lunes, 20 de mayo de 2019

RESEÑA (by MH) ::: LO QUE MAISIE SABÍA - Henry James




Título original: What Maisie knew
Autor: Henry James
Editorial: Gatopardo
Traducción: Sergio Pitol
Prólogo: Nora Catelli
Prefacio: Henry James
Páginas: 376
Fecha publicación original: 1897
Fecha esta edición: octubre 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 22,95 euros 
Ilustración de cubierta: Detalle de Las hijas de Edward Darley Boit (1882, John Singer Sargent)
Lo que Maisie sabía cuenta la historia de Maisie, una niña que a causa del divorcio de sus padres se ve obligada a vivir un periodo de seis meses con cada uno de ellos. Entre madre, padre, madrastra, padrastro, institutrices y niñeras, Maisie intentará comprender, con mirada inocente y mente perspicaz, el complejo mundo de los adultos, en el que la ambigüedad, la hipocresía, el engaño y la culpa constituyen su entramado emocional y sentimental.

«Maisie, desde los seis hasta los once o doce años, es una sabia administradora de sí misma, y constituye el ejemplo más claro de la función de la curiosidad infantil como mecanismo de control de lo que se quiere saber y de lo que no se soporta saber», señala Nora Catelli en el prólogo a esta edición.

Lo que Maisie sabía es un admirable ejercicio de estilo narrativo que pone de relevancia, una vez más, la maestría de James a la hora de mostrarnos las complejidades y sutilezas de la mente humana.


Llevo semanas dándole vueltas a esta reseña porque no sé por dónde atacarla. Y no tiene nada que ver con la novela en sí, que me ha fascinado, sino con la complejidad casi mayestática que encierra; una complejidad que resulta más fácil asimilar y desentrañar con la propia lectura que con una explicación externa que, por mucho que lo intente, solo va a rozar la superficie de todas las intrincadas capas que envuelven y aprietan el corazón de esta historia.

La historia de Lo que Maisie sabía comienza después de una decisión judicial que detemina, tras el divorcio de unos padres, que su hija de seis años pase seis meses al año con cada uno de ellos. Ninguno de esos padres quiere realmente hacerse cargo de la hija, pero la batalla entre ellos exige un estandarte que enarbolar mientras dure la contienda. Maisie, la hija en cuestión, comienza entonces su periplo, un periplo que durará varios años y que James no duda en complicar y retorcer más allá de las previsibles consecuencias de un divorcio en el que las dos partes se odian y solo usan a la hija común como instrumento de daño y represalia... Y es que, por si no tuviésemos suficiente con estos dos progenitores, digno ejemplo de ese tipo de personas que jamás deberían tener hijos, también se introduce a varios personajes más en torno a los que no solo girará la existencia de Maisie, sino que llegarán a ser mucho más importantes para ella que sus propios padres.

Lo que Maisie sabía es una novela de una estructura que bien podría asemejarse a una matrioshka, una muñeca rusa en la que Maisie es la figura más pequeña de todas, resguardada de todas las que están por encima de ella, siendo el divorcio y sus consecuencias la figura más grande, la que supone el comienzo de esta intrincada historia. Entre medias, las demás figuras representan a las nuevas parejas de sus padres, a las institutrices que se hacen cargo de ella en cada casa... figura a figura vamos descubriendo capas hasta que llegamos a una Maisie que mira hacia arriba, hacia esos entes que dominan sobre su futuro, que tienen poder sobre ella, que deciden sobre su vida y se relacionan entre ellos de maneras que a ella le afectan directamente.

Los padres de Maisie luchan por ella en el juicio, pero en cuanto llegan a un acuerdo desaparecen de su vida. Sí, pasa seis meses al año con cada uno, pero el tiempo que pasa en casa de la madre es un tiempo que pasa sin apenas tener noticias de ella, y el tiempo que pasa en casa de su padre finalmente acaba siendo un pretexto para que su progenitor pueda vivir cierta situación de manera decente de cara a la sociedad. Esos seis meses acaban distorsionándose en periodos más prolongados si a los padres les surge algo que les resulta más interesante que hacerse cargo de su hija. Ninguno se preocupa por su educación, ninguno se preocupa por sus necesidades afectivas, ninguno se preocupa por darle una vida normal. Maisie es un objeto que se mueve de una casa a otra cuando toca, sin más.

Con esto en mente, no puede resultar difícil entender que, para Maisie, los padres acaben siendo conceptos difusos. Ella observa desde fuera el espectáculo de su propia vida, y sabe que ha venido al mundo para ser el eje central de una guerra en la que el primer objetivo era hacerse con su custodia y, después, cuando ambos progenitores encuentran nuevas parejas, el objetivo es quitársela de encima y no tenerla en casa. Así, las institutrices acaban siendo las únicas personas que suponen un anclaje en su vida, aunque, sorprendentemente, el lazo afectivo más fuerte lo establece con sir Claude, el segundo marido de su madre. Él es quien la visita, quien juega con ella, quien la lleva de compras y sale a pasear con ella. Sir Claude parece el único adulto de esta historia que puede salvar la infancia de Maisie, que puede personificar la figura adulta que finalmente se haga cargo de una niña abandonada por todo el mundo, le promete una y otra vez que jamás la abandonará... pero Henry James nunca pone las cosas fáciles a sus personajes. Más bien al contrario: disfruta empujándolos a los límites de la moralidad y la ambigüedad, se regodea cuando los ve revolcados en sus propios defectos y carencias, en anhelos imprecisos y confusos, y les fuerza a tomar decisiones que no están preparados para tomar. Son personajes que, psicológicamente, están defectuosos, y juega con todas las posibilidades que eso le da.

En esta historia Maisie es manipulada una y otra vez, chantajeada emocionalmente y usada de manera egoísta para fines que unos adultos responsables y estables jamás interpondrían en el camino de una niña. Le hablan como a una adulta como si no fueran conscientes de la edad que tiene, cargan sobre sus hombros responsabilidades que no le competen para su propio beneficio, y mientras tanto ella se enfrenta como puede a toda esa falta de amor, a ese abandono, al capricho y volubilidad de quienes deberían cuidarla y protegerla. Con el transcurrir de los años, Maisie se va desplegando ante el lector como un personaje complejo que, a fuerza de sobrevivir en un entorno que se le muestra hostil, aprende  a ocultar muchos de sus pensamientos, de lo que guarda dentro, de la forma que van tomando en su cabeza todas las cosas que le van pasando, para llegar a un final en el que conocemos a la nueva Maisie, la Maisie que se va acercando a la adolescencia y que sabe que tiene que tomar decisiones que le ofrezcan protección y un futuro.

Los adultos de esta historia son egoístas, inmaduros, crueles en su insensibilidad y el abandono afectivo al que someten a Maisie, porque incluso los que se preocupan por ella y prometen cuidarla, tienen mucho que callar y esconder. Maisie va siendo consciente de  todo eso, lo sabe, aunque se escude y se resguarde tras la barrera de su niñez. La vida de Maisie no es una vida normal, y los adultos que deberían protegerla, cuidarla y quererla no se comportan de manera normal. Por eso esta historia discurre por recovecos que en ningún modo son normales, y quizás estoy siendo demasiado críptica, pero es que meterse a fondo en esta historia obliga a adentrarse en aristas tan complejas, laberínticas e intrincadas que no creo que puedan explicarse adecuadamente en unos pocos párrafos.

Lo que Maisie sabía me ha gustado mucho. Muchísimo. La historia que cuenta es de esas historias que se quedan contigo, de esas a las que le das vueltas en la cabeza incluso pasadas semanas de su lectura. La compleja moralidad de los personajes, de todos ellos, es puesta a prueba una y otra vez con resultados que a veces dejan perplejo al lector, y aun así todo transcurre dentro de cauces probables acordes a las experiencias vividas por la protagonista. Con todo, y a pesar de todo, no sé cómo se las apaña James para que la que tendría que resultar una víctima en toda historia, la que debería provocarnos un sentimiento de protección y compasión, parezca rebelarse contra esas sensiblerías. Maisie es una superviviente, es inteligente, se adapta a las nuevas personas y circunstancias que entran en su vida con la elasticidad propia de su edad, asimila sus veleidades y caprichos, y controla toda esa ambigüedad, todas esas mentiras y dobleces cínicas, primero con la intención de entender su situación, y después, tal y como se demuestra al final, con la firme determinación de tomar el control de ella.

Así pues, no, Maisie no se muestra como una niña frágil, sensible y ñoña, si se me permite la palabra. James evita en todo momento que nos centremos demasiado en eso y pasemos por alto el gran mosaico de relaciones humanas y complejidades sentimentales que despliega en las páginas, mosaico que yo he eludido a propósito en la reseña. Los vínculos personales que se establecen entre varios personajes de la novela, y que serán determinantes en el devenir de absolutamente todo lo que acontece en ella, son algo que se debe descubrir cuando se afronta la lectura. Ni siquiera os he dado nombres más allá de sir Claude, porque es una ventana que no quiero abrir aquí. Solo os puedo decir que, conforme cumple años, Maisie va desenredando la madeja de la compleja realidad que rodea a las relaciones que se establecen entre las personas de las que depende, y que el enrevesado cosmos de personajes adultos que rodea a Maisie no existe como un todo ordenado en el que cada cual ocupa su lugar, sino que se altera sacudido por varios caos que serán determinantes en la resolución de la historia.

No quiero terminar sin alabar la fantástica la traducción de Sergio Pitol. A Henry James a veces no le entienden ni los que hablan originalmente su idioma; su narración enroscada sobre sí misma llena de comas, puntos y comas, frases y frases subordinadas que confoman párrafos imposibles de desentrañar, es famosa por ser ininteligible incluso para los que comparten la lengua original en que están escritos. Traducir al James de finales del siglo XIX en adelante, que fue el momento en que empezó a desarrollar este tipo de prosa, debe ser muy, muy complicado, y hacerlo además de tal manera que el texto final se mantenga fiel al original y comprensible al lector, todo un logro. Así que igual que me quejo cuando me encuentro traducciones que dañan la vista, entorpeciendo y estropeando la lectura, también alabo una buena traducción cuando la disfruto, como es este caso :)


Henry James nació en Nueva York en 1843, en el seno de una rica y culta familia de origen irlandés. Recibió una educación ecléctica y cosmopolita, que se desarrolló en gran parte en Europa¬. En 1875, se estableció en Inglaterra, después de publicar en Estados Unidos sus primeros relatos. El conflicto entre la cultura europea y la norteamericana está en el centro de muchas de sus obras, desde sus primera novelas, Roderick Hudson (1875), Washington Square (1880) o El americano (1876-1877), hasta El Eco (1888) o La otra casa (1896) y la trilogía que culmina su carrera: Las alas de la paloma (1902), Los embajadores (1903) y La copa dorada (1904).

Maestro de la novela breve y el relato, algunos de sus logros más celebrados se cuentan entre este género: Los papeles de Aspern (1888), Otra vuelta de tuerca (1898), En la jaula (1898), Los periódicos (1903) o las narraciones reunidas en Lo más selecto. Fue asimismo un brillante crítico y teórico, como atestiguan los textos reunidos en La imaginación literaria.

Nacionalizado británico, murió en Londres en 1916.

viernes, 17 de mayo de 2019

GANADORAS ::: SORTEO "EL VIAJE DE CATULA PRIM"

¡Buenos días a todos!

El miércoles acabó el plazo para participar en el sorteo de 2 ejemplares de "El viaje de Catula Prim", la última novela de Beatriz Alonso, así que hoy toca dar los nombres de los ganadores (o ganadoras, en este caso).


Sin más dilación...



¡Enhorabuena a las dos!

Tenéis 48 horas para reclamar vuestro premio. Mandadnos un email a nuestra dirección lasinquilinasdenetherfield@gmail.com, que en cuanto tengamos vuestros datos nos acercamos a Correos (seremos nosotras las que os enviemos los libros).

Y no nos queda más que darle a Beatriz mil gracias por los ejemplares para el sorteo y desearle la mejor de las suertes en esta nueva aventura, que se la merece toda :)





miércoles, 15 de mayo de 2019

RESEÑA (by MB) ::: UNA FAMILIA DECENTE - Rosa Ventrella





Título original: Storia di una familia perbene 
Autora: Rosa Ventrella
Editorial: Suma de Letras
Traducción: Mercedes Fernández Cuesta
Páginas: 360
Fecha esta edición: febrero 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,90 euros 
Diseño de cubierta: Penguin Random House Grupo Editorial/Carlos Pamplona



En la década de 1980 los veranos en el barrio viejo de Bari transcurren en callejones blancos donde los niños juegan a perseguirse por laberintos de sábanas tendidas entre el aroma de las salsas. Maria, de doce años, es pequeña, morena y de rasgos salvajes, y su actitud insolente le ha valido el apodo de Malacarne. Vive en una tierra sin tiempo, en un barrio donde los abusos se sufren y se infligen y de donde es muy difícil escapar. Y, pese a todo, no está dispuesta a someterse a unas normas que no respeta. Su único apoyo es Michele, el hijo menor del clan de los Sinsangre y, pese a la hostilidad entre ambas familias, entre ellos surge un sentimiento de amistad delicado, casi fraternal, que el tiempo convierte en amor. Un amor que, aunque imposible, les preserva del rencor del resto del mundo.

Rosa Ventrella nos sumerge de lleno en Una familia Decente en el más puro Neorrealismo italiano (aunque con esta historia no nos vamos a los años 40, sino que nos trasladamos a los inicios de la década de los ochenta). Está claro que toda la novela bebe de este movimiento que los autores italianos saben interpretar tan bien con su sentido de cultura y que, en esta narración concreta, se reinterpreta. 

Así pues, en ella reconocemos la característica de la que se nutre: la narración de la cotidianidad italiana. Con ese fin da muestra de toda su crudeza y enfoca la realidad sobre la extrema y deteriorada situación de las mujeres y los niños en su ambiente natural, al tiempo que les hace visibles y les da voz (o más bien un grito de protesta) denunciando en su dialecto y haciendo uso de él como canal informador de sus terribles circunstancias. Tanto el lenguaje como la narración de las vidas de los distintos personajes son austeros, y de este modo nos hace conscientes de su entorno y de sus vidas al tiempo que renuncia a lo innecesario, lo sobrante y, en definitiva, lo superfluo.

Para no alargarme y dispersarme por otros caminos entro de lleno en Una familia decente. Estamos en los años 80 en la ciudad italiana de Bari, capital de la Ciudad metropolitana homónima y de la región de Apulia, limitada por el mar Adriático entre la provincia de Brindisi y la provincia de Foggia. Nos adentramos en su barrio viejo, sus callejuelas y sus casas y, más concretamente, en la de la familia De Santis, cuyos habitantes y moradores viven (o más bien malviven) en una pobreza que solo les da para comer y poco más, y cuya moralidad se enseña y se interpreta a base de golpes y palizas.

La familia la componen los padres, Antonio y Tere, además de Giuseppe, Vincenzo y Maria que, junto a la abuela materna, forman un núcleo discordante y callado frente a los ataque de ira y violencia que emanan del paterfamilias, Antonio. Este, pescador, es el que marca a todos los demás de una manera u otra, sacando lo peor de ellos en la mayoría de las ocasiones y, en contados e incomprensibles casos, lo mejor, pero siempre imponiéndose a través de su férrea disciplina.

Maria De Santis, nuestra protagonista, crece en este ambiente, y nos cuenta en primera persona su vida y la de aquellos que le acompañan en el día a día; la de su madre, sus hermanos, su abuela, sus vecinos y, sobre todo, la de los hijos de estos últimos, que crecen y se desarrollan en similares circunstancias. 

Maria, apodada por su familia como Malacarne, nos relata cómo son y de qué están compuestos sus días, sus ratos de felicidad y tragedia... su realidad, que el lector percibe a través de sus ojos tan cruda y descarnada que acaba sintiendo todos esos golpes y maltratos que minan la voluntad de aquellos que la rodean, y quienes de algún modo apelan a un tipo de esperanza que se presenta por medio de supersticiones, rezos o canciones italianas. 

Todos intentan redimirse o agarrarse a una luz imposible y, en el caso de Maria, el pasaporte para una nueva vida serán la educación y el amor que, increíblemente, germinarán en un terreno casi hostil, pero no imposible. Aunque nuestra heroína cumple con los requisitos necesarios para hacerlos crecer y desarrollarse, serán otros (sobre todo su padre, Antonio) los encargados de que Maria cumpla (o no) todas sus expectativas y sueños. Conociendo el carácter de su progenitor, Maria sabe que no las tiene todas consigo, pero aun así vivirá todos los momentos que se le regalen, ya sean a modo de conocimientos o sentimientos, como si fueran los últimos y exprimiéndolos al máximo.
-Vienes del barrio viejo, ¿verdad, De Santis? -me preguntó al devolverme el trabajo, en el que destacaba un nueve. Asentí, temiendo que lo hubiera considerado demasiado irrespetuoso, un poco fuera de tono-. Para muchos es una condena, pero para ti, De Santis, creo que es un don. No se puede conocer realmente algo si antes no te ha traspasado su exacto contrario. 

Todo lo que es bello, lo que consideramos perfecto y magnífico, llega tras haber probado lo feo y lo imperfecto. Si conoces el mal, sabrás con la misma certeza lo que es el bien. 
Una familia decente es una radiografía de los años 80 en el barrio viejo de Bari, donde por medio de las vivencias de distintos personajes se nos dan a conocer toda una época y un ambiente que, mirándolo bien, no están muy lejos de nuestra actualidad más inmediata, que por desgracia se repite una y otra vez, y que Rosa Ventrella ha sabido crear y recrear magistralmente para transmitírnosla y hacérnosla  llegar. Su final, abierto a todas las posibilidades, rememora aquellos finales neorrealistas que los italianos sabiamente sabían construir y alzar.  

Una novela a tener en cuenta, sin lugar a dudas, y cuya lectura debo agradecer a Inés y el sorteo que ganamos en su blog. ¡Gracias!


Rosa Ventrella nació en Bari pero vive en Cremona desde hace más de veinte años. Estudió Historia contemporánea y cursó posteriormente un master en dirección escolar. Desde hace mucho tiempo escribe en revistas históricas especializadas, de conferencias sobre el papel de la mujer en la historia, imparte cursos de escritura creativa para niños y adultos y enseña literatura.
 
Ha publicado Il giardino degli oleandri (2013) e Innamorassi a Parigi (2015) de gran éxito en Italia. Una familia decente ha sido traducida en 17 países y ya se han vendido los derechos para su adaptación cinematográfica.

lunes, 13 de mayo de 2019

RESEÑA (by MH) ::: ANNABELLE - Lina Bengtsdotter




Título original: Annabelle 
Autora: Lina Bengtsdotter
Editorial: Planeta
Traducción: Martin Lexell y Juan José Ortega Román
Páginas: 416
Fecha esta edición: enero 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,50 euros

Audiolibro: Storytel 
Duración: 10 horas 5 minutos 
Narradora: Silvia Rico


Una cálida noche de verano desaparece la joven de diecisiete años Annabelle Ross en Gullspång, un pequeño pueblo del interior de Suecia, donde todos se conocen y en el que nunca pasa nada.

La peculiar investigadora criminal de la policía de Estocolmo, Charlie Lager, es enviada allí para hacerse cargo del caso junto a su compañero Anders Bratt: es la mejor y nunca abandona un caso. Para Charlie, sin embargo, no se trata de un caso más, sino de un viaje en el tiempo, ya que se ve obligada a regresar al pueblo en el que nació, al lugar que dejó cuando tenía catorce años, a un pasado y a una infancia de la que hizo todo lo posible para escapar. De nuevo en casa, los recuerdos –y las pesadillas– cobran vida. Al tratar de descubrir quién era Annabelle y qué le sucedió, Charlie hará también sorprendentes descubrimientos sobre su pasado. Annabelle es la primera parte de una serie protagonizada por Charlie Lager, una policía sueca que vuelve a Gullspäng, su pueblo natal para investigar la desaparición de la joven Annabelle Ross. Un caso que se complicará hasta límites insospechados y que llevará a Charlie al límite.


Desde que después de verano del año pasado compartí con vosotros una entrada donde os comentaba que había empezado a escuchar audiolibros, ya han sido unos cuantos los que he leído de esa manera, pero no los reseño nunca por aquí porque la verdad es que me cuesta bastante más hacerlo que cuando los leo en papel. Serán manías, no lo sé... Como ya os dije en su momento lo que escucho son sobre todo thrillers y novelas negras, y ese es el caso de Annabelle. ¿Por qué este libro sí lo traigo? Porque es uno de los que nos propusisteis para el reto de Netherfield, así que aunque hoy realmente pensaba traeros otra reseña distinta, cuanto más tiempo deje pasar más me va a costar escribirla, así que al tajo.

Con Annabelle da comienzo una nueva serie de novela negra sueca, en este caso protagonizada por Charlie (Charline) Lager. Policía de unos treinta y tres años, aficionada a las buenas borracheras, los encuentros sexuales ocasionales, liada con un compañero casado, dependiente de fármacos... esta es la Charlie que despunta como una gran profesional pero cuya vida privada deja bastante que desear. Detective con traumas y problemas de alcohol... sí, parece un cliché con patas (lo es), pero en este tipo de novelas, que ya se parecen demasiado unas a otras debido a la sobresaturación del género, la clave muchas veces está en el modo en que te lo cuentan. Annabelle no destaca por nada en especial, pero se lee bien y entretiene, que no es poco.

Aunque parezca raro dejadme que empiece la reseña hablando del final, pero es que haciéndolo así resumo lo que a mí me ha parecido la novela. Cuando se llega a ese final se hace realidad la sensación que se tiene (o que yo he tenido) durante todo el libro, y es que que realmente la desaparición de Annabelle Ross y su resolución no son lo importante en esta historia, solo son el medio que usa la autora para contar lo que realmente quiere contar: la propia historia de Annabelle (o al menos la personalidad de este personaje) y, sobre todo, la historia de Charlie Lager, la niña que vivía en el pequeño pueblo de Gullspång con Betty, su madre, una mujer demasiado liberal, demasiado apegada a la botella y demasiado diferente a las demás madres, y que huyó casi veinte años atrás sin volver a poner un pie en su antigua casa. Esta es la historia de Charlie (en mayor medida) y de Annabelle, aunque haya que vadear el camino y reconstruirla a través de una desaparición.

Tres momentos temporales se entrecruzan a lo largo de la narración. Por un lado el presente y la desaparición de Annabelle, una joven de diecisiete años que desaparece durante una noche de juerga, y que hace que Charlie Lager y su compañero Anders se suban a un coche y abandonen Estocolmo en dirección a Gullspäng para ayudar en la investigación del departamento de policía local. Por otro lado el llamado Ese día/Esa noche, en el que acompañamos a Annabelle durante todo el día de su desaparición y no solo la conocemos a ella sino su círculo de amigos y el momento personal en que se encontraba por diversas circunstancias. Por último, el llamado Allí y entonces, en el que son protagonistas dos niñas de trece años llamadas Alice y Rosa, y del que no sabemos muy bien hacia dónde camina ni qué quiere contarnos, pero que evidentemente sabemos que en algún momento desvelará su relación y conexión con la historia, porque si no poco sentido tendría su existencia :)

Mientras la investigación avanza en Gullspång, los recuerdos de Charlie y su infancia allí se disparan y ella se va desestabilizando ante los ojos del lector. Es un pueblo bonito en apariencia pero enquistado por dentro en el que no hay demasiado que hacer, donde casi todo el mundo trabaja en la misma fábrica, servicios básicos como la farmacia solo están disponibles dos días a la semana, y donde al caer la noche todos acaban reunidos, ya sea en el bar del hotel o en algún sitio abandonado, bebiendo como si no hubiera un mañana. El típico sitio del que se quiere huir cuando se tienen pocos años y muchas esperazas en el futuro pero que al final retiene con mil excusas a esos potenciales desertores y les impide abandonarlo. Todos se conocen, o creen conocerse, pero cada cual tiene sus propios secretos y demonios que esconder, aunque unos saben manejarlos mejor que otros. 

En esa situación, esforzándose por sobrellevar lo mejor que pueden eso que no le han contado nunca a nadie, están todos los personajes de este libro: Charlie, Annabelle, Alice, Rose, Betty... Los tres momentos temporales avanzan casi a la par, todo va confluyendo a un tiempo, y aunque algunas cosas se van intuyendo conforme se acerca el final, el tiempo que maneja la autora es el correcto y equilibrado entre narraciones. No pasan grandes cosas en cuanto a acción se refiere, pero el ritmo es fluido, ágil y entretenido, y acabas teniendo una imagen bastante concreta y pincelada de todos los personajes principales, que realmente creo que es el objetivo final.

¿Ese final? Depende de lo que se espere de él y de la investigación sobre la desaparición de Annabelle. Si hablo a modo personal, me ha parecido un final correcto sin más. No es lo mejor del libro, pero es factible. Sigo pensando que la intención de la autora iba por otros derroteros, y que Annabelle le interesaba por dos razones: como personaje a retratar ante el lector por encima de la propia resolución de su desaparición, y como excusa para presentar a Charlie Lager y su pasado de cara a la larga vida literaria que tiene pensado darle. Lo que le ocurriese a Annabelle aquella noche es, francamente, secundario.




Lina Bengtsdotter creció en Gullspång y, tras vivir en Reino Unido e Italia, en la actualidad reside en Estocolmo junto a su marido y tres hijos. Es profesora de sueco y de psicología y ha publicado artículos en medios suecos.
 
Annabelle es su debut, por el que obtuvo el prestigoso Crimetime Specsavers a Mejor Debut del año y está nominada a Mejor libro del año.
 
La escritura siempre la ha acompañado, pero fue sólo cuando dejó su trabajo que todo cobró sentido. Pronto apareció su personaje principal, la detective Charlie Lager y, con ella, el deseo de explorar su pueblo natal, Gullspång, a través de los ojos de un extraño, en un intento de retratar cómo es crecer en un lugar donde todos se conocen y nadie puede guardar secretos... o tal vez sí.

viernes, 10 de mayo de 2019

RESEÑA (by MH) ::: EL NIÑO EN LA NIEVE - Samuel Bjørk





Título original: Gutten som elsket rådyr
Autor: Samuel Bjørk
Editorial: Suma de letras
Traducción: Martin Simonson
Páginas: 456
Fecha esta edición: febrero 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,90 euros 
Diseño de cubierta: Cover Kitchen
Invierno de 1999. Un hombre regresa a casa. Está oscuro, hace frío y su coche avanza por una carretera solitaria. De repente, los faros iluminan algo que parece un animal. El hombre pisa el freno con decisión. Frente al vehículo encuentra a un niño en shock, casi congelado. Sobre la cabeza lleva una cornamenta de corzo.
 
Catorce años después, una mujer es brutalmente asesinada en un lago de montaña. En un plazo de tres semanas, tres personas han muerto. En cada ocasión, el criminal ha dejado una pista invitando a los investigadores Holger Munch y Mia Krüger a un juego mortal. Comienza una carrera contrarreloj contra el más peligroso y aterrador tipo de asesino en serie: el que elige sus víctimas completamente al azar.


Cuando llegó este libro a mis estanterías caí en la cuenta de que era el tercero de una serie de la que no había leído ninguno de los dos primeros libros, y de verdad que es superior a mis fuerzas empezar una serie policíaca por uno de los libros intermedios. Así que me puse manos a la obra y leí las dos primeras novelas, Viajo sola y El búho, y solo entonces comencé la lectura de El niño en la nieve. Voy muy retrasada en las reseñas, así que solo voy a reseñar este último... y es una pena, porque sinceramente (opinión personal) es el peor de los tres con diferencia. 

El prólogo nos traslada a 1999, y narra cómo un anciano que va conduciendo de noche por una carretera solitaria de repente se topa con un niño solo y aparentemente conmocionado que lleva una cornamenta de corzo sobre la cabeza. Fin del prólogo. Os aviso desde ya que esta escena no tendrá ninguna relevancia en la historia (pero absolutamente ninguna) salvo la obvia intencionalidad de tener un comienzo impactante.

La narración propiamente dicha en el presente (año 2013) comienza cuando empiezan a aparecer cadáveres sin ningún nexo aparente entre ellos y con distintas escenificaciones que tampoco parecen tener nada en común. La pareja de policías que da nombre a esta serie, Holger Munch y Mia Kruger, se encuentran en dos momentos muy distintos de su vida. Munch está de excedencia desde hace unos meses a causa de los eventos que sucedieron en la segunda novela, El búho; Mia Krüger parece que está aprendiendo a convivir con sus demonios y tiene planeadas unas vacaciones muy largas; por su parte, la unidad policial especializada a la que pertenecen está en stand-by ante la ausencia de sus dos ejes principales. Sin embargo, la aparición de estas personas asesinadas pone en marcha de nuevo la unidad y Holger y Mia vuelven al tajo, aunque el asesino no se lo pone nada fácil: son incapaces de encontrar nada que relacione los asesinatos y, por tanto, no pueden anticiparse a ellos.

A ver... esto de leer lo tres libros seguidos ha tenido cosas buenas y cosas malas. Las buenas supongo que son no perder el hilo de la historia de los personajes en ningún momento y saber en qué punto se encuentra cada uno en cada momento. Las malas... pues que ves cosas que con tiempo de por medio se pasarían por alto, los agujeros negros o subtramas que no se cierran o no se explican, y el uso reiterado de los mismos recursos narrativos a lo largo de los tres libros.

Centrándonos en El niño en la nieve, la investigación en sí misma sigue la misma estructura que en libros anteriores. La acción se va narrando desde el punto de vista de distintos personajes, y por eso algunas veces los tenemos a todos juntos (sobre todo cuando son reuniones del equipo y ponen datos en común), y en otros casos los seguimos por separado, ya sean Holger y Mia, u otros miembros de la unidad policial: Gabriel, el hacker informático reconvertido en policía en el primer libro (y el que mejor me cae de todo este plantel); Anette Goli, abogada que funciona como enlace entre la unidad policial de Holger y la unidad central; Curry, policía con problemas severos de alcohol (de los que nadie parece darse cuenta, y no será porque no se lo pone fácil) y que en este libro va por libre... También aparecen los puntos de vista de distintos personajes aleatorios que nos irán propocionando información y que en algún momento serán relevantes para el caso. Así, vamos moviéndonos de la investigación de oficina a la investigación a pie de calle, y entre medias se va intercalando alguna que otra subtrama independiente de la investigación que no aporta nada a la historia.

Debo comentar una cosa sobre los dos personajes principales, y es la falta de evolución en sus tramas personales, y no será porque no tienen páginas para hacerlo. Holger y Mia, sobre todo Mia, viven en un bucle personal del que no salen y que en este tercer libro se vuelve a repetir. Holger y su sueño de volver con su exmujer a pesar de que ella le mandó a tomar viento hace ya diez años; Mia y su sueño de reunirse con su hermana en el más allá... una y otra vez. Y en el caso de Mia se hace muy pesado, porque en cada libro decide quitarse la vida veinte veces para luego olvidarse otras veinte veces de que se quiere quitar la vida en cuanto surge una nueva pista y se emociona. ¿Cuántas veces se repite la frase «Ven, Mia, ven» a lo largo de los tres libros? Cansineo puro. 

Si algo bueno tienen estos libros, los tres, es que vuelan en las manos. Son buenos tochos de más de quinientas páginas (menos este que ronda las 450) y aun así los lees en dos sentadas. Son lecturas muy, muy rápidas, muy entretenidas (sobre todo si no decides darle muchas vueltas a algunas cosas), así que cuando pasa lo que pasa en este, que el final te estropea todo el libro, pues por lo menos tienes el consuelo de que apenas le has tenido que dedicar tiempo. Always look at the bright side of life :)

Y es que no, no me ha gustado nada el final. No hace falta decir que es una opinión personal porque eso se presupone en todas las reseñas (y no solo en las malas, también en las buenas), pero para mí es un final muy malo por varias razones. La primera es que este autor repite el mismo plot twist en el final de los tres libros, así que ya ni es giro ni es nada porque sabes que de una manera u otra se va a inventar algo para introducirlo (y cuando te lo encuentras otra vez en el tercer libro empieza a resultar un poco absurdo). El segundo es que tiene algunas cosas incoherentes y encima se deja otras sin explicar. No puedo ahondar sobre esto por razones evidentes, pero lo de dejar cosas sin explicar es muy típico de este autor. Allá te las compongas, lector. El tercero es que, aunque acerté quién era el asesino desde su primera aparición, ni la pitonisa Lola leyendo los posos del café podría haber adivinado sus motivos ni el por qué con los datos que el libro ofrece. Podría ser lo que te cuentan o podría ser cualquier otra cosa, porque total, se lo saca de la manga. Y cuarto, aparece otro recurso que usa en los tres libros que tampoco puedo destripar aquí y que da muestras de la falta de ideas del autor.

Os voy a ser muy sincera. A pesar de que en su desarrollo el libro tiene cosas que se me han hecho muy repetitivas de los libros anteriores, si el cierre hubiese sido bueno las hubiese pasado por alto solo por lo rápido que se lee y lo que engancha. Al fin y al cabo si un libro entretiene y te hace pasar un buen rato, lo disfrutas y ya. Pero es que ese final hizo que todo el libro se me desplomase. Sé que es algo personal, sé que a veces le pido demasiado a este tipo de libros... pero conforme pasan los días en lugar de atenuarse la mala opinión, se acrecienta. He releído el final antes de escribir esta reseña porque no quería ser injusta, pero he visto lo mismo que vi la primera vez. Y sinceramente creo que esta serie va de más a menos de manera muy evidente: lo que en una primera novela de serie funciona, es novedoso y refrescante, en la tercera cansa por reiterativo y por su aparente incapacidad para no transitar caminos ya visitados en los libros anteriores.


Samuel Bjørk es el seudónimo del noruego Frode Sander Øien. Es novelista, autor de obras de teatro, cantante, ha expuesto obras de arte y ha traducido a Shakespeare. Escribió dos novelas de notable éxito, Pepsi Love (2001) y Speed for Breakfast (2009), pero el reconocimiento masivo le llegó con Viajo sola (Suma de Letras, 2014), bestseller en todos los países en los que se ha publicado y recibido con excelentes críticas. Vive y trabaja en Oslo.