miércoles, 21 de noviembre de 2018

RESEÑA (by MB) ::: MELODÍA SILENCIOSA - Mary Balogh





Título original: Silent Melody
Autora: Mary Balogh 
Editorial: Titania
Traducción: Ana Isabel Domínguez Palomo y Mª del Mar Rodríguez Barrena 
Páginas: 352
Fecha publicación original: 1997
Fecha esta edición: noviembre 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 17 euros 
Diseño de cubierta: Luis Tinoco 



Lady Emily Marlow es guapa, independiente y virtuosa. Sorda desde la niñez, agradece los esfuerzos de su familia para alimentar su espíritu, pero el hombre que han elegido para que sea su prometido jamás podrá satisfacerla. El único hombre que Emily ha deseado en la vida es el valiente e intrépido lord Ashley Kendrick. El amor de su infancia nutrió sus fantasías y juró que jamás la olvidaría… aunque la dejó para marcharse a la India en busca de una nueva vida y un nuevo amor. 

Siete años y muchos sueños después, Ashley regresa como un desconsolado viudo a Bowden Abbey y vuelve a reunirse con Emily, fiel a su promesa. Sin embargo, su desconsiderada proposición matrimonial le provoca un inesperado conflicto. Aunque la llama de la pasión sigue viva en su interior, Emily teme que lo ha motivado el deber, no el amor. ¿Y qué puede hacer ella con esos siete años perdidos, cargados de secretos tan oscuros que Ashley se niega a compartirlos? 

Para Emily, el único y gran amor de su vida se convierte en un amor por el que merece la pena luchar, en un amor de sorprendentes revelaciones y segundas oportunidades, y en un amor, como una melodía, demasiado hermoso para describirlo con palabras… 
 
De la escritora superventas, autora de “Sin Corazón”, llega una historia de amor exquisita, ambientada en la época georgiana. Es la historia de un amor sublime. Sin duda, una de las novelas más románticas jamás escrita.

Que Mary Balogh es mucho más que una autora de romántica lo hemos comprobado quienes nos hemos acercado a su extensa y cuidada bibliografía, con más de 60 novelas publicadas y más de 30 relatos cortos. La novela que hoy os traigo, Melodía silenciosa (1997), pertenece a la Serie Georgiana junto a Sin corazón (1995).

Lady Emily Marlow es guapa, independiente y virtuosa... Es toda pasión y sentimiento, ya que su corazón emana torrentes de impresiones y emociones que no pueden ser materializadas ni expresadas hacia el exterior a causa de su sordera, que muchas veces le impide trasladar lo que quiere decir y comunicarse más allá de su círculo personal. Aun así, asumir los prejuicios causados en otras personas por su minusvalía no es algo que le atormente ni le imposibilite. Es lo suficientemente inteligente y creativa como para comunicarse con cualquiera que quiera hablar con ella y, para aquellos predispuestos a escuchar sus diálogos silenciosos, las formas de hacerse entender u oír están muy claras.

En Melodía silenciosa descubrimos a una heroína que debe luchar por sus principios y por lo que quiere con una fuerza interior redoblada pues, dependiendo de quienes son sus receptores, sus mensajes son interpretados de dos maneras distintas: por un lado están los que empatizan con Emily y tienen una idea clara del sentido profundo de sus expresiones, y por otro están los que no quieren entenderla y ven en ella solamente lo que quieren ver. A todo esto se añade la época en que está ambientada la historia (la segunda mitad del siglo XVIII), en la que las técnicas y los recursos para ayudar a las personas sordas pasaban, en el mejor de los casos, por el aislamiento familiar y la sobreprotección.

Por tanto, en la novela encontramos a una mujer fuerte y arrebatadora que es capaz por sí misma de despertar toda clase de sentimientos. Para unos solamente es un reflejo de sus propias creencias o ideas y son incapaces de ver más allá de sus silencios, que interpretan como asunciones de sus pensamientos sin profundizar ni empatizar en ningún momento con la protagonista (tal y como ocurre con lord Powell, hombre charlatán enamorado de su voz e incapaz de comunicar y escuchar); para otros, los más allegados, sus silencios son caminos hacia su entendimiento y su corazón, y Emily reserva para ellos todos los sentimientos que emanan de su persona.

En este último grupo situamos a su familia y, dentro de ella, a lord Ashley Kendrick, objeto y fin de su amor. Ashley siempre ha visto en Emily a la niña depositaria de sus confidencias y desvelos; ella siempre estaba allí cuando necesitaba ser escuchado, entendiéndose con ella sin necesidad de dialogar. Cuando Ashley se traslada a la India para forjarse una carrera, la protagonista, a pesar del dolor, se propone seguir adelante y ampliar su círculo social y sus amistades. Así, tanto su hermana Anna como su cuñado Luke, hermano de Ashley (protagonistas de la primera novela de la serie, Sin corazón), al igual que sus tíos lady Sterne y lord Quinn, entre otros, serán los pilares que apuntalarán su debut social.

Años después, la protagonista lo tiene todo más o menos encarrilado: ha crecido, se ha convertido en una belleza, tiene un pretendiente adecuado e idóneo y está encontrando su lugar en el mundo y en su sociedad. Es entonces cuando Ashley regresa de la India, trastocando y desorientando todos sus planes y, ya de paso, su corazón.

A partir de este momento el ritmo de la novela se acelera con subidas, bajadas, encuentros y desencuentros, a los que hay que añadir la parte de misterio necesaria para que nuestros protagonistas comiencen a regurgitar las pasiones que llevan dentro, proceso que les servirá también para purgar y lavar todos los remordimientos del pasado, purificando sus almas y sus corazones. Así, nos encontramos con una narración donde se reúnen los ingredientes necesarios para saborear una época maravillosa y una novela deliciosa, siempre desde un plano interior, el de Emily, en el que su amor se abre paso a través de unos diálogos silenciosos, tejiendo una historia llena de ternura y emociones que cala en lo más hondo.

Mary Balogh me ha enseñado en Melodía silenciosa otra perspectiva de la novela romántica; cuando dos corazones se encuentran y se reconocen, los mensajes se independizan de las palabras, abriéndose ante ellos un mundo de posibilidades y oportunidades donde solo la emoción bañada de inteligencia es capaz de entender y descifrar.

Y me ha encantado descubrir todo eso.



Mary Balogh nació en Gales, Gran Bretaña, donde creció durante la posguerra. Como deseaba trabajar pero también viajar, se mudó a Canadá, donde pensaba vivir durante dos años. Allí conoció a su marido en una cita a ciegas y se quedó.

Profesora de inglés, encontró tiempo para su verdadera vocación, la escritura, cuando su hijo mayor cumplió los seis años. En 1983, después de dos décadas de trabajar como docente, comenzó a publicar sus libros. 

Es una de las autoras más premiadas y reconocidas, admirada por sus romances victorianos. Su primera novela ganó el premio Rita de Novela Romántica y se han vendido más de cuatro millones de ejemplares de sus obras. Titania ha publicado Simplemente inolvidable, la primera de sus novelas relacionadas con la escuela Miss Martin's para señoritas.

lunes, 19 de noviembre de 2018

RESEÑA (by MH) ::: LAS SANGRES - Audrée Wilhelmy





Título original: Les Sangs
Autora: Audrée Wilhelmy 
Editorial: Hoja de Lata
Traducción: Luisa Lucuix 
Páginas: 192
Fecha de publicación: septiembre 2018 
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18,90 euros 
Iustración de cubierta: Wild man 2, blue pencil on mylar (Zachari Logan, 2012)
 
Féléor Barthélémy Rü es joven, atractivo y rico. Vive en un gran castillo en la Cité, una villa misteriosa, y siente un placer desmedido por la carne cruda y por la brutalidad en todas sus formas. Fascinadas por sus aristocráticos modales y por los escabrosos rumores que envuelven al joven seductor, siete mujeres no dudarán en casarse con él, dispuestas a dejarse llevar por las más oscuras fantasías amorosas.

En Las sangres, Audrée Wilhelmy reimagina el cuento clásico del ogro Barba Azul, de Perrault, y lo hace a través de la mirada de sus mujeres: Mercredi, Constance, Abigaëlle, Frida, Phélie, Lottä y Marie escriben, cada una de ellas, siete pequeños cuadernos íntimos relatando sus experiencias con Féléor, quien a modo póstumo decide reunirlos y anotarlos en memoria de las adoradas esposas.

Ese cuaderno final es el maravilloso librito que tenemos en las manos, un diario de amor erótico y amoral compuesto a ocho voces, escrito con exquisita y brutal elegancia. Un cuento de hadas moderno sin cuartos secretos ni llaves prohibidas, en el que todo el mundo sabe a qué está jugando.

Nada más terminar de leer este libro tuve tres cosas claras. La primera, que me había gustado mucho y me parecía una propuesta original, diferente y exquisita. La segunda, que precisamente esa originalidad y diferencia hacen que este sea de esos libros que quizás cueste recomendar a todo el mundo (por muy recomendable que sea, y sé que esto suena contradictorio), aunque sí lo haría a quienes gusten de leer historias que se alejan quizás de lo políticamente correcto. Tercero, que no tenía ni idea de cómo afrontar la reseña porque no me veía capaz de transmitir la esencia del libro. Y ahí estoy ahora mismo (ahí sigo, semanas después), anclada en este último tercer punto. Veremos lo que sale.

Hay que partir de la base de que Las sangres es una revisión del mito del ogro Barba Azul, así que quizás lo primero sería recordar de qué habla este mito, porque no todo el mundo tiene por qué conocerlo. Realmente es un cuento que Charles Perrault adaptó a finales del siglo XVII y que al parecer está basado en una persona real, pero ahí no nos adentramos. En el cuento, Barba Azul es un hombre rico que se ha casado en varias ocasiones y cuyas esposas, todas ellas, han desaparecido misteriosamente. Por esta razón ninguna mujer quiere casarse de nuevo con él hasta que finalmente una accede, atraída por la vida de lujos que promete el matrimonio. A punto de realizar un viaje, Barba Azul le da todas las llaves de la casa a su nueva esposa con la prohibición de que entre en una habitación determinada. Ella, obviamente, entra, y allí encuentra un escenario dantesco lleno de sangre y de cadáveres... los de sus anteriores esposas. Resumiendo, él descubre que ha entrado, se dispone a asesinarla también, ella le pide tiempo para rezar, mientras tanto llegan sus hermanos y matan a Barba Azul. ¿Moraleja? Que no se debe transgredir lo prohibido, que la curiosidad malsana de la mujer tiene funestas consecuencias, que no se debe desobedecer al marido, etc... En realidad este cuento hace alusión a muchas mujeres de la mitología e incluso de la Biblia que acabaron mal o provocaron hechos fatidícos por no saber controlar su curiosidad. Sobre el mito de Barba Azul se podría hablar largo y tendido porque tiene mucho que rascar, pero no es el lugar ni el momento, que yo, como diría aquel, he venido a hablar de Las sangres.

Como habéis visto, en el cuento original, Barba Azul asesina a sus mujeres porque le desobedecen, porque hacen algo que explicitamente les prohíbe hacer y no son capaces de controlar su naturaleza fisgona. Resulta curioso que todas esas mujeres, aun sabiendo que las anteriores habían desaparecido misteriosamente, siguieran casándose con él, por muy rico que fuese... que se casasen con él sabiendo que era un asesino. Es, cuando menos, extraño, ¿no? Pues de ahí tiró Audreé Wilhelmy para escribir Las sangres. ¿Y si esas mujeres hubiesen decidido casarse con él precisamente porque sabían cuál sería su final? ¿Y si algunas de esas mujeres, por diversas y muy distintas circunstancias, buscaran la muerte, y por ello deciden casarse con Féléor? ¿Y si en esta historia son las mujeres las que deciden su destino y son ellas las que deciden morir? ¿Y si son ellas las que le piden que las mate, las que imponen su deseo? 

Imagino que a estas alturas estaréis entendiendo el motivo por el cual esta novela puede resultar controvertida. Aun así, el mensaje está claro: estas mujeres tienen libertad de elección, ellas deciden su destino, y de hecho lo imponen, a veces incluso en contra del deseo del propio asesino. No son víctimas y no nos piden que estemos de acuerdo con ellas, solo nos cuentan lo que les ha llevado a la situación en la que están y a desear lo que desean. Nadie juega con ellas, ellas mismas forman parte del juego voluntariamente. Y cuando Féléor les pide que escriban sus experiencias, que pongan por escrito sus pensamientos, ellas leen lo que han escrito sus anteriores esposas y saben que lo que ellas escriban también será leído por sus sucesoras en la vida y la cama de su marido. Todas quieren su parte de protagonismo en la historia, diferenciarse de las que estuvieron antes y de las que vendrán después.

La estructura que escoge la autora es la misma para todas las mujeres, y aun así completamente distinta para todas ellas, porque consigue contar una historia completamente diferente para cada una de estas mujeres y darles una voz única. Primero Féléor nos ofrece una breve descripción de la mujer en cuestión, después asistimos a la lectura del diario (que obviamente llega un punto que se interrumpe a causa de su muerte), y, una vez muertas, es Féléor quien toma de nuevo la palabra y narra su punto de vista sobre algunas de las cosas que ellas han contado, lo que sentía por ellas y el modo en que las mató. Mercredi, Constance, Abigaëlle, Frida, Phélie, Lottä y Marie cobran vida a través de las páginas para narrarnos sus miedos, sus infancias, sus deseos, sus anhelos y sus secretos más íntimos... Sus relatos, sus historias, navegan entre la crueldad, el dolor, el erotismo y las pasiones más oscuras y recónditas. Algunas escenas son macabras, otras descaradas. Algunas resultan cautivadoras en su atrocidad, otras son desasosegantes en su libertinaje. La soltura de la autora escribiendo se transmite a sus personajes y su forma de revelarse ante el lector.

Y aquí llega el momento en que necesito dar en la clave de lo que pretende contar este libro. La autora lo escribió cuando apenas tenía 26 años y fue su tesis de fin de carrera (lo cual, sinceramente, no deja de ser sorprendente tras leerlo. La calidad del texto va mucho más allá de una tesis). Es decir, que Las sangres fue escrito hace ya siete años, y en su momento, Wilhelmy pretendía explorar de un manera estética y creativa la sexualidad femenina y sumergirse en los impulsos sórdidos y primitivos de estas mujeres, adentrándose en estos territorios tan inexplorados como inabarcables sin moralinas ni sentencias. Deja mucho margen a la interpretación, la opinión, el debate y sí, también busca la controversia, pero como punto de partida para la reflexión y el análisis sobre esos mismos impulsos. Esta lectura está definida como feminista, pero ni me gustan las etiquetas ni creo que todo el mundo esté de acuerdo con esta en concreto tras leer el libro y, redundando, creo que de eso se trata.

Por eso, y dependiendo de quien lo lea, la disposición con que lo haga y su modo de afrontar la lectura, creo que puede provocar reacciones muy diferentes y controvertidas. En lo que respecta a estas siete mujeres, donde unos vean libertad y libre albedrío para vivir su vida junto a Féléor, decidir su propia forma de morir y el modo en que serán recordadas, otros verán sumisión y anulación al desear su propia muerte a manos de este hombre y ser testigos de cómo a veces compiten entre ellas en este aspecto, a pesar de que en todo momento queda claro que lo que ocurre siempre ocurre con su consentimiento y es buscado y deseado. Es la intención de Wilhelmy, busca el debate; no es una lectura fácil y tiene tantas aristas e interpretaciones como lectores se dispongan a leerla. Aun así, sinceramente creo que, a pesar de que quiere que el lector trabaje con las posibles interpretaciones, la suya está muy clara: en esta novela priman la elección libre de estas mujeres y sus voluntades, le gusten o no esas decisiones y esas voluntades al lector, esté de acuerdo con ellas o no lo esté.

Y si todo esto no fuese suficiente, está la pluma de la autora, de la que os he ido dando pinceladas a lo largo de toda la reseña. Escribe muy bien, elegante sin ninguna pedantería, directa como un aguijón cuando la escena lo necesita y seductora cuando conviene. Lo mismo te narra la recreación de uno de los asesinatos de un modo que te hace removerte en el asiento que se adentra en el erotismo entendido de maneras tan diferentes como distintas son las mujeres que comparten cama con este particular Barba Azul. Es temeraria y atrevida, pero de una manera refinada y pulcra. Y merece mucho la pena leerla y descubrirla.

Me releo y sigo sin saber si transmito lo que quiero transmitir. De hecho lo recomiendo sin atreverme a recomendarlo. A mí me ha encantado, pero si no os gusta saliros de vuestra zona de confort, quizás no sea una buena elección. Si os gusta adentraros en lecturas diferentes, en lecturas que no rezumen sensaciones a "esto ya lo he leído antes", que os haga revolveros mientras os debatís internamente sobre si estáis de acuerdo o no con lo que estáis leyendo y que pasado un tiempo sigáis teniéndolo presente... entonces creo que debéis darle una oportunidad. En esta revisión del cuento de Barba Azul no hay moraleja ni interpretaciones obvias, solo interrogantes oscuros y senderos ambiguos por los que transitar mientras estas mujeres se desnudan ante el lector en varios sentidos, los cadáveres se acumulan y Féléor se va convirtiendo en el mito que ha llegado a ser.



Audrée Wilhelmy (Cap-Rouge, Québec, 1985) es una de las más destacadas escritoras francocanadienses de su generación. Tras licenciarse en Creación literaria por la Universidad de Québec, se doctoró en 2015 en Estudios y prácticas de las artes y un año más tarde fue invitada a una residencia de creación en Villa Médicis, de la Academia de Francia en Roma. Desde entonces vive consagrada a la escritura.

Su primera novela, Oss (2011) llamó ya la atención de la crítica canadiense y resultó finalista en 2012 del prestigioso Premio del Gobernador General. Con Las sangres (2013), su segunda novela, publicada en Francia por Grasset y adaptada dos veces a teatro, fue Premio Sade 2015 y finalista del Premio de los Libreros de Quebec, del Premio France-Québec y nominada al Premio Marie-Claire y al Premio de los lectores de la revista suiza L’Hebdo. Su última novela, Le corps des bêtes (2017), vuelve a ahondar, con su bellísima prosa orgánica y desacomplejada, en las pulsiones más salvajes del ser humano.

domingo, 18 de noviembre de 2018

LISTADO PROVISIONAL PARTICIPANTES "SORTEO UNHAUL"

¡Hola a todos!

Esta noche a las 23:59 acaba el plazo para participar en el SORTEO UNHAUL, así que, a la espera de si se apunta alguien más a lo largo del día de hoy, comparto aquí el listado provisional de los participantes, el orden en que habéis participado y los puntos con los que lo habéis hecho. Solo ha habido un par de incidencias, cosa que os agradezco mucho.
 
Y os informo que aunque en principio iba a dar los resultados este miércoles día 21, traslado el día al viernes 23, porque sinceramente no pensaba que fuese a participar tanta gente y me va a llevar un tiempo preparar los 31 sorteos (curiosamente ahora mismo sois también 31 los participantes xD).

Si veis algo que no está bien y que haya que corregir, o se me ha pasado alguien, os agradecería que me avisaráis antes del miércoles.

Y de verdad que mil gracias a todos por la participación y por la buena acogida que ha tenido el sorteo, sois unos soletes.

Por cierto, que se avecina el tercer aniversario del blog en apenas diez días, quien avisa no es traidora... pero ese, en cuanto a temática de los libros, será muy Netherfield, como siempre xD.

¡Muchísima suerte a todos y que Jane Austen reparta suerte!

 
Álvaro Polo Renedo - 13 puntos*
Carmen CG - 13 puntos
Judith Rodríguez - 15 puntos
Isabel - 11 puntos
Yoli Trotera - 11 puntos
Andrea - 5 puntos
Earthquakemind - 9 puntos
Mª Ángeles Bk - 11 puntos
Marisa Ruiz - 9 puntos
Ángel Luis Romero - 2 puntos
Ful Navalón - 9 puntos
Bajolapieldeunlector - 11 puntos
Clara Rivas - 11 puntos
Nuemiel La habitación azul - 11 puntos
Isabel Aragues - 6 puntos
Miguel S. Martín - 11 puntos
Límites infinitos - 11 puntos
Dumain - 15 puntos
J. Alberto - 11 puntos
Ray - 11 puntos
Sary - 9 puntos
MonTse - 6 puntos
Buscando mi equilibrio - 5 puntos
LuliE - 6 puntos
mar - 11 puntos
Tamara López - 5 puntos
Ana Mª García - 5 puntos
Raquel González - 13 puntos
Rosa - 11 puntos**
Patt9 puntos
LauryMG - 15 puntos

*Álvaro, los 6 puntos en redes son entre Twitter, Facebook e Instagram. Los enlaces a Twitter y FB están bien, pero el otro enlace que pones da error y no es válido, por eso solo puedo sumarte 4 en ese apartado (de todos modos me he asegurado en tu cuenta de IG y he visto que efectivamente ahí no hay nada relacionado con el sorteo).

**Rosa, te he mandado un email.




viernes, 16 de noviembre de 2018

RESEÑA (by MH) ::: AMY FOSTER - Joseph Conrad





Título original: Amy Foster 
Autor: Joseph Conrad
Editorial: Alba
Traducción: Marta Salís
Páginas: 91
Fecha publicación original: 1901
Fecha esta edición: mayo 2011
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 9 euros 
Imagen de cubierta: Detalle de Un barco en un mar con tormenta (Gustave Doré, 1876)





 
Esta peculiar historia de un naufragio se desarrolla no en una isla desierta o en una tierra de salvajes, sino en las civilizadas costas de Inglaterra, donde sin embargo el naúfrago es recibido con una tremenda hostilidad y debe padecer los más tristes efectos del «miedo a lo incomprensible», que troca incluso el amor en desolación. 

En 1997 fue adaptada al cine con el título de El hombre que vino del mar.

La editorial Alba tiene varias colecciones que reúnen joyas de muy diferentes tipos, y una de esas colecciones, quizás de las menos conocidas, es Alba Brevis, dentro de la que, salvo en contadísimas ocasiones, publican clásicos de menos de cien páginas (aunque hace ya unos años que no sacan nada en esta colección y aparentemente está abandonada o en stand-by). Amy Foster, del escritor polaco nacionalizado británico Joseph Conrad, es uno de esos Brevis.

La acción está ambientada en una pequeña localidad de la costa de Inglaterra en los mismísimos albores del siglo XX; en ella aparece de la nada un hombre con ropas extrañas y aspecto de extranjero, que no habla ni una sola palabra de inglés... y solo por este motivo, porque los ignorantes aldeanos ni comprenden a ese hombre ni consideran normal su apariencia, lo encierran en una pocilga hasta saber qué hacer con él. Este hombre, desorientado, confuso, que no entiende nada de lo que le dicen, no sabe en qué parte del mundo está y se ve de la noche a la mañana encerrado sin saber el motivo, solo recibe un gesto amable: el de Amy Foster. A partir de ese momento, y que nadie se lleve a error, comienza en apariencia una atípica historia de amor que no es en absoluto lo que realmente nos quiere contar el autor. Los intereses de Conrad iban por otros derroteros.
Basta mirar esas manos enrojecidas al final de unos brazos tan cortos, y esos ojos castaños, saltones y poco despiertos, para comprender la inactividad de su cerebro... una inactividad que cualquiera habría creído a salvo de todas las sorpresas de la imaginación. Pero ¿quién está a salvo de ellas? En cualquier caso, ahí donde la ves, tuvo suficiente imaginación para enamorarse.
Esta es la definición de Amy Foster, y os la enseño porque es tan rotunda que, leída nada más comenzar la narración, nos deja clara una cosa: esta novela lleva su nombre pero ella no es la protagonista ni la heroína de esta historia. Solo es el detonante de todo lo bueno y lo malo que ocurre en ella, porque quien realmente debe importarnos es ese hombre extranjero que aparece un día en el valle: Yanko... el atractivo, apuesto y enigmático Yanko.

Nuestro narrador nos cuenta la historia que en su día le contó cierto doctor, así que tenemos algo así como dos narradores, aunque el que nos interesa es el segundo, ese médico que relata la llegada de Yanko al pequeño pueblo en el que vive Amy Foster. Desde el comienzo de la narración se advierte de que estamos ante unos hechos desgraciados y no se adivina un final feliz, y aquí reincido en lo que comentaba arriba. Puede dar la sensación de que esta novela va sobre la historia de amor de Yanko y Amy, y esa historia está, aunque sin grandes aspavientos y despachada sin romanticismo alguno, porque solo es el motor que usa Conrad para apuntalar la intención real de la trama.

¿Y cuál es esa intención real? Denunciar la ignorancia, la incomprensión y la intolerancia hacia los inmigrantes, lleguen de la parte del mundo que lleguen. Lo cierto es que Conrad tira en esta novela de biografía personal, pues él mismo fue marino e inmigrante, como lo es nuestro protagonista, Yanko. Conrad mete a Yanko en un barco con destino a América huyendo de la pobreza de su tierra natal en los Cárpatos; le hace naufragar no en cualquier parte alejada de la mano de Dios, sino en las mismísimas costas de la educada, civilizada y avanzada Inglaterra victoriana; y allí le hace enfrentarse a la hostilidad, ignorancia y recelo de unos lugareños supersticiosos de miras cortas y desconfianzas largas que demonizan lo que no comprenden y tratan a este extranjero como si fuese el mismísimo diablo.

Yanko está solo, se siente aislado y acosado, le tratan como a un loco, no es capaz de comunicarse, le embarga la nostalgia, es dolorosamente consciente de que su carácter, sus costumbres y su forma de ver la vida son totalmente opuestos a los de la gente que le rodea... y aun así intenta ser siempre él mismo, adaptarse a su entorno sin perder su propia identidad, aprender el idioma para no seguir aislado y convivir de la mejor manera posible con sus vecinos. Solo tiene dos aliados de su parte: el viejo señor Swaffer, un respetado lugareño que ofrece techo y comida a Yanko a cambio de que le ayude en las tareas diarias, y Amy Foster, que con el simple gesto de ofrecerle algo de pan cuando al inicio le tienen encerrado como a un animal, consigue que tenga una meta en su nueva vida: la de integrarse entre sus nuevos vecinos, cortejarla y casarse con ella. Amy Foster también está enamorada hasta las trancas de Yanko y desafía a todo y a todos por su amor, pero es digna hija de su tierra y de sus gentes, y la cabra siempre tira al monte. Y hasta aquí puedo contar.

En apenas ochenta páginas, Conrad arma una historia completa que merece mucho la pena leer. El lenguaje, aunque sobre todo al principio se detiene en descripciones, no es nada recargado ni pesado, y narra una historia, la del pobre y apuesto Yanko, que se te queda rondando en la cabeza. Me gustaría ahondar más en algunas cosas, pero no puedo contar mucho más dado lo exiguo de las páginas; aun así creo que con lo que os comento os podéis hacer una idea. De hecho me sorprende que la propia sinopsis oficial de la editorial reviente el final del libro sin despeinarse (arriba os he borrado toda esa parte, claro, y quien compre el libro no debería leer la contraportada). De esta nouvelle hay que saber de lo que va, hay que conocer el contexto y hay que entender lo que quería contar Conrad, pero el resto hay que leerlo lo más in albis posible.

Veréis por la sinopsis que hay una adaptación cinematográfica... solo puedo deciros que como peli romántica de un amor incomprendido contra mil impedimentos y tal es muy bonita, pero que la esencia del libro no está por ninguna parte. Cogieron la historia de amor (que en el libro carece por completo de romanticismo y solo es una excusa) y se olvidaron de todo lo demás. Y lo dejo aquí, que estoy decidida a que esta reseña sea más corta de lo habitual.


Józef Teodor Konrad Korzeniowski, Joseph Conrad para el mundo de las letras, nació en Berdiczew (Ucrania) en 1857, bajo el imperio zarista. Sus padres, de la pequeña nobleza rural polaca, murieron cuando era niño, en el exilio impuesto por sus actividades antirrusas, y él quedó bajo la tutela de su tío Tadeusz Bobrowski. En 1874 cedió éste al «quijotesco» anhelo de su sobrino de hacerse a la mar y le envió a Marsella, donde el joven sirvió en la marina mercante francesa (a veces embarcando mercancías clandestinas para los círculos legitimistas) antes de unirse a un buque británico en 1878 como aprendiz. En 1886 obtuvo la nacionalidad británica y la licencia de patrón de la marina mercante de ese país.

Ocho años después, abandonó la vida del mar por la vida de las letras: su primera novela, La locura de Almayer, se publicó en 1895, y un año después se casaba y establecía en Kent, donde en quince años escribió -en inglés, su tercera lengua- relatos y novelas que pronto se convertirían en clásicos, como Lord Jim (1900), Juventud (1902), El corazón de las tinieblas (1902), El agente secreto (1907), Entre tierra y mar (1912), Victoria (1915), La línea de sombra (1917) y La flecha de oro (1919). En 1912 apareció su peculiar volumen de memorias, Crónica personal

Conrad murió en Bishopsbourne (Kent) en 1924.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

RESEÑA (by MB) ::: INDIANA, o LAS PASIONES DE MADAME DELMARE - George Sand




Título original: Indiana
Autora: George Sand 
Editorial: dÉpoca
Traducción: Eva María González Pardo
Prefacio: George Sand
Prólogo: Beatriz Alonso
Páginas: 336
Fecha publicación original: 1832
Fecha esta edición: octubre 2018
Encuadernación: cartoné
Precio: 20,90 euros 
Ilustraciones originales: Tony Johannot y Maurice Sand



Esta apasionante y conmovedora novela narra la historia de Indiana, una bella e inocente joven obligada a contraer un matrimonio de conveniencia con el señor Delmare, un estricto y anciano coronel ya retirado. Bajo el ala protectora de su primo, el fiel y taciturno sir Ralph, la joven e infeliz esposa vive una existencia anodina en una rica mansión de provincias hasta que se enamora perdidamente del apuesto Raymon de Ramière, un aristócrata frívolo y aparentemente encantador que subvierte toda su existencia. Resucitada de una vida desprovista de alegrías, la primera de las pasiones de Indiana es despertada por el hombre equivocado. La inconstancia en los sentimientos de Raymon y su engañosa personalidad harán tambalear el corazón de la señora Delmare entre la indignación y una atracción imposible de dominar, poniendo en peligro su honor.

Cuando este libro fue escrito en el otoño de 1831, se había consumido y finiquitado la Revolución de 1830 en Francia (llamada también Revolución de Julio o Las Trois Glorieuses), una revuelta popular y burguesa que consiguió destronar a Carlos X y a su gobierno autocrático, ascendiendo en su lugar al trono a Luis Felipe I.

Estos años convulsos, revueltos e inestables engendraron Indiana o las pasiones de madame Delmare, novela escrita por la incombustible George Sand en la que Indiana es una mujer que concentra y recoge todas las emociones, pasiones y sentimientos inherentes a los agitados y decimonónicos años 30 franceses.

Indiana, procedente de la antigua isla de Bourbon (isla Reunión), posee un corazón criollo apoderado y depositario de los sentimientos de tres hombres diversos y divergentes que representan las personificaciones de las distintas corrientes políticas, sociales y culturales que caracterizaron esta época francesa.

Así, vemos en su marido, el coronel Delmare, a un hombre maduro y curtido por las guerras napoleónicas que se conduce por medio de un realismo castrense que le incapacita para atisbar ninguno de los anhelos y sentimientos que pueblan en el corazón de su joven y frágil mujer.

Estos sentimientos a los que aspira el corazón de su esposa son recogidos sin pudor ni conciencia por el embaucador noble Raymon de Ramière, que con su labia, empatía y habilidades sociales es capaz de colarse de lleno en el corazón de nuestra heroína, exaltando y enardeciendo todos los sentidos que, como antes he comentado, su torpe marido es incapaz de vislumbrar, provocando con ello tales torrentes de romanticismo que llenan y desbordan el corazón de la joven.

Finalmente encontramos a su primo Rodolphe Brown (sir Ralph), observador-activo en la vida de Indiana. Siempre está a su lado y, aunque se comporta como una estatua fría e inerte, esa indolencia indiferente esconde todo un cúmulo de sentimientos, atenciones, cuidados y detenimientos hacia su prima que le resultan casi imposibles de expresar. 

Estos tres hombres marcan y dirigen los movimientos de Indiana... pero su corazón, rebosante de sensibilidad y primitivismo, ya ha escogido, y merced a esta elección, ese corazón rebota y choca una y otra vez contra la felicidad, infelicidad y las ataduras matrimoniales: ha entregado su alma y su paz mental al noble Raymon de Ramière, y los caprichos y decisiones de este serán los que marcarán los ritmos de su flamante amor, tensionando su convivencia marital y colocando al bueno de sir Ralph en la posición de espectador y observador.

Por otro lado, ella siente que su corazón es libre y que no lo ha ofrecido por medio de ninguna cláusula matrimonial. Por ello, y a pesar de sus ataduras, opta en todo momento por lo que ella cree amor verdadero, ya que ni los prejuicios sociales ni los religiosos son capaces de privarle de una especie de frenesí y éxtasis que le nubla la conciencia y el discernimiento y le impide ver y reconocer a los hombres de su vida tal y como son en realidad, con sus embaucamientos y sus mentiras. También es cierto que vive enamorada de un amor imaginado e idealizado que deforma y magnifica, entregándose a una lucha que, desde el principio, todos intuimos que no va a recalar en buen puerto... todos, menos la protagonista. Y eso que desde el principio los actos del noble hablan por sí solos, pero no hay más ciego que el que no quiere ver

Así, encontramos a nuestra buena Indiana supurando amor romántico y viviendo en una burbuja, obnubilada y girando su vida al ritmo de los antojos y ligerezas de su versátil noble. Todos estos cambios de humor y de sentidos marcan los ritmos y giros argumentales de la novela, y a lo largo de ellos vemos cómo la vida de nuestra protagonista asciende y desciende al mismo tiempo que su corazón y su vida giran y giran en una vorágine de sentimientos incontrolados.

Ya solo nos queda saber el papel del observador-activo, el contrapunto a todo este descontrol y desasosiego. Nuestro buen Ralph se convertirá en un ángel salvador... intermediario, sin opinar ni enjuiciar, entre las dos corrientes centrifugadoras que dirigen el corazón de Indiana: la del deber social y la de sus deseos más íntimos. Y, a partir de aquí, el lector debe descubrir cómo acabará este cuarteto singular lleno de sentimientos profundos y viscerales.

La prolija George Sand supo insuflar a una de sus novelas más tempranas toda la sensibilidad de la época, en la que los movimientos sociales diluían los diferentes estamentos encumbrando y posibilitando a una burguesía cada vez más poderosa, mientras que a la rancia nobleza no le quedaba otra que la connivencia con ellos. Esto lo observamos en alguna de las decisiones de Raymon de Ramière, a quien no le importa sacudirse todos los escrúpulos de su clase si con eso favorece sus intereses y su supervivencia.  

Indiana o las pasiones de Madame Delmare es una novela maravillosa, un acceso perfecto a la vida de su autora, George Sand... una puerta abierta a su grandiosa e ingente labor literaria, legado de todas sus experiencias y de su vida. Toda esta herencia literaria se enraizó con su época, donde su sensibilidad, instinto y feminidad no le impidieron vivir una vida plena, cercana e influenciada siempre por todo cuanto le rodeaba, ya fueran los movimientos sociales y reivindicativos, o la política, las colonias y, sobre todo, la condición y los derechos de la mujer. No me voy a extender sobre la autora, pues podemos encontrarla y descubrirla en la reveladora y significativa introducción de Beatriz Alonso.

Como ya sabéis, soy una ferviente admiradora de todos los libros de la editorial dÉpoca, y en especial de la colección Delicatessen. Son todos tan bonitos y exquisitos en sus detalles e ilustraciones que no me canso de tocarlos y admirarlos, e Indiana o las pasiones de Madame Delmare cumple rigurosamente con todos esos estándares de calidad a los que nos tienen malacostumbrados. 

La novela es conmovedora y enriquecedora; me ha fascinado.




George Sand (1804-1876), pseudónimo de Amantine Aurore Lucile Dupin, baronesa de Dudevant, fue una escritora y dramaturga francesa que se rebeló contra las costumbres y prejuicios de su tiempo, defendiendo los derechos de la mujer y criticando las injustas leyes matrimoniales.

Rebelde y reivindicativa por naturaleza, la autora aborda en sus novelas, y particularmente en Indiana, temas tan controvertidos como el adulterio, la poderosa influencia de la opinión pública y las desigualdades de clase y género a principios del siglo XIX.