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lunes, 27 de octubre de 2025

RESEÑAS MINUS by MH (2025) #12 ::: FANTASÍA & CIENCIA FICCIÓN

 

¡Hola a todos!

Hoy en esta sección de opiniones breves toca una tanda mixta de libros de fantasía y ciencia ficción. Este año estoy leyendo menos que otros años, aunque son más de los que aparecen aquí (los veréis en otras categorías más pronto que tarde por distintas razones y ya tengo otra entrada como esta a medias). 
 
 

 

Hoy os hablo de dos de cada género, son todos muy distintos entre sí, algunos los leí hace un porrón de meses... pero bueno, todo llega. 

 

 
 
  

  
 

Título original:
 His Majesty's Dragon
Autora: Naomi Novik
Editorial: Círculo de Lectores
Traducción: José Miguel Pallarés
Páginas: 420
Fecha esta edición2007
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: descatalogado (disponible en otras ediciones)

Cuando el capitán Will Laurence captura la fragata Amitié y se apodera de su preciado cargamento, no imagina que su vida está a punto de cambiar para siempre.
 
El cargamento es nada más y nada menos que un huevo de dragón imperial, obsequio del emperador chino a Napoleón.
 
Y cuando la criatura salga del cascarón, Will será el elegido como criador. A medida que el joven capitán empieza a involucrarse cada vez más en la crianza de su dragón, juntos irán aprendiendo las tácticas de guerra aérea, ya que Francia, dirigida por Napoleón Bonaparte, tiene a su armada dragoniana lista para invadir Gran Bretaña.

 
 
Llevo leyendo a Naomi Novik desde hace unos años, tanto sus libros autoconclusivos como la trilogía de la Escolomancia, pero tenía muy pendiente empezar con la saga Temerario, de la que el primer libro es este que os traigo hoy. Llevaba descatalogada un montón de años hasta que Umbriel decidió recuperarla en 2022, pero cuando vi los dos primeros libros de segunda mano en una librería en la edición de Círculo de lectores ni me lo pensé. La traducción es la misma, así que para qué me voy a gastar 18 euros pudiendo gastarme dos si lo único que cambia es la cubierta... Manual de superviviente del comprador compulsivo de libros, es lo que hay xD. Y cómo me ha gustado este libro... que, por cierto es el primero que publicó la autora, y qué queréis que os diga, a veces con talento se nace. ¿Se mejora y mucho con el tiempo? Sí, pero no todos los autores tienen la capacidad de irrumpir en el mundo literario con una novela como esta.
 
La historia está ambientada en una Europa inmersa en las guerras napoleónicas. En este siglo XIX que nos propone Novik los humanos conviven con los dragones y estos mismos dragones suponen un factor decisivo en la guerra. Cuando un dragón rompe su cascarón y permite que un humano le ponga un arnés, ese humano queda vinculado de por vida a ese dragón, y eso mismo le ocurre a Laurence, oficial de la Armada hasta ese momento y obligado a dejar su trabajo y su profesión para cuidar de Temerario y ser su jinete. A partir de aquí viene lo maravilloso de la historia, la relación que se establece entre Laurence, un buen hombre que es perfectamente consciente de la responsabilidad que ha adquirido, y Temerario, un dragón muy especial, inteligente, sensible, empático y con una pasión maravillosa por los libros. Estos dos personajes juntos, sus conversaciones, sus interacciones, el modo en que se cuidan el uno al otro... te llegan a la patata casi desde la primera página. Eres testigo de cómo se establece una relación indestructible entre ellos, los acompañas al castillo donde reciben instrucción, allí nos presentan a otros jinetes y dragones, y bueno, todo va encaminado a entrenar para su participación en la batalla contra Napoleón y sus huestes. Encima la historia viene con una sorpresa final, marcándose un cliffhanger que te deja en ascuas para la siguiente entrega.
 
He acabado muy enamorada de Laurence y, sobre todo, de Temerario; creo que eso lo resume todo. La ambientación de Novik, usando hechos y personajes reales para contar su versión alternativa de la Historia es fantástica, y el mundo que propone, todo lo que rodea al universo de los dragones con sus reglas y protocolos, es muy muy interesante. Sí que es cierto que, tal como os decía arriba, este es el primer libro de Novik, y se nota únicamente en el ritmo, que no siempre mantiene y que hace que fluctúe un poco a lo largo de las páginas. Eso es lo único que ha impedido que le dé cinco estrellazas, pero lo he disfrutado muchísimo y en cuanto pueda leo el siguiente de la serie, El trono de Jade.
 
 
Puntuación: 4,5/5




 

Título original:
 BadAsstronauts
Autora: Grady Hendrix
Editorial: Minotauro
Traducción: Joan Josep Mussarra
Páginas: 224
Fecha de publicación original2012/2022
Fecha esta ediciónabril 2025
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 17,95 euros

Melville, Carolina del Sur, se ha quedado sin dinero, sin empleos, sin esperanza y, ahora, sin astronautas. Para empezar, solo tenía dos, y uno de ellos está atrapado en la abandonada Estación Espacial Internacional después de que su misión saliera mal. Con el presupuesto de la NASA reducido al mínimo, no hay nadie que lo traiga de vuelta, así que todos prefieren ignorar este vergonzoso símbolo del fracaso estadounidense y dejarlo morir. Pero su primo, Walter Reddie, no piensa permitirlo.
 
Borracho de vodka y viviendo en una «granja» donde la única cosecha son coches sobre bloques de cemento, Walter es un fracasado del Programa del Transbordador Espacial, y no va a dejar que su primo muera en el cielo como un perro. Así que empieza a construir un cohete. Si América no va a rescatar a sus astronautas, lo hará él mismo.
 
 
Vaya por delante que adoro a Grady Hendrix... adoro sus libros pero también lo adoro a él. Ya lo recomendaba antes de que Minotauro empezase a traducir sus novelas porque Horrorstor fue publicado por otra editorial, La Colmena, hace muchos años, y ahí fue cuando lo conocí. ¿Soy objetiva con él? No lo sé ni me importa. De lo que hay publicado en español solo me falta por leer Brujería para chicas descarriadas, que se publicó hace solo unas semanas, y he disfrutado mucho de todos y cada uno de sus libros. Esa mezcla de horror bizarro, humor, crítica y comentario social... para mí es un soplo de aire fresco en el género del terror y una ventana abierta al sur de EEUU de donde él es originario, donde suele ambientar todos sus libros y que es muy peculiar y da para hablar mucho. Lo adoro, me repito, pero entiendo que otra mucha gente no conecte con su estilo y que no sea para todo el mundo.
 
¿Qué pasa con BadAsstronauts? Que no es una novela de terror, sino una rareza dentro de su bibliografía porque se adentra en el terreno de la ciencia ficción pero a su manera, como siempre. Aquí tenemos a un grupo de paletos del sur de Estados Unidos que se ponen a trabajar para construir un cohete que los lance al espacio para rescatar a un joven astronauta que se ha quedado varado en la Estación Espacial Internacional y al que su gobierno no tiene ninguna intención de traer de vuelta. Lo que comienza como una empresa pequeña y desesperada por parte de su primo (un astronauta de la NASA que jamás ha salido del planeta Tierra por circunstancias que puede o no que sean ciertas) se convierte en una empresa que aúna a miles de personas en un pequeño terreno con distintas profesiones y áreas de conocimiento, frikis varios, desarraigados, inadaptados, hippies, amas de casa expertas en organización y racionamiento... todos tienen algo que aportar y de repente se convierten en todo un fenómeno. ¿Conseguirán su propósito? ¿Es seguro lo que hacen? ¿Les dejarán llevarlo a cabo? Obviamente no os lo voy a desvelar aquí.
 
La edición incluye una entrevista al autor donde explica de donde sale esta historia, el momento en el que la escribió y lo que significó para su vida futura como escritor. En realidad esta novela es la primera publicada por Grady y en su día fue autopublicada sin mucha repercusión. En 2022, con Grady ya reconocido dentro del sector editorial, se recuperó, revisó, actualizó e incluso cambiaron el nombre, y esa es la novela que tenemos aquí. Es de esas historias que te devuelven la fe en el ser humano, que te hacen sonreír... que sabes que es imposible pero da igual, te dejas llevar. Hay mucha ciencia en la novela, mucha ingeniería aeroespacial y, os lo creáis o no, con sentido (no dicho por mí, sino por expertos en el tema), lo que no debe sorprender porque es algo que apasiona al autor y sobre lo que lleva aprendiendo y estudiando toda la vida. ¿El final? El que debe ser, ni más ni menos, y eso que era difícil darle un final adecuado y satisfactorio a una historia como esta. Me ha gustado mucho, la verdad. Mi admiración por Hendrix sigue intacta.
  
 
Puntuación: 4/5
 
 
 

Título original:
 Sphere
Autora: Michael Crichton
Editorial: Círculo de Lectores
Traducción: Daniel R. Yagolkowski
Páginas: 415
Fecha de publicación original: 1987
Fecha esta edición: 1991
Encuadernación: cartoné con sobrecubierta
Precio: descatalogado

En las profundidades del Océano Pacífico se descubre una misteriosa nave espacial de grandes dimensiones. Las autoridades norteamericanas envían a un grupo de científicos para que investigue el inquietante hallazgo. ¿Procede la nave de alguna civilización extraterrestre? ¿De un universo diferente? ¿Del futuro? La respuesta desafía la imaginación y escapa a cualquier intento de explicación lógica: un extraordinario y terrible poder amenaza toda la vida existente en torno al enigmático objeto... Una de las novelas más trepidantes del autor de Parque jurásico, también adaptada al cine en una superproducción de éxito mundial.

Michael Crichton siempre será conocido por Parque Jurásico, pero lo cierto es que escribió muchos libros de muy diferentes temas y géneros literarios que luego fueron adaptados a la gran pantalla (además de ser guionista de algunas de las películas más famosas de cierta época de la industria hollywoodiense). Vaya, que seguramente habéis visto en el cine mucho más de su obra de lo que creéis. Por mi parte llevo unos años con el proyecto de leer todos sus libros, y aunque no lo estoy haciendo por orden como en otros casos, voy a mi ritmo avanzando, que es lo importante. Ya os traje a principios de año una novela que disfruté muchísimo, El gran robo del tren, que ficciona un caso real ocurrido en el siglo XIX, y este verano he leído Esfera, una historia de ciencia ficción que puede que os suene porque también fue llevada al cine en 1998 con Dustin Hoffman, Sharon Stone y Samuel L. Jackson como protagonistas.
 
En la novela varios especialistas son reclutados por el gobierno de los EEUU para una incursión a trescientos metros de profundidad donde ha sido hallada lo que en principio parece una nave espacial estrellada hace como mínimo trescientos años. El protagonista principal es Norman Johnson, un psicólogo especializado en procesos traumáticos de supervivientes de catástrofes aéreas que se ve metido en este embolado por un informe que presentó hace muchos años en un proyecto relacionado con primeros contactos con alienígenas que hizo por seguir la corriente sin tomárselo muy en serio y del que ni se acordaba. El caso es que todos bajan ahí, lo que encuentran es algo distinto a lo que esperaban (al menos a lo que les habían dicho que debían esperar), y cuando un ciclón asola la superficie ellos quedan aislados ahí abajo con lo que sea que hay en esa nave... y con ellos mismos. Reciben mensajes cifrados de un ente desconocido, comienzan a comportarse de manera extraña y fuera pasan cosas raras, muy raras.
 
Lo cierto es que no recuerdo nada de la peli así que todo lo que he leído me ha sonado a nuevo y ni siquiera sé si se parecen entre sí (vamos, si la película es una buena adaptación o no). Aunque la novela se encuadra de manera obvia en la ciencia ficción, Crichton la usa para lo que realmente le interesa, sus personajes, porque cuando empiezan a cambiar, a ocultar cosas... la desconfianza es real no solo entre ellos, sino de cara al lector, que no sabe quien está diciendo la verdad, quien sigue siendo el mismo o quien ha cambiado y puede cometer una traición en cualquier momento. Entender lo que ocurre en la nave, qué es eso que esconde en su interior y cómo les afecta a ellos, es el otro enigma, y las pistas están durante la novela si sabes verlas. El final es un final tan aceptable como otro cualquiera. Yo quizás hubiese preferido algo diferente, la verdad, pero también creo que darle una conclusión satisfactoria para todo el mundo a esta historia era complicado. 
  
 
Puntuación: 4/5
 

 

Título original:
 Half a Soul
Autora: Olivia Atwater 
Editorial: Duermevela
Traducción: Laura Moreda Caballero
Páginas: 368
Fecha esta edición: junio 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 22,90 euros
Cubierta: Cynthia Álvarez 

Dora, que de niña perdió media alma a manos de las hadas, a sus veinte años está muy lejos de ser la señorita casadera que su familia querría. Incapaz de sentir miedo o vergüenza, causa innumerables escándalos a su paso provocando el bochorno entre los londinenses.

Para colmo de males, el insufrible sorcier real, despreciado por toda la sociedad, será el primero en descubrir el secreto de su infancia. Ambos se verán envueltos en los siempre peligrosos asuntos de las hadas, cuyos engaños tan solo son comparables con los de la alta sociedad inglesa y Dora tendrá que demostrar hasta donde puede llegar una joven con tan solo media alma.
 
 
Hace mucho tiempo que oigo hablar de esta novela en el mundo literario anglosajón y tenía muchísimas ganas de leerla. En pocas palabras, Media alma cuenta la historia de Dora, que por circunstancias que no os voy a desvelar acaba con media alma (redundando), y eso implica que no solo es incapaz de sentir y expresar emociones como la felicidad, la tristeza, el dolor o el amor (o eso parece... las siente diferente, de una manera atenuada, diferente, lejana), sino que además carece de filtros que le hagan comportarse de una manera socialmente aceptable. Es algo que la familia mantiene en secreto, obviamente, pero cuando viaja a Londres con su tía y su prima para que esta encuentre un esposo, su camino se cruzará con dos hombres que le cambiarán la vida por diferentes razones y que, además, harán que se cierre el círculo que comenzó aquella tarde en el bosque cuando perdió la mitad de su ser y su vida cambió para siempre.
 
Para mí ha sido un libro con dos partes muy diferenciadas: una en la que nos adentramos en este mundo de hados, hechiceros y magia en una época de bailes, búsqueda de marido y convenciones sociales que es muy entretenida y muy divertida porque Dora es un muy buen personaje protagonista; luego hacia la mitad la cosa se pone más seria, se pierde esa ironía y el tono es muy diferente. A mí me hubiese gustado que mantuviese el tono de la primera parte (preferencia personal, claro), y el modo en que se resuelve lo de Vallebaldío (sin entrar en detalles) me parece un poco ingenuo.
 
También le he visto reminiscencias al mundo de Susanna Clarke en Jonathan Strange y el señor Norrell; creo que la referencia y la inspiración son muy obvias. Y hay cosillas de la ambientación que no me han terminado de convencer (a lo mejor es solo cosa mía, pero ¿por qué parece que están siempre bailando por parejas en solitario cuando los bailes en Regencia eran en grupo por mucho que se invitase a las parejas a bailar? Salvo la escena del vals, que obviamente debe ser así, el resto me ha chirriado un poco). Por otro lado, la autora ha confirmado que el personaje de Dora presenta una metáfora de una persona neurodivergente (ella misma lo es), y entiendo la intención, pero asociar la neurodivergencia con tener la mitad del alma... no sé, da para debatir mucho. 
 
Vamos, que me ha gustado y no me arrepiento en absoluto de haberlo leído, pero cuando llevaba cincuenta páginas pensaba que me iba a gustar bastante más. Los cuatro personajes principales sí me han gustado (aunque Vanessa, la prima de Dora, creo que está desaprovechada) y seguramente leeré el siguiente de la serie, Diez mil puntadas, que está ambientado en el mismo mundo pero con distintos protagonistas. Esta edición incluye al final un  relato que cuenta la historia de cómo se conocieron Albert y Elias y este último se convirtió en sorcier real. La cubierta, una maravilla.
 
 
Puntuación: 3,25/5
 

lunes, 11 de noviembre de 2024

RESEÑA (by MH) ::: CINCO SEMANAS EN GLOBO - Jules Verne


 
Título original: Cinq semaines en ballon
Autor: Jules Verne
Editorial: Alma
Traducción: Mauro Armiño
Páginas: 384
Fecha publicación original: 1863
Fecha esta edición: abril 2018
Encuadernación: cartoné
Precio: 15,95 euros 
Diseño de cubierta: lookatcia.com
Ilustraciones interiores: Fyodor Pavlov



Jules Verne es uno de los grandes referentes de la novela de aventuras y precursor de la ciencia ficción. Su obra celebra la fascinación por lo desconocido y lo exótico y ha hecho viajar a generaciones de lectores por escenarios maravillosos. 
 
Cinco semanas en globo es la primera novela del autor francés y en ella ya se pueden apreciar los rasgos que caracterizaron sus narraciones. Un científico avanzado a su tiempo, un atrevido cazador y un ingenioso y abnegado sirviente emprenderán un fascinante viaje en globo aerostático a través de África. Surcando el cielo en el Victoria, los aventureros descubrirán la singular belleza del paisaje africano y las peculiaridades de sus habitantes, pero también deberán hacer frente a los múltiples peligros que esconde el trayecto.
 
Llevo años (AÑOS) con la idea de leer/releer los Viajes Extraordinarios de Jules Verne en orden, porque he leído unos cuantos (los más conocidos, como suele ser habitual) pero me faltan muchos. El año pasado decidí que este 2024 tenía que ser el año, sí o sí, en que empezase este titánico reto que se va a alargar muchos años (sí, otro reto larguísimo en el tiempo... lo mío no tiene nombre: son más de sesenta libros.. y porque no os hablo de más proyectos de lectura atemporales que iré empezando con el tiempo, que los hay). El caso es que hace ya un par de meses (lo mío con las reseñas no tiene mucho remedio) inicié esta aventura de la mano de
Cinco semanas en globo, la primera de estas gestas extraordinarias y también la primera novela del autor, lo que no deja de ser sorprendente. Sí que había publicado relatos y había escrito alguna obra de teatro, pero como novela, Cinco semanas en globo fue el debut literario del autor. Curiosamente, y a pesar de que era lo habitual en aquella época, no se publicó por entregas sino como un solo volumen, siendo un rotundo éxito de ventas y dándole a Verne la estabilidad económica que buscaba en aquel momento (otras obras posteriores suyas sí se publicaron por entregas, pero eso ya vendría después). Os cuento.
 
Estamos en 1862, en una sesión de la Real Sociedad Geográfica de Londres. En ella se anuncia que el doctor Samuel Fergusson, un aventurero que ha recorrido el mundo de arriba abajo en las más variopintas expediciones, va a cartografiar África desde el aire, desde un globo llamado Victoria (como su reina, para garantizar el éxito de la empresa), de este a oeste y en un periodo de tiempo de no más de un par de semanas. El punto de partida será Zanzíbar, y el de llegada... pues donde se pueda y les lleve el viaje. Seguirá rutas ya conocidas donde otros exploradores ya han dejado constancia de su paso y llegará allí donde otros muchos expedicionarios no han conseguido llegar por tierra. Viajar por el aire tiene muchas ventajas (evitar enfermedades, enfrentamientos o las dificultades de avanzar por terreno inhóspito) pero también pueden surgir muchas complicaciones totalmente ajenas al propio manejo del globo, así que Fergusson no irá solo: le acompañarán su criado, Joe, un joven al que no se le pone nada por delante y que admira a su patrón por encima de todas las cosas, y su gran amigo Dick Kennedy, un escocés experto en caza (vive por y para la caza, vaya) a quien no entusiasma demasiado esta expedición pero que no abandonaría a Fergusson ante el peligro por nada del mundo. Llega el día en que tan proyectado viaje comienza entre bombo y platillo y todo son esperanzas y buenas perspectivas, pero ¿qué encontrarán a lo largo de este viaje? ¿Qué peligros deberán sortear? ¿Conseguirán tomar tierra? Y lo más importante... ¿sobrevivirán los tres a esta aventura?
 
Como digo arriba, Verne comenzó su carrera como novelista con el primerísimo libro de los Viajes Extraordinarios, Cinco semanas en globo, aunque no era lo primero que escribía... pero eso que escribía (alguna obra de teatro, algún relato) no le daba para comer, y ahí fue cuando retomó una vieja idea: escribir libros donde la ciencia y la aventura fueran un aspecto importante en la trama. Escribió un manuscrito que fue rechazado en varias ocasiones, y su suerte no cambió hasta que conoció a Pierre-Jules Hetzel. ¿Quién era este señor? Un editor que se ha hecho precisamente famoso por ser el responsable de publicar los Viajes Extraordinarios de Verne pero que también fue el editor de Victor Hugo y Jules Michelet, entre otros grandes genios de la literatura francesa del siglo XIX (por si no os suena Michelet, os hablé en su día de él con La bruja). El caso es que Hetzel, junto a Jean Macé fundó en 1863 Le Magazin d'éducation et de récréation (Revista de Educación y Recreo), una publicación ilustrada para todas las edades con un espíritu tanto instructivo como de entretenimiento, y el objetivo casi principal de publicar los libros de Verne e implementar a su vez el aspecto científico. Una vez se terminaba de publicar el libro por entregas en el magazine, él mismo editaba la historia en formato libro a finales de año de cara a los regalos navideños, y todo quedaba en familia y en su bolsillo :) ¿Cómo se conocieron Verne y Hetzel? Pues eso sigue siendo un misterio, pero ese manuscrito tan rechazado de Verne fue devuelto por Hetzel con muchas correcciones, y de ahí nació Cinco semanas en globo. El éxito fue tal que firmaron un contrato espléndido que otorgaba a Verne veinte mil francos durante los siguientes veinte años a cambio de escribir dos libros anuales. Cuando Hetzel falleció y su hijo se hizo cargo de la editorial, se mantuvieron las mismas condiciones, lo que llevó a un proyecto de vida de cuarenta años y 62 novelas (las ocho últimas de ellas revisadas por el hijo de Verne, Michael, tras la muerte de su padre, pero ese ya es otro tema).
 
Volviendo al libro en sí mismo, creo necesario explicar dos elementos esenciales de la novela: por un lado, el propio artilugio en el que el viajan (el así llamado aerostato durante toda la novela); por el otro, el objetivo detrás de la expedición.

Si hablamos del aerostato, Verne dedica un capítulo entero a explicar todos los tecnicismos inherentes a su estructura, capacidad y construcción, como el hecho de que se utiliza gas hidrógeno para inflarlo por ser mucho más ligero que el aire y su producción muy fácil (este método ya se usaba desde finales del siglo XVIII). También se calcula el peso que puede transportar el globo haciendo números para hallar su fuerza ascensional y, por tanto, su capacidad (no os especifico nada de esto, pero Verne te desglosa todos los cálculos, mostrando ya un fervor por los detalles que le haría famoso a lo largo de toda su obra). Sabemos las medidas del aerostato e incluso descubrimos que el globo realmente no es uno, sino dos: uno más pequeño dentro de uno de mayor tamaño comunicados entre sí por una válvula por si fuera necesario su uso (y eso permitía continuar con el viaje en caso de que el globo exterior resultase dañado). El material de los aerostatos, la barquilla, la red que soporta la barquilla, los instrumentos necesarios para el viaje (barómetros, termómetros, brújulas, sextantes, etc...), las anclas, los víveres, las armas... todo todo queda desglosado y explicado, aunque buena parte del funcionamiento del globo, sus posibilidades, sus necesidades... las descubrimos o aprendemos poco a poco durante el viaje. Este aerostato es el cuarto personaje de la historia sin lugar a dudas, y Verne le dedica tanto o más tiempo que a alguno de los humanos que van subidos en él.
 
Y si nos detenemos en el propósito mismo del viaje, el objetivo real detrás de la expedición es hallar las fuentes del Nilo siguiendo los pasos de expediciones anteriores (las de Burton y Speke en África Oriental por un lado, y la de Barth en el Sahara por el otro). La admiración de Verne tanto por estos exploradores como por tantos otros que expedicionaron en África una y otra vez para cartografiar un continente tan desconocido, no solo resulta obvia, sino que forma parte importante de la trama. Las alusiones a las expediciones de Burton, Speke y Barth son constantes, pero además el relato está salpicado de hechos sobre otros que no tuvieron tanta suerte y perdieron la vida en el continente, de anécdotas sobre aquellos que sí tuvieron éxito y vivieron para contarlo e incluso hay un párrafo donde se nombra, uno detrás de otro, a decenas y decenas y decenas de exploradores. No quiso que ni uno solo se quedase fuera de su novela, porque todos ellos fueron la inspiración para escribirla. La documentación es apabullante y su descripción de cada lugar que recorren, de cada zona que identifican, de cada paraje que les indica que van por el buen camino, está llena de detalles y particularidades. No sé discernir donde acaba lo documentado y donde empiezan la imaginación y la intuición, pero poco importa porque el viaje y el sentido homenaje a una época como aquella
resulta igualmente fascinante. No debemos olvidar que en el año en que se publicó esta historia, el propio David Livingstone (el famoso doctor Livingstone) estaba explorando el continente africano que protagoniza esta historia (expedicionando el río Zambeze) y que a él mismo le fue también encomendado dos años después (en 1865) explorar las fuentes del Nilo por una ruta distinta a las ya conocidas. Es decir, que Verne estaba, al menos de manera literaria, en el meollo del mundo científico y hablaba de cosas que estaban ocurriendo en aquel mismo momento histórico.

Sobre el viaje en sí mismo, si nos atenemos a que inicialmente los planes de Fergusson auguraban un par de semanas y acaban siendo cinco (lo que ya de por sí es un spoiler como una casa en el propio título de la novela xD), queda claro que surgen muchas complicaciones en el camino. Aunque viajando por aire evitan muchas cosas, lo cierto es que deben bajar a tierra ya sea para pasar la noche, para conseguir carne fresca para comer o incluso para entablar contacto con nativos, lo que implica muchos riesgos. Pero es que aunque estén en el aire, desde tierra también les pueden atacar (como así ocurre en muchas ocasiones) y, sobre todo, lo que no se puede controlar de ninguna manera es su dependencia absoluta de las corrientes de aire (si no las hay, no se mueven) y de la climatología en general... es decir, que da igual las previsiones que hagas, que pueden surgir mil y una cosas imprevistas. Y claro, estamos ante una novela de aventuras, así que sí, pasan muchas peripecias, están muchas veces en peligro de muerte, tienen que hacer muchos sacrificios, idear maneras de salir adelante y habrá momentos, como es normal, en que a pesar de sus muchos recursos y sus muchas reacciones ante los imprevistos, piensen que no saldrán de África con vida.

Los tres únicos personajes de la novela fueron escritos para cumplir cada uno un rol muy concreto, y a ese rol se atienen durante toda la novela. Dick Kennedy da la estampa del explorador per sé, que solo piensa en cazar, cazar y cazar y que trata a sus muchas escopetas y rifles como si fueran sus hijos; este personaje parecía que iba a dar mucho juego al principio de la novela en cuanto al tono humorístico y demás, pero al final eso queda en nada. Luego tenemos al fiel Joe, criado de Fergusson, que sí que adopta el papel más ligero de la historia, suelta chistes malos, descubre dotes de supervivencia que no sabía que tenía y, también hay que decirlo, es el que impregna las páginas con comentarios bastante fuera de lugar sobre las gentes que se van encontrando. Fergusson, por su parte, es el científico, el alma de este viaje, el que nos ilustra sobre anteriores expediciones y ciencia en general, el propio inventor del aerostato en el que viajan y la cabeza sensata ante las múltiples situaciones complicadas que se presentan. Muchas veces tiene que pararles los pies a sus compañeros cuando se dejan llevar por prejuicios sobre el continente africano y sus habitantes e intenta compensar la visión tan inglesa, imperialista y mercenaria de sus compañeros de viaje, así que Fergusson tiene trabajo durante toda la novela. 

Lo cierto es que he dudado mucho a la hora de decidir si la novela de Verne ha envejecido muy mal en ese aspecto, o si precisamente esos comentarios están ahí puestos porque es, ni más ni menos, lo que cualquier inglés del XIX pensaría y diría (sin ningún lugar a dudas, además). No debemos olvidar que los protagonistas de Verne son ingleses y esta expedición se hace para mayor gloria del imperio británico, así que si quería ser realista, debía plasmar todos los males inherentes a ello, que desde el punto de vista francés, enemigo natural del imperio, eran muchos y variados. Joe y Kennedy son personajes muy de su época, pero que Verne introdujera el Pepito Grillo de Fergusson para reconvenirles constantemente me hace pensar y desear que todo eso está ahí puesto de manera intencionada para dar verosimilitud a la narración. En cualquier caso, aquí dejo constancia por si fuera de interés.
 
Como datos extra, os puedo comentar que no aparece ni una sola mujer en esta historia (al menos que yo recuerde), que hay constantes alusiones a viajar a la Luna (con lo que da la sensación de que Verne ya tenía en mente un argumento de este tipo, lo que  no sería de extrañar dado que su tercera novela ya fue
De la Tierra a la Luna), que Verne no había subido jamás a un globo antes de escribir esta novela (lo hizo por primera vez diez años después, en 1873), que se le olvidaron algunas cosas imprescindibles y necesarias cuando hizo la lista de lo que debían llevar en el globo (del estilo de algo tan básico como una muda de ropa... esta gente no se cambia ni los gayumbos en las cinco semanas) o que se le escaparon fallos de raccord durante la historia (algún personaje tan pronto está completamente desnudo como está completamente vestido, por poner un ejemplo). No es un libro perfecto, tiene sus fallos, alguna que otra incongruencia y a veces parece que la información sobre exploraciones y exploradores reales está metida de manera poco natural en las conversaciones entre los protagonistas (Verne aprendería a introducir estas cosas con naturalidad poco a poco en sus novelas), pero eso no afecta en nada a la lectura, que alterna momentos muy tranquilos con momentos de mucha tensión o peligro, e incluso de desesperación y desesperanza. No olvidemos que en África se alternan la selva y los bosques tropicales plenos de vegetación con el desierto más desolado y mortal, así que los personajes pasan por muchos estados de ánimo y supervivencia.
 
No me extiendo más. Si no estoy equivocada, Jules Verne es el autor más traducido en lengua francesa y el segundo más traducido a nivel mundial solo por detrás de Agatha Christie. Dudo mucho que a él se le pasara siquiera por la cabeza algo así cuando escribió aquel primer borrador porque un hito así está fuera de las expectativas de cualquier escritor, pero el caso es que no solo fue un visionario que se adelantó y predijo logros e inventos científicos impensables en su época, sino que además sus novelas eran muy entretenidas.  A mí me acompañaron durante mi infancia y adolescencia y en este mastodóntico reto voy a disfrutar cada momento tanto de los libros que jamás he leído como de las relecturas. No prometo reseñarlas todas, pero lo intentaré, porque no veo a casi nadie hablar de Verne, no está de moda entre el mundo lectoril y no se le hace mucho caso... y quien bien me conoce sabe que yo las modas las paso de largo con una taza de té y un sándwich de pepinillos a mano. ¿Próxima aventura? Viaje al centro de la Tierra. Nada menos. Me lo voy a pasar pipa.
 

Jules Verne nació en Nantes en 1828, hijo de un abogado. Estudió y se doctoró en Derecho en París, siguiendo los derechos de su padre, pero, cuando decidió dedicarse a las letras, éste dejó de mantenerlo. Con la ayuda de los Dumas, padre e hijo, obtiene un empleo en el Théâtre-Lyrique de París y consigue estrenar en 1850 una comedia, Les pailles rompues. En 1851 empieza a publicar relatos en la revista Le musée des familles. En 1857 se convierte en agente de bolsa y empieza a viajar por Inglaterra, Escocia, Noruega y Escandinavia. 
En 1862 propone al editor Pierre-Jules Hetzel su novela Cinco semanas en globo, que se publica al año siguiente con un éxito extraordinario, y se liga a él con un contrato para escribir novelas y cuentos para el Magasin d'éducation et de récréation durante veinte años. Ahí inicia su serie de Viajes extraordinarios, que llegaría a ocupar sesenta y cuatro volúmenes. Nuevos viajes por Europa, África y América del Norte le servirían de inspiración. Viaje al centro de la Tierra (1864), De la Tierra a la Luna (1865), Los hijos del capitán Grant (1868), Veinte mil leguas de viaje submarino (1870), La vuelta al mundo en ochenta días (1873), La isla misteriosa (1874-1875), Michel Strogoff (1876) o Las tribulaciones de un chino en China (1879) son algunas de sus más célebres novelas, que cautivaron a los lectores y entraron a formar parte del imaginario universal de lo siglos XIX y XX. 
Padre de la ciencia ficción, su interés por la tecnología y sus posibilidades es visible en El castillo de los Cárpatos (1892). Verne murió en Amiens en 1905.

lunes, 14 de octubre de 2024

RESEÑA (by MH) ::: EL MUNDO SUMERGIDO - J. G. Ballard


 
Título original: The Drowned World
Autor: J. G. Ballard
Editorial: Minotauro
Traducción: Francisco Abelenda
Páginas: 224
Fecha publicación original: 1962
Fecha esta edición: mayo 1988
Encuadernación: cartoné con sobrecubierta
Precio: descatalogado (disponible de segunda mano en diversas ediciones)
Ilustración de cubierta: Óscar H. Chichoni




El escenario de esta novela son los pantanos, lagunas y junglas subtropicales que cubren la mayor parte de la superficie terrestre a causa de un aumento en el calor del sol. La vida vegetal y animal está regresando a la Edad Triásica... Pero los acontecimientos principales ocurren en los niveles más profundos de la mente. Y el mérito principal del libro es el extraordinario poder imaginativo con que estos niveles son exteriorizados en formas concretas.
 
Si os hablo de
El imperio del sol, seguro que a casi todos os vendrá a la memoria aquella magnífica película de Steven Spielberg protagonizada por un Christian Bale adolescente y su vida en un campo de concentración durante la ocupación de Japón en China durante la Segunda Guerra Mundial. Esa historia, ficticia pero con experiencias reales del autor, era una adaptación de la novela del mismo nombre de J. G. Ballard, y ese libro, sin leer, lleva años en mi estantería por la misma razón que otros muchos: ya he visto la peli, el libro puede esperar. Por eso hace unos años decidí adentrarme en la experiencia de conocer a este autor con otras novelas, y dejadme deciros que todo lo que yo he leído de Ballard hasta el momento está en las Antípodas del tipo de historia que se narra en El imperio del sol. De hecho lo conocí con Rascacielos, una distopía bastante radical que he leído ya dos veces y que me encantaría leer una tercera vez en un futuro cercano. Tremenda, cruel e imposible de recomendar salvo para lectores con gustos muy concretos. La que os traigo hoy es una novela postapocalíptica muy distinta en cuanto a temática, pero que se adentra igualmente tanto en lo más recóndito como en lo peor de la naturaleza humana.

Estamos en un mundo que, tal como reza el título, está sumergido bajo las aguas. El disco solar ya no es una esfera definida, sino una elipsis que abarca todo el horizonte como una bola de fuego. Los gigantescos cataclismos ecológicos que cambiaron el clima de la Tierra comenzaron unos sesenta o setenta años antes del momento en que arranca la historia. Las capas exteriores de la ionosfera desaparecieron, la Tierra quedó sin protección, la temperatura empezó a subir, los casquetes polares empezaron a derretirse liberando millones de litros cúbicos... y el problema no radicaba solo en la subida del nivel del agua, sino que esa agua arrastraba toneladas de sedimentos y cieno sumergido que los nuevos mares empujaron hacia las costas, cambiando la forma y el contorno de los continentes, adentrándose cada vez más hacia el interior arrastrando todo ese barro y formando lagunas dentro de las ciudades... Empezaron a crecer las formas vegetales y a aumentar el nivel de radiactividad provocando mutaciones. La población se vio obligada a abandonar las ciudades cuando los diques fueron incapaces de controlar la entrada masiva de agua y cieno y a huir y emigrar paulatinamente a lo que antes se conocía como el círculo polar ártico (y que ya es una zona subtropical), y allí están ahora los restos de una humanidad compuesta por apenas cinco millones de personas que está condenada a la extinción, porque tarde o temprano tampoco allí será posible la habitabilidad. 

La historia comienza en una ciudad a la que no se da nombre al principio porque el protagonista no lo sabe... los que han nacido en el polo no saben ya de ciudades ni de civilizaciones, solo existe el polo y el mundo sumergido (tarde o temprano averiguaremos que esta ciudad es Londres, aunque no es algo que afecte en nada a la trama). Este protagonista, Robert Kerans, es un biólogo que forma parte de una expedición militar que va recorriendo Europa de sur a norte. El objetivo de su laboratorio es trazar mapas biológicos; el de los militares a los que acompaña es encontrar puertos que puedan usarse en un futuro mejor e hipotético. Desde su llegada hace unos meses a la ciudad Kerans decidió que quería estar alejado del resto y se alojó en una suite situada en una planta muy alta del Ritz (las diez primeras plantas están bajo el agua). Cuando se asoma al balcón lo que ve ante sí es una laguna que, bajo su superficie, es más bien un pantano de desperdicios, y esta laguna es una de las tres principales que hay en la ciudad. Aparte de los miembros de esta expedición, en la ciudad solo permanece una mujer, Beatrice, que vive en el edificio que pertenecía a su familia y con la que Kerans mantiene una relación. Todo sigue su rutina, todo se desarrolla como en cada ciudad que han estudiado y analizado, hasta que dos sucesos lo trastocan todo: uno es la situación límite en la que se encuentra uno de los miembro de la expedición y sus consecuencias; el otro es la decisión que toman Kerans y Beatrice cuando la expedición decide abandonar la ciudad y seguir su camino hacia el norte. Kerans el impertérrito, Kerans el asceta, toma una serie de decisiones impropias de él que se verán complicadas con la entrada de nuevos personajes en escena... y en un mundo como este, todo lo nuevo suele ser para peor.

El mundo sumergido es una novela muy compleja y casi imposible de limitar a lo que pueda contaros en estos pocos párrafos, porque tiene casi tantas capas como ese cieno y esa inmundicia que subyacen bajo la superficie de las lagunas. No voy a pretender que soy capaz de desglosaros todo eso aquí porque no me llega el intelecto, así que me voy a limitar a apuntaros las tres particularidades más importantes que debéis tener en cuenta a la hora de decidir si os interesa leer el libro.
 
Una es el propio cambio climático que provoca la hecatombe que sumerge el planeta bajo las aguas y empieza a revertir el entorno a un estado propio de hace muchos millones de años. La ciudad vive bajo el yugo y el reinado de las gigantescas iguanas y basiliscos, que una vez más dominan la faz de la tierra. Los únicos edificios que permanecen en pie son los de acero de la zona financiera y comercial, todo lo demás yace bajo el agua; bosques gigantescos y miásmicos surgen de las aguas retornando el entorno y la fauna a las formas que ya tuvieron hace millones de años, en el triásico, cuando las condiciones eran parecidas... el equilibrio ecológico se ha invertido, los mamíferos apenas son capaces de procrear y los anfibios y reptiles, mucho mejor adaptados a un ecosistema como este, son los reyes del cotarro... Es decir, que vemos a esta expedición buscando recursos, investigando, haciendo algo porque HAY que hacer algo, pero desde el primer momento el tono del libro transmite la certeza de que todo eso no sirve para nada, que ya nadie lee esos informes porque para nada sirven, que tarde o temprano todo llegará también al polo, que tienen los días contados y que lo único que no saben es señalar la fecha concreta en el calendario para la extinción. No hay soluciones, no hay propuestas. No hay nada.

Todo esto el autor lo lleva a un terreno filosófico que enlaza con la ciencia y es lo más arduo de asimilar de la novela (y la segunda particularidad que quería comentaros). Si algunos de esos personajes deciden quedarse en esa ciudad lo hacen para morir, porque en apenas unos meses será completamente inhabitable y ya nadie volverá a por ellos, pero es que algunos de esos personajes ya están en un punto de no retorno. Los humanos se están transformando tanto psicológica como físicamente en armonía con un entorno prehistórico para el que no están preparados... pero la evolución inversa, esa que subyace en nuestro subconsciente, tiene mucho que decir al respecto. Todos los miembros de la expedición han tenido el déjà vu de haber visto todo esto antes, recuerdos biológicos que han hibernado y han estado adormecidos durante miles de generaciones... cada uno de ellos tiene la edad de todo un reino biológico, y a medida que el entorno retrocede en el tiempo geofísico, la personalidad se reorienta y puede arrastrar al ser humano hasta hacerle perder la razón. Es en ese momento cuando se empieza a hablar sobre unos sueños, sueños que tarde o temprano empiezan a afectar a todos los seres humanos que permanecen en esa ciudad sumergida. Pero ¿son sueños realmente? No, no lo son... son recuerdos orgánicos de millones de años atrás, una memoria biopsíquica que les aterroriza y que solo los restos de dominio consciente mantienen a raya... en algunos casos. Para otros ya no hay esperanza alguna.
 
Y cuando ya tenemos todo esto claro, cuando ha quedado establecida la parte filosófica de la novela, entra el ser humano en escena. Porque sí, hasta ahora hemos tenido varios personajes, todos distintos, todos con sus miedos, todos con su distinta forma de afrontar la vida que les ha tocado vivir, pero al fin y al cabo pertenecen a una misma comunidad, trabajan por un fin común, colaboran, conviven... pero hay otro tipo de humanos en esta historia, piratas distópicos que vandalizan y saquean las ciudades bajo las aguas en busca de tesoros...  y este tipo de individuos dejaron mucho tiempo atrás las convenciones sociales y el sentido moral de lo que está bien o mal. Aquí no puedo entrar porque os estaría contando cosas que no debo contar, pero si algo deja claro siempre Ballard en sus novelas (al menos en las que yo he leído) es que los peores enemigos del hombre son los propios hombres, y que si algo puede salir mal ten por seguro que va a salir peor: no da un paso atrás y no endulza lo que tiene poca solución. En sus libros no contemplas la baza de "a lo mejor no pasa lo que creo que va a pasar": los seres humanos son crueles y aquí hemos venido a empaparnos de un poco de realidad.
 
Si habéis llegado hasta aquí os habréis dado cuenta de que la narración de Ballard es, más allá de la ambientación postapocalíptica, muy pesimista, y más allá de la acción predominante hacia la segunda mitad de la novela, muy introspectiva. La escasez aparente de páginas puede llevar a engaño, pues no es una novela ligera ni rápida de leer (no al menos si quieres asimilarla y comprender al autor en lo que quiere contar). De hecho la primera mitad funciona a modo de presentación, una exposición que Ballard reparte minuciosamente a lo largo de unos cuantos capítulos donde el lector tiene que asimilar no solo el mundo que rodea a los protagonistas sino a esos mismos protagonistas, su función en la novela y cómo les está afectando el entorno a niveles muy profundos y muy complejos. Y es en cierto momento, cuando se aproxima la hora de abandonar la ciudad, cuando la narración hace clic y Ballard comienza a contarnos la otra subtrama que le interesa: la dicotomía entre las personas que pierden voluntariamente la humanidad en un mundo especialmente apto para esa deshumanización y aquellos que deciden rendirse y claudicar ante esa nueva realidad ambiental, les lleve esa decisión hacia donde les lleve.

No busquéis en El mundo sumergido una novela de acción trepidante, escenas vertiginosas y ritmo febril tan habituales en la literatura de género actual. Más bien al contrario, la narración es muy, muy reflexiva, filosófica, asume teorías científicas y cuestiona constantemente muchos aspectos de la memoria genética y la adaptación al entorno. El calor asfixiante, la pestilencia de las lagunas, las iguanas vigilantes, los mosquitos de tamaño prehistórico, los sueños terroríficos, la sensación implacable de que todo lo que hacen realmente no sirve para nada, que al planeta le quedan dos telediarios pero al ser humano le quedan todavía menos porque antes de que se vaya todo al carajo van a perder todos la cabeza... esas sensaciones impregnan cada una de las páginas de una atmósfera opresiva y una expectación constante que te hace como lector plantearte muchas preguntas, cuestionarte si las cosas podrían ser tal y como Ballard las concibe, si esa regresión biológica sería posible... y realmente no hay respuesta a ninguna de estas cuestiones (y esperemos no tener que descubrirlo nunca, aunque vamos camino de ello). No hay esperanza en este libro, no hay soluciones de última hora que vengan a salvar el día. Cuando el mundo tal cual lo conocemos se arrastra hacia su extinción, poco puede la humanidad hacer al respecto. No somos nada, y Ballard lo sabía.
 
   

J. G. Ballard (1930-2009), uno de los grandes nombres de la ciencia ficción, nació en Shanghái y, tras la invasión japonesa, fue internado con su familia en un campo de concentración, experiencia que recuerda en "El imperio del sol". Estudió medicina, pero, después de diversos empleos, a partir de 1962 se dedicó por completo a la escritura. Ballard es también autor de numerosos relatos.