Lo mejor será olvidarlo, no hacer caso. O tomárselo con filosofía. Sí, ese es el sistema. O, por lo menos, el que a ti te va bien. Una especie de control automático que te lleva a un lugar en el que nada importa. En el que solo estáis tú y tu sistema y ninguna otra cosa. Porque no hay más remedio. Tienes que mantenerte al margen del cualquier problema grave.
lunes, 3 de noviembre de 2025
RESEÑA (by MH) ::: DISPARAD AL PIANISTA - David Goodis
lunes, 29 de septiembre de 2025
RESEÑA (by MH) ::: ORTIGA Y HUESO - T. Kingfisher
Editorial: Gran Travesía
Traducción: Mercedes Guhl
Páginas: 354
Fecha esta edición: noviembre 2023
Encuadernación: rústica con solapas
Arte de cubierta: Xenia Rassolova
Los cuentos de hadas no tratan nada bien a los que no son los personajes principales.
Y es que aquí el personaje principal es Marra, pero los demás, por muy secundarios que sean, tienen claro que quieren llegar al final de las páginas de una pieza. Así que dejamos a un lado las fantasías Disney y nos encontramos con otro tipo de historia, una en la que una princesa muere, la otra es maltratada por su marido y la que queda se niega en redondo a casarse con ese príncipe si a su hermana le pasa algo. Aquí el príncipe es un NO, el objetivo del libro es matarlo, y si para eso tiene que superar las pruebas que una bruja de tumbas le pone y sufrir físicamente las consecuencias, lo hace. En el proceso se destroza las manos, pero si algo tiene Marra es fuerza de voluntad y un propósito inquebrantable. Pero necesita a esta bruja, y de hecho es esta señora del polvo la que dispone todo el plan que hay que llevar a cabo. En realidad la novela está dividida en dos partes diferenciadas: la que nos narra la historia de Marra y su familia, su vida en el convento, el descubrimiento que hace cuando visita a su hermana y todo el proceso que pone en marcha para ayudarla (y ayudarse a sí misma), y otra parte en la que ya estamos en camino, se van uniendo personajes, van sucediendo cosas, se adentran en lugares mágicos, se enfrentan a peligros y realmente se forma un vínculo a priori descabellado por lo peculiares y diferentes que son entre ellos, pero inevitable porque todos son, a su manera, buenos y achuchables (hasta a la gallina demoníaca le darías un achuchón... en un día valiente, claro).
Y es que este es un libro que alterna oscuridad y luz, porque lo que mueve a Marra es la venganza, vengar a sus hermanas y evitar el mismo destino para ella misma, y eso teniendo en cuenta que jamás se ha sentido querida por su hermana Kania y que sabe que sus padres, de tener que decidir entre salvar el reino y sacrificarla a ella, priorizarían su posición de jefes de la ciudad-estado. Es decir, que Marra actúa a pesar de todo esto y de sentirse muy alejada de su familia de sangre, y la historia le compensa dándole a cambio una familia alternativa, un grupo de gente donde una refunfuña, la otra no se calla, el otro no habla, el gallo mira por encima del hombro y el perro es un esqueleto. Es su familia, la que le acompaña en una misión que es solo suya pero que ellos hacen suya también y con los que la narración se distiende, se relaja, porque en este peregrinaje se relaja la energía oscura de los comienzos del libro y hay lugar para bromas, ironías, pullas y camaradería (ya volveremos a esa oscuridad, ya, pero que nos quiten lo bailao por el camino).
Que por cierto, no solo Marra lleva mochila a cuestas en la historia. Fenris, el excaballero que se une al grupo en cierto momento, también carga con un pasado que tarde o temprano conoceremos, y Agnes, esa bonachona hada madrina que solo desea salud en sus bendiciones, se guarda algo que le lleva reconcomiendo desde que era muy joven. La señora del polvo está de vuelta de todo, así que a ella los traumitas ni le rozan. Con todo esto me refiero a que el concepto de familia que va creciendo en todos ellos no solo beneficia a Marra, sino que es algo común, compartido, y Kingfisher lo desarrolla con ese estilo tan único que tiene, les va tendiendo hilos, fortaleciendo las interacciones entre ellos, dándoles espacio para fluir hacia ese punto en el que todos están ahí para todos, pase lo que pase.
Resulta difícil explicar el estilo de Kingfisher porque sus libros también son complicados de etiquetar. Esta es una novela de fantasía más o menos oscura y adulta porque todos los personajes lo son (Marra en concreto tiene treinta años), pero la personalidad de Marra, que psicológicamente parece más joven de lo que es, hace que a ratos se te olvide la edad que tiene y parezca mucho más joven. Kingfisher juega mucho con esto y, en cualquier caso, jamás se debe perder de vista que más allá de la magia y la calidez con la que está contado todo, hay un trasfondo cruel en el que las mujeres sufren, son maltratadas y usadas como moneda de cambio porque para eso nacían en ciertas épocas y ciertos entornos sociales. Es lo mismo que nos cuentan las historias de hadas (príncipes, princesas, hadas madrinas...) pero quitándole las ocho capas de maquillaje y mostrando la descarnada piel desnuda con todas sus imperfecciones y batallas diarias.
Dicho todo esto, y en resumen, ¿qué encontramos en Ortiga y hueso? Pues una historia de aventuras llena de magia, personajes a los que deseas que todo todo en la vida les vaya bien, diálogos llenos de ingenio y encanto, un mundo en el que pasan cosas muy malas pero en el que caben también cosas muy buenas y una historia llena de imaginación donde el humor y la bondad se dan la mano con la crueldad y la venganza porque esta señora puede contarte lo que sea que te lo crees a pies juntillas y con los ojos cerrados. Kingfisher tiene una cabeza para imaginar escenarios e idear historias originales que da gusto y encima lo cuenta bien, bonito y con un talento enorme para sumergirte en cada mundo que crea. Y no puedo dejar de resaltar el arte que tiene para sacarse de la manga a acompañantes no humanos que te llevarías a tu casa sin pensarlo. Si en Panadería mágica... era una galleta de jengibre que cobraba vida, en esta tenemos a una gallina demoníaca y, sobre todo, al perro de huesos. Muy fan de estos maravillosos companions.
No os voy a contar mucho más sobre la historia, pero no quiero terminar sin comentar que aunque la edición es preciosa, con la traducción he tenido el mismo problema que con Panadería mágica... No es española de España, resulta evidente que es hispanoamericana "arreglada" para el castellano, y a ratos queda muy raro porque no está bien hecho y canta mucho. Aun así me ha parecido mejor revisada que el de Panadería, pero...
T. Kingfisher es el pseudónimo de Ursula Vernon (1977), autora e ilustradora. Ha publicado más de 15 libros infantiles, una docena de novelas para adultos, un webcómic épico llamado «Digger» y varios relatos, entre otros.
Ursula creció en Oregon y Arizona, estudió antropología en el Macalester College de Minnesota y se quedó allí durante diez años, hasta que aprendió a conducir con nieve alta y la obligaron a salir del Estado.
Tras varias mudanzas a lo largo de EEUU, se asentó definitivamente en Pittsboro, Carolina del Norte, donde trabaja a tiempo completo como artista y creadora de rarezas. Vive con su marido y sus gallinas.
Sus obras han sido nominadas a los premios Eisner y World Fantasy, y han sido seleccionadas para los British Science Fiction. Ha conseguido varios premios Webcomics Choice, el Hugo de mejor historia gráfica, el Mythopoeic de literatura infantil, el Nebula a mejor relato corto, el premio Sequoyah y muchos otros.
martes, 3 de junio de 2025
RESEÑA (by MH) ::: EL MISTERIO DE SALEM'S LOT - Stephen King
Editorial: DeBolsillo
Traducción: Marta Isabel Gustavino Castro
Fecha esta edición: julio 2019
Ben Mears es un escritor que llega a Jerusalem's Lot atraído por algo que le ocurrió muchos años atrás, cuando era apenas un adolescente y vivía allí con su tía. Tuvo una experiencia aterradora en la tétrica y espeluznante casa de los Marsten que le ha acompañado toda la vida, y en cierto modo tiene pensado escribir sobre esa casa, aunque no comparta esa información con nadie. En cualquier caso es un forastero en Salem's Lot, pero no es el único, porque curiosamente al mismo tiempo que llega él también se establecen en la ciudad dos hombres misteriosos que no solo compran la casa de los Marsten, sino que deciden abrir una tienda de antigüedades en pleno centro de la localidad... al menos uno de ellos, porque el otro de momento no parece que haya llegado todavía. Lo que sí llegan son muertes y desapariciones inexplicables y demasiado numerosas para un lugar con una población de apenas 1500 habitantes, y solo unos pocos atan cabos y parecen darse cuenta de lo que ocurre por las noches en las calles de Lot.
Por mucha intriga que haya querido poner en la sinopsis, todos sabemos que esta es una historia de vampiros, así que seguimos adelante teniendo eso en mente :)
Desde el prólogo sabemos qué dos personajes principales (y algún que otro secundario) han sobrevivido a lo ocurrido en Salem's Lot, y aunque creo que es algo que la gente critica mucho por la anticipación, a mí honestamente me ha dado siempre igual, tanto ahora en la relectura como la primera vez que lo leí. Sabes que ellos viven y por tanto sabes que aquellos con los que comparten estas aciagas semanas no lo hacen, pero en esta historia lo importante es el camino y no los golpes de efecto. Son muchos los personajes que maneja King (algo que ha mantenido en toda su bibliografía), pocos de ellos son agradables y casi todos se comportan como lo que son: gente de miras estrechas que cuando empiezan a ver cosas raras se limitan a cerrar las ventanas, echar las cortinas y coger todo lo que tenga pinta de crucifijo o medalla. No hacen lo sensato, no hablan entre ellos de sus sospechas, no buscan refugio donde deberían y son carne de cañón para unos vampiros neófitos que tampoco es que sean muy inteligentes (lo que no dice nada bueno de los habitantes de Salem's Lot y la facilidad con la que caen uno tras otro). Vamos, que son personas normales enfrentándose a una situación muy anormal y terrorífica para la que no están preparados. Y es que a ver, ¿qué es lo básico? No les invites a entrar en tu casa, no los mires a los ojos, agua bendita, ajo, la luz del sol, recinto consagrado, clavarle una estaca en el corazón, cortarle la cabeza... pero nada, como casi ninguno ha leído Drácula, lo llevan crudo. Crudísimo :)
King coge su Maine del alma para ubicar la historia en un pueblo estándar de aquellos lares, de esos que parecen todos iguales entre sí, que muchos cruzan de camino a cualquier otra parte sin fijarse en nada y que esconde muchos, muchos secretos tras las paredes de cada hogar, cada negocio y cada relación personal. Porque encima en este pueblo siempre han ocurrido cosas, muertes extrañas, desapariciones inexplicables... pero nunca en tan poco tiempo y sin ninguna relación aparente entre sí. Que no hacen falta vampiros para que la violencia campe a sus anchas tanto a la vista como en la intimidad, que para eso ya nos bastamos los humanos, vaya... Y King se toma su tiempo para llevarte de un personaje a otro, de una casa a otra, de un suceso a otro para recordarte una verdad universal: que no tenemos ni idea de lo que pasa en la casa del vecino, de como es la intimidad del matrimonio de enfrente o quien está liado con quien y le pone los cuernos al churri. De hecho quienes más oportunidades tienen de sobrevivir aquí son aquellos que no hablan con nadie, que no se relacionan con nadie, que no tienen amigos ni familia en el pueblo y son fantasmas entre sus propios vecinos. Esos están tan felices en sus casas mientras el armageddon campa a sus anchas. Criaturicas...
No os he hablado todavía de los personajes principales y tampoco voy a extenderme sobre ellos, pero aquí los dejo una breve relación: Ben Mears, escritor que regresa al pueblo tras quedar viudo; Susan, una joven que vive en el pueblo con sus padres pero que anhela marcharse a Nueva York y perseguir sus sueños artísticos; Matt, un profesor de instituto que adora su trabajo tanto como la literatura; el padre Callahan, un sacerdote irlandés católico que le da a la botella con crisis de fe y en busca del Mal en mayúsculas; el doctor Cody, que ve cosas raras en las analíticas y los historiales de algunos de los fallecidos en su hospital; Mark, un niño de doce años muy aficionado a los monstruos clásicos del terror y muy puesto en el tema; Straker, uno de los dos extraños que llega a la casa de los Marsten y abre una tienda de antigüedades; y Barlow, el otro extraño que se deja ver mucho más tarde y si no te lo cruzas, mejor. Y estos son solo los principales, que si nos ponemos con los secundarios no acabamos porque tenemos de todo: policías, camareros, agentes inmobiliarios, niños varios, adolescentes varios, matrimonios varios, el encargado de mantenimiento de los cementerios, el encargado del vertedero, los que hacen trabajillos sueltos, la dueña de la casa de huéspedes, los huéspedes de la susodicha casa, los padres de Susan, un antiguo novio de Susan, la cotilla del pueblo, el conductor de autobús, el ama de llaves del sacerdote... al más puro estilo Dickens, King hace malabarismos con decenas de personajes, y ninguno se le queda suelto, todos tienen su cierre en la historia (o su mordisco, que para el caso es lo mismo).
En fin, lo dejo aquí, que todo el mundo conoce esta historia y no tengo nada realmente interesante que aportar. Que un libro como este sea solo el segundo de un autor como Stephen King dice mucho de las razones que hacen que cincuenta años después sea uno de los autores más famosos del mundo. Tiene escenas míticas que no os puedo desglosar aquí, pero han quedado en el imaginario de sus lectores para siempre, y esta relectura, muchos muchos años después de la anterior, me ha parecido igual de buena y la he disfrutado incluso más. Le he dado vueltas a alguna cosa que no terminaba de encajar o que creo que no queda del todo clara tal y como está narrado, pero es de esos libros que me da igual si alguna cosa me cojea. Y repito, lo he dicho varias veces, estamos hablando del segundo libro de King, EL SEGUNDO, después de Carrie, nada menos, y justo antes de El resplandor, ahí es nada. Me cuesta pensar en escritores contemporáneos con un comienzo de carrera literaria como este. No os voy a hablar de su estilo literario, de su prosa ni de tal y pascual... O te gusta o no te gusta. Yo lo adoro mucho, por si no os había quedado claro.




















