jueves, 30 de noviembre de 2023

RESEÑA (by MH) ::: CIANURO ESPUMOSO - Agatha Christie


 
 
Título original: Sparkling Cyanide (aka Remembered Death)
Autora: Agatha Christie
Editorial: RBA
Traducción: Guillermo López Hipkiss
Páginas: 220
Fecha de publicación original: 1945
Fecha esta edición: 2010
Encuadernación: cartoné
Precio: descatalogado



https://inquilinasnetherfield.blogspot.com/p/esta-pagina-la-abro-yo-mh-modo-personal.html
 
 
Llego al final de mi periplo con Agatha Christie este año (me propuse leer y reseñar diez libros en 2023 y Cianuro espumoso cumple este objetivo), así que durante las semanas que quedan os dejo descansar de la buena de Agatha (y de la no tan buena de mí hablando sobre ella y sus novelas). Pero antes de ese esperado reposo, os comento qué me ha parecido este regreso del coronel Race, al que no vemos oficialmente desde Cartas sobre la mesa (hace dieciocho libros, nada menos) y extraoficialmente desde otra novela posterior en la que aparece por sorpresa y que, como tal, no puedo desvelar.
 
Seis personas pensaban en Rosemary Barton, muerta cerca de un año antes...


Con esta frase comienza el libro, y es que ha pasado un año desde la espectacular y terrible muerte de Rosamunde Burton y sus seis compañeros de mesa en aquella fatídica celebración de cumpleaños no dejan de pensar en ella. Cada uno por sus motivos, claro está, motivos que pronto descubrimos porque Agatha dedica un capítulo a cada uno de ellos nada más comenzar planteando la relación que tenían con Rosamunde antes de su muerte. El caso es que Rosamunde murió envenenada por el cianuro que contenía su copa de champán mientras celebraba su cumpleaños en un restaurante. También había cianuro en su bolso, así que uniendo eso al hecho de que acababa de pasar por una gripe y se encontraba algo deprimida, se decretó suicidio y se cerró el caso (un poco peregrina esta asociación de la gripe como motivo de un suicidio, pero bueno, cosas más raras hemos leído en un libro). El caso es que seis meses después de la muerte, su marido empieza a recibir unos anónimos donde le avisan de que su mujer realmente murió asesinada y que están todos muy equivocados, y claro, el pobre hombre empieza a pensar que lo de quitarse la vida por una depresión posgripe no se sostiene por ningún sitio (lo que yo decía...). Así que empieza a pergeñar un plan que desenmascare al culpable y decide consultar con su buen amigo, el coronel Race, quien le dice que lo que se propone es muy peligroso. Y sí... quizás lo sea, pero está decidido a seguir adelante.

Agatha plantea la historia dedicando un capítulo a cada una de las seis personas que compartían mesa con Rosamunde aquella noche, y gracias a ello descubrimos de primera mano y sin ambages de ningún tipo tanto la relación que tenía cada una de esas personas con ella como una imagen de la propia Rosamunde tal y como cada una de esas personas la veía, porque además hay ciertos aspectos donde casi todos coinciden.

Esas seis personas son: su marido, George Barton, un hombre tranquilo, soso, en cierto modo anodino y varios años mayor que Rosamunde, a la que adoraba profundamente; Iris Marle, hermana de Rosamunde, que en la actualidad tiene diecisiete años (se llevaba por tanto muchos años de diferencia con ella), que vivía con el matrimonio desde que se había quedado huérfana y que en realidad apenas conocía a Rosamunde, a la que solo veía salir y entrar yendo de fiesta en fiesta y con la que no tenía ningún tipo de intimidad; Ruth Lessing, secretaria personal de George Barton desde hace unos siete u ocho años y que no soportaba a Rosamunde porque la trataba con desprecio y condescendencia; Stephen Farraday, político emergente que se enamoró de Rosamunde a primera vista y con la que tuvo un romance que no debía salir a la luz por nada del mundo si no quería ver su matrimonio y su carrera por el fango; Alexandra Farraday, esposa de Stephen y verdadera impulsora de su carrera profesional por su pertenencia a la alta aristocracia inglesa; y Anthony Browne, un misterioso joven sobre quien nadie sabe nada y que también tuvo un romance con Rosamunde.

Estas son las seis personas que estaban sentadas a la mesa aquella noche fatídica, y entre todas componen una imagen de Rosamunde en la que ella no sale nada favorecida. Hermosa, muy hermosa, y rica por derecho propio tras recibir una herencia, Rosamunde es descrita como una mujer totalmente despreocupada y sin ningún tipo de inteligencia. Impresionante fachada, pero insoportable de aguantar durante mucho tiempo, sin conversación, odiosa, frívola, condescendiente, presumida... Solo miraba por ella y por su propio placer sin importarle a quien se llevase por delante y sin importarle nunca las consecuencias de sus actos. Aquellos hombres que la tomaban como amante pronto se cansaban de su belleza por ser su única virtud e intentaban quitársela de encima. Aquellas mujeres que veían como los hombres perdían la cabeza por ella o que sufrían sus desplantes como si ella estuviera por encima de todas la odiaban a muerte. Solo su marido y su hermana parecen sentir realmente su fallecimiento aun sabiendo ambos de todos los defectos y todas las traiciones de las que ella hacía gala. Y a todo esto tenemos de fondo otro personaje, un primo que es la oveja descarriada de la familia y que aparece de vez en cuando pidiendo dinero para tapar los agujeros de su mala vida.

¿Qué pinta el coronel Race en todo esto? Pues más bien poco xD. Aparece ya a mitad de libro cuando George Barton recurre a él tras pensar en un plan para desenmascarar al culpable; no quiere acudir a la policía y Race es un antiguo amigo de la familia muy capacitado para este tipo de situaciones (para quien no conozca a este personaje, en los anteriores libros donde aparece se alude a su pertenencia al servicio secreto británico, aunque en
Cianuro espumoso ya está jubilado). Race no lo tiene claro, sabe que no son convincentes las pruebas de suicidio pero tampoco las de asesinato (no hay manera de probar que alguien echó ese cianuro en su copa), y tiene miedo de que el plan de George resulte en otro hecho horrible... como así es. El caso es que Race actúa como una especie de ayudante de la policía cuando esta entra en escena, pero vaya, que el caso ni lo resuelve la policía ni tampoco Race, lo hace otro personaje, así que ya digo que pinta más bien poco y lo mismo daba su presencia que su ausencia. ¿Se adivina la identidad del culpable con facilidad? Yo creo que es de las novelas de Agatha donde más fácil resulta enfocar las sospechas por una insistencia de la que no os puedo hablar (obviamente), pero que no tendría razón para estar ahí si no fuera importante para la trama, así que a poco que estés acostumbrado a leer este tipo de libros, puedes imaginarte por donde van los tiros (o el veneno, como es el caso de esta novela). Aun así, lo interesante es averiguar el modus operandi, porque ese es el muro constante con el que se topa la investigación: cómo se administró el cianuro.
 
Os decía al principio que este era el regreso del coronel Race después de dieciocho libros, pero también es su despedida. Esta fue la última novela en la que apareció este personaje. No sé si os habéis dado cuenta de una constante desde hace unos cuantos libros que es la de dar por finiquitada la andadura de varios de sus investigadores. Fueron muchos los que nacieron de su mano a lo largo de los años pero pocos los que consiguieron mantenerse durante las cinco décadas en las que Agatha se mantuvo activa literariamente hablando. No cabe duda que los elegidos fueron Hercules Poirot y Jane Marple, y en menor medida, el matrimonio Beresford (menor en número de obras protagonizadas, porque mantenerse se mantuvo hasta casi el mismísimo final). En fin, que al igual que con el capitán Hastings (aunque este volverá para una aparición estelar dentro de muchos, muchísimos libros) y el superintendente Battle, ha llegado la hora de decir adiós al coronel Race. No es un personaje especialmente carismático (lo mismo ocurría con Battle), así que bueno, fue bonito mientras duró pero tampoco nos vamos a rasgar las vestiduras.
 
Volveré en 2024 con (como no podía ser menos) el belga Poirot. Que por cierto, el año que viene va a ser el año de los relatos en este reto (al menos tres libros, si no he contado mal en mi planning), y no es un género en el que considere que destaca especialmente Agatha, así que a ver como se da (tiene de todo, obviamente, pero donde estén sus novelas largas...). También vendrán obras suyas muy conocidas, así que un poco de todo, como en botica. 
 
Antes de dar por finiquitada la entrada, no puedo dejar de deciros que Agatha introducía de vez en cuando alusiones a clásicos británicos que (imagino) ella admiraba, y en esta novela, Cianuro espumoso, hay una especie de chiste sobre Elizabeth Gaskell y Cranford que me ha sacado una sonrisa :)

 


Agatha Christie (1891-1976) es conocida en todo el mundo como la Dama del Crimen. Es la autora más publicada de todos los tiempos, tan solo superada por la Biblia y Shakespeare. Sus libros han vendido más de un billón de copias en inglés y otro billón largo en otros idiomas. Escribió un total de ochenta novelas de misterio y colecciones de relatos breves, diecinueve obras de teatro y seis novelas escritas con el pseudónimo de Mary Westmacott.

Probó suerte con la pluma mientras trabajaba en un hospital durante la primera guerra mundial, y debutó con El misterioso caso de Styles en 1920, cuyo protagonista es el legendario detective Hércules Poirot, que luego aparecería en treinta y tres libros más. Alcanzó la fama con El asesinato de Roger Ackroyd en 1926, y creó a la ingeniosa miss Marple en Muerte en la vicaría, publicado por primera vez en 1930.

 

 

10 comentarios:

  1. Algún dia intentaré lo que tu haces, leerme todos los de la Christie, y me gustaría hacerlo por orden. Porqué aunque los haya leído todos, son una maravilla, y son tantos que por ejemplo de éste, ni me acordaba. Besos

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  2. Hola querida MH, mucho me queda para alcanzarte, siete libros (aunque ahora estoy con uno de ellos). Este lo recuerdo un poco, pero sobre todo me ha recordado un relato que leí hace poco en los relatos publicados en Problema en Pollensa, el de Iris amarillos... creo recordar que aquí también hay una reunión familiar para recordar a alguien que murió... Además creo que lo comenté... que algunos de esos relatos le servían como ensayo para obras más largas...Ya veré cuando llegue a esta novela.
    Un besazo

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  3. Hola, es de mis novelas favoritas de la autora, me gusta mucho Iris, una mujer un tanto opacada por su hermana en apariencia más hermosa, ya la tengo reseñada en el blog, pero la releere cuando me toque, que ya te digo que me quedan un montón, pero yo a mi ritmo. Besos.

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  4. Supongo que no he leído todos, pero sí muchísimos. Lo hice en mi adolescencia, en las tardes de verano, cuando la siesta no estaba entre mis costumbres. Este lo recuerdo bien, entre los que más me gustaron (el que más "Diez negritos"). Desde luego, Poirot es mi personaje preferido de su narrativa.

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  5. Buenos días, MH.

    Paso fugazmente por aquí, porque no quería dejar de despedirme de nuestra querida Agatha. Ya sabes que me fascina esta sección de tu blog. Y, aunque la reina del crimen es una de mis favoritas, y llevo años siguiendo su legado, siempre aprendo mucho sobre ella leyendo tus reseñas. Por ello, agradezco un montón que regreses con el reto el próximo año.

    Un abrazo, y enhorabuena por la estupenda reseña!!

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  6. ¿Pero ya tenéis un planning para 2024? Madre mía, sí que estáis organizadas. Te diré que a mí me encanta este reto que tenéis entre manos. Admiro mucho a los lectores que hacen esto, leer todo la bibliografía de un autor. Me encantaría poder hacerlo con Delibes, por ejemplo, o con Cela... Pero no tengo tiempo ni capacidad para tanta organización. En cuanto a la novela de hoy, pues qué os puedo decir. Me encantan las historias de Christie. Esta no la he leído pero tiene pintaza. Besos

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  7. Este lo leí hace años. Recuerdo que lo disfruté, como casi todos los de esta autora.
    BEsotes!!!

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  8. Hola, pues si que sois aplicadas organizando ya el próximo año. Yo tengo a esta escritora un tanto olvidada, siempre me propongo leerla pero al final nada. La única que he leído no me terminó de convencer pero no me doy por vencida

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  9. La gripe como motivo de suicidio XD No me llama mucho la atención y, si dices que el culpable es más fácil de adivinar, con más motivo lo descarto.

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  10. Este es de los que tengo pendientes de la autora, siempre me gusta volver a ella.

    Besotes

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