel reflejo de su época se percibe hasta en los detalles más nimios y que, sobre todo y ante todo, escribía para entretener a sus lectores, sin ninguna pretensión ni ínfulas.

Curiosamente, las críticas más feroces dirigidas hacia Sayers han tenido como protagonista a su creación más famosa: el detective aficionado lord Peter Wimsey, cuya misma cuna aristocrática, buena educación y existencia llena de privilegios en pleno periodo de entreguerras le valió el título de personaje esnob e intelectualmente arrogante. Sayers se encargó de defender a Wimsey detallando los rasgos y características que debía tener un detective aficionado creíble, y eso pasaba precisamente por tener libertad de movimientos y horarios y, por tanto, una vida exenta de un trabajo con horario regular, contactos en muchos ámbitos y esferas, una cuenta bancaria boyante para poder hacerse cargo de todo lo que va surgiendo durante una investigación, conocimientos de muchos tipos y en muchos sectores diferentes que le ayuden a ir recabando información y uniendo hilos sin tener que estar recurriendo constantemente a expertos y una personalidad que le permita ir evolucionando a lo largo de su periplo literario (bueno, añade más cosas pero con esto os hacéis una idea). 
 
Y sí, todo esto es lord Peter Wimsey, pero además, y esto lo añado yo, es un poco payasete, tiene una personalidad peculiar, desbordante y sin complejos de ningún tipo, hace gala de unos modales estrafalarios, es puro nervio, cae bien a todo el mundo pertenezca al estrato social que pertenezca y, sobre todo, es muy buena persona; por eso suscita adoración y lealtad eternas en todo aquel que le conoce. Los diálogos que él protagoniza no tienen desperdicio porque nunca sabes por donde va a salir y además suelta muchas veces lo primero que se le viene a la cabeza, pero la sonrisa está, casi siempre, asegurada (no sé si os servirá como referencia, pero la autora dijo en su día que Wimsey era una mezcla entre Fred Astaire y Bertie Wooster, el aristócrata creado por P. G. Wodehouse).
 
Esto en lo que concierne a Wimsey, pero, ¿qué os puedo contar sobre el libro? Sobre el caso en sí mismo ya sabéis que nada. Yo creo que la identidad del asesino, a poco que estéis acostumbrados a leer este tipo de misterios clásicos, se adivina con cierta facilidad, pero es que eso es lo de menos y da totalmente igual porque la novela se disfruta de la misma manera. Así que dejando esto a un lado resalto varias cosas. Uno es el enamoramiento casi inmediato de Wimsey por Harriet Vane, que está tratado con tanto humor y socarronería que te tienes que reír aunque pienses que Wimsey debería echar un poco el freno (y ya os decía arriba que un personaje había llegado para quedarse en esta serie, y ese personaje no es otro que Harriet, considerada alter ego de la propia autora). Otra es el ambiente bohemio que siempre suele aparecer en los libros de Wimsey y al que siempre tiene que recurrir de una manera u otra; en este caso reaparece Marjorie Phelps, escultora que ya aparece en libros anteriores y que nos lleva por ese mundo de culturetas trasnochados que se pensaban que eran lo más de lo más cuando... bueno, cuando no lo eran, lo dejaré así (por cierto, la autora dice que los dos escritores protagonistas, Harriet Vane y el fallecido Philip Boyes, pertenecían al círculo de Bloomsbury... sí, ese de Virginia Woolf y compañía).
 
Otro personaje a destacar es Bunter, mayordomo británico de pura cepa que vale para todo, y que lo mismo te prepara el baño, se liga a una criada para que le dé información o sabe de química y te hace una demostración de cómo averiguar si una sustancia es un determinado veneno o no (eso sí, le da pánico que su jefe decida casarse y su situación cambie, así que no se toma demasiado bien el enamoramiento de su jefe). ¿Por último? Casi lo mejor de todo el libro: la "residencia felina". Porque si Sherlock Holmes tiene a sus Irregulares, Wimsey tiene a toda una agencia llena de señoras mecanógrafas que son mucho, mucho más que solo eso. Que sí, que se ganan la vida de la manera más honrada, pero cuando Wimsey necesita echar mano de ciertas habilidades en ciertas situaciones para conseguir ciertas cosas, nada mejor que solicitar la colaboración de una de estas damas. Él es quien financia la agencia en la sombra, es quien les ha dado independencia económica y un futuro en una época llena de incertidumbre, miseria e inseguridad, y ellas saben que si les pide algo es por una buena causa, así que no dudan en aprender a abrir cajas fuertes o colarse en una casa de lo más respetable si es necesario con tal de ayudarle.

Ah, antes de terminar, un comentario sobre cómo funciona el sistema judicial británico, porque el juez al principio del libro lo recalca varias veces. El jurado no tiene que decidir en su veredicto si un acusado es culpable o inocente, lo que tiene que decidir es si la Corona ha demostrado sin ningún lugar a dudas si esa persona es culpable o inocente. Que puede parecer lo mismo pero no lo es. En este caso puede parecer que todas las circunstancias presentadas son suficientes para acusar a Harriet Vane del asesinato, pero la obligación de la Corona es demostrar que el veneno no puede haber sido ingerido de ninguna otra manera que no sea por medio de Harriet Vane. Si existe la más mínima posibilidad de que ese veneno haya sido administrado de otra manera aunque sea en el lapso de cinco minutos en medio de la calle, si la Corona no ha sido capaz de eliminar esa ridícula posibilidad por medio de pruebas, no puede darse un veredicto de culpabilidad. Que vosotros diréis que os da igual, pero a mí me parece muy interesante porque todo el argumento del juez gira en torno a esto.

Creo que queda claro que he disfrutado mucho de la relectura y que seguiré con mi proyecto de revisionar todo lo que tengo de esta autora (que se me va a acabar pronto, dicho sea de paso... ahora que hay tanta editorial recuperando misterios clásicos, a ver si alguna se acuerda de Sayers). Por cierto, sé que algunos os estaréis preguntando si es necesario leer estos libros en orden o da igual. Quien me conoce un poco sabe que me obsesiona leer las series en orden siempre que sea posible, pero bajo mi punto de vista, y teniendo en cuenta que en castellano han publicado lo que han querido, en el orden que han querido y que faltan muchos por traducir, pues obviamente os diría que no. Sí, puedes seguir mejor el progreso del personaje (que lo tiene) si lees los que hay en orden, pero vaya, que tampoco es que haya una trama personal potentísima de trasfondo que obligue a seguir un orden concreto ni afecte a las propias investigaciones. En cualquier caso, si gustáis de este tipo de literatura, Sayers es lectura necesaria, que además ella por sí misma fue una persona muy, muy interesante, culta, inteligente y avanzada para su época, y se merece mucho más reconocimiento del que tiene.


Dorothy Leigh Sayers nació en 1893 en Oxford, donde fue una de las primeras mujeres en obtener una licenciatura, en su caso de Francés Medieval. En Londres trabajó en una agencia de publicidad desde 1922 hasta 1929. Su aristócrata detective, lord Peter Wimsey, fue una de las estrellas de la novela negra en los años treinta y protagonizó doce novelas y varios libros de relatos. Dorothy Sayers también destacó como reputada teóloga, dramaturga, ensayista y traductora. Su Divina comedia todavía hoy se considera la mejor traducción al inglés de la obra de Dante. Amiga de T. S. Eliot, C. S. Lewis, Agatha Christie y G. K. Chesterton, Sayers fue una mujer avanzada a su tiempo, madre soltera en un ambiente estrictamente anglicano y victoriano, y precursora literaria de Patricia Highsmith y P. D. James. Murió en 1956. En 1973, la BBC produjo una serie basada en sus obras de lord Peter Wimsey, en la que Ian Carmichael encarna al sofisticado detective.

 

lunes, 28 de junio de 2021

RESEÑA (by MH) ::: LA MUJER DE PÚRPURA - Jeanette Winterson


 
 
Título original: The Daylight Gate
Autora: Jeanette Winterson
Editorial: Lumen
Traducción: Alejandro Palomas
Páginas: 192
Fecha de publicación: mayo 2013
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 16,90 euros
Adaptación de cubierta original: Random House Mondadori

La historia se basa en un hecho real: el juicio a unas mujeres en Lancashire, acusadas de brujería en tiempos de Jacobo I. Basándose en estos datos, Winterson ha recreado la época y ha introducido en aquella realidad truculenta el personaje de Alice Nutter, una mujer que vive de su propio trabajo, pues ha inventado una fórmula para teñir la ropa de un color rojo oscuro que ha despertado incluso el interés y las atenciones amorosas de la reina.

Dueña de sí misma y dispuesta a enfrentarse a las fuerzas de la ley, Alice intenta descubrir qué hay detrás de la acusación de brujería y descubre las miserias de quienes están al cargo de las mujeres encerradas en prisión: madres que venden a sus propias hijas a los guardianes de la cárcel, hombres que casi parecen bestias y chiquillos dispuestos a mentir por un mendrugo de pan y una piel de patata.

Llega el momento en que Alice misma es incriminada, y pronto sabremos que tiene un secreto por el cual está dispuesta a morir, pero a su manera... El Norte es el lugar de la oscuridad pero también del valor, y en la muerte de cada cual a menudo se refleja la vida entera.

Leí por primera vez a Jeanette Winterson en diciembre de 2019 en Días de Navidad, libro de temática obviamente navideña del que no os pude hablar porque un virus estomacal me tumbó por aquellas fechas (de que quise recuperarme ya no tenía mucho sentido hablar de él). Aun así lo recomiendo desde aquí aprovechando la ocasión, porque además me permite hablaros de algo que ya disfruté mucho de su autora en aquel momento: su versatilidad. Cada relato de ese libro era completamente distinto al anterior en tono, estilo, fondo y temática. No se adhiere a una sola forma de contar las cosas, no tiene un estilo de esos que te hacen identificarla al primer vistazo... es una caja de sorpresas y eso hace que adentrarte en su obra sea toda una aventura porque no sabes cómo te va a contar la historia. Por eso tenía muchas ganas de leer La mujer de púrpura, donde Winterson toma los juicios reales por brujería que tuvieron lugar en Lancashire en 1612 como base de su historia:
no sabía cómo me lo iba a contar, pero sabía que fuera como fuese, me iba a gustar. Y no me equivocaba. 
 
Como os decía, estamos en 1612. Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia reina sobre unas tierras en las que es tan malo ser católico como ser tachado de practicar la brujería. Papismo y brujería, brujería y papismo... Este es el lema repetido hasta la saciedad por el representante de la corona en esta historia. Por si fuera poco la trama se ambienta unos años después de la infausta Conspiración de la Pólvora, en la que unos cuantos católicos a las órdenes de Guy Fawkes intentaron saltar por los aires el Parlamento (y de paso buena parte de Londres) para acabar con el rey, su familia y una gran representación de la aristrocracia protestante. La cosa salió mal (Remember, remember, the 5th of November!!) y muchos de los conspiradores huyeron hacia Lancashire, que acoge por tanto dos conspiraciones: la de las Brujas y la de la Pólvora. Y es que en la zona de Pendle se dice que hay brujas, y al comienzo de la historia ya hay unas cuantas acusadas pudriéndose en los calabozos a la espera de juicio, y otras cuantas haciendo planes para sacarlas de allí. También vive en la zona Alice Nutter, una viuda rica, hermosa, muy independiente y con un pasado y un presente que nadie conoce pero que están ligados irremediablemente a todo lo que está ocurriendo. Aun así, y dada su posición social, parece intocable... pero nada es lo que parece, al menos en esta historia.
 
**AVISO: YO HE LEÍDO EL LIBRO SABIENDO EL FINAL DE LOS PERSONAJES PORQUE ESTOY MUY FAMILIARIZADA CON LOS JUICIOS DE LANCASHIRE, PERO SI TENÉIS PENSADO LEER EL LIBRO, NO CONOCÉIS LOS HECHOS  Y NO QUERÉIS SABER DETERMINADOS DETALLES QUE PODÉIS CONSIDERAR SPOILERS, OS RECOMENDARÍA NO LEER LA RESEÑA :) **
 
Tal y como digo al principio, los juicios de Lancashire son reales y de hecho son los juicios por brujería más famosos de la historia de Inglaterra y de los mejor documentados: once personas perdieron la vida en ellos. Cuando os hablé de Cuentos de brujas de escritoras victorianas (1839-1920) os comenté que en la (para mí) mejor parte del libro (la de no ficción), contábamos con las palabras de E. Lynn Linton sobre los juicios por brujería en Inglaterra, donde no podían faltar los de Lancashire. Como no os puedo reproducir todo lo que dice sobre estos hechos, os traigo los que considero más relevantes para la historia y que tienen que ver con Alice Nutter. Esto es lo que dice Linton sobre ella en su crónica:
... y también a ella la ahorcaron; y a continuación, a Alice Nutter -una dama adinerada que vivía en Rough Lee, cuyos familiares esperaban ansiosos su muerte, por cuanto podía reportarles algunas propiedades de las que se veían privados mientras viviese, y que mantenía una antigua disputa con el juez Nowell a causa de una linde entre sus tierras-. Alice Nutter, a quien uno habría considerado muy a a salvo de ese castigo, fue señalada por la joven Jennet como cómplice y llevada a juicio con escasas posibilidades de salir con bien de él [...]; así pues, la pobre Alice Nutter, de Rough Lee, aquella dama distinguida, fue ahorcada junto a aquella cuadrilla de gente andrajosa, y sus familiares pasaron a ocupar su sitio, plenamente satisfechos de su astucia
Y es que la protagonista principal de la novela es Alice Nutter, la acusada y ejecutada que más dudas y preguntas ha despertado siempre al estudiar los juicios por brujería de Lancashire, ya que rompe por completo con el estereotipo de las demás reas.
Como veréis en ese fragmento, la muerte de Alice Nutter se considera fruto de rivalidades y envidias de gente que quería quitársela de encima para obtener un beneficio, y Jeanette Winterson decidió poner el foco sobre ella en su novela y convertirla en su protagonista. De todos modos la propia autora lo dice desde el principio: respeta los hechos históricos y el trasfondo religioso que imperaba en aquel momento, pero también se toma muchas licencias para contar su historia porque, a diferencia de los juicios reales de 1612, aquí sí hay brujas, hechicería y tratos con el Caballero Oscuro. Estamos ante una novela que cuenta hechos reales pero ficcionados y con altas dosis de fantasía y de elementos sobrenaturales, y creo que Winterson hace un muy buen trabajo dándole a cada cosa su sitio.
 
Por tanto, el mundo que Winterson crea tiene varias vertientes. Una es la real, esa en la que el trono inglés estaba ocupado por un rey paranoico cuyas únicas obsesiones eran la brujería y la religión católica, y a erradicar ambas cosas se dedicaba en cuerpo y alma (y si podía conjugar ambas cosas en esos exterminios, tanto mejor). Lancashire fue además refugio y escondite para muchos de los participantes en la llamada Conspiración de la Pólvora, y una de las razones que se esgrimen para la celebración de los famosos juicios por brujería fue precisamente sacar de sus escondrijos a estos conspiradores. En esa vertiente real también tienen una predominancia absoluta los hechos cronológicos y documentados de los juicios celebrados en 1612, a los que la autora se ciñe escrupulosamente aunque los hile y entreteja a su manera. Y luego está la otra vertiente, la que depende por completo de Winterson, la que ella realmente quiere contar y donde despliega una imaginación y una habilidad puntillosas para que todo cuadre en un mundo totalmente paralelo donde los elementos fantásticos y sobrenaturales van de la mano con la alquimia, la ciencia y la superstición. 

Todo esto funciona porque Winterson es una muy buena contadora de historias. Coge todos los personajes reales de los juicios y añade unos cuantos de su cosecha, e imagina relaciones entre estos personajes que no están basadas en ningún hecho real y añade unas cuantas tan improbables como llamativas de cara al lector (¡Shakespeare hace un cameo, oigan!). Si hablamos de la ambientación, las escenas de violencia son una constante durante toda la narración, y por eso me veo en la obligación de avisar que, si sois muy escrupulosos con estos temas, Winterson os puede hacer pasar un mal trago: no ahorra tinta para describir actos que, por muy desagradables que le resulten al lector, no dejan de ser menos reales y acordes a la época, ya sean métodos de tortura, mutilaciones, prostitución de menores o violaciones. Las mujeres (sobre todo si viven en la marginalidad) lo pasan muy mal en esta novela y el lector lo pasa mal con ellas, pero en una historia ya escrita como esta por aquellos que la vivieron en sus carnes hace 400 años no tiene cabida el color de rosa. Hacerle sitio sería faltar a la verdad, y aun así probabalemente las cosas fueron incluso mucho peor de lo que aquí se cuenta. 

Curiosamente la autora otorga el contrapunto a tanta oscuridad verídica con más oscuridad, pero en este caso mágica. No puedo ni debo contaros mucho sobre este aspecto de la novela porque si tenemos en cuenta que la historia real es la que es y que la autora la respeta totalmente (es decir, que mueren quienes tienen que morir y viven quienes tienen que vivir), las sorpresas de la trama vienen del mundo sobrenatural que construye Winterson, de las relaciones personales que sus personajes establecen con figuras históricas reales, y de como todo eso confluye para dar forma a un relato tan sorprendente a ratos como cruento en otros, pero siempre adictivo. 

¿De dónde viene esa mujer de púrpura del título? La Alice Nutter que vemos en la novela es una mujer que guarda muchos secretos: algunos de ellos (como esa juventud que parece no abandonarla nunca a pesar de rondar ya la mediana edad) la llevarían a la horca, y otros son fruto (en su mayor parte) de su inteligencia y sus estudios e investigaciones con elementos químicos: el color púpura que creó hace años le ha hecho rica y lo lleva siempre que puede. Aun así, y esto es una apreciación personal, es una pena que no se haya mantenido el título original del libro porque está lleno de simbolismo con respecto a los juicios de Lancashire originales. Ese Daylight Gate del título original (el Portal del Crepúsculo que luego se nombra muchas veces en la traducción) hace referencia a ese momento entre dos luces, cuando no ha caído del todo la noche, en que la vieja Demdike (primera acusada en los juicios reales) decía que se le aparecía el demonio en forma de niño. Jeanette Winterson asocia este símbolo sobre todo con el personaje de Alice Nutter, pero la referencia está ahí y no se ha mantenido en la traducción del título. Lo dicho, una pena (soy una tiquis de la vida, lo sé, lo llevo lo mejor que puedo).

Capítulos cortos, frases contundentes, ritmo firme, diálogos e interacciones soberbios y una narración que no sabe lo que es dar rodeos: dice lo que tiene que decir cuando lo tiene que decir sin que sobre ni falte ninguna palabra. ¿Lo recomiendo? Sí, por supuesto, sobre todo si os interesa el tema, pero advirtiendo de lo explícito de muchas escenas en cuanto a su crueldad. A mí me ha gustado mucho, y buena parte de la culpa la tiene la propia forma de contar la historia de Jeanette Winterson: directa, estimulante y efectiva. Apenas tiene 190 páginas, y aun así se las apaña no solo para contar todo lo que quiere contar, sino para dar forma a unos personajes que te acaban importando y con los que acabas sufriendo. Vemos mucha miseria en este libro, miseria de esa que se llevaba tatuada en la piel porque no había milagro divino que te sacara de ella, y vemos sobre todo una época llena de claroscuros en la que los desvaríos de un rey sembraron su reino de oscuridad, miedo, ponzoña y muerte, elementos que muchos desalmados usaron de manera inhumana y cruel en su provecho. Si a todo eso le añadimos hechicería, supersticiones y tratos con el demonio contado con agudeza, talento y buen juicio, pues nos sale algo tan meritorio como La mujer de púrpura.


Nacida en Manchester e hija adoptiva de una pareja de escasos recursos económicos, Jeanette Winterson creció en un entorno donde escaseaban los libros y abundaba el fervor religioso.

A los dieciséis años la autora abandonó el hogar para estudiar en Oxford y vivir su primera aventura de amor con una chica. A los veinticuatro años publicó Fruta prohibida, que en su día ganó el Whitbread Award a la mejor primera novela y fue llevada al cine. En 1986 apareció La pasión, a la que siguieron Espejismos (1989), Escrito en el cuerpo (1992), Art & Lies (1994), el libro de ensayos Art Objects (1995), Powerbook (2000) y La niña del faro (2004), la novela con la que Lumen inauguró una biblioteca dedicada a sus obras más destacadas.

En 2012 se publicó ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?, un libro de memorias extraordinario; en 2013, La mujer de púrpura; en 2015 El mundo y otros lugares, un libro que recoge diecisiete piezas de la narrativa breve de la autora, y en 2018, Días de navidad. Frankissstein es su última novela, que ha sido candidata al Premio Booker. En 2019 fue escogida escritora del año por la revista Harper's Bazaar.