viernes, 22 de diciembre de 2017

RESEÑA (by MB) ::: LUZ BRILLANTE - Kaori Ekuni




Título original: きらきらひかる (Kirakira Hikaru)
Autora: Kaori Ekuni
Editorial: Funambulista
Traducción: Juan Francisco González Sánchez
Páginas: 232
Fecha esta edición: noviembre 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 17 euros
Ilustración de cubierta: Los que duermen y los que velan por ellos (Simeon Solomon, 1870)

Shoko y Mutsuki llevan casados diez días cuando empiezan a contarnos su historia. Una pareja —él es médico, y ella, traductora del italiano— que lleva, aparentemente, una vida matrimonial de lo más corriente. Sin embargo, poco a poco, a través de las voces de los dos protagonistas, descubrimos una realidad diferente respecto a la que muestran: ¿es la suya una unión de conveniencia detrás de la cual ambos se ocultan y se escudan? Mutsuki es homosexual y tiene un amante, Kon, que es su pareja real, un chico extravertido del que siempre ha estado enamorado; Shoko, en cambio, sufre de una inestabilidad emocional que la lleva a la depresión y al abuso de alcohol. De mutuo acuerdo, encuentran el uno en el otro el apoyo y el amor para eludir las convenciones sociales, pero el tener que esconderse y no poder ser ellos mismos ante los demás tal vez les dificulte conseguir la armonía y la felicidad deseadas. O no…

Kaori Ekuni, en esta mítica novela en Japón, tierna, apasionada y positiva, ganadora del Premio Murasaki Shikibu, cuestiona el concepto de «normalidad» en una sociedad en que difícilmente se acepta lo que es diferente.

Tres patas sostienen a un banco; una frase sencilla que oculta el tipo de verdad que, cada vez que la escuchas o la aplicas, te da un baño de realidad frío e inexorable. Esto es lo que debieron de pensar los protagonistas de Luz Brillante: Shoko (inestable y alcohólica), Mutsuki (médico y gay) y Kon (artista y gay).

Para entender la profundidad de la novela debemos posicionarnos en un tiempo no tan lejano, donde la condición o los prejuicios sociales creaban uniones casi imposibles. Todo por el qué dirán o por querer ser aceptado en una sociedad llena de prejuicios y apariencias.

En esta tesitura nos encontramos a nuestros protagonistas: Shoko, una mujer generosa y a la vez frágil, que solo aspira a abrazar el agua, supuesto casi imposible pero no improbable. A pesar de todos sus desequilibrios le demuestra a su marido, Mutsuki, que ella merece la pena y que, de alguna manera o forma, debe encajar en su vida. Desde el principio su convivencia ha sido una mera conveniencia pero, conforme se van relacionando e integrando en su particular hogar, Mutsuki siente y padece por no darle todo lo que una esposa debe recibir.

Así, nos encontramos a un marido disciplinado y dedicado a su mujer y a su hogar. Él es quien trabaja y hace todas las tareas para que su mujer pueda dedicarse a sus pensamientos, a su tristeza y a su adicción... él siente y padece por ella. Pero, aun así, su corazón y su cuerpo pertenecen a Kon, que parece haber aceptado el arreglo de buen grado. 

Kaori Ekuni creó una novela intemporal, no por los arreglos sociales que hacen nuestros protagonistas (lo raro para la sociedad en nuestra época sería esta conveniencia... la veríamos innecesaria), sino por el chorro de sentimientos que se plasman a lo largo de toda ella. Nos habla de superar los miedos, del deseo de adaptarse a una sociedad llena de prejuicios, de querer ser uno mismo a pesar de nuestra condición o nuestro desequilibrio.

La autora forja unos personajes limpios, cristalinos y frágiles que, por sí solos se sienten incapaces de seguir adelante, pero que juntos encajan y se apoyan los unos a los otros para así poder sostener ese banco, llamado cordura, aceptación, o simplemente el deseo de vivir su verdad de acuerdo a sus esencias intrínsecas... de no sentirse desubicados con ellos mismos y con los demás.

En Luz brillante, Kaori Ekuni nos descubre la sociedad japonesa de los años 90, donde el trabajo, la dedicación y la disciplina debían convivir con las contradicciones interiores y los prejuicios sociales. En este caso, a nuestros protagonistas les era más fácil construir una mentira con apariencia de realidad que exponer sus frágiles esencias a la sociedad. Al final esa apariencia se convierte en una realidad dolorosa, llena de asuntos inacabados y proyectos casi imposibles, pero de alguna manera esta realidad distinta (incluso mejor por su autenticidad) encuentra su camino, adaptándose a las vidas de nuestros personajes. 

Todo ello lo conocemos de la mano de Shoko y Mutsuki que, por medio de su narración por turnos y su alternancia de historias, nos abren sus más íntimos pensamientos, miedos y deseos. Así, capítulo a capítulo, sumergiéndonos, intentamos abrazar el agua, metáfora con la que la autora nos relata la experiencia vital de nuestros protagonistas, guiándonos en su historia para revelarnos que es posible construir otros tipos de relaciones con el mismo pronóstico de estabilidad o inestabilidad que cualquier otro tipo de relación, sea esta aceptada socialmente o no.

Con todo lo anterior, ¿qué os puedo decir? Para todos los que conocéis mi vena sensible, no hay nada como bañarse con esa luz brillante y clara que nos envuelve en cada página al tiempo que nos ilumina, limpia y calienta nuestros sentidos. 

Gracias a la cuidada y bonita edición de Funambulista, encontramos una historia maravillosa donde nuestros protagonistas exponen y nos entregan todas sus debilidades, miedos y contradicciones, al tiempo que, sin darse cuenta, ellos mismos van construyendo algo sólido donde reflejar esa Luz brillante que poseen.



Kaori Ekuni (Tokio, 1964) es una de las escritoras más conocidas y de mayor prestigio en Japón. Tras graduarse en literatura japonesa por la Universidad Femenina de Mejiro, cursó un año de estudios en la Universidad de Delaware (EE. UU.). A los veinte años logró que un poema fuera publicado en la revista de poesía Eureka y, en 1987, recibió el premio de literatura infantil Pequeño Cuento de Hadas por La historia de Kusanojo. Dos años después, obtiene el Premio Femina por 409 Radcliffe, relato que narra su experiencia universitaria en EE. UU.
Su primera novela, Luz brillante, obtiene el prestigioso Premio Murasaki Shikibu en 1992 y se convierte en un éxito internacional, con adaptación al cine en Japón y serie de televisión en Corea del Sur. Ha ganado asimismo numerosos premios, entre los cuales destacan el Premio Kawabata por El perro y la armónica (2012) y el Premio Tanizaki por Salamanquesas, ranas y mariposas (2015). Muchas de sus novelas han tenido su adaptación a la gran pantalla. Su última novela publicada hasta la fecha es Eterno atardecer de verano (2017).

miércoles, 20 de diciembre de 2017

RESEÑA (by MH) ::: LA GALERÍA DE LOS SUSURROS - Teresa Hernández





Título original: La galería de los susurros 
Autora: Teresa Hernández 
Editorial: Libros Mablaz
Páginas: 209
Fecha de publicación: marzo 2016
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 16,95 euros 
Ilustración de cubierta: Mari Carmen López
Existe un pasillo que no tiene principio ni fin en el que el pasado se confunde. Es un lugar inhóspito habitado por seres extraordinarios que ocultan leyendas; casi ninguna tiene trascendencia, pero todas forman parte de la historia, la que vivimos y la que se vivirá. Eso es La Galería de los Susurros...
El término "galería de los susurros" en arquitectura define a un edificio con capacidad de transportar un sonido leve a otras partes de su espacio. En esta novela se refiere a las voces que han pasado de generación en generación y que han permitido recomponer la historia de una saga familiar ubicada en las frías tierras sorianas desde el siglo XIX hasta la actualidad.

Se trata de un paseo por la historia que convierte en protagonistas a personas anónimas de cinco generaciones sucesivas.
Este verano os di mi opinión sobre Las esquinas de mi cabeza, de la escritora Teresa Hernández, y hoy os traigo la reseña de otro de sus libros, La galería de los susurros, donde cambia por completo el estilo de la narración y se adentra en la historia de la saga de una familia que no es cualquier familia, sino la suya propia, y donde incluso ella misma es quien sirve de nexo de unión entre sus distintos antepasados a lo largo de las páginas.

La intención de Teresa Hernández es la de recuperar la memoria de su familia, esa memoria que le fue narrada en su mayor parte por su abuelo, Pedro. La autora no quería que se perdiese, sabía que si no la plasmaba por escrito serían palabras que morirían con ella, y decidió ponerlas negro sobre blanco. Y el fruto de ese trabajo es esta novela, una obra singular, arriesgada y muy personal, que se separa por completo de los estándares del mercado literario actual y que te va atrapando y envolviendo conforme pasan las páginas. Y lo aviso desde ya: a esta novela hay que darle la oportunidad. Si sientes que las primeras páginas, por el tipo de narración, te cuestan o crees que no te llevan a ninguna parte; si la estructura narrativa se te hace un poco cuesta arriba... dale tiempo. Pasa una página más. Llega... el momento en que la historia te atrapa, llega. Prometido.

Son cuatro las generaciones hacia las que retrocede la historia. El tatarabuelo Manuelejo, el bisabuelo Vicente, el abuelo Pedro y el padre de la autora, Pedrito. Hace mucho, mucho, mucho tiempo. Así comienza la historia del primero de ellos, Manuel, y conforme pasan los capítulos y vamos avanzando en el tiempo va desapareciendo un mucho de esos títulos hasta que no queda ninguno. Teresa es la quinta generación, la que no lleva título en los capítulos, la que enlaza entre ancestros y la que vive nuestro presente más cercano. La autora, desde su niñez hasta el momento más duro de su vida, como en una especie de diario donde nada se escapa a sus ojos y a sus pensamientos; la niña que quería ser detective privado y acabó siendo doctora en Ciencias Químicas; la que admiraba a Jane Eyre y acabó escribiendo sus propios libros; la niña con plantillas ortopédicas que acabó recorriendo medio mundo y dando muchos traspiés, esos que le han formado como persona.

Cuando nos vamos al pasado, en ningún momento se dicen fechas, pero la historia no las necesita. Se nombra de soslayo el tipo de gobierno de la época, o la situación militar y política, y con ello sabemos que el avaro y (para mí) odioso tatarabuelo Manuelejo, el que comienza la dinastía en esta historia, vivió en tiempos de la reina Isabel II, en la segunda mitad del siglo XIX; que su yerno Vicente vivió durante la restauración de finales de ese mismo siglo y luchó en la guerra de Cuba, de donde no se puede decir que volviese con el alma herida, sino que más bien a su vuelta carecía de ella; su hijo Pedro, bajo el reinado de Alfonso XIII, luchó durante el verano de 1921 en la batalla de Annual (en la Guerra de África), una masacre que hoy día apenas nadie conocemos ni hemos oído hablar sobre ella... este Pedro sí que volvió con el alma rota, y jamás fue capaz de recomponerla. Pedrito, el padre de Teresa, termina el recorrido por esta galería de los susurros; sus vivencias en un Madrid castizo inmerso primero en la Guerra Civil, y después en la posguerra, dan testimonio de la supervivencia de muchas mujeres que se quedaron solas y que hacían lo que tenían que hacer para sobrevivir, sin juicios ajenos ni melindres, o de las mañas y picardía de las que tenían que hacer gala en casa para llevarse algo a la boca, porque la hambruna, lejos de desaparecer con el fin de la contienda, se hizo más acuciante.

No es fácil definir este libro. Sí, estamos ante la historia de esta familia, pero que nadie espere una novela al uso, porque no lo es. De hecho, hacía mucho tiempo que no me enfrentaba a una lectura que fuese narración pura y dura. Los diálogos son casi inexistentes, y cuando aparecen en su mayor parte se reducen a una frase o dos, y cada muchas páginas. Teresa Hernández coge a cada uno de sus antepasados y los exprime, hilando un determinado suceso histórico con sus propias vidas y las personas que formaban parte de ellas, y no los suelta hasta que no cuenta todo lo que tiene que contar. Cada capítulo dedicado a uno de estos hombres ocupa entre 35 y 40 páginas ininterrumpidas, y gracias a ellas conoces a familias que vivían en la miseria absoluta en tierras hostiles, a hombres que abandonaron España para luchar por su país y volvieron rotos, familias que salían adelante como podían y les dejaban, mujeres que tenían que esconder su inteligencia para que sus maridos no las molieran a palos. Supervivencia pura y dura, seca y árida como las tierras que los vieron nacer, a lo largo de varias décadas de la historia de España que yo creo que nos resultan más ajenas de lo que queremos reconocer.

Dice al final la autora que la narración, en lo que respecta a sus antepasados, está compuesta de muchos retales verídicos entretejidos con sucesos ficticios para formar un todo narrativo (de hecho, totalmente inventado en algunos casos por falta de datos); que las partes que le corresponden a ella tienen muchos pedazos de verdad pero novelada, porque su vida no es tan interesante. Yo he palpado realismo, más allá de los límites que separan la verdad y la ficción, porque Teresa escribe muy bien, y lo cuenta todo muy bien. Te describe las cosas como si estuvieras allí en el pueblo con ellos, hace muchos, muchos años, y lo sientes todo como muy real.

Sin embargo, entre tanta crudeza y naturalismo, de repente te sorprenden ciertos toques de realismo mágico que no dejan de aparecer a lo largo de la narración de manera esporádica, pero persistente. La diosa Wicca acompaña a María, la mujer de Manuelejo, desde el principio de la historia, y protege a la familia bajo sus alas hasta la ultimísima página. La autora explica muchas cosas al final del libro, pero no esta. Y yo me he quedado con la intriga, porque es como un hilo de oro entre muchas cenizas grises cuya existencia no acabas de entender cómo encaja en un entorno que no se presta del todo a ello.


En definitiva, La galería de los susurros es un homenaje de Teresa Hernández a sus ancestros, la ilusión por hacerles protagonistas de estas páginas y que permanezcan en la memoria. Muchas cosas se ajustan a la realidad, otras forman parte de su inventiva como autora, pero lo importante es sacar del anonimato a personas que tuvieron una vida muy difícil y cuya única meta en el horizonte era la supervivencia día tras día. No es mi caso, pero imagino que aquellos lectores que también tengan testimonios de sus antepasados, quizás puedan entrever muchos lazos de unión con esta historia, sobre todo en la vida de una España rural mísera y despiadada no tan lejana.

No voy a decir que sea una lectura para todo el mundo, porque no lo es. No es de esos libros que se puedan recomendar alegremente, porque sería recomendar en vano, pero sí es de esos libros que, si se abren las páginas y se consigue conectar con la historia de estos personajes, se disfruta muchísimo. Y lo digo por experiencia propia: creo que es una historia que va de menos a más, que al principio cuesta entrar, pero cuando finalmente lo haces, que en mi caso fue cuando comenzó la historia del primer antepasado, y vas hilando unas cosas con otras, unos personajes con otros, ya no puedes soltarlo.



Teresa Hernández es doctora en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid, trabaja en investigación y sus publicaciones se han situado de forma prioritaria en el ámbito científico. 

Comenzó a escribir cuentos desde muy joven, y ha sido galardonada en numerosas ocasiones en certámenes de relatos y microrrelatos, algunoa de especial relevancia por el elevado número de obras presentadas, como el I Concurso Internacional de Microrrelatos "Latin Heritage Foundation" o el I Concurso Mundial de Microrrelatos de la "Internacional Microcuentista".

Es autora, además, de ocho novelas, de las que dos de ellas han sido finalistas en premios literarios. Tiene publicados cuatro títulos que se enmarcan en géneros tan dispares como la comedia y el drama bajo diferentes sellos editoriales.

Las esquinas de mi cabeza es su quinto trabajo de larga extensión y obtuvo el accésit en el II Premio de Narrativa de la editorial Libros Mablaz. Con La galería de los susurros resultó ganadora del III premio de narrativa de la misma editorial.
 http://bhavnika.wixsite.com/thernandez

lunes, 18 de diciembre de 2017

GANADORES ::: SORTEO SEGUNDO ANIVERSARIO

¡Buenos días a todos!

Nada mejor que empezar la semana con regalitos, así que aquí venimos con los NUEVE GANADORES del sorteo del segundo aniversario de Netherfield. Muchísimas gracias porque la participación ha sido muy alta. Ojalá tuviéramos regalos para todos, que puede parecer una frase manida pero no lo es. Lo decimos de corazón.

Sabemos que nos estaréis ignorando ahora mismo y habréis bajado directamente para abajo, pero os informamos que el sorteo de libros de Juan Miguel Contreras del que os avisamos en su Cuestionario Proust- Netherfield se mantiene, solo que hemos decidido dejarlo para después de Navidad (y así alargamos un poco las fiestas xD). Así que estad atentos.

Bueno, que ahora sí. Los afortunados ganadores son:


Y el reparto de los regalos queda como sigue:

MaraJss -> Los buenos (Hannah Kent)
Mar -> Damas oscuras (VV.AA.)
 Marina -> El caso de Betty Kane (Josephine Tey)
Inés -> Agnes Grey (Anne Brontë)
Ana María -> Asesinato en Charlton Crescent (Annie Haynes) 
Ray -> Peter Pan en los jardines de Kensington/Peter Pan y Wendy (J.M. Barrie)
Esperanza -> Cranford (Elizabeth Gaskell) 
Ana Belén -> Invierno (Christopher Nicholson)
Yolanda -> Invierno en Viena (Petra Hartlieb)

¡Enhorabuena! A casi todos os han tocado entre vuestras primeras 3 o 4 opciones, o como mucho-mucho en algún caso la 5ª o 6ª, así que nos alegramos un montón de que el reparto haya quedado de tal manera que a nadie le haya tocado el libro que menos le apetecía :)

Tenéis 48 horas para reclamar vuestro premio. Mandadnos un email a nuestra dirección lasinquilinasdenetherfield@gmail.com, que en cuanto las tengamos salimos pitando para correos para que lo recibáis de Papá Noel.

Lo dicho, mil gracias a todos por participar. Y por acompañarnos en nuestro rinconcito netherfieldiano. Esperamos que sea por muchos, muchos años más :*




domingo, 17 de diciembre de 2017

ENERO ::: MES DE LA NOVELA NEGRA

Pues nada, que todavía no hemos empezado a comernos los turrones (y no será porque no lleven ya un mes en los supermercados), y Laky ya está planeando y proponiendo la agenda temática del año que viene. Y nos acaba liando siempre :)))


En enero ya sabéis que toca el mes de la NOVELA NEGRA tomado de un modo muy amplio, pues no solo incluye la novela negra tal cual, sino el thriller, misterio, etc... y además propone algunos sorteos para los participantes en el mes. Algunos ya han acabado, pero a fecha de hoy todavía sigue este sorteo abierto.

Las bases del mes temático las tenéis como siempre en el blog de Laky (aquí).

Si hablo a título personal (soy MH) tengo tanto pendiente por reseñar que al menos cinco de esos pendientes están encuadrados dentro del mes, pero veremos a lo que da tiempo.
¡Felices lecturas a todos!


viernes, 15 de diciembre de 2017

RESEÑA (by MB) ::: JANE AUSTEN EN LA INTIMIDAD - Lucy Worsley






Título original: Jane Austen at home
Autora: Lucy Worsley
Editorial: Urano (sello Indicios)
Traducción: Victoria Simó
Páginas: 448
Fecha de publicación: octubre 2017
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 24 euros
Diseño de cubierta: Luis Tinoco


En el año que se cumplen los doscientos años de su fallecimiento, una visión distinta de la genial escritora. Un libro imprescindible para todos los amantes de la escritora, donde se muestra su intimidad y entorno familiar, que permite entender mejor las historias y personajes de sus novelas de la narradora inglesa. Pero no hace falta ser admirador de Jane Austen para disfrutar de este retrato de la sociedad británica de fines del siglo XVIII y principios del XIX con sus clases sociales bien marcadas y sus permanentes fuentes de conflictos. Jane Austen tuvo que sufrir todas las vicisitudes de una mujer soltera en una familia de abolengo pero poco dinero, lo cual implicaba toda una serie de sacrificios y limitaciones, que fue sorteando gracias a su empuje y decisión.

Jane Austen en la intimidad es el tipo de libro del que no sabes qué esperar. Cuando llevas toda tu vida leyendo y redescubriendo a Jane Austen, desde ese ego que todos tenemos, tendemos a pensar: "¿Qué me puede decir Lucy Worsley de esta figura universal que desconozca todavía?". Ay, mísera de mí. Lucy Worsley me ha demostrado, a través de toda la minuciosidad, el detalle y los hechos concretos relatados y aportados en su libro, que Jane Austen es eterna, imperecedera e incombustible.

Lo digo porque aquí entre nosotros, con la boca pequeña y casi susurrando, reconozco que quedé un poco saturadilla después del caluroso homenaje por el bicentenario de su muerte que hicimos en Netherfield, ya sea por los 40º o por los dos meses exclusivos dedicados a Jane Austen. Y si a  todo lo anterior añadimos mi carácter, de por sí empático y persuasivo... hubo momentos que mi realidad se licuaba con el período Regencia de Jane y solo me hubiera faltado ponerme un vestido con mangas de farol y dedicarme a visitar a mis amigos. Lo de las visitas no les hubiera parecido extraño, pero lo del vestido, con el bochorno que teníamos, les habría chocado un rato... jajaja.

Como veréis, necesitaba un tiempo y un libro determinado para retomar a nuestra queridísima autora. El tiempo es el frío y helado invierno de mi ciudad, que despeja y limpia la mente, y el libro sin duda debía ser Jane Austen en la intimidad, de Lucy Worsley. Este libro me ha devuelto a mi Jane, la figura incandescente, una de mis madres literarias. Ella, con su obra, siempre esta ahí: su mundo y sus personajes reales, que como reflejos de espejos evolucionan a través de nuestros ojos a la vez que nos enriquecen y nos sorprenden cada vez que abrimos un libro suyo.

Lucy Worsley me ha conectado con la figura legendaria en cada página, pero también con la persona, esa mujer que tuvo que nacer hace más de doscientos años para decirle a la sociedad que las mujeres no somos una especie diferente con una inteligencia diferente (menor), y que si se nos da la oportunidad y el acceso a la misma educación que a los hombres, nosotras, las mujeres, también somos capaces de todo y de mucho más. Jane Austen rompió con todo lo que su sociedad le permitía, pero no de una manera visceral y ruidosa, sino regulándose con sus reglas sociales contemporáneas y con lo que se esperaba de una mujer que pertenecía a un estamento concreto. 

Leyendo su biografía, reconoces en su cotidianidad a todos los personajes que creó, así como su ironía y su retranca, siempre solapadas bajo el ingenio y la inteligencia. Jane no gritaba, sino que observaba y descubría, poniéndolos a todos en su lugar. Así lo hizo con las que personas con las que convivió: su vasta familia, sus conocidos y vecinos y, en definitiva, todos aquellos que calaron y recalaron en su particular mundo, aquel que conocía y observaba con ojos curiosos y que plasmó en cada uno de sus escritos.

En Jane Austen en la intimidad se nos retrata a la mujer que pudo ser, la real, no solo la que construyeron sus parientes (dulce, laboriosa y dedicada a todos ellos). Segurísimo que poseía esos atributos, pues en sus cartas personales está documentado todo el tiempo que dedicó a realizar labores, visitar hermanos y sobrinos, y cuidar a su familia con una dedicación plena y desinteresada, sin voz, ni opinión... lo normal en esa época para las mujeres con su mismo destino, la soltería. Pero aun así, no se rindió a su suerte: positivó todas las situaciones adversas, las que se escapaban de sus manos, y otras donde tuvo la oportunidad de elegir su destino. En lo más profundo lo sabemos porque nos los transmitió por medio de los diálogos de sus personajes; cuando has leído y releído su obra, percibes toda la reivindicación de su condición de mujer, de su sitio en el mundo y, en definitiva, de su lugar en la sociedad. 

La condición de mujer-escritora es algo que ocultó durante muchos años pero, tal y como Lucy Worsley nos dice, cuando los condicionamientos sociales quedaron supeditados a un escalón secundario, y ya no era tan imperativo casarse y agradar a los demás, fue cuando ella vivió la plenitud, y su inteligencia y su madurez le hicieron dedicarse a lo que quería y le agradaba: escribir. Gracias a su hermana Cassandra y su padre, que siempre le alentaron en su vocación, tomó las riendas de su destino, dirigiéndolo hacia la soñada independencia financiera que le permitió vivir y reconocerse como mujer autónoma e independiente.

Este periodo de su vida es con el que más he disfrutado. En su madurez perfilamos a esa gran mujer que fue Jane Austen, la grandísima escritora que abrió las puertas a todas las que estaban por venir. Al tiempo, también descubrimos que Jane era una persona con virtudes y defectos, con carencias y limitaciones, igual que todos nosotros. En su madurez fue consciente de todo ello y así lo plasmó en sus novelas, y en sus autocorreciones constantes fue perfilando y profundizando en sus distintos personajes, enriqueciéndolos en cada una de sus reflexiones. 

Podemos conocer a Jane Austen por su obra, por sus ambientaciones y lugares, por la época que le tocó vivir, por su ironía y comicidad... cualidades inherentes a su obra, trilladas una y otra vez, pero que siempre digo y diré cuando me refiera a Jane. Lucy Worsley destaca además otras cualidades más humanas en su libro: el tesón, la paciencia e impaciencia para ciertas situaciones y personas y, sobre todo, la búsqueda del silencio y el recogimiento, tan difíciles en una casa siempre llena de gente y tan necesarios para que pudieran aflorar todas sus maravillosas obras.

Jane Austen en la intimidad es el libro que necesitaba para reconocer lo que ya conocía, para redescubrir lo que descubro cada vez que abro un libro suyo, y sobre todo para reencontrar lo que que nunca perdí: mi admiración incondicional hacia Jane Austen... tan incondicional que me estoy pensando lo de ponerme ese vestido de mangas de farol. ¿Te animas para el próximo café, MH?



Lucy Worsley (1973, Reading) es una historiadora inglesa y presentadora de programas de temática histórica de la BBC. Ha escrito varios superventas sobre historia. Es la conservadora jefe de la Historic Royal Places, organización que se encarga de cuidar edificios emblemáticos de Inglaterra. 

Admiradora de Jane Austen, brinda en este libro una perspectiva diferente de la genial escritora.



miércoles, 13 de diciembre de 2017

RESEÑA (by MH) ::: MADAME DE TREYMES - Edith Wharton



Título original: Madame de Treymes
Autora: Edith Wharton
Editorial: Impedimenta
Traducción: Lale González-Cotta
Prefacio: Lale González-Cotta
Páginas: 124
Fecha de publicación original: 1907
Fecha esta edición: junio 2015
Encuadernación: rústica con sobrecubierta
Precio: 16,95 euros
Ilustración de cubierta: Portrait of a lady (1901, Frank W. Benson)

 
John Durham, un elegante caballero neoyorquino, regresa a París con la intención de casarse con su amiga de la infancia, Fanny Frisbee, recién separada del lujurioso marqués de Malrive. A pesar del amor que ambos se profesan, madame de Malrive decide renunciar al prometedor matrimonio, pues teme que la puritana familia de su marido se oponga a su divorcio y que un posible escándalo perjudique el buen nombre de su hijo. Durham decide recurrir a la cuñada de su enamorada, madame de Treymes, que hasta ahora se había mostrado favorable a la unión. Pero las escalas de valores de la enigmática dama parisina y del inocente americano son tan diferentes que, a pesar de las buenas intenciones de ambos, desencadenarán un trágico e inesperado final.

En esta excepcional nouvelle de aires jamesianos, Wharton despliega toda su capacidad irónica para realizar, del modo más elegante y sutil, una denuncia de dos universos que se repelen en igual medida en que se atraen: el de la decadente y farisea alta sociedad francesa frente al espontáneo pero a la vez fatuo mundo americano.
Edith Wharton es de esas autoras que poco a poco, hay que ir leyendo y conociendo toda su obra. A Wharton no hay que acercarse solamente por su excelentes tramas, por la complejidad de sus personajes o por el costumbrismo sobre el que asienta casi toda su bibliografía, sino porque, simple y llanamente, escribía maravillosamente bien. Leer a esta señora es un lujazo, y es una pena que siempre haya estado a la sombra de algunos de sus coetáneos. Y quien dice algunos, dice uno en concreto: Henry James. Ambos eran grandes amigos, coincidieron en una época de grandes cambios sociales que luego se vieron plasmados en sus obras, pero James, para disgusto de sus muchos detractores, siempre ha sido objeto de mayor gloria literaria.

¿Por qué saco a colación a James? Porque esta nouvelle me ha parecido jamesiana hasta la médula. Y no solo porque lo ponga en la sinopsis, obviamente, es que es verdad. Leyéndola me venía constantemente a la cabeza, por ejemplo, otra nouvelle de la última etapa de James, Julia Bride, que también trata sobre la reputación de las mujeres a principios del siglo XX, aunque desde otra perspectiva. Aun así, la cadencia pausada y descriptiva, la dicotomía americano-europea tan presente en la obra de Henry James, incluso el aire de la historia en sí misma, como digo, son totalmente jamesianos. Pero que no se me asusten los que huyen de la prosa de este autor: a diferencia de él, Edith Wharton no parece empeñada en ahuyentar a sus lectores, y su prosa, lejos de ser retorcida y enroscarse sobre sí misma (ejemplo de esto sería la propia Julia Bride), se lee con gusto y sin atragantamientos. Es más, se lee con fruición.

La historia nos traslada a París a principios del siglo XX, donde el neoyorquino John Durham se ha enamorado de una amiga de la infancia, Fanny Frisbee, con quien desea casarse. Pero Fanny, ahora madame de Malrive, se ha separado de su marido, y está en una especie de limbo. No puede volver a casarse si no se divorcia, y la familia de su esposo ni se plantea el divorcio porque no está bien visto socialmente... y aun en el supuesto caso de que se lo concediesen, Fanny perdería a su hijo, quien pasaria a vivir con el padre recibiendo una educación que ella no quiere, y ella misma se vería expuesta a un escándalo ante la burguesía parisina, de la que quedaría desterrada.

Todo pasa por convencer a su familia política (puritana, estricta, rígida... hipócrita) para que le conceda el divorcio permitiéndole además quedarse con la custodia de su hijo. Aquí es donde entra en acción madame de Treymes, cuñada de Fanny y aliada favorable a su causa... o no... o sí. O no. Menudo personaje la Treymes. Porque la misión de John es convertirla en su topo dentro de la familia, pero muy pronto nos daremos cuenta de que su inocencia, rectitud y honradez van a chocar de frente con la taimada y manipuladora mentalidad de una alta sociedad francesa que mira por encima del hombro a los americanos... y que los subestima.

Os parecerá que he contado mucho pero no. Tened en cuenta que es una nouvelle y que consta de unas cien páginas de longitud, por lo que nos metemos en materia muy pronto. Como siempre digo, me maravilla la facilidad que tienen algunos autores para contarte en apenas unos cuantos capítulos una historia que da para un libro con el doble o el triple de páginas. Sin fisuras, y con una trama completamente armada. Y además Wharton lo hace como solo ella sabe hacerlo, con descripciones precisas, intimistas y evocadoras, mucha ironía y retazos de sentido del humor, diálogos soberbios y unos personajes ambiguos concentrados a la máxima potencia en jugar su papel dentro de la historia para dejarte su esencia en la cabeza cuando cierras el libro.

Nos recuerda la traductora en su prefacio que Wharton está considerada la historiadora social más perspicaz de la literatura norteamericana (a lo que solo puedo decir amén), y a eso hay que añadir que el tema que trata en esta nouvelle, tan presente en buena parte de su obra, tiene tintes autobiográficos. Ella misma fue una mujer divorciada que tuvo que pasar por el penoso proceso de volver a sumergirse y ser aceptada en una sociedad burguesa rígida y estrecha de miras, lo que la convierte en una artista de primera fila que, a base de ironía y cortinas a medio abrir, pinta en Madame de Treymes un fresco realista sobre la situación de las mujeres divorciadas y con cierto estatus social a principios del siglo XX.

Pero es que además, tal y como le pasaba a James, amaba y odiaba a Europa a partes iguales, y esos encontronazos entre americanos y franceses, que se buscan para lo que les conviene y se rechazan para todo lo demás, son una constante en la historia. De hecho la base sobre la que levanta la trama es precisamente la percepción que madame de Treymes tiene sobre el carácter norteamericano, el cual pretende utilizar sin saber juzgarlo por ser tan distinto al suyo. No prevé las consecuencias ni las reacciones de quien tan alejado está de ella moralmente, y esto da lugar no solo al embrollo sobre el que gira la trama, sino a las mejores escenas del libro. Aun así, los americanos también se llevan su ración de crítica, no creáis. Wharton tenía para todos.

Las conversaciones entre el neoyorquino Durham y la sofisticada madame de Treymes son maravillosas. Son como duelos en los que a base de palabras y miradas escrutadoras como bisturíes, ella siempre sale ganando. Lees lo que dicen, e intentas adivinar lo que no porque sabes que también está ahí si rascas un poco. Nuestra susodicha madame esconde tantas capas que intentas ver a través de ellas en las palabras que no están escritas para saber a qué atenerte. Inmersa en su propio juego, astuta, se hace la dueña absoluta de la historia, aunque la autora de vez en cuando te recuerde que es de su cuñada, madame de Malrive, de quien tendrías que preocuparte. Pero te da igual. Treymes es quien maneja la trama y al resto de protagonistas y lo que quieres es que aparezca y haga de las suyas.

No quiero decir nada más, salvo que el final que esperéis no es el que encontraréis. Nada de resoluciones fáciles ni anticipatorias. Madame de Treymes y John Durham mantienen su pulso hasta la ultimísima página, y Wharton, como James, no era una autora de finales cómodos para sus personajes. Le gustaba llevarlos hasta las últimas consecuencias, y dejarlos ahí, al cerrar las páginas, rumiando sus faltas, llorando sus penas, lanzándose hacia un futuro incierto. Un final magnífico, intrigante y turbio.

Cómo me gusta esta autora.




Edith Wharton nació en Nueva York en 1862. Su nombre de soltera era Edith Newbold Jones. Su familia era de clase alta, comparable a la aristocracia europea, y consecuentemente recibió una esmerada educación privada.
Antes de cumplir los cinco años viajó por primera vez con sus padres a Europa. En 1885, cuando tenía veintitrés años, Edith se casó con Edgard (Teddy) Robbins Wharton, doce años mayor que ella. Se divorciaron en 1913 a causa de las repetidas y públicas infidelidades de su marido, que afectaron mental y físicamente a la escritora y que motivaron que tuviera que ser ingresada en una casa de reposo.

Su primera novela, El valle de la decisión, se publicó en 1902: un romance histórico que transcurre en la Italia del siglo XVIII. El año siguiente publicaría Santuario, y en 1905 vería la luz su primera gran novela, La casa de la alegría. En 1907 se estableció definitivamente en Francia, donde se convirtió en discípula y amiga de Henry James. De esta época destaca su novela corta Ethan Frome, una trágica historia de amor entre personas corrientes ambientada en Nueva Inglaterra, que se publicó en 1911. Su obra más conocida es La edad de la inocencia, publicada en 1920 y ganadora del premio Pulitzer en 1921.

Edith Wharton está considerada la más genial novelista americana de su generación, admirada por intelectuales de la talla de Henry James, Francis Scott Fitzgerald, Jean Cocteau y Ernest Hemingway. Falleció el 11 de agosto de 1937 en la localidad de Sain-Brice-sous-Forêt, cerca de París. Está enterrada en el Cementerio de Gonards en Versalles.