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viernes, 21 de mayo de 2021

RESEÑA (by MB) ::: LOS CUATRO VIENTOS - Kristin Hannah


 
Título original: The Four Winds
Autora: Kristin Hannah 
Editorial: Suma de Letras
Traducción: Laura Vidal Sanz
Páginas: 536
Fecha esta edición: abril 2021
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,90 euros
Imágenes de la cubierta: Joni Stringfield
Texas, 1921. La Gran Guerra ha terminado y Estados Unidos parece entrar en una nueva era de optimismo y abundancia. Pero para Elsa, considerada demasiado mayor para casarse en una época en la que el matrimonio es la única opción de una mujer, el futuro es incierto. Hasta la noche en que conoce a Rafe Martinelli y decide cambiar la dirección de su vida. Con su reputación arruinada, solo le queda una opción respetable: casarse con un hombre al que apenas conoce.

En 1934, el mundo ha cambiado. Millones de personas se han quedado sin trabajo y los granjeros luchan por conservar sus tierras. Las cosechas se pierden por la sequía, las fuentes de agua se secan y el polvo amenaza con enterrarlo todo. Cada día en la granja de los Martinelli es una desesperada batalla por la supervivencia. Y, como tantos otros, Elsa se ve obligada a tomar una agónica decisión: luchar por la tierra que ama o marchar al oeste, a California, en busca de una vida mejor para su familia.
━Nunca te vas a casar, Elsa. Por mucho dinero y posición social que tengamos. Ningún hombre digno de mención quiere una mujer fea al lado.
En
Los cuatro vientos, Kristin Hannah nos invita a realizar un viaje y un recorrido vital por la biografía de Elsa (de apellido Wolcott primero, Martinelli después). Para ello viajamos a los años veinte en Dalhart, en el Mango de Sartén de Texas, y conocemos a una mujer que más que una hija parece un apéndice. Descartada por fea y enferma, su familia sanguínea la mantiene y poco menos que la tolera... lejos de la sociedad, eso sí.

Y no es que nuestra protagonista sea una niña, sino más bien todo lo contrario. Es una mujer que ya ha cumplido veinticinco años, edad en la que por aquellos tiempos y costumbres ya debería haber formado su propia familia. Esta idea o plan está por descontado fuera de los planes paternos; ellos, sus padres, no desaprovechan la oportunidad de recordarle la enfermedad que padeció hace ya más de diez años y de la que no le ha quedado ningún rastro. A cada momento destruyen su autoestima y su valía como persona, diciéndole sin reparos y a las claras lo fea y desechable que es.
Belleza. Elsa sabía que ese era el quid de la cuestión. No era una mujer atractiva. En sus mejores días, con su mejor vestido, un recién llegado podría pensar que era bien parecida, pero nada más. Era «demasiado» todo: demasiado alta, demasiado delgada, demasiado pálida, demasiado insegura.
Y lo peor de todo es que, de tanto repetírselo, ha terminado por creérselo ella también. Pero una cosa son los prejuicios y otra es la sangre que recorre las venas de los que están vivos. Elsa se siente prisionera de su familia, desea ardientemente volar, ser mujer... En definitiva, encontrar su sitio en el mundo, ser una persona valiosa, aportar y ofrecer todo lo que tiene dentro; demostrar que también puede ser singular, visible e imprescindible.
El muchacho condujo por un camino lleno de baches hasta la antigua granja Steward. Famosa antaño en todo el condado por el tamaño de su granero, el lugar había sido abandonado en la última sequía y la pequeña casa tras el granero llevaba años cerrada con tablas.
A veces lo que pides se convierte en realidad, aunque esta no venga envuelta con las telas y ropajes de los protagonistas de las novelas románticas que han ayudado a Elsa a sobrellevar sus últimos años. Una noche conoce a Rafe Martinelli, más joven y más inmaduro que ella, algo que en principio parece no importarle. Tendrán un encuentro, y después vendrán otros que, como casi siempre que no se ponen los medios, traerán naturales y coherentes consecuencias. Esto será un escandalo mayúsculo para la familia Wolcott pues,  como miembros de las altas esferas del condado que son, no tolerarán que su peor hija haya deshonrado el buen nombre de una familia fundadora... y así es como el apellido Wolcott es reemplazado por el de Martinelli.
Pero en aquella vergüenza había habido también esperanza de que un día todos vieran, más allá de las apariencias, a la verdadera Elsa, a la hermana e hija que era por dentro. Un capullo en espera del rayo de sol que rozara sus pétalos cerrados, desesperado por florecer.
Ahora es cuando vamos a conocer la pasta de la que está hecha esta inquebrantable mujer. Elsa ha heredado todo su coraje y espíritu pionero de su abuelo quien, a pesar de estar muerto, guía sus pasos y le da valor y fuerza para no rendirse, luchar y trabajar más duro.

Junto a la familia Martinelli consigue desprenderse de la condescendencia y del apocamiento. Establece prioridades en su vida y lucha hasta la última gota de sangre y sudor para defenderlas y, sobre todo, para poner alimento en la mesa. En tiempos en los que la Gran Depresión y las terribles sequías hicieron casi imposible que los trigales no se abrasasen al  sol, no quedaba otra que trabajar y trabajar para exculpar y, de alguna manera, también mendigar un poco de validación y autoestima.

En esta lucha siempre cuenta con sus suegros, sobre todo con Rose, quien le enseña a trabajar duro, a sobrevivir y a cuidar y alimentar a una familia granjera.
Habían entretejido sus vidas de esa manera silenciosa de mujeres de pocas palabras. Día tras día trabajaban y rezaban juntas, mantenían unida a la familia frente a las penalidades de la vida campesina.
Como palos entre las ruedas tiene a su inmaduro marido y a su hija adolescente, quienes la culpabilizan por sus sueños incumplidos y sus anhelos inalcanzables. El tiempo pondrá a cada uno en el lugar que le corresponde, la lucha dará sus frutos y el trabajo reportará la sabiduría de la experiencia necesaria y esencial para sobrevivir a las terribles circunstancias de todo tipo que durante esos años asolaban a aquellos que vivían en el Mango de Sartén de Texas.
Elsa cerró los ojos un instante y recordó un tiempo en el que también se había sentido asustada y sola, cuando era una niña enferma. Aquella fue la primera vez que su abuelo se había agachado para susurrarle: «Sé valiente», al oído. Y a continuación: «O finge que lo eres. Es lo mismo».
Si algo hay que reconocerle a nuestra protagonista es que su vida ha sido vivida. Elsa lo da todo, no se queda nada: su energía, su fuerza, su empatía, su solidaridad, su amor, su perdón... una cantidad de sustantivos con los que Kristin Hannah ha construido a su personaje, su historia y las muchas vidas que se crean o se tejen a su alrededor.

Los cuatro vientos es una novela que en principio, dadas sus más de quinientas páginas, podría parecer un poco larga y espesa, pero nada más lejos de la realidad. Elsa Martinelli es un personaje redondo que crece ante nuestros ojos, nos engancha, nos atrae, y del que, una vez llegamos al final de la historia, resulta muy difícil o casi imposible desprenderse u olvidarse.
Toco la fotografía, como si fuera ciega y mis dedos pudieran de alguna manera revelar una imagen más profunda. Cierro los ojos y la recuerdo allí de pie, gritando: «Basta ya, basta ya...».




Kristin Hannah nació en 1969 en el sur de California. Aunque estudió Derecho, con la publicación de su primer libro, en 1990, se convirtió en escritora profesional. 

Es autora de más de veinte novelas de gran éxito por las que ha recibido numerosos premios y de las que se han vendido más de veinte millones de ejemplares en todo el mundo. Los best sellers El Ruiseñor y Volverás a Alaska fueron elegidos como Mejor Novela Histórica por Goodreads en 2015 y 2018. El Ruiseñor, que está siendo adaptado al cine, ganó el codiciado People's Choice Award a la mejor novela. El baile de las luciérnagas se ha convertido en una exitosa serie de Netflix. Kristin estudió Derecho antes de convertirse en escritora profesional y es madre de un hijo. Vive con su marido en la región del Pacífico Noroeste de Estados Unidos, cerca de Seattle.

lunes, 4 de mayo de 2020

RESEÑA (by MB) ::: HOTEL DE LAS MUSAS - Ann Kidd Taylor





Título original: The Shark Club
Autora: Ann Kidd Taylor 
Editorial: Suma de Letras
Traducción: Isabel Murillo 
Páginas: 368
Fecha de publicación: septiembre 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 5,95 euros 
Diseño de cubierta: Carlos Pamplona / Penguin Random House Grupo Editorial

 
Durante un día de playa en Florida en 1988 Maeve Donnelly vive dos momentos extraordinarios: primero, Daniel, el chico de sus sueños, la besa; segundo, un tiburón de puntas negras la muerde. Dieciocho años más tarde, y convertida en una reconocida bióloga marina, Maeve regresa al excéntrico hotel regentado por su abuela en la idílica isla en la que creció.

Y allí descubre algo más que los atardeceres de ensueño y las tartas de lima que tanto ha echado de menos. Un encuentro fortuito la devuelve a una inesperada encrucijada: ¿será capaz de perdonar a Daniel, el primer amor que dejó atrás, sus errores de juventud y retomar su historia? ¿O debe tomar en serio lo que comienza a sentir por Nicholas, el guapo colega que comparte su pasión por el océano?
Con doce años de edad, y mientras me recuperaba de la mordedura del tiburón, el médico me prohibió bañarme en el mar durante seis semanas, una eternidad para mí. Daniel, sabiendo que aquello debía de resultarme como una condena a muerte, vino a verme con un frasco con agua de mar.
Cuando este libro llegó a mis manos como regalo de cumpleaños adelantado, en lo primero que me fijé fue en su portada, pues no es lo suficiente reveladora. No hay rastro del Hotel de las Musas, título que se da a la novela, y te tienes que fijar para ver la aleta de tiburón y el mar reflejados en las gafas de la joven, sus verdaderos protagonistas.

Conforme nos sumergimos en la lectura se nos van ensanchando las profundidades del entendimiento. Hotel de las Musas es el nombre del hotel que Perri, abuela de Maeve Donelly, ha elegido para su peculiar establecimiento, donde la literatura es el hilo conductor: cada habitación tiene el nombre de un autor o autora, y en ellas encontramos a Charlotte Brontë, Jane Austen, Thoreau, Anaïs Nin... A decir verdad, estas musas no serán las que inspiren la historia y la vida de su protagonista pues, para ella, el hotel de su abuela refleja la peculiaridad de su dueña. Así que entiendo que al principio andemos un tanto despistados buscando a nuestras queridas musas, y más en el caso de lectores como yo misma, a quienes, si se les nombran algunos escritores, los huesos comienzan a crujirles de puro anhelo. 

Lo que recomiendo con esta lectura es sacar a las musas literarias cuanto antes de la ecuación y centrarse en la vida y en los dilemas del personaje principal, Maeve Donelly, a quien le inspiran los tiburones y cuya pasión y misión en la vida, desde que uno le mordió cuando tenía doce años de edad, es estudiarlos, entenderlos y protegerlos.

Cuando tenían seis años, Maeve y su gemelo Robin se fueron a vivir con su abuela tras fallecer sus padres en un accidente. La abuela habilitó unas habitaciones del Hotel de las Musas, situado en Florida, para darles un hogar a sus  huérfanos nietos. Así pues, la niñez de Maeve estará marcada por dos terribles acontecimientos: la muerte de sus padres y la terrible mordedura de un tiburón. El tiburón, además de marcarla físicamente con una cicatriz, le hizo desarrollar una especie de obsesión que ella intenta justificar ante los demás, pero que, mirándolo con perspectiva, simplemente se percibe que es una pasión, su misión en la vida. 

Maeve vive para los tiburones; es su prioridad, algo intrínseco a su persona, y todos aquellos que no lo entienden de alguna manera entran en conflicto con ella. Esto es lo que le sucede a Daniel, primero amigo y después su pareja, quien no entiende su pasión por estos vertebrados acuáticos y no quiere ser un segundo plato en su vida. Tanto Daniel como Maeve intentan canalizar su amor a través de ser una pareja, pero unas veces por una y otras por otro, la relación no llega a cuajar, rompiéndose definitivamente cuando Daniel le revela antes de su boda que va a ser padre con otra mujer.

Han pasado siete años y Maeve es una prestigiosa bióloga marina que, después de una investigación, vuelve a casa, al Hotel de las Musas. Allí le esperan su abuela, su gemelo, Robin, el nuevo chef del hotel, Daniel, y su hija de seis años, Hazel... en definitiva, el reencuentro con su pasado. Este intervalo entre investigaciones es el momento en el que la protagonista ha de cerrar viejas heridas, perdonar y perdonarse, así como aceptarse tal como es para poner la mirada al futuro, ya sea otorgándole una segunda oportunidad a Daniel o intentándolo con Nicholas, el científico que conoció en su última investigación.

Ann Kidd Taylor nos invita en esta refrescante novela a conocer la profundidades de las emociones y los pensamientos que motivan y direccionan la vida de Maeve, quien entiende que debe cerrar etapas para cicatrizar heridas y perdonar para seguir adelante, reconociendo además que el amor por los tiburones es una condición sine qua non, indispensable e irrenunciable.
━Seguramente ━grité━, en estos momentos están masacrando a centenares de tiburones en las aguas del Golfo, pero a la gente le importa una mierda porque no son ballenas. Salvemos a las ballenas. Todos amamos a las ballenas; yo amo a las ballenas. Pero el ser humano está torturando tiburones para obtener un beneficio y placer. Para hacer sopa de aleta de tiburón. ¿Y eso a quién le importa? ¡Si no son más que simples tiburones!
Cierro la reseña resaltando lo evidente: que este maravilloso libro no está inspirado por las musas literarias, sino por los grandes tiburones, que son respetados y venerados por nuestra protagonista, cuyo conocimiento y compromiso son verdaderamente inspiradores.




Ann Kidd Taylor es coautora del libro de memorias Travelling with Pomegranates, que fue un best seller en Estados Unidos. Vive en Florida con su marido y su hijo.

Esta es su primera novela.

miércoles, 22 de enero de 2020

RESEÑA (by MB) ::: LA EPIDEMIA DE LA PRIMAVERA - Empar Fernández





Título original: La epidemia de la primavera 
Autora: Empar Fernández
Editorial: SUMA
Páginas: 440
Fecha de publicación: septiembre 2018
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 17,90 euros 
Diseño de cubierta: Sandra Dios






Corre el año 1918 y la Primera Guerra Mundial está desmoronando Europa cuando Gracia Ballesteros se ve obligada a abandonar precipitadamente Barcelona.

En Burdeos conoce a Carter Irvine, un joven americano que se ha alistado como voluntario para luchar en el Viejo Continente, y entablan una relación que deberá superar la distancia y los peligros que les acechan. Mientras tanto, a su alrededor, cada vez más personas aparentemente sanas mueren por culpa de la gripe, una epidemia que aterrorizará al mundo.
╾Con la tía Leonor estaremos bien ╼había asegurado Fiña Griñán a sus hijos al entregar la llave de la casa a su propietario y echar a andar hasta alcanzar la calle Mayor de Cantavieja, donde un carro los esperaba para acercarlos a a la carretera general.
Fina sale de su pueblo aragonés con sus dos hijos, Gracia y Simón después de que su marido Lorenzo, empleado desde su niñez en una fábrica de harinas, se desplomara y muriera en pocos minutos. Leonor Griñán, hermana de Fina, y su marido, Agustín Gratacós, sastre y propietario de un taller en la calle de la Cadena de Barcelona, son los que de alguna manera se ocupan de darles cobijo y facilitarles un porvenir.

Así, Fina y sus hijos se  van a vivir con su hermana y su cuñado, y mientras que madre e hija trabajan en la Sastrería Gratacós, Simón, el hijo, busca trabajo por la ciudad. Son aceptados con el mejor de los recibimientos y en principio parece un arreglo beneficioso para la familia, pero desde el primer momento sienten que no son buenos días para emigrar a Barcelona: los conflictos sociales están a la orden del día y los productos de primera necesidad escasean a causa de la guerra que se está librando en Europa, circunstancias que en la ciudad se traducen en hambre, desamparo y empobrecimiento de los ciudadanos, caldo de cultivo para la anarquía y un conflicto que crece y se desarrolla muy rápidamente.

Gracia, la hija de Fina, intenta alejarse de este malestar social diseñándose una carrera y un mapa profesional. Ve la oportunidad que representa vivir en una gran ciudad y, si algo tiene claro, es que no va a trabajar toda la vida en la sastrería de su tío. Por otro lado tenemos a Carter Irvine, joven estadounidense que trabaja en la granja de su familia en Iowa. Carter tiene unos altos principios morales que le dicen que la única manera de cambiar el mundo es alistándose voluntario para combatir en la guerra. 

En La epidemia de la primavera, Empar Fernández relata la vida e historia de Gracia y Carter por medio de unos capítulos alternos que en un principio parecen contar dos historias distintas. No imaginas que tendrá que ver el granjero de Iowa con la hija de Fina Griñán, pero para eso está el destino que  ha imaginado la autora para ellos.

A lo largo de los capítulos vemos cómo Gracia y su hermano Simón deben abandonar Barcelona para viajar e instalarse en Burdeos, donde vuelven a replantearse su futuro y las circunstancias que les han hecho recalar en esta nueva ciudad. Por otro lado, Irvine está totalmente integrado en el ejército que, por casualidades de la vida, llega a la misma ciudad, y allí conoce a Gracia en una boulangerie. Son pocos los días que están juntos, así que los viven con emoción y sentimiento. Para ellos, este tiempo será la semilla de la esperanza de una futura vida juntos, anhelo que crecerá y se consolidará en cada una de sus cartas y les dará fuerzas para esperar lo mejor del futuro. 

Empar Fernández sitúa a unos personajes ficticios en un tiempo y ante unas circunstancias históricas reales, como son la Primera Guerra Mundial y el virus de la gripe española que asoló toda Europa, matando a millones de personas. En 1918 vivir era una verdadera lotería: si no te mataba la guerra morías por una pandemia provocada por el virus de la gripe. La trama, a través de sus capítulos alternos, sigue una cronología lineal y hace participe al lector del desarrollo de los acontecimientos en los que se ven envueltos los diferentes protagonistas y demás personajes. Gracias a un lenguaje claro y sencillo y a la cuidada escenografía y ambientación de las dos ciudades donde se desarrolla la historia, Barcelona y Burdeos, somos capaces de empatizar con ellos e integrarnos en sus vidas, sus miedos, sus sentimientos y sus pesares. Además, no hay nada como una relación epistolar para remarcar y dejar huella en aquellos que escriben y que reciben esas cartas llenas de amor y de emoción. 

Una historia de amor llena de esperanza.



Empar Fernández (Barcelona, 1962) alterna la docencia con la escritura, tanto de ficción como de no ficción. Con su primera novela, Horacio en la memoria, obtiene el Premio Cáceres. En 2004 comienza su colaboración literaria con Pablo Bonell Goytisolo y publican Cienfuegos, 17 agosto; Las cosas de la muerte; Mala sangre y Un mal día para morir. Resulta finalista del IX Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones con El loco de las muñecas. Posteriormente publica, entre otros, Hijos de la derrota, La cicatriz (Premio Rejadorada de Novela Breve) y Mentiras capitales. Ha quedado finalista del Premio Medellín Negro 2013 y del Ciudad de Carmona 2014. 
Con La última llamada resultó finalista del premio Valencia Negra 2015. Su anterior novela, Maldita verdad (2016), recibió el Premio Tenerife Noir y fue finalista del Premio Hammet a la mejor novela negra en castellano. EN 2017 publicó Hotel Lutecia (Suma de Letras).

viernes, 12 de julio de 2019

RESEÑA (by MB) ::: EL ÚLTIMO BAILE - Sarra Manning





Título original: After the last dance 
Autora: Sarra Manning
Editorial: Suma de Letras
Traducción: Ana Momplet 
Páginas: 445
Fecha de publicación: mayo 2016
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 14.99 euros 
Diseño de cubierta: Bekki Guyatt-LBBG



Pasado y presente se entrelazan en El último baile, una historia conmovedora sobre el poder redentor del amor inesperado.

Estación de King's Cross, 1943. Rose llega a Londres con la esperanza de cambiar su vida gris por el romance, el glamour y la música del Rainbow Corner, la famosa sala de baile de Piccadilly Circus adonde acuden los soldados americanos. Mientras las bombas caen, Rose perderá la cabeza por un piloto, y perderá todavía mucho más antes de que lo peor de la guerra haya acabado.

Las Vegas, en la actualidad. Una hermosa mujer vestida de novia entra en un bar y pide al primer hombre con el que se encuentra que se case con ella. Cuando Leo le pone el anillo a Jane, no puede ni imaginar que su nueva esposa no piensa detenerse ante nada para lograr lo que quiere.

Dos mujeres muy diferentes. Dos vidas muy diferentes. Cuando Jane y Rose se encuentren, ¿serán capaces de hacer las paces con los secretos que han estado a punto de destrozarlas?

Reconozco que cuando comencé la lectura del El último baile pensaba que iba a ser una novela un tanto ligera, de esas que me iban a hacer pasar un buen rato y ya. Pero no, Sarra Manning ha conseguido que mis lagrimas fluyan un tanto descontroladas. No sé si será porque últimamente ando un tanto sensible, pero ahí estaba yo leyendo y llorando, y no porque la novela sea un tanto tristona, oscura y desolada, sino todo lo contrario, pues la autora narra con positivismo y alegría la vida de dos mujeres extraordinarias con sus días buenos y sus días no tan buenos. Dos mujeres que están destinadas a encontrarse y a unir sus vidas, aunque antes debemos realizar con ellas sus recorridos vitales: viajar a sus pasados para llegar a sus presentes, al momento en que se alinean sus destinos y entonces todo alcanza su sentido.

Les separan sesenta años cuando llegan y se apean en la estación londinense de King's Cross: Rose, en 1943, y Jane en el 2003. Las dos bajan de sus respectivos trenes para empezar una nueva vida, dejando atrás un pasado lleno de incertidumbres, duda, oscuridades y miedos. Ambas serán recogidas por personas que más o menos se apiadan de ellas y pondrán su reloj vital en el punto cero, para así, desde ese momento, construir y edificar un nuevo destino.

Con Rose conoceremos y viviremos en primera persona cómo los habitantes de Londres encaraban sus días en plena guerra, y que, a pesar de todo, la esperanza y la alegría les llenaban de energía y les hacían exprimir y disfrutar de cada uno de los momentos que la contienda y sus circunstancias les otorgaban y regalaban, ya vinieran con ritmos de swing y jazz o de una manera más dulce en forma de donuts. A fin de cuentas, desde que Rose llegó a Londres, el legendario club americano Rainbow Corner, dedicado a acoger a sus soldados y hacerles más llevadera la guerra con sus bailes y con sus donuts, se convirtió para ella en su paraíso y refugio dentro del caos. En ese lugar encontró a sus mejores amigas, se enamoró y, en definitiva, entre baile y baile, descargó toda la adrenalina y el miedo acumulados cada noche durante sus duros días. 

Esta historia está hilada e intercalada con la de Jane, y con ella nos trasladamos a la actualidad, al presente, en que nos cuenta cómo esta impresionante mujer llega a casarse en peculiares circunstancias con el sobrino de Rose, Leo, consiguiendo de este modo conectar a estas dos mujeres y sus historias.

Pero no por esto se unen las tramas, pues la novela sigue con los dos hilos argumentales. Por un lado seguimos descubriendo cómo fueron los días y las noches de la joven Rose, cómo se enamoró y desenamoró para volverse a enamorar, su juventud y su alegría unidas a las terribles pérdidas con que la guerra le regó. También somos partícipes de su obligada madurez, su toma de conciencia, de cómo ve y siente su sufrimiento y el de los otros, del sentido del deber y de la responsabilidad con su sociedad... Vemos a una Rose transformada y transformadora. 

Por otro lado nos trasladamos a la actualidad y conocemos a Jane, una impresionante mujer a la que han vaciado a lo largo de su existencia. Con ella el viaje es distinto, pues solamente es una máscara y una mentira que primero intenta encajar para luego exprimir todo lo que puede. No tiene ningún escrúpulo y solo se mueve por dinero: esta es la razón y la motivación de todos sus pasos y todas sus palabras. Aquí la evolución es distinta, pues observamos cómo su vida, una vez que entra del brazo de Leo en la impresionante casa de una anciana y enferma Rose, irá cambiando lo quiera ella o no. Y hasta aquí puedo leer...

Con un lenguaje sencillo y ligero, Sarra Manning nos hace recordar y plantearnos el sentido de la vida y su fecha de caducidad, pero no de una manera de trágico existencialismo, sino de forma natural. A través de esta historia nos cuenta que todo llega y todo pasa, y al final, a pesar de sus tragedias y de sus dramas, la vida es un recorrido que merece la pena realizarse: siempre nos quedarán la esperanza, la alegría, el humor, la ternura y el amor. 

Todo esto y más es lo que encontramos en El último baile, una novela que desde luego a mí me ha dejado huella.




Sarra Manning es escritora y periodista desde hace veinte años. Ha escrito para numerosas publicaciones, entre ellas The Guardian, Elle, Grazia, Stella, You Magazine e InStyle. En la actualidad es responsable de la sección de Libros de Red Magazine. Su primera novela para adultos, Unsticky, se publicó en 2009, seguida de otras tres que incluyen el best seller You don´t have to say you love me. Sarra también ha escrito más de quince novelas juveniles, como Adorkable (Rarita y adorable, 2014), Guitar Girl, Let's get lost y la trilogía Diary of a crush. Vive en Londres.

miércoles, 15 de mayo de 2019

RESEÑA (by MB) ::: UNA FAMILIA DECENTE - Rosa Ventrella





Título original: Storia di una familia perbene 
Autora: Rosa Ventrella
Editorial: Suma de Letras
Traducción: Mercedes Fernández Cuesta
Páginas: 360
Fecha esta edición: febrero 2019
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19,90 euros 
Diseño de cubierta: Penguin Random House Grupo Editorial/Carlos Pamplona



En la década de 1980 los veranos en el barrio viejo de Bari transcurren en callejones blancos donde los niños juegan a perseguirse por laberintos de sábanas tendidas entre el aroma de las salsas. Maria, de doce años, es pequeña, morena y de rasgos salvajes, y su actitud insolente le ha valido el apodo de Malacarne. Vive en una tierra sin tiempo, en un barrio donde los abusos se sufren y se infligen y de donde es muy difícil escapar. Y, pese a todo, no está dispuesta a someterse a unas normas que no respeta. Su único apoyo es Michele, el hijo menor del clan de los Sinsangre y, pese a la hostilidad entre ambas familias, entre ellos surge un sentimiento de amistad delicado, casi fraternal, que el tiempo convierte en amor. Un amor que, aunque imposible, les preserva del rencor del resto del mundo.

Rosa Ventrella nos sumerge de lleno en Una familia Decente en el más puro Neorrealismo italiano (aunque con esta historia no nos vamos a los años 40, sino que nos trasladamos a los inicios de la década de los ochenta). Está claro que toda la novela bebe de este movimiento que los autores italianos saben interpretar tan bien con su sentido de cultura y que, en esta narración concreta, se reinterpreta. 

Así pues, en ella reconocemos la característica de la que se nutre: la narración de la cotidianidad italiana. Con ese fin da muestra de toda su crudeza y enfoca la realidad sobre la extrema y deteriorada situación de las mujeres y los niños en su ambiente natural, al tiempo que les hace visibles y les da voz (o más bien un grito de protesta) denunciando en su dialecto y haciendo uso de él como canal informador de sus terribles circunstancias. Tanto el lenguaje como la narración de las vidas de los distintos personajes son austeros, y de este modo nos hace conscientes de su entorno y de sus vidas al tiempo que renuncia a lo innecesario, lo sobrante y, en definitiva, lo superfluo.

Para no alargarme y dispersarme por otros caminos entro de lleno en Una familia decente. Estamos en los años 80 en la ciudad italiana de Bari, capital de la Ciudad metropolitana homónima y de la región de Apulia, limitada por el mar Adriático entre la provincia de Brindisi y la provincia de Foggia. Nos adentramos en su barrio viejo, sus callejuelas y sus casas y, más concretamente, en la de la familia De Santis, cuyos habitantes y moradores viven (o más bien malviven) en una pobreza que solo les da para comer y poco más, y cuya moralidad se enseña y se interpreta a base de golpes y palizas.

La familia la componen los padres, Antonio y Tere, además de Giuseppe, Vincenzo y Maria que, junto a la abuela materna, forman un núcleo discordante y callado frente a los ataque de ira y violencia que emanan del paterfamilias, Antonio. Este, pescador, es el que marca a todos los demás de una manera u otra, sacando lo peor de ellos en la mayoría de las ocasiones y, en contados e incomprensibles casos, lo mejor, pero siempre imponiéndose a través de su férrea disciplina.

Maria De Santis, nuestra protagonista, crece en este ambiente, y nos cuenta en primera persona su vida y la de aquellos que le acompañan en el día a día; la de su madre, sus hermanos, su abuela, sus vecinos y, sobre todo, la de los hijos de estos últimos, que crecen y se desarrollan en similares circunstancias. 

Maria, apodada por su familia como Malacarne, nos relata cómo son y de qué están compuestos sus días, sus ratos de felicidad y tragedia... su realidad, que el lector percibe a través de sus ojos tan cruda y descarnada que acaba sintiendo todos esos golpes y maltratos que minan la voluntad de aquellos que la rodean, y quienes de algún modo apelan a un tipo de esperanza que se presenta por medio de supersticiones, rezos o canciones italianas. 

Todos intentan redimirse o agarrarse a una luz imposible y, en el caso de Maria, el pasaporte para una nueva vida serán la educación y el amor que, increíblemente, germinarán en un terreno casi hostil, pero no imposible. Aunque nuestra heroína cumple con los requisitos necesarios para hacerlos crecer y desarrollarse, serán otros (sobre todo su padre, Antonio) los encargados de que Maria cumpla (o no) todas sus expectativas y sueños. Conociendo el carácter de su progenitor, Maria sabe que no las tiene todas consigo, pero aun así vivirá todos los momentos que se le regalen, ya sean a modo de conocimientos o sentimientos, como si fueran los últimos y exprimiéndolos al máximo.
-Vienes del barrio viejo, ¿verdad, De Santis? -me preguntó al devolverme el trabajo, en el que destacaba un nueve. Asentí, temiendo que lo hubiera considerado demasiado irrespetuoso, un poco fuera de tono-. Para muchos es una condena, pero para ti, De Santis, creo que es un don. No se puede conocer realmente algo si antes no te ha traspasado su exacto contrario. 

Todo lo que es bello, lo que consideramos perfecto y magnífico, llega tras haber probado lo feo y lo imperfecto. Si conoces el mal, sabrás con la misma certeza lo que es el bien. 
Una familia decente es una radiografía de los años 80 en el barrio viejo de Bari, donde por medio de las vivencias de distintos personajes se nos dan a conocer toda una época y un ambiente que, mirándolo bien, no están muy lejos de nuestra actualidad más inmediata, que por desgracia se repite una y otra vez, y que Rosa Ventrella ha sabido crear y recrear magistralmente para transmitírnosla y hacérnosla  llegar. Su final, abierto a todas las posibilidades, rememora aquellos finales neorrealistas que los italianos sabiamente sabían construir y alzar.  

Una novela a tener en cuenta, sin lugar a dudas, y cuya lectura debo agradecer a Inés y el sorteo que ganamos en su blog. ¡Gracias!


Rosa Ventrella nació en Bari pero vive en Cremona desde hace más de veinte años. Estudió Historia contemporánea y cursó posteriormente un master en dirección escolar. Desde hace mucho tiempo escribe en revistas históricas especializadas, de conferencias sobre el papel de la mujer en la historia, imparte cursos de escritura creativa para niños y adultos y enseña literatura.
 
Ha publicado Il giardino degli oleandri (2013) e Innamorassi a Parigi (2015) de gran éxito en Italia. Una familia decente ha sido traducida en 17 países y ya se han vendido los derechos para su adaptación cinematográfica.