lunes, 20 de octubre de 2025

RESEÑA (by MH) ::: LA ABEJA REINA - Seishi Yokomizo


 
Título original: 女王蜂 (Jo-o-batchi)
Autor: Seishi Yokomizo
Editorial: Quaterni
Traducción: Kazumi Hasegawa
Revisión y adaptación: Eva González Rosales
Páginas: 304
Fecha publicación original: 1952
Fecha esta edición: abril 2025
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 21,95 euros 
Diseño de cubierta: Rafael Soria



La tranquila vida de los habitantes de la isla de Gekkin da un vuelco tras la aparición de varias cartas que alertan de que la encantadora y bella Tomoko es, en realidad, la Abeja Reina, una mujer fatal con la habilidad de atraer y cautivar a todo el que se acerca a ella y de generar en su entorno tanta admiración como resentimiento. Un enigmático asesinato desata una serie de tensiones que, rápidamente, transforman la pacífica localidad en un avispero, plagado de rumores y sospechas. Kosuke Kindaichi, un perspicaz y poco convencional detective, se enfrentará a este complejo caso en el que todas las personas cercanas a Tomoko, amantes despechados, amigas envidiosas y familiares con oscuros secretos, podrían ser el asesino. A medida que profundice en la investigación, Kindaichi descubrirá un pasado mucho más complejo y perturbador de lo que esperaba. Esta muerte no solo es un crimen, sino el punto de partida de un juego psicológico en el que las pasiones y las obsesiones humanas alcanzarán su máximo esplendor. 

Suelen pasar unos años entre entrada y entrada dedicada al detective Kosuke Kindaichi porque Quaterni publica sus libros muy poco a poco y a veces transcurren dos años eternos entre uno y otro, pero no he faltado a la cita reseñil con ninguno de ellos. Eso se traduce en que esta es la quinta vez que este peculiar personaje visita Netherfield y, por si os lo preguntabais, no hace falta leerlos en orden a excepción del primero, porque en él se explica quien narra, por qué y demás (por si acaso os lo recuerdo: es el propio autor, Yokomizo, el que nos narra los casos como si Kindaichi fuese real, como si lo hubiese conocido en persona y como si el detective le hubiese proporcionado documentación sobre sus investigaciones para que les diera forma literaria). Más allá de eso, la vida personal de Kosuke Kindaichi es inexistente y, por tanto, no hay subtramas personales que se arrastren de una novela a otra, así que el orden a partir del primero yo creo que es indiferente salvo algún apunte muy ocasional a nivel de ambientación o a algún caso anterior. Dicho todo esto, os cuento muy brevemente de qué va
La abeja reina, quinto publicado por Quaterni pero séptimo en la serie.
 
Diecinueve años atrás murió un joven en extrañas circunstancias cuando su amante estaba embarazada, y hoy en día su hija, Tomoko Dadioji, de dieciocho años, abandona la isla donde ocurrió todo y viaja a Tokio para vivir con el hombre que la adoptó. Pero unos anónimos amenazan con una tormenta de sangre si no se queda en su hogar natal… y dicho y hecho, aquí muere hasta el apuntador. Quien avisa no es traidor.
 
Kosuke Kindaichi se ve envuelto en todo este caso porque es contratado para acompañar a Tomoko en su viaje desde la isla donde vive, llamada Gekkin, hasta Tokio, donde se reunirá con el hombre que se casó en su día con su madre y la adoptó. Kindaichi es detective, no suele hacer este tipo de trabajos, pero no solo le hablan de los anónimos que amenazan con mucha sangre si Tomoko abandona la isla, sino que es informado de que quien lo contrata es alguien muy importante (que quiere permanecer en el anonimato) interesado en el bienestar de Tomoko... y bueno, en fin, que allá que va Kosuke a ejercer de guardaespaldas para esta joven de extraordinaria belleza que poco sabe de la vida. En la comitiva también van Kamio, la institutriz que ya lo fue también de la madre de Tomoko, y Maki, la abuela de la propia Tomoko. 
 
Que a Seishi Yokomizo le pirraba un buen culebrón a la japonesa es algo evidente en muchas de sus novelas
. Antes de meterse en materia tenemos páginas y páginas donde se nos pone en antecedentes no solo de lo que ocurrió hace diecinueve años, sino del árbol genealógico de toda la familia, de los amantes, los líos, quien va, quien viene, con quien se entretiene, la casa, las edificaciones de la isla, que ocurría en ella hace décadas... vamos, es que se va hasta 1199, así como os lo digo. Que esto no os eche para atrás porque se lee en un periquete, pero vaya, que a Yokomizo le gustaba que sus misterios tuvieran raíces para dar y regalar y si te va a hablar de la historia de los Daidoji, te habla de ellos con una escaleta delante y remontándose hasta donde se tenga que remontar, faltaría más.
 
¿Cuántos implicados hay en este caso? Muchos, porque Agatha Christie era una aficionada al lado de Yokomizo a la hora de meter sospechosos en sus novelas. Tenemos a la abuela, a la institutriz, al padrastro, a la amante del padrastro, al hijo de ambos, a los tres candidatos a casarse con Tomoko, a un viejo que hace chas y aparece por ahí disfrazado de vez en cuando, a un guaperas que aparece también de la nada y está prendado de Tomoko, al mayordomo que es hermano de la amante del padrastro, a un sacerdote charlatán que está ahí desde el principio y que da mucha grima... Y a todo esto creo que no os he dicho que el padre de Tomoko, ese que murió en extrañas circunstancias hace diecinueve años, usaba un nombre falso y el verdadero es una incógnita, lo que añade más misterios al misterio.
 
Por cierto, os dejo por aquí el primer anónimo que recibe Kinzo, el padrastro de Tomoko, ese donde se acusa a la joven de ser una abeja reina, lo que da nombre al libro y que hace girar toda la rueda de lo que ocurre en la novela:
 

Te lo advierto.
No la saques de Gekkin.
Si la llevas a Tokio, ocurrirá una desgracia.
¿Ya has olvidado lo que hizo su madre?
Recuerda la tragedia de hace diecinueve años.
¿De verdad fue un accidente? 
¿No fue un asesinato?
Esa mujer nació destinada a ser la ruina de su marido.
Su hija es igual.
La sangre de muchos hombres se derramará ante ella. 
Es la abeja reina.
Su destino es causar la muerte a aquellos que se le acerquen.
Te lo advierto de nuevo. 
No la saques de Gekkin. 

Pedazo de anónimo, y todo con letritas recortadas del periódico. Eso es dedicación de un asesino a la causa.
 
¿Aspectos a tener en cuenta de la historia?
Pues varios se repiten de obras anteriores. Por un lado el clan familiar, peculiar y lleno de secretos, misterios, relaciones matrimoniales y extramatrimoniales e intenciones que pueden ser malas o buenas, pero que nunca sabes por donde van a saltar ni en qué dirección. Por otro la ambientación, que una vez más nos lleva al Japón posterior a la Segunda Guerra Mundial. Se nos habla de los refugios antiaéreos, que la gente había dejado de acudir al teatro porque no tenía dinero, y sobre todo se nos habla de la reforma tras la ocupación de los aliados, que implantó cambios políticos, sociales y económicos cuya intención era democratizar Japón y que arruinaron a muchos nobles y miembros de la aristocracia y la realeza del país. Por último, esta novela (y es algo que ya he comentado más de una vez al hablar de la serie en general) no es en absoluto remilgada ni tan blanca como sus homólogas británicas de la misma época. No solo gusta de cierta sensualidad a la hora de narrar algunas escenas, sino que hay alusiones sexuales explícitas, que pueden sorprender a quien esté acostumbrado al misterio clásico anglosajón pero que era algo habitual en su equivalente nipón.
 
Sobre la investigación en sí misma, ya sabéis que poco suelo desvelar cuando hablo de este tipo de libros. Sí os puedo decir que, a diferencia de lo mal vistos que suelen estar los detectives privados por parte de los cuerpos de policía en otras novelas del género, Kosuke Kindaichi siempre es muy bien recibido cuando colabora en las pesquisas oficiales, y de hecho la policía está encantada de contar con él... y menos mal, porque los interrogatorios que realizan en esta novela son un poco absurdos (si el sospechoso interrogado no quiere contar algo, les parece estupendo y no insisten, no vaya a molestarse O_O). En la novela hay muchas identidades falsas, cosas que supuestamente son muy misteriosas pero que el lector anticipa sin problemas (o eso creo yo) y un cliché que imagino que no a todo el mundo convencerá, que es ni más ni menos que Tomoko descubre algo al principio de la novela que oculta durante todo el libro, y de haber hablado sobre ese algo todo hubiese sido más sencillo... claro, no lo dice porque entonces no habría historia, pero lo cierto es que cada dos por tres leemos constantes alusiones a ese algo y la coletilla de "si hubiese sabido que", "si hubiese dicho que"... Este tipo de cosas me molestan según me pille, pero a Yokomizo se lo perdono todo, lo reconozco. En cualquier caso aquí quedan por si a alguien le interesan. ¿El final? Digno del culebrón que es la historia, que para eso estamos aquí, para el drama xD.
 
Y llego al final sin haberos hablado nada del propio Kosuke porque inconscientemente asumo que ya lo conocéis cuando resulta obvio que no tiene por qué ser así... pues a riesgo de que me tildéis de vaga os copio-pego una de las muchas definiciones que he hecho del personaje en libros anteriores (aunque el tartamudeo en La abeja reina brilla por su ausencia salvo en un par de ocasiones... o ha mejorado mucho en ese aspecto o al autor se le olvidó incluirlo xD).
 
 ¿Qué os puedo contar sobre Kosuke Kindaichi...? [...] Mal vestido, siempre despeinado, con pinta zarrapastrosa, tartamudeando sin parar y repartiendo caspa por doquier cada vez que se rasca la cabeza con fruición cuando está pensando o no encuentra explicación a algo. Es un tipo curioso, de esos que muchas veces provoca rechazo en los demás personajes cuando estos son de buena familia (lo que suele ser casi siempre)... pero es inteligente, muy muy inteligente, y sabe leer a las personas y sus motivaciones. Por eso a estas alturas de su trayectoria ficticia ya es famoso en Japón gracias a la resolución de crímenes muy complicados y muy cruentos, y la gente acude a él buscando ayuda. Es un hombre perezoso, aunque parezca lo contrario cuando está en plena actividad detectivesca, y por eso vive en una habitación de hotel donde no tiene que hacer nada y lo cuidan a cuerpo de rey. Es una especie de Sherlock Holmes, famoso como detective en su tierra, consejero de la policía nipona, observador, con muchas manías y peculiaridades, con una persona que narra sus casos por él... pero al mismo tiempo es muy diferente. No podía ser menos, son dos culturas muy distintas, pero las fuentes están ahí y son evidentes.

 

En fin, sé que estos libros tienen pegas objetivas, que a veces hay ciertas incongruencias, que los policías a veces son un poco pintamonas y que, de que quiere Kosuke resolver el caso, ya casi no queda nadie vivo (yo encantada, oiga, pero resulta evidente que a Yokomizo le gustaba más asesinar literariamente hablando que a un tonto un lápiz xD). Sea como fuere, disfruto muchísimo de ese tono un tanto excéntrico que suelen tener sus libros, esos líos familiares imposibles, que nadie está a salvo de morder el polvo... son libros que se leen muy fácil si tenéis dificultades con la literatura asiática y no os ponéis muy tiquismiquis con algunas cosas.








Seishi Yokomizo (1902-1981) fue un famoso escritor de novelas detectivescas y de misterio que vivió uno de los periodos más interesantes de Japón (la época antes a la II.G.M. y la posterior). De niño era lector de novelas de misterio. Siendo todavía muy joven, con veinte años, publicó su primera obra en la revista “Shin Seinen”. Siempre tuvo claro que su género literario era el policiaco, su primera novela fue Onibi. Durante la Segunda Guerra Mundial tuvo grandes dificultades para continuar su labor de escritor por las condiciones de tal coyuntura. El éxito vendría después de la guerra, cuando publicó sus obras en la revista Kōdansha, publicación que sigue funcionando en la actualidad. 
 
Estudió farmacia en la Universidad de Osaka pensando dedicarse al negocio familiar pero otro escritor, Edogawa Ranpo, le animó a que siguiera escribiendo. También trabajó en un banco. Estuvo enfermo de tuberculosis, de hecho su primera novela la escribió estando casi tuberculoso (durante su convalecencia en las montañas de Nagano). Su tumba se encuentra en el cementerio Seishun-en de Kawasaki (Kanagawa).

El premio Yokomizo Seishi, como su nombre indica, es un galardón en honor de tan señero escritor y está dotado con un importe de diez mil yenes, se concede a la mejor novela de misterio. Muchas de sus obras se han llevado al cine. Se le considera el escritor de novelas de misterio más famoso de Japón. El estreno en el cine de “El clan Inugami” en 2006 fue uno de los más exitosos que se recuerdan.

 

lunes, 6 de octubre de 2025

RESEÑAS MINUS by MH (2025) #11 ::: MISTERIO (EN SUS MUY DIVERSAS FORMAS... #4)

 ¡Hola a todos!

Hoy en esta sección de opiniones breves toca una nueva tanda de misterios en sus muy diversas formas. Se me acumulan las reseñas breves, pero al final las que menos me cuesta agrupar son estas porque es uno de los género que más leo y del que apenas traigo entradas largas. En fin, que vamos por la cuarta entrega y ya he leído libros para la mitad de otra. No me da la vida.
 
 
 
 
Como siempre hay de todo e incluso he leído dos libros de la misma serie casi seguidos, cosa que no suelo hacer habitualmente (son libros muy cómodos para llevártelos de vacaciones, esa es la verdad). Os cuento.
 
 
 

  


 

Título original:
 Red Mandarin Dress
Autor: Qiu Xiaolong 
Editorial: Tusquets
Traducción: Victoria Ordóñez Diví
Páginas: 360
Fecha esta edición: junio 2010
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 19 euros

Un asesino en serie acecha a las jóvenes de Shanghai. Sus crímenes han creado gran revuelo en la prensa y entre los ciudadanos, sobre todo porque suele abandonar los cadáveres de sus víctimas enfundados en un vestido muy llamativo, rojo y de estilo mandarín. Precisamente cuando el caso empieza a cobrar dimensiones alarmantes, Chen Cao, el inspector jefe del Departamento de Policía de Shanghai, está de permiso: acaba de matricularse en un máster sobre literatura clásica china en la Universidad de Shanghai. Pero en el momento en que el asesino ataca directamente al equipo de investigadores del Departamento, a Chen no le queda más remedio que volver al trabajo y participar en las pesquisas. Mientras intenta atrapar al asesino antes de que se cobre nuevas víctimas, irá descubriendo que la raíz de estos asesinatos se remonta al trágico y tumultuoso pasado reciente del país.
 
 
Algún año me he saltado mi propósito, pero hace ya un tiempo me propuse leer un libro de esta serie al año, y el reto de Undine de La vuelta al mundo en doce libros me está dando la oportunidad de mantener mi objetivo. Soy fiel devota de estos libros protagonizados por el inspector Chen Cao, una serie difícil de catalogar y etiquetar y, sobre todo, de recomendar. Ambientados en la China de los 90 en plena recuperación de la Revolución Cultural, nos muestra a un país que intenta en apariencia abrirse al mundo (conviven el socialismo y el capitalismo en un equilibro delicado) pero que realmente esconde la mugre debajo de la alfombra y se revuelca en una corrupción que nace en los mismos cimientos del país.

Chen Cao, el inspector protagonista, es policía porque en aquella China no podías elegir tu profesión, te la imponían. Es poeta, traductor de novela negra inglesa, reflexivo, íntegro, introspectivo… y los casos los afronta con un enfoque demasiado psicológico y académico (al menos para sus compañeros, que no siempre entienden sus peculiaridades), llegando a introducir en este libro la teoría del psicoanálisis.

En esta quinta entrega nos enfrentamos por primera vez a un asesino en serie, algo que los altos cargos del partido y de la policía no puede admitir políticamente y se niegan a reconocer porque esas cosas "no pasan en China" (según ellos solo ocurre en la sociedad occidental decadente). Un caso lleno de contradicciones en el que aparecen asesinadas chicas de triple alterne vestidas con un qipao (vestido mandarín) con un diseño muy concreto y ya en desuso.

Como en todas las novelas de la serie se alude constantemente a platos tradicionales de la cocina china (esto merecería una entrada propia) y a la literatura clásica del país (en esta entrega Chen se dedica a estudiar y deconstruir la contradicción temática en las historias románticas tradicionales, nada menos). Además se introduce cierto debate sobre la salud mental, que también era delito político grave y sobre lo que no se hablaba en China.

Son libros que avanzan de manera muy pausada donde la vida privada de los personajes ocupa muchas páginas y reflexiones, y en este caso realmente podría acusar a la novela de que la investigación no arranca hasta el último tercio cuando Chen se hace cargo del caso (porque hasta ese momento ha estado dedicado a sus asuntos y lo ha llevado su ayudante), pero me ha gustado bastante más que la anterior,
El caso de las dos ciudades.

 
Puntuación: 4/5
 


 

Título original:
The Scroll
Autora: Anne Perry
Editorial: RBA
Traducción: Ana Isabel Sánchez
Páginas: 96
Fecha de publicación: noviembre 2024
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 12 euros

Monty Danforth encuentra una lata enterrada debajo de una montaña de libros clásicos. En el interior hay un pergamino milenario escrito en un idioma desconocido. Danforth intenta fotocopiarlo y fotografiarlo, pero termina con imágenes en blanco, como si la tinta estuviera hecha de algo impermeable a la tecnología moderna.
 
Mientras el misterio del pergamino lo cautiva, el librero se ve envuelto en una extraña conspiración. Un anciano y su nieta aparecen interesándose por la reliquia. No serán los únicos: fuerzas poderosas anhelan los secretos encerrados en ese antiguo rollo, y Danforth sobrevivirá solo si logra dominar su poder.
 
 
Este es el tercer relato de la colección llamada Bibliomisterios de RBA que os traigo por aquí, y tal como os he comentado en otras ocasiones, son narraciones breves sobre misterios dentro del mundo de los libros publicadas originalmente por The Mysterious Bookshop, una librería y editorial independiente neoyorquina especializada en ficción de misterio. La colección en inglés se llama igual, Bibliomystery, y contiene tanto autores clásicos como contemporáneos.

El pergamino fue publicado originalmente en 2012 y su autora es Anne Perry, a quien leo desde hace años y que os traigo habitualmente (con mayor o menor constancia) al blog porque en 2018, viendo que estaba abordando todas sus series en desorden, decidí organizarme y empecé mi reto atemporal de leer/releer toda la serie de Thomas Pitt... y en esas sigo. Luego vendrá lo mismo con Monk. Es decir, que es una autora con la que estoy familiarizada y de la que os hablo a menudo.

Este relato no tiene nada que ver con sus detectives victorianos. En él nos habla del descubrimiento de un pergamino escrito en arameo tras la compra de un lote de libros. Resulta imposible fotocopiarlo o fotografiarlo y apenas Monty Danforth lo ha desenrollado cuando ya hay gente llamando a la puerta interesándose por él y metiéndole miedo sobre su importancia. Tres son los potenciales compradores. ¿Por qué es tan valioso? Porque puede tirar por tierra todos los cimientos del cristianismo.

Como veis es un tema que ya se ha tratado muchas veces en la literatura y el cine y quizás aquí el interés radica no solo en qué es ese pergamino (se dice en cierto momento) sino en la identidad de uno de los interesados en comprarlo. Poco más os puedo decir. El final es… a ver, no me importan los finales ambiguos, pero es que este no es ambiguo, es un “ahí lo llevas que yo no te voy a explicar nada más por muy pillado con pinzas que esté”. Perry, con todos mis respetos, pero no xD.

Por si os sirve de algo, a falta de leer el de Joyce Carol Oates (que caerá antes de que acabe el año....
no sé si seguirán con esta colección o no), mi favorito es El museo de las almas literarias de John Connolly.

 
Puntuación: 3/5
 

 

Título original:
 
Agatha Raisin and the Witch of Wyckhadden
Autora: M. C. Beaton
Editorial: Salamandra
Traducción: Vicente Campos
Páginas: 240
Fecha de publicación original: 1999
Fecha esta edición: marzo 2025
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros

Después de que una peluquera vengativa le aplicara crema depilatoria en lugar de champú, y siempre aquejada de mal de amores, Agatha Raisin decide pasar una temporada lejos de su idílico hogar de Carsely y refugiarse en el exclusivo y algo lúgubre Garden Hotel de la localidad costera de Wyckhadden. Pero lo que comienza como un retiro espiritual se convierte muy pronto en un auténtico suplicio para la pobre Agatha, que tiene que lidiar con gente de la tercera edad que no cesa de inmiscuirse en sus penurias capilares. Desesperada por recuperar su cabello cuanto antes, nuestra heroína decide seguir el consejo de una huésped del hotel y acude a la casita de Francie Juddle, una bruja local especializada en pociones mágicas, en busca de un tónico milagroso. Por desgracia, lejos de mejorar, todo acaba de torcerse cuando Francie es asesinada con un fuerte golpe en la cabeza y Agatha, la última persona en verla con vida, se convierte en la principal sospechosa. ¿Quién puede haber cometido un crimen tan atroz? A medida que profundiza en su investigación, Agatha Raisin descubre profundas ansias de venganza y secretos inconfesables entre el extraño grupo de ancianos con el que, muy a su pesar, comparte interminables partidas de Scrabble y bailes de salón.

 
Empecé a leer la serie de Agatha Raisin hace años en las ediciones que Círculo de Lectores publicaba en exclusiva (de hecho reseñé algunos de esos libros). Como bien sabéis, este club de lectura (que así se denominaba) desapareció y la serie quedó parada en la octava entrega (a excepción de un libro que se saltaron por vaya usted a saber el motivo). El caso es que Salamandra se hizo cargo de estas novelas desde el principio y como van lentísimos (dos anuales.. a este ritmo con lo larga que es van a necesitar diecisiete años para publicarla entera, literalmente) he tenido que esperar varios años para retomar la serie por donde me quedé. Como soy una ansiosa estas vacaciones he leído los dos libros que han publicado este 2025 (el noveno y el décimo), así que ahora toca esperar otro año a que publiquen más.
 
En Agatha Raisin y las brujas desdichadas tenemos a Agatha viviendo en un hotel en un lugar de veraneo (con un tiempo de mil demonios) intentando recuperarse de lo que ocurrió en el anterior libro, y allí como no, empieza a morir gente. En este caso son mujeres que fabrican elixires para casi cualquier cosa (desde la caída del pelo a pociones amorosas... de ahí lo de brujas). Agatha está siempre en el meollo del asunto, parece que existe cierto interés mutuo con el inspector de policía que lleva el caso y encima el resto de huéspedes fijos del hotel, con los que suele pasar mucho tiempo aunque no los soporte, tienen toda la pinta de estar entre los sospechosos.
 
A ver, disfruto mucho de estas historias, me parecen ideales para esos momentos en los que quieres leer algo de misterio pero no quieres muchas complicaciones porque entran muy fácilmente (de hecho recurría a estos libros cuando estaba malucha), pero debo reconocer que la Agatha de los últimos libros, esa Agatha desesperada por pillar a un hombre (el que sea) choca mucho con la Agatha independiente y autosuficiente que nos presentaron al principio de la serie.  Y lo de su obsesión con James Lacey, un personaje tóxico e imbécil donde los haya, se me está haciendo muy cuesta arriba. Y como está p'arriba y p'abajo todo el rato hay personajes buenísimos de Carsely a los que vemos muy poco, como Bill el policía y la señora Bloxby, la mujer del vicario (aunque con ella habla Agatha habitualmente por teléfono y la tenemos un poco más presente).
 
 
Puntuación: 3/5

 


 
 
Título original: Agatha Raisin and the Fairies of Fryfam
Autora: M. C. Beaton
Editorial: Salamandra
Traducción: Vicente Campos
Páginas: 256
Fecha de publicación original: 2000
Fecha esta edición: julio 2025
Encuadernación: rústica con solapas
Precio: 18 euros

Dolida tras el enésimo desaire de su amado coronel James Lacey, la irreductible Agatha Raisin se encomienda a los augurios de una adivina: encontrará el amor verdadero en Norfolk. Sin dudarlo ni un segundo, y decidida a romper amarras con su apacible vida en Carsely, Agatha abandona el pueblo y se instala en una encantadora casita de campo en Fryfam. Allí, espera la llegada del príncipe azul disfrutando del caluroso recibimiento de las damas de la localidad, a las que engatusa fingiendo escribir una novela policíaca titulada Crimen en la mansión.
 
Sin embargo, una serie de sucesos curiosos alteran su tranquilidad y la de su nuevo lugar de acogida: se ven lucecitas extrañas bailando en los jardines, sus queridos gatos desaparecen y se producen robos de piezas de cerámica y cuadros, como un famoso lienzo del afamado pintor George Stubbs. Pronto empiezan incluso a circular historias sobre la presencia de hadas…
 
Por desgracia, la propensión de nuestra heroína a meterse en problemas la lleva a establecer una serie de relaciones peligrosas y, cuando el terrateniente local Tolly Trumpington-James es hallado muerto de la misma manera que Agatha había concebido en su novela, ella se convierte en la principal sospechosa. Aunque está en condiciones de volver a Carsely, decide quedarse y, en compañía de Charles Fraith, intentar resolver un misterio tan sumamente enrevesado que parece imposible de aclarar.
 
Y aquí tenemos el siguiente libro en la serie, Agatha Raisin y el crimen de la mansión, en el que Agatha vuelve a hacer gala de su estupenda cuenta bancaria y se marcha una vez más de Carsely, el lugar en el que vive, porque su vecino James ha sido un borde (para no variar) y necesita alejarse. Acaba alquilando un cottage en Fryfam, ese tipo de sitios pequeños donde las mujeres no entran en el pub porque a sus maridos les parece mal mientras ellos se pasan el día allí porque la dueña está de muy buen ver. También hay una mansión cerca donde vive un matrimonio de nuevos ricos que miran un poco por encima del hombro a los lugareños. Allí va Agatha a tomar el té una tarde y poco después muere alguien, como no podía ser menos. Agatha se convierte en sospechosa porque da la casualidad de que se inventa que es una escritora de novelas de misterio y la trama de su supuesta novela se parece sospechosamente a lo que ha ocurrido en realidad. Encima ve lucecitas en el jardín, lucecitas de las que nadie en el pueblo parece querer hablar. Mira que si hay hadas en Fryfam...
 
El compañero investigador en este libro es sir Charles Fraith, un personaje recurrente en esta serie desde hace ya unas cuantas historias y que es algo así como el amigo con derecho a roce de Agatha. Siempre se jura no volver a acostarse con él y siempre acaban juntos en la cama en todos los libros. Bueno, pues sir Charles, que es un jeta que siempre espera que lo inviten a todo y que tiene mujeres en cada puerto, va siguiendo a Agatha allá donde va y al final siempre le demuestra que se preocupa más por ella que su querido James, y aquí la finalidad es salvar a Agatha de la encerrona que le han hecho y de la policía.
 
Por eso no deja de resultar una sorpresa el final de esta novela... sobre el que no os puedo hablar, obviamente. Sinceramente creo que la autora decidió que ya estaba bien de tanta tontería en la vida personal de Agatha y que esto, que parece el principio de algo, será realmente el fin (o eso espero yo), así que a pesar de lo ojiplática que me quedé cuando lo leí, creo que tiene su finalidad y esa finalidad será por el bien de nuestra protagonista.
 
Sobre los misterios en sí mismos no os cuento nada en ninguno de los dos libros porque son sencillos y sus investigaciones son muy de hablar con uno, hablar con otro, darle vueltas a sus problemas con los hombres y sus cruzadas personales para espabilar a las mujeres que se encuentra allá donde va. 
  
 
Puntuación: 3,5/5