viernes, 25 de septiembre de 2020

RESEÑA (by MH) ::: UNA BODA EN LYON - Stefan Zweig



 

Título original: Die Hochzeit von Lyon / Die Wanderung / Ein Mensch, den man nicht vergisst / Zwei Einsame
Autor: Stefan Zweig
Editorial: Acantilado
Traducción: Berta Vias Mahou
Páginas: 80
Fecha publicación original: 1927 / 1901 / 1946 / 1902
Fecha esta edición: febrero 2020
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 10 euros
Ilustración de cubierta: Leonard Beard



Durante el Terror jacobino, una joven, que espera su ejecución en el oscuro sótano de una cárcel, se reencuentra con su prometido, al que creía muerto en un levantamiento de las fuerzas partidarias a la monarquía. Sólo la compasión de sus compañeros de infortunio ayudará a los amantes a cumplir su mayor deseo, presentarse ante Dios como marido y mujer, y a su vez ofrecerá un momentáneo consuelo a todos los presentes. 
 
Publicado originalmente en 1927, «Una boda en Lyon» es un retrato sobrecogedor de la persecución política y religiosa, uno de los mayores fracasos de la humanidad según Stefan Zweig. La presente edición incluye otros tres relatos: «La caminata», «Un ser humano inolvidable» y «Dos solitarios».

Jamás os he traído a Stefan Zweig al blog, y  teniendo en cuenta lo muchísimo que le admiro desde hace muchos, muchos años, la verdad es que me da hasta vergüenza. Lo conocí como biógrafo, y leí sus obras sobre María Estuardo, María Antonieta y Balzac casi una detrás de otra. Luego ya vino su faceta como novelista y especialista en novelas cortas y relatos, y me terminó de enamorar. Cuando este verano me regalaron Una boda en Lyon por mi cumpleaños, me decidí a traerlo al blog. Me hubiese gustado hacerlo con un libro de más "peso" dentro de su bibliografía, pero ya habrá tiempo para eso.
 
Aunque el libro se llama Una boda en Lyon, en realidad es una compilación de cuatros relatos (publicados originalmente entre 1901 y 1946), siendo el que da título al volumen el principal de ellos. Los otros tres relatos son La caminata, Un ser humano inolvidable y Dos solitarios. Estos cuatro relatos se reparten las apenas 60 páginas que contiene la edición, así que os doy una pincelada sobre cada relato y mi opinión sobre él sin extenderme demasiado (espero).
 
Una boda en Lyon está ambientado durante la Revolución Francesa, concretamente durante los días de noviembre de 1793 en que Lyon fue tomada por asalto tras ser considerada ciudad traidora a la Asamblea Nacional, y en los que se ordenó su total destrucción además de una masacre ciudadana. En este contexto de decenas de fusilamientos diarios conocemos la historia de dos jóvenes que se reencuentran en los sótanos del Ayuntamiento donde pasan la noche antes de su ejecución al amanecer. Tenían previsto casarse justo el día en que las tropas de la Asamblea irrumpieron en la ciudad, y su máxima ilusión sigue siendo morir como marido y mujer.

Un relato conmovedor y muy emocionante, narrado con esa sensibilidad y esa elegancia a las que Zweig nos tiene siempre acostumbrados, y a las que además se suma esa precisión narrativa que ya de por sí brilla en sus novelas cortas y que en este relato arrulla al lector. Apenas necesita veinticinco páginas para pellizcarte el corazón y dejar en él la huella de esta humilde, preciada y triste historia. Es mi favorito de los cuatro relatos, sin lugar a dudas, y es del que menos os voy a hablar porque no debo hacerlo. Así son las cosas.

La caminata
nos traslada a los tiempos en que Jesucristo, aquel al que llamaban el Maestro, obraba milagros en unas tierras que esperaban la llegada del Mesías. Había esperanza en los corazones, y nuestro protagonista es uno de esos jóvenes piadosos llenos de expectación. Un día, tras un funesto sueño, decide ponerse en camino y ver en persona el rostro de su Señor. Camina angustiado, con prisas, ¿y si ocurre algo que le impida conocer al Redentor? 

Quizás es el que más me ha sorprendido del libro ya no solo por la ambientación sino por la historia en sí misma. Es el más original de todos, te imaginas perfectamente desde el principio el momento concreto y preciso hacia el que se encamina el protagonista, y Zweig consigue crear hasta cierta intriga por saber si llegará o no llegará a tiempo, todo aderezado por los entretenimientos y retrasos varios que sufre el protagonista en su andadura. Tiene un final curioso que da para debatir sobre él y su significado, y del que, sin adentrarme más allá, se deduce un trasfondo filosófico más acusado del que aparenta a primera vista.

Un ser humano inolvidable nos invita a conocer a Anton, un hombre que vive su vida acorde a dos premisas muy difíciles en esta sociedad: una es que no se somete a ese poderoso dios que es don dinero, y la otra es que vive entre sus semejantes sin haberse creado ni un solo enemigo. Siempre parece saber lo que necesita la gente, siempre está dispuesto a ayudar a todo el mundo y todas sus buenas acciones le son recompensadas. No tiene un solo penique que pueda llamar suyo, pero no acepta más dinero que el que vaya a necesitar para comer ese mismo día, y si ese día ya tiene el dinero que necesita, no acepta pago alguno. No se preocupa por el mañana, se limita a confiar en Dios... y todas las puertas están abiertas para él.

Estamos ante una reflexión sobre la sociedad en que vivimos subyugada al poder del dinero. Y no me refiero al dinero en grandes cantidades ni a aspiraciones de riqueza, sino al día a día de un ciudadano normal con pequeñas preocupaciones monetarias, facturas que pagar y plazos que cumplir. El narrador, un vecino observador de las andanzas de Anton, es un narrador optimista que tiene fe en sus semejantes y en que estos están siempre a la altura de una persona generosa y desinteresada como Anton. Reflexiona sobre cómo sería nuestra sociedad si todos confiáramos en los demás, si fuesemos altruistas de corazón y elimináramos el dinero de nuestras vidas. Nunca vienen mal meterse en vena estas dosis de fe en la humanidad, y aunque fue publicado de manera póstuma en 1946, no sé en qué época fue escrito... duele pensar en Zweig escribiendo esto y perdiendo desesperadamente esa confianza años después.

Dos solitarios
narra el momento en que se conocen un hombre y una mujer. De él no conocemos el nombre; a ella la llaman "la birriosa Jula". Ambos son compañeros en una fábrica pero jamás han hablado. Él tiene un pie tullido y ella una fealdad tan llamativa que es objeto de burla constante por parte
de sus compañeros. Jula llora la última humillación cuando él se acerca a consolarla y esa conversación, aun siendo practicamente extraños, desahoga sus almas doloridas tras toda una vida sufriendo por sus físicos.

Este relato, que cierra el libro, es muy, muy breve, y también el más sencillo de todos en cuanto a la historia que narra. No es más que el encuentro entre dos seres que sufren por su físico y las limitaciones que les impone en su día a día (en un caso físicas por cuestiones de movilidad, en el otro psicológicas a causa de las humillaciones y el rechazo social), pero Zweig lo cuenta bonito, lo cuenta tierno, y sabes cómo va a terminar desde que empieza, pero eso es lo de menos. A Zweig se le escapa aquí otro poquito de fe en el ser humano y su buen corazón... otro poquito de fe en que las cosas van a salir bien.

No os he reiterado en cada relato lo bien que escribía este señor porque ya lo he dicho en el primero y no hace falta repetirse cuando es algo que se sobreentiende. Aun así (y obviamente es una opinión muy personal), yo creo que Una boda en Lyon es un librín para lectores habituales de Zweig, más que para aquellos que quieran adentrarse en su obra por primera vez, porque para quienes no lo hayan leído nunca, quizás la lectura les sepa a poco. Sin embargo, para quienes sí están habituados a su obra y no van buscando formarse una opinión sobre él en base a estos pocos relatos, Una boda en Lyon supone una ración de caviar reducida pero muy sabrosa... un tentempié de lujo que sabes de antemano que vas a saborear y con el que matar el gusanillo cuando el hambre por leer algo suyo es apremiante y no es momento para un plato más contundente.
 
Huelga decir (antes de que alguien me diga que el caviar no le gusta xD), que lo podéis sustituir por el alimento que más gustéis, pero la conclusión es la misma: Una boda en Lyon es una delicatessen que se degusta con mucho cariño. O yo la he degustado con mucho cariño, que para el caso es lo mismo.

Stefan Zweig (Viena, 1881 – Petrópolis, Brasil, 1942) fue un escritor enormemente popular, tanto en su faceta de ensayista y biógrafo como en la de novelista. Su capacidad narrativa, la pericia y la delicadeza en la descripción de los sentimientos y la elegancia de su estilo lo convierten en un narrador fascinante, capaz de seducirnos desde las primeras líneas. En Acantilado se ha publicado la mayor parte de su obra narrativa y ensayística.

12 comentarios:

  1. ¡Hola! No suelo leer relatos, pero tengo muchas ganas de leer a Zweig y creo que esta novela puede ser una buena opción para iniciarme con el autor.

    ¡Nos leemos!

    ResponderEliminar
  2. HOla guapísima, pues sí, no he leído a Zweig todavía y tengo algunos títulos apuntados, creo. Así que cuando me inicie con él leeré estos relatos...
    Un besazo

    ResponderEliminar
  3. Es un autor increíble que maneja las palabras como quiere...

    ResponderEliminar
  4. Me encanta este autor y este libro de relatos no lo conocía. Bien apuntado me lo llevo.
    Besotes!!

    ResponderEliminar
  5. Hola, me encanta el autor y he leído varias novelas suyas, una de ellas la reseñare para el reto. Este libro de relatos no lo conocía, así que apuntado me lo llevo. Besinos.

    ResponderEliminar
  6. Hola. Lo tengo claro, no leo a Zweig tanto como debería. Y mira que me fascina su poder de observación y de captar las emociones humanas. Creo que de estos relatos el que más me gustaría sería el mismo que a ti aunque seguro que el del ser humano bueno también tiene mucho encanto. ¿A que es difícil hacer personajes que son básicamente buenas personas y que queden normales?
    El de los dos feos, bueno, es que todo lo de Zweig es muy bueno. Solo he leído novelas cortas y en la cantina creo que solo he reseñado una.
    Besos

    ResponderEliminar
  7. Hola!! Me alegro de que te haya gustado tanto y gracias por el descubrimiento, creo que podría estar muy bien, además es un autor que tengo pendiente. ¡Gran reseña! Besos!!

    ResponderEliminar
  8. Gracias por descubrirnos al autor y este libro, sin duda has despertado mi curiosidad =)

    ResponderEliminar
  9. Todo lo que he leído de Zweig me ha gustado. Este libro no lo conocía pero se viene a mi lista de deseos ya.
    Besos.

    ResponderEliminar
  10. Yo, yo, yo... he leído ya bastante de Zweig, así que me considero lector habitual. Este no lo conocía. Me lo llevoooooooooo. Besos

    ResponderEliminar
  11. Buenos días, MH:
    Te he leído sólo la conclusión, porque este libro lo tengo por leer. Ya he visto que es una lectura agradable para quienes adoramos a Zweig. Prometo pasarme por aquí cuando lo haya leído.
    Un abrazo fuerte y feliz comienzo de semana!!

    ResponderEliminar
  12. Lo tengo pendiente, me encanta el autor!

    Besotes

    ResponderEliminar